04 noviembre 2008

Sacándole punta al lápiz





Enviado por Crysol


Nuestros lectores vienen siendo debidamente informados de todo el proceso institucional que se ha estado discutiendo en estos últimos meses sobre un proyecto de Ley de Reparación a las Víctimas del Terrorismo de Estado.

Como no se trata de un tema menor, hemos informado de los distintos pasos que se han ido llevando adelante luego de cotejar debidamente la información. Se ha partido de dos hechos claros, indiscutibles: por un lado institucionalizar una reparación por parte del Estado y, dar respuesta a situaciones, en muchos casos acuciantes, que están viviendo muchos de los luchadores sociales. Existe un proyecto fruto, fundamentalmente del trabajo de tres legisladores que parece haber recogido un interesante consenso en la bancada frenteamplista y que recoge muchas de las limitaciones que contiene la ley 18.033, que instituyó una pensión a los ex presos por medio del BPS, equiparándolos a las pensiones graciables que dos por tres se votan en el Parlamento.

Craso error. Acá no se trata solamente de un tema económico, sino de concepción ideológica. Los ex presos y presas políticas no son pensionistas son víctimas del terrorismo de Estado. Esta confusión ideológica se trasunta hasta en algunos legisladores del gobierno. Hemos escuchado alguna manifestación en cuanto a que "no luchamos para que el gobierno terminara votándonos una pensión". Afirmación que es muy cierta. Como es cierto también que no se luchó para que ellos terminaran atornillados en la "colina Parlamento", durante las necesarias legislaturas que les aseguren una pensión interesante para toda la vida, ni tampoco para viajar ­pago por el Estado­ por el mundo. Nadie luchó ni sufrió tortura ni prisión por ninguno de los dos motivos. Sin embargo, las Naciones Unidas tienen definidas una serie de medidas que se deben adoptar para reparar situaciones como las que se vivieron en nuestro país y, casualmente , nuestro país es el único que no ha transitado ese camino.

Como la ley 18.033 de 2006 no contempló ni siquiera a los familiares de muertos en tortura, prisión, ni desaparecidos, ahora este nuevo proyecto busca, con gran amplitud, abarcar la mayor cantidad posible de situaciones vividas en esas oscuras épocas. Claro que el proyecto en estos momentos va y viene de Presidencia al Ministerio de Economía y Finanzas, analizando los costos del mismo. La primera reflexión que se nos ocurre es constatar qué lejos estamos de aquella alegría popular y solidaria que despertó entre los uruguayos la liberación del general Seregni, o la llegada de los hijos de los exiliados y qué decir de la decisión del entonces presidente Julio María Sanguinetti cuando resolvió amnistiar a los presos. Parecería que los pamperos han borrado recuerdos, han borrados memorias, han borrado solidaridades, han borrado principios que deberían ser imborrables.

Hoy priman mezquindades políticas que nos acercan a otras corrientes. Lo cierto es que el Ministerio de Economía le saca punta al lápiz para analizar el costo monetario de esta nueva ley que se proyecta y de las propuestas de aumentar la pensión de la ley 18.033 que resulta muy ajustada, para definirla benévolamente. Esperamos que, de tanto sacar punta al lápiz, no se queden sin lápiz. Por si acaso, humildemente sugerimos que, si falta dinero o hay poco para repartir entre las víctimas del terrorismo de Estado, como se hizo en otros países de la región, se recuerde que todos los responsables militares, todos los mandos de la época dictatorial, todos quienes llevaron adelante las prácticas de terrorismo de Estado están recibiendo una jubilación que supera los $ 120.000. ¿Los estamos premiando?.

No parece equilibrado que, para compensar a las víctimas del terrorismo, se esté tratando de dar lo menos posible y para quienes durante tantos años generaron y practicaron el terrorismo existan generosas jubilaciones por parte del Estado. La pregunta que surge es si en este terreno se estarán haciendo las cosas equilibradamente. Parecería que en realidad donde habría que sacar punta al lápiz, es sobre los ideólogos e instrumentadores del terrorismo y no sobre las víctimas que generaron. ¿Estaremos tan equivocados?






