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28 mayo 2011

Tinieblas y amaneceres

El problema de la pedofilia ha alcanzado los titulares de los medios de comunicación aquí en Europa. El último, el sacerdote católico italiano que abusaba de niños y los inducía a las drogas. Por eso, la medida que ha tomado el gobierno alemán nos parece justa y necesaria. Ante todo la defensa del niño cuando es objeto sexual de aquellos que ni siquiera respetan a los más indefensos dentro de una sociedad de ansias, búsquedas sin metas, que pisotean lo más sagrado que nos ha dado la naturaleza: la infancia, en su increíble inocencia de abrir los ojos maravillados ante todo lo nuevo que se le va presentando en su marcha hacia la vida.

Así es, el gobierno alemán ha designado a la ex ministra de Familias Christine Bergmann, “encargada independiente para el estudio del abuso sexual de niños”. Hace meses puso manos a la obra y reunió en torno de su trabajo a setenta psicoterapeutas, médicos y pedagogos sociales. Finalmente, el martes pasado presentó su informe ante el gobierno alemán, de más de mil páginas, en una reunión de prensa. Entre las llamadas instituciones culpables va primero, sola, bien a distancia de las demás involucradas, la Iglesia Católica. Más del 40 por ciento de los criminales pedófilos pertenece a sus filas, seguidos a gran distancia por miembros de la Iglesia Evangélica, de clínicas y consultorios médicos, de clubes deportivos y, por supuesto, de las mismas familias de las víctimas. Casi las dos terceras partes de estos delitos sexuales tienen lugar en los dormitorios de los niños.

En su estudio de 300 páginas, la responsable del estudio aconseja más y mejor terapia y ayuda para las víctimas, alargar los plazos para la prescripción de los delitos y una ley de indemnización para los violados. Además, ofrecer cursos de información y de esclarecimiento para sacerdotes, educadores, médicos, terapeutas y docentes de deportes y entrenadores de equipos. Entre estos últimos existen núcleos que exigen a los jóvenes vida sexual mutua con promesas de grandes futuros deportivos.

Quien lea el informe de Bergmann se encuentra en un mundo desconocido: “De eso no se habla”. Ese es el principal motivo por el cual casi la totalidad de los crímenes contra la niñez y la juventud hayan quedado sin castigo en el mundo de los hombres. No hablan las víctimas, ni sus familiares, ni los familiares de los culpables. “De eso no se habla”, es la consigna tácita no propuesta.

Más, en los miles de testimonios está justamente eso: cuando niños han dicho a los padres que fueron abusados por sacerdotes, por ejemplo, los padres los han tratado de mentirosos y les ordenan no hablar nunca de eso. Porque para ellos está, ante todo, la autoridad eclesiástica.

Ante el informe Bergmann, la Iglesia Católica, a través de sus obispos, de inmediato se comprometió a pagar 5 mil euros a cada una de las víctimas de sacerdotes o de los llamados “hermanos”. Esta propuesta le ha parecido a la encargada del estudio un poco mezquina, pero será la Justicia la que resuelva en definitiva. Hasta ahora el obispado cristiano se ha comprometido en pagar la tercera parte del fondo para víctimas, que es de 120 millones de euros. No es sólo con dinero que se soluciona un problema tan profundo. “Ha llegado la hora de la verdad”, ha declarado la valiente funcionaria que cree más en las investigaciones de cada caso, en reuniones sobre ética, en seminarios sobre conducta de docentes y principalmente de padres y madres que viven atentamente ese aspecto de la vida educativa o los primeros pasos en la religión de sus hijos.

