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31 mayo 2011

Guatemala: Campaña internacional en solidaridad con SITRABI



Idar Joel Hernández Godoy, secretario de Finanzas del Sindicato de Trabajadores Bananeros de Izabal (SITRABI), fue asesinado el 26 de mayo último. Idar tenía 50 años. Este nuevo acto de barbarie, atenta contra el movimiento obrero y la propia democracia en Guatemala.


Para firmar y enviar la carta que adjuntamos al Presidente de la República de Guatemala, Sr. Álvaro Colom, apoyando la Campaña de presión internacional para que el caso sea esclarecido, pincha

AQUÍ



Idar Joel Hernández Godoy


Carta al Presidente de Guatemala


Presidente de la República de Guatemala

Sr. Álvaro Colom Caballeros

Sr. Presidente:

Me dirijo a usted para manifestarle mi más enérgica protesta, así como la gran preocupación e indignación que siento ante el asesinato del compañero IDAR JOEL HERNÁNDEZ GODOY, secretario de Finanzas del SITRABI.

Este nuevo acto de barbarie se agrega a una espiral de violencia creciente ejercida contra el movimiento obrero y la propia democracia en vuestro país.

El camino que conduce a detener tanta violencia pasa inevitablemente por lograr que este crimen no quede impune, y que a sus autores se les aplique el mayor peso de la ley.

Para alcanzar esa meta, en necesaria la expresión de su mayor compromiso y voluntad política.

Atentamente,


Fuente: Rel-UITA

15 abril 2011

Guatemala: Asesinan a dirigente sindical


Oscar González fue asesinado en horas de la noche del pasado domingo 10 de abril. Oscar González era subsecretario de Organización de la seccional Chickasaw del SITRABI.

En diálogo con Sirel, Noé Ramírez, secretario general del Sindicato de Trabajadores Bananeros de Izabal (SITRABI), comentó que “Oscar González desde hace siete años trabajaba en Bandegua, Del Monte Fresh (ex United Fruit Company), y desde hace dos meses se desempeñaba como dirigente sindical.

Según testigos parece que recibió una llamada a su celular cuando estaba en la Aldea el Cedro donde vivía y luego cuando se dirigía por la carretera a la finca, individuos que se trasladaban en motocicleta lo ultimaron con disparos de arma de fuego”.

Consultado acerca de los posibles motivos de este crimen, Ramírez manifestó que “es muy prematuro asumir que el móvil del asesinato sea su actividad sindical ya que hacía muy poco tiempo que se desempeñaba como dirigente, pero sí puede ser un mensaje para nosotros y con esto me refiero para los demás dirigentes sindicales”

Desde el asesinato de Marco Tulio Ramírez, secretario de Cultura y Deportes del SITRABI en septiembre de 2007, los trabajadores bananeros vinculados a esa organización sindical vienen sufriendo constantes amenazas de muerte, de ahí la necesidad de realizar una denuncia internacional de este nuevo hecho de violencia contra un sindicalista.

Según Ramírez, “desde el asesinato de mi hermano las amenazas no cesaron, la última fue el año pasado cuando dispararon contra mi casa, lo que llevó a que el gobierno dispusiera una custodia personal que me acompaña noche y día.

Cabe señalar que esta custodia es el resultado de la presión de organizaciones sindicales internacionales, donde la Rel-UITA jugó un papel fundamental.

Teniendo en cuenta este escenario, es imperioso realizar la denuncia sobre este caso, primero ante el Ministerio Público y luego ante la comunidad internacional. SITRABI presentará la denuncia correspondiente en el día de hoy.

Contamos con la solidaridad de la Rel-UITA para dar visibilidad a esta situación de permanente violencia que vivimos los trabajadores en Izabal”, concluyó Ramírez.

Amalia Antúnez

Fuente y foto: Rel-UITA

12 enero 2011

Guatemala: 680 asesinadas por violencia de género en 2010




Parecen historias de horror: disparos en la cara, tórax, estómago y cráneo; cabezas envueltas en bolsas negras con mensajes amenazadores; cuerpos con 17 puñaladas en la espalda y hasta cadáveres con piedras dentro de la boca.

Así culminó el 2010, con un rastro de sangre, dolor e impunidad para las guatemaltecas. Fueron 680: ese es el recuento de las que murieron en manos de criminales, algunas por sus propias parejas o por sicarios y pandilleros, y al menos 90 por ciento del total acribilladas a tiros.


Siete de los nueve cadáveres que aparecieron desmembrados a lo largo de los 365 días de 2010 eran de mujeres, muchas de ellas adolescentes que fueron cortadas literalmente en pedazos y dejadas en distintas partes, como si se tratara de un rompecabezas que, hasta el último día, las autoridades no terminan de armar.

