El voto es a la vez derecho y deber. Yo quiero ejercerlo.... y vos???
Campaña por el voto en el exterior
Esquina por la alegría
"Hoy más que nunca la alegría es un artículo de primera necesidad, tan urgente como el agua o el aire. Pero nadie nos va a regalar ese derecho de todos; .... es preciso pelearlo...."
Eduardo Galeano
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Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
En los últimos días fueron asesinados cinco líderes rurales en el Brasil. En el Pará mataron a Herenilton Pereira dos Santos y a la pareja de ambientalistas María do Espirito Santo da Silva y José Claudio Ribeiro da Silva, del proyecto agroextractor Praialta-Piranheira.
Los tres vivían en el mismo asentamiento rural, en Nova Ipixuna. José Claudio tenía arrancada una oreja, lo que prueba que fue un asesinato por encargo. Es práctica habitual que el encargante exija al pistolero la oreja de la víctima como ‘recibo’ por el pago por el ‘servicio’ prestado.
En Rondonia asesinaron a Adelino Ramos, presidente del Movimiento Campesino Corumbiara. Y en Eldorado dos Carajás mataron a Marcos Gomes da Silva.
El gobierno federal tomó medidas para capturar a los encargantes y a los pistoleros y convocó una reunión ministerial de emergencia para analizar la relación de los crímenes con la reciente aprobación, por la Cámara de Diputados, del nuevo Código Forestal.
La ministra María del Rosario, de los Derechos Humanos, pasó a las autoridades del Pará denuncias de la Federación de Trabajadores de la Agricultura Familiar, que dan cuenta de 17 asesinatos sucedidos en el estado en los últimos años, sin que la policía paraense haya abierto ninguna investigación.
"El Pará es el lugar de mayor actividad de los grupos de exterminio hoy en el Brasil”, declaró la ministra de los Derechos Humanos. "Hay una gran impunidad. Y eso es incompatible con la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos”.
Las cuatro víctimas lideraban luchas contra la deforestación de la Amazonía, causando la ira de madereros y latifundistas. El proyecto Praialta- Piranheira es un modelo de asentamiento sustentable de reforma agraria, adoptado por el Incra en la Amazonía. Su objetivo es asegurar el sustento de familias de pequeños agricultores sin devastar la selva.
Adelino Ramos, en Rondônia, lideraba el proyecto de asentamiento agroforestal. Los dos proyectos, según el Ministerio del Medio Ambiente, son obstáculos para la deforestación (que transforma la selva en pasto) y para la extracción ilegal de madera en la Amazonía.
El nuevo Código Forestal, según fue aprobado por los diputados federales, deberá sufrir modificaciones en el Senado, y sus cláusulas más nocivas serán, con toda seguridad, vetadas por la presidenta Dilma.
Al transferir a los estados y a los municipios el control de la deforestación y al amnistiar el agronegocio de fuertes multas aplicadas a crímenes de degradación ambiental, el nuevo Código da luz verde a la ocupación incontrolada de tierras y agrava las tensiones.
Tal como fue aprobado en la Cámara de los Diputados, el nuevo Código retira la referencia a la ley de crímenes ambientales (Ley 9.605/98). En el art. 130, que exceptúa propiedades de hasta cuatro módulos fiscales de la obligatoriedad de mantener la Reserva Legal en los límites de la ley, permite la deforestación directa de 69.245.404 hectáreas de selvas vírgenes. Sólo en los estados del norte del Brasil, ese dispositivo causaría el despale de hasta 71 millones de hectáreas de selvas vírgenes.
Más que un Código Forestal, el Brasil necesita urgentemente una reforma agraria. Es lamentable que este tema esté ausente de la agenda del Congreso Nacional. Somos una nación de proporciones continentales, con recursos naturales inestimables e inigualables y sin embargo convivimos con la tragedia de cerca de 4 millones de familias expulsadas de sus tierras. ¡El 1 % de los propietarios rurales es dueño del 50 % del territorio brasileño!
