02 octubre 2010

Dilma Rousseff: la gran responsabilidad de sustituir a Lula




Sin haber disputado antes una campaña electoral para ocupar cargo público alguno, la candidata del Partido de los Trabajadores (PT, en el gobierno), Dilma Rousseff, puede convertirse mañana en la primera mujer presidenta de Brasil.

La economista de 62 años, divorciada, con una hija y un nieto, nació en Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais. Dilma es hija del inmigrante búlgaro Pedro Rousseff y de la maestra Dilma Jane da Silva, según los datos biográficos publicados en su página de internet.

Su trabajo fue consagrado durante el gobierno del presidente Lula como ministra de Minas y Energía y como ministra-jefe de la Casa Civil desde 2005, puesto donde tuvo bajo su mando las principales acciones del poder ejecutivo.

Dirigió el Programa de Aceleración del Crecimiento, así como los proyectos sociales Luz para Todos, Mi Casa, Mi Vida, y definió las reglas para la exploración y explotación de los enormes yacimientos de petróleo y gas hallados en el mar frente a la costa atlántica a grandes profundidades, debajo de la capa de sal.

Pero antes de llegar a esos puestos, Dilma participó desde muy joven en los movimientos de resistencia a la dictadura militar (1964-1985), fue detenida en Sao Paulo y estuvo presa tres años. Tras ser liberada, en 1973 se traslada a vivir en Porto Alegre, capital del estado de Río Grande do Sul.

En la Universidad Federal de ese territorio concluyó los estudios de Economía y a finales de la década de 1970 luchó por la amnistía para los brasileños que habían perdido sus derechos civiles y fueron perseguidos y expulsados del país por el régimen militar.

En esa época y conjuntamente con su entonces esposo, Carlos Araújo, ayudó a fundar el Partido Democrático Laborista (PDT) de Río Grande do Sul, del cual fue militante activa, al lado de figuras históricas de la política brasileña, como Leonel Brizola.

Participó en el movimiento llamado Diretas Já, considerada la mayor movilización civil de la historia reciente brasileña, la cual culminó con el regreso de la democracia en 1985. Un año después, ocupa la Secretaría de Hacienda del municipio de Porto Alegre.

En 1993 asumió la Secretaria de Minas, Energía y Comunicación del estado de Río Grande do Sul, durante el gobierno de Alceu Collares y ratificada en ese mismo puesto en 1998 por el gobernador Olívio Dutra.

Dilma ingresó en el PT en 2001, y un año después Lula gana los comicios generales para ocupar la presidencia de Brasil y la nombra ministra de Minas e Energía, cargo en el cual tuvo la responsabilidad de la reestructuración del sector eléctrico.

En 2005 la eficiencia de Dilma ya era ampliamente reconocida tanto dentro y fuera del gobierno. El presidente Lula la elige para dirigir la Casa Civil y, por consiguiente, la coordinación del trabajo de todos los ministerios.

El trabajo de Dilma fue reconocido nacionalmente por la coordinación del Programa de Aceleración del Crecimiento, que es un conjunto de políticas económicas que ha priorizado las inversiones en infraestructura, como saneamiento, viviendas, transporte, energía y recursos hídricos.

Dilma lanzó programas estratégicos como Mi Casa, Mi Vida, que prevé la construcción de un millón de casas para beneficiar fundamentalmente a los brasileños de menos recursos.

Por su destacado desempeño en el gobierno, Lula la escogió para ser la candidata del PT para sucederlo en el cargo, y gracias a los méritos personales de Dilma, logró convencer a sus simpatizantes -el 85 por ciento de la población- de que ella es la persona idónea para continuar los programas y las políticas de su gobierno.

Tal vez ahí esté también la enorme responsabilidad de Dilma de ganar los comicios generales de mañana, sustituir a Lula, el presidente más popular de la historia de Brasil y un hombre sumamente carismático y cautivador de las masas, pese a ser, como él mismo se encarga de repetir, un obrero con sólo cuarto grado de escolaridad.

Alejandro Gómez

Fuente: PL


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