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25 mayo 2012

Pablo Neruda: Siguen las incógnitas sobre su misteriosa muerte




¿Cáncer terminal, paro cardíaco o inyección letal? Treinta y nueve años después de la muerte de Pablo Neruda, el periodista español Mario Amorós desgrana en un nuevo libro los misterios de la muerte del poeta chileno sobre la que se ciernen las sombras de la dictadura.



“En el libro yo pregunto si Neruda pudo haber sido asesinado, pero no respondo a ello”, dice a Efe Amorós sobre el libro “Sombras sobre Isla Negra. La misteriosa muerte de Pablo Neruda”, que él mismo presentó en la capital chilena.


El Premio Nobel de Literatura en 1971 falleció en una clínica privada de Santiago doce días después del golpe de Estado de Augusto Pinochet, el 23 de septiembre de 1973, debido oficialmente a un avanzado cáncer de próstata, según consta tanto en el certificado como en el acta de defunción.


Sin embargo su tercera mujer, Matilde Urrutia, sostuvo durante los doce años que le sobrevivió que al autor de “Cancionero general” “no le mató el cáncer”, sino que su fallecimiento se debió a un paro cardíaco.


“Es muy sorprendente descubrir cómo Matilde Urrutia no dio crédito a que la causa de muerte fuera el cáncer. Habló simplemente de un paro cardíaco. (Aun así), ella jamás denunció que su marido hubiera sido asesinado“, recalca Amorós.


Esa versión es la que defiende Manuel Araya, antiguo chófer de Neruda que actualmente vive en la localidad costera de San Antonio, y que en 2011, en una entrevista a la revista mexicana Proceso, insistió en que Neruda fue asesinado por agentes del régimen.


Su hipótesis recuerda al caso del expresidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970), que falleció en 1982 en la misma clínica, la Santa María, cuando encabezaba una incipiente oposición al régimen.
Oficialmente, su muerte se debió a una septicemia, pero desde 2009 la Justicia investiga si en realidad se debió a un homicidio por envenenamiento.


En el caso de Neruda, fue la denuncia del chófer lo que dio lugar a que el Partido Comunista, en el que Neruda militó, presentara en mayo de 2011 una querella que fue admitida por la Justicia, con lo que se abrió así una investigación sobre su muerte.


En esa indagatoria, el juez Mario Carroza se ha topado con que ninguno de los tres centros hospitalarios en que Neruda fue atendido durante 1973 conservan sus informes médicos, pese a que la ley obliga a mantenerlos durante 40 años, dice Amorós.


“La tesis del libro es que la muerte de Pablo Neruda es una muerte envuelta en el misterio. Hay una infinidad de interrogantes sobre si pudo ser asesinado, como sostiene su chófer e investiga ahora el juez Mario Carroza, o si es una muerte natural”, señala.


“En ese último caso, desde mi punto de vista, habría sido inducido por el terrible sufrimiento que supuso para él el golpe de Estado”, añade el autor, que ha escrito varios volúmenes dedicados a Chile, entre ellos, “Antonio Llidó, un sacerdote revolucionario”.


En este nuevo libro recorre el último año de vida del poeta desde su regreso a Chile como embajador en Francia en noviembre de 1972 hasta su muerte y entierro. Además, el último capítulo repasa la vida de su viuda Matilde Urrutia hasta su deceso, en 1985.


De todo el relato, los hechos clave se concentran en los dos últimos días de vida del poeta, aunque sus principales testigos, Matilde Urrutia y Manuel Araya, difieren en sus relatos.


Según la versión de Araya, el 23 de septiembre, Pablo Neruda les pidió a Urrutia y a él que viajaran a Isla Negra para recoger algunas pertenencias de la casa que poseían en esa apacible localidad del litoral chileno, a unos 100 kilómetros de Santiago.


Neruda y su mujer se disponían a partir al exilio en México tras recibir una invitación a través del entonces embajador de ese país, Gonzalo Martínez Corbalá.


Cuando estaban en Isla Negra, “recibieron una llamada de Pablo Neruda, que les alertó de que le habían colocado una misteriosa inyección en el estómago“, relata Amorós.


Al retornar a Santiago, encontraron a Neruda con fiebre. Un médico pidió entonces a Araya que saliera a buscar un medicamento fuera y en ese momento fue detenido y conducido al Estadio Nacional, donde fue torturado.


En cambio, Urrutia siempre afirmó que el viaje a Isla Negra se produjo un día antes, el 22 de septiembre, y que al regresar a la capital encontraron a Neruda muy alterado y afectado por las noticias sobre la sangrienta represión del régimen.


En ese momento, según contó en sus memorias, llamó a una enfermera y le colocaron una inyección, un tranquilizante, que le sumió en un sueño del que nunca más despertó. Tras pasar un día en estado de coma, el gran poeta falleció en la noche del día 23.


“Hay contradicciones en los dos relatos, principalmente en el de Araya“, admite Amorós.


Esas contradicciones alimentan las dudas, y esas dudas, según este periodista, “hay que despejarla con la exhumación” de los restos del poeta, que hoy descansan frente al mar, en Isla Negra, junto a los de Matilde Urrutia.

Fuente: CubaDebate

04 mayo 2011

Argentina: Raúl Zaffaroni presentó "La palabra de los muertos"


“Se incita a la venganza demagógica”


El juez de la Corte Suprema señala que su libro, producto de casi tres décadas de estudio y reflexiones, no obedece sólo a razones académicas, sino a un “objetivo político-social”: el de desafiar a la “criminología mediática”.

“Me siento francamente abrumado”, suspiró el juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni, mientras hacía un paneo por las casi mil personas que lo habían ido a escuchar. “Empiezo a sentir miedo de lo que escribí”, bromeó. Con la misma acidez y un gran sentido del humor, se tomó media hora para explicar que La palabra de los muertos, el producto de casi tres décadas de estudio y reflexiones, no obedece sólo a razones académicas, sino a un “objetivo político-social”: el de desafiar a la “criminología mediática”, aquella que pinta un mundo amenazado exclusivamente por el delito común y el terrorismo; aquella que se construye desde los medios de comunicación, al servicio del poder y de un modelo de “Estado gendarme” o “policial” de raíces estadounidenses, que infla el miedo, alimenta la paranoia, estigmatiza e instala la creencia de que la única salida está en respuestas vengativas como encerrar, castigar, reprimir y ajusticiar.

