El voto es a la vez derecho y deber. Yo quiero ejercerlo.... y vos???
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"Hoy más que nunca la alegría es un artículo de primera necesidad, tan urgente como el agua o el aire. Pero nadie nos va a regalar ese derecho de todos; .... es preciso pelearlo...."
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Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
Duelo en Noruega por la masacre de Utøya
Foto: AFP
"Si los países escandinavos han ofrecido en las últimas décadas una imagen de convivencia ciudadana digna de ser imitada, también existen en su seno fuerzas que abogan por instalar un sistema «securatista», en el que el orden policial se imponga sobre la libertad de elección personal en todos los órdenes de la vida."
Del editorial de Gara
El atentado de Noruega no es obra de un loco, se alimenta del discurso de la intolerancia a la diversidad
El horror de Noruega nos alcanza a todos. Estamos ante un crimen del odio en su más bárbara expresión terrorista, realizado por un fanático ultraderechista que hace del rechazo a los progresistas, a la democracia que acoge a la inmigración y a la tolerancia que integra la diversidad religiosa, el motivo de su crimen masivo.
No es obra de un loco. Puede que sea un psicópata profundo a partir de su fanatismo y odio, pero actúa cerebralmente para ejecutar su matanza, se alimenta del discurso de la intolerancia a la diversidad, discurso que también proyectan partidos y organizaciones de una nueva extrema derecha que hace de la xenofobia, el racismo, la fobia al islam y la criminalización de la democracia, especialmente de los progresistas, el "chivo expiatorio" de su arianizada visión. El asesino alcanza satisfacción y protagonismo observando el miedo y el horror que provoca en la sociedad que quiere destruir.
Hay precedentes, no es la primera vez. El atentado cometido por el ultraderechista Timothy McVeigh en Oklahoma, tras explotar un camión de explosivos y asesinar a 168 personas, dejó un terrorífico mensaje de sangre: podemos actuar como "lobos solitarios".
Elevado al santuario del yihadismo nazi, McVeigh ha sido emulado por otros asesinos masivos, como muestran los sucesos en centros escolares de Alemania, Finlandia y Norteamérica. Existe una comunidad virtual criminal de alcance transnacional, alimentada por internet y redes sociales, que busca su razón de existir en el discurso del odio y encuentra su logística en el fácil acceso a las armas y explosivos en múltiples escenarios, también en la red.
El "lobo solitario" es un aspirante a genocida y funciona en esa comunidad virtual, visible en Internet, que se alimenta de la biblia ultra: Los Diarios de Turner, escrita por el nazi William Pierci, cuyo consumo mundial ha superado los cinco millones de ejemplares. El relato del horror de esta novela puede ser una realidad que se expanda, sólo necesitan gente que lo asuma con determinación cuya recompensa será la fama por aterrorizar al mundo. Inspirados en este manual del horror, como en otros manuales neonazis tipo Resistencia sin líder, los criminales sin organización pueden causar tragedias de miles de víctimas y por extensión del conjunto de la sociedad. Y como lo saben, lo hacen.
Sin embargo vuelve a sorprender la nula detección del problema por las fuerzas de seguridad. Ancladas en los viejos clichés de las organizaciones terroristas y del antiguo fascismo no acaban de comprender las claves de la nueva ultraderecha y de su intolerancia criminal en un mundo globalizado de interconexión sin límites a través de internet. Sobradamente advertidos por quienes conocemos la tragedia por sus efectos hay pistas que deben llevarles a entender por qué matan de esta manera. Stieg Larsson y su Millenium permiten comprender cómo pueden surgir este tipo de "salvadores" en sociedades avanzadas.
