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15 enero 2010

Haití: La maldición blanca



Foto: Efe


El primer día de este año, la libertad cumplió dos siglos de vida en el mundo. Nadie se enteró, o casi nadie. Pocos días después, el país del cumpleaños, Haití, pasó a ocupar algún espacio en los medios de comunicación; pero no por el aniversario de la libertad universal, sino porque se desató allí un baño de sangre que acabó volteando al presidente Aristide. Haití fue el primer país donde se abolió la esclavitud. Sin embargo, las enciclopedias más difundidas y casi todos los textos de educación atribuyen a Inglaterra ese histórico honor. Es verdad que un buen día cambió de opinión el imperio que había sido campeón mundial del tráfico negrero; pero la abolición británica ocurrió en 1807, tres años después de la revolución haitiana, y resultó tan poco convincente que en 1832 Inglaterra tuvo que volver a prohibir la esclavitud.

Nada tiene de nuevo el ninguneo de Haití. Desde hace dos siglos, sufre desprecio y castigo. Thomas Jefferson, prócer de la libertad y propietario de esclavos, advertía que de Haití provenía el mal ejemplo; y decía que había que “confinar la peste en esa isla”. Su país lo escuchó. Los Estados Unidos demoraron sesenta años en otorgar reconocimiento diplomático a la más libre de las naciones. Mientras tanto, en Brasil, se llamaba haitianismo al desorden y a la violencia. Los dueños de los brazos negros se salvaron del haitianismo hasta 1888. Ese año, el Brasil abolió la esclavitud. Fue el último país en el mundo.

Haití ha vuelto a ser un país invisible, hasta la próxima carnicería. Mientras estuvo en las pantallas y en las páginas, a principios de este año, los medios trasmitieron confusión y violencia y confirmaron que los haitianos han nacido para hacer bien el mal y para hacer mal el bien.

Desde la revolución para acá, Haití sólo ha sido capaz de ofrecer tragedias. Era una colonia próspera y feliz y ahora es la nación más pobre del hemisferio occidental. Las revoluciones, concluyeron algunos especialistas, conducen al abismo. Y algunos dijeron, y otros sugirieron, que la tendencia haitiana al fratricidio proviene de la salvaje herencia que viene del Africa. El mandato de los ancestros. La maldición negra, que empuja al crimen y al caos. De la maldición blanca, no se habló.

La Revolución Francesa había eliminado la esclavitud, pero Napoleón la había resucitado: –¿Cuál ha sido el régimen más próspero para las colonias? –El anterior. –Pues, que se restablezca. Y, para reimplantar la esclavitud en Haití, envió más de cincuenta naves llenas de soldados. Los negros alzados vencieron a Francia y conquistaron la independencia nacional y la liberación de los esclavos. En 1804, heredaron una tierra arrasada por las devastadoras plantaciones de caña de azúcar y un país quemado por la guerra feroz. Y heredaron “la deuda francesa”. Francia cobró cara la humillación infligida a Napoleón Bonaparte. A poco de nacer, Haití tuvo que comprometerse a pagar una indemnización gigantesca, por el daño que había hecho liberándose. Esa expiación del pecado de la libertad le costó 150 millones de francos oro. El nuevo país nació estrangulado por esa soga atada al pescuezo: una fortuna que actualmente equivaldría a 21,700 millones de dólares o a 44 presupuestos totales del Haití de nuestros días. Mucho más de un siglo llevó el pago de la deuda, que los intereses de usura iban multiplicando. En 1938 se cumplió, por fin, la redención final. Para entonces, ya Haití pertenecía a los bancos de los Estados Unidos.

A cambio de ese dineral, Francia reconoció oficialmente a la nueva nación. Ningún otro país la reconoció. Haití había nacido condenada a la soledad.

Tampoco Simón Bolívar la reconoció, aunque le debía todo. Barcos, armas y soldados le había dado Haití en 1816, cuando Bolívar llegó a la isla, derrotado, y pidió amparo y ayuda. Todo le dio Haití, con la sola condición de que liberara a los esclavos, una idea que hasta entonces no se le había ocurrido. Después, el prócer triunfó en su guerra de independencia y expresó su gratitud enviando a Port-au-Prince una espada de regalo. De reconocimiento, ni hablar.

En realidad, las colonias españolas que habían pasado a ser países independientes seguían teniendo esclavos, aunque algunas tuvieran, además, leyes que lo prohibían. Bolívar dictó la suya en 1821, pero la realidad no se dio por enterada. Treinta años después, en 1851, Colombia abolió la esclavitud; y Venezuela en 1854.

En 1915, los marines desembarcaron en Haití. Se quedaron diecinueve años. Lo primero que hicieron fue ocupar la aduana y la oficina de recaudación de impuestos. El ejército de ocupación retuvo el salario del presidente haitiano hasta que se resignó a firmar la liquidación del Banco de la Nación, que se convirtió en sucursal del Citibank de Nueva York. El presidente y todos los demás negros tenían la entrada prohibida en los hoteles, restoranes y clubes exclusivos del poder extranjero. Los ocupantes no se atrevieron a restablecer la esclavitud, pero impusieron el trabajo forzado para las obras públicas. Y mataron mucho. No fue fácil apagar los fuegos de la resistencia. El jefe guerrillero, Charlemagne Péralte, clavado en cruz contra una puerta, fue exhibido, para escarmiento, en la plaza pública.

La misión civilizadora concluyó en 1934. Los ocupantes se retiraron dejando en su lugar una Guardia Nacional, fabricada por ellos, para exterminar cualquier posible asomo de democracia. Lo mismo hicieron en Nicaragua y en la República Dominicana. Algún tiempo después, Duvalier fue el equivalente haitiano de Somoza y de Trujillo.

Y así, de dictadura en dictadura, de promesa en traición, se fueron sumando las desventuras y los años.

Aristide, el cura rebelde, llegó a la presidencia en 1991. Duró pocos meses. El gobierno de los Estados Unidos ayudó a derribarlo, se lo llevó, lo sometió a tratamiento y una vez reciclado lo devolvió, en brazos de los marines, a la presidencia. Y otra vez ayudó a derribarlo, en este año 2004, y otra vez hubo matanza. Y otra vez volvieron los marines, que siempre regresan, como la gripe.

Pero los expertos internacionales son mucho más devastadores que las tropas invasoras. País sumiso a las órdenes del Banco Mundial y del Fondo Monetario, Haití había obedecido sus instrucciones sin chistar. Le pagaron negándole el pan y la sal. Le congelaron los créditos, a pesar de que había desman telado el Estado y había liquidado todos los aranceles y subsidios que protegían la producción nacional. Los campesinos cultivadores de arroz, que eran la mayoría, se convirtieron en mendigos o balseros. Muchos han ido y siguen yendo a parar a las profundidades del mar Caribe, pero esos náufragos no son cubanos y raras veces aparecen en los diarios.

Ahora Haití importa todo su arroz desde los Estados Unidos, donde los expertos internacionales, que son gente bastante distraída, se han olvidado de prohibir los aranceles y subsidios que protegen la producción nacional.

En la frontera donde termina la República Dominicana y empieza Haití, hay un gran cartel que advierte: El mal paso. Al otro lado, está el infierno negro. Sangre y hambre, miseria, pestes. En ese infierno tan temido, todos son escultores. Los haitianos tienen la costumbre de recoger latas y fierros viejos y con antigua maestría, recortando y martillando, sus manos crean maravillas que se ofrecen en los mercados populares. Haití es un país arrojado al basural, por eterno castigo de su dignidad. Allí yace, como si fuera chatarra. Espera las manos de su gente.

Eduardo Galeano


10 mayo 2009

La casa de las palabras





A la casa de las palabras, soñó Helena Villagra, acudían los poetas. Las palabras, guardadas en viejos frascos de cristal, esperaban a los poetas y se les ofrecían, locas de ganas de ser elegidas: ellas rogaban a los poetas que las miraran, que las olieran, que las tocaran, que las lamieran. Los poetas abrían los frascos, probaban palabras con el dedo y entonces se relamían o fruncían la nariz. Los poetas andaban en busca de palabras que no conocían, y también buscaban palabras que conocían y habían perdido. En la casa de las palabras había una mesa de los colores. En grandes fuentes se ofrecían los colores y cada poeta se servía del color que le hacía falta: amarillo limón o amarillo sol, azul de mar o de humo, rojo lacre, rojo sangre, rojo vino...
Eduardo Galeano
de El libro de los abrazos


Hoy que Emily se nos fué y nos dejó casi sin palabras que transmitan sentimientos, nos vendría muy bien encontrar tus palabras con arcoiris y tu abrazo redondo.

Te queremos mucho. Feliz día viejita!!!







26 abril 2009

¿Qué pasa con "Las venas abiertas de América Latina"?





Marcos Roitman Rosenmann

No entiendo el revuelo causado tras la donación del presidente de la República Bolivariana de Venezuela a su homónimo estadunidense del ensayo Las venas Abiertas de América Latina. Dicho gesto está derramando más tinta informativa que la persecución por parte del gobierno de Daniel Ortega a las mujeres que abortan, que las políticas represivas de la presidenta Bachelet a las comunidades mapuches, que las matanzas de campesinos a manos del gobierno de Álvaro Uribe o el asedio a las comunidades zapatistas por parte del gobierno de Felipe Calderón en Chiapas. Sin olvidar el silencio mediático a las acciones del gobierno de Lula contra el movimiento de los sin tierra o la entrega de la selva Amazónica a las trasnacionales. Y qué decir del enmudecimiento al elevado nivel de corrupción del gobierno de Cristina Kichner en Argentina.

La sociedad del espectáculo prefiere la farándula. Se apegan a lo fácil y lo superficial. Acertado o no el regalo, quien debe opinar, tras su lectura, es el agasajado. O acaso, preferían que le entregase una edición de las Obras completas de Simón Bolívar o Francisco de Miranda. Tal vez debía inclinarse por Howard Zinn y su famosa La otra historia de los Estados Unidos. No, en su fuero interno, el presidente venezolano optó por Las venas abiertas de América Latina, una entre otras muchas. Sin duda, hubo quienes le aconsejarían haber pensado en Nuestra América, de José Martí, o Cien años de Soledad, de Gabriel García Márquez, o Doña Bárbara, por hacer patria. Las posibilidades eran múltiples. En cualquier caso, para los representantes de los medios de información pertenecientes a los grandes monopolios informativos, la noticia estaba en el gesto y su protagonista, el presidente Chávez. Una vez acotado el autor del gesto, lo siguiente venía rodado. Haga lo que haga, siempre lo hará mal y será un acto vulgar y caricaturesco. Es la lógica esquizofrénica del doble vínculo, propio de la siquiatría clínica aplicada a la crítica política. Ante dos opciones sea cual sea la elegida, el hacedor será siempre cuestionado por elegir la opción equivocada. Forma parte de una construcción paradójica y ofrece la posibilidad para deslegitimar la decisión. En este caso, sólo ha faltado mencionar que no contento con elegir mal, su arrogancia le hizo olvidar que Obama no lee en castellano. Un doble insulto. Debía haberse informado y optar por la versión en lengua inglesa.

Sin embargo, saltándose el protocolo, tuvo el descaro de darle la mano y ofrecer el tan traído ensayo. A continuación se urden estratagemas interpretativas de diván sicoanalítico para explicar el motivo secreto de tal acto. ¿Qué esconde la intención? ¿Pretende lavar el cerebro de Obama?

Al día siguiente de dar la noticia, muchos se apresuraron a comprar el susodicho titulo, disparándose sus ventas. Seguramente Eduardo Galeano recuerda hoy con cierta nostalgia de autor, al final de la campaña del PSOE, en medio del discurso compulsivo de Javier Solana contra la OTAN, su presencia en la Plaza Mayor de Madrid, apoyado en los soportales, con una mesa plegable, vendiendo Las venas abiertas. Pocos lo reconocimos. Hoy deberá estar pendiente para que no le esquilmen sus derechos de autor. La historia no olvida.

Sin embargo, el gesto del presidente Chávez se torna un factor más, en manos de sus detractores, para desacreditar a la República Bolivariana y su presidente. Así, se emprende una diatriba contra su política interna entre los cuales podemos destacar los programas de vivienda social, educación, salud popular y de participación en el proceso de toma de decisiones en políticas públicas antes reservadas a la clase política. Es un populista y un caudillo, se dirá. Igualmente, se arremete contra su acción exterior. Se busca deslegitimar su política en América latina. Desde el proyecto de la Alba, la creación de un banco regional y adopción de una moneda única, el Sucre, pasando por sus denuncias contra el bloqueo hacia Cuba o su defensa al gobierno constitucional de Evo Morales.

Hay muchos que ven en sus palabras y actos, un obstáculo para seguir esquilmando las riquezas naturales y vivir como auténticos plutócratas, en medio de la miseria y la explotación de sus connacionales. En este sentido, no les gusta su empeño en promover una América Latina soberana en el terreno internacional. Es por este motivo y no otro que atacan a su persona y sus actos, sea cual sea su índole. Puede ser desde un regalo, cantar en una fiesta, dar el pitido inicial a un partido de futbol o beisbol. Todo se puede utilizar en su contra y sirve para tal propósito. En este caso ha sido un libro, el contenido y su autor es lo de menos. Otro hubiese sido igualmente útil para la ocasión.

Seguramente Las venas abiertas de América Latina resumen de forma épica las luchas de los pueblos latinoamericanos y ninguno de los hechos relatados es falso. Recoge fielmente algunos de los momentos degradantes de la actuación del imperialismo y las clases dominantes de nuestro continente, a la par que expone con dolor, en ocasiones con frustración, las luchas de las clases oprimidas por la dignidad, la democracia y la justicia social. Estoy convencido que ha sido esta manera de presentar la historia desde abajo lo que más irrita a sus detractores. Ello pone en evidencia como son y como se comportan las oligarquías y aristocracias latinoamericanas, junto con sus socios europeos y de Estados Unidos. Se sienten insultados.

En España, sin ir más lejos, el corresponsal para la cumbre de Trinidad y Tobago, Antonio Caño, opta por descalificar la obra al adjetivarla de calenturienta, maniquea, izquierdista, poco rigurosa y falta de objetividad. Opinión a la cual se sumarían tertulianos adscritos a las cadenas de radio y televisión, públicas y privadas. Así, un sin número de personajes de la farándula política decidieron aplicar la inquisición y dar puyas a su autor. Los detractores del gesto del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, encuadran Las venas abiertas en una visión esquemática proveniente de una generación de revolucionarios anticapitalistas llena de rencor hacia Occidente y su cultura. Hoy recogen su relevo antisistémicos y globalofóbicos. Hugo Chávez recoge el testigo, siendo el verdadero motivo para regalarlo al mayor representante de la democracia, la libertad y el respeto a los derechos humanos en el mundo. ¿Tal vez buscaba su reconversión? Todo es posible. Aun así, Las venas abiertas de América Latina tiene vida propia. No deja de alertar sobre lo estúpido de guardar silencio ante tanta ignominia.

Fuente: La Jornada






24 abril 2009

Eduardo Galeano



Gran alborozo en las redacciones de los periódicos, radios y televisiones de todo el mundo. Chávez se aproxima a Obama con un libro en la mano, es evidente que cualquier persona razonable pensará que la ocasión para pedirle un autógrafo al presidente de Estados Unidos está mal elegida, allí, en plena reunión de la cumbre, pero, al final, no, se trata de una delicada oferta de jefe de Estado a jefe de Estado, nada menos que Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano. Claro que el gesto iba cargado de intenciones. Chávez pensaría: “Este Obama no sabe nada de nosotros, entonces casi no había nacido, Galeano le enseñará”. Esperemos que así sea. Lo más interesante, además de que se agotaran Las venas en Amazon, ya que pasaron en un instante de un modestísimo lugar en la lista de ventas hasta la gloria comercial del “best-seller”, del cincuenta y tantos mil al segundo puesto en la clasificación, fue lo rápido y aparentemente concertados que aparecieron los comentarios negativos, sobre todo en la prensa, tratando de descalificar, en algún que otro caso con ciertos matices benevolentes, el libro de Eduardo Galeano, insistiendo en que la obra, además de excederse en análisis mal fundamentados y en marcados preconceptos ideológicos, estaba desactualizada en cuanto a la realidad presente. Pues bien, Las venas abiertas de América Latina se publicó en 1971, hace casi cuarenta años, luego, a no ser que su autor fuese una especie de Nostradamus, sólo con un hercúleo esfuerzo imaginativo sería capaz de pronosticar la realidad de 2009, tan diferente ya de los años inmediatamente anteriores. La denuncia de los apresurados comentaristas, además de mal intencionada, es bastante ridícula, tanto como lo sería la acusación de que la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, por ejemplo, escrita en el siglo XVII por Bernal Díaz del Castillo, abunda, también ésta, en análisis mal fundamentados y con marcadísimos preconceptos ideológicos. La verdad es que quien pretenda ser informado sobre lo que pasó en América, de esa América, desde el siglo XV, sólo ganará leyendo el libro de Eduardo Galeano. Lo malo de esos y otros comentaristas que se enjambran por ahí es que saben poco de Historia. Ahora solo nos falta ver como aprovechará Barack Obama la lectura de Las venas abiertas. Buen alumno parece ser.

José Saramago

Fuente: El cuaderno de Saramago






24 enero 2009

Los espejos del Paraíso





La publicidad habla del automóvil como una bendición al alcance de todos. ¿Un derecho universal, una conquista democrática? Si fuera verdad, y todos los seres humanos pudieran convertirse en felices propietarios de este medio de transporte convertido en talismán, el planeta sufriría muerte súbita por falta de aire. Y antes, dejaría de funcionar por falta de energía. Nos queda petróleo para dos generaciones. Ya hemos quemado en un ratito una gran parte del petróleo que se había formado a lo largo de millones de años. El mundo produce autos al ritmo de los latidos del corazón, más de uno por segundo, y ellos están devorando más de la mitad de todo el petróleo que el mundo produce.

Por supuesto, la publicidad miente. Los numeritos dicen que el automóvil no es un derecho universal, sino un privilegio de pocos. Sólo el veinte por ciento de la humanidad dispone del 80 por ciento de los autos, aunque el cien por ciento de la humanidad tenga que sufrir las consecuencias. Como tantos otros símbolos de la sociedad de consumo, éste es un instrumento que está en manos del norte del mundo y de las minorías que en el sur reproducen las costumbres del norte y creen, y hacen creer, que quien no tiene permiso de conducir no tiene permiso de existir.

El 85 por ciento de la población de la capital de México viaja en el 15 por ciento del total de vehículos. Uno de cada diez habitantes de Bogotá es dueño de nueve de cada diez automóviles. Aunque la mayoría de los latinoamericanos no tiene el derecho de comprar un auto, todos tienen el deber de pagarlo. De cada mil haitianos, sólo cinco están motorizados, pero Haití dedica un tercio de sus importaciones a vehículos, repuestos y gasolina. Un tercio dedica, también, El Salvador. Según Ricardo Navarro, especialista en estos temas, el dinero que Colombia gasta cada año para subsidiar la gasolina, alcanzaría para regalar dos millones y medio de bicicletas a la población.

El derecho de matar.

Un solo país, Alemania, tiene más automóviles que la suma de todos los países de América Latina y Africa. Sin embargo, en el sur del mundo mueren tres de cada cuatro muertos en los accidentes de tráfico de todo el planeta. Y de los tres que mueren, dos son peatones.

En eso, al menos, no miente la publicidad, que suele comparar al auto con un arma: acelerar es como disparar, proporciona el mismo placer y el mismo poder. La cacería de los caminantes es frecuente en algunas de las grandes ciudades latinoamericanas, donde la coraza de cuatro ruedas estimula la tradicional prepotencia de los que mandan y de los que actúan como si mandaran. Y en estos últimos tiempos, tiempos de creciente inseguridad, al impune matonismo de siempre se agrega el pánico a los asaltos y a los secuestros. Cada vez hay más gente dispuesta a matar a quien se le ponga delante. Las minorías privilegiadas, condenadas al miedo perpetuo, pisan el acelerador a fondo para aplastar la realidad o para huir de ella, y la realidad es una cosa muy peligrosa que ocurre al otro lado de las ventanillas cerradas del automóvil.

El derecho de invadir.

Por las calles latinoamericanas circula una ínfima parte de los automóviles del mundo, pero algunas de las ciudades más contaminadas del mundo están en América Latina.

La imitación servil de los modelos de vida de los grandes centros dominantes, produce catástrofes. Las copias multiplican hasta el delirio los defectos del original. Las estructuras de la injusticia hereditaria y las contradicciones sociales feroces han generado ciudades que crecen fuera de todo posible control, gigantescos frankensteins de la civilización: la importación de la religión del automóvil y la identificación de la democracia con la sociedad de consumo, tienen, en esos reinos del sálvese quien pueda, efectos más devastadores que cualquier bombardeo.

Nunca tantos han sufrido tanto por tan pocos. El transporte público desastroso y la ausencia de ciclovías hace obligatorio el uso del automóvil, pero la inmensa mayoría, que no lo puede comprar, vive acorralada por el tráfico y ahogada por el smog. Las aceras se reducen, hay cada vez más parkings y cada vez menos barrios, cada vez más autos que se cruzan y cada vez menos personas que se encuentran. Los autobuses no sólo son escasos: para peor, en muchas ciudades el transporte público corre por cuenta de unos destartalados cachivaches que echan mortales humaredas por los caños de escape y multiplican la contaminación en lugar de aliviarla.

El derecho de contaminar.

Los automóviles privados están obligados, en las principales ciudades del norte del mundo, a utilizar combustibles menos venenosos y tecnologías menos cochinas, pero en el sur la impunidad del dinero es más asesina que la impunidad de las dictaduras militares. En raros casos, la ley obliga al uso de gasolina sin plomo y de convertidores catalíticos, que requieren controles estrictos y son de vida limitada: cuando la ley obliga, se acata pero no se cumple, según quiere la tradición que viene de los tiempos coloniales.

Algunas de las mayores ciudades latinoamericanas viven pendientes de la lluvia y el viento, que no limpian de veneno el aire, pero al menos se lo llevan a otra parte. La ciudad de México vive en estado de perpetua emergencia ambiental, provocada en gran medida por los automóviles, y los consejos del gobierno a la población, ante la devastación de la plaga motorizada, parecen lecciones prácticas para enfrentar una invasión de marcianos: evitar los ejercicios, cerrar herméticamente las casas, no salir, no moverse. Los bebés nacen con plomo en la sangre y un tercio de los ciudadanos padece dolores crónicos de cabeza.

O usted deja de fumar, o se muere en un año advirtió el médico a un amigo mío, habitante de la ciudad de México, que no había fumado ni un solo cigarrillo en toda su vida.

La ciudad de Sao Pablo respira los domingos y se asfixia los días de semana. Año tras año se va envenenando el aire de Buenos Aires, al mismo ritmo en que crece el parque automotor, que el año pasado aumentó en medio millón de vehículos. Santiago de Chile está separada del cielo por un paraguas de smog, que en los últimos 15 años ha duplicado su densidad, mientras también se duplicaba, casualmente, la cantidad de automóviles.

Eduardo Galeano

Fuente: Argenpress






18 enero 2009

Operación Plomo Impune



Ilustración: Ben Heine


Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas.


Eduardo Galeano


Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos. Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones, en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

***

Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.

No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.

***

Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con eta, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar al ira. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

***

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.

Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

***

La llamada comunidad internacional, ¿existe?

¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que Estados Unidos se pone cuando hace teatro?

Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas rinden tributo a la sagrada impunidad.

Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró.)

Fuente: Brecha






07 noviembre 2008

Ojalá





Eduardo Galeano


¿Obama probará, desde el gobierno, que sus amenazas guerreras contra Irán y Pakistán fueron no más que palabras, proclamadas para seducir oídos difíciles durante la campaña electoral?

Ojalá. Y ojalá no caiga ni por un momento en la tentación de repetir las hazañas de George W. Bush. Al fin y al cabo, Obama tuvo la dignidad de votar contra la guerra de Irak, mientras el Partido Demócrata y el Partido Republicano ovacionaban el anuncio de esa carnicería.

Durante su campaña, la palabra leadership fue la más repetida en los discursos de Obama. Durante su gobierno, ¿continuará creyendo que su país ha sido elegido para salvar el mundo, tóxica idea que comparte con casi todos sus colegas? ¿Seguirá insistiendo en el liderazgo mundial de los Estados Unidos y su mesiánica misión de mando?

Ojalá esta crisis actual, que está sacudiendo los cimientos imperiales, sirva al menos para dar un baño de realismo y de humildad a este gobierno que comienza.

¿Obama aceptará que el racismo sea normal cuando se ejerce contra los países que su país invade? ¿No es racismo contar uno por uno los muertos invasores en Irak y olímpicamente ignorar los muchísimos muertos en la población invadida? ¿No es racista este mundo donde hay ciudadanos de primera, segunda y tercera categoría, y muertos de primera, segunda y tercera?

La victoria de Obama fue universalmente celebrada como una batalla ganada contra el racismo. Ojalá él asuma, desde sus actos de gobierno, esa hermosa responsabilidad.

¿El gobierno de Obama confirmará, una vez más, que el Partido Demócrata y el Partido Republicano son dos nombres de un mismo partido?

Ojalá la voluntad de cambio, que estas elecciones han consagrado, sea más que una promesa y más que una esperanza. Ojalá el nuevo gobierno tenga el coraje de romper con esa tradición del partido único, disfrazado de dos que a la hora de la verdad hacen más o menos lo mismo aunque simulen que se pelean.

¿Obama cumplirá su promesa de cerrar la siniestra cárcel de Guantánamo?

Ojalá, y ojalá acabe con el siniestro bloqueo de Cuba.

¿Obama seguirá creyendo que está muy bien que un muro evite que los mexicanos atraviesen la frontera, mientras el dinero pasa sin que nadie le pida pasaporte?

Durante la campaña electoral, Obama nunca enfrentó con franqueza el tema de la inmigración. Ojalá a partir de ahora, cuando ya no corre el peligro de espantar votos, pueda y quiera acabar con ese muro, mucho más largo y bochornoso que el Muro de Berlín, y con todos los muros que violan el derecho a la libre circulación de las personas.

¿Obama, que con tanto entusiasmo apoyó el reciente regalito de setecientos cincuenta mil millones de dólares a los banqueros, gobernará, como es costumbre, para socializar las pérdidas y para privatizar las ganancias?

Me temo que sí, pero ojalá que no.

¿Obama firmará y cumplirá el compromiso de Kyoto, o seguirá otorgando el privilegio de la impunidad a la nación más envenenadora del planeta? ¿Gobernará para los autos o para la gente? ¿Podrá cambiar el rumbo asesino de un modo de vida de pocos que se rifan el destino de todos?

Me temo que no, pero ojalá que sí.

¿Obama, primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos, llevará a la práctica el sueño de Martin Luther King o la pesadilla de Condoleezza Rice?

Esta Casa Blanca, que ahora es su casa, fue construida por esclavos negros. Ojalá no lo olvide, nunca.

Fuente: Página 12






04 noviembre 2008

SALGADO





Estas fotos te miran.

Sus personajes son personas

que te miran.


Parecen más muertos que vivos, fantasmas exóticos brotados de un desierto de espinas que no es de este mundo ni de este tiempo. Pero te miran, y calladamente te interpelan. Dicen: Tu mundo es también mi mundo, tu tiempo es también mi tiempo.Prisioneros de la sequía y de la guerra, castigados como su paisaje, ellos esperan. Esperan que pase algo, que pase alguien.


Eduardo Galeano

Fotografías: Sebastião Salgado


En el Sahel, donde hace veinte años realizó esta obra de trágica grandeza, Sebastião Salgado cambió de profesión. Era economista, se hizo fotógrafo. Y cámara en mano, se lanzó al camino. Anduvo mucho, por todas partes.

Alguna vez llegó a una mina abandonada, allá en lo hondo de la Guayana francesa, que ni cementerio tenía, porque ni los muertos habían querido quedarse. Y encontró a un viejo, un sobreviviente, que seguía escarbando la arena en busca de oro. Sentado bajo un árbol más viejo que él, revolvía la batea.

Había venido hacía medio siglo, quién sabe de dónde.

—Mi mujer es muy linda –dijo.

Y mostró a Salgado una foto borrosa y rotosa.

—Me está esperando –dijo.

Ella tenía 20 años. Tenía 20 años desde hacía medio siglo, quién sabe dónde.

*******




La historia viva de la mayoría de la humanidad es, también, una foto borrosa y rotosa.

Salgado le ha devuelto luz y plenitud. Una cámara consagrada al rescate de los olvidados: desde Sahel en adelante, Salgado ha hecho la crónica del naufragio universal. No se ha ocupado de los navegantes, sino de los náufragos, los arrojados por la borda en el viaje del mundo, que son mucho más numerosos. Ellos, los ignorados de siempre, vienen del mismo barco, y el artista quiere que se sepa: “No hay cámaras allí –dice–. Por eso voy”.

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Nada que ver con el turismo de la miseria, las imágenes del infortunio ajeno que alimentan a la sociedad de consumo brindándole consuelos y coartadas. Salgado no fusila a los desamparados: les rinde homenaje. No fotografía a traición, desde lejos, disparando con teleobjetivo. Se mete en la realidad que elige, o que lo elige, su realidad del Sur, y la comparte. Fotografía desde cerca, desde adentro.

Alta belleza tiene su obra. La belleza, ¿maquilla el horror? ¿Miente el horror, para hacerlo digerible? “La belleza –dice el artista– proviene de las personas que encuentro. Ellas son las que me regalan esas imágenes.”

No hay maquillaje ni mentira: Salgado revela el secreto resplandor de la dignidad humana, que fulgura dentro de la oscuridad. La calidad estética de sus fotografías, nacida del respeto, celebra esa porfiada belleza de los condenados del mundo.

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Aquella aventura iniciada en el Sahel continuó después en grandes obras, de largo aliento.

La más reciente es la que dedicó al tema de la emigración.

No son libres los caminos del éxodo humano.

En inmensas caravanas, marchan los fugitivos de la vida imposible. Viajan desde el sur hacia el norte y desde el sol naciente hacia el poniente;; vienen desde la orilla latinoamericana del Río Bravo, desde la orilla africana del mar Mediterráneo y desde otras orillas del oriente del mapa.

Les han robado su lugar en el mundo, han sido despojados de sus trabajos y sus tierras.

Muchos huyen de las guerras, pero muchos más huyen de los precios de ruina y de los salarios de hambre. Abandonan sus suelos extenuados, sus bosques arrasados, sus ríos envenenados. Los desterrados de la globalización peregrinan inventando caminos, queriendo casa, golpeando puertas: las puertas que se abren, mágicamente, al paso del dinero, se cierran en sus narices. Expulsados, rechazados, prohibidos, millones de parias deambulan por el mundo.

En cuarenta países, durante varios años, Sebastião Salgado ha fotografiado esta tragedia de nuestro tiempo. Son trescientas imágenes. Y las trescientas imágenes de esta inmensa desventura humana caben, todas, en un segundo. Suma solamente un segundo toda la luz que ha entrado en la cámara, a lo largo de tantas fotografías: apenas una guiñada en los ojos del sol, no más que un instantito en la memoria del tiempo.

Fuente: Brecha








24 setiembre 2008

La vida según Galeano: Mujeres









Producción de los videos: Canal Encuentro







12 setiembre 2008

Grandes miedos de comunicación de la verdad



En la ciudad italiana de Florencia, el escritor compatriota Eduardo Galeano presentó durante la Fiesta del Partido Democrático su "libro que no existe" según ironizó, pues "Espejos", tal es el título, recién saldrá a la venta en Italia en octubre, tras diez meses de exitosa difusión en América Latina.

Durante la presentación, Galeano destacó que los presidentes de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales, dieron recientemente un ejemplo de civilización y de democracia "poniendo su poder a disposición del pueblo", con lo cual "desenmascararon a los grandes medios de comunicación".

El escritor uruguayo prefiere llamarlos "grandes miedos de comunicación de la verdad", ironizó durante el acto académico. "Los grandes medios decían que Evo y Hugo eran impopulares, mentirosos y autoritarios, y ambos dieron un ejemplo de humildad y democracia", destacó el escritor.

Galeano juzgó que se trata de "experiencias nuevas en la historia de la humanidad, pues nunca antes un gobernante puso su poder a disposición del pueblo. Ninguno lo hizo antes en Japón, en Estados Unidos o en Europa", resaltó.

El autor de "Las venas abiertas de América Latina", que hace cuarenta años marcó un rumbo para entender la situación latinoamericana, subrayó que "ni siquiera Europa, grande maestra de democracia, se pregunta porqué el norte (del mundo) sigue creyendo que puede tomar examen de democracia al Sur del mundo".

Fuente: La República







07 setiembre 2008

Octavo mandamiento: Mentirás





Eduardo Galeano



Una mentira


Hasta hace un rato nomás, los grandes medios nos regalaban, cada día, cifras alegres sobre la lucha internacional contra la pobreza. La pobreza se estaba batiendo en retirada, aunque los pobres, mal informados, no se enteraban de la buena noticia. Los burócratas mejor pagados del planeta están confesando, ahora, que los mal informados eran ellos.


El Banco Mundial ha dado a conocer la actualización de su International Comparison Program. En el trabajo participaron, junto al Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y otras instituciones filantrópicas.


Ahí los expertos corrigen algunos errorcitos de los informes anteriores.


Entre otras cosas, nos enteramos ahora de que los pobres más pobres del mundo, los llamados “indigentes”, suman quinientos millones más que los que aparecían en las estadísticas.


Además, nos desayunamos de que los países pobres son bastante más pobres de lo que los numeritos decían, y que su desgracia ha empeorado mientras el Banco Mundial les vendía la píldora de la felicidad del mercado libre.


Y por si todo eso fuera poco, resulta que la desigualdad universal entre pobres y ricos había sido mal medida, y en escala planetaria el abismo es todavía más hondo que el de Brasil, país injusto si los hay.


Otra mentira


Al mismo tiempo, un ex vicepresidente del Banco Mundial, Joseph Stiglitz, en un trabajo conjunto con Linda Bilmes, investigó los costos de la guerra de Irak.


El presidente George W. Bush había anunciado que la guerra podría costar, como mucho, 50 mil millones de dólares, lo que a primera vista no parecía demasiado caro tratándose de la conquista de un país tan rico en petróleo. Eran números redondos, o más bien cuadrados. La carnicería de Irak lleva más de cinco años, y en este período los Estados Unidos han gastado un millón de millones de dólares matando civiles inocentes. Desde las nubes, las bombas matan sin saber a quién. Bajo la mortaja de humo, los muertos mueren sin saber por qué. Aquella cifra de Bush alcanza para financiar apenas un trimestre de crímenes y discursos. La cifra mentía, al servicio de esta guerra, nacida de una mentira, que mintiendo sigue.


Y otra mentira más


Cuando ya todo el mundo sabía que en Irak no había más armas de destrucción masiva que las que usaban sus invasores, la guerra continuó, aunque había olvidado sus pretextos.


Entonces, el 14 de diciembre del año 2005, los periodistas preguntaron cuántos iraquíes habían muerto en los dos primeros años de guerra.


Y el presidente Bush habló del tema por primera vez. Contestó:


–Unos treinta mil, más o menos.


Y a continuación hizo un chiste, confirmando su siempre oportuno sentido del humor, y los periodistas se rieron.


Al año siguiente, reiteró la cifra.


No aclaró que los treinta mil se referían a los civiles iraquíes cuya muerte había aparecido en los diarios. La cifra real era mucho mayor, como él bien sabía, porque la mayoría de las muertes no se publica, y bien sabía también que entre las víctimas había muchos viejos y niños.


Esa fue la única información proporcionada por el gobierno de los Estados Unidos sobre la práctica del tiro al blanco contra los civiles iraquíes. El país invasor sólo lleva la cuenta, detallada, de sus soldados caídos. Los demás son enemigos, o daños colaterales, que no merecen ser contados. Y, en todo caso, contarlos resultaría peligroso: esa montaña de cadáveres podría causar mala impresión.


Y una verdad


Bush vivía sus primeros tiempos en la presidencia cuando el 27 de julio del año 2001 preguntó a sus compatriotas:


–¿Pueden ustedes imaginar un país que no fuera capaz de cultivar alimentos suficientes para alimentar a su población? Sería una nación expuesta a presiones internacionales. Sería una nación vulnerable. Y por eso, cuando hablamos de la agricultura americana, en realidad hablamos de una cuestión de seguridad nacional.


Esa vez, el presidente no mintió. El estaba defendiendo los fabulosos subsidios que protegen el campo de su país. “Agricultura americana” significaba, y significa nada más que “Agricultura de los Estados Unidos”.


Sin embargo, es México, otro país americano, el que mejor ilustra sus acertados conceptos. Desde que firmó el tratado de libre comercio con Estados Unidos, México no cultiva alimentos suficientes para las necesidades de su población, es una nación expuesta a presiones internacionales y es una nación vulnerable, cuya seguridad nacional corre grave peligro:


- actualmente, México compra a los Estados Unidos 10 mil millones de dólares de alimentos que podría producir;


- los subsidios proteccionistas hacen imposible la competencia;


- al paso que vamos, de aquí a poco las tortillas mexicanas seguirán siguen siendo mexicanas por las bocas que las comen, pero no por el maíz que las hace, importado, subsidiado y transgénico;


- el tratado había prometido prosperidad comercial, pero la carne humana, campesinos arruinados que emigran, es el principal producto mexicano de exportación.


Hay países que saben defenderse. Son pocos. Por eso son ricos. Hay otros países entrenados para trabajar por su propia perdición. Son casi todos los demás.


Fuente: Página 12








05 setiembre 2008

Eduardo Galeano apoya a Ernesto Cardenal





Galeano expresa su solidaridad al poeta que fue condenado por injurias


El escritor uruguayo Eduardo Galeano y la esposa del Premio Nobel de Literatura José Saramago, Pilar del Río, se solidarizaron con el sacerdote y poeta trapense Ernesto Cardenal, condenado por injurias por un juez de Managua.


"Toda mi solidaridad para Ernesto Cardenal, gran poeta, espléndida persona, hermano mío del alma, contra esta infame condena de un juez infame al servicio de un infame Gobierno", señaló el autor de "Las venas abiertas de América Latina" a través de un correo que fue distribuido en Nicaragua por poetas amigos de Cardenal.


"Estas infamias te elogian, Ernesto", agregó Galeano, quien coincidió con el poeta nicaragüense en la toma de posesión del presidente de Paraguay, el ex obispo Fernando Lugo.


Mientras la esposa de Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998, escribió al sacerdote nicaragüense: "Valiente tu denuncia. Supongo que habrá que hacer cosas: Cardenal tiene todo el respeto del mundo. Por su poesía, por su vida".


Por su lado, el escritor chileno Antonio Skarmeta, en otro correo de solidaridad con el poeta, advirtió: "Dile a (Daniel) Ortega, (presidente de Nicaragua), que aquí en Chile le decimos que no se atreva a tocar a Cardenal ni con el pétalo de una dama".


En tanto, el activista de derechos humanos en Estados Unidos Roberto Vargas escribió a Cardenal, ex ministro de Cultura durante el primer Gobierno sandinista (1979-1990): "Estimado padre y poeta Cardenal, no estás solo".


Otra que se solidarizó con Cardenal fue la directora general de Relaciones Internacionales del Ministerio del Poder Popular para la Cultura y Coordinadora de la Red de Intelectuales y Artistas en defensa de la Humanidad de Venezuela, Carmen Bohórquez.


Asimismo, se sumó la portorriqueña Luce Lopez-Baralt, traductora de literatura, quien dijo: "sé bien de tu entereza (yo conozco tu alma como pocas personas) y de tu valor incondicional". "Pero me apena de veras que, a estas alturas de tu vida, ejemplar en todos los sentidos, tengas que pasar por estos sinsabores totalmente innecesarios. La revolución perdida, qué bien lo apuntaste", añadió.


Mientras la escritora brasileña Ione Carvalho advirtió sobre la "tensión" que pueda estar sufriendo Cardenal, de 83 años, por esa condena por injurias. "Estoy segura de que no te colocarán en la cárcel, por que esto provocará un movimiento de repudio a Daniel (Ortega) de escala nacional y internacional", señaló.


Esos intelectuales se solidarizaron con el sacerdote luego de que el escritor y ex vicepresidente de Nicaragua Sergio Ramírez Mercado les informara que "Ernesto Cardenal, el más grande de los poetas contemporáneos de Nicaragua, ha sido condenado en un viejo juicio por injurias".


Según Ramírez Mercado, ese juicio fue "revivido para castigarle, porque en su reciente viaje a Paraguay, invitado a la toma de posesión del presidente Lugo, criticó a Ortega y a su esposa tal como el poeta suele hacerlo, sin tapujos". "En Nicaragua los jueces dependen de la voluntad de Ortega", continuó el Premio Alfaguara de Novela 1998.


Según Ramírez Mercado, "se trataba de una acusación judicial absurda contra Cardenal, llevada a los juzgados hace años por un ciudadano alemán que rentaba un hotel perteneciente a la comunidad de Solentiname, que el poeta fundó, pero en todo caso, ventilado como un asunto privado".


"Tan absurda vio la acusación la jueza de primera instancia, que en un raro acto de independencia la desechó, absolviendo al poeta de toda culpa" en 2005, continuó.


"El acusador recurrió a otro juez de categoría superior, y tres años después de hallarse archivada la causa, las órdenes llegaron prestas desde las alturas matrimoniales (Ortega-Murillo), y fueron cumplidas sin dilaciones", denunció.


El juez David Rojas, de Managua, de tendencia sandinista, condenó el pasado día 22 a Cardenal por injuriar al empresario alemán Inmanuel Zerger, sentencia que el poeta dijo que no acatará por considerarla "injusta e ilegal" y una "venganza" de Ortega.


Cardenal recordó que el juez Rojas fue miembro de la extinta seguridad del Estado sandinista y quien respalda a Zerger es Ramón Rojas, el mismo abogado que defendió a Ortega cuando fue acusado por el delito de violación por su hijastra Zoilamérica Narváez, en 1998.


El juez Rojas condenó al poeta a pagar, una multa de 20.000 córdobas (1.025 dólares) por injurias.


Fuente: El Universal








01 setiembre 2008

Fidel





Sus enemigos dicen que fue rey sin corona y que confundía la unidad con la unanimidad.
Y en eso sus enemigos tienen razón.


Sus enemigos dicen que si Napoleón hubiera tenido un diario como el "Granma", ningún francés se habría enterado del desastre de Waterloo.
Y en eso sus enemigos tienen razón.


Sus enemigos dicen que ejerció el poder hablando mucho y escuchando poco, porque estaba más acostumbrado a los ecos que a las voces.
Y en eso sus enemigos tienen razón.


Pero sus enemigos no dicen que no fue por posar para la Historia que puso el pecho a las balas cuando vino la invasión,
que enfrentó a los huracanes de igual a igual, de huracán a huracán,
que sobrevivió a seiscientos treinta y siete atentados,
que su contagiosa energía fue decisiva para convertir una colonia en patria
y que no fue por hechizo de Mandinga ni por milagro de Dios que esa nueva patria pudo sobrevivir a diez presidentes de los Estados Unidos, que tenían puesta la servilleta para almorzarla con cuchillo y tenedor.


Y sus enemigos no dicen que Cuba es un raro país que no compite en la Copa Mundial del Felpudo.

Y no dicen que esta revolución, crecida en el castigo, es lo que pudo ser y no lo que quiso ser. Ni dicen que en gran medida el muro entre el deseo y la realidad fue haciéndose más alto y más ancho gracias al bloqueo imperial, que ahogó el desarrollo de una democracia a la cubana, obligó a la militarización de la sociedad y otorgó a la burocracia, que para cada solución tiene un problema, las coartadas que necesita para justificarse y perpetuarse.

Y no dicen que a pesar de todos los pesares, a pesar de las agresiones de afuera y de las arbitrariedades de adentro, esta isla sufrida pero porfiadamente alegre ha generado la sociedad latinoamericana menos injusta.

Y sus enemigos no dicen que esa hazaña fue obra del sacrificio de su pueblo, pero también fue obra de la tozuda voluntad y el anticuado sentido del honor de este caballero que siempre se batió por los perdedores, como aquel famoso colega suyo de los campos de Castilla.

Tomado del libro "Espejos" de Eduardo Galeano





25 agosto 2008

La avenida más larga




Monumento a los últimos charrúas



Una matanza de indios inauguró la independencia del Uruguay.


En julio de 1830, se aprobó la Constitución nacional, y un año después el nuevo país fue bautizado con sangre.


Unos quinientos charrúas, que habían sobrevivido a siglos de conquista, vivían al norte del río Negro, perseguidos, acosados, exiliados en su propia tierra.


Las nuevas autoridades los convocaron a una reunión. Les prometieron paz, trabajo, respeto. Los caciques acudieron, seguidos por su gente.


Comieron, bebieron y volvieron a beber hasta caer dormidos. Entonces fueron ejecutados a punta de bayoneta y tajos de sable.


Esta traición se llamó batalla. Y se llamó Salsipuedes, desde entonces, el arroyo donde ocurrió.


Muy pocos hombres lograron huir. Hubo reparto de mujeres y niños. Las mujeres fueron carne de cuartel y los niños, esclavitos de las familias patricias de Montevideo.


Fructuoso Rivera, primer presidente del Uruguay, planificó y celebró esta obra civilizadora, para terminar con las correrías de las hordas salvajes.


Anunciando el crimen, había escrito: Será grande, será lindísimo.


La avenida más larga del país, que atraviesa la ciudad de Montevideo, lleva su nombre.


Tomado del libro Espejos, de Eduardo Galeano.





16 agosto 2008

Paraguay comienza una nueva e importante historia












14 agosto 2008

La victoria de Lugo es parte de un proceso que vive Latinoamérica




La llegada de Fernando Lugo a la Presidencia de Paraguay es "parte de un proceso" que vive América Latina y que supone la "resurrección de la energía creadora" de la región, afirmó el escritor uruguayo Eduardo Galeano.


"Se abre un espacio de esperanza compartido con otros países latinoamericanos", dijo Galeano, uno de los invitados de honor a la toma de posesión de Fernando Lugo el próximo viernes 15 de agosto.

En una rueda de prensa en el hotel Chaco de Asunción, Galeano llamó a la comunidad latinoamericana, en concreto a sus gobernantes y pensadores, a pasar de las palabras a los hechos para alcanzar la unidad en el continente.

"Se discursea mucho, pero se hace poco sobre todo en aras de la unidad de veras", dijo Galeano, nombrado el pasado 3 de julio primer Ciudadano Ilustre del Mercosur, en una ceremonia celebrada en esa fecha en Montevideo a la que asistió el entonces electo presidente paraguayo, Fernando Lugo.

Galeano participó también esta tarde en un encuentro con el público paraguayo en el Teatro Municipal de Asunción, uno de los actos de la nutrida agenda de estos días previos a la investidura del nuevo presidente.

El autor de "Las venas abiertas de América Latina" o la trilogía "Las memorias del fuego" hacía 14 años que no visitaba Paraguay y, por eso, dijo a los periodistas que había estado paseando en la mañana por la orilla del gran río que bordea esta ciudad, sumido en sus recuerdos de otra época de literatura comprometida.

"Tenía la sensación de que volvía sin haberme ido", aseveró Galeano.

Aunque "cambiar es bueno" y "lo que mejor podemos hacer es ir cambiando", sin embargo, "es lindo saber que hay cosas que permanecen", dijo en referencia a su visión de esta capital.

Recordó los tiempos en que participaba en actos culturales y reuniones de paraguayos en el exilio montevideano, y en esa época en la que llegó a este país "como periodista disfrazado" y se las arreglaba "para sacar fotos prohibidas".

Sobre el cambio operado en Paraguay con la victoria de Fernando Lugo en las urnas, el escritor de "El libro de los abrazos" subrayó que "este país lo merecía", pues no podía seguir "sometido al dolor incesante", al "sacrificio".

"Es radical la necesidad popular del cambio", que ahora "se manifiesta por vías democráticas", mientras que antes lo hacía "por otras vías, incluso la violencia", aseveró.

Esa violencia fue "el resultado de un veto imperial", una reacción a la propia "violencia incesante del imperio", en su "proceso de negación de la democracia", añadió.

En esas circunstancias, "todos hemos sido entrenados en la cultura de la impotencia, del 'no se puede'", y sobre todo "del no se puede cambiar", que lleva a decir: "vas a padecer el futuro en lugar de cambiarlo", explicó el escritor uruguayo.

Galeano fue muy crítico con los medios de comunicación dominantes, que, dijo, "están para intimidar a la gente" y "desfiguran la realidad en lugar de transmitirla".

Sobre "la realidad", la reconoció como su musa, "una señora muy mágica, muy loca, muy poeta", que es "inagotable" para inspirar la obra de los escritores.

A los intelectuales les recomendó que dejaran de llamarse como tales, pues tal concepto recuerda a "cabezas que caminan desprendidas del cuerpo, sin sexo ni corazón".

Los intelectuales "saben que tienen una responsabilidad extraordinaria de influir en los demás" y deberían usar ese deber para que "aprendamos a querernos", en este mundo "que nos entrena para el desamor".

Fuente: http://www.ultimahora.com/notas/144718-Victoria-de-Lugo-es-parte-de-un-proceso-que-vive-Latinoamérica,-dice-Galeano-




13 agosto 2008

Olimpíadas






A los griegos les encantaba matarse entre sí, pero además de la guerra practicaban otros deportes.

Competían en la ciudad de Olimpia, mientras las olimpiadas ocurrían, los griegos olvidaban la guerra por un rato.

Todos desnudos: los corredores, los atletas que arrojaban la jabalina y el disco, los que saltaban, boxeaban, luchaban, galopaban o competían cantando. Ninguno llevaba zapatillas de marca, ni camisetas de moda, ni nada que no fuera la propia piel brillosa de ungüentos.

Los campeones no recibían medallas. Ganaban una corona de laurel, unas cuantas tinajas de aceite de oliva, el derecho a comer gratis durante toda la vida y el respeto y la admiración de sus vecinos.

El primer campeón, un tal Korebus, se ganaba la vida trabajando de cocinero, y a eso siguió dedicándose. En la olimpíada inaugural, él corrió más que todos sus rivales y más que los temibles vientos del norte.

Las olimpíadas eran ceremonias de identidad compartida. Haciendo deporte, esos cuerpos decían, sin palabras: Nos odiamos, nos peleamos, pero todos somos griegos. Y así fue durante mil años, hasta que el cristianismo triunfante prohibió estas paganas desnudeces que ofendían al Señor.

En las olimpíadas griegas nunca participaron las mujeres, los esclavos ni los extranjeros.

Tomado del libro Espejos, de Eduardo Galeano



11 agosto 2008

Galeano firma hoy contra la impunidad






El reconocido escritor Eduardo Galeano firmará hoy a las 11.00 horas, en la sede del PIT-CNT, su adhesión a la campaña por la anulación de la Ley de Caducidad, en el marco de la incesante campaña a lo largo de todo el país en procura de alcanzar las 300.000 voluntades.


Galeano se sumará así a reconocidos integrantes de la cultura y la política uruguaya, como los senadores Rafael Michelini y Víctor Vaillant, los intendentes Oscar de los Santos y Walter Zimmer, el prosecretario de la Presidencia, Jorge Vázquez, y el general (r) Víctor Licandro, entre otros.


El evento organizado por la Coordinadora Nacional por la Nulidad de la Ley de Caducidad será un nuevo mojón para continuar la campaña de recolección de firmas a lo largo de todo el país con vistas a anular la controvertida ley, como ayer se realizó en Nueva Palmira.


En este sentido, Macarena Gelman y Valery Roslik, hijo del médico comunista Vladimir Roslik muerto por torturas, brindaron su testimonio en un acto público, durante una actividad organizada por la Mesa Intersindical de Nueva Palmira y la Comisión local por la anulación de la Ley de Caducidad.


El diario El País de Madrid, en tanto, publicó el pasado sábado una extensa entrevista con Macarena Gelman en la cual la joven relata parte de su historia, sus sentimientos, sus expectativas por conocer "la verdad" sobre el paradero de su madre, María Claudia García, y la Ley de Caducidad.


"La Ley de Caducidad no permite que los responsables de crímenes de la dictadura sean investigados. En cierta manera no permite ni la investigación, si bien este gobierno ha hecho mucho por permitir todas las investigaciones", dijo Macarena.


"Lo que me pasó a mí le pasó a muchísima gente. Fue muy cruel. Ocurrió durante la dictadura, y para mí esto del robo de niños no tiene explicación", y por eso "hay que luchar por la verdad y para que esto no vuelva a pasar. Es la causa de mucha gente", agregó.


Fuente: La República






26 julio 2008

A 55 años de un histórico 26 de julio




Foto: Dirk van der Made



Al alba del 26 de julio, se lanza al asalto del cuartel Moncada un puñado de muchachos. Armados de dignidad y cubanía y unas pocas escopetas de cazar pajaritos, se baten contra la dictadura de Fulgencio Batista y contra medio siglo de colonia mentida de república.


Algunos, pocos, mueren en la batalla, pero a más de setenta los remata el ejército al cabo de una semana de tormentos. Los torturadores arrancan los ojos de Abel Santamaría y otros prisioneros.


El jefe de la rebelión, prisionero, pronuncia su alegato de defensa. Fidel Castro tiene cara de hombre que todo lo da, que se da todo, sin pedir el vuelto. Los jueces lo escuchan, atónitos, sin perder palabra, pero su palabra no es para los besados por los dioses: él habla para los meados por los diablos, y por ellos, en nombre de ellos, explica lo que ha hecho.


Fidel reivindica el antiguo derecho de rebelión contra el despotismo:


—Primero se hundirá esta isla en el mar antes de que consintamos en ser esclavos de nadie…


Majestuoso, cabecea como un árbol. Acusa a Batista y a sus oficiales, que han cambiado el uniforme por el delantal del carnicero. Y expone el programa de la revolución. En Cuba podría haber comida y trabajo para todos, y de sobra:


—No, eso no es inconcebible…


Memoria del fuego

Eduardo Galeano







25 julio 2008

Y siguen las protestas..........



Intelectuales, activistas y políticos suscriben un manifiesto de protesta por la “cacería de migrantes” dirigido a los gobernantes y parlamentos de Europa






En una carta dirigida a los gobiernos y los parlamentos de Europa, un grupo de destacados intelectuales, activistas y políticos del continente americano, reivindicando su origen europeo, manifestaron su rechazo a las nuevas leyes de aquel continente contra los migrantes. Quienes promovieron esta legislación padecen una “amnesia nada inocente” y desconocen la deuda que los países del llamado Viejo Mundo tienen con las Américas y África.

Escrito en castellano, portugués, francés, italiano, inglés y alemán, firman el manifiesto, entre otros, Eduardo Galeano, Noam Chomsky, Pablo González Casanova, el presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo, el subcomandante insurgente Marcos, Osvaldo Bayer, Augusto Boal, Aleida Guevara, Ernesto Cardenal, Mirko Lauer, Gioconda Belli y Sergio Ramírez. Este es el texto íntegro:

“Señores gobernantes y parlamentos de Europa: algunos de nuestros antepasados, pocos, muchos o todos, vinieron de Europa. El mundo entero recibió con generosidad a los trabajadores de la Europa migrante. Ahora, una nueva ley europea, dictada por la naciente crisis económica, castiga como crimen la libre circulación de las personas, que es un derecho consagrado por la legislación internacional desde hace ya unos cuantos años.

“Esto nada tiene de raro, porque desde siempre los trabajadores extranjeros son los chivos expiatorios de las crisis de un sistema que los usa mientras los necesita y luego los arroja al tarro de la basura. Nada tiene de raro, pero mucho tiene de infame.

“La amnesia, nada inocente, impide que Europa recuerde que no sería Europa sin la mano de obra barata venida de afuera y sin los servicios que el mundo entero le ha prestado; Europa no sería Europa sin la matanza de los indígenas de las Américas y sin la esclavitud de los hijos del África, por poner sólo un par de ejemplos de esos olvidos.

“Europa debería pedir perdón al mundo, o por lo menos darle las gracias, en lugar de consagrar por ley la cacería y el castigo de los trabajadores que a su suelo llegan corridos por el hambre y las guerras que los amos del mundo les regalan”.

Firman:

Adolfo Pérez Esquivel, Atilio Boron, Hebe Bonafini, Osvaldo Bayer, Martha Pelloni, Diana Maffía, Rally Barrionuevo y Claudia Korol (Argentina).

Eduardo Paz y Humberto Claure Quezada (Bolivia).

Augusto Boal, Afranio Mendes Catani, Candido Grzyboswki, Chico Withaker, Emilia Vioti da Costa, Elias de Sá Lima, Gaudêncio Frigotto, Heloisa Fernandes, Jean Pierre Leroy, Jean Marc Von der Weid, Joao Pedro Stedile, Mario Maestri, Pedro Casaldaliga, Renée France de Carvalho, Rita Laura Segato, Vânia Bambirra y Vito Gianotti (Brasil).

Naomi Klein, Pat Mooney y Michael A. Lebowitz (Canadá).

Cosme Caracciolo, Luis Conejeros, Marco Enríquez-Ominami, Manuel Cabieses, Marta Harnecker, Manuel Holzapfel, Ernesto Carmona, Paul Walder, Pedro Lemebel, Flora Martínez, Alberto Espinoza y Tomas Hirsch (Chile).

Aleida Guevarra y Joel Suárez Rodes (Cuba).

Alberto Acosta, Carolina Portaluppi, Juan Meriguet Martínez, Pavel Égüez, Hanne Holst, Luigi Stornaiolo, Osvaldo León y Verónica León-Burch (Ecuador).

Saúl Landau, Norman Solomon, Susanna Hecht, Richard Levins, Noam Chomsky, Peter Rosset, Fernando Coronil, Mario Montalbetti y John Vandermeer (Estados Unidos).

Jean Casimir, Camille Chammers (Haití).

Subcomandante insurgente Marcos, Ana Esther Ceceña, Felipe Íñiguez Pérez, María de Jesús González Galaviz, Pablo González Casanova, Luis Hernández Navarro, Beatriz Aurora, Víctor Quintana, Raquel Sosa, Rodolfo Stavenhagen y Silvia Ribeiro (México).

Carlos Mejía Godoy, Ernesto Cardenal, Gioconda Belli, Luis Enrique Mejía Godoy, Mónica Baltodano, Dora María Téllez y Sergio Ramírez Mercado (Nicaragua).

Fernando Lugo, Marcial Gilberto Congon y Ricardo Canesse (Paraguay).

Aníbal Quijano, Carmen Pimentel, Carmen Lora, Mirko Lauer y Rolando Ames (Perú).

Eduardo Galeano y Antonio Elías (Uruguay).

Maximilien Arvelaiz (Venezuela).

Fuente: La Jornada