El voto es a la vez derecho y deber. Yo quiero ejercerlo.... y vos???
Campaña por el voto en el exterior
Esquina por la alegría
"Hoy más que nunca la alegría es un artículo de primera necesidad, tan urgente como el agua o el aire. Pero nadie nos va a regalar ese derecho de todos; .... es preciso pelearlo...."
Eduardo Galeano
Esquina por Verdad y Justicia
Coordinadora Nacional por la Nulidad de la Ley de Caducidad
Nunca más terrorismo de estado
Esquina contra la violencia de género
Esquina contra el bloqueo
Esquina por la libertad de los 5
Esquina contra la pornografía infantil
Esquina Víctor Jara
Esquina contra la vergüenza
Ningún ser humano es ilegal
Hacelos valer
Campaña por nuestros derechos sexuales y reproductivos
Esquina contra la directiva del horror
PIT-CNT
Escritores por la Tierra
Foro social mundial de las migraciones
Esquina por la Paz
Esquina por la aparición de Julio López
Esquina Bertold Bretch
Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
Las alarmas de la crisis económica europea, los vaivenes del euro, la salida de Grecia o no de la Eurozona, el enfrentamiento Hollande/Merkel sobre cómo superar la situación juntando agua y aceite, o sea, austeridad y de- sarrollo, las reuniones cumbre de los mandatarios de la Unión sacudidas por las protestas populares, han silenciado casi un hecho no pequeño: la confesión tácita de EE.UU. y la OTAN de su derrota en Afganistán.
Se produjo el lunes pasado, en la cumbre de Chicago, cuando los líderes otanescos adoptaron la posición de Obama y firmaron un “pacto de transición” que presentan como conducente a “la retirada irreversible” de sus tropas del país asiático en el segundo semestre del 2013, dejando las tareas de seguridad en manos locales. “Ahora estamos unidos para dar fin responsablemente a la guerra en Afganistán”, subrayó el presidente estadounidense (www.mcclatchydc.com, 22-5-2). Tal como sucede en Europa, la mayoría de la opinión pública de EE.UU. se opone a la continuación del conflicto, considera que se acabó con la muerte de Bin Laden. Y Obama está en brega por su reelección en pleno año electoral: así cumpliría entonces con su promesa de retirar las tropas en el 2014 a más tardar.
El nuevo pacto prácticamente es igual al que adoptó la cumbre de jefes de Estado de la OTAN que tuvo lugar en Lisboa los días 18 y 19 de noviembre del 2010, sólo que hay un detallito diferente: más de dos semanas antes de la cumbre de Chicago, en un rápido y no anunciado viaje a Kabul, Obama firmó un acuerdo con el presidente afgano Karzai “para cubrir la década siguiente a la retirada final de las tropas de combate de EE.UU. en el 2014” (www.ajc.com, 2-5-12). Los términos de este trato no son públicos y el ocupante de la Casa Blanca aclaró que las tropas que no sean retiradas sólo se ocuparán de “entrenar a las fuerzas afganas y de combatir al terrorismo, pero no construirán bases permanentes en este país, ni patrullarán sus ciudades y montañas”. Es una curiosa victoria: EE.UU. continuará la guerra diez años más. Por ahora.
Las declaraciones de Obama recuerdan a W. Bush cuando dijo “misión cumplida” en mayo del 2003 al ser derrocado Saddam Husein: los efectivos de EE.UU. y la OTAN se quedaron ocho años más y no todos se fueron. Esta experiencia tal vez aconsejó a la Casa Blanca que era preferible extender por una década las previsiones de combate, dado que los hechos indican que la violencia en Afganistán ha aumentado en el 2011 por quinto año consecutivo: el número de civiles afganos muertos se incrementó más del 15 por ciento en el primer semestre de ese año, se intensificaron los ataques suicidas y no ha cesado el empeño de los talibán en combatir a los ocupantes.
Una Evaluación Nacional de Inteligencia (NIE, por sus siglas en inglés) elaborada en enero de este año por el Consejo Nacional de Inteligencia de EE.UU. que agrupa a los 16 organismos del ramo estima que la lucha en Afganistán se halla en punto muerto: “La corrupción imperante, la inoperancia del gobierno (afgano) y los operativos que los talibán lanzan desde Pakistán minaron lo ganado con el aumento de tropas estadounidenses (en el 2009)” (http://www.militaryphotos.net, 12-1-12).
El propio Obama reconoció en Chicago que el talibán sigue siendo “un enemigo vigoroso” y que lo conseguido por la OTAN en el campo de batalla es frágil (http://www.reuters.com, 21-5-12). De manera que Afganistán seguirá ocupado de un modo o de otro hasta el 2024 por la continuación de una guerra que Washington y sus aliados comenzaron hace más de diez años sin éxito a la vista. Esto no le impidió insistir en el triunfalismo durante su visita a Kabul: “Ya vemos la luz de un nuevo día... nuestro objetivo es destruir a Al Qaida y estamos exactamente en el camino que nos llevará a lograrlo”. Quién sabe. Horas después de que Obama dejara Kabul se produjo una serie de explosiones y tiroteos en la capital afgana con un saldo de seis muertos. Los talibán se atribuyeron el ataque a un complejo habitacional armado que alberga a centenares de contratados extranjeros.
Hay más de un problema en las entrañas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. La decisión de retirar del país asiático a todas las tropas de Francia a fin de año que, en cumplimiento de una promesa electoral, anunció el presidente socialista François Hollande –3400 soldados, 14 helicópteros y 900 vehículos– no se atiene a lo que se acordó en Chicago y es un reto a Obama y a la OTAN. Por otra parte, EE.UU. financia el 85 por ciento de la guerra y presiona a los aliados europeos, en plena crisis económica, para que aumenten sus aportes.
El problema central es que la guerra continúa pese a los anuncios optimistas del Pentágono. El general John Allen, comandante de todas las tropas instaladas en Afganistán, afirmó que EE.UU. utilizará “un poder de fuego significativo” en el período 2012-2013 (http://www.reuters.com, 23-5-12). “Vamos a necesitar capacidad de combate –afirmó– y creo que nadie cuestiona esto. Le debo al presidente un análisis realista del tema.” El general se halla sobre el terreno y sabrá por qué lo dice.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ratificó que continuará los ataques contra Libia tras reconocer la resistencia de las fuerzas leales al Gobierno de Trípoli.
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, admitió en la víspera que las tropas del líder libio Muamar El Gadafi "todavía siguen siendo una amenaza" y pidió mayor apoyo para garantizar el éxito de la misión.
Al respecto, demandó a las naciones aliadas una "utilización más flexible" de sus activos militares en la invasión a ese país norteafricano, lanzada en marzo último bajo el amparo de una resolución de la ONU.
En declaraciones a la prensa, dijo que los ministros de Defensa de la organización militar coincidieron este miércoles en la necesidad de extender la operación en Libia otros 90 días, a partir del 27 de junio.
Ramussen manifestó su confianza en el éxito de los bombardeos contra territorio libio donde, según fuentes médicas de esa nación árabe, dejaron hasta el momento más de 250 civiles muertos y miles de heridos.
El máximo representante de la OTAN aseguró que "Gadafi es historia", y en ese sentido urgió a la ONU a planificar el momento en que ese organismo internacional asumirá el control de la misión.
Aunque Ramussen comentó que cuando acabe el conflicto libio la OTAN no tendrá liderazgo, aclaró presuroso que la Alianza está dispuesta a ayudar a consolidar la era post Gadafi.
Las cifras emitidas por el Ministerio de Salud corresponden a los caídos entre el 19 de marzo y 26 de mayo de 2011
Un total de 718 civiles muertos y cuatro mil 67 heridos, han dejado los ataques perpetrados por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) sobre territorio libio, según un balance ofrecido por el gobierno de este país en conflicto.
Las cifras emitidas por el Ministerio de Salud corresponden a los caídos entre el 19 de marzo y 26 de mayo de 2011, informó Telesur.
El portavoz del gobierno de Libia, Musa Ibrahim, informó que del total de heridos, 433 están en estado de gravedad. Aclaró que estos guarismos no tienen en cuenta a los militares caídos, dato que el Ministerio de Defensa se niega a divulgar.
El 19 de marzo pasado se inició una operación militar en Libia con la participación de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Canadá, Bélgica, Italia, España, Dinamarca, Noruega y Qatar. Luego, el 31 de marzo, la OTAN asumió el pleno control de todas las operaciones.
El traspaso del mando de la agresión contra la nación árabe se decidió el 27 de marzo en Londres, donde las naciones que integran la OTAN acordaron que este organismo se hiciese cargo del control y coordinación de las acciones contra el gobierno del líder libio, Muammar Gaddafi.
Libia ha hecho reiterados llamados de cese el fuego, ignorados por los países que conforman la alianza de la OTAN contra Libia y los rebeldes. Esta semana, una delegación de la Unión Africana, encabezada por el presidente surafricano Jacob Zuma se entrevistó con Muammar Gaddafi para adelantar una propuesta de paz.
Italia abre consulado
El jefe de la diplomacia italiana, Franco Frattini, visitó la ciudad bastión de los rebeldes, Bengasi, con motivo de la apertura de un consulado del país europeo en esa ciudad.
"El régimen de Gaddafi está terminado. Debe dejar el poder y debe abandonar el país”, declaró Frattini, durante una conferencia de prensa.
La Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) afirmó este martes que atacó (la noche del lunes) un depósito de vehículos militares en Trípoli, capital libia, ubicado en las cercanías de la residencia del líder libio Muammar Al Gaddafi. Las afirmaciones se dan cuando las autoridades del país norteafricano han asegurado que el ataque fue perpetrado contra un cuartel y dejó al menos tres muertos y 150 heridos.
"Durante la noche los aviones de la OTAN atacaron un depósito de vehículos del régimen adyacente al complejo de Bab Al Aziziya", residencia de Gaddafi, "con bombas teleguiadas de precisión", relató la Alianza Atlántica a través de un comunicado.
El texto indicó que el lugar “es conocido por haber estado activo al comienzo de la represión contra la población en febrero de 2011 y lo siguió siendo desde entonces al re-abastecer a las fuerzas del régimen que efectúan ataques contra civiles inocentes".
Las fuerzas colonialistas han reiterado que su misión es proteger la sociedad civil, además han insistido que su blanco no es el líder de la nación. Sin embargo, el pasado mes de abril fuerzas de la OTAN asesinaron a tres nietos de Gaddafi y a su hijo menor.
