El voto es a la vez derecho y deber. Yo quiero ejercerlo.... y vos???
Campaña por el voto en el exterior
Esquina por la alegría
"Hoy más que nunca la alegría es un artículo de primera necesidad, tan urgente como el agua o el aire. Pero nadie nos va a regalar ese derecho de todos; .... es preciso pelearlo...."
Eduardo Galeano
Esquina por Verdad y Justicia
Coordinadora Nacional por la Nulidad de la Ley de Caducidad
Nunca más terrorismo de estado
Esquina contra la violencia de género
Esquina contra el bloqueo
Esquina por la libertad de los 5
Esquina contra la pornografía infantil
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Esquina contra la vergüenza
Ningún ser humano es ilegal
Hacelos valer
Campaña por nuestros derechos sexuales y reproductivos
Esquina contra la directiva del horror
PIT-CNT
Escritores por la Tierra
Foro social mundial de las migraciones
Esquina por la Paz
Esquina por la aparición de Julio López
Esquina Bertold Bretch
Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
El presidente de la Unión Latinoamericana de Agencias de Noticias (ULAN), el argentino Sergio Fernández, advierte que “la democratización de los medios de comunicación es una condición imprescindible para construir una auténtica democracia económica, política, social y cultural”.
Cada vez son más los gobiernos de América Latina que añaden esa democratización al proyecto caracterizado por la defensa de la soberanía nacional, la reducción de las desigualdades y la integración regional.
El cambio en el sistema de medios, además de tener un valor propio, actúa como catalizador para los tres objetivos de las nuevas políticas: descoloniza la identidad de las sociedades para que defiendan mejor su soberanía, convierte la información en conocimiento para la participación política y económica y descontamina las relaciones entre los vecinos que durante mucho tiempo han sido obligados a verse a través de la interesada desinformación de los poderosos medios internacionales. Como explica Fernández, la ULAN (creada en junio del año pasado) “ya está construyendo un relato que nos permita contarle al mundo lo que pasa en América Latina desde nuestra propia visión, que no es la de las agencias europeas y estadounidenses”.
La Ley argentina de Servicios de Comunicación Audiovisual es la referencia para el proceso de democratización en Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay y Paraguay. La rechazan los aliados de Estados Unidos: México, Chile, Colombia y la mayoría de los gobiernos de América Central. Mientras en España se reduce el servicio público, se protege la impunidad de los negocios audiovisuales y se bloquean las iniciativas sociales, la mayoría de los gobiernos de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) recuperan el servicio público, controlan los negocios y favorecen el desarrollo de las iniciativas sociales.
En España el 70 por ciento de las licencias estatales de radio y de televisión son para los negocios audiovisuales, sólo un 30 por ciento para el servicio público y nada para los medios de carácter social, recluidos en el ámbito municipal. En América Latina se avanza en el nuevo reparto de un tercio de las licencias para cada uno de los tres sectores. La legislación brasileña empezó por la recuperación del servicio público, la venezolana apoya el desarrollo de las iniciativas comunitarias, la ecuatoriana prohíbe que banqueros y grandes empresarios puedan ser al mismo tiempo los dueños de los medios de comunicación más influyentes, y la argentina limita la concentración de la propiedad de radios, televisiones y periódicos en las mismas manos. En Argentina hay una comisión de seguimiento con participación parlamentaria muy parecida al Consejo Estatal de Medios Audiovisuales (CEMA) que el gobierno de Rajoy elimina ahora de nuestra legislación.
La democratización de los medios de comunicación tropieza en América Latina con grandes enemigos y con las lógicas debilidades de un proceso de cambios. Los enemigos son los poderosos empresarios que, con el apoyo de sus similares en EE UU y la Unión Europea, se han convertido en partidos de oposición para proteger sus negocios.
En Washington, respondiendo a los ataques de Fox News contra el presidente Barack Obama, su directora de comunicación, Anita Dunn, dijo que “no se comportan como una cadena de noticias, son un ala del Partido Republicano y así los vamos a tratar”. No provocó una denuncia por atentar contra la libertad de los medios como sucede en Argentina, Ecuador y Venezuela cuando los gobiernos acusan a los empresarios audiovisuales de encabezar la oposición y aplican legislaciones contra la concentración en la propiedad para que compitan sin ventajas con el servicio público y las emisoras de iniciativa social. La Sociedad Interamericana de Prensa (el club de los empresarios controlado por los estadounidenses) montó una campaña contra el presidente de Ecuador, Rafael Correa, cuando ganó en los tribunales una demanda por injurias contra el diario El Universo, que en un editorial le llamaba “dictador” doce veces. Al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sus enemigos de la prensa le llaman “el gorila rojo”.
La democratización de los medios de comunicación en América Latina es una política en defensa propia: en defensa de los gobiernos democráticamente elegidos y en defensa de los ciudadanos, para que la buena información les permita conocer lo que les amenaza. Hay también debilidades que no dependen de las leyes sino de la actitud de los gobiernos: favorecer a los empresarios colaboradores, convertir los medios públicos en gubernamentales o limitar las iniciativas sociales para que sólo puedan ser comunitarias (para que no tengan dimensión estatal, conflicto que puede perjudicar a las comunidades indígenas). La tentación más peligrosa es la de gubernamentalizar el servicio público como respuesta a las agresiones de los medios comerciales que intervienen como partidos de la oposición. Con medios dogmáticos, sectarios y aburridos no se consigue ni la credibilidad ni la confianza.
José Manuel Martín Medem*
* Corresponsal en México, Colombia y Cuba. Es miembro del Consejo de Redacción de CODOaCODO y del Consejo de Dirección de Crónica Popular.
El 2010 uruguayo se ha caracterizado por acontecimientos que dejaron mal parada la capacidad local de pronóstico, y concluye con dificultades para decidir en cuál faceta de la bola de espejos deberíamos mirarnos.
A comienzos de julio, por ejemplo, tuvimos el incendio de la cárcel de Rocha y el logro del cuarto puesto en Sudáfrica. Si caemos en la frecuente tentación retórica de designar el todo por alguna de sus partes, nos enfrentamos a un drástico dilema: ¿qué Uruguay es éste, un país de esfuerzos colectivos admirables por el resto del mundo o uno de sórdido abandono para los más débiles? Ninguna de las respuestas es correcta como diagnóstico general: los recursos retóricos son impactantes pero traicioneros.
Vivimos en un país donde los gobiernos frenteamplistas han acumulado una contundente labor de reconstrucción de los derechos sindicales, pero también en uno donde la ciudadanía, con mayoría de votantes del Frente Amplio, incuba claras tendencias de hostilidad hacia los sindicalistas, y en el cual muchas personas de prolongada filiación izquierdista se regocijan con los decretos sobre servicios esenciales y el despliegue de militares para recolectar residuos urbanos.
Un país donde los discursos sobre los "menores infractores" corren por vías paralelas que quizá lleguen a cruzarse en el infinito, pero que más acá se contradicen a distancia, sin ningún efecto provechoso visible. Un país que acepta como verdad evidente, contra todos los datos conocidos, que el consumo de pasta base es el principal motivo de la inseguridad ciudadana, pero cuya comunidad médica dedica esfuerzos muy insuficientes al estudio del consumo de esa droga y de otras muchísimo más empleadas por la población.
Aquello de tomar una parte del todo lleva a otros equívocos y otros dilemas. Hablamos de que Uruguay crece para referirnos a los datos sobre el incremento del Producto Interno Bruto, pese a que la producción no es la economía y ésta no es el país. Escuchamos otros discursos paralelos sobre crecimiento y distribución; no sabemos si hay que fijar la vista en la noche de los descuentos o en el empleo precario, en el endeudamiento o en la capacidad de sortear la crisis internacional, en el dinamismo de las exportaciones o en la persistente dependencia de los productos básicos; en la pujanza de la producción agropecuaria o en su costo social y ambiental. Nos preguntamos si al final de cuentas estamos bien o mal y si el equipo económico es el héroe o el villano de esta historia.
Muchos opinan que el común denominador de los problemas y de sus posibles soluciones está en el sistema de educación. Entre esos muchos está el presidente de la República, que termina el año con el reconocimiento de que en esa cuestión clave persiste "una deuda muy grande". Lo realmente grave es que no se avizora nada parecido a un consenso (o por lo menos a un debate serio) sobre cuáles deberían ser los medios de pago.
Durante décadas ha sido un lugar común que en este país había exceso de diagnósticos y que faltaba capacidad de definir e implementar soluciones. Tal vez la situación actual sea aun más compleja, y en realidad tengamos un déficit en la capacidad de identificar colectivamente las prioridades. Mientras los partidos estén lejos de articular puntos de vista propios y sólidos en esta materia, y se conformen con fórmulas publicitarias más adecuadas a los 140 caracteres que admite Twitter que a las exigencias del pensamiento estratégico, el llamado a construir políticas de Estado no será más que otro eslógan.
Nunca antes, en la historia de este país, un metalúrgico había ocupado la presidencia de la República. ¡Cuántos temores y terrores surgían cada vez que usted se presentaba como candidato! Decían que el PT, a sangre y fuego, implantaría el socialismo en el Brasil.
¡Cuántas esperanzas reflejadas en la euforia que contagió la Explanada de los Ministerios el día de su toma de posesión! Transcurridos ocho años, he aquí que la aprobación de su gobierno alcanza el admirable índice del 84% que le consideran óptimo y bueno. Apenas le reprueban el 3%.
El Brasil cambió para mejor. Cerca de 20 millones de personas, gracias a la Bolsa Familia y otros programas sociales, salieron de la miseria, y unos 30 millones ingresaron en la clase media. Aún tenemos otros 30 millones sobreviviendo bajo el espectro del hambre y quién sabe si el programa Hambre Cero, con su carácter emancipatorio, la hubiese erradicado si su gobierno no lo hubiera cambiado por el Bolsa Familia, de carácter compensatorio, y que hasta hoy no ha encontrado la puerta de salida para las familias beneficiarias.
Usted rescató el papel del Estado como promotor del desarrollo y, a través de los programas sociales y de previsión, promovió la distribución de la riqueza que revitalizó el mercado interno de consumo. El BNDES hizo competitivas a las grandes empresas brasileñas en el mercado internacional. Ojalá que en el gobierno de Dilma sea posible destinar recursos también a proyectos de pequeño y mediano porte y a favorecer la investigación en ciencia y en tecnología.
Mientras que los países metropolitanos, afectados por la crisis financiera, luchan con la liquidez del mercado y paralizan el aumento de los salarios, usted amplió el acceso al crédito, aumentó el salario mínimo por encima de la inflación, mantuvo bajo control los precios de la canasta básica y exoneró los electrodomésticos y los automóviles. Hoy el 72% de los hogares brasileños poseen heladera, televisor, cocina y lavadora, aunque el 52% carezcan de saneamiento básico.
Su gobierno multiplicó el empleo formal, sobre todo en el Nordeste, cuyo perfil social ha sufrido un cambio espectacular para mejor. Hoy, en una población de 190 millones, 105 millones son trabajadores, de los que el 59.6% tienen contrato firmado. Es cierto que a muchos les falta una calificación profesional, pero se avanzó: el 43.1% completaron la enseñanza media y el 11.1% la enseñanza superior.
