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28 noviembre 2010

Latinoamérica: El futuro depende de la reflexión sobre el pasado




“Soñar es necesario, pero con la condición
de creer seriamente en nuestro sueño,
de examinar con atención la vida real,
de confrontar nuestras observaciones con nuestro sueño,
de realizar escrupulosamente nuestra fantasía.”

V. I. LENIN


Despedimos casi el primer decenio del siglo XXI con una coincidencia histórica: el año 2010, al mismo tiempo que señala el bicentenario de la independencia en Latinoamérica, completa la primera década de un particular momento político en el continente. El inicio —podríamos prever— de una nueva y definitiva emancipación.

“Luchas, poder, victorias democráticas, hegemonías plebeyas son conceptos que resumen las tendencias de la vida política del continente latinoamericano durante la última década. Pese a las marchas y contramarchas, no habíamos vivido una experiencia política con esas características y con una extensión territorial como la de este período”.1

Durante el siglo que nos precede, las estrategias históricas de la izquierda continental encontraron tropiezos que las fueron aislando, desmovilizando o reubicando en otros bloques. Aun cuando contaron en un momento luminoso con fuerzas alentadoras en su liderazgo —que condujeron a experiencias de profunda significación política como la Revolución Cubana, el gobierno de Salvador Allende e incluso el posterior ascenso de proyectos basados en presupuestos participativos, como el alumbramiento de Porto Alegre o la construcción del poder local en Chiapas—, la propia fragmentación de las fuerzas políticas y sociales que las posibilitaron contribuyó a la dispersión de una estrategia común. En otras palabras, crecieron huérfanas de un proceso de acumulación, reflexión y síntesis que las guiara.




No es de extrañar, entonces, que la urgencia de rescatar la praxis intelectual del lado de los procesos sea un reclamo constante en el actual panorama. En estos últimos días de noviembre, Casa de las Américas reunió en La Habana más de una decena de cientistas sociales, economistas, profesionales de los medios de comunicación de distintos países de la región, bajo una convocatoria: La América Latina y el Caribe entre la independencia de las metrópolis y la integración emancipatoria. La mayoría de las reflexiones advirtieron que el análisis de los procesos emancipadores actuales no puede ser hecho al margen del análisis del imperio. No obstante, aun cuando la decadencia irreversible del modelo capitalista —planteada no ya por sus opositores, sino por sus propios think tanks— haya sido un punto de partida, como es habitual en estos debates, un espíritu de trascender las frecuentes posiciones defensivas primó en la sala Che Guevara de la institución, una de las primeras fundadas al triunfo revolucionario de 1959. Los encuentros, especialmente sus momentos más encendidos, apelaron más bien a nuestros propios recursos: las reservas culturales de los pueblos del continente. “Si no ganamos la batalla del imaginario, estamos construyendo sobre suelo suave”, dijo la historiadora venezolana Carmen Bohórquez.

El propio debate implicaba así una descolonización de la propia reflexión sobre el Bicentenario: más que una conmemoración de un momento histórico, los intelectuales atendieron a sus significaciones actuales, a las lecciones de un proceso de 200 años que nos pueden hoy alumbrar en el nuevo intento. “No estamos conmemorando una fecha, sino un proceso”, advirtió el historiador y politólogo cubano Fernando Martínez Heredia.

Hace poco más de 50 años, la izquierda continental esperaba grandes insurrecciones armadas que llevaran a los pueblos al socialismo. Hoy resulta imprescindible la reconquista de la democracia popular y la consagración de autonomías al margen de los procesos neoliberales. Aun cuando la conformación de un sujeto continental sea solo un vitral de intentos —si bien cristales enmarcados por la misma madera, todavía de colores distintos—, esta estrategia de la izquierda merece ser atendida, pensada y vivida. Quizá al cabo de dos siglos, estemos solo en el inicio de un largo proceso emancipador. Dependerá no ya de un Hidalgo, o un nuevo Bolívar, o un Martí, sino del avance armónico de la sociedad movilizada y la iniciativa de sus gobiernos.

Sea, pues, la conmemoración del Bicentenario en América Latina —otros, podrán tener la suya— un catalejo por donde acercarnos a este momento político continental que ya transpira su primera década. Un ojo que descanse, pues le toca el reposo para atender sus antecedentes históricos, las lecciones de las continuas conquistas y derrotas, las antiguas estrategias fallidas y los actuales agujeros por donde pueda emerger “el topo”. Solo así, el ojo que vigila podrá hacerlo sin ingenuidades, desde la plena conciencia de los límites y las posibilidades del nuevo movimiento de emancipación.

1 Álvaro García Linera. Presentación del libro El nuevo topo, los caminos de la izquierda latinoamericana, de Emir Sader. Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2009.

