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27 mayo 2012

Se habla poco


Las alarmas de la crisis económica europea, los vaivenes del euro, la salida de Grecia o no de la Eurozona, el enfrentamiento Hollande/Merkel sobre cómo superar la situación juntando agua y aceite, o sea, austeridad y de- sarrollo, las reuniones cumbre de los mandatarios de la Unión sacudidas por las protestas populares, han silenciado casi un hecho no pequeño: la confesión tácita de EE.UU. y la OTAN de su derrota en Afganistán.

Se produjo el lunes pasado, en la cumbre de Chicago, cuando los líderes otanescos adoptaron la posición de Obama y firmaron un “pacto de transición” que presentan como conducente a “la retirada irreversible” de sus tropas del país asiático en el segundo semestre del 2013, dejando las tareas de seguridad en manos locales. “Ahora estamos unidos para dar fin responsablemente a la guerra en Afganistán”, subrayó el presidente estadounidense (www.mcclatchydc.com, 22-5-2). Tal como sucede en Europa, la mayoría de la opinión pública de EE.UU. se opone a la continuación del conflicto, considera que se acabó con la muerte de Bin Laden. Y Obama está en brega por su reelección en pleno año electoral: así cumpliría entonces con su promesa de retirar las tropas en el 2014 a más tardar.

El nuevo pacto prácticamente es igual al que adoptó la cumbre de jefes de Estado de la OTAN que tuvo lugar en Lisboa los días 18 y 19 de noviembre del 2010, sólo que hay un detallito diferente: más de dos semanas antes de la cumbre de Chicago, en un rápido y no anunciado viaje a Kabul, Obama firmó un acuerdo con el presidente afgano Karzai “para cubrir la década siguiente a la retirada final de las tropas de combate de EE.UU. en el 2014” (www.ajc.com, 2-5-12). Los términos de este trato no son públicos y el ocupante de la Casa Blanca aclaró que las tropas que no sean retiradas sólo se ocuparán de “entrenar a las fuerzas afganas y de combatir al terrorismo, pero no construirán bases permanentes en este país, ni patrullarán sus ciudades y montañas”. Es una curiosa victoria: EE.UU. continuará la guerra diez años más. Por ahora.

Las declaraciones de Obama recuerdan a W. Bush cuando dijo “misión cumplida” en mayo del 2003 al ser derrocado Saddam Husein: los efectivos de EE.UU. y la OTAN se quedaron ocho años más y no todos se fueron. Esta experiencia tal vez aconsejó a la Casa Blanca que era preferible extender por una década las previsiones de combate, dado que los hechos indican que la violencia en Afganistán ha aumentado en el 2011 por quinto año consecutivo: el número de civiles afganos muertos se incrementó más del 15 por ciento en el primer semestre de ese año, se intensificaron los ataques suicidas y no ha cesado el empeño de los talibán en combatir a los ocupantes.

Una Evaluación Nacional de Inteligencia (NIE, por sus siglas en inglés) elaborada en enero de este año por el Consejo Nacional de Inteligencia de EE.UU. que agrupa a los 16 organismos del ramo estima que la lucha en Afganistán se halla en punto muerto: “La corrupción imperante, la inoperancia del gobierno (afgano) y los operativos que los talibán lanzan desde Pakistán minaron lo ganado con el aumento de tropas estadounidenses (en el 2009)” (http://www.militaryphotos.net, 12-1-12).

El propio Obama reconoció en Chicago que el talibán sigue siendo “un enemigo vigoroso” y que lo conseguido por la OTAN en el campo de batalla es frágil (http://www.reuters.com, 21-5-12). De manera que Afganistán seguirá ocupado de un modo o de otro hasta el 2024 por la continuación de una guerra que Washington y sus aliados comenzaron hace más de diez años sin éxito a la vista. Esto no le impidió insistir en el triunfalismo durante su visita a Kabul: “Ya vemos la luz de un nuevo día... nuestro objetivo es destruir a Al Qaida y estamos exactamente en el camino que nos llevará a lograrlo”. Quién sabe. Horas después de que Obama dejara Kabul se produjo una serie de explosiones y tiroteos en la capital afgana con un saldo de seis muertos. Los talibán se atribuyeron el ataque a un complejo habitacional armado que alberga a centenares de contratados extranjeros.

Hay más de un problema en las entrañas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. La decisión de retirar del país asiático a todas las tropas de Francia a fin de año que, en cumplimiento de una promesa electoral, anunció el presidente socialista François Hollande –3400 soldados, 14 helicópteros y 900 vehículos– no se atiene a lo que se acordó en Chicago y es un reto a Obama y a la OTAN. Por otra parte, EE.UU. financia el 85 por ciento de la guerra y presiona a los aliados europeos, en plena crisis económica, para que aumenten sus aportes.

El problema central es que la guerra continúa pese a los anuncios optimistas del Pentágono. El general John Allen, comandante de todas las tropas instaladas en Afganistán, afirmó que EE.UU. utilizará “un poder de fuego significativo” en el período 2012-2013 (http://www.reuters.com, 23-5-12). “Vamos a necesitar capacidad de combate –afirmó– y creo que nadie cuestiona esto. Le debo al presidente un análisis realista del tema.” El general se halla sobre el terreno y sabrá por qué lo dice.

Juan Gelman

Fuente: Página 12

07 enero 2011

EE.UU. manda refuerzos a Afganistán




Enviará 1400 marines de refuerzo al sur de Afganistán debido a una "posible ofensiva talibán".

Según el Pentágono, el objetivo es aprovechar y consolidar avances ya logrados. Podrían llegar más refuerzos a zonas fronterizas para afrontar la temporada de guerra que empieza en la primavera boreal. La retirada empezaría en 2011.

Estados Unidos enviará a 1400 marines de refuerzo al sur de Afganistán debido a una posible ofensiva de los talibán, dijo ayer un portavoz del Pentágono, confirmando la información que previamente había emitido la prensa. El secretario de Defensa, Robert Gates, “aprobó un refuerzo de marines al sur de Afganistán para aprovechar y consolidar avances ya logrados y presionar al enemigo durante la campaña invernal”, dijo el portavoz, el coronel David Lapan.

Lapan confirmó así lo informado más temprano por The Wall Street Journal. “Lo más racional es sacar provecho de los avances que realizamos los últimos meses y presionar al enemigo en un momento en el que ya está a nuestro alcance”, dijo Geoff Morrel, vocero del Pentágono, según el diario. Las tropas podrían estar llegando a Afganistán a partir de mediados de enero –antes de la primavera boreal, época en la que aumentan los combates– y serán enviadas al sur del país, cerca de Kandahar, dijo The Wall Street Journal. El rotativo sostiene que el Pentágono también considera reemplazar algunas unidades de apoyo con fuerzas de combate adicionales en Afganistán. Lapan señaló ayer que Gates había aprobado el miércoles el despliegue adicional de tropas con el fin de consolidar los avances logrados en Afganistán y redoblar la presión sobre los insurgentes.

Los comandantes también estudian propuestas para aumentar temporalmente las fuerzas fronterizas, agregó el diario, afirmando que el incremento total podría ser de hasta tres mil hombres si los planes eran aprobados. Estados Unidos invadió Afganistán a fines de 2001 –tras los ataques del 11 de septiembre– y desde entonces mantiene tropas allí.

La violencia en el país centro-asiático recrudece tradicionalmente cada año al final del invierno, cuando la nieve comienza a derretirse en las montañas, lo que permite a los insurgentes talibán ocultos en el vecino Pakistán regresar a Afganistán.

Un informe oficial estadounidense de diciembre mencionaba una próxima “reducción responsable” de las fuerzas en Afganistán –que actualmente cuentan con unos 100 mil hombres– para el próximo mes de julio, aunque sin prever el traspaso total del control a los afganos hasta el año 2014.

La estrategia estadounidense, marcada por refuerzos importantes en 2010 por el anuncio de una retirada progresiva a partir de 2011 en Afganistán, suscita varias críticas por la falta de efectos visibles en la “guerra contra el terrorismo”.

El número de soldados extranjeros muertos en Afganistán en 2010, que ya era el año más letal desde el inicio del conflicto, en 2001, superó la barrera de los 700 y muestra la intensificación de un conflicto cada vez más impopular en los países de la coalición.

Al menos 702 soldados de las fuerzas lideradas por Estados Unidos –incluyendo los contingentes de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia y Seguridad) al mando de la OTAN– han muerto desde el 1º de enero (en promedio dos por día), según informó el martes el sitio independiente icasualties.org.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aprobó hace un año el envío de 30 mil soldados adicionales al país centro-asiático y dejó abierta la posibilidad de mandar otros tres mil si la situación lo requería.

En la actualidad están desplegados en Afganistán unos 97 mil soldados estadounidenses. Un informe oficial estadounidense de diciembre mencionaba una próxima “reducción responsable” de las fuerzas en Afganistán –que actualmente cuentan con unos 100 mil hombres– para el próximo mes de julio, aunque sin prever el traspaso total del control a los afganos hasta el año 2014.

La mayoría de los muertos son soldados estadounidenses, que constituyen aproximadamente las dos terceras partes de los 140 mil hombres de la coalición. Esta cifra supera en un tercio al balance de 2009, que con 521 soldados muertos había sido ya, por mucho, el año más sangriento para las tropas internacionales, confrontadas desde hace tres años a una considerable intensificación de la insurrección de los talibán.

Fuente: Página 12


Ilustración: Latuff



27 diciembre 2010

¿Quién gobierna EE.UU.?


Quien gobierna realmente, dice Woodward, es el complejo militar-industrial, es decir el Pentágono y las grandes empresas productoras de armamento, a cuyo directorio suelen ingresar no pocos jefes militares cuando se retiran.

Bob Woodward, el periodista que desató el Watergate en compañía de Carl Bernstein, formula una respuesta a esa pregunta en su libro más reciente, Obama’s War (Simon & Schuster, Nueva York, 2010): ni el Poder Ejecutivo, ni el Poder Legislativo y menos el Judicial. Quien gobierna realmente, dice Woodward, es el complejo militar-industrial, es decir el Pentágono y las grandes empresas productoras de armamento, a cuyo directorio suelen ingresar no pocos jefes militares estadounidenses cuando se retiran. Leído el libro, Michael Moore espetó: “El título de ‘Comandante en Jefe’ (que detenta el presidente) es tan ceremonial como el de ‘Empleado del Mes’ del Burger King del barrio”. Léase lo que Obama’s War revela.

El sábado 28 de noviembre de 2009 Obama se reúne con miembros del Consejo Nacional de Seguridad a fin de diseñar su nueva estrategia para Afganistán. Los militares le presentan una sola opción: mandar más efectivos. El mandatario señala que no está cerrada la otra, la de establecer un plan de retirada, y el coronel de ejército John Tien expresa: “Sr. Presidente, no veo cómo puede usted desafiar a sus mandos militares. Porque si le dice al general McChrystal (entonces al mando de las tropas invasoras) ‘ya cuenta con recursos, pero decidí hacer otra cosa’, probablemente tendrá que reemplazarlo. Usted no le puede decir ‘hágalo a mi manera, gracias por su gran trabajo’. ¿Dónde acabaría esto?”.

