El voto es a la vez derecho y deber. Yo quiero ejercerlo.... y vos???
Campaña por el voto en el exterior
Esquina por la alegría
"Hoy más que nunca la alegría es un artículo de primera necesidad, tan urgente como el agua o el aire. Pero nadie nos va a regalar ese derecho de todos; .... es preciso pelearlo...."
Eduardo Galeano
Esquina por Verdad y Justicia
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Esquina por la aparición de Julio López
Esquina Bertold Bretch
Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
Ante los hechos de pública notoriedad, relativos a la anulación de la Ley de Caducidad, el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Comunista del Uruguay, reunido en forma extraordinaria en el día de la fecha declara:
1)- El Frente Amplio tiene la Verdad y la Justicia incorporadas como seña de identidad y se ha opuesto a la impunidad y a la Ley de Caducidad, su principal garantía jurídica y política, siempre. El Frente Amplio ha asumido la anulación de la Ley de Impunidad como lo que es: un tema eminentemente político. El Frente Amplio se dio los plazos y generó los ámbitos de discusión necesarios, con garantías para todos.
En un proceso de varios meses encabezado por su presidente, compañero Jorge Brovetto, en el que fueron escuchadas todas las posturas, políticas y jurídicas, se llegó a una propuesta única, refrendada por unanimidad en el Plenario Nacional, que tras un gran esfuerzo de negociación y cediendo todos, nos compromete también a todos.
La que es inconstitucional y atenta contra todos los principios republicanos y democráticos es la Ley de Caducidad. El reciente fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, los tres pronunciamientos de la Suprema Corte de Justicia al respecto e incluso los explícitos pronunciamientos del Poder Ejecutivo y del propio Poder Legislativo cuando se los consultó, así lo ratifican.
2)- En el Parlamento nuestros legisladores, mandatados por el Estatuto y por una referencia explícita y unánime del Plenario Nacional, donde están representados todos los sectores y las bases frenteamplistas, aprobaron el proyecto de Ley Interpretativa en el Senado y se disponen a hacerlo en Diputados. Para el PCU, respetando las visiones que se han expresado en estos días, no hay ninguna razón para que el proyecto de Ley no se vote. Respaldamos lo actuado por los compañeros Senadores y por los compañeros Diputados y reafirmamos que debe ser votado en la Cámara de Diputados el 19 de mayo.
3)- Ante la posibilidad de una citación de un nuevo Plenario Nacional del Frente Amplio; el PCU expresa su disposición a discutir y analizar, si es que se plantea, una nueva propuesta, si contiene todos los elementos políticos que están planteados en el Proyecto que fue votado en la Cámara de Senadores y que está a consideración en la Cámara de Diputados. Para ser explícitos si establece la anulación de la Ley de Caducidad.
4)- La anulación de la Ley de Caducidad es un imperativo moral, político e institucional, pero no suficiente para asegurar el objetivo de Verdad y Justicia. El PCU va a proponer al Frente Amplio impulsar la creación de una Comisión de Verdad, que tenga recursos humanos, legales e institucionales para investigar , que se constituya en un respaldo desde el Estado, pero abierta a toda la sociedad y a todos los aportes.
La verdad y la justicia, el fin de la impunidad, son componentes esenciales y condiciones irrenunciables de un proyecto de cambio y por lo tanto de la acumulación hacia él. Nuestro compromiso histórico con esos valores es el mismo que el del Frente Amplio y el de todas y todos sus militantes.
Se intensifica el debate sobre cómo terminar con la impunidad, herencia maldita de la dictadura que envenena a la sociedad uruguaya toda, y avanzar en la verdad y la justicia.
Uno de los elementos centrales e imprescindibles para la impunidad y su vigencia es el silencio, la inexistencia del tema, propiciada por el bloque de poder al que le es funcional con la complicidad de gran parte de los medios de comunicación que no es de ahora, tiene décadas.
La decisión política del presidente de la República, José Mujica, de concurrir a la bancada de Diputados del FA acompañado por el vicepresidente de la República, Danilo Astori, invocando el respaldo del ex presidente Tabaré Vázquez, y pedirles a los parlamentarios frenteamplistas que “reflexionen” sobre las “consecuencias políticas e institucionales” de votar la Ley Interpretativa, ha generado una situación delicada.
Entendemos que la actitud del Presidente no es feliz ni en el tiempo, ni en el lugar, ni en la forma. Los diputados del FA se aprestan a cumplir un mandato resuelto por el Congreso del FA, presente en su programa de gobierno y ratificado por unanimidad en su Plenario Nacional, luego de un largo y cuidadoso proceso de discusión.
No se debe colocar a la fuerza política, la que hizo posible el primero y segundo gobierno de izquierda, en esa tensión. No se puede poner en peligro una de sus características fundamentales: el respeto a las decisiones de sus organismos y la unidad de acción. Sin quitarle un gramo de entidad al planteo del Presidente, que le dio todo el peso de su figura y su investidura, los diputados del FA no pueden hacer otra cosa que cumplir las decisiones del FA hasta tanto sigan firmes.
La construcción de la unidad también implica el respeto de los tiempos y las formas que entre todos acordamos. La unidad es una conquista muy importante para la izquierda uruguaya y no se la puede desgastar; no se la debe desgastar.
Si se tenía esta posición ¿por qué no se planteó donde y cuando se debió hacerlo? ¿Qué salida se planteará a esta encrucijada que el FA no buscó? Como siempre, los frenteamplistas estamos dispuestos a discutir, a escuchar y a convencer.
Pero la permanencia de la impunidad pagando tributo a posibles réditos políticos de la derecha es inaceptable. En editoriales anteriores analizamos los aspectos jurídicos, institucionales y políticos del debate, en particular en lo referente a la pertinencia de anular o no la Ley de Caducidad. Siempre abordamos el tema asumiendo que hay dos dimensiones en el debate. La principal con la derecha, a la que no le sirve esta Ley Interpretativa y no le servirá nada, sencillamente porque quiere la impunidad. La impunidad es un eslabón fundamental de su arsenal político, jurídico e ideológico para mantener la hegemonía en la sociedad. La segunda dimensión es en el campo popular, donde han surgido dudas, legítimas, sobre todo las que están planteadas en el terreno estrictamente jurídico, aunque son variadas.
Sostuvimos y sostenemos que ningún argumento esgrimido nos ha hecho cambiar de posición: hay que anular la Ley de Caducidad. Lo necesita la democracia uruguaya para poder profundizarse y fortalecerse, no es un tema del pasado, es del presente y compromete el futuro. No se puede construir un proyecto de cambio y transformar la sociedad uruguaya con un rumbo de izquierda manteniendo la impunidad. Terminar con ella es un requisito, aunque no suficiente, absolutamente necesario para avanzar en democracia. Con impunidad, no habrá verdad y tampoco justicia plena. ¿Anulada la Ley se garantiza la verdad y la justicia? No, son necesarios más pasos, políticos e institucionales.
La impunidad no sólo ha perpetuado en el tiempo y por lo tanto ha extendido las violaciones a los derechos humanos; ha tenido también otras consecuencias. Dos de ellas son particularmente graves. La primera es la omisión del Estado de cumplir su deber e investigar para avanzar en la verdad y permitir que haya justicia, haciendo recaer la carga de la investigación sobre las víctimas y sobre los periodistas independientes. Es desde allí que se han hecho y se siguen haciendo la inmensa mayoría de las denuncias, constituyendo incluso piezas claves en todas las actuaciones judiciales hasta el presente. La segunda es la falta de espacios institucionales especializados en este tema, que impulsen la investigación en los tres poderes del Estado: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.
En el primer gobierno del Frente Amplio, presidido por Tabaré Vázquez, los avances fueron importantes: se habilitaron los juicios y hay represores presos; se investigó y denunció el terrorismo de Estado, particularmente en los trabajos coordinados por Álvaro Rico, tanto para Presidencia sobre los desaparecidos como para la UDELAR más amplio; se ingresó a los cuarteles, se excavó y se hallaron los restos de Chaves Sosa y Fernando Miranda; se concedieron extradiciones de militares uruguayos requeridos en otros países.
Pero falta mucho. Hay que hacer mucho más.
Hay que avanzar en una institucionalidad de Derechos Humanos que haga que el Estado se transforme en agente promotor de la investigación, que la impulse y la garantice. Está pendiente la instalación de la Institución Nacional de DDHH ya creada por ley y definida como la encargada del seguimiento de denuncias contra los derechos humanos y como una usina de elaboración de propuestas, recomendaciones, informes y estudios en la materia.
