04 julio 2008

Discurso de Galeano, ciudadano ilustre del Mercosur





"Los mapas del alma no tienen fronteras"



Nuestra región es el reino de las paradojas. Brasil, pongamos por caso: paradójicamente, el Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más altas hermosuras del arte de la época colonial; paradójicamente, Garrincha, arruinado desde la infancia por la miseria y la poliomelitis, nacido para la desdicha, fue el jugador que más alegría ofreció en toda la historia del fútbol y, paradójicamente, ya ha cumplido cien años de edad Oscar Niemeyer, que es el más nuevo de los arquitectos y el más joven de los brasileños.

O pongamos por caso, Bolivia: en 1978, cinco mujeres voltearon una dictadura militar. Paradójicamente, toda Bolivia se burló de ellas cuando iniciaron su huelga de hambre. Paradójicamente, toda Bolivia terminó ayunando con ellas, hasta que la dictadura cayó. Yo había conocido a una de esas cinco porfiadas, Domitila Barrios, en el pueblo minero de Llallagua. En una asamblea de obreros de las minas, todos hombres, ella se había alzado y había hecho callar a todos. -Quiero decirles estito -había dicho-. Nuestro enemigo principal no es el imperialismo, ni la burguesía ni la burocracia. Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo llevamos adentro. Y años después, reencontré a Domitila en Estocolmo. La habían echado de Bolivia, y ella había marchado al exilio, con sus siete hijos. Domitila estaba muy agradecida de la solidaridad de los suecos, y les admiraba la libertad, pero ellos le daban pena, tan solitos que estaban, bebiendo solos, comiendo solos, hablando solos. Y les daba consejos: -No sean bobos -les decía-. Júntense. Nosotros, allá en Bolivia, nos juntamos. Aunque sea para pelearnos, nos juntamos.

Y cuánta razón tenía. Porque, digo yo: ¿existen los dientes, si no se juntan en la boca? ¿Existen los dedos, si no se juntan en la mano? Juntarnos: y no sólo para defender el precio de nuestros productos, sino también, y sobre todo, para defender el valor de nuestros derechos. Bien juntos están, aunque de vez en cuando simulen riñas y disputas, los pocos países ricos que ejercen la arrogancia sobre todos los demás. Su riqueza come pobreza y su arrogancia come miedo. Hace bien poquito, pongamos por caso, Europa aprobó la ley que convierte a los inmigrantes en criminales. Paradoja de paradojas: Europa, que durante siglos ha invadido el mundo, cierra la puerta en las narices de los invadidos, cuando le retribuyen la visita. Y esa ley se ha promulgado con una asombrosa impunidad, que resultaría inexplicable si no estuviéramos acostumbrados a ser comidos y a vivir con miedo. Miedo de vivir, miedo de decir, miedo de ser. Esta región nuestra forma parte de una América latina organizada para el divorcio de sus partes, para el odio mutuo y la mutua ignorancia. Pero sólo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo y la resignación y la soledad y que cada día nos enseña a desquerernos, a escupir al espejo, a copiar en lugar de crear.

Todo a lo largo de la primera mitad del siglo diecinueve, un venezolano llamado Simón Rodríguez anduvo por los caminos de nuestra América, a lomo de mula, desafiando a los nuevos dueños del poder: -Ustedes -clamaba don Simón-, ustedes que tanto imitan a los europeos, ¿por qué no les imitan lo más importante, que es la originalidad? Paradójicamente, era escuchado por nadie este hombre que tanto merecía ser escuchado. Paradójicamente, lo llamaban loco, porque cometía la cordura de creer que debemos pensar con nuestra propia cabeza, porque cometía la cordura de proponer una educación para todos y una América de todos, y decía que al que no sabe, cualquiera lo engaña y al que no tiene, cualquiera lo compra, y porque cometía la cordura de dudar de la independencia de nuestros países recién nacidos: -No somos dueños de nosotros mismos -decía-. Somos independientes, pero no somos libres.

Quince años después de la muerte del loco Rodríguez, Paraguay fue exterminado. El único país hispanoamericano de veras libre fue paradójicamente asesinado en nombre de la libertad. Paraguay no estaba preso en la jaula de la deuda externa, porque no debía un centavo a nadie, y no practicaba la mentirosa libertad de comercio, que nos imponía y nos impone una economía de importación y una cultura de impostación. Paradójicamente, al cabo de cinco años de guerra feroz, entre tanta muerte sobrevivió el origen. Según la más antigua de sus tradiciones, los paraguayos habían nacido de la lengua que los nombró, y entre las ruinas humeantes sobrevivió esa lengua sagrada, la lengua primera, la lengua guaraní. Y en guaraní hablan todavía los paraguayos a la hora de la verdad, que es la hora del amor y del humor. En guaraní, ñeñé significa palabra y también significa alma. Quien miente la palabra traiciona el alma. Si te doy mi palabra, me doy.

Un siglo después de la guerra del Paraguay, un presidente de Chile dio su palabra, y se dio. Los aviones escupían bombas sobre el palacio de gobierno, también ametrallado por las tropas de tierra. El había dicho: -Yo de aquí no salgo vivo. En la historia latinoamericana, es una frase frecuente. La han pronunciado unos cuantos presidentes que después han salido vivos, para seguir pronunciándola. Pero esa bala no mintió. La bala de Salvador Allende no mintió. Paradójicamente, una de las principales avenidas de Santiago de Chile se llama, todavía, Once de Setiembre. Y no se llama así por las víctimas de las Torres Gemelas de Nueva York. No. Se llama así en homenaje a los verdugos de la democracia en Chile. Con todo respeto por ese país que amo, me atrevo a preguntar, por puro sentido común: ¿No sería hora de cambiarle el nombre? ¿No sería hora de llamarla Avenida Salvador Allende, en homenaje a la dignidad de la democracia y a la dignidad de la palabra?

Y saltando la cordillera, me pregunto: ¿por qué será que el Che Guevara, el argentino más famoso de todos los tiempos, el más universal de los latinoamericanos, tiene la costumbre de seguir naciendo? Paradójicamente, cuanto más lo manipulan, cuanto más lo traicionan, más nace. El es el más nacedor de todos. Y me pregunto: ¿No será porque él decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en este mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?

Los mapas del alma no tienen fronteras, y yo soy patriota de varias patrias. Pero quiero culminar este viajecito por las tierras de la región, evocando a un hombre nacido, como yo, por aquí cerquita. Paradójicamente, él murió hace un siglo y medio, pero sigue siendo mi compatriota más peligroso. Tan peligroso es que la dictadura militar del Uruguay no pudo encontrar ni una sola frase suya que no fuera subversiva y tuvo que decorar con fechas y nombres de batallas el mausoleo que erigió para ofender su memoria. A él, que se negó a aceptar que nuestra patria grande se rompiera en pedazos; a él, que se negó a aceptar que la independencia de América fuera una emboscada contra sus hijos más pobres, a él, que fue el verdadero primer ciudadano ilustre de la región, dedico esta distinción, que recibo en su nombre. Y termino con palabras que le escribí hace algún tiempo: 1820, Paso del Boquerón. Sin volver la cabeza, usted se hunde en el exilio. Lo veo, lo estoy viendo: se desliza el Paraná con perezas de lagarto y allá se aleja flameando su poncho rotoso, al trote del caballo, y se pierde en la fronda. Usted no dice adiós a su tierra. Ella no se lo creería. O quizás usted no sabe, todavía, que se va para siempre. Se agrisa el paisaje. Usted se va, vencido, y su tierra se queda sin aliento. ¿Le devolverán la respiración los hijos que le nazcan, los amantes que le lleguen? Quienes de esa tierra broten, quienes en ella entren, ¿se harán dignos de tristeza tan honda? Su tierra. Nuestra tierra del sur. Usted le será muy necesario, don José. Cada vez que los codiciosos la lastimen y la humillen, cada vez que los tontos la crean muda o estéril, usted le hará falta. Porque usted, don José Artigas, general de los sencillos, es la mejor palabra que ella ha dicho.





Galeano evoca ''paradojas'' latinoamericanas al recibir distinción del Mercosur





''Paradójicamente, una de las principales avenidas de Santiago, se llama todavía Once de Septiembre, no por las víctimas de las Torres Gemelas, sino en homenaje a los verdugos de la democracia en Chile, ¿No sería hora de que se llame Salvador Allende, en homenaje a la dignidad y la democracia?''.


El escritor uruguayo Eduardo Galeano evocó este jueves las paradojas que persisten en América Latina, tras ser declarado el primer Ciudadano Ilustre del Mercado Común del Sur (Mercosur), en una ceremonia celebrada en Montevideo.


"Nuestra región es el reino de la paradoja", afirmó el autor de "Las venas abiertas de América Latina" en su discurso tras recibir la distinción. "Paradójicamente, Garrincha, arruinado desde la infancia por la miseria y la poliomielitis, nacido para la desdicha, fue el jugador que más alegría ofreció a toda la historia del fútbol", afirmó.


Galeano agregó que también "paradójicamente, una de las principales avenidas de Santiago de Chile, se llama todavía Once de Septiembre. No por las víctimas de las Torres Gemelas, sino en homenaje a los verdugos de la democracia en Chile". "¿No sería hora de cambiarle el nombre y que se llame Salvador Allende, en homenaje a la dignidad y a la democracia?", se preguntó.