“Las fuerzas de Gaddafi siguen representando una amenaza para los civiles y seguiremos atacando objetivos al origen de esta violencia", sostuvo el responsable de la operación de la Alianza en Libia, el general Charles Bouchard, citado en el comunicado.
En tanto, el vocero del Gobierno libio, Musa Ibrahim, anunció que al menos tres personas murieron y 150 quedaron heridos este lunes durante los ataques de la OTAN contra Trípoli.
Ibrahim señaló que la Organización, que inició el operativo el pasado mes de marzo, había efectuado "entre 12 y 18 ataques contra un cuartel de la guardia popular", unidades de voluntarios de apoyo al Ejército.
“El cuartel estaba vació. La mayoría de las víctimas son civiles que viven en las inmediaciones”, subrayó el vocero.
Los medios internacionales han estimado que estos ataques eran los más violentos desde el comienzo de las operaciones de la OTAN contra el Gobierno de Gaddafi.
Desde el pasado mes de marzo la OTAN ha bombardeado constantemente a Libia y ha manifestado su apoyo a los rebeldes armados libios, que intentan hacerse con el poder en la nación norteafricana.
Luego de intensificar los bombardeos a Trípoli y al complejo donde residen el líder libio y su familia, el mismo objetivo donde ya fueron asesinados uno de sus hijos y tres nietos, desde Nápoles, el general italiano Claudio Gabellini negó que Muamar el Gadafi fuera el objetivo de los ataques aéreos: “Todos los blancos de la OTAN son militares, son centros de mando y búnkers utilizados por el régimen”, explicó.
La Alianza Atlántica “no apunta contra individuos”, aseguró el oficial en teleconferencia desde el cuartel general del sur de Italia, desde donde la OTAN dirige la operación “Protector Unificado”, lanzada con la justificación de proteger a la población civil. Interrogado sobre si Gadafi sigue vivo, el general respondió: “No tenemos ninguna prueba. No sabemos qué es lo que está haciendo ahora”, dijo.
“En realidad, no estamos interesados en qué es lo que está haciendo. Nuestro mandato es proteger a civiles de sus ataques”, insistió.
Aviones de la OTAN lanzaron hoy sus más intensos bombardeos sobre Trípoli en varias semanas, horas después de un recrudecimiento de los combates en el frente este del país.
La OTAN deja morir de hambre y sed en una embarcación a 61 inmigrantes procedentes de Libia
La embarcación con 72 personas a bordo, incluyendo varias mujeres, niños y refugiados políticos, abandonó Tripolí, capital libia, con destino a la isla italiana de Lampedusa el pasado marzo.
Docenas de inmigrantes africanos han muerto en el mar Mediterráneo después que militares europeos y unidades de la OTAN ignorasen aparentemente sus peticiones de ayuda, según publica el diario británico The Guardian.
La embarcación con 72 personas a bordo, incluyendo varias mujeres, niños y refugiados políticos, abandonó Tripolí, capital libia, con destino a la isla italiana de Lampedusa el pasado marzo. A pesar de las señales de alarma de los integrantes de la embarcación, que entablaron contacto con unidades militares y un helicóptero de la OTAN, nadie se esforzó en rescatarles.
Todos los inmigrantes menos 11 murieron de sed y hambre después de que su embarcación quedó a la deriva en el mar durante 16 días.
“Cada mañana nos levantamos y encontrábamos más cuerpos, los cuales tirábamos al mar”, relata a The Guardian Abu Kurke, uno de los nueve supervivientes. La barcaza salió de Trípoli el pasado 25 de marzo cargada con 47 etíopes, siete nigerianos, siete eritreos, seis ghaneses y cinco sudaneses. Se quedó sin combustible cerca de Lampedusa y sin alimentos ni agua.
Los barcos que debieron acudir en su ayuda los ignoraron e incluso un helicóptero de la OTAN, que según la investigación del periódico británico correspondía al Ejército francés, no atendió a su rescate. Después de días a la deriva en el mar, la embarcación acabó llegando el 10 de abril a una ciudad costera cerca de Misrata.
La ley internacional marítima obliga a todos los buques, incluyendo los militares, a dar respuesta a la angustia y llamadas de ayuda de embarcaciones cercanas que lo soliciten. Organizaciones de derechos humanos han reclamado una investigación por las muertes, mientras que el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha pedido una estricta cooperación entre navíos militares y comerciales en el Mediterráneo en un esfuerzo para salvar vidas.
En la última semana, el aumento del flujo de inmigrantes que trataron de alcanzar las costas italianas se ha convertido en tragedia, con el naufragio el sábado de un barco con 600 personas a bordo cerca de Trípoli. Ayer, se vivieron momentos dramáticos al caer al agua los 500 inmigrantes que llegaban a Lampedusa en otra embarcación, entre ellos numerosos mujeres y niños, aunque finalmente han sido rescatados.
La barcaza llegó al puerto de la isla italiana hacia las cuatro de la madrugada, guiada por tres miembros de la Guardia de Finanzas que habían subido a bordo. Pero la rotura del timón provocó que encallase en las rocas a una decena de metros de la orilla, con riesgo de vuelco debido al oleaje. Los inmigrantes cayeron al agua o lanzaron por miedo, aunque no sabían nadar. Una cadena humana, formada por miembros de las fuerzas de seguridad, voluntarios de organizaciones humanitarias ciudadanos e incluso periodistas se organizaron para salvarlos, según el diario Il Corriere Della Sera.
Desde que se iniciaron las revueltas en los países árabes, 660.000 personas han huido de Libia por las fronteras de Egipto y Túnez, según los datos de ACNUR. A Italia han llegado por mar casi 10.000, si se suman los 2.000 de este fin de semana. Tras frenarse la salida de barcos desde Túnez, es ahora Libia la que ha abierto la mano.
Grupos opositores a Muamar El Gadafi atacaron hoy posiciones gubernamentales en el oriente y occidente de Libia, apoyados por bombardeos de la OTAN, mientras seguidores del líder prometieron vengar el asesinato de su hijo.
Afianzados en la región de las Montañas Occidentales, cerca de la frontera con Túnez, los rebeldes libios prosiguieron su ofensiva contra el Ejército regular, a pesar de que registraron pocos avances debido al poder de la artillería terrestre.
Hombres pertenecientes a tribus bereberes armados con fusiles y otras armas afianzaron sus posiciones en los poblados de Zintan y Yafran, en inmediaciones de la localidad limítrofe de Dehiba, y atacaron a unidades subordinadas al Gobierno de Trípoli.
Sin embargo, informaciones sin confirmación independiente aseguraron que las tropas gubernamentales dispararon al menos 10 cohetes contra el norte de Zintan el lunes en la noche, con el fin de aislar esas zonas por donde se cree entran armas y otros suministros para los alzados.
Portavoces de la insurgencia describieron un panorama de desolación y hambruna allí supuestamente debido al sitio del Ejército, y retomaron los llamados del opositor Consejo Nacional de Transición (CNT) en Benghazi (este) para que la OTAN intensifique sus bombardeos.
Con el argumento de que "es necesario levantar el sitio a Zintan", un vocero identificado como Abdulrahman justificó que los ataques de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) serían "útiles" para destruir "objetivos claros" y ayudar al avance insurrecto.
Entretanto, fuentes leales a El Gadafi aseguraron mantener el control del aeropuerto en la también occidental ciudad de Misratah, la tercera de Libia que ha estado bajo intensos combates desde el inicio de la rebelión armada el pasado 15 de febrero.
Los rebeldes arreciaron el lunes sus ataques en un intento fallido por tomar la terminal aérea, y el CNT insistió en más ataques aéreos de la alianza atlántica sobre Misratah, mientras barcos dragaminas rondaron el puerto para remover dos minas sumergidas allí.
Por otro lado, una multitud de seguidores de El Gadafi se concentró ayer para el funeral de su hijo Saif Al-Arab, muerto el sábado durante un bombardeo de la OTAN contra su residencia en Trípoli, lo cual generó amplia condena internacional y represalias dentro del país.
Aunque el líder libio no fue visto en la procesión al cementerio capitalino Hani, Saif Al-Islam, el más conocido de sus siete hijos, asistió junto con su hermano mayor Mohammed para repudiar la acción en la que también perdieron la vida tres nietos del estadista norafricano.
Unas dos mil personas con banderas verdes y fotos del mandatario y su finado vástago acompañaron el ataúd mientras alzaban sus puños y pancartas en las que se leía "Todos estamos con Gadafi y Libia", a la vez que prometían vengar el asesinato.
El otro día, ante un micrófono que creyó apagado, el presidente Obama dijo: creen que somos bobos, en referencia a las maniobras republicanas para reducir los muy adelgazados programas sociales, entre ellos los seguros médicos en Estados Unidos. No hace falta ser el jefe de un estado poderoso para usar expresión parecida a la suya en lo que respecta a los pasos seguidos en la guerra contra Libia.
Desde el inicio se realizaron ataques aéreos contra puentes y objetivos no militares, pese a que la Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU tuvo, se supone, el objetivo de proteger a la población civil.
De entrada, ese dictamen peca de viciado. Entre sus contradicciones o insuficiencias legales puede citarse que “la protección de civiles se refiera a las zonas rebeldes del oriente de Libia cuando son tan civiles los libios que viven en Trípoli como los que viven en Bengasi. Mientras que Trípoli está siendo bombardeado, Bengasi está siendo protegido”. (Gustavo Morales, revista War Heat).
Con todo y su dividida o abstenida votación, el texto no autoriza respaldar a una de las partes en conflicto, aunque se hizo y se hace, pese a que en la posterior Conferencia de Londres, donde Occidente se puso de acuerdo sobre cómo actuarían durante y después de la ofensiva, tuvieran que sugerir a los insubordinados libios que crearan una “coalición lo más amplia posible de líderes políticos” que incluyera a la “sociedad civil, a líderes locales”. ¿Estaban admitiendo, acaso, que el Consejo Nacional de Transición libio, no representa a todo el país? Parece que sí.
El texto de marras puede ser vago, mas resulta muy preciso cuando excluye “una fuerza extranjera de ocupación bajo cualquier forma y en cualquier parte del territorio libio”. La decisión de Gran Bretaña, Francia e Italia, de situar consejeros y asesores militares para entrenar y darle organicidad a la logística de los insubordinados, ¿contraría o no ese dictamen? Si, otra vez.
