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20 noviembre 2010

Exposición: A 30 años del plebiscito de 1980




Centro Cultural y Museo de la Memoria (MUME)

Inauguración:
sábado 20 de noviembre a las 15.00 horas.


Horario:
de martes a domingo de 12.00 a 18.00 horas.


A 30 años del plebiscito de 1980 donde fue derrotado el proyecto constitucional de la dictadura, esta exposición de volantes, fotografías, prensa de la época, objetos y testimonios, da cuenta del múltiple trabajo de resistencia popular que hizo posible esta victoria de las fuerzas democráticas de Uruguay.

Todos los materiales presentados en la exposición son originales. Hubo gente que arriesgó mucho conservándolos en aquellos tiempos difíciles.

La dictadura, con la reforma constitucional que proponía a través del voto por si, pretendía perpetuarse en el poder.

Todos los demócratas en ese momento se pusieron de acuerdo, trabajaron juntos, y el trabajo por el NO fue de hormiga. Las formas de trabajar por el NO eran sutiles: "NO te olvides de llamarme", "NO, NO me olvido"; las mujeres escribían NO en los baños de los centros de estudio, en las fábricas, en los boliches, con lápiz de labio; los volantes eran chiquitos, los pocos que podían hablar hablaron.

Seregni preso, Wilson en el exilio, Jorge Batlle, Carlos Julio Pereira y muchos otros proscriptos; la CNT y la FEUU sin posibilidades de expresarse como tales.
Pero los ciudadanos, la gran mayoría de ellos, con sus redes de resistencia organizada, se unieron y trabajaron juntos más allá de sus banderas políticas.
Así, paso a paso, gesto a gesto, se forjó un NO que vale la pena recordar, porque ese fue el principio del fin de la dictadura.

A todos aquellos, hombres y mujeres que arriesgaron la libertad y la vida por ese NO , les brindamos este sencillo homenaje.

Fuente: IMM Cultura


13 mayo 2010

Exposición de fotos en Casa Zitarrosa de Argentina




El viernes 14 de mayo, a las 18,30 horas, en Bartolomé Mitre 2815, piso 4, se inaugura en Casa Zitarrosa, una exposición de fotos de Aurelio González sobre las luchas del pueblo uruguayo.

En el mismo acto se distinguirá a instituciones, empresas y personas que con su apoyo contribuyen a los programas de la Asociación Encuentro argentino Uruguayo en beneficio de la comunidad. También se celebrarán los 3 años de la audición DE NO OLVIDAR.

Expresamente para participar en esta inauguración, vienen de Montevideo del intendente reelecto de Maldonado Oscar de los Santos, el Presidente de la legislatura de Montevideo Edil Dari Mendiondo y el propio fotógrafo Aurelio González, recientemente nombrado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Montevideo. Se anuncia además que estará presente un equipo de la televisión uruguaya.

De la Argentina, ha confirmado su presencia, el Subsecretario de Organización y Participación Popular del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Juan Pablo O’Dezaille.

La exposición de fotos se podrá visitar de lunes a vienes, de 17 a 20 horas, hasta mediados de junio, cuando se inaugurará una nueva exposición, de cuadros del pintor afrouruguayo Rubén Gallosa.

Enviado por: Casa Zitarrosa


07 enero 2010

Museo de la Ciudad de México exhibirá en 2010 exposición sobre Rulfo



Foto: Gabriel Figueroa Flores


El Museo de la Ciudad de México, uno de los más activos durante 2009, prepara para los meses de mayo a agosto del año en curso una magna exposición sobre el escritor mexicano Juan Rulfo, fallecido el 7 de enero de 1986.

La Secretaría de Cultura del gobierno del Distrito Federal recordó que durante el año pasado el referido museo llevó a cabo un total de mil 78 actividades, entre exposiciones, talleres, conciertos, visitas guiadas, mesas redondas y puestas en escena.

