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22 mayo 2012

Tribunal Permanente de los Pueblos en Ciudad Juárez




Durante los días 27, 28 y 29 de mayo, se efectuará en Juárez la audiencia inicial del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), sección México, que lleva por título "Libre comercio, violencia, impunidad y derechos de los pueblos, 2011-2014".


Ciudad Juárez es el epicentro del temblor de horror que sacude México; también lo es de la resistencia ciudadana a la insensata guerra contra las drogas de Felipe Calderón. Temor y esperanza, amnesia y memoria, parálisis y acción atraviesan y forman parte de la vida cotidiana de los habitantes de Juaritos.


Mujeres desaparecidas, defensores de derechos humanos asesinados, jóvenes detenidos arbitrariamente por la policía y el Ejército, trabajadores de la maquila despedidos por reclamar condiciones de trabajo humanas son el pan nuestro de cada día en la ciudad. También lo son los reclamos enérgicos de las madres de víctimas, la organización para la defensa de los intereses, la documentación valiente de las tropelías y los abusos de la autoridad.


Ciudad Juárez ejemplifica los males del libre comercio salvaje que azotan a todo el país. El modelo de desarrollo maquilador, depredador de recursos humanos y ambientales, ha florecido allí sin políticas de amortiguamiento social. La destrucción del medio ambiente es proverbial, como lo es la descomposición del tejido social.


Un ejército de niños y jóvenes, muchos de ellos hijos de madres solteras que laboran de obreras de la planta de ensamble, crecen en viviendas sin equipamiento urbano suficiente y sin lugares para recreación, sin más futuro que sobrevivir integrándose a las bandas. Urbe fronteriza, es zona de paso de mano de obra indocumentada y de estupefacientes. La producción maicera del estado y las familias que viven de ella, están cercadas por las importaciones desleales del cereal estadunidense. En una historia de horror sin fin, más de 300 mujeres han sido asesinadas, después de ser secuestradas, torturadas, violadas y mutiladas.


Pero en Juaritos está sembrada también la semilla de la indignación. Los jóvenes se niegan a que el miedo paralice sus vidas. Toman las calles para protestar y para divertirse. Los familiares de las víctimas nombran a sus muertos y exigen justicia. En amplias capas de la sociedad se demanda poner fin a la militarización del país.


El último episodio de esa resistencia se celebrará este 27, 28 y 29 de mayo. Durante esos días se efectuará en Juárez la audiencia inicial del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), sección México, que lleva por título Libre comercio, violencia, impunidad y derechos de los pueblos, 2011-2014. Aunque en la reunión se documentará y analizará lo que sucede en todo el país, los juarenses son los anfitriones del acto.


Asistirán delegados de todo México. Una parte de ellos llegará hasta aquella ciudad como parte de una caravana que partirá de la ciudad de México el 24 de mayo. Durante el trayecto, a bordo de varios camiones, los delegados participarán en debates y reuniones en Atenco, Tlaxcala, San Luis Potosí, Zacatecas, Saltillo y Chihuahua, para discutir la problemática que se abordará en Juárez.


En la urbe fronteriza, seis jurados escucharán denuncias de las siete audiencias temáticas que conforman el TPP: 1) guerra sucia como violencia, impunidad y falta de acceso a la justicia; 2) migración, refugio y desplazamiento forzado; 3) feminicidios y violencia de género; 4) violencia contra los trabajadores; 5) violencia contra el maíz, la soberanía alimentaria y a autonomía, y 7) desinformación, censura y violencia contra los comunicadores.


Los jurados internacionales que analizarán las denuncias, muchos de ellos destacados juristas, provienen de países como Francia, Brasil, España, Australia y Argentina, y tienen una larga historia en la labor de documentar arbitrariedades de los estados. Es el caso de la francesa Mireille Fanon Mendes France, hija del célebre siquiatra y revolucionario Franz Fanon, que es presidente de la Fondation Frantz Fanon, integrante de la International Association of Democratic Lawyers, y ha sido nombrada miembro del Grupo de trabajo de expertos sobre afrodescendientes de Naciones Unidas. Y de Gill Boheringer, que fue decano de la Macquarie Law School de la Macquarie University de Sydney, Australia, director del Center for the Critical and Historical Study of the Common Law, y miembro del comité editorial de la Alternative Law Journal (Australia) y del Editorial Boards of the Australian Journal of Law and Society.


Algunos de los jurados tienen larga trayectoria como defensores de derechos humanos. Por ejemplo, la argentina Nora Cortiñas es titular de la cátedra de poder económico y derechos humanos y doctora honoris causa por la Universidad Libre de Bruselas, Bélgica, y de la Universidad de Salta, por su trayectoria en defensa de los derechos económicos y sociales de la población argentina. También el de su paisano, el abogado Alejandro Teitelbaum, representante desde 1985 hasta 2006 ante los organismos de las Naciones Unidas con sede en Ginebra, de la Federación Internacional de Derechos Humanos y de la Asociación Americana de Juristas.


Aunque no estará presente en esta ocasión en Juárez, como jurado del TPP participa también un mexicano excepcional: Luis Villoro. Con mucho uno de los pensadores críticos más brillantes y comprometidos del país, el académico mexicano es filósofo, investigador y catedrático, y ha sido diplomático.


Ellos, junto al brasileño Eder Ferreira, al español Antoni Pigrau Sol y la argentina Graciela Daleo, escucharán los horrores que cotidianamente se viven en Ciudad Juárez y en el resto del país, que han conducido al Estado mexicano a ser sentado en el banquillo de los acusados de este tribunal ético.


Luis Hernández Navarro


Fuente: La Jornada

21 abril 2011

Educando con el ejemplo


La escuela del mundo al revés es la más democrática de las instituciones educativas. No exige examen de admisión, no cobra matrícula y gratuitamente dicta sus cursos, a todos y en todas partes, así en la tierra como en el cielo: por algo es hija del sistema que ha conquistado, por primera vez en toda la historia de la humanidad, el poder universal. En la escuela del mundo al revés, el plomo aprende a flotar y el corcho, a hundirse. Las víboras aprenden a volar y las nubes aprenden a arrastrarse por los caminos.

Los modelos del éxito

El mundo al revés premia al revés: desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo. Sus maestros calumnian a la naturaleza: la injusticia, dicen, es ley natural. Milton Friedman, uno de los miembros mas prestigiosos del cuerpo docente, habla de "la tasa natural de desempleo". Por ley natural, comprueban Richard Herrnstein y Charles Murray, los negros están en los más bajos peldaños de la escala social. Para explicar el éxito de sus negocios, John D. Rockefeller solía decir que la nuturaleza recompensa a los más aptos y castiga a los inútiles; y más de un siglo después, muchos dueños del mundo siguen creyendo que Charles Danvin escribió sus libros para anunciarles la gloria.