“Estamos moviéndonos para autorizar bienes y servicios no letales por valor de hasta 25 millones de dólares para apoyar al Consejo Nacional de Transición de Libia y sus esfuerzos por proteger a los civiles y a las áreas pobladas que se encuentran bajo el ataque de su propio gobierno”, dijo a su vez Hillary Clinton horas atrás, luego que el vicepresidente norteamericano Joseph Biden dijera que Estados Unidos no lo puede hacer todo, aludiendo a que no planean participar de las acciones terrestres.
Al calificar al gobierno libio de ese modo, la secretaria de estado, acepta -se lo propongan o no- su legitimidad como administración del país. Eso me hace preguntar sobre lo legítimo de cuanto ejecutan los principales socios de la OTAN, mirado con el lente de la Resolución 1973 o si se aprecia con los del derecho internacional.
Casi todos los analistas que comentan el asunto están convencidos que tras esos asesores, irán tropas. Sobre todo por cuando ya está visto que las cosas no les salieron como pensaban. Alain Juppé, canciller galo, admitió que subestimaron a Gadafi y sus leales. (No es imposible que les ocurra algo similar en otras correrías donde anda metido el Paris de Sarkozi)
Cuanto ha ocurrido en Libia hiede a divergencias internas (dos terceras partes de los “insurgentes” más notables ocuparon altos cargos bajo Gadafi) y apesta también a un oportunismo político exterior que gestó y lleva a extremos, circunstancias puramente locales, para convertirlas en controvertido acontecimiento de gran alcance.
A estas alturas es casi profano e insulso hacer referencia a dobles raseros. Noticias procedentes de Bahrein aluden a declaraciones oficiales que parecen justificar actos represivos actuales y futuros, sobre acciones destinadas a “reforzar la seguridad de los países del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo Pérsico”. Es decir, no solo ese pequeño país, sino el grupo que conforma el pacto. El diario británico The Guardian, publicó informes precisos con testimonios sobre detenciones de sindicalistas, políticos y profesionales de la sanidad, e incluso de deportistas, entrenadores y árbitros, todos localizados a partir del estudio minucioso de las fotos hechas durante las manifestaciones antigubernamentales.
Se criminaliza a quienes hayan participado de las protestas o hasta que un médico atendiera a un herido. Según los informes, el gobierno de Bahrein, con el apoyo de tropas sauditas, escarmentaron a los manifestantes y extienden el castigo al personal médico, solo por cumplir con el deber de su profesión y en extremos como irrumpir en una sala de operaciones. Hay varios desaparecidos. Ya se sabe lo que significa, pues según los trascendidos, están aplicando medidas parecidas a las de la era Bush y su cruzada antiterrorista, negándoles asistencia legal a quienes encarcelan.
Los actos de las ex metrópolis coloniales o de los sultanatos se parecen demasiado. Pero ¡ojo! Se hacen en, por y para la ¿democracia?
El viejo axioma de a río revuelto ganancia de pescadores prima hoy en las relaciones políticas internacionales, caracterizadas por un polo de poder global en crisis, pero a la ofensiva.
Con fondos de los contribuyentes, en especial de las clases y sectores populares, se financia el envío de barcos, tropas y medios bélicos a misiones de control sobre recursos vitales o, en otros casos, se oxigena a la banca del sistema.
Insatisfecho con una zona de exclusión aérea en Libia, Estados Unidos demandó en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas autorización para intervenir directamente, a la cabeza de la OTAN, en el país del Norte de África, una operación impulsada por las diplomacias del Reino Unido y Francia.
Desde la llamada Guerra del Golfo, a inicio de los pasados años noventas, la doctrina militar estadounidense se caracteriza mayormente por las operaciones conjuntas, con el doble propósito, según analistas, de neutralizar a la opinión pública en el mundo y de disminuir costos u obtener ingresos contantes.
Especialistas consideran que se consagra un modus operandi caracterizado por la utilización de la fuerza, con la correspondiente secuela de muertes, para el control sobre territorios, recursos naturales y humanos; y para incrementar la influencia geopolítica y el dominio sobre la vida nacional en países y regiones determinantes.
En lo económico y financiero se respalda a la banca de una economía en crisis, mediante fondos aportados por las clases media y trabajadora, los sectores populares, la intelectualidad e, incluso, por las poblaciones de los mismos países en proceso de recolonización.
Dos hechos les resultan cada vez más evidentes a analistas. Por un lado, se invierte en medios bélicos gastables o vendibles, a casi todo el mundo, incluido el Oriente Medio; y por otro, se persigue reflotar un aparato financiero que es cerebro y corazón del sistema.
Cuando Estados Unidos lanzó el mayor rescate financiero de su historia, el periódico Público.es reflejó el 7 de septiembre de 2008, como comentario más valorado, el que decía: "Mira qué bien funciona el capitalismo, ahora que han reventado el sector del mercado por sus ansias de crecimiento desmedido y sin control, recurren a Papá Estado para que inyecte dinero público".
Se trataba entonces del aporte de 100 mil millones de dólares a los dos colosos hipotecarios estadounidenses, Fannie Mae y Freddie Mac, algo que se calificaba como un rescate sin precedentes en su historia financiera y que fue aprobado por el ex presidente George W. Bush.
El ex secretario del Tesoro estadounidense Henry Paulson compareció entonces para explicar que el Gobierno federal tutelaría y financiaría a las dos firmas, que aglutinaban en ese momento casi la mitad de las hipotecas existentes en el país.
La publicación anunciaba la previsión de que el Tesoro financiaría a corto plazo a Fannie Mae y Freddie Mac y a 12 bancos hipotecarios federales, un apoyo que podría durar hasta diciembre de 2009 y, además, compraría títulos de deuda hipotecaria de las dos firmas en el mercado.
Se publicaba por entonces que el Tesoro, la Reserva Federal, la Corporación Federal de Seguro de Depósitos, y la nueva Agencia Federal de Financiación a la Vivienda, serían los organismos que intervendrían en la operación de convertir en deuda pública las pérdidas del sistema financiero privado.
Hasta la fecha, el aporte de estos fondos ha sido creciente y a la vez se elevaron las restricciones a los programas sociales, incluida la reducción de 61 mil millones de dólares al presupuesto en curso, que concluye al inicio del último trimestre, y cuyos efectos serán negativos para el programa de salud del presidente Barack Obama.
Por otro lado, el periódico ecuatoriano El Comercio publicó el 13 de marzo de 2011 que la Eurozona había reforzado el día anterior su fondo de rescate financiero, al dotarlo de mayor capacidad de préstamo y permitirle comprar en los mercados deuda pública de los países más frágiles.
Así, los 17 líderes de esa zona monetaria acordaron aumentar la capacidad efectiva de préstamo de su fondo de rescate financiero temporal de 250 mil millones de euros (348 mil millones de dólares) a 440 mil millones (612 mil millones de dólares), según la equivalencia en esa fecha.
En los últimos años, se mantienen al alza allí medidas antipopulares, reducción de salarios, disminución de pensiones, supresión de otros beneficios sociales y elevación del desempleo hasta cifras generalmente superiores al 10 por ciento, con la máxima en España, que alcanza el 21 por ciento.
Sin embargo, la OTAN muestra la consolidación de las operaciones de intervención, como ocurre en Afganistán, mediante la denominada cooperación entre sus 28 países miembros y los 21 asociados, para lo cual dispone de un presupuesto superior a los dos mil millones de dólares, según cifras no oficiales.
El mayor aporte absoluto en fuerzas, medios y financiamiento corresponde a Estados Unidos, país que también posee, sin duda, la mayor influencia política y de capacidad decisoria en la Organización.
Ilustración: Kalvellido
El 11 de marzo último, el periódico español El País titulaba: "Ola de cambio en el mundo árabe - Guerra civil en Libia. La OTAN despliega fuerzas navales en el Mediterráneo central. La Alianza vigilará más de cerca las costas libias y supervisará el embargo".
Se acomodaba el escenario y los ministros de Defensa de la Organización acordaban incrementar su presencia aeronaval en el Mediterráneo central y planificar con detalle una potencial intervención, que calificaban como "humanitaria y para aplicar el embargo de armas".
Acerca de la denominada Zona de Exclusión Aérea, que aún no satisface a Estados Unidos, la Alianza quedaba a la expectativa de lo que decidiera el Consejo de Seguridad de la ONU, algo aprobado seis días después, para corroborar las previsiones acerca de una intervención inminente en Libia.
Así, se avanza hacia el control total del Oriente Medio y el Norte de África, las mayores reservas mundiales de petróleo -máxime ahora que aumenta la aprensión sobre la energía nuclear- y se intenta neutralizar la inestabilidad social en la región, para capitalizarla favorablemente en el Occidente desarrollado.
Mediante dispositivos aeronavales en la zona se pretende controlar mejor la situación en el área, incrementar la vigilancia y contribuir al embargo decretado por Naciones Unidas, según El País.
De tal modo que, para la OTAN, la crisis Libia pone a prueba el fundamento del "nuevo concepto estratégico y las amenazas que pueden plantearse en el siglo XXI", un anuncio explícito de lo que espera al Tercer Mundo si se consagra el principio de las intervenciones de la Alianza en los llamados "oscuros rincones del mundo".
Se considera que asociados a ella arribarán luego los entes financiero-empresariales para capitalizar los resultados.
Analistas opinan que detrás de lo que denominan barcos; es decir, medios bélicos, arribarán los bancos; o sea, los administradores del capital, para consolidar los resultados.
Muchos consideran a la OTAN una organización de intervención y conquista, con costos también cargables a la mayoría de la población, tanto de los países intervenidos como de los interventores.
Conque vamos a tomar todas las medidas necesarias para proteger a los civiles libios, ¿cierto? Lástima que no se nos haya ocurrido hace 42 años. O 41 años. O… bueno, ustedes saben el resto. Y no nos dejemos engañar sobre lo que en realidad significa la resolución del Consejo de Seguridad. Una vez más, será el cambio de régimen. Y así como en Irak –para usar una de las únicas frases memorables de Tom Friedman en ese tiempo–, cuando el último dictador se vaya, ¿quién sabe qué clase de murciélagos saldrán de la caja?
Y luego de Túnez y de Egipto, tenía que ser Libia, ¿verdad? Los árabes de África del norte demandan libertad, democracia, no más opresión. Sí, eso es lo que tienen en común. Pero otra cosa que esas naciones tienen en común es que fuimos nosotros, los occidentales, quienes alimentamos a sus dictaduras década tras década. Los franceses acurrucaron a Ben Alí, los estadunidenses apapacharon a Mubarak y los italianos arroparon a Gadafi hasta que nuestro glorioso líder fue a resucitarlo de entre los muertos políticos.
