El voto es a la vez derecho y deber. Yo quiero ejercerlo.... y vos???
Campaña por el voto en el exterior
Esquina por la alegría
"Hoy más que nunca la alegría es un artículo de primera necesidad, tan urgente como el agua o el aire. Pero nadie nos va a regalar ese derecho de todos; .... es preciso pelearlo...."
Eduardo Galeano
Esquina por Verdad y Justicia
Coordinadora Nacional por la Nulidad de la Ley de Caducidad
Nunca más terrorismo de estado
Esquina contra la violencia de género
Esquina contra el bloqueo
Esquina por la libertad de los 5
Esquina contra la pornografía infantil
Esquina Víctor Jara
Esquina contra la vergüenza
Ningún ser humano es ilegal
Hacelos valer
Campaña por nuestros derechos sexuales y reproductivos
Esquina contra la directiva del horror
PIT-CNT
Escritores por la Tierra
Foro social mundial de las migraciones
Esquina por la Paz
Esquina por la aparición de Julio López
Esquina Bertold Bretch
Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
El comienzo de las sesiones del Tribunal Antiimperialista distingue hoy la antepenúltima jornada del 17 Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, con sede en Sudáfrica desde el pasado 13 de diciembre.
A ese universal encuentro, cuya primera edición aconteció hace 63 años en Praga, asisten unos 15 mil delegados de más de 140 naciones y su lema es Por un mundo de paz, solidaridad y transformaciones sociales, derrotemos al imperialismo.
Este sábado, dedicado a acercarse a la situación del Medio Oriente, también se desarrollarán seminarios sobre la crisis internacional del capitalismo, y las guerras, las ocupaciones y las resistencias.
De acuerdo con el programa del evento, que se dedica de manera especial a los líderes Fidel Castro y Nelson Mandela, un foro de solidaridad mostrará el apoyo a la causa del pueblo palestino y se desarrollará un encuentro entre jóvenes sindicalistas.
La historia de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas (FMJD) recoge el apego a la defensa de las causas progresistas del orbe, resaltó la víspera su vicepresidente Yogendra Sheihi.
Al intervenir en uno de los debates del 17 Festival el dirigente destacó el papel desempeñado por la organización desde su nacimiento en 1945.
Sheisi hizo un recuento de la posición asumida en momentos difíciles para la Humanidad, como la Guerra Fría, y reafirmó el rol que le corresponde jugar ahora a las nuevas generaciones.
Nuestra FMJD expresó solidaridad con el pueblo sudafricano en su lucha contra el segregacionista régimen del apartheid y por la liberación de su líder, el legendario Mandela, ejemplificó.
Hemos rechazado, precisó el joven de Nepal, todo lo que ha hecho el imperialismo contra los países socialistas y el comunismo a nivel internacional.
Apuntó que la FMJD se solidariza con la lucha de Cuba contra el bloqueo impuesto por Estados Unidos hace casi medio siglo y exige la liberación de cinco antiterroristas de la mayor de las Antillas presos en cárceles norteamericanas desde 1998.
Señaló que Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González defendían a la mayor de las Antillas del terrorismo e irónicamente el gobierno de Washington respondió con su envío a las celdas por mucho tiempo.
Además, hemos estado al lado de los pueblos saharaui y palestino en sus batallas por el reconocimiento de la soberanía, manifestó Sheihi.
La juventud representa la vanguardia en los procesos revolucionarios, y se ha sacrificado mucho por alcanzar avances progresistas en sus naciones, enfatizó el serbio Aleksandar Banjanac.
Por otra parte, la solidaridad con el pueblo haitiano también ocupó hoy un emotivo espacio en el encuentro y participantes en esta cita siguieron con atención las palabras del cubano Luis Morlote.
El presidente de la Asociación Hermanos Saíz de la mayor de las Antillas, que agrupa a jóvenes artistas, aludió a las más recientes reflexiones de Fidel Castro, en las cuales el líder de la Revolución critica los intentos por desconocer la labor de los médicos cubanos en Haití.
Morlote expuso a los presentes en el salón de la Feria de la Amistad la labor de la Brigada Martha Machado que llevó durante 50 días el arte a los haitianos tras el devastador sismo del 12 de enero pasado.
Entrevistado por Prensa Latina, el artista plástico Sandor Martínez destacó que con esa experiencia creció muchísimo como ser humano y nunca olvidará los momentos vividos.
El delantero uruguayo Diego Forlán recibió hoy en la ciudad alemana de Herzogenaurach el trofeo Balón de Oro al mejor jugador de la pasada Copa del Mundo de Suráfrica-2010.
Forlán recibió el galardón en una ceremonia encabezada por el directivo germano Franz Beckenbauer, mientras que el español Iker Casillas y el teutón Thomas Muller también recogieron los suyos como mejor portero y goleador, respectivamente.
"Ha sido un día hermoso, emotivo; me acordé de mi familia, de mi gente, de mi novia, de los que siempre están a mi lado", afirmó el atacante suramericano, quien estuvo acompañado por su madre Pilar y su hermano Pablo.
Pese a su euforia, el goleador charrúa no olvidó la contribución de los integrantes de su equipo.
"Estoy muy feliz, este premio es para todos mis compañeros; es el fruto del trabajo de un colectivo, de una selección que me ayudó en todo momento con su solidaridad a estar en primera línea en el Mundial", recordó.
Foto: EFE
Forlán confesó su emoción por ser condecorado por Beckenbauer, un mito para él y su familia, y destacó la importancia del trofeo para su nación.
"Por primera vez un uruguayo accede a este premio y estar arriba con los más grandes es un orgullo", dijo.
Además de él, otros latinoamericanos han conquistado el Balón, que se entrega desde 1982, como los brasileños Romario (1994) y Ronaldo (1998), y el argentino Diego Armando Maradona (1986).
Por su parte, Casillas, galardonado con el Guante de Oro por ser el guardamenta menos goleado del certamen planetario, exteriorizó su deseo de seguir triunfando.
"Es una gran satisfacción recibir este premio, la manera perfecta para redondear una temporada 2010 con triunfos insospechados; espero que el éxito continúe en el 2011", señaló.
Por último Muller, merecedor de la Bota de Oro como mayor anotador de la lid, confesó que no esperaba realizar un torneo tan bueno.
Pacho Maturana, colombiano, hombre de vasta experiencia en estas lides, dice que el fútbol es un reino mágico donde todo puede ocurrir.
El Mundial reciente ha confirmado sus palabras: fue un Mundial insólito.
* Insólitos fueron los diez estadios donde se jugó, hermosos, inmensos, que costaron un dineral. No se sabe cómo hará Sudáfrica para mantener en actividad esos gigantes de cemento, multimillonario derroche fácil de explicar pero difícil de justificar en uno de los países más injustos del mundo.
* Insólita fue la pelota de Adidas, enjabonada, medio loca, que huía de las manos y desobedecía a los pies. La tal Jabulani fue impuesta aunque a los jugadores no les gustaba ni un poquito. Desde su castillo de Zurich, los amos del fútbol imponen, no proponen. Tienen costumbre.
* Insólito fue que por fin la todopoderosa burocracia de la FIFA reconociera, al menos, al cabo de tantos años, que habría que estudiar la manera de ayudar a los árbitros en las jugadas decisivas. No es mucho, pero algo es algo. Ya era hora. Hasta estos sordos de voluntaria sordera tuvieron que escuchar los clamores desatados por los errores de algunos árbitros, que en el último partido llegaron a ser horrores. ¿Por qué tenemos que ver en las pantallas de televisión lo que los árbitros no vieron y quizá no pudieron ver? Clamores de sentido común: casi todos los deportes, el básquetbol, el tenis, el béisbol y hasta la esgrima y las carreras de autos, utilizan normalmente la tecnología moderna para salir de dudas. El fútbol, no. Los árbitros están autorizados a consultar una antigua invención llamada reloj, para medir la duración de los partidos y el tiempo a descontar, pero de ahí está prohibido pasar. Y la justificación oficial resultaría cómica, si no fuera simplemente sospechosa: El error forma parte del juego, dicen, y nos dejan boquiabiertos descubriendo que errare humanum est.