Está el famoso caso del colegio elitista Odenwaldschule, donde el director del mismo durante trece años –de 1972 a 1985– abusó sin problemas de alumnos que él elegía. Era un colegio de pupilos y ese director cada noche invitaba a algunos adolescentes a cenar en su casa –situada en el mismo colegio– y luego a dormir con él. Les hablaba, antes, de la cultura de la antigua Grecia con su entusiasmo por la belleza de los cuerpos y la libertad del amor sin diferencia de sexos. Los alumnos elegidos se sentían muy importantes y creían que eso era parte de la enseñanza. Lo mismo hizo durante décadas un profesor de música, amigo del director. Las anécdotas de los métodos que empleaban esos docentes llenarían páginas: evidentemente tenían mucha imaginación sexual. Los demás docentes sabían y comentaban entre ellos ese tema, pero nunca se atrevieron a hacer la denuncia de los hechos porque, claro, el director estaba nombrado por los dueños de la escuela privada, y esos docentes no sabían cómo reaccionarían los dueños ante la denuncia. Tampoco los padres reaccionaron porque para ellos era un orgullo que sus hijos estudiaran en el famoso colegio elitista, y les recomendaban a ellos que jamás hablaran de ese tema.

Y si hubo algún padre que se atrevió a denunciar el hecho a la policía, ésta le contestaba que no podía basarse en el testimonio de menores de edad para hacer tamaña acusación. Es decir: el poder sabe cuidarse entre sí. La ética está siempre donde cabe el poder. Un caso muy parecido es el cometido en el Colegio Canisius, de los jesuitas, casos callados durante décadas.

Hasta que finalmente hubo alumnos y padres que tuvieron el coraje civil de hacerse cargo de las denuncias y hacerlas públicas, que fueron tomadas por uno o dos medios, y así explotó toda la malignidad social que significa aprovecharse de quienes les han sido confiados para su educación.

Las cartas recibidas por la comisión Bergmann, de perjudicados por la pedofilia, son de un valor humano imperdible. Por ejemplo, está la de un hombre de 70 años, violado repetidamente cuando niño: “En sí fuimos dos veces mancillados, primero por los bestias violadores y luego por los adultos que no nos quisieron escuchar en nuestro dolor. Y como resultado, la confianza perdida en la sociedad y en uno mismo”.

Ese es el resultado. Lo dice el psicólogo Jean Rossilhol, partícipe de todo este informe, que señala que hubo llamados telefónicos anónimos de víctimas: “Cuando se trata de abusos sexuales, no existen ya historias que no han sucedido. Tengo todavía en mi oído relatos de mujeres que cuando eran niñas les confiaron a sus propias madres que habían sido violadas y por ello recibieron de ellas tremendas palizas por contar eso. Y de hombres que fueron aislados por sus familias porque habían acusado al señor párroco de la iglesia por haberlo violado cuando niños. Porque eso no es cierto. Un dignatario cristiano no hace eso”. El escritor Raimund Neuss, ante el informe Bergmann, ha escrito: “La fe autoritaria da al clero un enorme poder psicológico. Y es fatal eso cuando producen en la víctima dependencia y complejo de culpa, y se impide la crítica social. En esto, la Iglesia Católica, para un examen a fondo de sus principios, está recién al comienzo”.

También hay otro aspecto del informe Bergmann: los internados católicos de niños huérfanos. El informe señala que, hasta la década del ’70, hubo más de medio millón de niños huérfanos en esos internados, y en el estudio se ha comprobado que vivieron en condiciones de explotación por los trabajos a los que fueron obligados y en muchos casos sufrieron castigos físicos.

Pero, como ya hemos escrito en notas anteriores, se nota ya un movimiento de liberación en los claustros religiosos del catolicismo. Aunque algunos la pagan caro. Es el caso del padre Georg Schwikart, teólogo y escritor, que iba a ser consagrado diácono en la catedral de Colonia. Pocas horas antes, el obispo Meissner, muy conservador él, le negó el derecho de ese nombramiento. Cuando los periodistas le preguntaron al padre Schwikart por qué su Iglesia le negaba ese cargo, respondió: “Como pensador, cometí la ingenuidad de proponer en mi Iglesia reformas que podían renovarla; por ejemplo, pedí que también las mujeres podían ordenarse como sacerdotes católicos y no solamente los hombres”. Cuando supo la resolución del obispo, el padre Schwikart resolvió ingresar a la Iglesia Evangélica Luterana de Alemania. Y éstas fueron sus palabras: “Yo sé que no marcho hacia el paraíso, pero estoy convencido de que en la Iglesia de la Reforma se respira un aire más libre, es menos jerárquica, más democrática y diría hasta más honesta”. Y agregó: “Para tener fe se necesita conciencia, que es lo que me da fuerza para dar este paso. Sólo aquel que cambia se mantiene fiel consigo mismo”.

