El voto es a la vez derecho y deber. Yo quiero ejercerlo.... y vos???
Campaña por el voto en el exterior
Esquina por la alegría
"Hoy más que nunca la alegría es un artículo de primera necesidad, tan urgente como el agua o el aire. Pero nadie nos va a regalar ese derecho de todos; .... es preciso pelearlo...."
Eduardo Galeano
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Esquina por la aparición de Julio López
Esquina Bertold Bretch
Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
La Asamblea General celebró sesión extraordinaria en memoria de la aplastante victoria del plebiscito de 1980, que rechazó las reformas constitucionales impulsadas por la dictadura militar.
El plebiscito del 30 de noviembre de 1980, primer acontecimiento que marcó el fin de la dictadura cívico militar, fue recordado ayer por el Parlamento. Con la presencia del presidente Mujica, los parlamentarios rememoraron desde las pequeñas conquistas cotidianas hasta las grandes alocuciones en foros populares y en la televisión abierta, características de los días previos al 30 de noviembre de 1980. Aquel llamado a las urnas, luego de siete años del golpe a las instituciones, fue organizado por el gobierno encabezado por Aparicio Méndez, para enmendar la Constitución con los actos institucionales decretados por la dictadura, incorporar organismos de cuño castrense y permitir que la justicia militar investigara y juzgara en delitos civiles.
En la ceremonia, efectuada en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, el Coro del Sodre interpretó el himno nacional y después se proyectó un documental realizado por Luis Varela, con imágenes del 30 de noviembre de 1980. “Si usted quiere volver al pasado, arriésguese”, decía el locutor de una de las tantas pautas publicitarias que la dictadura difundió. Las imágenes, posteriormente, ilustraban las voces emitidas por radio de Wilson Ferreira, Enrique Tarigo y Germán Araújo.
Se exhibieron fotografías de los interiores y de la represión en los actos de los cines Cordón y Arizona. A estas le siguieron imágenes del escrutinio y los festejos, acompañadas por los aplausos de los parlamentarios, que se pusieron de pie para recordar aquellos años de triunfo sobre aquel gobierno dictatorial.
Los oradores de la jornada fueron el diputado frenteamplista por Montevideo, Óscar Groba, el senador nacionalista, Jorge Larrañaga, y el diputado colorado por la capital, Ope Pasquet.
Varios actos recordatorios se realizaron en Montevideo, entre ellos, un encuentro en la explanada de la Universidad de la República con espectáculo artístico y la presencia de solistas y agrupaciones musicales.
La Junta departamental de Montevideo efectuó una actividad en el Obelisco, donde actuó la banda municipal y hablaron representantes de cada partido.
El plebiscito realizado en Uruguay hace tres décadas fue presentado por la dictadura militar (1973-1985), con el objetivo de modificar la Carta Magna y legitimar al Gobierno de facto.
La población rechazó la propuesta por 57% de los votos válidos y este hecho histórico abrió las puertas para el restablecimiento de la democracia en el país.
Historiadores recordaron que la prensa estaba amordazada, los partidos políticos disueltos, los dirigentes políticos proscriptos y todo hacía pensar en un triunfo del régimen, pero el pueblo entendió la necesidad de votar en contra.
"Eso fue un nuevo ejemplo de este país amante de la democracia y que con eso sorprendió al mundo", sostuvo el diputado frenteamplista Óscar Groba en la sesión extraordinaria de la Asamblea General.
José Germán Araújo, quien desde los micrófonos de CX30 La Radio (1) hizo un aporte invalorable en el proceso de resistencia a la dictadura, anunciaba con estas palabras el triunfo del NO en el plebiscito de 1980, heroica epopeya del pueblo uruguayo:
“Pedimos por favor a nuestro pueblo: hoy hemos conquistado, hemos dado un paso gigantesco hacia la democracia. Nuestro pueblo ha triunfado y queremos que esta fiesta se viva en paz. Claro que todos querríamos salir a manifestar, pero es conveniente no hacerlo. Festejemos en el interior de nuestros hogares. Festejemos sin salir a las calles. Sabemos cuáles son los resultados, sabemos que hay una tendencia que triunfa con amplitud sobre la otra, pero no podemos decir cuáles son esos resultados. Eso si, una vez más, no salgan a festejar a la calle, festejen en el seno del hogar”
(1) Cx30 era Radio Nacional hasta que la dictadura prohibió usar el término Nacional. José Germán Araújo era director y periodista de CX30.