El macabro legado de la administración Bush



Sin lugar a dudas, la administración Bush pasará a la historia por su desastrosa y siniestra gestión, la cual produjo efectos devastadores en toda la población del planeta.

Esta administración será recordada, entre otras cosas, por su macabro legado de torturas y violación sistemática de los Derechos Humanos en Guantánamo y Abu Ghraib.

Para tener presente tanta sinrazón, que la humanidad algún día tendrá que juzgar, compartimos con los amigos de Esquina Montevideo y por gentileza de Luiza Zenha, el documental de la HBO, “Los fantasmas de Abu Ghraib”, dirigida por Rory Kennedy.


















SALGADO





Estas fotos te miran.

Sus personajes son personas

que te miran.


Parecen más muertos que vivos, fantasmas exóticos brotados de un desierto de espinas que no es de este mundo ni de este tiempo. Pero te miran, y calladamente te interpelan. Dicen: Tu mundo es también mi mundo, tu tiempo es también mi tiempo.Prisioneros de la sequía y de la guerra, castigados como su paisaje, ellos esperan. Esperan que pase algo, que pase alguien.


Eduardo Galeano

Fotografías: Sebastião Salgado


En el Sahel, donde hace veinte años realizó esta obra de trágica grandeza, Sebastião Salgado cambió de profesión. Era economista, se hizo fotógrafo. Y cámara en mano, se lanzó al camino. Anduvo mucho, por todas partes.

Alguna vez llegó a una mina abandonada, allá en lo hondo de la Guayana francesa, que ni cementerio tenía, porque ni los muertos habían querido quedarse. Y encontró a un viejo, un sobreviviente, que seguía escarbando la arena en busca de oro. Sentado bajo un árbol más viejo que él, revolvía la batea.

Había venido hacía medio siglo, quién sabe de dónde.

—Mi mujer es muy linda –dijo.

Y mostró a Salgado una foto borrosa y rotosa.

—Me está esperando –dijo.

Ella tenía 20 años. Tenía 20 años desde hacía medio siglo, quién sabe dónde.

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La historia viva de la mayoría de la humanidad es, también, una foto borrosa y rotosa.

Salgado le ha devuelto luz y plenitud. Una cámara consagrada al rescate de los olvidados: desde Sahel en adelante, Salgado ha hecho la crónica del naufragio universal. No se ha ocupado de los navegantes, sino de los náufragos, los arrojados por la borda en el viaje del mundo, que son mucho más numerosos. Ellos, los ignorados de siempre, vienen del mismo barco, y el artista quiere que se sepa: “No hay cámaras allí –dice–. Por eso voy”.

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Nada que ver con el turismo de la miseria, las imágenes del infortunio ajeno que alimentan a la sociedad de consumo brindándole consuelos y coartadas. Salgado no fusila a los desamparados: les rinde homenaje. No fotografía a traición, desde lejos, disparando con teleobjetivo. Se mete en la realidad que elige, o que lo elige, su realidad del Sur, y la comparte. Fotografía desde cerca, desde adentro.

Alta belleza tiene su obra. La belleza, ¿maquilla el horror? ¿Miente el horror, para hacerlo digerible? “La belleza –dice el artista– proviene de las personas que encuentro. Ellas son las que me regalan esas imágenes.”

No hay maquillaje ni mentira: Salgado revela el secreto resplandor de la dignidad humana, que fulgura dentro de la oscuridad. La calidad estética de sus fotografías, nacida del respeto, celebra esa porfiada belleza de los condenados del mundo.

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Aquella aventura iniciada en el Sahel continuó después en grandes obras, de largo aliento.

La más reciente es la que dedicó al tema de la emigración.