¿Supervivencia de los más aptos? La aptitud más útil para abrirse paso y sobrevivir, el killing instinct, el instinto asesino, es virtud humana cuando sirve para que las empresas grandes hagan la digestión de las empresas chicas y para que los países fuertes devoren a los países débiles, pero es prueba de bestialidad cuando cualquier pobre tipo sin trabajo sale a buscar comida con un cuchillo en la mano. Los enfermos de la patología antisocial, locura y peligro que cada pobre contiene, se inspiran en los modelos de buena salud del éxito social. Los delincuentes de morondanga aprenden lo que saben elevando la mirada, desde abajo, hacia las cumbres; estudian el ejemplo de los triunfadores y, mal que bien, hacen lo que pueden para imitarles los méritos. Pero "los jodidos siempre estarán jodidos", como solía decir don Emilio Azcárraga, que fue amo y señor de la televisión mexicana. Las posibilidades de que un banquero que vacía un banco pueda disfrutar, en paz, del fruto de sus afanes son directamente proporcionales a las posibilidades de que un ladrón que roba un banco vaya a parar a la cárcel o al cementerio.

Cuando un delincuente mata por alguna deuda impaga, la ejecución se llama ajuste de cuentas; y se llama plan de ajuste la ejecución de un país endeudado, cuando la tecnocracia internacional decide liquidarlo. El malevaje financiero secuestra países y los cocina si no pagan el rescate: si se compara, cualquier hampón resulta más inofensivo que Drácula bajo el sol. La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado. Los organismos internacionales que controlan la moneda, el comercio y el crédito practican el terrorismo contra los países pobres, y contra los pobres de todos los países, con una frialdad profesional y una impunidad que humillan al mejor de los tirabombas.

El arte de engañar al prójimo, que los estafadores practican cazando incautos por las calles, llega a lo sublime cuando algunos políticos de éxito ejercitan su talento. En los suburbios del mundo, los jefes de estado venden los saldos y retazos de sus países, a precio de liquidación por fin de temporada, como en los suburbios de las ciudades los delincuentes venden, a precio vil, el botín de sus asaltos.

Los pistoleros que se alquilan para matar realizan, en plan minorista, la misma tarea que cumplen, en gran escala, los generales condecorados por crímenes que se elevan a la categoría de glorias militares. Los asaltantes, al acecho en las esquinas, pegan zarpazos que son la versión artesanal de los golpes de fortuna asestados por los grandes especuladores que desvalijan multitudes por computadora. Los violadores que más ferozmente violan la naturaleza y los derechos humanos, jamás van presos. Ellos tienen las llaves de las cárceles. En el mundo tal cual es, mundo al revés, los países que custodian la paz universal son los que más armas fabrican y los que más armas venden a los demás países; los bancos más prestigiosos son los que más narcodólares lavan y los que más dinero robado guardan; las industrias más exitosas son las que más envenenan el planeta; y la salvación del medio ambiente es el más brillante negocio de las em- presas que lo aniquilan. Son dignos de impunidad y felicitación quienes matan la mayor cantidad de gente en el menor tiempo, quienes ganan la mayor cantidad de dinero con el menor trabajo y quienes exterminan la mayor cantidad de naturaleza al menor costo.

Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen. El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia.

¿Será esta libertad, la libertad de elegir entre esas desdichas amenazadas, nuestra única libertad posible? El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica el crimen, y así lo recomienda. En su escuela, escuela del crimen, son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación. Pero está visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara que no tenga su contracara, ni desaliento que no busque su aliento. Ni tampoco hay escuela que no encuentre su contraescuela.



Los alumnos

Día tras día, se niega a los niños el derecho a ser niños. Los hechos, que se burlan de ese derecho, imparten sus enseñanzas en la vida cotidiana. El mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero, para que se acostumbren a actuar como el dinero actúa. El mundo trata a los niños pobres como si fueran basura, para que se conviertan en basura. Y a los del medio, a los niños que no son ricos ni pobres, los tiene atados a la pata del televisor, para que desde muy temprano acepten, como destino, la vida prisionera. Mucha magia y mucha suerte tienen los niños que consiguen ser niños.

Los de arriba, los de abajo y los del medio

En el océano del desamparo, se alzan las islas del privilegio. Son lujosos campos de concentración, donde los poderosos sólo se encuentran con los poderosos y jamás pueden olvidar, ni por un ratito, que son poderosos. En algunas de las grandes ciudades latinoamericanas, los secuestros se han hecho costumbre, y los niños ricos crecen encerrados dentro de la burbuja del miedo. Habitan mansiones amuralladas, grandes casas o grupos de casas rodeadas de cercos electrificados y de guardias armados, y están día y noche vigilados por los guardaespaldas y por las cámaras de los circuitos cerrados de seguridad. Los niños ricos viajan, como el dinero, en autos blindados. No conocen, más que de vista, su ciudad. Descubren el subterráneo en Paris o en Nueva York, pero jamás lo usan en San Pablo o en la capital de México.

Ellos no viven en la ciudad donde viven. Tienen prohibido ese vasto infierno que acecha su minúsculo cielo privado. Más allá de las fronteras, se extiende una región del terror donde la gente es mucha, fea, sucia y envidiosa. En plena era de la globalización, los niños ya no pertenecen a ningún lugar, pero los que menos lugar tienen son los que más cosas tienen: ellos crecen sin raíces, despojados de identidad cultural, y sin más sentido social que la certeza de que la realidad es un peligro. Su patria está en las marcas de prestigio universal, que distinguen sus ropas y todo lo que usan, y su lenguaje es el lenguaje de los códigos electrónicos internacionales. En las ciudades más diversas, y en los más distantes lugares del mundo, los hijos del privilegio se parecen entre sí, en sus costumbres y en sus tendencias, como entre sí se parecen los shopping centers y los aeropuertos, que están fuera del tiempo y del espacio. Educados en la realidad virtual, se deseducan en la ignorancia de la realidad real, que sólo existe para ser temida o para ser comprada.