Pero también las armas blancas y las asfixias por estrangulamiento socavaron la vida de las guatemaltecas. Las víctimas de estas dos formas violentas fueron encontradas semi desnudas y con señales de violencia sexual, principalmente en sus viviendas o entre los cañaverales.

En el año que culminó, el panorama para ellas no ha sido alentador, a pesar de las 28 condenas por feminicidios logradas por el Ministerio Público. Mujeres y niñas, desde los seis a los 60 años de edad, fueron asesinadas a razón de dos por día.

En las jornadas más violentas, el número alcanzó hasta cuatro guatemaltecas asesinadas en una nación en la cual habitan 14 millones de personas, 52 por ciento conformado por mujeres.

A Norma Cruz, de la Fundación Sobrevivientes, le preocupa que, habiendo una ley contra el feminicidio y otras formas violentas contra la mujer, sigan las muertes de forma violenta. En su opinión, las extorsiones provocan muchos de los asesinatos.

Desde que los pandilleros comenzaron a chantajear a las mujeres y sus familias, el número de crímenes por arma de fuego contra ellas se ha elevado.

Los pandilleros dirigen a sus miembros desde prisión para que cobren un monto de dinero por permitir a las mujeres tener un negocio; sin embargo, cuando alguna no paga, la asesinan para enviar un mensaje de advertencia a las demás.

De igual manera, las muertes ocurren por sicariato. Investigaciones del Ministerio Público señalan que ex maridos, ex compañeros e incluso novios pagan una suma de 150 dólares por asesinar a una mujer.

Carmen Cáceres, de la alianza para la Acción Previniendo los Feminicidios en Guatemala, expresó que existe el sentimiento de frustración, indignación y dolor frente a la impotencia e indiferencia ante la muerte violenta de tantas mujeres, lo que indica que las autoridades encargadas de impartir justicia en el país no hacen nada.

El diagnóstico "Formas y causas de muertes de mujeres en Guatemala", elaborado por la Comisión Presidencial contra el Feminicidio de la Presidencia de la República, destaca que en 10 lugares del país las extorsiones, las separaciones, asaltos y violencia intrafamiliar siegan la vida de ellas.

Aunque no se especifica profesión de las víctimas, la gran mayoría son mujeres pobres, madres de hasta cuatro hijos, comerciantes, amas de casa o estudiantes.

La violencia intrafamiliar es también otra de las formas de muerte de las mujeres, pero todavía existe un subregistro de crímenes por esta causa, debido a que las investigaciones de feminicidios son deficientes.

Alejandro Rodríguez, secretario de políticas criminales del Ministerio Público, señala que existe una corta visión de género al momento de investigar un asesinato de mujeres, los fiscales no buscan antecedentes de violencia de la víctima, ni tampoco ven en el cónyuge el principal sospechoso.

De hecho, el Organismo Judicial informo sobre 48.000 denuncias recibidas por violencia intrafamiliar hasta octubre de 2010 y, entre los denunciados, quienes ocupan el primer lugar son el ex conviviente, un miembro de la familia y el cónyuge.

Fuente: AmecoPress


20 diciembre 2010

Guatemala: Demandan justicia por el asesinato de la antropóloga Emilia Margarita Quan


Emilia fue secuestrada el 7 de diciembre,
cuando se dirigía a Todos Santos Cuchumatán
y un día después se encontró su cadáver
Foto: AFP


Sectores sociales, especialmente asociaciones de mujeres de Huehuetenango, participaron en una marcha para demandar justicia por la muerte de la antropóloga Emilia Margarita Quan, investigadora del Centro de Estudios y Documentación de la Frontera Occidental de Guatemala (Cedfog).

Emilia se dedicaba actualmente a un estudio sobre las poblaciones indígenas y etnias Mayas huehuetecas. Al momento de ser secuestrada se dirigía en un vehículo de la institución al municipio de Todos Santos, donde entregaría material a una biblioteca, cuando fue secuestrada por hombres fuertemente armados. Su cadáver fue localizado en los límites de Todos Santos y San Juan Ixcoy, un día después.

En el marco de la actividad, que tuvo lugar este jueves, en la que se unieron distintos sectores de la población, se exigió a las autoridades gubernamentales, específicamente a la Fiscalía del Ministerio Público (MP) el esclarecimiento del secuestro y posterior asesinato de la socióloga, ocurrido la semana anterior en una carretera hacia el norte del departamento.