El coronel Tien –agrega Woodward– no tuvo necesidad de explicar más. “Sus palabras implicaban que no sólo McChrystal sino también todo el alto mando militar podría rebelarse, Gates, el almirante Mike Mullen, el presidente del Estado Mayor y el general Petraeus, entonces jefe del comando central estadounidense. Tal vez ningún presidente podría resistir el embate, especialmente uno de 48 años de edad con cuatro años de senador y 10 meses de comandante en jefe.” Se conoce el final de la historia: tres días después, Obama anunció el envío de más tropas al país asiático.

Lyndon B. Johnson corrió suerte parecida. A él le tocó Vietnam. El asesinato de John Kennedy lo convirtió en presidente de EE.UU. en noviembre de 1963 y a pocas horas de asumir se le informó que la situación en Vietnam del Sur era más grave de lo que se podía suponer. El reconocido periodista Bill Moyers, que fue secretario de prensa de LBJ, grabó en secreto muchas conversaciones sostenidas entonces en la Casa Blanca y aun llamadas telefónicas del flamante presidente. Registró así las idas y venidas del mandatario, irresuelto sobre la conveniencia o no de escalar el conflicto.

Moyers relató que Johnson efectuaba consultas amplias dentro y fuera de la Casa Blanca (www.pbs.org, 201109) y venía resistiendo las presiones de líderes republicanos como Nixon y Goldwater: quería analizar la situación con cuidado y evaluar alternativas con su secretario de Defensa, Robert McNamara. El 2 de marzo de 1964 éste le presentó un memo urgente del Estado Mayor Conjunto que señalaba: “Impedir la caída de Vietnam del Sur es de suma importancia para Estados Unidos”.

Johnson no quiere ampliar la participación militar de EE.UU. en Vietnam, pero acaecen los dos incidentes del golfo de Tonkin que conducen a un enfrentamiento naval armado entre un buque norteamericano y lanchas lanzatorpedos norvietnamitas. LBJ acepta el aumento de tropas para combatir al Vietcong, aunque duda del origen del segundo choque que, como se descubrió después, fue una fabricación para forzarlo a tomar esa decisión.

Moyers da cuenta de las presiones del jefe del Pentágono y de la cúpula militar para lograr, como lograron, el incremento paulatino de efectivos. “Es difícil argumentar con los comandantes –es una frase grabada de LBJ–, porque en el fondo de mi pensamiento me inclino por una intervención muy limitada. Y no creo que los comandantes piensen lo mismo. En realidad, sé que no.” Cuando la guerra de Vietnam concluyó en 1975 con la derrota de EE.UU., habían participado en el conflicto dos millones y medio de militares norteamericanos y el número de bajas sufridas ascendía a casi 60.000. En tanto, las empresas armamentistas obtenían –como obtienen hoy– jugosos beneficios.

El general Dwight D. Eisenhower tenía plena conciencia de estos hechos. Lo preocupaban. En el discurso que pronunció el 17 de enero de 1961, al terminar su mandato presidencial, subrayó: “La conjunción de un inmenso aparato militar y de una vasta industria productora de armamento es nueva en la experiencia de EE.UU. Su influencia abarcadora –económica, política, incluso espiritual– se deja sentir en cada ciudad, cada Parlamento, cada oficina del gobierno federal..., debemos estar en guardia contra la adquisición de una influencia no autorizada por parte del complejo militar-industrial. El potencial del surgimiento desastroso de un poder indebido existe y persistirá”. No se equivocaba.

Juan Gelman

Fuente: Página 12


20 diciembre 2010

Estados Unidos: Perfil de los nuevos suicidas


Las cifras de la muerte en Afganistán son aterradoras. El número de soldados invasores que luego se suicidan es mayor que los que han muerto allí desde 2001. Y la lista sigue creciendo. Este número está integrado, además, por los soldados que regresaron a sus casas desde las trincheras de la guerra y que perdieron el control de sí mismos.

Entre 2005 y 2009 se suicidaron más de 1.100 estadounidenses veteranos de Afganistán según cifras aproximativas del Ministerio de Defensa. Ni siquiera los talibanes y los señores de la guerra afganos han logrado infligir tantas bajas a los estadounidenses en los ocho años que dura el conflicto. Una mezcla de depresión y soledad causa estas muertes.

Los militares estadounidenses han resultado más sensibles de lo que parecía al “efecto retorno”: según Eric Shinseki, responsable de un organismo dedicado a la atención de veteranos de guerra llamado Asuntos de Veteranos (AV), en Estados Unidos se suicidan 16,4 veteranos de guerra por día, más de 6 mil por año. Y la situación no da señales de mejorar. Según cifras del Pentágono, en 2009 los suicidios de personal del Ejército en actividad alcanzaron el récord de 309 contra 267 en 2008.

Desde 2003 comenzaron a llegar a las oficinas de los altos jefes los primeros informes de esa preocupante tendencia que se registraba en las Fuerzas Armadas. De inmediato se estableció un servicio de atención a la salud mental y se aumento el número de especialistas. Actualmente, entre médicos y asistentes, llegan a 20 mil.

Desde 2007 se instaló una línea telefónica gratuita destinada a los veteranos con intenciones suicidas, que atienden expertos en proporcionar una ayuda inmediata, aunque solo a través del teléfono. Según la doctora Janet King, coordinadora del programa antisuicidios, todos los meses llegan por teléfono mas de 10 mil llamados. Y calcula que hasta ahora han salvado unas 7 mil vidas.

Desde julio de 2008 el servicio incorporó a sus actividades con redes sociales una línea a través de la cual brinda ayuda. Una extensa red de centros médicos trabaja en el tema. Sólo en Denver, por ejemplo un centro de investigaciones sobre suicidios de militares recibió 17 millones de dólares para el estudio del tema.

Se ha determinado que las víctimas potenciales son jóvenes, preferentemente varones de entre 18 y 29 años que no tienen un proyecto de vida en el cual reinsertarse al llegar de la guerra.

Los traumas provocados por el conflicto se encuadran y amplían al enfrentar la nueva realidad. Entonces el ex soldado se halla solo, sin un grupo de apoyo, y termina siendo presionado por sus propios demonios, flanqueados por el alcohol y la droga.

Los problemas mentales de muchos veteranos de guerra se han visto agravados por la crisis económica, la falta de trabajo, o la perdida del empleo. Debido a ello el Ejército esta tratando de construir una red de asistencia destinada a soldados a su regreso de la misión. Su importancia la conoce bien y la explica Shinseki, héroe de guerra de Vietnam, quien destaca: “Se puede curar una herida del cuerpo, pero las del alma no tienen la misma solución”.

El heroísmo vietnamita pudo más que la avanzada tecnología militar estadounidense de aquel entonces. En el propio espíritu de los invasores surge así la condena del imperialismo y del capitalismo, régimen que jamás pudo edificar una sociedad a la medida del hombre. El autoproclamado “gendarme global” comienza a descubrir el alto costo social que pagan sus hombres y mujeres por desempeñar ese rol.

Guillermo Chifflet

Fuente: Rel-UITA


19 setiembre 2010

Una guerra inflada


El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés) dio a conocer la semana pasada su octavo examen estratégico global (www.iiss.org, 10/12-9-10).

El IISS está asentado en Londres y es el think-tank sobre cuestiones militares y de seguridad más importante del mundo. Lo integran experimentados especialistas en defensa, militares retirados y otros de alto rango y sus estudios abarcan el planeta entero.

Los informes del organismo suelen ser grises y aun aburridos, su lenguaje es prudente y hasta cauteloso, pero el de este año cambió bruscamente al referirse a Afganistán: calificó esa guerra de “largo y alargado desastre”. Señala que las potencias de Occidente “exageran” la amenaza que entrañan Al Qaida y el talibán. “Se ha inflado” el número de tropas estadounidenses en Afganistán –agrega– y no guarda proporción alguna con la misión de “desmantelar y derrotar a Al Qaida”, que Obama les confió. El estudio del IISS fue supervisado por Nigel Inskster, ex vicedirector del servicio de inteligencia británico o MI-6. Es interesante que además subraye que el peligro de Al Qaida es mínimo en todas partes, incluso en Somalia y Yemen, países en los que EE.UU. interviene, so capa de su seguridad, a ritmo cada vez mayor.

El director de la CIA, Leon Panetta, había ya informado que “el número estimado de terroristas de Al Qaida en Afganistán es de 50 a 100, tal vez menos” (www.huffingtonpost.com, 29-6-10). Aseveró que se concentran en zonas limítrofes de Pakistán y así justificó los constantes ataques que aviones no tripulados infligen a los civiles paquistaníes, niños y mujeres incluidos. Si esas cifras son correctas, un puñado de terroristas mantiene en jaque a casi 150.000 efectivos, 98.000 estadounidenses y el resto de los aliados de la OTAN. No es creíble.

Panetta no tuvo empacho en afirmar que EE.UU. progresa en Afganistán, “aunque es más duro y más lento de lo que se esperaba”. Así es: en los veintidós meses de gobierno de Obama cayeron más militares norteamericanos que en los ocho años de W. Bush. El general David Petraeus, comandante en jefe de las tropas ocupantes de Irak y Afganistán, no se muestra tan optimista como antes.

Obama anunció la retirada de Afganistán para agosto de 2011, pero el general tiene otra perspectiva: declaró en Bagdad que el proceso es a veces parecido a “ver cómo crece el pasto o se seca la pintura” (abcnews.go.com, 14-9-10). Fue más lejos: estuvo de acuerdo con la periodista que lo entrevistaba en que “el éxito contra la insurgencia” podía llevar nueve o diez años más. Bastante antes el pasto crece y se seca la pintura. No es Al Qaida entonces, es el talibán.

Petraeus asumió oficialmente el mando de las tropas en Afganistán el 4 de julio y cambió algunos aspectos de las tácticas de su antecesor, el general Stanley A. McChrystal. Declaró que los bombardeos aéreos “matan afganos” y duplicó el número de allanamientos de domicilios particulares. Ahora no mueren menos: un alto porcentaje de los 1031 asesinados por las Fuerzas de Operaciones Especiales (SOF, por sus siglas en inglés) en 3000 allanamientos e identificados como “insurgentes” eran vecinos que habían salido a la calle armados al escuchar el ruido de los procedimientos. Su intención no era atacar a los del SOF, sino defender a su familia ante un posible agresor, pero fueron ejecutados (Inter Press Service, 15-9-10).

El general Petraeus se jacta del elevado número de mandos insurgentes superiores y medios que las SOF han eliminado, herido y apresado, sólo que hasta altos mandos del ejército dudan de que todos sean talibán: el mayor general Douglas Stone, que supervisó las políticas de detención a comienzos de 2009, concluyó que no lo eran los dos tercios de los presos que EE.UU. retenía como tales en Afganistán (www.guardian.co.uk, 14-10-09). Otra inflación.