¿Sería por eso, me pregunto, que no habíamos sabido de lord Blair de Isfahán en fechas recientes? Sin duda debería haber estado allí, aplaudiendo con júbilo ante una nueva intervención humanitaria. Tal vez sólo está tomando un descanso entre episodios. O tal vez, como los dragones en La reina de las hadas, de Spenser, está vomitando en silencio panfletos católicos con todo el entusiasmo de un Gadafi en pleno impulso.
Abramos el telón apenas un poco y observemos la oscuridad que hay detrás. Sí, Gadafi es un orate absoluto, un lunático del nivel de Ajmadineyad de Irán o Lieberman de Israel, quien una vez, por cierto, se puso a fanfarronear con que Mubarak podía irse al infierno, pero se puso a temblar de miedo cuando Mubarak fue en verdad lanzado en esa dirección. Y existe un elemento racista en todo esto.
Medio Oriente parece producir estos personajes… en oposición a Europa, que en los 100 años pasados sólo ha producido a Berlusconi, Mussolini, Stalin y el chaparrito aquel que era cabo en la infantería de reserva del 16 regimiento bávaro y que de plano perdió el seso cuando resultó elegido canciller en 1933… pero ahora estamos volviendo a limpiar Medio Oriente y podemos olvidar nuestro propio pasado colonial en este recinto de arena. Y por qué no, cuando Gadafi dice a la gente de Bengasi: “iremos zenga, zenga (callejón por callejón), casa por casa, cuarto por cuarto”. Sin duda es una intervención humanitaria que de veras, de veritas es una buena idea. Después de todo, no habrá tropas en tierra.
Desde luego, si esta revolución fuese suprimida con violencia en, digamos, Mauritania, no creo que exigiéramos zonas de exclusión aérea. Ni en Costa de Marfil, pensándolo bien. Ni en ningún otro lugar de África que no tuviera depósitos de petróleo, gas o minerales o careciera de importancia en nuestra protección de Israel, la cual es la verdadera razón de que Egipto nos importe tanto.
Enumeremos algunas cosas que podrían resultar mal; demos una mirada de soslayo a esos murciélagos que aún anidan en el reluciente y húmedo interior de su caja. Supongamos que Gadafi se aferra en Trípoli y que británicos, franceses y estadunidenses destruyen sus aviones, vuelan sus aeropuertos, asaltan sus baterías de vehículos blindadas y misiles y él sencillamente no desaparece. El jueves observé cómo, poco antes de la votación en la ONU, el Pentágono comenzaba a ilustrar a los periodistas sobre los peligros de toda la operación, precisando que podría llevar días instalar una zona de exclusión aérea.
Luego está la truculencia y villanía de Gadafi mismo. Las vimos este viernes, cuando su ministro del Exterior anunció el cese del fuego y el fin de todas las operaciones militares, sabiendo perfectamente, por supuesto, que una fuerza de la OTAN decidida al cambio de régimen no lo aceptaría y que eso permitiría a Gadafi presentarse como un líder árabe amante de la paz que es víctima de la agresión de Occidente: Omar Mujtar vive de nuevo.
¿Y qué tal si sencillamente no llegamos a tiempo, si los tanques de Gadafi siguen avanzando? Entonces enviamos mercenarios a ayudar a los rebeldes. ¿Nos instalamos temporalmente en Bengasi, con consejeros, ONG y la acostumbrada palabrería diplomática? Nótese cómo, en este momento crítico, no hablamos ya de las tribus de Libia, ese curtido pueblo guerrero que invocamos con entusiasmo hace un par de semanas. Ahora hablamos de la necesidad de proteger al pueblo de Libia, ya sin registrar a los senoussi, el grupo más poderoso de familias tribales de Bengasi, cuyos hombres han librado gran parte de los combates. El rey Idris, derrocado por Gadafi en 1969, era senoussi. La bandera rebelde roja, blanca y verde –la vieja bandera de la Libia prerrevolucionaria– es de hecho la bandera de Idris, una bandera senoussi.
Ahora supongamos que los insurrectos llegan a Trípoli (el punto clave de todo el ejercicio, ¿no es así?): ¿serán bienvenidos allí? Sí, hubo protestas en la capital, pero muchos de esos valientes manifestantes venían de Bengasi. ¿Qué harán los partidarios de Gadafi? ¿Se disgregarán? ¿Se darán cuenta de pronto de que siempre sí odiaban a Gadafi y se unirán a la revolución? ¿O continuarán la guerra civil?
¿Y si los rebeldes entran en Trípoli y deciden que Gadafi y su demente hijo Saif al-Islam deben recibir su merecido, junto con sus matones? ¿Vamos a cerrar los ojos a las matanzas de represalia, a los ahorcamientos públicos, a tratos como los que los criminales de Gadafi han infligido durante tantos años? Me pregunto. Libia no es Egipto. Una vez más, Gadafi es un chiflado y, dado su extraño desempeño con su Libro Verde en el balcón de su casa bombardeada, es probable que de cuando en cuando también monte en cólera.
También está el peligro de que las cosas salgan mal de nuestro lado: las bombas que caen sobre civiles, los aviones de la OTAN que pueden ser derribados o estrellarse en territorio de Gadafi, la súbita sospecha entre los rebeldes/el pueblo libio/los manifestantes por la democracia de que la ayuda de Occidente tiene, después de todo, propósitos ulteriores. Y luego hay una aburrida regla universal en todo esto: en el segundo en que se emplean las armas contra otro gobierno, por mucha razón que se tenga, las cosas empiezan a desencadenarse. Después de todo, los mismos rebeldes que la mañana del jueves expresaban su furia ante la indiferencia de París ondeaban banderas francesas la noche de ese día en Bengasi. ¡Viva Estados Unidos! Hasta que…
Conozco los viejos argumentos. Por mala que haya sido nuestra conducta en el pasado, ¿qué debemos hacer ahora? Es un poco tarde para preguntar eso. Amábamos a Gadafi cuando llegó al poder en 1969 y luego, cuando mostró ser un orate, lo odiamos; después lo volvimos a amar –hablo de cuando lord Blair le estrechó las manos– y ahora lo odiamos de nuevo. ¿Acaso Arafat no tuvo un similar historial de altibajos para los israelíes y los estadunidenses? Primero era un superterrorista que anhelaba destruir a Israel, luego un superestadista que estrechó las manos de Yitzhak Rabin, y luego de nuevo se volvió un superterrorista cuando se dio cuenta de que había sido engañado sobre el futuro de Palestina.
Algo que podemos hacer es ubicar a los Gadafi y Saddam del porvenir que alimentamos hoy, los futuros dementes sádicos de la cámara de torturas que cultivan a sus jóvenes vampiros con nuestra ayuda económica. En Uzbekistán, por ejemplo. Y en Turkmenistán, Tayikistán, Chechenia y otros por el estilo. Hombres con los que tenemos que tratar, que nos venderán petróleo, nos comprarán armas y mantendrán a raya a los terroristas musulmanes.
Todo es tan conocido que fastidia. Y ahora estamos de nuevo en ello, dando puñetazos en el escritorio en unidad espiritual. No tenemos muchas opciones, a menos que queramos ver otro Srebrenica, ¿verdad? Pero un momento: ¿acaso aquello no ocurrió mucho después de que impusimos nuestra zona de exclusión aérea en Bosnia?
En estos amargos días vimos las imágenes de un terremoto que alcanzó el grado 9 de la escala de Richter con cientos de fuertes réplicas, y un Tsunami de 10 metros de altura, en cuyas olas de oscuras aguas decenas de miles de personas eran arrastradas entre autos y camiones sobre edificios de viviendas e instalaciones de 3 y 4 pisos.
Sofisticados medios masivos de información habían estado saturando nuestras mentes con noticias de riesgos de guerras fraticidas, tráficos de armas asociados a las drogas que en solo cinco años mataron más de 35 mil personas en México, cambios climáticos en diversos países, calores asfixiantes, montañas de hielo derritiéndose en los polos, lluvias diluvianas, escasez y precios crecientes de alimentos. Estábamos realmente necesitados de consuelo y éste nos acaba de llegar a través de ese ángel salvador de nuestra especie, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y su colosal invento: los certificados de buena conducta.
Ya sabíamos desde luego, por la Agencia Europa Press, que el número de personas muertas por el terremoto y el tsunami eran 6 539, y los desaparecidos 10 259, “según el último balance”.
Aunque no se conoce todavía “el paradero de decenas de miles de personas”, el gobernador de una prefectura ha sugerido que los supervivientes deberían trasladarse a otra parte de Japón.
“Los aeropuertos, puertos y carreteras dañadas se han ido reparando gradualmente”, afirma una agencia de noticias japonesa.
La inglesa Reuters era menos optimista cuando afirmó que una “‘solución a lo Chernobil’ puede ser el último recurso”, pero las autoridades dicen que “aún es muy pronto para hablar de medidas a largo plazo y que primero hay que intentar refrigerar los seis reactores de la planta y las piscinas de almacenamiento de combustible.”
El profesor Murray Jennex, de la universidad californiana de San Diego, declaró: “‘(Los reactores) son como una cafetera. Si los dejas al fuego, hierven y luego se resquebrajan’…”.
“Echar cemento no ayudaría a asegurar la cafetera. Pero podría ser así, se podría construir una coraza de cemento y olvidarse.”
Otro despacho de una agencia europea afirmaba:
“Se lanzó una ‘carrera contrarreloj’ para enfriar los reactores, declaró este viernes el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Yukiya Amano.”
“‘Se trata de un accidente gravísimo’, dijo Amano después de reunirse con el primer ministro nipón, Naoto Kan, refiriéndose a la central nuclear de Fukushima.”
El mundo, sin duda, había sido sacudido por el accidente inesperado de Japón, que conmovió hasta los cimientos el desarrollo energético del planeta; 442 plantas nucleares estaban funcionando, muchas necesitadas de renovación; el accidente de Chernobil, en el año 1986, había paralizado los programas de construcción de nuevas instalaciones, los cuales estaban a punto de reanudarse y ampliarse.