En política exterior el Brasil se afirmó como soberano e independiente, liberándose de la órbita usamericana, rechazando el ALCA propuesto por la Casa Blanca, apoyando a UNASUL y empeñándose en la unidad latinoamericana y caribeña. Gracias a su voluntad política nuestro país mira con simpatía la ascensión de nuevos gobernantes democráticopopulares en América Latina; condena el bloqueo de los EE.UU. a Cuba y defiende la autodeterminación de este país; invierte en países de África; estrecha relaciones con el mundo árabe; y denuncia la hipocresía de pretender impedir el acceso de Irán al uranio enriquecido mientras países vecinos suyos, como Israel, disponen de artefactos nucleares.
Su gobierno, Lula, inyectó autoestima en el pueblo brasileño y hoy es admirado en todo el mundo. Podría haber sido mejor si hubiera realizado reformas estructurales, como la agraria, la política y la fiscal; permitido la apertura de los archivos de la dictadura, en poder de las fuerzas armadas; y duplicado el presupuesto de educación, salud y cultura.
Nunca antes en la historia de este país un gobierno había respaldado a su policía federal para encarcelar a dos gobernadores, para capturar a políticos y empresarios corruptos, para combatir con rigor el narcotráfico. Es una pena que el Plan Nacional de los Derechos Humanos 3 -casi un calco de los 1 y 2 de FHCardoso- haya sido abandonado por prejuicios y por la cobardía de algunos ministros, que lo habían aprobado anteriormente y no tuvieron la honradez de defenderlo cuando oyeron las protestas de voces conservadoras.
Espero que el gobierno de Dilma complete lo que le faltó al suyo: la federalización de los crímenes contra los derechos humanos; una agenda más agresiva en defensa de la preservación ambiental, en especial de la Amazonía; la mejoría de nuestro sistema de salud, tan deficiente que obliga a 40 millones de brasileños a depender de los planes de empresas privadas; la reforma de las redes de enseñanza pública municipales y estaduales.
Su gobierno trató de crear, en la enseñanza superior, el sistema de cuotas, el ProUni y el ENEM, la ampliación del número de escuelas técnicas, mayor atención a las universidades federales. Pero será necesario que el gobierno de Dilma cumpla el precepto constitucional de invertir el 8% del PIB en educación.
Gracias, Lula, por no haber criminalizado a los movimientos sociales, por preservar áreas indígenas como Raposa Serra do Sol, por implementar Luz para Todos. Sí, ya sé que usted no hizo sino lo que era su obligación. Para eso fue elegido. Pero considerando al resto de gobernantes de nuestra historia republicana, rehenes de la élite y con asco del ‘olor a pueblo’, como uno de ellos confesó, hay que reconocer los avances y méritos de su administración.
Dios permita que, cuanto antes, logre usted despojarse de su papel presidencial y vuelva a ser un ciudadano militante en pro del Brasil y de un mundo mejor.
¿Conoce usted dónde queda El Algarrobal? ¿No? Pues vale la pena saberlo. Es tierra argentina, allá en Mendoza. En el departamento Las Heras. Cielo amplio, pueblo sonriente, gente de la tierra, naturaleza, sol, ganas de quedarse. Calidad de vida. Y no estas calles de Buenos Aires que ya sólo son motores y gases que hacen llorar hasta cuando uno duerme.
Llego a El Algarrobal. Voy hasta la escuela de adultos, que allí la llaman el CENS 3-479. Hombres y mujeres con el deseo de aprender. Madres con niños que juegan mientras ellas, calladas pero muy atentas, aprenden. Se inicia el acto. El director, Néstor O. Castillo, habla con una calma y tranquilidad que respira sabiduría, como la de un hombre del paisaje, la memoria y de los que buscan un futuro verde como esa naturaleza que nos rodea.
Comienza el acto y nos dice: “Esta escuela nació en el año 2000 a través del Plan de Jefas de Hogar por el cual las madres asistían para completar sus estudios secundarios posibilitando el acceso a un mejor trabajo, a iniciarse en otros estudios, a ser artífices de la construcción de un nuevo proyecto de vida. Con el plan se recibieron dos promociones. Y aquí me detengo para invocar a Bertolt Brecht cuando dice que los que luchan toda la vida son imprescindibles. ¡Qué mejor expresión para elogiar a estas madres que lucharon y luchan toda su vida para poder gozar de una vida digna, la de ella y de sus familias! Un sincero homenaje para las egresadas de este instituto de enseñanza”.
Pienso: aquí sí que se crea vida, esperanzas. Estos son los hechos que tendrían que tener primera plana en los medios. Me imagino la utopía de que alguna vez El Algarrobal aparecerá en tapa de los diarios de Buenos Aires. ¿Y por qué no cuando se reciba la próxima promoción de adultos?
Y prosigue el director Néstor Castillo: “Las alumnas fundadoras construyeron los cimientos para la incorporación de nuevos alumnos, la formación de un establecimiento educativo permanente, abierto a toda la comunidad. Y hoy transitan nuevos alumnos, jóvenes y adultos. Con firmes valores éticos, con profundos sentimientos de solidaridad y deseos de superación. Esta escuela, el CENS, se ubica en los distritos de El Algarrobal y de El Borbollón. No podían estar en mejor lugar. Quiero elogiar la calidad y calidez humana de sus habitantes. Hombres y mujeres, jóvenes y adultos, luchan día a día en pos de mejorar las condiciones de vida de su comunidad”.
Al escuchar estas palabras me suena en el oído una frase que un día oí de un viejito de larga barba en un colectivo desvencijado que me llevaba por calles ignotas de ese interminable Gran Buenos Aires: “Hay que recorrer lugares de nuestros barrios y rincones provincianos donde hay seres humanos que no se rinden y siguen poniendo ladrillos para lograr alguna vez una sociedad feliz y justa”.
“Sí –le contesté–, recorrer, para aprender.”
Luego el director Néstor Castillo me invita a hablar. No puedo menos que empezar casi en voz baja, como si estuviera en un pequeño círculo de queridos amigos de siempre o como si fuese, de repente, joven. Joven, en un colegio secundario frente a mis compañeros estudiantes adolescentes. Y digo: “Es como tocar el cielo con las manos. Una escuela con mi nombre. Nada menos que un instituto de enseñanza en El Algarrobal, la bella palabra. Arboles, los silenciosos trabajadores del paisaje, el noble verde. Crecen en silencio, regalan todo. Como los maestros, que se dedican a enseñar para el futuro. La vocación más que noble. La que nos toma del brazo y nos lleva por los pasillos de la vida a conocer la historia del ser, los misterios de la ciencia. A intentar descubrir qué es la vida. El camino a la sabiduría. Esa sabiduría revestida de humildad, de una humildad más que profunda. La docencia, ese camino al paraíso, por lo menos su búsqueda, lo que ya es sabiduría. Las aulas, que llevan el eco de generaciones. La búsqueda sin renunciamientos. El docente. La docente. Un pastor, un plantador de vida, una sembradora de semillas. Semillas que de pronto se abren a la vida.”
Una suave emoción me invade y prosigo: “Sí, reuniré a mis diez nietos y les relataré todo. Sí, les diré, ocurrió en El Algarrobal, nada menos. Que a partir de este día va a figurar en mi mapa. Y en el mapa de las utopías, de la poesía de la vida, de esa ciencia tan maternal que es la enseñanza. Aprender para ayudar a la vida, a los débiles, a llevar a cabo el sueño de tantos filósofos: lograr alguna vez la paz eterna en el mundo. Les relataré a mis nietos –prosigo– todos los detalles del paisaje de El Algarrobal. Allá en el horizonte, las montañas libertarias de los luchadores de Mayo contra el colonialismo, la esclavitud disfrazada. Les describiré el rostro de los protagonistas de este acto. Docentes de mano abierta que hurgan constantemente en el horizonte para describir y clasificar los sueños utópicos. Al decirles a ustedes gracias, gracias, no puedo sino pensar en mis queridos amigos desaparecidos: Rodolfo Walsh, el mejor de todos; Paco Urondo, nuestro poeta muerto en estas tierras mendocinas; Haroldo Conti, el hombre del Delta, el pastor de sueños, el sembrador de ideales de paz y dignidad para todos”.
“Gracias, gracias, mis queridos algarrobeños. Cuando supe que habían puesto mi nombre a esta escuela –por el voto de los alumnos y los docentes– esa noche lloré en mi almohada y vino a despertarme del sueño mi hermano Rodolfo, caído tan joven en pos de la solidaridad. Mi hermano Franz vino a acompañarme con sus dieciocho gatos. Mi padre, aquel silencioso poeta de la bondad, me dio la mano. Y sé que al amanecer de mañana se me presentará mi madre y me regañará porque no me puse corbata para el acto de hoy. Y, por supuesto, mi compañera de siempre, Marlies, la silenciosa acompañante eterna llena de poesía, siempre joven, y mis cuatro hijos, sembradores de vida, me sonreirán desde la ventana. Mi nombre, a este templo de la docencia. Gracias. La palabra que lo dice todo: gracias. Seguiré aprendiendo. Ustedes ahora serán mis maestros de sueños futuros. Estaré todos los días con ustedes desde todas las distancias, y seré vuestro alumno. Porque desde hoy estaré siempre en el paraíso, en ese nombre pura naturaleza llamado El Algarrobal. El abrazo emocionado.”
Recordaré siempre ese silencio que se originó por unos instantes. Los rostros de todos los presentes. Y los niños que nos miraron para saber por qué de pronto ese silencio.
Un silencio que me ayudó a repasar los años aquellos: cuando de pronto llegó el exilio, la quema de mis libros, lo injusto de las medidas cuarteleras, la desaparición de mis amigos, la prohibición de La Patagonia Rebelde, el film realizado frente al filo de la navaja. El dejar todo... y ahora, la semilla en El Algarrobal. Ojalá crezca y nazcan trinos de su copa al amanecer.
Sus dos primeros hijos han sido los pactos, el del Conrad, firmado con la llamada “clase empresarial”, que se apropia de alrededor del 40% del ingreso nacional, y el de Durazno, contraído con el conocido “brazo armado”, el mayor beneficiario del presupuesto nacional.
El “pacto del Conrad” despertó los más entusiastas aplausos en los círculos aúreos del Plata, porque ha espantado dudas y temores, porque ha ofrecido garantías a la reproducción ampliada, “venid y haced la vuestra” fue la invitación extendida a las patronales en presencia de dirigentes sindicales y políticos, aplausos de buenos entendedores a quienes pocas palabras bastan.
Al Conrad se llegó recorriendo un camino de acercamientos, exploraciones, tanteos, gestos y señas como al truco, reconciliaciones, viajes en avión y bandas presidenciales pagados por el responsable de persecuciones sindicales varias, travesías en BUQUEBUS que presagian futuros viajes por la galaxia, almuerzos en la mesa puntaesteña de Libermann, heredero del maffioso Yabrán y padrino de Menem. De pragmatismo está empedrado el camino de la conciliación.
