24 abril 2010

Mi Cuba entre la verdad, las conspiraciones y los falsos disidentes




Estimado director,

Me aprovecho de su buena disposición de publicar voces fuera del coro para reflexionar sobre un tema, Cuba, que me apasiona y conozco en profundidad. Por diez años, he dirigido la revista Latinoamérica, con la ayuda de escritores, poetas y premios Nobel de una parte del mundo que está en pleno cambio y que por eso en Europa se le ve con prejuicio. El Corriere della Sera, por ejemplo, por tercera vez en dos semanas, con las firmas de Pierluigi Battista, Elisabetta Rossaspina y Angelo Panebianco, lamenta que la reciente campaña en contra de Cuba después de la muerte del preso Orlando Zapata tras huelga de hambre, no haya suscitado una mayor implicación del público italiano, y en la práctica pide sanciones. La saña del Corriere della Sera es única, teniendo en cuenta que el diario más popular de Italia ignora, al mismo tiempo, inquietantes noticias sobre América Latina (el asesinato de periodistas en México con 15 muertes este año y 12 el anterior, o el descubrimiento en Colombia de la fosa común más grande de América del Sur con dos mil víctimas) y no da descanso a Cuba. Se ha iniciado una campaña que, evidentemente, no escapa a nadie y a veces roza lo grotesco.

Wired, por ejemplo, es una revista de las ediciones Conde Nast, interesada en los nuevos medios y las nuevas tecnologías. En la última edición italiana, hay una docena de páginas sobre Yoani Sánchez, bloguera de moda. Il Fatto Quotidiano también se ha hecho eco de ella. Creada por el grupo Prisa, Yoani transmite desde La Habana apoyada en un servidor alemán (propiedad del magnate Josef Biechel) con un ancho de banda 60 veces mayor que cualquier otro utilizado en Cuba. En Wired, Yoani es fotografiada y presentada como una poco probable modelo en fuga de un gobierno malo, que no le da una visa para ir a recoger todos los premios que organizaciones hostiles a la Revolución le conceden en la mitad del mundo. La pobre bloguera se ve obligada entonces a dar cita a los periodistas occidentales a las 10 horas en el Parque Central.

Y sería creíble, sólo que Salim Lamrani, investigador y profesor en la Universidad Descartes, en París, se reunió con ella tranquilamente durante horas en el vestíbulo del Hotel Plaza, en una entrevista que publicaremos en el próximo número de Latinoamérica donde Yoani dice no reconocerse, aún cuando sus respuestas fueron grabadas por un moderno IPhone.

Sorprendentes detalles, pero no tanto: entre los fundadores y principales contribuyentes de Wired está Nicholas Negroponte, profesor universitario y socio del Departamento de Defensa de los Estados Unidos cuando Internet era sólo un proyecto militar. Nicolás es hermano del legendario John, estratega de la “guerra sucia” en los años 80 contra los sandinistas en Nicaragua y posterior presencia inquietante en Iraq, donde fue embajador en los días de la muerte de Nicola Calipari “agente de los servicios de inteligencia italiano” que acababa de salvar a la periodista del Manifiesto Giuliana Sgrena, a manos del infante de marina Lozano.

Los artículos e iniciativas contra Cuba, sin embargo, siempre tienen sorpresas ocultas. Tiene sentido, por ejemplo, descubrir en la red las imágenes de la manifestación que, en Miami, abrió la nueva campaña de descrédito que comenzó el día posterior a la muerte de Orlando Zapata, preso por años en cárceles cubanas por delitos comunes y en los últimos tiempos muy unido a las Damas de Blanco, movimiento de disidencia subvencionado por el terrorista Santiago Álvarez. Tiene sentido porque en la manifestación encabezada por Gloria Estefan, cantante de éxito, hija de un ex guardaespaldas de la familia de Fulgencio Batista, dictador derrocado por la revolución cubana, marchó otro terrorista, el cubano Luis Posada Carriles, responsable, entre muchos otros crímenes, de hacer volar un avión de Cubana de Aviación en 1976 que causó 73 víctimas. Posada Carriles fue identificado también como uno de los autores intelectuales del asesinato del ex canciller de Allende, Orlando Letellier, asesinado en Washington en 1976 y la series de atentados ocurridos en Cuba en 1997 (entre las víctimas, el italiano Fabio Di Celmo).

