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15 mayo 2011

Los que sostienen el mundo



En el mito cristiano del génesis, Dios crea el mundo de la nada mediante la enunciación de ciertas palabras: fiat lux, hágase la luz, y la luz se hizo. Así con la tierra y las plantas y los animales y las montañas. Sólo al hombre Dios tuvo que hacerlo con las manos, a partir de un material preexistente.

El hombre es por tanto una obra y no un milagro.

En las cosmogonías preislámicas, Dios crea el mundo con una mirada intensa y no con una palabra mágica, pero su obra, en realidad, tiene menos que ver con el soplo divino que con el trabajoso esfuerzo de la ingeniería. O, mejor dicho, del bricolaje. En el principio de los tiempos, los siete cielos y las siete tierras no se sostenían bien, de manera que Dios, como quien asegura la pata coja de una mesa, puso debajo un gran diamante para calzar el mundo. Pero los siete cielos y las siete tierras -ay- seguían siendo muy inestables. Dios ordenó entonces a uno de sus ángeles que cargase este peso inmenso sobre sus espaldas. El ángel se puso debajo del diamante -en el que se apoyaban tierras y cielos- y lo cargó sobre sus hombros. El frágil amontonamiento de criaturas mal encajadas, sin embargo, seguía inseguro, tembloroso, tambaleante. Así que Dios mandó un toro para que el ángel -en el que se apoyaba el diamante sobre el que reposaban cielos y tierras- afirmase sus pies. Tampoco fue suficiente: la torre se escoraba y vibraba y con ella la tierra, las montañas, las casas, los hombres que allí vivían. Finalmente Dios recurrió a Hut, la gran ballena, a quien encomendó sujetar todo el andamio con su enorme corpachón: toro, ángel, diamante, las siete tierras y los siete cielos. El mundo reposó al fin sobre sus cimientos.

Cuenta el mito -o así lo recuerdo yo- que un día el demonio, transformado en mula, se metió en la nariz de Hut, produciéndole un dolor tan intenso que la enorme ballena descargó un instintivo coletazo. Un gran movimiento sísmico, de arriba abajo, recorrió la frágil torre. Los árboles cayeron, las montañas se desplomaron, los hombres aullaron de terror. Dios tuvo que intervenir de nuevo, liberar a Hut de la causa de su sufrimiento y prometerle mayor atención y vigilancia. En todo caso Hut, abrumada por este doble peso, el del mundo y el de la responsabilidad, pidió también que le concediera unas vacaciones de vez en cuando. Desde entonces, un día cada mil años, Hut descansa y el mundo entero percibe con emoción y angustia que está frágilmente asentado en la cima de una chapucera construcción de pedestales irregulares y esfuerzos titánicos.

El hombre es de barro y el mundo es una frágil torre de palillos. Para sobrevivir es necesario olvidarlo la mayor parte del tiempo, pero para sobrevivir es necesario recordarlo de tanto en tanto. Es a eso -a ese recuerdo- a lo que llamamos propiamente "filosofar" y cuando es un pueblo entero el que filosofa el producto se llama "mito". Y si filosofa con el cuerpo, en obra y no en espíritu, se llama “revolución”.

Filosofar es volverse sobre uno mismo, como cuando se dobla una caña para hacer un arco. Debilita: nos da la medida de nuestra debilidad. ¿Es bueno eso? ¿Para qué sirve? Para comprender que necesitamos compañeros. Reflexionar es comprender que vivimos en una torre de palillos, cañas pensantes nosotros mismos, y que necesitamos por ello compañeros. Todo filosofar que no imponga un grito de socorro es pura palabrería: todo reflexionar que no busque una mano es puro sofisma. Todo reflexionar es, pues, un reflexionar -si se quiere- sobre la muerte. Vivimos en una torre de palillos sostenidos por una ballena expuesta a un resfriado. Pero algunos hombres viven más expuestos que otros al derrumbamiento. Entre los países pobres y los países ricos hay una diferencia de 30 años en la media de vida y en los propios EEUU la longevidad media ha descendido seis años en la última década.

Bajo el capitalismo todo está socialmente concebido y ordenado para que no pensemos nunca en la muerte y para que no tengamos compañeros. Sustraerse al abrazo de la muerte es imposible; pero luchar a favor de la vida -de la estabilidad de la torre chapucera- sólo es posible en compañía. Eso se llama política. La política no es más que una reflexión colectiva sobre las estrategias para sostener el mundo en pie a partir del principio de la recíproca dependencia entre los hombres. Los mitos sectoriales -de una clase o un estrato social- se llaman “ideología". El mito del capitalismo es el de la voluntad individual como fuente de toda riqueza y todo poder y se basa en dos principios simultáneos e indisociables: la confianza en uno mismo y la desconfianza en los demás. En un libro muy desigual, El contrato de desconfianza, la investigadora francesa Michela Marzano nos recuerda el proceso histórico en virtud del cual el "liberalismo"ha ido minando todos los vínculos fiduciarios que nos unían a los demás para convertir la autoconfianza del individuo aislado en él único e ilusorio sostén del mundo. Cada uno lo puede todo contra todos los demás. Tenemos que confiar en nosotros mismos; tenemos que desconfiar de los demás. Este principio rector se ejemplifica cotidianamente en la mansedumbre satisfecha con la que permitimos que se nos cachee, escanee y registre en los aeropuertos a condición de que los demás sufran la misma prueba, en una suspensión de hecho de la presunción de inocencia: nuestra autoconfianza -nuestra seguridad- depende del hecho de aceptar que todos desconfíen de mí tal y como yo desconfío de todos.

Reparemos en esta paradoja. El capitalismo no se ocupa de asegurar -calzar, apuntalar- la torre frágil del mundo sino de debilitarla con su delirante producción de mercancías; y derrocha tanto dinero y tanto esfuerzo en destruir la naturaleza como en impedirnos pensar en ello. Pero se ocupa de asegurar, en cambio, la autoconfianza aislada de los individuos. El gran negocio del capitalismo a principios del siglo XXI es el de la llamada "seguridad": alarmas, escáners, vídeocámaras, vigilancia privada, ejércitos mercenarios, etc. La sospecha generalizada, que nos ayuda a olvidar la fuente original de todas las amenazas y nos impide unirnos para pensar colectivamente, se ha convertido en el vehículo rector y reproductor del capitalismo y en la fricción permanente que debilita aún más la torre de palillos que nos sostiene.

Abajo no hay un toro y ningún dios vigila sus resfriados. Somos nosotros y estamos solos. Salvo que nos unamos a pensar colectivamente para iluminar nuestra debilidad y producir un orden de recíproca dependencia: un mito nuevo y una nueva revolución

Santiago Alba Rico

Fuente: Rebelión

01 enero 2011

Cuba va: 52 Aniversario del Triunfo de la Revolución




Comienza un nuevo año y la Revolución Cubana, contra viento, marea y bloqueos, sigue allí, viva, avanzando y dispuesta a enfrentar los desafíos que tiene por delante.

A 52 años de aquel heroico Triunfo de la Revolución conducida por Fidel, que marcara el camino para nuestos pueblos latinoamericanos, Esquina Montevideo saluda a todo el pueblo cubano y su Revolución, augurándoles muchos años más. Nuestro especial recuerdo para los 5 cinco antiterroristas cubanos presos en cárceles de Estados Unidos desde 1998 y el renovando compromiso con la lucha por la conquista de su liberación.

Convocamos a tod@s l@s uruguay@s a solidarizarse una vez más con la gesta del pueblo cubano, asistiendo el próximo 3 de enero, a las 20 horas, al acto que se realizará en la Plaza Cuba de Montevideo (Agraciada y Boulevard Artigas). Gritémosle al mundo que CUBA NO ESTÁ SOLA.

Salud y Feliz 52 Aniversario del Triunfo de la Revolución!!!
Libertad inmediata para los 5!!!