Los allanamientos nocturnos enojan a los afganos: trescientos civiles tomaron las calles de Wardak –un ejemplo– como respuesta al asesinato de tres hermanos que dormían en sus camas (www.worldcantwait.net, 12-8-10). El mando de la OTAN dijo que las víctimas eran sospechosos de pertenecer a la insurgencia. Hay sospechas que matan.

Los artefactos explosivos improvisados que los talibán plantan al borde de las rutas que recorren los vehículos ocupantes (IED por sus siglas en inglés) son responsables de la mayoría de las bajas estadounidenses, y el Pentágono ha creado una división especial para contrarrestar esa arma mortífera, la Organización para derrotar a los IED (Jieddo, por sus siglas en inglés). Sus estadísticas más recientes revelan dos cosas: la insurgencia ha aumentado “de manera alarmante” la colocación de esos dispositivos y la población civil denuncia cada vez menos dónde.

Algunas cifras proporcionadas por la Jieddo: en marzo de este año detonaron 434 IED causando la muerte de 23 efectivos de las tropas invasoras y 252 heridos; en abril, 475 provocaron 17 bajas y 230 heridos; en mayo, la explosión de 554 mató a 34 e hirió a 333 (homeland securitynewswire.com, 29-7-10). Por otra parte, la proporción de IED que los vecinos notifican a las fuerzas ocupantes descendió del 4,5 por ciento de los “incidentes” en los primeros meses de 2009 al 2,1 por ciento en julio de este año. La exasperación de los ocupados crece más velozmente que el pasto.

Una pregunta: si los hombres de Al Qaida son un puñado frente al poderío militar más moderno y letal del mundo, ¿por qué la Casa Blanca insiste en la guerra y aumenta las tropas que envía a Afganistán? ¿Se trata de crear las mejores condiciones para atacar a Irán? ¿O de seguir alimentando las ganancias del complejo militar-industrial? ¿O las dos cosas?

Juan Gelman

Fuente: Página 12


05 setiembre 2010

Corrupciones


La Casa Blanca se queja de la corrupción imperante en el gobierno del presidente Hamid Karzai. Tiene razón: del aeropuerto de Kabul salen cada semana –varias veces– valijas cargadas de dólares en efectivo que altos funcionarios afganos envían al exterior. A sus cuentas, naturalmente. Un solo viaje a Dubai llevó 52 millones de unidades verdes (http://www.npr.org/, 1/2/10). La mayoría de esos dineros proviene de la impune apropiación de tierras públicas y privadas y, sobre todo, del comercio del opio. Desde el derrocamiento de los talibán en el 2001, Afganistán se ha convertido en el mayor productor mundial del estupefaciente.

Un muy destacado confiscador de tierras es el hermano del presidente, Ahmed Wali Karzai, que preside el consejo provincial de la provincia sureña de Kandahar y no se limita a esa sola actividad: también les incauta el agua a las grupos tribales del lugar, lava dinero y –se dice– permite el paso de grandes cargamentos de opio mediante la adecuada y jugosa comisión (http://www.nytimes.com/, 30/3/10). Su hermano lo defiende contra todas las presiones. La familia es la familia.

No es el único, claro. Según el New York Times (26/8/10), al ex gobernador de la provincia de Helmand Sher Mohammed Akhunzada le encontraron nueve toneladas de opio y heroína en terrenos de su propiedad. No fue penalizado, que se sepa. Tal vez porque figuraría en la larga lista de pagos que la CIA abona en Afganistán. Incluye, entre otros, al hermano de Hamid. El diario neoyorquino señala que funcionarios afganos y estadounidenses informaron que el miembro prominente del Consejo Nacional de Seguridad de Afganistán Mohammed Zia Salehi recibe hace muchos años un sueldo de la CIA.

Salehi no es un personaje menor: funciona como asesor personal del presidente y fue arrestado en julio pasado por su involucramiento en la transferencia al exterior de miles de millones de dólares. “Todo lo que hace es por instrucciones directas del presidente, no hay intermediarios”, subrayó Harron Mir, director del Centro Afgano de Investigación y Estudios Políticos. La detención de Salehi duró muy poco: Karzai ordenó su libertad (http://www.rawa.org/, 27/8/10). Se podrían multiplicar ejemplos como el que dio el ex ministro de Minas Mohammad Ibrahim Adel: aceptó un soborno de 30 millones de dólares para adjudicar a China la concesión de la muy lucrativa mina de cobre Aynak. Renunció al cargo, pero no pasó un solo día entre rejas (http://www.washingtonpost.com/, 18/11/09). Los amigos son los amigos.

Perogrullo dijo que donde hay un corrupto hay un corruptor. Los más importantes son las corporaciones que proporcionan, entre otras cosas, los “soldados de fortuna” alquilados para “reconstruir” a Irak y Afganistán, y que además sustituyen a las fuerzas estadounidenses en no pocas tareas. Son unos 180 mil mercenarios, una cifra que supera al número de tropas que los ocupantes de EE.UU. jamás tuvieron. El gigante de la construcción KBR Inc. obtuvo contratos del Pentágono por valor de 16 mil millones de dólares solamente en el período 2004/2006 (projects.publicintegrity.org . 2008). Le siguieron monopolios como DynCorp International, Boeing y tantos más. La guerra es la guerra.

Las acciones de los contratistas son diversas. La Blackwater emplea mercenarios que no vacilan en matar a civiles afganos a voluntad. Y no sólo: Erik Prince, su fundador, ha sido acusado de participar en el programa de ejecuciones extralegales de la CIA. Al parecer, Prince ha llevado una doble vida durante años: a la luz diurna, presidente ejecutivo de Blackwater; en las sombras del secreto, diseñador, financista y ejecutor para la CIA de operaciones que van desde infiltrar personal en zonas de difícil acceso para los servicios estadounidenses hasta preparar grupos que asesinan a sospechosos de ser dirigentes de la insurgencia o miembros de Al Qaida (http://www.vanityfair.com/, enero de 2010). No extraña que el gobierno de EE.UU. haya acordado a su empresa contratos por valor de 1500 millones de dólares entre el 2001 y el 2009.

La Blackwater no se ha detenido ahí. Robó centenares de armas, más de 500 rifles de asalto AK-47 incluidos, que tomó de un depósito estadounidense en Afganistán para armar a sus guardias sin el permiso del comando central de ocupación. En mayo de 2009, cuatro de ellos ametrallaron a un coche que transportaba a civiles afganos, menos de dos años después de que otros colegas mataran a diecisiete civiles en Bagdad (washingtonindependent.com, 23/2/10).

No todos los contratistas son tan duros. Un estudio del Fondo de Investigación del Huffington Post reveló que ciertas compañías organizan fiestas y acercan prostitutas a funcionarios y militares estadounidenses en la Zona Verde de Bagdad para lograr contratos ventajosos (huffpostfund.org, 23/8/10). No todas las formas de la corrupción se tapizan con dinero.

Juan Gelman

Fuente: Página 12


11 abril 2010

Curiosidades afganas


“Si me siguen presionando, juro que me convierto en talibán” (www.cba.ca, 5-4-10). La frase pertenece a Hamid Karzai, impuesto por EE.UU. como primer ministro antes y luego como presidente de un Afganistán en guerra y devastado. Occidente lo presiona para que erradique el cultivo de las amapolas del opio que terminan en heroína, fuente de la corrupción del gobierno y alimento financiero de la guerrilla talibán, presente ya en extensas zonas del territorio del país. Para los ocupantes se trata de un problema militar.

Karzai critica a Obama y fabrica otras curiosidades: acusó a la Casa Blanca de un intento de amaño de las últimas elecciones para impedirle ocupar la presidencia. Amaño hubo, fraude, mejor dicho, pero a favor de Karzai y hasta las Naciones Unidas legitimaron su triunfo. El pretexto del mandatario afgano oculta que no quiere o no puede terminar con el opio y sus consecuencias en el que se ha convertido en el primer narco-Estado del mundo. EE.UU. mucho contribuyó para que así sea.

No había amapolas en Afganistán cuando las tropas soviéticas lo invadieron, en 1979. Los señores de la guerra alentaron su cultivo para conseguir armas, pero se convirtió en un verdadero instrumento político sólo cuando la CIA decidió financiar a los mujaidines por intermedio de los servicios secretos de Pakistán (ISI, por sus siglas en inglés). La CIA realizó operativos de contrabando de heroína y en diez años destinó casi 2 mil millones de dólares a “los combatientes de la libertad” (Ronald Reagan). La guerra antisoviética encubierta del espionaje estadounidense convirtió las zonas fronterizas de Pakistán/Afganistán en las mayores productoras de heroína del planeta.

A medida que los mujaidines ocupaban áreas agrícolas, comenzaron a llevar grandes cantidades de opio a los centenares de laboratorios pakistaníes protegidos por el ISI. La producción opiácea afgana pasó de 250 a 2000 toneladas entre 1981 y 1990; de Pakistán llegaba el 60 por ciento de la heroína consumida en EE.UU. La Casa Blanca detuvo esta actividad de la CIA en 1991, dos años después de que los soviéticos se retiraran de Afganistán. Dejaba atrás un país devastado, una guerra civil, un millón de muertos y cinco millones de refugiados.

Los talibán tomaron el poder en 1996 y promovieron la expansión de los cultivos de amapola, la producción llegó a 4600 toneladas, equivalente al 75 por ciento del consumo mundial, y el régimen impuso un impuesto del 20 por ciento a la cosecha anual. Impulsó además la instalación de centenares de laboratorios de refinación de heroína. Pero en el 2000, el líder talibán Mullah Omar, deseoso de ganar el reconocimiento internacional, cometió un acto de economía suicida: prohibió el cultivo, arrasó con el 94 por ciento de territorio sembrado, redujo la producción de opio a 185 toneladas y dejó sin sustento al 20 por ciento de la población afgana.

Derrotado el talibán, la CIA empleó sus métodos habituales para que los señores de la guerra, siempre activos en el narcotráfico, se apoderaran de ciudades y pueblos en el este de Afganistán, zona lindante con Pakistán. A su juego los llamaron: la producción de opio subió abruptamente a 3400 toneladas sólo en el primer año de la ocupación. Cinco años después, su cultivo abarcaba una superficie superior a la de los cultivos de coca en toda América latina, de acuerdo con un informe de las Naciones Unidas (www.nytimes.com, 28-8-07). Las 185 toneladas de antes de la invasión se fueron a 8200 en el 2007, es decir, un 53 por ciento del PBI nacional y un 93 por ciento del suministro mundial de heroína. Del opio vive al menos un 30 por ciento de la población afgana.