Este Bin Laden de América Latina, encubierto por la CIA, camina libre por la calles de Florida y pide “libertad y democracia” a Cuba. Yo no sé si el ministro Frattini, quien la emprendió con Cuba luego del caso Zapata, conoce estas historias. Pero si sé que no es creíble que el ministro de Relaciones Exteriores de un país que se autoproclama democrático, exalte la bondad de un embargo absurdo, impuesto por la exclusiva culpa de un país de haber elegido un destino no deseado por los Estados Unidos, un embargo que asfixia al pueblo cubano por 50 años, y que ha sido condenado 18 veces en las Naciones Unidas, con el voto de Italia incluido. Frattini sabe que, después de los 140 millones dólares destinados por Bush en 2008 para "cambiar el rostro en Cuba", Obama en 2009, pese a la crisis económica, ha destinado 55 millones para la misma causa. ¿Para qué piensa el buen Frattini que se utilizaría dicho dinero? ¿Para pacificar a un país u orquestar, en una sociedad ya herida por el terrorismo proveniente de la Florida, una estrategia de tensión? Pero a nuestro ministro le duele que Italia no se movilice contra la Revolución, ignorando el testimonio de que todos los medios de comunicación italianos se la pasan en esto semana tras semana.

Incluso Aldo Forbice, que intenta callar a cualquiera que difiera de sus puntos de vista, aboga en contra de Cuba en Radio Rai, con la complicidad de los radicales. En algunos casos, se suman algunos medios progresistas en política interna, pero que tratan con cuidado, de estar a la par de la línea de la Secretaria de Estado Clinton, ansiosa por recuperar el dominio que perdió Bush Jr. sobre el continente al sur de Texas. La mayor parte de los "disidentes" encarcelados en 2003 —alentados por la administración Bush, llevaron a cabo secuestros aéreos y el secuestro de la embarcación de Regla con turistas a bordo— fueron condenados por haber tomado dinero del gobierno en Washington, nadie sabe para qué servicios, que les fueron otorgados por la oficina de intereses de los EE.UU. en La Habana. De haber ocurrido lo contrario, serían procesados en los EE.UU. por alta traición. Pero en la prensa italiana se habla de periodistas encarcelados por supuestos delitos de opinión, evitando el detalle de que muchos han sido contratados y pagados por el país que ha sometido a Cuba a un embargo de medio siglo. Por no decir que estos mercenarios perjudican enormemente a los verdaderos y sinceros disidentes y voces valientes como las de Ambrosio Fornet, Soledad Cruz, Senel Paz, Leonardo Padura, que publicamos en Latinoamérica y que, en la Revolución, critican y luchan por la reforma, porque el gobierno se libere del síndrome de asedio que retrasa la evolución de la sociedad cubana. En resumen, en los últimos meses no ha sucedido nada nuevo en la isla que justifique este asedio político.

Aún no llegan las aperturas de Obama (que recién se reunión con los “duros” de la Fundación Cubano-Americana) y con razón o sin ella, Raúl Castro, a su vez ha retrasado las reformas. Pero desde el final de la Cumbre de las Américas en Trinidad, los EE.UU. se han percatado de que la actitud de la mayoría de los países del continente ha cambiado. Y para la próxima cumbre de la OEA, Hillary Clinton tuvo que aceptar la reinserción, sin condiciones, de Cuba, luego de que el propio EE.UU., cincuenta años antes, había solicitado su exclusión. Este cambio político en América Latina se ha atribuido a la influencia de la isla, y con razón. Así se regresó a los viejos métodos, con la reactivación del argumento de los derechos humanos que hace 25 años inició Reagan contra la Revolución. Esto no era lo que se esperaba de Obama.

Gianni Minà

Traducido por Sergio Alejandro
Publicado en il Fatto Quotidiano


Fuente: La Jiribilla


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