No son libres los caminos del éxodo humano.

En inmensas caravanas, marchan los fugitivos de la vida imposible. Viajan desde el sur hacia el norte y desde el sol naciente hacia el poniente;; vienen desde la orilla latinoamericana del Río Bravo, desde la orilla africana del mar Mediterráneo y desde otras orillas del oriente del mapa.

Les han robado su lugar en el mundo, han sido despojados de sus trabajos y sus tierras.

Muchos huyen de las guerras, pero muchos más huyen de los precios de ruina y de los salarios de hambre. Abandonan sus suelos extenuados, sus bosques arrasados, sus ríos envenenados. Los desterrados de la globalización peregrinan inventando caminos, queriendo casa, golpeando puertas: las puertas que se abren, mágicamente, al paso del dinero, se cierran en sus narices. Expulsados, rechazados, prohibidos, millones de parias deambulan por el mundo.

En cuarenta países, durante varios años, Sebastião Salgado ha fotografiado esta tragedia de nuestro tiempo. Son trescientas imágenes. Y las trescientas imágenes de esta inmensa desventura humana caben, todas, en un segundo. Suma solamente un segundo toda la luz que ha entrado en la cámara, a lo largo de tantas fotografías: apenas una guiñada en los ojos del sol, no más que un instantito en la memoria del tiempo.

Fuente: Brecha








03 noviembre 2008

Los bueyes, la carreta y el futuro de América Latina





La integración latinoamericana está planteada como un imperativo histórico desde las propuestas de los héroes de la primera independencia. Pero es importante tener en cuenta los grados variables de integración.

El peruano Ismael Frías señala que hay que distinguir varias etapas. Primera etapa: de libre comercio. Se caracteriza por la abolición de los aranceles y de las restricciones cuantitativas al intercambio entre los países miembros, si bien cada uno mantiene sus propias tarifas de aduana para los países que no pertenecen al área.

Segunda etapa: unión aduanera, que no sólo elimina las discriminaciones en la circulación de mercaderías en la zona, sino que establece un arancel común para las naciones no participantes.

Tercera etapa: un mercado común que añade a lo anterior la supresión de toda restricción al movimiento de los factores de producción (capital y trabajo) en el marco de sus fronteras.

La unión económica, etapa siguiente, avanza hasta la armonización de la política económica, monetaria, fiscal, social, etcétera de los países que la constituyen.

Por último, la integración económica total se define por el establecimiento de una autoridad supranacional cuyas decisiones son obligatorias para todos los Estados miembros, los cuales transfieren así por lo menos una parte de su soberanía a dicha autoridad.

La CEPAL, y particularmente su secretario ejecutivo, Raúl Prebisch, fueron los que lanzaron la iniciativa y elaboraron la doctrina integracionista latinoamericana. Para ellos la integración era la respuesta al marasmo económico del subcontinente.

Al comenzar la década de los años cincuenta los principales países latinoamericanos habían llegado al tope en sus procesos de sustitución de importaciones manufactureras. Simultáneamente, América Latina sufría la disminución del valor relativo de sus exportaciones al terminar la bonanza de postguerra, con la consiguiente reducción de su capacidad de autofinanciar los costos de la industrialización. La integración fue vista, entonces, como la salida a ese impasse de la economía latinoamericana.

Desde el comienzo se han planteado, sin embargo, algunas interrogantes fundamentales: ¿podría la integración latinoamericana por sí sola, cortar la sangría que significa la salida neta de capitales desde América Latina hacia Estados Unidos a título de beneficios obtenidos y repatriados, intereses, amortizaciones de empréstitos, derecho de patentes, fletes, etcétera?

¿Podría la integración latinoamericana por sí sola impedir la colonización de la industria por el gran capital yanqui a través de las transnacionales?