Daniela Grass y Victoria Hernández

Fuente y fotos: La Jiribilla


27 setiembre 2010

28 de Setiembre: “Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe”




Este 28 de setiembre, se conmemora - una vez más - el Día por la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe.

Nuestro país cuenta con las mejores condiciones para garantizar el derecho a decidir de cada mujer y su pareja sobre cuántos hijos tener, cuándo y qué tipo de familia constituir. Existen compromisos políticos asumidos públicamente para dar solución a la problemática del aborto ilegal y clandestino y el 63% de la ciudadanía uruguaya está a favor de aprobarse una ley que despenalice el aborto por sola voluntad de la mujer hasta las 12 semanas de gestación, saldando así una deuda histórica del sistema político con los derechos de las mujeres uruguayas.

A 217 días de la instalación del nuevo Parlamento seguimos esperando ese cambio. Desde hace 25 años, la lucha del movimiento de mujeres junto con otros actores sociales permitió visibilizar una realidad – la del aborto clandestino e inseguro - de la que se tenía conocimiento pero poco o nada se hablaba. El debate social ha permitido construir consensos para encontrar respuestas a la injusta situación por la que deben transitar las mujeres.

La ley que penaliza la práctica del aborto en Uruguay tiene más de 70 años de existencia (ley 9763, de 1938). Tipifica el aborto como un delito en el Código Penal y como es de público conocimiento, no ha evitado ni reducido su práctica, sólo la ha hecho clandestina e insegura, obligando a las mujeres a tratar de “acceder” al misoprostol en el mercado negro o a realizarse un aborto quirúrgico en clínicas clandestinas. Sin apoyo, sin control sanitario, sin respaldo legal.

Por eso exigimos una ley acorde al siglo XXI, una ley que respete el derecho a decidir de las mujeres y sus parejas y genere las condiciones para que cada niño y niña que nazca sea deseado, querido, esperado, atendido y cuidado con la responsabilidad que requiere. Una ley que promueva maternidades y paternidades libres y comprometidas. Que reconozca en las mujeres sujetos éticos no tutelables y con derecho a gozar de una ciudadanía plena.

Quienes bregamos día a día por la construcción de una sociedad justa, inclusiva donde la igualdad de oportunidades genere una distribución equitativa de los beneficios del bienestar y del desarrollo para toda la población sin discriminaciones, demandamos la urgente aprobación de la ley que despenalice y legalice la práctica del aborto y su inmediata implementación en el Sistema Nacional Integrado de Salud.

Los costos de la demora lo pagan las mujeres, particularmente aquellas que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad. Por cada día que el sistema político dilata la resolución de cambiar la ley, 72 mujeres se ven obligadas a transitar por la inseguridad, la angustia y el estigma de la clandestinidad. Aún y a pesar de la penalización del aborto en nuestro país, cada veinte minutos una mujer uruguaya transita por un aborto clandestino.

Porque es una cuestión de derechos, es una cuestión de democracia. Porque son tus derechos, hacelos valer!

Enviado por Hacelos Valer


11 mayo 2010

Cumbre de los Pueblos Enlazando Alternativas 4 (Madrid, 14-18 Mayo 2010)




Convocatoria


En mayo del 2010, bajo la presidencia española de la Unión Europea, en la ciudad de Madrid se reunirán los Presidentes y Jefes de Estado de la Unión Europea, América Latina y Caribe. El “Viejo Continente”, reconvertido hoy en la Europa del capital y la guerra buscará en esta nueva Cumbre impulsar políticas y mecanismos para favorecer el capital financiero y las grandes corporaciones transnacionales, a través del saqueo de los recursos naturales y la privatización de los servicios públicos disfrazados de promesas de desarrollo. Esta Cumbre se celebrará bajo los efectos de una crisis financiera, económica, medio ambiental y social que ha provocado en Europa más paro y precariedad y en América Latina más pobreza y exclusión social.

En Europa, los movimientos sociales y organizaciones asisten a un avance progresivo de las derechas, y a un ataque cada vez más contundente y agresivo al conjunto de los derechos y de las conquistas laborales, económicas, políticas, sociales, culturales y medioambientales. La reciente aprobación del Tratado de Lisboa —de manera antidemocrática al haber negado la participación directa de la población— favorecerá, entre otros elementos, los intereses de las transnacionales a través de los acuerdos de libre comercio y la liberalización de las inversiones, perjudicando los derechos de los pueblos y el medio ambiente. La Europa fortaleza, militarizada, xenófoba, inhumana, con menos servicios públicos y más privatizaciones no es nuestra Europa. A esa Europa del capital, la guerra y sus crisis oponemos la solidaridad entre los pueblos.