21 noviembre 2010

Frei Betto: La Revolución cubana se mueve críticamente sobre sí misma


Ilustración: Pedro


Palabras pronunciadas por Frei Betto en el contexto del IV Encuentro Nacional de educadoras y educadores populares, en La Habana, el 10 de noviembre de 2010 : "La Revolución Cubana tiene la capacidad de moverse críticamente sobre sí misma para salir adelante".

En 2011 se cumplirán 30 años de mi primera visita a Cuba. Ya yo trabajaba en Brasil el método de Paulo Freire. Quería traer a Cuba esa contribución, estaba convencido de la importancia política de la metodología de la educación popular. Cuando llegué, había prejuicios no solo hacia esta metodología, sino también hacia la figura de Freire. Su primer libro había causado cierto recelo entre los compañeros del Partido Comunista de Cuba. Un marxista cristiano, sonaba entonces contradictorio: el marxismo era considerado una fe y uno no podía tener dos.

Entonces propuse en La Habana un Encuentro Latinoamericano de Educación Popular. Los cubanos prepararon todo; pero en el encuentro no hubo ni un cubano. Dos años después, logré que Casa de las Américas organizara un segundo encuentro. Varios cubanos fueron como meros asistentes, decían que en Cuba todo era educación popular y no había necesidad de tener un equipo para eso. En el tercer encuentro, ya la participación cubana fue activa. Así surgió el equipo del Centro Martin Luther King.

Pero Paulo Freire no es el primer latinoamericano en hablar de esa metodología. Para hacer justicia con la historia, el primero que practicó educación popular fue José Martí. Martí decía que había que llevar los maestros a los campos. Y con ellos, la ternura que hace falta a los hombres. Seguramente el Che había leído esa frase cuando dijo que había que endurecerse, pero sin perder la ternura. Para Martí, “popular” no lo era en el sentido de pobre, sino de pueblo. La distinción rígida que se aplicaba en Europa entre clase obrera y burguesía, no se aplicaba a América Latina. La lucha aquí era entre aquellos que luchaban por la justicia y aquellos que intentaban mantener la injusticia. Todo no se explica por origen de clase. Si todos los pobres fueran revolucionarios, no habría capitalismo en América Latina.

Quizá ustedes no sepan que es un hecho biológico que las águilas pueden vivir 70 años como máximo. Pero cuando llegan a los 30 o 40, propenden a la muerte porque sus garras y su pico ya no son fuertes para destrozar las carnes con que se alimentan. Y cuando sienten que pueden morir, vuelan hacia lo alto de una montaña y se arrancan las garras y el pico. Esperan meses allí, hasta que les vuelven a salir. Así viven otros 30 o 40 años más. Hoy, el águila es Cuba. Lo digo porque acabo de leer los Lineamientos para el VI Congreso del Partido Comunista: la Revolución Cubana tiene la capacidad de moverse críticamente sobre sí misma para salir adelante. Sus redes de educación popular tienen mucha importancia en eso.

Asistí muy de cerca al desplome del Muro (de Berlín) y hoy muchos se preguntan: ¿cómo es posible que luego de 70 años de socialismo, Rusia sea un país conocido por la extrema corrupción? Algo no funcionó: el socialismo cometió allí el error de construir una casa nueva, pero no supo hacer nuevos habitantes. Hombres y mujeres nuevos no se hacen automáticamente. Quienes nacen en una sociedad socialista, no nacen necesariamente socialistas. Todo bebé es un capitalista ejemplar: solo piensa en sí mismo.

El socialismo es el nombre político del amor. Y el amor es una producción cultural. Su objetivo final es crear una comunidad amorosa entre sí y con el mundo. A veces olvidamos un principio marxista. Yo, fraile, he sido profesor de marxismo y no es la única contradicción de mi vida. El ser humano no es mecánico. Hay dos cosas que no pueden preverse matemáticamente: el movimiento de los átomos y el comportamiento humano. El trabajo político debe ir hacia cada uno de los hombres. Por eso la Revolución Cubana resiste, porque no es una peluca que va de arriba hacia abajo, sino un cabello que crece de abajo hacia arriba. Aquí hubo una revolución de carácter eminentemente popular. La victoria estratégica, de Fidel, no habla de educación popular; pero se hizo.

Termino con una parábola: había un hombre muy formado ideológicamente, poderoso en su sistema; pero muy infeliz. Salió por el mundo en la búsqueda de la felicidad. Llegó a un país árabe -donde se dan siempre las buenas leyendas- y quiso comprarla en sus mercados. Le dijeron que esa mercancía no existía, pero por un joven supo de una tienda en el desierto donde podía encontrarla. Salió en su caravana de camellos, atravesó el desierto y vio la tienda, con un cartel que decía: “aquí se encuentra la felicidad”. Le dijo a la vendedora: “démela, cuánto cuesta”. Y ella respondió: “no, señor, aquí no vendemos felicidad, aquí la damos gratuitamente”. Y le trajo una pequeña caja de fósforos con tres semillas pequeñas: la semilla de la solidaridad, la de la generosidad y la del compañerismo. “Cultívela -le dijo- y será feliz”.

Muchas gracias.

Frei Betto

Fuente: Tlaxcala


08 octubre 2010

Rinden homenaje al Che Guevara en La Higuera




El aniversario 43 del asesinato de Ernesto Che Guevara es conmemorado hoy en La Higuera, por una mezcla de diferentes mujeres y hombres de Latinoamérica.

La salida desde horas tempranas hacia el mismo humilde poblado oriental de Bolivia de La Higuera, donde sus adversarios pretendieron desaparecerlo, será el punto de partida de lo que concluirá con una cantata por la solidaridad con los pueblos del continente.

Cubanos, venezolanos, bolivianos, argentinos, chilenos, ecuatorianos y brasileños, entre otros participantes en un foro internacional recorrerán sitios históricos del lugar, entre ellos la réplica de la escuelita donde los asesinos del Che Guevara lo inmortalizaron para siempre el 9 de octubre de 1967.

En el homenaje participarán también los integrantes de las misiones diplomática, médica, educativa y de trabajadores sociales de Cuba y Venezuela que colaboran con el proceso de cambio que entraña la Revolución democrática y cultural, encabezada por el presidente boliviano, Evo Morales.

Los asistentes a la solemne velada sumarán sus voces a favor de mantener vigentes el ejemplo y las luchas de Guevara a favor de la justicia social y la igualdad, luego de vivir una de las experiencias más grandiosas para cualquier revolucionario, al decir de muchos de los integrantes de la comitiva.

La víspera, los participantes en los actos de recordación de la gesta recorrieron en Vallegrande el mausoleo que guardó los restos de Che y sus colabores por 30 años así como el Hospital Nuestro Señor de Malta, donde lavaron y expusieron su cadáver en 1967.




Venezuela preserva el legado del guerrillero Ernesto Che Guevara

Venezuela preserva el legado del guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara con la creación de la fundación homónima, institución que estará dedicada al estudio de su pensamiento político.

Con ecos en varios territorios del país la sociedad persigue, además, fortalecer el conocimiento sobre la historia latinoamericana, con énfasis en los movimientos a favor de la paz y la emancipación regional.

El director de la fundación, Albert Reverol, declaró a Prensa Latina que la iniciativa se sustenta en la impronta del luchador, símbolo de rebeldía, y en siglos de coincidencias entre Venezuela y Cuba.

El ideario del Che traspasó las barreras del tiempo y de las hazañas épicas, el reto ahora es actualizar sus teorías a tono con la realidad de nuestros países, sentenció el general Harry Villegas, compañero de guerrilla del médico y combatiente.

Su concepción de la dirección basada en principios como la objetividad, disciplina y la autocrítica, se puede respirar al acercarnos a sus indudables aportes, entre los que sobresalen también avanzados conceptos económicos, añadió.