La fuerza de ese paradigma, dice Zaffaroni, ha vuelto invisibles a los muertos en las mayores masacres, que –sin embargo– son ejecutadas por el propio Estado y que abarcan no sólo casos como el genocidio armenio, el holocausto, las matanzas en Ruanda, Somalia o Irak –entre otras decenas–, sino lo que llama “masacres por goteo”, más lentas pero no menos destructivas, donde entran desde las torturas, los muertos en las cárceles, hasta las víctimas del uso irresponsable de armas y las ejecuciones sin proceso. Son homicidios de seres indefensos, pero no entran en las estadísticas, según advierte. Por eso propone una “criminología cautelar”, capaz de prevenir la multiplicación de las masacres, “preservar la vida humana” y propiciar una “sociedad inclusiva” corriendo el foco de “la exaltación del poder punitivo”.

A juzgar por el poeta Juan Gelman, La palabra de los muertos. Conferencias de criminología cautelar (Ed. Ediar), más que un libro es “una hazaña”, según describió en el prólogo. “¿Es posible cambiar la criminología, el derecho y el sistema penales y los modelos de policiales para prevenir, impedir o moderar la violencia del poder y, en consecuencia, reducir la punición a lo estrictamente necesario sin recurrir a la fábrica de cadáveres?”, se pregunta Gelman, y anuncia que “el autor piensa que sí, que hay que hacerlo”, e invita a leer la obra. Zaffaroni la escribió “en lenguaje coloquial”, para que la pueda leer quien quiera, explicó ante la multitud que lo fue a escuchar en la Feria del Libro. “Este deseo de que trascienda obedece a que vivimos una época en que hay una tremenda construcción mediática de la realidad”, alertó. “Una construcción peligrosa, paranoica. Es como si los curanderos se hubiesen apoderado de la opinión pública a través de los medios masivos de comunicación y la ciencia médica se hubiese quedado en la Facultad de Medicina encerrada, o los políticos construyesen hospitales, o no, o hiciesen campaña de vacunación según lo que dicen los curanderos”, ironizó.

Zaffaroni fue ovacionado ante cada definición, y festejado con risas sonoras ante cada comentario mordaz. “El título del libro no es una propaganda de una empresa de pompas fúnebres”, sonrió. “La única verdad es la realidad y la única verdad de la criminología son los muertos. Sucede que la criminología se ocupó de todos los delitos y del poder punitivo pero se olvidó de las masacres. Olvidó que los estados cometieron más de 100 millones de homicidios calificados por lo menos por alevosía. Mataron a dos personas de cada cien. ¿Qué índice de homicidios hay en Argentina? Menos de 6 por cada 100 mil habitantes”, contrastó. “En los países donde se cometieron genocidios, esos muertos quedan fuera de las estadísticas criminales. ¿Y quién los mató? El Estado, el poder punitivo, el mismo que tenía que haber preservado la vida. Fueron la policía, la Gestapo, la Kgb, y cuando no los mató la policía los mató el Ejército, pero no en guerra, en función policial.” El libro dice que estos muertos son “los desaparecidos de la criminología y su consorte, el derecho penal”.

En el amplio escenario de la Sala Jorge Luis Borges, entre luces brillantes y coloridas, el juez supremo estuvo acompañado por el ex ministro de seguridad bonaerense León Arslanian, el abogado y militante de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) Pedro Paradiso Sottile y el periodista Víctor Hugo Morales. El moderador fue el catedrático guatemalteco Landelino Franco, a quien llenó de elogios.

Paradiso contó que al leer el libro se ubicó rápidamente a sí mismo “en el lugar de los muertos”, “en el lugar de la marginación”. “La medicina decía que éramos enfermos, peligrosos, se preguntaba si teníamos el cerebro más pequeño. Y tampoco estamos hablando sólo de la inquisición, sino del año pasado, cuando se discutía la ley de matrimonio igualitario.” Paradiso citó cifras elocuentes: “hay ochenta países que criminalizan la homosexualidad con prisión y siete con pena de muerte”.

“El poder es ser dueño de la verdad”, citó Víctor Hugo a Maquiavelo. “No hay poder más grande y más peligroso que el que tiene el poder de la construcción de esa verdad”, dijo. Haciéndose eco de las afirmaciones de Zaffaroni –a quien llamó “el Maradona de la Justicia”–, sostuvo que esa construcción llega al punto de lograr que se legisle en función de ella. Refrescó un informe de la BBC que dice que “en Argentina hay poca violencia y mucha preocupación”. E ilustró con una anécdota del pueblo de Laprida, donde mucha gente anda en bicicleta, la deja en la calle y sin cadena, duerme con la puerta de su casa sin llave y sin embargo, cuando les preguntan cuál es su principal problema, dicen “la inseguridad”.

Arslanian, a quien Zaffaroni recordó conocer “desde que teníamos nuestros modestos juzgaditos de sentencia en un corredor que parecía un supermercado”, hizo una exposición más teórica y se ocupó de resaltar nociones clave del texto: “la criminología mediática tiene una finalidad política para defender modelos económicos determinados, contrarios a la distribución”, e “instala demandas de ley y orden”. “El poder punitivo se apropia del problema de la víctima y se convierte en una traba para resolver el conflicto”, y así es como “los Estados cometieron más homicidios que todos los homicidas del planeta”.

“El peligrosímetro manda a matar toda sombra que se mueva, los grandes medios de comunicación son grandes miedos”, dice el escritor Eduardo Galeano en la contratapa. Zaffaroni, antes de empezar a hablar, le regaló un sentido agradecimiento, igual que a Gelman. Miró a la multitud y nombró a todos sus colaboradores, a Estela Carlotto, al procurador Esteban Righi, ministros (estaba Amado Boudou), a la defensora General Stella Maris Martínez, a legisladores (estaban Diana Conti y Fernando Navarro entre otros), a Lita Boitano y hasta a su custodio de treinta años, César López. Entre el público estaban hasta los mozos de la Corte.

Zaffaroni precisó que “la criminología mediática” que “incita a la venganza demagógica”, “a liberar al poder punitivo de los controles” y “que busca ponernos en el camino de las masacres” es un producto nacido en Estados Unidos, pero a esta altura es un fenómeno mundial, que se reproduce tanto en América latina como en Europa. “Es el modelo de Reagan-Bush –explica– que propone un Estado gendarme, que es excluyente y tiene por función mantener a los excluidos a raya”, y que sucedió al de Franklin Roosevelt, que “era incorporativo y pretendió establecer el Estado social”. “Hoy la publicidad del enorme aparato penal de EE.UU. recorre el mundo; hace que uno de cada cien norteamericanos esté preso. Hay más de dos millones de presos. Tres millones controlados por el sistema penal y tres millones trabajando para ese sistema, lo que implica que además es una variable de empleo y desempleo”, insiste. Y concluye que la discusión de fondo es entre esos dos modelos. “El del Estado social de derecho puede fallar. Pero el Estado gendarme invariablemente termina mal. El excluido un día empieza a resistirse, entonces el gendarme lo mata, o el excluido vence al gendarme y se arma un caos”, vaticina. La decisión, advierte, es entre profundizar los “modelos democráticos”, de “estado de bienestar” y de “una sociedad inclusiva”, o poner en jaque el estado de derecho.