Homenaje del Dr. Hugo Villar al pueblo, protagonista de esa gesta heroica, que causó el asombro del mundo.
Hoy se cumplen los 30 años del plebiscito de 1980, cuando el pueblo le dijo NO al proyecto de la dictadura de perpetuarse con una constitución antidemocrática. Varias actividades están previstas, incluyendo una concentración en la explanada de la Universidad a la hora 19.00.
En estos días, diversas publicaciones lo recuerdan, y diversas personalidades de todos los sectores, escriben sobre el hecho, desde distintas perspectivas. El doctor Hugo Villar, presidente en esos años del Frente Amplio en el exilio, destaca la importancia de la lucha en el exterior. He aquí el artículo del doctor Villar:
"El golpe de Estado de junio de 1973 formó parte de una gran operación continental estratégica, organizada y apoyada desde los Estados Unidos de Norteamérica, como quedó demostrado por esa época en la Carta de Santa Fe, y de la que formaron parte en un breve período de tiempo las de Brasil, Chile y Argentina, sumadas a la antigua dictadura de Paraguay. En el Uruguay el pretexto fue la lucha contra el Movimiento de Liberación Nacional, ya derrotado militarmente en esa fecha; su verdadera finalidad, como en los otros países, era detener el avance de las fuerzas políticas progresistas y de las organizaciones sindicales, que se desarrollaba en esos países.
La dictadura en Uruguay estuvo entre las más sangrientas y represivas del continente.
Durante su duración de once años, nuestro pueblo luchó y resistió sin pausas y sin treguas, en todos los frentes. A la feroz represión se opuso una indoblegable resistencia.
Esa lucha estuvo jalonada dentro del país, por acontecimientos memorables:
* la lucha permanente de los trabajadores, que se inició con la huelga general de trabajadores y estudiantes convocada por la Convención Nacional de Trabajadores y marcó el comienzo de una resistencia que se mantuvo inalterable durante todo el régimen dictatorial
* las elecciones universitarias de 1973, con voto obligatorio y una contundente victoria de los sectores democráticos, lo que significó un duro golpe para el régimen, del que no pudo recuperarse a nivel universitario. La formación en 1982 de la Federación de Estudiantes de Secundaria y de la Coordinadora Frenteamplista Universitaria
* Más adelante, la derrota de las llamadas comisiones paritarias y del intento de crear una organización sindical nacionalista, procedimientos todos en que el régimen se jugó a crear sindicatos amarillos y dirigencias dóciles y amañadas.
Ni un instante de tregua le dieron los trabajadores a la dictadura
* La resistencia en las cárceles, el silencio de nuestros compañeros, mujeres y hombres en la tortura; qué forma más combativa, en esos momentos, que el silencio de nuestros presos, que no delataban a sus compañeros, lo que a algunos les costó la vida, o que a otros les costó padecer graves lesiones o problemas de todo tipo, ante la impotencia de los propios torturadores, incapaces de comprender tanta dignidad
* el fracaso total en el propósito de crear un aparato político oficialista. Sólo contaron con la complicidad de algunos dirigentes corruptos y de ideología fascista de los partidos tradicionales
* la falta de apoyo de artistas, cantores y otras expresiones de la cultura
* y el trabajo desde el exilio.