El “pacto de Durazno”, por su parte, fué aplaudido por los mandos en ejercicio, los círculos de retirados militares y la más rancia derecha nacional, exorciza sentimientos de culpa en quienes hoy ocupan los más altos cargos de la democracia formal luego de haber conspirado contra ella en 1963, cinco años que Pacheco rompiera la legalidad permitida, cuando todavía funcionaba a pleno la formalidad democrática del “Uruguay Batllista”. En propios y ajenos, el acto de exorcismo trajo asombro, sorpresa y desconcierto, en particular por la iniciativa de excarcelar, contra viento y marea, a los viejos asesinos y violadores que comandaron los crímenes del terrorismo de estado.
Aunque tenga sus raíces en 1972, batallón Florida, el viaje de ida a Durazno comenzó a principios de lo ’90 en secretas reuniones con oficiales del servicio de inteligencia del ejército, pasó por conversaciones amistosas con Gilberto Vázquez, por la defensa de los asesinos del asesino Berríos, por la cerrada negativa a anular la ley de caducidad y por vaya a saber cuántos hectolitros de alcohol, transas secretas y acuerdos vergonzantes. Si algo no se ocultó fueron las intenciones de olvidar y perdonar, de poner punto final a la lucha por verdad y justicia, que cada demonio perdone al otro su mochila de pecadillos y excesos cometidos, cambalache donde todo es igual, la tortura masiva y las desapariciones forzosas que la ejecución del maestro de verdugos Dan Mitrione.
En el frenteamplismo los pactos han provocado las más dispares reacciones, desde hacer la del ñandú o apasionarse justificando lo injustificable, hasta pretender fundamentarlos en una misteriosa estrategia de acumulación revolucionaria. A muchos parecieron inverosímiles, sorpresivos, pero no nacieron de un repollo, no los vieron venir solamente quienes tenían cerrados los ojos, los dos pactos son simplemente la concreción consecuente de elaboraciones previas que pueden resumirse en cuatro tesis:
1) en primer lugar, la que afirma que el socialismo sólo será posible en aquellas sociedades donde el capitalismo haya arribado al reino de la abundancia, es el presupuesto político que sirve de basamento a la estrategia de desarrollar el capitalismo subdesarrollado como etapa previa al socialismo. Presupuesto teórico nada novedoso, ha sido históricamente compartido por los partidos socialdemócratas del mundo entero para postergar “ad infinitum” la lucha revolucionaria. Falacia y falsificación ideológica, salvo en los países imperialistas, trabajadores y empresarios unidos para someter a los trabajadores de los países sometidos, el desarrollo del capitalismo no conduce al reino de la abundancia de bienes materiales sino, por el contrario, lleva directamente al infierno de más desocupación, más exclusión y más marginación.
2) En segundo lugar, como Uruguay carece del capital inicial necesario para un proyecto de capitalismo nacional, se propone llenar ese vacío con inversiones transnacionales. Esta tesis promete un paraíso con puestos de trabajo para todos, absurda trampa intelectual en la que dejan el cuero hasta los más zorros. En realidad la inversión de capital extranjero significa simplemente más botnia, más portucel, más aratiri, más iirsa, más triple play privado, más cuentas vidrio por tierra y subsuelo, más exportaciones sin valor agregado, más exoneraciones fiscales y, hiperecuación de la tasa de ganancias mediante, más desocupación, más trabajo precario, más hambre y miseria.
3) Con el objetivo de lograr un clima de paz social y tranquilidad política que ofrezca las mejores condiciones para los negocios y la rentabilidad, la tercer tesis imagina la construcción de un gran movimiento que trascienda los límites de todo lo conocido, abracémonos pues por encima de las diferencias de clase y de las partidarias, cantemos a coro el himno de la refundación nacional y vayamos concretando con “políticas de Estado” el Uruguay treinta años más viejo. Adiós barra chica, adiós barra freanteamplista, a volar por los espacios siderales embarcado en la misma nave que otrora supo conducir Juan Domingo Perón.
4) La cuarta tesis, la última por ahora, parece pesadilla de calabozo. La tarea de refundar la Nación precisa del basamento organizado y armado de las fuerzas armadas, esas cuya existencia aparece nuevamente cuestionada, pero que son muy eficientes en la suplencia de las tropas yanquis en Haití y el Congo, dejándolas libres para puedan ejercer su función genocida en Irak y Afganistán. A estas fuerzas armadas, falsamente denominadas nacionales, les tocan dos tareas en territorio uruguayo, por una lado recuperar simpatías participando en “acciones cívicas”, las mismas cuyo contenido ha develado repetidas veces el compañero Víctor Licandro y, por el otro, continuar disuadiendo y previniendo rebeldías de esos mismos cuya simpatía requieren. Los promotores de la refundación “a la uruguaya”, siempre le han dado mucha importancia a sus relaciones con el terorrismo de estado, perciben que el éxito de su proyecto nacional depende del respaldo de las fuerzas armadas, después de todo, comentan en corrillos, Hugo Chávez no habría logrado hacer todo lo que hizo sin el apoyo del ejército venezolano...
El tercer pacto
El consentimiento masivo, la creencia ciega y los oídos sordos definen la coyuntura política, aunque ello no sea de nuestro gusto, son las características principales de esa multitud variopinta que marcha hacia la tierra prometida siguiendo a sus profetas, el elemento subjetivo que hace posible los pactos con la clase dominante y la casta militar, pues sin tan impresionante apoyo popular serían imposibles acuerdos tan escandalosos como los acordados en el Conrad y Durazno.
La barra de los luchadores políticos, organizados en varios partidos, conforman la columna que vertebra esa multitud en marcha, fervorosamente convencidos de ser garantía del cumplimiento del tercer pacto, la alianza con los asalariados empobrecidos, hasta ahora promesa electoral más que pacto. A pesar de que llevan un par de lustros tragando monstruosas pastillas y agachándose hasta el suelo para abrazarse con espeluznantes culebras, son el reclute más calificado desde 1990 a la fecha, porfiadamente reproducen el mensaje de los profetas, pero también son los que han sabido vestir con teoría política el giro hacia la socialdemocracia, le aportan solidez a la marcha de la turbamulta inorgánica y constituyen otro de los rasgos principales de la coyuntura.
Durante el primer gobierno frenteamplista se afiliaron a la tesis “gobierno en disputa”, disputarle el control a los sectores de derecha del Frente. Se proponían la restauración del programa popular y, para ello, luchar por la conquista de la colina coordinadora primero, luego la colina plenario y finalmente el cerro Congreso. Hay que reconocer que esas barras no tan chicas alcanzaron su objetivo, revirtieron la correlación en las internas y triunfaron en las elecciones nacionales, son mayoría en todos los terrenos, en el aparato orgánico, en las bases populares y en el campo electoral.
Derrotada la derecha, de adentro y de afuera, no les quedaba nada más que disputar, ahora sí el gobierno frenteamplista era “su” gobierno, la instalación del nuevo presidente debiera haber significado la puesta en práctica de políticas de redistribución del ingreso, anulación de la ley de caducidad, de defensa de las empresas públicas, etc. Pasada la hora de “disputar”, estaba sonando la de hacer, pero ¡oh, sorpresa! el candidato de la izquierda frenteamplista se transformó en presidente de la derecha frenteamplista, reafirmando públicamente, reiterada y descaradamente, que continuará la misma política económica del gobierno anterior que, a su vez, continuaba la de los que lo precedieron. Hasta los más sordos entienden.
Aún así, los luchadores políticos, viejos y nuevos, están aceptando las nuevas e increíbles explicaciones, se comen pastillas cada vez mayores y las culebras que abrazan son cada vez más fieras. El cumplimiento del tercer pacto, el pacto con el pueblo, postergado hasta que no ardan las velas: continuará la contrarreforma agraria y la distribución del ingreso seguirá favoreciendo a los más privilegiados, seguiremos siendo los mejores pagadores de deuda externa del mundo, la verdad y justicia vuelve a ser forzosamente desaparecida, los funcionarios públicos reclaman salario y el presidente se ofrece como intermediario frente a su propio gobierno (¿), las cárceles al ministerio de defensa reeditando la experiencia del EMR No.1, la educación sigue esperando...
Entonces aparece otra tesis, fresquita ella, que propone “influir” sobre el nuevo gobierno, o sea, como el presidente, pese a ser producto de los esfuerzos de las barras chicas no de pelota, hay que presionarlo para que cumpla con la parte del discurso “te digo una cosa”. Hay que “influir” para que no “haga la otra cosa”, excarcele a los viejitos asesinos, olvide su promesa de transformar en colonias 250.000 hectáreas de buenas tierras, las soluciones habitacionales queden en proposiciones electorales, y la “lucha contra la pobreza” perezca de inanición en el continuismo que anunció la nueva ministra de desarrollo social. En definitiva, el “influir” sustituyendo al “disputar” simplemente como recurso ideológico para no pensar en terminar con el sistema, en luchar por la emnacipación social.
Catecismo y herejía
Capítulo aparte merecen los que sobrevivieron a la primer derrota, la del ’72, que salieron erguidos de los calabozos en 1985, pero vienen perdiendo por goleada en esta otra derrota, la segunda, la más profunda, la que está quebrando convicciones hasta en los más viejos guerrilleros, los que se comían los niños crudos, los que nos convocaron a dar la vida por la revolución... y muchos la dieron nomás, aunque ahora se tenga el atrevimiento de descalificar su memoria, arrojando dudas sobre si estaban o no en lo cierto al luchar por la revolución social ¡Vaya descaro!
Se está ofrendando nuestra historia en el altar de los pactos con la clase dominante y sus milicos. Sin embargo, es tan absurdo negar la historia, negar lo que está en las pruebas documentales, en los discursos entre 1985 y 1994, en las entrevistas y documentales donde se asumía el pasado guerrillero para recaudar fondos en Europa... que, mejor, ni hablar!
Francamente creo que esta negación de sí mismos, esta especie de autodestrucción del guerrillero que fueron, es el comienzo de la tercera derrota, la derrota de los que se han adscripto a las instituciones liberales, que están conciliando a troche y moche.
Son muchísimos los que todavía siguen presos de fidelidades y emociones, se han vuelto defensores irracionales de la camiseta, pero la mayoría conservan la capacidad de pensar críticamente, algunos más, otros menos, pero se mantiene la costumbre de analizar los acontecimientos a la luz de sus conocimientos de la economía política y las ciencias sociales, del marxismo. Los más conservan calor de brasas en sus corazones y, aunque hayan entrecerrado sus párpados, confío en que serán los primeros en desengañarse. En realidad, si no fuera por la confianza en la resurrección del pensamiento crítico, no tendrían sentido estos y otros análisis que ensayo comunicar públicamente. Escribo pensando en ellos. Pensando en ellos recuerdo que la lucha contra la pobreza que promovió Raúl Sendic, estaba ligada al no pago de la deuda externa, a la reforma agraria y la estatización de la banca... al homenajear su memoria, está muy mal justificar la bajada del carro silenciando, omitiendo y tergiversando el programa propuesto por el fundador de la guerrilla tupamara como condición imprescindible para combatir la pobreza.