¿No serían exageradas nuestras preocupaciones sobre una acción bélica de la OTAN en el norte de África para ocupar los ricos yacimientos de petróleo ligero de Libia, y garantizar los enormes recursos energéticos del Oriente Medio después del estallido revolucionario de los pueblos árabes?
Las serias amenazas de una nueva crisis económica perturbaban a los economistas.
Las malas noticias políticas no paran.
“Miles de manifestantes chiítas gritaban consignas antigubernamentales cerca de Manama después de la oración del viernes, pese a que las autoridades de Bahrein prohibieron las concentraciones, constató la AFP.”
“La represión […] causó esta semana al menos ocho muertos: cuatro manifestantes y cuatro policías”.
“‘Estamos dispuestos a sacrificar nuestra sangre y nuestra alma por Bahrein’, gritaban los manifestantes”.
“Las autoridades de Bahrein decretaron esta semana el estado de excepción […] dentro de este pequeño reino, donde tiene su base la Quinta Flota de Estados Unidos.”
AFP, 18 de marzo de 2011
“Más de 30 personas murieron y un centenar resultaron heridas este viernes tras disparos contra manifestantes que reclaman la renuncia del presidente yemení, Alí Abdalá Saleh en Saná, según un nuevo balance reportado por fuentes médicas.”
“‘La mayor parte de los heridos fueron impactados por balas en la cabeza, el cuello y el pecho’, afirmó un médico a AFP.”
Se trata de un estrecho aliado de Estados Unidos, que cuenta también con el apoyo de fuerzas sauditas.
AP, 18 de marzo de 2011
“El rey Abdulá (de Arabia Saudita) habló después de las oraciones musulmanas del viernes. Agradeció a los residentes y a las fuerzas de seguridad por ser ‘las manos’ de la estabilidad nacional.”
“Islamabad, 18 de marzo, (AFP) - Miles de personas manifestaron el viernes en las calles de varias ciudades paquistaníes para protestar contra el ataque de un avión no tripulado estadounidense que mató a 35 personas esta semana y la liberación de un empleado de la CIA que estaba preso por asesinato.” Había sido liberado después del pago de dos millones de dólares a los familiares de los dos hombres que mató en una calle de Lahore.
¿Para qué existe el Consejo de Seguridad, el veto, el anti veto, la mayoría, la minoría, la abstención, los discursos, la demagogia, y los solemnes alegatos de Ban Ki-moon?
Sobre todo, ¿para qué existe la OTAN, sus 5,5 millones de soldados (según cálculos de especialistas bien calificados) y sus 19 845 tanques, 57 938 blindados, 6 492 aviones de guerra, 2 482 helicópteros, 19 portaaviones, 156 submarinos, 303 buques de superficie, 5 728 proyectiles nucleares, decenas de miles de bombas atómicas con un poder destructivo equivalente a cientos de miles de veces la capacidad de las que fueron lanzadas en Hiroshima y Nagasaki?
Tal poderío estúpido sobra, no se usaría, ni puede usarse; harían falta decenas de planetas como la Tierra. Solo sirve para demostrar el derroche y el caos engendrado por el capitalismo.
Podemos dedicar el tiempo a otras cosas menos tenebrosas y más risibles.
Por ejemplo, la agencia DPA informó:
“Puerto Príncipe, marzo 18 de 2011. La llegada de Jean-Bertrand Aristide a Puerto Príncipe este viernes no puede haber tomado a nadie por sorpresa.”
“19 de enero: Desde Sudáfrica, Aristide publica una ‘carta abierta’ en la que dice estar ‘listo’ para regresar a Haití ‘en cualquier momento’ para ‘contribuir como un simple ciudadano en el campo de la educación’…”
“20 de enero: El Departamento de Estado norteamericano se manifiesta contrario al retorno de Aristide antes al menos de la conclusión del proceso electoral…”.
Hasta en eso se mezcló el Departamento de Estado, cuyo país engendró a Papa Doc, y había derrocado y expulsado al presidente Aristide al África hace 7 años.
Un despacho de Notimex, fechado en Panamá hoy 18 de marzo, informó que WikiLeaks reveló el ingreso de barcos de guerra de Estados Unidos a Panamá:
“El convenio fue firmado el 15 de abril de 2009 para que los barcos militares ingresaran a aguas panameñas entre el 3 de mayo hasta el final del mandato de Torrijos, el 30 de junio de ese año, cuando el mandatario fue relevado por el derechista Ricardo Martinelli.
“‘Hasta ahora, el gobierno de Panamá siempre ha declinado a hacer este requerimiento argumentando la sensibilidad de los panameños respecto a operaciones con el Ejército de Estados Unidos’…”
Otra interesante historieta sobre los trucos de la política exterior de Estados Unidos nos la narra hoy la AP:
“Chile y Estados Unidos firmaron el viernes un acuerdo de energía nuclear, pese a los temores de una propagación de radiación en Japón”.
“El temor surge luego que un devastador terremoto y un maremoto subsiguiente afectaron severamente los reactores nucleares en una planta en la costa nororiental de Japón”.
“El acuerdo fue firmado el viernes por la mañana por el embajador estadounidense, Alejandro Wolff, y el ministro chileno de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno.”
“…funcionarios de la Casa Blanca no podían confirmar la muy esperada firma, que se supone sería un evento destacado en la visita del lunes del presidente Barack Obama a Chile.”
Pero no importa, las apariencias siempre podrán ser salvadoras y la opinión pública manipulada por las apariencias; los funcionarios de la Casa Blanca enfatizarán “que el acuerdo se centre en el entrenamiento de ingenieros nucleares y no en la construcción de reactores.”
Como la tecnología nuclear japonesa es fundamentalmente yanki, con seguridad sus técnicos adquirirían más experiencia estudiando lo que ocurrió en aquel sufrido país, cuya población fue víctima de un cruel e inescrupuloso antecesor del actual presidente de Estados Unidos.
¿A quiénes van a engañar Obama, la OTAN y Ban Ki-moon con los certificados de buena conducta?
Julian Assange, un hombre que hace varios meses muy pocos conocían en el mundo, está demostrando que el más poderoso imperio que ha existido en la historia podía ser desafiado.
El audaz desafío no provenía de una superpotencia rival; de un Estado con más de cien armas nucleares; de un país con cientos de millones de habitantes; de un grupo de naciones con enormes recursos naturales, de los cuales Estados Unidos no podía prescindir; o de una doctrina revolucionaria capaz de estremecer hasta los cimientos al imperio que se basa en el saqueo y la explotación del mundo.
Era solo una persona que apenas se había oído mencionar en los medios de prensa. Aunque es ya famoso, poco se conoce de él, excepto la muy publicitada imputación de relaciones amorosas con dos damas, sin la debida precaución en los tiempos del VIH. No se ha escrito todavía un libro sobre su origen, su educación, o sus ideas filosóficas y políticas.
No se conocen, incluso, las motivaciones que lo condujeron al contundente golpe que propinó al imperio. Solo se sabe que moralmente lo ha puesto de rodillas.
La agencia de noticias AFP informó hoy que el “creador de Wikileaks seguirá en prisión pese a obtener libertad bajo fianza [...] pero deberá permanecer entre rejas hasta que se resuelva la apelación presentada por Suecia, país que reclama su extradición por presuntos delitos sexuales.”
“…la abogada que representa al Estado sueco, [...] anunció su intención de apelar la decisión de liberarlo.”
“…el juez Riddle estableció como condiciones el pago de una fianza de 380.000 dólares, el uso de un brazalete electrónico y el cumplimiento de un toque de queda.”
El propio despacho informó que en caso de ser liberado “…deberá residir en una propiedad de Vaughan Smith, su amigo y presidente del Frontline Club, el club de periodistas de Londres donde Wikileaks tiene establecido desde hace semanas su cuartel general…”
Assange declaró: “‘Mis convicciones no vacilan. Me mantengo fiel a los ideales que he expresado. Si algo ha hecho este proceso, ha sido aumentar mi determinación de que estos son verdaderos y correctos’…”
El valiente y brillante cineasta norteamericano Michael Moore declaró que ha ofrecido a Wikileaks su página web, sus servidores, sus nombres de dominio y todo lo que pueda proporcionarle para “…’mantener Wikileaks vivo y próspero mientras sigue trabajando para exponer crímenes que se tramaron en secreto y se cometieron en nuestro nombre y con nuestros dólares destinados a impuestos’…”
Assange, afirmó Moore, “está sufriendo ‘un ataque tan despiadado’ [...] ‘porque ha avergonzado a quienes han ocultado la verdad’.”
“…’independientemente de que Assange sea culpable o inocente [...] tiene derecho a que se pague su fianza y a defenderse’. [...] ‘me he unido -por ello- a los cineastas Ken Loach y John Pilger y a la escritora Jemima Jan y he ofrecido dinero para la fianza’.”
La contribución de Moore se elevó a 20 mil dólares.
El barraje del gobierno norteamericano contra Wikileaks ha sido tan brutal que, según sondeos de ABC News/Washington Post, dos de cada tres estadounidenses quieren llevar a Assange ante los tribunales de Estados Unidos por haber divulgado los documentos. Nadie se ha atrevido, en cambio, a impugnar las verdades que contienen.
No se conocen detalles del plan elaborado por los estrategas de Wikileaks. Se sabe que Assange distribuyó un volumen importante de comunicaciones a cinco grandes transnacionales de la información, que en este momento poseen el monopolio de muchas noticias, algunas de ellas tan extremadamente mercenarias, reaccionarias y pro fascistas como la española PRISA y la alemana Der Spiegel, que las están utilizando para atacar a los países más revolucionarios.
La opinión mundial seguirá de cerca todo lo que ocurra en torno a Wikileaks.
Sobre el gobierno derechista sueco y la mafia guerrerista de la OTAN, que tanto gustan de invocar la libertad de prensa y los derechos humanos, caerá la responsabilidad de que se pueda conocer o no la verdad sobre la cínica política de Estados Unidos y sus aliados.
Las ideas pueden ser más poderosas que las armas nucleares.
Se explica la saña con que la Casa Blanca persigue a Wikileaks: las amenidades han quedado atrás y ahora sirve el primer plato. Y no se crea que el paquete de chismes, groseros o divertidos, ha dejado de causar impacto. Trascendió que Obama proyecta cambiar personal de las embajadas que produjeron más irritación a diferentes gobiernos. El Departamento de Estado, el Pentágono y la CIA han comenzado a estudiar los reemplazos necesarios.