Como se ve, por todas las reacciones últimas, algo está pasando en el complejo cristiano de la humanidad. Ojalá se sigan escuchando aquellas voces de seres como los obispos argentinos Angelelli y De Nevares, que tanto futuro estaban ofreciendo a una nueva Iglesia Católica.

Y vamos a terminar con un hecho que nos tiene que llenar de gozo y ternura. En primer lugar, un hecho negativo que dio origen a algo generoso y positivo. En el pueblo renano de Eudenbach, en una misa de primera comunión, el cura Udo Schiffers, como los niños presentes conversaban durante el oficio, dijo en voz alta: “O se van todos o suspendo la misa”. Esto causó sorpresa e indignación en los padres y madres presentes, que tomaron de la mano a los niños y se retiraron. Este episodio salió en los diarios con distintos comentarios. “Dejad que los niños vengan a mí”, dijo alguna vez Jesús. Esta frase fue repetida por algunos medios que censuraron al cura cascarrabias. Pues bien, el miércoles, el Congreso alemán acaba de aprobar una resolución por la cual se protege a los ruidos infantiles. Es decir, todo bullicio infantil está permitido y no se puede iniciar juicio por él como “ruido molesto”. Muy bien por esos diputados y senadores. Eso es votar vida. Porque las voces de los niños nos acercan al cielo.

Osvaldo Bayer

Fuente: Página 12

25 mayo 2011

Los Gays y la Biblia

Es al menos sorprendente constatar las presiones sobre el Senado para evitar la ley que criminaliza la homofobia. Sufren de amnesia los que insisten en segregar, discriminar, satanizar y condenar a las parejas homoafectivas.

En tiempo de Jesús los segregados eran los paganos, los enfermos, los que ejercían determinadas actividades profesionales, tales como carniceros e inspectores de hacienda. Jesús mantuvo con todos ellos una actitud inclusiva. Más tarde se victimizó a los indígenas, a los negros, a los herejes y a los judíos. Hoy a los homosexuales, a los musulmanes, a los emigrantes pobres (incluidas las ‘personas diferentes’…).

Las relaciones entre personas del mismo sexo todavía son ilegales en más de 80 naciones. En algunos países islámicos dichas relaciones son penalizadas con castigos físicos e incluso con pena de muerte (Arabia Saudita, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Yemen, Nigeria, etc.).

En el 60° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el 2008, 27 países miembros de la Unión Europea firmaron una resolución pidiendo a la ONU la "despenalización universal de la homosexualidad”.

La Iglesia Católica dio un pequeño paso adelante al incluir en su Catecismo la exigencia de evitar cualquier discriminación a los homosexuales. Aunque las autoridades eclesiásticas callaron cuando se trató de pronunciarse contra la homofobia. Y sin embargo se escuchó su discordancia sobre la decisión del STF al aprobar el derecho a la unión civil de los homoafectivos.

Nadie escoge ser homo o heterosexual. La persona nace así. Y a la luz del Evangelio la Iglesia no tiene el derecho de tratar a nadie como homo o hetero sino como hijo de Dios, llamado a la comunión con Él y con el prójimo, destinatario de la gracia divina.

Son alarmantes los índices de agresiones y asesinatos de homosexuales en el Brasil. La urgencia de una ley contra la homofobia no se justifica sólo por la violencia física sufrida por travestis, lésbicas, etc. Más grave es la violencia simbólica, que instaura un procedimiento social y fomenta la cultura de la satanización.

La Iglesia Católica ya no condena a los homosexuales, pero les impide que manifiesten su amor hacia personas del mismo sexo. Ahora bien, ¿no procede de Dios todo amor? ¿No dice la 1ª carta de san Juan (4,7) que "quien ama conoce a Dios”? (observe además que Juan no dice que quien conoce a Dios ama…).