Ismael Frías sostiene que la respuesta a esas interrogantes no puede ser más que una: la integración latinoamericana es inseparable del cambio de estructuras, de la ruptura de la dependencia colonial respecto a Estados Unidos y de la conquista definitiva de la liberación nacional.

André Gunder Frank sostiene que “la historia demuestra que la amplitud del mercado depende menos de la extensión territorial que del ingreso de los consumidores. De ahí que incrementar la superficie antes que preocuparse por la profundización del mercado es, cuando menos, sólo un paso en la dirección correcta, y cuando más, un paso prematuro, que apunta a impedir el paso más significativo y necesario que es el problema de la pobreza y de la baja productividad, especialmente en lo que se refiere a la agricultura. La llave del futuro para Latinoamérica reside en la destrucción de la estructura agraria existente y no en la integración de la actual estructura industrial. Pero la integración beneficiaría a Latinoamérica sólo si se da después de superar las estructuras capitalistas. Actualmente, el surgimiento de gobiernos progresistas con ideologías más modernas parecería abrir auspiciosos caminos hacia un futuro socialista”.

La vía de transformación de la sociedad a partir de soluciones antiimperialistas, democráticas y anticapitalistas es la que parece favorecer las mejores soluciones para el progreso continental. Algo así como ordenar los bueyes antes de enganchar la carreta.

Guillermo Chifflet

Fuente: Rel-UITA






02 noviembre 2008

¡Brigadistas volvéis!





70 Aniversario de la retirada

de las brigadas internacionales


Idania Trujillo de la Paz


Cuando los años pasen y las heridas de la guerra se vayan restañando… hablad a vuestros hijos, habladles de estos hombres de las Brigadas Internacionales…” La voz de Pasionaria retumba en cada piedra como hace 70 años y, en varios sitios de Barcelona (monumento de las Brigadas Internacionales en la Rambla del Carmel, el Fossar de la Pedrera y, antes, en el Ayuntamiento de Sitges, una localidad cercana a la ciudad Condal, donde se inauguró la exposición “Archivo de la Brigada Lincoln” y se organizaron presentaciones de libros y filmes) volvieron a reunirse los brigadistas internacionales. Otra vez, para cantar los mismos himnos, sentir el siempre inusitado sentimiento que ha mantenido vivos los recuerdos de aquellos hombres y mujeres que desde 1936 llegaron a España para defender a la República.

Encanecidos, algunos ya en sillas de ruedas, pero con el alma y el corazón puestos en el pueblo español que un día les despidió en agradecimiento por la generosidad de su gesto, los abuelos y abuelas, acompañados de sus hijos, hijas o familiares cercanos, se juntaron, en el aniversario 70 de la despedida de las Brigadas Internacionales, para contar sus vivencias, anécdotas y dejar como evidencia la memoria de una parte entrañable de sus vidas, ligada a la utopía que significó para la humanidad la construcción de un proyecto de sociedad más digna, justa y solidaria.

Gracias a la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales y el Ayuntamiento de Barcelona y Sitges, junto a brigadistas de Austria, Canadá, Bulgaria, Francia, Gran Bretaña, Irlanda, Holanda, los EE.UU., Rumanía, Rusia, México, los asistentes de la delegación cubana: Ruth de la Torriente, el brigadista Universo Lípiz y su hija Loella, y Víctor Casaus, Elizabet Rodríguez e Idania Trujillo, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, participamos en los homenajes, cargados de emociones y vivencias. Y aunque se opongan muchos corazones, todos sabemos que este puede ser, a juzgar por el tiempo transcurrido desde la retirada de las Brigadas Internacionales de la contienda, aquel 28 de octubre de 1939, y el estado de salud de la inmensa mayoría de los que ahora nos acompañan, el último de estos encuentros.

