El voto es a la vez derecho y deber. Yo quiero ejercerlo.... y vos???
Campaña por el voto en el exterior
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"Hoy más que nunca la alegría es un artículo de primera necesidad, tan urgente como el agua o el aire. Pero nadie nos va a regalar ese derecho de todos; .... es preciso pelearlo...."
Eduardo Galeano
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Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo tendrá de nuevo sobre la mesa el próximo 15 de junio la posible anulación de la sentencia del Consejo de Guerra Permanente número 5 de Madrid que el 18 de enero de 1940 condenó a Miguel Hernández.
La familia del poeta alicantino presentó un incidente de nulidad contra el auto del alto tribunal que el pasado mes de marzo rechazó la posibilidad de tramitar un recurso extraordinario de revisión de la decisión franquista.
La pena de muerte impuesta a Hernández, por un delito de adhesión a la rebelión -previsto en el Código de Justicia Militar de 1890-, fue posteriormente conmutada por la de reclusión durante 30 años, si bien el poeta falleció en la cárcel el 28 de marzo de 1942, como consecuencia de las malas condiciones que sufrió durante su reclusión.
El franquismo no finalizó en 1975, y tampoco con la aprobación de la Constitución de 1978. Lamentablemente el franquismo quedó atado y bien atado durante muchos años más allá de la muerte del sanguinario dictador. Si no fuera así, un Estado que realmente hubiera roto con su negro pasado se habría puesto al servicio de las víctimas de la feroz dictadura, y habría juzgado a quienes fueron cómplices durante años de los desmanes, abusos y crímenes de un régimen que ha salido impune en la historia de España gracias al vergonzoso modelo de impunidad que adoptó este país hace más de 30 años.
El franquismo tuvo su continuidad en lo que se vino a denominar “juancarlismo”, que no fue sino la sumisión mediática y política a la figura del rey Juan Carlos Borbón, designado por Francisco Franco Bahamonde como su sucesor en la Jefatura del Estado.
Que aún haya quien defienda la figura de Juan Carlos Borbón como alguien que hizo algo a favor de las libertades y la democracia en este país, puede incluso entenderse por la total y absoluta sumisión mediática a favor de éste, y por supuesto por “hechos” como el del 23-F, cuya único beneficiado fue un monarca bastante discutido hasta la fecha y cuyo reinado no habría durado muchos años si alguna puesta en escena así no lo impedía.
Lo que no tiene ningún tipo de justificación es que haya quien defienda la figura de su heredero, Felipe Borbón, como sucesor del sucesor del dictador. Quien así lo haga sólo demuestra una notable falta de valores democráticos al justificar que 47 millones de personas no tengan derecho a elegir su Jefe de Estado, la misma que demuestra el presunto heredero al prestarse a ese juego en lugar de buscarse un trabajo como cualquier español.
El Borbón Junior, además de demostrar ese “alarde democrático”, ha demostrado un “incomparable carisma” al tener que recurrir a los periodistas para pedirles consejo sobre cómo hacer resaltar su imagen. Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia, como así se llama el muchacho, habría asegurado a los periodistas de los diversos medios que nos encontramos en plena transición, que puede durar un año, cinco o diez, dejando entrever que Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias – como así se llama su padre -, no abdicará. “Morirá en la cama”, había dicho previamente su madre Sofía Margarita Victoria Federica.
En definitiva, que dado que los protagonistas ya han reconocido en que nos encontramos en plena transición de un Borbón a otro, ya no queda ningún tipo de duda de que el enemigo a batir – por medios absolutamente democráticos como es la palabra y la política – es Felipe Borbón, un individuo que pretende seguir usurpando la democracia en el más alto estamento del Estado, que no ha sido electo desde hace más de 70 años.
40 años de franquismo y 35 de juancarlismo ya son suficientes. No queremos ni un segundo de felipismo.
En Cádiz, la fiscalía ha dado orden de investigar las denuncias de los familiares. La Comunidad de Madrid está realizando un estudio estadístico de afectados.
El Archivo Regional de la Comunidad de Madrid está realizando un estudio estadístico sobre los fallecimientos de bebés que se produjeron en la Maternidad de O'Donnell entre 1961 y 1971 con el objetivo de "ponerlo a disposición" de las personas que creen que sus allegados pudieron ser robados y entregados en adopción a otras familias.
Así consta en una carta que la jefa de Área de Coordinación del Centro Archivo Regional, Nieves Sobrino, dirigió el pasado 13 de diciembre a la Plataforma 'Grupo de Afectados de Clínicas de Toda España de la Causa de Niños Robados' y que este colectivo ha entregado este martes al fiscal-jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, con el que han mantenido un encuentro.
En la misiva, que los afectados quieren hacer llegar al ministro de Justicia, Francisco Caamaño, la responsable del Archivo Regional destaca que el objetivo de este trabajo es hacer llegar los datos a los afectados y "enviarlo a los servicios jurídicos de la Comunidad de Madrid para que, a la vista de la información que se haya obtenido, estudien y determinen si existe oportunidad y pertinencia para remitirlo a los órganos judiciales que sean competentes en esta cuestión".
300 denuncias
Sobrino también traslada a la portavoz de la plataforma, Mar Soriano, una fotocopia despersonalizada de la hoja completa en la que se recoge el caso de su hermana, que habría fallecido en enero de 1964 en la antigua Maternidad Provincial de Madrid a causa de una otitis.
En su escrito pone de manifiesto las "dificultades" que tiene la realización de este estudio, que se está realizando "de oficio", aunque asegura que "se ven contrarrestadas por la ilusión del personal que lo lleva a cabo". En este sentido, muestra su compromiso por "establecer mecanismos" para que todas las personas que se encuentren en esta situación -300, según las cifras manejadas por la asociación- "puedan acceder a cuanta información sea posible".
Presas hacinadas con sus hijos en la cárcel de Ventas, Madrid Foto: EFE
Durante la reunión, que los afectados han calificado de "muy cordial", Zaragoza ha recordado que ha pedido al Ministerio de Justicia la creación de una oficina encargada de coordinar las denuncias por el robo de niños durante el franqusimo hasta principios de los años ochenta, así como la adopción de normas reglamentarias precisas que faciliten la investigación de los hechos en la vía administrativa.
El máximo responsable del Ministerio Público en la Audiencia Nacional mantuvo un encuentro el pasado 22 de noviembre con los afectados, a los que manifestó que este asunto "revestía importantes dificultades técnico-jurídicas" para considerar a la Audiencia Nacional competente en este asunto.
Investigación en Cádiz
La fiscal jefe de Cádiz, Ángeles Ayuso, ha dado la orden a los agentes de la Policía Judicial para que investiguen las denuncias sobre casos de niños recién nacidos robados en el franquismo.
Tras recibir a las familias denunciantes, Ángeles Ayuso ha informado a Efe de que se ha dado la orden "después de estudiar durante un periodo largo de tiempo si el supuesto delito había prescrito".
Para ello se ha puesto en contacto con otros casos denunciados en Algeciras y Granada "aunque sigue estando muy dudosa la posibilidad de que hayan prescrito".
Fuentes de la Fiscalía explicaron que, desde el pasado verano y especialmente a raíz de que otros casos similares fueran hechos públicos, la fiscalía de Cádiz ha recibido al menos diez denuncias, en su mayoría referidas a bebés que nacieron en el franquismo "en una horquilla de tiempo bastante amplia" en la antigua residencia sanitaria Fernando Zamacola de Cádiz, que desapareció en 1975.
En la mayoría de las denuncias, según las mismas fuentes, los familiares sostienen que, tras los partos, no dejaron a los padres ver a sus hijos y aseguran que nacieron sanos y que luego les comunicaron que habían fallecido.
Otras diez denuncias en el mismo sentido han sido presentadas en la fiscalía de Algeciras, que el pasado junio abrió de oficio diligencias para investigar los hechos, que actualmente están siendo investigados por la policía judicial.
Tras la apertura de la investigación, los agentes de la Policía Judicial tomarán declaraciones a cada uno de los denunciantes; no obstante, Ángeles Ayuso ha querido matizar que todos los casos se tratarán a priori de "manera independiente porque cada caso es distinto".
La bandera franquista ondeaba a la izquierda del Altar Mayor. Foto: Infonacional.com
La Iglesia católica lo ha vuelto a hacer. Con motivo del trigésimo quinto aniversario de la muerte de Francisco Franco, la parroquia madrileña de Santa Gema celebró una misa para rendir tributo al dictador que durante casi cuatro décadas asoló España. Justo a la izquierda del Altar Mayor ondeaba la bandera preconstitucional.
Tal y como se recoge en varias páginas de extrema derecha, la ceremonia religiosa -oficiada el pasado viernes 19 de noviembre-, fue convocada por la Fundación Nacional Francisco Franco con el objetivo de pedir por las almas del dictador y su camarada José Antonio Primo de Rivera.
Alabanzas a Franco
La misa fue presidida por el Padre Miguel y concelebrada por los padres Angulo, Noviski, Gabriel y César, según informa la página web de Acción Juvenil Española (AJE). Fue el padre Gabriel Calvo quien tras finalizar el acto, pronunció al lado de la bandera franquista unas sentidas palabras sobre la necesidad de pedir por las almas de los difuntos y agradecer al Generalísimo Franco y a José Antonio cuanto hicieron por España.
La Duquesa de Franco acudió
Su intervención, atentamente seguida por Blas Piñar y la Duquesa de Franco, despertaron -según el propio relato de los fascistas- "tanta emoción que al finalizar se produjo una ovación que duró varios minutos, como nunca se había visto en una ceremonia así”.
Lo que dice la Iglesia
“La España auténtica, la que evangelizó América, la que hizo rente a la herejía protestante y al Islam y luego a las Revoluciones liberales, venciendo siempre. No hay que tener miedo ante la actual persecución, sabiendo que Dios está con nosotros y que volveremos a vencer”, afirmó literalmente el padre Gabriel Calvo a escasos centímetros de la popularmente conocida como la bandera del aguilucho.
Fragmentos de homilía del padre Gabriel Calvo
"Franco y José Antonio son España. Franco el soldado heroico, José Antonio el mártir heroico, son España. Es cierto que España es mucho más grande que ellos, pero no es menos cierto, que ellos nos devolvieron España. La España de siempre, la España grande, la España inmortal.(…)
Frente a Dios se alza desafiante la religión del hombre que se hace Dios. Que es el socialismo, el comunismo y la democracia, que conduce necesariamente al laicismo como podemos ver que ocurre en nuestra patria. A sustituir la voluntad de Dios por la voluntad del hombre. (…)
La situación actual no admite términos medios, por eso hoy, desde aquí, en nombre de Cristo Rey y por la sangre de todos nuestros mártires y de los caídos por Dios y por España os convoco a proseguir con la cruzada, con el espíritu de esperanza y de fe ciega en la victoria que Dios nos quiere dar.(…)
Luchamos por el Señor. Luchamos por el Señor. Por la fe y por la patria. Por el Altar y por la Familia. Dios lo quiere. ¡Va por ti Señor! Somos tus soldados y sabemos que ante ti nunca seremos héroes anónimos. (…)"
La medida adoptada por la Junta de Andalucía no ha gustado a nadie. Los sectores de la derecha la califican de “insólita” utilizando con mofa el término rapada, mientras que los colectivos de la Memoria aseguran que llega tarde y lamentan que no haya una verdadera política de Estado contra los crímenes de género del franquismo.
El decreto aprobado por el Gobierno de Andalucía para que se indemnice con 1.800 euros a las mujeres que sufrieron vejaciones en el franquismo está siendo objeto de críticas tanto por parte de la derecha como por los sectores de la izquierda. Sorprende el tratamiento que algunos medios de comunicación han dado a la noticia, calificándola de “insólita”, en algunos casos, e incluso utilizando con cierto desprecio el término pelona. El titular de hoy del diario El Mundo es significativo al resaltar que “Griñán busca mujeres rapadas hace 70 años…”, una noticia que se comenta en un suelto en las páginas de opinión del periódico bajo el título La Junta usa las heridas del pasado sin escrúpulos, donde se dice que la iniciativa "es un disparate y otro ejemplo de cómo se sigue usando el espantajo del franquismo para distraer la atención de la crisis".
Igual de sorprendente resulta que en determinados foros se critique la medida en lugar de sacar adelante un plan integral de víctimas del terrorismo; o que la cuestionen por cuanto resulta imposible aportar documentación; o que la iniciativa es un dispendio más para los tiempos de crisis económica que corren; o que se trata de una acción de marcado tinte electoralista…
En fin, esto no ocurriría si en lugar de asumir una reparación tan mínima ante lo que está considerado por todos los organismos internacionales como crímenes contra la humanidad y crímenes de género, existiera una verdadera política de Estado de “verdad, justicia y reparación” de todas aquellas mujeres que lucharon por la democracia en España y que sufrieron no sólo vejaciones por las que ahora pretende resarcir la Junta de Andalucía, sino también violaciones, robo de niños y hasta fusilamientos en masa por ser mujeres de los “rojos”.
Así lo cree el profesor de Derecho Penal Internacional Miguel Ángel Rodríguez Arias que en estas mismas páginas publicó un artículo sobre las mujeres represaliadas del franquismo, titulado Menos que los rojos, en el que relata hasta ocho formas distintas de crímenes internacionales de guerra y contra la humanidad de género que hoy en día siguen en la más total impunidad, denuncia el también autor de el libro El Caso de los niños perdidos del franqismo: crimen contra la humanidad donde se incluyen las primeras investigaciones juridicas sobre los crimenes contra la humanidad de género.
“La Ley de la Memoria ni siquiera menciona los crímenes de género” denuncia el que ha sido autor del anteproyecto de ley de Verdad, Justicia y Reparación, una iniciativa popular que pretende llegar al Parlamento y uno de cuyos aparatados está dedicado por entero al genocidio de género que llevó a cabo el régimen franquista.
Para Rodríguez Arias, la iniciativa de la Junta andaluza solo es un gesto “cara a la galería”, “un intento más de confundir a la ciudadanía” que incluso deja fuera a las mujeres que fueron violadas por las tropas sublevadas.
Esta perspectiva de género ya fue apuntada por el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, en el auto para la investigación de los crímenes franquistas. El magistrado reprodujo textualmente una de las arengas pronunciadas en 1936 por el General Queipo de Llano en declaraciones a Radio Sevilla: “Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos qué es ser hombre. De paso también a las mujeres de los rojos que ahora, por fin, han conocido hombre de verdad y no castrados milicianos. Dar patadas y berrear no las salvará”.
Lo que no tiene ningún sentido, añade este historiador, es que el Gobierno del PSOE esté apostando por políticas de género y de igualdad y “se deje en el ostracismo a esa primera generación de mujeres que lucharon por la democracia en España negándoles todos los derechos reconocidos por la ONU”, afirma.
Este texto de Silvio Rodríguez fue enviado al director de El País el 15 de mayo, a las 11:37 de la mañana, con petición de ser publicado. El periódico madrileño no lo tuvo en consideración.
Un grupo de artistas y escritores españoles ha lanzado una plataforma para democratizar a Cuba. Y cuando un cubano opina diferente, decretan que sus argumentos son cortinas de humo de la dictadura que padece y lo comparan con los franquistas. Pero los dioses parecen haberles castigado.
Porque, precisamente por haberse atrevido a investigar los crímenes del franquismo, el Consejo General del Poder Judicial acaba de suspender al juez Baltasar Garzón de la Audiencia Nacional de España. Esta sentencia es un golpe durísimo a una democracia desde la que se pretende juzgar o mandar a juzgar los supuestos defectos ajenos, pero ojo con quien toque a los propios.
El veto a Garzón, considerado un héroe, ocurre en el mismo país que hace pocos años dio al mundo una verdadera lección de democracia, al votar contra el partido gobernante que los metió en una guerra injusta, haciendo oídos sordos a enormes manifestaciones populares.
Personalmente no me explico cómo estas personalidades han llegado a la conclusión de que la política hacia Cuba debe ser la del aislamiento y el bloqueo. Es como si desconocieran que hace medio siglo esa misma política no ha logrado mover ni un milímetro la determinación de la mayoría de los cubanos.
Por otra parte, los cubanos también queremos cambios, pero consensuados por nosotros. Esas transformaciones ocurrirán más temprano o más tarde y la única política capaz de acelerarlas es el fin del bloqueo.
Todo lo que se nos haga con asedio y presiones no podremos considerarlo a nuestro favor, sino como un insulto a nuestra autodeterminación, una injerencia inadmisible en nuestras vidas.
Tantas agresiones y amenazas nos han enseñado que la supervivencia pasa por una sociedad orgánica, íntegra, indivisible. Así hemos salido airosos de embates artificiales y naturales.
Pero sabemos que somos el resultado de un apremio, por vivir acosados. No creemos en un gobierno centralizado para siempre. Más bien solemos verlo como un concepto de emergencia, un mal necesario que el camino de la emancipación nacional nos ha impuesto para sobrevivir.
El fin del bloqueo nos despejará profundamente, creando condiciones para que avancemos también en el concepto democrático. Subrayo que no quiero decir que sólo sin el bloqueo seremos más democráticos, sino que estoy seguro de que así lo conseguiremos más pronto.
La flamante plataforma propone aislar aún más a Cuba y agravar nuestra ya precaria economía. Pretende convencer al mundo de que la asfixia resolverá nuestros problemas.
Su hipotético éxito significaría mucho más sufrimiento para nuestro pueblo, que lleva medio siglo enfrentando todo tipo de dificultades. Nuestra larga experiencia en “propuestas” foráneas nos dice que esta acción no es más que un nuevo artilugio para obligarnos a hacer lo que otros consideran que debemos hacer.
Partiendo de que se trata de personas bien intencionadas, no sé cómo no entienden la ofensa de pretender que nos volvamos como ellos, con las reservas que despiertan esas democracias de banqueros ladrones y ejércitos ocupantes.
Para colmo, cuando respondemos que no estamos de acuerdo, pretenden negarnos el derecho a que se nos escuche, porque todo lo que no razone como ellos ―dicen― viene contaminado de dictadura.
Capitaneados por un gran escritor peruano con un largo historial reaccionario, ciertos intelectuales españoles han decidido gastar más horas elucubrando cómo hacernos daño que investigando hasta qué punto viven en una democracia.
Algunos parecen más preocupados por Orlando Zapata ―un hombre que tuvo el valor de escoger su propia muerte y enfrentarla―, que de los más de cien mil españoles asesinados en la era de Franco.
Es triste ver lo poco que les interesa profundizar en la realidad cubana, cuando sus conclusiones son las mismas que las de los peores enemigos de nuestra dignidad.
Por eso acabo admitiendo que esta página efectivamente es una cortina, no de humo pero sí de albahaca, contra la fetidez de su pretendida salvación.
El ex secretario general del Partido Comunista de España, Julio Anguita advierte en una entrevista de algunos de los males de la actualidad e insiste en la necesidad de una Tercera República que sea ante todo “el acuerdo entre la inmensa mayoría de los ciudadanos para afrontar la crisis económica” ante un modelo que ha fracasado. Recuerda su enfrentamiento con el obispo de Córdoba en sus tiempos de regidor y advierte que “Franco era hijo del franquismo”, es decir, de los poderes que sustentaban al dictador, y en este sentido alerta que “la Transición fue una gran ilusión” y el franquismo sigue “serpenteando en las estructuras del Estado”.
En una entrevista a El Día de Córdoba, Anguita rememora los roces que tuvo con el obispo Infantes Florido cuando era alcalde y niega que pueda parecerse a la “caricatura” de las obras del italiano Guereschi en las que se enfrentaban el alcalde y el cura del pueblo. Explica así “por primera vez” que su primer enfrentamiento como alcalde con el obispo fue cuando medió para que quitara una “inmunda lápida” de la Catedral con la lista de “los sacerdotes muertos por la revolución comunista”.
“Le tuve que decir al obispo que aquí nunca hubo una revolución comunista, que aquello era históricamente una calumnia, una falsedad. Me dijo que no y tuvimos ya el primer atranque porque en aquel debate hubo ya palabras tensas”, explica Anguita. Otro de los enfrentamientos estuvo motivado por la negativa del obispo a permitir que mandatarios árabes rezaran en el mihrab de la mezquita.
Anguita vuelve a reivindicar la Tercera República, entendida como “el acuerdo entre la inmensa mayoría de los ciudadanos para afrontar la situación de la crisis económica porque hay un modelo de economía que ha fracasado” y hace falta “corresponsabilidad, ética, derechos, deberes y restablecer esa legitimidad rota”.
Y es que Anguita cree que “la Transición fue una gran ilusión, los grandes problemas no se han afrontado”. Explica así que “Franco es hijo del franquismo” ya que con el dictador “estaba toda la jerarquía de la Iglesia, todos los obispos, estaba el capital, estaba la banca y un grupo nutrido de la clase trabajadora media e incluso del pueblo”. Así, advierte sobre la Transición que “hemos vivido en un montaje artificial” y el franquismo sigue “serpenteando en las estructuras del Estado”.
Esos poderes se reflejan en los que denuncia como causantes de la crisis económica. “Los culpables son los bancos norteamericanos y en España, donde no había hipotecas subprime, las cajas de ahorros se han endeudado por prestarlo todo en la fiebre del ladrillo. Aquí tienen nombre y apellido todos los señores que evaden a Hacienda y el poder inmenso de la Banca con Botín y González al frente”. Y también apunta a los “distintos gobiernos” que “no han hecho reformas fiscales como debieran para que pague más el que más tiene” y “han ido desmantelando el sector público español”.
El ex secretario general del PCE también señala como responsables de la crisis desde los diferentes gobiernos “a aquellos que dijeron, ministros como Eguigaray, que la mejor política industrial es aquella que no existe; como Solchaga, que dijo que España es el mejor país para hacer negocios y como el gobierno de Aznar que hicieron contrarreformas fiscales”. “A este país lo han sometido a varios timos de la estampita y uno de ellos era decir que la modernidad y progreso eran destruir tejido productivo”, lamenta.
Estaba escrito. Lo estaba desde que el dictador Franco lo dejó todo "atado y bien atado". El día 14 de mayo de 2010 la justicia de una presunta democracia, la española, pasará a la historia por sentar en el banquillo al juez que intentó juzgar los crímenes del franquismo.
Cientos de miles de asesinados, casi doscientos mil de los cuales siguen en fosas comunes en las cunetas de los campos de España, y ni uno sólo de los responsables ha pagado ni un sólo minuto en la cárcel. Muchos de los responsables siguen vivos y son homenajeados como grandes demócratas por un Estado que continúa teniendo el mismo ADN que el Estado franquista.
Hoy los miserables y los asesinos brindarán con champán porque seguirán ocultos los crímenes que ellos mismos o sus predecesores cometieron contra cientos de miles de demócratas. Hoy las víctimas del franquismo y sus familiares seguramente llorarán de rabia e impotencia.
La justicia ha despejado todas las dudas sobre si España es una democracia real. Y ha demostrado que no lo es, y que no lo ha sido desde hace más de 70 años. La libertad y la democracia que nos vendieron en esa modélica "Transición" no era más que humo, y nosotros la compramos. Esa mierda de Transición no fue modélica, fue simplemente una estafa, y puso al frente del Estado a Juan Carlos de Borbón, el pupilo de uno de los dictadores más sanguinarios de la Historia.
Por eso el régimen se defiende con su guardia pretoriana, la justicia heredada del mismo franquismo. Investigar los crímenes de la dictadura, tirar de ese hilo, suponía empezar dejar las vergüenzas al aire de un régimen que sonroja a Europa y al mundo.
Pero esto no quedará así. El clamor del 24 de abril contra el franquismo, las cientos de miles de personas que tomaron Madrid para exigir que se investiguen sus crímenes, no van a encerrarse en casa a lamentarse asustados porque los asesinatos y las torturas vayan a quedar impunes. Al contrario. El clamor de ese día, donde miles de banderas republicanas acompañaron a unos manifestantes que hicieron suya la causa de las víctimas, significa que cada vez más y más gente está comprendiendo que luchar por la democracia en este país, luchar contra el olvido y luchar por la justicia, es luchar por la República, porque la realidad es que si durante 40 años hubo una brutal dictadura, durante 35 ha existido una descomunal estafa democratica, con la cual hay que romper definitivamente y de la que no hay que dejar piedra sobre piedra.
Las lágrimas del Juez Garzón hoy son mis lágrimas. Hace años, un medio día, conocí una noticia que fue una de las mayores alegría de mi vida: el procesamiento de Pinochet. Este medio día he recibido otra noticia, ésta de las más tristes y desesperanzadas: que quien se atrevió con los dictadores ha sido apartado de la magistratura por sus pares. O mejor dicho, por jueces que nunca procesaron a Pinochet ni oyeron a las víctimas del franquismo.
Garzón es el ejemplo de que el campesino de Florencia no tenía razón cuando, en plena Edad Media, hizo sonar las campanas a difunto porque, decía, la justicia había muerto. Con Garzón sabíamos que las leyes y su espíritu estaban vivos porque le veíamos actuar. Con el apartamiento de Garzón las campanas, después del repique a gloria que harán los falangistas, los implicados en el caso Gurtell, los narcotraficantes, los terroristas y los nostálgicos de las dictaduras, volverán a sonar a muerto, porque la justicia y el estado de derecho no han avanzado, no han ganado en claridad y quien no avanza, retrocede. Tocarán a muerto, sí, pero millones de personas saben señalar el cadáver, que no es el de Garzón, esclarecido, respetado y querido en todo el mundo, sino de quienes, con todo tipo de argucias, no quieren una sociedad con memoria, sana, libre y valiente.
El Consejo General del Poder Judicial de España, ACABA DE SUSPENDER al Juez Baltasar Garzón, tras la decisión del Tribunal Supremo de abrir juicio oral contra el magistrado, a consecuencia de su intento de investigar el Franquismo. Garzón fue denunciado por Falange Española de las JONS y el sindicato ultra derechista 'Manos limpias'. El caso contra Garzón lo instruyó el juez Varela.
Las asociaciones de apoyo a Baltasar Garzón llaman a concentrarse a las 20 hs. En Madrid frente a la Audiencia Nacional y en las demás ciudades en los mismos lugares en que se llevaron a cabo las manifestaciones del 24 de abril.
Los jueces, presionados por el Supremo, archivan las investigaciones de los crímenes del franquismo.
“Después de lo que está ocurriendo con Baltasar Garzón qué juez en España se va a atrever a abrir una fosa”, dice Manuel Perona, presidente de la Asociación de Cataluña para la Recuperación de la Memoria Histórica. “En España no hay un solo juez ni juzgado competente para investigar estos crímenes”, lamenta Marçal Isern de Temps de la Memoria. “Los jueces están siendo coaccionados por el Supremo”, afirma el abogado Fernando Magán.
Desde que Garzón se inhibiera en noviembre de 2008 a favor de los distintos juzgados territoriales la mayoría de los expedientes (46 de 60) han sido archivados. La falta de un pronunciamiento claro del Tribunal Supremo sobre la cuestión de competencia y el proceso abierto contra el magistrado ha derivado en una disparidad de actuaciones en los procedimientos abiertos. Dos juzgados, el de Granada y el del San Lorenzo de El Escorial mantienen que la competencia para investigar los crímenes de la dictadura la tiene la Audiencia Nacional. Otro, el de Benavente (Zamora) ha sido el único hasta ahora que se ha declarado competente y ha procedido a la exhumación. La mayoría ha aceptado la inhibición y ha dado carpetazo al asunto sin llamar a ningún testigo a declarar. Y es que no hay autoridad judicial en España que quiera hacerse cargo de los miles de cuerpos enterrados en las fosas clandestinas.
150.000 DESAPARECIDOS
Lo que se dirime en el fondo de la llamada ‘causa Garzón’ o ‘causa contra el franquismo’ o ‘causa de la memoria histórica’ no es más que la ‘causa de las fosas’. En España existen más de dos mil fosas clandestinas y decenas de miles de desaparecidos. Sólo en el auto emitido por el juez de la Audiencia Nacional con fecha 16 de octubre de 2008, figura la cifra de 114.266 muertos pero la estimación de los peritos es de alrededor de 150.000 cuerpos enterrados. Las denuncias partieron de los familiares de las víctimas.
El crimen a investigar es de un delito de detención ilegal, de desapariciones forzadas, que se enmarcan en la categoría de crímenes contra la humanidad. Como dice el citado auto en relación a la guerra civil los responsables de la insurrección armada llevaron a cabo un programa de exterminio “acompañado del ocultamiento sistemático de los cuerpos, de modo que los familiares no pudieran ubicar el lugar de inhumación”. Esos hechos son precisamente los que determinaron la apertura de la investigación por parte de Garzón del paradero de miles de personas detenidas y aniquiladas por el régimen franquista.
Hasta la entrada en vigor de la Ley de Memoria Histórica de 2007 la autoridad competente y única eran los jueces y también los ayuntamientos cuando se trataba de cementerios en los que se actuaba por vía administrativa. Hace ya años que en España se está procediendo a la exhumación de fosas pero la novedad aportada por la nueva normativa impulsada por el Gobierno del PSOE es que abre la posibilidad de que las comunidades autónomas puedan proceder a las exhumaciones a través de un protocolo. Sin embargo, las víctimas del franquismo exigen que se proceda por vía judicial y que se investiguen los crímenes por detención ilegal y desaparición forzada tal y como estableció Garzón.
“Se trata del mismo delito cometido en distintas partes del territorio. No hablamos de asesinatos, hablamos de desapariciones”, resalta la letrada Elena Reviriego, que critica la actuación de la Audiencia Nacional por no haber asumido la ‘causa general’ dando lugar a un sinfín de resoluciones dictadas por los juzgados territoriales.
CATALUÑA (3.338 VÍCTIMAS)
“En Cataluña no se ha hecho ninguna exhumación por orden judicial y los intentos hasta ahora han sido inútiles” afirma Manuel Perona. Se estima que en esta comunidad haya más de 200 fosas y más de 3.000 peticiones de familiares de desaparecidos. Los dos casos derivados por Garzón han caído en saco roto. El juzgado no se ha puesto en contacto con las víctimas. El Govern aprobó una ‘ley de fosas’ para recuperar los cuerpos que obliga a comunicar a los juzgados la orden de exhumación. También disponen de un censo y de un mapa de fosas pero los únicos desenterramientos llevados a cabo se han hecho por vía administrativa. Las víctimas sostienen que la apertura de una fosa es competencia judicial.
MALLORCA (1.486 VÍCTIMAS)
“Las exhumaciones están judicialmente paradas. No hay ningún tribunal competente. Las fosas no se pueden tocar. Los recursos se desestiman. No hay voluntad política. El apoyo de las instituciones es nulo”, explica Marçal Isern. Las dos causas abiertas en las Islas Baleares son por las fosas comunes de Porreres y Calvía. Ambas han sido desestimadas por la Fiscalía. El asunto está en manos de la Audiencia Provincial y las asociaciones de víctimas están dispuestas a llevarlo al Constitucional. Los juzgados se niegan a investigar por un delito de lesa humanidad sino por delitos de asesinato que ya habrían preescrito.
ANDALUCÍA (42.131 VÍCTIMAS)
“La responsabilidad es del Estado. Los jueces tienen que actuar. Algunos no han entrado ni a pronunciarse, no contestan. Hay un abanico de actuaciones, cada uno interpreta la ley como mejor le parece”. Lo dice Manuel Velasco, presidente de la Asociación “Guerra-Exilio y Memoria Histórica de Andalucía, región en la que hay más de 600 fosas localizadas. El Gobierno de la Comunidad está elaborando el mapa de fosas de las ocho provincias andaluzas que luego se integrarán en el mapa estatal del Ministerio de Justicia. El juzgado de Granada, donde se encuentra la causa de Federico García Lorca, rechazó la inhibición de Garzón y está pendiente del pronunciamiento del Supremo sobre la cuestión de competencia. No obstante sí se procedió a la exhumación de la fosa de Alfacar (donde al final no se encontraron los restos del poeta) por vía administrativa.
VALENCIA (29.034 VÍCTIMAS)
“Buscar a los desaparecidos es una obligación del Estado. Entendemos que se debe proceder por orden judicial en la exhumación de fosas”, afirma Empar Salvador del Fòrum per la Memòria del País Valencià. En el cementerio de Valencia hay seis fosas comunes. Garzón ordenó la exhumación de tres de ellas. La causa es archivada en aplicación de la ley de Memoria Histórica y de la Ley de Amnistía. El asunto llega a la Audiencia Provincial, también la causa de Orihuela en Alicante y después al Constitucional que no admite a trámite el recurso de amparo de los familiares de las víctimas.
MADRID (3.424 VÍCTIMAS)
“En Madrid se paralizaron las exhumaciones cuando se tocó el Valle de los Caídos”, asegura Fernando Magán. La causa va camino del Tribunal Constitucional después de que la Audiencia Provincial rechazara el pasado mes de diciembre los dos recursos de apelación presentados por familiares de dos de las víctimas negando que se tratara de crímenes contra la humanidad. Uno de ellos es resultado de la denuncia por un bebé supuestamente “robado” en la maternidad de O’Donnell. La Audiencia anula la causa llega a argumentar que “la desaparición del bebé no puede estar inmersa en los supuestos de la llamada Memoria Histórica al ocurrir en 1964 y por tanto fuera del lapsus temporal de lo que se consideró propio de la represión realizada durante la guerra civil y los años siguientes”.
VARIOS AVISOS DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL
En este sentido hay que recordar que el periodo de estudio que estipuló Garzón va desde del 17 de julio de 1936 a diciembre de 1951, pero la represión continuó hasta el final de la dictadura y de hecho el juez no cierra la posibilidad de que se puedan investigar delitos posteriores a la década de los 50. En la querella por genocidio presentada en Argentina por familiares de las víctimas la causa se amplía hasta 1977.
En Extremadura (9.486 víctimas), los cuatro juzgados que recibieron el encargo de Garzón han archivado las causas. La exhumación de fosas se ha paralizado en el último año. Igual sucede en Galicia (7.000 víctimas), donde los familiares amenazan con llegar al Constitucional. En Burgos (Castilla y León, 14.660 víctimas), la causa está en la Audiencia Provincial.
En el último año distintos organismos internacionales han instado a España a “continuar e incrementar sus esfuerzos para ayudar a las familias de las víctimas a esclarecer la suerte de los desaparecidos, identificarlos y obtener las exhumaciones de sus restos” (Comité contra la Tortura). También han mostrado su preocupación por “los obstáculos con que han tropezado las familias en sus gestiones judiciales y administrativas para obtener la exhumación de los restos y la identificación de las personas desaparecidas” (Comité de Derechos Humanos).
Este sábado, 24 de abril, a partir de las 18.30h se celebrarán manifestaciones en al menos 20 ciudadades españolas en solidaridad con las víctimas del franquismo y contra la impunidad que están teniendo los crímenes de la dictadura fascista que ocasionó más de 113.000 desaparecidos.
La que se espera sea la más multitudinaria, la de Madrid, partirá desde la Plaza de Cibeles y finalizará en la Puerta del Sol.
El lema en la capital será "Porque investigar los crímenes del franquismo no es delito. Por la justicia universal, con Garzón".
La convocatoria ha creado el embrión de una Plataforma contra la Impunidad, que tiene la intención de seguir activa incluso si se archiva la querella que instruye Luciano Varela contra Garzón.
La Plataforma ha convocado concentraciones también fuera de España: están ya confirmadas Londres y Buenos Aires, frente a la Embajada de España.
Una de las mentiras más recurrentes por parte de la virulenta reacción del tardofranquismo en estos días de abril, es la de decir que los grupos de memoria o uno u otro personaje – el próximo de la fila a perseguir – está lanzando discursos o consignas "guerracivilistas" cuando pide el enjuiciamiento penal de los crímenes del franquismo y la restitución de los desaparecidos a sus familias, de las propiedades saqueadas, etc...
...Y hasta sería motivo de bromas y parodias, como en alguno de los programas de humor de televisión de estos días, si no diera tanta vergüenza ver a quienes, desde argumentos y motivaciones puramente políticas y de mala conciencia, toman el ataque y la descalificación como la mejor defensa pretendiendo descalificar argumentos puramente jurídicos.
Resulta que los que politizamos y los “guerracivilistas” somos los que queremos que se de normal cumplimiento de dichos tratados internacionales. Ver para creer. Pero si nos fijamos en lo que dicen tales voces el único argumento jurídico que se repita una y otra vez es "ley de amnistía" y delitos "prescritos"... aunque el derecho penal internacional deja claro hasta la saciedad que ninguna ley de amnistía es aplicable para este tipo de crímenes, crímenes que tampoco prescriben...estoy hablando, y lo hago muy resumidamente, del Convenio Europeo y la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, al Pacto Internacional de Derechos Civiles - firmado por cierto por España su artículo 15.2 antes de la aprobación de ley de amnistía lo que ya perse la invalidaría en su pretensión incluso si las leyes de amnistía no fuesen papel mojado ante este tipo específico de delitos - la jurispurdencia de Nuremberg proclamada como norma internacional por la Asamblea General ONU, el Comité Internacional de Derechos Humanos, los instrumentos ONU contra las desapariciones forzadas, la Comvención ONU contra la imprescriptibilidad y por la perseguibilidad de estos crímenes que obliga a todos los Estados, los principios ONU de lucha a la impunidad, los relativos al derecho a la reparación a las víctimas de violaciones manifiestas de los derechos humanos... y todavía más...
Y a partir de ahí los que no tienen un sólo argumento jurídico más - normal, es que simplemente no los hay y por eso estos crímenes se han ido juzgando sin escapatoria posible en todo el planeta en las últimas décadas – basan el resto de su argumentación en chascarrillos y argumentaciones de tipo político, invocando la sensatez, el dejar a los muertos estar, los cuatro millones de parados... - ¿el derecho al trabajo se opone a que nuestro Estado respete los derechos humanos?, lo primero que oigo - y se atreven a descalificar diciendo que "politizamos" que somos unas revanchistas y no sé que más. Aquellos que carecen de argumento jurídico alguno oponible al deber universal y de Estado de investigar estos crímenes recurren a la descalificación, a lo que sea, con tal de no sacar a la luz el genocidio de Franco y lo que viene detrás: devolver todo lo robado con las manos manchadas de sangre por los gloriosos cruzados, exactamente como les ha venido pasando a los nazis con la restitución de propiedades, obras de arte e inmuebles en toda europa en las últimas décadas que es lo que dicen las Convenciones de la Haya, de Ginebra...
Lo siento, no. Enjuiciar el franquismo, localizar a todos los desaparecidos, a todos – a los de las fosas de Franco, a los niños perdidos, a los desaparecidos en combate en las tierras altas del Ebro y otros escenarios contra la Convención de Ginebra – no es guerracivilismo, es lo propio de lo que debiera ser un Estado de Derecho, es dar normal cumplimiento a los tratados internacionales ratificados por nuestro país. En especial a los derechos humanos piedra de toque, ser o no ser de todo Estado que quiere llamarse Democrático y de Derecho.
Porque si durante el genocidio franquista se cometió al menos veinte formas distintas de crímenes de guerra, contra la paz y contra la humanidad – veinte, sí, veinte, no “tan sólo” la concreta modalidad de las desapariciones forzadas que ni siquiera se quieren reconocer como tal – nuestra democracia lleva 35 años negando hasta 10 derechos humanos distintos de las víctimas de todos esos crímenes franquistas:
1- El derecho derivado del artículo 2 del Convenio Europeo de Derechos Humanos dentro de su responsabilidad en la protección de la vida de los ciudadanos: que el Estado emprenda una investigación judicial, efectiva e independiente ante la comisión de cualquier asesinato; mucho más si se da la participación de agentes del Estado.
2- El derecho a la justicia: el derecho a que el Estado derribe el muro de impunidad y olvido y persiga y condene penalmente a los criminales, y las víctimas obtengan una reparación conforme prevé la ONU respecto a las víctimas de violaciones manifiestas de los derechos humanos.
3- El derecho a conocer la verdad de lo sucedido, en primer lugar como derecho de víctimas y familiares pero también en conexión al derecho a la información por parte de la ciudadanía española y del conjunto de la humanidad dada la dimensión internacional de estos crímenes.
4- El derecho a conocer el propio nombre e identidad y a la propia personalidad jurídica, ¿qué menos que eso como expresión de la dignidad inalienable de todo ser humano y su derecho al libre desarrollo de su personalidad?.
5- El derecho a la vida familiar. A poner fin a su duelo, a tener un lugar donde sepan que sus restos reposan dignamente. A recuperar a los niños perdidos, desaparecidos en vida, a recuperar los lazos familiares truncados por la Dictadura.
6- La prohibición de toda forma de “trato inhumano y cruel” que representa el desentendimiento de nuestra justicia respecto del sufrimiento de los que esperan, el trato “degradante” a los restos mortales de seres humanos enterrados como perros en fosas clandestinas tal y como han reiterado el Tribunal Europeo, la Corte Interamericana y el Comité Internacional de Derechos Humanos
7- El derecho al honor de las familias de los fusilados, perseguidos, represaliados mediante actos criminales de mera apariencia jurídica que no pueden seguir siendo insultadas cuando nuestros representantes las llaman públicamente como “sentencias”, ya que no cometieron ningún crimen.
8- El derecho a la propiedad privada, de los expoliados por el franquismo. Se robaron tierras, inmuebles, papel moneda, pertenencias personales…deben dejar de estar en posesión de los familiares de los genocidas y ser restituidos a las familias de sus legítimos propietarios.
9- El derecho a un “recurso efectivo”, no meramente teórico o existente sobre el papel, ante los tribunales, en especial en caso de la violación de los derechos humanos.
10- El derecho a la no discriminación en la aplicación del ordenamiento jurídico. En España justo el problema es que no todos somos iguales ante la ley como dice Rajoy para justificar el juicio a Garzón: las víctimas del franquismo nunca lo han sido, continúan siendo discriminadas como colectivo definido dentro de nuestro propio Estado, y por eso se continúa incumpliendo todos estos derechos humanos.
Y por eso, además de cumplir con todos esos derechos humanos uno por uno expresados, nuestro Estado monárquico debe pedir perdón a todas esas víctimas para las que el Jefe del Estado nunca ha tenido tiempo en los 35 años que están a punto de conmemorarse: a todas esas familias se les debe una petición pública de perdón y un reconocimiento de responsabilidades antológica para pasar a cumplir, de inmediato, con todo lo que hoy incumple: verdad, justicia y reparación.
No hablamos de uno o dos derechos humanos descuidados – ya sería criticable – hablamos de diez. No hablamos de diez, de cien víctimas de violaciones de derechos humanos – igualmente inaceptable – hablamos de decenas de miles directamente afectados por los 350.000 asesinados sepultos o insepultos de Franco, los expropiados, los niños perdidos, los trabajos forzados y todos los demás…
Y difícilmente puedo transmitir aquí para cualquier ciudadano que no conozca de cerca toda esta situación de las víctimas el grado de hartazgo ante el constante regateo de derechos fundamentales incuestionables, ante tanta canallada del Estado Monárquico “atado y bien atado”, que a muchos ya ha dejado de valernos, sus excusas, sus justificaciones a su democracia incompleta. Ha dejado de valernos como un marco decente en el que vivir o en el que nos planteemos que queramos que vivan nuestras familias, marquesado de Queipo de Llano, de San Leonardo de Yagüe, de Arias Navarro, Ducado de Mola y todos lo demás incluidos; y vamos a empezar a considerar a este Estado como lo que está demostrando que es y como se merece, y a llamar las cosas por su nombre: Señores de Zarzuela, de Moncloa y del Consejo General del Poder Judicial, cumplan ustedes con todos esos derechos humanos y con todos los deberes de "verdad, justicia y reparación" y déjense de gaitas; a ver si, por una vez, acuden sin más al artículado y jurisprudencia aplicativa de esos tratados de derechos humanos – publicados en internet, en todos los idiomas y accesibles con el Google, no es difícil dar con ellos – y se limitan a intentar aplicarlos en vez de contarnos más historias e intentar rodearlos.
Mientras tanto que mientan, que manipulen, que hablen de revanchismos, de guerracivilismos y de lo que quieran que, antes o después, conseguiremos dentro o fuera de España un poco de justicia y que esos derechos humanos tengan que ser respetados por los mismos que hoy los niegan y los regatean sin empacho.
Que eso que lo único que se ha pedido en la Audiencia Nacional, que paradoja, ante toda esta reacción desmesurada del tardofranquismo, la persecución de Garzón y todo lo demás: el normal cumplimiento de los derechos humanos para estas personas tal y como se cumplen en el resto de Europa ...es nuestro propio Estado monárquico el que se ha encargado solito de dejar en evidencia cuales siguen siendo en la actualidad sus hipotecas y las líneas rojas que no nos va a permitir cruzar...“Fuere yo de otro sitio, de otro sitio cualquiera”, que decía Blas de Otero, su poema, el que siempre anda a vueltas, España.
Algo ha empezado a cambiar tímidamente en este mes de Abril en la conciencia y percepción general de nuestras instituciones que decían ser democráticas y que una significativa parte de esta sociedad ya no se cree mientras este Estado monárquico – "Estado de Derecho", lo siento, ya no me resulta posible seguir llamándolo – y sus instituciones pretenden decirnos que todavía no toca...todavía no toca treinta y cinco años después...
Las cosas ya no van a ser igual a partir de ahora para los altos responsables del Reino de las fosas que, en su plácida quietud cotidiana, le han tratado de hurtar a miles y miles de víctimas del franquismo sus derechos humanos inalienables y hasta la conmovedora restitución de los pobres restos mortales de los suyos.
Miguel Ángel Rodriguez Arias*
*Miguel Ángel Rodríguez Arias es profesor de Derecho Penal Internacional de la Universidad de Castilla-La Mancha, autor del libro "El caso de los niños perdidos del franquismo: crimen contra la humanidad" y otros trabajos pioneros sobre desapariciones forzadas del franquismo que dieron lugar a las actuaciones de la Audiencia Nacional.
En Portugal, en la aldea medieval de Monsaraz, hay un fresco alegórico de finales del siglo XV que representa al Buen Juez y al Mal Juez, el primero con una expresión grave y digna en el rostro y sosteniendo en la mano la recta vara de la justicia, el segundo con dos caras y la vara de la justicia quebrada. Por no se sabe qué razones, estas pinturas estuvieron escondidas tras un tabique de ladrillos durante siglos y solo en 1958 pudieron ver la luz del día y ser apreciadas por los amantes del arte y de la justicia. De la justicia, digo bien, porque la lección cívica que esas antiguas figuras nos transmiten es clara e ilustrativa. Hay jueces buenos y justos a quienes se agradece que existan, hay otros que, proclamándose a sí mismos justos, de buenos tienen poco, y, finalmente, además de injustos, no son, dicho con otras palabras, a la luz de los más simples criterios éticos, buena gente. Nunca hubo una edad de oro para la justicia.
Hoy, ni oro, ni plata, vivemos en tiempos de plomo. Que lo diga el juez Baltasar Garzón que, víctima del despecho de algunos de sus pares demasiado complacientes con el fascismo que perdura tras el nombre de la Falange Española y de sus acólitos, vive bajo la amenaza de una inhabilitación de entre doce y dieciséis años que liquidaría definitivamente su carrera de magistrado. El mismo Baltasar Garzón que, no siendo deportista de elite, no siendo ciclista ni jugador de fútbol o tenista, hizo universalmente conocido y respetado el nombre de España. El mismo Baltasar Garzón que hizo nacer en la conciencia de los españoles la necesidad de una Ley de la Memoria Histórica y que, a su abrigo, pretendió investigar no sólo los crímenes del franquismo sino los de las otras partes del conflicto. El mismo corajoso y honesto Baltasar Garzón que se atrevió a procesar a Augusto Pinochet, dándole a la justicia de países como Argentina y Chile un ejemplo de dignidad que luego sería continuado. Se invoca en España la Ley de Amnistía para justificar la persecución a Baltasar Garzón, pero, según mi opinión de ciudadano común, la Ley de Amnistía fue una manera hipócrita de intentar pasar página, equiparando a las víctimas con sus verdugos, en nombre de un igualmente hipócrita perdón general. Pero la página, al contrario de lo que piensan los enemigos de Baltasar Garzón, no se dejará pasar. Faltando Baltasar Garzón, suponiendo que se llegue a ese punto, será la conciencia de la parte más sana de la sociedad española la que exigirá la revocación de la Ley de Amnistía y que prosigan las investigaciones que permitirán poner la verdad en el lugar donde estaba faltando. No con leyes que son viciosamente despreciadas y mal interpretadas, no con una justicia que es ofendida todos los días. El destino del juez Baltasar Garzón está en las manos del pueblo español, no de los malos jueces que un anónimo pintor portugués retrató en el siglo XV.
Carta abierta a la opinión pública internacional del Coordinador de la Red de Municipios por la Tercera República, sobre el posible procesamiento de Garzón.
Estimadas Ciudadanas:
Estimados Ciudadanos:
Si Baltasar Garzón es finalmente procesado y expulsado de la carrera judicial por haber abierto una investigación sobre los crímenes del franquismo, España continuara blindada, con todo “atado y bien atado” por los herederos del franquismo y de la dictadura. La Democracia será solo un cascarón formal en cuyo seno anida y se cobija la impunidad.
El Tribunal Supremo, al sentar a Baltazar Garzón en el banquillo, da un aval a la dictadura franquista, trasladando judicialmente una imagen vergonzosa al mundo que significaría además que el periodo abierto por la transición aun no ha terminado.
El Juez Varela y la sala de lo penal del máximo tribunal, admitiendo las querellas del seudo sindicato Manos Limpias y de Falange Española de la JONS, han dictado autos y resoluciones que sitúan cada vez más cerca del juicio oral a magistrado Garzón, acusándolo de prevaricación por haber admitido las peticiones de las victimas del franquismo.
Los argumentos para procesar a Garzón, según el auto del Juez instructores más destacados, son la ley de amnistía de 1.977 y la Ley de la memoria histórica aprobada recientemente por las Cortes.
La Ley de amnistía, como las Leyes de punto final promulgadas en algunos países, latinoamericanos no puede evitar, en los casos de crímenes contra la humanidad, que estos sean investigados.
Países europeos como Italia, Alemania, Francia… actualmente continúan juzgando crímenes de guerra cometidos en el periodo entre 1940 y 1945. Por ejemplo, en Alemania se han rehabilitado hace solo unas semanas a todos los soldados represaliados por Hitler y el Nazismo.
España es firmante de convenios y tratados internacionales como el convenio Europeo de Derechos Humanos, del Pacto de Derechos Civiles y políticos de Nueva York, de la Carta del Consejo de Europa y del Tribunal Penal Intencional. La Jurisprudencia Internacional avala las investigaciones sobre crímenes y desaparecidos bajo la dictaduras militares de Latinoamérica, en la guerra de la antigua Yugoslavia.
La Ley de la Memoria Histórica aunque descafeinada e insuficiente no invalida ni sustituye ni al condigo penal ni a los tratados internacionales. Cuando Baltasar Garzón admite las peticiones por parte de victimas del franquismo y por la recuperación de la Memoria histórica, lo que hace es garantizarles la tutela judicial efectiva que es un derecho constitucional básico. En un párrafo de las alegaciones presentadas a auto de procesamiento del Juez Varela, Garzón dice: “¿de quién era adversario político García Lorca? ¿Y los miles de niños raptados? ¿Y las decenas de miles de personas desaparecidas en nuestros pueblos y ciudades enterradas en fosas comunes?”
Como dijo el Poeta Juan Gelman en su discurso en la entrega del Premio Cervantes ante las máximas autoridad.
“Pero hay recuerdos que no necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin descanso. Es el rostro de los seres amados que las dictaduras militares desaparecieron. Pesan en el interior de cada familiar, de cada amigo, de cada compañero de trabajo, alimentan preguntas incesantes: ¿cómo murieron? ¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué? ¿Dónde están sus restos para recuperarlos y darles un lugar de homenaje y de memoria? ¿Dónde está la verdad, su verdad? La nuestra es la verdad del sufrimiento. La de los asesinos, la cobardía del silencio. Así prolongan la impunidad de sus crímenes y la convierten en impunidad dos veces.
Enterrar a sus muertos es una ley no escrita, (…),Y los hombres no han logrado aún curar el infortunio con el canto.
Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria. Dicen que no hay que remover el pasado, que no hay que tener ojos en la nuca, que hay que mirar hacia adelante y no encarnizarse en reabrir viejas heridas. Están perfectamente equivocados. Las heridas aún no están cerradas. Laten en el subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego. Su único tratamiento es la verdad. Y luego, la justicia. Sólo así es posible el olvido verdadero. La memoria es memoria si es presente y así como Don Quijote limpiaba sus armas, hay que limpiar el pasado para que entre en su pasado. Y sospecho que no pocos de quienes preconizan la destitución del pasado en general, en realidad quieren la destitución de su pasado en particular”.
Señor Zapatero, llegado el caso ¿plantearía usted un conflicto de poderes desde el Ejecutivo y el legislativo con el judicial o se plegaria ante un proceso que actúa contra los Derechos Humanos los Tratados Internacionales y el núcleo duro de la Constitución?. En la Transición quedaron estructuras como la judicial intacta y jueces y fiscales que formaron parte de la maquinaria de represión de franquismo continuaron y han ascendido en la arquitectura judicial de nuestro país. Hemos de recordar otro escándalo que continúa en vigor: las sentencias condenatorias como las de Luís Company, Blas Infante, Julián Grimaú, Miguel Hernández.
Por otro lado a Baltasar Garzón no le perdonan que luchara contra el terrorismo de Estado y la corrupción en la época del Felipismo, y ahora en el caso Gürtel de corrupción del PP, por lo que su procesamiento tiene muchos amigos. La envidia, los celos profesionales, también juegan su papel al estar en el seno de este terrón que es España como dijera el Poeta. A los jueces estrella se les manda callar, en nuestra sociedad las únicas estrellas mediáticas son la trouppe de las tertulias del corazón y los gurús que creían el sistema neoliberal seria eterno.
Hoy la solidaridad con Garzón va más allá de que como Juez su forma de actuar guste más o menos, más allá incluso de que sea el Juez español con más proyección a nivel Internacional. Estamos ante el Juez que procesó a Pinochet, investigó a los desaparecidos de las distintas dictaduras de Latinoamérica, luchó contra el GAL y la Corrupción, y continua luchando incansablemente contra el terrorismo ETARRA. Sin embargo la solidaridad va más allá, porque lo que se ha puesto a prueba con el caso de Baltasar Garzón es la calidad de la democracia y de los Derechos Humanos en nuestro País
*Se pueden sacar de las fosas comunes a miles de muertos y darles un entierro digno.
*Se pueden investigar los crímenes del franquismo.
*Se puede arrojar luz sobre la verdad de nuestra historia.
Si ahora resulta que lo impiden judicialmente debemos preguntarnos ¿podemos los demócratas quedarnos con los brazos cruzados? Yo propongo que rompamos la baraja y apostemos por un proceso constituyente en España porque habrá dejado de ser un estado de derecho.
Antonio Romero Ruiz
Ex Parlamentario Secretario Político del PCA Málaga Coordinador de la Red de Municipios por la III Republica
Hace setenta años, se desencadenaba el peor genocidio de la historia. Al final de la guerra, la humanidad respiró aliviada. “Never more” parecían decir todos. En campos de concentración, en aldeas arrasadas, en ciudades destruidas, en la batalla de los ejércitos, en la represión a la resistencia clandestina, cayeron millones. Al holocausto de los judíos se añadió la desaparición de millones de seres humanos, actores en el combate y víctimas inocentes. Pocos escaparon a esos años terribles sin marcas en la carne y en la memoria. Subsisten los rituales del recuerdo, piadosos actos formales, mientras se olvidan las causas, se diluye la responsabilidad de los políticos que fueron cómplices del ascenso del fascismo.
Un artista genial, Pablo Picasso, detectó las señales del apocalipsis. Porque en Guernica, aldea inerme bombardeada, se expresó el preludio de lo vendría después. La guerra de España fue el laboratorio donde se experimentaría el ejercicio de la destrucción. Los acontecimientos de entonces conservan inquietantes resonancias en la contemporaneidad. En el seno de una república, elegida con amplia base popular, el pronunciamiento de Franco interrumpió el cauce de la historia y frustró momentos de eclosión en la cultura y en el desarrollo de las instituciones políticas.