La Comisión Pastoral de la Tierra, que acompaña los conflictos agrarios desde 1985, registra que, desde aquel año hasta el 2010, fueron asesinadas 1.580 personas en el campo. De los asesinos, sólo fueron juzgados y condenados 94: 21 encargantes y 73 ejecutores (pistoleros). Y de entre los encargantes solamente uno se encuentra preso, Vitalmiro Bastos de Moura, el Bida, responsable de la muerte de la hermana Dorothy Stang, baleada en el Pará el año 2005.
Actualmente la lista de amenazados incluye 1.855 personas. ¿Personajes de una crónica de las muertes anunciadas? Sí, si el gobierno no pone un basta ya a la nefasta estrategia amazónica de matar para deforestar.
Habrá más muertes por asesinato si la presidenta Dilma no toma precauciones enérgicas para calificar los asentamientos rurales, para impedir la deforestación y castigarla con rigor, así como cobrar las multas aplicadas, federalizar los crímenes contra los derechos humanos y, sobre todo, vetar el Código Forestal aprobado por los diputados federales y promover la reforma agraria.
“Desarrollo” y Amazonía ya no son más que un oxímoron. A medida que avanzan las políticas desarrollistas y neo extractivistas de los gobiernos de la región, avanza la destrucción de la naturaleza y el etnocidio genocida de los pueblos originarios que la habitan. La encrucijada es más acuciante que nunca: o se detiene la penetración capitalista o desparecerán los pueblos indígenas y los bosques.
O se detiene la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Sudamericana que alientan de manera decidida el estado brasileño y los demás gobiernos de la región, los bancos multilaterales y las trasnacionales, o la selva y los indios serán imágenes y recuerdos del museo del horror de la violenta conquista de la última frontera interna continental para abrirla al saqueo de sus recursos naturales, el cambio irreversible de su ecosistema y la extinción física de sus culturas.
Brasil se ha convertido en una de las diez mayores economías del mundo y la suya representa más de la mitad de la actividad económica sudamericana. El PIB brasileño corresponde al 55 % del PIB de América del Sur. El nuevo monstruo del capitalismo se ha fijado una meta que coloca a la Amazonía en el centro del escenario mundial, convirtiéndola en el más importante espacio geoestratégico de este aún flamante siglo XXI: abrir la Amazonía a la explotación masiva de sus recursos naturales, completando su dominio territorial y su inexorable marcha hacia el oeste.
El prerrequisito complementario para su cumplimiento era romper el escollo geográfico que las grandes selvas y los grandes ríos representaron históricamente como freno a la penetración del transporte, las máquinas, los mercados y las grandes corporaciones. De allí que la apertura del territorio amazónico y su vinculación física con los puertos de exportación de los dos océanos más importantes de la Tierra, el Atlántico y el Pacífico, y a través de ellos con el resto del mundo globalizado, es el objetivo principal de la llamada Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Sudamericana, más conocida por su sigla IIRSA, que se puso en marcha en agosto del año 2000 en Brasilia. Tan sólo diez años y algunos meses después, la IIRSA está a punto de lograrlo.
Cuando se terminen las obras de construcción del puente Billinghurst sobre el río Madre de Dios, que unirá la ciudad de Puerto Maldonado con el caserío de El Triunfo, ambos en el Departamento de Madre de Dios, en el extremo sudoriental de la República del Perú, y con ello se culmine la construcción del llamado Corredor Vial Interoceánico Sur Perú-Brasil, la historia sudamericana cambiará para siempre.
