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Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por su sigla en inglés) advirtió sobre el aumento de los índices de desnutrición infantil en Haití, situación que puede agravarse por la llegada de las lluvias y a la posterior sequía.
''Se espera que la predominante desnutrición aguda aumente en los próximos meses debido a la situación de los desplazados, a la llegada de la época de lluvias y a la posterior época de sequía'', expresó el organismo de la Organización de las Naciones Unidas en un informe.
El texto realizado por representantes de la Unicef en Haití especifica que de un millón de niños menores de cinco años que hay en este país, 24 por ciento sufre de desnutrición crónica, 90 mil de tipo aguda y 22 mil de severa.
Agrega que el 60 por ciento de las muertes que ocurren en menores de 18 años en la isla responde a casos de desnutrición.
El documento señala también que las zonas rurales son las que más casos de malnutrición en infantes presenta, por la miseria predominante.
Además, explica que este problema siempre ha estado presente en la nación, sin embargo, se intensificó luego de que el territorio fuera azotado por el terremoto de 7,3 en la escala de Ritcher en el año 2010.
Antes del sismo en la isla del caribe, indica la Unicef, uno de cada tres niños padecía de desnutrición crónica y uno de cada 20 de desnutrición aguda.
La Unicef añadió que pese a que la desnutrición infantil es uno de los grandes desafíos que enfrenta el organismo en Haití, se duplicarán los esfuerzos para solventar la situación y evitar que miles de niños sin hogar mueran de hambre.
''Los análisis preliminares indican que se tendrá que duplicar el número de intervenciones en materia nutricional para cubrir las necesidades actuales'', expresa el ente.
Aunado a esto, la ONU comentó las precarias condiciones sanitarias en las que viven la mayoría de los haitianos que perdieron sus casas por el terremoto, lo que incrementa los riesgos de muerte por deshidratación y enfermedades producidas por la contaminación de las aguas.
''El agua, la sanidad y la higiene son absolutamente vitales para seguir con vida y mantener la higiene personal. Sin embargo, el acceso a estos servicios por parte de los desplazados no está asegurado’, afirma el organismo en el informe de la Unicef.
El terremoto ocurrido en Haití el 12 de enero de 2010, además de dejar a casi toda la nación en ruinas, causó por lo menos 230 mil muertos y más de un millón de damnificados.
Tiene apenas nueve años pero su rostro refleja las consecuencias tardías de una guerra: el retrato de una pequeña vietnamita afectada por los agentes tóxicos usados por Estados Unidos durante la guerra de Vietnam valió a su autor, el fotógrafo estadunidense Ed Kashi, el premio del Año del Fondo de las Naciones para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés).
La imagen “nos muestra de modo impactante que las guerras siguen teniendo consecuencias terribles para los niños, incluso años después de haber acabado”, dijo la titular de UNICEF en Alemania, Bettina Wulff, al anunciar el premio anual en Berlín.
El llamado agente naranja, utilizado por Estados Unidos en la guerra de Vietnam (1964-1975), produjo daños en la herencia genética de miles de personas en las zonas afectadas.
Según la agencia de la Organización de las Naciones Unidas para la infancia, sólo en la antigua base estadunidense de Da Nang hay 16 mil niños con discapacidades, a 35 años de acabada la contienda. La foto de Nguyen Thi Ly, explicó Wulff, es una llamada contra el olvido de esa catástrofe.
El segundo premio fue para el iraní Mayid Aeedi por una foto en la que se ve a la pequeña Mina, de seis años, jugando con la mano postiza del hermano de una amiga.
GMB Akash, de Bangladesh, ganó el tercer lugar al documentar la situación de las pequeñas que son explotadas sexualmente en su país, donde las niñas toman esteroides perjudiciales para la salud para parecer más grandes y más atractivas, explicó UNICEF.
Los niños migrantes de América Latina y el Caribe están expuestos a riesgos como abusos, explotación y violación de sus derechos, advirtieron especialistas del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
De acuerdo con los expertos Rut Feuk, Nadine Oerrault y Enrique Delamónicar, millones de menores están sufriendo “severas restricciones a sus derechos humanos debido a sus condiciones de migrantes o la de sus padres”.