Para 2010, tiene planeadas muestras de primer orden: "Zócalo, Luciano Matus", enero-abril; "Pierre Soulages", abril-agosto; "Juan Rulfo", mayo-agosto; "Proyecto Kahlo", agosto-noviembre; "Abel Quezada", de noviembre a enero siguiente y "El rostro de México", de noviembre a marzo.

Juan Rulfo fue uno de los grandes escritores latinoamericanos del siglo XX, que pertenecieron al movimiento literario denominado "realismo mágico", y en sus obras se presenta una combinación de realidad y fantasía, cuya acción se desarrolla en escenarios y personajes que reflejan la gran problemática socio-cultural entretejida con el mundo fantástico.

Rulfo nació el 16 de mayo de 1917 en Apulco, localidad cercana a San Gabriel, en Jalisco, en el seno de una familia acomodada que perdió todo durante la Revolución Mexicana.

En 1923 su padre murió asesinado. Tres años después el cura Irineo Monroy traslada su biblioteca a la casa de la madre de Juan Rulfo; es ahí cuando el joven Juan comienza a leerla.

Para 1927 Juan y su hermano Severiano son enviados a un internado en Guadalajara, a fin de continuar con sus estudios, y a finales de ese año muere su madre, María.

En 1932, Juan Rulfo abandonó el internado pero continuó sus estudios en la ciudad de Guadalajara, en un seminario, y viajó por primera vez a la Ciudad de México.

En 1936 hizo el intento de estudiar Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, y luego en la Facultad de Filosofía y Letras, sin conseguirlo; solamente acude como oyente a algunas clases.

Entró a trabajar a la Secretaría de Gobernación, donde entabló amistad con el escritor Efrén Hernández; es a partir de este momento cuando inició su actividad literaria, la cual es seguida muy de cerca por Hernández.

En 1940, Hernández lleva a la revista "Romance", dirigida por Juan Rejano, algunos fragmentos de la novela "El hijo del desaliento", de Rulfo, sin embargo, no fueron publicados y sólo sobrevive de esta obra el fragmento que lleva el título de "Un pedazo de noche".

En 1945 publicó un cuento por primera vez, "La vida no es muy seria en sus cosas", en el número 40, del mes de junio, de la revista "América".

También en la revista "Pan", de Guadalajara, en ese mismo año, pero posteriormente publicó los cuentos "Nos han dado la tierra" (número 2, julio) y "Macario" (número 6, noviembre).

Hacia 1946 Rulfo decidió radicar en la Ciudad de México, trabajando en las oficinas de una conocida empresa fabricante de neumáticos. En realidad "la idea de vivir en la ciudad" nunca fue de su agrado, ni era su objetivo, pero se instala en ella buscando una forma de vida.

En marzo de 1947 presentó el cuento "Es que somos muy pobres" a un editor, quien lo rechazó porque "lo encontraron subido de color", como dijo el propio Rulfo en una carta a su entonces novia, Clara Aparicio.

En otra carta posterior, dirigida a ella, con fecha 1 de junio mencionó, por primera vez, que intenta escribir "algo" que se llamará "Una estrella junto a la Luna", la cual más tarde se convirtió en su magistral novela "Pedro Páramo".

Realizó varios intentos para laborar en la industria cinematográfica, y en 1948 fueron transmitidos por radio algunos fragmentos de "La cuesta de las comadres", que luego se publicó en la revista "América", y en abril contrajo matrimonio con Clara Aparicio Reyes.

A finales de ese año comenzó a viajar como vendedor de la fábrica de neumáticos y como agente viajero descubrió una veta de experiencias en diferentes pueblos que visitó, las que fueron fundamentales en su obra literaria.

En 1949 publicó por primera vez, en la revista "América", 11 imágenes captadas por su lente. Al año siguiente lo hace con los cuentos "Talpa" y "El llano en llamas".

En 1952 apareció como director del número de enero de la revista "Mapa", En este número publica el artículo ilustrado, con fotografías suyas, "Metztitlán", bajo el seudónimo de Juan de la Cosa.

