Ilustración: Latuff
El otro día, ante un micrófono que creyó apagado, el presidente Obama dijo: creen que somos bobos, en referencia a las maniobras republicanas para reducir los muy adelgazados programas sociales, entre ellos los seguros médicos en Estados Unidos. No hace falta ser el jefe de un estado poderoso para usar expresión parecida a la suya en lo que respecta a los pasos seguidos en la guerra contra Libia.
Desde el inicio se realizaron ataques aéreos contra puentes y objetivos no militares, pese a que la Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU tuvo, se supone, el objetivo de proteger a la población civil.
De entrada, ese dictamen peca de viciado. Entre sus contradicciones o insuficiencias legales puede citarse que “la protección de civiles se refiera a las zonas rebeldes del oriente de Libia cuando son tan civiles los libios que viven en Trípoli como los que viven en Bengasi. Mientras que Trípoli está siendo bombardeado, Bengasi está siendo protegido”. (Gustavo Morales, revista War Heat).
Con todo y su dividida o abstenida votación, el texto no autoriza respaldar a una de las partes en conflicto, aunque se hizo y se hace, pese a que en la posterior Conferencia de Londres, donde Occidente se puso de acuerdo sobre cómo actuarían durante y después de la ofensiva, tuvieran que sugerir a los insubordinados libios que crearan una “coalición lo más amplia posible de líderes políticos” que incluyera a la “sociedad civil, a líderes locales”. ¿Estaban admitiendo, acaso, que el Consejo Nacional de Transición libio, no representa a todo el país? Parece que sí.
El texto de marras puede ser vago, mas resulta muy preciso cuando excluye “una fuerza extranjera de ocupación bajo cualquier forma y en cualquier parte del territorio libio”. La decisión de Gran Bretaña, Francia e Italia, de situar consejeros y asesores militares para entrenar y darle organicidad a la logística de los insubordinados, ¿contraría o no ese dictamen? Si, otra vez.
“Estamos moviéndonos para autorizar bienes y servicios no letales por valor de hasta 25 millones de dólares para apoyar al Consejo Nacional de Transición de Libia y sus esfuerzos por proteger a los civiles y a las áreas pobladas que se encuentran bajo el ataque de su propio gobierno”, dijo a su vez Hillary Clinton horas atrás, luego que el vicepresidente norteamericano Joseph Biden dijera que Estados Unidos no lo puede hacer todo, aludiendo a que no planean participar de las acciones terrestres.
Al calificar al gobierno libio de ese modo, la secretaria de estado, acepta -se lo propongan o no- su legitimidad como administración del país. Eso me hace preguntar sobre lo legítimo de cuanto ejecutan los principales socios de la OTAN, mirado con el lente de la Resolución 1973 o si se aprecia con los del derecho internacional.
Casi todos los analistas que comentan el asunto están convencidos que tras esos asesores, irán tropas. Sobre todo por cuando ya está visto que las cosas no les salieron como pensaban. Alain Juppé, canciller galo, admitió que subestimaron a Gadafi y sus leales. (No es imposible que les ocurra algo similar en otras correrías donde anda metido el Paris de Sarkozi)
Cuanto ha ocurrido en Libia hiede a divergencias internas (dos terceras partes de los “insurgentes” más notables ocuparon altos cargos bajo Gadafi) y apesta también a un oportunismo político exterior que gestó y lleva a extremos, circunstancias puramente locales, para convertirlas en controvertido acontecimiento de gran alcance.
A estas alturas es casi profano e insulso hacer referencia a dobles raseros. Noticias procedentes de Bahrein aluden a declaraciones oficiales que parecen justificar actos represivos actuales y futuros, sobre acciones destinadas a “reforzar la seguridad de los países del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo Pérsico”. Es decir, no solo ese pequeño país, sino el grupo que conforma el pacto. El diario británico The Guardian, publicó informes precisos con testimonios sobre detenciones de sindicalistas, políticos y profesionales de la sanidad, e incluso de deportistas, entrenadores y árbitros, todos localizados a partir del estudio minucioso de las fotos hechas durante las manifestaciones antigubernamentales.
Se criminaliza a quienes hayan participado de las protestas o hasta que un médico atendiera a un herido. Según los informes, el gobierno de Bahrein, con el apoyo de tropas sauditas, escarmentaron a los manifestantes y extienden el castigo al personal médico, solo por cumplir con el deber de su profesión y en extremos como irrumpir en una sala de operaciones. Hay varios desaparecidos. Ya se sabe lo que significa, pues según los trascendidos, están aplicando medidas parecidas a las de la era Bush y su cruzada antiterrorista, negándoles asistencia legal a quienes encarcelan.
Los actos de las ex metrópolis coloniales o de los sultanatos se parecen demasiado. Pero ¡ojo! Se hacen en, por y para la ¿democracia?
Elsa Claro
Fuente: CubaDebate

Estimado Santa Claus, Papá Noël, Viejo Pascuero, o como quiera llamarse o ser llamado: Confieso que siempre le he tenido simpatía porque; en general me gusta Escandinavia, su traje rojo me resulta premonitorio y, porque tras esas barbas siempre he creído reconocer a un filósofo alemán que cada día tiene más razón en lo que afirmó en varios libros muy citados pero poco leídos.
No tema por el tenor de esta carta, no soy el niño chileno que hace varios años le escribió :”Viejo Cabrón, el año pasado te escribí contándote que, pese a ir descalzo y en ayunas a la escuela, me había sacado las mejores notas y que el único regalo que quería era una bicicleta, en ningún caso nueva, no tenía por qué ser una mounty byke, o para correr el Tour de France. Quería una simple bicicleta, sin cambios, para ayudar a mi madre en el reparto de la ropa ajena que lava y plancha en casa. Eso era todo, una puta bicicleta, pero llegó navidad y recibí una estúpida corneta de plástico, juguete que he conservado y te envío con esta carta para que te la metas en el culo. Deseo te de el sida, viejo hijo de puta”.
¿Fueron sus elfos los responsables de tan monstruoso desaguisado? Pues bien, estimado Santa Claus, seguramente este año recibirá numerosas peticiones de bicicletas, pues el único porvenir que espera a los chicos del mundo es como mensakas, sin contrato laboral y condenados a repartir paquetes hasta los 67 años. Sin embargo yo no le pido una bicicleta, le pido en cambio, un esfuerzo pedagógico, y que ponga a sus elfos y renos a escribir millones de cartas explicando qué son y dónde están los mercados.