Ante todo, se habrá logrado cumplir el anhelo imperial de dos siglos de unir los dos océanos por el corazón del continente que sigue siendo el que atesora los más vastos recursos de agua, energía, biodiversidad y tierras del planeta [1]. Luego, se concretará lo acordado en secreto cuarenta años atrás entre el entonces presidente norteamericano Richard Nixon y el entonces dictador militar brasileño Emilio Garrastazú Médici, de construir una carretera interoceánica [2]. Finalmente, el más vasto plan de recolonización capitalista de Sudamérica, de asalto a sus recursos naturales al servicio de las trasnacionales y el empresariado podrá exhibir una anhelada y primera gran victoria sobre la geografía, la naturaleza y los pueblos, inaugurando por primera vez en la historia una carretera de más de 5000 kilómetros con puentes que aguantan hasta 60 toneladas de peso y que permitirán el flujo permanente de inversiones y mercancías de un océano a otro, y la consecuente apertura irreversible del espacio amazónico al mercado mundial.
La inauguración del puente Billinghurst y de la bioceánica está prevista entre enero y abril de 2011, antes de que se lleven a cabo las elecciones presidenciales en Perú, pautadas para el 10 de abril y donde Alan García, el gran impulsor de las obras del IIRSA en su país, se despide de su segunda gestión. Seguramente al acto de inauguración concurrirán la recién electa presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, y el actual presidente de Bolivia, Evo Morales, que acaba de firmar con García una acta para la construcción de un tramo carretero de 80 kilómetros que vincule de manera directa a Bolivia con la interoceánica, que por cientos de kilómetros corre casi paralela a la frontera boliviana. El tramo Nareuda-Extrema-San Lorenzo, acordado por los presidentes, es también parte de los planes del IIRSA [3].
¿Qué pasará después que se inaugure el puente colgante más largo del Perú, de 722 metros de longitud? Es importante tratar de poner esta obra en contexto histórico para entender la magnitud de los trágicos impactos que acarreará.
Hasta ahora, la navegación de los ríos era la forma más efectiva de penetración a la selva. Cuando se produjo el fenómeno del auge de la extracción del caucho entre los años 1870 y 1914, la primera incorporación forzosa de la Amazonía continental al mercado mundial, los ríos se convirtieron en la vía de ingreso de miles y miles de personas ajenas a la selva que ocasionaron un genocidio entre los pueblos indígenas que hasta hoy sigue siendo ocultado y silenciado.
Las actuales fronteras entre Brasil, Perú y Bolivia en los territorios atravesados ahora por la interoceánica y su zona de influencia nacen de esta invasión violenta que esclavizó a pueblos enteros para obligarlos a trabajar en la recolección del caucho y que condujo a la desaparición física de muchos de ellos. Algunos se refugiaron monte adentro, en las cabeceras de los ríos donde estos ya no eran navegables, y así pudieron evitar el exterminio. Son los que actualmente conocemos como “pueblos indígenas aislados o pueblos indígenas aislados voluntariamente”.
Un siglo después de esta hecatombe étnica, muchos de esos pueblos que eligieron la libertad al aniquilamiento, fueron forzados a través de misiones religiosas, a salir de su aislamiento y se encuentran en la situación llamada de “contacto inicial” con la sociedad nacional hegemónica de sus países, situación de extrema vulnerabilidad para la supervivencia de su modo de vida y de su cultura, amenazados por la lenta desaparición de la misma, tragedia que se conoce como etnocidio.
La apertura de la interoceánica y la inauguración del puente Billinghurst dejaran en el pasado la historia fluvial de la Amazonía: los ríos ya no serán la única manera de penetrar el territorio y menos un escollo para esa penetración. El primer puente sobre un río mayor de la Amazonía Sur es el símbolo perfecto de esa globalización vigente, y de la escala planetaria de las relaciones económicas, políticas y sociales que ha impuesto en el mundo.
Hoy, una interconexión como la que provocará el puente, por más lejanas o abandonadas desde el punto de vista nacional que parezcan las regiones donde éste influirá, es posible para ese nuevo orden mundial, basado en el desarrollo de fuerzas productivas a escala global y donde, por eso mismo, las agresiones y las amenazas se han vuelto planetarias. El puente, insistimos, es el símbolo perfecto de la IIRSA que es el otro nombre de la globalización en Sudamérica.