Álvaro Gómez, de Cedfog, dijo que es una petición concreta y que el crimen no puede quedar únicamente como un dato estadístico más, por el contrario, debe sentar un precedente para demostrar que en el país hay institucionalidad; el clamor de justicia es de toda la población por los constantes hechos criminales y de violencia.

Según Gómez, la misma población debe aportar en la reducción de la criminalidad, debido a la debilidad física y material de los sistemas gubernamentales; en estos espacios es donde la sociedad debe accionar.

Las entidades académicas y de derechos humanos del país, así como el Sistema de Naciones Unidas, condenaron enérgicamente la muerte de Quan, secuestrada el 7 de diciembre pasado, cuando se dirigía en un vehículo de la institución a Todos Santos Cuchumatán, un día después su cadáver fue encontrado en los límites de ese municipio.

Quan era investigadora del Cefog, una organización de Acción Ciudadana, denunció irregularidades en la construcción del Centro de Atención Integral para Mujeres de Huehuetenango (Caimujer), fue becaria de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

José Luis Gómez

Fuente: AmecoPress


23 setiembre 2010

"Gloriosa victoria" de Diego Rivera será expuesto en Guatemala


Gloriosa Victoria - Diego Rivera


El mural “Gloriosa victoria”, del pintor mexicano Diego Rivera, será exhibido en octubre por primera vez en Guatemala, en una exposición que busca resaltar el proceso democrático iniciado en 1944 y sepultado por un complot militar urdido por Estados Unidos en 1954.

“Gloriosa victoria” retrata la sangrienta invasión encubierta estadunidense, orquestada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que condujo a la caída del gobierno reformista de Jacobo Arbenz (1951-1954).

El mural, que estuvo perdido durante 50 años (olvidado en la bodega de un museo ruso) y nunca fue exhibido en Guatemala, forma parte de la exposición "¡Oh Revolución! 1944/2010", que estará abierta durante octubre en el Palacio Nacional de la Cultura (antigua casa de gobierno).

El coordinador presidencial para la exposición, Fernando Barillas, señaló a medios locales que la obra de Rivera (1886-1957) llegará a Guatemala el sábado.

En el mural, encargado a Rivera por un grupo de pintores mexicanos para "apoyar al pueblo guatemalteco recién invadido por Estados Unidos", el personaje principal es el entonces presidente norteamericano Dwight Eisenhower (1953-1961), a quien personifica como un tirano invadiendo América Latina.

Sin embargo, el mural no agradó a quienes lo encargaron, porque fustigaba al comandante aliado de la Segunda Guerra Mundial, por lo que no fue exhibido en esa época.

Según el ministro de Cultura y Deportes, Jerónimo Lancerio, esta muestra será la más importante en Guatemala en los últimos 60 años.

"Esta exposición forma parte de los esfuerzos del gobierno de Guatemala de impulsar un proceso de reconocimiento histórico a personajes y acontecimientos que marcaron nuestra vida como nación", dijo el funcionario.

El mural llegará a Guatemala en calidad de préstamo, luego de que el presidente Álvaro Colom suscribiera un convenio con el Museo de Pushkin de Moscú, donde la obra estuvo guardada durante décadas, hasta que fue localizada en 2000.

“Gloriosa victoria” fue exhibido en México en 2007, al cumplirse medio siglo de la muerte de Rivera.

Fuente: La Jornada


07 junio 2010

Guatemala: Los abusos de Unión Fenosa




Reportaje con las ultimas acciones por la nacionalizacion de la energia en Guatemala, contra la trasnacional española Union Fenosa (Gas Natural), contra el Estado de Sitio impuesto en uno de los departamentos, y con los testimonios de la gente afectada directamente.

La privatización de los sistemas de distribución eléctrica en Guatemala permitió a Unión Fenosa (GAS NATURAL) e Iberdrola, transnacionales españolas, hacerse con el monopolio de la distribución en todo el país. Un negocio redondo para estas empresas y una infamia para los usuarios. Los problemas empezaron bien pronto con cobros abusivos y calidad de servicio muy deficiente. Las protestas no se hicieron esperar y fue en el Departamento de San Marcos, el más afectado, donde las denuncias se revelaron con más fuerza. La reacción de Unión Fenosa no fue el diálogo con los afectados sino la implementación de prácticas mafiosas de sabotaje y amenazas por medio de sicarios, contra líderes comunitarios. El pueblo de Guatemala ha reaccionado ante tanto abuso, ante la falta de voluntad política por solucionar el conflicto, ante la represión y los viles asesinatos de líderes, ante el estado de prevención que todavía prevalece en el Departamento de San Marcos, ante la incompetencia en el servicio y la avaricia de Unión Fenosa.