Fast food, fast cars, fast life: desde que nacen, los niños ricos son entrenados para el consumo y para la fugacidad, y transcurren la infancia comprobando que las máquinas son más dignas de confianza que las personas. Cuando llegue la hora del ritual de iniciación, les será ofrendada su primera coraza todo terreno, con tracción a cuatro ruedas. Durante los años de la espera, ellos se lanzan a toda velocidad a las autopistas cibernéticas y confirman su identidad devorando imágenes y mercancías, haciendo zapping y haciendo shopping. Los ciberniños navegan por el ciberespacio con la misma soltura con que los niños abandonados deambulan por las calles de las ciudades.

Mucho antes de que los niños ricos dejen de ser niños y descubran las drogas caras que aturden la soledad y enmascaran el miedo, ya los niños pobres están aspirando gasolina o pegamento. Mientras los niños ricos juegan a la guerra con balas de rayos láser, ya las balas de plomo amenazan a los niños de la calle.

En América latina, los niños y los adolescentes suman casi la mitad de la población total. La mitad de esa mitad vive en la miseria. Sobrevivientes: en América latina mueren cien niños, cada hora, por hambre o enfermedad curable, pero hay cada vez más niños pobres en las calles y en los campos de esta región que fabrica pobres y prohíbe la pobreza. Niños son, en su mayoría, los pobres; y pobres son, en su mayoría, los niños. Y entre todos los rehenes del sistema, ellos son los que peor la pasan. La sociedad los exprime, los vigila, los castiga, a veces los mata: casi nunca los escucha, jamás los comprende.

Esos niños, hijos de gente que trabaja salteado o que no tiene trabajo ni lugar en el mundo, están obligados, desde muy temprano, a vivir al servicio de cualquier actividad ganapán, deslomándose a cambio de la comida, o de poco más, todo a lo largo y a lo ancho del mapa del mundo. Después de aprender a caminar, aprenden cuáles son las recompensas que se otorgan a los pobres que se portan bien: ellos, y ellas, son la mano de obra gratuita de los talleres, las tiendas y las cantinas caseras, o son la mano de obra a precio de ganga de las industrias de exportación que fabrican ropa deportiva para las grandes empresas multinacionales. Trabajan en las faenas agrícolas o en los trajines urbanos, o trabajan en su casa, al servicio de quien allí mande. Son esclavitos o esclavitas de la economía familiar o del sector informal de la economía globalizada, donde ocupan el escalón más bajo de la población activa al servicio del mercado mundial:
en los basurales de la ciudad de México, Manila o Lagos, juntan vidrios, latas y papeles, y disputan los restos de comida con los buitres; se sumergen en el mar de Java, buscando perlas; persiguen diamantes en las minas del Congo; son topos en las galerías de las minas del Perú, imprescindibles por su corta estatura, y cuando sus pulmones no dan más, van a parar a los cementerios clandestinos; cosechan café en Colombia y en Tanzania, y se envenenan con los pesticidas; se envenenan con los pesticidas en las plantaciones de algodón de Guatemala y en las bananeras de Honduras; en Malasia recogen la leche de los árboles del caucho, en jornadas de trabaio que se extienden de estrella a estrella; tienden vías de ferrocarril en Birmania; al norte de la India se derriten en los hornos de vidrio, y al sur en los hornos de ladrillos; en Bangladesh, desempeñan más de trescientas ocupaciones diferentes, con salarios que oscilan entre la nada y la casi nada por cada día de nunca acabar; corren carreras de camellos para los emires árabes y son jine tes pastores en las estancias del río de la Plata; en Port-au-Prince, Colombo, Jakarta o Recife sirven la mesa del amo, a cambio del derecho de comer lo que de la mesa cae; venden fruta en los mercados de Bogotá y venden chicles en los autobuses de San Pablo; limpian parabrisas en las esquinas de Lima, Quito o San Salvador; lustran zapatos en las calles de Caracas o Guanajuato; cosen ropa en Tailandia y cosen zapatos de f útbol en Vietnam; cosen pelotas de fútbol en Pakistán y pelotas de béisbol en Honduras y Haití; para pagar las deudas de sus padres, recogen té o tabaco en las plantaciones de Sri Lanka y cosechan jazmines, en Egipto, con destino a la perfumería francesa; alquilados por sus padres, tejen alfombras en Irán, Nepal y en la India, desde antes del amanecer hasta pasada la medianoche, y cuando alguien llega a rescatarlos, preguntan: "¿Es usted mi nuevo amo?"; vendidos a cien dólares por sus padres, se ofrecen en Sudán para labores sexuales o todo trabajo.

Por la fuerza reclutan niños los ejércitos, en algunos lugares de África, Medio Oriente y América latina. En las guerras, los soldaditos trabajan matando, y sobre todo trabajan muriendo: ellos suman la mitad de las víctimas en las guerras africanas recientes. Con excepción de la guerra, que es cosa de machos según cuenta la tradición y enseña la realidad, en casi todas las demás tareas, los brazos de las niñas resultan tan útiles como los brazos de los niños. Pero el mercado laboral reproduce en las niñas la discriminación que normalmente practica contra las mujeres: ellas, las niñas, siempre ganan menos que lo poquísimo que ellos, los niños, ganan, cuando algo ganan.

La prostitución es el temprano destino de muchas niñas y, en menor medida, también de unos cuantos niños, en el mundo entero. Por asombroso que parezca, se calcula que hay por lo menos cien mil prostitutas infantiles en los Estados Unidos, según el informe de UNICEF de 1997. Pero es en los burdeles y en las calles del sur del mundo donde trabaja la inmensa mayoría de las víctimas infantiles del comercio sexual. Esta multimillonaria industria, vasta red de traficantes, intermediarios, agentes turísticos y proxenetas, se maneja con escandalosa impunidad. En América latina, no tiene nada de nuevo: la prostitución infantil existe desde que en 1536 se inauguró la primera casa de tolerancia, en Puerto Rico. Actualmente, medio millón de niñas brasi leñas trabajan vendiendo el cuerpo, en beneficio de los adultos que las explotan: tantas como en Tailandia, no tantas como en la India. En algunas playas del mar Caribe, la próspera industria del turismo sexual ofrece niñas vírgenes a quien pueda pagarlas. Cada año aumenta la cantidad de niñas arrojadas al mercado de consumo: según las estimaciones de los organismos internacionales, por lo menos un millón de niñas se incorporan, cada año, a la oferta mundial de cuerpos.