Irina Hauser

Fuente: Página 12

18 diciembre 2010

Un libro recupera el protagonismo de los comunistas españoles en la Guerra Civil


La Pasionaria


"El PCE supo convertirse en el mejor partido republicano que había existido en España"

El Partido Comunista de España (PCE) se convirtió en piedra angular del esfuerzo bélico de la República hasta su derrota por el franquismo gracias a su eficaz maquinaria de propaganda y a su capacidad para captar apoyos exteriores, señala el historiador Fernando Hernández Sánchez en su última obra.

"La otra razón del éxito del PCE en el marco de la España en guerra es que supo ocupar el espacio dejado por otras fuerzas, como el Partido Socialista, incapaces de sostener ese esfuerzo de la guerra debido a sus divisiones internas y de explotar el ideario republicano de izquierdas y progresista", explica Hernández.

"Uno no sólo gana espacio porque lo conquista, sino porque otros lo ceden", subraya este historiador español que acaba de publicar "Guerra o revolución" (Crítica), un intento de "redimensionar" el papel que tuvo el Partido Comunista de España durante la guerra civil (1936-1939), derribando mitos y colocando a esta fuerza en su justo lugar del siglo XX.

Para Hernández, profesor asociado de la Universidad Autónoma de Madrid el PCE fue "una de las pocas fuerzas que pudieron garantizar la estabilidad del Gobierno republicano en guerra y, a la vez, captar apoyo exterior".

Este acierto "es un giro que prefigura la Gran Guerra Patria de la Unión Soviética contra la invasión nazi. Se crea un proyecto nacionalizador de resistencia, con una estrategia defensiva contra la pujanza rampante del fascismo como amenaza suprema", subraya.




Otra de los éxitos del PCE, apunta Hernández, fue la capacidad para trocar su esencia revolucionaria en un "ideario patriótico", requerido por ese esfuerzo bélico y por la necesidad de "caer bien" en los países que veían la lucha contra el franquismo en España como la plasmación del combate entre democracia y fascismo.

Los comunistas españoles "supieron conjugar su esencia de izquierdas con su llamamiento a la movilización intensiva en el marco de una guerra total", refiere. El PCE también se adelantó a sus compañeros de la izquierda española, a la vez aliados y rivales, en su habilidad para atraer a una juventud sin experiencia, pero que se había radicalizado.

"Y éste fue su mayor éxito, al privar a otras fuerzas de izquierda, como el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), de la capacidad de renovación generacional", destaca Hernández.

Hernandez señala que hay que reconocer al PCE su habilidad para convertirse "en el mejor partido republicano que había existido en España", con una apuesta clara por las reformas sociales y con una gran capacidad para "mantener una sólida vinculación entre el frente y la retaguardia".

Fuente: La República.es


11 diciembre 2010

Gabriel García Márquez: América Latina existe


Foto: Miguel Tovar/AP


Esperé hasta el último turno para hablar, porque ayer al desayuno no sabía nada de lo que aprendí en el resto del día. Soy un conversador empedernido y estos torneos son monólogos implacables en los que está vedado el placer de las interpelaciones y las réplicas. Uno toma notas, pide la palabra, espera, y cuando le llega el turno ya los otros han dicho lo que uno iba a decir. Mi compatriota Augusto Ramírez me había dicho en el avión que es fácil saber cuándo alguien se ha vuelto viejo porque todo lo que dice lo ilustra con una anécdota. Si es así, le dije, yo nací ya viejo, y todos mis libros son seniles. Una prueba de eso lo son estas notas.

La primera sorpresa nos la dio el presidente Lacalle con la revelación de que el nombre de América Latina no es francés. Siempre creí que sí lo era, pero por más que lo pienso no he logrado recordar de dónde lo aprendí y, en todo caso, no podría probarlo. Bolívar no lo usó. Él decía América, sin adjetivos, antes de que los norteamericanos se apoderaran del nombre para ellos solos. Pero, en cambio, comprimió Bolívar en cinco palabras el caos de nuestra identidad para definirnos en la Carta de Jamaica: somos un pequeño género humano. Es decir, incluyó todo lo que se queda por fuera en las otras definiciones: los orígenes múltiples, las lenguas indígenas nuestras y las lenguas indígenas europeas: el español, el portugués, el inglés, el francés, el holandés.

Por los años cuarenta se despertaron en Ámsterdam con la noticia disparatada de que Holanda estaba participando en un torneo mundial de béisbol -que es un deporte ajeno a los holandeses- y era que Curazao estaba a punto de ganar el campeonato mundial de Centroamérica y el Caribe. A propósito del Caribe, creo que su área está mal determinada, porque en realidad no debería ser geográfica sino cultural. Debería empezar en el sur de los Estados Unidos y extenderse hasta el norte de Brasil. La América Central, que suponemos del Pacífico, no tiene mucho de él y su cultura es del Caribe. Este reclamo legítimo tendría por lo menos la ventaja de que Faulkner y todos los grandes escritores del sur de los Estados Unidos entrarían a formar parte de la congregación del realismo mágico. También por los años cuarenta, Giovanni Papini declaró que América Latina no había aportado nada a la humanidad, ni siquiera un santo, como si le pareciera poca cosa. Se equivocó, pues ya teníamos a santa Rosa de Lima, pero no la contó, quizás por ser mujer. Su afirmación ilustraba muy bien la idea que siempre han tenido de nosotros los europeos: todo lo que no se parece a ellos les parece un error y hacen todo por corregirlo a su manera, como los Estados Unidos. Simón Bolívar, desesperado con tantos consejos e imposiciones, dijo: "Déjennos hacer tranquilos nuestra Edad Media".

Nadie padeció como él la presión de una Europa que ya era vieja en relación con el sistema que debía escoger, monarquía o república. Mucho se ha escrito sobre sus sueños de ceñir una corona. La verdad es que entonces, aun después de las revoluciones norteamericana y francesa, la monarquía no era algo tan anacrónico como nos parece a los republicanos de hoy. Bolívar lo entendió así y creía que el sistema no importaba si había de servir para el sueño de una América independiente y unida. Es decir, como él decía, el Estado más grande, rico y poderoso del mundo. Ya éramos víctimas de la guerra entre los dogmas que aún nos atormentan, como nos lo recordó ayer Sergio Ramírez: caen unos y surgen otros, aunque sólo sean una coartada, como las elecciones en las democracias.