Son visibles las huellas del tiempo en los rostros de estas mujeres y hombres. Sin embargo, cuando una los mira e intenta penetrar en sus sentimientos, nota que algo muy profundo ha quedado intacto: el espíritu que los unió y los sigue uniendo. No importa qué idioma hablen, de qué país procedan, de qué cultura, lo más hermoso de estos días ha sido verlos conversar, reír, bailar, llorar, blasfemar, rabiar, abrazarse, levantar el puño, y juntarse una y otra vez, siempre en suelo de España. Y una piensa, entonces, qué falta nos hacen en estos tiempos de despiadado neoliberalismo, donde en muchos sitios se ha perdido el sentido primero de comunión, de comunidad, de solidaridad. Cuánto tienen todavía que enseñarnos estos ancianos y ancianas a los jóvenes de hoy. Cuán vivo sienten y dejan por cada sitio que pasan el espíritu irreverente, comprometido y esperanzador que despertó en cientos de miles de ciudadanos de todo el mundo aquella República.

En Sitges ―municipio de la costa mediterránea perteneciente a la provincia de Barcelona― se les ofreció un homenaje organizado por el Ayuntamiento de esa localidad y la Dirección General de la Memoria Democrática, donde se reconoció su contribución como voluntarios en acciones militares en los diversos frentes y fuerzas de combate y en especial su inmensa capacidad para sobreponerse a las adversidades del clima, la lejanía de sus sitios de origen, la ausencia de sus familiares y amigos, el drama individual y colectivo que representaba enfrentarse a una guerra a la que fueron para defender unos ideales y de la que muchos nunca regresaron.

Si impresionante resultaron las imágenes del Fossar de la Pedrera, una antigua cantera situada en una profunda depresión en la montaña de Montjuic, lo fue aún más saber que estábamos muy próximos al sitio donde aún reposa Pablo de la Torriente Brau, el periodista cubano que recogió en sus crónicas y cartas el ambiente de los primeros meses de la guerra y murió “con el sol español puesto en la cara y el de Cuba en los huesos”, como dejara escrito Miguel Hernández en su “Elegía segunda”.

En el fossal de Montjuic se construyó el Monumento a los muertos por la Guerra Civil Española, y aunque la cantera estuvo abandonada por años y fue fosa común y lugar de enterramiento para muchas de las víctimas de la persecución después de terminada la Guerra Civil Española, hoy es un sitio de memoria histórica. El camino que conduce al Fossar está sembrado de cipreses y en la cima de la cuesta se observan grandes columnas de piedra en las que están grabados los nombres de las víctimas de los fusilamientos masivos de 1939. A partir de este punto, comienza a verse la inmensa cavidad de la cantera donde existen varios espacios de memoria dedicados a los muertos en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial y a los caídos y asesinados en la Guerra Civil Española. Ocupa un espacio destacado el mausoleo a Lluis Companys, último presidente de Cataluña, asesinado en 1940.

La historia es como una gran ola que sube y baja rítmicamente. El Fossar de la Pedrera es un sitio donde la historia ha dejado rastros tremendamente emotivos. El día 25 de octubre, junto a Ruth de la Torriente Brau, y a los 20 brigadistas internacionales que participaron en este homenaje, el cubano Universo Lípiz ―integrante de la Columna Durruti, quien luego de combatir en distintos frentes y pasar por varios campos de concentración, consigue escaparse de Dachau y huir a Francia, donde sale definitivamente a Cuba―, colocó una piedra en el monumento que recuerda a los miles de judíos y combatientes españoles y de otras naciones que sufrieron en carne propia los crímenes del fascismo.

Pero antes, en la mañana, habíamos asistido a un acto en el Monumento a las Brigadas Internacionales en la Rambla del Carmel. Allí hablaron algunos de los brigadistas rusos, ingleses y norteamericanos que 70 años antes habían saludado a la población barcelonesa y caminado por esa misma rambla entonando los himnos de las brigadas.