Otra curiosidad: la necesidad de ganarse el apoyo de los habitantes de Marja, verdadera capital mundial de la heroína, ubicada en la provincia de Helmand y recuperada del control talibán, “ha puesto a los comandantes de EE.UU. y la OTAN en la inusual posición de oponerse a la erradicación de los cultivos de opio” (The New York Times, 20-3-10). Los efectivos norteamericanos ya no los arrasan (www.mercurynews.com, 20-3-10) y se entiende: del 60 al 70 por ciento de los campesinos de la zona siembra amapola.

El general McChrystal, comandante en jefe de las tropas ocupantes, visitó un pueblo del lugar acompañado del vicepresidente segundo de Afganistán, Karim Khalili, y presenció la ira de los 200 campesinos cuidadosamente preparados para recibirlos. “Si vienen los tractores (utilizados para erradicar) –les gritó una viuda afgana vitoreada por todos los presentes–, tendrán que pasar encima de mí y matarme antes de matar a mis amapolas” (www.nytimes.com, 1-3-10). El general entendió el mensaje y Karzai se siente sostenido en su voluntad de cambiar nada.

Juan Gelman

Fuente: Página 12


22 marzo 2010

Guillermo ''Willy'' Toledo: ''La libertad hay que pelearla, hay que lucharla''





El destacado actor español e intenso activista por las causas humanas, Guillermo Toledo, tiene una gran trayectoria dentro de su profesión, ha sido nominado en dos oportunidades al premio Goya y ha participado en innumerables causas en pro de los derechos humanos. En el año 2004 se puso al frente del movimiento del No a la Guerra, en clara oposición al conflicto en Irak. Además, sostiene que Cuba y los países de Latinoamérica son un ejemplo para el mundo.

El actor español Gulillermo Toledo afirmó que defenderá hasta el final su derecho a expresarse y a defender sus ideas, en relación con las recientes declaraciones que emitió con respecto al caso del preso cubano Orlando Zapata Tamayo. A continuación el texto íntegro de la entrevista que le realizara teleSUR.

Mas allá del caso del huelguista de hambre muerto en Cuba: En su caso parece estar en juego el derecho de artista y de ciudadano a expresar su opinión. ¿Imaginó usted que fuera a despertar tanta polémica el hacer uso de esa libertad?

Bueno, en primer lugar, reitero mi derecho y seguiré defendiéndolo y seguiré ejerciendo mi derecho a la libertad de expresión y a opinar políticamente, pues lo considero no por el hecho de ser artista sino por el de ser ciudadano.

Tengo el derecho y, en mi opinión, la obligación de expresarme e intentar participar, en lo que pueda, dentro de la toma de decisiones, cosa que en un país capitalista y democrático como el nuestro es muy, muy complicado, muy difícil.

Por otro lado, sé perfectamente lo que sucede en este país con cualquier persona que ose, de alguna manera, abrirle los ojos a la ciudadanía respecto a los logros muy positivos, en mi opinión, que ha conseguido la Revolución Cubana, y un poco por desprecio, un poco por rencor y por un poco de miedo y terror a que se sepan esas bondades de la Revolución Cubana.

La prensa, de la manera que ha reaccionado conmigo, que es mediante un bombardeo absoluto de deprestigio, de insultos, de descalificaciones y también mediante la pura y dura censura que significa, en este caso; unas palabras mías que duraron un tiempo determinado, tres, cuatro minutos, cojer, recortar y pegar las declaraciones y las palabras que a ellos les interesaban más para , primero intentar hundirme a mí y a todos los que osen hablar de una manera diferente a la que se supone que es políticamente correcta, y por otra parte, negar absoluta y tajantemente, sin derecho a réplica, cualquier logro o culaquier avance de la Revolución Cubana en aspectos como la sanidad, la educación, la solidaridad internacional que ha desplegado Cuba para con muchos de los países de este planeta, para que no nos demos cuenta que mientras nosotros enviamos a otras naciones soldados, marines, bombas, minas antipersonas, porta aviones etc.

Al resto de los países, incluídos los países que sufren un terremoto como Haití, ellos (Cuba) envían médicos, hospitales de campaña, maestros, etc. Entonces, la comparación les hace quedar a ellos, arrastrados por el suelo, eso es algo que no se puede permitir en este país, por lo cual tienen miedo que más allá de un ciudadano, en mi caso, de un actor que tiene acceso a las cámaras de televisión y a los medios de prensa. Es doblemente peligroso para ellos y entonces su estrategia ha sido pegarme un chillido y una voz para que yo me calle, pero no van a conseguirlo ni de mí, ni de todos los que pensamos igual.

Algunos medios le llaman portavoz de Fidel Castro , y utilizan un lenguaje incluso con cierta violencia. Usted ha dicho que ha habido un linchamiento mediático que puede acabar en linchamiento físico. ¿Por qué asegura esto?

En primer lugar, no soy portavoz de nadie más que de mí mismo y de mi propia ideología, y en cualquier caso preferiría mil veces ser portavoz de Fidel Castro que portavoz de Silvio Berlusconi, de George Bush, de Tony Blair, de José María Aznar, del Rey Mohamed VI de Marruecos, etc.

Esos grandes demócratas respetados en el planeta entero, respetados por las élites, no por los pueblos que lo que han hecho es intensificar el drama general que existe ahora mismo en el planeta. Desgraciadamente existen fanáticos en todas partes, y en este país ha quedado demostrado que existen, y muchos. De hecho estuvieron gobernando durante 40 años, muchos de ellos siguen en puestos de poder y, bueno, existe un cierto riesgo después de 10 días de insultos, de amenazas, de descalificaciones en la prensa, existe la posibilidad de que cualquier loco fanático por la calle decida que ese linchamiento mediático le sepa a poco y decida pasar a la acción y ejercer el linchamiento físico.

No creo que esto suceda, y de hecho, la mayoría de la gente que me ha abordado por la calle ha sido para agradecerme mis palabras, y para decirme que apoyan y que están, no conmigo, sino con todos los que pensamos de esta manera.

¿En qué medida lo que le ha sucedido haría parte de esa estrategia mediática y política, muy al uso hoy de criminalizar cualquier protesta o voz discordante con el sistema el sistema dominante a nivel mundial?

Bueno , yo creo que están pasando por una fase de mucho miedo porque no tienen, en absoluto, la seguridad de que su sistema se vaya a perpetuar como ellos quisieran.

Tienen indicios, como tienen todos, de que el pueblo se está empezando a despertar, de que sus mentiras están empezando a ser descubiertas, de que sus presuntos deseos de expandir la democracia por el planeta no son más que sus explícitos deseos de expandir su sistema capitalista y sus beneficios multimillonarios por todo el planeta, aún a costa de la vida, del sufrimiento, de la sangre y del dolor de millones de seres humanos.

Entonces, esta no seguridad de su propio sistema y este miedo a que los pueblos del mundo nos levantemos contra ellos, es lo que hace que, a la más mínima disidencia respecto al pensamiento único y obligatorio, sea necesariamente aplastado en el menor tiempo posible sin dar la oprtunidad a que otro pensamiento se pueda desplegar por el mundo.

De todas maneras, han dado muestras absolutas de su poca inteligencia, porque lo que consiguen mediante todo este acoso a mi persona ha sido todo lo contrario, que la gente se vaya dando cada vez más cuenta de quiénes son, de quiénes los apoyan y de cómo los medios de comunicación occidentales capitalistas son la bala del arma que está apuntando y disparando contra nosotros.

Ha recibido ataques, pero también solidaridad. ¿cómo interpreta el apoyo de artistas, como Miguel Bosé, a quien por defenderlo le han vetado su actuación en la comunidad de Valencia?

Una muestra más de la falta absoluta de libertad de expresión que existe en este planeta y en este país, en concreto. Yo puedo decir lo que quiera, Miguel Bosé ha dicho lo que le ha dado la gana, y no vamos a ir a la cárcel, no nos van a procesar, ni nada por el estilo, pero si nos van a, si pueden hacerlo, vetar como lo están haciendo con Miguel Bosé en sus conciertos, nos van a silenciar, no nos van a dar el acceso a los medios de comunicación, probablemente yo sufriré censura en mi trabajo, probablemnete habrán muchas productoras que no quieran contratarme, etc.

Hay muchas maneras de cercenar la libertad de expersión, que no son simplemente un juicio y una pena de cárcel, millones de maneras, y en este país nuestro están más que demostradas, simplemente mi solidaridad con Miguel Bosé, quien me llamó en estos días para decirme que cojía el relevo y que él sería ahora el blanco de la ira y del odio.

¿Cómo supo del caso Zapata y qué versión le dieron?

Pues supe del caso Zapata a las pocas horas, me imagino, de suceder, así como la ayuda cubana a Haití que ha sido la más importante ofrecida por ningún país del mundo, el pueblo haitiano y el sufrimiento ha sido absolutamente silenciado en este país. Todo lo contario ha pasado con la muerte de Orlando Zapata; de repente, ha sido la noticia más importante del planeta cuando muchas otras cosas terroríficas están sucediendo, entonces me enteré por la prensa oficial pero como yo nunca me conformo con leer la prensa oficial, es más, cada vez la leo menos, decidí investigar, llamar amigos, estar más informado sobre todo lo que sucede en Cuba, y la versión que se me dio es que Orlando Zapata había sido preso, para empezar, varios años antes que la denominada primavera negra cubana.

Es decir que no formaba parte de aquellos 70 y pico presos que se supone, de conciencia, encarceló el Estado cubano, sino que había sido encarcelado mucho antes y que había tenido una larga trayectoria de entradas y salidas de la cárcel por delitos comunes como fracturarle el cráneo a un ciudadano con un machete, etc. Esas fueron las noticias que yo tuve.

¿Y a qué atribuye eso que usted llama "paranoia desproporcionada" con todas las noticias que proceden de Cuba?

Creo que está más que demostrado, hay un libro maravilloso de Pascual Serrano que se llama Desinformación, donde muestra con pruebas contundentes como la prensa española sufre una paranoia absolutamente incontrolable y un odio visceral hacia la Revolución Cubana y hacia el pueblo cubano y está demostrado, en cientos y cientos de ejemplos, como se silencia lo bueno y como se potencia a la máxima expresión cualquier error que pueda cometer el Estado cubano, que se cometen mucho más y de una manera más brutal en la mayor parte de los países el mundo.

Otros países de la región están entre los que mayor número de sindicalistas y periodistas presos tienen, y con esto no se arma un escándalo. ¿ A qué se debe este doble rasero?

Bueno sí, efectivamente todos sabemos y es una noticia que se reduce a la mínima expresión en este país, lo que está sucediendo en Colombia, lo que está sucediendo con la fosa común que he comentado, con la represión brutal, es el país con mayor número de sindicalistas asesinados del mundo, con el mayor número de desaparecidos, con lo que conocemos como falsos positivos, lo que acaba de llamar el Gobierno de Colombia como falsos positivos que es un eufemismo como el de efectos colaterales para no llamar a las cosas por su nombre.

En el que el Gobierno colombiano le ofrece recompensas al Ejército por cada miembro de las FARC asesinado y esto ha llevado, como ya sabemos, entre otras cosas, a secuestrar campesinos pobres en el medio del monte, vestirlos como las FARC y asesinarlos para cobrar esa recompensa.