* Insólito fue que el primer Mundial africano en toda la historia del fútbol quedara sin países africanos, incluyendo al anfitrión, en las primeras etapas. Sólo Ghana sobrevivió, hasta que su selección fue derrotada por Uruguay en el partido más emocionante de todo el torneo.
* Insólito fue que la mayoría de las selecciones africanas mantuvieran viva su agilidad, pero perdieran desparpajo y fantasía. Mucho corrieron, pero poco bailaron. Hay quienes creen que los directores técnicos de las selecciones, casi todos europeos, contribuyeron a este enfriamiento. Si así fuera, flaco favor han hecho a un fútbol que tanta alegría prometía. Africa sacrificó sus virtudes en nombre de la eficacia, y la eficacia brilló por su ausencia.
* Insólito fue que algunos jugadores africanos pudieran lucirse, ellos sí, pero en las selecciones europeas. Cuando Ghana jugó contra Alemania, se enfrentaron dos hermanos negros, los hermanos Boateng: uno llevaba la camiseta de Ghana y el otro la camiseta de Alemania.
De los jugadores de la selección de Ghana, ninguno jugaba en el campeonato local de Ghana.
De los jugadores de la selección de Alemania, todos jugaban en el campeonato local de Alemania.
Como América Latina, Africa exporta mano de obra y pie de obra.
* Insólita fue la mejor atajada del torneo. No fue obra de un golero, sino de un goleador. El atacante uruguayo Luis Suárez detuvo con las dos manos, en la línea del gol, una pelota que hubiera dejado a su país fuera de la Copa. Y gracias a ese acto de patriótica locura, él fue expulsado pero Uruguay no.
* Insólito fue el viaje de Uruguay, desde los abajos hasta los arribas. Nuestro país, que había entrado al Mundial en el último lugar, a duras penas, tras una difícil clasificación, jugó dignamente, sin rendirse nunca, y llegó a ser uno de los mejores. Algunos cardiólogos nos advirtieron, desde la prensa, que el exceso de felicidad puede ser peligroso para la salud. Numerosos uruguayos, que parecíamos condenados a morir de aburrimiento, celebramos ese riesgo, y las calles del país fueron una fiesta. Al fin y al cabo, el derecho a festejar los méritos propios es siempre preferible al placer que algunos sienten por la desgracia ajena.
Terminamos ocupando el cuarto puesto, que no está tan mal para el único país que pudo evitar que este Mundial terminara siendo nada más que una Eurocopa. Y no fue casual que Diego Forlán fuera elegido mejor jugador del torneo.
* Insólito fue que el campeón y el vicecampeón del Mundial anterior volvieron a casa sin abrir las maletas.
En el año 2006, Italia y Francia se habían encontrado en el partido final. Ahora se encontraron en la puerta de salida del aeropuerto. En Italia, se multiplicaron las voces críticas de un fútbol jugado para impedir que el rival juegue. En Francia, el desastre provocó una crisis política y encendió las furias racistas, porque habían sido negros casi todos los jugadores que cantaron "La Marsellesa" en Sudáfrica.
Otros favoritos, como Inglaterra, tampoco duraron mucho. Brasil y Argentina sufrieron crueles baños de humildad. Medio siglo antes, la selección argentina había recibido una lluvia de monedas cuando regresó de un Mundial desastroso, pero esta vez fue bienvenida por una abrazadora multitud que cree en cosas más importantes que el éxito o el fracaso.
* Insólito fue que faltaran a la cita las superestrellas más anunciadas y más esperadas. Lionel Messi quiso estar, hizo lo que pudo, y algo se vio. Y dicen que Cristiano Ronaldo estuvo, pero nadie lo vio: quizás estaba demasiado ocupado en verse.
* Insólito fue que una nueva estrella, inesperada, surgiera de la profundidad de los mares y se elevara a lo más alto del firmamento futbolero. Es un pulpo que vive en un acuario de Alemania, desde donde formula sus profecías. Se llama Paul, pero bien podría llamarse Pulpodamus.
Antes de cada partido del Mundial, le daban a elegir entre los mejillones que llevaban las banderas de los dos rivales. El comía los mejillones del vencedor, y no se equivocaba.
El oráculo octópodo influyó decisivamente sobre las apuestas, fue escuchado en el mundo entero con religiosa reverencia, fue odiado y amado y hasta calumniado por algunos resentidos, como yo, que llegamos a sospechar, sin pruebas, que el pulpo era un corrupto.
* Insólito fue que al fin del torneo se hiciera justicia, lo que no es frecuente en el fútbol ni en la vida.
España conquistó, por primera vez, el campeonato mundial de fútbol.
Casi un siglo esperando.
El pulpo lo había anunciado, y España desmintió mis sospechas: ganó en buena ley, fue el mejor equipo del torneo, por obra y gracia de su fútbol solidario, uno para todos, todos para uno, y también por las asombrosas habilidades de ese pequeño mago llamado Andrés Iniesta.
El prueba que a veces, en el reino mágico del fútbol, la justicia existe.
* * *
Cuando el Mundial comenzó, en la puerta de mi casa colgué un cartel que decía "Cerrado por fútbol".
Cuando lo descolgué, un mes después, yo ya había jugado sesenta y cuatro partidos, cerveza en mano, sin moverme de mi sillón preferido.
Esa proeza me dejó frito, los músculos dolidos, la garganta rota; pero ya estoy sintiendo nostalgia.
Ya empiezo a extrañar la insoportable letanía de las vuvuzelas, la emoción de los goles no aptos para cardíacos, la belleza de las mejores jugadas repetidas en cámara lenta. Y también la fiesta y el luto, porque a veces el fútbol es una alegría que duele, y la música que celebra alguna victoria de esas que hacen bailar a los muertos, suena muy cerca del clamoroso silencio del estadio vacío, donde ha caído la noche y algún vencido sigue sentado, solo, incapaz de moverse, en medio de las inmensas gradas sin nadie.
Los uruguayos aplaudieron y celebraron la actuación de su equipo en el Mundial de fútbol Suráfrica 2010, pese a perder ayer ante Alemania 2-3 por el tercer lugar de la cita del orbe. La población de esta nación suramericana mostró su complacencia por el accionar del conjunto a lo largo de la competencia que lo llevó a estar entre los cuatro grandes, algo que no ocurría desde 1970, en la Copa celebrada en México.
"Con el honor intacto", "Arriba la celeste", "Uruguay regresa a casa luego de un mundial monumental" y "Uruguay con la frente en alto", fueron algunos de los títulos colgados en los medios digitales locales.
La abundante hinchada agradeció el desempeño de la escuadra "charrúa" y celebró el cuarto lugar en emblemáticos sitios de esta capital como la Plaza Independencia, la rambla (malecón) y la Avenida 18 de Julio.
El choque fue emotivo hasta el minuto final cuando el estelar Diego Forlán estrelló un tiro libre en el travesaño, que hubiera significado el empate a tres, pero se convirtió en la última jugada del encuentro.
"Fue una lástima. Cuando rematé, la vi un poquito alta, pero cuando pega en el travesaño uno piensa que la pelota puede bajar, propiciar un rebote o directamente entrar. Ya está, no hay que lamentarse", comentó Forlán.
"Cometimos un par de errores que hoy en día los pagas caro. Nos vamos bien, haciendo buenos partidos, a pesar de haber perdido los dos últimos. Uruguay ha hecho grandes partidos ante grandes rivales", señaló el estelar delantero.
Ahora cuando ya el Mundial es historia para Uruguay, sus pobladores preparan para el próximo lunes un gran recibimiento al conjunto, que tendrá su ceremonia central en las escalinatas del Palacio Legislativo.
El Consejo de Educación Secundaria resolvió suspender las clases de ese día en los liceos de Montevideo y del vecino departamemnto de Canelones, para permitir a los alumnos concurrir al recibimiento del equipo.
Aquí estamos de vuelta en la Esquina con las pilas recargadas. En cuanto a emociones y sentimientos fueron días intensos, con encuentros y reencuentros, bienvenidas y despedidas, intercambios culturales, buena música y sobre todo, confraternidad, en la que el entrañable Río de la Plata - el río como mar - estuvo muy presente y tan tangible que podíamos escuchar el bailoteo de sus aguas.
