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08 setiembre 2010

Sarkozy mantiene su propuesta de jubilación y los sindicatos convocan otra jornada de huelga


Foto: Reuters


Nicolas Sarkozy ha anunciado que mantiene la base de su programa de reforma de las pensiones, en particular el retraso a 62 años de la edad mínima de jubilación. Los sindicatos han convocado otra huelga para el día 23.

"No hay posibilidad de retorno en este punto", ha asegurado Nicolas Sarkozy en un comunicado escrito un día después de las movilizaciones contra esta reforma en el Estado, y en el que defiende que es la solución "más razonable" y la que se está adoptando en otros estados

Sarkozy incide en que se ha negado a recurrir a otras opciones como bajar el importe de las pensiones o aumentar de forma masiva la presión fiscal, pero asegura que sí se realizarán cambios a la hora de tener en cuenta el tipo de trabajo o la dificultad para realizarlo para mantener la edad de jubilación en los 60 años, opción que se recogía ya para aquellos trabajadores con un grado de incapacidad superior o igual al 20%.

Tras indicar que se trata de "una reforma esencial", considera "normal" que suscite inquietudes y movilizaciones importantes como las celebradas ayer.


Foto: SAA-SAN


Opina que con esta reforma asume sus responsabilidades como presidente, porque "el deber de un jefe de Estado es no ignorar las dificultades o dejar que las resuelvan sus sucesores". "Al contrario, es mirar la situación de cara y aportar soluciones duraderas y justas", indica.

Seis de los principales sindicatos han convocado una nueva jornada de huelga y manifestaciones, al considerar insuficientes las concesiones anunciadas por Sarkozy. Las centrales entienden que "no modifica el carácter injusto e inaceptable de la reforma".

Fuente: Gara


Francia se echa a la calle en defensa de las jubilaciones


Foto: Reuters


Más de dos millones de personas se manifiestan contra la reforma del sistema de pensiones del presidente Sarkozy. Los sindicatos no descartan "ninguna forma de acción" en el futuro.

Uno de esos grandes días franceses que impresionan y sorprenden en las televisiones extranjeras se ha vuelto a producir. Los sindicatos lograron reunir en París una manifestación gigantesca en defensa de las pensiones. Una de esas que hacen que la Plaza de la República, los bulevares de la capital y la Bastilla no den abasto para albergar a unas 200.000 personas, punta de lanza de un total de más de dos millones de manifestantes en todo el país, y con huelgas al alza en todos los sectores. El presidente Nicolas Sarkozy se acostaba con un nudo en sus neuronas: la movilización va a obligarlo a ponerse en primera línea y explicar mejor si puede su proyecto.

Los medios franceses, de izquierdas o de derechas, eran unánimes. La policía calculó 1.100.000 manifestantes en unas 120 marchas organizadas en toda Francia. No coló. Por coger sólo un ejemplo, el moderado diario de provincias Ouest-France fue a cotejar las cifras que daba la policía con sus propias observaciones ciudad por ciudad en todo el oeste del país: no cuadraban, puesto que, sólo en esa gran mitad oeste, la cifra de manifestantes reales rozaba a la suma de lo que la policía vio en toda la nación.

Ante esa contabilidad minimalista, los sindicatos procedieron a lanzar sus propias balizas. El segundo sindicato del país, la CFDT, dijo que había visto a 2,5 millones de manifestantes. La principal fuerza de choque de los trabajadores, la CGT, contabilizó 270.000 en París y 2,7 millones en toda Francia. Los autónomos de SUD-Solidaires tenían tres millones de manifestantes en el conjunto del Hexágono.

La conclusión era la misma: para las autoridades y los sindicatos, el número de manifestantes crece con fuerza comparado con las cifras de la última jornada de acción, del 24 de junio. Tienen a los sondeos de su lado. Y, esta vez, con convocatorias de huelga francas y directas, los asalariados entraron en la danza.

Entre el 34% y el 51% de los empleados de France Télécom pararon. Entre el 24% y el 40% de los carteros también bajaron los brazos. Metros regionales parisienses y autobuses de Lyon y Marsella estuvieron casi totalmente paralizados. En alguna gran empresa privada, los trabajadores muy subidos apostaron fuerte. La dirección de la multinacional petrolera Total tuvo que alertar al Gobierno del "débito mínimo" en las seis refinerías del país, y en dos de ellas los trabajadores votaron la reconducción del movimiento, por 24 horas en una y por 48 horas en otra.

La situación es extremadamente volátil. Y eso es lo que, desde siempre, han odiado los Gobiernos de derecha.