Inició su primer periodo como becario (1952-53) del Centro Mexicano de Escritores y el Fondo de Cultura Económica (FCE) publicó "El llano en llamas" con 15 cuentos, a los que incorporó posteriormente "La herencia de Matilde Arcángel", aparecido anteriormente en una revista.

Inició su segundo período como becario (1953-54) del Centro Mexicano de Escritores, y en 1954 entregó a éste centro una copia mecanográfica, con unas pocas correcciones a mano, de la novela que en este momento llevaba el título de "Los murmullos".

Después entregó al FCE el original mecanográfico de la novela que ahora lleva el título de "Pedro Páramo", con correcciones a mano más abundantes que las efectuadas en la copia entregada previamente al Centro.

Es hasta 1955 cuando el FCE publicó la novela "Pedro Páramo" y comenzó a trabajar en la Comisión del Papaloapan. En 1956 realizó, por encargo, una serie de fotografías de los patios de ferrocarril de Nonoalco-Tlatelolco y en 1957 recibió el Premio Xavier Villaurrutia por "Pedro Páramo", galardón recién creado.

Para 1958 Mariana Frenk tradujo "Pedro Páramo" al alemán y es a partir de esta versión que se suceden sin interrupción las traducciones de la obra de Juan Rulfo a los más diversos idiomas.

Realizó, con Antonio Reynoso, el cortometraje "El despojo", filmado en el estado de Hidalgo. Rulfo en ese entonces trabajaba en una empresa de televisión y preparaba un libro sobre la historia de la conquista de Jalisco, como parte de una serie que ésta empresa proyectaba publicar.

Comenzó a trabajar para el Instituto Nacional Indigenista en 1964, año en el que se estrenó la película "El gallo de oro", dirigida por Roberto Gavaldón, sobre una historia escrita por Rulfo.

También se filma "La fórmula secreta", dirigida por Rubén Gámez, con un texto de su autoría.

En 1970 recibió el Premio Nacional de Literatura y 10 años después las diversas agrupaciones e instituciones culturales en México le realizan un Homenaje Nacional.

Acto efectuado en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, donde se inauguró una exposición con su obra fotográfica y se presentó el libro-catálogo de la misma, "Homenaje Nacional a Juan Rulfo".

Asimismo, se publicó "El gallo de oro" y en 1981 el libro de fotografías "Inframundo", con una selección muy parecida a la del libro-catálogo anterior. En 1983 recibió el Premio Príncipe de Asturias. El 7 de enero de 1986 falleció en su casa de la ciudad de México.

Su obra literaria siempre mostró la vida del México rural con su atraso, sus miserias, con una mezcla de mitos, obsesiones y fantasmas surgidas del caciquismo mexicano.

Juan Rulfo dejó también un legado fotográfico de aproximadamente seis mil negativos, material que se encuentra en proceso de clasificación.

Fuente: La Jornada


20 octubre 2009

En la mente creativa de Federico Fellini





Una exposición en el Jeu de Paume de París indaga en las fuentes de inspiración del director de cine italiano

Hay pocos artistas en el mundo que tengan derecho a un adjetivo propio, pero Federico Fellini es uno de ellos. El universo felliniano constituye un submundo extravagante, en la frontera con lo grotesco, por el que circulan las numerosas obsesiones que marcaron la vida y la obra del director italiano. Así lo demuestra la exposición Fellini. La grande parade, inaugurada ayer en el Jeu de Paume, museo parisino especializado en el mundo de la imagen.

La muestra indaga en las fuentes de inspiración del cineasta, menos surrealistas de lo que se suele creer. De la exposición se desprende que Fellini se inspiró en lo soñado, pero también en lo vivido, para construir su peculiar imaginario. Por ejemplo, la escena final de La dolce vita, protagonizada por un monstruo marino aparentemente fantástico, pero que en realidad se inspiraba en el que Fellini observó de niño en la triste Italia de la posguerra, que necesitaba creer en milagros de la naturaleza y en apariciones marianas.