El reporte, divulgado por la oficina en Santiago de la Unicef, indicó que la magnitud del problema se refleja en que cerca de seis millones de latinoamericanos han migrado dentro de la región y alrededor de 25 millones lo han hecho a Estados Unidos o Europa.
De acuerdo con cálculos de los especialistas de la Unicef, uno de cada cinco migrantes es un niño o adolescente, que puede estar expuesto a abusos, aunque su desplazamiento a otros lugares también trae algunos beneficios.
Los expertos afirmaron que las políticas migratorias restrictivas, así como la xenofobia, la discriminación y el tráfico de personas, “son algunos de los riesgos” a los que están expuestos los niños y niñas que dejan sus países de origen.
Los autores explicaron que la migración afecta a los niños de diferentes maneras durante su ciclo de vida, ya sea al migrar solos o junto a sus padres, así como si son abandonados por uno o sus dos progenitores.
En 2007, la fusión de las nieves del Himalaya incrementaron el caudal del río Brahmaputra. Las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río afectaron a 7,5 millones de bengalíes, que tuvieron que desplazarse de sus casas. La crisis alimentaria que vive Bangladesh se agudizó. Según datos de UNICEF, a finales de 2008, las familias gastaban dos terceras partes de sus ingresos en alimentos. Casi un 60% de ellas carece de los alimentos necesarios.
Cerca de los límites de lo que se considera emergencia alimentaria, la situación de la infancia en Bangladesh está marcada por la necesidad de trabajar. El 56% de los menores de 18 años viven con menos de un dólar al día, por debajo del umbral internacional de la pobreza. En el séptimo país más poblado del mundo, el 44% de la población total es menor de edad. El trabajo infantil está completamente normalizado, es el 12% de la mano de obra total. En su mayoría, la infancia trabajadora bengalí se dedica a la agricultura, trabaja en las fábricas de textiles, como servicio doméstico, o en la venta callejera, aunque no es infrecuente que se emplee en minas y otras actividades que ponen en peligro su salud. Las redes de trata, que envían a muchas niñas bengalíes a “aldeas de solteros” en India, es la cara más dramática de la explotación infantil, si bien las organizaciones de niños trabajadores exigen que los organismos dejen de meter en el mismo saco el trabajo y las peores formas de explotación.
Pese a que el trabajo infantil es un factor importante para la economía de Bangladesh, que creció a un ritmo del 5% anual desde 1990, el empleo de mano de obra menor de edad no está normativizado. En 1992 Bangladesh prohibió el trabajo infantil. Su gobierno ratificó en 2001 el convenio 182 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) Sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación y aceptó guiarse por las recomendaciones abolicionistas de la comunidad internacional. No se conocen cuáles son las cifras de niños que trabajan en Bangladesh.
Los datos oficiales reconocen que hay entre seis y siete millones, aunque consultores internacionales de Naciones Unidas estiman que hay más de 13 millones buscándose la vida y cobrando por ello sueldos de 700 takas (10 dólares) por mes, mientras que un trabajador adulto cobra hasta 5.000 por el mismo empleo. Frente a la postura por la erradicación de OIT y UNICEF, las asociaciones de niños trabajadores piden que se establezca una legislación para que la infancia trabajadora tenga derechos laborales reconocidos, y que se cumpla su derecho a una educación, a alimentarse, y el derecho a una vivienda digna.
La representante de UNICEF en Haití, Francoise Gruloos, calificó de preocupante el trafico de niños luego del terremoto, pese a que aún es imposible cuantificar el número de pequeños sacados del país.
"Existen muchos movimientos de niños, es muy preocupante, porque hay personas que olvidan que el niño tiene papá, mamá o ambos", expresó la funcionaria a Prensa Latina.
Hay padres hoy buscando a sus hijos y tal vez estos están fuera del país, precisó Gruloos.
De acuerdo con la experta de la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), desde antes del terremoto, el norte de Haití era una ruta utilizada por contrabandistas para el tráfico de menores de edad, zona por donde salían unos dos mil 500 infantes al año.
Después del sismo ese número creció, lo que aún no se dispone de cifras, aseguró.
Gruloos recordó que al momento del terremoto -el 12 de enero a las 4:52 de la tarde- las familias estaban dispersas, y muchos de los niños no estaban acompañados de sus padres.