Dentro de ese complejo proceso de ideología fascista basado en la llamada "doctrina de seguridad nacional", la fecha del 30 de noviembre de 1980, alcanza un enorme significado. El triunfo del NO no fue un hecho aislado, ni solamente la derrota de una dictadura en un plebiscito. Fue el resultado de un largo proceso de acumulación de fuerzas de todos los sectores democráticos, desarrollado en todos los frentes, dentro y fuera del país, pero que a su vez significó un golpe contra las otras dictaduras del continente, y sirvió para acelerar la descomposición interna del régimen en el Uruguay y la derrota en corto plazo de esa y las otras dictaduras del continente.
Su valor crece aún más, porque se dio en medio de las más duras condiciones, en un clima de represión brutal, con miles de presos políticos, torturados, destituidos y exiliados, con los sindicatos y los partidos políticos ilegalizados y con la complicidad de los grandes medios de comunicación.
Quiero dedicar un espacio para recordar el papel del exilio, frecuentemente no valorizado.
Como tarea asignada por la dirección del Frente Amplio, nos correspondió participar en la organización y el funcionamiento del Frente Amplio desde el exterior del país, actuando como secretario ejecutivo en el Exterior.
El exilio uruguayo durante la dictadura, fue el más numeroso en relación a nuestra población, y el más disperso a través del mundo.
No fue un exilio que se quedó en la nostalgia. Sin duda que se sufrió la nostalgia. Sólo quienes lo vivieron, alcanzan a comprender cuánto se siente la ausencia forzada de familiares, amigos y compañeros, los entrañables recuerdos de nuestra tierra, de nuestra gente, de la rambla, las plazas y las calles arboladas de Montevideo y las hermosas, apacibles y acogedoras ciudades y pueblos del interior de nuestro país.
En un exilio tan numeroso, las experiencias fueron muy diversas, y las formas de reaccionar fueron muy diferentes. Hubo compañeros que nunca se adaptaron. Sin duda hay excepciones a lo que voy a expresar.
Pero puedo decir, por haber conocido la realidad en muchas ciudades, que el exilio uruguayo, al mismo tiempo que supo integrarse a la vida de diferentes pueblos, vivió permanentemente de cara al país, sintiendo como propios los sufrimientos de nuestros presos, de nuestros torturados, de los perseguidos por la dictadura, de los destituidos, de quienes sufrían de mil manera las barbaridades y horrores cometidos por la dictadura.
Fue fundamentalmente un exilio combativo, altamente politizado, que en lugar de debilitarse y perder su identidad, supo fortalecerse ideológicamente, confiar en nuestro pueblo, y prepararse para volver mejorados, cuando se produjera el regreso al país.
Fue además un exilio organizado. En este sentido, la organización del Frente Amplio en el Exterior, jugó un papel de importancia fundamental.
Partimos de la base de que la dirección del Frente estaba dentro de nuestro país. Con el compañero Seregni preso, la dirección estaba a cargo de Juan José Crottogini y un grupo de compañeros, actuando desde la clandestinidad.
Desde su creación en 1976, el Frente Amplio en el Exterior, definió claramente sus objetivos:
1. Luchar por la liberación de todos los presos políticos del Uruguay, y por una Amnistía General
2. Fortalecer la unidad del Frente Amplio. Un solo Frente Amplio dentro y fuera del país
3. Estimular la más amplia convergencia de las organizaciones democráticas de nuestro país, en la lucha contra la dictadura
4. Desarrollar un amplio movimiento de solidaridad internacional, en la lucha contra la dictadura
Sobre la base de esos objetivos se organizaron progresivamente 50 Comités del Frente Amplio en 30 ciudades de América, Europa y Australia, que actuaron coordinadamente mediante las directivas de la dirigencia dentro del país trabajando, las resoluciones del Comité Coordinador y el trabajo permanente del secretario ejecutivo en el Exterior.
Se realizaron reuniones con gobiernos, sindicatos y organizaciones sociales de todos esos países, con comisiones de Naciones Unidas, Derechos Humanos, Unión Parlamentaria, Cruz Roja, Amnistía Internacional y otras organizaciones, reuniones locales y campañas por la amnistía.