Son incontables los niños pobres que trabajan, en su casa o afuera, para su familia o para quien sea. En su mayoría, trabajan fuera de la ley y fuera de las estadísticas. ¿Y los demás niños pobres? De los demás, son muchos los que sobran. El mercado no los necesita, ni los necesitará jamás. No son rentables, jamás lo serán. Desde el punto de vista del orden establecido, ellos empiezan robando el aire que respiran y después roban todo lo que encuentran. Entre la cuna y la sepultura, el hambre o las balas suelen interrumpirles el viaje. El mismo sistema productivo que desprecia a los viejos, teme a los niños. La vejez es un fracaso, la infancia es un peligro. Cada vez hay más y más niños marginados que nacen con tendencia al crimen, al decir de algunos especialistas. Ellos integran el sector más amenazante de los excedentes de población. El niño como peligro público, la conducta antisocial del menor en América, es el tema recurrente de los Congresos Panamericanos del Niño, desde hace ya unos cuantos años. Los niños que vienen del campo a la ciudad, y los niños pobres en general, son de conducta potencialmente antisocial, según nos advierten los Congresos desde 1963. Los gobiernos y algunos expertos en el tema comparten la obsesión por los niños enfermos de violencia, orientados al vicio y a la perdición. Cada niño contiene una posible corriente de El Niño, y es preciso prevenir la devastación que puede provocar. En el Primer Congreso Policial Sudamericano, celebrado en Montevideo en 1979, la policía colombiana explicó que "el aumento cada día creciente de la población de menos de dieciocho anos, induce a estimar una mayor población POTENCIALMENTE DELINCUENTE". (Mayúsculas en el documento original.)

En los países latinoamericanos, la hegemonía del mercado está rompiendo los lazos de solidãridad y haciendo trizas el tejido social comunitario. ¿Qué destino tienen los nadies, los dueños de nada, en países donde el derecho de propiedad se está convirtiendo en el único derecho? ¿Y los hijos de los nadies? A muchos, que son cada vez más muchos, el hambre los empuja al robo, a la mendicidad y a la prostitución; y la sociedad de consumo los insulta ofreciendo lo que niega. Y ellos se vengan lanzándose al asalto, bandas de desesperados unidos por la certeza de la muerte que espera: según UNICEF, en 1995 había ocho millones de niños abandonados, niños de la calle, en las grandes ciudades latinoamericanas; según la organización Human Rights Watch, en 1993 los escuadrones parapoliciales asesinaron a seis niños por día en Colombia y a cuatro por día en Brasil.

Entre una punta y la otra, el medio. Entre los niños que viven prisioneros de la opulencia y los que viven prisioneros del desamparo, están los niños que tienen bastante más que nada, pero mucho menos que todo. Cada vez son menos libres los niños de clase media. "Que te dejen ser o que no te dejen ser: ésa es la cuestión", supo decir Chumy Chúmez, humorista español. A estos niños les confisca la libertad, día tras día, la sociedad que sacraliza el orden mientras genera el desorden. El miedo del medio: el piso cruje bajo los pies, ya no hay garantías, la estabilidad es inestable, se evaporan los empleos, se desvanece el dinero, llegar a fin de mes es una hazaña. Bienvenida, clase media, saluda un cartel a la entrada de uno de los barrios más miserables de Buenos Aires. La clase media sigue viviendo en estado de impostura, fingiendo que cumple las leyes y que cree en ellas, y simulando tener más de lo que tiene; pero nunca le ha resultado tan difícil cumplir con esta abnegada tradición. Está la clase media asfixiada por las deudas y paralizada por el pánico, y en el pánico cría a sus hijos. Pánico de vivir, pánico de caer: pánico de perder el trabajo, el auto, la casa, las cosas, pánico de no llegar a tener lo que se debe tener para llegar a ser. En el clamor colectivo por la seguridad pública, amenazada por los monstruos del delito que acecha, la clase media es la que más alto grita. Defiende el orden como si fuera su propietaria, aunque no es más que una inquilina agobiada por el precio del alquiler y la amenaza del desalojo.

Atrapados en las trampas del pánico, los niños de clase media están cada vez más condenados a la humillación del encierro perpetuo. En la ciudad del futuro, que ya está siendo ciudad del presente, los teleniños, vigilados por niñeras electrónicas, contemplarán la calle desde alguna ventana de sus telecasas: la calle prohibida por la violencia o por el pánico a la violencia, la calle donde ocurre el siempre peligroso, y a veces prodigioso, espectáculo de la vida.

Fragmento de "Patas arriba - La escuela del mundo al revés"
de Eduardo Galeano

15 abril 2011

Guatemala: Asesinan a dirigente sindical


Oscar González fue asesinado en horas de la noche del pasado domingo 10 de abril. Oscar González era subsecretario de Organización de la seccional Chickasaw del SITRABI.

En diálogo con Sirel, Noé Ramírez, secretario general del Sindicato de Trabajadores Bananeros de Izabal (SITRABI), comentó que “Oscar González desde hace siete años trabajaba en Bandegua, Del Monte Fresh (ex United Fruit Company), y desde hace dos meses se desempeñaba como dirigente sindical.

Según testigos parece que recibió una llamada a su celular cuando estaba en la Aldea el Cedro donde vivía y luego cuando se dirigía por la carretera a la finca, individuos que se trasladaban en motocicleta lo ultimaron con disparos de arma de fuego”.

Consultado acerca de los posibles motivos de este crimen, Ramírez manifestó que “es muy prematuro asumir que el móvil del asesinato sea su actividad sindical ya que hacía muy poco tiempo que se desempeñaba como dirigente, pero sí puede ser un mensaje para nosotros y con esto me refiero para los demás dirigentes sindicales”

Desde el asesinato de Marco Tulio Ramírez, secretario de Cultura y Deportes del SITRABI en septiembre de 2007, los trabajadores bananeros vinculados a esa organización sindical vienen sufriendo constantes amenazas de muerte, de ahí la necesidad de realizar una denuncia internacional de este nuevo hecho de violencia contra un sindicalista.

Según Ramírez, “desde el asesinato de mi hermano las amenazas no cesaron, la última fue el año pasado cuando dispararon contra mi casa, lo que llevó a que el gobierno dispusiera una custodia personal que me acompaña noche y día.

Cabe señalar que esta custodia es el resultado de la presión de organizaciones sindicales internacionales, donde la Rel-UITA jugó un papel fundamental.

Teniendo en cuenta este escenario, es imperioso realizar la denuncia sobre este caso, primero ante el Ministerio Público y luego ante la comunidad internacional. SITRABI presentará la denuncia correspondiente en el día de hoy.

Contamos con la solidaridad de la Rel-UITA para dar visibilidad a esta situación de permanente violencia que vivimos los trabajadores en Izabal”, concluyó Ramírez.

