30 noviembre 2010

El significado del NO de 1980




Homenaje del Dr. Hugo Villar al pueblo, protagonista de esa gesta heroica, que causó el asombro del mundo.

Hoy se cumplen los 30 años del plebiscito de 1980, cuando el pueblo le dijo NO al proyecto de la dictadura de perpetuarse con una constitución antidemocrática. Varias actividades están previstas, incluyendo una concentración en la explanada de la Universidad a la hora 19.00.

En estos días, diversas publicaciones lo recuerdan, y diversas personalidades de todos los sectores, escriben sobre el hecho, desde distintas perspectivas. El doctor Hugo Villar, presidente en esos años del Frente Amplio en el exilio, destaca la importancia de la lucha en el exterior. He aquí el artículo del doctor Villar:

"El golpe de Estado de junio de 1973 formó parte de una gran operación continental estratégica, organizada y apoyada desde los Estados Unidos de Norteamérica, como quedó demostrado por esa época en la Carta de Santa Fe, y de la que formaron parte en un breve período de tiempo las de Brasil, Chile y Argentina, sumadas a la antigua dictadura de Paraguay. En el Uruguay el pretexto fue la lucha contra el Movimiento de Liberación Nacional, ya derrotado militarmente en esa fecha; su verdadera finalidad, como en los otros países, era detener el avance de las fuerzas políticas progresistas y de las organizaciones sindicales, que se desarrollaba en esos países.

La dictadura en Uruguay estuvo entre las más sangrientas y represivas del continente.

Durante su duración de once años, nuestro pueblo luchó y resistió sin pausas y sin treguas, en todos los frentes. A la feroz represión se opuso una indoblegable resistencia.

Esa lucha estuvo jalonada dentro del país, por acontecimientos memorables:

* la lucha permanente de los trabajadores, que se inició con la huelga general de trabajadores y estudiantes convocada por la Convención Nacional de Trabajadores y marcó el comienzo de una resistencia que se mantuvo inalterable durante todo el régimen dictatorial

* las elecciones universitarias de 1973, con voto obligatorio y una contundente victoria de los sectores democráticos, lo que significó un duro golpe para el régimen, del que no pudo recuperarse a nivel universitario. La formación en 1982 de la Federación de Estudiantes de Secundaria y de la Coordinadora Frenteamplista Universitaria

* Más adelante, la derrota de las llamadas comisiones paritarias y del intento de crear una organización sindical nacionalista, procedimientos todos en que el régimen se jugó a crear sindicatos amarillos y dirigencias dóciles y amañadas.

Ni un instante de tregua le dieron los trabajadores a la dictadura

* La resistencia en las cárceles, el silencio de nuestros compañeros, mujeres y hombres en la tortura; qué forma más combativa, en esos momentos, que el silencio de nuestros presos, que no delataban a sus compañeros, lo que a algunos les costó la vida, o que a otros les costó padecer graves lesiones o problemas de todo tipo, ante la impotencia de los propios torturadores, incapaces de comprender tanta dignidad

* el fracaso total en el propósito de crear un aparato político oficialista. Sólo contaron con la complicidad de algunos dirigentes corruptos y de ideología fascista de los partidos tradicionales

* la falta de apoyo de artistas, cantores y otras expresiones de la cultura

* y el trabajo desde el exilio.

Dentro de ese complejo proceso de ideología fascista basado en la llamada "doctrina de seguridad nacional", la fecha del 30 de noviembre de 1980, alcanza un enorme significado. El triunfo del NO no fue un hecho aislado, ni solamente la derrota de una dictadura en un plebiscito. Fue el resultado de un largo proceso de acumulación de fuerzas de todos los sectores democráticos, desarrollado en todos los frentes, dentro y fuera del país, pero que a su vez significó un golpe contra las otras dictaduras del continente, y sirvió para acelerar la descomposición interna del régimen en el Uruguay y la derrota en corto plazo de esa y las otras dictaduras del continente.