Podrán ver en este reportaje las verdades que el pueblo guatemalteco denuncia, las protestas que se están llevando a cabo en toda Guatemala y las últimas acciones de este mes de mayo 2010 para pedir la expulsión de Unión Fenosa y por la nacionalización de la energía eléctrica, escucharán el clamor de un pueblo cada vez más unido contra las nefastas consecuencias de la voracidad deshumanizada de Unión Fenosa e Iberdrola. Un ejemplo de lucha y valentía, un documento imprescindible para conocer la verdad de los hechos y admirarse de la tenacidad y el coraje del pueblo guatemalteco.




Fuente: Diagonal


22 marzo 2010

Guatemala: El femicidio es agenda diaria





Es una de las diputadas al Congreso de la República con más experiencia en el tema de género. Gestora y promotora de la Ley contra el Femicidio y otras formas de violencia contra la mujer, Otilia Lux de Cotì es una mujer maya que ha ocupado el puesto de vicepresidenta de la Comisión de la Mujer en dos ocasiones, representante permanente de Guatemala en el Consejo Ejecutivo de la Unesco y ex ministra de Cultura.

Lux de Cotì dice luchar duro en este país donde nació y donde las cifras de violencia contra la mujer se escriben en números rojos; tanto así que, en un período de nueve años, los índices ascendieron de 322 asesinatos reportados anualmente, a 720 muertes por arma de fuego, estrangulamientos y cuerpos cercenados cada año.

Mientras, la violencia intrafamiliar golpea no solo el cuerpo, sino la mente de al menos 54.000 mujeres que se atrevieron a denunciar el año pasado, en el organismo judicial, ese delito.

Su visión de la situación de la mujer en Guatemala es que la violencia está enraizada, lo que la lleva a afirmar que no existen etnias ni edades cuando se trata de agredir por machismo a una mujer.

Considera que el Estado debe invertir más para terminar con este flagelo y asegura que la violencia contra la mujer indígena se da, aunque no en tan alta escala como en la mestiza.

-¿Quien sufre más violencia en Guatemala, la mujer indígena o la mujer mestiza?

-En términos generales, todas las mujeres. Pero puede haber diferenciaciones porque, en este país, la mujer mestiza sufre violencia categorizada en lo económico, político y social; sin embargo, las indígenas tienen un ingrediente más: la opresión ideológica, por un lado, y la opresión desde la perspectiva racial. Hay agresión eminentemente expresada por el racismo; hemos encontrado violencia en mujeres recolectoras de café y en la zafra, por parte de quien las contrata: muchas veces las golpean. Pero la agresión más profunda se da cuando están en calidad de trabajadoras domésticas, pues se les esclaviza.

-¿A qué le atribuye que la violencia contra la mujer indígena no se visibilice como se hace con la mestiza?

-Porque cuando se atiende a una mujer violentada, no se hace una disgregación de etnia, no existen los mecanismos para hacerlo.

-¿Ocurren los femicidios dentro de las comunidades indígenas?

-Se dan, aunque quizás no en el mismo número que con las mestizas; sin embargo, si nos vamos al pasado, no hay que olvidar que durante la guerra quien sufrió más fue la mujer maya porque hubo violaciones sexuales, asesinatos, torturas.

-¿Qué significa para usted legislar y luchar por los derechos de la mujer en un país donde, desde hace nueve años, el número de asesinatos anuales contra mujeres ha crecido de 400 a 700 por período?

-Nos preocupa grandemente. Para mí, el femicidio que ocurre en el país no es más que la muerte violenta que se le provoca a las guatemaltecas, ese odio que está enquistado en la sociedad machista. Es una actitud como de querer acabar con las mujeres.

-¿Es realmente para la mujer guatemalteca motivo de celebración el día internacional de la mujer?

-Claro que no, es más bien una oportunidad de alzar nuestra voz para que se implemente la ley contra el femicidio y otras formas de violencia contra la mujer. No podemos pasar un 8 de marzo si no alzamos la voz contra el Estado para que se comprometa a parar la violencia contra las mujeres.

Alba Trejo
SEMLac

Fuente: rel-UITA


03 febrero 2010

Rigoberta Menchú, exige justicia para trabajadora que sufrió esclavitud y violencia





La Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, exigió justicia en el caso de la trabajadora de casa particular, Candelaria Acabal, quien sufrió maltratos y violaciones reiteradas cuando trabajó en la residencia del ex diputado del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), Manuel Rodríguez, ubicada en Santa Cruz del Quiché.