Villegas, que acompañó a Guevara durante su cruzada libertaria por el Congo y Bolivia, destacó la versatilidad del héroe, quien tras agotadoras jornadas de combate por quebradas y selvas, dedicaba tiempo a realizar apuntes en su inseparable diario.

Existen cuatro fundaciones similares en el mundo (Italia, Cuba, Bolivia y Venezuela), destinadas a preservar la huella del Che, precisó.

En su opinión resulta imprescindible rescatar las lecciones de vida y enseñanzas del patriota, junto a las de otras personalidades prominentes de la historia continental como el Libertador Simón Bolívar.

Fuente: PL





11 setiembre 2010

Silvio Rodríguez: Invitación


Foto: AP


Creo que la Revolución Cubana dignificó a nuestro país y a los cubanos. Y que el Gobierno Revolucionario ha sido el mejor gobierno de nuestra Historia.

Sí: antes de la Revolución La Habana estaba mucho más pintada, los baches eran raros y uno caminaba calles y calles de tiendas llenas e iluminadas. Pero ¿quiénes compraban en aquellas tiendas? ¿Quiénes podían caminar con verdadera libertad por aquellas calles? Por supuesto, los que "tenían con qué" en sus bolsillos. Los demás, a ver vidrieras y a soñar, como mi madre, como nuestra familia, como la mayoría de las familias cubanas. Por aquellas avenidas fabulosas sólo se paseaban los “ciudadanos respetables”, bien considerados en primer lugar por su aspecto. Los harapientos, los mendigos, casi todos negros, tenían que hacer rodeos, porque cuando un policía los veía en alguna calle “decente”, a palos los sacaban de allí.

Esto lo vi con mis propios ojos de niño de 7 u 8 años y lo estuve viendo hasta que cumplí 12, cuando triunfó la Revolución.

En la esquina de mi casa había dos bares, en uno de ellos, a veces, en vez de cenar, nos tomábamos un batido. En varias ocasiones pasaron marines, cayéndose de borrachos, buscando prostitutas y metiéndose con las mujeres del barrio. A un joven vecino nuestro, que salió a defender a su hermana, lo tiraron al suelo, y cuando llegó la policía ¿con quién creen que cargaron? ¿Con los abusadores? Pues no. A patadas por los fondillos se llevaron a aquel joven universitario que, lógicamente, después se destacaba en las tánganas estudiantiles.

Ahí están las fotos de un marine meando, sentado en la cabeza de la estatua de Martí, en el Parque Central de nuestra Capital.

Eso era Cuba, antes del 59. Al menos así eran las calles de la Centrohabana que yo viví a diario, las del barrio de San Leopoldo, colindante con Dragones y Cayo Hueso. Ahora están destruidas, me desgarra pasar por allí porque es como ver las ruinas de mi propia infancia. Lo canto en “Trovador antiguo”. ¿Cómo pudimos llegar a semejante deterioro? Por muchas razones. Mucha culpa nuestra por no haber visto los árboles, embelesados con el bosque, pero culpa también de los que quieren que regresen los marines a vejar la cabeza de Martí.

Estoy de acuerdo en revertir los errores, en desterrar el autoritarismo y en construir una democracia socialista sólida, eficiente, con un funcionamiento siempre perfectible, que se garantice a sí misma. Me niego a renunciar a los derechos fundamentales que la Revolución conquistó para el pueblo. Antes que nada, dignidad y soberanía, y asimismo salud, educación, cultura y una vejez honorable para todos. Quisiera no tener que enterarme de lo que pasa en mi país por la prensa de afuera, cuyos enfoques aportan no poca confusión. Quisiera que mejoraran muchas cosas que he dicho y otras que no.

Pero, por encima de todo, no quiero que regrese aquella ignominia, aquella miseria, aquella falsedad de partidos políticos que cuando tomaban el poder le entregaban el país al mejor postor. Todo aquello sucedía al tibio amparo de la Declaración de los Derechos Humanos y de la Constitución de 1940. La experiencia pre-revolucionaria cubana y la de muchos otros países demuestra lo que importan los derechos humanos en las democracias representativas.

Muchos de los que hoy atacan la Revolución, fueron educados por ella. Profesionales emigrados, que comparan forzadamente las condiciones ideales de “la culta Europa”, con la hostigada Cuba. Otros, más viejos, quizá algúna vez llegaron a "ser algo" gracias a la Revolución y hoy se pavonean como ideólogos pro capitalistas, estudiosos de Leyes e Historia, disfrazados de humildes obreros. Personalmente, no soporto a los "cambiacasacas" fervorosos; esos arrepentidos, con sus cursitos de marxismo y todo, que eran más papistas que el Papa y ahora son su propio reverso. No les deseo mal, a nadie se lo deseo, pero tanta inconsistencia me revuelve.

La Revolución, como Prometeo (le debo una canción con ese nombre), iluminó a los olvidados. Porque en vez de decirle al pueblo: cree, le dijo: lee. Por eso, como al héroe mitológico, quieren hacerle pagar su osadía, atándola a una remota cumbre donde un buitre (o un águila imperial) le devore eternamente las entrañas. Yo no niego los errores y los voluntarismos, pero no sé olvidar la vocación de pueblo de la Revolución, frente a agresiones que han usado todas las armas para herir y matar, así como los más poderosos y sofisticados medios de difusión (y distorsión) de ideas.

Jamás he dicho que el bloqueo tiene toda la culpa de nuestras desgracias. Pero la existencia del bloqueo no nos ha dado nunca la oportunidad de medirnos a nosotros mismos.

A mí me gustaría morir con las responsabilidades de nuestras desdichas bien claritas.

Por eso invito a todos los que aman a Cuba y desean la dignidad de los cubanos, a gritar conmigo ahora, mañana, en todas partes: ¡Abajo el bloqueo!

Silvio Rodríguez

Fuente: Segunda Cita





29 mayo 2010

Zapatismo global




En el centenario de la revolución mexicana y a más de una década y media de la irrupción pública del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, la militante anarquista nacida en Barcelona, Guiomar Rovira, analiza la complicada coyuntura del México de hoy.

Guiomar Rovira es una de esas mujeres que han sido tomadas por un acontecimiento histórico. Algo del orden del azar quiso que estuviera en Chiapas el 1º de enero de 1994. Militante anarquista, nacida en Barcelona (1967), dedicada free-lance al periodismo, el alzamiento armado zapatista capturó primero su entusiasmo político, su vida entera poco tiempo después. Se quedó viviendo desde entonces en México (su tono es ya mexicano), tuvo un hijo y escribió dos libros: Zapata vive (Virus, Barcelona, 1994) y el bellísimo Mujeres de Maíz (Era, México, 1997). Actualmente trabaja en el área de Comunicación y Política de la Universidad Autónoma Metropolitana de México y acaba de publicar su último trabajo (originariamente su tesis de doctorado): Zapatistas sin fronteras. Las redes de solidaridad con Chiapas y el altermundismo (Era), que vino a presentar a la Argentina por invitación de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Se trata de un minucioso trabajo que conceptualiza el tipo de impacto trasnacional del zapatismo, las redes que impulsó y, sobre todo, el tipo de ciclo político que inauguró.

Leyendo el libro se logra captar que, en su momento de alza, el zapatismo inventa un modo de politización trasnacional de nuevo tipo; incluso tales invenciones desbordan luego hacia el altermundismo. ¿Cómo sintetizarías la efectividad de esa trasnacionalización de la resistencia? ¿Cuáles son sus elementos más interesantes?

Creo que el zapatismo fue el detonante de una nueva forma de estar y pensar las luchas más allá del marco nacional, la posibilidad de actuar globalmente. El entusiasmo que suscita la hazaña de los indígenas de Chiapas, capaces de rebelarse en contra de toda expectativa, tras la caída del Muro de Berlín, genera una euforia activista, revitaliza el espíritu libertario de muchas luchas y abre la posibilidad de encuentro entre grupos y movimientos disímiles. El indígena como metáfora de la exclusión global y de la rebeldía en la que todas las exclusiones pueden reconocerse.