La lucha contra la pobreza no puede desconocer la naturaleza salvaje del capitalismo, creador de miseria para los asalariados, incapaz de traer prosperidad a los pueblos, barbarie que nadie ha podido evitar a lo largo de la historia y nada indica que el nuevo progresismo vaya a ser la excepción; más allá de la excelencia de los amortiguadores que gobiernan el país, el proyecto obvia el hecho de que los intereses de clase son más fuertes que la amortiguación política... esta es una pintura dibujada con pinceladas esquemáticas es cierto y, por supuesto, con colores herejes, pero, sin embargo, está claro que es materialmente imposible formar una nueva sustancia uniendo el agua con el aceite, el verso de la “unidad nacional entre asalariados y patrones para terminar con la miseria” es eso, un verso, no más.
La opción por influir en el gobierno desde adentro, más allá de la voluntad humana, implica la aceptación de esas cuatro tesis teóricas y de los dos pactos que fundamentan. Pactos y tesis imposibles de ignorar, están ahí, hechos sólidos y contundentes, presentes en los discursos de todos los días y en los documentos de congresos y plenarios, concepción socialdemócrata y la estrategia conciliadora de clases, es la práctica cotidiana conque nos gobierna el “nuevo progresismo”.
Puedo parecer un estúpido a los lectores de “Hervidero”, explicando la letra ”A” del abecedario, lo ya evidente de por sí, lo que no necesita explicación, pero todo indica que se cumplirán los pactos con burgueses y asesinos mientras que la alianza con el pueblo asalariado y empobrecido será nuevamente postergada.
Por supuesto, el catecismo progresista se renovará con nuevos versículos... que los recite quién quiera y quién quiera se haga cómplice de la postergación de la lucha. La opción es ideológica, sigue siendo entre contribuir a adormecer las consciencias o luchar por esclarecerlas. ¿Quién influye más sobre el presidente, el pacto con los burgueses del Conrad o el discurso “entre amigos” del cementerio de La Teja? ¿Quién influye más en su cabeza, el reconfimado pacto con los milicos o la “presión” cuerpo a cuerpo de Familiares?
Del punto de vista de la herejía se puede sospechar que los profetas estén caminando hacia el agujero moralmente más negro de toda la galaxia, cosa que no percibe ni interesa a la hinchada que los acompaña en su andar laberíntico, pero que debieran analizar quienes poseen la experiencia necesaria para hacerlo, cuesta hacerse a la idea de que tantos hermanos y tantas hermanas estén aceptando conscientemente tanto el pacto del olvido y perdón como el que decreta a la burguesía en libertad para su cacería... ¿en aras de qué?
Un ex-guerrillero tupamaro se colocará la misma banda presidencial que antes lucieron tantos prohombres del sistema, un hecho insólito realmente, con múltiples repercusiones, pues, por supuesto, significa una cosa para el pueblo asalariado que votó masivamente al Frente Amplio y otra, muy diferente, para los sectores que manejan la producción nacional, que sólo excepcionalmente lo votaron. Para otros, además, a la luz de la larga historia de la cofradía tupamara, el acontecimiento está preñado de significaciones muy personales y emotivas. Creo que deberé extenderme mucho más de lo permitido por los pocos medios escritos que pudieran publicar una columna de esta índole, no escribo por consiguiente para publicar el testimonio si no, simplemente, para lanzarlo a ese espacio donde Bill Gates hace su negocio y vigila la mirada atenta de la CIA, pero que permite sembrar gérmenes de herejía y escapar a panópticos y censuras criollas.
Un poco menos pobres
Hay más trabajo, comentan mis vecinos de Santa Catalina. Como sufrieron en carne propia la crisis del 2002/2003, sin necesidad de estadísticas, de sólo conversar en el barrio y en el ómnibus, hoy perciben que la población que trabaja llegó al millón y medio de personas, que la tasa de desempleo alcanzó sus mínimos históricos y el salario real se incrementó en los últimos cinco años. Además, por otra parte, reflejan la sensación generalizada de estar más protegidos por algunas de las leyes laborales aprobadas en el gobierno frenteamplista, como los consejos de salarios, las negociaciones colectivas y el fuero sindical.
“No había trabajo con Jorge Batlle, hay trabajo con Tabaré Vázquez”, ecuación sencilla y contundente, compartida por ese 12% de montevideanos refugiados en los asentamientos, fundamento más que suficiente del optimismo que reina entre los trabajadores empobrecidos desde que ganó Mujica. Sin embargo, una serie de datos y consideraciones sugieren que deberían ser más cuidadosos a la hora del entusiasmo:
UNO: más del 70% de los trabajadores ganan menos de 4.800 pesos, suma que les sirve para estar exonerados del IRPF, pero que no alcanza para cubrir las necesidades elementales. Los salarios y jubilaciones actuales son menores que los de 1997/98. Seguramente el bajo poder adquisitivo de los salarios, sea la razón para que el 62% de los trabajadores industriales haya sido expulsado hacia el cinturón irregular de Montevideo.
DOS: según las cifras oficiales, del millón y medio de personas que trabajan, unos 600.000 (el 40%) lo hacen en condiciones de precariedad, ya sea porque trabajan menos horas de las que aspiran o porque no tienen cobertura de la seguridad social, son los que lavan parabrisas, venden en la calle o son esclavizados por las empresas de seguridad y limpieza.
TRES: los niños no alcanzan a ser un 30% de la población del Uruguay, pero son la mitad de la población que vive por debajo del límite de pobreza; coletazo de lo anterior: uno de cada cinco niños ingresa a las escuelas con problemas de talla, raquitismo o bajo coeficiente intelectual; uno de cada cuatro escolares no termina sexto año, y uno de cada cuatro adolescentes no hace educación secundaria. Estas cifras se mantienen estables desde los ’90, el Uruguay es un país de viejos, pero en Uruguay la pobreza es infantil, es decir, el futuro es pobre.
CUATRO: la tasa de desempleo no llega al 8% de la población activa del Uruguay, pero el 22% de los jóvenes no tienen trabajo y el 40% de los que ingresan a liceos y escuelas industriales abandonan antes de tercer año. El Uruguay del siglo XXI discrimina a sus jóvenes, no sólo porque los hace vivir en barrios socialmente marginados, sino porque también los ha confinado tras las alambradas de un ghetto educativo, cultural e intelectual.
CINCO: El Instituto Nacional de Estadísticas dice que hay 100.000 pobres y 35.000 indigentes menos que en el 2003, cifras calculadas a partir de considerar como pobres solamente a quienes tienen ingresos menores a 4.732 pesos, falsificación intelectual muy grosera. Esas cifras no resisten el análisis de la evolución de la pobreza en Montevideo: en el año 1999 el 16,2% de los montevideanos estaban por debajo de la mentada “línea”; en el 2004 la cifra había crecido al 32% a consecuencia de la crisis del 2002, luego, en el 2007 disminuyó al 26,5% de la población capitalina y siguió haciéndolo hasta hoy, pero aún así, en el 2009 los pobres eran todavía un 8% más en 1999. Para ser exactas y sinceras, las cifras oficiales deberían decir: “la pobreza es menor que en el 2003, pero mayor que en 1998, antes de la crisis”.
Estas cifras permiten aproximarse a las condiciones reales en que vive el pueblo asalariado, claro que, por razones obvias ellas estarán siempre ausentes en el discurso de la derecha, que no tiene interés en develar la realidad social, sino sus consecuencias (inseguridad, delito), pero resulta extraño ver como ahora han sido dejadas de lado por el discurso frenteamplista que siempre las denunció públicamente. Es innegable que los asalariados apoyaron electoralmente a los candidatos del Frente, pero también es cierto que les pasa desapercibida su verdadera situación socioeconómica y consideran un privilegio contar con laburo, aunque sea en la precariedad absoluta, mal pagos y saliendo para el trabajo con las patas embarradas de los barrios sólo recordados por la crónica policial.
A los ricos les va mejor que nunca...
Las cifras macroeconómicas reciben felicitaciones de los organismos financieros internacionales y las empresas consultoras de riesgo: el PBI anduvo por los 25.000 millones de dólares en 1998 y creció hasta alrededor de 32.000 millones para los años móviles de fines del 2008 y comienzos del 2009. Este crecimiento es repercusión local del auge mundial del capitalismo, arrastrado principalmente por la locomotora china, antes roja y popular, cuya producción y consumo continúan cuesta arriba pese a la crisis del capital especulativo. La bonanza sostuvo la demanda y los precios de los “commodities”, fenómeno que en el Uruguay se tradujo en el crecimiento explosivo del modelo forestal, sojero y ganadero. El Ministro de Economía exclamó con algarabía que creció la torta, ¡al fin!, olvidando aclarar que ese crecimiento no era sólo fruto de sus desvelos, esfuerzos e inteligencia.
Sin embargo, macroeconomía brillante no quiere decir justicia en la redistribución del ingreso, precisamente, puede ser todo lo contrario: en el trienio 2005, 2006, 2007 los asalariados recibieron un 20% del ingreso nacional, mucho menos que en los años que van de 1997 a 1999, cuando en el reparto les tocaba el 30% de la torta. El reconocido economista frenteamplista Jorge Notaro, prestigioso investigador de la Facultad de Ciencias Económicas, calcula que las familas asalariadas han perdido unos 1.700 millones de dólares por año en beneficio del capital. Un proceso semejante sufrió la parte del ingreso nacional que va a los jubilados: entre 1997,98 y 99 el gasto del BPS representaba un 10% del producto, mientras que en 2005,06 y 07 se redujo al 8%. Quiere decir que la riqueza producida es mucho más grande que antes de la crisis del 2002, pero que alguien se está apropiando de una parte cada vez mayor de lo que produce la sangre, sudor y lágrimas del pueblo asalariado.
Nunca les ha ido tan bien a los ricos como ahora, reconoció en BÚSQUEDA Eduardo Bonomi, mano derecha del nuevo presidente. Parafraseando los dichos de un anarco amigo de Roger Rodríguez, puede afirmarse que el estilo de repatir la torta que tiene Astori, hace que los ricos sean mucho más ricos y los pobres sean un poco menos pobres. Con el gobierno progresista, los dueños del Uruguay hacen buenos negocios, aumentan sus ganancias y se les promete hasta el cansancio “estabilidad para las inversiones”, frase que en criollo significa “mantener estable la desigualdad”, sin embargo, protestan airadamente, pero es de puro reaccionarios, no porque tengan un motivo claro.
La mayor riqueza de los ricos está ligada al desarrollo explosivo del modelo “país proveedor de soja, carne y celulosa en el mercado mundial”, modelo que no está en el programa del Frente Amplio pero es el proyecto de país productivo de los inversores extranjeros y que, aunque duela a los feligreses, está protegido por la política económica del gobierno frenteamplista. ¿No es con ese fin que se invierten fondos públicos, financiados por el Banco Mundial, para ampliar el puerto de Montevideo y en tender vías férreas hasta las plantaciones forestales?. El proyecto nacional con que se llena la boca Danilo Astori queda seriamente cuestionado por la realidad.