Eso permitió generar un gigantesco movimiento de solidaridad internacional, que apoyó la lucha contra la dictadura, sirvió para su progresivo aislamiento.
Vaya hoy nuestro emocionado homenaje a nuestro pueblo, protagonista de esa gesta heroica, que causó el asombro del mundo entero.
El próximo martes se cumplen 30 años de aquel hito en la historia del pueblo uruguayo que fue el NO a la dictadura. Un NO que asombró al mundo porque no había antecedentes de que una dictadura hubiera perdido un plebiscito.
Fue un intento de la dictadura cívico-militar de modificar la Carta Magna con el objetivo de legitimar el gobierno de facto y perpetuarse en una Constitución de corte fascista que limitaba las expresiones políticas, atropellaba a la justicia y la autonomía universitaria, reglamentaba la huelga y la organización sindical, y todo aquello que se pareciera a un sistema democrático.
LA OPOSICIÓN A LA DICTADURA
Más allá de los delirios de un Luis Hierro López, que en junio del 2008 intentara lavar las implicancias de su partido con todas las dictaduras, diciendo que "La primera oposición la hizo el Partido Colorado a través de las páginas del diario 'El Día', que fue el faro de la libertad y la democracia en medio de la censura", y que salteándose las luchas populares desde el mismo día del golpe de estado agregó que su partido, a través de Enrique Tarigo en 1980 “casi en forma solitaria encabeza la oposición al texto constitucional en el semanario 'Opinar', siendo la vanguardia de la oposición a la dictadura", la realidad era muy otra.
Lo cierto es que el golpe fue dado sin apoyo político importante, que careció absolutamente de una base de masas, y que la huelga general de 15 días llevada a cabo por los trabajadores y su central, la CNT, y las luchas posteriores, profundizaron la brecha entre la dictadura y la inmensa mayoría de la población. Como analizaba Enrique Rodríguez en 1979, “…con todas las precauciones para no idealizar el proceso ni al movimiento democrático uruguayo, es que debemos observar el comportamiento del conjunto de las fuerzas políticas que intervinieron en aquel período (se refiere al período desde las medidas de seguridad y la represión de 1968 hasta el golpe de junio de 1973, así como al período de marcha hacia el fascismo que termina de imponerse en 1975). Y con las precauciones antedichas, podremos observar que, cuando llega la hora del golpe –y luego la del fascismo- el conjunto de lo que se denominan fuerzas o movimiento democrático, sufrieron el impacto, retrocedieron, pero no se pasaron al enemigo”.
En diciembre de 1977 se reunieron en Montevideo los miembros del Comité Central de nuestro partido y allí se aprobó un importante documento en el que se analizaba la situación nacional. Decía ese documento: “Con esta perspectiva, debemos ubicar nuestro empeño democrático y antifascista que hacia el quinto año de tiranía –en proceso de descomposición- viene abriendo perspectivas de unidad anti dictatorial, base imprescindible para una salida democrática”. Esta era nuestra táctica en la lucha contra la dictadura, la de unidad y convergencia de todas las fuerzas capaces de oponerse a la dictadura. Posición que era también la del Frente Amplio, que en su declaración del exterior de octubre de 1977 manifestó “Que el proceso progresivo que llevará a la caída de la dictadura pasa por la unidad y convergencia, sin sectarismo alguno, de todos los partidos opositores: el Frente Amplio, los demás sectores de la izquierda, los partidos tradicionales Blanco y Colorado, y todas las fuerzas sociales opuestas a la dictadura, concentrando la acción en torno a los principios básicos que, por encima de divergencias ocasionales o doctrinarias, deban unirnos en el objetivo común de la derrota de la dictadura”.
LOS FRUTOS DE LA TÁCTICA
Esta táctica unitaria y de convergencia democrática, fue dando sus frutos, y en diciembre de 1979 nuestro Partido decía: “Este objetivo (la derrota de la dictadura), reclama en el Uruguay, un nuevo cambio cualitativo tanto de la lucha interior como exterior, superar todo lo importante que se ha realizado en los años pasados, particularmente en el 78 y 79, hacer del año 1980, un año de la derrota del “cronograma” de la dictadura, erosionándolo de tal manera, que los planes de supuesta institucionalización en vez de fortalecerla, la debiliten mucho más con un fracaso rotundo”.
Cuando la dictadura militar -y los civiles que la apoyaban- intentaron legitimarse ante el mundo con un pronunciamiento plebiscitario, no hicieron más que acelerar el proceso de encuentro de importantísimos sectores de los partidos tradicionales para enfrentarlo, además de provocar la movilización de las organizaciones de izquierda que se mantenían clandestinas y a todo el entramado social que jugó un papel decisivo en la derrota del proyecto fascista.
La dictadura -según fuentes militares- tenía informes de Inteligencia que le advertían del crecimiento de la actividad de oposición y recomendaban incrementar la represión, sin embargo se impuso en los mandos militares la visión de que "el plebiscito se ganaba bien y después se continuaría la obra". Esto no significa que el fascismo hubiera cambiado su carácter; recordemos que en 1980 murió en la tortura Hugo Haroldo Demitt y murieron en la cárcel Emilio Férnandez, Miguel Almeida, Nelson Batalla, Gladys Yáñez, Jorge Antonio Debo y Edmundo Rovira. Y que siguió asesinando hasta el mismo año 84, en que matan al Dr. Vladimir Roslik, el último muerto de la dictadura.
Salvo contados medios escritos y algunas emisoras, los medios de comunicación se alinearon con el régimen. La revista mensual “La Plaza”, de Canelones, dirigida por Felisberto Carámbula, y el semanario colorado "Opinar" (aparece el 6 de noviembre de 1980), que dirigía Enrique Tarigo, eran excepciones, y Germán Araújo desde CX 30 se transformó en uno de los principales referentes de la resistencia popular al SI. Por supuesto que El País (nacionalista) y La Mañana (colorado) se jugaron enteros por el SI. El director de El País, Daniel Rodríguez Larreta, escribió un editorial titulado "Solo votando el SI quedará abierta la ruta hacia la recuperación institucional"; el diario El Día no se pronunció editorialmente y ofreció espacios a los defensores del NO. Búsqueda, que durante toda la dictadura apoyó al régimen, extrañamente no editorializó a favor del proyecto.
La inventiva y la creatividad popular dieron lugar a una vasta gama de recursos publicitarios para contrarrestar la campaña oficial. Pegotines que sólo decían “NO” y que se pegaban en los respaldos de los asientos de los ómnibus o en los baños de los bares, en las paradas de los ómnibus y en cualquier lugar en donde pudieran ser vistos, las pintadas en los muros, etc. Hay miles de anécdotas de la creatividad popular, cumpleaños inventados, fiestas de 15 y hasta los entretiempos en el Estadio, fueron el escenario donde la dignidad popular reclamó votos para el NO y enfrentó el brutal aparato de la dictadura y los grandes medios.
La propuesta fue rechazada por la población por un 57% de los votos, y esto aceleró el proceso de apertura democrática. El plebiscito tuvo dos papeletas, las del SI eran de color celeste y las del NO amarillas. Por el SI se contabilizaron un 42,51% de los votos válidos, por el NO un 56,83%, y un 0,66% de votos en blanco.
La coincidencia del 30 de noviembre de 1980 hacia un objetivo único anti dictatorial revelaba claramente que la unidad era la clave para derrotar la dictadura.