Un buen ejemplo es Colombia. Basta con que haya elecciones puntuales para legitimar la democracia, pues lo que importa es el rito, sin preocuparse mucho de sus vicios: el clientelismo, la corrupción, el fraude, el comercio de votos. Jaime Bateman, el comandante del M-19, decía: "Un senador no se elige con sesenta mil votos sino con sesenta mil pesos. Hace poco, en Cartagena, me gritó en la calle una vendedora de frutas: "¡Me debes seis mil pesos!". La explicación es que había votado por equivocación por un candidato con un nombre que confundió con el mío, y luego se dio cuenta. ¿Qué podía hacer yo? Le pagué sus seis mil pesos".

El destino de la idea bolivariana de la integración parece cada vez más sembrado de dudas, salvo en las artes y las letras, que avanzan en la integración cultural por su cuenta y riesgo. Nuestro querido Federico Mayor hace bien en preocuparse por el silencio de los intelectuales, pero no por el silencio de los artistas, que al fin y al cabo no son intelectuales sino sentimentales. Se expresan a gritos desde el Río Bravo hasta la Patagonia, en nuestra música, en nuestra pintura, en el teatro y en los bailes, en las novelas y en las telenovelas. Félix B. Cagnet, el padre de las radionovelas, dijo: "Yo parto de la base de que la gente quiere llorar, lo único que hago es darles el pretexto". Son las formas de la expresión popular las más sencillas y ricas del polilingüismo continental. Cuando la integración política y económica se cumplan, y así será, la integración cultural será un hecho irreversible desde tiempo atrás. Inclusive en los Estados Unidos, que se gastan enormes fortunas en penetración cultural, mientras que nosotros, sin gastar un centavo, les estamos cambiando el idioma, la comida, la música, la educación, las formas de vivir, el amor. Es decir, lo más importante de la vida: la cultura.

Una de las grandes alegrías que me llevo de estas dos jornadas sin recreos fue el primer encuentro con mi buen vecino, el ministro Francisco Weffort, que empezó por sorprendernos con su castellano impecable. En cambio, me pregunto si alrededor de esta mesa hay más de dos que hablen el portugués. Bien dijo el presidente De la Madrid que nuestro castellano no se molesta por saltar el Mato Grosso mientras los brasileños, en un esfuerzo nacional por entenderse con nosotros, están creando el portuñol, que quizás será la lengua franca de la América integrada. Pacho Weffort, como le diríamos en Colombia; Pancho, como le diríamos en México, o Paco, como le dirían en cualquiera de las tabernas de España, defiende con razones de peso pesado el Ministerio de la Cultura. Yo me opongo sin éxito, y tal vez por fortuna, a que se instaure en Colombia. Mi argumento principal es que contribuirá a la oficialización y la burocratización de la cultura.

Pero no hay que simplificar. Lo que rechazo es la estructura ministerial, víctima fácil del clientelismo y la manipulación política. Propongo en su lugar un Consejo Nacional de Cultura que no sea gubernamental sino estatal, responsable ante la presidencia de la República y no ante el Congreso, y a salvo de las frecuentes crisis ministeriales, las intrigas palaciegas, las magias negras del presupuesto. Gracias al excelente español de Pacho, y a pesar de mi portuñol vergonzante, terminamos de acuerdo en que no importa cómo sea, siempre que el Estado asuma la grave responsabilidad de preservar y ensanchar los ámbitos de la cultura.

El presidente De la Madrid nos hizo el gran favor de tocar el drama del narcotráfico. Para él los Estados Unidos abastecen a diario entre veinte y treinta millones de drogadictos sin el menor tropiezo, casi a domicilio, como si fuera la leche, el periódico o el pan. Esto sólo es posible con unas mafias más fuertes que las colombianas y una corrupción mayor de las autoridades que en Colombia. El problema del narcotráfico, por supuesto, nos toca a los colombianos muy profundamente. Ya casi somos los únicos culpables del narcotráfico, somos los únicos culpables de que los Estados Unidos tengan ese gran mercado de consumo, por desgracia del cual es tan próspera la industria del narcotráfico en Colombia. Mi impresión es que el tráfico de drogas es un problema que se le salió de las manos a la humanidad. Eso no quiere decir que debamos ser pesimistas y declararnos en derrota, sino que hay que seguir combatiendo el problema a partir de ese punto de vista y no a partir de la fumigación.

Hace poco estuve con un grupo de periodistas norteamericanos en una pequeña meseta que no podía tener más de tres o cuatro hectáreas sembradas de amapolas. Nos hicieron la demostración: fumigación desde helicópteros, fumigación desde aviones. Al tercer paso de helicópteros y aviones, calculamos que aquéllos podían costar ya más de lo que costaba la parcela. Es descorazonador saber que de ninguna manera se combatirá así el narcotráfico. Yo les dije a algunos periodistas norteamericanos que iban con nosotros que esa fumigación debía empezar por la isla de Manhattan y por la alcaldía de Washington. Les reproché también que ellos y el mundo saben cómo es el problema de la droga en Colombia -cómo se siembra, cómo se procesa, cómo se exporta- porque los periodistas colombianos lo hemos investigado, lo hemos publicado, lo hemos divulgado en el mundo. Inclusive, muchos lo han pagado con su vida. En cambio, ningún periodista norteamericano se ha tomado el trabajo de decirnos cómo es el ingreso de la droga hasta los Estados Unidos, y cómo es su distribución y su comercialización interna.

Creo que todos terminamos de acuerdo con la conclusión del ex presidente Lacalle de que la redención de estas Américas está en la educación. A la misma habíamos llegado en el Foro de Reflexión de la Unesco el año pasado, donde acabó de diseñarse la hermosa idea de la "Universidad a distancia". Allí me correspondió sustentar una vez más la idea de la captación precoz de las aptitudes y las vocaciones que tanta falta le hacen al mundo. El fundamento es que si a un niño se le pone frente a un grupo de juguetes diversos, terminará por quedarse con uno solo, y el deber del Estado sería crear las condiciones para que ese juguete le durara a ese niño. Soy un convencido de que ésa es la fórmula secreta de la felicidad y la longevidad. Que cada quien pueda vivir y hacer sólo lo que le gusta, desde la cuna hasta la tumba. Al mismo tiempo, todos estamos de acuerdo, al parecer, en que debemos estar alerta contra la tendencia del Estado a desentenderse de la educación y encomendarla a los particulares. El argumento en contra es demoledor: la educación privada, buena o mala, es la forma más efectiva de la discriminación social.