Como usted bien sabe, nos han jodido la vida, rebajado los sueldos, esquilmado las pensiones, retirado el subsidio de paro y condenado a trabajar a perpetuidad para tranquilizar a los mercados.
Los mercados tienen nombres y rostros de personas. Son un grupo integrado por menos del uno por cien de la humanidad, y son al mismo tiempo los dueños del 99 por cien de la riqueza. Los mercados son los integrantes del concejo de accionistas, y los mismos accionistas de, por ejemplo, un laboratorio que se niega a renunciar a los royalties de una serie de medicamentos que, si fueran genéricos, salvarían millones de vidas. No lo hacen porque la vida no es rentable, pero la muerte sí lo es, y mucho.
Los mercados son los accionistas de las industrias que envasan zumo de naranjas, y que esperaron hasta que la Unión Europea anunciara leyes restrictivas para los trabajadores no comunitarios, que serán obligados a trabajar en España u otro país de la Unión Europea, según los reglamentos del trabajo y condiciones salariales de sus país de origen. Apenas esto ocurrió, en las bolsas europeas se dispararon los precios de la próxima cosecha de naranjas. Para los mercados, para todos y cada uno de esos accionistas, la justicia social no es rentable, pero la esclavitud sí, y mucho.
Los mercados son los accionistas de un banco que, embarga el piso a una mujer con un hijo inválido. Para todos y cada uno de esos accionistas, gerentes y directores de departamentos, las razones humanitarias no son rentables, pero el despojo, la expulsión de la pobreza a la miseria sí lo es, y mucho. Y para los estafadores de la esperanza, sean estos de derecha o derecha, pues no hay otra opción entre los defensores del sistema responsable de la crisis causada por los mismos mercados, despojar de su vivienda a esa anciana fue una señal para tranquilizar a los mercados.
En Inglaterra la criminal alza de las tarifas universitarias se hizo para tranquilizar a los mercados. El descontento social engendrará inevitables acciones por la supervivencia, y los mercados pedirán sangre, muertes, para tranquilizar su apetito insaciable.
Que sus elfos y renos expliquen detalladamente que en medio de esta crisis económica generada por la voracidad especulativa de los mercados y por la renuncia del Estado a controlar los vaivenes del dinero, ningún banco ha dejado de ganar, ninguna sociedad multinacional ha dejado de ganar, y hasta los economistas más ortodoxos de la teoría de mercado, concuerdan en que el principal síntoma de la crisis es que los bancos y las empresas multinacionales ganan menos, pero en ningún caso han dejado de ganar. Que sus elfos y renos expliquen hasta la saciedad que fue el mercado el que se opuso a cualquier control estatal a las especulaciones, pero ahora imponen que el Estado castigue a los ciudadanos por la merma de sus ganancias.
Y por último, permítame pedirle algo más: miles, millones de banderas de combate, barricadas fuertes, adoquines macizos, máscaras antigás, y que la estrella de Belén se convierta en una serie de cometas incandescentes con un blanco fijo: las Bolsas, que ardan hasta los cimientos, pues las llamaradas de cien hermosos incendios nos darían, aunque temporalmente, una inolvidable Noche de Paz.
Muy fraternalmente
Luis SepúlvedaGijón, Diciembre de 2010.
Fuente: Le Monde Diplomatique
Marcha de los estudiantes durante la clausura del XVII Festival.
Foto: Diony SanabiaLa denuncia contra el imperialismo y su expansión militar retumbó en los jardines del Union Building, sede del Gobierno de Sudáfrica, cuando miles de jóvenes llegaron a ese lugar en una marcha compacta, para clausurar el XVII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, que sesionó en esta capital desde el 13 de diciembre.Las delegaciones marcharon en bloques por toda la avenida Church, una de las principales de la ciudad, para reunirse frente a uno de los lugares más emblemáticos de la historia sudafricana, con el propósito de cerrar la cita que durante ocho días reunió a unos 15 000 jóvenes de diferentes partes del mundo, con el gran objetivo de construir estrategias de lucha contra el imperialismo.
En la Declaración final del Festival, los jóvenes alertaron sobre el incremento de la presencia de Estados Unidos en África, a través de su comando militar para esta región.
Las deudas externas y los déficits, una realidad de muchos países, son el resultado de las políticas seguidas por las fuerzas capitalistas, se destacó en el texto, al precisarse que en el sistema imperialista internacional no hay lugar para las relaciones de igualdad y respeto mutuos entre las naciones.
La denuncia también señaló al Tribunal Penal Internacional por su ataque a líderes africanos, así como por todas las campañas mediáticas promovidas por el imperialismo para desestabilizar la región.
El XVII Festival condenó enérgicamente la ocupación del Sahara Occidental por parte de Marruecos, y defendió el derecho de ese pueblo a la autodeterminación, al tiempo que exigió a Occidente acabar con sus sanciones y castigos a Zimbabwe.
Los delegados a esta cita denunciaron las políticas intervencionistas del imperialismo, la instalación de sus bases y misiones militares en América Latina y la reactivación de la cuarta flota, cuyo objetivo es reforzar la ofensiva contra los procesos revolucionarios que representan una alternativa histórica.
El documento también exigió el levantamiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba y la libertad para los Cinco.
El protagonismo de la Isla en la organización de estos eventos fue resaltada ante los miles de congregados en los jardines del Union Building, cuando se dijo que Cuba no solo había sido sede del Festival en dos ocasiones, sino que al preparar el de 1997 ayudó a ese movimiento a retomar su cauce.
El mensaje solidario llegó al pueblo puertorriqueño en su lucha por la autodeterminación y al haitiano, sumergido en una precaria situación debido al colonialismo.
Los jóvenes también denunciaron las prácticas racistas de Israel, que acude al asesinato y a la expulsión de los palestinos y otros árabes de sus tierras, y apoyó el establecimiento de un Estado palestino con su capital en Jerusalén, de conformidad con las resoluciones de la ONU.
«Es momento de continuar la lucha por el desarrollo juvenil y por nuestros valores económicos, sociales y culturales. Construiremos un futuro de justicia, igualdad, paz, esperanza y alegría para la humanidad», se dice en el texto.