Mientras tanto, al menos se debería limpiar de internet la basura criminal de manuales y webs que incitan el odio, ilegalizar a organizaciones y partidos racistas que lo difunden y no permitir el fácil acceso a las armas en ningún país. Europa no puede mirar a otro lado ante el aumento del racismo y la intolerancia, debe desterrar su banalización, reforzar los códigos penales, mejorar la inteligencia sobre estos grupos y personas, luchar democráticamente en todos los frentes contra el fanatismo cuya capacidad para el horror ha quedo demostrada en Oslo. En España se debe reformar el Código Penal y crear fiscalías contra los delitos de odio, formar y especializar a la Policía, urge sensibilizar, prevenir y legislar contra estos crímenes, mejorar su persecución. Mañana puede ser demasiado tarde.
Esteban Ibarra Presidente del Movimiento Contra la Intolerancia
El 8 de diciembre, cinco menores que se encuentran bajo la tutela de la Comunidad fueron agredidos, según relatan, por motivos xenófobos.
“Edema-hematoma en el párpado izquierdo… Contusión en región dorsal izquierda de unos 6-7 centímetros… Herida incisa de unos 4 centímetros en cuero cabelludo… Retirar grapas en 10-15 días…”. Esas frases son parte del informe médico de uno de los dos menores migrantes agredidos el 8 de diciembre en Oviedo.
Otros tres lograron escapar de la paliza que, según su versión, les propinaron tres individuos armados con palos después de perseguirlos. Según explica Ana Taboada, abogada de SOS Racismu, la investigación se ha abierto de oficio debido a los partes médicos. Su organización se ha personado como acusación popular.
En los últimos meses, las agresiones racistas han crecido, junto al incremento de la difusión del discurso xenófobo. El ataque estuvo precedido de la ‘voz de alarma’ dada por Democracia Nacional y la Asociación de Vecinos de San Lázaro sobre el aumento de la delincuencia en el barrio, que la vinculan a la presencia de estos menores.
Unos días antes, la formación ultraderechista realizó una concentración ante el Centro Materno Infantil donde residen los cinco chicos agredidos. La presidenta de la Asociación, María Teresa Martín, hizo suyo el discurso de la ultraderecha en La Nueva España. “A ver si al final vamos a tener que tomarnos la justicia por nuestra mano”, decía Martín en octubre.
La cobertura mediática no ha sido la misma para los actos de colectivos sociales y partidos políticos en apoyo a los menores y en contra de las proclamas racistas. El 15 de diciembre, convocadas por la Ruta contra el Racismo y la Represión, unas 150 personas se congregaron ante el Centro Materno Infantil para condenar las agresiones y la criminalización de los menores migrantes. Sólo un fotógrafo de un medio regional presenció cómo la Policía Nacional impidió que el grupo se desplazase por la acera unos 400 metros.
Tampoco se libra de las críticas el fiscal de Menores, Jorge Fernández Caldevilla, quien pidió cautela ante esta agresión, “pero que no ha salido al paso de las declaraciones que incitaban a la violencia contra ellos”, apunta Eva Martínez, portavoz de la Ruta.
Otra pata del banco, en entredicho, es la Consejería de Bienestar Social. Su gestión de la tutela de los menores deja, en opinión de unos y otros, mucho que desear. En manos de IU desde 2008, no ha frenado la privatización de los centros, y mantiene la presencia de empresas como La Cruz de los Ángeles o Accem, a quienes algunas voces acusan de convertir la tutela de menores en negocio. “¿Por qué cada vez más centros y pisos de acogida están subcontratados, precarizando las condiciones de las educadoras?”, pregunta Eduardo Romero, de la Ruta, que también denuncia la estancia de chavales en primera acogida “durante meses o años, cuando el período máximo por ley es de 45 días”.
Las expulsiones colectivas del Estado francés de gitanos de origen rumano y búlgaro han indignado a miles de ciudadanos en toda Europa. Ayer salieron a las calles para expresar su rechazo frontal al racismo y la xeno- fobia que perciben tras esas medidas.