"¿Por qué será que el Che Guevara, el argentino más famoso de todos los tiempos, el más universal de los latinoamericanos, tiene la costumbre de seguir naciendo?. Paradójicamente, cuanto más lo manipulan, cuanto más lo traicionan, más nace", añadió.


Galeano recibió felicitaciones y mensajes de los presidentes de Argentina, Cristina Fernández; Bolivia, Evo Morales; Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Chile, Michelle Bachelet, y de Venezuela, Hugo Chávez. El electo presidente de Paraguay, el ex obispo Fernando Lugo, viajó a Montevideo especialmente para participar en la ceremonia, que se celebró en la sede del Mercosur. Lugo afirmó que Galeano "es un manto de identidad" de América Latina y "una trinchera de nuestros sueños e ilusiones".


Frente a diplomáticos de varios países iberoamericanos que participaron del acto, Galeano dijo que el Viejo Continente no está libre de sorprendentes paradojas. En especial, se mostró muy crítico respecto a la directiva de retorno, aprobada el pasado 18 de junio por el Parlamento Europeo.


"Europa aprobó hace bien poquito la ley que convierte a los inmigrantes en criminales. Paradoja de paradojas", afirmó. "Europa, que durante siglos ha invadido el mundo, cierra la puerta en las narices de los invadidos, cuando le retribuyen la visita", agregó. Según el escritor uruguayo y flamante Ciudadano Ilustre del Mercosur "la ley se ha promulgado con una asombrosa impunidad, que resultaría inexplicable si no estuviéramos acostumbrados a ser comidos y a vivir con miedo".


Galeano afirmó que el Mercosur forma parte de una América Latina que ha sido históricamente "organizada para el divorcio de sus partes, para el odio mutuo y la mutua ignorancia". "Sólo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo, la resignación y la soledad", afirmó.


El escritor culminó sus palabras recordando a la figura del héroe libertador uruguayo, el general José Gervasio Artigas, y la marcha de su exilio al Paraguay en 1820.


Previamente, el presidente del Comité de Representantes Permanentes del Mercosur, el argentino Carlos "Chacho" Álvarez, impulsor de la distinción concedida a Galeano, lo definió como "una figura que trasciende las fronteras ideológicas".


El bloque regional está integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con Venezuela en proceso de ingreso formal.


Fuente: Telesur






El Frente Polisario se convierte en miembro observador de la Internacional Socialista




Cuadro de Salek Brahim



La Internacional Socialista que celebra su 23 Congreso, desde el 30 de junio de 2008 en Atenas (Grecia), acaba de admitir en el mismo, al Frente Polisario -movimiento de liberación Nacional del Sahara Occidental - en calidad de miembro observador.

La Internacional Socialista es una Organización de dimensión internacional, que agrupa más de 169 partidos y Organizaciones políticas en el mundo.

Después de un debate caracterizado por las intervenciones de varios miembros de la IS que apoyan esta admisión, expresaron su solidaridad con el pueblo saharaui y su apoyo a sus pretensiones legítimas de autodeterminación y libertad, se procedió al voto que desembocó en una mayoría aplastante en favor del Frente Polisario. Sólo fue registrado el “no” de la delegación marroquí, encabezada por el ministro Mohamed El Yazghi.

La admisión como miembro observador, implica para el Frente POLISARIO, un apoyo y un compromiso mayor de la IS y de sus 169 miembros junto con el pueblo saharaui en su justa lucha para la autodeterminación, y un apoyo más activo del IS para una solución justa y Pacífico conforme al derecho y a la legalidad internacional. Los observadores destacan así que esta victoria del Frente POLISARIO se inscribe como uno de los hechos principales de este congreso.

Preguntado después del voto, Mohamed SIDATI, expresando su satisfacción, indicó: “el pueblo saharaui acaba de registrar un franco éxito político y diplomático que consolida su lucha legítima para la autodeterminación y la libertad”.

Se recuerda por otra parte que una delegación saharaui, encabezada por Mohamed SIDATI, Ministro Delegado para Europa, miembro del Secretariado Nacional del Frente POLISARIO, y acompañado por Omar MIH representante del Frente POLISARIO en Italia, participa en el 23.Congreso de la Internacional Socialista que se celebra en Atenas del 30 de junio al 2 de julio de 2008.

Mohamed Sidati
Ministro Delegado para Europa
Miembro del Secretariado Nacional del Frente Polisario

Fuente: A.N.I.A.




03 julio 2008

Saúl Ibargoyen ingresa a la Academia de Letras de Uruguay






El poeta Saúl Ibargoyen, naturalizado mexicano, fue nombrado miembro correspondiente en México de la Academia Nacional de Letras del Uruguay. La ceremonia correspondiente se realizará en la segunda mitad del presente año, en Montevideo, Uruguay.

La Academia Nacional de Letras del Uruguay es una institución pública que vela por la conservación y el enriquecimiento de la lengua española en ese país y que contribuye, en lo pertinente, al desarrollo y a la difusión de la cultura uruguaya.

Saúl Ibargoyen (1930), poeta de origen uruguayo y naturalizado mexicano en 2001, fue reconocido por la Academia Nacional de Letras del Uruguay con el cargo de miembro correspondiente en México. La noticia se le comunicó al escritor vía telefónica y se le informó que la ceremonia correspondiente se realizará en su próxima visita a ese país del Cono Sur, lo que probablemente ocurra en octubre o diciembre del presente año.

Esa institución agrupa a académicos, escritores y otras personalidades consideradas expertos en el uso de la lengua española y tiene cuatro tipos de miembros: Académicos de Honor, de Número, Eméritos y Correspondientes. Estos últimos son miembros que viven fuera del Uruguay, y es al grupo al que pertenece Saúl Ibargoyen.

La Academia Nacional de Letras de Uruguay y las demás Academias del mundo hispánico constituyen la Asociación de Academias de la Lengua Española, que es un organismo internacional reconocido por las Naciones Unidas.

Saúl Ibargoyen es un poeta de la realidad fracturada, violenta; resuelto a narrar y cantar ardientemente la condición opresiva que enfrentaba la Latinoamérica de su juventud. Son características de él, la claridad expresiva, la forma directa de decir, la condensación emotiva y conceptual. Mediante la precisión, la contundencia e impacto consigue asombrar y atrapar a su escucha. También narrador, periodista y promotor cultural, Ibargoyen nació en Montevideo, el 26 de marzo de 1930. Se inició en la literatura durante su escuela primaria, rodeado de las historias contadas por sus familiares y una biblioteca en declive por las dificultades económicas. Su imaginación infantil fue estimulada por la colección Biblioteca Internacional de Obras Famosas.

En 1954 publicó su primer libro: "El pájaro en el pantano"; año en que ingresó al Partido Socialista Uruguayo. Ibargoyen reconoce que ambos ámbitos, el político y el literario, nacen de un mismo impulso: la búsqueda de libertad. Más tarde se involucró con el Partido Comunista. Reconoce su activismo como origen del acercamiento con la gente, con la que trata de comunicarse inclusive con la poesía.

Obligado por el arribo de la dictadura a su país, se estableció en México, donde se involucró en el periodismo con una columna en el diario "Excélsior". De esta época, marcado por el destierro, produce: "Exilios" (1978), "Catálogo" (1979), "El silencio y la furia" (1981), "Erótica mía: escribiré en tu espalda" (1982) y "Epigramas a Valeria" (1984).

Entre 1984 y 1991 vive en Uruguay; para regresar a México, donde decide quedarse desde entonces. Aquí se convirtió en el jefe de la revista "Plural", del diario "Excélsior". En esta etapa publicó "Basura y más poemas" (1991), "Cuaderno de Flavia" (1993), "La última bandera" (1995), "Dispérsions" (2002), "Poeta en México City" (1998), "El escriba de pie" (2001), con el que recibió el Premio Nacional de Poesía Carlos Pellicer 2002, "El poeta y yo" (antología 1956-2000) (2003), y su más reciente título, la novela "La última copa" (2006).

El uruguayo califica su creación dentro del "lirismo materialista o realismo metafísico"; heredera de Drummond de Andrade, Bertolt Brecht, César Vallejo, Pablo Neruda (Nobel de Literatura 1971), Francisco de Quevedo y Villegas, Rainer María Rilke, la poesía oriental, los surrealistas, T.S. Eliot, entre otros.

El laureado poeta argentino Juan Gelman dijo que Ibargoyen "pertenece a la estirpe de los poetas verdaderos, una especie mucho menos abundante de lo que el número de libros de poesía en circulación y la crítica de ciertos críticos permitiría suponer". "Es un poeta original y, en consecuencia, suele padecer el embate de silencio que le dedican quienes están afiliados a lo novedoso y no atienden a lo sustancial", adujo.

Fuente: Notimex



Cultura para todos: NO a la telebasura





En Uruguay, el director nacional de Cultura, Luis Mardones, cree que la televisión "chatarra" debería tener una mayor carga impositiva para equilibrar entre contenidos educativos y "la frivolidad y la tontería". Y dijo que la cumbia villera le parece "sumamente pobre y rudimentaria".


Luis Mardones, director nacional de Cultura, conversó con Últimas Noticias y se refirió, entre otros temas, a la programación de los canales de televisión abierta y la necesidad del equilibrio entre entretener y educar.