"Fellini se alimentaba constantemente del mundo que le rodeaba. Insertaba la realidad en sus películas y se apropiaba de historias vividas o por lo menos escuchadas", explica el comisario de la exposición, Sam Stourdzé, que lleva cuatro años investigando acerca de los motores creativos del director.

La estatua de Cristo que sobrevolaba Roma al inicio de su película más icónica también tenía origen verídico, así como el milagro religioso presenciado por dos niños retratados por una manada salvaje de fotógrafos de prensa. Fellini se inspiraba en un suceso acontecido a finales de los cincuenta y, ya de paso, formulaba una crítica anticipada a su época respecto a la reproducción alterada de la realidad que se impondría con los medios de masas.

Conflicto con la religión

En esta dimensión paralela configurada bajo la influencia de la cultura popular de la época, aparecen algunas de las fijaciones del director, como su inclinación por las mujeres exuberantes y la relación altamente conflictiva que mantendría con la religión. Sus primeros filmes parecían fábulas sobre el destino personal La strada fue saludada por la Iglesia, que interpretó en ella un cuento moral sobre la redención, pero el escándalo no tardaría en llegar.

La dolce vita, con los paseos húmedos de la voluptuosa Anita Ekberg y el seductor Marcello Mastroianni bajo la Fontana di Trevi, supuso su ruptura definitiva con la jerarquía eclesiástica. "Fue un alejamiento natural para muchos italianos a principios de los sesenta, un momento de decadencia del modelo católico", apunta Marta Gili, la directora del Jeu de Paume.

Fellini, que hasta entonces había asegurado creer en "la fuerza irresistible, providencial e innata que se halla en nosotros", acabó matizando su postura sobre la fe. "Los méritos de la Iglesia son los de cualquier creación del pensamiento ideada para protegernos contra el magma devorador del inconsciente", racionalizó más tarde.

La muestra describe la materia prima que estimuló la imaginación de Fellini a través de 400 fotografías y dibujos del archivo del director, donde las caricaturas, la fotonovela, el rock and roll y el music-hall se presentan como influencias determinantes en su obra. Por encima de todas ellas, sobresale el circo. "Ese tipo de función basada en la fantasía, la fábula, el chiste fácil y la ausencia de significado intelectual es el tipo de espectáculo que más me conviene", dijo Fellini.

Feminidad animal

Como demuestra la exposición, al director le gustaban las mujeres "ricas en feminidad animal". Conservó de ellas la imagen de un adolescente algo reprimido por la moral de la época. Fellini afirmó que "la prostituta es el contrapunto esencial de la mamma italiana: igual que la madre nos alimenta y nos viste, la puta nos inicia en la vida sexual".

Pese a odiar lo que significaba, el director se identificaba con el mito de Casanova. Y no por considerarse un gran seductor, sino porque se veía incapaz de amar al género femenino, al estar "demasiado enamorado de una idea fantástica de la mujer". Aún así, permaneció al lado de su musa, Giulietta Masina, hasta su muerte en 1993.

La muestra en París concluye con una primicia: la exposición de los cuadernos en los que Fellini, inspirado por la teoría psicoanalítica de Jung, decidió dibujar sus sueños. En ellos abundan las mujeres gigantes, de cuerpos suntuosos y piernas abiertas, como la célebre estanquera de Amarcord.

"Las mujeres de Fellini parten de estereotipos, pero al mismo tiempo son poderosas y dan miedo a los hombres. Y no sólo físicamente", apunta Gili, que recuerda que cuando el director vio a Anita Ekberg por primera vez en una revista sintió pavor. Dijo que esperaba no tener que conocerla nunca. Sin embargo, unos meses más tarde, al observar cómo bailaba descalza en una fiesta romana, entendió lo que hoy resulta evidente: acababa de encontrar un mito.