La respuesta de la ciudadanía contra la política del Gobierno de Nicolas Sarkozy hacia la minoría étnica mayoritaria en la Unión Europea, la comunidad romaní, no podía esperar más, y ayer varios estados europeos, principalmente el francés, vivieron una jornada de movilización contra el «racismo de Estado» que decenas de miles de ciudadanos europeos ven detrás de las expulsiones masivas de gitanos rumanos y búlgaros. El Ministerio francés de Interior cifró en 77.000 las personas que se movilizaron en todo el Estado, una cifra que los organizadores elevaron a 100.000.
Como no podía ser de otra manera, la manifestación más numerosa tuvo lugar en París, donde se congregaron entre 12.000 y 50.000 personas, según las fuentes. El cortejo parisiense estuvo abierto por un grupo de gitanos cuyo poblado situado en los arrabales de la capital fue destruido por las autoridades el mes pasado, que encabezó simbólicamente la marcha, con una pancarta con el lema «No a la política inhumana de Sarkozy». Entre los congregados, pocos gitanos, puesto que ellos se manifestarán en París el próximo día 15.
Foto: AFP
En el resto del Estado se realizaron unas 130 manifestaciones en las principales ciudades, entre ellas Baiona, donde varios centenares de personas se manifestaron contra el racismo y la xenofobia. Además, se llevaron a cabo concentraciones, algunas ante las embajadas francesa, capitales europeas como Londres, Bruselas, Lisboa, Busapest, Roma, Barcelona o Madrid, entre otras. Las movilizaciones contaron con el apoyo de decenas de organizaciones de derechos humanos, sindicatos y partidos de izquierda y ecologistas.
«Ante la xenofobia y la política del desprecio: libertad, igualdad, fraternidad», rezaban los carteles que llamaban a manifestarse, aludiendo al lema oficial de la República francesa. En París, personalidades del mundo de la cultura, como la cantante Jane Birkin o la cineasta Agnes Jaoui, acudieron a las inmediaciones del Ministerio de Inmigración e Identidad Nacional para cantar, acompañadas de un acordeonista, a favor de los inmigrantes «sin papeles».
«Es una canción contra el desamparo, para levantarle el ánimo a la gente. Pienso que se ha convertido a los gitanos y a los inmigrantes en situación irregular en chivos expiatorios a los que se puede expulsar, mientras que a mí, que también soy extranjera, no se me expulsa», afirmó, indignada, Birkin.
Birkin formó parte, junto con el ex resistente contra la Ocupación nazi de Francia (1940-1944) Stephane Hessel, del grupo que se entrevistó posteriormente con asesores del ministro de Inmigración Eric Besson.
«Fue un diálogo de sordos, pero es bueno que haya tenido lugar para mostrarles que gran parte de la población monta en cólera ante esta política nauseabunda», indicó el portavoz de la Red de Educación sin Fronteras (RESF), Richard Moyon, que lucha contra las expulsiones de inmigrantes «sin papeles».
«Desde finales de julio, no dejamos de oír discursos que defienden los fundamentos del programa de Le Pen», estimó el presidente de la Liga de Derechos Humanos, Jean-Pierre Dubois, refiriéndose al líder de la extrema derecha, cuyo programa se basa, a su juicio, en supuestos vínculos entre «inmigración y delincuencia», una vinculación a la que también aludió Sarkozy para endurecer sus políticas de seguridad con las que pretende recuperar el apoyo de la ciudadanía.
«Se ha cruzado la línea roja», dijo Dubois; mientras que la líder de los Verdes aseguraba que «no aceptamos el veneno que el Gobierno de la República está tratando de inocular».
Foto: AFP
Pero al ordenar el desmantelamiento de los campamentos ilegales de gitanos y nómadas y su deportación a sus países de origen, además de la retirada de la nacionalidad francesa a quienes cometan determinados delitos, ha provocado la ira de la sociedad civil y de la oposición, que acusa a Sakozy de culpar a los gitanos de los males de la sociedad, además de críticas de la ONU, la Comisión Europea y el Vaticano, entre otros.