Amalia Antúnez

Fuente y foto: Rel-UITA

25 mayo 2010

Cronopiando: Causas de la violencia




Es verdad que una de las causas que explican la violencia en el mundo es la miseria, la extrema pobreza en que viven y mueren, para mayor gloria y negocio del mercado que impone las reglas, dos terceras partes de los seres humanos.

Y de su mano, hijas del mismo padre, otra razón que llama a la violencia es la injusticia, los innumerables conflictos pendientes de solución, archivados bajo de las alfombras, remitidos a un tiempo que siempre será tiempo, conflictos que se van envenenando conforme pasan los años y el silencio, y que terminan, inevitablemente, engendrando más y más violencia.

También es cierto que el fanatismo religioso, con independencia del Dios al que sirva de coartada y la iglesia que le procure el rito, difunde la violencia aún con más perseverancia que sus dogmas.

Pero sin negar la validez de todas estas causas y algunas más que omito, el más infalible conductor de violencia es el asco, la cólera que en el ánimo del más indiferente observador provoca el constante ejercicio de cinismo, la hipocresía conjugada en todos sus tiempos.

Si hay algo que desespera y enerva al más comedido mortal es la desfachatez con que los inmorales pretenden revestirse de virtud; es el global festejo de la desvergüenza, la enfermiza ambición exhibida y honrada como misericordia; es el relato de la vileza más perversa subastada como única bondad; es la impunidad con que la delincuencia homologada se expresa y celebra su legal amparo; es esa náusea que queda en el duodeno, como llaga sangrante, de quienes ni siquiera tienen derecho a la memoria.

Koldo Campos Sagaseta

Fuente: Rebelión


23 marzo 2010

La pederastia en la Iglesia católica: Perdonar pero aguantar





Las víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes irlandeses han mostrado su decepción por el contenido de la pastoral de disculpa del Papa Benedicto XVI hecha pública el sábado por el Vaticano, ya que no reconoce la responsabilidad de las más altas instancias de la Iglesia católica.

En dicha pastoral, dirigida a los católicos irlandeses, el Papa Bendicto XVI ordena una inspección de diócesis y seminarios irlandeses implicados en los casos de pederastia y afirma que los sacerdotes implicados deben "responder ante Dios y los tribunales por las acciones criminales y pecaminosas que han cometido".

El Papa expresa "abiertamente verguenza y remordimiento" por los abusos sexuales a los que fueron sometidos centenares de menores por parte de sacerdotes católicos durante años en Irlanda y dice que "siente mucho" el sufrimiento que tuvieron que padecer.

A los culpables les ha instado a que "asuman la responsabilidad de sus pecados" y "busquen personalmente la expiación de sus acciones", mientras que a los encubridores les emplaza a "admitir graves errores de juicio y fallos de liderazgo que han minado seriamente su credibilidad y eficacia".

En su misiva, propone una serie de "iniciativas concretas" para que los católicos de todo el mundo tengan la oportunidad de "reparar los pecados del abuso que tanto daño han causado".

Con ese fin, anuncia su intención de realizar una Visitación Apostólica a ciertas diócesis irlandesas, que se desarrollará "a su debido tiempo" y en colaboración con la Curia Romana y la Conferencia Episcopal de Irlanda, para ayudar a la Iglesia local "en su camino a la renovación".

Decepción de las víctimas y satisfacción del primado

La directora del grupo de víctimas, Maeve Lewis, ha expresado su "profunda decepción" por el contenido de la carta, ya que "no alcanza a responder las necesidades de las víctimas" y no se solicita en ningún caso la dimisión del máximo responsable de la Iglesia en Irlanda, el cardenal Sean Brady, como reclamaban los afectados por los abusos.

Por el contrario, el primado de la Iglesia Católica se ha congratulado de la misiva del Papa. "Resulta evidente que el Papa Benedicto XVI está profundamente consternado por lo que él describe como ’actos criminales y pecaminosos’ y por la manera en que las autoridades de la Iglesia en Irlanda los han abordado".

Brady se ha visto obligado esta semana a pedir perdón por haber ocultado el caso de abusos de menores cometidos por un sacerdote pederasta en la década de los 70.

El arzobispo de Friburgo Robert Zollitsch, admitió que la Iglesia católica de ese país ocultó "por años" la pedofilia

El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el arzobispo de Friburgo Robert Zollitsch, admitió por primera vez que la Iglesia católica de ese país ocultó "por años" los casos de abusos sexuales cometidos por religiosos contra niños y adolescentes.

"Sí, esto sucedió durante años, sin embargo, seguimos un curso opuesto", dijo Zollitsch en una entrevista con el semanario Focus.

El jefe de los obispos alemanes sostuvo que Iglesia no fue la única en comportarse de este modo, ya que los abusos sexuales contra los menores de edad "fueron mantenidos en secreto por la sociedad entera durante décadas".

El semanario alemán Der Spiegel informó sobre la existencia de documentos y dio detalles sobre el caso de un sacerdote paidófilo que el papa Ratzinger, cuando era arzobispo, había aceptado curar en su diócesis de Munich en 1980, y luego fue puesto en actividades pastorales con menores de edad. "El propio Papa, como arzobispo, no tomó en serio el problema de un abusador de niños", advirtió el semanario en su edición de hoy.

En tanto, Martin Werlen, miembro de la conferencia episcopal suiza y prior de la abadía benedictina de Einsiedeln, en diálogo con el diario SonntagsBlick propuso la creación de un registro de miembros del clero sospechados de paidofilia, para que pueda ser consultado por los obispos.

Petra Cristian

Fuente: AmecoPress


26 noviembre 2008

Mujeres saharauíes denuncian represión de género en zonas ocupadas





Las mujeres saharauíes denunciaron que la ocupación marroquí las convirtió en el principal blanco de la represión en las zonas ocupadas del Sahara Occidental.

En un comunicado divulgado a propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, las féminas pidieron a la comunidad internacional que haga cumplir las resoluciones de la ONU sobre la descolonización de su territorio.

El texto reconoce que son las mujeres y las niñas las personas más vulnerables a sufrir violaciones en todas sus formas como la tortura, malos tratos, detenciones arbitrarias, abortos forzosos, asesinatos de bebés y secuestro de sus hijos o desaparición.

Revela, asimismo, el encarcelamiento y torturas sistemáticas padecidas por numerosas activistas de los Derechos Humanos, al formar parte de la resistencia pacífica contra la ocupación marroquí.

“Marruecos sigue siendo una potencia ocupante ilegal en el Sahara Occidental, en violación de más de 100 resoluciones de las Naciones Unidas que reclaman el derecho a la autodeterminación del pueblo saharauí”, afirma el documento.

La Corte Internacional de Justicia rechaza las reclamaciones de Marruecos sobre ese país del norte africano y la ONU considera el caso como una cuestión de descolonización.

Fuente: PL






25 noviembre 2008

Por mis hermanas Mariposas




Ilustración: Iván Lira


Cuando hablamos de Violencia de género, solemos asociar el tema con las mujeres que día a día son golpeadas, mutiladas y/o asesinadas a manos de sus parejas. Cada 25 de noviembre, es inevitable el recuerdo de las hermanas Mirabal, Mariposas inolvidables asesinadas por el despecho de un dictador. También es inevitable el recuerdo de todas y cada una de las Mariposas que han caído por el simple hecho de ser mujeres.

Pero la violencia de género es mucho más y adquiere formas más sutiles, menos “visibles” para la sociedad. Cada día, a lo largo y ancho del planeta, demasiadas mujeres son víctimas de maltrato sicológico, de acoso sexual en sus trabajos, de discriminación por parte de la sociedad o el Estado.

La ONU en su Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer define en el Artículo 2:

"Se entenderá que la violencia contra la mujer abarca los siguientes actos, aunque sin limitarse a ellos:

a) La violencia física, sexual y sicológica que se produzca en la familia, incluidos los malos tratos, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales nocivas para la mujer, los actos de violencia perpetrados por otros miembros de la familia y la violencia relacionada con la explotación;

b) La violencia física, sexual y sicológica perpetrada dentro de la comunidad en general, inclusive la violación, el abuso sexual, el acoso y la intimidación sexual en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros lugares, la trata de mujeres y la prostitución forzada;

c) La violencia física, sexual y sicológica perpetrada o tolerada por el Estado, dondequiera que ocurra.”

Por lo tanto, la violencia de género no es un problema que afecte solamente al ámbito privado. Por el contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión.

Un ejemplo de esto lo vivimos las uruguayas hace unos días cuando el Estado, por medio del veto presidencial y el no levantamiento del mismo por parte de la Asamblea General del Parlamento, nos niega una vez más el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. Aunque muchos se muestren escépticos, esto también es violencia de género y por esta decisión seguirán muriendo mujeres en mi país.

Pero sin lugar a dudas en este mundo de hoy, la cara más brutal y visible de esta lacra la podemos situar en los feminicidios de Ciudad Juarez, donde la violencia machista respaldada por el silencio cómplice del Estado, sigue asesinando a sus hijas.

La lucha por acabar con la violencia de género es un problema de todos y no puede limitarse a un sólo día al año. Debe ser un compromiso de lucha colectiva sin tregua ni descanso, hasta que logremos no tener que celebrar más cada 25 de noviembre, el Día Internacional para la Eliminación de Violencia contra las Mujeres.

Renovemos este compromiso y actuemos en consecuencia para defender con uñas y dientes la integridad y la vida de las mujeres.

Por mis hermanas Mariposas, vaya mi renovado compromiso como mujer y como ciudadana.

Y tu lector/a, te comprometes ???

Brujita






15 mayo 2008

La extrema violencia contra las mujeres del Congo






Stephen Lewis



Hoy le han otorgado las donaciones de la campaña Give-A-Day principal y acertadamente al Doctor Mukwege, por su asombroso y heroico trabajo en el Congo. (Para los que no le conozcan, él es, por supuesto, el doctor de reconocimiento internacional que dirige el magnífico y decidido personal del Hospital Panzi en Congo Oriental). Su trabajo consiste en tratar a los supervivientes de la interminable crudeza y la desesperante letanía de la violación y la violencia sexual. Todos los que estamos reunidos en el Superdome de Nueva Orleans, hablamos del V-Day (1); y de Los monólogos de la vagina; en el Congo hay un término médico llamado “destrucción vaginal”. No necesito explicarlo; la mayoría de ustedes habrán escuchado al doctor Mukwege. Basta con decir que en el extenso panorama histórico de violencia contra las mujeres, hay un nivel de demencia demoniaca en el Congo que muy pocas veces se ha alcanzado antes, si es que alguna.


Mis comentarios se refieren a esto. Quiero desarrollar un argumento que dice esencialmente que lo que está pasando en el Congo es un acto criminal de misoginia internacional, apoyado por la indiferencia de los estados nación y la delincuencia de las Naciones Unidas.


El doctor Mukwege y otros han estado diciendo, una y otra vez, que los acontecimientos actuales del Congo se han sucedido durante más de una década. Es importante recordar que es un resultado directo de los miles de asesinos en masa que no fueron capturados tras el genocidio de Ruanda, gracias a los gobiernos de Francia y Estados Unidos, y escaparon al entonces llamado Zaire, ahora República Democrática del Congo. Las guerras y horrores posteriores fueron descritos por reporteros, por organizaciones de derechos humanos, por representantes del Secretario-General de las Naciones Unidas, por agencias, por ONGs internacionales y nacionales, por la Oficina de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, por el Consejo de Seguridad, y durante el proceso fueron acentuados y puntualizados por los gritos y sufrimientos de más de 5 millones de muertos.


La sórdida historia va y viene. Pero alcanzó una repentina y vivida notoriedad pública cuando Eve Ensler viajó al Congo el julio y agosto del año pasado, visitó al Hospital Panzi, entrevistó a mujeres supervivientes de violaciones, y escribió un artículo visceral en la revista Glamour, que empieza con las palabras “acabo de volver del infierno.”


Eve provocó una extraordinaria reacción en cadena: después de su visita vino una delegación del actual Subsecretario-General de Asuntos Humantarios de la ONU, quién, a su regreso, escribió un editorial para Los Angeles Times en donde decía que el Congo era el peor lugar del mundo para las mujeres. Esos comentarios fueron repetidos por todas partes (incluyendo el parlamento de la UE), dando lugar a portadas en el New York Times, el Washington Post y Los Angeles Times, y a un amplio segmento de 60 minutos por Anderon Cooper de la CNN.


En gran parte como resultado de este clamor creciente contra la guerra a las mujeres en el Congo, y del hecho de que la propia Eve Ensler testificase ante el Consejo de Seguridad, la resolución de las Naciones Unidas que renovaba el protectorado de la Fuerza de Paz de la ONU (llamada MONUC) contiene algunos de los términos más duros contra la violación y la violencia sexual que se hayan visto nunca en una resolución del Consejo de Seguridad, y obliga a MONUC, en términos poco ambiguos, a proteger a las mujeres del Congo. La resolución fue aprobada a finales de diciembre del año pasado.