Todas esas cosas vienen de países que aquí se consideran democráticos y que son amigos de los medios de comunicación españoles, y por lo tanto, tiene muchos intereses. Y el hecho de silenciar todos estos sucesos hace que el Gobierno colombiano les dé y les abra las puertas a sus inversiones económicas, por lo cual se silencian absolutamente.

Creo que ese doble rasero es escandaloso en este país sobre todo lo que tenga que ver con los países presuntamente amigos o presuntamente enemigos.

El Partido Popular denunció de inmediato la muerte de Zapata, pero esta misma organización en enero último dijo que si los presos de ETA en huelga de hambre "llegaban hasta el final", Euskadi tendría "un problema menos". ¿Por qué estas declaraciones no recorrieron el mundo?

Si, efectivamente, dijeron incluso que cuando el preso De Juana Chaos estuvo en huelga de hambre durante casi tres meses, se llevaron las cucharas, cosas como que se pudra en la cárcel, que se muera, que no se le dé ningún tipo de asistencia porque es un perro y si se muere; efectivamente, el país tendría un problema menos.

Esta saña, esta falta de humanidad absoluta para, como por ejemplo, De Juana Chaos, se ha convertido en una declaración de amor hacia Orlando Zapata, por el que nadie absolutamente en este país se ha preocupado y entonces se ha convertido en un mártir y en un medio más contra el Estado cubano y contra su Revolución ejemplar.

¿Cuál es su reacción ante la postura de sindicatos de la Policía Nacional, que aseguran que usted "ha perdido el juicio" al denunciar que en España hay violaciones de derechos humanos y muertes en las cárceles?

Bueno, todas las declaraciones que yo he hecho al respecto de la situación de los derechos humanos en España, todas ellas, están avaladas por organismos internacionales a los que ni les doy ni les quito más veracidad que a cualquier otro organismo, pero esos organismos son los que ellos utilizan siempre para demonizar a otros países, por ejemplo, Amnistía Internacional, el relator contra la tortura de las Naciones Unidas, el laboratorio de la tortura de la Unión Europea.

Estos tres organismos internacionales han denunciado exactamente lo que yo he denunciado, lo que pasa es que todos estos informes se meten en un cajón y se publican como muchas otras noticias en una esquinita perdida en un periódico, y entonces, el miedo que ha tenido la Policía Nacional a que se sepan sus prácticas en las comisarías, en las cárceles españolas, es por el hecho de que un actor conocido lo diga públicamente, llega más a la población que estos otros informes. Desgraciadamente, porque considero mucho más digno tener en cuenta todos estos informes que están detallados y estudiados durante años que lo que yo pueda decir, aunque eso sea simplemente transmitir lo que esos informes dicen.

El miedo que tienen aquí es que una persona popular y conocida diga exactamente lo mismo, entonces la Policía española miente y me acusa a mí de haber perdido el juicio cuando los que pierden el juicio muy a menudo en las comisarias es la Policía Nacional.

Personalidades del mundo de la cultura en España firman un manifiesto redactado por la ''plataforma Contra la guerra de Afganistán'', que pide la retirada de las tropas ¿Por qué no causa revuelo y campañas mediáticas intensas la pérdida de vidas de civiles, inocentes, entre ellas mujeres y niños, en este conflicto en el cual España y otros países de Europa tienen tropas?

Pues es un fenómeno curioso, efectivamente cuando la guerra de Irak en el 2003, en España gobernaba el Partido Popular, un partido de extrema derecha, franquista, nacional, católico, muy perjudicial para los derechos sociales de nuestro país y el 90 por ciento de la población salió a la calle a decir que no queríamos intervenir en esa guerra.

Sin embargo, curiosamente, ahora gobierna el partido Socialista Obrero Español que, a mi juicio, no tiene nada de socialista ni nada de obrero, legitimisa la guerra de Afganistán diciendo que ha sido aprobada por las Naciones Unidas, cosa que es mentira, consigue convencer a la población de que lo que sucede allí adentro es radicalmente diferente a lo que sucedía en Irak, cuando, a mi modo de pensar, es exactamente la misma guerra, es más, la guerra de Afganistán comenzó antes que la guerra en Irak.

Esa lucha global contra el terrosimo puede hacer que el día de mañana yo o cualquiera de las personas que están viendo el programa puedan ser declaradas como terroristas simplemente por el hecho de no coincidir con su visión o con su manera de pensar o su manera de ver el mundo.

Entonces, curiosamente las manifestaciones que se están haciendo en contra de la guerra de Afganistán en España, están siendo muy minoritarias pero, a mi modo de ver es una vergüenza que la ministra de Defensa española, Carmen Chacón, nos diga que estamos en Afganistán para defender la dignidad y la libertad del pueblo afgano.

Creo que tal desfachatez debe ser condenada de manera radical y considero que toda esa gente debería estar siendo procesada por crímenes contra la humanidad y por crímenes de guerra, sin embargo, se pasean por el mundo recibidos por los jefes de Estado, reyes, príncipes , princesas y Gobiernos varios, como luchadores por la libertad.

Finalmente... ¿qué le recomendaría a Europa y en particular a España para que cambie ese prisma colonial con el que aún pretende mirar a Cuba y a América Latina?

Yo tengo muy pocas expectativas en los cambios que puedan llevar a cabo cualquier Gobierno europeo, en concreto, el Gobierno español, porque aún teniendo un Gobierno presuntamente progresista, las políticas económicas que son, a mi juicio, las que realmente determinan si una política es o no justa para con el pueblo, en este país son dictadas directamente por los banqueros internacionales, igual que sucede en Estados Unidos o lo que sucede en Alemania, Inglaterra o en Francia.

A parte de eso, tengo muy pocas expectativas por toda la trayectoria que ha tenido este país desde que murió el dictador, que ha sido seguidista absolutamente de todas las políticas macroeconómicas y dirigidas directamente desde Wall Stret.

Pero considero que ellos tienen el poder que nosotros les damos, ellos hacen y deshacen si nosotros se lo permitimos, creo que a quien hay que mandar un mensaje contundente es a los pueblos europeos, a los pueblos norteamericanos de que miremos un poco más lo que está sucediendo en Venezuela, lo que está sucediendo en Bolivia, lo que lleva muchos años sucediendo en Cuba, lo que está sucediendo con gran parte de los países latinoamericanos, que realmente considero que nos están dando un ejemplo de ciudadanía, un ejemplo de participación popular, un ejemplo de solidaridad, un ejemplo de cómo los Estados, con sus pueblos respaldándoles, tienen que pararles los pies al Fondo Monetario Internacional, pararles los pies a los bancos internacionales y pararles los pies a las políticas belicistas el mundo occidental, y obligarles a que emprendan un giro radical hacia la izquierda y obligarles, de alguna manera, puesto que el poder está en el pueblo, obligarles a redistribuir la riqueza como consideramos, la gente de izquierda, que debe hacerse.

Es decir, los beneficios para el pueblo y la libertad, la dignidad, el respeto a los derechos humanos, la libertad de expresión, jamás en la historia de la humanidad los derechos han sido regalados en bandeja, el pueblo ha tenido que luchar por ellos, en España, por ejemplo, la transición, tan cacareada, tan admirada en otras partes del mundo, no fue nada más que una bajada de pantalones respecto al régimen anterior.

Entonces, no se puede considerar que el pueblo español ha recuperado la libertad, sino que se nos ha prestado un trocito de esa libertad muy pequeño para que creamos realmente que somos un pueblo libre.

La libertad hay que pelearla, hay que lucharla y la muestra clara es la Revolución Cubana, entonces creo que, mediante medios pacíficos, que son en los que yo creo, debemos levantarnos, decirles a los gobiernos hasta aquí hemos llegado, queremos libertad, queremos socialismo, queremos reparto de la riqueza equitativo y queremos prosperidad para los pueblos del mundo.

Fuente: teleSUR


13 marzo 2010

Madrid sale hoy a la calle contra la guerra de Afganistán





La "Plataforma contra la guerra de Afganistán" saldrá hoy a la calle contra la guerra en este país, como lo hicieron en el año 2003 contra la guerra de Irak, ya que entienden que "no hay ninguna diferencia" entre ambas.

La Plataforma, integrada por varias organizaciones políticas y sociales, entre ellas IU y el PCE exige al Gobierno que abandone su retórica de "misiones de paz" o de "reconstrucción del país", y que "renuncie a la política de servidumbre al imperialismo multinacional", retirando las tropas allí destacadas como en su día hizo con las de Irak.

En rueda de prensa, Felicitas Velázquez, del PCE, aseguró que la guerra de Afganistán tiene "las mismas connotaciones que la guerra de Irak que tuvo para España como consecuencia los atentados del 11 de marzo", de los que hoy se cumplen seis años.

Por su parte, Jaime Aja, de IU, ha denunciado la hipocresía del Gobierno del PSOE, que en su día "retiró las tropas de Irak por la fuerza de las movilizaciones".

Sin embargo, ha añadido, "su participación en la guerra de Afganistán demuestra que está subsumido al imperialismo norteamericano y apoya sin ningún tipo de dudas las intervención de EEUU para obtener los recursos energéticos y los recursos estratégicos que suponen la intervención en este país".

Desde el Partido Humanista, Mayte Quintanilla, también se refirió a la "doble vara de medir del Gobierno" y ha asegurado que esta guerra "es un negocio" porque "la ocupación es para expoliar impunemente los recursos naturales: agua, gas, petróleo; y sirve al negocio indecente de multinacionales y fabricantes de armas".

Según Quintanilla, el envío de soldados al conflicto por parte del Gobierno, convierte a España en "sumisos cómplices de la matanza, de la injusticia y del expolio".

Tanto Quintanilla como Velázquez denunciaron que "en tiempos de crisis, el Gobierno está destinando 53 millones de euros diarios a gasto militar".

En el transcurso de la manifestación en Madrid, que se celebrará a las 19.00 horas del próximo sábado frente al Ministerio de Asuntos Exteriores, se leerá el manifiesto "Contra la guerra en Afganistán", en el que se denuncia que "algunos intentan presentar la ocupación liderada por EEUU como una misión de paz y reconstrucción, pero la triste realidad es otra", ya que "la inmensa mayoría de los recursos se destinan a fines militares".

En el mismo, la Plataforma solicita al Ejecutivo que "anule el envío de tropas, y que retire inmediatamente los efectivos que actualmente participan en Afganistán".

La campaña por la retirada de las tropas, que incluye manifestaciones en toda España el próximo día 20, cuenta con el apoyo de personalidades del mundo de la política como el coordinador general de IU, Cayo Lara, el diputado de IU Gaspar Llamazares -que asistirán a la manifestación-, según la Plataforma, o Joan Herrera de ICV; así como de la cultura: Rosa Regás, Almudena Grandes o Juan Diego Botto.