Asistimos al magnífico recital que brindó la mendocina Mónica Abraham en Estocolmo, acompañada por Orlando Mino en la guitarra, Fernando Chalup en la percusión y Pepe en el sonido e iluminación. Un recorrido mágico por los ritmos, poesía y cantautores latinoamericanos, fundamentalmente los rioplatenses, interpretados por la exquisita y dulcísima voz de Mónica y en el que el duende de nuestro Flaco Zitarrosa también se hizo presente. Queremos destacar también, que esta velada fue posible gracias al esfuerzo, organización, y el trabajo de Mirta, Gabriel, Nelly y Martín. A todos ellos vaya el agradecimiento por permitirnos aumentar nuestro bagaje cultural.
En estos días estuvimos también muy pendientes de nuestra selección, alentándola, vibrando y festejando este renacer de nuestra mejor historia deportiva. Este grupo de uruguayos que en esta competencia nos ha representado ante el mundo, ha dejado el pabellón nacional bien en alto. A pesar de muchos, le han demostrado al mundo entero, que se puede y que en América “la pobre” hay un país pequeñito que, a pesar de la adversidad, planta cara con altura, mucha garra, camiseta y una dignidad enorme y se transforma en un gigante de más de 3 millones de gargantas afónicas de gol. De la mano del maestro de escuela, Oscar Washington Tabárez, quien supo transmitirle a estos muchachos el espíritu de equipo, la gloriosa Celeste le dice al mundo y a cierta prensa, que ya no se nos puede seguir “ninguneando” porque, al decir de Mario Benedetti, “el Sur también existe” mal que les pese y que se puede ser campeones aún sin ocupar el lugar más alto en el podio.
Má allá del resultado del partido de hoy, queremos transmitir desde aquí el sentir de todo el país, dentro y fuera de fronteras:
GRACIAS MUCHACHOS!!!! HICIERON POSIBLE QUE EL SOL NOS GUIÑE SONRIENTE DESDE UN CIELO MÁS CELESTE QUE NUNCA. ESTAMOS MUY ORGULLOSOS DE USTEDES Y EL URUGUAY YA NO NOS CABE EN LA GARGANTA. VAMO’ ARRIBA LA CELESTE, CARAJO!!!
Los índices más altos del planeta en materia de VIH pero con legislaciones a la par de países avanzados en materia de género y diversidad son algunos de los mosaicos que construyen Sudáfrica, el codo del sur africano que durante este mes de fútbol estará en la mira de las lentes del mundo.
El mundo que pasa por detrás de los noteros de siempre, de los humoristas que todavía hacen el chiste de hablarle en otro idioma al entrevistado y las promotoras que ofrecen, mostrando todos los dientes, las maravillas de la comida local, ese mundo de fondo que estamos viendo en las pantallas nuestras de estos días hasta que los muchachos le pifien o se alcen con la copa, es uno lleno de matices y particularidades que, como nuestra propia historia ya nos ha enseñado, poco tienen que ver con lo que todas esas cámaras muestran.
Sudáfrica vivió el fin del apartheid mientras se derrumbaba el Muro de Berlín y eso tal vez haya velado un poco su trascendencia histórica, pero créase o no, en Sudáfrica la raza negra era la mayoría excluida y maltratada per se. Por dar solo un ejemplo y evitando el lugar común que menciona siempre el transporte público segregado, las áreas residenciales asignadas a los negros no tenían electricidad o agua y el ingreso a las universidades estaba directamente vedado.
Lo que vino después, durante la década del ‘90, produjo una mezcla que hace de Sudáfrica una nación de excepciones: mientras buena parte de su realidad los ancla en los coletazos de aquel régimen, su legislación y buena parte de sus proyectos son de avanzada. Es que las sudafricanas pueden abortar durante el primer trimestre de embarazo sin ser criminalizadas. El aborto es legal desde 1997, y con esta medida el país redujo un 90 por ciento la muerte por gestación. Fue durante la presidencia de Nelson Mandela que se aprobó la “ley de elección de interrupción del embarazo”, lo que habilita el aborto seguro y hospitalario en las primeras 12 semanas, aun para las menores de edad. Desde 1997 entonces, con el apoyo de la Fundación Rockefeller, Planned Parenthood, y el arzobispo anglicano Desmond Tutu, en Sudáfrica se realizan 10 mil abortos por semana. Si bien la resistencia del personal médico existe y las zonas rurales son flancos a trabajar, en general la ley se cumple y los anticonceptivos de emergencia y la RU486 también se entregan en las instituciones sanitarias.
El reverendo anteriormente mencionado no lo fue por casualidad: Premio Nobel de la Paz, el señor que tanto luchó por el fin de esa locura que segregaba a su raza y que tanto hizo por apoyar a Mandela en la legalización del aborto, es el que bautizó a Sudáfrica la Nación del Arco Iris, para que el deseo de la diversidad étnica sea una realidad.
Pero es el arco iris de la bandera Lgttb la que flamea realmente en suelo mundialista desde noviembre de 2006, cuando el Parlamento aprobó la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, con 230 votos a favor, 41 en contra y 3 abstenciones. A pesar de los conservadores de siempre, y que en Sudáfrica los hay a montones, la reglamentación es coherente con su propia Constitución (argumento también válido para nuestra patria bicentenaria: “ningún individuo podrá ser injustamente discriminado por su orientación sexual”) y revela una convivencia compleja: la del pesado lastre de años de segregación e injusticia avalada por el Estado, y el deseo de mirar para adelante poniendo a la nación en el top five de los países que aceptan las uniones homosexuales.
Por otra parte, bien es sabido que Sudáfrica es uno de los países con más infecciones de VIH, ya que una de cada nueve personas está contagiada. Esto quiere decir que 20 mil se infectan cada 3 semanas, o 1500 por día. En suma, hay cerca de 500 mil nuevas infecciones al año y cerca de 400 mil muertes. Y el 90 por ciento de los casos son jóvenes de entre 15 y 24 años. Si bien los programas de prevención incluyen campañas permanentes y el presupuesto de salud está orientado en esta dirección, según dijo Ann Veneman, directora ejecutiva de Unicef, en las vísperas de este campeonato no han sido suficientes y la pandemia no muestra indicios de retroceso. Ante el fracaso de las políticas públicas, la ex ministra de Salud Bárbara Hogan habló de la necesidad urgente de una vacuna como única posibilidad para frenar el avance. En un país donde la violencia sexual empieza por habilitarse desde la asunción de un primer mandatario acusado de violar a una mujer (el inclasificable Jacob Zuma, una especie de muñeco similar al Menem más inflamado, casado con tres mujeres gracias a la tradición zulú que honra la poligamia masculina, acusado y absuelto, claro, de haber violado a la hija de un amigo) la tasa de violaciones también es una de las más altas del mundo: 100 personas por cada 100 mil habitantes fue víctima de abuso en su vida, siendo la mayoría de esas víctimas, niños y niñas. Y a pesar de que la pedofilia y la explotación infantil no son una rara avis en las huestes de los delitos sexuales, en Sudáfrica hay un plus que remarca su expansión: el mito que dice que tener sexo con una mujer virgen cura el sida. Una creencia que ya estaba documentada en la Inglaterra victoriana, donde las enfermedades venéreas hacían estragos en los descensos de la población y algo de esa pureza que tienen los-que-nunca-lo-han-hecho parecía ser la cura del mal. Una encuesta realizada en 2002 arrojó un resultado esperable: 2 de cada 10 personas creían que tener sexo con menores de diez años no era un acto de violación. En este caso, Sudáfrica está a la altura de una nación avanzada en materia legal, pero esas leyes son difíciles de implementar. En 2005 hubo un caso emblema en el que seis hombres abusaron de una beba de 9 meses (porque cuanto menor es la víctima más posibilidades de curarse hay, según la creencia) y hoy están libres. Una cadena de repudio internacional presionó para el mantenimiento de la UPM (Unidad de Protección del Menor) que amenazaba con ser clausurada por esos días, y este caso impidió ese cierre. Sin embargo, los delitos contra menores no disminuyeron.