En este número de EL POPULAR informamos sobre la propuesta del General ® Oscar Pereira para conformar un “Grupo Coordinador en la Investigación de los Desaparecidos" dependiente de Presidencia de la República e integrado por las FFAA, organismos estatales, periodistas de investigación y los familiares de desaparecidos.
Es un militar, insospechado de ser de izquierda, cuya posición poco tiene que ver con las que se amplifican y destacan en los medios como si fueran las únicas existentes dentro de las Fuerzas Armadas.
El PCU va a proponer al FA la creación de una Comisión de la Verdad que tenga recursos humanos e institucionales para investigar y que sea un respaldo del Estado para los esfuerzos heroicos de familiares y víctimas y también, para las investigaciones de la Justicia. ¿La derecha se pondrá nerviosa? Sí. ¿Sectores de militares comprometidos con la dictadura o afines a la derecha expresarán su malestar? Es altamente probable.
Pero nada de eso es argumento para no hacer lo que hay que hacer. La verdad y la justicia no son negociables. La democracia se fortalece profundizándola y enfrentando en el terreno de las ideas y de la lucha política a quienes quisieron, quieren y querrán mantener las cosas como están y que nada cambie.
Muy lejos de ceder al chantaje y las operaciones mediáticas hay que doblar la apuesta.
Hay que anular la Ley de Impunidad y meter al Estado como agente investigador, construyendo la Verdad y promoviendo la Justicia.
El Partido Comunista (PCU) conmemoró el pasado miércoles los 39 años del asesinato de ocho militantes comunistas, en un clima estimulado por la media sanción al proyecto interpretativo de la Ley de Caducidad. En el discurso central del acto, el secretario general, Eduardo Lorier, destacó la manera como se procesó en el Frente Amplio (FA) la discusión sobre la redistribución de la riqueza.
En abril de 1972 ocho dirigentes comunistas fueron fusilados en la seccional 20 del PCU (Agraciada y Valentín Gómez), sin motivo aparente, por militares y policías. Ayer, en ese mismo lugar, más de 500 personas recordaron este hecho, con el tinte particular de que el martes el proyecto interpretativo de la Ley de Caducidad había sido aprobado por el Senado. Según el secretario de organización del PCU, Carlos Tutzó, lo ocurrido el martes en la cámara alta es un hecho "muy trascendente y muy vinculado con este acto". "La votación nos da un nuevo impulso por la verdad y la justicia. No se trata sólo de un tema de memoria, sino también de qué futuro vamos a construir", aseguró. Respecto a la masacre que se conmemoró en la oportunidad, el ex edil capitalino también sostuvo: "En estos días, nuestra encargada de derechos humanos [Lille Carusso] está haciendo una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos" por el caso. Según pudo saber la diaria, la dirigente comunista viajó a Estados Unidos para presentar el caso ante el organismo.
En línea con lo dicho por Tutzó, el coordinador general del PCU, Juan Castillo, expresó que la media sanción del proyecto interpretativo "es algo que pesa mucho en función de las demandas que el FA tiene y de los compromisos con los familiares de los desaparecidos". El presidente del Frente Amplio, Jorge Brovetto, envió una carta que fue leída en el acto; en ella invitó a las "compañeras y compañeros a eliminar de nuestro marco jurídico esa oprobiosa Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado". Otros saludos similares llegaron por vía postal, como el del diputado socialista Roque Arregui y el del senador nuevoespacista Rafael Michelini, entre otros. El ministro de Salud Pública, Daniel Olesker, se hizo presente en el acto y se sentó junto al senador suplente de Lorier, Óscar López Goldaracena, quien no se cansó de recibir elogios de los presentes.
Entre chorizos y tortas fritas, se proyectó un breve documental que arrancaba con el nazismo de Hitler y culminaba con los mártires de la 20. Luego cantaron el himno -"tiranos temblad" con los puños cerrados- y "La Internacional". Posteriormente, Lorier fue el encargado de entregarle un nuevo carné de socio del PCU al único sobreviviente de la masacre que aún vive, José Antonio Machado, tras lo cual pronunció su discurso.
Lorier profundizó en varios temas. Entendió que la jornada de ayer fue "histórica", debido a que se trató del día "después" de que el Senado comenzó el "proceso parlamentario para anular la ley [de Caducidad]". "La patria está más cerca de Artigas", disparó, y luego propuso que se cree una "comisión" dedicada a "estudiar este tipo de crímenes en nuestro país".
Tras ello volvió a referirse al debate de la redistribución de la riqueza y fustigó a los partidos "tradicionales", al Partido Independiente y a las cámaras empresariales, por entender que "no quieren colaborar con el debate" sobre ese tema. "Para ellos se queda como está o hay más concentración", dijo. También reclamó que "debería estar funcionando, tal como lo menciona el presupuesto, la comisión para estudiar la viabilidad del frigorífico nacional" y que "debería estar estudiándose el ente marítimo y la flota pesquera". Respecto a las modificaciones del proyecto de ley de contratos de participación público-privada, se preguntó si las modificaciones hechas por el gobierno "serán suficientes para sacarle el caracú de capitalismo a esas asociaciones". No obstante, consideró "destacable" la forma como se dio el proceso de discusión de la distribución de la riqueza, y destacó la decisión del gobierno de que se exonere del IVA a un sector de la población.
El Comité Central del Partido Comunista de Uruguay, en su sesión “Rogado Pedro Cornalino y Yolanda Ríos” (comunistas recientemente fallecidos), en la fecha, concluido el análisis de coyuntura política nacional e internacional y los ejes de su plan de acción inmediata, resolvió el siguiente pronunciamiento y comunicado a la población.
El pueblo uruguayo sufrió, enfrentó y derrotó a la dictadura fascista instaurada a partir del golpe de Estado de 1973. Muchos integrantes de ese pueblo, de todas las edades, padecieron persecución, secuestro, cárcel, tortura, muerte, desaparición forzada, exilio. Las prácticas criminales cuyas secuelas padecen aun quienes salvaron su vida y los familiares de los asesinados y desaparecidos, tienen responsables. Largos años de lucha constante por la verdad y la justicia, han permitido, en estos años de gobierno frenteamplista, lograr la aparición de los cuerpos de Ubagesner Chaves Sosa , Roberto Gomensoro Josmán y Fernando Miranda. Las denuncias realizadas y la acción de la Justicia abrieron cauce a su vez a varios procesamientos de militares y civiles involucrados en violaciones a los derechos humanos.
El grupo de militares retirados, aunados en el foro singularmente llamado “Libertad y Concordia” han lanzado amenazas inadmisibles en un marco democrático. Dicen estar dispuestos a “resistir” los requerimientos de la Justicia que pueden derivar en nuevos procesamientos. Se quejan de “hostigamiento” y de que jefes militares y gobierno no atienden sus reclamos “en defensa de congéneres acusados por obedecer órdenes superiores”.
Expresiones como “vamos a jugar a muerte”, “soy partidario de endurecer las posiciones, no podemos relegar más espacios” o “sé que muchos camaradas dicen que se van a resistir” lo que –incluso militares en actividad- llaman “embestida judicial”, nos exigen el más enérgico y absoluto repudio; y la advertencia de que la incitación a resistir las citaciones de la Justicia constituye en sí misma un delito.
No logran tales actitudes sino afirmarnos en la convicción de que SIgue siendo injusta la “ley de caducidad”. La Justicia no es revancha, como algunos pretenden mediatizar; es por el contrario, para el pueblo organizado que la reclama, arma de derrota definitiva a la impunidad.
Los comunistas, la clase obrera y el pueblo, nos mantendremos atentos y movilizados para desterrar el fascismo en el Uruguay. Por ello llamamos a promover la más amplia movilización de masas al respecto.
Con la entrada de 2011 culmina la conmemoración del centenario de Miguel Hernández, tras la infinidad de actos de todo tipo (conciertos, conferencias, recitales poéticos, obras de teatro y danza, jornadas, congresos…) que se han celebrado y que han tenido una dimensión universal, puesto que al menos otros 22 países han acogido actividades en memoria del autor de El rayo que no cesa, de Argentina a Hungría o de Filipinas a Rusia.