Esta reorganización no se produce porque el mandatario norteamericano haya asumido la responsabilidad de lo ocurrido: “Tendremos que sacar a alguna de la mejor gente –manifestó un alto funcionario de seguridad nacional– porque teme que no le devolverán la confianza en los países en los que sirven” (www.thedailybeast.com, 4/12/10). Se adelanta que muy probablemente cambiará de destino Gene Cretz, el embajador en Libia que destacó, tal vez con envidia, la voluptuosidad de la enfermera ucraniana y rubia que acompaña a Khadafi cuando viaja. Tayyip Erdogan, primer ministro de Turquía, amenazó con querellar a Eric Edelman, ex embajador de EE.UU. en Ankara, que en el 2004 afirmó que el premier escondía una fortuna en bancos suizos. El Departamento de Estado está aprendiendo que en diplomacia hay detalles que es mejor no precisar.
El primer plato de Wikileaks, después de las entradas, es sin duda fuerte. Devela los planes secretos de la OTAN para instalar nueve divisiones de tropas de combate estadounidenses, británicas, alemanas y polacas en los tres estados bálticos y un elenco de puertos de Alemania y el norte de Polonia que recibirán fuerzas navales de asalto y buques de guerra de EE.UU. y Gran Bretaña “en la eventualidad de una agresión armada (de Rusia) contra Polonia” (www.guardian.co.uk, 6/12/10). Una agresión muy improbable. Más bien parece un fortalecimiento del cerco en torno a Rusia.
Otras salsas: Brasil tiene una sed “insaciable” de armamento y colabora secretamente con EE.UU. en la lucha contra presuntos terroristas de San Pablo y la Triple Frontera: “con paranoia”, porque no quiere que se sepa. El Líbano está dispuesto a que Israel lo invada, con ciertas condiciones. El Departamento de Estado se siente frustrado porque hay multimillonarios sauditas que financian a los talibán y Al Qaida. Corea le proporciona misiles a Irán y Siria. Se estableció una lista de instalaciones en los cinco continentes que EE.UU. estima vitales para su seguridad nacional. En una palabra: los documentos filtrados pintan el paisaje del nuevo desorden mundial.
Un capítulo aparte es el cable de fecha 15 de mayo de 2009 que la embajada estadounidense en Tel Aviv envió al departamento que dirige Hillary Clinton. Se titula “¿Israel, tierra prometida del crimen organizado?”. Señala que tres figuras prominentes involucradas con el crimen organizado solicitaron y obtuvieron sendas visas para participar en una “convención relacionada con la seguridad” en Las Vegas. Zvika Ben Shabat, uno de los tres, es presidente de la H.A.Sh Security Group (www.mokedhash.co.il), una compañía que se dedica –precisa el cable– “al desarrollo de tecnologías y ya está presente en muchos mercados del mundo, entre ellos, Dinamarca, Bruselas, Italia, Nueva York, Singapur, Sudáfrica, Kenya, Nigeria, Sri Lanka y más. Ofrece tecnologías de seguridad para identificar y vigilar teléfonos celulares, vehículos, estructuras, computadoras, infraestructura y tecnologías WIFI”. Para espiar, pues.
El presidente del sector Seguridad de la H.A.Sh es el mayor general (R) Dan Ronen, ex encargado de coordinar el servicio de seguridad nacional y el ejército israelí “en la batalla contra el terrorismo” (www.stop-convention.com), y su empresa opera en casi todo EE.UU. en aeropuertos y dependencias gubernamentales. ¿El título del cable del embajador de EE.UU. en Israel tendría una respuesta afirmativa? La actividad de esta mafia fue investigada por Carl Cameron, periodista de Fox News, hace años ya: el 17 de diciembre de 2001 informó que “el crimen organizado israelí presuntamente actúa en Nueva York, Miami, Las Vegas, Canadá, Israel y Egipto. Se alega que trafica cocaína y éxtasis... según documentos clasificados que obtuvo Fox News, vigilan los teléfonos celulares, bípers y hasta los teléfonos de las casas de los policías. (www.informationclearinghouse.inf).
La posibilidad de cerrarle la boca a Wikileaks es cada vez más tenue. Assange está detenido, el sitio fue bloqueado y vuelto a bloquear, Amazon lo expulsó de su hospedaje, PayPal le canceló el servicio y un banco suizo le congeló la cuenta. Pero cuando se escriben estas líneas más de mil sitios en todo el mundo facilitaban el acceso a los documentos filtrados (www.guardian.co.uk, 51210). El diario libanés Al Akhbar ha publicado 183 cables de ocho embajadas estadounidenses en Medio Oriente y el norte de Africa que no dieron a conocer los cinco diarios que publican las filtraciones de Wikileaks. ¿Documentos que Assange adelantó previendo más presiones del Departamento de Estado que impedirían su publicación? Al parecer, el plato fuerte no se ha servido todavía.
Muchas personas sienten náuseas al escuchar el nombre de esa organización.
El viernes 19 de noviembre de 2010 en Lisboa, Portugal, los 28 miembros de esa belicosa institución, engendrada por Estados Unidos, decidieron crear lo que con cinismo califican de “la nueva OTAN”.
Esta surgió después de la Segunda Guerra Mundial como instrumento de la Guerra Fría desatada por el imperialismo contra la Unión Soviética, el país que pagó con decenas de millones de vidas y una colosal destrucción la victoria sobre el nazismo.
Contra la URSS, Estados Unidos movilizó, junto a una parte sana de la población europea, a la extrema derecha y toda la escoria nazifascista de Europa, llena de odio y dispuesta a sacar lasca de los errores cometidos por los propios dirigentes de la URSS, tras la muerte de Lenin.
El pueblo soviético, con enormes sacrificios, fue capaz de mantener la paridad nuclear y apoyar la lucha de liberación nacional de numerosos pueblos contra los esfuerzos de los Estados europeos por mantener el sistema colonial impuesto por la fuerza a lo largo de siglos; Estados que se aliaron en la posguerra al imperio yanki, quien asumió el mando de la contrarrevolución en el mundo.
En solo 10 días ―menos de dos semanas―, la opinión mundial ha recibido tres grandes e inolvidables lecciones: G-20, APEC y OTAN, en Seúl, Yokohama y Lisboa, de modo que todas las personas honestas que sepan leer y escribir, y cuyas mentes no hayan sido mutiladas por los reflejos condicionados del aparato mediático del imperialismo, puedan tener una idea real de los problemas que afectan hoy a la humanidad.
En Lisboa no se pronunció una palabra capaz de transmitir esperanzas a miles de millones de personas que sufren pobreza, subdesarrollo, insuficiencia de alimentos, vivienda, salud, educación y empleo.
Por el contrario, el engreído personaje que figura como jefe de la mafia militar de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen declaró, en tono de fiurercito nazi, que el “nuevo concepto estratégico” era para “actuar en cualquier lugar del mundo”. No en balde el gobierno de Turquía estuvo a punto de vetar su nombramiento cuando Fogh Rasmussen ―un neoliberal danés― como Primer Ministro de Dinamarca, usando el pretexto de la libertad de prensa, defendió en abril de 2009 a los autores de graves ofensas al profeta Mahoma, una figura respetada por todos los creyentes musulmanes.
No pocos en el mundo recuerdan las estrechas relaciones de cooperación entre el Gobierno de Dinamarca y los “invasores” nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
La OTAN, ave de rapiña empollada en las faldas del imperio yanki, dotada incluso de armas nucleares tácticas que pueden ser hasta varias veces más destructivas que la que hizo desaparecer la ciudad de Hiroshima, está comprometida por Estados Unidos en la guerra genocida de Afganistán, más compleja todavía que la aventura de Kosovo y la guerra contra Serbia, donde masacraron la ciudad de Belgrado y estuvieron a punto de sufrir un desastre si el gobierno de aquel país se hubiese mantenido firme, en vez de confiar en las instituciones de justicia europea en La Haya.
La ingloriosa declaración de Lisboa, en uno de sus puntos afirma de forma vaga y abstracta:
“Apoyo a la estabilidad regional, los valores democráticos, la seguridad y la integración en el espacio euroatlántico en los Balcanes.”
“La misión en Kosovo se orienta a una presencia menor y más flexible.”
¿Ahora?
Tampoco Rusia lo podrá olvidar tan fácilmente: el hecho real es que cuando Yeltsin desintegró la URSS, Estados Unidos avanzó las fronteras de la OTAN y sus bases de ataque nuclear al corazón de Rusia desde Europa y Asia.
Esas nuevas instalaciones militares amenazaban también a la República Popular China y a otros países asiáticos.
Cuando aquello ocurrió en 1991, cientos de SS-19, SS-20 y otras poderosas armas soviéticas podían alcanzar en cuestión de minutos las bases militares de Estados Unidos y la OTAN en Europa. Ningún Secretario General de la OTAN se habría atrevido a hablar con la arrogancia de Rasmussen.
El primer acuerdo sobre limitación de armas nucleares fue suscrito en fecha tan temprana como el 26 de mayo de 1972, entre el presidente de Estados Unidos Richard Nixon y el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética Leonid Brezhnev, con el objetivo de limitar el número de misiles antibalísticos (Tratado ABM) y defender ciertos puntos contra misiles con carga nuclear.
Brezhnev y Carter firmaron en Viena nuevos acuerdos conocidos como SALT II en 1979, pero el Senado de Estados Unidos se negó a ratificar dichos acuerdos.
El nuevo rearme promovido por Reagan, con la Iniciativa de Defensa Estratégica, puso fin a los acuerdos SALT.
El gasoducto de Siberia había sido volado ya por la CIA.
Un nuevo acuerdo, en cambio, fue suscrito en 1991 entre Bush padre y Gorbachov, cinco meses antes del colapso de la URSS. Al producirse tal acontecimiento, el campo socialista ya no existía. Los países que el Ejército Rojo había liberado de la ocupación nazi no fueron capaces siquiera de mantener la independencia. Gobiernos derechistas que accedieron al poder se pasaron con armas y bagajes a la OTAN, y cayeron en manos de Estados Unidos. El de la RDA, que bajo la dirección de Erich Honecker había realizado un gran esfuerzo, no pudo vencer la ofensiva ideológica y consumista lanzada desde la misma capital ocupada por las tropas occidentales.
Como dueño virtual del mundo, Estados Unidos incrementó su política aventurera y guerrerista.