La nota de color de esta cobertura “mundial” la viene a dar Sonnet Ehlers, una médica especialista en atención de víctimas de violencia sexual, que creó un dispositivo que popularizó como “condón antiviolación” y repartió 30 mil unidades en las inmediaciones de los estadios de fútbol para evitar agresiones sexuales. Un preservativo que se inserta en la vagina como si fuera un diafragma pero que tiene, en su interior, pequeñas sierras y ganchos que atrapan el pene y obligan al agresor a salir corriendo al hospital. Hubo críticas por la posibilidad de que el “enganchado” agreda con más furia a la víctima, pero Ehlers aseguró que con las heridas, es difícil que pueda hacer mucho.
El delantero uruguayo Diego Forlán consiguió hoy lo que tantos habían intentado y nadie había conseguido: acallar, al menos por un momento, las escandalosas vuvuzelas en la Copa Mundial de fútbol Suráfrica-2010.
Un doblete del atacante del Atlético de Madrid disminuyó los niveles de entusiasmo de la hinchada local en el partido del grupo A entre Uruguay y los Bafana Bafana, disputado en el capitalino estadio Loftus Versfeld y ganado 3-0 por los primeros.
Foto: Reuters
La anotación inicial de Forlán en el minuto 24 sembró la duda en la gradería, pero no minó por completo el espíritu de los seguidores surafricanos, quienes seguían confiando en la remontada y generaban una bulla inconcebible.
Pese a que el once anfitrión no mostrada signos de mejoría, su barra continuó optimista hasta el minuto 80, cuando un penalti sobre el atacante Luis Suárez prácticamente sentenció el cotejo en favor de los suramericanos.
Para colmo, el portero Itumeleng Thune recibió una tarjeta roja directa por impedir una clara ocasión de gol al derribar a Suárez en el área chica.
Tras unos minutos de incertidumbre en espera del ingreso a la cancha del cancerbero suplente Moneeb Josephs, la debacle se consumó cuando Forlán acertó en el cobro de la pena máxima y colocó el 2-0 en el lumínico.
Con dos anotaciones debajo y un hombre de menos, la fortaleza de los parciales locales no soportó más y colapsó: la nutrida batería de vuvuzelas se apagó y en los restantes 10 minutos apenas se sintió ruido en el centenario recinto.
Por primera vez en el certamen se escuchó el aliento de una afición visitante por encima de los parciales de Suráfrica. La banda charrúa no desaprovechó la ocasión y entonó a toda voz su canto de guerra "Soy Celeste" y se desgañitó gritando Uruguay, Uruguay...
El trabajo empezado por Forlán lo apuntaló el centrocampista Alvaro Pereira al decretar la goleada en tiempo de descuento y dejar en terapia a la selección anfitriona, obligada a ganar en su próxima salida ante Francia.
A la salida de la instalación algunos seguidores locales cantaban y bailaban, con la intención de tomar la derrota con deportividad, o quién sabe si para calentarse ante las bajas temperaturas.
Sí, sí, ganamos... pero. Sí, la Pulga, bien. Verlo nos hizo volver a aquellos años ’30 y ’40, aquel Moreno, aquel Cherro, ese Sastre, De la Mata. Para no hablar del Torito Aguirre, el mejor de todos y además canaya. Pero ayer parecía que imitábamos a los ingleses. El pase justo, todo calculado, sin sudar la camiseta. Mientras los africanos jugaron a lo rioplatense de antes, la gambeta, bien sudados, todos para adelante, luchando la redonda hasta la raya. Pero eso sí. Messi. Para aplaudirlo, tiene mucha mostaza. Y el cabezazo del Gringo que nos hizo respirar y esperar tranquilos a los chinos de Corea. Sí, y otro más, el que nos salvó con su cabezazo matemático, el Gringo Heinze, natural de aquellas colonias santafesinas tudescas de donde venimos varios. Pero después, todo como juego de señoritos, mientras la negrada se comía el césped de puras ganas de jugar. Además, ¿por qué Maradona siempre en pantalla? Se vieron más escenas de Maradona que de la pelota. La chantada en colores, esta vez vestido como un niño bien de la calle Florida y mirando desde lo alto como el Espíritu Santo. Falta que le recemos una oración en vez de cantar el Himno al empezar...
El mejor jugador del partido fue sin duda el arquero africano. Las paró todas, menos el cabezazo del Gringo.
De los demás nuestros podemos hablar bien del arquero Romero, un guardavallas que me hizo recordar a aquel Bossio, a Yustrich, a Bello, a Gualco, que vi jugar bajo los palos cuando niño y que con los dedos en la boca pegaban un silbido a los compañeros para que se avivaran que podía venir la carga por la izquierda y dos chiflidos si venían por derecha.
Sí, ayer jugaron bien los argentinos pero les faltó algo más, más alma, más entusiasmo, más calor. Apenas por un gol, porque chingamos muchos otros, pero ellos también, los africanos estuvieron varias veces ahí nomás del empate. Debo decir que, más allá del frío del equipo, también me gustaron –además de Romero y la Pulga (el mejor), el Pipa, el Galgo, la Bruja y La Fiera y, como ya dije, el Gringo, por su cabezazo que nos salvó. A lo mejor, ese cabezazo es el que nos clasifique, pero vamos a ver cómo nos va con esos japonesitos de Corea que ya dejaron a los griegos en el camino.
Apenas uno a cero. Y menos mal que llegó pronto el final. Con nostalgia recordé aquello que nos hablaban los mayores, cuando los argentinos en 1928, en el Mundial de Amsterdam, les ganamos 11 a 2 a Estados Unidos, 6 a 3 a los belgas y 6 a 0 a los egipcios. ¡Qué tiempos aquéllos! Claro, perdimos la final 2 a 1 con los uruguayos, pero los periódicos nuestros disimularon la derrota titulando: “Triunfó el fútbol rioplatense”. ¡Qué tiempos aquéllos, repito! Bueno, empezaríamos por decir que en esa época el fútbol no se jugaba dinero de por medio, era amateur. Los jugadores nacían y morían defendiendo a un solo club, esa camiseta.
Pero no hablemos de ese tema... porque nos pondríamos a ventilar el poder del dinero y estamos en la sección deportes. Vivamos también la ilusión de que hoy lo hacen por la camiseta. Este viejo del tablón –“tablón”, palabra que se usaba antes para designar a la tribuna– va a tratar de “modernizarse”. No vamos a aguar la fiesta, por el momento.
1.500 personas, casi todas zimbabuenses, fueron desalojados de Chambers, uno de los edificios abandonados y en ruinas que están situados en el corazón financiero de Johannesburgo. La expulsión fue llevada a cabo con total impunidad por un grupo de seguridad privado llamado “Hormigas Rojas”. La policía sudafricana, presente en el lugar, no se opuso al desalojo en ningún momento. Foto: Sara Hjalmarson/MSF
El apartheid social
Organizaciones sociales sudafricanas aumentaron en las últimas horas el tono de la denuncia. Acusan a las autoridades municipales del *Cap* y de otras ciudades del país de expulsar a miles de “sin techo” hacia zonas periféricas alejadas de la vista de los visitantes.
Derrotado heroicamente el apartheid en 1994, sin embargo el impacto colonial no ha sido superado radicalmente en estos tres lustros de la nueva Sudáfrica, principal potencia económica del continente.
Si bien desde 1995 el ingreso mensual medio de la mayoritaria población de color aumentó en un 37 %, en igual período el de la población blanca superó el 83%. África del Sur es una de las diez naciones del mundo con mayor desigualdad interna.
El 20 % de las familias más ricas concentran el 62 % de los ingresos a nivel nacional, mientras que el 40 % más pobre de la población total araña apenas el 10 %.
El desempleo explota junto con la desesperación. Oficialmente, el 24.3% de la población en edad productiva no tiene trabajo. Cifra que en realidad oscila en el 40%. Uno de cada dos jóvenes esta excluido del proceso productivo. Tasa que aumenta sensiblemente entre los jóvenes negros: 70% de ellos no tiene acceso al trabajo al concluir la escuela.
Cuatro de cada diez sudafricanos viven con menos de 2 dólares diarios – frontera del concepto de la pobreza según las Naciones Unidas-. Desde 1990 a la actualidad la esperanza de vida media descendió de 62 a 51 años.
¡Fuera de juego!: tarjeta amarilla a la FIFA
Más de 13 mil suizos sostuvieron con su firma la campaña lanzada en abril pasado contra la FIFA y en solidaridad con los sectores más excluidos de la población sudafricana.