La experiencia de la convergencia y la posibilidad de marcarse objetivos comunes a pesar de las diferencias es la gran aportación de la red zapatista transnacional, se trastrueca la idea de solidaridad entendida como apoyo a un tercero, el zapatismo pasa a actuar a nivel local en muchos contextos; se lo resignifica y los activistas se lo apropian a su modo, sirve de activador, dinamizador, ingrediente entusiasmante que permite retomar las protestas, perseverar en la movilización.

Haciendo de Chiapas el eje, sin embargo, se logra interpelar otras militancias...

De repente, se “hace zapatismo” de distintas maneras, a partir de tradiciones y contextos dispersos y lejanos. El alzamiento de los indígenas de Chiapas funcionó como un lugar común a todos, su efectividad tiene que ver con que logra sumar y no restar. Al coincidir además con la extensión del uso del Internet, el zapatismo inaugura las redes activistas globales, se descubren nuevas posibilidades de acción descentralizada y horizontal basadas en la información compartida. La visibilización de lo que ocurría en Chiapas ha sido labor colectiva y horizontal, se generó de forma espontánea y no dependió ni de un órgano rector. Sorprendió al mismo EZLN. Ese es el gran aporte: encontrar lo que las luchas tienen en común, sumar sin tener que homogeneizarse, buscar nuevas formas de coordinación sin centralización, ensayar la potencia de la diversidad, romper la idea de la gran masa uniforme a favor de los muchos grupos autónomos que saben concertarse ante un objetivo común: defender a los indios de Chiapas o atacar el neoliberalismo.

Esta secuencia la caracterizás como ciclo concluido, ¿qué balance puede hacerse de él?

Considero que el ciclo de acción global, caracterizado por la euforia ante la posibilidad de la comunicación horizontal, de las redes y el ciberactivismo, las formas de movilización basadas en la convergencia de muchos hacia un objetivo –la idea de enjambre o de nube de mosquitos– a partir de coordinaciones laxas y autonomía de los nodos de la red, ha mostrado su efectividad, pero a la vez es insignificante frente a las mismas redes y tecnologías puestas al servicio de la guerra y el control. A partir de 2004, los cambios geopolíticos, las guerras en Afganistán y en Irak desencadenadas de modo unilateral por Estados Unidos restringen las oportunidades políticas del activismo global. Las movilizaciones de millones de personas contra la guerra en Irak que ocurrieron en todo el mundo no lograron detener las estrategias imperiales. Tampoco la persecución de la OMC, el FMI, el BM, el Grupo de los 8... hoy en día, no parece muy efectivo denunciar violaciones a los derechos humanos ante un estado de excepción global, donde se cometen atrocidades y se lanzan bombas sobre poblaciones civiles en nombre de la democracia. Ante el terror de un capitalismo de guerra, la falsa promesa de la globalización como democracia mundial cosmopolita desaparece y lo que queda de esa palabra-trampa, la globalización, es simplemente un capitalismo todavía más descarnado.

¿Qué tipo de activismo es posible en este contexto?

Esto inevitablemente obliga a repensar las formas de transformar la realidad, y considero que la euforia global dejó paso a un ciclo de acción colectiva mucho más pragmático, basado en lo local. Incidir y cambiar las condiciones de la vida cotidiana, luchar por generar espacios inmediatos donde se experimenten otras relaciones, no patriarcales y anticapitalistas, construir procesos autónomos dentro de lo posible para vivir mejor, hacernos cargo de nuestra existencia y sentir el vínculo con los otros. Y si acaso, las redes globales y el ciberactivismo sirven para el apoyo mutuo ente las diversas experiencias, de aprendizaje compartido, pero pensar en que haremos la revolución en el ámbito macro y en las redes tecnológicas es hoy una ingenuidad.

La situación mexicana actual parece estar dominada por violencias de toda clase, ¿qué espacio tiene hoy la palabra zapatista?

Dígale terrorismo, dígale narcotráfico. La actual fase del capitalismo y la dominación mundial se basa en la guerra y la violencia. La falta de legitimidad de los estados, reducidos a engranajes del expolio capitalista, incapaces de garantizar los derechos ciudadanos, se palia con la invención de los enemigos internos. En México tenemos un presidente que llegó al poder a través de un magno fraude electoral y que para mostrarse fuerte emprendió lo que llamó “una guerra contra la delincuencia organizada”, para lo que movilizó al ejército. Van alrededor de 22 mil muertos en los últimos 3 años, según un informe del Senado mexicano, sin que nadie sepa si son narcotraficantes que se matan entre sí, daños colaterales o acciones del ejército fuera de todo control... darle todo el poder al ejército para que se instale en las calles y carreteras del país, sin importar sus terribles violaciones a los derechos humanos ni su “fuego cruzado” con civiles, sin jamás tocar ni una sola cuenta bancaria, librando una guerra de todos contra todos, el Estado contra sí mismo, porque la corrupción y el narco no son discernibles del aparato de poder.

En este contexto, con una media de 40 a 50 asesinatos diarios, ajusticiamientos, víctimas del fuego cruzado, cabezas cortadas y civiles baleados, el zapatismo tiene poco espacio, pues poco espacio hay para la palabra en tiempos de guerra.

El fraude electoral en México distanció a ese país del fenómeno de los llamados gobiernos “progresistas” de Sudamérica a favor de una militarización creciente, ¿desde qué lugares se ha podido responder a esta situación? ¿Son los movimientos sociales actores de alguna resistencia importante?

La exigencia de la sociedad de sacar al ejército de las calles se está convirtiendo cada día más en un clamor. Las organizaciones de derechos humanos han hecho continuas denuncias de los desmanes castrenses, que escapan de la Justicia apelando a su propio fuero, que no es otra cosa que impunidad.

La gente no aguanta más: ejemplo de esto es la población de Ciudad Juárez, donde la masacre de mujeres y jóvenes es extrema, se ha organizado a través de marchas y plantones exigir el regreso de los soldados a los cuarteles.

La impunidad es el gran problema, que sólo se ve incrementado con esta aparición del ejército en la persecución de un enemigo que está en las mismas filas del Estado, a través de la infiltración y la corrupción, como se ha demostrado a lo largo de todos estos meses. Sin una estrategia de inteligencia y sin tocar el camino del dinero, Calderón ha desatado una guerra brutal contra la gente, quizá para que nos habituemos a ver al ejército en las calles y para que una represión masiva sea indiscernible del número habitual de muertos y decapitados diarios.

Sin embargo, siguen adelante el Movimiento en Defensa de la Economía Popular, que encabeza Andrés Manuel López Obrador y que ha logrado generar espacios de organización por todo el país con las Casas del Movimiento. O las redes del ecologismo popular como “Sin maíz no hay país” en defensa del campo mexicano, contra las mineras, etc. O los miles de obreros sindicalistas despedidos por el gobierno al extinguir Luz y Fuerza del Centro. O los pueblos indígenas con sus distintos proyectos de autonomía y de supervivencia: en Chiapas y en muchos otros estados del país. O las madres en contra de los feminicidios de Ciudad Juárez, la ejemplar labor de “Nuestras hijas de regreso a casa”. O las Mujeres sin miedo, o el comité Eureka que sigue clamando por los desaparecidos políticos.

En Sudamérica los llamados festejos del Bicentenario están en el centro de las agendas oficiales; en el año del 100 aniversario de la revolución mexicana, ¿hay algún tipo de debate en México al respecto sobre su “actualidad”?

