12 DE OCTUBRE1492 – 2009A
517 AÑOS DEL COMIENZO DE LA INVASION EUROPEA, NUESTRA AMERICA INDIGENA RESISTE.
¡POR LA DEFENSA DE NUESTRA TIERRA CHARRUA!NOS CONCENTRAREMOS EN LA PLAZA CAGANCHA A LAS 18 HS.COMPARTIREMOS: APERTURA CON CEREMONIA, PROCLAMA CENTRAL, EXPRESIONES ARTISTICAS, REFLEXIONES Y TUS APORTES
CONVOCAN: GRUPO CHOÑIK Y CONACHA: ADENCH Y BASQUADE INCHALA (MONTEVIDEO), GUYUNUSA (TACUAREMBO), BERA (PASO DE LOS TOROS), PIRI Y TIMBO GUAZU (TARARIRAS)
A TODAS LAS ORGANIZACIONES SOCIALES QUE SE QUIERAN ADHERIR A ESTA CONVOCATORIA , POR FAVOR MANDAR SU ADHESIÓN POR ESCRITO A ESTA DIRECCIÓN:
basquade@adinet.com.uy"COMUNIDAD CHARRÚA BASQUADÉ INCHALÁ" - CONACHA (CONSEJO DE LA NACIÓN CHARRÚA)Enviado por: REDH - Red Solidaria por los Derechos Humanos (GRUPO URUGUAY)
Jorge Majfud*En el artículo editorial de El País de Montevideo de hoy (19 de abril de 2009, El Charruismo ), el ex presidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti, reacciona contra la reivindicación de los charrúas y, sin advertirlo, nos da las claves de una mentalidad que gobernó por dos períodos y que siguió influyendo en la ideología de un vasto grupo social durante décadas. El doctor Sanguinetti afirma que “no hemos heredado de ese pueblo primitivo ni una palabra de su precario idioma […], ni aun un recuerdo benévolo de nuestros mayores, españoles, criollos, jesuitas o militares, que invariablemente les describieron como sus enemigos, en un choque que duró más de dos siglos y les enfrentó a la sociedad hispano-criolla que sacrificadamente intentaba asentar familias y modos de producción, para incorporarse a la civilización occidental a la que pertenecemos”.
La habilidad literaria y filosófica de Sanguinetti radica en reunir tres o cuatro ideas en una sola frase: (1) No hemos heredado casi nada de ese pueblo salvaje. Porque los matamos a casi todos en nombre de la civilización; (2) Perú o Guatemala no pertenecen a la civilización occidental porque en su mayoría su población lleva sangre indígena. Ni que hablar de Japón, que lamentablemente no ha podido integrarse a la cultura occidental por el problema de su raza y sus costumbres ; (3) A pesar de que los matamos a todos y no heredamos nada de ellos, ni una sola palabra, de cualquier forma sabemos que su idioma era precario. Los charrúas no sabían decir “Hegel” ni “weltanschauung” ni “iPod” ni “ley de obediencia debida”. No sabían conjugar sus propios verbos y cuando hacían el amor proferían quejidos sin pluscuamperfectos. Como los primitivos quechas, debían tener sólo tres fonemas vocálicos, dato por el que se demuestra la inferioridad del español ante el inglés, idioma de la civilización, como decía otro insigne educador, Domingo Faustino Sarmiento. Ni que hablar de los escandinavos, quienes van a la punta de la civilización con el uso de nueve vocales; (4) De los charrúas no conservamos “ni un recuerdo benévolo de nuestros mayores españoles, criollos, jesuitas o militares, que invariablemente les describieron como sus enemigos”. Si quienes colonizaron, expropiaron y asesinaron a los primitivos no conservan ningún recuerdo positivo de ellos, ergo los primitivos eran malos y no dejaron ni un recuerdo rescatable. Salvo la tierra y el honor que las víctimas en cada guerra siempre confieren al vencedor; (5) Durante dos siglos, los charrúas se enfrentaron con “la sociedad hispano-criolla que sacrificadamente intentaba asentar familias y modos de producción, para incorporarse a la civilización occidental a la que pertenecemos”. Sacrificadamente expoliamos a los primitivos, de eso no hay dudas. No fue fácil. No se dejaban.