Iniciativa promovida por la “Ayuda Obrera Suiza” (AOS), que dio así continuidad a la Campaña Internacional a favor del “Trabajo Digno” lanzada por las principales centrales sindicales mundiales en el marco del Foro Social Mundial de Nairobi, Kenya, en enero del 2007. Ya entonces se anticipaban los potenciales estragos sociales que llegarían de la mano del mundial 2010.
Esa organización de solidaridad helvética acusa a la Federación con sede en Zürich de pasividad o falta de compromiso activo en tres áreas sensitivas.
No presionar a los países organizadores de competencias (en este caso África del Sur) para que sus empresas y auspiciantes respeten las normas mínimas de trabajo digno y consulten a los sindicatos.
No denunciar la violación de derechos humanos, en particular las expulsiones de los “sin techo”. Y en tercer lugar, no respetar a fondo la libertad de prensa.
Organizaciones del sector denuncian las restricciones impuestas para el trabajo informativo y las condiciones para la acreditación de sus miembros. En particular, el inciso que estipulaba que la actividad periodística “no debe atacar la reputación de la FIFA”. Esa fuerte reacción llevó a la Federación a relativizar ese punto.
La presión internacional y la movilización social interna produjeron frutos parciales. El caso de los obreros que construyeron los estadios fue significativo. Lograron pasar de los 2500 *Rands* por mes a 3000 *Rands* (en torno a los 460 dólares estadounidenses). Sin embargo todavía menor a los 700 dólares exigidos como salario mínimo – vital por parte de los sindicatos sudafricanos.
Flagelos sociales contra la niñez
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) convocó el jueves 10 de junio a su campaña “Ir derecho hacia el arco” para eliminar las peores formas de trabajo infantil hasta 2016.
Al tiempo que crece la excitación planetaria por el Campeonato Mundial de fútbol, señala la OIT, “215 millones de niños en todo el mundo deben trabajar para sobrevivir. Para ellos, la educación y el juego son un lujo”, sentencia.
Y es al organismo internacional de convocar, en este caso en colaboración con la FIFA, a la jornada “Tarjeta roja al trabajo infantil” a realizarse en 60 naciones, el mismo viernes de la apertura del Mundial.
En paralelo la Organización de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), aprovecha del telón de fondo de la competencia futbolística para lanzar un alerta sobre el riesgo de abusos sexuales potenciales contra niños y niñas durante esa competencia que reunirá a casi 3 millones de espectadores locales.
La resistencia hondureña
La cara oculta del “otro mundial” saldrá a la luz en actividades creativas de protesta y denuncia en los más diversos rincones del planeta.
Honduras – que hace parte del mismo grupo junto con España, Chile y Suiza- sufrió en junio del año pasado un Golpe de Estado. La actual “normalización” democrática encabezada por Porfirio Lobo es fuertemente criticada en Latinoamérica y por sectores solidarios europeos. La represión continúa y se agudiza contra el Frente de Resistencia y su militancia.
Asociaciones de solidaridad y de residentes latinoamericano en Suiza, por ejemplo, decidieron darle una imagen a la resistencia. Durante la transmisión televisiva de los partidos en que juegue Honduras, militantes solidarios distribuirán en locales públicos figuritas tipo “Panini” pero en este caso con las fotos de algunas de las víctimas de la resistencia.
Diego Forlán, pese a no haber conseguido abrir el marcador, fue elegido el mejor jugador de la cancha del encuentro entre celestes y galos. El ariete oriental dijo que el equipo uruguayo "nunca pudo entender cómo abordar el partido", y agregó que el trámite fue "bastante equilibrado". Forlán es la carta más temida por los futuros rivales.
El delantero uruguayo Diego Forlán confirmó los temores de los franceses y se mostró como el jugador más peligroso del ataque 'charrúa', llevando peligro con frecuencia, pero sin poder evitar que el encuentro terminara con un triste empate sin goles (0-0).
En un partido donde ambos estrategas consiguieron que sus defensas bloquearan el paso al rival, Forlán dio más de un problema a William Gallas y buscó en todo momento la meta de Hugo Lloris, fiel a su acreditado instinto 'matador'.
"Fue un partido duro, tuvimos algunas ocasiones, el resultado es este. El hecho de haber perdido un jugador por expulsión nos complicó el partido", dijo el uruguayo. En el minuto 16, un disparo suyo obligó a intervenir al arquero del Lyon, en una de las ocasiones más claras de la primera mitad.
En la segunda siguió intentándolo a ráfagas, como su equipo, y dispuso de buenas ocasiones en los minutos 52 y 71. En esta última, funcionó la esperada conexión con Luis Suárez, que le habilitó con una gran asistencia, pero su disparo cruzado se fue a la izquierda de la meta europea.
Con los minutos avanzando, la estrella del Atlético de Madrid fue perdiendo la paciencia y su equipo se fue atrás, sobre todo tras la expulsión de Nicolás Lodeiro en el minuto 81.
Forlán, que fue elegido el jugador Budweiser, galardón que recibe el mejor jugador del partido y de acuerdo con FIFA, manifestó al portal de la Federación que "nunca pudimos entender cómo abordar este partido. Gozamos de algunas buenas oportunidades pero a menudo fallamos el último pase. Es una pena. A mí el partido me pareció bastante equilibrado".
En un grupo donde todos los equipos están igualados a un punto, tras el empate previo entre Sudáfrica y México (1-1), Forlán se presenta decisivo para los siguientes retos uruguayos, contra Sudáfrica el miércoles 16 y ante México el martes 22.
Todos confiaban en la “Mandela Magic”, esa que permitió que Sudáfrica ganara los dos grandes torneos internacionales que se disputaron en su tierra, el Mundial de Rugby en 1995 y la Copa Africana de Fútbol en 1996. En los dos casos, el legendario dirigente presenció el partido inicial y el último. Pero Mandela nunca llegó. Por la noche, su bisnieta Zenani, de 13 años, murió en un accidente automovilístico y el duelo cubrió a su familia y a todo el país. Sin el saludo del líder salieron apagados a la cancha y sufrieron el acoso de los mexicanos hasta que un golazo de Siphiwe Tshabalala les devolvió la confianza. Tshabalala es zulú, la misma tribu a la que pertenece el actual presidente sudafricano, Jacob Zuma. Fuente: Página 12
El entrenador de la selección uruguaya de fútbol, Oscar Washington Tabárez, develó el misterio y dio a conocer los once titulares que enfrentarán a Francia en el debut del equipo, el próximo viernes en Ciudad del Cabo a las 15:30 (hora uruguaya).
El sistema puede variar según el posicionamiento de los franceses en el terreno de juego, pero lo que no cambiará es el once inicial.
El maestro colocará a Fernando Muslera; Mauricio Victorino, Diego Lugano y Diego Godín; Maximiliano Pereira, Egidio Arévalo Ríos, Diego Pérez y Álvaro Pereira; Ignacio González; Luis Suárez y Diego Forlán.
Finalmente, los cambios que se rumoreaban en los días previos se confirmaron. Arévalo Ríos ocupará el lugar de Walter Gargano en zona de volantes, y Mauricio Victorino ingresará por Andrés Scotti.
A pesar de que el sistema previsto es 3-4-1-2, el mismo puede variar fácilmente. Si bien Andrés Scotti ofrecía otras posibilidades debido a su polifuncionalidad en los puestos de la zaga, Victorino tuvo minutos como lateral derecho con Tabárez.
En el caso que el seleccionador francés Raymond Domenech utilice tres delanteros, el Maestro se inclinará por alinear cuatro hombres en el fondo.
Los informes de la prensa de aquel país indican que efectivamente, el responsable técnico galo colocará tres puntas, tal como lo viene haciendo en los cotejos de preparación.
Si no hay sorpresas, jugarán Lloris; Sagna, Gallas, Abidal y Evra; Gourcuff, Toulalan y Malouda; Ribery, Govou y Anelka.
Tal como sucede en los Mundiales, todos los demás integrantes de la lista de 23 futbolistas, estarán a la orden en el banco de suplentes, a diferencia de los encuentros de Eliminatorias en donde sólo se permiten siete jugadores.