En Europa, las protestas reunieron a miles de personas. La más numerosa tuvo lugar en Roma. En las pancartas exhibidas en Bruselas, se podría leer: «Romaníes, inmigrantes, ¿quién es el siguiente?»; en Barcelona: «Basta de deportaciones», y en Londres: «Basta, ya basta».
Desde finales alrededor de un millar de gitanos procedentes de Rumanía y Bulgaria han sido deportados a sus países y cientos de campamentos desmantelados en el Estado francés.
El Gobierno francés minimizó la respuesta ciudadana a su política contra la inmigración al afirmar, en un comunicado, que las manifestaciones apenas lograron reunir a «unas decenas de miles de personas». Su ministro de Interior, Brice Hortefeux, aseguró que continuará su «acción determinada para hacer recular toda forma de delincuencia y defender los derechos de las víctimas, sin estigmatizar a ninguna comunidad.
La APDHA y ACSUR Las Segovias denuncian que las declaraciones públicas y propuestas políticas en materia de inmigración de los últimos días generan un peligroso caldo de cultivo para el racismo y la xenofobia.
Desde que hace ya dos años comenzaron a aparecer con fuerza los síntomas de la actual situación de crisis social y económica, los colectivos sociales que trabajamos en el ámbito de la inmigración hemos advertido reiteradamente de la necesidad de extremar la responsabilidad a la hora de tratar el fenómeno migratorio desde los foros políticos y mediáticos, ya que estos momentos son especialmente propicios para que surjan indeseables brotes de racismo y xenofobia.
Desgraciadamente, estos llamamientos de la sociedad civil han tenido un escaso eco. Tanto con reformas legislativas tremendamente restrictivas (la conocida como “Directiva Retorno” europea y la reciente reforma de la Ley de Extranjería española, principalmente) como con constantes mensajes vertidos desde los más diversos sectores, se está señalando, directamente o indirectamente, que la presencia de población de origen inmigrante en Europa y España es un factor que agrava las consecuencias de la crisis.
Y en los últimos días, a raíz de la decisión del Ayuntamiento de Vic de intentar no empadronar a sus vecinos/as de origen inmigrante en situación documental irregular, se ha iniciado una espiral de declaraciones públicas y propuestas políticas que son muy alarmantes por sus posibles efectos de fomento del rechazo social hacia nuestros/as conciudadanos/as de origen inmigrante. Señalamos brevemente aquéllas que nos parecen de mayor gravedad y nuestras valoraciones al respecto:
- La iniciativa del Ayto. de Vic, afortunadamente paralizada, ha puesto de manifiesto que los obstáculos para acceder al padrón municipal no son exclusivos de este municipio. Se ha hecho público que ayuntamientos como los de Torrejón (Madrid) o Salt (Gerona) también se niegan a empadronar a personas extranjeras en situación documental irregular. Y en otros pueblos y ciudades españolas, sin existir instrucciones formales en este sentido, proliferan las trabas burocráticas para dificultar el acceso al padrón. Y ello tiene un doble efecto perverso: por una parte condena a la inexistencia jurídica y a la imposibilidad de poder aspirar a regularizar su situación a miles de personas, y por otra le veta el acceso a derechos fundamentales básicos como la sanidad y la educación, derechos que la legislación vigente obliga a reconocer a toda persona que se encuentre en nuestro país, sea cual sea su situación administrativa, y el Tribunal Constitucional ha declarado reiteradamente como especialmente vinculados a la dignidad humana.
- Diversos responsables del Partido Popular reclaman una nueva reforma de la LOEX que restrinja aún más (si cabe) los derechos fundamentales de las personas extranjeras en España. Si desde los colectivos sociales nos opusimos con firmeza a la reforma recién entrada en vigor, por considerar que las restricción de derechos es inversamente proporcional a una verdadera integración de todo/as en una sociedad democrática avanzada, cualquier propuesta que pretenda ahondar en ese camino encontrará nuestro frontal rechazo.