Álex Vicente

Fuente: Público

17 octubre 2009

Homenaje a Antonio Gades, 50 años de danza española





La viuda del creador de Carmen dejó inaugurada ayer en La Habana, en el Museo de Bellas Artes, la exposición Homenaje a Antonio Gades, 50 años de danza española, que refleja mediante fotografías y documentos de época lo que significó el bailarín para la danza de su país.

La viuda del bailarín español Antonio Gades, Eugenia Eiriz, lo definió cómo una persona muy trabajadora, encantadora y humana, preocupada por su entorno y la gente que lo rodeó hasta los últimos días de su vida.

Me cuesta mucho referirme a él, dijo a Prensa Latina, era alguien que trabajaba muchísimo, una persona que creció en la adversidad, en un momento complejo en España, pero que comprendió, a través de su familia, cómo llegar a la dignidad humana desde el trabajo.

Se dedicó por completo a la danza, y la cultivó con el mayor respeto para el público. Eso fue algo que lo caracterizó siempre, apuntó.

Eiriz destacó la enorme ética que lo distinguió. Era muy simpático pero serio a la hora de trabajar, muy exigente y todo esto lo volcó en su obra, lo que sabía y lo que iba aprendiendo.

La viuda del creador de Carmen dejó inaugurada ayer en la Habana, en el Museo de Bellas Artes, la exposición Homenaje a Antonio Gades, 50 años de danza, que refleja mediante fotografías y documentos de época lo que significó el bailarín para la danza de su país.

Es una colección visualmente muy atractiva, integrada por 10 paneles que recogen diferentes etapas de su trayectoria y otros dos sobre la labor de su fundación desde su muerte, hace cinco años, explicó.

Al referirse al trabajo de esa institución, destacó que además de conservar su legado, realiza de forma paralela talleres de flamenco para niños de la enseñanza primaria.

Nuestro propósito es que aprendan de una manera sencilla y natural este baile, y acercarlos más a la figura de Gades porque creemos que es un referente en estos tiempos que vivimos.

Además de la fundación, su legado continúa vivo desde su compañía danzaria que dirige una de sus discípulas, la bailarina Stella Arauzo.

Ella, señaló, lo admiraba muchísimo y aprendió los secretos de su baile. También la filosofía interna de una agrupación para la cual lo importante es la danza y no las individualidades.

Tras su estancia en la isla, Eiriz se proponer llevar a Buenos Aires la muestra Homenaje a Antonio Gades, 50 años de danza española, y traerla el próximo año a Cuba para un recorrido por todo el país.

Fuente: PL

13 octubre 2009

Exposición: Àlbum de Memoria, de Juan Ángel Urruzola



Pablo Recagno, “el colorado”, estudiante de arquitectura, detenido desaparecido


ÁLBUM DE MEMORIA (fotografía)


expone | Juan Ángel Urruzola


Una red de miradas

Laboriosamente reunidas en un mosaico de diminutos rostros, fotos carné de detenidos desaparecidos imperceptibles a primera vista, se revelan
cuando el ojo se aproxima a la figura central.

La imagen ampliada -el rostro de otro detenido desaparecido- parece investida del carácter de motivo único, momento decisivo, retrato singular.
Este Álbum de memoria empieza por tender emboscada a la recepción visual.

Ante estas fotos se trata de mirar, y de ver.

Tatiana Oroño


El Centro Cultural Dodecá integra el programa del Encuentro Internacional de Fotografía FOTOGRAMA-09 con la muestra Red de miradas de Juan Ángel Urruzola que permanecerá abierta al público hasta el 25 de noviembre y se podrá visitar de lunes a sábados en el horario de 18 a 21hs. CENTRO CULTURAL DODECÁ San Nicolás 1306 Tel. 600 08 87 http://dodeca.org/


Eduardo Pérez Silveira, “el gordo Marcos”, detenido desaparecido


11 agosto 2009

Picasso, el pintor comunista





En 1944, la adhesión del artista al Partido Comunista francés levantó olas que llevaron incluso a desmerecer sus obras de ese período. La exhibición Picasso: Peace and Freedom busca, según su director, “que el público se haga su propia opinión”.