Fuente: La República.es


24 enero 2010

Jesucristo que estás en la mira





Las miras telescópicas de rifles empleados por soldados y marines estadounidenses, que incluyen a las utilizadas por las fuerzas especiales en Irak y Afganistán, así como las donadas para el entrenamiento del ejército iraquí, tienen grabadas citas del Nuevo Testamento. La empresa y contratista militar Trijicon, que fabrica los artefactos, anunció que dejará de grabar las citas bíblicas después de 30 años de hacerlo, sin quejas. Hace unos días se divulgó la existencia de éstas.

El Pentágono intentó primero desdeñar el asunto, pero luego aceptó “evaluarlo”. La compañía informó que enviará equipos para que las citas sean borradas de las miras, ya que el ejército y los marines tienen más de 300 mil de ellas. Todo parece indicar que las referencias bíblicas no valen tanto como para poner en riesgo contratos militares millonarios.

Las miras telescópicas, algunas con visión nocturna, muestran en bajorrelive las citas de la Biblia detrás del número de registro. Una es: “JN8:12”, en referencia a San Juan 8:12, la cual menciona un enunciado de Jesús: “Yo soy la luz del mundo: quien me siga no caminará en la oscuridad, sino tendrá la luz de la vida”. Otra mira tiene grabado “2Cor4:6”, en referencia a la segunda carta de San Pablo a los Corintios. Dice: “Para Dios, quien mandó que la luz brillara desde la oscuridad, ha brillado en nuestros corazones, para dar la luz del conocimiento de la gloria de Dios en la cara de Jesucristo”.

Cuando medios de comunicación abordaron el tema, voceros de varios estamentos de las fuerzas armadas y del Pentágono comentaron que “evaluarían la situación”, pero descartaron que se violara alguna regla gubernamental sobre el proselitismo religioso entre tropas estadounidenses.

En la empresa contratista se indicó que la práctica comenzó hace casi 30 años y que nadie se había quejado por ello.

Algunos críticos señalan que esto alimentará la percepción en países musulmanes de que Estados Unidos realiza una “cruzada” en sus invasiones bélicas. El general David Petreus, jefe del comando central encargado de las operaciones militares en Irak y Afganistán, comentó hoy en un foro en Wa-shington que “esta es una preocupación seria para mí y otros comandantes en Irak y Afganistán”.

David Brooks

Fuente: Página 12


12 enero 2010

La década empieza mal



Cualquier ciudadano del mundo que tenga el privilegio de no estar preocupado por la supervivencia de mañana y escuche, leea o vea las noticias —todo un privilegio, pues pertenece a una pequeña minoría de los 6,8 millones de seres humanos— tiene razones para estar perplejo y receloso. Y tendría aún más razones si supiera lo que no sale en los grandes medios de comunicación.

El día de Navidad un joven nigeriano estuvo a punto de hacer estallar un avión mientras éste se preparaba para aterrizar en la ciudad norteamericana de Detroit. Si hubiera tenido éxito, el fallido atentando habría matado a cientos de personas entre pasajeros, tripulantes y residentes de la zona donde el avión hubiese caído. La perplejidad es ésta: ¿cómo es posible que haya sucedido esto en el país detentor de las más sofisticadas tecnologías de vigilancia y seguridad, más aún cuando el joven extremista era conocido por los servicios secretos y había sido denunciado por su propio padre a las embajadas occidentales? ¿Cómo es posible que el país más poderoso del mundo haya puesto de manifiesto tal debilidad? El recelo es el siguiente: ¿cómo va a reaccionar ahora Estados Unidos? ¿Abrirá más frentes de guerra? Después de Iraq, Afganistán y Pakistán, ¿el siguiente será Irán, del que las noticias dicen que tienen planes para construir una bomba atómica, o Yemen, donde el joven se había entrenado? ¿Qué otros países serán los siguientes? ¿Podrá verse libre algún país de ser blanco de esta guerra?

La perplejidad se doblaría si llegase a la ciudadanía la noticia de dos especulaciones inquietantes: los servicios secretos corrieron el riesgo de dejar entrar al joven en Estados Unidos porque pretendían contratarlo como doble agente, tal y como se especula que ocurrió lo mismo con los servicios secretos daneses, que también conocían bien a quien intentó matar al caricaturista. Siguiendo el hilo de las especulaciones, la información sobre el joven nigeriano fue deliberadamente bloqueada para que el atentado ocurriera y generara una ola de revuelta que llevase a la opinión pública norteamericana no sólo a justificar más guerras en una región rica en petróleo, sino también a pensar que un presidente negro y de segundo nombre Hussein no les garantiza la seguridad y les está robando un país hecho por y para los blancos. ¿Especulaciones sin sentido? Lo más sorprendente de todo es que nadie piense en esto.

Y el recelo se convertiría en rebelión si el ciudadano común supiera: que, del mismo modo que Iraq no tenía armas de destrucción masiva, Irán no tiene ningún programa de bomba nuclear, hecho demostrado por 16 agencias del gobierno de Estados Unidos, y que, a pesar de ello, Israel y Estados Unidos continúan los preparativos para un ataque contra Irán; que los peligrosos enemigos de hoy fueron financiados ayer para destruir el nacionalismo emergente de izquierdas: Israel financió a Hamas contra el movimiento de liberación palestina y Estados Unidos financió a los talibanes contra el gobierno de izquierdas y sus aliados rusos; que la guerra supuestamente patriótica para defender la democracia está cada vez más obstaculizada por fuerzas mercenarias, para las que la guerra es un puro negocio —en el atentado con bomba del pasado 30 de diciembre en Afganistán, cometido por un doble agente jordano contratado por Estados Unidos para alcanzar el liderazgo de Al Qaeda—, dos de los «agentes» de la CIA muertos eran, de hecho, mercenarios de Blackwater Security, considerado el ejército mercenario más poderoso del mundo; que los mayores costes de la guerra, para quien la sufre, son aquéllos que no se cuentan como tal, del que un ejemplo trágico es la epidemia de cáncer y de bebés nacidos con deformidades que está asolando Iraq, relacionada con el uranio depositado en el suelo por las bombas «aliadas», un problema que, además, también comienza a afectar a los soldados aliados y a sus hijos; que en el centro de las desgracias venideras está uno de los pueblos más indefensos y abandonados del mundo, los palestinos, prisioneros en sus propio país a merced de un Estado ocupante, racista, con armas nucleares que nunca dejó inspeccionar, apoyado por un decadente centro del imperio y por Egipto, uno de sus más serviles lacayos.

Boaventura De Sousa Santos*

*Profesor de sociología en la Universidad de Coimbra (Portugal) y “Distinguished Legal Scholar” en la Universidad de Wisconsin en Madison.

Traducción: Antoni Jesús Aguiló
Revisado por: Àlex Tarradellas


Fuente: Tlaxcala


02 enero 2010

Seguridad y bienestar



Sí, estamos en un nuevo año. Lo habitual es que hablemos con optimismo, nos auguremos buenos tiempos y felicidades, en vez de revisar el año vivido y cavilar una vez más qué es lo que le pasa al mundo, que al parecer no aprende nada. O mejor dicho, los seres humanos no aprendemos nada. No, no es echar sombras sobre el futuro sino mirar hacia atrás para tratar de aprender algo, si somos capaces. O es que con sonrisas vamos a disimular lo que nos deparó el 2009: más pobreza en el mundo, más violencia, más represión, más abuso de la naturaleza.

¿Por qué en vez de saludar el nuevo año a cohetazo limpio no se hacen asambleas en todos los barrios para comenzar la discusión de cómo resolver los problemas comunales? Por ejemplo. ¿O en vez de ponernos a rezar no comenzamos a discutir en los templos cómo organizarnos para terminar con las villas miseria o los niños desnutridos? ¿O en vez de esa noche mirar por TV el baile del caño, no exigir que esa noche la pantalla discuta los grandes problemas de la humanidad, como la ley del aborto, por ejemplo?

Claro, pedir algo así, de pronto, mueve a sonrisas comprensivas pero, en el fondo, burlonas. Pero igual mi primer artículo del 2010 lo voy a dedicar a los dos últimos hechos que me llenaron de ira. Sí, de ira, de rabia, de desolación, de impotencia. Dos hechos, uno ocurrido en Afganistán pero del que son culpables los alemanes, país al cual conozco como si aquí hubiera nacido, y el otro, en la Argentina, la querida tierra tan humillada por los propios argentinos.

Kundus. Una tragedia. En Afganistán. Una tragedia de la que fueron culpables los militares alemanes. Les llegó la información de que talibán se habían robado dos camiones-tanque de combustible. Que esos camiones se hallaban detenidos en Kundus, rodeados de gente. Y entonces resolvieron bombardear el lugar. Como se puede leer en la orden escrita del coronel Georg Klein, se dispone “por medio de la fuerza aérea exterminar a los subversivos” (textual).

Exterminar, nada menos. Fueron los aviones y bombardearon el lugar con toda precisión. Resultado: 140 muertos, la mayor parte mujeres y niños. Los norteamericanos se lavaron las manos, por supuesto: “fueron los alemanes”, dijeron. Y comenzó la investigación. Resultado: no se sabe si los que robaron los dos camiones-tanque eran talibán o no. Luego se supo que llevaron esos camiones para repartir el combustible de los tanques entre la población civil, que concurrió al lugar para recibir esa ayuda. La pagaron con su muerte. Fueron “exterminados”. Cuando la noticia se supo en todo el mundo, el ministro alemán de Defensa trató de restarle importancia. Y los generales, también. Pero el hecho no se pudo tapar, llegó al Parlamento alemán. Y ahí se desató toda la polémica. Que en el fondo es preguntarse: ¿qué hacen tropas alemanas en Afganistán? ¿Es otra cosa que ayudar a la intervención de Estados Unidos? Porque Alemania no tiene absolutamente nada que ver con la situación interna de ese país asiático. Por supuesto tampoco Estados Unidos, pero esto ya es una “costumbre”: Palestina, Irak, Afganistán, para no mencionar Latinoamérica. Diversos sectores de Alemania iniciaron una profunda protesta. Ningún soldado alemán tiene que levantar sus armas contra ninguna población civil fue la base de esa protesta. El nuevo ministro de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, no tuvo otra salida que pedirle la renuncia al comandante de la fuerza enviada y suspender al coronel Klein. Y el gobierno alemán anunció que se les pagará indemnización a las familias de las víctimas. Sí, está bien, pero con eso no se recuperan las vidas. Niños. Niños murieron bajo las bombas y las metrallas de europeos que nada tienen que hacer en esas tierras. La indignación popular fue muy grande. Pero los muertos, muertos están.