En enero de este año, escasamente un mes más tarde, hubo un “Acto de Compromiso”; un llamado compromiso de paz firmado por los contendientes. Utilizo intencionadamente el término “llamado” porque es difícil de encontrar ninguna evidencia de paz. Pero esa no es la cuestión: la cuestión es mucho más reveladora y mucho más condenatoria.


El compromiso de paz es un documento bastante largo. Asombrosamente, desde la primera a la última página, nunca aparece el término “violación”. Asombrosamente, desde la primera a la última página, nunca aparece la expresión “violencia sexual”. Asombrosamente, sólo se menciona “mujeres” una vez, y agrupándolas junto con los niños, los ancianos y los discapacitados. Es como si los organizadores de la conferencia de paz nunca hubieran oído hablar de la resolución del Consejo de Seguridad.


Pero se pone incluso peor. De hecho el documento de paz garantiza la amnistía –repito, amnistía- a aquellos que hayan participado en la lucha. Es evidente que hace una deliberada distinción legal, al decir que los crímenes de guerra, o crímenes contra la humanidad, no serán perdonados. Pero, ¿quién engaña a quién? Estos detalles legales no tendrán mucha importancia para las tropas en el campo de batalla, a quiénes se les han dado muchos motivos para creer que, como las violaciones que cometieron hasta entonces han sido oficialmente perdonadas y olvidadas, pueden volver a violar impunemente. Y de hecho esto es lo que está ocurriendo, como testificó el Dr. Mukwege ante el Congreso la semana pasada, diciendo que las violaciones y la violencia sexual continua.


La guerra puede variar; las violaciones no han disminuido en lo más mínimo.


Lo más absurdo de todo este vergonzoso proceso es el hecho de que las conversaciones de paz fueron “facilitadas” –de hecho fueron orquestadas- por MONUC, es decir, por las Naciones Unidas. Y quizá lo más desvergonzado de todo; a pesar de que hace siete años que existe otra resolución del Consejo de Seguridad, la 1.325, que llama a las mujeres a ser participantes activas de las deliberaciones de paz, no ha habido nadie en la mesa de paz representando a las mujeres, a las más de 200.000 mujeres cuyas vidas y anatomías fueron destrozadas por la misma guerra que las conversaciones de paz tendría que haber resuelto.


Por lo tanto las Naciones Unidas violan sus propios principios.


Pero permitidme aclarar una cosa. En los casi veinte años que llevo involucrado en trabajo internacional, he sido un activo apologista de las Naciones Unidas. Y sigo creyendo que las Naciones Unidas todavía pueden representar la mayor esperanza de la humanidad. Pero cuando las Naciones Unidas pierden la orientación, como en el caso del Congo –como es invariablemente el caso en lo que se refiere a las mujeres- mis colegas y yo, en nuestra nueva organización llamada AIDS-Free World, no nos estamos mordiendo la lengua. Hay demasiado en juego.


Lo que hace todo esto más mortificante es que en muchos sentidos la ONU es la solución. Aquellos de vosotros que a veces no dejáis de considerar posible que se acabe con la violencia sexual deberíais saber que si la ONU utilizase todo el poder de sus formidables agencias, se lograría un tremendo progreso a pesar de la indiferencia de muchos países. Pero el problema es que en la ONU hay niveles torrenciales de hipocresía.


Hoy habéis oído hablar de la campaña colectiva de la ONU para acabar con las violaciones y la violencia sexual en el Congo; hay doce agencias unidas con este objetivo común. Pero con la excepción de algunas personas magníficas de la UNICEF sobre el terreno, de quiénes Ann Veneman, directora ejecutiva de UNICEF hace bien en enorgullecerse, la presencia de las otras agencias de la ONU va desde la insignificancia hasta la inexistencia. Todo esto es sobre todo un ejercicio de retórica. Incluso el Fondo de Naciones Unidas para la Población, ostensiblemente la principal agencia en el Congo, es patéticamente débil sobre el terreno, y en su propia página web habla de problemas de financiación.


Provoca una mezcla de rabia e incredulidad ver como la ONU intenta presentarse como un actor serio en la lucha contra la violencia sexual, cuando su historial es tan lamentable. De hecho se podría decir – y sin duda tiene que decirse- que el movimiento V-Day y Eve, actores minúsculos en comparación, han hecho probablemente más para mitigar el dolor de la violencia en el Congo que ninguna de las once agencias de la ONU. ¿Quién si no, pregunto, está construyendo una Ciudad de la Alegría para que las mujeres violadas puedan recuperar cierta sensación de seguridad, y después convertirse en líderes de sus comunidades?


¿Acaso hay respuesta para este abyecto fracaso colectivo de la comunidad internacional para proteger a las mujeres del Congo? Seguro que sí, y la respuesta está arriba de todo, y la respuesta es el Secretario-General de las Naciones Unidas. No sé quién está asesorando al Secretario-General acerca de estas cuestiones, pero le están llevando cuesta abajo por un sendero que pronto estará infestado de fantasmas que atormentarán a toda su administración, y dejará un legado que siempre será mal visto. Sé cómo funciona la ONU; he sido embajador de la ONU en mí país (Canadá), subdirector ejecutivo de UNICEF, asesor sobre África del anterior Secretario-General y recientemente “enviado especial”. En el incestuoso semillero del piso treinta y ocho del secretariado de las Naciones Unidas, donde se sienta el Secretario-General, los críticos son despreciados, desdeñados y ridiculizados. Y a mí me ocurrirá exactamente lo mismo. Pero quiero que todos los aquí reunidos sepan que no tiene que ser así necesariamente.


Si el Secretario-General ejerciese un verdadero liderazgo contra la violencia sexual, en lugar de echar mano –como le han sugerido sus asesores- de declaraciones y retórica y campañas inútiles de relaciones públicas, podría cambiar las cosas. ¿Por Dios, qué les pasa a estas personas cuyas vidas consisten en moverse desde la inercia hacia la parálisis?