¿Por qué fingir ignorar que el amor exige la unión, y querer que esa unión permanezca al margen de la ley? En el matrimonio los verdaderos ministros son los novios. Y no el sacerdote, como muchos piensan. ¿Puede la teología negar la esencial sacramentalidad de la unión de dos personas que se aman, aunque sean del mismo sexo?

¡Dirán algunos que oigamos a la Biblia! Sí, en el contexto patriarcal en que fue escrita sería extraño que aprobara el homosexualismo. Pero muchos pasajes lo sobrentienden, tales como el amor entre David y Jonatán (1 Samuel 18), el centurión romano interesado en la curación de su siervo (Lucas 7) y los ‘eunucos por nacimiento’ (Mateo 19). Si tomáramos la Biblia al pie de la letra tendríamos que pasar por la espada a todos los que profesan creencias diferentes de la nuestra y odiar al padre y a la madre para seguir verdaderamente a Jesús.

Hay que pasar de la hermenéutica singularizadora a la hermenéutica pluralizadora. Hace todavía poco tiempo la Iglesia Católica acusaba a los judíos de ser los asesinos de Jesús, condenaba al limbo a los niños muertos sin bautismo, consideraba legítima la esclavitud y censuraba los créditos con interés. ¿Por qué, pues, excluir a las parejas homoafectivas de los derechos civiles y religiosos?

Pecado es aceptar los mecanismos de exclusión y seleccionar a los seres humanos por factores biológicos, raciales, étnicos o sexuales. Todos son hijos amados por Dios. Todos tienen como vocación esencial amar y ser amados. La ley fue hecha para la persona, insiste Jesús, y no la persona para la ley.

Frei Betto

Fuente: Adital

23 noviembre 2010

La Iglesia Católica reza por el genocida Franco e insita a retomar "la cruzada"


La bandera franquista ondeaba a la izquierda del Altar Mayor.
Foto: Infonacional.com


La Iglesia católica lo ha vuelto a hacer. Con motivo del trigésimo quinto aniversario de la muerte de Francisco Franco, la parroquia madrileña de Santa Gema celebró una misa para rendir tributo al dictador que durante casi cuatro décadas asoló España. Justo a la izquierda del Altar Mayor ondeaba la bandera preconstitucional.

Tal y como se recoge en varias páginas de extrema derecha, la ceremonia religiosa -oficiada el pasado viernes 19 de noviembre-, fue convocada por la Fundación Nacional Francisco Franco con el objetivo de pedir por las almas del dictador y su camarada José Antonio Primo de Rivera.

Alabanzas a Franco

La misa fue presidida por el Padre Miguel y concelebrada por los padres Angulo, Noviski, Gabriel y César, según informa la página web de Acción Juvenil Española (AJE). Fue el padre Gabriel Calvo quien tras finalizar el acto, pronunció al lado de la bandera franquista unas sentidas palabras sobre la necesidad de pedir por las almas de los difuntos y agradecer al Generalísimo Franco y a José Antonio cuanto hicieron por España.

La Duquesa de Franco acudió

Su intervención, atentamente seguida por Blas Piñar y la Duquesa de Franco, despertaron -según el propio relato de los fascistas- "tanta emoción que al finalizar se produjo una ovación que duró varios minutos, como nunca se había visto en una ceremonia así”.

Lo que dice la Iglesia

“La España auténtica, la que evangelizó América, la que hizo rente a la herejía protestante y al Islam y luego a las Revoluciones liberales, venciendo siempre. No hay que tener miedo ante la actual persecución, sabiendo que Dios está con nosotros y que volveremos a vencer”, afirmó literalmente el padre Gabriel Calvo a escasos centímetros de la popularmente conocida como la bandera del aguilucho.