Son extranjeros los dueños de la producción agropecuaria, la principal riqueza del Uruguay: 1) el frigorífico brasileño Marfrig monopoliza el 40% de la faena uruguaya de carne, base económica del latifundio criollo; 2) el capital brasileño (Camin SA) también controla el cultivo, acopio, industrialización y exportación del arroz uruguayo; 3) cincuenta y cuatro plantadores, extranjeros off course, acaparan la mitad de la producción de soja en Uruguay: compraron tierra a mitad del precio que tiene la argentina, acá están libres de control sobre los agrotóxicos y transgénicos y las exportaciones (el 95% sin industrializar) no pagan ningún impuesto, es tan buen negocio que el área sembrada se extendió de 30.000 hectáreas a medio millón en menos de ocho años; 4) de la celulosa mejor ni hablar: la empresa UPM instalada en la zona franca de Fray Bentos se lleva 500 millones de dólares al año sin pagar un peso de impuestos; 5) ahora le toca el turno a la lechería, flor de la Banda Oriental, que está siendo invadida por capitales extrajeros de varios pelos, principalmente brasileros y estadounidenses; 6) en el período que abarca desde el año 2000 al 2008 la propiedad del 30% de la superficie agropecuaria del Uruguay cambió de manos, 5.081 millones de hectáreas fueron compradas y vendidas y, en su mayoría, fueron a parar a manos extranjeras. La soberanía nacional queda bastante maltrecha, sus heridas se abren a la vista y paciencia de todos, el silencio conciente lo que ya han consentido presidente, ministros y parlamentarios frenteamplistas. ¡Malinche sigue cambiando riquezas por cuentas de vidrio!.
A los ricos que están mejor que nunca no les movió un pelo la llegada de un tupamaro a la presidencia, nadie salió corriendo espantado hacia Miami o Madrid, los “operadores” empresariales de Mujica (López Mena, Libermann), todo lo contrario, concurrieron en masa al acto del Conrad, Punta del Este, pagando 100 dólares por el cubierto y el derecho a hacer una pregunta. Se sienten seguros de Mujica, será un buen administrador general de sus negocios y su predicamento entre las masas empobrecidas es útil para que todo siga igual. Saben que el nuevo equipo económico implementará las mismas políticas liberales que el Fondo Monetario Internacional recomienda hace treinta años, y saben demasiado bien que su riqueza y su poder no están cuestionados en lo más mínimo.
Amortiguador de primera.
Del lado de la justicia, los que el sistema excluye y condena, cuyas filas engrosa el capital al reproducirse, un ejército sin otra salida que liberarse del sistema, pero que, sin embargo, aunque la emancipación social les sea necesaria para recobrar la condición humana, actualmente no ven la necesidad de luchar por ella, los hábitos de vida precaria acumulados por generaciones crearon la cultura de no pensar más allá de la “diaria”, es imposible que piensen en el largo plazo, la política no es para ellos herramienta transformadora, sino un medio para sobrevivir, como la changa, la manga o el requeche.
Del lado de la injusticia está la clase propietaria, aunque no se sientan amenazados, no dejan de tener una especie de temor congénito a las revoluciones, la política para ellos es el arte de conservar sus privilegios y su poder económico, trabajan por la “unidad de la familia ideológica” y, para el futuro, por si las moscas, apuestan a un Piñera, un Macri o un Sarkozy, o incluso, pensando en que la república liberal puede dejarles de servir algún día, sueñan con la resurrección del pachecato o un golpe a la hondureña ¡ellos sí que tienen estrategias a largo plazo!.
Ahí están, como siempre... el rico con su riqueza y el pobre con su pobreza, el gallo rojo y el gallo negro prestos a reeditar su lucha eterna, dos ejércitos que se miran con recelo y velan sus armas, a la espera de la lucha final. “Amortiguación política de los conflictos sociales” fue el concepto que don Carlos Real de Azúa usó con acierto para describrir el modo “pacífico y pacificador” de dominación, el que introdujo el batllismo a principios del siglo XX con el fin de postergar el choque frontal entre los dos ejércitos. Amortiguar es una estrategia funcional al capitalismo.
En el momento de fijar el monto del salario, la clase propietaria ejerce su poder de manera descarnada y los asalariados intentan recuperar una ínfima parte de lo que produjeron, es precisamente en ese momento que cobra sentido la amortiguación política, cuando los poderosos sustituyen el empleo de la fuerza represiva por múltiples mecanismos de mediación y negociación, su estrategia es desgastar y licuar la resistencia de los asalariados evitando la radicalización de la lucha de clases, jamás conveniente para quienes tienen todo que perder.
Un par de vueltas de tuerca más adelante, la historia del Uruguay Batllista se está repitiendo en sus aspectos esenciales: para obtener el consentimiento de las víctimas del sistema, el Uruguay Progresista ha desarrollado los métodos más modernos de alienación política: la actuación de los caudillos en el escenario televisivo, instrumento idóneo para distorsionar la conciencia de los asalariados, manipular la opinión pública, juntar votos a lo bobo y ganar elecciones sin debatir ideas y programas. Se buscaban grandes actores políticos capaces de limar las asperezas más insufribles, el progresismo los encontró.
El presidente ex-guerrillero es el presidente de los barrios al norte de Avenida Italia, los resultados electorales están tan “territorializados” como la pobreza, mis vecinos de Santa Catalina sienten que de ellos llegó a las alturas, la impronta del recién elegido los lleva a creer que ahora están mejor representados que antes, tal vez por eso no le exigirán que haga revolución alguna, apenas le reclaman unos pesitos más, tal vez la tentativa de construir viviendas y reírse con alguno de sus dichos de boliche de piso de tabla. Mujica no disfrutará de la bonanza que gozó Tabaré Vázquez, lo puede agarrar la réplica del terremoto mundial y, durante los dos primeros años, deberá pagar 100 millones de dólares por día de los servicios de la Deuda Externa, pero Danilo Astori tiene recursos para obtener fondos para repartir, haciendo menos miserable la miseria de marginados y excluídos sin cambiar la exclusión y marginación para nada.
Aplauden los inversores en el Conrad, los funcionarios del Banco Mundial y el FMI, el embajador yanqui, hasta aplauden Sanguinetti, Lacalle y Bordaberry haciendo que uno se pregunte para qué elecciones si todos tienen idéntico proyecto nacional, pero, por sobretodo, Mujica es depositario de la confianza política de los sectores más empobrecidos de la sociedad, todo está dado para que sea el más eficiente amortiguador de la historia, superando por varias cabezas a Luis Batlle y Wilson Ferreira.
El costo ético y moral.
Para que la amortiguación política funcione aceitadamente, sus gestores deben dar garantías de las mejores relaciones con las fuerzas armadas y policiales. Los operadores de la conciliación de clases no pueden estar en la vereda de enfrente del aparato represivo, sujetos a espionaje y pasibles de ser reprimidos, por eso además de sentarse a la mesa con las cámaras empresariales y los organismos financieros internacionales, hay que abrazarse con los uniformados de toda laya y color.
De la necesidad política de vincularse a los mandos militares y policiales, surge la concepción de “olvido y perdón”, eje del actual pensamiento político del progresismo con relación al terrorismo de Estado. Hubo además quienes se encargaron de la impúdica tarea de asumir la defensa de la impunidad, no sólo la de los “viejitos” criminales de los ´70, si no también la de los asesinos de Morroni y Facal en Jacinto Vera. Además intentaron impedir que fueran juzgados quienes mataron a su compinche chileno Berríos.
Entonces... ¿cómo extrañarse de que, en plena democracia progresista, los militares y policías uruguayos repriman y violen derechos humanos en Haití y Punta del Este, en cárceles, comisarías y esquinas de Montevideo? Son hechos que hieren las pupilas, ni los más creyentes en la nueva religión pueden ignorar lo que ocurre delante de sus narices. Para nosotros, sería imperdonable callar la boca.
”El policía... detiene a una persona... porque está convencido de que está a punto de cometer un delito”, Eduardo Bonomi deja caer esa frase en BUSQUEDA, pretendiendo justificar los desmanes de la jueza y la policía de Maldonado. Explica que como ministro castigará al que esté “pensando en cometer un delito” aún antes del acto que infrije la ley, ya Mussolini había otorgado a los jueces esa potestad, casi que divina, de juzgar las intenciones en lugar de atenerse a los hechos, precisamente por eso les decían fascistas al Duce y sus magistrados. Ahora se les concede idéntica potestad a esos policías criollos que todos conocemos, con su falta de preparación en general y de honestidad en particular... es evidente que se está dispuesto a asumir las responsabilidades por los “errores y excesos” que puedan ocurrir.
Como no los hay a la vista, la derecha fabrica un enemigo: los delicuentes, en particular la emprenden contra los delitos contra la propiedad y el narcotráfico. Lo grave es que el progresismo se suba tanto al carro que tiran por la borda principios elementales del derecho penal, si la mano dura fuera la de Lacalle o Bordaberry se pensaría que están preparando futuras represiones contra el pueblo, pero con este gobierno ex-guerrillero resulta difícil ubicar el objetivo de asumir esas concepciones tan represivas y reaccionarias. Cabe recordar que este gobierno los polícías fueron los únicos empleados públicos que recompensados con un aumento salarial del 100%, como si se estuviera haciendo méritos con alguien.
”El sistema tiende un cerco sobre el peón o el pequeño productor rural y los obliga a emigrar, para hacinarse en las grandes ciudades. El sistema arroja a la desocupación a un sector en aumento de la población. Si busca defenderse con la venta callejera, el sistema lo persigue. El sistema enseña a robar y matar desde la televisión. A la delincuencia la crea una clase social, pero afecta a toda la población. Para terminar con la delincuencia hay que terminar con el sistema”, palabras de Raúl Sendic que no admiten equívocos: en lugar de rejas y palos, terminar con el sistema.
El momento histórico lo define muy bien Raúl Zibechi: como el dominio económico de los EEUU rueda barranca abajo, como las reservas de petróleo de Venezuela y Brasil desalojan a Medio Oriente del primer lugar, la mira del imperialismo apunta ahora a su patio trasero, privilegio que coloca a América Latina en el centro de las preocupaciones político-militares del Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado. Honduras y Haití presagian más agresiones “disuasivas”, más intervenciones “preventivas”... más violencia.
En ese panorama, el ejército uruguayo está siendo uno de los discípulos dilectos del Comando Sur del Pentágono, que premia la alcahuetería otorgándole el cargo de segundo comandante de las tropas invasoras de Haití. No conforme con la buena letra hecha hasta ahora, el nuevo ministro de defensa proclama la necesidad de aumentar la cantidad de soldados uruguayos en la “isla-portaaviones” de las fuerzas armadas yanquis, queda claro que nos estamos sumando a la fila de niñitos buenos del continente, Colombia, Panamá, Honduras, Perú, Méjico y Chile. El gobierno está involucrado en una de las más fariseicas intervenciones armadas de los EEUU, comparable solamente con la invasión imperialista a Paraguay en el siglo XIX, cuando Venancio Flores arrastró al pueblo oriental tras los designios del imperio británico, mancha ética y moral que el Partido Colorado jamás podrá limpiar de su historial, bastante ensangrentado por otra parte.
“Olvido y perdón” a los torturadores y asesinos, palos a los excluídos que duermen en las playas de Punta del Este y asociados al imperialismo en su ofensiva sobre América Latina, el pragmatismo no ofrece límites éticos o morales, tampoco los tienen quienes se afilian a su filosofía, por eso los pragmáticos se tornan capaces de cualquier cosa.