Debido a un proceso bien manipulado, la URSS se desintegró. El golpe de gracia lo asestó Boris Yeltsin el 8 de diciembre de 1991 cuando, en su condición de presidente de la Federación Rusa, declaró que la Unión Soviética había dejado de existir. El día 25 de ese mismo mes y año, la bandera roja de la hoz y el martillo fue arriada del Kremlin.
Un tercer acuerdo sobre armas estratégicas fue firmado entonces entre George H. W. Bush y Boris Yeltsin, el 3 de enero de 1993, que prohibía el uso de los Misiles Balísticos Intercontinentales (ICBM por sus siglas en inglés) de cabezas múltiples. Fue ratificado por el Senado de Estados Unidos el 26 de enero de 1993, con un margen de votos de 87 a 4.
Rusia heredaba la ciencia y la tecnología de la URSS ―que a pesar de la guerra y los enormes sacrificios fue capaz de equiparar su poder con el inmenso y rico imperio yanki―, la victoria contra el fascismo, las tradiciones, la cultura, y las glorias del pueblo ruso.
La guerra de Serbia, un pueblo eslavo, había hincado duramente su colmillo en la seguridad del pueblo ruso, algo que no podía darse el lujo de ignorar ningún gobierno.
La Duma rusa ―indignada por la primera guerra de Iraq y la de Kosovo en la que la OTAN masacró al pueblo serbio―, se negó a ratificar el START II y no firmó dicho acuerdo hasta el año 2000, y en ese caso, para tratar de salvar el tratado ABM que a los yankis para esa fecha no les interesaba mantener.
Estados Unidos trata de utilizar sus enormes recursos mediáticos para mantener, engañar y confundir a la opinión pública mundial.
El Gobierno de ese país atraviesa una etapa difícil como consecuencia de sus aventuras bélicas. En la guerra de Afganistán están comprometidos los países de la OTAN sin excepción alguna, y varios otros del mundo, a cuyos pueblos resulta odiosa y repugnante la carnicería donde están envueltos en mayor o menor grado países ricos e industrializados como Japón y Australia, y otros del Tercer Mundo.
¿Cuál es la esencia del acuerdo aprobado en abril de este año por Estados Unidos y Rusia? Ambas partes se comprometen a reducir el número de ojivas nucleares estratégicas a 1 550. De las ojivas nucleares de Francia, Reino Unido e Israel, todas capaces de golpear a Rusia, no se dice una palabra. De las armas nucleares tácticas, algunas de ellas con mucho más poder que la que hizo desaparecer la ciudad de Hiroshima, tampoco. No se menciona la capacidad destructiva y letal de numerosas armas convencionales, las radioeléctricas y otros sistemas de armamentos a los cuales Estados Unidos dedica su creciente presupuesto militar, superior a los de todas las demás naciones del mundo juntas. Ambos gobiernos conocen, y tal vez otros muchos de los que allí se reunieron, que una tercera guerra mundial sería la última. ¿Qué tipo de ilusiones se pueden hacer los miembros de la OTAN? ¿Cuál es la tranquilidad que de esa reunión se deriva para la humanidad? ¿Qué beneficio para los países del Tercer Mundo, e incluso para la economía internacional, es posible esperar?
No pueden siquiera ofrecer la esperanza de que la crisis económica mundial sea superada, ni cuánto duraría esa mejoría. La deuda pública total de Estados Unidos, no solo la del gobierno central, sino del resto de las instituciones públicas y privadas de ese país, se eleva ya a una cifra que iguala el PIB mundial del 2009, que ascendía a 58 millones de millones de dólares. ¿Se han preguntado acaso los reunidos en Lisboa de dónde salieron esos fabulosos recursos? Sencillamente, de la economía de todos los demás pueblos del mundo, a los que Estados Unidos entregó papeles convertidos en divisas que a lo largo de 40 años, unilateralmente, dejaron de tener respaldo en oro y ahora el valor de ese metal es 40 veces superior. Ese país aún dispone de poder de veto en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. ¿Por qué no se discutió eso en Portugal?
La esperanza de extraer de Afganistán las tropas de Estados Unidos, de la OTAN y sus aliados, es idílica. Tendrán que abandonar ese país antes de que derrotados entreguen el poder a la resistencia afgana. Los propios aliados de Estados Unidos empiezan a reconocer ya que podrían transcurrir decenas de años antes de finalizar esa guerra, ¿estará dispuesta la OTAN a permanecer allí ese tiempo? ¿Lo permitirán los propios ciudadanos de cada uno de los gobiernos allí reunidos? No olvidar que un país de gran población, Pakistán, comparte una frontera de origen colonial con Afganistán y un porcentaje no desdeñable de sus habitantes.
No critico a Medvedev, hace muy bien en tratar de limitar el número de ojivas nucleares que apuntan contra su país. Barack Obama no puede inventar justificación alguna. Sería risible imaginar que ese colosal y costoso despliegue del escudo nuclear antimisil es para proteger a Europa y a Rusia de los cohetes iraníes, procedentes de un país que no posee siquiera un artefacto nuclear táctico. Eso ni en un librito de historietas para niños se puede afirmar.
Obama admitió ya que su promesa de retirar los soldados norteamericanos de Afganistán podría dilatarse, y los impuestos a los contribuyentes más ricos suspenderse en lo inmediato. Después del Premio Nobel habría que concederle el premio al “mayor encantador de serpientes” que haya existido nunca.
Tomando en cuenta la autobiografía de W. Bush, convertida ya en “Best Sellers”, que algún redactor inteligente elaboró para él, ¿por qué no le hicieron el honor de invitarlo a Lisboa? Con seguridad que la extrema derecha, el “Tea Party” de Europa, estaría feliz.
Unas 30 mil personas marcharon por las calles de Lisboa en rechazo a la cumbre de los líderes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que concluyó hoy en esta capital.
La manifestación de protesta, organizada por grupos pacifistas, sindicatos y partidos de izquierda, marcó el final de las manifestaciones anti-OTAN proyectadas de manera paralela a la cita oficial.
El lema "Paz sí, OTAN no" encabezó la marcha que colmó céntricas avenidas y mantuvo expectantes a las unidades antimotines fuertemente armadas y encargadas de mantener el orden.
Durante la marcha los inconformes lanzaron consignas contra esa organización militar, a la que consideran una amenaza a la paz y de la cual demandaron el cese de la ocupación en Afganistán.
Los organizadores precisaron que esperaban a unos 100 mil participantes pero que las medidas de seguridad implementadas por el gobierno portugués impidieron la entrada de cientos de activistas extranjeros al país.
La policía portuguesa detuvo esta mañana a más de 40 pacifistas que en señal de protesta se encadenaron por los tobillos y cortaron el tráfico en una céntrica avenida de Lisboa.
El encuentro de los líderes de la OTAN concluyó este sábado tras informarse que la próxima cita tendrá lugar en 2012 en Estados Unidos, lo que fue confirmado en rueda de prensa por el presidente Barack Obama.
La Declaración Final de la cumbre de Lisboa convino en evaluar dentro de dos años el progreso de los acuerdos suscritos en la capital portuguesa como el nuevo concepto estratégico de la Alianza Noratlántica.
Los gobernantes reforzaron la estrategia geopolítica y militarista de la organización y acordaron que a nombre de la seguridad de sus miembros podrán intervenir cualquier país sin límites de ninguna índole.
Aprobaron también una salida progresiva de sus tropas destacadas en Afganistán que concluirá en 2014, pero dejaron claro que después se quedarán en esa nación asiática "en papel de apoyo".
Según el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, el plan no supone una retirada total, ya que pretenden quedarse después de la transición y todo el tiempo que sea necesario.
La OTAN invitó a Rusia a cooperar en el análisis para crear un sistema de defensa antimisiles, que hasta ahora había sido rechazado por Moscú por considerarlo incompleto y una amenaza a su seguridad nacional.
El comité técnico del Consejo OTAN-Rusia, que hoy contó con la presencia del presidente ruso, Dmitri Medvedev, elaborará un informe inicial que será presentado en su reunión de junio próximo.
Ni lo piensa. La reunión de la máquina bélica llamada OTAN finaliza hoy en Lisboa y su objetivo es declarado: elaborar el nuevo “concepto estratégico” destinado a reforzar militarmente a sus 27 estados miembro para que la organización “sea más efectiva, más empeñada y más eficiente que nunca”. Así lo afirmó su secretario general, el danés Anders Fogh Rasmussen, y precisó: “Más efectiva porque la OTAN invertirá en la adquisición de herramientas clave como los misiles de defensa y la defensa cibernética” (www.nato.int, 15-11-10). La reunión se limita a oficializar lo que sucede ya: la intensificación de la presencia militar de EE.UU. y sus socios menores en el continente asiático, nueva etapa de la expansión imperial.
Esto entre otras cosas, que parten de la instalación de un sistema de misiles escudo y el continuo despliegue de armas nucleares tácticas en toda Europa –como si Rusia estuviera por invadir Finlandia y Polonia– hasta la participación en los planes de guerra cibernética del Pentágono y la expansión de las misiones castrenses en el este y el sur del planeta. Unos 38 países han enviado efectivos a la guerra Afganistán/Pakistán y sucede que la OTAN se ha convertido en el factor más importante de la unidad de Europa por encima de su institución política, la Unión Europea, una unidad sellada con sangre en el campo de batalla. Cabe preguntarse si el cacareado humanismo nacido en el Viejo Continente existió en pleno alguna vez.
Asegurada esa retaguardia, Washington se proyecta ahora hacia otras regiones con la intención definitiva de convertir en súbditos a los países que todavía no lo son. Barack Obama insiste en las políticas de su antecesor y ya no se habla de una retirada próxima de Afganistán: Mark Sedwill, el representante civil número uno de la OTAN, señaló que el lapso necesario para controlar completamente el país podría dilatarse “hasta el 2015 y aún más” (afpak.foreignpolicy.com, 17-11-10). No comparte ese “optimismo” el general David Richards, comandante en jefe del ejército británico: declaró que “la OTAN necesita planificar el papel que jugará en los próximos 30 o 40 años para ayudar a las fuerzas armadas afganas a recuperar el país” (www.dailymail.co.uk, 15-11-10). Va entonces para largo, lo cual no obsta para que otros preparativos de guerra sigan su curso.