La jueza Rafaela Salazar declaró falta de mérito en el caso, ya que consideró que no existen pruebas suficientes del maltrato que sufrió la sobreviviente, durante aproximadamente nueve años.

Acabal, en su primera declaración, aseguró que la esposa del ex legislador, Marisol Natareno, la obligaba a tener relaciones sexuales con distintos hombres, le pegaba en la cara, la quemaba con la plancha en la espalda y le propinaba golpes con utensilios de cocina o con alambres.

Ella logró escapar de la vivienda el 15 de septiembre de 2009, en el contexto de las festividades patrias; la Fiscalía en Quiché centró su investigación en aspectos de discriminación étnica y lesiones.

Menchú calificó de indignante la decisión de la jueza y dijo que podría existir tráfico de influencias, debido a la actividad política del diputado y la cercanía con su esposa.

Fuente: AmecoPress


07 octubre 2008

III Foro Social Américas





III FORO SOCIAL AMÉRICAS


GUATEMALA


7 al 12 de octubre



El III FSA se realizará en un continente que vive hoy un doble desafío: ampliar y consolidar el camino de cambios que se ha abierto en los últimos años, y hacer frente a la persistencia de formas de dominación que buscan permanecer, profundizarse, que tratan de recuperar terreno, de bloquear esa corriente transformadora.

Este III Foro permitirá que los pueblos del continente estemos presentes en esta región que ha vivido luchas heroicas a lo largo de su historia pasada y reciente, para expresar solidaridad, para conocer mejor las alternativas que se han levantado aquí encarando la guerra, la destrucción, el miedo, el perverso legado de formas de violencia que muestran las más feroces caras del neoliberalismo armado, una de ellas el feminicidio.

El III FSA acogerá la diversidad de luchas, propuestas, experiencias que se han fortalecido, se han renovado o han surgido en estos ricos años de búsqueda compartida en el continente. Estimulará articulaciones más sólidas, procurará crear espacios más eficaces para la construcción autogestionaria de plataformas comunes hacia la emancipación.

La realización del III FSA en Guatemala se apoya en la convergencia de sus movimientos sociales, pueblos originarios, entidades académicas y múltiples sectores comprometidos en ese país y en Mesoamérica. Al mismo tiempo, sabemos que esta presencia continental estimulará y enriquecerá tales alianzas.

Remontando las fracturas geopolíticas, los pueblos del continente avanzan en una identidad cada vez más compartida entre el Sur y el Norte, entre las diversas regiones de las Américas. Las luchas son cada vez más próximas y solidarias, como pueblos que confrontamos al capitalismo, al imperialismo y al patriarcado.

Objetivos:

1. Avanzar en la articulación de luchas, experiencias y visiones críticas entre las regiones de las Américas, entre los sujetos colectivos que se resisten al orden neoliberal y construyen cambios.

2. Potenciar los conocimientos y prácticas, ancestrales y nuevos, que sustentan las alternativas; y el pensamiento propio para descifrar tanto las estrategias de dominación como las de cambio.

3. Tener un mayor acercamiento solidario con las resistencias en Mesoamérica.

4. Ofrecer un amplio espacio para la construcción de agenda compartida y plataformas de emancipación, entre los pueblos del continente y del mundo.

Ejes transversales: Igualdad de género y diversidades

Instancias organizadoras: Consejo Hemisférico del FSA y Asamblea y Equipo Facilitador del FSA Guatemala

Informaciones y contactos:

secroperativa@fsaguatemala.org


¡ Les esperamos en el III FSA,


Guatemala 2008 !


¡ Otra América es Posible !









18 agosto 2008

El país del silencio


Guatemala es el segundo país del mundo –le sigue a la Federación Rusa– donde más mujeres mueren por ser mujeres. Y la tasa de mortalidad sigue en ascenso. Cuáles son los esfuerzos del movimiento de derechos humanos por justicia, los obstáculos para investigar y visibilizar estos crímenes y los pros y los contras de una nueva ley que denuncia el caso con todas las letras: feminicidio.


María Mansilla


“Yo pensé: ‘Ahora que gané este premio, puede ser que me lo publiquen’”, cuenta Walter Astrada, el fotógrafo que estuvo detrás de las fotos que ilustran esta nota. Astrada es argentino, se radicó en Centroamérica para trabajar para la agencia AP (Asociated Press). Cuando se enteró que Guatemala tiene un triste record en lo que a asesinatos de mujeres respecta, viajó por cuenta propia a documentarlo. Astrada imaginaba que quizás por falta de buen material periodístico los medios no denuncian que la cantidad de guatemaltecas muertas se triplicó en los últimos años, que las principales víctimas son chicas jóvenes y cada vez más adolescentes y que la impunidad en ese país descansa en el 99%. Su trabajo se dirigía de algún modo a cubrir esa falta. Sin embargo nadie se mostró muy interesado por este documento. “Nadie me dio una razón lógica de por qué no publicar –dice Astrada sobre lo que le pasó con el material de su serie “Violencia contra mujeres”–. Los editores a los que contacté argumentan que las imágenes son muy fuertes. Y sí, hay imágenes fuertes, pero hay otras que no son tan fuertes. Lo fuerte es lo que está ocurriendo.”