Fragmentos de homilía del padre Gabriel Calvo

"Franco y José Antonio son España. Franco el soldado heroico, José Antonio el mártir heroico, son España. Es cierto que España es mucho más grande que ellos, pero no es menos cierto, que ellos nos devolvieron España. La España de siempre, la España grande, la España inmortal.(…)

Frente a Dios se alza desafiante la religión del hombre que se hace Dios. Que es el socialismo, el comunismo y la democracia, que conduce necesariamente al laicismo como podemos ver que ocurre en nuestra patria. A sustituir la voluntad de Dios por la voluntad del hombre. (…)

La situación actual no admite términos medios, por eso hoy, desde aquí, en nombre de Cristo Rey y por la sangre de todos nuestros mártires y de los caídos por Dios y por España os convoco a proseguir con la cruzada, con el espíritu de esperanza y de fe ciega en la victoria que Dios nos quiere dar.(…)

Luchamos por el Señor. Luchamos por el Señor. Por la fe y por la patria. Por el Altar y por la Familia. Dios lo quiere. ¡Va por ti Señor! Somos tus soldados y sabemos que ante ti nunca seremos héroes anónimos. (…)"

José María Garrido

Fuente: El Plural


12 abril 2010

La Iglesia Católica comete abusos sexuales en África




El arzobispo católico de Johannesburgo, Buti Tlhagale, ha advertido que también el clero en África ha cometido abusos sexuales contra menores. Los abusos sexuales no son un problema occidental, sino que afectan también a África, dijo.

El arzobispo sudafricano, durante la celebración de su Misa Crismal, lamentó que la "imagen de la Iglesia Católica está prácticamente en ruinas debido al mal comportamiento de sus sacerdotes, los lobos vestidos de ovejas, que se aprovechan de las víctimas inocentes, causando un daño irreparable, y siguen haciéndolo con impunidad. Estamos poco a poco decididos a destruir la iglesia de Dios al socavar y destrozar la fe de los creyentes".

Hasta el momento, no ha habido escándalos de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica en África. Las revelaciones de abusos sexuales a miles de menores por parte del clero católico en América del Norte y Europa han sacudido la confianza en la Iglesia Católica y puesto en evidencia la reducida capacidad del Papa a la hora de liderar a la comunidad católica en esta crisis.

Pero la falta de revelaciones en África hasta la fecha no debe interpretarse como una señal de que todo está bien en el continente, advirtió el arzobispo Tlhagale. El hecho de que "la mala conducta de los sacerdotes en África no haya salido a la luz en los medios de comunicación al igual que está ocurriendo en otras partes del mundo", no significa que esta mala conducta no exista.

El arzobispo Tlhagale añadió que los sacerdotes católicos tienen ahora dificultad a la hora de hacer frente a temas morales, después de que se haya expuesto su propia débil moral. "Como líderes de la Iglesia, nos sentimos incapaces al criticar la conducta corrupta e inmoral de los miembros de nuestras respectivas comunidades".

"Nos hacemos reacios a criticar la avaricia y las malas prácticas de nuestras autoridades. Estamos paralizados a la hora de orientar a los jóvenes en los muchos dilemas morales a los que se enfrentan", lamentó en un comunicado al que tuvo acceso afrol News.

Tlhagale es el presidente de la Conferencia Episcopal Sudafricana y es considerado como uno de los más líderes católicos más influyentes de África.

África es uno de los principales campos de misión para la Iglesia católica, y es en este continente donde la membresía en la iglesia ha crecido más rápido. Sin embargo, ya se han empezado a dar las primera bajas entre miembros de la Iglesia Católica en el continente como protesta por las normas morales entre el clero católico.

Fuente: afrol News


18 marzo 2010

Angela Merkel sale en defensa de la Iglesia católica alemana





La canciller alemana Angela Merkel ha abogado por llevar a cabo una discusión amplia sobre los casos de abusos sexuales a alumnos, que incluye los delitos cometidos tanto en los centros de enseñanza religiosos como en los laicos. Su iniciativa ayuda al papa alemán Benedicto XVI, que sigue sin pronunciarse sobre este escándalo en su país.

Mientras el papa alemán Benedicto XVI guarda silencio ante el creciente número de alumnos que fueron víctimas de abusos sexuales en centros religiosos durante los últimos 60 años, el Gobierno alemán se ha mostrado muy cauto a la hora de exigir responsabilidades a la Iglesia católica.