Cuando esté disponible para su uso, se calcula que un promedio de 1500 camiones de alto tonelaje pasaran por allí por día. Esto no será sino el impacto más visible que tendrá la interconexión bioceánica en la Amazonía. Detrás de los camiones, vendrán más madereros ilegales, más mineros desesperados por el oro, más colonización desordenada, más narcotraficantes y lo que es peor: vendrán las empresas nacionales y trasnacionales mineras, petroleras y agroexportadoras de la mano de los gobiernos para explotar hasta el último rincón de la selva, ahora abierta ya no por los ríos, sino por los caminos de la IIRSA, como lo prueba este primer corredor interoceánico.
De allí que su inauguración no hará otra cosa que acelerar los procesos de genocidio y etnocidio históricos contra los pueblos indígenas, provocando la desaparición definitiva de los últimos pueblos indígenas aislados de la selva amazónica al ser invadidas sus tierras como consecuencia de la nueva dinámica de agresión que traerá aparejada la carretera; a la vez, las comunidades indígenas y nativas ya establecidas, también sufrirán el mismo despojo: se radicalizará la invasión de sus territorios y ellos se verán forzados o a emigrar a las ciudades para protegerse o resistir esta ofensiva terrorífica.
La situación actual de las comunidades indígenas se caracteriza por los conflictos permanentes por la defensa de sus territorios, ¿qué pasará cuando las empresas ya no tengan barreras para poder ingresar a donde lo deseen, allí donde haya un recurso natural a ser explotado? Como decíamos al principio, si no se detiene la penetración capitalista, los pueblos indígenas desaparecerán, desaparecerán sus comunidades, sus modos de vida, sus costumbres, sus tradiciones, y una vez desaparecidos los pueblos que defendían la selva –porque era esencial para su supervivencia y su cultura-, desaparecerá también la selva misma, quemada, deforestada y arrasada para la ocupación definitiva de su espacio para los negocios agrícolas y ganaderos extensivos –como ya sucede en los estados brasileros de Acre y de Rondonia- y la construcción de nuevas ciudades.
Lamentablemente, con el puente Billinghurst, estamos llegando a un punto de no retorno de la trágica historia sudamericana, especialmente de la Amazonía. La condena a estos planes de penetración y de apertura de las selvas, con el vergonzoso costo humano que esto traerá aparejado, debería ser unánime. Sin embargo, hay que decirlo: por más que el impacto, la agresión y la amenaza sean globales, hoy pocos saben, incluso en la propia América del Sur, lo que está pasando en la Amazonía Sur, y mucho menos lo que puede pasar. Habría que parar el genocidio y el etnocidio, habría que parar la devastación, pero estamos lejos de poder hacerlo. El mundo sensible debería pronunciarse y actuar. Y nosotros, desde acá, movilizarnos. Más que nunca.
Notas
[1] Los Estados Unidos de Norteamérica forzaron a Brasil a declarar en 1866 la libre navegación por el Amazonas. Perú abrió sus ríos dos años después. La libre navegación no sólo propició el comercio, sino la biopiratería, como lo probó Henry Wickham robando 70.000 semillas de caucho en 1876. Con el tiempo, esto hundió a la producción cauchera amazónica.
[2] Ver Roberto Ochoa: Nixon y la Interoceánica. La República, Lima, 21 de agosto de 2009
[3] Ver Declaración de Ilo, firmada el 19 de octubre de 2010, entre Alan García Pérez y Evo Morales Ayma. Allí se expresa “La decisión de iniciar en el curso del primer semestre del año 2011las gestiones necesarias para el financiamiento y construcción del asfaltado de los 80 kilómetros de la carretera Nareuda – Extrema -San Lorenzo, lo que permitirá vincular a los Departamentos de Pando y Beni en Bolivia con la Región de Madre de Dios y el puerto de Ilo en el Océano Pacífico, constituyéndose en un nuevo eje de interconexión con la carretera interoceánica del Sur”. Ver: Declaración de Ilo
Pablo Cingolani Historiador, periodista, explorador. Nació en Buenos Aires, Argentina, en 1963. Reside en La Paz, Bolivia, desde 1987.