Un buen final para una carrera de relevos de cuatro horas, que puede servirnos para disipar las dudas de si en realidad la América Latina existe, que el ex presidente Lacalle y Augusto Ramírez nos lanzaron desde el principio sobre esta mesa como una granada de fragmentación. Pues bien, a juzgar por lo que se ha dicho aquí en estos dos días, no hay la menor duda de que existe. Tal vez su destino edípico sea seguir buscando para siempre su identidad, lo cual será un sino creativo que nos haría distintos ante el mundo. Maltrecha y dispersa, y todavía sin terminar, y siempre en busca de una ética de la vida, la América Latina existe. ¿La prueba? En estos dos días la hemos tenido: pensamos, luego existimos.

Gabriel García Márquez

Discurso pronunciado en Contadora, Panamá, el 28 de marzo de 1995, en el Laboratorio del grupo Contadora, "¿América Latina existe?".

Del libro "Yo no vengo a decir un discurso", Gabriel García Márquez, Editorial Mondadori


02 diciembre 2010

Jorge Zabalza presenta su libro "Raúl Sendic, el tupamaro. Su pensamiento revolucionario"




Letraeñe Ediciones invita a la presentación de la obra de Jorge Zabalza:

"Raúl Sendic, el tupamaro.
Su pensamiento revolucionario"


Partcipan:
José Antonio Rocca
Nicolás "Colacho" Estévez
Daniel Viglietti
y el autor


Miércoles 22 de diciembre del 2010

19.30 horas


Asociación Cristiana de Jóvenes

Colonia 1870



10 noviembre 2010

George Bush: Impune escribe sus "hazañas"


Impune afirma que:
“La tortura en Guantánamo salvó vidas”.
“La invasión de Irak no fue un error”.
“El mundo está mejor sin Sadam Husein”.


Para Amnistía es una confesión

Amnesty Internacional llamó al gobierno estadounidense a enjuiciar al ex presidente George W. Bush, que en sus memorias publicadas ayer cuenta que ordenó someter a prisioneros interrogados a la “simulación de ahogamiento”, hoy considerada tortura por la CIA. “La confesión del presidente Bush es suficiente para desencadenar la obligación internacional que tiene Estados Unidos de investigar esta confesión y de demandarlo ante la Justicia”, dijo Rob Freer, jerarca de Amnesty Internacional.

En el libro, el ex presidente reconoce haber ordenado someter al submarino al cerebro de los atentados del 9/11, Jaled Cheij Mohammed. Fue “difícil desmoronarlo”, agrega Bush. “Pero cuando lo hizo, nos reveló muchas cosas”. Bush afirma que, según su departamento de Justicia, el “submarino” no era una tortura. Sin embargo, actualmente la CIA considera que el “submarino” es una tortura y haber sometido a él a los prisioneros, “un error”.

Por su parte, el representante estadounidense Jerrold Nadler dijo estar “escandalizado” por las revelaciones de Bush y llamó al secretario de Justicia, Eric Holder, a nombrar un procurador especial para investigar los hechos.

En una entrevista con la cadena de noticias NBC, el ex mandatario justificó sus métodos diciendo: “No hay duda de que el procedimiento era duro, pero expertos médicos aseguraron a la CIA que no producía daños permanentes. Hubiera preferido lograr la información de otra forma”.

Fuente: Página 12


05 junio 2010

Convención sobre los Derechos del Niño




Les recomendamos ver y difundir esta versión de la Convención ilustrada por el caricaturista cubano Juan Padrón.

Pulsa para ver el libro


Fuente: La Jiribilla


02 enero 2010

¿Por qué la Revolución Cubana?





Descargar el libro


Fuente: Granma

21 noviembre 2009

Presentaron en Uruguay nuevo libro sobre Líber Seregni



Foto: AFP


El fotógrafo Panta Astiazarán presentó en el Ateneo de Montevideo su nuevo libro "Cuidando al General", testimonio de los tiempos fundacionales del Frente Amplio (FA) y de su experiencia personal con Líber Seregni.

En opinión del director de la Editorial Fin de Siglo, Edmundo Canalda, la obra de Astiazarán, editada por esa casa, aporta un testimonio de los humildes orígenes del FA y su espíritu original, que hoy día no todos recuerdan.

Astiazarán, de 61 años, fue llamado a unirse al grupo de seguridad personal de Seregni por sus conocimientos de artes marciales, poco después de la creación de la coalición en 1971, y permaneció en esa tarea hasta 1972.

Durante ese período debió administrar su tiempo entre sus estudios en la Facultad de Medicina, tareas como custodio y la fotografía.

"Los fotógrafos tenemos la ventaja de tener archivos" afirmó Astiazarán, refiriéndose a las dificultades para hallar documentación acerca del período.

Comentó la inexistencia de documentación al respecto, salvo informes de Inteligencia Militar que por razones obvias -señaló- no están disponibles.

Por ello fue menester reunir a los que vivimos esos episodios y reconstruirlos, dijo tras agradecer especialmente a Carlos Escuder, ex secretario de Seregni, quien apoyó e impulsó el volumen.

"No todo el mundo puede ver a un hombre como el General, blanco de la ultraderecha y también de hampones, demostrando un coraje sin ostentación, que lo acompañaría hasta el final. Fue un patrón de conducta imposible de olvidar", enfatizó.

Llamado el General del Pueblo, Seregni (1916-2004), se recibió de alférez a los 20 años. En 1963 fue ascendido al alto grado y cinco años después solicitó el pase a retiro.

Presidió la creación de la organización unitaria de la izquierda uruguaya, y guardó prisión cerca de 10 años por sus actividades políticas.

Después de conducir el FA por un cuarto de siglo, renunció a su presidencia en 1996 y anunció su retiro de la política activa en 2003.

En 2004 pronunció un discurso en el Paraninfo de la Universidad de la República considerado su testamento político. Murió el 31 de julio de ese año, tres meses antes de que Tabaré Vázquez asumiera la presidencia del país en representación de la coalición.

Fuente: PL


14 noviembre 2009

Presentarán en festival obra del Che sobre marxismo





El volumen Síntesis biográfica de Marx y Engels, del guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara, será presentado hoy en el Festival Universitario del Libro y la Lectura de La Habana, que concluirá el próximo martes.

Se trata de un estudio realizado por el Che entre 1965 y 1966 tras su contienda internacionalista en el Congo, una reflexión sobre textos de los fundadores del marxismo, contexto histórico y humanismo.

Inaugurado el martes último en todas las sedes universitarias del país, el festival rinde homenaje al aniversario 110 del natalicio del líder revolucionario Rubén Martínez Villena (1899-1934) y al Día Internacional del Estudiante, el 17 de noviembre.