El Secretario-General debería convocar a los directores de las doce agencias de la ONU supuestamente involucradas en la “acción de la ONU” contra la violencia hacia las mujeres y leerles la cartilla. Debería explicarles que las notas de prensa no evitan las violaciones, y debería exigir un plan de acción sobre el terreno, con dólares y fechas límite. También debería convocar a los directores de las diez agencias que componen UNAIDS (Programa de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA) y exigir un plan para examinar, tratar, prevenir y cuidar a las mujeres que han sido agredidas sexualmente, de nuevo con fechas límite. Apostaría lo que fuese a que UNAIDS nunca ha convocado una reunión de estas características, a pesar de que la violencia de los ataques sexuales en el Congo crea vías en el tracto reproductivo a través de los cuales entra el virus del SIDA.


El Secretario-General, siguiendo el ejemplo de Eve Ensler, debería insistir en una red de centros de crisis de violaciones, clínicas dirigidas a las violaciones en todos los hospitales, consejeros en violencia sexual, y Ciudades de la Alegría cruzando todo el Congo Oriental… cruzando todo el país. El Secretario-General debería exigir una lista, un registro de los países que han contribuido económicamente a terminar con la violencia, y con qué cantidades, además de los que no lo han hecho, y después publicar la lista para que el mundo la vea, con el fin de que los recalcitrantes queden expuestos a la opinión pública. (¿Qué os parece la siguiente comparación? Durante más de una década el Fondo de la ONU para acabar con la Violencia Contra las Mujeres ha alcanzado triunfantemente los 130 millones de dólares. Los Estados Unidos se gastan más de 3.000 millones a la semana en la guerra de Irak.)


Pero hay más. El Secretario-General debería emprender una cruzada personal para doblar el destacamento de tropas –es decir, la MONUC- en el Congo. Las provisiones de protección para las mujeres del llamado acuerdo de paz no pueden ser implantadas con el número de tropas actual, por alto que parezca.


Y finalmente, el Secretario-General debería apartar todos los obstáculos que impiden que las Naciones Unidas acuerden considerar al Congo como el mejor lugar donde implementar el principio de “responsabilidad de proteger.” Este principio fue aprobado universalmente por jefes de estado en las Naciones Unidas en septiembre de 2005. Es el primer gran desafío contemporáneo internacional a la inviolabilidad de la soberanía. Afirma simplemente que cuando un gobierno es incapaz o no quiere proteger a su pueblo de flagrantes violaciones de los derechos humanos la comunidad internacional tiene entonces la responsabilidad de intervenir. Esta responsabilidad puede traducirse en negociación diplomática, sanciones económicas, presión política o intervención militar; lo que sea para restaurar la justicia para con los oprimidos. La responsabilidad de proteger fue esbozada originariamente pensando en Darfur; es igualmente aplicable al Congo. Tenemos que empezar por algún sitio.


El Secretario-General se enfrenta a un enorme desafío. Tiene la oportunidad, los medios, la influencia para salvar a miles, quizá cientos de miles de vidas de mujeres; física y psicológicamente. Y si el proceso realmente comenzase en el Congo, se extendería a todas los ámbitos de la violencia contra las mujeres en cualquier lugar del mundo.


¿Quién más tiene una oportunidad como ésta? El Secretario-General de las Naciones Unidas ha dicho que la violencia contra las mujeres es uno de los temas más graves de nuestro tiempo. Bueno, si es así, entonces no tendría ningún problema en comprender que no es suficiente con hacer discursos. Y si realmente cree en lo que dice, entonces que haga lo posible para conseguirlo. Creo que la lucha por la igualdad de género es la lucha más importante del planeta. Ban Ki-Moon debería decirles a los 192 países que componen las Naciones Unidas: “O bien me dais pruebas de que vamos a vencer esta lucha o buscaros otro Secretario-General.”


“Oh,” dirá la gente, “Lewis está exagerando.” No lo creo. Estamos hablando de más del cincuenta por ciento de la población mundial, entre los que se encuentran los más desarraigados, desheredados y empobrecidos de la tierra. Si no puedes defender a las mujeres del mundo, no deberías ser Secretario-General.


Ay, preveo lo que va a pasar. Ya hemos recibido señales. El otoño pasado, en una iniciativa sin precedentes, una comisión de alto nivel sobre la reforma de las Naciones Unidas recomendó la creación de una nueva agencia internacional para las mujeres. La recomendación se fundamentaba en que el historial de la ONU ha sido pésimo. Si se crea la nueva agencia, dirigida por el Subsecretario-General, con un fondo que comience en mil millones de dólares al año (menos de la mitad de los recursos de UNICEF) y una verdadera capacidad de llevar a cabo programas sobre el terreno, cuestiones como la violencia contra las mujeres serían inmediatamente encaradas con una determinación indomable.


Las activistas sobre el terreno, las supervivientes sobre el terreno, las activistas supervivientes sobre el terreno, finalmente dispondrían de los recursos y del apoyo para el trabajo que tiene que hacerse.


Pero la creación de la nueva agencia está congelada en la asamblea general de la ONU, atrapada en el fuego cruzado entre los países desarrollados y los países en desarrollo. El Secretario-General podría hacer que se saliese del punto muerto si quitase todos los obstáculos. Él y el Subsecretario-General realizan discursos que parecen apoyar la agencia para las mujeres, pero la verdad es que el lenguaje está escogido con tanto cuidado y astucia que impediría que tuviera impacto sobre el terreno, en el país, si finalmente fuese creada. De nuevo, los asesores son incapaces de vislumbrar algo del futuro.


Este fin de semana se ha llenado de esperanza en la lucha para acabar con la violencia contra las mujeres. Personas decentes, con conciencia, han salido al primer plano en esta misma plataforma, y mujeres de mucho países han expresado palabras tan sensatas que son tan conmovedoras como convincentes. Me he decidido a relacionar el Congo con las Naciones Unidas porque como Eve ha dicho al comienzo, el Congo es el foco del V-Day del año próximo, y las Naciones Unidas pueden realmente romper el monolito de la violencia. Sólo tenemos que presionarles constantemente para que el tema sea apoyado en lugar de manipulado.


No tengo el ritmo y la cadencia de Eve. Pero conservo un poco de su espíritu, mucho de su enfado y una pizca microscopica de su amor, compromiso y coraje, que un día cambiarán el mundo.


NOTA T.: (1) El proyecto de V-day se basa en la producción de la obra "Los monólogos de la vagina" de Eve Ensler. Es una campaña sin fines de lucro que busca establecer una conexión entre el amor y respeto a las mujeres, y el fin de la violencia contra ellas.


Stephen Lewis es codirector de AIDS-Free World. Ha trabajado con la ONU a lo largo de más de dos décadas. Es asesor de Mailman School of Public Health en la Columbia University de Nueva York.


Fuente: Revista Sin Permiso