Dice mirar mucha televisión, "fundamentalmente programas con contenido educativo o cultural, aunque no hay que tener prejuicios porque la televisión también es entretenimiento y ocio". Incluso reivindica "un cierto espacio para la frivolidad y la tontería".


Cree que los contenidos de la televisión abierta son "pésimos", con una responsabilidad compartida "entre los concesionarios de las ondas y los ciudadanos que no sabemos apagar el aparato o cambiar de canal".


"El problema es que cuando no hay otra oferta en los medios que la tontería y la frivolidad, el ciudadano se queda sin opciones, y cuando no hay opción no hay libertad. En esos momento manifiesto alarma".


Para Mardones, la cultura no puede quedar librada al mercado, o "manifestaciones enteras del arte y la cultura desaparecerían". Claro que una iniciativa que regulara contenidos puede transformarse en censura.


"No creo en la censura", dijo al matutino. "Sí creo que habría que estudiar marcos regulatorios " como los que están vigentes en algunos países europeos. "Hay herramientas que pueden funcionar como estímulos o disuasivos. Sin prohibir nada se podría determinar que si hay producción de contenidos nacionales, culturales o educativos se aplique una fuerte política de exoneraciones impositivas".


"Y viceversa, la televisión chatarra debería tener una mayor carga impositiva. Nada de eso es censura ni intervensionismo. Simplemente que exista un equilibrio entre frivolidad y contenidos educativos".


Si bien planteó el tema varias veces, esta idea nunca fue implementada. "Creo que queda en el debe de este gobierno un mayor impuesto a la televisión chatarra. Algunos contenidos televisivos han demostrado que siempre pueden bajar un escalón más, sorprenden siempre y uno no vislumbra dónde termina todo esto. No es una visión puritana pero es un proceso depredador que a veces causa estragos importantes y me preocupa".


Con respecto al Canal 5, reconoció que "no ha cumplido ninguna función en la generación de ficción nacional y eso genera una impresionante reactivación laboral y una estrategia de exportación de bienes culturales al mundo".


"Para nosotros esa es una asignatura pendiente". Otro tema pendiente es una relación más estrecha entre Cultura y el canal.


Entre las buenas noticias, anunció que los discos serán exonerados del pago del IVA, quedando su régimen fiscal equiparado al de los libros. "Será un incentivo extraordinario para la industria musical".


Por último, se refirió a las expresiones culturales identificadas con sectores de la sociedad que son vistas con prejuicio. Dijo que el tango en sus orígenes era despreciado por las élites como manifestación "arrabalera y prostibularia".


"Todo esto abre un signo de interrogación y nos permite preguntarnos qué pasará dentro de algunas décadas con expresiones como la cumbia villera o la cultura plancha".


En su opinión personal, el tango tiene poesía, pero la cumbia villera le parece "sumamente pobre y rudimentaria desde el punto de vista poético y musical. Pero hay que ser cauto porque lo que hoy no logramos ver, tal vez la posteridad lo convalide. En esto uno se puede equivocar de forma muy grave, pero no veo en la cumbia villera metáfora, encuentro algo simple, mecánico y directo, y el arte está indisolublemente ligado a la metáfora".


Fuente: Montevideo Portal









02 julio 2008

¡Retorno sí, pero para los palestinos!




Hindu Anderi del Foro Itinerante de Participación Popular

Foto: D. Iacobelli



Hindu Anderi



La controversial ley Directiva Retorno, recientemente aprobada por el Parlamento Europeo, mediante la cual no solo se fijan normas para la admisión de extranjeros sino que además se asumen métodos bárbaros para su expulsión, es la demostración de que el "choque de civilizaciones", más que una teoría, es la realidad que actualmente vive la humanidad.


La teoría de Samuel Huntington señala que "los estados-nación seguirán siendo los actores más poderosos del panorama internacional, pero los principales conflictos de la política global ocurrirán entre naciones y grupos de naciones pertenecientes a diferentes civilizaciones."


Si damos crédito a los que señalan que el modelo occidental es el autodenominado "la civilización", y las naciones orientales y pobres del planeta que son la mayoría, son vista como "la barbarie", ya existe entre ambas una confrontación cultural, del occidente con el oriente que no necesariamente se refiere a naciones que comparten la misma ubicación geográfica. Se deduce de ello, que Occidente considera tanto a los árabes, africanos, asiáticos y latinos como "bárbaros" y los condena a la marginación.


La división existente entre los movimientos socialistas en Europa, facilitó la aprobación de esta ley sobre flujos migratorios que contradice toda lógica social y humana y que es considerada por Amnistía Internacional como un "retroceso en materia de derechos humanos que criminaliza la migración". Algunos parlamentarios europeos votaron a favor de este texto por demás controversial que entrará en vigencia el año 2010.


La Directiva Retorno ha contado con el drástico rechazo por parte de intelectuales, artistas, organizaciones de derechos humanos, ecologistas, comunistas, socialistas y países de la Comunidad Andina de Naciones.


Esta ley permite la detención de los expulsables hasta de año y medio, práctica desdeñable para cualquier gobierno que se denomine democrático. El presidente de Ecuador, Rafael Correa por su parte, la calificó como una "agresión" y la rebautizó como "Directiva de la vergüenza". Entre otras cosas porque este reglamento viola los derechos humanos a tal punto que establece que tanto los adultos como los menores de edad, lactantes, niños y adolescentes, son igualmente expulsables y no podrán regresar en un período de cinco años al territorio de donde han sido echados.


La Comisión Europea estima que el número de inmigrantes ilegales es de 8 millones, quienes viven clandestinamente, y que cada año ingresan de manera legal a Europa alrededor de 2 millones de personas, a quienes ahora quieren expulsar o echar en condiciones humillantes para que regresen a sus tierras de origen.


Europa quiere privilegiar los servicios y derechos a los ciudadanos originarios de su región; garantizar como Estados Unidos lo hace la atención a la población blanca. Lo demostró cuando el huracán Katrina azotó a los estados de Florida, Bahamas, Luisiana y Mississippi, mayoritariamente de población afrodescendiente, que fue abandona a su suerte. Unas dos mil personas fallecieron víctimas del fenómeno natural.


Esta ley aprobada por el Parlamento Europeo no sólo es deleznable como dezlenable e injusta es la política de no retorno que Israel aplica al pueblo palestino, desplazado de su territorio desde hace 60 años.


La Organización de Naciones Unidas, en 1951 decretó como Refugiado "…todas aquellas personas que huyen legalmente de su país debido a un temor bien fundado de ser perseguidos por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas…". Sin embargo, según los movimientos de derechos humanos, por lo menos a 7 millones de palestinos desplazados en el mundo, el estado sionista de Israel les niega el derecho a retornar a su tierra, de los cuales por lo menos 1 millón 500 mil sobreviven en campos de refugiados, discriminados, sometidos a practicas terroristas y a masacres.


La fuerza de ocupación israelí, que cuenta con el silencio y la complicidad de la mayor parte de la llamada "comunidad internacional" representada en los gobiernos, argumenta que los palestinos desplazados no tienen lugar en esa tierra, pero abre programas para que judíos de todas partes del mundo ingresen a ese territorio. Incluso es tan descarada esta práctica que todo ciudadano independientemente de su nacionalidad, si se convierte al judaísmo puede optar por la nacionalidad israelí y vivir allí. Incluso las autoridades de las embajadas en los distintos países están obligadas a facilitar los trámites y recursos para el traslado. Porque el fin último es no dejar espacio para el retorno de los palestinos.


Hoy con toda justicia los inmigrantes que escogieron una tierra para trabajar y vivir, protestan en contra de la ley de inmigración aprobada por Europa, y por fortuna su protesta tiene espacio en los medios. También millones son las voces que se levantan, con menos oportunidad mediática, y claman porque se respete el derecho que tiene el pueblo palestino de retornar voluntariamente a su tierra.


¡No a la Directiva Retorno… Retorno sí, pero para los palestinos!


Fuente: Rebelión





01 julio 2008

El hombre ilustrado otra vez



Ilustración: Agustín Gomila



CIUDADANO ILUSTRE DEL MERCOSUR



El escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor del clásico 'Las venas abiertas de América Latina' fue declarado este lunes Ciudadano Ilustre del Mercosur por su contribución a la cultura, poco después de haber recibido la misma distinción con Montevideo.


La distinción fue otorgada "en virtud de los importantes aportes que ha realizado a la cultura, a la identidad latinoamericana y a la integración regional", según un comunicado oficial, en el marco de la XXXV Cumbre del bloque en Tucumán, 1.300 km al norte de Buenos Aires


El documento lleva la firma de los cancilleres de Argentina, Jorge Taiana; de Brasil, Celso Amorim; de Paraguay, Rubén Ramírez; de Uruguay, Gonzalo Fernández y de Venezuela, Nicolás Maduro.


Galeano, quien formó parte del rico movimiento literario latinoamericano iniciado en los años 60, afirmó recientemente que el avance de la producción de soja transgénica y de celulosa son "salvavidas de plomo" para los países de la región.


"Las empresas prometen lo mejor. Trabajo a raudales, millonarias inversiones, estrictos controles, aire puro, agua limpia, tierra intacta. Y uno se pregunta: ¿por qué no instalan estas maravillas en Punta del Este?", ironizó Galeano.