De manera que esa separación, que muchos pensaron sería por un breve espacio de tiempo, sólo instantes, para ir a buscar un producto al mercado o realizar determinada gestión, se convirtió en un prolongado distanciamiento, marcado por el sismo.
Un gran número de niños víctimas de la catástrofe fueron llevados solos a los hospitales para ser atendidos de urgencia, sin conocimiento de sus padres, mientras no pocos adultos ingresados durante la emergencia desconocían el paradero de sus hijos.
Señaló la funcionaria que el sistema establecido por UNICEF en coordinación con otras agrupaciones para viabilizar los reencuentros de familiares arroja resultados pese a transcurrir más de un mes de la tragedia.
"Se producen encuentros muy emocionantes, sobre todo de niños hospitalizados que eran desesperadamente buscados por sus padres", indicó.
Otra problemática presente es la de los huérfanos, que de acuerdo con la experta también contempla a pequeños que antes del terremoto habían sido entregados a orfanatos por sus padres al carecer de condiciones para cuidarlos.
Previo al sismo había unos 50 mil pequeños sin familia, sin embargo sumaban 300 mil los confiados a orfelinatos por sus progenitores.
"Pero fue a causa de la pobreza que los padres los dejaron, no por falta de amor, todo lo contrario, los dejaron en instituciones benéficas para que fueran atendidos, les dieran comida, esa era la situación", indicó la funcionaria.
Especialistas de UNICEF concluyeron un censo en días recientes en todo el país e identificaron 415 orfelinatos, pero muchos de ellos están en una situación muy precaria o quedaron destruidos. Tales instituciones fueron siempre blanco de acción de los contrabandistas.
Este jueves podrían quedar en libertad dos estadounidenses que permanecen detenidas aquí por intentar llevarse 33 niños vía República Dominicana, según anunciaron sus abogados.
Laura Silsby y Charisa Coulter son las últimas de los 10 miembros de un grupo misionero bautista que permanecían bajo custodia de los haitianos por el secuestro de los pequeños.
El 20 de noviembre se celebra en todo el mundo el Día Universal del niño y el 20º aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño. Aunque los progresos alcanzados en estos últimos años son un motivo ce celebración, aún queda mucho por hacer. Días como el 20 de noviembre sirven para recordar que los derechos de la infancia están ratificados pero no garantizados.
El 20 de noviembre se celebra en todo el mundo el Día Universal de la Infancia y el aniversario de la entrada en vigor de la Convención sobre los Derechos del Niño.
Ratificada en 1989 por 192 países, la Convención sobre los Derechos del Niño supuso un hito, pues desde su aprobación la infancia es considerada, no como objeto de protección, sino como sujeto de pleno derecho. Un enfoque de desarrollo basado en los derechos de la infancia contribuye a que se produzcan las transformaciones sociales, económicas y jurídicas necesarias para hacer del mundo un lugar más justo y habitable.
Sin embargo, la Convención sobre los Derechos del Niño sigue siendo un documento insuficientemente conocido y los derechos que recoge aún distan mucho de convertirse en realidad en numerosos rincones del planeta. Días como el 20 de noviembre sirven para recordar que los derechos de la infancia están ratificados pero no garantizados.
Desgraciadamente se siguen violando diariamente los derechos de millones de niños y niñas en todos los países del mundo, y son muchos los retos que quedan hoy día y que se reflejan en estas cifras:
¤ Casi 24.000 menores de cinco años siguen muriendo todos los días.
¤ Se calcula que 150 millones de niños de 5 a 14 años son víctimas del trabajo infantil.
¤Solo la mitad de los adolescentes del mundo en desarrollo asisten a la escuela secundaria.
¤ A más de 50 millones de niños y niñas no se les inscribe al nacer, condenándolos a permanecer invisibles para el mundo.
¤ Más de 1.000 millones de niños viven en países o territorios afectados por conflictos armados.
¤ Más de 4 de cada 5 niños del mundo viven en países donde la brecha entre ricos y pobres es cada vez mayor, lo que demuestra el hecho de que alcanzar los derechos de la infancia es, en gran parte, una cuestión de equidad y justicia social.