El autor, para demostrar que es capaz de ver algo bueno en un pueblo primitivo elogia a los guaraníes: “la etnia guaraní misionera, esa sí fundamental en la construcción de nuestra sociedad, desde las murallas montevideanas, por ella levantadas, hasta la formación de nuestro ejército”. Es decir, los guaraníes (corregidos) contribuyeron a la construcción de las murallas y los ejércitos de los colonizadores que se asentaron en la franja de tierras charrúas. Aunque el número de estos esclavos que colaboraron en la empresa era ínfimo en relación al pueblo que se extendía desde Paraguay hasta Uruguay, conviene identificarlos con todo el pueblo. Esos salvajes sí eran buenos porque colaboraron “en la construcción de nuestra sociedad”, trabajaron en las murallas y se hicieron matar por los nobles colonos blancos.
No dice Sanguinetti que la sociedad de ningún país se construyó en un par de décadas al inicio de su historia política, sino que se sigue construyendo mientras ese país existe, y un factor central de esa construcción surge cuando cada pueblo admite, reconoce y mira de frente los crímenes y genocidios de su propia historia.
Según nuestro ex presidente, “se olvida también […] que en nuestra vida republicana nadie quiso eliminar a los charrúas como personas sino barrer su toldería, modo de vida incompatible con la vida criolla, refugio de delincuentes, constante aliado del invasor portugués y del ‘bandeirante’ traficante de esclavos, que procuraba allí la gente para secuestrar niños guaraníes o mujeres blancas y venderlas en Brasil.” Es decir, (1) si los charrúas hubiesen colaborado con su propia expoliación, hubiesen sido bien recibidos. Como peones, en el mejor de los casos. Pero como no estaban de acuerdo y se resistían tuvimos que matarlos; (2) Para Sanguinetti, los charrúas eran tercos, primitivos y tenían un “modo de vida incompatible con la vida criolla”. Compatibilidad o muerte. Colaboradores del colono o delincuentes. (3) Y lo peor, los charrúas colaboraron con los “invasores portugueses” (desde el punto de vista charrúa, los castellanos debían ser turistas) y con los “traficantes de esclavos”, como si nuestra sociedad no hubiese nacido beneficiándose del tráfico de esclavos, negros y mestizos, y del abuso de mujeres indígenas, la mayoría de las veces, y del abuso de mujeres blancas algunas menos.
Alegremente, Sanguinetti cita el caso de una matanza guaraní en 1702, “en que el ejército guaraní, al mando de los padres jesuitas, mató —según su versión— a 500 guerreros, destruyó una toldería y envió a ‘cristianar’ a las mujeres y niñas”. Los guaraníes masacrando en nombre de Cristo... ¿Necesitamos más pruebas del aberrante e hipócrita modus operandi de esta calaña de colonizadores? ¿No recuerda estas proezas a Hernán Cortés y a Adolfo Hitler masacrando en nombre del mismo (mil veces) Crucificado, aplaudido por otras masas de bestias adoctrinadas en nombre de la moral, la civilización, Dios y el progreso? ¿No recuerda esto a los negros esclavos azotando otros negros esclavos hasta que la víctima terminaba por reconocer la bondad de los azotes para controlar la mala naturaleza de las razas inferiores?
“De modo que el tema del enfrentamiento con los charrúas es un ‘choque de civilizaciones’ que no se puede reducir a una mera batalla final”. La referencia a Samuel Huntington, cuya teoría sirvió para justificar guerras como la de Iraq, le sirve hoy a la mediocre clase tradicionalista de Uruguay para justificar los crímenes de un pasado que es defendido por su valor de mitos fundadores.