Nada puede ser más emotivo para quienes amamos la memoria y hacemos esfuerzos para que no sea condenada al olvido, vivir de cerca esta experiencia: oír cantar a Andrei Micu, un rumano bajito de 96 años que llegó abrazándonos y voceando: ¡Viva Cuba libre, viva Fidel! o las fabulosas historias del general ruso Víctor Laski o del búlgaro Marin Churov, las anécdotas del mexicano Juan Miguel de Mora, que con solo 15 años se enroló en el Batallón Abraham Lincoln, la sonrisa del estonio Erik Ellmann, la gracia inocente del inglés Jack Jones, la sabiduría del irlandés Bod Doyle y la inteligencia del cubano, matancero por más señas, Universo Lípiz.

Cuando pisamos por primera vez suelo barcelonés, Universo Lípiz, emocionado hasta los tuétanos y con dos lágrimas en los ojos, me confesó: “Tengo tantos recuerdos y emociones dentro del pecho que no sé si podré vivir con ellos los años que me quedan”.

La Pasionaria premonitoriamente lo había dicho aquel octubre de 1939 "¡Volved, camaradas, volved!" Aquí estuvieron y, de algún modo, aquí quedaron.

Fuente: La Jiribilla








Chávez: Inmoral pedir ayuda de países emergentes para el FMI





La propuesta europea de solicitar mayores aportes financieros de los países emergentes y petroleros al Fondo Monetario Internacional (FMI) es inmoral, opinó hoy el presidente venezolano, Hugo Chávez.

"¡Que inmoralidad! A países como China, que construyen su modelo propio, a los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que enfrentan amenazas, ahora nos piden inyectar al FMI recursos para apoyar a los ricos", precisó.

En un acto en Maracaibo, 700 kilómetros al oeste de Caracas, el mandatario venezolano estimó que se debe asumir con nuevos liderazgos la reconstrucción del sistema mundial y aseguró que la única forma de salvar el mundo es el socialismo.

Precisó que en lugar de ese llamado, esa institución debería asumir su responsabilidad por la actual crisis financiera y disolverse.

En alusión a la advertencia del secretario general del FMI, Dominique Strauss-Hahn, quien dijo que los llamados países emergentes serán las próximas víctimas de la crisis, el mandatario recordó que esas naciones han sido víctimas siempre.

Siempre hemos sido hundidos, explotados y atropellados en la historia. Desde hace siglos. ¿Ahora es que se va a dar cuenta el caballero?, apuntó Chávez, quien alertó que la crisis galopa como voraz incendio que nadie puede detener.

Chávez pidió “compromiso político e ideológico” con el socialismo a más de 600 candidatos a gobernadores, alcaldes y legisladores regionales a las elecciones convocadas para el próximo 23 de noviembre.

Al tomar el juramento a los aspirantes, el mandatario afirmó que el porvenir de Venezuela “o es socialista o no es” y aseguró que el capitalismo llevaría a la destrucción de la república y la patria.

Fuente: PL






Asesor de McCain vinculado con la muerte de João Goulart



João "Jango" Goulart


Frederick W. Latrash, ex jefe de la CIA en Uruguay en 1976 y actual asesor del candidato presidencial en Estados Unidos y senador del Partido Republicano John McCain, fue vinculado con el asesinato del ex presidente de Brasil João Goulart.

La gravísima denuncia fue formulada por un hijo del ex mandatario, João Vicente Goulart, quien aseguró que Latrash participó en la conspiración para matar a su padre durante su exilio y fue quien trasladó el veneno que acabó con su vida.

La existencia de un complot contra Goulart fue confiada en 2002 al periodista de La República, Roger Rodríguez, por el ex agente de inteligencia uruguayo Mario Barreiro Neira (alias Teniente Tamuz), quien ratificó su testimonio ante la Comisión Parlamentaria Investigadora de la Asamblea Legislativa de Porto Alegre y frente a la Secretaría Especial de Derechos Humanos del gobierno de Lula.