Este jueves, los celestes viajarán a Ciudad del Cabo, donde reconocerán el terreno del Green Point Stadium, donde el viernes abrirán su participación mundialista ante el equipo galo.
A partir del sábado que viene y hasta la finalización misma del Mundial Sudáfrica 2010, como viene sucediendo desde hace muchísimo tiempo y cada cuatro años exactos, Eduardo Galeano exhibirá un cartel en la puerta de su casa: “Cerrado por fútbol”. El gesto, más divertido y diplomático que el “no molestar” de los hoteles (y al que podría acompañar con un “estoy trabajando para ustedes”, ya se verá), de todas maneras parece innecesario: “Durante los mundiales directamente me voy del Planeta Tierra. Me mudo al Planeta Pelota, igual de redondo pero más chico. Me dedico a ver todos los partidos, o al menos a intentarlo, porque siempre pasa que alguno me pierdo. Pero lo que quiero decir es que me siento con una cervecita bien fría delante de la TV y me meto en una pelota. Y de ahí no salgo hasta que el Mundial se termina. Así de sencillo”.
Pero el Mundial todavía no empezó. Y el escritor uruguayo, antes de perderse en el laberinto de fixtures y horarios, esas coordenadas particulares del Planeta Pelota cuando la escena ocurre lejos, habló de todo (en el programa De Puntín, de Ediciones Al Arco, AM 970, radio Génesis, sábados de 13 a 14). Habló de Lionel Messi: “Es el mejor del mundo porque sigue jugando como un chiquilín en el barrio”. Habló de Diego Maradona: “Ha sido injustamente atacado, y aunque una cosa es ser jugador y otra técnico, todavía hay que darle tiempo y espacio”. En definitiva, habló de fútbol.
–¿Sigue teniendo con el fútbol la misma relación de siempre?
–Absolutamente. No podría estar alejado del fútbol. Soy fútbol-adicto. Y esto viene de la infancia más remota, porque mi padre me llevaba al estadio cuando yo todavía era un bebé. Y luego, claro, toda mi vida jugué al fútbol.
–¿Jugaba bien?
–No. Mal, muy mal. Era entreala derecho, lo que hoy sería un volante ofensivo, pero siempre fui un chambón, un pata de palo. Así que al final me resigné, acepté mi destino y terminé intentando escribir para ver si podía hacer con la mano lo que con los pies no pude hacer nunca.
–Pero esos intentos fueron apenas eventuales hasta la aparición de El fútbol a sol y sombra.
–Es verdad. Hasta ese libro yo había escrito muy poco de fútbol, pero después me tomé el tema más a pecho. Por fin hice lo que quería: jugar al fútbol con las palabras y a mi manera. A este libro lo voy actualizando luego de cada Mundial, y eso también tiene que ver con aquello de “Cerrado por fútbol”.
–El ejercicio de unir literatura y fútbol, por cierto, parece cada vez más aceptado, o al menos es más practicado.
–Celebro que haya gente que escribe muy bien y que no oculte su pasión futbolera. Cuando tenía 20 años, dirigí en Uruguay un diario independiente de izquierda. Se llamaba Epoca y tenía buena resonancia, con 35 mil ejemplares. Eramos todos muy jóvenes y capaces de esa locura, una experiencia maravillosa en la que nadie cobraba y de la que todos los militantes, unos 5 mil, éramos accionistas. Así que recuerdo muy bien lo que eran las asambleas, con 200 o 300 personas hasta las siete de la mañana, en las que yo tenía que dar la cara y defender las páginas dedicadas al fútbol. Era la pelea más feroz de todas, porque para los militantes de izquierda aquello era dilapidar cinco o seis páginas de un vocero de la clase trabajadora, de un diario antioligárquico, para consagrar al fútbol, el “opio de los pueblos”. Recién ahora la izquierda se está curando de esa enfermedad en la que acusa al fútbol de que la gente no piense. Ahora los intelectuales no tienen vergüenza.
–¿Y qué espera de este Mundial, como hincha y como intelectual?
–Que me ofrezcan una fiesta para los ojos. Ese prodigio de hermosura que el fútbol es. Obviamente que quiero que gane Uruguay, y si no es Uruguay que sean la Argentina o Brasil, los países que siento más próximos. Pero antes que nada soy un fanático del buen fútbol.
–Más allá de los colores...
–Más allá de los colores. De chiquilín era hincha rabioso de Nacional. Iba al talud (la popular), detrás del arco, es decir la tribuna más pobretona y más violenta, porque en aquel tiempo yo también me fajaba como cualquier hijo de vecino. Era bastante peleón. Tenía 11, 12, 13 años. Pero con el paso del tiempo fui descubriendo que lo mío es el fútbol, sobre todo cuando alguien me ofrece esa fiesta, la del fútbol bien jugado. Cuando ocurre ese milagro, lo agradezco sin importarme el equipo o la selección. Y más todavía: incluso en partidos de Nacional, confieso que muchas veces quiero, secretamente, que gane el menos poderoso, el más pequeño. Como me dijo una vez un amigo español: “Estás condenado, porque vas a estar siempre de parte del toro”. Nunca del torero. Por eso me hizo feliz el título de Argentinos Juniors, la posibilidad de que se rompa el monopolio, más allá de que tengo amigos que son hinchas.
–¿Sigue yendo a la cancha?
–Sí, sigo yendo. Es curioso, hasta masoquista diría, porque el fútbol rara vez me devuelve en el estadio algo que se parezca a la expectativa que me lleva. Espero ver un espectáculo bello y muy rara vez ocurre.
–¿Y a qué le atribuye la insistencia?
–Primero, a la diferencia que existe, por ejemplo, entre el cine y el teatro. Una cosa es ver el partido en el estadio, donde se escucha la respiración de los protagonistas, y otra cosa diferente es verlo por televisión. Pero también creo que tiene que ver con algún residuo de mi formación católica.
–¿Cómo es eso?
–Tuve una infancia muy católica. Creía en Dios y creía que Dios creía en mí. Ahora no creo más en el cielo, ni en el dolor, ni en ese elogio del dolor que la Iglesia Católica me metió adentro, pero me debe haber quedado algún efecto residual de aquel aprendizaje: que todo lo que sufras en la Tierra será recompensado en el cielo. ¡Debe ser eso lo que me lleva a la cancha! Pero también me lleva el espectáculo del público, el fervor, esas oleadas de entusiasmo que sentís cuando la gente está a tu lado y no cuando lo ves por televisión o te lo cuentan. ¡Y las ocurrencias de la gente! Recuerdo que había un jugador de Nacional, Escalada, que de 90 veces que pateaba al arco, apenas una era gol. En las restantes le gritaban: “¡Con la herradura no, con la herradura no!”. Eso también es parte de la fiesta del fútbol y es algo que yo, que siempre fui un escuchador, disfruto de manera especial.
–De aquella infancia católica y futbolera, ¿qué cosa recuerda con cariño particular?
–La pared de mi pieza, en la que tenía un crucifijo rodeado de figuritas. Ahí estaban Rinaldo Martino, aquel de San Lorenzo, y tantos otros que jugaron en Nacional. Era toda la pared pegada de figuritas alrededor del crucifijo. Y abajo, como para que no se vieran mucho porque eran “enemigos” de Peñarol, también había pegado a (Juan) Schiaffino o a (Julio) Abbadie. ¡Me gustó tanto verlos jugar! Abbadie era capaz de hacer que la pelota fuera rodando por la línea lateral y con puros amagues, sin tocarla, iba eludiendo a sus rivales. Me gustaría escribir como Abbadie jugaba. Me gusta ese fútbol, el de las orillas, el del wing, que en inglés significa ala. Abbadie era un hombre con alas.
–Como Garrincha.
–Exacto. Tuve la suerte de verlo jugar dos veces en Río. Era como ver a Chaplin en la cancha. Garrincha disfrutaba tanto que terminaba una jugada y se sentaba arriba de la pelota, después de dejar a todos sus rivales en el camino, provocando, como diciendo “a ver si me la sacan”. Después algunos lo querían degollar porque a veces ni siquiera hacía el gol.
–¿Messi tiene ese perfil de jugador “orillero”?