La realidad que esas imágenes delatan y el compromiso de su toma le permitieron ser nominado recientemente a los premios Nuevo Periodismo Iberoamericano, de la fundación de García Márquez. El año pasado ganó el prestigioso World Press Photo y las seleccionaron para ser proyectadas en el Festival Internacional de Fotoperiodismo de Perpignan, Francia. Hasta ahora le revista Wild publicó algunas y una agencia le consiguió espacio en un medio noruego.

En Guatemala, acordó no difundirlas sin autorización por seguridad de sobrevivientes y familiares de las víctimas. Porque allí, la mayoría de las víctimas encuentra al verdugo dentro de sus casas y en sus barrios. Claro que las comparaciones son antipáticas y todas las vidas valen por igual, pero esta puede ser la diferencia, según analistas internacionales, entre la invisibilidad de ésta en relación con la matanza de la ciudad fronteriza mexicana Ciudad Juárez, donde los que asesinan pertenecen a mafias con una mística casi “cinematográfica”. Paradójicamente, esa misma palabra, “cinematográfica”, es la que esgimen los editores de revistas con papel de lujo cuando se disponen a contar historias de pobreza y miseria. En Ciudad Juárez en los últimos 10 años asesinaron a unas 500 mujeres. La misma cantidad muere por año en Guatemala, un país chiquito, que tiene 13 millones de habitantes, un poco menos que la Ciudad de Buenos Aires y su conurbano juntos.

Guatemala es la capital de un mapa mucho más grande que dibuja el genocidio de mujeres en América Latina. Luego de 36 años de guerra civil, el país cayó en el desmadre. La tasa de impunidad es obscena; el sistema público cuenta con 20.000 policías y existen más de 100.000 agentes de seguridad privada; por supuesto, el debate sobre la seguridad de las y los ciudadanos dominó las propuestas de las elecciones presidenciales de noviembre pasado. Es el único país del mundo donde se ha formado un organismo como el Cicig, Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, de cooperación entre la comunidad extranjera y el Estado local. Lo que está en ruinas en el paraíso maya es su sistema de justicia: los responsables del conflicto armado interno que provocó la muerte de 200.000 personas, 50.000 desapariciones y 1 millón de desplazados no sólo nunca fueron juzgados sino que muchos ocupan cargos en instituciones estatales. La firma de la paz, en 1996, trajo algo de oxígeno pero no erradicó una vieja práctica legitimada por la dictadura: la violencia contra las mujeres -que durante la guerra civil estaba sistematizada hacia las de comunidades indígenas y las detenidas políticas, principalmente-.

LLOVIERON FLORES

Quizá de tanto enterrar a sus pares bajo coronas de margaritas, cuando en abril se aprobó una la nueva ley contra la violencia de género las integrantes del movimiento de mujeres de Guatemala arrojaron pétalos al cielo. Llovieron flores al escuchar el okay a la legislación que por fin contempla estos crímenes, por primera vez, como feminicidios, como “el asesinato de una mujer en el marco de relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres”, y establece penas que se pagan con hasta 50 años de cárcel. Tipifica delitos como violencia económica y violencia psicológica. Exige la apertura de fiscalías especiales y hogares para contener a las víctimas. Incluso hay un castigo para los que se resisten a que sus mujeres usen métodos anticonceptivos. Hasta entonces, para la vieja norma el estupro no se podía juzgar a menos que la niña demostrase no haber provocado el encuentro sexual, sólo se podían hacer denuncias por violencia física si las marcas en el cuerpo duraban más de diez días y pasajes por el estilo.