Uno de los más entrañables y llenos de significado tuvo lugar la luminosa mañana del 18 de septiembre en el parque Dolores Ibárruri de San Fernando de Henares (Madrid) en el marco de la Fiesta del Partido Comunista de España. Allí, ante varios miles de personas, el secretario general del PCE, José Luis Centella, entregó a Lucía Izquierdo el carné comunista de 2010. “Es un inmenso honor recoger este carné y lo vamos a cuidar como un tesoro. Estamos muy orgullosos de que Miguel Hernández perteneciera al PCE”, señaló la nuera del poeta nacido en Orihuela (Alicante) el 30 de octubre de 1910.
Con aquellas palabras Lucía Izquierdo destacaba un hecho capital de la biografía de Miguel Hernández, pero demasiadas veces marginado o silenciado: su compromiso con la defensa de la II República se dio desde las filas del PCE, al que se afilió en el verano de 1936, y desde su legendario Quinto Regimiento de Milicias Populares, como muestra el carné reproducido en la exposición Miguel Hernández 1910-2010. La sombra vencida, que estos días aún puede visitarse en el Centro de Congresos de Elche tras pasar por la Biblioteca Nacional. Al igual que decenas de miles de jóvenes y trabajadores, se unió al Partido Comunista para defender la legalidad democrática de la II República y el programa del Frente Popular, votado mayoritariamente por el pueblo en las elecciones del 16 de febrero de 1936, contra el golpe de estado fascista.
El Partido Comunista de España también ha dedicado a Miguel Hernández un valioso número monográfico de su revista teórica, Nuestra Bandera (en la que el poeta colaboró en 1937 con varios artículos escritos desde el frente), con trabajos, entre otros, de Marcos Ana, Armando López Salinas, Enrique Cerdán Tato, José Carlos Rovira o Marta Sanz y una hermosa portada especialmente diseñada por Juan Genovés a partir de los versos hernandianos “Alba que das a mis noches un resplandor rojo y blanco”. Y la Fundación de Investigaciones Marxistas y la editorial El Páramo han publicado el libro Miguel Hernández. La voz de la herida, una biografía que profundiza en su evolución política. Sus autores, David Becerra y Antonio J. Antón, reivindican al poeta como militante comunista y recuerdan que en el penal de Ocaña un grupo de falangistas (entre ellos Ernesto Jiménez Caballero) le visitó para ofrecerle su libertad a cambio de su conversión ideológica.
La suerte de Miguel Hernández estuvo ligada al destino trágico de la II República. En el frente escribió y declamó poesía, cavó trincheras, alentó a los soldados del Ejército Popular, redactó artículos para la prensa republicana... Su poesía reflejó inicialmente la esperanza y la lucha (Viento del pueblo), sin embargo, poco a poco fue acogiendo el presentimiento de la derrota (El hombre acecha). En marzo de 1939, con la crisis política en Madrid originada por la traición del coronel Casado, Besteiro y sus adláteres, que decretaron la persecución de los comunistas y aceleraron la derrota de la II República, rechazó la propuesta de su amigo Pablo Neruda de asilarse en la Embajada de Chile y decidió marcharse a Portugal.
Fue capturado por la policía de Salazar en mayo y entregado a las fuerzas franquistas. Pasó por varias cárceles y obtuvo la libertad en septiembre, pero de regreso a Orihuela volvió a ser detenido y de nuevo recorrió la geografía penitenciaria: Conde de Toreno (Madrid), Ocaña, Palencia y Alicante. En enero de 1940 fue condenado a muerte por aquel sarcasmo franquista del “delito de adhesión a la rebelión”, aunque la pena capital le fue conmutada después por treinta años de prisión.
En Ocaña se negó a aceptar la propuesta de aquel grupo de falangistas. El 27 de noviembre de 1940 brindó de manera simbólica con sus camaradas en aquella cárcel, levantando el puño clandestinamente, “por la felicidad de este pueblo, por aquello que más se aproxima a una felicidad colectiva”, en el modesto homenaje que le rindieron.
Enfermo de tuberculosis, Miguel Hernández falleció el 28 de marzo de 1942 en el Reformatorio de Adultos de Alicante sin haber alcanzado a cumplir los 32 años. Clandestinos durante cuatro décadas, sus versos lograron derrotar la censura franquista y acompañaron la lucha por la libertad, la democracia y la amnistía de los presos políticos. Hoy su poesía es universal y, si las “Nanas de la cebolla” que escribió en la prisión son los versos más conmovedores que un padre pueda dedicar a su hijo, buena parte de su producción poética, incluidas algunas de sus obras emblemáticas como Viento del Pueblo, no puede desligarse de su firme compromiso político, de sus ideales comunistas.
En estos tiempos de ofensiva implacable del capitalismo contra la democracia, su poesía, su lucha, su sacrificio, su memoria nos llaman a salir a la calle de nuevo, una vez más, para proclamar que no somos “un pueblo de bueyes”, que somos “un pueblo que embargan yacimientos de leones, desfiladeros de águilas y cordilleras de toros con el orgullo en el asta”. Porque como Miguel Hernández escribió en la dedicatoria a Vicente Aleixandre de una de sus obras más importantes: “Los poetas somos viento del pueblo: nacemos para pasar soplados a través de sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres más hermosas”.
Ante el pedido fiscal de procesamiento con prisión del militar retirado Tranquilino Machado, por el homicidio de Ramón Peré, el Partido Comunista de Uruguay declara:
- Es un avance importante en el esclarecimiento de la verdad. Ramón Peré, militante comunista, estudiante de Veterinaria y Profesor de Secundaria, de 29 años y padre de dos hijos, fue el primer asesinado en dictadura. El 6 de julio de 1973, caía baleado por la espalda, cuando repartía volantes durante la huelga general en las inmediaciones de la Facultad que ocupaba junto a otros compañeros al llamado de la CNT y la FEUU.
- Hoy se conoce a su asesino y el pedido de su procesamiento con prisión constituye el primer paso hacia el logro de la justicia plena en este caso.
- Junto a los familiares y al pueblo que lo merece, valoramos esta y todas las actuaciones en tanto signifiquen que ningún crimen quede impune.
- Al mismo tiempo rechazamos –como lo hiciera el volante que en aquel julio de 1973 respondía, “miente la dictadura”, al comunicado oficial- la insolencia que la defensa del militar homicida esgrime pretendiendo dar por cierto que la muerte de Peré se produjo en un “enfrentamiento”. Los cómplices usan la mentira como escudo; nuestro escudo es la verdad y la justicia.
Federico Graña: militante comunista, de las redes frenteamplistas y del colectivo Ovejas Negras. Foto: Javier Calvelo
“Si el socialismo es la sociedad del pan y las rosas, la experiencia del socialismo real tal vez se ocupó demasiado del pan y se olvidó un poco de las rosas”. La frase de Federico Graña sintetiza un razonamiento que los jóvenes del Partido Comunista del Uruguay (PCU) lograron colocar en el último congreso partidario. Graña es ex delegado en la FEUU por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y activo militante de las redes frenteamplistas. También es suplente en el nuevo Comité Central del PCU, recién “egresado” de la Unión de Juventud Comunistas (UJC) y referente del colectivo Ovejas Negras. La diversidad sexual y la izquierda uruguaya fueron los ejes de esta charla.
-El sindicalista Alfredo Alemán, del Hospital de Clínicas, decía en el número de octubre de Correo Socialista que más de una vez le dijeron “con putos no discuto”. ¿Es algo frecuente en el mundo sindical?
-En Ovejas Negras recibimos hace un tiempo una denuncia de un trabajador metalúrgico. Básicamente el patrón no le pagaba el presentismo y su argumento era que no le correspondía por puto. Él no estaba afiliado al sindicato (UNTMRA) y fuimos a hablar con Marcelo Abdala, que enseguida solucionó el problema. Además del cuadro negativo de una situación laboral, eso te da la pauta de que algo está cambiando en el sindicalismo y de que hay mayor receptividad que hace unos años. Hay articulaciones muy interesantes entre nueva y vieja izquierda. Pasa como en cualquier casa vieja, la estructura central queda y hay que hacer remodelaciones. Algo central en esto es que cuando cuestionamos al que piensa que la única forma de casarse es entre el nene y la nena también cuestionamos al que dice que quien nace pobre tiene que morir pobre.
-¿Qué sucede con los partidos de izquierda?