En repudio a la masacre de los pueblos amazónicos en Perú
Jornada de protesta internacional
el próximo jueves 11 de junio
En Montevideo, nos concentramos a las 15 horas
frente a la embajada de Perú:
Obligado 1384 (entre Rivera y Silvestre Blanco)
Convocan (entre otras organizaciones que se están sumando):
Red Solidaria por los DDHH (REDH)
Servicio Paz y Justicia en América Latina (SERPAJ-AL)
Servicio Paz y Justicia-Uruguay (SERPAJ-UY)
Redes-Amigos de la Tierra
FUCVAM
Comunidad Charrúa Basquadé-Inchalá
Colectivo Contra Impunidad
Cotidiano Mujer
Chasque Artiguista
COMCOSUR
Grupo Guyunusa-Tacuarembó (CO.NA.CHA, Consejo de la Nación Charrúa)
Asociación Social y Cultural-Casa del Inmigrante “César Vallejo”
Invitamos a enviar adhesiones (institucionales) a esta convocatoria, y/o a firmar la Carta a Alan García (adjunta abajo) a título personal o colectivo, escribiendo a esta dirección:
El plazo para recibir adhesiones es el jueves 11 a las 12 horas.
Exhortamos a concurrir con carteles (aunque sea tamaño fotocopias) con consignas como:
- "Alto a la masacre de los pueblos amazónicos del Perú"-
"La selva no se vende: la selva se defiende"
y/o las que uds. quieran agregar.
*** Agradecemos la difusión de esta convocatoria ***
Información de contexto
Ante los graves hechos ocurridos en la Amazonía peruana, las organizaciones indígenas de Perú han convocado a una jornada de protesta internacional en respaldo a su movilización, para el próximo jueves 11 de junio.
Desde hace más de dos meses los pueblos amazónicos de Perú están protestando y movilizándose de manera pacífica para exigir la derogación de 9 decretos legislativos de implementación del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. Esos decretos, destinados a favorecer la mercantilización de la tierra y de sus recursos a favor de las corporaciones transnacionales, afectan gravemente los territorios de los pueblos de la Amazonía, pero ellos no han sido consultados, tal como ordena el Convenio 169 de la OIT, ratificado por el Estado peruano.
A pesar de que la Defensoría del Pueblo, los Obispos de la Selva, la Comisión de Constitución del Congreso y numerosas voces de la sociedad civil se pronunciaron respaldando los reclamos de los indígenas y declarando la inconstitucionalidad de dichos decretos, el gobierno de Alan García se mostró negligente e indiferente, dando por única respuesta dilatar la discusión y desinformar a la opinión pública. El pasado viernes 5, además, respondió con represión a sangre y fuego, dejando un saldo de más de medio centenar de víctimas (entre muertos, heridos, quemados, desaparecidos y detenidos, entre indígenas y policías).
Los organismos de derechos humanos peruanos e internacionales han condenado esta violencia, haciendo responsable al gobierno de Alan García de las vidas perdidas, y exigiendo una investigación inmediata e imparcial para determinar las responsabilidades, sancionar a los culpables y reparar integralmente a las víctimas, sus familias y comunidades; así como exigiendo garantizar la seguridad e integridad de los dirigentes indígenas perseguidos y criminalizados.
CARTA AL PRESIDENTE DE PERÚ ALAN GARCÍA
Montevideo, 11 de junio de 2009
Sr. Alan García Pérez
Presidente de la República del Perú
Lima
De nuestra consideración:
Organizaciones sociales, ciudadanas y ciudadanos de Uruguay nos dirigimos a Ud. para expresar nuestra indignación y profundo rechazo a las atrocidades cometidas el pasado viernes 5 de junio contra los pueblos indígenas en la región amazónica, que han resultado en la pérdida de vidas, desapariciones y lesiones graves.