“No olvidemos que cuando la dominación brasileña, Rivera le propuso a Lecor un plan de reducción de los charrúas, tratando de preservar sus vidas.” Lo que se puede entender como un intento de control de natalidad mediante la distribución de condones entre los salvajes, ya que no vamos a pensar que intentaban reducirlos en guetos o matar a algunos, como era la costumbre y tal cual fue el resultado final. Pero los Riveras no fueron los únicos responsables de la cacería humana. “Organizada la República, le tocó a Rivera librar en 1831 la tan discutida campaña, aprobada por la unanimidad del Parlamento, sin una voz en contra, dado el clamor del vecindario de la campaña.”
Señor ex presidente, este dato no exime a un criminal; implica a toda su clase dominante (los gauchos, los negros y los indígenas no pertenecían al vecindario ni tenían diputados).
Para Sanguinetti, la matanza de charrúas en Sal-si-puedes fue “‘poco genocida”. Los sobrevivientes charrúas que “organizados dieron muerte, poco después, a Bernabé Rivera, principalísima figura del ejército patrio y sobrino del Presidente” fueron víctimas de una media matanza. Por lo cual Rivera es medio asesino y quienes lo defienden hoy son medio hipócritas.
“Es doloroso por el país que se use la historia de modo abusivo, fundamentalmente para denostar al General Rivera, a quien el país le debe los mayores esfuerzos en la lucha por la independencia.” Cualquier historiador sabe que no hubo pura lucha por la independencia ni siquiera hubo independencia total y menos revolución. Esa lucha estuvo dominada por una fuerte lucha de intereses de clase, de raza y hasta por intereses familiares, individuales. El primer gobierno de Fructuoso Rivera data de 1830. José Artigas, el héroe máximo de la rebelión liberadora del Plata y el más humanista entre los jefes políticos, nunca quiso regresar a vivir bajo el mando de semejantes libertadores. Murió en 1850, tres décadas después de exiliarse en Paraguay. Hoy sabemos que Rivera propuso asesinar a ese “monstruo anarquista”.
Julio María Sanguientti, el ex presidente que tantas veces se puso la bandera de haber asegurado la paz de nuestro país negociando la impunidad de secuestradores y torturadores del Estado militar —América latina, siempre mendigando derechos—, entiende que el genocidio de los charrúas fue realizado por “magníficos esfuerzos de tantos patriotas para consolidar la paz y abrir las rutas del progreso”.
La paz de los cementerios y del olvidoReconocer los crímenes de nuestra historia no nos hace peores países. Defender semejantes crímenes contra la humanidad nos hace partícipes. Y si fuimos presidentes, nos hace, por lo menos, sospechosos.
*Jorge Majfud es autor asociado de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Este artículo se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor y la fuente.Fuente: Tlaxcala: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=7463&lg=es
PASADO DE OCULTAMIENTO Y ENGAÑO, PRESENTE DE IMPUNIDAD.La primera acción terrorista estatal de la historia uruguaya se desencadenó a partir del 11 de abril de 1831, en la zona de los arroyos “Salsipuedes” entre Paysandú actual y Tacuarembó.
Contó con el secreto articulado desde el estado y la prensa contenida de facto y principalmente, con lo mejor del primer ejérrcito regular, que incorporó dos escuadrones clandestinos de brasileños invasores apropiadores de tierra y un grupo de argentinos encabezados por el Gral. Lavalle.
La revisión histórica de los últimos años, nos reveló ya en 1831 todos los elementos tipificados como delitos de lesa humanidad, de acuerdo a las normativas vigentes del derecho internacional humanitario.
Este operativo estatal encubierto comienza con la masacre de los Charrúas participantes de la gesta artiguista y luchadores por la independencia con la desaparición de los restos de las victimas; el cautiverio degradante de las mujeres, ancianos y niños sobrevivientes; el abuso sexual e imposición de otras identidades; el desarraigo de sus tierras y costumbres; el secuestro de los niños y la reducción a servidumbre de sus madres.