Jonathan Brown

El 4 de octubre de 1944, menos de seis semanas después de la liberación de París –donde se había exiliado– Pablo Picasso sorprendió al mundo con su anuncio de que se unía al Partido Comunista francés. Su alistamiento en la causa era un golpe increíble para Moscú, una movida que dividió a los expertos en arte y política para siempre. Algunos cínicos dudaron de sus convicciones y alegaron que era sólo un mero exponente de las visiones de moda expuestas en los círculos intelectuales de izquierda en los que él se movía. Otros supusieron que su arte nunca recobraría su vieja gloria, mientras el hombre se encontraba enredado en la cada vez más amarga batalla de propaganda de la Guerra Fría.

Ahora, el público tendrá la oportunidad de hacerse su propia opinión sobre el prolongado Período Rojo de Picasso como miembro del Partido Comunista, una relación que sobrevivió al levantamiento húngaro y la Primavera de Praga, y que el artista mantuvo con fidelidad hasta su muerte en 1973. Una gran exhibición que incluye más de 150 trabajos del pintor español abrirá el año próximo en la Tate de Liverpool, en un intento de arrojar nueva luz en un capítulo controvertido de una carrera extraordinariamente productiva. Entre las estrellas de la muestra estará su monumental The Charnel House, que no ha sido vista en Inglaterra en más de medio siglo, inspirada en las imágenes de campos de concentración liberados. La exhibición, montada en colaboración con el museo Albertina de Viena, presentará La violación de las sabinas, recreación del célebre Rapto de las Sabinas creada en el pico de la crisis de los misiles cubanos en 1962. En la muestra también habrá ejemplos y bocetos de la paloma de la paz que se convertiría en el instantáneamente reconocible símbolo del movimiento mundial por la paz.

Picasso: Peace and Freedom (Picasso: Paz y Libertad), que sucede a la exitosa exhibición de 2008 sobre Gustav Klimt, es el resultado de años de planeamiento y una exhaustiva investigación que llevó a los expertos al Picasso Institute en París, donde se conserva buena parte de la correspondencia del artista. Christoph Grunenberg, director de la Tate Liverpool, tiene la esperanza de que a partir de esta muestra el público pueda tener una apreciación más sutil del artista en los años posteriores a 1945. “Es mirar a Picasso durante la Guerra Fría, alejarse de su mito como genio creativo y playboy con un compulsivo talento expresivo, para tener una visión con más matices”, señala el director. “La gente ha tratado de desmerecer su compromiso político, pero él fue miembro activo y completo del partido, y estaba claramente involucrado en el movimiento pacifista”, agrega.

Una de las cosas que resultaba curiosa de la asociación entre Picasso y los comunistas era que el partido adoptaba oficialmente la escuela de realismo social, en oposición oficial al movimiento moderno del cual el “decadente” Picasso era quizá el mayor exponente. Pero su largo exilio de la España natal por su oposición al régimen del general Franco, combinado con las brutales experiencias de la vida durante la ocupación nazi de París, llevaron a que viera al comunismo como un ideal de paz y la llave para un mundo libre de fascismo. En el momento, su decisión desató toda una serie de consecuencias. Hubo protestas de grupos de derecha en sus exhibiciones y se le prohibió la entrada a Estados Unidos. Pero el artista comenzó a viajar por todo el mundo, presentándose en conferencias públicas por primera vez y realizando donaciones a causas varias, incluyendo el regalo de un millón de francos a los mineros de carbón franceses en huelga. Se unió a protestas contra la Guerra de Corea y la ejecución de Nikos Beloyannis, comunista griego y líder de la resistencia.