-Los procesos nunca pueden analizarse ahistóricamente. Desconozco si en algún momento hubo expulsiones por ser homosexual, pero sí existieron ciertos vetos para hacer determinadas ciertas cosas en un partido. En La izquierda armada, de Clara Aldrighi, hay entrevistas con dirigentes del MLN que reconocen que un homosexual no podía integrarse por su vulnerabilidad y por cómo reaccionaría si el enemigo lo agarraba. Nombro ese caso porque está publicado, pero también dentro del PCU hay historias de homosexuales a los que se enviaba a las comisiones de cultura y nunca se los designaba en cargos centrales, por ejemplo. Lo cierto es que no hay figuras notorias en la historia del FA, y de la política uruguaya en general, que sean gays. Y cuando se escucha algún rumor es para atacarlo o restarle calidad. Para el FA es ineludible empezar a reflexionar sobre estos temas y su importancia, porque hay cosas que tienen que atenderse.
-¿En el PCU has podido dar estos debates?
-Es cierto que hace diez años era difícil discutir estos temas, pero el Congreso aprobó, con mucha discusión, un documento muy bueno sobre diversidad sexual de la UJC, con la convicción de que el socialismo en el siglo XXI tiene que discutir estos temas y lo mismo han hecho las juventudes de la Vertiente Artiguista, el Partido Socialista y la CAP-L. El socialismo real quizás alcanzó avances, pero tuvo fallas vinculadas a la lucha por derechos. Si el socialismo es la sociedad del pan y las rosas, la experiencia del socialismo real tal vez se ocupó demasiado del pan y se olvidó un poco de las rosas.
-¿Cómo cayó en el PCU la autocrítica de Fidel Castro sobre cómo trató la revolución cubana a los gays?
-Colectivamente se aceptaron, y se hace responsable como miembro de un movimiento comunista internacional. Quizás algunos compañeros no hacen esa autocrítica y tampoco otras.
-¿Qué episodios de homofobia en la izquierda ha cuestionado Ovejas?
-El más claro fue el del diputado del MPP [Juan José Domínguez] cuando le dijo oligarca puto a Lacalle Pou. ¿Y por qué puto, JJ? Pero en general la situación en el FA está mejor. Hay compañeros que han entendido que ésta es una bandera importante; el caso más claro es el de Margarita Percovich. A veces pasa que cuando se tocan estos debates muchos compañeros pueden apuntar primero para la broma o para hacer un chiste, pero tampoco es algo para que nos escandalicemos de nuestro lado. Todo es parte de un proceso, pero a veces cuesta comprender cómo falta sensibilidad con gente que está pasando mal. El Che Guevara hablaba de ser sensibles ante todo tipo de explotación y de injusticia, y la injusticia no termina con ver gente tirada en la calle. A los compañeros que no ven esto les va a pasar la historia por arriba.
El XXIX Congreso del Partido Comunista (PCU) “José Luis Massera” concluyó que el gobierno “está en disputa”, reclamó el cumplimiento del programa del Frente Amplio (FA) y denunció un “operativo” de “las clases dominantes” para enfrentar a los comunistas y al PIT-CNT con el gobierno. El sábado próximo, el Comité Central electo ayer designará al Comité Ejecutivo y al secretario general del partido.
Los candidatos a la secretaría del PCU que hoy quedan en pie son el actual secretario general, Eduardo Lorier, que quedó quinto en la votación del Comité Central con 515 votos, y el sindicalista Juan Castillo, que quedó tercero con 531. Castillo dijo que “no corresponde” que él se postule, por una cuestión de forma, pero está dispuesto a “escuchar” propuestas. “Ahora se empieza a jugar otro partido”, señaló a la diaria.
En cambio, el dirigente sindical de la enseñanza Pedro Balbi, que tuvo 461 votos y quedó en el lugar 14, ya descartó su candidatura. “Mi nombre está por fuera de lo que puede ser un secretario general”, aclaró. Aproximadamente 50% del Comité Central se renovó, pero Lorier seguiría contando con mayoría para ser reelecto, indicaron distintas fuentes. En la votación del Comité Central anterior, los primeros tres lugares habían sido para Castillo, el dirigente sindical Jorge Bermúdez y Eduardo Lorier, mientras que en el electo ayer se ubicaron en primer lugar el dirigente histórico Vittorio Cassartelli; la intendenta de Montevideo, Ana Olivera; y Castillo, seguidos de la ministra de Desarrollo Social, Ana Vignoli, y Lorier.
En la declaración los comunistas advierten que “el país está en disputa entre el programa popular y los intereses de las clases dominantes, y en ese contexto también nuestro gobierno está en disputa”. Aseguran que esto no implica un enfrentamiento del PCU con el gobierno, como pretenden las “andanadas mediáticas”, y que “la lucha” del movimiento sindical [en el que tiene un importante peso el PCU] “jamás puede ser desestabilizadora” del gobierno. Respecto al “riesgo de ruptura” en el FA mencionado por Lorier en el discurso inaugural del viernes, la declaración final aclara que los comunistas son “profundamente frenteamplistas”.
“Se subrayan fuertemente todos aquellos avances que ha tenido nuestro gobierno, lo que no obsta que podamos ver algunos elementos que si no se profundizan pueden hacernos retroceder, y que ubiquemos nuestros matices con la política económica”, indicó Lorier. Reveló que su partido pensaba que el presidente José Mujica iba a tener en cuenta a “economistas de la talla de [Jorge] Notaro, [Héctor] Tajam, [Alberto] Couriel, Juan Manuel Quijano”. “Pensábamos que luego por lo menos una parte importante del equipo económico iba a estar compuesta por estos hombres”, confesó.
Lorier respondió a las afirmaciones de Mujica, que lo acusó de hablar “para la tribuna”: “No hay tribuna y no hay estrado, uno habla por el conjunto del partido”, manifestó. También se dirigió a la senadora emepepista Lucía Topolansky, que reclamó “lealtad”: “Nosotros somos leales al programa”, señaló. Por otra parte, los comunistas son contrarios a la implementación de elecciones a padrón abierto de las autoridades y candidatos del FA, como proponen el MPP y otros sectores. “Si quieren liquidar el FA y su estructura para no aplicar determinadas cosas, con los comunistas no van a contar”, sentenció el dirigente Daniel Berrutti y recomendó a Topolansky “leer el programa”.
En la noche de ayer dio comienzo el XXIX Congreso del Partido Comunista del Uruguay (PCU) "José Luis Masera". Lorier dijo que el PCU no quiere ser "un palo en la rueda" del gobierno pero no abdicará de su "derecho a defender el programa del FA".
El evento comenzó anoche en el Platense Patín Club ante una platea colmada de militantes y con la presencia de invitados de otros sectores del Frente Amplio (FA), entre ellos el líder tupamaro Julio Marenales, el diputado del MPP Julio Battistoni y el diputado del Nuevo Espacio Jorge Pozzi, entre otros.
Tanto el secretario general del PCU, senador Eduardo Lorier, como los dirigentes Alicia Pintos, Juan Castillo y Marcelo Abdala destacaron la importancia de la instancia política que dio inicio este fin de semana en cuanto al debate necesario para evaluar lo hecho y posicionarse hacia el futuro. Castillo subrayó que el actual Congreso lleva el nombre de un destacado comunista, como fue el ingeniero José Luis Masera, y dijo que esperaban estar a la altura que el extinto dirigente había marcado para su organización.
El informe central fue leído por el secretario general, Eduardo Lorier. Con una extensión de once carillas, alrededor de 3 carillas abarcan un análisis de la situación internacional en el cual se destacan saludos especiales para los proceso de Cuba y Venezuela. Luego hubo lugar para una serie de homenajes a comunistas de distintos lugares del planeta que recientemente fallecieron, entre ellos la maestra Alcira Legaspi, viuda de Rodney Arismendi y firme impulsora de la fundación que lleva ese nombre. Las siete carillas restantes contienen un profundo análisis de la realidad económica, social y política de nuestro país. "Los comunistas formamos parte del gobierno (contemos con lugares de responsabilidad o no) y lo defendemos apoyando la aplicación del programa. Durante seis años con el FA gobernamos el Uruguay. No existen dudas en cuanto a los avances, las prioridades que se han querido mantener y efectivamente se han llevado adelante en varias áreas importantes respecto del pueblo trabajador. Son prioridades y avances que valoramos altamente", dijo Lorier.
Inmediatamente aclaró que "la esencia del rompimiento del yugo imperial por la vía de construir una realidad económica cada vez más independiente está retrasada en grado altamente comprometido".
El secretario general negó las acusaciones de la derecha y algunos ecos indefinidos que acusan al PCU de "perfilismo" o de jugar para la tribuna". Destacó que el PCU no es la oposición interna del FA "ni queremos ser un palo en la rueda de nuestro gobierno, pero tampoco abdicamos de nuestro derecho a defender el programa del FA, que plantea la redistribución de la riqueza, el impulso al país productivo con justicia social y profundización democrática o la anulación de la ley de impunidad", enfatizó.
Lorier citó una frase del Che, enviada en una carta a Orlando Dorrego cuando se encontraba en el Congo, en la que decía: "Nos hemos hecho el firme propósito de no ocultar una sola opinión por motivos tácticos, pero al mismo tiempo, sacar conclusiones que por su rigor lógico y altura de miras ayuden a resolver problemas y no contribuyan sólo a plantear interrogantes sin solución".
"Si el gobierno tiene una estrategia, debería revisarla porque no está dando buenos resultados y se está yendo todo al carajo", afirmó el coordinador del PIT-CNT.
Un gobierno que no trabaja como equipo, una fuerza política que no se plantea seriamente su futuro, un Partido Comunista "que mucho anticomunista hoy añora" y una sensación inevitable de que "todo se va al carajo", son los ejes del pensamiento que el coordinador del PIT-CNT, Juan Castillo, desarrolló en entrevista con la revista Caras y Caretas.
El dirigente comunista indicó que lo imprevisible del presidente de la República, José Mujica, afecta gravemente la estrategia del movimiento sindical: "Lo afecta gravemente. Hoy día, ¿a cuál declaración o anuncio le hacés caso? ¿A lo que dice a primera hora de la mañana, a lo que dice en la audición del mediodía o a lo que declara en el noticiero de la noche? Porque te puede decir sobre la misma situación tres cosas distintas. Uno está obligado a preguntarse si es que el gobierno tiene estrategia, porque si lo hecho es una estrategia, a ocho meses de gobierno deberían revisarla, porque no creo que esté dando buenos resultados", sostuvo.
En este sentido, Castillo consideró que "Mujica ha resuelto mejor su estrategia de relacionamiento con los socios de la región y con la derecha que con su propia fuerza política, su propio gobierno y con las organizaciones sociales, entre ellas el movimiento sindical. Tiene problemas con el PIT-CNT, con FUCVAM, con la FEUU, la ONAJPU y todos ellos se encuentran en una suerte de reivindicaciones que no creemos que estén atendidas".
Asimismo, el dirigente sindical advirtió que "este gobierno tiene una gran espada de Democles, que es el gobierno de Tabaré Vázquez con todos sus logros" y, para ejemplificar su idea, mencionó que "cuando la administración Mujica convoca a consejos de salarios tiene que atender las demandas de los rurales y de las domésticas, que antes no tenían ni gremio. El gobierno de Vázquez, sólo con convocar a consejos cumplía. No es lo mismo venir después de la debacle que gobernar después de Vázquez".
Complementando este punto, Castillo expresó a Caras y Caretas que "la ciudadanía, que algunos llaman la opinión pública, capaz que ve solamente el conflicto, el paro, la huelga, la movilización, pero si ven el recibo de sueldo de una trabajadora doméstica, tal vez entiendan que el reclamo es justo".
Por otra parte, el coordinador del PIT-CNT opinó que la coyuntura actual "evidencia la falta de conducción" y remarcó que a su entender "hoy por hoy no tenemos conductor ideológico".
Como solución a la crítica situación que vive la izquierda, Castillo manifestó que hay que rediseñar el relacionamiento entre gobierno, fuerza política y organizaciones sociales: "Los grandes criticados de hace tiempo, porque creían tener el papel hegemónico de la lucha del movimiento obrero, hoy hacen falta. Hace falta un gran papel rector de la fuerza de izquierda con un análisis marxista de la situación que ponga ejes arriba de la mesa. Mucho anticomunismo que hasta el día de hoy existe, no hace más que añorarnos. ¿No es un mamarracho que una ley tan importante para el conjunto de los compatriotas, sea analizada por el Poder Ejecutivo, sea colocada en el Parlamento y luego sus legisladores no la voten? ¿No pasa nada cuando algunos legisladores comparar esta iniciativa con un golpe de Estado técnico? Así se van las cosas al carajo", sentenció.
El próximo martes se cumplen 30 años de aquel hito en la historia del pueblo uruguayo que fue el NO a la dictadura. Un NO que asombró al mundo porque no había antecedentes de que una dictadura hubiera perdido un plebiscito.
Fue un intento de la dictadura cívico-militar de modificar la Carta Magna con el objetivo de legitimar el gobierno de facto y perpetuarse en una Constitución de corte fascista que limitaba las expresiones políticas, atropellaba a la justicia y la autonomía universitaria, reglamentaba la huelga y la organización sindical, y todo aquello que se pareciera a un sistema democrático.
LA OPOSICIÓN A LA DICTADURA
Más allá de los delirios de un Luis Hierro López, que en junio del 2008 intentara lavar las implicancias de su partido con todas las dictaduras, diciendo que "La primera oposición la hizo el Partido Colorado a través de las páginas del diario 'El Día', que fue el faro de la libertad y la democracia en medio de la censura", y que salteándose las luchas populares desde el mismo día del golpe de estado agregó que su partido, a través de Enrique Tarigo en 1980 “casi en forma solitaria encabeza la oposición al texto constitucional en el semanario 'Opinar', siendo la vanguardia de la oposición a la dictadura", la realidad era muy otra.
Lo cierto es que el golpe fue dado sin apoyo político importante, que careció absolutamente de una base de masas, y que la huelga general de 15 días llevada a cabo por los trabajadores y su central, la CNT, y las luchas posteriores, profundizaron la brecha entre la dictadura y la inmensa mayoría de la población. Como analizaba Enrique Rodríguez en 1979, “…con todas las precauciones para no idealizar el proceso ni al movimiento democrático uruguayo, es que debemos observar el comportamiento del conjunto de las fuerzas políticas que intervinieron en aquel período (se refiere al período desde las medidas de seguridad y la represión de 1968 hasta el golpe de junio de 1973, así como al período de marcha hacia el fascismo que termina de imponerse en 1975). Y con las precauciones antedichas, podremos observar que, cuando llega la hora del golpe –y luego la del fascismo- el conjunto de lo que se denominan fuerzas o movimiento democrático, sufrieron el impacto, retrocedieron, pero no se pasaron al enemigo”.
En diciembre de 1977 se reunieron en Montevideo los miembros del Comité Central de nuestro partido y allí se aprobó un importante documento en el que se analizaba la situación nacional. Decía ese documento: “Con esta perspectiva, debemos ubicar nuestro empeño democrático y antifascista que hacia el quinto año de tiranía –en proceso de descomposición- viene abriendo perspectivas de unidad anti dictatorial, base imprescindible para una salida democrática”. Esta era nuestra táctica en la lucha contra la dictadura, la de unidad y convergencia de todas las fuerzas capaces de oponerse a la dictadura. Posición que era también la del Frente Amplio, que en su declaración del exterior de octubre de 1977 manifestó “Que el proceso progresivo que llevará a la caída de la dictadura pasa por la unidad y convergencia, sin sectarismo alguno, de todos los partidos opositores: el Frente Amplio, los demás sectores de la izquierda, los partidos tradicionales Blanco y Colorado, y todas las fuerzas sociales opuestas a la dictadura, concentrando la acción en torno a los principios básicos que, por encima de divergencias ocasionales o doctrinarias, deban unirnos en el objetivo común de la derrota de la dictadura”.
LOS FRUTOS DE LA TÁCTICA
Esta táctica unitaria y de convergencia democrática, fue dando sus frutos, y en diciembre de 1979 nuestro Partido decía: “Este objetivo (la derrota de la dictadura), reclama en el Uruguay, un nuevo cambio cualitativo tanto de la lucha interior como exterior, superar todo lo importante que se ha realizado en los años pasados, particularmente en el 78 y 79, hacer del año 1980, un año de la derrota del “cronograma” de la dictadura, erosionándolo de tal manera, que los planes de supuesta institucionalización en vez de fortalecerla, la debiliten mucho más con un fracaso rotundo”.
Cuando la dictadura militar -y los civiles que la apoyaban- intentaron legitimarse ante el mundo con un pronunciamiento plebiscitario, no hicieron más que acelerar el proceso de encuentro de importantísimos sectores de los partidos tradicionales para enfrentarlo, además de provocar la movilización de las organizaciones de izquierda que se mantenían clandestinas y a todo el entramado social que jugó un papel decisivo en la derrota del proyecto fascista.