Desde que estalló el escándalo a finales de enero, la canciller Angela Merkel se ha mantenido en segunda fila, mandando a la primera a su portavoz. Pero ayer decidió que el debate parlamentario sobre los Presupuestos del Estado era buen momento para salir en defensa de la Iglesia católica, acosada por nuevos casos de abusos sexuales e intentos infructuosos de encubrirlos.

«Crimen repugnante»

Merkel calificó el abuso como «un crimen repugnante» y defendió «la transparencia y la verdad sobre todo lo que paso», pero manifestó que el debate no debería centrarse en un sólo colectivo. Se refería con ello a la Iglesia católica, en cuyo ámbito se han producido hasta ahora el mayor número de delitos, aunque también se han dado casos en centros de enseñanza laicos.

La posición que ha tomado Merkel responde más a motivos políticos que a su propia convicción. Con su defensa del papa y de la institución que dirige la jefa de Gobierno alemán ha querido hacer las paces con su compatriota y con el ala católica de su Unión Demócrata Cristiana (CDU). Merkel no ha olvidado que recibió fuertes y duras crítica de su propio partido cuando exigió en su día a Benedicto XVI que se posicionara claramente sobre el obispo ultra Richard Williamson y su nueva negación del Holocausto. La base católica de su partido consideró entonces las palabras de Merkel como una crítica indebida de la hija de un pastor protestante que se socializó en la atea y socialista República Demócrata Alemana.

Un solo foro

Merkel quiere que el tema de los abusos sexuales se trate en un foro en el que estén presentes sus dos correligionarias cristianodemócratas, las ministras de Familia y de Educación, Kristina Schröder y Annette Schavan, respectivamente, y la ministra de Justicia, la liberal Sabine Leutheuser-Schnarrenberger.

Esta última ha moderado considerablemente sus críticas contra la Iglesia católica alemana. Hace unas semanas la acusó de no colaborar debidamente con la investigación judicial y policial. Sus declaraciones llevaron al presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, Robert Zollitsch, a quejarse directamente ante la canciller. Merkel hizo de mediadora y consiguió que el obispo y la ministro se reunieran para arreglar sus diferencias.

Además, Leutheuser-Schnarrenberger accedió reunirse con sus colegas de Gabinete Schröder y Schavan para que en adelante hubiera sólo una mesa de debate. Con ello, Merkel pretende dar una imagen de unidad que no existe en su bipartito con el partido liberal (FDP) debido a los constantes enfrentamientos entre los socios.

El Ejecutivo alemán gasta mucha energía en cuestiones de estilo y de forma, pero las víctimas y sus allegados aún no saben cómo se hará justicia y cómo serán resarcidos por el daño sufrido. Por un lado, la mayoría de los delitos ha prescrito; por el otro, no hay ninguna institución independiente que ayude jurídica, sicológica y materialmente a las víctimas.

A ello hay que añadir nuevos casos que evidencian el abismo existente entre la transparencia que prometen los representantes eclesiásticos y los intentos de algunos jerarcas de encubrir los crímenes cometidos en áreas bajo su responsabilidad.

El investigador oficial de la Iglesia católica, el obispo Stephan Ackermann, reconoció en una entrevista que la situación se debe a «un falso respeto de determinadas instituciones por la imagen de la Iglesia».

El problema sigue: el martes el monasterio benedictino de Königsmünster reconoció un caso actual antes de que lo publicara el diario conservador «Frankfurter Allgemeine Zeitung».

Küng exige al papa que entone el «mea culpa»

El polémico teólogo alemán Hans Küng, profesor emérito de Teología Ecuménica de la Universidad de Tubinga, ha exigido que el Papa Benedicto XVI entone el «mea culpa» por la oleada de casos de pederastia protagonizados por religiosos católicos y ha criticado con dureza el celibato.