Fuente: Montevideo Portal







El día en que el violín enmudeció



Don Ángel Tavira falleció ayer a los 83 años




Clip de la película "El violín" - Cabmedia



“Nací en Corral Falso (Municipio de Juchitlán, Guerrero, en la meritita Tierra Caliente). Trabajé en muchas cosas (orfebre, campesino, profesor); fui, posiblemente, un milusos, pero mi vida, desde niño, ha sido toda de música”, comentó el violinista Ángel Tavira a Modesto López, quien con su sello, Pentagrama, editó el primer disco de este octagenario músico, quien logró popularidad luego de hacerse acreedor al premio como mejor actor en la 59 edición del Festival de Cine de Cannes, en 2006, por su actuación en El violín (de Francisco Vargas), que se exhibió en la sección Una cierta mirada, aunque su primera exposición ante las cámaras de cine fue en el documental Tierra Caliente. Se mueren los que la mueven, en el cual cuenta su historia personal, y recrea sus esfuerzos por proteger la herencia musical de su comunidad.

Este día, el violín de don Ángel dejó de sonar. A los 83 años, debido a complicaciones en las vías urinarias, como lo informaron las agencias noticiosas, falleció en un nosocomio de la ciudad de México, luego de caer enfermo en su casa de Iguala, hace unos días.


Ángel Tavira era un hombre incansable y lleno de experiencias, “de esos seres que escasean, y que si no existieran, habría que inventarlos porque son necesarios. Son los que te dan ánimo para seguir luchando en la vida. Se fue otra de las personas importantes que contribuyeron a la cultura de este país. No deja de golpear su ausencia”, comentó Modesto López, quien aseguró que hace unas semanas grabó en la casa del músico en Iguala su segundo álbum.


Tavira era de esos errantes que van por la vida acompañados de su fiel compañero, en su caso, su violín. Tal como su personaje don Plutarco, en el El violín, Ángel tocaba ante los rayos del sol o bajo la lluvia, de día o de noche. Desde los seis años aprendió, de oído, a tocar el saxofón, el bajo, la guitarra y el violín. Tomó cursos en el Conservatorio Nacional de Música en la ciudad de México, y a los 60 años se matriculó en el Conservatorio de Morelia. Tras sufrir un accidente a los 13 años, cuando un cohete le estalló en la mano derecha –que le fue amputada–, uno de sus tíos lo alentó a continuar en la música. A sus más de 80 años quería grabar un disco, lo cual consiguió mediante Pentagrama.


Ángel Tavira comentó al editor de esta disquera: “Mi tío Guadalupe Tavira era buen orfebre, muy inteligente y curioso para hacer las figuritas. Mi madre (Anita) me llevó una vez, estaba yo chiquillo, y le dijo a su hermano: ‘aquí te traigo a Ángel pa’ que le enseñes, aí’ a ver en qué te puede ayudar ¿no?’ Aprendí la platería y la orfebrería. En el día trabajaba la tierra. Lo que ganaba se lo daba a mi madre, y ella lo guardaba. Cuando le pregunté a mí tío: ‘oye, ¿cuánto costará un violín?’ Me dijo que dependía de la calidad. Junté 30 pesos, y mi madre fue a Juchitlán, donde había un señor que hacía pedidos a México, para que me hiciera un violín. Me costó 30 pesos y así fue como obtuve el primero”.


Ángel Tavira proviene de una estirpe de músicos populares de la región de Tierra Caliente. Su abuelo, Juan Bartolo Tavira, era poeta, músico y tocaba el arpa. Su papá tocaba el saxofón soprano con una banda. En realidad era comerciante, pero invitó a varios músicos a integrar una agrupación. Cada uno de los miembros trabajaba la platería en sus casas. Entonces puso un taller, y ahí se llevó a todos los músicos a trabajar.


La gente no se explicaba cómo podía tocar su instrumento sin una mano, pero Ángel Tavira lo hacía con el corazón. La experiencia de la pérdida de su mano es la siguiente: cuando adolescente, durante la celebración de un santo patrono de su pueblo, una vecina le dijo que tirara los cohetes, –“no, yo nunca he tirado cohetes”, le respondió–, pero la vecina insistió, hasta que lo hizo, y por no saber arrojarlos le explotó uno en la mano.


Pero la música estaba dentro de él: desde niño la comenzó a estudiar. Sólo le enseñaron solfeo. “Primero estudié unos tres métodos, ya que antiguamente, al principio, se estudiaba el solfeo. Mis tíos tenían la costumbre de que si oían a algún familiar que chiflaba bien las canciones, pues a ese había que enseñarle música, esa era la seña de que tenía aptitudes. Después hice un grupo, pero no con familiares, sino que invité a otras personas. Posteriormente, ya que nos separamos y algunos murieron, hice mi grupo, que se llamó Ángel Tavira y sus hijos”, relata en la entrevista que se le realizó con motivo de la edición de su segundo disco.


Para Ángel Tavira la música es “mi vida, por eso se la transmito y enseño a mis hijos, a mis nietos y a quien se acerque. Lo de aprender a escribir la música lo hice pensando en que debe registrarse la nuestra, de Tierra Caliente, porque ha habido músicos buenos que sabían escribir, pero que no se preocuparon. Bueno, yo he dicho: ‘yo lo puedo hacer y lo voy a hacer’, y lo he estado haciendo”.


Juan José Olivares


Fuente: La Jornada







Se va haciendo justicia allende la cordillera





Cadena perpetua para ex agente de Pinochet


El juez chileno Alejandro Solís condenó ayer lunes a cadena perpetua al ex jefe de la policía secreta del dictador Augusto Pinochet, Manuel Contreras, y a distintas penas a otros ocho procesados por el crimen del ex jefe del Ejército Carlos Prats y su esposa, informó el magistrado.



Contreras, que ya está encarcelado por otra decena de delitos de violaciones a los derechos humanos, fue condenado a cadena perpetua por el doble homicidio de Prats y su esposa, Sofía Cuthbert, y a 20 años de prisión por liderar la asociación ilícita para cometer el crimen, que tuvo lugar en Buenos Aires en 1974.



"Respecto al homicidio calificado de Carlos Prats, Manuel Contreras presidio perpetuo. Por el asesinato de la señora Sofía Cuthbert, presidio perpetuo", dijo Solís a periodistas. Por su parte, el ex brigadier Pedro Espinoza Bravo fue condenado a 60 años de prisión, mientras que el general en retiro Raúl Iturriaga Neumann fue condenado a 15 años. El juez Solís dictó otras penas menores contra los otros seis procesados.



La hija del general Prats, Cecilia Prats, valoró la resolución del juez y dijo que se estableció justicia. "Lo que uno más esperaba era justicia frente a lo que vivieron nuestros padres y la posibilidad de hacer un aporte al país con esta verdad, un aporte al Ejército para que pueda escribir su verdadera historia", declaró.



La resolución de este lunes es en primera instancia y puede ser apelada.



Contreras estuvo al frente de la temida Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) que operó los primeros años de la dictadura (1973-1990), y a la que se le atribuye la mayoría de las 3.000 víctimas que dejó el régimen militar entre muertos y desaparecidos.



Prats, que fue comandante en jefe del Ejército y vicepresidente de Chile bajo el gobierno del presidente socialista Salvador Allende, depuesto por Pinochet, murió junto a su esposa cuando una bomba estalló bajo su automóvil en Buenos Aires el 30 de setiembre de 1974.



Pinochet fue también inculpado en este caso, pero murió sin recibir sanción.



Fuente: La República







30 junio 2008

Elogio de la locura




Graziella Pogolotti


"Yo sé quien soy", afirmaba Alonso Quijano cuando, en su primera escapatoria frustrada, estaba empezando a convertirse en don Quijote de la Mancha. Nacía en aquel momento el primer sujeto escindido de la historia literaria. Tenía dos nombres, el registrado en la iglesia parroquial, y el otro, de su propia invención, construido a imagen y semejanza de un proyecto de vida. Sus antagonistas, siluetas traslúcidas, sobreviven en la memoria con la etiqueta de la función social que desempeñaron —el cura, el barbero, el bachiller—, representantes del saber y del poder constituidos. Frente a ellos, don Quijote se levanta, vencido y, sin embargo, incólume. Su aventura lo ha transformado y ha removido profundamente la sólida entraña pragmática de Sancho. En sus lectores y en muchos personajes circunstanciales de la novela, permanece la nostalgia del deber ser en un mundo mejor. Alonso Quijano, con sencilla y honrada devoción, entrega el alma a Dios, pero no reconoce juez más allá de su conciencia. Uno de nuestros contemporáneos tiene dos nombres, Ernesto Guevara según el registro civil, Che para la historia.