Tal vez el título periodístico que llegó más hondo fue: “Guernica, Lidice, Kundus”. Tres poblaciones destruidas en la historia por los militares alemanes. Guernica, bombardeada por la Luftwaffe de Hitler en la Guerra Civil Española, para favorecer al fascista Franco. Esa población vasca fue devastada totalmente bajo las bombas nazis el 26 de abril de 1937. Y fuego rasante de ametralladoras. Cuarenta toneladas de bombas. Picasso hizo inmortal ese crimen en su cuadro inigualable: Guernica. Sus imágenes lo dicen todo. Un cuadro que es el mejor testimonio para denunciar la vaciedad, lo estólido de la sinrazón militar. Un cuadro que tendría que estar en todos los colegios militares y cuarteles para enseñarles hasta qué punto de la insensatez y la vaciedad lleva la filosofía de las armas. Guernica, 1654 muertes: madres corriendo con sus hijos. Pero... Picasso.

Luego de Guernica, Lídice; la aldea de la Bohemia, cercana a Praga. En 1942 cae muerto Heydrich, el SS, el fanático jefe racista nazi que dictaba la pena de muerte guiñando el ojo. Un valiente le salió al paso y lo mandó al infierno. En Lídice. Y vendrá la venganza de los ocupantes nazis, con Himmler a la cabeza: todos los hombres mayores de 15 años fueron fusilados. Las mujeres fueron enviadas todas al campo de concentración de Ravensbrück, a las madres se les quitaron los hijos, los que fueron “repartidos”, como hicieron los militares argentinos del ’76 al ’83, los “desaparecedores”, buenos alumnos, los mejores, de aquellos pérfidos uniformados en el racismo y el “orden”.

En Guernica existe hoy el Centro de la Paz, donde trabajan estudiantes alemanes que se niegan a hacer el servicio militar y deben realizar entonces un “servicio civil” y para ello eligen el lugar español, donde sus antepasados cometieron uno de los peores crímenes de la humanidad.

La masacre de Kundus, en Afganistán, se ha tratado de solucionar, como decimos, con el dinero indemnizatorio a las familias de las víctimas y con el retiro de los militares culpables. Y la señora Angela Merkel, primera ministra alemana, en su mensaje de primero de año, ayer, ha querido tapar todo diciendo: “Pienso en la tarea de nuestros soldados, policías y civiles de reconstrucción en Afganistán, que sigue siendo muy importante para nosotros: crear seguridad y estabilidad en Afganistán de manera que de allí no provenga peligro para nuestra seguridad y nuestro bienestar. Esa es su misión”.

Seguridad. Bienestar. Uno se pregunta: ¿pero es que el mundo siempre pensó así? ¿Sólo en Seguridad y Bienestar? ¿No en respeto a la vida? La señora Merkel es la principal representante del Partido Demócrata Cristiano. Demócrata y cristiana. Se tiran bombas en Afganistán por el bienestar y la seguridad. Pensar que Alemania tuvo filósofos como Kant, pensadores y poetas como Goethe y Schiller, mártires del pueblo como el místico Thomas Müntzer, el revolucionario de la huelga de campesinos. Y hoy se trata de pensar en el bienestar y la seguridad. ¿Es el sistema económico que nos hace pensar así? ¿Seguridad y bienestar en vez de paz y justicia para todos?

Pero quedémonos con esa pregunta y vayamos a la Argentina. La tierra tan querida. Me invade una gran tristeza y un indescriptible disgusto cuando me llega la noticia de pocos días antes de Navidad, los argentinos –cristianos y occidentales– continuaron una vez más con la agresión de los pueblos originarios en las tierras donde viven desde hace siglos. Esto ocurrió el 21 de diciembre en La Angostura, cuando un grupo de integrantes de la comunidad Paichil Antreao fue agredido por el terrateniente estadounidense William Henry Fischer, quien iba acompañado por policías de Villa La Angostura y grupos especiales de represión. Tres de los mapuches fueron brutalmente golpeados, baleados, detenidos e incomunicados. Y denunciaron que les “plantaron” armas, para poder así procesarlos. Sí, la misma policía neuquina que fue autora de la muerte del maestro Fuentealba. Todo esto vino después de la destrucción de las viviendas de la comunidad. Es impresionante ver –se dieron en Europa– los videos de cómo la policía, con sierras y martillos, destruye las casas de madera de los pueblos originarios. En vez de atender a esas familias, se las persigue de la peor manera. Uno se pregunta: ¿qué gobernantes son esos que permiten o mandan a ejecutar tales atentados contra la dignidad de los pueblos? Esto tiene que pasar a ser un tema nacional. No puede ser que, en el caso que relatamos, se permita a un acaudalado empresario norteamericano “limpiar” –como dicen ellos– las tierras donde habitan desde hace miles de años los pueblos originarios de estas latitudes. Para qué tenemos jueces, diputados, senadores y gobernadores sino para defender la vida y la dignidad de sus habitantes y no los intereses de los que tienen el bolsillo gordo y compran todo, hasta la última dignidad de los pueblos. Se nota también que en la Argentina nos domina el código de la “seguridad y el bienestar” y no la defensa de la vida y la naturaleza.

Antes que seguridad y bienestar, Dignidad y Etica.

Osvaldo Bayer
Desde Bonn, Alemania

Fuente: Página12


08 noviembre 2009

Del heroísmo a la heroína



Es notorio que las tropas estadounidenses que combatieron en Vietnam no les hacían asco a las drogas. Menos ahora en Afganistán. Es la primera vez que ocupan un país productor de opio, padre de la heroína, y de ella se sirven para uso personal y no solamente: el paquetito que se puede comprar por 30 dólares a pocos pasos de la base aérea norteamericana de Bagram, al norte del país, rinde centenares de dólares en las calles de Nueva York. Lo comprobó el periodista independiente Shaun McCanna cuando filmaba un documental in situ (www.salon.com, 7-8-09). Después de todo, Afganistán es el origen del 93 por ciento de la heroína que se produce en el mundo. Era: tanta producción abarató el artículo y los campesinos afganos han reducido algo su cultivo.

No siempre fue así. A mediados de los ’70 no había adormideras opiáceas en Afganistán ni en Pakistán. Todo cambió con la invasión soviética en 1979: el entonces presidente Jimmy Carter dio luz verde a la operación encubierta de la CIA destinada a financiar y armar a la resistencia afgana. En las zonas que iban liberando, los mujaidines ordenaban a los campesinos que cultivaran opio para pagar el “impuesto revolucionario” y se instalaron laboratorios de elaboración de heroína en la frontera afgano-paquistaní protegidos por la CIA y el servicio de espionaje de Pakistán. Resultado: el fiscal general estadounidense William French Smith declaraba en 1981, apenas dos años después, que de allí provenía el 60 por ciento de la heroína que se consumía en EE.UU. (sonic.net, agosto-septiembre de 1997). Qué rapidez. No comparable, sin embargo, a la que se observa desde la ocupación de Afganistán.

El gobierno talibán, curiosamente, había reducido en un 90 por ciento el área cultivada con la adormidera. Desde el 2001, año de la invasión, las tierras sembradas se multiplicaron por 15: pasaron de 8000 hectáreas a 123.000 en el 2009 (Afganistán Opium Survey 2009, Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, septiembre 2009). Los ingresos generados por el tráfico de la droga afgana son considerables. “El comercio de los opiáceos afganos proporciona una gran parte de los ingresos a escala mundial de los narcóticos, cuyo monto estimado por las Naciones Unidas es de 400 a 500 mil millones de dólares anuales”, señaló el especialista Miguel Chossudovsky (www.globalresearch.ca, 12-7-04). Hoy, tal vez más. Son de imaginar los intereses comerciales y financieros, legales e ilegales, que manejan este botín.

Chossudovsky señala que, si se toma en cuenta que el narcotráfico ocupa el tercer lugar, después del petróleo y de la venta de armas, en cuanto a las ganancias que arroja la comercialización de productos a nivel mundial, los poderosos grupos de negocios aliados al crimen organizado compiten por el control estratégico de las rutas de la heroína, no menos importantes que las petroleras y las armamentistas. ¿Habrá sido éste otro incentivo que alimentó la invasión y ocupación de Afganistán? Los talibán se están tomando la revancha: venden heroína barata a las tropas estadounidenses, desgastadas por las misiones de combate y, sin embargo, con bastantes horas libres por día en las que hay que entretenerse. ¿Con heroína? Por qué no.

McCanna compró heroína una docena de veces con absoluta libertad mientras realizaba su documental sobre la muerte en circunstancias sospechosas del soldado John Torres, que había escrito a su familia acerca de los problemas de drogadicción en la base aérea de Bagram. Aunque un portavoz de la base, el mayor de ejército Chris Belcher, había emitido un comunicado en el que indicaba que “son escasos los informes sobre el uso de drogas o de alcohol (entre los efectivos norteamericanos) que recibe la policía militar”, McCanna no pudo hablar con tres veteranos que recibían tratamiento por drogadicción, como se le había prometido. Los únicos datos oficiales del Departamento de asuntos relativos a los veteranos mostraban que no existían –o eran pocos– los casos de consumo de heroína por las tropas estadounidenses en Afganistán. Quién sabe.

El general de cuatro estrellas (R) Barry McCaffrey, zar de las drogas bajo la férula de Bill Clinton, confesó no hace mucho que el uso de drogas entre las filas de ocupantes norteamericanos se había duplicado en los últimos cuatro años. Si se aumentara el número de efectivos trasladados de Irak a Afganistán, agregó, muchos más “meterían la nariz (en la heroína) y les va a gustar” (www.thedailybeast.com, 4-11-09). Si Obama decide finalmente destinar 40.000 militares más a una guerra que ya dura ocho años, los estará exponiendo a la muerte por droga o plomo. Pero se sabe que a la Casa Blanca poco le importa ese detalle, empeñada, como está, en “la lucha por la libertad y la democracia” en todo el mundo.

Juan Gelman

Fuente: Página 12


23 octubre 2009

OTAN evalúa misión militar en Afganistán





Enfrentados al creciente rechazo internacional, los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) analizan hoy por segundo día consecutivo su misión militar en Afganistán.

Aunque la posibilidad de soluciones concretas ha sido descartada debido al carácter informal de la cita, el envío de tropas adicionales a territorio afgano sigue acaparando la atención dentro y fuera de la misma.

La agenda de los ministros de Defensa de los 28 países miembros de la OTAN contempla además el análisis de la situación financiera del bloque y la nueva estrategia de defensa antimisiles.

El secretario general de esa organización, Anders Fogh Rasmussen, admitió la víspera que Afganistán representa el problema más complejo enfrentado por la Alianza Atlántica en toda su historia.

Rasmussen dijo que el costo de la misión militar ha sido demasiado alto desde la llegada en 2001 a esa nación asiática, donde según fuentes oficiales, perdieron la vida mil 445 soldados de los países aliados.

A pesar de haberse mostrado cauteloso con el envío de más tropas, insistió en la necesidad de extender la permanencia de los uniformados en territorio afgano pues "el costo de la inacción sería más alto".

Los miembros de la OTAN han manifestado sus reservas sobre el eventual embarque de unos 40 mil soldados adicionales que integrarían la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) en Afganistán.

El rechazo de la opinión pública a la misión de la ISAF y la controversia desatada en el seno de la propia organización noratlántica en relación con sus escasos resultados obstaculizan el concilio de una estrategia común de cara al futuro.