Resulta tristemente irónico que su gobierno haya reprimido a quienes defienden la selva amazónica como patrimonio de la humanidad y de las generaciones futuras justamente en el Día Mundial del Medioambiente.
En los últimos meses hemos venido siguiendo con atención la movilización y la protesta legítimas de las comunidades indígenas de la Amazonía peruana para exigir la derogatoria de 9 decretos legislativos de implementación del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos; esos decretos, destinados a favorecer la mercantilización de la tierra y de sus recursos a favor de las corporaciones transnacionales, afectan gravemente los territorios de los pueblos de la Amazonía, pero ellos no han sido consultados, tal como ordena el Convenio 169 de la OIT, que el Estado peruano está obligado a cumplir.
La lucha de los pueblos indígenas es por la defensa y conservación de la selva amazónica, seriamente amenazada por la voracidad de las compañías transnacionales que deforestan sin consideración, contaminan los ríos y extinguen la flora y la fauna, provocando la desaparición de las comunidades ancestrales.
No estamos en contra del progreso, pero no creemos en el “progreso” que se hace a costa de depredar, destruir, contaminar y aniquilar poblaciones nativas, como se pretende con estos tratados comerciales de “libre comercio”, y como imponen las transnacionales de EE.UU. y demás potencias del mundo.
La movilización de las comunidades indígenas de la Amazonía tiene una significación continental, y por eso expresamos toda nuestra solidaridad con las luchas del pueblo amazónico peruano. Exigimos que sus demandas sean satisfechas por el gobierno peruano (empezando por la derogación de los mencionados decretos), que se respete la integridad de sus dirigentes y se den garantías para la continuidad de su protesta.
Asimismo, y ante los gravísimos hechos ocurridos el viernes 5, demandamos al gobierno del Perú que:
- ponga fin de inmediato a todos los actos de violencia contra las comunidades y organizaciones indígenas;
- garantice la adecuada atención médica de los heridos y proporcione ayuda a las familias de las víctimas;
- libere inmediatamente a las personas detenidas en la estación policial de El Milagro, y respete su integridad y seguridad;
- ordene una investigación exhaustiva e imparcial para determinar responsabilidades en la represión que costó tantas vidas humanas;
- cumpla con sus obligaciones nacionales e internacionales relativas a la protección de los derechos humanos, incluidos los derechos de los pueblos indígenas y defensores de los derechos humanos, especialmente su derecho a la vida, a la integridad y a la seguridad, así como sus derechos colectivos al territorio y todos los bienes naturales y culturales comprendidos en él.
Asimismo, nos solidarizamos con las familias y comunidades de las víctimas, y demandamos una reparación integral para todas ellas.
Sr. Presidente: la Amazonía es uno de los pulmones, reserva acuífera y medicinal más grande del planeta; por eso sentimos que la lucha de los pueblos amazónicos es también por la supervivencia de todos los pueblos de la Tierra, y de cada uno/a de nosotros/as.
No son sólo “400.000 indígenas” –como Ud. ha dicho- quienes están en esta lucha por la defensa de sus territorios y bienes naturales; millones de personas en el continente y en todo el mundo apoyamos su lucha y decimos con ellos: “¡La selva no se vende (ni la tierra, ni el agua): la selva se defiende!”
El presidente de Perú, Alan García, insistió en culpar a la dirigencia indígena amazónica y a fuerzas opositoras por graves disturbios que han dejado numerosos muertos, mientras la oposición emplazó al gobierno a asumir su responsabilidad.
El mandatario lanzó sus acusaciones al rendir homenaje a los 11 policías ultimados ayer en la norteña ciudad de Bagua y sus cercanías, a los nueve agentes caídos como rehenes de otro grupo de nativos en una estación del Oleoducto Nor Peruano.
García sostuvo que los uniformados fueron víctimas de la barbarie, el salvajismo y la ferocidad y que algunos fueron degollados.