Torpe cortesano, Miguel de Cervantes recibió pocos beneficios del mecenazgo y, apresado entre dos tiempos, también fueron escasos los que obtuvo del extraordinario éxito de mercado de su obra mayor. Los días del mecenazgo tardarían más de dos siglos en periclitar del todo. En el tránsito entre el XVIII y el XIX, pintor de corte, Goya se valió de la socarronería campesina y de la ambigüedad del arte para desgarrar la pleitesía debida con la mordacidad de la sátira. Inmerso en el dolor de su pueblo, amigo de afrancesados y escépticos, el gran sordo tampoco reconoció jueces más allá de la conciencia propia. En sus ya remotos inicios, la aparición del mercado pareció liberar a escritores y artistas de antiguas servidumbres, sometidos a la voluntad del poder político —Virgilio frente a Augusto, según Hermann Broch— y a los designios de las prácticas propagandísticas de la Iglesia. El destinatario dejaba de tener perfil reconocible. Integraba una masa informe que perseguía folletines y llenaría luego museos y galerías. Solo ante su conciencia, el artista contrae deberes en tanto ciudadano y respecto a la intangibilidad de su obra. En este último caso, de Flaubert a Joyce y Pasolini tendrá que afrontar los tribunales, a veces por razones morales y otras por motivos políticos. Así, en nuestros días, las dictaduras latinoamericanas dejaron una larga estela de mártires. El problema de la eticidad, de la consecuencia necesaria entre vida y obra arraigaba, entre nosotros, en la tradición de las guerras de independencia. En Martí la eticidad sostiene y otorga sentido a la vida, tanto en el plano de las relaciones humanas como en el de la acción política, donde la inmediatez de la táctica no desmiente los fines de la estrategia, integrado todo ello a la inseparable creación literaria.

Liberados del mecenazgo, el arte y la literatura intentaban andar a contracorriente en el ejercicio de un sacerdocio. Eran los solitarios, los malditos, contrapuestos al mercenarismo de los gacetilleros. En la obediencia a una esencial exigencia de comunicación, el arte traspasaba la frontera de las apariencias y de los convencionalismos para entregarse a la aventura del descubrimiento. Los caminos se bifurcaban entre el compromiso social y la estricta —casi ascética— entrega a los valores absolutos de la creación.

El mercado y una industria cultural en germen parecían abrir espacios ilimitados. Acabaron por convertirse en prisiones. Las galerías limaron el poder corrosivo de las vanguardias, y las editoriales aherrojaron a los escritores, sometidos al rejuego de la publicidad, a la manipulación de los concursos y a la valoración de una crítica integrada a los intereses del negocio. Los intentos de ruptura se redujeron a sucesión de modas. Los autores empezaron a cotizarse al modo de papeles de una especulación bursátil. En una crisis de superproducción, entre ferias y bienales, las jerarquías se diluyen, la saturación borra la memoria. Obnubilados por la filosofía del éxito, los artistas se instalan en la opulencia y se dejan arrastrar por la seducción del mundo mediático.

El muralismo mexicano y la narrativa de los 60 rompieron el aislamiento de la América Latina. En ambos casos, la asimilación de los códigos forjados por la cultura occidental se conjugaba con el estreno de una mirada diferente. Esa inserción de la contemporaneidad de nuestras expresiones artísticas no se tradujo, sin embargo, en el reconocimiento de una significativa tradición de pensamiento, capaz de desarrollar un diálogo productivo con otras fuentes. Las ideas tienen poca suerte en el gran mercado, sobre todo cuando quebrantan los esquemas establecidos. Más asimilables, las artes y las letras encuentran canales de comunicación con el destinatario anónimo, vacacionista complaciente, acomodado muy pronto a la reiteración de prácticas ayer abrillantadas por la novedad.

La expansión del mercado modificó las prioridades respecto a la función del arte. Los artistas asumieron un anticonformismo militante. El rey Ubu tenía algo de broma, a la vez que fulminaba el teatro digestivo. Los códigos expresivos se modificaban en rápida sucesión. La creación privilegiaba la aventura del conocimiento, afincada en las distintas circunstancias de la condición humana. Periférica primero e inscrita luego en un proceso revolucionario, Cuba permaneció hasta los finales de la década del 80 del siglo pasado al margen de los rejuegos especulativos. Tan solo algunas zonas de la música popular padecieron la lamentable manipulación por parte de disqueras leoninas. Los cultores de música culta, los escritores y los artistas plásticos subsistieron entregados a una suerte de sacerdocio, hasta que el proyecto socialista favoreció la aparición de un destinatario real.

El tardío nacimiento de un mercado artístico en escala muy modesta respondió a factores extrartísticos. De inspiración conceptualista, la plástica había incorporado, en el viraje de los 80, una voluntad de crítica social que concitó el interés de especialistas, acentuado después del derrumbe de la Europa socialista. La sucesión de acontecimientos espectaculares que siguieron a la desaparición del muro de Berlín, desató una fiebre especulativa en torno a los problemas de la producción simbólica representativa de una etapa que se estaba clausurando. Medallas y condecoraciones se vendieron en ferias de baratijas, mientras obras del realismo socialista entraban a formar parte de colecciones públicas y privadas, como testimonios tangibles de una arqueología contemporánea. Superviviente de la catástrofe, Cuba despertaba la curiosidad universal. La crisis económica, la gran apertura al turismo y la posterior despenalización de la tenencia de divisas introdujeron ingredientes de alto peso específico en una situación compleja, cargada de interrogantes nunca antes planteadas. Peregrinos de toda laya acudieron a la Isla, desde periodistas deseosos de obtener una cobertura de primera mano del desplome anunciado, hasta depredadores dispuestos a beneficiarse de la miseria de muchos con el contrabando de objetos valiosos. Se multiplicaron las exposiciones internacionales, así como la adquisición de piezas por parte de museos y colecciones privadas. Los cubanos participaron en renombradas bienales. Los tiempos light suelen ser veleidosos. El boom de las artes plásticas fue pasajero, aunque dejó secuelas. Colocó en las subastas a las promociones de la vanguardia, hasta entonces marginadas de los rejuegos mercantiles. Ofreció a algunos artistas nuevas redes de relaciones. La curiosidad de los espectadores, tamizada por el trasfondo político y por vestigios colonialistas, no mostró interés en la lucha por la supervivencia. Prefirió detenerse en la imagen del deterioro de las ciudades y en expresiones más o menos auténticas de la religiosidad afrocubana.

El intercambio de los escritores cubanos con sus pariguales adquirió, alentado por el auge de las ideas de izquierda, en los 60 del pasado siglo, una intensidad sin equivalente en etapas anteriores. Las publicaciones circularon más allá de la Isla, se tradujeron libros y antologías, y se produjo el descubrimiento internacional de la obra de Lezama. En la crisis editorial de los 90, algunos empresarios de poca monta intentaron sacar provecho del silenciamiento forzoso de las imprentas y firmaron contratos abusivos con escritores necesitados de retribución y deseosos de situarse en un espacio público internacional. Unos pocos se vieron favorecidos por editoriales de renombre. Pero muy pronto la manipulación política estableció las reglas del juego, mediante concursos tarifados y una publicidad mediática bien pagada, para fabricar una carrera hacia el éxito sustentada en razones extraliterarias y en un empleo primario de fórmulas con sabor a disidencia. Más que una exploración en profundidad de las contradicciones latentes en la sociedad, el mercado estimulaba con frecuencia la reiteración de estereotipos. Volver sobre lo gastado por el uso responde a bien aceitadas fórmulas de propaganda montadas sobre el referente implícito de los procesos de desgaste del socialismo europeo. Andar por ese campo trillado implica privilegiar un destinatario acomodado al apacible repaso de postales turísticas. Sustituye el necesario ejercicio crítico concebido, en primera instancia, para el protagonista de estos años difíciles, perturbadores, a veces confusos.

Hay en Bucarest un fascinante museo de la aldea. Evoca un tiempo en que el campesino producía sus alimentos y los enseres indispensables para el trabajo y la vida cotidiana: mesas, sillas y cubiertos de madera, platos de cerámica. Del telar doméstico salían las blusas cuyos hermosos bordados inspirarían un día a Matisse. Los artesanos ocupaban entonces el lugar de los artistas cuando la precariedad de la existencia no dejara margen para el intercambio. El crecimiento de la sociedad generó mayor disponibilidad de bienes e impuso la especialización. La comunidad empezó a sostener a sus juglares. Las cortes se proveyeron de un séquito de artistas que luego fundarían talleres para cumplir encargos de los señores y de la Iglesia. Con la imprenta y la gran manufactura de Rubens germinaba lo que hoy llamamos mercado del arte. En vírgenes y en mujeres de desbordante sensualidad se reconocía la mano del autor. El asunto era mero pretexto para ir entretejiendo otra historia.

El mercado puede ser un medio de distribución de bienes culturales. En algún momento contribuyó a la democratización del libro y acrecentó el círculo de los coleccionistas de arte más allá del ámbito de la aristocracia. En los días que corren, la especulación financiera privilegia el valor de cambio frente al valor de uso. Algunos objetos se conservan, lejos de manos y ojos, en cajas de caudales. La manipulación política erige monumentos y silencia auténticas expresiones de la creación. Una cortina ruidosa entorpece la comunicación entre el autor y su destinatario, cada vez más vulnerable ante los efectos ilusorios de la fanfarria y al plácido acomodo mental. La crisis de sobreabundancia amenaza el porvenir del arte entendido como aventura riesgosa del conocimiento. Ante esa avalancha, los gobiernos han intentado medidas proteccionistas para defender la industria nacional y para proteger las zonas experimentales, aunque el liberalismo económico deja poco resquicio para las inversiones en el terreno de la cultura.