El futuro de una nueva etapa de la historia está en nuestras manos y depende de los pueblos, de las masas trabajadoras, de la juventud mundial y su poder de transformación para construir un mundo de paz y solidaridad, donde el poder y la riqueza producida sea propiedad de los pueblos, proclama.
Luego de la lectura de la Declaración, Tiago Vieira, presidente de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas, destacó el éxito de este Festival, y exhortó a continuar la lucha contra las políticas imperialistas y a favor de la soberanía de los pueblos, así como por la defensa del pleno derecho a la educación, la salud, el deporte y la cultura.
Mientras, Julius Malema, presidente de la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano, convocó a la unidad de los pueblos para mantener la soberanía.
Jorge L. Rodríguez GonzálezFuente: Juventud Rebelde
Por estos días en que se incentiva el bombardeo mediático destinado a inyectarnos la "fiebre compradora", recurrimos nuevamente a la pluma de Eduardo Galeano. A pesar de tener algunos años, este artículo debería, cuando menos, llevarnos a la reflexión y así comenzar (si ya no lo hicimos) a tomar medidas eficaces para modificar los hábitos que esta dictadura mediática nos impone aún sin darnos cuenta.- SilviaEl imperio del consumoLa explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura del consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar.
Humor: VerodioLa expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo.
El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos, esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.
El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En las fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.
«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tienes nada, piensas que no vales nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».
Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar.

El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.
Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos.
Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald's, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.

El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta Master Card tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de Mc Donald's no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de Mc Donald's dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el Mc Donald's de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín. Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato.
Mc Donald's viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restaurante de Montreal en Canadá: el restaurante cerró. Pero en el 98, otros empleados de Mc Donald's, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.
Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra.
Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.

Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo.
Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar?
El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.
Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiende en las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.
Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?

El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial. El shopping center, o mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza.
Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas.
La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad.
Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.
Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta a unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial.
No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.
Eduardo Galeano
Foto: PresidenciaEl presidente venezolano, Hugo Chávez, rechazó la injerencia de Estados Unidos y sus intentos de desestabilizar el país estimulando la contrarrevolución interna.Chávez en particular fustigó recientes críticas del Departamento de Estado a leyes discutidas en la Asamblea Nacional, entre ellas una Habilitante para enfrentar con prontitud la emergencia que provocaron aquí las lluvias de las últimas semanas.
"Es el imperio, sus amenazas y agresiones permanentes, de las cuales tenemos que protegernos", apuntó durante un acto para celebrar los 11 años de la Constitución.
De acuerdo con el mandatario, esa y otras iniciativas son necesarias para solucionar cuestiones propias de la realidad venezolana.
También me parece importante la aprobación de una ley que controle el financiamiento externo, porque saboteadores están recibiendo millones de dólares para subvertir, y eso no podemos permitirlo, apuntó.
El Parlamento, de amplia mayoría socialista, debate una norma para evitar la repetición de manera impune del suministro de dinero que ha venido haciendo Estados Unidos a organizaciones opositoras venezolanas empeñadas en desestabilizar.
Chávez comentó que las revelaciones del portal digital Wikileaks dejan al descubierto los planes de Washington respecto al proceso de cambios en marcha.
"Tienen toda una operación contra nosotros, tratando de aislarnos, pero fracasaron y fracasarán", sentenció.
Para el estadista, una postura similar de injerencia y subversión es aplicada contra otros países de la región.
Wikileaks demuestra la política de agresiones, intrigas y cizañas que están sembrando en América, expuso.
Fuente: PL
Foto: ReutersLa lectura del ritual discurso del reciente premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, trajo a mi memoria el famoso cuento del alacrán que le pidió a una ranita que lo ayudara a cruzar un río. Conociendo sus antecedentes la ranita dudó en hacerle el favor, pero tras un breve diálogo dedujo que no había peligro ya que si el alacrán la picaba se ahogaría él también. En mitad de la travesía el alacrán no pudo con su temperamento y le clavó el aguijón.
El discurso, de una hora de duración, titulado "Elogio de la lectura y la ficción", se refirió naturalmente al tema elegido con la solvencia y convicción de quien ha tenido como eje de su vida el mundo de la creación literaria. Y en tanto la ficción, "invención, cosa fingida", según la Real Academia Española, se nutre de la realidad, es natural que el análisis de la literatura incluya también a su entorno. Y dentro de este como una condición imprescindible, la libertad del creador para expresar libremente "su" visión del mundo. Hasta ahí nada que objetar.
Pero que se utilice esa perspectiva para atacar a gobiernos y a líderes cuya legitimidad ha sido revalidada una y otra vez por sus pueblos, como hizo el escritor en su discurso, es una agresión con efecto contrario y debe reconfortar a los agredidos, por aquello de Don Quijote: "Ladran Sancho, señal de que cabalgamos". Algunos, como la Revolución Cubana, hace más de medio siglo que vienen cabalgando en medio de las condiciones más adversas que imaginarse pueda. No solamente con una jauría de perros rabiosos mordiéndole los talones, bloqueándole todas las posibles escapatorias, sino además con una manada de cuzcos mediáticos bien adiestrados y alimentados, anunciando con sus ladridos el inminente colapso de la presa para ensañarse con sus despojos. Todo ello en vano, como puede apreciarse. Porque la historia no sólo absolverá a Fidel Castro sino que comienza a darle la razón al pueblo cubano, que ha mantenido en alto, en medio de todas las dificultades, los principios de su Revolución. Decir esto no significa desconocer los errores y las desviaciones ocasionales que los cubanos son los primeros en reconocer, y que han tenido la virtud de buscar permanentemente las formas de corregirlas, como están haciendo precisamente en estos días.
Otros como Venezuela, Bolivia o Nicaragua, "pseudodemocracias populistas y payasas", según la despreciativa y grosera visión del nuevo Nobel de Literatura, comienzan a sacudirse las lacras a las que él mismo aludió al referirse a las oligarquías (él no usó esa palabra) que se hicieron con el poder tras la ruptura de los vínculos con la Corona de España.
A los descendientes de esas oligarquías, que se resisten, con la colaboración de intelectuales como Vargas Llosa, a aceptar que la historia ha cambiado, es que combaten, entre otros, Chávez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia, con vistas a alcanzar la definitiva independencia.
La historia le ha jugado una mala pasada al escritor hispano-peruano, porque mientras clavaba su aguijón retórico sobre las "pseudodemocracias payasas", las verdaderas democracias capitalistas, del libre mercado, los derechos humanos, la libertad de expresión, bla bla bla, a las que rinde su decidido homenaje, han quedado desnudas en su indigna condición de serviles de un imperio en decadencia, que los desprecia.
Sus fundamentos "ideológicos", sistemáticamente desvirtuados en la práctica, tanto como sus, ellos sí "pseudolíderes", y la triste comparsa mediática a su servicio, han caído sin atenuantes de sus falsos pedestales. Por la simple utilización honrada de la libertad de expresión, de un periodista llamado Julian Assange y una organización llamada Wikileaks, que han logrado demostrar que entre la manipulación y la mentira, la verdad siempre se abrirá paso. Y a los que hay que defender de los poderosos intereses que intentan destruirlos.
Gutemberg CharqueroFuente: La República

No me quedó otra alternativa que escribir dos reflexiones sobre Irán y Corea, que explican el peligro inminente de guerra con el empleo del arma nuclear. A su vez, expresé ya la opinión de que uno de ellos podía subsanarse si China decidía vetar la resolución que Estados Unidos promueve en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El otro depende de factores que escapan a toda posibilidad de control, debido a la conducta fanática del Estado de Israel, convertido por Estados Unidos a su actual condición de fuerte potencia nuclear, que no acepta control alguno de la superpotencia.
Cuando se produce la primera intervención de Estados Unidos para aplastar la Revolución Islámica en junio de 1953, en defensa de sus intereses y los de su estrecho aliado el Reino Unido, que llevó al poder a Mohammad Reza Pahlevi, Israel era un pequeño Estado que no se había apoderado todavía de casi todo el territorio palestino, parte de Siria y no poco de la vecina Jordania, defendida hasta entonces por la Legión Árabe, de la que no quedó ni la sombra.
Hoy los cientos de cohetes con ojivas nucleares, apoyados por los aviones más modernos que le suministra Estados Unidos, amenazan la seguridad de todos los Estados de la región, árabes y no árabes, musulmanes y no musulmanes, que están al alcance del amplio radio de acción de sus proyectiles, que pueden caer a pocos metros de sus objetivos.
El pasado domingo 30 de mayo, cuando escribí la reflexión El imperio y la droga, no había ocurrido todavía el brutal ataque contra la flotilla que transportaba víveres, medicamentos y artículos para el millón y medio de palestinos sitiados en un pequeño fragmento de lo que fuera su propia Patria durante miles de años.
La inmensa mayoría de las personas invierten su tiempo y luchan para enfrentar las necesidades que les impone la vida -entre ellas el alimento, el derecho a la recreación y al estudio, y otros problemas vitales de los familiares más allegados-; no pueden detenerse en la búsqueda de información sobre lo que está ocurriendo en el planeta. Uno los ve en cualquier parte con expresiones de nobleza y confiando en que otros se encargarán de buscar soluciones a los problemas que los agobian. Son capaces de alegrarse y sonreír. Alegran de esta forma a los que tenemos el privilegio de observar con ecuanimidad las realidades que nos amenazan a todos.
El extrañísimo invento de que Corea del Norte había hundido la corbeta sudcoreana Cheonan -diseñada con tecnología de punta, dotada con amplio sistema de sonar y sensores acústicos submarinos-, en aguas situadas frente a sus costas, la culpaba del atroz hecho que costó la vida de 40 marinos sudcoreanos y decenas de heridos.
No era fácil para mí desentrañar el problema. No tenía, por un lado, la forma de explicarme que fuera posible para gobierno alguno, por mucha autoridad que disfrutara, utilizar los mecanismos del mando para dar la orden de torpedear una nave insignia. Por otro lado, no creí por un segundo la versión de que Kim Jong Il diera esa orden.
Carecía de elementos de juicio para llegar a una conclusión, pero tenía la seguridad de que China vetaría un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad que sancionara a Corea del Norte. Por otro lado no tenía duda alguna de que Estados Unidos no puede evitar el empleo del arma nuclear por parte del gobierno incontrolable de Israel.
En horas avanzadas del día 1º de junio comenzó a descorrerse el velo de lo que realmente ocurrió.
Escuché a las 10 y 30 p.m. el contenido de un análisis agudo del periodista Walter Martínez, que elabora Dossier, programa estelar de la televisión venezolana. Él llegó a la conclusión de que Estados Unidos hizo creer a una y otra parte de Corea lo que cada una de ellas afirmaba de la otra, con el objetivo de resolver el problema de la devolución del territorio ocupado por la base de Okinawa que el nuevo líder de Japón, haciéndose eco de las ansias del país, demandaba. Su partido obtuvo un enorme respaldo en las elecciones debido a esa promesa suya de lograr el retiro de la base militar allí instalada, que es un puñal clavado desde hace más de 65 años en el corazón del Japón, hoy desarrollado y rico.
A través de Global Research se conocen los detalles verdaderamente asombrosos de lo que ocurrió, gracias al artículo de Wayne Madsen, periodista investigador que trabaja en Washington DC, que divulgó información de fuentes de inteligencia en el sitio web Wayne Madsen Report.
Dichas fuentes -afirmó- “…sospechan que el ataque contra la corbeta de guerra antisubmarina de la Armada sudcoreana Cheonan fue un ataque de bandera falsa hecho para que pareciera provenir de Corea del Norte.”
“Uno de los propósitos principales para el aumento de las tensiones en la península coreana era aplicar presión sobre el primer ministro japonés Yukio Hatoyama para que cambiara de política sobre el retiro de Okinawa de la base del Cuerpo de Marines de EE.UU. Hatoyama ha admitido que las tensiones por el hundimiento del Cheonan tuvieron una importante influencia en su decisión de permitir que los marines de EE.UU. permanecieran en Okinawa. La decisión de Hatoyama ha llevado a una división en el gobierno de la coalición de centroizquierda, un hecho saludado en Washington, por la amenaza del líder del Partido Socialdemócrata, Mizuho Fukushima, de abandonar la coalición por el cambio de actitud sobre Okinawa.
“El Cheonan fue hundido cerca de la isla Baengnyeong, un lugar del extremo occidental alejado de la costa sudcoreana, pero frente a la costa norcoreana. La isla está altamente militarizada y dentro del alcance de fuego de artillería de las defensas costeras norcoreanas, que está al otro lado de un estrecho canal.
“El Cheonan, una corbeta de guerra antisubmarina, tenía sonar de tecnología de punta, y además operaba en aguas con amplios sistemas de sonar hidrófono y de sensores acústicos submarinos. No existe evidencia sudcoreana de sonar o de audio de un torpedo, submarino o mini-submarino en el área. Ya que no hay casi navegación en el canal, el mar estaba silencioso en el momento del hundimiento.
“Sin embargo, la isla Baengnyeong alberga una base de inteligencia militar estadounidense-sudcoreana y SEALS [fuerzas especiales] de la Armada de EE.UU. operan desde la base. Además, había cuatro barcos de la Armada de EE.UU. en el sector, parte del Ejercicio Foal Eagle EE.UU.-Corea del Sur, durante el hundimiento del Cheonan. Una investigación de las huellas metálicas y químicas del torpedo sospechoso muestra que es de producción alemana.
“Existen sospechas de que los SEALS de la Armada de EE.UU. mantienen una muestra de torpedos europeos con fines de denegabilidad plausible para ataques de bandera falsa. Además, Berlín no vende torpedos a Corea del Norte, sin embargo, Alemania mantiene un programa de estrecha cooperación de desarrollo conjunto de submarinos y armas submarinas con Israel.
“La presencia del USNS Salvor, uno de los participantes en Foal Eagle, tan cerca de la isla Baengnyeong durante el hundimiento de la corbeta sudcoreana, también suscita preguntas.
“El Salvor, un barco civil de salvamento de la Armada, que participó en actividades de colocación de minas por los marines tailandeses en el Golfo de Tailandia en 2006, estuvo presente cerca del momento de la explosión, con un complemento de 12 buzos de aguas profundas.
“Pekín, satisfecha con la afirmación de inocencia de Kim Jong Il de Corea del Norte después de un viaje urgente en tren de Pyongyang a Pekín, sospecha del papel de la Armada de EE.UU. en el hundimiento del Cheonan, asociada a sospechas particulares respecto al papel jugado por el Salvor. Las sospechas son las siguientes:
“1. El Salvor participaba en una operación de instalación de minas en el lecho marino; en otras palabras, colocaba minas antisubmarinas disparadas horizontalmente en el fondo del mar.
“2. El Salvor estaba realizando inspección rutinaria y mantenimiento de minas en el lecho marino, y colocándolas en un modo electrónico activo -disparo por gatillo sensible- como parte del programa de inspección.
“3. Un buzo de los SEALS colocó una mina magnética en el Cheonan, como parte de un programa clandestino con la intención de influenciar la opinión pública en Corea del Sur, Japón y China.
“Las tensiones en la península coreana han eclipsado convenientemente todos los demás puntos de la agenda en las visitas de la secretaria de Estado Hillary Clinton a Pekín y Seúl.”
Así, de forma asombrosamente fácil, Estados Unidos logró resolver un importante problema: liquidar el gobierno de Unidad Nacional del Partido Demócrata de Yukio Hatoyama, pero a un altísimo costo:
1- Ofendió profundamente a sus aliados de Corea del Sur.
2- Destacó la habilidad y rapidez con que actuó su adversario Kim Jong Il.
3- Resaltó el prestigio de la potencia China, cuyo Presidente con plena autoridad moral se movió personalmente y envió a los principales líderes de China a conversar con el Emperador Akihito, el Primer Ministro y otras personalidades eminentes de Japón.
Los líderes políticos y la opinión mundial tienen una prueba del cinismo y la falta total de escrúpulos que caracterizan la política imperial de Estados Unidos.
Fidel Castro RuzJunio 3 de 2010
11 y 16 a.m.
Fuente: CubaDebate

Luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando las fuerzas aliadas salieron victoriosas, el gobierno de EE UU intentó sacar el máximo provecho de su victoria militar. Articuló la Asamblea de Naciones Unidas dirigida por un Consejo de Seguridad integrado por los siete países más poderosos, con poder de veto sobre las decisiones de los demás.
Impuso el dólar como moneda internacional, sometió a Europa al plan de subordinación económica conocido como Marshall, e instaló más de 300 bases militares en Europa y en Asia, cuyos gobiernos y mass media jamás levantan la voz contra esa intervención flagrante.
No se arrodilló el mundo entero a la Casa Blanca sólo porque existía la Unión Soviética para equilibrar la correlación de fuerzas. Contra esta última, los EE UU entablaron una guerra sin limitaciones, hasta derrotarla política, militar e ideológicamente.
A partir de la década de 90, el mundo quedó bajo hegemonía total del gobierno y del capital estadounidenses, que pasó a imponer sus decisiones a todos los gobiernos y pueblos, los cuales fueron tratados como vasallos coloniales.
Cuando todo parecía que estaba en calma en el imperio global, dominado por el Tío Sam, es que surgen las resistencias. En América Latina, además de Cuba, otros pueblos eligen gobiernos antiimperialistas. En Oriente Medio, los EE UU tuvieron que recurrir a las invasiones militares a fin de mantener el control sobre el petróleo, sacrificando miles de vidas de afganos, iraquíes, palestinos y paquistaníes.
En ese contexto, surge en Irán un gobierno decidido a no someterse a los intereses de EE UU. Dentro de su política de desarrollo nacional, instala centrales nucleares y eso es intolerable para el Imperio.
La Casa Blanca no acepta la democracia entre los pueblos, que significa que todos los países tengan derechos iguales. No acepta la soberanía nacional de otros pueblos. No admite que cada pueblo y su respectivo gobierno controlen sus recursos naturales.
Los EE UU transfirieron tecnología nuclear a Pakistán e Israel, que hoy poseen la bomba atómica. Pero no toleran el acceso de Irán a la tecnología nuclear, incluso con fines pacíficos. ¿Por qué? ¿De dónde derivan tales poderes imperiales? ¿De alguna convención internacional? No, sólo de su prepotencia militar.
En Israel, hace más de veinte años, Moshai Vanunu, que trabajaba en la central atómica, preocupado con la inseguridad que eso representaba para toda la región, denunció que el gobierno ya tenía la bomba. Resultado: fue secuestrado y condenado a prisión perpetua, conmutada a 20 años, después de una gran presión internacional. Hasta hoy vive en arresto domiciliario, prohibido de contactar con cualquier extranjero.
Todos estamos contra el armamentismo y las bases militares extranjeras en nuestros países. Somos contrarios al uso de la energía nuclear, debido a los altos riesgos, y al uso abusivo de enormes recursos económicos en gastos militares.
El gobierno de Irán osa defender su soberanía. El gobierno usamericano no invadió militarmente a Irán sólo porque éste tiene 60 millones de habitantes, es una potencia petrolífera y posee un gobierno nacionalista. Las condiciones son muy diferentes al del atolladero llamado Irak.
Felizmente, la diplomacia brasileña y de otros gobiernos se involucró en la contienda. Esperamos que sean respetados los derechos de Irán, como de cualquier otro país, sin amenazas militares.
Nos queda abogar para que aumenten las campañas, en todo el mundo, por el desarme militar y nuclear. Ojalá cuanto antes se destinen los recursos destinados a gastos militares para solucionar problemas como el hambre, que afecta a más de mil millones de personas.
Los movimientos sociales, ambientalistas, iglesias y entidades internacionales se reunieron recientemente en Cochabamba, en una conferencia ecológica mundial, convocada por el presidente Evo Morales. Se decidió preparar un plebiscito mundial, en abril de 2011. Las personas serán convocadas a reflexionar y votar si están de acuerdo con la existencia de bases militares extranjeras en sus países; con los excesivos gastos militares y con el hecho de que los países del Hemisferio Sur continúen pagando la cuenta de las agresiones al medio ambiente practicadas por las industrias contaminadoras del Norte.
La lucha será larga, pero en esa semana podemos celebrar una pequeña victoria antiimperialista.
Frei Betto* - João Pedro Stédile*** Frei Betto es escritor
** João Pedro Stédile integra la dirección de la Vía Campesina
Fuente: Alai-amlatina
Foto: Francisco BatistaLa Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América (ALBA), en el contexto de su IX Cumbre de presidentes y jefes de Estado y de Gobierno, adoptó un manifiesto centrado en una nueva condena contra el bloqueo unilateral que Estados Unidos mantiene sobre Cuba y en la lucha contra el imperialismo que promueve el intervencionismo y la guerra.En el documento, titulado Manifiesto Bicentenario de Caracas, Consolidando la Nueva Independencia, los dignatarios de las naciones del ALBA destacaron que ese bloque ha jugado un papel "cohesionador y dinamizador para avanzar, en las actuales circunstancias históricas, hacia el objetivo superior que constituye el Sueño Bolivariano de crear la más grande República que haya existido y la unidad regional...".
El ALBA, reunido en la ciudad de Caracas en su IX Cumbre, que coincidió con las celebraciones del Bicentenario del inicio de la Independencia de Venezuela, exigió además a Estados Unidos la liberación de los cinco héroes antiterroristas cubanos, injustamente encarcelados por la Jusiticia estadounidense.
"Los países del ALBA exigen una vez más al Gobierno de los Estados Unidos poner fin inmediato e incondicional al bloqueo económico contra Cuba, reclamado universalmente por la comunidad internacional, en particular por los pueblos y Gobiernos de América Latina y el Caribe", señala el documento.
"Demandan la liberación inmediata de los cinco héroes antiterroristas cubanos que sufren injusta prisión en cárceles de los Estados Unidos, y que se brinde a ellos y sus familiares un trato humano y decoroso, incluyendo el otorgamiento de visas y facilidades para las visitas de esposas e hijos", añade el texto.
Asimismo, las naciones que integran el bloque de cooperación continental rechazaron el papel desestabilizador de algunos medios de comunicación contra movimientos sociales y pueblos del Tercer Mundo.
"Los países del ALBA alertan sobre el perverso papel desempeñado por importantes medios de difusión masiva al servicio de los intereses del imperialismo y en contra de los intereses y aspiraciones de los movimientos sociales y los pueblos del Tercer Mundo. Condenan el uso por parte de estos medios de la mentira, la distorsión, la calumnia y la omisión deliberada, amparados por el monopolio de los canales de comunicación y los grandes recursos financieros a su disposición", sostiene el manifiesto.
"... Rechazan la tendencia a la hipocresía y los dobles raseros de importantes medios informativos europeos y norteamericanos, cuyas respectivas políticas editoriales responden a objetivos enemigos de los Gobiernos revolucionarios y progresistas de América Latina y el Caribe y de los pueblos de la región", agrega el documento.
Además, las naciones de la Alianza se comprometen a "preservar y ayudar a preservar la paz conformando espacios y acuerdos que fortalezcan su capacidad de garantizar la soberanía nacional de los pueblos contra el intervencionismo extranjero, en particular contra la ocupación y las amenazas militares del Imperio".
Al respecto, manifestaron su apoyo al pueblo de Puerto Rico en su lucha por la Independencia y la soberanía nacional frente al imperialismo estadounidense.
También en el texto, el ALBA se fijó "la meta de avanzar conjunta y simultáneamente hacia la Unión política, económica y social, hacia la más plena integración y unidad con el objetivo de garantizarle al pueblo, según el mandato de El Libertador 'la mayor suma de felicidad posible, la mayor seguridad social y la mayor estabilidad política', haciendo de la transición al socialismo una experiencia humanamente gratificante".
El ALBA expresó su respaldo a Venezuela, que el próximo año albergará la cumbre de la recién creada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la cual coincidirá con la conmemoración de los 200 años de la Declaración de la Independencia de ese país suramericano.
"Todos nuestros países están comprometidos para que la Cumbre de Caracas en Julio de 2011, signifique un verdadero avance para afirmar la consolidación institucional de la Celac", resalta el manifiesto.
Se convocó a las naciones integrantes a la Cumbre del ALBA con Autoridades Indígenas y Afrodescendientes, que se llevará a cabo el 3 y 4 de junio de 2010, en la ciudad de Otavalo, provincia de Imbabura de Ecuador.
El ALBA también expresó su "más firme apoyo a la Cumbre Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra que tendrá lugar en Cochabamba" entre este martes y el próximo jueves.
Fuente: TeleSUR

Leo y releo datos y artículos elaborados por personalidades inteligentes, conocidas o poco conocidas, que escriben en diversos medios y toman la información de fuentes no cuestionadas por nadie.
Los pueblos que habitan el planeta, en todas partes, corren riesgos económicos, ambientales y bélicos, derivados de la política de Estados Unidos, pero en ninguna otra región de la tierra se ven amenazados por tan graves problemas como sus vecinos, los pueblos ubicados en este continente al Sur de ese país hegemónico.
La presencia de tan poderoso imperio, que en todos los continentes y océanos dispone de bases militares, portaaviones y submarinos nucleares, buques de guerra modernos y aviones de combate sofisticados, portadores de todo tipo de armas, cientos de miles de soldados, cuyo gobierno reclama para ellos impunidad absoluta, constituye el más importante dolor de cabeza de cualquier gobierno, sea de izquierda, centro o derecha, aliado o no de Estados Unidos.
El problema, para los que somos vecinos suyos, no es que allí se hable otro idioma y sea una nación diferente. Hay norteamericanos de todos los colores y todos los orígenes. Son personas iguales que nosotros y capaces de cualquier sentimiento en un sentido u otro. Lo dramático es el sistema que allí se ha desarrollado e impuesto a todos. Tal sistema no es nuevo en cuanto al uso de la fuerza y los métodos de dominio que han prevalecido a lo largo de la historia. Lo nuevo es la época que vivimos. Abordar el asunto desde puntos de vista tradicionales es un error y no ayuda a nadie. Leer y conocer lo que piensan los defensores del sistema ilustra mucho, porque significa estar conscientes de la naturaleza de un sistema que se apoya en la constante apelación al egoísmo y los instintos más primarios de las personas.
De no existir la convicción del valor de la conciencia, y su capacidad de prevalecer sobre los instintos, no se podría expresar siquiera la esperanza de cambio en cualquier período de la brevísima historia del hombre. Tampoco podrían comprenderse los terribles obstáculos que se levantan para los diferentes líderes políticos en las naciones latinoamericanas o iberoamericanas del hemisferio. En último término, los pueblos que vivían en esta área del planeta desde hace decenas de miles de años, hasta el famoso descubrimiento de América, no tenían nada de latinos, de ibéricos o de europeos; sus rasgos eran más parecidos a los asiáticos, de donde procedieron sus antepasados. Hoy los vemos en los rostros de los indios de México, Centroamérica, Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil, Perú, Bolivia, Paraguay y Chile, un país donde los araucanos escribieron páginas imborrables. En determinadas zonas de Canadá y en Alaska conservan sus raíces indígenas con toda la pureza posible. Pero en el territorio principal de Estados Unidos, gran parte de los antiguos pobladores fueron exterminados por los conquistadores blancos.
Como conoce todo el mundo, millones de africanos fueron arrancados de sus tierras para trabajar como esclavos en este hemisferio. En algunas naciones como Haití y gran parte de las islas del Caribe, sus descendientes constituyen la mayoría de la población. En otros países forman amplios sectores. En Estados Unidos los descendientes de africanos constituyen decenas de millones de ciudadanos que, como norma, son los más pobres y discriminados.
A lo largo de siglos esa nación reclamó derechos privilegiados sobre nuestro continente. En los años de Martí trató de imponer una moneda única basada en el oro, un metal cuyo valor ha sido el más constante a lo largo de la historia. El comercio internacional, por lo general, se basaba en él. Hoy ni siquiera eso. Desde los años de Nixon, el comercio mundial se instrumentó con el billete de papel impreso por Estados Unidos: el dólar, una divisa que hoy vale alrededor de 27 veces menos que en los inicios de la década del 70, una de las tantas formas de dominar y estafar al resto del mundo. Hoy, sin embargo, otras divisas están sustituyendo al dólar en el comercio internacional y en las reservas de monedas convertibles.
Si por un lado las divisas del imperio se devalúan, en cambio sus reservas de fuerzas militares crecen. La ciencia y la tecnología más moderna, monopolizada por la superpotencia, han sido derivadas en grado considerable hacia el desarrollo de las armas. Actualmente no se habla solo de miles de proyectiles nucleares, o del poder destructivo moderno de las armas convencionales; se habla de aviones sin pilotos, tripulados por autómatas. No se trata de simple fantasía. Ya están siendo usadas algunas naves aéreas de ese tipo en Afganistán y otros puntos. Informes recientes señalan que en un futuro relativamente próximo, en el 2020, mucho antes de que el casquete de la Antártida se derrita, el imperio, entre sus 2 500 aviones de guerra, proyecta disponer de 1 100 aviones de combate F-35 y F-22, en sus versiones de caza y bombarderos de la quinta generación. Para tener una idea de ese potencial, baste decir que los que disponen en la base de Soto Cano, en Honduras, para el entrenamiento de pilotos de ese país son F-5; los que suministraron a las fuerzas aéreas de Venezuela antes de Chávez, a Chile y otros países, eran pequeñas escuadrillas de F-16.
Más importante todavía, el imperio proyecta que en el transcurso de 30 años todos los aviones de combate de Estados Unidos, desde los cazas hasta los bombarderos pesados y los aviones cisterna, serán tripulados por robots.
Ese poderío militar no es una necesidad del mundo, es una necesidad del sistema económico que el imperio le impone al mundo.
Cualquiera puede comprender que si los autómatas pueden sustituir a los pilotos de combate, también pueden sustituir a los obreros en muchas fábricas. Los acuerdos de libre comercio que el imperio trata de imponer a los países de este hemisferio implican que sus trabajadores tendrán que competir con la tecnología avanzada y los robots de la industria yanki.
Los robots no hacen huelgas, son obedientes y disciplinados. Hemos visto por la televisión máquinas que recogen las manzanas y otras frutas. La pregunta cabe hacerla también a los trabajadores norteamericanos ¿Dónde estarán los puestos de trabajo? ¿Cuál es el futuro que el capitalismo sin fronteras, en su fase avanzada del desarrollo, asigna a los ciudadanos?
A la luz de esta y otras realidades, los gobernantes de los países de UNASUR, MERCOSUR, Grupo de Río y otros, no pueden dejar de analizar la justísima pregunta venezolana ¿Qué sentido tienen las bases militares y navales que Estados Unidos quiere establecer alrededor de Venezuela y en el corazón de Suramérica? Recuerdo que hace varios años, cuando entre Colombia y Venezuela, dos naciones hermanadas por la geografía y por la historia, las relaciones se volvieron peligrosamente tensas, Cuba promovió calladamente importantes pasos de paz entre ambos países. Nunca los cubanos estimularemos la guerra entre países hermanos. La experiencia histórica, el destino manifiesto proclamado y aplicado por Estados Unidos, y la endeblez de las acusaciones contra Venezuela de suministrar armas a las FARC, asociadas a las negociaciones con el propósito de conceder siete puntos de su territorio para uso aéreo y naval de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, obligan ineludiblemente a Venezuela a invertir en armas, recursos que podían emplearse en la economía, los programas sociales y la cooperación con otros países del área con menos desarrollo y recursos. No se arma Venezuela contra el pueblo hermano de Colombia, se arma contra el imperio, que intentó destruir ya la Revolución y hoy pretende instalar en las proximidades de la frontera venezolana sus armas sofisticadas.
Sería un error grave pensar que la amenaza es solo contra Venezuela; va dirigida a todos los países del Sur del continente. Ninguno podrá eludir el tema y así lo han declarado varios de ellos.
Las generaciones presentes y futuras juzgarán a sus líderes por la conducta que adopten en este momento. No se trata solo de Estados Unidos, sino de Estados Unidos y el sistema. ¿Qué ofrece? ¿Qué busca?
Ofrece el ALCA, es decir, la ruina anticipada de todos nuestros países, libre tránsito de bienes y de capital, pero no libre tránsito de personas. Experimentan ahora el temor de que la sociedad opulenta y consumista sea inundada de latinos pobres, indios, negros y mulatos o blancos sin empleo en sus propios países. Devuelven a todos los que cometen faltas o sobran. Los matan muchas veces antes de entrar, o los retornan como rebaños cuando no los necesitan; 12 millones de inmigrantes latinoamericanos o caribeños son ilegales en Estados Unidos. Una nueva economía ha surgido en nuestros países, especialmente los más pequeños y pobres: la de las remesas. Cuando hay crisis, ésta golpea sobre todo a los inmigrantes y a sus familiares. Padres e hijos son cruelmente separados a veces para siempre. Si el inmigrante está en edad militar, le otorgan la posibilidad de enrolarse para combatir a miles de kilómetros de distancia, “en nombre de la libertad y la democracia”. Al regreso, si no mueren, les conceden el derecho a ser ciudadanos de Estados Unidos. Como están bien entrenados les ofrecen la posibilidad de contratarlos no como soldados oficiales, pero sí como civiles soldados de las empresas privadas que prestan servicios en las guerras imperiales de conquista.
Existen otros gravísimos peligros. Constantemente llegan noticias de los emigrantes mexicanos y de otros países de nuestra área que mueren intentando cruzar la actual frontera de México y Estados Unidos. La cuota de víctimas cada año supera con creces la totalidad de los que perdieron la vida en los casi 28 años de existencia del famoso muro de Berlín.
Lo más increíble todavía es que apenas circula por el mundo la noticia de una guerra que cuesta en este momento miles de vidas por año. Han muerto ya, en el 2009, más mexicanos que los soldados norteamericanos que murieron en la guerra de Bush contra Irak a lo largo de toda su administración.
La guerra en México ha sido desatada a causa del mayor mercado de drogas que existe en el mundo: el de Estados Unidos. Pero dentro de su territorio no existe una guerra entre la policía y las fuerzas armadas de Estados Unidos luchando contra los narcotraficantes. La guerra ha sido exportada a México y Centroamérica, pero especialmente al país azteca, más cercano al territorio de Estados Unidos. Las imágenes que se divulgan por la televisión, de cadáveres amontonados y las noticias que llegan de personas asesinadas en los propios salones de cirugía donde intentaban salvarles la vida, son horribles. Ninguna de esas imágenes procede de territorio norteamericano.
Tal ola de violencia y sangre se extiende en mayor o menor grado por los países de Suramérica. ¿De dónde proviene el dinero sino del infinito manantial que emerge del mercado norteamericano? A su vez, el consumo tiende también a extenderse a los demás países del área, causando más víctimas y más daño directo o indirecto que el SIDA, el paludismo y otras enfermedades juntas.
Los planes imperiales de dominación van precedidos de enormes sumas asignadas a las tareas de mentir y desinformar a la opinión pública. Cuentan para ello con la total complicidad de la oligarquía, la burguesía, la derecha intelectual y los medios masivos de divulgación.
Son expertos en divulgar los errores y las contradicciones de los políticos.
La suerte de la humanidad no debe quedar en manos de robots convertidos en personas o de personas convertidas en robots.
En el año 2010, el gobierno de Estados Unidos empleará 2 200 millones de dólares a través del Departamento de Estado y la USAID para promover su política, 12% más que los recibidos por el gobierno de Bush el último año de su mandato. De ellos, casi 450 millones se destinarán a demostrar que la tiranía impuesta al mundo significa democracia y respeto a los derechos humanos.
Apelan constantemente al instinto y al egoísmo de los seres humanos; desprecian el valor de la educación y la conciencia. Es evidente la resistencia demostrada por el pueblo cubano a lo largo de 50 años. Resistir es el arma a la que no pueden renunciar jamás los pueblos; los puertorriqueños lograron parar las maniobras militares en Vieques, situándose en el polígono de tiro.
La patria de Bolívar es hoy el país que más les preocupa, por su papel histórico en las luchas por la independencia de los pueblos de América. Los cubanos que prestan allí sus servicios como especialistas en la salud, educadores, profesores de educación física y deportes, informática, técnicos agrícola, y otra áreas, deben darlo todo en el cumplimiento de sus deberes internacionalistas, para demostrar que los pueblos pueden resistir y ser portadores de los principios más sagrados de la sociedad humana. De lo contrario el imperio destruirá la civilización y la propia especie.
Fidel Castro RuzAgosto 5 de 2009
11 y 16 a.m.
Fuente: CubaDebate