- El Presidente de la Generalitat de Cataluña, el Sr. José Montilla (PSC/PSOE), ha afirmado que ni su gobierno ni su partido iban a caer en el peligro del “buenismo” al tratar las cuestiones migratorias. Recordamos al presidente Montilla que reivindicar la plena vigencia de los Derechos Humanos para todas las personas independientemente de su origen y el reconocimiento de la condición de ciudadanos/as de nuestras vecinos/as extranjeros/as no supone un cándido ejercicio caritativo de ilusos fuera de la realidad; simplemente es una exigencia derivada del respeto a la dignidad humana, de la letra y el espíritu de instrumentos internacionales vigentes y ratificados por España y de la jurisprudencia nacional e internacional en esta materia.
- Convergencia i Unió retoma su propuesta de “carnet por puntos” para inmigrantes y reivindica la autoría del lema “en Cataluña no cabemos todos”, utilizado vehemente en estos días por la Sra. Alicia Sánchez-Camacho, presidenta del Partido Popular en Cataluña. Respecto a la primera propuesta, reiteramos que los derechos de los/as inmigrantes deben estar exclusivamente vinculados a su condición de personas y ciudadanos/as, sin requisitos “extra” respecto al resto de sectores sociales. Y en lo concerniente al “en Cataluña no cabemos todos”, ejemplifica a la perfección el tipo de declaraciones que pueden fomentar el racismo y la xenofobia.
- Por último, no ha faltado el recurrente discurso de vincular inmigración y delincuencia. El Sr. Josep González, presidente de la patronal de la Pequeña y Mediana Empresa de Cataluña (PIMEC) argumentó ante los medios de comunicación: “Barcelona ha tenido un flujo de entrada de inmigrantes con sus problemáticas y de gente que ha venido de países que seguramente no tienen la ética que tenemos aquí que ha hecho que el nivel de inseguridad haya subido”. Efectivamente, deberíamos preguntarnos qué patrones éticos guían a nuestra sociedad, que no reacciona ante declaraciones de este perfil, cuando no las aprueba y aplaude. Y en esta línea, Mariano Rajoy, presidente nacional del Partido Popular, ha abogado por la expulsión de personas inmigrantes que comentan delitos penados con más de 6 meses de prisión.
Ante estas circunstancias, la sociedad civil más que nunca debe exigir por enésima vez responsabilidad a todas las instancias políticas, mediáticas y sociales a la hora de tratar el fenómeno migratorio. Nuestros vecinos/as migrantes ni son causa ni agravan las consecuencias de la crisis social y económica, sino que son un colectivo que sufre con especial rigor las mismas (por los sectores económicos en los que mayoritariamente trabajan, por no poseer las mismas redes de protección familiares y sociales que las personas autóctonas, por la “espada de Damocles” constante de la situación documental…). El culpabilizar en todo o en parte, directa o indirectamente, a la inmigración de la crisis genera riesgos de xenofobia y fractura social, que pueden a su vez crear graves problemas de convivencia. Estamos todavía a tiempo de evitarlo; en caso contrario, una vez prendida la mecha las consecuencias son imprevisibles.
26 de enero de 2010
Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) ACSUR Las Segovias
La conferencia sobre racismo de la ONU en Ginebra, adoptó este martes una declaración que condena el racismo, en medio de una reunión marcada por la ausencia de Israel y otras naciones que se opusieron a la postura de Irán.
Esta Conferencia contra el Racismo se celebra en Ginebra y está conformada por 27 países de la Unión Europea (UE), de los cuales permanecieron en sus lugares representantes de 22 naciones, dispuestas a concretar la firma de la declaración oficial final.
La ausencia del resto de las naciones, se debe a que se opusieron al discurso del presidente de Irán, quien acusó a Israel de ser un Estado racista. El orador de mayor rango en la inauguración fue el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad.
El propósito del encuentro se centra en revisar el cumplimiento de los acuerdos adoptados en la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, que se celebró en Durban, Sudáfrica, en 2001.