Foto: Efe


Debates en la Asamblea

La Asamblea Nacional, cámara baja francesa, fue la caja de resonancia de esa febrilidad que empieza a notarse en el país. Allí llegaba, para el primer día de debates, el proyecto de ley de recorte de pensiones públicas, con el que el Gobierno pretende elevar de 60 a 62 años la edad legal de jubilación, y de 65 a 67 la edad a la que un asalariado puede aspirar al 100% de su pensión de base.

Los diputados socialistas intentaron que todo fuera bien comedido. Al ministro de Trabajo, Éric Woerth, cara visible de la reforma pringado hasta las cejas en el fango del caso Bettencourt, no le echaron en cara ningún reproche por ese escándalo de tráfico de influencias, ocultación de fraude fiscal y financiación irregular de partidos políticos. No hubo querella por ahí. Pero a un grupo de diputados del Frente de Izquierdas se les ocurrió la idea al parecer descabellada de intentar entregar en persona al Gobierno más de 100.000 firmas de la petición en defensa de las jubilaciones y a favor de un referéndum. Los alguaciles los bloquearon y se armó una trifulca. Desde las bancadas de la derecha, les gritaron: "¡estalinistas!", como si algún estalinista de la Historia hubiera entregado jamás una petición de algo. La imaginación de los conservadores franceses no tiene límite.

No hubo nada nuevo en el hemiciclo, en términos de argumentos. El Gobierno repitió que esta es la única reforma posible. La oposición volvió a recordar que para garantizar las jubilaciones hay que crear empleo e incrementar la presión fiscal sobre la riqueza no productiva, como los bonus, los stock options, los dividendos y las rentas del patrimonio.

Lo que sí ha cambiado con el auge de la movilización de los trabajadores franceses es el tono de puertas para adentro. El líder de la CGT, Bernard Thibault, cerebro de la victoria social de 1995, advirtió de que a partir de ahora "ninguna forma de acción queda descartada". Con ello, acentuaba la pesadilla de Sarkozy, que es la perspectiva de lo que aquí se llama "huelga reconducible". El presidente se encerró anoche con sus consejeros y algunos miembros de su Gobierno. Empieza a escarbar en los flecos de la reforma para hacer alguna propuesta, quizá hoy o más probablemente mañana. Es que esta noche se reúnen los sindicatos. Para la próxima acción.

Andrés Pérez

Fuente: Público


05 setiembre 2010

Decenas de miles de voces se alzan en Europa contra el «racismo de Estado»


Foto: AFP


Las expulsiones colectivas del Estado francés de gitanos de origen rumano y búlgaro han indignado a miles de ciudadanos en toda Europa. Ayer salieron a las calles para expresar su rechazo frontal al racismo y la xeno- fobia que perciben tras esas medidas.

La respuesta de la ciudadanía contra la política del Gobierno de Nicolas Sarkozy hacia la minoría étnica mayoritaria en la Unión Europea, la comunidad romaní, no podía esperar más, y ayer varios estados europeos, principalmente el francés, vivieron una jornada de movilización contra el «racismo de Estado» que decenas de miles de ciudadanos europeos ven detrás de las expulsiones masivas de gitanos rumanos y búlgaros. El Ministerio francés de Interior cifró en 77.000 las personas que se movilizaron en todo el Estado, una cifra que los organizadores elevaron a 100.000.

Como no podía ser de otra manera, la manifestación más numerosa tuvo lugar en París, donde se congregaron entre 12.000 y 50.000 personas, según las fuentes. El cortejo parisiense estuvo abierto por un grupo de gitanos cuyo poblado situado en los arrabales de la capital fue destruido por las autoridades el mes pasado, que encabezó simbólicamente la marcha, con una pancarta con el lema «No a la política inhumana de Sarkozy». Entre los congregados, pocos gitanos, puesto que ellos se manifestarán en París el próximo día 15.


Foto: AFP


En el resto del Estado se realizaron unas 130 manifestaciones en las principales ciudades, entre ellas Baiona, donde varios centenares de personas se manifestaron contra el racismo y la xenofobia. Además, se llevaron a cabo concentraciones, algunas ante las embajadas francesa, capitales europeas como Londres, Bruselas, Lisboa, Busapest, Roma, Barcelona o Madrid, entre otras. Las movilizaciones contaron con el apoyo de decenas de organizaciones de derechos humanos, sindicatos y partidos de izquierda y ecologistas.