Este contexto impone el replanteo de la eticidad del artista, aún más dramático cuando está situado en la periferia del main stream y en un país sujeto a presiones de todo orden. Cursaba yo el último año de la carrera cuando un profesor, a las muy tempranas siete de la mañana, nos preguntó acerca de la deontología, ciencia de los deberes. Nunca he reflexionado sobre el tema en términos abstractos, aunque pienso que toda consideración ética se sustenta en un compromiso profundo con la verdad y es marca distintiva del ser humano en plenitud de conciencia y lucidez. Esa búsqueda de la verdad, recurrente, fragmentaria, provisional y, sin embargo, capaz de vislumbrar la totalidad en la percepción del instante constituye razón de ser e impulso de los procesos de creación artística. Es el arranque que condujo el esfuerzo de la mano a la práctica de moldear formas más allá de apremio utilitario. Era una acción gratuita dirigida a conjurar el misterio, a comunicarse con otros, a dejar huella en el planeta aun no desbrozado, a entender las cosas del mundo y de la naturaleza. Porque un fragmento de verdad emergió de las circunstancias y las trascendió, seguimos atentos a las historias de Aquiles y de Odiseo, tanto como a la angustia de un niño en espera del beso de la madre. Aureolado por la filosofía del éxito, el mercado deslumbra. Arrastra al autor por ferias y universidades, lo somete al bombardeo de los periodistas, lo entrega a la crítica tarifada. Pero condicionado por sus propias necesidades, fabrica la desmemoria implacable del ayer. Para satisfacer al consumidor, el espectáculo requiere nuevos rostros, la apariencia de la diversidad en la reiteración de lo mismo.

"Yo sé quien soy", afirmaba Alonso Quijano a la hora de reconocerse Quijote y echar a andar con armas de utilería para desafiar molinos de viento y también a los servidores del Santo Oficio, para solidarizarse con mozárabes condenados al exilio después de haber arraigado por generaciones y fundado familias con el trabajo honrado. Perdedor en las armas, condenó el falso saber en las letras. Salió de la cueva de Montesinos con el estremecimiento de la duda y atravesó la amarga experiencia del bufón de corte en el entorno palaciego de los duques. Escindido entre la cotidianidad del pobre hidalgo de aldea y la ancha perspectiva abierta a la imaginación, entre el pragmatismo de Sancho y la utopía del Quijote, la sabia locura del personaje cervantino coloca al escritor frente a un espejo crítico. Su patético anacronismo ilumina las contradicciones del presente y proyecta su voz a través de los siglos. La locura es, entonces, máscara de lucidez, porque los gigantes se esconden tras la apariencia de los molinos, porque la razón profunda está en el poder de la palabra, invención del mundo, sustancia del sentido de la vida, fundamento de toda eticidad, escindida también entre el ser y el deber ser.

*Cortesía de SIC, Revista de Cultura de Santiago de Cuba

Fuente: Rebelión





29 junio 2008

La “madre patria” expulsa a sus hijos






Nos hemos enterado por los medios de prensa, que ocho uruguayos se encuentran demorados, luego de haber pasado por retenes policiales. Tres de ellos están detenidos e incomunicados en el Aeropuerto de Barajas y serán deportados en las próximas horas.


Por su parte, el Centro Uruguayo de Madrid denuncia que otros cinco compatriotas están detenidos, en condiciones prácticamente infrahumanas, en los CIE, Centros de Internamiento para Extranjeros (léase cárcel para inmigrantes o campos de concentración). El Centro Uruguayo denuncia también que, en los últimos meses, se ha duplicado la cantidad de uruguayos deportados y que han aumentado los controles en las estaciones del Metro, en los lugares de trabajo y de reunión de inmigrantes. En su página web, http://centrouruguayo.es/ informan de los requisitos para entrar en España.



Esto obedece a la “Directiva de la Vergüenza” aprobada por el Parlamento Europeo por amplia mayoría, 369 votos a favor, entre ellos los de los parlamentarios conservadores, los “liberales” y más de una treintena de socialistas, entre ellos 16 españoles.


Es notorio que la política de emigración que Europa elabora desde hace años, es un elemento clave para la perpetuación y el refuerzo de las desigualdades en el orden establecido, tanto en las sociedades del sur como en las del norte, profundizando la brecha.


Esta “Vergüenza de Directiva”, atenta directamente contra la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que en su artículo 13 expresa:


1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.


Y también a su artículo 30:


Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.


La ”madre patria” no es ajena a este accionar, por el contrario, ha impulsado y votado este tipo de políticas. A tal punto que en esto coinciden PP y PSOE, con sus caras de turno: Rajoy y Zapatero. Y cuando los ”enemigos íntimos” se abrazan……..usted no desconfiaría???


Deberían recordar que nuestros países recibieron desde siempre a sus emigrantes sin restricciones.


Muchos de ellos llegaron en plan de ”conquistadores”, y para ello mataron violaron y saquearon, en nombre de Dios y de la Corona; la misma Corona que hoy nos manda callar, cuando en realidad debería pedir perdón y terminar con el saqueo de siglos a nuestros ya esquilmados continentes. Por no hablar de la Iglesia, que guarda un silencio propio de los cómplices.


Pero también llegaron a nuestras tierras inmigrantes europeos, en su mayoría españoles, huyendo de la miseria o del fascismo y que aportaron trabajo y un extenso bagaje cultural y a los que también recibimos con los brazos abiertos y solidarios.


Hoy somos nosotros, sus descendientes, los que llegamos a esta Europa cada vez más rancia que nos agrega el mote de ”ilegales”, olvidando que ningún ser humano es ilegal. Al igual que nuestros antepasados traemos nuestro rico bagaje cultural y nuestros brazos dispuestos para el trabajo. En los últimos años, hemos permitido a muchos países, como España, compensar la falta de mano de obra en muchos trabajos que los europeos no estaban dispuestos a realizar por sus duras condiciones y bajos salarios. "Legales" o "ilegales" los trabajadores inmigrantes hemos sido un aporte decisivo para revitalizar la economía española, estimándose en 8.000 millones de euros el aporte anual que en diversos conceptos hemos hecho al estado. Esta descripción positiva de la inmigración, formulada por varios gobiernos europeos, cambió súbitamente cuando asomó su hocico el nuevo ciclo de recesión del sistema capitalista mundial. Desde ese momento nos convertimos en material descartable, ”use y tire”, pasando a ocupar nuestros lugares los inmigrantes de la Europa pobre (polacos, rumanos, etc.).

Que pasaría, si en el caso específico que nos atañe, Uruguay respondiera de la misma manera y expulsara a todos los españoles que habitan nuestro país??? En este caso hipotético, la ”madre patria” se vería obligada a crear Centros de Internación para Repatriados, ya que les enviaríamos una cifra importante que tendrían que reinsertar.


Pensamos que los gobiernos y políticos de nuestros países, deberían repudiar con todas las fuerzas este oprobio y tomar las medidas pertinentes amparados en el derecho internacional, teniendo muy en cuenta que las causas de la inmigración las encontramos en el neoliberalismo globalizado.


La lucha por el derecho a la movilidad y la libre circulación es un combate por la libertad de las personas y los pueblos, tanto del sur como del norte. Es, también, una lucha por la igualdad de derechos para todos. Por esta razón debemos sumar todas las voces democráticas y defensoras de las libertades, para oponernos a esta ”vergüenza”.


” El Muro de Berlín era la noticia de cada día. De la mañana a la noche leíamos, veíamos, escuchábamos: el Muro de la Vergüenza, el Muro de la Infamia, la Cortina de Hierro...


Por fin, ese muro, que merecía caer, cayó. Pero otros muros han brotado, siguen brotando, en el mundo, y aunque son mucho más grandes que el de Berlín, de ellos se habla poco o nada….


¿Por qué será que hay muros tan altisonantes y muros tan mudos? ¿Será por los muros de la incomunicación, que los grandes medios de comunicación construyen cada día?


El patriotismo es, hoy por hoy, un privilegio de las naciones dominantes. Cuando lo practican las naciones dominadas, el patriotismo se hace sospechoso de populismo o terrorismo, o simplemente no merece la menor atención.” Fragmentos del texto Muros de Eduardo Galeano


Brujita








28 junio 2008

Rememorando una joya clásica imprescindible





Actuaciones impecables. Personajes arquetípicos. Perspicacia sociológica. Tradición teatral, agilidad televisiva y mística cinematográfica. Y sobre todo, una sucesión de frases magistrales que compiten unas con otras por todos los primeros puestos en el inconsciente popular argentino. Todo eso convirtió a Esperando la carroza en la película popular más amada, más negra y más hilarante de (y sobre) la Argentina. Por eso, mientras se anuncia la puesta en marcha de una segunda parte y se proyecta en pantalla grande la primera, Radar invitó al director Alejandro Doria, al guionista Jacobo Langsner y a China Zorrilla para revisitar este clásico que tanto dijo sobre el país en el que vivimos, y que tanto sigue diciendo.


Hugo Salas


Filmada en 1985, considerada por muchos una de las, si no la mejor comedia del cine nacional, reverenciada por un amplio público que, sin distingos generacionales, puede verla una y otra vez por televisión, siguiendo en voz alta cada escena, cada reacción, cada línea de diálogo, Esperando la carroza no es –sin embargo– una película excepcional. En efecto, durante la primavera alfonsinista no era nada nuevo, habida cuenta del éxito pasado de Teatro Abierto, desempolvar éxitos de la dramaturgia independiente (de Tito Cossa a Aída Bortnik) y acentuar los detalles “políticos” o “de denuncia”, mientras que el género comedia venía siendo un estándar de producción de la época, incluso desde antes del fin de la dictadura. La luz rebotada y plana que se repite en todos sus interiores bien podría pasar por la de una de Porcel y Olmedo u otro largometraje industrial, y sus decorados y el vestuario rutinariamente costumbristas distan mucho de los imaginativos despliegues con que, por aquellos años, un Solanas o una Bemberg fascinaban miradas exigentes. Tampoco puede decirse, en rigor de verdad, que haya un lenguaje de cámara exquisito o innovador, sino más bien uno a caballo entre cierto oficio clásico y los usos televisivos (así, por ejemplo, en alguna que otra escena del velorio, como el momento en que las adolescentes huyen de la habitación al ver a la abuela, soluciones poco felices del manejo de grupos en el encuadre obligan a los actores a desplazamientos injustificados, cuando no contradictorios), el talento de Doria siempre ha estado más del lado del manejo de los actores que de la cámara. Pero tampoco las actuaciones, si bien muy por encima de la media histórica en términos de calidad, parecen funcionar en un registro distinto del su tiempo y su tradición. No; lejos de ser una película fuera de lo común, el resultado de un trabajo individualísimo y visionario, Esperando la carroza sorprende porque en ella todas esas circunstancias habituales y ordinarias que en el resto de la producción de la época conducen al desastre, a la trivialidad, a un indefectible aburrimiento, aquí se aglutinan, condensan y adquieren su propio ritmo, casi como los proverbiales flancitos de Mamá Cora que la signan desde el inicio.

En tal sentido, la película realiza un mito largamente acariciado por la crítica, el de la genialidad del sistema, según el cual, en el marco de determinadas pautas industriales, tarde o temprano algún grupo de artesanos competentes y laboriosos pero no necesariamente inspirados en el sentido romántico del término –vale decir, visionarios, adelantados a su época– habrá de llegar a buen puerto (interpretación que, en más de una oportunidad, sirve de explicación para varios clásicos del período dorado de Hollywood). Encarna, además, otra leyenda igualmente potente, si bien más específica de la industria cinematográfica argentina: la fantasía del film popular, ése que sin mediaciones sea capaz de llegar a todos los públicos gracias a su acertada representación de “el ser nacional”. A fin de cuentas, desde La guerra gaucha (1942) hasta Mundo grúa (1999), pasando incluso por acercamientos al criollismo tan disímiles como el Juan Moreira (1973) de Favio y el Martín Fierro (1968) de Torre Nilsson, la idea rectora de un cine-espejo que hable “nuestro” idioma y muestre a “nuestra” gente ha sido el estandarte en nombre del cual se defienden –y perpetran–- toda clase de iniciativas a 24 cuadros por segundo, rigurosamente financiadas por el Estado en virtud, justamente, de la necesidad de reafirmar una cultura nacional siempre endeble, imperfecta y en riesgo.

Es desde este punto de vista, el de la construcción del relato y la intriga de la patria, donde comienza a revelarse el verdadero aporte de Esperando la carroza ya no al cine sino a la cultura argentina en su conjunto. Definitivamente lejos tanto de la esquemática idea de la viveza criolla en tono crítico (La fiaca) o celebratorio (cualquier comedia incluso al día de hoy) como de la apología moralizante del buen vástago de la familia-célula eclesiástica de la sociedad (las de Palito), este grotesco carente de las densidades psicológicas de Discépolo o Pacheco pero generoso en apuntes sociológicos, se atreve a representar al ser nacional no como un ente armónico y consistente, sino como el resultado de una tragedia de clase, atravesada por el desgarro de un ascenso socioeconómico diferencial.

La distancia que separa a Antonio Musicardi (el personaje interpretado por Luis Brandoni) de sus hermanos, sobre todo de la misérrima Emilia (Lidia Catalano), es la misma que acosaba obsesivamente a los personajes de Florencio Sánchez, pero con una diferencia fundamental: en la Argentina de la segunda mitad de siglo, no es ya el acceso al conocimiento ni el sacrificio de los padres el que permite la movilidad social, sino los negocios sucios y la explotación directa o mediada de los contemporáneos. En la vinculación de Antonio con “la pesada” –ausente de la obra teatral, escrita muchos años antes de la dictadura–, así como en el trato chupamedias y servil de esa Susanita de Quino adulta que es Elvira (China Zorrilla), es mucho más que la complicidad de la clase media con el Proceso lo que queda al descubierto.



Lo que resuena de escena a escena, con la aterradora insistencia de una marcha fúnebre, es el retrato de un universo social que, en vez de Edad de Oro, en su pasado tiene por toda referencia un conventillo, la miseria como amenaza permanente, situación que no sólo explica sus permanentes “deslices” de clase (como aquel en el que incurre Nora, el personaje de Betiana Blum, cuando al salir de su casa da un besito a los faros del auto importado) sino que también le vale de justificación para cualquier medida que deba tomar con tal de evitarla. No hacerlo, lejos de constituir un gesto de dignidad o ética, es considerado una falta moral, como en el proverbial refrán de la época según el cual en este país no trabajaba el que no quería.


Es por ello que, conocedora del paño, la Susana de Mónica Villa, aún hoy demoledora en su representación del explotado, no exige justicia, ni siquiera un reparto distinto de las obligaciones y los costos familiares, sino mera piedad cristiana: que se lleven a la abuela un mes, sólo eso. En el transcurso de la película, aprende que el juego se sostiene, por increíble que parezca, sobre el acuerdo tácito de no discutir plata, como intenta al principio, sino moral (de allí que, para llamar la atención, se vea obligada a delatar los cuernos de sus cuñadas). En semejante contexto, donde el sostenimiento de una fachada vagamente “católica, apostólica y románica” (al decir de Elvira) permite una construcción criminal de la riqueza, el abandono de la abuela trasciende el problema de la tercera edad para anunciar la exclusión de todos aquellos que, representando puro gasto –y, por ende, obstrucción del ascenso–, deberán ser irremediablemente dejados de lado.


Con gran sentido de la oportunidad, Esperando la carroza captura ese orden, ese espacio social donde los distintos estratos se ven aún obligados a convivir, en el momento mismo en que la historia, por distintos procesos concurrentes (que van desde los primeros intentos de privatización hasta la sanción de la ley de divorcio), comienza a preparar su entierro. Hoy Elvira no tendría por qué temer la aparición de Susana y Jorge, así como Antonio y Nora, probablemente, jamás visitarían la casa de Sergio; los “hermanos” ya no se cruzan, el espacio ha sido eficazmente dividido. Si algo explica la perduración de la película más allá de su comicidad, de sus aciertos sociológicos y del probado oficio de Alejandro Doria, no es –como suele decirse– lo bien que retrata “cómo somos”, sino que permite un nostálgico viaje en el tiempo a una época en que la dinámica social argentina aún contemplaba el constante cruce de clases y una dinámica de intercambio, ese punto en que retrata “cómo éramos”.


Por más paradójico que parezca, al mismo tiempo que con su risa es capaz de reconocer la falsedad y la traición que subyacen a la metáfora de la sociedad como familia, el público de hoy añora los ravioles o fideos del domingo, ese ideal de estructura que los discursos cinematográficos y televisivos le han acostumbrado a percibir, desde los ya legendarios Falcón, como norma de contención y afecto (definitivamente aniquilada en los ‘90). Desde un presente tan atrozmente fragmentado, donde en muchos casos ni siquiera la familia, ese grupo tan próximo, oficia de lugar de reconocimiento, antes que como un espejo, Esperando la carroza funciona como el viejo álbum familiar, plagado de imágenes de seres absurdos, grotescos y crueles pero en alguna medida entrañables, cuanto menos por cercanos. Ahora que las Elviras a sus hijas no les pagan clase de francés sino de baile en el caño, que los hermanos ricos se encierran aterrorizados de los pobres y que la casa familiar apenas se sostiene en pie (como supo retratar, siguiendo la genealogía teatral del grotesco, La omisión de la familia Coleman), cuesta imaginar de qué trata la anunciada segunda parte, y aquellas crueldades del ser nacional, comparadas con las atrocidades de hoy, se nos antojan pueriles, perdonables, queribles.


Fuente: Página 12





27 junio 2008

Estado de cuenta




En el acto de conmemoración del Golpe de Estado, el PIT CNT llamó a las cámaras empresariales a hacer un "mea culpa" por su apoyo al golpe, además de pedir al Partido Nacional que se sume a la campaña contra la Ley de Caducidad.


El acto que el Pit Cnt llevó a cabo frente a la sede de la Asociación Rural, en 18 de julio, comenzó a las 8:30 de la mañana. En los primeros discursos, el dirigente Luis Puig, de la central de trabajadores, pidió a las cámaras empresariales que hagan un "mea culpa" por el apoyo al golpe de Estado de 1973.


"Es hora de reconocer su error histórico de haber apoyado la dictadura. Todavía están a tiempo (...) Que hagan una conferencia de prensa y digan 'nunca más vamos a apoyar un golpe de estado' los señores de las cámaras empresariales", afirmó. "Si hubo alguien en este país que protagonizó la batalla por la democracia fue la clase obrera", continuó.


También invitaron al Partido Nacional a unirse a la campaña de recolección de firmas para anular la Ley de Caducidad.
En conversación con Montevideo Portal, el dirigente Luis Puig calificó como "muy positiva" la convocatoria: "había varias cuadras de trabajadores", afirmó.