Su valor crece aún más, porque se dio en medio de las más duras condiciones, en un clima de represión brutal, con miles de presos políticos, torturados, destituidos y exiliados, con los sindicatos y los partidos políticos ilegalizados y con la complicidad de los grandes medios de comunicación.

Quiero dedicar un espacio para recordar el papel del exilio, frecuentemente no valorizado.

Como tarea asignada por la dirección del Frente Amplio, nos correspondió participar en la organización y el funcionamiento del Frente Amplio desde el exterior del país, actuando como secretario ejecutivo en el Exterior.

El exilio uruguayo durante la dictadura, fue el más numeroso en relación a nuestra población, y el más disperso a través del mundo.

No fue un exilio que se quedó en la nostalgia. Sin duda que se sufrió la nostalgia. Sólo quienes lo vivieron, alcanzan a comprender cuánto se siente la ausencia forzada de familiares, amigos y compañeros, los entrañables recuerdos de nuestra tierra, de nuestra gente, de la rambla, las plazas y las calles arboladas de Montevideo y las hermosas, apacibles y acogedoras ciudades y pueblos del interior de nuestro país.

En un exilio tan numeroso, las experiencias fueron muy diversas, y las formas de reaccionar fueron muy diferentes. Hubo compañeros que nunca se adaptaron. Sin duda hay excepciones a lo que voy a expresar.

Pero puedo decir, por haber conocido la realidad en muchas ciudades, que el exilio uruguayo, al mismo tiempo que supo integrarse a la vida de diferentes pueblos, vivió permanentemente de cara al país, sintiendo como propios los sufrimientos de nuestros presos, de nuestros torturados, de los perseguidos por la dictadura, de los destituidos, de quienes sufrían de mil manera las barbaridades y horrores cometidos por la dictadura.

Fue fundamentalmente un exilio combativo, altamente politizado, que en lugar de debilitarse y perder su identidad, supo fortalecerse ideológicamente, confiar en nuestro pueblo, y prepararse para volver mejorados, cuando se produjera el regreso al país.

Fue además un exilio organizado. En este sentido, la organización del Frente Amplio en el Exterior, jugó un papel de importancia fundamental.

Partimos de la base de que la dirección del Frente estaba dentro de nuestro país. Con el compañero Seregni preso, la dirección estaba a cargo de Juan José Crottogini y un grupo de compañeros, actuando desde la clandestinidad.

Desde su creación en 1976, el Frente Amplio en el Exterior, definió claramente sus objetivos:

1. Luchar por la liberación de todos los presos políticos del Uruguay, y por una Amnistía General

2. Fortalecer la unidad del Frente Amplio. Un solo Frente Amplio dentro y fuera del país

3. Estimular la más amplia convergencia de las organizaciones democráticas de nuestro país, en la lucha contra la dictadura

4. Desarrollar un amplio movimiento de solidaridad internacional, en la lucha contra la dictadura

Sobre la base de esos objetivos se organizaron progresivamente 50 Comités del Frente Amplio en 30 ciudades de América, Europa y Australia, que actuaron coordinadamente mediante las directivas de la dirigencia dentro del país trabajando, las resoluciones del Comité Coordinador y el trabajo permanente del secretario ejecutivo en el Exterior.

Se realizaron reuniones con gobiernos, sindicatos y organizaciones sociales de todos esos países, con comisiones de Naciones Unidas, Derechos Humanos, Unión Parlamentaria, Cruz Roja, Amnistía Internacional y otras organizaciones, reuniones locales y campañas por la amnistía.

Eso permitió generar un gigantesco movimiento de solidaridad internacional, que apoyó la lucha contra la dictadura, sirvió para su progresivo aislamiento.

Vaya hoy nuestro emocionado homenaje a nuestro pueblo, protagonista de esa gesta heroica, que causó el asombro del mundo entero.

Dr. Hugo Villar".

Fuente: La República





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