«Ante la xenofobia y la política del desprecio: libertad, igualdad, fraternidad», rezaban los carteles que llamaban a manifestarse, aludiendo al lema oficial de la República francesa. En París, personalidades del mundo de la cultura, como la cantante Jane Birkin o la cineasta Agnes Jaoui, acudieron a las inmediaciones del Ministerio de Inmigración e Identidad Nacional para cantar, acompañadas de un acordeonista, a favor de los inmigrantes «sin papeles».

«Es una canción contra el desamparo, para levantarle el ánimo a la gente. Pienso que se ha convertido a los gitanos y a los inmigrantes en situación irregular en chivos expiatorios a los que se puede expulsar, mientras que a mí, que también soy extranjera, no se me expulsa», afirmó, indignada, Birkin.

Birkin formó parte, junto con el ex resistente contra la Ocupación nazi de Francia (1940-1944) Stephane Hessel, del grupo que se entrevistó posteriormente con asesores del ministro de Inmigración Eric Besson.

«Fue un diálogo de sordos, pero es bueno que haya tenido lugar para mostrarles que gran parte de la población monta en cólera ante esta política nauseabunda», indicó el portavoz de la Red de Educación sin Fronteras (RESF), Richard Moyon, que lucha contra las expulsiones de inmigrantes «sin papeles».

«Desde finales de julio, no dejamos de oír discursos que defienden los fundamentos del programa de Le Pen», estimó el presidente de la Liga de Derechos Humanos, Jean-Pierre Dubois, refiriéndose al líder de la extrema derecha, cuyo programa se basa, a su juicio, en supuestos vínculos entre «inmigración y delincuencia», una vinculación a la que también aludió Sarkozy para endurecer sus políticas de seguridad con las que pretende recuperar el apoyo de la ciudadanía.

«Se ha cruzado la línea roja», dijo Dubois; mientras que la líder de los Verdes aseguraba que «no aceptamos el veneno que el Gobierno de la República está tratando de inocular».


Foto: AFP


Pero al ordenar el desmantelamiento de los campamentos ilegales de gitanos y nómadas y su deportación a sus países de origen, además de la retirada de la nacionalidad francesa a quienes cometan determinados delitos, ha provocado la ira de la sociedad civil y de la oposición, que acusa a Sakozy de culpar a los gitanos de los males de la sociedad, además de críticas de la ONU, la Comisión Europea y el Vaticano, entre otros.

En Europa, las protestas reunieron a miles de personas. La más numerosa tuvo lugar en Roma. En las pancartas exhibidas en Bruselas, se podría leer: «Romaníes, inmigrantes, ¿quién es el siguiente?»; en Barcelona: «Basta de deportaciones», y en Londres: «Basta, ya basta».

Desde finales alrededor de un millar de gitanos procedentes de Rumanía y Bulgaria han sido deportados a sus países y cientos de campamentos desmantelados en el Estado francés.

El Gobierno francés minimizó la respuesta ciudadana a su política contra la inmigración al afirmar, en un comunicado, que las manifestaciones apenas lograron reunir a «unas decenas de miles de personas». Su ministro de Interior, Brice Hortefeux, aseguró que continuará su «acción determinada para hacer recular toda forma de delincuencia y defender los derechos de las víctimas, sin estigmatizar a ninguna comunidad.

Fuente: Gara


21 agosto 2010

La corrupción de la democracia


Humor: Langer


El "caso Bettencourt" que zarandea Francia con su vendaval de arrestos, odios familiares, cheques ocultos, grabaciones furtivas, fechorías fiscales y donaciones ilegales al partido del Presidente Nicolas Sarkozy, está hundiendo el país en una profunda crisis moral.

Liliane Bettencourt, una de las mujeres más ricas del planeta, poseedora de una fortuna de 17.000 millones de euros y propietaria del imperio de cosméticos y perfumes L'Oréal, se halla en el epicentro de un alucinante culebrón devenido asunto de Estado. Unas conversaciones robadas en su domicilio revelaron que el ministro de Trabajo, Eric Woerth, usó su influencia (cuando era ministro del Presupuesto, y por consiguiente responsable de la administración fiscal) para obtener que su esposa, Florence, fuese contratada por la multimillonaria -con un salario anual de 200.000 euros- para administrar su fortuna... De paso, Eric Woerth, que también era tesorero del partido del Presidente, percibió presuntamente donaciones de decenas de miles de euros (1) para financiar la campaña electoral de Sarkozy... A cambio, se sospecha que el ministro hizo la vista gorda sobre una parte del patrimonio oculto de la dueña de L'Oréal: por ejemplo, varias cuentas millonarias en Suiza y una isla en las Seychelles valorada en unos 500 millones de euros...