Puig afirmó que las cámaras empresariales aún están a tiempo de realizar una autocrítica ante su apoyo al golpe de estado y destacó también el apoyo de las sociedades rurales argentinas a las cámaras empresariales de nuestro país.


Consultado sobre la pertinencia de realizar un reclamo salarial en el día en que se recuerda el golpe de Estado, Puig respondió: "Mejorar las condiciones de vida, también es un aspecto democrático esencial, la democracia no puede ser formal (…) el golpe de Estado se dio para emprender un plan económico que iba en contra de las mayorías nacionales, para robarle a los trabajadores seis mil millones de dólares, para eso. Hoy estamos pagando consecuencias de la dictadura. Consejos de salario, ocho horas para los trabajadores rurales, eso también es democracia.


Fuente: Montevideo portal






Si este mundo fuera el que dice ser...



Joaquín Torres García



Koldo Campos Sagaseta


Si existiera la justicia, más allá de la burla de la toga y el birrete; si la ética no fuera un mal respingo, por ende inoportuna y nada lucrativa; si los medios fueran independientes y no cautivos de los intereses de sus dueños; si la verdad no estuviera secuestrada tras un código de barras y fuera la dignidad la única propuesta; si los discursos no fueran peroratas y sí compromiso de intenciones; si la impunidad no siguiera amparando a quienes no responden a la vergüenza de sus cargos y son, además, recompensados con cargos sin vergüenza; si este mundo fuera otro, personajes como George Bush, y apelo a la memoria de hasta los desmemoriados, ya habría sido juzgado y condenado.

No importa qué inventario se haga de los cargos, en todos sobresaldría el incumbente: genocidios, terrorismo, éxodos, secuestros, tortura, desaparecidos, robo, estafa, negligencia criminal…

Sin embargo, todos los días nos informan los medios, sin los habituales sarcasmos que acostumbran con ciertos líderes latinoamericanos, que el presidente George W. Bush, en su lucha contra el terrorismo, se dispone a implementar tal o cual medida, como si fuera creíble la citada lucha o mereciera respeto, al margen de su delictiva hoja de servicios, la palabra de un contumaz mentiroso, de un embaucador compulsivo.

Y asistes a través de los medios, sin la criticidad que generosos derrochan cuando aluden a Chávez, por ejemplo, al entrañable recibimiento otorgado al presidente Bush en el Vaticano, al efusivo trato que le dispensara su Santidad y que nadie mejor que Ernesto Cardenal para valorar.

Una ministra española estrecha la mano, durante uno de esos viajes de trabajo a un exótico país africano, de una especie de sultán local acompañado de su harén. Cerrado el negocio y de vuelta a la civilización, la ministra lamenta haber tenido el gesto y alega ignorancia. Pero esa ministra y otros como ella no dudan en regalar la mano o cualquier otro atributo, que mejor me callo, a personajes de la catadura de George Bush o de sus muchos cómplices, sin que les afecte la vergüenza ni tengan que arrepentirse más tarde.

Si este mundo fuera el que dice ser, tal vez, George Bush nunca habría sido posible.

Pero este mundo no es el que soñamos, sino el que padecemos. Y por ello, ciertos personajes como George Bush, igual da el primero que el segundo, siguen dictando los destinos del mundo y decidiendo el bien y el mal.

Son la salvaguarda contra el cambio climático que ellos han provocado, la respuesta adecuada a la crisis que su modelo de desarrollo multiplica; la solución al problema del hambre que sus políticas generan, la garantía de la seguridad del mundo ante la amenaza terrorista que nadie como ellos encarna; la reserva espiritual frente al caos que se avecina y del que ellos, más que nadie, son los responsables. Ellos y quienes desde las sombras, esas que tanto invoca el presidente estadounidense, gobiernan realmente el mundo, su poder y sus finanzas, no desde las cuevas de Tora Bora o cualquier otro confín del planeta, sino desde Wall Street, desde el Pentágono… esos indocumentados que son los verdaderos presidentes por más que nunca vayan a elecciones y que disponen del primer mandatario como si fuera, simplemente, su relacionador público.

Y ahí siguen y ahí están, las voces y los ecos, extendiendo la muerte y el dolor por el mundo en el pleno uso de su ejercicio y ante el aplauso general de los medios.

“El que ignora la verdad es un iluso, pero el que conociéndola la llama mentira, es un delincuente” decía Bertold Brecht para que los grandes medios no ignoren de qué se les acusa.

Fuente: Rebelión





Hoy todos a firmar!!!




Esquina Montevideo adhiere a la Jornada Internacional por la recolección de firmas para Anular la Ley de Caducidad.


Si todavía no firmaste, buscá un puesto de recolección de firmas. No te olvides de llevar la Credencial, esté vencida o no.


Entre todos podemos lograr que se encuentren la VERDAD y la JUSTICIA y que NUNCA MÁS haya terrorismo de estado.



"UNÍOS CAROS COMPATRIOTAS


Y ESTAD SEGUROS


DE LA VICTORIA"


José Gervasio Artigas








A 35 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO




A 35 años del Golpe de Estado en nuestro país, el PIT-CNT convocó a un paro parcial. Ese día Macarena Gelman y Milka González concurrirán al Parlamento, según informó a Montevideo Portal la diputada Daniela Payseé.


Varios actos y movilizaciones se realizarán este viernes al cumplirse 35 años del Golpe de Estado. El PIT-CNT realizará un paro general parcial entre las nueve y la una de la tarde, al que se adherirán los institutos de enseñanza privada.


Los actos provocarán cortes y cambios de ruta en el transporte colectivo. Desde las 8.30 de la mañana no podrá transitarse por 18 de julio entre la calle Paraguay y Andes, por lo que los ómnibus que van por 18 de julio hacia fuera viajarán por San José hasta Paraguay. Los que van por 18 de julio, hacia el centro viajarán por Colonia entre Paraguay y Andes.


El paro tiene como cometido apoyar a los trabajadores en las negociaciones de los Consejos de Salario y reivindicar un salario mínimo de 8500 pesos, monto que ya fue categóricamente rechazado por las autoridades del Ministerio de Trabajo.


"A no olvidar a 35 años del Golpe de Estado y la Huelga General los hechos trágicos que acontecieron y que a la fecha aún no fueron zanjados", afirma otro de los puntos planteados en la convocatoria.


En tanto a las cuatro de la tarde se reunirán en el Parlamento para realizar un acto en el que se recolectarán firmas para la anulación de la Ley de Caducidad y luego, sobre la tardecita habrá un espectáculo con música en vivo, en las afueras del Palacio Legislativo.


"El 27 de junio marca hoy el aniversario de la huelga general contra la dictadura, y con ese símbolo estamos rescatando la memoria de un pueblo que enfrentó el autoritarismo", señala la convocatoria.


Por su parte, la Comisión de Derechos Humanos, realizará una actividad en la que invitó a Familiares de Detenidos Desaparecidos, quienes designaron como oradoras a Macarena Gelman y Milka González.


El acto convocado por la comisión se viene realizando desde 2006. En su primer año fueron invitados representantes de los cuatro partidos políticos con representación parlamentaria, mientras que el año pasado fueron convocados hijos nacidos en cautiverio.


"Este año resolvimos hacer esta convocatoria a Familiares, porque es un sector con el que tenemos una deuda importante, ya que los restos de desaparecidos siguen sin aparecer, es una consecuencia fuerte, no la única de lo que fue el quiebre institucional", afirmó a Montevideo Portal la diputada oficialista Daniela Paysée, integrante de la Comisión de DDHH de la Cámara Baja.


Sobre las cuatro y media de la tarde se reunirán también los fundadores de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), en el tercer piso de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU) para conmemorar la huelga desatada luego de la disolución de las cámaras.


La huelga que emprendieron los delegados de cada sindicato resistió casi dos semanas: "Nosotros ya sabíamos desde la tardecita que se iban a disolver las cámaras, entonces mi tarea fue ir por todas las sedes sindicales, a avisar que no se trataba de un paro de 24 horas, sino de una huelga porque venía la dictadura. ( ) Lo que predominaba no era tanto el miedo sino la rabia y el fastidio por lo que los militares iban a hacer, en ese momento sólo sabíamos que tendría tendencias de dictadura fascista y que las fábricas serían desocupadas, pero nada más", afirmó el secretario de COFE Luis Iguini en anteriores declaraciones a Montevideo Portal.


El ex dictador, Juan María Bordaberry, recordó el 27 de junio para una biografía realizada por Miguel Ángel Campodónico: "Cuando se dice que con la disolución del Parlamento dejó de existir el Estado de Derecho, porque el decreto del Poder Ejecutivo no tenía el respaldo de ningún texto constitucional, se olvida que la situación a la que había llegado el país obligaba a disolverlo ( ) "El Uruguay estaba en un punto en el que corría el riesgo de perder mucho más que el Parlamento, ya que este órgano estaba actuando contra la sociedad misma".


Fuente: Montevideo Portal




Fragmento del documental "A las 5 en punto"

de José Pedro Charlo y Universindo Rodríguez







26 junio 2008

Compañero Salvador, presente!!!!





"La Historia es nuestra,


y la hacen los pueblos.


Estas son mis últimas palabras


y tengo la certeza de que mi sacrificio


no será en vano.


Tengo la certeza de que,


por lo menos,


será una lección moral


que castigará la felonía,


la cobardía y la traición".