Ante la inminencia de 2010, en muchos círculos de activistas se decía que venía un levantamiento generalizado de grupos armados. Recuerdo un stencil en una pared: un dibujo de Zapata con dos rifles cruzados y la leyenda “Nos vemos en 2010”. Llegó 2010 y nada ha pasado, o mejor dicho, pasó lo peor: el ejército está a cargo del país, las armas y el fuego cruzado impiden preguntar cuál es el sentido de tanta violencia. En México, los festejos del Bicentenario opacan los del centenario, ante la derrota de las fuerzas sociales por parte del autoritarismo, la represión (véase Atenco y Oaxaca) y la violencia. No hay más celebraciones en puerta que las que organizan con un sentido histórico las universidades y las de expiación de culpa con grandes fastos del gobierno. Ninguna referencia al presente, a las luchas de hoy, a la prevalencia de las demandas de Tierra y Libertad.

El poder se apropió de la Revolución y la traicionó al institucionalizarla con un régimen de partido único que acabó restableciendo a un grupo corrupto y usurero por encima de la población. Igual que la Independencia traicionó la posibilidad de fundar un Estado, ya no colonial ni basado en la exclusión, para convertirse en una sucursal del capitalismo europeo y luego gringo. Sin embargo, la gente sigue defendiendo la Constitución de 1917, el derecho a la propiedad colectiva de la tierra, el derecho a una educación pública laica y gratuita, el derecho al trabajo y al contrato colectivo.... todos ellos pisoteados por los actuales gobernantes...

Como dice el profesor de la UNAM Bolívar Echeverría, estos festejos desde arriba más que de conmemoración parecen “de autoprotección contra el arrepentimiento”. En ambos momentos históricos se dio la posibilidad de fundar la república, en ambos casos se exacerbó la escisión entre los poderosos –la happy ruling class– y el resto.

Veronica Gago

Fuente: Página 12


19 marzo 2010

En defensa de Cuba





Iniciativa de la Red de Redes en Defensa de la Humanidad, que condena intromisión del Parlamento Europeo en los asuntos internos de Cuba.

A propósito de la resolución del 11 de marzo del Parlamento Europeo sobre Cuba, los intelectuales, académicos, luchadores sociales, pensadores críticos y artistas de la Red En Defensa de la Humanidad manifestamos:

1. Que compartimos la sensibilidad mostrada por los parlamentarios europeos acerca de los prisioneros políticos. Como ellos, nos pronunciamos por la inmediata e incondicional liberación de todos los presos políticos, en todos los países del mundo, incluidos los de la Unión Europea.

2. Que lamentamos profundamente, como ellos, el fallecimiento del preso común Orlando Zapata, pero no admitimos que su muerte, primera “...en casi cuarenta años” según el propio Parlamento, sea tergiversada con fines políticos muy distintos y contrarios a los de la defensa de los derechos humanos.

3. Que instar “...a las instituciones europeas a que den apoyo incondicional y alienten sin reservas el inicio de un proceso pacífico de transición política hacia una democracia pluripartidista en Cuba” no sólo es un acto injerencista, que reprobamos en virtud de nuestro compromiso con los principios de no intervención y de autodeterminación de los pueblos -defendidos también por la ONU-, y en contra de la colonialidad, sino que supone un modelo único de democracia que, por cierto, cada vez se muestra más insuficiente y cuestionable. La búsqueda y profundización de la democracia supone, entre otras cosas, trascender sus niveles formales e inventar nuevas formas auténticamente representativas que no necesariamente están ceñidas al pluripartidismo que, como bien se sabe, encubre frecuentemente el hecho de que las decisiones sobre los grandes problemas mundiales son tomadas unilateralmente por pequeños grupos de interés con inmenso poder, por encima del régimen de partidos.

4. Que pretender justificar una intromisión en los asuntos políticos internos del pueblo cubano manipulando mediáticamente el caso de Orlando
Zapata -delincuente común y de ninguna manera preso político-, coincide con las políticas contrainsurgentes que han estado aplicándose en América Latina para detener o distorsionar los procesos de transformación emancipadora que están en curso y se suma al criminal bloqueo al que ha sido sometido el pueblo cubano, por el simple hecho de no aceptar imposiciones y defender su derecho a decidir su destino con dignidad e independencia.

5. Que compartimos la preocupación mostrada por los parlamentarios sobre el respeto a los derechos humanos en Cuba pero la extendemos al mundo en su totalidad. Así como les preocupa el caso del delincuente fallecido (que en 40 años no tiene ningún antecedente similar), los invitamos a exigir el fin de la ocupación de Gaza y del hostigamiento al pueblo Palestino, que ha provocado no una sino miles de muertes; de la intervención en Irak y Afganistán sembrando muerte y terror en pueblos y ciudades; de los bombardeos en esos lugares con el argumento de defender la democracia; el fin de la doble ocupación de Haití; el cierre de la prisión de Guantánamo y la entrega de ese territorio a Cuba, a quien le pertenece; la devolución de las islas Malvinas a Argentina; y, por supuesto, el fin de un bloqueo que viola los derechos humanos del pueblo cubano y que puede poner en duda la calidad moral de quien exige trato humano para un delincuente cuando se lo niega a un pueblo entero.

El acoso económico y mediático al que está siendo sometida Cuba, aun antes del deceso del preso común Orlando Zapata, constituye un atentado contra los derechos humanos y políticos de un pueblo que decidió hacer un camino diferente.

Exigimos respeto a los procesos internos del pueblo cubano para definir y ejercer su democracia, y consecuencia con los principios universales de no intervención acordados por las Naciones Unidas.

Red En defensa de la Humanidad

Pablo González Casanova, Víctor Flores Olea, Ana Esther Ceceña

Fuente: Por Cuba














02 enero 2010

¿Por qué la Revolución Cubana?





Descargar el libro


Fuente: Granma

18 octubre 2009

Ecuador: Correa anuncia entrega de tierras a campesinos



Foto: Efe


El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, anunció la entrega de más de 130 mil hectáreas de tierra a los campesinos, como parte del proceso de radicalización de la Revolución Ciudadana.

Al concluir un multitudinario mitin en la Plaza San Francisco de esta capital, Correa precisó que la entrega de tierras será a partir de mañana y comenzará por los campesinos del cantón (municipio) Colimes, provincia Guayas, "dónde empezaremos a distribuir tierras que están en poder del Estado."

Ante un estimado de cerca de 30 mil personas, concentradas en una céntrica plaza quiteña para celebrar el primer año de la Constitución y en respaldo a la profundización del proceso, Correa dijo que ya se encuentran en vías de reversión las concesiones del agua hechas por gobiernos anteriores.

"Fuimos el primer gobierno ecuatoriano en revertir también más de cuatro mil concesiones mineras y seguiremos logrando los cambios, pero en paz, sin violencia y con firmeza", enfatizó.

"Hoy más que nunca necesitamos la unidad en paz", dijo y exhortó a "no confundir no violencia con claudicación".

Correa llamó a las organizaciones sociales del país a no convertirse en instrumentos de sus propios explotadores y denunció que durante las recientes movilizaciones de sectores indígenas y maestros, la derecha y grupos de poder se reunieron para elegir a un supuesto sucesor presidencial.

Esos grupos reunidos en Guayaquil, precisó el mandatario, "se estaban relamiendo los bigotes. Se iba a desestabilizar al gobierno con el paro de maestros y el levantamiento indígena, y estaban buscando al títere traidor de siempre para que se preste a la sucesión".

"Medios de comunicación, como parte de la farsa, publicaban a cada rato supuestas encuestas donde se desplomaba la credibilidad y popularidad del gobierno", expuso Correa ante gritos de respaldo a su gestión de las decenas de miles de personas concentradas.

Asimismo llamó a sus compatriotas a estar más firmes que nunca para el cambio definitivo e irreversible de la Patria y hacer los comités de la Revolución Ciudadana para ser capaces en corto tiempo de salir a defenderla.

Correa llamó a los ecuatorianos a no dejarse robar la esperanza y a organizarse en Comités para que nunca más pequeños grupos implanten el caos en el país.

"En cada calle, en cada manzana, en cada barrio, en cada pueblo, en cada ciudad, a hacer los comités de la Revolución Ciudadana para ser capaces en corto tiempo, movilizados y organizados, de salir a defenderla", expresó.