El cuarteto encargado de la política exterior estadounidense que integran Obama, Hillary Clinton, Robert Gates y el jefe del estado mayor conjunto, almirante Michael Mullen, estuvo muy ocupado en la primera quincena de noviembre recorriendo en total diez países del Pacífico asiático. El 7 de noviembre Robert Gates afirmaba en Melbourne que el siglo XXI es “el siglo del Pacífico” (www.defense.gov, 7-11-10) y no desaprovechó su visita a Australia para lograr, con la ayuda de Mullen, un estacionarán en varias bases militares del país. Al mismo tiempo, Hillary Clinton volvió a dar existencia, después de 24 años de congelamiento, al tratado de seguridad Australia / Nueva Zelanda / EE.UU. (Anzus, por sus siglas en inglés).
Obama no se quedó atrás: realizó una gira de diez días por Indonesia, Corea del Sur y Japón que comenzó en la India, a la que adjudicó 10 Boeing C-17 por valor de 5000 millones de dólares, la sexta venta de armas más importante de la historia de EE.UU. (www.businessinsider.com,. 6-11-10). Quedará muy atrás de la que será la primera cuando a pedido de Obama el Congreso estadounidense apruebe, como sin duda aprobará, la exportación a Arabia Saudita de 84 cazas de combate F-15, helicópteros, radares y misiles, por un valor total de 60.000 millones de dólares. Para el general prusiano Carl von Clausewitz, la guerra era la continuación de la política por otros medios. Para la Casa Blanca, es el medio de engordar los bolsillos voraces del complejo militar-industrial. La dirección de la economía de un país debiera ser el resultado de una concepción política. En EE.UU. es más bien al revés.
Los negocios no inhiben otros preparativos. Las maniobras militares conjuntas y los juegos de guerra de fuerzas estadounidenses, británicas, alemanas, francesas y otras europeas con países del Pacífico se multiplicaron en el segundo semestre de este año y hasta Vietnam, por primera vez desde su guerra, fue copartícipe de uno de estos operativos. El más largo duró 40 días, comenzó a fines de junio y tuvo lugar en las aguas que rodean a Hawai dirigido por EE.UU. con 32 buques de guerra, 5 submarinos, más de 170 aviones y 20.000 efectivos de Australia, Canadá, Chile, Colombia, Corea del Sur, Francia, Indonesia, Japón, Malasia, los Países Bajos, Perú, Singapur y Tailandia. Avanzan las alianzas militares del Pentágono con países africanos. El imperio está lejos de dormirse, pero quién sabe cuándo y cómo será su verdadero despertar.
Enfrentados al creciente rechazo internacional, los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) analizan hoy por segundo día consecutivo su misión militar en Afganistán.
Aunque la posibilidad de soluciones concretas ha sido descartada debido al carácter informal de la cita, el envío de tropas adicionales a territorio afgano sigue acaparando la atención dentro y fuera de la misma.
La agenda de los ministros de Defensa de los 28 países miembros de la OTAN contempla además el análisis de la situación financiera del bloque y la nueva estrategia de defensa antimisiles.
El secretario general de esa organización, Anders Fogh Rasmussen, admitió la víspera que Afganistán representa el problema más complejo enfrentado por la Alianza Atlántica en toda su historia.
Rasmussen dijo que el costo de la misión militar ha sido demasiado alto desde la llegada en 2001 a esa nación asiática, donde según fuentes oficiales, perdieron la vida mil 445 soldados de los países aliados.
A pesar de haberse mostrado cauteloso con el envío de más tropas, insistió en la necesidad de extender la permanencia de los uniformados en territorio afgano pues "el costo de la inacción sería más alto".
Los miembros de la OTAN han manifestado sus reservas sobre el eventual embarque de unos 40 mil soldados adicionales que integrarían la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) en Afganistán.
El rechazo de la opinión pública a la misión de la ISAF y la controversia desatada en el seno de la propia organización noratlántica en relación con sus escasos resultados obstaculizan el concilio de una estrategia común de cara al futuro.
La Alianza aprueba el envío de entre 4.700 a 5.000 nuevos soldados al país asiático
El presidente estadounidense, Barack Obama, ha expresado su satisfacción con los compromisos alcanzados durante la cumbre del 60 aniversario de la OTAN, en especial con el "consenso ratificado" entre los países miembros para apoyar la nueva estrategia estadounidense en Afganistán con el envío de entre 4.700 a 5.000 nuevos soldados al país asiático.
"He venido aquí esperando consenso y lo he visto ratificado", ha declarado Obama en su comparecencia ante los medios.
El presidente de EEUU considera que "hemos recibido la clase de compromisos que no se suelen ver en este tipo de cumbres, lo que se ha conseguido aquí es significativo, es indicador de que esta alianza está comprometida para conseguir los objetivos propuestos en esta cumbre", añadió.
"No hay división en la OTAN, creo yo, en torno al enfoque respecto a Afganistán. Y no sólo con la estrategia actual, sino con la posibilidad de que vayamos modificando la estrategia conforme se desarrollen los acontecimientos, sobre una base de sinceridad, que conseguirá que los países de la Alianza no evadan sus responsabilidades", manifestó Obama.
La OTAN configura la principal de las avanzadas militares perfilada por los países ricos. Como tal, constituye el brazo armado de un proceso nada edificante –la globalización capitalista.
Carlos Taibo*
Que la OTAN precise celebrar a bombo y platillo el sexagésimo aniversario de su fundación parece, por sí solo, señal de mala salud. Y eso que, y al menos entre nosotros, las disputas que antaño provocó la Alianza Atlántica han bajado, injustificadamente, muchos enteros. Así lo testimonia, sin ir más lejos, la apreciación que hizo suya, semanas atrás, una de las tertulianas de turno, firmemente convencida de que la presencia de militares españoles en Afganistán quedaba suficientemente fundamentada por el paraguas que ofrecía la OTAN, una instancia al parecer impoluta y de siempre entregada al respeto de la legalidad internacional y de los derechos humanos…
Es urgente, sin embargo, reabrir la discusión sobre lo que hoy significa la Alianza Atlántica. Lo primero que conviene recordar al respecto es que la OTAN configura la principal de las avanzadas militares perfilada por los países ricos. Como tal, y si así se quiere, constituye el brazo armado de un proceso nada edificante –la globalización capitalista–, y contribuye poderosamente a asentar en el Norte opulento una genuina y orgullosa fortaleza. Por su singularidad guerrera –carece de competidores–, la Alianza tiene tanto peso como el que corresponde en conjunto al Fondo Monetario, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio. Por cierto que, si todas estas instancias han escapado llamativamente al control de la onU, obligado parece subrayar que la OTAN ha desempeñado papeles decisivos a la hora de desacreditar, también, a la máxima organización planetaria: en 1999, al cumplir medio siglo, la Alianza dejó claro que en adelante sus acciones no tendrían por qué depender de una resolución específica del Consejo de Seguridad, en lo que se antojaba un torpedo en la línea de flotación de un Derecho Internacional laboriosamente gestado durante decenios.
En un sentido próximo, la OTAN es una organización claramente supeditada al dictado que impone la Casa Blanca. Aun siendo cierto que algunos miembros de la Alianza han contestado en momentos precisos unas u otras políticas norteamericanas –así lo hicieron, por ejemplo, Francia y Alemania con ocasión de la agresión que EEUU preparaba en Irak en 2003–, la OTAN como tal a duras penas ha servido de cauce para la expresión de tales disensiones. Antes bien, la Alianza ha refrendado puntillo- samente todos los criterios defendidos por Estados Unidos, lo cual no ha sido óbice para que este se sirviese de ella a capricho según las circunstancias. Washington rehuyó la colaboración de la OTAN en el mentado Irak, pero bien que la recabó, en cambio, en Afganistán. Es evidente, de cualquier modo, y en paralelo, que la Alianza ha sido un elemento decisivo a la hora de cancelar cualquier proyecto de independencia del lado de la Unión Europea.
El derrotero reciente de la OTAN se ha visto marcado, en otro terreno, por tres procesos de interés. El primero es una generosa expansión del área de sus acciones militares, no sometida hoy a restricción alguna, y ello por mucho que pueda apreciarse una concentración de intereses en una región, el Oriente Próximo, geoestratégica y geoeconómicamente vital. El segundo lo aporta una activa presión sobre Rusia, encaminada a obstaculizar el renacimiento, en el oriente europeo, de un gigante contestatario; en este sentido, y de nuevo, ningún dato permite afirmar que la Alianza Atlántica ha servido de freno a una creciente agresividad norteamericana plasmada, por ejemplo, en escudos antimisiles y bases militares que apuntalan un proyecto orientado a disputarle a Moscú una atávica zona de influencia. Agreguemos, en suma, que las presiones de la OTAN mucho tienen que ver con el crecimiento del gasto militar en todo el planeta; quienes, hace tres lustros, se atrevían a sugerir que la Alianza era un venturoso estímulo para las conversaciones de control de armamentos han tenido que plegar velas.
No puede faltar en nuestras consideraciones, en fin, el recordatorio de que, rematada la Guerra Fría y necesitada la OTAN de nuevas fuentes de legitimación, al cabo encontró la mayor de estas en el intervencionismo autodenominado humanitario. No hay que ser muy sagaz para concluir que este último responde las más de las veces a la defensa de los intereses de siempre, realizada ahora, bien es cierto, de la mano de procedimientos aparentemente más benignos y notablemente más eficaces. Quien piense, de cualquier modo, que la OTAN siente alguna preocupación por los derechos humanos en algún lugar del planeta haría bien en preguntarse por qué sus soldados no se han desplegado en Gaza y Cisjordania –para exigir la retirada del Ejército israelí–, en el Kurdistán –para reclamar de los militares turcos el respeto de las normas más elementales– o en el Sáhara Occidental –para hacer otro tanto con las fuerzas armadas marroquíes–. El intervencionismo humanitario ha servido para ocultar, por añadidura, lo que ocurría en la trastienda en la forma de un doble y delicado proceso: mientras la OTAN se ha lanzado con denuedo a la identificación –en su caso a la creación– de nuevas amenazas como las que supondrían el terrorismo internacional o las migraciones, por el otro –ya lo señalamos antes– bien que ha procurado, incansable, reflotar algunas de las viejas, y en singular la que acarrearía el gigante ruso.
Chesterton, el escritor inglés, tuvo a bien señalar que el matrimonio es una institución ideal para resolver un sinfín de problemas que no existirían de no existir el propio matrimonio. Si sobran las razones para endosarle a la Alianza Atlántica la frase chestertoniana –tradúzcala el lector–, también sobran para desear que el de estos días sea el último aniversario que la OTAN celebre.
*Carlos Taibo es profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid