11 mayo 2011

Obama apela a la presión popular para alcanzar reforma migratoria



En discurso en El Paso, justo en la frontera con México, el mandatario de EU calificó el cambio en la materia como un “imperativo económico” para el país y consideró que sólo puede ser conducido por los ciudadanos.

El presidente estadounidense, Barack Obama, apeló este martes a la presión popular para lograr que el Congreso acepte examinar una reforma migratoria integral, durante un discurso en la fronteriza ciudad de El Paso.

"Este cambio tiene que ser conducido por ustedes, para ayudarnos a lograr una reforma integral" pidió Obama en un discurso ante centenares de personas.

"Les pido que añadan sus voces a este debate. Necesitamos que Washington sepa que hay un movimiento en favor de la reforma que gana fuerza de costa a costa. Así lo lograremos", dijo.

En su segundo discurso dedicado específicamente al tema de la reforma migratoria desde que asumió el poder, el mandatario aseguró que sigue apoyando el proyecto conocido como Dream Act, que daría una posibilidad de legalización a estudiantes que llegaron indocumentados al país.

Ese proyecto fracasó en el Senado en diciembre pasado, ante la oposición de republicanos y algunos demócratas.

Pero Obama no reveló ninguna estrategia específica para intentar avanzar el debate migratorio. El mandatario ha recibido a líderes de la comunidad hispana en la Casa Blanca, y su gobierno prevé a corto plazo reuniones públicas protagonizadas por miembros del gabinete en todo el país.

“Les pido que añadan sus voces a este debate. Necesitamos que Washington sepa que hay un movimiento en favor de la reforma que gana fuerza de costa a costa. Así lo lograremos”, dijo.

El 68% de los hispanos se considera satisfecho por el desempeño en general de Obama, según un sondeo divulgado esta semana por CNN.

Pero casi el mismo porcentaje de estadounidenses (63%) considera que es más importante controlar la frontera sur que una reforma que implique abrir las puertas a la legalización a cerca de 10.8 millones de indocumentados, según un reciente sondeo de Rasmussen.

Obama recordó que la frontera nunca ha estado más vigilada en la historia, con 20 mil agentes de la Patrulla Fronteriza, mil 200 soldados de la Guardia Nacional y aviones no tripulados de vigilancia.

Ese operativo sin precedentes, además de polémicas redadas de trabajadores indocumentados en empresas en todo el país, han llevado a un número récord de deportaciones, más de 800 mil en los últimos dos años.

Los intentos de cruce de inmigrantes ilegales han disminuido en un tercio en ese mismo periodo, y los decomisos de droga han aumentado, dijo Obama.

Los republicanos “¿tal vez dirán que necesitamos un foso? ¿Con caimanes?” en la frontera con México, bromeó el mandatario.

Una reforma económica es además “un imperativo económico”, explicó.

Los opositores a la reforma “nunca estarán satisfechos. Y lo comprendo. Así es la política”, añadió el mandatario, para quien ahora es necesaria una movilización de los afectados.

“El presidente está fuera de lugar al hablar de la reforma integral. Ya hemos vivido esto antes”, replicó en Washington el líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, Eric Cantor.

Un intento parcial de legalización que beneficiaría a miles de estudiantes indocumentados fue derrotado cuando los demócratas tenían la mayoría en ambas cámaras del Congreso, en diciembre pasado.

“La realidad es que si uno mira hacia los republicanos en la Cámara de Representantes, no veo cómo obtener una reforma integral”, reconoció el senador demócrata hispano Robert Menéndez, quien promovió una iniciativa el año pasado.

Obama se ha reunido con líderes y estrellas de la comunidad hispana en las últimas semanas para pedirles su colaboración.

Pero algunos de esos líderes le reprocharon al presidente el aumento de deportaciones.

Obama quiere aumentar en todo el país el número de reuniones públicas sobre la reforma migratoria con altos cargos de su gobierno, un estilo de movilización que recuerda su campaña electoral victoriosa de 2008.

Sin embargo, en el ámbito estatal la situación aparece complicada. Arizona aprobó hace menos de un año una dura ley contra la inmigración ilegal que está siendo contestada por el gobierno federal ante los tribunales, pero el ejemplo cundió y otros estados están debatiendo medidas similares.

Fuente: La Jornada


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