Una de las subsedes capitalinas, el Pabellón Cuba, abrirá sus puertas este sábado con unos mil 500 títulos a la venta.

Entre las novedades figura El maestro y Margarita, del escritor ruso Mijaíl Bulgakov, uno de los anticipos de la Feria Internacional del Libro Cuba 2010, que tendrá a esa nación europea como invitada de honor.

Junto a las tradicionales ventas de libros, habrá presentaciones de revistas, descargas de trova y jazz, declamación de poemas, proyección de dibujos animados y conciertos nocturnos.

El encuentro da continuidad a otros proyectos iniciados en 2006, con el objetivo de acercar a los más jóvenes a la lectura.

La iniciativa la auspician el Instituto Cubano del Libro, la Unión de Jóvenes Comunistas y la Federación Estudiantil Universitaria, en el 87 aniversario de su fundación.

Fuente: PL


09 agosto 2009

Presentaron Diccionario de pensamientos de Fidel Castro



Foto: Reuters


El Diccionario de pensamientos de Fidel Castro -contentivo de más de mil 978 aforismos del líder de la Revolución Cubana- se presentó ayer en La Habana ante un nutrido auditorio que prácticamente agotó los cientos de tomos puestos a la venta.

Salomón Susi Sarfati, autor de la obra, destacó durante la presentación del libro en el Palacio del Segundo Cabo, en la Habana Vieja, la grandeza del pensamiento de Fidel Castro, que abarca todas las esferas de la vida social, política y económica.

En la obra -resaltó- aparecen ordenados alfabéticamente en 340 páginas, a modo de diccionario, sentencias que en ocasiones frisan con aforismos extraídos de la oratoria del líder de la Revolución cubana.

El trabajo detallado de Susi Sarfati estuvo encaminado a revisar los discursos de Fidel Castro para encontrar en ellos esas expresiones que mueven a la reflexión y formación de valores en el hombre.

El diccionario se inicia con la palabra Acero ("...nada que esté erigido sobre pilares de acero podrá caerse jamás") y concluye con la palabra Vocaciones (...hay que olvidarse de vocaciones en determinado momento y en muchos momentos de la vida para atender al deber".

En el siglo II d.n.e, el famoso Galeno definió los aforismos como una oración que en palabras brevísimas determina las propiedades de una cosa.

Fuente: PL

26 mayo 2009

El Día del Libro es todos los días





Uruguay: Día Nacional del Libro


Hoy se celebra el Día Nacional del Libro, fecha signada este año por la reciente desaparición física de Mario Benedetti, y la próxima conmemoración del centenario de Juan Carlos Onetti. La Biblioteca Nacional, IMM y editoriales, desarrollarán diversas actividades.

Desde la mañana, el Ministerio de Educación y Cultura llevará a delante varias actividades en Plaza Libertad. El Plan Nacional de Lectura tendrá dos stands de libros para que la gente lea en la plaza, y la Biblioteca Braile mostrará como escriben y leen las personas ciegas.

A las 9:30, 10:00, 10:30, 14:00, 14:30, 15:00 hs. Se podrá presencia r una dramatización y narración de cuentos por parte del equipo docente de Biblioteca Pedagógica Central e integrantes de la Comisión de Amigos de la misma, con la asistencia de alumnos de escuelas públicas de la zona. Las actividades en la Plaza Libertad continuarán durante la tarde. A las, 17: 00 hs. Presentación del Plan Nacional de Lectura. Fundamentos y Accione. A las 18:00, Conferencia del Maestro Walter Santiago: “El Libro y la significación de la vida”. Apoya la actividad Bookshop. En el transcurrir del día podrá visitarse el stand de exposición de libros de la Cámara Uruguaya del Libro, y se pasarán audios de escritores y poetas uruguayos.

Por su parte, Escuela y Liceo Elbio Fernández organiza a partir de las 090.00 una maratón de lectura. Autoridades de la institución confirmaron la presencia del Sub secretario de Educación y Cultura, Dr. Felipe Michelini, el rector de UDELAR, Rodrigo Arocena, el Rector de la Universidad de Montevideo, Santiago Pérez del Castillo, el Vicerrector de la Universidad Católica Dr. Ariel Cuadro, el Pte. del Comité Olímpico Uruguayo, Julio César Maglione, el Director del Ministerio de Turismo, Dr. Antonio Carámbula, el Intendente Municipal de Montevideo, Ricardo Ehrlich y otras destacadas figuras de diferentes ámbitos del quehacer nacional, como Richard "chengue" Morales, Ruben Sosa, Julio Sánchez Padilla y Panchito Nolé, entre otros.

Editoriales de nuestro mercado también llevarán a cabo actividades celebratorias. El sello Planeta propone la búsqueda de libros por la ciudad, promoción que ya implementara el año pasado. A tales efectos, la editorial procederá a "extraviar" libros en lugares de acceso público. Bares, plazas, autobuses, etc. Según se anuncia, cinco de los ejemplares dispersos, contendrán el isotipo de la editorial en las primeras páginas. Quienes hallen esos ejemplares, habrán ganado la posibilidad de beneficiar con una mini biblioteca a la institución que escojan.

En forma paralela a esta acción, y como manera de reencontrarse con el maestro de las letras uruguayas, Mario Benedetti, estudiantes de la Escuela Municipal de Arte Dramático recorrerán la ciudad recitando sus poemas en ómnibus, plazas y librerías.

El Grupo Editorial Santillana invita a la lectura pública de El pozo, que servirá como puesta en marcha para las celebraciones del centenario de Onetti. El próximo 1 de julio se cumplirán cien años desde su nacimiento, y el sábado 30 de mayo el décimo quinto aniversario de su fallecimiento. Participarán del evento la ministra de Educación y Cultura, María Simón, el director nacional de Cultura, Hugo Achugar, y el intendente (alcalde) de Montevideo, Ricardo Ehrlich. Los textos de Onetti serán leídos por su viuda, Dorothea Muhr.

Fuente: Montevideo Portal







23 marzo 2009

Súper W escritor



Caricatura: Alonso Núñez


Ahora que Bush quedó desempleado, lo cual quiere decir que no podrá seguir todo el tiempo de vacaciones —como acostumbraba cuando era presidente—, ha decidido ganarse la vida como escritor y reveló que ya escribe un libro, titulado Decision points.

Además, explicó Súper W: “Quiero que la gente comprenda el ambiente en el cual yo estaba tomando decisiones”. Con “decisiones” se refiere a una gama tan amplia que va desde por qué dejó de beber, hasta por qué invadió Irak. Hasta ahora siempre decía que esas cosas se las había ordenado Dios.