Correa calificó "lo que se intentó en las últimas semanas en el país" como orientado a "perpetrar un golpe de Estado".

"No son hechos aislados, lo que se intentó aquí fue otra (situación similar al golpe en) Honduras, pero se quedaron con las ganas por el inmenso apoyo popular del que goza el Gobierno", afirmó.

Asimismo deploró "la doble moral de cierta prensa corrupta" que criticó el anuncio de la conformación de los comités a favor de la Revolución, pero "ahora que el alcalde de Guayaquil, incluso con su foto, llama a conformar esas organizaciones no dice absolutamente nada".

"Sabemos que falta mucho por hacer, reconoció. Recibimos el ataque de los buitres de siempre, con total mala fe. Que si subió el desempleo, claro, si estamos en la crisis mundial más grande de los últimos 60 años", comentó.

"Pero, aclaró, lo que ha colapsado, no es el socialismo del siglo XXI, sino el neoliberalismo criminal que nos impusieron durante 30 años."

"Pese a eso, acotó, estamos dando grandísimos avances para radicalizar la Revolución Ciudadana. Hace 12 días firmamos el contrato para el proyecto más grande de la historia del país, Coca Codo Sinclair, la hidroeléctrica que solucionará el déficit de energía del país."

"Radicalizar la Revolución significa más justicia, más equidad, más dignidad, más soberanía, por eso, explicó, en el día de mañana, en el cantón Colimes, de la provincia Guayas, ante miles de agricultores, empezaremos a distribuir las tierras que están en poder del Estado."

"Radicalizaremos la Revolución Ciudadana con la distribución de las tierras, no sólo la del Estado, también la de los pelucones (latifundistas) que las tienen ociosas y ya está casi listo el informe", anunció Correa.

Fuente: PL

07 mayo 2009

Hombre nuevo



Culturalmente, es más fácil movilizar a los hombres para la guerra que para la paz. A lo largo de la historia, la Humanidad siempre ha sido inducida a considerar la guerra como el medio más eficaz para la resolución de conflictos, y siempre los que gobiernan se han servido de los breves intervalos de paz para preparar las guerras futuras. También siempre las guerras se declaran en nombre de la paz. Y siempre para que mañana vivan pacíficamente los hijos son sacrificados hoy los padres…

Esto se dice, esto se escribe, esto se hace creer, ya que se sabe que el hombre, aunque históricamente educado para la guerra, transporta en su espirito una permanente ansía de paz. Por eso ésta es usada tantas veces como medio de chantaje moral por quienes quieren la guerra: nadie osaría confesar que hace la guerra por la guerra, se jura, sí, que se hace la guerra por la paz. Por eso todos los días y en todo el mundo sigue siendo posible que salgan hombres hacia la guerra, sigue siendo posible que la guerra los destruya en sus propias casas.

Hablemos de cultura. Quizá fuera más claro si hablara de revolución cultural, aunque sepamos que se trata de una expresión desgastada, muchas veces perdida en proyectos que la desnaturalizan, consumida en contradicciones, extraviada en aventuras que acabaron sirviendo intereses que le eran radicalmente contrarios. Sin embargo, esas propuestas no siempre fueron vanas. Se abrieron espacios, se ampliaron horizontes, aunque me parezca que ya es más que hora de entender y proclamar que la única revolución realmente digna de tal nombre sería la revolución de la paz, ésa que transformaría al hombre entrenado para la guerra en hombre educado para la paz porque para la paz habría sido educado. Ésa, sí, sería la gran revolución mental, y por tanto cultural, de la Humanidad. Ese sería, finalmente, el tan aireado hombre nuevo.

José Saramago

Fuente: El cuaderno de Saramago






01 enero 2009

Discurso pronunciado por el presidente cubano, Raúl Castro Ruz, en el acto por el aniversario 50 del triunfo de la Revolución



Gráfico: Adán


Santiagueras y santiagueros;

Orientales;

Combatientes del Ejército Rebelde, la lucha clandestina y de cada combate en defensa de la Revolución durante estos 50 años;

Compatriotas:

El primer pensamiento, un día como hoy, para los caídos en esta larga lucha. Ellos son paradigma y símbolo del esfuerzo y el sacrificio de millones de cubanos. En estrecha unión, empuñando las poderosas armas que han significado la dirección, las enseñanzas y el ejemplo de Fidel, aprendimos en el rigor de la lucha a transformar sueños en realidades; a no perder la calma y la confianza frente a peligros y amenazas; a levantar el ánimo tras los grandes reveses; a convertir en victoria cada reto y a superar las adversidades, por insuperables que pudieran parecer.

Los que hemos tenido el privilegio de vivir con toda intensidad esta etapa de nuestra historia, sabemos bien cuán cierta ha resultado la alerta que nos hizo aquel 8 de enero de 1959, en su primer discurso al entrar a la capital:

"La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil", concluyó.

Por primera vez el pueblo cubano alcanzaba el poder político. En esta ocasión, junto a Fidel, los mambises sí entraron a Santiago de Cuba. Atrás quedaban 60 años exactos de dominación absoluta del naciente imperialismo norteamericano, que no tardaría en mostrar sus verdaderos propósitos, al impedir la entrada a esta ciudad del Ejército Libertador.

Atrás quedaron también la gran confusión y sobre todo la frustración enorme que generó la intervención norteamericana. Sin embargo se mantuvo en vilo, más allá de su disolución formal, la voluntad de lucha del Ejército Mambí y el pensamiento que guió las armas de Céspedes, Agramonte, Gómez, Maceo y tantos otros próceres y combatientes por la independencia.

Vivimos algo más de cinco décadas de gobiernos corruptos, de nuevas intervenciones norteamericanas; la tiranía machadista y la revolución frustrada que la derrocó. Más tarde, en 1952, el golpe de Estado, con el apoyo del gobierno norteamericano, instauró nuevamente la dictadura, fórmula aplicada en esos años para asegurar su dominio en América Latina.

Para nosotros quedó claro que la lucha armada era la única vía. A los revolucionarios se nos planteaba nuevamente, como a Martí antes, el dilema de la guerra necesaria por la independencia que quedó trunca en 1898.

El Ejército Rebelde retomó las armas mambisas y después del triunfo se transformó para siempre en las invictas Fuerzas Armadas Revolucionarias.

La Generación del Centenario, que en 1953 asaltó los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, contó con el importante legado de Martí, con su visión global humanística que va más allá de la consecución de la liberación nacional.

En términos históricos, fue breve el tiempo que medió entre la frustración del sueño mambí y el triunfo en la Guerra de Liberación. A comienzos de este período, Mella, uno de los fundadores de nuestro primer partido comunista y creador de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), se convierte en heredero legítimo y puente que une el pensamiento martiano y las ideas más avanzadas.

Fueron años de maduración de la conciencia y la acción de obreros y campesinos, y de formación de una intelectualidad genuina, valiente y patriota que los ha acompañado hasta el presente.

El magisterio cubano, fiel depositario de las tradiciones de lucha de sus predecesores, las sembró en lo mejor de las nuevas generaciones.

Desde el mismo momento del triunfo, se hizo evidente para cada hombre y mujer humilde que la Revolución era un justiciero cataclismo social que tocó todas las puertas, desde los palacetes de la Quinta Avenida en la capital, hasta el más misérrimo y apartado bohío de nuestros campos y montañas.

Las leyes revolucionarias no sólo dieron cumplimiento al programa del Moncada, lo superaron con creces en la lógica evolución del proceso. Además sentaron un precedente para los pueblos de nuestra América que hace 200 años iniciaron el movimiento emancipador del colonialismo.