La dictadura -según fuentes militares- tenía informes de Inteligencia que le advertían del crecimiento de la actividad de oposición y recomendaban incrementar la represión, sin embargo se impuso en los mandos militares la visión de que "el plebiscito se ganaba bien y después se continuaría la obra". Esto no significa que el fascismo hubiera cambiado su carácter; recordemos que en 1980 murió en la tortura Hugo Haroldo Demitt y murieron en la cárcel Emilio Férnandez, Miguel Almeida, Nelson Batalla, Gladys Yáñez, Jorge Antonio Debo y Edmundo Rovira. Y que siguió asesinando hasta el mismo año 84, en que matan al Dr. Vladimir Roslik, el último muerto de la dictadura.
Salvo contados medios escritos y algunas emisoras, los medios de comunicación se alinearon con el régimen. La revista mensual “La Plaza”, de Canelones, dirigida por Felisberto Carámbula, y el semanario colorado "Opinar" (aparece el 6 de noviembre de 1980), que dirigía Enrique Tarigo, eran excepciones, y Germán Araújo desde CX 30 se transformó en uno de los principales referentes de la resistencia popular al SI. Por supuesto que El País (nacionalista) y La Mañana (colorado) se jugaron enteros por el SI. El director de El País, Daniel Rodríguez Larreta, escribió un editorial titulado "Solo votando el SI quedará abierta la ruta hacia la recuperación institucional"; el diario El Día no se pronunció editorialmente y ofreció espacios a los defensores del NO. Búsqueda, que durante toda la dictadura apoyó al régimen, extrañamente no editorializó a favor del proyecto.
La inventiva y la creatividad popular dieron lugar a una vasta gama de recursos publicitarios para contrarrestar la campaña oficial. Pegotines que sólo decían “NO” y que se pegaban en los respaldos de los asientos de los ómnibus o en los baños de los bares, en las paradas de los ómnibus y en cualquier lugar en donde pudieran ser vistos, las pintadas en los muros, etc. Hay miles de anécdotas de la creatividad popular, cumpleaños inventados, fiestas de 15 y hasta los entretiempos en el Estadio, fueron el escenario donde la dignidad popular reclamó votos para el NO y enfrentó el brutal aparato de la dictadura y los grandes medios.
La propuesta fue rechazada por la población por un 57% de los votos, y esto aceleró el proceso de apertura democrática. El plebiscito tuvo dos papeletas, las del SI eran de color celeste y las del NO amarillas. Por el SI se contabilizaron un 42,51% de los votos válidos, por el NO un 56,83%, y un 0,66% de votos en blanco.
La coincidencia del 30 de noviembre de 1980 hacia un objetivo único anti dictatorial revelaba claramente que la unidad era la clave para derrotar la dictadura.
Del 8 al 12 de diciembre de 1980 se reunieron los miembros en el exterior del Comité Central del PCU, y allí se valoraba: “Este pronunciamiento nacional es la cristalización de la acción coincidente de las más diversas capas de la sociedad uruguaya, de todos los partidos de oposición, de la clase obrera, de los estudiantes, de la intelectualidad, de religiosos y laicos, de civiles y militares, de todos los patriotas, del pronunciamiento del Partido Nacional, del Partido Colorado, del Frente Amplio, de la Convergencia Democrática, de otras fuerzas políticas y sociales, de la Iglesia, de dirigentes de la Federación Rural, de productores del campo y de pequeños y medianos comerciantes e industriales. La victoria del NO crea una nueva situación, y resultará muy difícil hacer volver atrás el proceso iniciado”. Así fue como se escribió la historia de esta significativa etapa de la lucha heroica de nuestro pueblo contra el enemigo fascista.
La madrugada del 17 de abril de 1972 fue testigo de uno de los hechos más tenebrosos de nuestro pasado reciente y puso de manifiesto la absoluta impunidad con la que actuaban militares, policías y los grupos de ultraderecha.
Esa madrugada fueron masacrados sin piedad alguna, 8 obreros comunistas que se encontraban de guardia y desarmados en el Seccional 20 del Partido Comunista, que por aquel entonces, era un lugar de concentración obrera y de arraigo clasista y comunista.
El entonces senador del Partido Nacional, Wilson Ferreira Aldunate, dijo al día siguiente de los hechos: "No creo que la historia del país registre tragedia mayor".
Desde el semanario Marcha su director, Carlos Quijano, escribía:
"Otra vez los cortejos fúnebres transidos y tensos. Vivimos para enterrar a nuestros muertos y en el desolado acecho de los que puedan caer.
Montevideo es ahora la ciudad de la angustia incierta, angustia que es cifra de todas las angustias, como en territorio ocupado se está atento al golpe despiadado, sigiloso o aleve.
Pero sobre este fondo vi tanto de persecución, tortura y asesinato; nada puede construirse, la muerte nos ha ganado.
Hay que vencer a la muerte que ha llegado a ser dueña y señora de nuestro quehacer porque el país se nos ha ido de las manos y el tiempo de reconquistarlo no admite espera.
Mientras enterramos a nuestros muertos, con ellos vamos enterrando al Uruguay."
37 años después de aquella trágica y dolorosa madrugada, los asesinatos de estos 8 camaradas, siguen amparados bajo el manto de la impunidad.
El mejor homenaje que les podemos brindar en este 2009 es entregar a la Corte Electoral esas 300.000 firmas que habiliten el plebiscito que permitirá anular de una vez y para siempre la nefasta Ley de Impunidad.
Por ellos, por todas y cada una de las víctimas del terrorismo de estado, y por toda la sociedad uruguaya, debemos habilitar definitivamente el camino hacia la Verdad y la Justicia.
Pongamos entonces, en estos 7 días que restan, todo nuestro esfuerzo Por la Verdad que Falta.
Hoy recibí desde Uruguay una carta de un amigo y compañero muy querido, al que respeto profundamente como militante político. Me consta que su decisión no es fruto de un impulso, si no de un proceso de reflexión y análisis ante el derrotero que ha tomado el PCU. Publico la carta sin más, porque por si misma contiene todos los argumentos que muchos suscribimos.
Brujita
A mis compañeros.
El Triunfo de los vencidos.
Fui aludido (último Popular N° 45 sección lectores) y ya no es tolerable ese manejo de que los comunistas queremos a Mujica de candidato. No es justo dejarlo así, no lo es por la memoria de los que militaron y ya no pueden decidir, ni por la historia, el presente y la causa a la cual no renunciamos.
No fue personal la alusión, sino como parte de quienes cuestionamos la candidatura. De la Prensa dice “Hay una preocupación especial por dar difusión a las actitudes individuales (y por ello mismo equivocadas) de camaradas que hacen una opción diferente a la tomada por el Partido en sus instancias orgánicas.” Más adelante: “Pero no se dan cuenta que quien eligió a Mujica como candidato fue el Frente Amplio en su máximo organismo, en el que fundamentalmente están representadas las bases y no el Partido.” Respecto del Centralismo Democrático afirma que hay que comprender y respetar “…este principio básico y fundamental. Lo otro es totalmente accesorio.” Esos dichos no son aceptables, intentaré fundamentar.
Con lo del título no hago juego de palabras, ni aludo a dirigentes MLN hoy en ministerios, entes, intendencias, Parlamento, habiendo perdido con su política armada, despreciado la vía electoral y al movimiento de masas (nunca fueron frenteamplistas) le daban consejos a la CNT sobre métodos, hacían acciones o atentados si la CNT realizaba una jornada contra el gobierno de Pacheco, así la noticia eran los tupamaros, la reacción contra ellos y no la pueblada. Siempre, como ahora, tuvieron buena prensa.
Esta crítica es difícil. No por estos que lograron pegar un giro de 180 grados y ubicarse en lugares de poder de la burguesía por vía electoral, sin hacer autocrítica ni arrepentirse (más bien cuentan la historia de una guerra) de haber embarcado a miles de jóvenes en una irresponsable aventura. No cuesta criticar ahora porque lo hicimos siempre, así como ellos fueron y son anticomunistas. Son los mismos que están contra la despenalización del aborto y que hasta hoy, pasados cuatro años, no aprueban la ley de reparación integral para los presos políticos, sin dar explicaciones, denotando pésimo compañerismo y, como generalmente en esencia la gente no cambia su personalidad, concluyo que siempre fueron malos compañeros. De anular la Ley de Caducidad ni hablar.