Fuente: PL

10 octubre 2009

Premio a las promesas y las buenas intenciones





El Comité que concede el Premio Nobel de la Paz acaba de anunciar su sorpresivo veredicto. Hasta el propio galardonado se levantó sobresaltado e incrédulo con la noticia. Con apenas nueve meses en el poder y poco concreto que mostrar, Barack Obama se ha convertido en el tercer presidente norteamericano que ha ganado el controvertido premio.

Randy Alonso Falcón

Los decisores ungieron a Obama con el galardón por su vocación a la desnuclearización y el nuevo “clima que creó en las relaciones internacionales”. Subrayaron su gestión de una “diplomacia multilateral” y la ponderación del rol que cumplen instituciones internacionales como Naciones Unidas.

Asimismo, manifestaron que Obama privilegia el “diálogo” y la negociación como instrumentos de resolución de conflictos. ”Gracias a la iniciativa de Obama Estados Unidos tiene un rol más constructivo en el desafío por el cambio climático”, sostuvo el comité.

En su primera declaración, la Casa Blanca dijo que Obama está “honrado” con la decisión del comité noruego de asignarle el Premio Nobel de la Paz. La sede gubernamental norteamericana se manifestó “completamente sorprendida” por la decisión.

El portavoz del gobierno, Robert Gibbs, fue el encargado de comunicar al presidente la determinación del comité noruego, y dijo que Obama “acepta con humildad el reconocimiento”.

Tras la sorpresa se han desatado las reacciones. Desde las amables frases de los colegas mandatarios hasta los muchos cuestionamientos de la comunidad internacional.

En Oslo, patria del galardón, a pesar de que la prudencia al comentar las decisiones del Comité Nobel noruego forma parte de las buenas maneras entre los políticos del país, las críticas han sido inmediatas.

“Estoy atónita. Sólo está empezando”, criticó la jefa de la oposición, la conservadora Erna Solberg, subrayando la controversia por el poco tiempo de presidencia que lleva el mandatario norteamericano.

Su colega Siv Jensen, del populista de derechas Partido del Progreso, opinó: “Uno sólo puede premiar gestiones por la paz llevadas a cabo, no esperanzas y expectativas”.

El portavoz de Aministía Internacional en Noruega, John Egen, apuntó otro problema: “A fin de cuentas, Obama también es responsable de liderar la guerra de Estados Unidos en Afganistán”.

Otros comentaristas calificaron la decisión del consejo de “inocente” y señalaron que Obama, más que premios, necesita más resultados políticos concretos.

En twitter, los internautas dicen que este es un Nobel preventivo: Barack te lo llevas por adelantado, ahora ¡gánatelo!

Obama empezó a sacar a las tropas estadounidenses de Iraq, pero Estados Unidos sigue empantanado en el frente afgano, donde la situación se degrada rápidamente y están muriendo ahora más civiles que nunca.

Desde el 1 de enero al 30 de junio, se registraron 1.013 civiles muertos, “comparados con los 818 del mismo período en 2008 y 684 en 2007″. Es decir, como la administración Obama se ha decantado por la escalada de la guerra y ha enviado más aviones y miles de soldados a Afganistán, la cifra de muertos civiles se ha disparado hasta el 24%.

Las cifras de ataques aéreos tampoco recogen los cientos de hombres, mujeres y niños que han muerto este año asesinados por los ataques con misiles lanzados desde aviones teledirigidos Predator sobre la frontera en las zonas tribales de Pakistán. La insurgencia contra los ocupantes cuenta con el apoyo de la población étnica pastún de la región. Como represalia, el ejército estadounidense está emprendiendo una campaña sistemática de terror y asesinatos contra ellos.

También sus intentos de conciliación en Oriente Medio, que convirtió en una de sus prioridades, están estancados. Las misiones de su enviado especial George Mitchell para reavivar el proceso de paz chocan con la negativa de Israel a cesar la colonización de los territorios ocupados.

En la misma semana en la que se ha concedido a Obama el Premio Nobel de la Paz, el Senado de Estados Unidos ha aprobado el presupuesto militar más grande de la historia con 626 mil millones de dólares y se ha conocido a través de la ABC News que las fuerzas militares estadounidenses podrían estar acelerando los planes para un posible ataque a instalaciones nucleares iraníes

El Pentágono obtuvo recientemente la aprobación del Congreso para asignar millones de dólares de los gastos de defensa al desarrollo de una bomba destructora de búnkeres conocida como “Penetrador Masivo de Artillería”. La bomba está diseñada para impactar en blancos subterráneos de gran profundidad. Se dice que tendría poca utilidad en las operaciones militares de Iraq o Afganistán, pero que sería ideal para atacar instalaciones subterráneas iraníes.

El premio, que consiste en un millón de euros, una medalla y un diploma, será entregado el 10 de diciembre en Oslo, en el aniversario de la muerte del fundador, el industrial y filántropo sueco Alfred Nobel. En esa fecha se estará desarrollando la Cumbre sobre el Clima en Copenhague, a la cual Obama deberá llegar con algo más que promesas. Las graves crisis que está viviendo la humanidad necesitan de mucho más que buenas intenciones.

Adolfo Pérez Esquivel: “Obama debe ser coherente entre lo que dice y lo que hace”

Mi primera reacción es de sorpresa, pero espero que esta designación le refuerce la gobernabilidad ya que hasta el momento no ha hecho casi nada de lo que se ha propuesto, lo que pone en evidencia que Obama llegó al gobierno pero no al poder.

En ese sentido quiso cerrar las cárceles de Guantánamo (Cuba) y Abu Ghraib (Iraq) y no pudo, quiso reformar el sistema sanitario de su país y no pudo, pero resulta que quiere instalar siete bases militares en Colombia, lo que es una amenaza y no contribuye a la paz. Aunque estas cuestiones van más allá de Obama, pues el poder real en Estados Unidos lo manejan otras fuerzas.

De todas maneras, creo que Obama es una persona de buena voluntad y esperemos, démosle tiempo para ver si es coherente entre lo que dice y lo que hace.

Fuente: CubaDebate

08 octubre 2009

¿Democracia? ¿Qué?



Es notorio y hace mucho que la Casa Blanca se entretiene en apoyar golpes de Estado y/o dictaduras, de Somoza a Musharraf, de Pinochet y Videla al propio Saddam Hussein en su momento, de Trujillo y Stroessner a la monarquía saudí y un largo etcétera. Obama ha utilizado un recurso que rara vez se emplea: el sostén irrestricto a un régimen que se repite gracias a un fraude electoral de dimensiones abrumadoras: el presidente afgano Hamid Karzai cumplirá un segundo mandato, bendecido por Washington.

Los indicios de la farsa comicial en Afganistán no escaseaban, pero el ex diplomático estadounidense Peter Galbraith, hijo del economista, precisó sus alcances el domingo pasado: manos desconocidas –seguramente no para Karzai– depositaron en las urnas un tercio de los sufragios que le dieron el triunfo en la primera vuelta. Galbraith sabía de qué hablaba: había sido hasta unos días antes el segundo de la misión del Consejo de Seguridad de la ONU enviada a Kabul para asegurar que las elecciones fueran “libres, justas y transparentes”. Encontró que no era así y su jefe, el diplomático noruego Kal Eide, lo renunció por testigo discutidor y molesto.

Eide le había ordenado, antes de las elecciones, que no insistiera en su opinión de que Karzai usaría las casillas instaladas en zonas inestables para cometer fraude. “En otras fases críticas del proceso electoral también se me ordenó que pasara por alto esa cuestión”, señaló el renunciado (www.washingtonpost.com, 4-10-09). Agregó: “Mi equipo recogió evidencias de centenares de casos de fraude en todo el país y, lo que es más importante, reunió información sobre el recuento de sufragios en las provincias claves del sur, donde aparecieron pocas personas en las casillas, pero se registró un elevado número de votos. Eide nos ordenó que no compartiéramos esos datos con nadie, incluida la Comisión de Denuncias Electorales (CDE), una institución afgana auspiciada por la ONU que tiene el mandato de investigar el fraude”. La reelección de Karzai ya venía asegurada.

La Casa Blanca lo ratificó a fines de septiembre en un reunión que Hillary Clinton mantuvo con Rangin Dadfar Spanta, ministro de Relaciones Exteriores de Afganistán: le manifestó que había acordado con sus colegas de la OTAN “que Karzai sería presidente aunque la investigación sobre el fraude le impidiera ganar sin una segunda vuelta” (www.newstatesman.com, 29-9-09). La democrática Casa Blanca tiene, al parecer, una concepción muy particular de la democracia.

El resultado preliminar le otorgó a Karzai el 54,6 por ciento de los votos, contra el 28 de su principal contendiente, Abdullah Abdullah, pero si al primero se le descontara el 1,1 millón de votos, producto estimado del fraude, difícilmente sería electo en la primera vuelta. La Constitución afgana establece que para ello hace falta la mitad de los sufragios emitidos más uno. Pero no habrá segunda vuelta, Eide se ha encargado de que así sea.

La CDE emitió un nuevo reglamento especialísimo: de las muestras de las casillas de las que los votos se volverán a recontar –un 10 por ciento del total– se determinará el porcentaje de votos válidos que resultaren fraudulentos y éste se descontará de la votación total de cada candidato sin importar el origen de la trampa (Reuters, 5-10-09). Dicho de otra manera: si se le restara a Karzai un 20 por ciento de los votos, lo mismo les sucederá a Abdullah Abdullah y a los otros 38 aspirantes a la presidencia que se anotaron para los comicios del 20 de agosto. Sería un milagro que el presunto electo obtenga menos del 50 por ciento.

El general Stanley McChrystal, comandante en jefe de las tropas invasoras, también abogó por Karzai. “La estrategia militar y política de EE.UU. se centra cada vez más en darle legitimidad al gobierno de Hamid Karzai”, informa The Guardian (www.guardian.co.uk, 23-9-09). Pero diplomáticos y observadores –agrega el periódico británico– estiman que el fracaso de la reciente elección presidencial “ha destruido la estrategia de Obama para Afganistán al primer obstáculo... los comicios han llevado a un primer plano la inquietud por la corrupción y la legitimidad”. Para McChrystal, la solución estriba en enviar antes de fin de año de 30.000 a 40.000 efectivos más al país invadido, en el que había ya 58.000 al 30 de junio. Para no hablar de los 74.000 mercenarios, cuya cuantía supera con creces a la de las tropas regulares estadounidenses (The Wall Street Journal, 22-8-09).

La actividad guerrillera de los talibán se mantiene después de ocho años de guerra y el mes de septiembre fue nefasto para los invasores. El muy inglés International Council on Security and Development acaba de publicar un mapa de Afganistán en el que se establecen las zonas de acción insurgente: es constante en un 80 por ciento del territorio y discontinua en otro 17 por ciento (www.icosgroup.net, 10-9-09), casi todo el país. Esto no se arregla con más tropas.

Juan Gelman

Fuente: Página 12