En Cuba, la historia americana tomó rumbos diferentes. Nada moralmente valioso ha sido ajeno al torbellino que aun antes del primero de enero de 1959, comenzó a barrer oprobios e inequidades, a la vez que abrió paso al gigantesco esfuerzo de todo un pueblo, decidido a darse a sí mismo cuanto merece y ha logrado levantar con su sangre y su sudor.

Millones de cubanas y cubanos han sido trabajadores, estudiantes, soldados, o simultáneamente las tres cosas, cuantas veces las circunstancias lo han exigido.

La síntesis magistral de Nicolás Guillén resumió el significado para el pueblo del triunfo de enero de 1959: "Tengo lo que tenía que tener", dice uno de sus versos, refiriéndose no a riquezas materiales, sino a ser dueños de nuestro destino.

Es una victoria doblemente meritoria, porque ha sido alcanzada a pesar del odio enfermizo y vengativo del poderoso vecino.

El fomento y apoyo al sabotaje y el bandidismo; la invasión de Playa Girón; el bloqueo y demás agresiones económicas, políticas y diplomáticas; la permanente campaña de mentiras dirigida a denigrar a la Revolución y sus líderes; la Crisis de Octubre, los secuestros y ataques a embarcaciones y aeronaves civiles; el terrorismo de Estado, con su terrible saldo de 3 478 muertos y 2 099 incapacitados; los planes de atentados a Fidel y otros dirigentes; los asesinatos de obreros, campesinos, pescadores, estudiantes, diplomáticos y combatientes cubanos. Esos y otros muchos crímenes dan fe del tozudo empeño de apagar a cualquier precio la luz de justicia y decoro que significó la alborada del Primero de Enero.

Una tras otra, todas las administraciones norteamericanas no han cesado de intentar forzar un cambio de régimen en Cuba, empleando una u otra vía, con mayor o menor agresividad.

Resistir ha sido la palabra de orden y la clave de cada una de nuestras victorias, durante este medio siglo de ininterrumpido batallar, en que hemos partido invariablemente de jugarnos nuestra propia piel, sin dejar de reconocer la amplia y decisiva solidaridad recibida.

Desde hace muchos años, los revolucionarios cubanos nos atenemos a la máxima martiana: "La libertad cuesta muy cara, y es necesario o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio".

En esta plaza, en el 30 aniversario del triunfo, Fidel nos dijo: "Aquí estamos porque hemos podido resistir". Una década después, en 1999, desde este mismo balcón, afirmó que el período especial constituía "la más extraordinaria página de gloria y firmeza patriótica y revolucionaria, (…) cuando nos quedamos absolutamente solos en medio de Occidente a 90 millas de Estados Unidos y decidimos seguir adelante". Fin de la cita. Así lo repetimos hoy.

Ha sido una resistencia firme, ajena a fanatismos, basada en sólidas convicciones y en la decisión de todo un pueblo de defenderlas al precio que sea necesario. Ejemplo vivo de ello en estos momentos es la inconmovible firmeza de nuestros gloriosos Cinco Héroes.

Hoy no estamos solos frente al imperio en este lado del océano, como ocurrió en los años sesenta, cuando los Estados Unidos impusieron el absurdo de expulsar de la OEA, en enero de 1962, a Cuba, el país que poco antes había sido víctima de una invasión organizada por el gobierno norteamericano y escoltada hasta nuestras costas por sus buques de guerra. Precisamente, como se ha demostrado, esa expulsión era el preludio de una intervención militar directa, impedida sólo por el despliegue de los cohetes nucleares soviéticos que desembocó en la Crisis de Octubre, conocida mundialmente como la crisis de los mísiles.

Hoy la Revolución es más fuerte que nunca y jamás ha cedido un milímetro en sus principios, ni en los momentos más difíciles. No cambia en lo más mínimo esa verdad que algunos pocos se cansen y hasta renieguen de su historia, olvidándose de que la vida es un eterno batallar.

¿Significa que han disminuido los peligros? No, no nos hagamos ilusiones. Cuando conmemoramos este medio siglo de victorias, se impone la reflexión sobre el futuro, sobre los próximos cincuenta años que serán también de permanente lucha.

Observando las actuales turbulencias del mundo contemporáneo, no podemos pensar que serán más fáciles, lo digo no para asustar a nadie, es la pura realidad.

También debemos tener muy presente lo que Fidel nos dijo a todos, pero especialmente a los jóvenes, en la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre del 2005: "Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra", sentenció.

Ante esta posibilidad, me pregunto: ¿cuál es la garantía de que no ocurra algo tan terrible para nuestro pueblo?

¿Cómo evitar un golpe tan anonadante que necesitaríamos mucho tiempo para recuperarnos y alcanzar de nuevo la victoria?

Hablo en nombre de todos los que hemos luchado, desde los primeros disparos en los muros del Moncada, hace 55 años, hasta los que cumplieron heroicas misiones internacionalistas.

Hablo, por supuesto, también en nombre de los que cayeron en las guerras de independencia y más recientemente en la Guerra de Liberación. En representación de todos ellos, hablo en nombre de Abel y José Antonio, de Camilo y Che, cuando afirmo, en primer lugar, que ello exige de los dirigentes del mañana que no olviden nunca que esta es la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes; que no se reblandezcan con los cantos de sirena del enemigo y tengan conciencia de que por su esencia, nunca dejará de ser agresivo, dominante y traicionero; que no se aparten jamás de nuestros obreros, campesinos y el resto del pueblo; que la militancia impida que destruyan al Partido. Aprendamos de la historia.

Si actúan así, contarán siempre con el apoyo del pueblo, incluso cuando se equivoquen en cuestiones que no violen principios esenciales. Pero si sus actos no estuvieran en consonancia con esa conducta, no contarán siquiera con la fuerza necesaria ni la oportunidad para rectificar, pues les faltará la autoridad moral que sólo otorgan las masas a quienes no ceden en la lucha. Pudieran terminar siendo impotentes ante los peligros externos e internos, e incapaces de preservar la obra fruto de la sangre y el sacrificio de muchas generaciones de cubanos.

Si ello llegara a suceder, nadie lo dude, nuestro pueblo sabrá dar la pelea, y en la primera línea estarán los mambises de hoy, que no se desarmarán ideológicamente ni dejarán caer la espada.

Corresponde a la dirección histórica de la Revolución preparar a las nuevas generaciones para asumir la enorme responsabilidad de continuar adelante con el proceso revolucionario.

Esta heroica ciudad de Santiago, y Cuba entera, fue testigo del sacrificio de miles de compatriotas; de la ira acumulada ante tanta vida tronchada por el crimen; del dolor infinito de nuestras madres y del valor sublime de sus hijas e hijos.

Aquí nació un joven revolucionario, de sólo 22 años al caer asesinado, que simboliza esa disposición al sacrificio, pureza, valentía, serenidad y amor a la patria de nuestro pueblo: Frank País García.

En esta tierra oriental nació la Revolución. Aquí fue la clarinada de La Demajagua y el 26 de Julio; aquí desembarcamos en el Granma e iniciamos el combate en montañas y llanos, que luego se extendió a toda la isla. Como dijo Fidel en La Historia me Absolverá, aquí "cada día parece que va a ser otra vez el de Yara o el de Baire".

¡Nunca más volverán la miseria, la ignominia, el abuso y la injusticia a nuestra tierra!

¡Jamás regresará el dolor al corazón de las madres ni la vergüenza al alma de cada cubano honesto!

Es la firme decisión de una nación en pie de lucha, consciente de su deber y orgullosa de su historia.

Nuestro pueblo conoce cada imperfección de la obra que él mismo ha levantado con sus brazos y defendido a riesgo de su vida. Los revolucionarios somos nuestros principales críticos. No hemos dudado en dilucidar deficiencias y errores públicamente. Sobran los ejemplos pasados y recientes.

Desde el 10 de octubre de 1868, la desunión fue causa fundamental de nuestras derrotas. A partir del primero de enero de 1959, la unidad, forjada por Fidel, ha sido garantía de nuestras victorias. Nuestro pueblo logró mantenerla frente a todos los avatares e intentos divisionistas y ha sabido situar los anhelos comunes por encima de las diferencias, derrotar mezquindades a fuerza de colectivismo y generosidad.