Del 8 al 12 de diciembre de 1980 se reunieron los miembros en el exterior del Comité Central del PCU, y allí se valoraba: “Este pronunciamiento nacional es la cristalización de la acción coincidente de las más diversas capas de la sociedad uruguaya, de todos los partidos de oposición, de la clase obrera, de los estudiantes, de la intelectualidad, de religiosos y laicos, de civiles y militares, de todos los patriotas, del pronunciamiento del Partido Nacional, del Partido Colorado, del Frente Amplio, de la Convergencia Democrática, de otras fuerzas políticas y sociales, de la Iglesia, de dirigentes de la Federación Rural, de productores del campo y de pequeños y medianos comerciantes e industriales. La victoria del NO crea una nueva situación, y resultará muy difícil hacer volver atrás el proceso iniciado”. Así fue como se escribió la historia de esta significativa etapa de la lucha heroica de nuestro pueblo contra el enemigo fascista.
El próximo 30 de noviembre se cumplen 30 años del histórico pronunciamiento popular que dijo NO a la constitución que pretendía imponer la dictadura y la derrotó políticamente.
Este pronunciamiento se dio en medio de condiciones durísimas, represión permanente con miles de presos políticos, decenas de miles de despedidos y destituidos, cientos de miles de exiliados, los sindicatos, las organizaciones populares y los partidos políticos ilegalizados, la educación intervenida y la complicidad de los grandes medios de comunicación con la dictadura.
En medio de esa represión el pueblo uruguayo mantuvo su decisión de luchar pagando un altísimo precio por ella.
La dictadura, las fuerzas económicas, sociales y los medios de comunicación que la apoyaron intentaban legitimarse y perpetuarse con una constitución fascista que autorizaba solo algunas expresiones políticas, eliminaba la autonomía universitaria, institucionalizaba la participación de las Fuerzas Armadas en el poder, reglamentaba la huelga, coartaba la organización gremial y prohibía la sindicalización de los funcionarios públicos.
El triunfo del NO fue una sorpresa para los dictadores y para el mundo, no lo fue para quienes asumieron una conducta permanente de resistencia.
Desde la clandestinidad la CNT y la FEUU en un llamado al pueblo uruguayo en setiembre de 1980 decían: “Esta etapa actual que debe congregar a todos los orientales honestos, es la de enfrentamiento a la dictadura en sus intentos por institucionalizarse. Llamamos pues a todos los orientales patriotas, sean cuales sean sus ideas, filosóficas, políticas, religiosas, para que aúnen esfuerzos para derrotar con un NO categórico, las pretensiones de la dictadura de eternizarse en el poder”.
El triunfo del NO fue expresión de todos los sectores democráticos de la sociedad uruguaya y como tal debe ser recordado, pero los trabajadores y las organizaciones populares tuvieron un papel central que no debe ser ignorado.
Convocamos hoy, 30 años después, a recordarlo y homenajearlo como lo que fue, una victoria de la lucha y el compromiso de cientos de miles de uruguayas y uruguayos.
A rescatar la lucha de los trabajadores, los estudiantes, los cooperativistas, los jubilados, las mujeres, los cristianos, las diversas expresiones de la cultura, los luchadores clandestinos, los presos políticos, los exiliados y las pocas y arriesgadas expresiones legales y semi-legales en los medios de comunicación, también de los partidos políticos (en aquel entonces ilegales o prohibidos) y las personalidades proscriptas o no.
Habrá un acto el propio 30 de noviembre pero antes y después convocamos a todas y todos a organizarse, recordar y homenajear, a construir memoria que es la única manera de construir futuro.
Convocamos a reconstruir la memoria de las miles de expresiones de lucha, las volanteadas, las pintadas, las reuniones y marchas relámpago, la huelga de Veterinaria, la huelga de la construcción, la resistencia al cambio de fecha del 1 de mayo de 1980, fecha en que fue asesinado el obrero metalúrgico Jorge Reyes, el asesinato en tortura de Hugo Dermit.
Convocamos a rescatar el protagonismo del pueblo y sus organizaciones en esta epopeya por la libertad y la democracia.
Comisión Nacional para homenajear la Victoria Popular contra la dictadura en 1980:
PIT-CNT, FUCVAM, FEUU, ONAJPU, CRYSOL, AMUME, MADRES Y FAMILIARES