–Yo creo que Messi es el mejor del mundo porque no perdió la alegría de jugar por el hecho simple de jugar. En ese sentido no se profesionalizó. Están los que escriben por placer y están los que escriben por cumplir con el contrato o ganar dinero. Messi juega como un chiquilín en su barrio, no por la plata. Cómo se mete, cómo engaña, esa picardía que es tan linda de ver en los potreros. Cuando el fútbol profesional me desengaña demasiado, me voy por la rambla de Montevideo a ver a los chiquilines jugando en los campitos.
–¿Y a Diego? ¿Cómo lo ve en su función de director técnico?
–Creo que ha sido injustamente atacado. Una cosa es ser jugador y otra director técnico, pero hay que darle tiempo y espacio, ver qué pasa. Lo que ocurre es que Maradona tiene que cargar con una cruz muy pesada en la espalda: llamarse Maradona. Es muy difícil ser Dios en este mundo, y más difícil comprobar que a los dioses no se les permite jubilarse, que deben seguir siendo dioses a toda costa. Y el de Maradona es un caso único, el deportista más famoso del mundo, a pesar de que hace años que ya no juega, esa necesidad de protagonismo derivada de la popularidad mundial que tiene.
–En su último libro, Espejos, habla de Diego como un “dios sucio”.
–Pero no en un sentido insultante. Quiero decir que es el más humano de los dioses, porque es como cualquiera de nosotros. Arrogante, mujeriego, débil... ¡Todos somos así! Estamos hechos de barro humano, así que la gente se reconoce en él por eso mismo. No es un dios que desde lo alto del cielo nos muestra su pureza y nos castiga. Entonces, lo menos que se parece a un dios virtuoso es la divinidad pagana que es Maradona. Eso explica su prestigio. Nos reconocemos en él por sus virtudes, pero también por sus defectos.
–¿Usted lo considera capaz de llevar a la Argentina hasta la Copa del Mundo en Sudáfrica?
–La Argentina es uno de los favoritos a ganar la Copa por la riqueza de su plantel, con esto no estoy descubriendo la pólvora. Pero hablar de Maradona en esos términos me parece una desproporción, porque hoy se les da a los técnicos una importancia que para mí no tienen y que termina perjudicándolos: de hecho se los hace casi únicos responsables de una derrota. Es otra de las deformaciones del fútbol: se le da al técnico un aura científica, como si fueran colegas de Einstein. Antes ni se sabía quiénes eran los entrenadores. El mejor que conocí fue un señor que se llamaba Cóppola, que dirigía al equipo de un pueblito muy chiquito de Uruguay, Nico Pérez. Era peluquero, un día se sacó la grande y puso un cartelito en su local: “Cerrado por exceso de capital”. La cosa es que toda la táctica y toda la estrategia de Cóppola se reducía a lo siguiente: acompañaba a sus jugadores a la cancha, los palmeaba en la espalda a medida que iban saliendo y les decía, sencillo: “Muchachos, ¡buena suerte!”.
–Por afuera de lo estrictamente deportivo, ¿podría perjudicar el camino de la Argentina en el Mundial esta presencia tan mediatizada de algunos barras en Sudáfrica?
–Sería una pena, teniendo la Argentina tanta calidad de jugadores, que se embarrara la cancha por un tema así. En principio, el hecho de que viajaran junto con el plantel me generó preocupación. Pero espero que no ocurra ningún desastre, que no empañen lo que creo será un alto lucimiento, que no haya episodios de violencia por estos fanáticos que no aman al fútbol del mismo modo que los borrachos no aman el vino. Entre muchas otras cosas, Da Vinci escribió un libro en el que recogió fábulas de la región toscana de Italia, y ahí hablaba de eso: de la ofensa de una botella de vino por la mala manera en que la tomaba el borracho. Siempre pensé que era una fábula muy justa y es la misma relación entre el fútbol y los fanáticos de la violencia, ese desahogo que hacen de lo peor que el alma humana tiene.
–¿Y a Uruguay? ¿Cómo lo ve?
–Creo que mejoró mucho con relación a tiempos no tan pasados. Lo que ocurre es que Uruguay sigue siendo un país exportador de “pie de obra”. Vendemos mano de obra y, en el caso de los futbolistas, pie de obra. Hay más de doscientos jugadores uruguayos en el exterior. Tener esa cantidad afuera, en un país cuya población entraría en Avellaneda, habla de que estamos muy desangrados. Al período de esplendor de nuestros futbolistas lo vemos por la TV. De todas maneras, en función de esa calidad de jugadores, porque por algo son convocados de las ligas más importantes del mundo, yo tengo la ilusión de que Uruguay juegue lindo, juegue bien. Aunque ya no somos los que éramos.
–¿En qué sentido?
–Hay una parte de la historia que parece inexplicable: cómo un país despoblado y pequeñísimo pudo ganar la medalla de oro en fútbol de los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, el Mundial de Uruguay de 1930 y pudo vencer en el Maracaná, en el Mundial de Brasil de 1950, contra todo pronóstico. Pero eso tiene explicación: el papel fecundo que tuvo el Estado uruguayo en los albores del siglo XX. Uruguay estuvo en la vanguardia del mundo en educación libre, laica, gratuita y obligatoria, con un papel creativo, y allí estuvo integrada la educación física. Sembró campos de deportes en todo el país. Por no hablar de muchas otras cosas: las ocho horas laborales antes que en los Estados Unidos, el voto femenino antes que en Francia, la ley de divorcio 60 años antes que en España... cosas así. Eso explica cómo un país minúsculo pudo llegar tan alto. Pero el Estado perdió esa energía de cambio, se fue desinflando, y esa falta de continuidad en la vocación creadora del poder público se reflejó en el fútbol. Por eso digo que ya no somos los que éramos.
–El futbolista tampoco es lo que era.
–Eso es verdad. La gente deposita en ellos una carga enorme. Esto engorda el ego de quienes reciben el elogio multitudinario, pero a la vez representa una carga muy pesada. Hay una cosa muy perversa ahí.
–¿Cuál es, puntualmente?
–Fabricar ídolos para después voltearlos. Es un cuchillo de doble filo, en definitiva. La gente se reconoce en la alegría de un jugador, cuando gana o juega bien. Pero también los hace responsables de la desdicha colectiva cuando pierde. Porque allí el alma de mucha gente se de-sinfla.
La selección de fútbol de Uruguay entrenará hoy en doble horario y mañana realizará un movimiento táctico matutino, para viajar en horas de la tarde en vuelo charter hacia el Mundial Suráfrica 2010.
Oscar "Washington" Tabárez, DT de la escuadra celeste, comentó que sus pupilos van a llegar a tierras africanas "bien en todos los aspectos que hacen al rendimiento: físico, técnico táctico y psicológico".
En los días transcurridos de esta semana, los "charrúas" han realizado trabajos físicos en resistencia y velocidad además de partidos en equipos rotativos de seis jugadores en espacios reducidos.
Los seleccionados de Uruguay son:
Arqueros: Fernando Muslera (Lazio, ITA), Juan Castillo (Deportivo Cali, COL) y Martín Silva (Defensor Sporting, URU).
En la zaga actuarán Diego Lugano (Fenerbahce, TUR), Diego Godín (Villarreal, ESP), Martín Cáceres (Juventus, ITA), Mauricio Victorino (Universidad de Chile), Andrés Scotti (Colo Colo, CHI) y Jorge Fucile (Porto, POR).
Como mediocampistas figuran Diego Pérez (AS Mónaco, FRA), Sebastián Eguren (AIK, SUE), Maximiliano Pereira (Benfica, POR), Álvaro Pereira (Porto, POR) y Walter Gargano (Nápoles, ITA).
Completan la línea media Ignacio González (Valencia, ESP), Nicolás Lodeiro (Ajax, HOL), Álvaro Fernández (Universidad de Chile) y Egidio Arévalo Ríos (Peñarol, URU).
Responsabilizados con hacer goles aparecen Sebastián Abreu (Botafogo, BRA), Diego Forlán (Atlético de Madrid, ESP), Luis Suárez (Ajax, HOL), Sebastián Fernández (Banfield, ARG) y Edinson Cavani (Palermo, ITA).