Este asunto, de por sí bochornoso, adquiere mayor morbo en la medida en que Eric Woerth es el encargado de conducir la dura reforma de las jubilaciones que castigará a millones de asalariados modestos. En un ambiente de fuertes tensiones sociales y de motines de desclasados en los guetos urbanos, el "caso Bettencourt" está reactivando el viejo litigio entre las elites y el pueblo común. "El clima de la sociedad, advierte el filósofo Marcel Gauchet, se halla hoy impregnado de revuelta latente y de un sentimiento de distancia radical hacia los dirigentes" (2).

Francia no es la única democracia carcomida por la corrupción de algunos políticos y por la permanente confusión que muchos de ellos mantienen entre cargos públicos y beneficios privados. Está aún fresco en las memorias el escándalo de los abusos de los gastos parlamentarios a expensas de los contribuyentes, ocurrido en el Reino Unido y que, junto con otras causas, provocó el descalabro de los laboristas en las elecciones del 6 de mayo pasado. O el de la Italia de Silvio Berlusconi en donde, casi veinte años después de la operación mane pulite que decapitó a gran parte de la clase política, la corrupción, a modo de metástasis, vuelve a extenderse ante la impotencia de una izquierda paralizada y sin ideas. El Tribunal de Cuentas italiano, en su último informe, establece que los delitos de corrupción activa de los funcionarios públicos aumentaron el año pasado en más de 150% (3). Y qué decir de España, agobiada por los múltiples casos de corrupción de cargos públicos asociados a los "señores del ladrillo" enriquecidos por las delirantes políticas urbanísticas. Sin hablar del esperpéntico "caso Gürtel" que sigue coleando.

A escala internacional, la corrupción alcanza hoy, en la era de la globalización neoliberal, una dimensión estructural. Su práctica se ha banalizado igual que otras formas de criminalidad corruptora: malversación de fondos, manipulación de contratos públicos, abuso de bienes sociales, creación y financiación de empleos ficticios, fraude fiscal, disimulo de capitales procedentes de actividades ilícitas, etc. Se confirma así que la corrupción es un pilar fundamental del capitalismo. El ensayista Moisés Naím afirma que, en los próximos decenios, "las actividades de las redes ilícitas del tráfico global y sus socios del mundo ‘legítimo', ya sea gubernamental o privado, tendrán muchísimo más impacto en las relaciones internacionales, las estrategias de desarrollo económico, la promoción de la democracia, los negocios, las finanzas, las migraciones, la seguridad global; en fin, en la guerra y la paz, que lo que hasta ahora ha sido comúnmente imaginado" (4).

Según el Banco Mundial cada año, en el planeta, los flujos de dinero procedentes de la corrupción, de actividades delictivas y de la evasión de fondos hacia los paraísos fiscales alcanza la astronómica suma de 1,6 billones de euros... De ese montante, unos 250 000 millones corresponden al fraude fiscal realizado anualmente sólo en la Unión Europea. Reinyectados en la economía legal, esos millones permitirían evitar los actuales planes de austeridad y ajuste que tantos estragos sociales están causando.

Ningún dirigente debe olvidar que la democracia es esencialmente un proyecto ético, basado en la virtud y en un sistema de valores sociales y morales que dan sentido al ejercicio del poder. Afirma José Vidal-Beneyto, en su libro póstumo y de indispensable lectura, que cuando, en una democracia, "las principales fuerzas políticas, en plena armonía mafiosa, se ponen de acuerdo para timar a los ciudadanos" (5) se produce un descrédito de la democracia, una repulsa de la política, un aumento de la abstención y, más peligroso, una subida de la extrema derecha. Y concluye: "El gobierno se corrompe por la corrupción, y cuando hay corrupción en la democracia, la corrompida es la democracia".

Ignacio Ramonet

Notas:
(1) En Francia, la ley de financiamiento de los partidos políticos del 11 de abril de 2003, limita las donaciones de las personas físicas a 7.500 euros al año.
(2) Le Monde , París, 18 de julio de 2010.
(3) Clarín , Buenos Aires, 17 de febrero de 2010.
(4) Moisés Naím, Ilícito , Debate, Madrid, 2006.
(5) José Vidal-Beneyto, La corrupción de la democracia , Catarata, Madrid, 2010.

Fuente: Le Monde Diplomatique


25 junio 2010

Francia: Marcha contra el plan jubilatorio de Sarkozy


Foto: EFE


Los sindicatos consiguieron prácticamente multiplicar por dos el número de manifestantes que a finales de mayo se opuso a esta reforma de Sarkozy que rompe con una herencia del difunto presidente socialista François Mitterrand.