“Las ONG en Guatemala han reaccionado de manera mezclada. Nuestra reflexión interna aún no ha terminado –cuenta a Las12 Sebastián Elgueta, investigador del Equipo Centroamérica de Amnistía Internacional, autor del informe Ni protección ni justicia: homicidio de mujeres–. La ley tiene aspectos positivos, y es que pone el término violencia de género y le eleva el perfil, incluye apoyo integral para sobrevivientes, asistencia legal para víctimas y el compromiso de proveer financiamiento para estas iniciativas. Pero en términos del procedimiento penal, la ley anterior era bastante comprensible para asegurar la persecución de los responsables de asesinar mujeres. Nosotros identificamos que casi nadie era llevado delante de la Justicia no por falta de un marco legal adecuado, sino por una falta de iniciativa por parte de policías pero más que todo de fiscales, que son quienes investigan estos crímenes, y también por una actitud de discriminación hacia las instituciones estatales que tienen que ver. La ley es una señal positiva pero no es la rectificación de esas limitaciones institucionales.”

ANDATE QUE TE AVISAMOS

Las muertes de mujeres aumentan en Guatemala mientras las sentencias judiciales disminuyen. Además de morir por un disparo o herida de arma blanca, cada vez es mayor la cantidad de asesinadas por estrangulamiento, “uno de los indicadores de extrema violencia, cuyo fin no sólo es causar la muerte sino hacer sufrir a la persona antes de morir”, alerta el informe de la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) de ese país. Detalla: “La mayoría de los crímenes ocurren entre las 6 de la tarde y las 11 de la noche, cuando el hombre suele estar en la casa”. La PDH, a través de su Defensoría de la Mujer, quiso explicar y entender todo esto. Por eso se dispuso a investigar los expedientes acumulados por la Policía Civil Nacional en un período de tres años (2003 y 2005) para estudiar los casos y evaluar su seguimiento. El documento resultante transcribe y acota anotaciones de la Policía Nacional Civil: “1612 casos son consecuencia del consumo de alcohol, en 155 son celos y en 26, drogas. No deja de sorprender que en 259 ocasiones se mencione que el crimen fue cometido en ‘estado normal’”. La principal hipótesis de la PDH subraya como causa más frecuente de los homicidios la discriminación por género.

“La mayoría de los casos de muerte violenta de mujeres no son investigados; en los que sí, la investigación no se realiza de manera eficiente. Las autoridades no manejan eficientemente la escena del crimen, en muchos casos se justifica el no investigar con la estigmatización de las víctimas, culpando a las mujeres por lo sucedido, desacreditándolas, especulando su participación en una ‘mara’ (pandilla juvenil), por tener algún tatuaje en el cuerpo o calificándolas de sexo servidoras, si llevan las uñas pintadas y minifalda”, se lee en el informe. A pesar de las buenas intenciones y de haber sido creada para tareas como ésta, en la Procuraduría guatemalteca tuvieron que dejar trunca la pesquisa por imposibilidad de acceder a documentos clave.


Al fotógrafo Walter Astrada le pasó algo similar. Con los (no muchos) euros que recibió luego de obtener el World Press decidió insistir, volver a Guatemala para profundizar su trabajo. Pero sus contactos, sus fuentes, no estuvieron tan generosos; ya no podía colarse en cualquier lado desde que sus fotos, su denuncia, se había hecho conocida con un premio internacional. “En Guatemala sintieron que estaba hablando mal de su país”, dice Astrada, también reconocido por su ensayo sobre travestis paraguayas. La primera vez fue más fácil: “Llegué al cuerpo de bomberos –recuerda–. Ellos tienen un departamento de prensa que se encarga de avisar a los medios cuando aparece algún cuerpo u ocurrió algún accidente. Pero claro: los bomberos avisaban a los que consideraban más de su palo... Así que, para tener mejor vínculo con ellos, el primer tiempo me quedaba con ellos hablando, comíamos juntos, me quedé a dormir ahí. Hasta que me dijeron: ‘Andate que te avisamos’. Sintieron que no estaba jugando sino que de verdad estaba haciendo un trabajo serio”.


En un contexto en el que las garantías individuales casi no existen, la tarea de las y los defensores de los derechos humanos básicos se transforma en una aventura de alto riesgo. “El movimiento de mujeres hace un enorme esfuerzo, trabaja en condiciones arriesgadas, arriesgándose a que las maten –asegura el investigador de Amnesty–. El esfuerzo de las organizaciones locales ha logrado que se incremente el número de fiscales dedicados a la investigación, ha puesto de relieve el tema y hecho que se lo tome en serio.” Elgueta también subraya que el empeño de las ONG permitió que más mujeres se animen a denunciar, que se documenten mejor los casos, que se repudien las actitudes discriminatorias de las autoridades. Algunas organizaciones acompañan como querellantes a las víctimas. “Estos son los primeros pasos a dar antes de esperar resultados concretos.”