Los sobrevivientes
El rasgo que caracterizó la generación de Ernesto Che Guevara fue el “entregar la vida por la revolución social”, profesión de fe nacida en la lucha social en toda América Latina, determinación subjetiva previa a la opción política por la vía armada. La teoría marxista era la misma para todos, pero la mirada guerrillera la interpretaba a la luz de esa decisión de poner el cuero en la estaca, mirada muy diferente a la de quienes optaron por la lucha electoral y parlamentaria.
Cuando a los sobrevivientes de la derrota nos sacaron de los calabozos en marzo de 1985 y se nos impuso la legalidad tutelada, aquel rasgo “entregar la vida” quedó como suspendido en el aire, fué sustituído por la “intención revolucionaria”, definición muy etérea, casi que inasible, pues no implicaba otro compromiso que repetir algunas fórmulas y consignas. Como consecuencia lógica y natural del cambio en la subjetividad, la mirada de los sobrevivientes fue dejando de ser guerrillera y las cosas se comenzaron a intepretar desde una óptica muy diferente, pues ya no había que poner el cuero en la estaca.
Para dilucidar los misterios de la deriva, la clave está en esa diferencia, una cosa fue el compromiso práctico de los ’60 y otra, totalmente distinta, la vaguedad de un horizonte sin salas de tortura a partir de 1985. La pérdida de Raúl Sendic dejó el barco al garete, sin ancla a la revolución, de inmediato el derrumbe de los muros dió el golpe de gracia y abrió paso a los elementos ideológicos, producto de la derrota, que hasta entonces se mantenían en estado latente, el barco fue arrastrado por corrientes y remolinos poderosos, se negó la posibilidad de hacer la lucha revolucionaria y, como forma de diluir la propia, se hizo responsable de ella a las generaciones venideras, el arte de lo posible se volvió arte de la no transformación, de conformarse con lo que hay. Aceptar la changa de amortiguadores en la lucha de clases... fue apenas un pasito más.
Ha muerto Julio Dewaily, el flaco, timonel que nunca equivocó el rumbo, tupamaro en Nuevo París y Belvedere y donde fuere, los verdugos no pudieron quebrar su entereza, era de la estirpe del Gorila Ramos, el Gallego Más Más y el Gato Sosa, salió del Penal de Libertad tan digno como había entrado. Al aire libre fue creciendo su autoridad moral, supo salir del infierno y ayudar a muchos a salir de él, intransigente en luchar contra la privatización de los casinos muncipales, en plena democracia se jugó la ropa por el MLN(T) a riesgo de su propia libertad, acaudilló la movilización del oeste montevideano contra la privatización del agua, fue de los más firmes luchadores contra la impunidad de los terroristas. Su “intencionalidad revolucionaria” se tradujo en hechos, en práctica, en acumulación de conciencias y voluntades tras las banderas de la emancipación, los cánticos de sirena no pudieron ablandar sus convicciones, se negó a transar con los que transan y murió tan hereje como nació, un tupamaro.
Como propuse en la primer frase de este ensayo, a pesar de lo prolongado del divague, he intentado explicar el insólito hecho de un ex-guerrillero asumiendo como presidente de la república, explicarlo buscando sus raíces en la historia del batllismo, autor intelectual del régimen político moderno del Uruguay, entenderlo como respuesta a las consecuencias de la exclusión social y política de sectores cada vez mayores de asalariados. Por muy porfiado que uno sea, la prédica revolucionaria no encuentra eco en el ejército de empobrecidos por los dueños del Uruguay, las víctimas del sistema capitalista no son receptivas a la voz revolucionaria, cabe reconocer que no es tiempo de insurrecciones, aunque las llamaradas estén alumbrando por toda América Latina.
Tal vez, como dicen muchos, sea cierto que no se puede hacer otra cosa, es lo que hay, valor... bueno, pues que lo hagan Astori y Vázquez!. Que ellos olviden y perdonen a los criminales o se asocien a la intervención de los EEUU, verdaderamente no me duele, son lo que son, sus actitudes políticas son coherentes con sus discursos de toda la vida, no engañan a nadie. Sin embargo, no creo que se haya sobrevivido a la derrota y el verdugueo para esto, no creo que los sobrevivientes deban ser los responsables de sostener el régimen democrático burgués, generando la confianza y el consentimiento sin los cuales no funciona la dominación pacífica. Duele ver a sobrevivientes de la gesta revolucionaria paseando del brazo con quienes no debieran, a los que cargan la mochila de los caídos siendo funcionales sino al sistema que quisimos voltear, si uno fuera creyente les diría, con el Flaco Dewaily...¡qué dios los ayude!.
¿El voto de los chilenos el domingo 17 de enero del 2010 fue para decir basta? Me permito suponer que algunos de los argumentos que menciono pudieron influir en el voto a Sebastián Piñera y en el no voto a la concertación en una parte de la ciudadanía.
Los del pueblo chileno, grandes cantidades de ciudadan@s sufrieron, se frustraron, asumieron crisis económicas, trabajaron más que nunca en un contexto de miedo de explotación y de deudas y no pasó lo que debía ocurrir en un largo espacio de veinte años.
No pasó ni con los estudiantes universitarios y liceanos, que frente a la LOCE (Ley orgánica constitucional de enseñanza) y la LGE (Ley general de educación) a lo largo de meses y años de protestas, vimos como los mojaron, los allanaron, los castigaron, los expulsaron, los sancionaron, los dividieron, los hicieron repetir de curso. En fin, los reprimieron como en los mejores tiempos de la dictadura y peor aún: mediante falsas mesas de negociación, no les consideraron sus peticiones más sustanciales como la eliminación del fin de lucro en la educación.
Se ignoró la fuerza e importancia de los estudiantes en la educación. El daño cívico al ser ignorado frente a peticiones justas es mayor. En dictadura, uno arriesgaba la vida o la integridad física y emocional, pero se tenía un status digno: el de resistente a una tiranía.
Eran los estudiantes que daban ejemplos de participación y de organización en un país gravemente carcomido por el miedo instaurado por la dictadura y por la fuerza del modelo económico.
Modelo injusto que la concertación supo consolidar hasta el día de hoy. Como indicador, Chile es un país campeón en brechas económicas y sociales.
No pasó ni con Pinochet, que luego de burlar todos los procedimientos judiciales (hay material como para escribir una tesis acerca de lo que se puede hacer para evitar la justicia en Chile); falleció viejo y tranquilo en su bunker, después de haber ingresado al Senado como Senador Vitalicio según su propio mandato constitucional y luego de haber sido arrancado de las manos de la justicia internacional por crímenes de Lesa Humanidad, bajo la promesa de la concertación al mundo entero de juzgarlo en Chile “donde correspondía”.
No pasó ni con los Pinochet Ugarte, saqueros y mafiosos que siguen en la impunidad pasándolo de oro con las fortunas robadas al país, redactando discursos llenos de insolencia, de arrogancia y de burla a la ciudadanía, discursos que son transmitidos con amplia cobertura por nuestra televisión.
Ni con los Mapuches, quienes, cerca del bicentenario, siguen siendo los parias del país, los más pobres, los que presentan los peores indicadores en salud, vivienda y educación y que además, son considerados terroristas y enemigos del estado cuando reaccionan con violencia para expresar la ira y la impotencia que acarrea la violencia y el despojo del que son objeto, tanto por entidades públicas como privadas. Como para mostrarlo: ¡VIVA EL BICENTENARIO!
Ni pasó con los trabajadores que no pudieron recuperar un código del trabajo que los protejadel maltrato laboral, del exceso y de la sobrecarga de funciones y cuando ya no sonrentables o se pusieron desobedientes o enfermos, no hay código laboral que los proteja del desamparo de la cesantía.
Ni pasó con las víctimas de la dictadura que se han ido muriendo una a una prematuramente (en general de cáncer) sin haber visto sus esperas aliviadas, muy por el contrario: trabas burlas, dudas y burocracia han poblado sus años y días.
Los de la concertación creyeron que con algunos monumentos, algunos ritos y con un Museo de la memoria que corrió con colores propios, recientemente inaugurado con la presencia abucheada del pro Piñerista escritor Mario Vargas Llosa, arreglarían el tema en una nación profundamente herida por una barbarie que duró 17 años y donde temas trascendentales siguen siendo no nombrados, no debatidos, no analizados, ocultados y “olvidados”. Donde la justicia ha operado “en la medida de lo posible”.
Ni pasó con los libros de historia, donde todavía reina la ambigüedad y da la posibilidad al profesor(a) de historia a decirle a sus alumnos: “Pinochet fue un Presidente de Chile” o a hablar de “Gobierno militar” o “pronunciamiento militar” a ciudadanos chilenos en plena formación cívica.
Se rieron del país y también del mundo.
Si vas para Chile, te ruego que pases por el “Mall”, allí existes, te tratan bien, te quieren, te aprecian, te escriben, te responden, te avisan de las ofertas; si no estás conforme, te escuchan, allí tienes toda la libertad de elegir lo que deseas. Porque El “Mall”, es un templo de libertad acompañado de fantasía y placer, allí hay abundancia, te sientes bien, por un pequeño espacio de tiempo, justo antes de que te llegue la factura, olvidas tu dificultad cotidiana junto a tu familia, crees que estás sanándote de tu depresión pero también que eres mas bell@, mas ric@, más alegre.
No pases por los valles, por los ríos, por las montañas, por los bosques nativos, te podrías deprimir después de ver el bello paisaje, porque: allí donde hay mucha reserva natural, queda aún mucha leña por cortar, muchos peces por sacar, mucho suelo por contaminar, muchas tierras por vender para la explotación de grandes consorcios extranjeros, en resumen, mucha depredación por ejecutar y daño por esperar. ¡VIVA CHILE!
L@s chilen@s tienen el margen de opinión y de influencia sobre su cotidianeidad y de su futuro, restringido a elecciones que están guiadas por intereses mezquinos con alianzas ávidas de poder, de las cuales, en general, son informados muy tarde. En un marco de un sistema electoral binominal tan inaudito e injusto, propio de la constitución política que data de la dictadura y que sigue rigiendo la vida de sus ciudadanos (si no lo conoce, le sugiero se informe acerca de este artefacto electoral) [1]
Los chilenos han sido por espacio de 20 años objeto de maquinación política y de manipulación de ideales y esperanzas. Aún queda por ver lo que se viene, lo que ya fue anunciado por los nuevos gobernantes: algunos políticos “elegidos” de la concertación seguirán trabajando esta vez para el nuevo gobierno, vendidos por un suculento sueldo y conservando el derecho a escena. El saltimbanqui politiquero aún no ha terminado.
El pueblo de Chile no ha sido consultado desde que el propio Pinochet decidió hacerlo en 1988, a pesar de que sobran los motivos para ello.
¿Cuándo será el día de la consulta popular en torno a sus verdaderas expectativas?
¡Porque en un país fiel al modelo ultra neoliberal impuesto en dictadura, no solo la extrema riqueza es posible sin trabas, sino que a los magnates se les da la posibilidad de gobernar el mismo país!
De tal modo que, como decían por allí, “Sebastián Piñera sabe y controla dónde vas, lo que lees, lo que ves,” y ahora se convierte en Presidente de la República. ¡VIVA LA DEMOCRACIA EN CHILE!
¿Cuándo llegará el día de la democracia y de la justicia y con ello de la dignidad de esta nación para que podamos hablar de ella sin sentir vergüenza cuando nos preguntan por estos y otros temas pendientes?
Hoy, a pocos días del triunfo, se enarbolan a través del país, banderas y pancartas del general Pinochet.
¿Sabrá la Presidenta saliente, en su calidad de médica, que: cuando las heridas son profundas, no cicatrizan solas y cuando se remueven, vuelven a sangrar?
*Académica. Doctorando en Salud Pública, Francia. **La autora de este texto, se refiere a “los chilenos que votaron” en tercera persona, no porque haya votado nulo o blanco, simplemente no pudo votar ya que, bajo la actual constitución Pinochetista de Chile, cuando se está en el extranjero, no se tiene ese derecho.
“Algún día tenía que pasar” podría ser el título más obvio de estas líneas. La hora pareciera obligar a hacer sólo el inventario de los errores de la Concertación y, sin embargo, un análisis con perspectiva histórica debe empezar por un hecho notable: que la coalición de Aylwin, Lagos, Bachelet y Frei hijo se haya mantenido invicta por 20 años. Porque el pinochetismo logró, sobre todo, la fragua de un hormigón que dejó la cancha constitucional inclinada fuertemente en favor de la derecha y que hizo que esa familia ideológica se convirtiera de manera estable en la primera minoría política del país. Todo ello, con el reaseguro de que, si el electorado la hacía bajar del elevado umbral del 40 por ciento, igual el sistema electoral binominal le garantizaría sobrerrepresentación en el Congreso. Las fuerzas democráticas de Chile alcanzaron, en 1988, el grado necesario de unidad para terminar con el gobierno de facto, pero, a diferencia de otros países de la región, tanto se vieron obligadas a, como fueron capaces de, hacer de esa unidad un arma eficaz de competencia electoral y una herramienta de gobierno. El mecanismo de relojería pinochetista que tenía que hacer saltar esa unidad falló en cuatro elecciones seguidas y tampoco se accionó ayer: lo que sucedió fue que la Concertación perdió la capacidad de renovar el pacto antipinochetista, de proponerles a los sectores populares de Chile alguna nueva cima para escalar.
Con la cancha inclinada y el referí comprado, igual cayeron Hernán Büchi, Arturo Alessandri, Joaquín Lavín y Sebastián Piñera, una vez. Sin embargo, a la derecha le alcanzó con demostrar paciencia, cosa que no le costó más que tiempo, ya que los “amarres” constitucionales hacían muy difícil que se cuestionara su papel de clase dominante. Fue en el seno de la Concertación donde todo empezó a crujir. En primer lugar, sectores del Partido Demócrata Cristiano digirieron mal su pérdida de peso relativo dentro de la Concertación, sobre todo, tras la elección de dos presidentes socialistas consecutivos: así se astilló una de las ramas de la coalición, dando origen a un nuevo partido liderado por el senador Adolfo Zaldívar, con peso electoral en algunas regiones alejadas de Santiago. Luego fue el Partido Socialista, que no logró acoger los planteos críticos de la falta de ambición programática de los gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, viendo en cada señalamiento el riesgo de una izquierdización incontrolable como la que trajera (según un consenso difundido en el PS) dolores de cabeza a Salvador Allende dentro de su propio partido. Esa cerrazón permitió que la disidencia del diputado Marco Enríquez-Ominami (ME-O) encontrara fuerte eco en el electorado que había sido fedelísimo de la Concertación.
Con esos hechos servidos en bandeja, Sebastián Piñera hasta tuvo tiempo de pasar a cuchillo a su único contendiente con proyección nacional dentro de la derecha, el ex alcalde santiaguino Joaquín Lavín, sin que ello mellara el impulso que, ayer, lo catapultó a La Moneda. Apoyando a un independiente para que Lavín no accediera al Senado, el presidente electo parece haber empezado a poner a raya a la ultrapinochetista Unión Demócrata Independiente, que cuenta con la bancada más numerosa de las que debería apoyarlo en el futuro Congreso. Hay todo un nuevo partido que empezó a jugarse dentro de la derecha y que determinará cuánto de continuidad y cuánto de restauración pura y dura habrá en los cuatro años que vienen.
En el espacio de las fuerzas democráticas, será en una incógnita recombinación de la Concertación, el movimiento amplio que encabezó ME-O y la coalición Juntos Podemos, del ex PS Jorge Arrate y el Partido Comunista, que estará cifrada la posibilidad de retornar al gobierno. En esa franja hoy derrotada se destacan Michelle Bachelet, con una aceptación pública que roza la unanimidad, y ME-O, que enfrenta la disyuntiva de darse la organización territorial que no tiene (lo que parece preferir) o ir con su consenso electoral a por el liderazgo de su ex partido, para encolumnar una nueva concertación sui generis, con un programa definidamente libertario y posneoliberal.
Desde la Argentina, hay que esperar con aprensión hasta ver si Piñera llega con los tics nacionalistas que son parte del ADN pinochetista o entiende que el interés nacional de Chile fue más que bien servido por la Concertación en su empeñosa búsqueda de relaciones óptimas con unos trasandinos a los que adoptó como hermanos.
He vivido casi la mitad de mi vida en Suecia. Soy Maestro, formado en los Institutos Normales de mi país, es decir me formé en el espíritu vareliano que comparto, porque estoy convencido que tienen tanta o más vigencia en estos días, que cuando fueron formulados. Estoy orgulloso de la formación que recibí de mi país. Aquí, en mi segundo hogar, obtuve una licenciatura en Matemáticas, que he especializado en la rama de la Informática. Estos últimos diez años de mi vida laboral, he vuelto a la enseñanza, como Profesor de Matemáticas y de Programación en una escuela preuniversitaria. Mis alumnos son jóvenes que estudian la línea técnica o científica: serán futuros ingenieros y científicos.
Estas reflexiones las escribo con el propósito de evitar se cometan los errores que inconcientemente, (o probablemente muy concientemente) se han cometido en este país, a partir del asesinato (golpe de estado?) del Primer Ministro, Olof Palme. Con su desaparición se comienzan a llevar a cabo en el país las reformas neoliberales, (libre mercado, pensiones privadas, desregularizacón del mercado laboral, libre tránsito de capitales y servicios, y naturalmente, cambios importantísimos en la educación pública.). Por paradójico que parezca, tales reformas se comienzan con los gobiernos socialdemócratas que suceden a la muerte de Palme, se continúan con tanto o más vigor con los gobiernos de derecha que le suceden, y se profundizan con los siguientes gobiernos socialdemócratas.
Quien visite mi escuela, por ejemplo, quedará impresionado por la funcionalidad de sus locales, la amplísima biblioteca, sus equipados laboratorios y talleres, la disponibilidad de ordenadores personales (cada alumno tiene su PC), el acceso a Internet, desde cualquier lugar, en fin, un impresionante mar de recursos didácticos que nos deja de boca abierta. Mi escuela es una escuela como cualquier otra. El mismo panorama descubrirá el visitante si visitara cualquier escuela primaria, secundaria o preuniversitaria.
Pero sin embargo, algo anda mal, muy mal. Que algo no funciona bien. Que el nivel de la enseñanza es desastroso y en caída libre, y dentro de poco tiempo, si no ya, no se tendrán los técnicos capaces para mantener la industria que orgullosamente lucía este país. No solamente las personas comunes perciben esto, sino que hasta el actual gobierno se muestra extraordinariamente preocupado, tratando de implementar una reforma que tuerza el rumbo que se lleva.
Expondré a continuación las medidas políticas que condujeron a esta situación, dejando de lado, concientemente, otros factores que sin duda alguna han coadyubado a esta situación lamentable.
El derecho a la educación.
Este derecho es sumamente complejo ya que implica, por un lado el derecho del niño o jóven a ser educado, el derecho de los padres a educar, el derecho de la sociedad, del Estado en su representación, a educar. El derecho del Estado a educar, se basa en el simple hecho que todas las sociedades desean transmitir a las generaciones futuras valores y conocimientos.
Para asegurar la transmisión, particularmente de valores, el Estado asume ese derecho a través de la Escuela Pública, donde se garantiza que los mismos lleguen a todos los futuros ciudadanos, con la gratuidad y obligatoriedad. Entre las medidas neoliberales iniciadas a fines de los 80 y principios de los 90, se implementa la transferencia por parte del Estado de tan importante función a los municipios. El Estado, a través de una oficina central, Skolverket, se encarga de dictar normas y directrices, tan difusas y confusas que dan lugar a cualquier interpretación. Los municipios, los políticos municipales, muy frecuentemente los menos idóneos para abordar tales temas, son pues los encargados ahora de la educación pública.
La reforma estableció también que las notas se deberán poner en función exclusiva del nivel de conocimientos alcanzado por el alumno. Materias fundamentales para la formación como la Historia, Filosofía y similares no tuvieron cabida en esa reforma. La reforma permitió que las escuelas privadas florecieran, porque reciben del Estado, al igual que los municipios, la misma remuneración por alumno que tengan inscripto. Todo en nombre del libre mercado. Las escuelas privadas deben tener las mismas premisas económicas que las municipales para poder competir en un mercado libre e igualitario. Esto lleva a que los alumnos, no sean considerados más como tales, sino como clientes (1). Las escuelas deberán competir por sus clientes, llevando a cabo campañas de mercadeo para reclutar tantos clientes como sea posible. Se habrá de nombrar en los cargos de dirección a personas idóneas en la administración de empresas y marketing, y no interesa ya tanto (por no decir nada) su capacidad pedagógica y didáctica.
De esta manera, la escuela es una empresa que debe dejar superhábit y jamás déficit (?!).
En la misma línea de liberalización, los sueldos de los maestros son individuales. De esta manera, se afirmó, los mejores maestros serán los mejores pagos. De hecho, los mejores maestros son aquellos que obtienen los mejores resultados con sus alumnos. Como la nota reflejan los resultados alcanzados, el docente que pone las notas más altas será el mejor, y por tanto su sueldo será el más alto. Además el docente que más fielmente lleve adelante la política de mercadeo, es premiado.
Se castiga pues al docente que exige conocimiento y valores, aunque sean los más elementales de cortesía y buenas costumbres, como el saludar, ceder el paso, llegar en hora, contestar de manera respetuosa, etc. Tales docentes, son presionados por la dirección y los padres y muchos han abandonado sus cargos para dejar lugar a personas sin formación docente, ya que el reclutamiento del personal docente lo hace la propia escuela, es decir su director, quien a su vez carece de la misma, porque su cargo es de confianza de los politicos locales y como ya expliqué anteriormente, su mision es la de dirigir una empresa.
Para que esta empresa genere ganancia (económica, se entiende), se habrá de aumentar la productividad. Esto en la práctica implica que la carga horaria de un maestro ha aumentado en por lo menos un 15%. Los horarios también se han racionalizado. Por ejemplo, no es raro que un horario de matemáticas, tenga una clase un viernes a última hora con una extensión de ciento cincuenta minutos.
La igualdad.
Los alumnos, perdón, clientes, participan en la planificación (!) y ponen nota a su docente, porque ya no existe un cuerpo inspectivo que oriente y califique. (2) La calificación es puesta al docente por sus alumnos y se usa para, anualmente, ajustar el sueldo del docente.
Los formularios que los profesores, al terminar el curso, deben hacer llenar a los alumnos, son anónimos y son entregados por aquel a la dirección. Se cultiva como valores la injuria y la cobardía.
Las clases habrán de ser siempre divertidas, para que los clientes se sientan a gusto, y adecuadas a la capacidad de los alumnos. Así pues es muy frecuente ver alumnos “trabajando” solos, fuera del salón de clase, investigando (3) en Internet.
Alguien habrá oído al pasar ”método de proyectos”, y aunque no retuvo bien el nombre de su creador Kilpatrick, ni tuvo muy claro cómo se aplica, entendió que basar la enseñanza en proyectos, se ajusta perfectamente a este sistema educativo, porque permite que los alumnos puedan trabajar solos, sin la presencia de un maestro que los guie, ahorrando de esta manera mucho dinero y aumentando las ganancias de la empresa.
La caída libre del nivel de conocimientos, (dejando de lado la total ignorancia en cultura general que sufren clientes y la mayoría del personal docente), lleva a que las pruebas, exámenes u otra forma de evalución sean cada vez más ”light”.
Ciertas materias, como Matemáticas por ejemplo, tienen pruebas nacionales. Todos los alumnos, independientemente de la línea de estudio que sigan, deben participar de ella. Las pruebas nacionales son elaboradas por Skolverket. El organismo es conciente de esa caída libre.
He aqui un ejercicio tomado de la prueba nacional del año pasado, en la que participaron mis alumnos del primer curso de matemáticas del programa técnico, que correspondería al primer año de un preparatorios de ingeniería en Uruguay (5º científico, nota de Luis Campelo). Para aprobar el curso se necesitaban doce puntos. Este ejercicio daba dos puntos: Dibuje un rectángulo. (1 punto si dibujaba un rectángulo). Encuéntrele el área. (1 punto si encontraba el área, aunque no indicara la unidad correctamente.) (4)
Naturalmente que es una manera de falsear las estadísticas y mentirse a sí mismo. Pero téngase presente que mis alumnos, tienen grandes dificultades con las fracciones, no saben dividir o multiplicar si no es con una calculadora, carecen de conceptos básicos de geometría porque la geometría ha desaparecido de la escuela primaria, etc.
La confusión del concepto de igualdad ha llevado a otros tantos disparates dignos del Maestro Firpo, que podría recopilar en el libro ”Llanto en la escuela”.
La democracia.
La escuela ha de ser democrática. Por lo tanto los clientes deben ejercer sus derechos democráticamente. Para ello el profesor coordinador hará que funcione regularmente la asamblea de la clase. Esta asamblea de la clase, deberá efectuarse por lo menos dos veces cada semestre. (El año escolar que comienza en agosto y termina en junio, de divide en dos semestres: el de otoño, agosto a diciembre y el de primavera, enero a junio.) En esas asambleas los alumnos deberán discutir, con un orden del día previamente establecido y con riguroso levantamiento de actas, en el horario establecido, durante el tiempo asignado, generalemente una hora, con asistencia obligatoria, asuntos tan importantes como: ¿Necesitamos más Pc portátiles? ¿Son demasiadas las pruebas planeadas para tal o cual semana? (Porque se estudia para la prueba y no durante el curso). Una democracia tutelada, impuesta, como se estila en este mundo actual. Tales asambleas de clase son deliberativas. No tienen poder de decisión. En ellas también pueden surgir quejas tales como: A la profesora de química no se le entiende nada; sus pruebas son muy difíciles, etc. con el consiguiente llamado de atención por parte de la dirección a esa profesora.
Aparte de las asambleas de clase, existen también las asambleas del programa. Por programa debe entenderse lo que en Uruguay se llamaba ”preparatorios de…”, así por ejemplo, el Programa Científico, equivaldría a lo que nosotros, los uruguayos, llamábamos Preparatorios Científico (ahora 5º y 6º del 2º ciclo, nota de Luis Campelo). Las asambleas del programa siguen en mismo estilo de las de clase, con la diferencia que en ella participan sólo los delegados de clase, pero el modelo es el mismo.
Y naturalmente, en este modelo más bien corporativo que democrático, existen las asambleas de la escuela, o como se les denomina la Conferencia de la Escuela, también con representantes de cada programa. De esta manera, guardando las formas, y dando nombres a cosas vacías se cree que el objeto, en este caso Democracia, se ha creado.
En el mismo orden de cosas existe una democracia para los profesores. Los profesores se reúnen por programa, una vez a la semana, una hora, (asistencia obligatoria, bajo la dirección del encargado del programa), para discutir cosas tan vitales para la escuela, tales como: ¿Cómo lograr que más muchachas elijan el Programa Técnico? Etc.
Mi escuela atiende aproximadamente mil quinientos alumnos, que cursan uno de los diez y seis programas que se imparten en ella. En la escuela hay cinco directores que atienten a cuatro programas cada uno, aproximadamente. Existe también un jefe superior que supervisa todo. Además otros tantos cargos con rango de jefes, para atender distintas reparticiones, en total nueve jefes.
Cada uno de los directores, reúne una vez al mes durante una hora y quince minutos a sus profesores, bajo más o menos las mismas formas que he descrito más arriba. Aquí se pueden tratar temas tan importantes como: Balance y Resultado del ejercicio anterior.
A su vez los jefes se reúnen con los encargados de los programas bajo la dirección del jefe máximo, (su título es en realidad Jefe de Educación).
En una palabra, una formidable pirámide corporativa, que ni el mismo Duce hubiera imaginado. Pirámide que crea a su vez una producción de papel que inmoviliza, paraliza, la tarea docente, por si algún desnorteado cree que es para enseñar que lo contrataron.
No he enumerado otras formas de democracia que tambíén se dan como las asambleas del claustro de materia, etc.
Laicidad
El Estado se separó de la iglesia luterana sueca, hace unos quince años. De manera que el concepto de laicidad aun no ha sido bien comprendido. Por tanto no habrá de extrañar que muchas escuelas celebran su finalización de cursos en la iglesia del pueblo, con sermón incluido y cánticos religiosos. La mía no. Pero siguiendo su espíritu democrático, permite que los estudiantes cristianos tengan una sala donde puedan ejercitar sus devociones y cánticos. Estos clientes pueden no asistir a sus cursos si tienen alguna actividad importante, sin que por ello se les genere inasistencia injustificada. La escuela cede gustosa su salón de actos para que eminentes disertantes expongan sus ideas. La última conferencia fue dada por un prestigioso líder religioso, que expuso con detalle, como la teoría de Darwin es incorrecta, siendo, en su lugar, todo obra de un Creador.
¿Porqué no se aplica el principio de laicidad? La pregunta es notable; la respuesta, trivial: Porque si no se les cediera las salas, estos clientes amenazaron con dejar la escuela y crear una escuela privada confesional, con la consiguiente pérdida económica que ello conllevaría.
Mi autoridad cesa ante vuestra presencia soberana o dicho de otro modo, el cliente siempre tiene razón.
A manera de muestra contaré una anécdota. Mi escuela tiene dos pisos. Pero no están superpuestos, sino que la planta alta bordea la baja, de tal manera que el techo de la última es la claraboya del edificio. De esta manera la poca luz que existe por estas zonas y estación se aprovecha. En la parte alta, sobre una de las salidas estaban cuatro clientes, mandando escupitajos para abajo. Un colega, que caminaba por la planta baja, observó esto y se dirigió, por las escaleras, donde los mal educados estaban. Llegado allí preguntó quien era el de los escupitajos. A lo que los muchachos contestaron que nadie estaba escupiendo para abajo. A lo que mi colega les hizo saber que a parte de sucios eran cobardes y se dirigió hacia la dirección con muy poca esperanza de encontrar un director, ya que ellos casi siempre están en alguna importante reunión.
Llegado allí, la secretaria le confirmó sus sospechas. Pero justo en ese momento, uno de los directores, regresaba apresurado a su escritorio para buscar, seguramente algún papel muy importante. Mi colega, le hizo saber lo que estaba ocurriendo. El director le preguntó si podría reconocerlos mirando el catálogo de fotos. Mi amigo, tomó al director por el brazo y mientras le decía que lo mejor era reconocerlos en el lugar, empujaba suavemente del brazo del director, dirigiéndose a donde estaban ellos. Una vez allí, el director efectuó la misma pregunta que había hecho mi colega, obteniendo la misma respuesta. Entonces volviéndose hacia el profesor le dice que como los muchachos negaban, el no podía hacer nada.
Moraleja: más vale la palabra de un cliente que la de un veterano profesor. Mi amigo decidió en ese momento pedir su pase jubilatorio.
La libertad de expresión.
Como pareciera natural, cualquier persona normal, comentaría con vecinos y amigos, inclusive escribiría en la prensa, estos hechos, esta locura. Si asi lo hiciera, se consideraría una falta de lealtad del empleado (maestro, profesor) con su empleador (el municipio). A pesar de ello se leen en los periódicos, casi diariamente, remitidos que denuncian estas barbaridades. Desafía el remitente, muchas veces no anónimo la venganza de su empleador. Pero atención: hay remedio para todo. En efecto, el municipio en el cual trabajo, y del cual depende mi escuela, siguiendo el ejemplo de otros municipios, hará firmar a todos sus empleados una declaración de lealtad (5). Por la cual el empleado se compromete a guardar silencio. Se hace notar en esta declaración, que el empleado está obligado a guardar silencio, aun cuando termine de trabajar en el municipio. Se aclara en la misma, que el no cumplimiento por parte del empleado de lo estipulado en este pacto de silencio, dará lugar a multas y aún cárcel, dependiendo de lo que se haya revelado.
El futuro
¿Qué puede pasar con una sociedad que vacía de contenidos y valores a su escuela pública?
Recuerdo a Varela cuando, criticado por algunos por ser ministro de Latorre, sostuvo que no era esa dictadura la que la escuela pública por él pensada iba a eliminar, sino las que pudieran venir luego.
Una sociedad donde su escuela no enseñe a pensar, a ser crítico, está condenada a ser una sociedad totalitaria, no democrática.
Finalmente, recordando a Martí, ser cultos para ser libres, la sociedad sueca, con una escuela donde la cultura general es ya una especie en extinción, se condena a la alienación del consumismo.
Los ciudadanos no elegirán libremente a sus gobernates, sino que seguirán lo que los medios masivos de comunicación le dicten.
Exequiel Caldas para Esquina Montevideo
(1) Se emplea la palabra ”cliente” y no alumno en los documentos escolares, aunque el lector no pueda creerlo. (2) Inspectores existen, pero sus funciones ya no son la de hacer visitas de inspección, sino que sus funciones son puramente burocráticas. (3) Investigar es la palabra que se usa para esta forma de ”estudiar”. (4) El contenido de esta prueba nacional, es secreto hasta el año 2015. Al haber revelado una parte de la misma he cometido un delito. (5) Me recuerda una cierta Declaración de Fe Democrática.