Ay Carmela, eran cuatro generales, con el quinto regimiento se va la flor más roja del pueblo, fueron los cantos que recorrieron la resistencia rente a la arremetida del fascismo. Inspiradas en las tonadas tradicionales alentaron las trincheras y el heroísmo de los madrileños. Vencieron el hambre, el miedo, constituyeron asidero para la esperanza y el legendario “no pasarán”. La España derrotada fue víctima de las disensiones que socavaron el frente popular y de la falsa neutralidad de las potencias occidentales. Detrás de la Italia fascista llegaban armas, municiones, militares experimentados, pilotos y aviones; Francia e Inglaterra cerraban el paso al trasiego de los recursos más elementales, incluidas las contribuciones solidarias de los respectivos pueblos. La Unión Soviética pudo mandar más de dos mil asesores e intérpretes, nunca combatientes situados en la línea de fuego. Por otra parte, anarquistas, socialistas y comunistas se dejaron arrastrar por contradicciones fratricidas. La lección fue amarga, pero no ha sido aprendida.
El pronunciamiento franquista se produjo cuando España transitaba por un auténtico renacer de sus instituciones de enseñanza, de la ciencia y de la cultura. Paradójicamente, otra guerra, la de Cuba, con la ruptura del último eslabón imperial, condujo a la toma de conciencia autocrítica de la generación del ’98. Vendría luego la eclosión poética del ’27. En ese dominio se restauraba un diálogo sin rencores con los escritores hispanoamericanos. Algo similar estaba ocurriendo con la música. En la Ciudad Universitaria madrileña se manifestaba un estallido de creación a través de la convergencia electrizante de Lorca, Buñuel, Salvador Dalí. El aliento de la modernidad parecía enterrar definitivamente la España sombría de la reacción y los requetés. Se entronizaba la influencia reveladora del surrealismo y, sin embargo, muy pronto la Ciudad Universitaria se convertiría en campo de batalla, Lorca sería fusilado y Buñuel, como tantos otros, pasaría al exilio.
Mi generación conoció el dolor de España a través de sus exiliados. A diferencia de los colonizadores, los emigrados, portadores de una nostalgia incurable, llegados también con las manos vacías, dejaron huella profunda en América sembrando saber e instituciones. A ellos se debió, en gran medida, el auge editorial de México y la Argentina, así como el espíritu renovador de las ideas en la vida universitaria.
Las circunstancias de la época y el anquilosamiento de las instituciones no hicieron de Cuba un refugio propicio para los españoles en busca de trabajo.
Encontraron la solidaridad de un pueblo que había enviado mil combatientes –cifra elevada teniendo en cuenta la población del país- a los frentes de la guerra en defensa de la república. Tuvieron el apoyo de los intelectuales desde instituciones como el Lyceum y la Hispanocubana de cultura, pero carecieron de la necesaria ayuda oficial. Empecinados, algunos se quedaron. Unidos por el antifascismo, aquellos exiliados cubrían el más ancho espectro ideológico. María Zambrano anduvo peregrina en procura de vías para asegurar la subsistencia. Gustavo Pittaluga, notable hematólogo, no encontró cátedra disponible. Otros pudieron esperar hasta que la Universidad de Oriente, libre de las ataduras que paralizaban la bicentenaria universidad habanera, abriera sus puertas e instaurara nuevos conceptos de organización docente. Allí se instaló Juan Chibás, historiador de la literatura para coincidir, en un mismo ámbito, con Prat Puig, apasionado e imaginativo restaurador de la arquitectura colonial. También estaban allí el penalista y ex fiscal de la república José Luis Galbe, el químico Julio López Rendueles, el pedagogo Herminio Almendros. Ya por entonces, en un proceso acelerado por las luchas contra la dictadura de Batista todos ellos hablaban en cubano. Sin renunciar al dolor de España, se entregaron a la obra nueva. Más allá de banderías políticas, eran parte de la flor más roja del pueblo.
Hace setenta años terminaba la guerra civil española, preludio del gran genocidio. Si la historia es maestra de la vida, ese acontecimiento aleccionador no puede ser olvidado. Al menor descuido, el fascismo puede dar su zarpazo de violencia e ignominia. Tragedias de tal dimensión dejan heridas que tardan mucho en cicatrizar, truncan proyectos irrecuperables. Para contar la verdadera historia de lo ocurrido con los rejuegos de cancillerías, las disensiones entre grupos políticos, con el trasfondo económico y cultural y, sobre todo, con el inmenso sacrificio del pueblo, tendrán que seguirse abriendo los archivos en beneficio de la indispensable memoria histórica.
Graziella Pogolotti*
*Ensayista, crítica de arte y literatura. Doctora en Filosofía y Letras, Universidad de La Habana, 1952. Estudios postgraduados de Literatura francesa contemporánea, Sorbona, París 1953.
En medio de una gran expectación y con medidas de seguridad extremas, que van desde la continua vigilancia policial a las instalaciones hasta la firma de un contrato de confidencialidad obligatorio para todos los que participan en la operación, comenzaron ayer en Granada las labores de excavación en la zona en la que se presume que se encuentran los restos del poeta Federico García Lorca, asesinado por un comando franquista al inicio de la Guerra Civil Española. Los trabajos comenzaron pese a la decisión de la familia del poeta, que se ha negado a que se aclare si los restos del autor de Bodas de sangre descansan en esa fosa, y por expreso pedido de los familiares de otras dos víctimasdel franquismo cuyos cuerpos se presume que se encuentran en el mismo lugar.
Según los estudios previos realizados por la Junta de Andalucía, el sitio en el que se presume que se encuentran los restos de García Lorca ocupa una superficie de doscientos metros cuadrados que ha sido techada desde días atrás por una carpa bajo la cual se desarrollarán los trabajos de excavación. En el interior de la carpa se encuentran cámaras de televisión encendidas permanentemente, pero las imágenes que capten no se darán a conocer al público en bruto, sino que serán editadas evitando en todo momento que se puedan ver huesos o restos de vestimenta y otros objetos que sirvan para identificar a los cuatro cuerpos que según los análisis exploratorios previos se encuentran en el lugar.
El dispositivo de seguridad montado en torno de la carpa metálica y las medidas que se han tomado para evitar que los resultados de la investigación lleguen en bruto a la prensa tienen que ver con el pedido expreso de la familia de García Lorca que ha querido evitar lo que llaman “el circo” mediático. Los familiares del poeta aún no han clarificado ante la Consejería de Justicia andaluza si permitirán que se conozcan los resultados de los análisis una vez que terminen los trabajos, con lo cual es muy probable que dentro de dos meses, cuando las labores lleguen a su fin, se siga sin saber con certeza si los restos de García Lorca se encuentran o no en ese paraje granadino, a pocos kilómetros de la que era su casa familiar.
La presidenta de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada, Maribel Brenes, explicó ayer que “no está previsto que los familiares entren al recinto, aunque estudiaremos las peticiones si las hay”. La Asociación ha sido una de las más activas a la hora de exigir que se conozca la verdad sobre el trágico final del autor de Doña Rosita la soltera y brindó desde un principio todo su apoyo a los familiares del banderillero Francisco Galadí, uno de los hombres enterrados junto al poeta granadino en el mismo paraje. En la misma fosa se presume que se encuentra también el maestro Dióscoro Galindo, cuyos familiares no han explicado si están a favor de la identificación de su cuerpo. Al igual que ocurre con los restos de Lorca, el equipo técnico que lleva a cabo la investigación sólo podrá dilucidar la identidad de los cuerpos si la familia aporta muestras de ADN, cosa que hasta el momento los familiares de García Lorca no han hecho.
Aunque sus contratos impiden que se comuniquen con la prensa, los miembros del equipo forense que participan en las excavaciones manifestaron días atrás a algunos medios de comunicación las dudas que tienen sobre las condiciones en las que se encuentran los huesos, que se presumen están entre 0,6 y 1,8 metro de profundidad, por el peso de la tierra y los años que han pasado desde los asesinatos. Una vez que concluyan las exhumaciones, los restos serán enviados al Laboratorio de Identificación Genética de Granada, donde un equipo dirigido por el forense José Antonio Lorente llevará adelante la identificación genética y antropológica.
Federico fue detenido el 16 de agosto de 1936 en casa de su amigo, el poeta Luis Rosales. La Guerra Civil había estallado un mes antes, el 18 de julio, y desoyendo los consejos de sus allegados, el escritor se dirigió a Granada, su tierra natal, que se encontraba bajo el control del bando franquista. Su padre, de nombre Federico igual que él, era un cacique progresista odiado por los terratenientes de la zona por su adhesión a la República y su crítica al caciquismo retrógrado granadino, lo que hizo suponer en un principio que el asesinato del hijo pródigo era también una venganza con tintes de disputa regional. Pero a Federico los fascistas lo odiaban por muchas más razones. Detestaban que fuera abiertamente homosexual y no podían soportar esa rara mezcla de catolicismo y anarquismo; “tradicionalista, monárquico y libertario a la vez”, como le gustaba definirse.
Nacido el 5 de junio de 1898, García Lorca era ya un autor célebre a los 38 años. Durante los últimos años de su vida había cobrado incluso fama mundial, luego de su paso por Nueva York, y gozaba un reconocimiento inaudito gracias al éxito que habían tenido entre el público obras como La casa de Bernarda Alba y Yerma, escritas durante sus últimos años. Ya desde joven se había codeado con lo más granado de la generación de su tiempo, como los poetas Rafael Alberti y Jorge Guillén, el cineasta Luis Buñuel y el pintor Salvador Dalí, con quien mantuvo una turbia y platónica relación.