Clinton, que también escribió un libro al abandonar la Casa Blanca, ganó 15 millones. Ya veremos si lo que publica Bush vale al menos el papel que se gaste en ello.

Fuente: La Jiribilla






23 noviembre 2008

Música y dictadura. Por qué cantábamos






El horror y la resistencia


La investigación de los periodistas Laura Santos, Alejandro Petruccelli y Pablo Morgade reúne testimonios, cancioneros y cartas de músicos populares como León Gieco, Víctor Heredia y Miguel Angel Estrella durante la dictadura.

Música y dictadura. Por qué cantábamos, compilación de testimonios, cancioneros y cartas de músicos populares, transcripciones de registros radiotelevisivos y documentos oficiales de la última dictadura militar realizada por los periodistas Laura Santos, Alejandro Petruccelli y Pablo Morgade, reúne casi seis años de recopilación de material y entrevistas a León Gieco, Víctor Heredia, Teresa Parodi, Hugo Marcel y Joan Manuel Serrat, entre otros, que narran sus vivencias durante la dictadura. También hay citas que parecen extraídas del Diario de la guerra del cerdo, de Adolfo Bioy Casares, como una del represor Emilio Massera durante un homenaje en la Universidad del Salvador en 1977, como para tener presente la irracionalidad del discurso desde el poder: “Los jóvenes trocarán su neutralidad, su pacifismo abúlico, por el estremecimiento de la fe terrorista..., la destrucción estará justificada por la redención social que algunos manipuladores –generalmente adultos– les han acercado para que jerarquicen con una ideología lo que fue una carrera enloquecedora...”.

Publicado el mes pasado por la editorial Capital Intelectual y presentado el miércoles en el Microcine de TEA, el libro presenta una polifonía de timbres –tanto de los escribas como de sus interlocutores– para que surjan contrapuntos. Es justamente esa cualidad la que dota al texto de riqueza, sobre todo por tratarse de un terreno inexplorado: según los autores, la música como forma de resistencia en ese período aún oscuro de la historia argentina. Puesto como punto de partida, el análisis de la teoría-Massera sobre la indisciplinada juventud argentina de los setenta permite hilar los relatos de los músicos con la historia de manual.

La confección de listas negras, las persecuciones y amenazas, junto con la consecuente disminución de las posibilidades de trabajo en el país hicieron que muchos artistas “optaran” por el exilio a países vecinos o europeos. Ese fue el caso del pianista tucumano Miguel Angel Estrella, secuestrado y torturado en Montevideo en diciembre de 1977 por orden de los militares argentinos cuando imperaba el denominado Plan Cóndor. “En la última sesión amenazaron con cortarme las manos –reseña el artista–. Escuché el ruido de una sierra eléctrica. Cuando me ataron las manos, me apoyaron sobre una mesa y acercaron la sierra, lo que me salió del alma fue decirles ‘que Dios los perdone por lo que van a hacer; yo voy a tratar de perdonarlos’.”

León Gieco también se resguardó de las amenazas en el exterior. Exiliado en Los Angeles, fue invitado a participar en un festival para la Fundación de Genética Humana organizado por la esposa del dictador Rafael Videla. “Si detrás de esto estaba la mujer de Videla, no me iba a pasar nada y de paso, podría grabar las canciones que me habían retirado de El fantasma de Canterville. Después las metí en Cuarto LP y puse la aclaración ‘grabadas en el Festival de la Fundación de Genética Humana’, para que no hubiera censura, y así fue”, cuenta León. Uno de los que permanecieron en el país fue Víctor Heredia, en la búsqueda de su hermana y su cuñado, que aún figuran entre los 30 mil desaparecidos de aquel período.

Al igual que varios de los entrevistados, el cantautor se refirió a la muerte del músico y director de teatro Víctor Jara, en septiembre de 1973 en Santiago, Chile. “Creo que muchos artistas nos salvamos por el tremendo repudio que despertó en todo el mundo el asesinato de Jara. Esa muerte y las consecuencias que desató, al descubrir el horror del régimen de Pinochet, detuvieron el exterminio de muchos artistas. Siempre digo que Jara, con su calvario, nos regaló la vida al resto.”

Estrella, acosado por un coronel que quería que su esposa pianista formara dúo con él; Gieco, detenido por un militar celoso del fanatismo que su novia tenía por el cantante; Guillermo Fernández, pidiendo datos sobre el paradero de sus suegros al general Suárez Mason; Piero, solicitando al mismísimo Massera un lugar donde cantar; y una nota de la gerencia de ATC que prohibía mencionar la visita de Serrat, dos años antes de su arribo a Buenos Aires son algunas de las historias inéditas –absurdas, como demuestra el trío de escritores– que el libro recorre con la agilidad de los exponentes de la música popular que narran sus experiencias pero con frecuentes vacíos de contextualización histórica.


Informe: Facundo Gari

Fuente: Página 12







05 abril 2008

"ESPEJOS - Una historia casi universal"





Hemos recibido y compartimos con los amigos y visitantes de la Esquina, un avance de el nuevo libro de Eduardo Galeano, "Espejos - Una historia casi universal" (Editorial Siglo XXI), que saldrá a la venta el próximo 15 de abril. Esperamos lo disfruten tanto como nosotros.











Las invisibles

Mandaba la tradición que los ombligos de las recién nacidas fueran enterrados bajo la ceniza de la cocina, para que temprano aprendieran cuál es el lugar de la mujer, y que de allí no se sale.

Cuando estalló la revolución mexicana, muchas salieron, pero llevando la cocina a cuestas. Por las buenas o por las malas, por secuestro o por ganas, siguieron a los hombres de batalla en batalla. Llevaban el bebé prendido a la teta y a la espalda las ollas y las cazuelas. Y las municiones: ellas se ocupaban de que no faltaran tortillas en las bocas ni balas en los fusiles.

Y cuando el hombre caía, empuñaban el arma. En los trenes, los hombres y los caballos ocupaban los vagones. Ellas viajaban en los techos, rogando a Dios que no lloviera.

Sin ellas, soldaderas, cucarachas, adelitas, vivanderas, galletas, juanas, pelonas, guachas, esa revolución no hubiera existido.A ninguna se le pagó pensión.




Los invisibles

En 1869, el canal de Suez hizo posible la navegación entre dos mares.

Sabemos que Ferdinand de Lesseps fue autor del proyecto, que el pachá Said y sus herederos vendieron el canal a los franceses y a los ingleses a cambio de poco o nada, que Giuseppe Verdi compuso la ópera Aída para que fuera cantada en la inauguración y que noventa años después, al cabo de una larga y dolida pelea, el presidente Gamal Abdel Nasser logró que el canal fuera egipcio.¿Quién recuerda a los ciento veinte mil presidiarios y campesinos, condenados a trabajos forzados, que construyendo el canal cayeron asesinados por el hambre, la fatiga y el cólera?En 1914, el canal de Panamá abrió un tajo entre dos océanos.