Las revoluciones sólo avanzan y perduran cuando las lleva adelante el pueblo. Haber comprendido esa verdad y actuado invariablemente en consecuencia con ella, ha sido factor decisivo de la victoria de la Revolución cubana frente a enemigos, dificultades y retos en apariencia invencibles.

Al arribar al primer medio siglo de Revolución triunfante, llegue el principal tributo a nuestro maravilloso pueblo; a su ejemplar decisión, valor, fidelidad, vocación solidaria e internacionalista; a su extraordinaria demostración de voluntad, espíritu de sacrificio y confianza en la victoria, en el Partido, en su máximo líder y sobre todo en sí mismo.

Sé que expreso el sentir de mis compatriotas y de muchos revolucionarios en el mundo, al rendir homenaje en esta hora al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz.

Un individuo no hace la historia, lo sabemos, pero hay hombres imprescindibles capaces de influir en su curso de manera decisiva. Fidel es uno de ellos, nadie lo duda, ni aun sus enemigos más acérrimos.

Desde muy joven hizo suyo un pensamiento martiano: "Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz". Lo convirtió en escudo contra lo fatuo y lo pasajero, en su principal arma para transformar halagos y honores, por merecidos que fueran, en mayor modestia, honradez, voluntad de lucha y amor por la verdad, que invariablemente ha situado por encima de todo.

A estas ideas se refirió, en esta misma plaza, hace 50 años. Sus palabras de aquella noche mantienen absoluta vigencia.

En este especial momento que nos hace meditar en el camino recorrido y sobre todo en el aún más largo que está por delante, cuando ratificamos nuevamente el compromiso con el pueblo y nuestros mártires, permítanme concluir repitiendo la alerta premonitoria y el llamado al combate que nos hiciera el Comandante en Jefe en este histórico lugar, el primero de enero de 1959, cuando señaló:

"No creemos que todos los problemas se vayan a resolver fácilmente, sabemos que el camino está trillado de obstáculos, pero nosotros somos hombres de fe, que nos enfrentamos siempre a las grandes dificultades. Podrá estar seguro el pueblo de una cosa, que es que podemos equivocarnos una y muchas veces, lo único que no podrá decir jamás de nosotros es que robamos, que traicionamos".

Y agregó:

"Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad ni por la ambición, (…) no hay satisfacción ni premio más grande que cumplir con el deber", concluyó.

En una fecha de tanto significado y simbolismo, reflexionemos sobre estas ideas que constituyen guía para el revolucionario verdadero. Hagámoslo con la satisfacción de haber cumplido el deber hasta el presente; con el aval de haber vivido con dignidad el más intenso y fecundo medio siglo de historia patria y con el firme compromiso de que en esta tierra siempre podremos exclamar con orgullo:

¡Gloria a nuestros héroes y mártires!

¡Viva Fidel!

¡Viva la Revolución!

¡Viva Cuba libre!


Fuente: Granma






30 diciembre 2008

El cumpleaños de los “barbudos”







Bajaban de la Sierra desaliñados y todos los llamaron así, los barbudos. A punto de cumplir cincuenta años el 1° de enero, la Revolución Cubana ha sobrevivido a la caída de la URSS, al bloqueo e inclusive a la sucesión de Fidel Castro.

La Revolución Cubana cumplirá 50 años el próximo 1° de enero. Símbolo de resistencia frente a Washington, el gobierno revolucionario prepara una celebración sencilla, sin grandes gastos, en la oriental Santiago de Cuba, epicentro de la insurrección que llevó a los rebeldes al poder a comienzos de 1959. Tras sobrevivir a la sucesión de su líder, Fidel Castro, al hostigamiento permanente y el embargo de Estados Unidos y la caída del bloque comunista, el gobierno de la isla continúa en pie, con innumerables logros en su haber e innegables deudas aún pendientes.

La revolución, bajo la que nació el 70% de los 11 millones de cubanos, atravesó a 10 presidentes estadounidenses. Soportó la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, la crisis de los misiles en 1962, décadas de bloqueo norteamericano y las penurias del “período especial”, luego del derrumbe de la Unión Soviética.

Cinco décadas después del triunfo de los rebeldes de la Sierra Maestra, desde Washington se sigue acusando al castrismo de haber causado un “daño irreparable” al país, pero son los mismos a los que La Habana denuncia por el perjuicio causado por el embargo comercial impuesto sobre la isla. Según cálculos oficiales actualizados en octubre pasado por la Cancillería cubana, el costo del bloqueo sobre la economía y la población de ese país asciende a más de 92.000 millones de dólares desde 1962, cuando el presidente John F. Kennedy firmara la medida. “Las cifras cubanas pueden ser cuestionables, puesto que hasta ahora no han explicado su metodología”, declaró en rueda de prensa Daniel Erikson, autor del reciente libro Las guerras de Cuba, que resume los cincuenta años de relaciones entre la isla y su poderoso vecino. Aun así, la mayoría de los analistas coincide en que el costo del embargo es más que sustancial.

A su turno, Estados Unidos afirma no guardar oficialmente un recuento del costo de esta política, aunque el Departamento de Comercio calcula que los agricultores y ganaderos norteamericanos pierden 1000 millones de dólares al año en exportaciones que podrían hacer a la isla.

Paradójicamente, algunos sectores conservadores no comparten la idea defendida por el presidente George W. Bush, y reforzada con otras leyes al principio de su presidencia, de que el embargo fue algo positivo para la política de Estados Unidos. “Es un insulto para los estadounidenses prohibirles viajar o hacer negocios con Cuba. Si aumentáramos nuestros vínculos comerciales con la isla, nuestro país se hallaría en una mejor posición para influenciar los acontecimientos de ese país”, afirma Daniel Griswold, director del Centro de Estudios de Políticas Comerciales del conservador Instituto Cato.

De acuerdo con cifras del Informe Estadístico Mundial que Naciones Unidas publica cada año, Cuba era el cuarto país en términos de alfabetización en América latina en 1953, con una tasa del 76%. Al año 2000, esa cifra se ubicaba en un 96%. Los índices de salud, siempre según el mismo informe, son comparables a los de países del primer mundo. Por caso, la mortalidad infantil es de 5,3 por 1000 nacidos vivos, siendo igual a la de Canadá e inferior a la de Estados Unidos. La esperanza de vida de los cubanos se ubica en los 77 años, cuando en la vecina Haití es apenas de 57. “A la revolución no se le puede pedir más. Mis hijos estudiaron sin pagar un centavo, tengo salud y no me falta comida. Los que se quejan no recuerdan o no saben cómo era antes”, opina Sergio Abreu, un jubilado de 65 años.

El gobierno de Raúl Castro admite la urgencia de solucionar problemas como la insuficiencia salarial, la ineficiencia productiva, la burocracia, las brechas sociales y la corrupción en el Estado. Por todo ello,“cambios, sí, poco a poco, pero siempre dentro del socialismo”, prometió el menor de los hermanos Castro al poco tiempo de iniciado su gobierno, en el año 2006. Más recientemente, y en el contexto de la crisis financiera mundial, el presidente cubano anunció “tiempos duros y austeros” para su país, en el que fue su último discurso del año ante el Parlamento, el pasado sábado 27 de diciembre. “Las cuentas no cuadran y hay que ajustar todos los sueños a nuestras verdaderas posibilidades. Nadie, ni un individuo ni un país, puede darse el lujo de gastar indefinidamente más de lo que recibe por la venta de sus producciones o por los servicios que presta”, declaró Raúl.

A pesar de esto, el presidente cubano es optimista. “Estamos preparados para resistir otro medio siglo”, sentenció Raúl Castro en vísperas de este aniversario.

Fuente: Página 12