Quizá fue su fama internacional, piensa su máximo biógrafo Ian Gibson, la que le dio a Lorca la confianza para acudir a Granada días después del estallido de la guerra. El franquismo no había mostrado aún su cara más criminal y la amistad que el propio Federico mantenía con personajes como José Antonio Primo de Rivera, el fundador de la Falange, le impidieron sospechar que irían por él. “Esto es un horrible error”, les dijo a los hombres que siguiendo las órdenes del gobernador civil de Granada José Valdés Guzmán y del general Queipo de Llano vinieron a buscarlo ese día a casa de Luis Rosales. En la madrugada del 17 al 18 de agosto, García Lorca fue asesinado y enterrado luego en una fosa común junto al maestro Galindo y los dos banderilleros, Galadí y Arcollas. Años después, el dictador Francisco Franco defendió el crimen en un ejercicio de refinado cinismo: “Era un gran poeta –afirmó–, pero las autoridades tenían que prever cualquier reacción contra el Movimiento por elementos izquierdistas. Por eso fusilaron a los más caracterizados, y entre ellos a García Lorca”. Ian Gibson logró entrevistar para uno de sus libros a Ramón Ruiz Alonso, el matón que lo ejecutó. “Le he metido dos tiros por el culo, por maricón”, soltó apoyado en la barra de un bar sin una mínima pizca de arrepentimiento.
Miguel Hernández, el gran poeta campesino español, fue fusilado el jueves 20 en Madrid, por sentencia de un consejo de guerra. Delito: haber sido miliciano en la guerra. Con Miguel Hernández y Federico García Lorca perdieron las letras españolas sus dos primeros poetas jóvenes.
Si me muero que me muera con la cabeza muy alta. Muerto y veinte veces muerto, la boca contra la grama, tendré apretados los dientes y decidida la barba.
Miguel Hernández ha muerto. Ha muerto apretando los dientes, la boca contra la grama. Pero no era aquella muerte la que él estaba dispuesto a aceptar, con altanero fatalismo… En otros versos, nos había explicado, cómo podía morirse “con la cabeza muy alta”:
Los quince y los dieciocho, los dieciocho y los veinte… Me voy a cumplir los años al fuego que me requiere, y si resuena mi hora antes de los doce meses, los cumpliré bajo tierra. Yo trato que de mí queden una memoria de sol y un sonido de valiente.
Memoria de sol y sonido de valiente acompañaban ya en vida la historia contemporánea de Miguel. Perdonado cien veces por la metralla, curtido por el sol de los frentes, el poeta cantó magníficamente en las trincheras, vistiendo el pardo uniforme de los milicianos. Canciones de vida y muerte, de júbilo y luto, que adquieren ahora, ante un cable escueto, singular relieve dramático:
¡Qué sencilla es la muerte; qué sencilla, pero qué injustamente arrebatada! No sabe andar despacio, y acuchilla cuando menos se espera su turbia cuchillada.
De la Elegía a García Lorca son estos versos dramáticamente proféticos:
Como si paseara con tu sombra paseo con la mía por una tierra que el silencio alfombra, que el ciprés apetece más sombría. Rodea mi garganta tu agonía como un hierro de horca y pruebo una bebida funeraria. Tú sabes, Federico García Lorca, que soy de los que gozan una muerte diaria.
El cable ha hablado: Tres años exactamente después de fusilado el poeta de Yerma, Miguel Hernández ha caído bajo las balas de un pelotón ejecutor. “Veinte veces muerto” por veinte balas, se ha desplomado, “la boca contra la grama”, en el patio de una siniestra prisión madrileña.
Miguel, que ha vivido con la cabeza muy alta, sólo puede haber muerto con la cabeza en alto: esa cabeza cuyos ojos de niño reflejaban la limpidez de una conciencia sin remordimientos.
Jean Cocteau llamaba a Raymond Radiguet “el milagro del Marne”. A Miguel habría podido llamársele “El milagro de Orihuela”, porque su caso constituye una excepción dentro de la historia de una literatura (excepción que tiene un precedente en la literatura inglesa del siglo XVIII): Miguel Hernández fue poeta antes de aprender a leer y a escribir.
Hijo de humildes pastores de cabras, trabajó desde niño en el cuidado del ganado y el cultivo de la tierra… Las toscas canciones que surgieron de sus labios, en los primeros años de su vida, justifican estas frases dirigidas por él a Vicente Aleixandre, en la dedicatoria de Viento del pueblo: “A nosotros, que hemos nacido poetas, entre todos los hombres, nos ha hecho poetas la vida junto a todos los hombres…”
Miguel Hernández había nacido poeta entre todos los hombres. Aprendió a escribir su nombre en la escuela pública de Orihuela, y, a pesar de que los primeros libros que cayeron entre sus manos eran detestables folletines por entrega, de los que pueden falsear el gusto de un hombre sencillo, el pastor de cabras halló, por instinto, el camino que habría de conducirlo a las más puras fuentes de la poesía castellana. Devoró las obras de los clásicos españoles en un círculo obrero de su pueblo. Conoció por un feliz azar, poemas de Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. Y un buen día publicó una serie de octavas reales, escritas bajo la influencia peligrosa y egregia de Góngora.
Miguel Hernández no había cumplido veinte años, cuando José Bergamín publicó su primera obra seria, un auto sacramental, en Cruz y Raya… Los jóvenes poetas de Madrid comprendieron que había “nacido un poeta entre todos los hombres”. Un poeta por instinto. Un poeta auténtico. Un poeta que podría escribir un día: “Nuestro cimiento será siempre el mismo: la tierra. Nuestro destino es parar en las manos del pueblo…” Miguel Hernández fue festejado, elogiado, publicado. El aspecto milagroso de su aparición en el firmamento de las letras españolas, le confirió la categoría de héroe poético del día.
Pero el éxito no modificó en nada el carácter de Miguel. En la Cervecería de Correos, junto a Federico García Lorca; en la casa de Pablo Neruda, llena de máscaras javanesas; en el estudio de Rafael Alberti, presidido por los inquietantes dibujos de Alberto —escultor en barro de Castilla— Miguel Hernández seguía siendo el pastor de cabras, hijo de pastores de cabras, de los campos de Orihuela.
¡Cuántos siglos de aceituna, los pies y las manos presos, sol a sol y luna a luna pesan sobre nuestros huesos!
Miguel Hernández había nacido con el cutis duro y terroso de los campesinos. Ignorante de coqueterías, llevaba cortísimo un pelo espeso que ningún peine habría sabido domar. Manos anchas, manos de labriego.
Estas sonoras manos, oscuras y lucientes las reviste una piel de invencible corteza, y son inagotables y generosas fuentes de vida y de riqueza…
Miguel no era elegante. Prefería cualquier indumentaria refinada, el rudo pantalón de pana de los campesinos, y esas alpargatas levantinas, con ocho cordones negros, que habrían de ser el calzado de campaña de los primeros milicianos.
Pero dos cosas resultaban inolvidables en el poeta: la limpidez de su mirada clara y el timbre varonil y profundo de su voz.
Esa voz la he apresado. La tengo aquí, en La Habana, en mis maletas.
A principios de 1938, Miguel Hernández llegó inesperadamente a París. Desde los primeros instantes de la guerra, el poeta se había inscripto en el 5to. regimiento:
Echa tus huesos al campo, echa las fuerzas que tienes a las cordilleras foscas y al olivo del aceite ………………………………………. Sangre que no se desborda, juventud que no se atreve, ni es sangre, ni es juventud, ni relucen, ni florecen…
Había trabajado en la construcción de fortificaciones. Ahora, destinado a infantería, luchaba como miliciano en la brigada del “Campesino”… Para imponerle un descanso merecido, y sustraerlo momentáneamente a los cotidianos peligros del frente, el Gobierno republicano lo había nombrado delegado a un Congreso Internacional de Arte Dramático.
Por aquel entonces, disponiendo de las máquinas de mi estudio, yo no perdía una oportunidad de “poner en conserva” la voz de los grandes poetas contemporáneos. Había editado los poemas Guernica y Madrid 1937, de Paul Eluard. Había guardado en mis gavetas las voces de Langston Hughes, Rafael Alberti, José Bergamín, Octavio Paz, Pablo Neruda y otros… Al saber que Miguel (a quien había conocido en Madrid bajo las bombas del año anterior) estaba en París, lo invité a que grabara un disco.
Era la primera vez que el ex pastor de cabras veía un estudio consagrado a estos trabajos. Todo lo maravillaba: las máquinas, los micrófonos, los amplificadores, los tonemesser que permiten ver la voz, los pomos de cristal en que la escoria filiforme de los discos se entrega a danzas fantásticas, al ser enmarañada por aspiradores. Miguel reía como un niño al ver los aparatos destinados a producir ruidos. Al oír un balido producirse en una caja misteriosa, exclamaba:
—¡El borrego!...
Entendido en la materia, hallaba que las cabras mecánicas de mi estudio no eran del todo exactas.
—¡Si hubieses venido a Orihuela!... ¡Allí eran de verdad!...
Por fin, Miguel se detuvo ante el micrófono. Se encendieron las luces rojas. Se encendieron las azules. Y el poeta comenzó a declamar, con su voz maravillosa y su acento aldeano, las estrofas de la Novia del soldado.
Sobre los ataúdes feroces en acecho sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho hasta en el polvo, esposa…
Este disco no se llegó a editar, pero conservo el original, único ejemplar, junto a mis papeles más preciados. Trataré de hacer algunas copias de él que regalaré a los que fueron amigos del poeta.
¡Cuerpo presente!... ¡Único retrato viviente que nos queda de esa voz que simbolizó, por su masculinidad, la vida misma de Miguel Hernández!...