La República además confirmó que el asesinato de "Jango" se planificó en Montevideo a mediados de 1976, durante una reunión a la cual asistieron el general Luis Queirolo, otro coronel uruguayo, el represor del DOPS brasileño Sergio Paranhos Fleury y el agente de la CIA Frederich W. Latrash. Mario Barreiro afirmó que a Goulart se le hizo un cambio de pastillas en un medicamento para provocarle el infarto que lo mató. El cambio se hizo en frascos que alteraron en sus estancias de Maldonado (Uruguay) y Mercedes (Corrientes) como en el Hotel Liberty de Buenos Aires, donde también se alojara Goulart.

Según dijo a la agencia Ansa João Vicente Goulart ­hijo del ex presidente­ Latrash, un asesor y compañero de armas del senador John McCain "participó de la conspiración para matar al ex presidente João Goulart durante su exilio".

Latrash era "jefe de la oficina de CIA en Uruguay en 1976, donde se acordó eliminar a mi padre", y "fue miembro del gabinete del senador John McCain", el candidato presidencial republicano, precisó Goulart, quien es la voz cantante de la familia del mandatario depuesto por un golpe de Estado en 1964.

El 6 de diciembre de 1976, un mes después de la reunión secreta entre el jefe de la CIA y agentes brasileños en Uruguay, João Goulart fallecía tras sufrir un paro cardíaco en una estancia de la provincia de Corrientes, noreste argentino, frontera con Brasil. La presunción de la familia Goulart y de una comisión investigadora de la Legislatura de Rio Grande do Sul es que no fue una muerte natural sino un envenenamiento urdido en el marco del Plan Cóndor, la coordinación represiva de los regímenes militares sudamericanos en los 70.

Su padre ingirió supuestamente una sustancia letal a base de "cloruro de potasio o de sodio, que hace subir la presión arterial hasta producir un derrame", y pasadas 48 horas del deceso es imposible hallar rastros de ella en el cadáver.

El colaborador de John McCain, Frederick Latrash, fue quien llevó a Montevideo el compuesto que agentes secretos colocaron en un pastillero del ex gobernante "Jango" Goulart.

El plan para eliminar a Goulart "en un primer momento se denominó Operación Escorpión y en él se involucraron Uruguay, Brasil y Estados Unidos", aseguró João Vicente Goulart. Con todo, planteó, los elementos que relacionan al ex jefe de la Oficina de la CIA en Montevido, Latrash, con el supuesto crimen de diciembre de 1976, no son los únicos que involucran a ese agente con el Plan Cóndor y la desestabilización de gobiernos latinoamericanos.

¿QUIEN ES LATRASH?

Frederick W. Latrash, es uno de los agentes de mayor actividad en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana. Estuvo destacado en los Marines entre 1942 y 1946. Ingresó al Servicio de Inteligencia Naval en 1948. En 1954 fue destinado a Guatemala y participó en el golpe de Estado contra Castillo Armas. Realizó trabajos de desestabilización en Amman, El Cairo, Caracas y Panamá. Entre 1967 y 1971 estuvo en Akkra, República de Ghana, para ayudar a derrocar al presidente Kwame Nkrumah. En mayo de 1971 fue asignado a Chile donde también actuó en el golpe de Estado contra Salvador Allende. En 1976 era jefe de la estación de la CIA en Montevideo y protagonizó un incidente con el coronel José Fons y el mayor José Nino Gavazzo del SID uruguayo, cuando ambos se quejaron de la enmienda propuesta por el congresista demócrata Edward Koch para suspender la ayuda militar a la dictadura de Uruguay por sus violaciones a los derechos humanos. Habría surgido entonces un plan para asesinar a Koch que el propio Gavazzo iba a realizar. El antecedente determinó que Estados Unidos no aceptara a Gavazzo como agregado militar.

Actualmente viviría en Florida (Estados Unidos), cobijado por algún programa de protección a testigos.

Fuente: La República