La segunda movilización del año contra la reforma del sistema de jubilaciones sacó más gente a la calle de lo que el Ejecutivo de Nicolas Sarkozy había calculado. Las seis centrales sindicales de Francia lograron movilizar a casi dos millones de personas, según fuentes sindicales, y unas 800.000, según las autoridades, para protestar por la reforma de las jubilaciones presentada por el ministro de Trabajo, Eric Woerth, cuyo objetivo es ampliar la edad de la jubilación para llevarla a los 62 años, frente a los 60 actuales. Antes de ayer, el entorno del gobierno había calculado que con menos de dos millones de personas en la calle la reforma estaba ganada. Pero la movilización superó el vaticinio oficial y los sindicatos consiguieron prácticamente multiplicar por dos el número de manifestantes que a finales de mayo se opuso a esta reforma que rompe con una herencia del difunto presidente socialista François Mitterrand.

Los sindicatos y la izquierda francesa –muy dividida sobre esta cuestión– argumentan que esta reforma penaliza a los trabajadores con menos calificación y beneficia al patronato por cuanto todo el peso de la reforma cae en las espaldas de la clase trabajadora. Las frondosas manifestaciones que poblaron las calles de ciudades como París, Marsella, Burdeos, Rennes, Le Mans, Niza, Lyon, Grenoble o Saint Etienne caen en el peor momento para el artífice de la reforma, Eric Woerth. El ministro de Trabajo aparece personalmente implicado en un enredado y jugoso escándalo de favores concedidos a una de las grandes fortunas del mundo y la mujer más rica de Francia, Liliane Bettencourt, única heredera del creador y fundador del imperio de cosméticos L’Oréal. Esta auténtica telenovela tiene como protagonistas al ministro, a su mujer, a un dandy curioso, a la millonaria y a un mayordomo que grabó conversaciones personales de la millonaria. El problema radica en que la fortuna de esta riquísima mujer estaba administrada en parte por Florence Woerth, la esposa de Eric Woerth en la época en que era ministro de Presupuesto. Florence Woerth era una suerte de “asesora económica” de Liliane Bettencourt. Esta señora de 87 años tenía la costumbre de ocultar su dinero para no pagar impuestos: había abierto varias cuentas ocultas en países de bondad fiscal –Suiza– y poseía una isla en las Seychelles que nunca declaró al fisco. El “conflicto de intereses” parece evidente, pero el ministro lo refutó y ratificó que permanecería en su cargo.

El escenario de los paros y las manifestaciones de ayer era tanto más denso cuanto que otros titulares del Ejecutivo figuran con escándalos encima: uno de ellos fue intimado por el primer ministro francés, François Fillon, a pagar de su bolsillo los 15.000 dólares que consumió en cigarros de La Habana y que fueron pagados con dinero público. Esta pelota vino a mezclarse con otra, es decir, el fiasco oprobioso de la selección francesa de fútbol en el Mundial de Africa del Sur y su inevitable transferencia al orbe político. Nicolas Sarkozy se metió en el asunto y ayer recibió al jugador Thierry Henry, es decir, justo cuando el país estaba en la calle por motivos menos frívolos que una pelota de fútbol. François Chérèque, responsable del segundo sindicato francés, la CFDT, estimó que fue “la mayor manifestación del año y ello muestra que el sentimiento de injusticia frente a esta reforma brutal crece”. Los sondeos tienden a darle razón. Según una cuesta de CSA, el 68 por ciento de los franceses aprobó la convocatoria a la huelga. Los carteles que desfilaron por París tenían un sólido tono irónico de denuncia de la desigualdad en el tratamiento. Una pancarta decía “Jubilación: primer ministro, seis meses; legisladores, seis años; obrero, 42 años. ¿Dónde está el error? ¡1789 está llegando!” –Año de la Revolución Francesa que derrocó a la monarquía–.