La música de Francia, España y Cuba se hermanarán hoy en La Habana en el concierto benéfico Escuelas contra huracanes, una iniciativa de la UNICEF y el cantautor cubano Raúl Paz.
El teatro Karl Marx, con capacidad para cinco mil espectadores, acogerá a los ocho integrantes del proyecto que contribuirá a la recuperación de centros escolares dañados en la isla en 2008 por el paso de tres huracanes.
El autor de Buena suerte reunirá en el escenario a cuatro artistas franceses, Florent Pagny, Yannick Noah, Jehro y MC Soolar, el cantaor español Antonio Carmona, ex líder del grupo Ketama, y los cubanos X Alfonso y Ernán López-Nussa.
La fecha escogida coincide con el vigésimo aniversario de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño.
Paz adelantó a la prensa que la velada se prevé larga, como la del primer concierto de este tipo celebrado en mayo último en Francia. Creíamos que sería una hora y media y se extendió casi tres horas, dijo.
Será una gran fiesta de solidaridad y amistad por Cuba, una gran familia de músicos con un sentimiento común, afirmó en reciente diálogo con la prensa.
Los artistas invitados llegaron a esta capital el miércoles último e hicieron un recorrido por Pinar del Río, una de las zonas más afectadas por los huracanes Gustav, Ike y Paloma, que causaron pérdidas en la isla por más de 10 mil millones de dólares.
Pudimos ver como las personas se levantaron y se dieron la mano después del desastre. Si ellos pudieron hacerlo, nosotros estamos en el deber de ayudarlos con el arte, declaró a Prensa Latina Florent Pagny.
De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en 2007, 60 por ciento de las muertes por restos explosivos de guerra fueron menores de edad, de los cuales el 49 por ciento fueron niños y el 12 por ciento niñas, ya que confunden los explosivos con juguetes o entran en campos minados sin estar conscientes del peligro que corren.
Entre las posibles lesiones debidas a esos artefactos figuran la pérdida de brazos o piernas, o de la vista o la audición. Las víctimas pueden sufrir discapacidad permanente, lo que significa que requieren atención inmediata y apoyo a largo plazo.
También se debe tomar en cuenta que una persona que haya perdido sus piernas a corta edad deberá cambiar su prótesis aproximadamente 25 veces a lo largo de su vida, lo cual tendrá un costo aproximado de 3 mil dólares, sin embargo, la población afectada carece de atención médica o servicios de rehabilitación.
La eliminación de las minas terrestres y los restos explosivos de guerra, así como el aumento de la capacidad de los países para satisfacer las necesidades de las víctimas y ayudarles a reintegrarse en la sociedad, son condiciones imprescindibles para que niñas y niñas de los países afectados puedan disfrutar de un desarrollo pleno, señala el boletín difundido por UNICEF.
Dichos artefactos representaban una mortífera amenaza en más de 70 países y entre los más afectados, se encuentra Afganistán, Angola, Bosnia y Herzegovina, Camboya, Rwanda, Yemen, y, en América Latina, Colombia.
Durante 2008, en Colombia las minas antipersonales cobraron dos víctimas diarias, país donde más aumenta el número de afectados por estas armas cada año, según datos difundidos hoy en Bogotá con motivo del Día Internacional para la Sensibilización sobre Minas Antipersonales.
Las minas terrestres y otros restos explosivos de guerra también constituyen peligrosos obstáculos para el desarrollo de la vida de las comunidades, ya que las y los pobladores corren peligro al dirigirse a sus hogares, a la escuela o a los establecimientos donde reciben servicios sanitarios o sociales, recalcó hoy UNICEF con motivo del Día Internacional de información sobre el peligro de las minas y de asistencia para las actividades relativas a las minas.
Entre los avances internacionales que se encuentra el Tratado de Ottawa, firmado en 1997, en él se prohíbe usar, desarrollar, fabricar, almacenar o comerciar minas antipersonales. Aunque lamentablemente los países más grandes que siguen fabricándolos se han negado a ratificar el tratado, éstos son China, India, Estados Unidos, Rusia y 42 países más.
UNICEF aboga contra las minas terrestres y otras armas de efecto indiscriminado y fomenta la firma, ratificación y aplicación del Tratado de prohibición total de las minas antipersonal, la Convención sobre Municiones en Racimo y otros tratados.