Sabemos que Ferdinand de Lesseps fue autor del proyecto, que la empresa constructora quebró, en uno de los más sonados escándalos de la historia de Francia, que el presidente de Estados Unidos, Teddy Roosevelt, se apoderó del canal y de Panamá y de todo lo que encontró en el camino, y que sesenta años después, al cabo de una larga y dolida pelea, el presidente Omar Torrijos logró que el canal fuera panameño.¿Quién recuerda a los obreros antillanos, hindúes y chinos que cayeron construyéndolo? Por cada kilómetro murieron setecientos, asesinados por el hambre, la fatiga, la fiebre amarilla y la malaria.












El héroe

¿Cómo hubiera sido la guerra de Troya contada desde el punto de vista de un soldado anónimo? ¿Un griego de a pie, ignorado por los dioses y deseado no más que por los buitres que sobrevuelan las batallas? ¿Un campesino metido a guerrero, cantado por nadie, por nadie esculpido? ¿Un hombre cualquiera, obligado a matar y sin el menor interés de morir por los ojos de Helena?

¿Habría presentido ese soldado lo que Eurípides confirmó después? ¿Que Helena nunca estuvo en Troya, que sólo su sombra estuvo allí? ¿Que diez años de matanzas ocurrieron por una túnica vacía?Y si ese soldado sobrevivió, ¿qué recordó?Quién sabe.Quizás el olor. El olor del dolor, y simplemente eso.

Tres mil años después de la caída de Troya, los corresponsales de guerra Robert Fisk y Fran Sevilla nos cuentan que las guerras huelen. Ellos han estado en varias, las han sufrido por dentro, y conocen ese olor de podredumbre, caliente, dulce, pegajoso, que se te mete por todos los poros y se te instala en el cuerpo.

Es una náusea que jamás te abandonará.


Americanos

Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí vivían, ¿eran ciegos?¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro?

Los que allí vivían, ¿eran mudos?Lo escucharon los peregrinos del Mayflower: Dios decía que América era la Tierra Prometida. Los que allí vivían, ¿eran sordos?Después, los nietos de aquellos peregrinos del norte se apoderaron del nombre y de todo lo demás.

Ahora, americanos son ellos. Los que vivimos en las otras Américas, ¿qué somos?Fundación de las desaparicionesMiles de muertos sin sepultura deambulan por la pampa argentina. Son los desaparecidos de la última dictadura militar.La dictadura del general Videla aplicó en escala jamás vista la desaparición como arma de guerra.

La aplicó, pero no la inventó. Un siglo antes, el general Roca había utilizado contra los indios esta obra maestra de la crueldad, que obliga a cada muerto a morir varias veces y que condena a sus queridos a volverse locos persiguiendo su sombra fugitiva.En la Argentina, como en toda América, los indios fueron los primeros desaparecidos. Desaparecieron antes de aparecer.

El general Roca llamó conquista del desierto a su invasión de las tierras indígenas. La Patagonia era un espacio vacío, un reino de la nada, habitado por nadie.Y los indios siguieron desapareciendo después. Los que se sometieron y renunciaron a la tierra y a todo, fueron llamados indios reducidos: reducidos hasta desaparecer. Y los que no se sometieron y fueron vencidos a balazos y sablazos, desaparecieron convertidos en números, muertos sin nombre, en los partes militares.

Y sus hijos desaparecieron también: repartidos como botín de guerra, llamados con otros nombres, vaciados de memoria, esclavitos de los asesinos de sus padres.Padre ausenteRobert Carter fue enterrado en el jardín.En su testamento, había pedido descansar bajo un árbol de sombra, durmiendo en paz y en oscuridad. Ninguna piedra, ninguna inscripción.

Este patricio de Virginia fue uno de los más ricos, quizás el más, entre todos aquellos prósperos propietarios que se independizaron de Inglaterra.Aunque algunos padres fundadores de Estados Unidos tenían mala opinión de la esclavitud, ninguno liberó a sus esclavos.

Carter fue el único que desencadenó a sus cuatrocientos cincuenta negros para dejarlos vivir y trabajar según su propia voluntad y placer. Los liberó gradualmente, cuidando de que ninguno fuera arrojado al desamparo, setenta años antes de que Abraham Lincoln decretara la abolición.

Esta locura lo condenó a la soledad y al olvido.Lo dejaron solo sus vecinos, sus amigos y sus parientes, todos convencidos de que los negros libres amenazaban la seguridad personal y nacional.Después, la amnesia colectiva fue la recompensa de sus actos.



La Justicia ve

La historia oficial de Brasil sigue llamando inconfidencias, deslealtades, a los primeros alzamientos por la independencia nacional.Antes de que el príncipe portugués se convirtiera en emperador brasileño, hubo varias tentativas patrióticas. Las más importantes fueron las de Minas Gerais y Bahía.

El único protagonista de la Inconfidencia mineira que fue ahorcado y descuartizado, Tiradentes, el sacamuelas, era un militar de baja graduación. Los demás conspiradores, señores de la alta sociedad minera hartos de pagar impuestos coloniales, fueron indultados.

Al fin de la Inconfidencia bahiana, el poder colonial indultó a todos, con cuatro excepciones: Manoel Lira, João do Nascimento, Luis Gonzaga y Lucas Dantas fueron ahorcados y descuartizados. Los cuatro eran negros, hijos o nietos de esclavos.Hay quienes creen que la Justicia es ciega.



Olympia

Son femeninos los símbolos de la revolución francesa, mujeres de mármol o bronce, poderosas tetas desnudas, gorros frigios, banderas al viento.Pero la revolución proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y cuando la militante revolucionaria Olympia de Gouges propuso la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, la guillotina le cortó la cabeza.

Al pie del cadalso, Olympia preguntó:–Si las mujeres estamos capacitadas para subir a la guillotina, ¿por qué no podemos subir a las tribunas públicas?No podían. No podían hablar, no podían votar.Las compañeras de lucha de Olympia de Gouges fueron encerradas en el manicomio.

Y poco después de su ejecución, fue el turno de Manon Roland. Manon era la esposa del ministro del Interior, pero ni eso la salvó. La condenaron por su antinatural tendencia a la actividad política. Ella había traicionado su naturaleza femenina, hecha para cuidar el hogar y parir hijos valientes, y había cometido la mortal insolencia de meter la nariz en los masculinos asuntos de estado.

Y la guillotina volvió a caer.



03 abril 2008