La reforma de las jubilaciones es la iniciativa más polémica de la presidencia de Nicolas Sarkozy. Esta debería ser aprobada en septiembre en el Parlamento, con o sin consenso, según reafirmó Nicolas Sarkozy. El gobierno presentó como argumento los cambios que se han producido y la necesidad de equilibrar las cuentas del Estado si se quiere garantizar la jubilación para todos. La crisis financiera de 2008 triplicó el déficit del sistema de jubilaciones y pensiones en Francia. Este llegó en 2010 a 32.000 millones de euros. El gobierno alega que si no hay cambios en 2018 ese déficit llegará a 42.300 millones de euros. Lo cierto es que el carácter de la reforma, los escándalos que implican a los ministros sin que éstos renuncien y el tratamiento de favor que reciben los caprichosos y millonarios jugadores de la selección francesa de fútbol que hicieron un papelón mundial en Sudáfrica le dieron verosimilitud al discurso sindical de izquierda. Este apunta a decir que los que tienen mucho reciben todo y los que poco tienen lo pierden todo. El jugador Thierry Henry fue uno de los que hizo la huelga con la selección en Sudáfrica –se negaron a entrenar–. Sin embargo, Sarkozy lo recibió ayer. El líder de la CGT, Bernard Thibault, comentaba el jueves con cierta ironía: “Si 23 huelguistas (los jugadores) logran modificar la agenda del presidente, pensamos que los responsables sindicales serán recibidos”. El jefe de la CFT cerró el comentario diciendo: “Hay millones de personas en las calles, hay millones de desempleados, tenemos problemas de poder adquisitivo y el presidente pasa su tiempo escuchando a un futbolista que gana 15 millones por año”.

Eduardo Febbro

Fuente: Página 12


10 junio 2010

Sarkozy y Merkel piden a Bruselas que acelere la regulación de los mercados


Foto: Reuters


El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, han pedido a la Comisión Europea que acelere e intensifique la regulación de los mercados financieros. Bruselas ha replicado que trabaja "con celeridad".

"Las últimas evoluciones de los mercados nos llevan a pedir a la Comisión que acelere e intensifique sus trabajos en materia de regulación de las infraestructuras de los mercados de productos derivados", solicitan ambos mandatarios en una carta conjunta dirigida al presidente del Ejecutivo comunitario, José Manuel Durao Barroso.

Nicolas Sarkozy y Angela Merkel entienden que "existe una necesidad urgente" de "fortalecer la supervisión del mercado" y emplazan a los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (Ecofin) a presentar antes del próximo mes de julio "el conjunto de posibles pistas de acción".

"En particular, estimamos que es indispensable reforzar la transparencia sobre las posiciones a corto plazo sobre títulos y obligaciones, en particular para las obligaciones soberanas", subrayan el presidente francés y la canciller alemana en la carta difundida por el Elíseo.

Aseguran en la misiva que "las severas turbulencias de los mercados financieros en los últimos meses suscitan fuertes preocupaciones de los Estados miembros de la Unión Europea (UE) y del conjunto de nuestros ciudadanos".

Destacan, además, que "el retorno de una fuerte volatilidad de los mercados hace legítimo cuestionarse sobre ciertas técnicas financieras y la utilización de ciertos productos derivados como, por ejemplo, las ventas al descubierto y los CDS (credit default swap o seguros de impago de deuda)".

La CE presentará propuestas "a lo larfo del verano"

Bruselas ha respondido a la petición de los mandatarios señalando que trabaja "con celeridad" y que prevé presentar "a lo largo del verano" propuestas concretas.

"En los próximos días procederemos a realizar consultas muy precisas con los actores involucrados, antes de presentar las propuestas sobre las ventas al descubierto", ha declarado la portavoz oficial, Pia Ahrenkilde.

Ha manifestado que Bruselas no interpreta la carta recibida como "una queja", sino como "un apoyo a la estrategia y el plan de acción que la CE se ha marcado en esta materia".

Fuente: Gara


23 marzo 2010

Francia: Críticas a cambios en el gabinete de Sarkozy y jornada de protesta





Partidos de izquierda y sindicatos criticaron abiertamente las reestructuraciones realizadas en el gabinete por el presidente de la República, Nicolás Sarkozy, tras la derrota de la derecha en las elecciones regionales.

Mientras tanto, al llamado de cinco sindicatos, trabajadores del sector estatal y privado protagonizarán hoy una jornada de protesta contra las reformas anunciadas que prevén perturbaciones, sobre todo, en el transporte y la educación nacional.

El Partido Socialista (PS) francés calificó de cosméticos las remodelaciones anunciadas por el Gobierno.

Francia necesita un cambio de política, expresó el número dos del PS, Harlem Desir, en un comunicado, luego de conocerse las modificaciones en el Ejecutivo que incluyen la partida del ministro de Trabajo, Xavier Darcos, convertido en chivo expiatorio.

Al día siguiente de una derrota histórica de la derecha (35 por ciento por 54 por ciento de la izquierda), no es una simple reorganización del gobierno lo que permitirá responder a las necesidades de los franceses, añade el texto.