PAPELES AL DIA


“El turista normal nunca se ve involucrado en crímenes que hacen noticia debido a que los móviles de estos crímenes no suelen ser más que un robo o atraco”, aclaran varios sitios de Internet que promueven pasear por Guatemala. Por otro lado, en una trampa retórica el Estado hecha edulcorante a su mala imagen y adhiere desde hace varios años a los tratados internacionales más progresistas relacionados con la eliminación de violencia de género y la discriminación racial, con los derechos de los pueblos indígenas. Desde el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (Cedaw) no se privaron de enfatizar su preocupación por el “escaso empeño demostrado en realizar investigaciones a fondo, la ausencia de medidas para la protección de los testigos, las víctimas y sus familiares y la falta de información y de datos sobre los casos, las causas de la violencia y el perfil de las víctimas”.


Norma Cruz estuvo del otro lado del mostrador, fue testigo del escaso empeño puesto en las investigaciones y de muchas de estas omisiones. Es la Susana Trimarco guatemalteca: su militancia comenzó cuando su ex pareja atacó sexualmente a su hija, entonces, encima, menor de edad. Hoy Cruz preside la Fundación Sobrevivientes, que cobija a víctimas y sobrevivientes y acompaña en los procesos judiciales, ya que la mayoría de los familiares no puede pagar un abogado. “Es duro ver que el violador o el asesino de tu hija está libre y que presentar una denuncia no sirve para nada. Es incluso peor: acusar a los autores es peligroso, porque muchas veces te amenazan a ti”, denunció públicamente.


Las mujeres que tejen el martirologio de la violencia de género en Guatemala son criollas, mayas, negras, garifunas, también murieron salvadoreñas y otras exiliadas económicas de países cercanos. Como Mayra Gutiérrez, académica integrante del movimiento de mujeres, que sigue desaparecida desde el 2000 y la policía asegura que fue víctima de un “crimen pasional”. Bárbara Ford, monja estadounidense, es otra de sus mártires: tenía 62 años cuando le dispararon, participaba de programas de salud mental para víctimas del conflicto armado. Alba España vivió ocho años, sus vecinos lincharon a sus victimarios cuando encontraron su cadáver en un descampado. Orquídea Jeannette Palencia de Luna estaba casada, tenía tres hijos, vendía tortillas, el hombre que le disparó era un viejo conocido y estaba enojado porque un “coyote” pariente de Orquídea no lo ayudó a cruzar ilegalmente la frontera.


Los medios de comunicación guatemaltecos dicen poco y nada sobre el tema. Apenas comparten nombre de la persona asesinada, y casi nunca cubren de manera sostenida la investigación judicial. “La ocupación de la víctima es un dato que contribuye a dignificar su muerte, ya que se comunica cuáles fueron sus aportes a la vida social, política y cultural de su país”, entienden en el Centro de Reportes Informativos sobre Guatemala ( Cerigua), agencia alternativa de información que durante cinco años monitoreó cómo los principales diarios cubren el tema. “Las declaraciones de las personas cercanas a las mujeres asesinadas son claves para reivindicar su vida; en raras oportunidades se les da espacio a las familias para reclamar justicia o para que den a conocer el trato que las autoridades le dan a la investigación.”


“Abordar el contexto social y político en el que se presentan los casos contribuiría a que la población tome conciencia de la situación que se vive en el país; la prensa no pone de manifiesto el círculo vicioso de la violencia de género y cómo afectó el entorno de la afectada, tampoco muestra objetivamente el perfil que retrate la conducta de los victimarios”, explica el documento de Cerigua.


Es más: en muchos países latinoamericanos que no cuentan con estadísticas oficiales de los asesinatos contra mujeres, los informes sombra del tercer sector se basan en los casos publicados en los diarios. Con todo esto, “los medios monitoreados están faltando a compromisos asumidos por el Estado guatemalteco en el ámbito internacional, en materia de derechos humanos, derechos de las mujeres y promoción de nuevas formas de comunicación y de información. Esta tendencia informativa genera percepciones exacerbadas sobre la violencia, afecta la participación social de las guatemaltecas e inhibe su desarrollo”.


Cada una de las historias es muy triste, incomprensible, insoportable. Entre ellas, la de María Isabel Veliz Franco se convirtió en estandarte. Cansada de la indiferencia de la justicia nacional, su inagotable mamá fue escuchada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la de su hija fue el primero de todos estos casos en acceder a esta organización extranjera. María Isabel Veliz Franco tenía 15 años cuando la violaron, la estrangularon, le cortaron el pelo y se lo tiñeron de rojo, le ataron los pies y las muñecas con alambres de púa. Su familia se enteró del asesinato y volvió a verla, sin vida, en un flash informativo de la televisión.


Fuente: Página 12