Aludió, sin nombrarlo, al Partido Nacionalista, principal de oposición, y eventualmente a los partidos de izquierda, al señalar que los policías fueron víctimas de la agresión sediciosa y subversiva contra la democracia, de quienes no pueden ganar elecciones.
Alegó que el primer ministro, Yehude Simon, intentó dialogar con los indígenas amazónicos que iniciaron su protesta en forma pacífica el 9 de abril, pero fue rechazado por consigna e intereses políticos electorales.
En las conversaciones, iniciadas en las últimas semanas del conflicto, los nativos, organizados en la Asociación Interétnica de la Selva Peruana (Aidesp), demandaron la anulación de nueve decretos que consideran promueven la privatización de la Amazonía.
En esas pláticas, el gobierno sólo aceptó modificar parcialmente los decretos, frente a la exigencia nativa de que sean derogados, por ser ilegales, según informes de diversas instancias.
Por su parte, el parlamentario Daniel Abugattás, del Partido Nacionalista (PNP), coincidió con su líder, Ollanta Humala, en responsabilizar al gobierno y su mayoría parlamentaria por lo sucedido.
Según el PNP, el gobierno prefirió imponer a sangre y fuego los decretos, en lugar de derogarlos como reclamaban amplios sectores.
Abugatrás señaló que el país vive una situación de guerra interna, creada por la incompetencia e incapacidad del gobierno y dijo que ahora las posibilidades de restaurar el diálogo son muy difíciles.
No hay interlocutor válido porque el primer ministro ha quedado descalificado y el líder de Aidesep, Alberto Pizango, está perseguido, dijo el congresista.
El conservador Javier Bedoya dijo que el gobierno dictó los controvertidos decretos en forma precipitada, para cumplir los requisitos del TLC con Estados Unidos, sin consultar a los indígenas, tal como exige la Constitución y una convención internacional firmada por Perú.
El parlamentario Rolando Reátegui, del grupo de seguidores del ex presidente Alberto Fujimori y que frecuentemente coincide con el gobierno, criticó a este por no haber sabido convencer a los nativos.
Ahora la población apoya a los indígenas porque estos la han convencido de que los decretos permitirán que la selva sea entregada a las transnacionales y no queda otro camino que la eliminación de las normas cuestionadas.
Señaló también que el gobierno debió tener en cuenta la capacidad de lucha de los amazónicos, que no van a renunciar a su demanda.
Hace muchos milenios la selva está habitada por comunidades nativas, las que durante ese tiempo han sido educadas por la naturaleza selvática sobre cómo convivir dentro de ella. Han domesticado especies vegetales adaptándolas para el consumo humano, como la papaya y la yuca.
Saben cómo curarse, el mundo aprendió de ellos el uso de la quinina, lo que salvó la vida al futuro Rey Sol de Francia, nos enseñaron el uso de la uña de gato y muchas otras medicinas naturales.
Saben cómo cultivar la tierra sin matar la delgada y frágil capa de tierra fértil: Talan un espacio pequeño en el que cultivan diversas especies de diferente contextura y diferentes ciclos vitales, copian a la naturaleza. Después de cierto tiempo devuelven ese territorio a la selva y practican la agricultura en otra parte.
No necesitan ganadería depredadora, pescan y cazan.
No separan el trabajo del descanso. Salen de paseo, cuando encuentran algo que cazar lo hacen, recolectan frutos silvestres y al pasar por su cultivo, si hay algo maduro lo toman, si hay algún arreglo que hacer o algo que plantar lo hacen.
No son "dueños" de la tierra, son hijos de ella.
Hace 5 siglos vinieron los invasores europeos y desde entonces ellos y sus descendientes están penetrando en la selva y matándola.
Los primeros grandes invasores-depredadores fueron los caucheros, luego los grandes hacendados que cultivaban la selva con una agricultura depredadora y una ganadería más depredadora, los lavadores de oro, los taladores de madera y ahora devastadoramente los extractores de hidrocarburos.