El portavoz de los diputados comunistas, republicanos y del Partido de Izquierda, Roland Muzeau, declaró que las reformas anunciadas no marcharán aunque sean emprendidas por nuevos "emisarios".

En el voto los franceses tradujeron su cólera y expectación en materia de empleo, salarios y servicios públicos, añadió.

De acuerdo con un comunicado emitido por el Eliseo, Darcos, quien fue hasta hace un año titular de Educación, será reemplazado por el actual ministro de Presupuesto, Eric Woerth, el cual será relevado por el diputado de la gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP) Francois Baroin.

Asimismo Martín Hirsch dejará su cargo de Alto Comisario de Juventud y Solidaridades activas para ocupar el puesto de Presidente de la Agencia de Servicio Cívico que deberá abrirse en mayo próximo.

Además, el parlamentario UMP Georges Tron será el secretario de Estado adjunto en la cartera de Trabajo, a cargo de la Función pública y Marc-Philippe Daubresse será ministro para la Juventud.

Désir consideró muy preocupante la nominacion de Woerth para las reformas que se esperan en las jubilaciones al tener en cuenta su paso impetuoso como titular de Presupuesto.

Por su parte, el secretario general de la Confederación General de Trabajadores (CGT), Bernard Thibault, lamentó el manejo de los ministros de Trabajo a uno por año dentro del gobierno de Sarkozy, e ironizó que se trata de un contrato por tiempo determinado.

Del mismo modo manifestó sus aprensiones respecto a Woerth al citar su notoriedad como fundador de la revisión general de las políticas públicas que entrañó la reducción de personal en el sector.

Fuente: PL


19 octubre 2009

"Edén al oeste", la nueva película de Costa-Gavras





El viaje de un sin papeles hasta el "edén" de París

Costa-Gavras bajó un día de 1951 al andén de una de las estaciones de tren de París. Venía de Grecia y era un inmigrante "casi legal". Cerca de 60 años después, se ha decidido a tratar el tema de la inmigración en su última película, Edén al oeste, que acaba de presentar en La Mostra de Valencia. Autor de títulos tan reconocidos y comprometidos como Missing (1982) o Amén (2003), reconoce que necesitaba absoluta libertad para no ver coartado su pensamiento.

Por eso, su mujer ha producido el filme: "Si al final no hay dinero para mis honorarios, no me importa, sólo quiero no estar sujeto a presiones económicas", explica a Público el cineasta. A sus 76 años, Gavras sigue rompiendo esquemas.

Ahora se pregunta cómo es posible que una población como la francesa, cuyo 30 por ciento es de origen inmigrante incluido su presidente tenga una política tan represiva. "El problema es que nos presentan la inmigración como un fenómeno de masas. Pero si nos tomamos un poco de tiempo para que el inmigrante se haga entender y escuchamos su historia, el rechazo inicial desaparece", comenta el director, que en su momento también se sintió extranjero en París.

Pero ha pasado el tiempo y Gavras dice estar ya completamente acogido y reconocido en la sociedad francesa: "La integración es posible. Lo que pasa es que nuestra sociedad va demasiado deprisa", se lamenta el director.

Entretenimiento y política

Edén al oeste habla de la sociedad actual a través de Elías (Ricardo Scamarcio), un inmigrante que viaja desde el mar Egeo hasta la ciudad de París, con escala en el infierno y en el paraíso. Una historia muy personal, pero no autobiográfica. "Tuve la suerte de llegar a Francia como estudiante y, entonces, encontrar trabajillos era sencillo. Ahora es mucho más difícil", admite Gavras.

A lo largo de su carrera, el director ha conseguido el reconocimiento de la crítica y el público internacional con una veintena de títulos que repasan escándalos políticos y sociales. "Antes había más dictaduras, ahora hay dictablandas, casi democráticas. Creíamos que después de la caída del muro de Berlín llegaría el paraíso, pero vivimos peor que entonces. Por eso hay que seguir haciendo películas", sentencia.

La cultura del miedo

Para el director, el cine es más que un espectáculo, siempre transmite un mensaje. "Todas las películas tienen una lectura política, hasta las de acción para adolescentes". En su opinión, la Meca del cine concentra el poder, pero las mejores películas "se hacen fuera de Hollywood".

Hace poco, Gavras se reencontró con un responsable de Universal, que estuvo en la producción de su película Missing. En ella denunciaba la participación de la CIA en el golpe de estado de Pinochet en Chile, sembrando una enorme controversia en EEUU. "Aquel tipo participa ahora en la saga La momia", comenta sorprendido. Quizá sea una de las razones por las que ya no le interesa cruzar el Atlántico para rodar sus historias.