Ahmadineyad, durante su intervención dijo, en referencia a Israel que "Después de la II Guerra Mundial, recurrieron a la agresión militar para convertir en desposeídos a una nación entera con el pretexto del sufrimiento de los judíos (...) Y, de hecho, en compensación por las espantosas consecuencias del racismo en Europa, ayudaron a otorgar poder al régimen más cruel, represivo y racista en Palestina".
La declaración ha sido adoptada por consenso y sin una sesión de debate pública, mucho antes de que termine la reunión.
Al encuentro no asiste Estados Unidos y otros ocho países que han boicoteado el encuentro. El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Robert Wood, había señalado que la declaración final de Ginebra mantenía trechos inaceptables de la declaración de 2001 e infringían la libertad de expresión.
Por tal motivo, Estados Unidos (EE.UU.) Canadá, Israel, Holanda y Australia anunciaron que no iban a participar en la Conferencia Durban de Organización de Naciones Unidas (ONU).
"En consecuencia, lamentamos, Estados Unidos no participará en la conferencia", indicó en un comunicado emitido el sábado. Australia y Holanda se sumaron el pasado domingo a esas críticas.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores australiano, Stephen Smith, en un comunicado, sostuvo que "lamentablemente, no podemos tener confianza en que la nueva conferencia no sea utilizada nuevamente como una plataforma para propagar opiniones ofensivas, incluyendo opiniones antisemitas".
Israel y el resto de sus socios también rechazan el texto final por entender que se comparaba el sionismo con el racismo.
En la anterior conferencia países árabes exigieron que se considerase al sionismo como un movimiento racista, pues es una doctrina que cree en la supremacía judía y un vivo ejemplo de su imposición, es su rechazo a la formación del Estado palestino.
El documento, que se aprobará entre este martes y el miércoles, no hace ninguna mención ni a Israel, ni a los territorios ocupados, pero sí hace referencia explícita al Holocausto y a la necesidad de no olvidarlo.
Asimismo, no incluye el concepto de "difamación de religiones", que apoyaban algunos países árabes y que fue excluido porque los occidentales temían que pudieran afectar a la libertad de expresión.
El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, acudió a la cita para condenar la política represiva y la brutalidad del gobierno de Israel contra los palestinos. Los delegados europeos abandonaron la sala cuando calificó al gobierno de ese país como "racista", pero los latinoamericanos permanecieron. Estados Unidos y otros ocho países boicotearon el evento.
“He luchado contra la dominación blanca, he luchado contra la dominación negra. He venerado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la cual todas las personas vivan juntas en armonía e igualdad de oportunidades. Es un ideal al cual espero consagrar mi vida y lograr. Pero si fuera preciso, es un ideal por el cual estoy dispuesto a morir".
Nelson Mandela.
El 21 de marzo de 1960, la policía abrió fuego en el distrito de Sharpeville (Sudáfrica) y mató a 69 personas que manifestaban pacíficamente contra las “leyes sobre los pases” del apartheid. Seis años después, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó ese día, el 21 de marzo, como el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial (resolución 2142 (XXI)). La Asamblea instó a la comunidad internacional no sólo a conmemorar esa tragedia, sino también a colaborar para luchar contra el racismo y la discriminación racial donde quiera que se encuentre.
49 años después de estos hechos, y 43 después de la proclama de la Asamblea General de la ONU, se siguen levantando muros cada vez más altos y se crean campos de concentración para mantener alejados a los que algunos mal llaman "ilegales"; se persigue y se mata, por el terrible pecado de haber nacido con otro color de piel o por pertenecer a otra etnia; se castiga a quienes tienden su mano solidaria para ayudar a esos seres humanos que hoy reciben el mote de "sin papeles". Hoy urge que la comunidad internacional tome medidas concretas para parar tanto odio y tanto sin sentido en escalada. Hoy tenemos que gritar bien alto, para que no quede ni una piedra en este planeta que no nos escuche.