Picasso recibió el Premio Stalin de la Paz y el Premio Mundial de la Paz, que compartió con el cantante estadounidense Paul Robeson y el poeta chileno Pablo Neruda, aunque luego declinó recibir la Legión de Honor francesa. En 1953, tras la muerte de Stalin, el estilizado retrato que Picasso hizo del joven dictador abrió una grieta con los comunistas franceses, que objetaron su falta de realismo. Los acontecimientos en Hungría enfriaron aún más la relación, pero Picasso, a pesar de sus crecientes reservas, no abandonó el partido y prefirió expresarse a través de la prodigiosa producción que caracterizó las últimas décadas de su vida. Por supuesto, no todos compraron la idea del artista como figura central de la izquierda. Salvador Dalí hizo un comentario famoso: “Picasso es pintor, yo también; Picasso es español, yo también; Picasso es comunista, yo tampoco”. Grunenberg cree que es una visión injusta, y que la caída del Muro de Berlín provocó un cambio sísmico en la apreciación de sus últimos trabajos. “Eso ya no tiene vigencia. Hay muchas piezas fantásticas que serán parte de la exhibición: Picasso siguió reinventándose a sí mismo y comenzando nuevos temas. Son trabajos maravillosos”, dice.

Fuente: Página 12

23 mayo 2009

Catapultan a Sorolla como “el más transgresor de su época”





Por primera vez, las obras maestras del pintor valenciano colman el Museo del Prado

Armando G. Tejeda

Del pincel de Joaquín Sorolla brotaron los lienzos más luminosos y embriagadores del mar Mediterráneo. Su obra, tan prolífica como polifacética, puede servir de base para entender los trajines históricos de España durante el siglo XIX y principios del XX, pero también los cismas y dramas de Europa.

El pintor valenciano, quien murió en 1923, fue catapultado este viernes en el Museo del Prado como el gran artífice de la pintura modernista, como el artista plástico más influyente, transgresor y poético de su época, por lo que se han reunido por primera vez en Madrid todas sus obras maestras.

Joaquín Sorolla (1863-1923) es una de las exposiciones más relevantes de este año para la pinacoteca madrileña, empeñada desde hace tiempo en abrir sus salones a la pintura del siglo XIX e, incluso, del XX, con la pretensión de entablar a los ojos de los espectadores un diálogo vivo entre pintores, generaciones, corrientes y épocas.

Irrupción de las vanguardias

El talento de Sorolla tocó casi todos los géneros, a pesar de que su obra más conocida y emblemática se refiere a las escenas de playa, esos lienzos en los que siempre está de testigo y fondo el mar Mediterráneo, con sus azules vibrantes, con sus bañistas jubilosos y con sus pescadores y peones del mar abatidos por la fatiga o por la muerte.

Para luchar precisamente contra el aspecto de que Sorolla es un pintor del Mediterráneo se reunieron por primera vez en el Museo del Prado las obras más relevantes del artista.

Se trata de 102 cuadros, entre paisajes, pintura social, desnudos y naturalista, en los se trasluce no sólo la evolución artística y humana de Sorolla, sino que también es un reflejo inequívoco de los vaivenes artísticos, estéticos y conceptuales de su tiempo histórico.

Al respecto, Miguel Zugaza, director del museo, explicó: “Sorolla no sólo es un pintor del siglo XIX, sino del XX”, tanto por su vocación transgresora y poética, al mismo tiempo, como por lo que vaticina su propia obra plástica: la irrupción de las vanguardias.

La exposición monográfica y exhaustiva de Sorolla en el Museo del Prado es la primera que se hace desde 1963, pero ésta es la que reúne el máximo número de cuadros, entre ellos algunos que regresan por primera vez a España desde su creación y posterior venta, como es el caso de algunos de los 14 paneles de la obra Visiones de España.

En ese proyecto, Sorolla hizo un recorrido colorido por las regiones del país, desde Andalucía –con sus toros, procesiones y paisajes repletos de olivos– hasta las escenas costumbristas del País Vasco, con sus campesinos con txapela.