"Las películas no tienen que ser arengas políticas", aclara el director, pero sí defiende que deben tener un contenido. "Con la historia de Elías, el protagonista de Edén al oeste, retrato tanto al inmigrante como a la sociedad que le recibe. La inmigración no diferencia lo político y lo social. Todos estamos influidos por las leyes y los mensajes que difunden los gobiernos y hemos adoptado una postura: la del miedo", explica.

Aunque se excusa a la hora de dar la solución a este problema, "los cineastas no tenemos la verdad, no estamos aquí para dar soluciones, eso es tarea de los políticos. Nosotros tenemos el deber de plantear las preguntas", concluye Gavras.

María García Torres

Fuente: Público




26 marzo 2009

Cuestión de color



Diálogo de un anuncio de automóviles en televisión. Al lado del padre, que conduce, la hija, de unos seis o siete años, pregunta: “Papá, sabías que Irene, mi compañera de clase, es negra?” Responde el padre: “Sí, claro…” Y la hija: “Pues yo no…” Si estas tres palabras no son propiamente un puñetazo en la boca del estomago, son sin duda otra cosa: un mazazo en la mente. Se diría que el breve diálogo no es más que el fruto del talento creador de un publicitario con genio, pero, aquí al lado, mi sobrina Julia, que no tiene más que cinco años, preguntada sobre si en Tías, lugar donde vivimos, había negras, respondió que no sabía. Y Julia es china…

Se dice que la verdad sale espontáneamente de la boca de los niños, sin embargo, ante los ejemplos dados, no parece que ese sea el caso, puesto que Irene es realmente negra y negras no faltan tampoco en Tías. La cuestión es que, al contrario de lo que generalmente se cree, por mucho que se intente convencernos de lo contrario, las verdades únicas no existen: las verdades son múltiples, sólo la mentira es global. Las dos niñas no veían negras, veían personas, personas como ellas mismas se ven a sí mismas, luego, la verdad que les salió de la boca fue simplemente otra.

Ya el señor Sarkozy no piensa así. Ahora ha tenido la idea de mandar que se realice un censo étnico destinado a “radiografiar” (la expresión es suya) la sociedad francesa, es decir, saber quienes son y donde están los emigrantes, supuestamente para retirarlos de la invisibilidad y comprobar si las políticas contra la discriminación son eficaces. Según una opinión muy difundida, el camino hacia el infierno está calcetado de buenas intenciones. Por ahí creo que irá Francia si la iniciativa prospera. No es nada difícil imaginar (los ejemplos abundan en el pasado) que el censo pueda llegar a convertirse en un instrumento perverso, origen de nuevas y más sofisticadas discriminaciones. Estoy pensando seriamente pedirle a los padres de Julia que la lleven a Paris para aconsejar al señor Sarkozy…

José Saramago

Fuente: El cuaderno de Saramago






07 enero 2009

Sarkozy, el irresponsable




Caricatura: harpo.blogcindario.com


Nunca he apreciado a este caballero y creo que a partir de hoy lo apreciaré menos todavía, si tal cosa fuera posible. Y esto no debería de ocurrir si, como por Internet me acabo de informar, el tal Sr. Sarkozy está en misión de paz por las torturadas tierras de Palestina, esfuerzo loable que, a primera vista, sólo debería de merecer elogios y votos del mayor éxito. Por mi parte los tendría todos si no hubiese utilizado, una vez más, la vieja estrategia de los dos pesos y de las dos medidas. En un arranque de hipocresía política simplemente notable, Sarkozy acusa a Hamás de haber cometido acciones irresponsables e imperdonables lanzando cohetes sobre el territorio de Israel. No seré yo quien absuelva a Hamás de tales acciones, por otra parte, según leo a cada paso, castigadas por la casi total ineficacia de la bélica operación que poco más han conseguido que dañar algunas casas y derrumbar algunos muros. Que nunca las palabras le duelan en la lengua al Sr. Sarkozy, hay que denunciar a Hamás. Con una condición, sin embargo. Que sus justamente reprensoras palabras se hubieran aplicado igualmente a los horrendos crímenes de guerra que están siendo cometidos por el ejército y por la aviación israelí, en proporciones inimaginables, contra la población civil de la faja de Gaza. Sobre esta vergüenza el Sr. Sarkozy parece no haber encontrado en su Larousse las expresiones adecuadas. Pobre Francia.

José Saramago

Fuente: El Cuaderno de Saramago