En un artículo publicado en el rotativo muniqués «Süddeutsche Zeitung», Küng afirma que «ninguna persona en la Iglesia ha tenido sobre su mesa tantos casos de abusos como él», y recuerda que Joseph Ratzinger ya tuvo conocimiento de esas prácticas cuando fue durante ocho años profesor de Teología en Ratisbona, donde su propio hermano Georg debió informarle sobre los abusos en el coro catedralicio infantil.

La presión mediática y el compromiso de una familia afectada llevaron al monasterio benedictino de Königsmünster a admitir públicamente que un monje ha reconocido haber abusado sexualmente de 19 alumnos.

El primado católico en Irlanda pide perdón por ocultar abusos

El primado de la Iglesia católica irlandesa, el cardenal Séan Brady, pidió ayer perdón por haber ocultado el caso de abusos de menores cometidos por un sacerdote pederasta en la década de los 70.

El primado, que siendo sacerdote en 1975 estuvo presente en dos reuniones en la que se pidió a dos niños víctimas de los abusos del cura Brendan Smyth que hicieran un voto de silencio, también dio a entender que reflexionará sobre su futuro, en una declaración en el Día de San Patricio, patrón de Irlanda.

«Quiero decirle -agregó- a cualquiera que haya resultado herido por mi fracaso que pido disculpas con todo mi corazón. También pido perdón a todos los que sienten que les he defraudado».

«Mirando atrás me avergüenzo ya que no siempre he defendido los valores que profeso y creo», prosiguió.

Ingo Niebel

Fuente: Gara


20 julio 2008

“Lutos excéntricos”






Koldo Campos Sagaseta


"Las víctimas siguen haciendo lutos excéntricos con las heridas del pasado" fue la respuesta del obispo Anthony Fisher, coordinador de la Jornada Mundial de la Juventud, ante los cuestionamientos que se le han hecho al primer mandatario de la Iglesia Católica, de visita en Australia, por los muchos casos de abusos sexuales y violaciones en que se ha visto envuelta esa institución, también en ese país.

Mientras Su Santidad mostraba su natural ternura con una cría de cocodrilo, un pequeño oso panda y un simpático canguro, el obispo Fisher no ocultaba su malestar por la presencia en Sidney, entre otras igualmente inoportunas, de un matrimonio católico australiano que lleva diez años reclamando al Papa “una satisfacción moral, que no legal”, por la violación de sus dos hijas. De ahí su exabrupto: "Las víctimas siguen haciendo lutos excéntricos con las heridas del pasado”.

Las “heridas”, en este caso, son dos niñas, Enma y Katie, alumnas de un colegio católico de Melbourne, violadas reiteradamente cuando tenían cinco y ocho años.

Las “víctimas de lutos excéntricos” son un padre y una madre, Anthony y Christina Foster, que denuncian a la Iglesia “por no haber comprendido todavía el impacto de sus actos y el efecto de los ataques sexuales, por no saber cuidar de sus víctimas y llevar años negándoles justicia y paz".

El “pasado” al que se refiere el obispo fue el sacerdote Kevin O'Donnell, muerto en 1997, tras ser condenado a 39 meses de cárcel por abusos a 12 menores.

Pero el pasado, como el luto y las víctimas, sigue estando delante y goza de muy buena salud.

Poco importa que el Papa también en Australia haya vuelto a pedir perdón, porque lo que ni esos lutos excéntricos ni millones de personas en el mundo entienden, es la razón de ser de ese perdón.

¿Por qué pide perdón la Iglesia? ¿Quizás por sus tantos representantes culpables de pedofilia, de violaciones, de abusos sexuales? ¿Tal vez por haber comprado el silencio de quienes padecieron esos mismos horrores y optaron por no acudir a otra justicia que no fuera la divina? ¿Acaso por haber callado con amenazas y coacciones a quienes no aceptaron dinero por su silencio? ¿Por haber archivado sin investigar tantas denuncias y denunciados? ¿Por haberse limitado a trasladar al violador a otro colegio, a otro país? ¿Por encubrir el crimen y exonerar al delincuente? ¿Por qué es que pide perdón la Iglesia?

Fuente: Rebelión