Contextualizada en la corriente pictórica del impresionismo, la muestra discurre de forma cronológica entre sus inquietudes creativas. Primero, los cuadros de pintura social que le dieron fama en las últimas décadas del siglo XIX.

A continuación, un amplio conjunto de retratos que ponen de manifiesto la influencia y admiración que Sorolla profesaba por Velázquez.

Zugaza señaló al respecto que “la exposición, sin duda la de mayor importancia de cuantas se han celebrado tras la muerte de Sorolla, muestra un completo recorrido de su trayectoria, que permite a la vez comprender de modo específico su contribución a los principales géneros que trató, todos ellos bien representados en la muestra.

“Así, se advierte no sólo el interés de su pintura social, sus temas de género y sus motivos de playa, sino también la excelencia con que trató otros asuntos como el retrato, el paisaje y el desnudo, mediante ejemplos rigurosamente seleccionados entre las pinturas más destacadas, algunas de ellas inéditas o muy poco difundidas.”

Pintura social, otra faceta

Uno de los comisarios de la muestra, José Luis Díez, señaló que “la popularización de sus cuadros de escenas de playa ha desdibujado con frecuencia la objetividad de las valoraciones que se han vertido sobre su figura desde su propia contemporaneidad hasta nuestros días, sirviendo de excusa fácil para sus críticos más severos, que incidieron negativamente sobre los aspectos más visuales o decorativos de su obra, así como de pantalla a una parte de la historiografía moderna, que ha visto en esta vertiente de la obra de Joaquín Sorolla la antítesis provocadora frente a las corrientes más renovadoras surgidas en su misma época en la pintura española e internacional”.

Mientras el otro comisario, Javier Barón, resaltó la llamada pintura social del artista valenciano: “La faceta de Sorolla como pintor social refleja las circunstancias más dramáticas de la injusticia que sufren las clases socialmente más desfavorecidas. Como cuando el pintor se interesa por la mujer como víctima desvalida por su propia condición femenina en el entorno hostil e injusto de la sociedad urbana simbolizada en el tren, elemento de modernidad y progreso y a la vez caja de resonancia de un microcosmos de vidas en tránsito en el que se reflejan todas las miserias humanas”.

Un ejemplo más de esta visión es el cuadro ¡Aún dicen que el pescado es caso!

La exposición de Sorolla, que se inaugurará este lunes, concluirá en Madrid el próximo 6 de septiembre.

Fuente: La Jornada








06 abril 2009

Alta afluencia de público a la exposición "ZITARROSA POR SIEMPRE"





Una alta afluencia de público registra en su primera semana una exposición acerca de la vida y obra del popular músico uruguayo Alfredo Zitarrosa.

Primera de su tipo en el país, la muestra reúne una variada selección de fotografías, discos y sus carátulas, reproducciones facsimilares de sus crónicas para el semanario Marcha y textos y notas de trabajo del artista.

Siempre con música de Zitarrosa de fondo, el visitante también puede apreciar una amplia colección de sus objetos personales.

“Algunos de estos objetos acompañaron a Alfredo durante el exilio como una forma de tener cerca al pueblo uruguayo”, dijo a Prensa Latina Víctor Umpiérrez, presidente de la Fundación Zitarrosa.

“Hay hasta una pelota de fútbol de Peñarol, y que no se enoje la gente de otros equipos, pero Alfredo decía que andaba con ella porque sentía que de los equipos más multitudinarios, a Peñarol lo sentía como más de pueblo”, señaló.

Con motivo del aniversario 25 del regreso del cantautor a su patria tras ocho años de exilio, la exposición -abierta durante tres meses- también permite apreciar avances del documental que sobre su vida prepara la Fundación.

Zitarrosa partió al exilio en 1976, perseguido por la dictadura militar (1973-1985) y fue el primer cantor popular que retornó al país como parte de un “operativo de “desexilio” que también le devolvió a los uruguayos a artistas tan entrañables como Mario Benedetti, Daniel Viglietti y Los Olimareños.

Fuente: PL