Los sudamericanos tendrán en la ciudad de Kimberley su cuartel general y debutarán en la lid mundialista ante Francia el 11 de junio en partido de la llave A.
En ese grupo correspondiente a la primera fase del torneo figuran también México y los anfitriones.
Pese a dominar las acciones durante todo el juego, los celestes clasificaron "a la uruguaya": sufriendo hasta el último instante. Al cabo de una extensísima eliminatoria, Uruguay accedió a la última plaza en Sudáfrica.
Al cabo de los primeros 45 minutos, los celestes no pudieron plasmar en el marcador una superioridad futbolística que -pese a no ser categórica- hizo la diferencia respecto al juego desplegado por su rival.
Los celestes supieron generar numerosas ocasiones de peligro, que no se convirtieron en goles por falta de precisión en la definición, o por oportunas intervenciones del meta, que demostró una solvencia superior a la de sus zagueros.
Si bien el equipo visitante no adelantó demasiado sus líneas, creó también un par de acciones de riesgo, que valieron como sendas advertencias del potencial ofensivo que -eventualmente- podía desplegar.
El juego estuvo signado por algunas faltas fuertes por ambas partes, las permanentes protestas de los jugadores costarricenses, que cuestionaron una y otra vez las decisiones arbitrales.
Durante el segundo tiempo, la tónica del partido fue similar a la del primero, con dominio local y esporádicos contragolpes de la tricolor.
En el minuto 65, Tabárez sacó a Luis Suárez del campo e hizo ingresar al "loco" Abreu, procurando sin duda dañar a su adversario mediante el juego aéreo. La receta dio resultado, porque el minuano tardó sólo cinco minutos en decretar la apertura.
Sin embargo, la alegría del Centenario duró poco, ya que tres minutos después, Álvaro Saborío, que ingresara poco antes a la cancha, ganó un forcejeo con Abreu y colocó una pelota para Walter Centeno, que decretó la igualdad.
Tras el gol visitante, un vergonzoso incidente producido a raíz de la invasión del campo de juego por parte de los técnicos de la transmisión televisiva, obligó a detener el juego por más de tres minutos.
Una vez reanudado el juego, los ticos encontraron a un Uruguay desconcentrado, y en dos ocasiones estuvieron a punto de decretar una ventaja que dejaría a los locales fuera del mundial. Sin embargo, los charrúas reaccionaron y volvieron a apoderarse del balón, procurando un segundo gol que brindara una tranquilidad definitiva.
Con el marcador igualado en un tanto por bando, los últimos minutos de juego fueron de alto voltaje, ya que los ticos pusieron toda la carne en el asador, procurando un tanto postrero que los enviara a Sudáfrica.
Mas los celestes supieron dominar su ansiedad. Tabárez indicó a sus pupilos que se formaran en un claro 4 - 4 - 2, buscando siempre la red adversaria sin desguarnecer la propia.
El pitazo de Bussaca -tras siete interminables minutos de descuento- provocó un alarido de alivio y felicidad en la afición que colmaba el Centenario.
Finalmente, Uruguay cumplió con el objetivo mundialista, al cabo de un accidentado proceso eliminatorio. El próximo capítulo de esta historia se escribe en Sudáfrica.
Una manifestación universal en pro del cuidado ambiental se dará este sábado durante una hora, cuando 2 mil 848 ciudades de 84 países oscurecen en señal de lucha contra el cambio climático, una iniciativa convocada por el Foro Mundial de la Naturaleza (WWF).
El sábado, de 19.30 a 20.30 GMT, ciudadanos, empresas, gobiernos y organizaciones alrededor del mundo apagarán sus luces para demostrar a los dirigentes políticos su preocupación por el cambio climático.
Dentro de los reconocidos lugares que se unieron a esta causa por el futuro ambiental, destacan: las pirámides de Giza (Egipto), el Coliseo en Roma o el puente Golden Gate en San Francisco, entre otros. Además, participarán ciudades de 47 países como Brasil, Argentina, Turquía, México, China o India.
Entretanto, Joanna Wiseman, gerente de WWF para la Hora del Planeta, declaró a la agencia de noticias Efe que se trata de un acto "simbólico con el que no se reducirá de manera significativa el consumo de energía, aunque es una forma de darle la voz a la población".
"Todo el planeta funcionará el sábado como una sola comunidad para trasmitir a los líderes que toman las decisiones sobre medio ambiente que nos preocupamos por el cambio climático", agregó.
Tal como explicó la responsable de la organización promotora, no hay que apagar todas las luces, sino "prescindir de todo aquello que gasta energía de forma innecesaria, sin comprometer la seguridad de los ciudadanos".
El punto de partida será en Nueva Zelanda -debido a la diferencia horaria- donde todos los generadores de diesel de las islas Chatham, un pequeño archipiélago en la costa este, serán apagados a la hora acordada.
Su recorrido será hacia el oeste, desde las principales ciudades de Asia-Pacífico, hasta Europa donde España prescindirá del luz en lugares tan emblemáticos como la fuente de Cibeles en Madrid, el museo de Guggenheim en Bilbao o la Alhambra en Granada.
América: presente
A lo largo del continente americano participarán las principales ciudades de norte a sur. Un ejemplo de ello es Bolivia, donde ciudades como Santa Cruz, La Paz y Cochabamba anunciaron su manifestación contra el cambio climático. En Colombia, se oscurecerán iconos de Bogotá, Medellín y Cartagena.
Chile no se queda atrás al 'apagar' el Palacio de La Moneda, la plaza de la Ciudadanía, la Torre Entel, la Catedral de Santiago y los municipios de Santiago y Valdivia, entre otras, son algunas de las efigies que verán apagadas sus luces de fachada.
Toda Centroamérica se unirá a la Hora del Planeta, y en Perú, las autoridades han llamado a que todos los peruanos apaguen las luces durante el evento.
Llamado de atención a países industrializados
El objetivo de la iniciativa es llamar la atención de los dirigentes que participarán en la reunión de Copenhague en diciembre, donde se firmará un nuevo tratado global sobre el cambio climático que sustituirá al de Kyoto.
El protocolo de Kyoto es un acuerdo internacional cuyo objetivo es la reducción de gases de efecto invernadero, provocadores del calentamiento global. Éste se encuentra dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), suscrita en 1992 en la conocida Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro.
Cinco años después, los países industrializados se comprometieron, en la ciudad de Kyoto, a ejecutar medidas para reducir los gases perjudiciales. Acordaron reducir en un 5 por ciento las emisiones contaminantes entre 2008 y 2012, basándose en los niveles de 1990. Una meta que no se acerca a ser cumplida.
Por su parte, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-Moon, hizo un llamado a la población de todo el planeta para que participe en esta iniciativa y recalcó que "la Hora del Planeta es una forma para los ciudadanos de enviar un mensaje, pedir acciones concretas ante el cambio climático". "Necesitamos un acuerdo ambicioso, un acuerdo justo y efectivo. un acuerdo fundamentado en la ciencia", añadió.
La Hora del Planeta surgió...
La Hora del Planeta comenzó en 2007 en Australia, y contó con la participación de más de 2 millones de personas.
Un año después, el evento se convirtió en el movimiento más grande del mundo frente al cambio climático, al contar con la colaboración de más de 100 millones de personas en más de 350 ciudades.
Ban Ki-Moon declaró que esta edición promete ser "una de las demostraciones públicas más grandes que se han intentado", mientras que el WWF manifestó su deseo de lograr implicar a más de mil millones de personas.
La Marcha Mundial comenzará en Nueva Zelanda el 2 de octubre de 2009, día aniversario del nacimiento de Gandhi y declarado por la Naciones Unidas día Internacional de la No-Violencia. Finalizará en la cordillera de Los Andes, en Punta de Vacas al pie del Monte Aconcagua el 2 de enero de 2010.
Durante estos 90 días, pasará por más de 90 países y 100 ciudades, en los cinco continentes. Cubrirá una distancia de 160.000 km por tierra. Algunos tramos se recorrerán por mar y por aire. Pasará por todos los climas y estaciones, desde el verano tórrido de zonas tropicales y el desierto, hasta el invierno siberiano. Las etapas más largas serán la americana y la asiática, ambas de casi un mes. Un equipo base permanente de cien personas de distintas nacionalidades hará el recorrido completo.