Ocultación, engaño e impunidad hasta nuestros días. Cualquier similitud con los hechos de nuestro pasado reciente, no son mera casualidad siendo el derecho de los ciudadanos el conocer y saber la verdad de los hechos ocurridos en el antes y el ahora, nuestra organización propone: que se declare el día 11 de abril: “Día de la memoria a las victimas de los derechos humanos” tales como el genocidio de la población charrúa y otros actos posteriores de terrorismo de estado en la época reciente. (
*)
* Artículo cuatro, inciso cuatro del proyecto de Ley de Reparación Integral, incluido en el libro “Derecho a la reparación integral de violaciones a los derechos humanos” presentado en la antesala de la Cámara de Representantes el 11 de marzo de 2008, por Crysol y el Dr. Oscar López Goldaracena.
“QUE JUZGUE LA HISTORIA”
“QUE CASTIGUE LA VERDAD”
“QUE CONDENE LA JUSTICIA ”
Cabalgando por la “Ruta de los Charrúas”RUMBO AL SALSIPUEDESSábado 18 de Abril de 2009 A la salida del sol parte la Cabalgata desde Guichón.
H. 9 - Breve Acto frente a la Escuela No. 17 de Piñera.
H. 9.30 – Se suman integrantes nuevas Aparcerías.
H. 11.30 - Almuerzo en la Escuela No. 18 de Merinos.
H. 15 - Se reanuda la marcha agregándose jinetes.
H. 17.30 – 3 Arboles – Aparcería Paso de los Toros.
H. 18 – Acto en la No. 60 de Morató – Suma Aparcería.
H. 19 – Cena en Escuela, Confraternidad, Pernocte.
Domingo 19 de Abril de 2009 H. 8 – Parte Cabalgata desde Estancia “La Lolita”.
H. 10 - Acto en la Escuela No. 29 “Vaimaca Perú”.
H.11 - Concentración junto al “Memorial Charrúa”.
H.11.30 – Acto, Recordación, Homenaje y Ofrenda.
H.12.30 – Regreso al cercano Pueblo de Tiatucurá.
H. 13 – Almuerzo de confraternidad en Escuela 29.
H. 15 – Recitado, Música, Folclore, Bailes Típicos.
H.17 – Desconcentración, regreso de excusiones.
Información:1520 am. radio la nueva paz 0742 / 2053 -
lanuevapaz@adinet.com.uyEscuela No. 17 Piñera 0740 – 2309.
Escuela No. 18 Merinos 0740 – 2311.
Escuela No. 60 Moratò 0740 – 2415.
Escuela No. 29 Tiatucurà 0740 – 2509.
Capataz Cabalgata – Fernando Lasaga 098 658485.
Agrupación Creativos –
pavaldez77@hotmail.com La delegación de Crysol parte desde Lorenzo Carnelli 1294 el viernes 17 de abril a las 15 horas Por información adicional contactar a la Comisión del Interior.
Enviado por:
Crysol Asociación de ex pres@s polític@s de uruguay

Monumento a los últimos charrúas
Una matanza de indios inauguró la independencia del Uruguay.
En julio de 1830, se aprobó la Constitución nacional, y un año después el nuevo país fue bautizado con sangre.
Unos quinientos charrúas, que habían sobrevivido a siglos de conquista, vivían al norte del río Negro, perseguidos, acosados, exiliados en su propia tierra.
Las nuevas autoridades los convocaron a una reunión. Les prometieron paz, trabajo, respeto. Los caciques acudieron, seguidos por su gente.
Comieron, bebieron y volvieron a beber hasta caer dormidos. Entonces fueron ejecutados a punta de bayoneta y tajos de sable.
Esta traición se llamó batalla. Y se llamó Salsipuedes, desde entonces, el arroyo donde ocurrió.
Muy pocos hombres lograron huir. Hubo reparto de mujeres y niños. Las mujeres fueron carne de cuartel y los niños, esclavitos de las familias patricias de Montevideo.
Fructuoso Rivera, primer presidente del Uruguay, planificó y celebró esta obra civilizadora, para terminar con las correrías de las hordas salvajes.
Anunciando el crimen, había escrito: Será grande, será lindísimo.
La avenida más larga del país, que atraviesa la ciudad de Montevideo, lleva su nombre.
Tomado del libro Espejos, de Eduardo Galeano.