El problema es que además de Senadores, hay una pléyade de personas de enorme valor –no me interesa si aún son anticomunistas- que fueron parte de aquella odisea, lo apostaron todo en pos de un ideal supremo de justicia y temo que esta crítica los roce, porque muchos son amigos, familia, compañeros en el Frente o por las firmas. Y no merecen la mínima falta de respeto, creyeron en esa propuesta de acción y pagaron por ello lo indecible, tal cual los comunistas que cumplieron con la línea partidaria antes, durante la dictadura y después, a más de tener fuerza para reconstruir o construir una vida a la cual el terrorismo de Estado le robó la juventud.
Pero no puedo callar estas verdades, pues si bien que los apoyen sus partidarios no me incumbe, el problema es que junto a dirigentes del Pcu quieren que les demos a gobernar el país, esgrimiendo el argumento de la unidad y el centralismo democrático. Fundamento político ninguno. Ideológico menos.
El título tampoco se refiere a comunistas que se apartaron en la crisis del Pcu a principios de los años 90 y muchos hoy ocupan bancas, ministerios, entes o intendencias, pues aunque perdieron aquel congreso extraordinario, su concepción política se afianzó en el FA y es la oficial del gobierno hoy en día.
El argumento de “La unidad” también fue usado en la disputa entre “renovadores y ortodoxos” en aquella crisis partidaria. Uso los términos por comodidad, pues cuestionar la Dirección no era muy ortodoxo y seguir al PCUS no era muy renovador. Pero dicho así no interpreta la complejidad vivida y como seguimos sin la autocrítica requerida, continuamos en penumbras sobre qué pasó y por qué fracasó la experiencia soviética.
También fui de los que entonces cuestionaron la línea oficial y de haberse aplicado el centralismo democrático como dice la carta de marras, debieron expulsarnos. Pero tenían un discurso democrático. Para ser justos, algo más: En el Semanario publicaban notas críticas, algunas bastante agresivas, todos estábamos parados en los pedales. Así se llegó al congreso extraordinario y la ruptura.
Queríamos algo distinto a lo que prosperó, creo que todos nos manejamos mal, con falta de respeto, aunque nunca califiqué a nadie de traidor en la “polémica” se me fue la mano. Y de hecho tuve mi parte de aprendiz de brujo: Lo que pusimos a andar tomó su propia dinámica y el proceso fue por donde no previmos, por lo menos yo. Al presente, los resultados se expresan en esta conducción que desemboca en la inexplicable puesta del aparato partidario al servicio de este candidato. Respecto a la unidad, ciertamente es fundamental, pero no como una vaca sagrada. Si agitando el peligro de perder el Gobierno se traba toda crítica, toda evaluación política, se arriesga perder más que una elección.
Como dije, con el título no aludo a los compañeros. La verdad, se me ocurrió escuchando a Zitarrosa: “...este es el triunfo madre, de los vencidos, de los vencidos, de los que nada tienen, de los sufridos…” Así que va para mí nomás, porque perdí en esto de apoyar al candidato. Si vale para otros también no lo sé.
Respecto al Congreso del Frente Amplio. Fui parte del Congreso “electoral” del Pcu y también del Congreso del FA. El candidato salió de prolongadas negociaciones entre dirigentes sectoriales que terminaron en el mismo Congreso.
Mayoritariamente los delegados de base –salvo los independientes- votaron según la directiva del sector al que pertenecían, además de ser militantes en los comités de base del FA, pues en general no fuimos mandatados por los comités. Un tercio del Congreso era MPP y otro PCU, estimación pública de nuestros dirigentes: Los 2/3 requeridos para elegir candidato.
Quien conozca a los comunistas no puede creer que los delegados votaran eso por valoración política propia. No sólo por la historia del foco guerrillero vs. movimiento de masas y partidos políticos, sino por el accionar actual, no estamos tan divorciados de la realidad ni de la opinión pública.
En lo que atañe al Pcu. La candidatura no fue aprobada en los organismos de base, ni intermedios ni en el Congreso del Pcu previo al del FA. Se dejó en manos de la Dirección el tema. Pero entre otros puntos, se votó tratar de incorporar al programa del FA que el candidato debía dar garantías de cumplir el programa (palabra más, palabra menos), un país productivo, no firmar TLC, anular la ley de Caducidad.
Esto alcanzaba para eliminar como candidato a Mujica, quien firmó la papeleta para que haya plebiscito después de hablar, fastidiado por tener que ir al juzgado, pero antes de firmar en el PIT-CNT leyó sus fundamentos, (cosa rara, no improvisó) dijo creer que el pacto de silencio seguirá con o sin ley (el de los golpistas, supongo) y a los que sean encarcelados habría que conmutarles la pena… (a mí, si de criminales de esa laya se habla, el único conmutador que me viene a la mente es el de la silla). Hace tiempo opinó que habría que destruir los archivos de la dictadura y recientemente insistió con perdonar a los torturadores si hablan. La anulación de la Ley se incluyó en el programa del FA. ¿Cumplirá si es electo o tal vez indulte a los recién sentenciados?
En otro orden, acompañó siempre la política económica, que lo es del Gobierno y no de un ministro. Si se quiere agarrar a Astori –que por supuesto es su concepción- de cabeza de turco para no criticar al Gobierno y al Presidente, bueno, pero recuerdo a Mujica cuando el TLC con EUA, diciendo que si “el país” se podía ahorrar cien millones de dólares en impuestos, estaba bien.
Por lo demás llama a buenos burgueses para desarrollar la economía, quiere al argentino de asesor económico, últimamente tiene como ejemplos de país a Nueva Zelandia y a Suecia, donde ya la socialdemocracia fracasó al punto de perder las elecciones y desde hace años hay retroceso en políticas sociales.
Aparentemente sabe de todo, pero el MGAP fue inepto bajo su conducción. Ahora que el Uruguay reclama extender su mar territorial, cabe preguntarse para qué, si lo que ya tenemos no se controla ni se explota. ¿Qué país productivo podemos esperar? Durante su gestión avanzó la soja y los eucaliptos (plagas incluidas) en zonas de agricultura tradicional, las multinacionales compraron cientos de miles de hectáreas de campos, mientras Colonización estregaba algunos miles. Aún un pequeño-burgués pequeño podría haber hecho algo mejor.
Este hombre puede hacer y decir lo que guste, puede sentirse dueño de los votos frenteamplistas, despedirse de su barra imitando a Vázquez cuando “cortó el cordón umbilical” y hasta tener la modestia de identificarse con el Negro Jefe. El tema es que mi Partido (todavía lo era) lo respaldó. Y esto es muy distinto a regalarle la banca a un aliado. Los ejemplos del Ministerio y de la IMM (la peor gestión municipal, ganándole a la de Arana) son botones de muestra de lo que puede ser un gobierno de Mujica y del MPP.
Para estas decisiones se han tomado como verdad política encuestas de popularidad, parecen ignorar como se formó la misma: Primeras planas, páginas y páginas, horas en informativos, programas periodísticos y cuando nó, los llama él como después del asado con Bush.
Tampoco, al parecer, analizan el por qué de ese fenómeno. La derecha política tranquila, pues si esa es la cara del rival, mejor que mejor, por ahora casi no critican esperando que gane la Interna. Recién con lo del secreto bancario, al hablar coincidiendo con la versión de los países dominantes, le han caído, porque con ello causó ahora un perjuicio.
En las discusiones, por más que algunos compañeros intentan justificar lo hecho, de peso no hay más que el manido Centralismo Democrático, pero el mismo está descalificado desde que el Comité Central decidió algo que, de hecho, contradice lo resuelto en el Congreso del Pcu, la historia y nuestra concepción ideológica.
Respecto al centralismo democrático, la carta de referencia dice que es lo esencial y lo demás accesorio. Pero nó, porque “lo demás” es la causa, es la ideología, es el proyecto político y esto una herramienta para realizarlo. Si se ha cambiado y al servicio de lo que sea quiere ponerse ese “principio” para usar a los militantes como peones sin disciplina conciente, por más que el discurso repita frases revolucionarias y me griten viva el Partido, yo no tengo nada que hacer en tal organización.