La irrupción del capitalismo contaminó en mayor o menor grado a muchos nativos, otros huyen de todo contacto con la civilización que mata su ámbito vital, que les somete al servilismo, que les asesina, que les contagia enfermedades desconocidas.
Ahora los invasores están agrediendo la selva fundamentalmente con la extracción de petróleo y gas, pero también con la tala para la ganadería, con la tala para extraer madera, con la tala y quema para agricultura extraña a la zona.
Matar la selva es matar a las poblaciones nativas de ella.
Los invasores legalizan la agresión usando como justificativo las "leyes" elaboradas por ellos sin participación ni consulta a los nativos.
"Reconocen" que la superficie pertenece a las comunidades nativas, pero "no el subsuelo", el que pertenece al "Estado" de los invasores.
Alan García dice que los nativos son "el perro del hortelano", que no comen ni dejan comer, que hay que dar paso a las multinacionales. Últimamente ha emitido una serie de Decretos Ley que ordenan que las tierras "improductivas" les serán arrebatadas, naturalmente para entregarlas a grandes empresas que depreden la selva para impulsar el "progreso", impulsando la destrucción "legal" de la selva.
Quienes se creen blancos discriminan a los indígenas serranos. Los nativos selváticos son discriminados por quienes se consideran blancos, "criollos", no indígenas; por los serranos y por los indígenas serranos.
Ahora
Son esos discriminados por los discriminados quienes están enseñando a la mayoría de la población explotada del país, cómo responder al ataque del gran capital, a Alan García y sus otros sirvientes.
Se han levantado en varios lugares de la selva impidiendo pacífica y multitudinariamente la continuación de la depredación amazónica, han paralizado actividades extractivas de hidrocarburos y productoras de electricidad.
El gobierno ha declarado el estado de emergencia en esas zonas.
Ha enviado policías armados para contrarrestar esa actividad "ilegal", los nativos les han desarmado pacíficamente.
Hay choques con la policía en varias zonas.
Hay entrenamiento militar público de ataque a la población civil con saldo de muertos y heridos.
Los nativos quieren ser los dueños de su futuro, verán qué deben tomar de su pasado y qué deben incorporar de los otros conocimientos adquiridos.
¿Qué nos enseñan?
- Que no sólo se trata de refutar la validez de las leyes de los opresores, sino que hay que responderles con acciones.
- Que se debe actuar simultáneamente en varias zonas.
- Que es posible desarmar a las fuerzas represivas.
¿Cómo continuará la lucha?
Depende de la acción del resto de los explotados del país y de la solidaridad del exterior.Si los dejamos solos probablemente Alan García les haga asesinar como lo demuestra su larga historia de crímenes.
Si nos incorporamos a su lucha, vencerán y su triunfo será nuestro, nos levantará el ánimo a los pobres del Perú y nos impulsará a seguir sus huellas.
Nosotros también preferimos el Buen Vivir, no a la manera selvática sino a la nuestra, que aunque todavía no podemos esbozarla, de lo que estamos seguros es de que estará basada en los principios colectivistas, solidarios, de nuestro pasado, así como en nuestra otra herencia cultural, el amor y respeto por la naturaleza cuyos hijos somos.
También estamos seguros de que es contraria al supuesto "progreso" que provoca el calentamiento global y la extinción de la especie humana, con los agregados de:
El envenenamiento de aguas y suelos por las compañías multinacionales extractoras de hidrocarburos y metales.
El envenenamiento de ríos, lagos y mares por otras actividades industriales.
La perforación de la capa de ozono que nos protege de los nocivos rayos ultravioletas del sol.
La energía atómica.
Los agroquímicos.
Los agrocombustibles.
Los transgénicos.
¡Apoyemos la cultura de la vida por la que luchan nuestros hermanos de la selva!
¡Aplastemos la cultura de la muerte de las empresas multinacionales y su sirviente Alan García!