Esto que se ha hecho por las “circunstancias” no tiene que ver con la Dialéctica, en todo caso será Pragmatismo (el de William. James, no como se usa ahora) pero mal aplicado porque tal política no les sirvió para sacar candidatura de consenso, ni evitar la puja para las Internas y lo resuelto no será útil para ganar en las elecciones nacionales. Tuvieron en el Congreso una victoria, pero a lo Pirro.
Parece que a esta altura debo convencerme de que el retroceso cívico causado por la dictadura, la pos dictadura y la derrota ideológica ha sido algo más profundo de lo pensado. Esta Dirección, más allá del discurso, ya no cree que una sociedad socialista es posible, ni aun admitiendo que el socialismo necesite de una nueva elaboración teórica. Incluso están abandonando símbolos, la convocatoria al tradicional homenaje a los comunistas fusilados del Seccional 20° se convirtió en un acto de la 1001, sin el emblema del Pcu.
En fin, termino como empecé -vaya lo escrito como tributo a mis compañeros, a los que están y a los que no- con los versos finales del cantor en ese Triunfo “…este es el Triunfo madre, que canto y grito, por tanto gaucho muerto, desconocido.”
Luis Campelo. C.I. 2014052-7. Año de afiliación: 1964 – Renuncia al Cté. Seccional y al Pcu: 7 de marzo del 2009.
Gerardo Caetano: Hay una "inflación cultural y política" del rol de los tupamaros en la historia reciente, y se desdeña el papel de los comunistas.
Entrevista de Ernesto Tulbovitz
Existe una "inflación cultural y política" del peso que tuvo el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) en la historia reciente, que contrasta con el desconocimiento del rol que tuvo el Partido Comunista del Uruguay (PCU), afirmó el historiador e investigador del Instituto de Ciencia Política Gerardo Caetano. De hecho, consideró que junto con la Iglesia Católica el PCU fue el mayor "bastión" de resistencia a la dictadura (1973-1985). Lo que sigue es un resumen de la entrevista que Caetano mantuvo con Búsqueda.
—Luego de revisar los archivos de Inteligencia Policial, usted afirmó que uno de los objetivos de la dictadura era destruir al PCU. ¿Cuál es la base de esa afirmación?
—Cuando puedan consultarse en forma amplia los archivos de la represión —lo que espero que ocurra pronto y en forma sistemática, consistente y con plenas garantías para todos— se podrá confirmar a cabalidad eso. Como es sabido, las dictaduras de la Seguridad Nacional en América Latina estaban inspiradas en un profundo anticomunismo. Ello formaba parte de un posicionamiento global en el marco de la Guerra Fría y sus prolongaciones en la región, en el que la lógica de combate focalizaba la idea genérica del enemigo hacia una noción vaga de "comunismo", categoría en la que por cierto entraba de todo. Por cierto que los represores uruguayos, por ejemplo, discernían con claridad entre "tupamaros" y "comunistas", pero su obsesión anticomunista los hacía ver comunistas en todo lo que "oliera" a izquierda. Por ejemplo, los militares uruguayos creyeron todo el tiempo que Seregni era un "comunista" oculto. Y por cierto, entre los objetivos no sólo políticos sino también ideológicos de la dictadura uruguaya estuvo la de destruir para siempre a la "izquierda" en general, con particular énfasis en aquellos que tan genéricamente llamaban "comunistas".
—Desde 1985 se han escrito decenas de libros, muchos autobiográficos, y se han hecho películas que refieren a una "gesta" sobre el MLN. Sobre la base de lo que usted afirma, ¿cree que existe un relato histórico en el cual los tupamaros son los únicos o los más grandes protagonistas de la historia de la izquierda?
—Ha habido y todavía hay, aunque creo que en declive, una suerte de "inflación" cultural y política en torno al peso histórico del MLN en la historia uruguaya más o menos reciente. Y ello se correlaciona con la omisión o la subvaloración de otros protagonismos, por cierto no sólo en la izquierda. Por cierto que ello tiene más que ver con la lucha política que con evaluaciones históricas sustentadas en acumulaciones de investigaciones fuertes. Si miramos en ese territorio vago pero reconocible de las izquierdas, contrasta en verdad y mucho lo que ocurre por ejemplo en la tan disímil recuperación de las memorias del MLN y del PCU.
—¿Por qué piensa que esto es así?
—En primer lugar, los tupamaros han hablado más de su historia, la han tratado de recuperar y proyectar en clave de "gesta", como usted dice. Los comunistas, en contrapartida, en general no hablan de su historia, a veces pareciera que hasta la desconocen. Aunque obviamente hay honrosas excepciones, la asimetría de testimonios es gigantesca. Y ello tiene que ver mucho con el valor que unos y otros otorgan al relato, a la construcción de historias y de épica como instrumento de la lucha política, al balance entre el peso de las ideas y el de las peripecias humanas. El sesgo excesivamente ideologizante del discurso y de la praxis del PCU, esa noción casi teleológica de que la aventura de los comunistas uruguayos era apenas el engranaje local de una peripecia universal casi inevitable, llevó a los comunistas a pensarse sobre todo como formando parte de "una historia de ideas", cuando en realidad formaban parte de una muy costosa y luchada "historia de ideas y de hombres".
—En función de su lectura, ¿percibe que se desdeña el rol del PCU en la historia reciente?
—En efecto, así lo creo. Y mirar en clave histórica y sin prejuicios de índole alguna el rol efectivo del PCU en los últimos 50 años de la vida del país, muy especialmente durante los años de la dictadura, permite registrar esto con claridad. Nunca hay que borrar huellas, la exigencia de memoria y verdad tiene que ser una máxima universal, válida para todo y para todos, aunque duela. Toda historia colectiva es una trama de claros y oscuros. Por cierto que el PCU los tiene y grandes, tanto en su trayectoria local como en su acción y en su visión internacional, en donde el seguidismo con la URSS fue muy firme (recordemos por ejemplo su actitud hace 40 años cuando la invasión soviética a Checoeslovaquia). Pero también en su trayectoria radica una historia cargada de aportes muy valiosos y rescatables. Y también analizando los archivos podrá confirmarse que, en el marco de una resistencia antidictatorial sin duda plural y en la que los protagonismos fueron muchos y no admiten visiones monopolistas o excluyentes, el bastión de mayor peso en la resistencia a lo largo de todo el período fue el PCU. Y el segundo me animaría a decir que fue la Iglesia Católica, en tanto refugio de perseguidos y ámbito hospitalario para acciones y búsquedas alternativas. Y no es casual que así haya sido. En medio de una represión muy agobiante y efectiva en su lógica comisarial, sobre todo en los años más duros (entre el '75 y el '80), era lógico que instituciones tan diferentes pero con el continente común de redes organizativas sólidas, pudieran ser las más efectivas en las acciones de resistencia. Curiosamente esas historias no tan tenido tanta suerte épica como otras. Sin duda que allí hay una ausencia.
—Dos semanas atrás usted habló en un homenaje a Rodney Arismendi. ¿Qué valoración hace de su papel en la historia nacional?
—Fue el gran referente en la construcción de ese momento central en la historia del PCU. Tal vez por eso mismo su figura aún hoy genera polémicas. Realmente no creo que su aporte como teórico sea su contribución más importante. No creo en verdad que allí haya sido un renovador. Tampoco en su visión internacional sobre el rol de la URSS, en la que fue un ortodoxo. Sí lo veo como uno de los dirigentes políticos uruguayos más talentosos y exitosos entre la década de los cincuenta y su muerte, ocurrida tan simbólicamente en diciembre de 1989, cuando "su mundo" se caía con el Muro de Berlín pero el PCU obtenía con "Democracia Avanzada" la mejor votación de su historia, con casi un 10% del electorado.
—¿Por qué usted, que en forma explícita ha rechazado propuestas de involucramiento en la política partidaria y que nunca fue comunista, se detiene hoy en este tema?
—Como historiador de la política, me interesa mucho el tema de las tradiciones cívicas, sobre todo de aquellas opacadas, confundidas o dispersas. Por eso es que ahora estoy trabajando con pasión y mucho interés en el estudio del legado persistente de "los batllismos" (en plural) o del "wilsonismo". Es ese mismo interés y esa vocación los que me llevan a interesarme también en esa tradición olvidada de los "innombrables" comunistas. He visto una documentación abrumadora que prueba el peso histórico de su legado. Pero puedo decirle que esa recuperación de la memoria comunista también me parece válida en términos netamente ciudadanos, sin espíritu alguno de bandería o de partidismo, que nada tienen que ver con mis empeños como investigador.