En América Latina y el Caribe, las resistencias de los movimientos sociales continúan desarrollándose, y al lado de algunos gobiernos latinoamericanos luchan por defender su soberanía y llevar a cabo, no sin dificultades y contradicciones, nuevos proyectos políticos de cambio social. Estos esfuerzos son atacados con acciones criminales como el golpe de Estado en Honduras, una amenaza objetiva para todo el continente. Asi como la llegada de Barack Obama no ha supuesto un cambio de política de Estados Unidos para la región — como lo muestra la instalación de bases militares en Colombia —, de la misma manera y coincidiendo con el aniversario del bicentario de las independencias, la Unión Europea ataca los procesos de integración regional, usando como buque insignia al gobierno español y sus transnacionales. Disfrazadas de cooperación y desarrollo con los tratados de libre comercio, las nuevas carabelas de la reconquista buscan consolidar su dominio en la región.

La Red Biregional Europa América Latina y Caribe « Enlazando Alternativas » se moviliza por cuarta vez en la construcción de un espacio político biregional. Como lo hicimos en Guadalajara, México (2004), Viena, Austria (2006) y Lima, Perú (2008). La Cumbre Alternativa de los Pueblos, Enlazando Alternativas 4, a realizarse del 14 al 18 de mayo del 2010, servirá para fortalecer nuevas convergencias solidarias entre nuestros pueblos, las resistencias populares emergentes y para construir un espacio político y de movilización biregional, a pesar de la criminalización de los movimientos sociales.

Llamamos a todas las redes sociales, sindicales, fuerzas políticas y movimientos de la sociedad civil a sumarse al proceso de preparación y participar en Madrid en la Cumbre Alternativa de los Pueblos, Enlazando Alternativas 4, en defensa de la soberanía de los pueblos, los derechos humanos, la democracia participativa, los derechos sindicales, de las mujeres, de los pueblos indígenas, la justicia social, la defensa del medio ambiente, contra el cambio climático y la paz, donde quiera que sea.

No somos invisibles, lo hemos demostrado. Decía Gandhi “Primero te ignoran, luego se ríen de ti, luego luchan contra ti. Y después tú ganas”

Están luchando contra nosotras y nosotros.

Fuente: Enlazando Alternativas


26 abril 2010

Canto de todos




FESTIVAL LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE
27 al 29 de ABRIL
ASUNCION DEL PARAGUAY


Participan:

Larbanois & Carrero (URUGUAY)
Vicente Feliú (CUBA)
Luis Enrique Mejía Godoy (NICARAGUA)
Cecilia Todd (VENEZUELA)
Ricardo Flecha (PARAGUAY)
Francisco Villa (CHILE)
Pedro Munhoz (BRASIL)
Gabriel Sequeira (ARGENTINA)
Dúo Blanco y Negro (BOLIVIA)
Red Ecuatoriana de Trovadores (ECUADOR)


El Festival tendrá lugar en Asunción los días 27, 28 y 29 de abril. En el mismo se llevará a cabo un Conversatorio sobre "La canción en los nuevos tiempos de Nuestra América" y dos noches de Festival en la Plaza de la Democracia de Asunción, Paraguay.

Es organizado por la Secretaría Nacional de Cultura de Paraguay y el Ministerio de Cultura de Ecuador con los auspicios del Alba Cultural y el Fondo Alba.

Cuenta además con el apoyo de Itaipú Binacional y la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia de la República.

El objetivo fundamental es la celebración de la integración de nuestros pueblos, respetando la diversidad cultural de los mismos.


17 marzo 2010

Las perspectivas de la integración





Dadas las nuevas condiciones de la división internacional del trabajo nadie cuestiona seriamente la necesidad de conformar bloques de países con suficiente entidad de manera que se facilite sobrevivir en la selva de un capitalismo neoliberal que sigue tan campante a pesar de la crisis mundial e impida que se perpetúe, en condiciones aún más onerosas, la dependencia histórica de la periferia pobre del planeta.

En Latinoamérica y el Caribe este proceso presenta dos grandes alternativas diametralmente opuestas. La Asociación para el Libre Comercio de las Américas –el ALCA- una iniciativa de los Estados Unidos que va mucho más allá de un comercio sin fronteras desde Alaska a Tierra del Fuego y supone de hecho la disolución de las entidades nacionales al sur del Río Grande bajo la supremacía de Washington. Esta fórmula comprende la renuncia a todo proyecto desarrollista, la sustitución de la industria nacional por las “maquilas”, la producción de mercancías de escaso valor agregado, la vuelta a la condición de simples economías extractivas, el desplazamiento de muchas decisiones claves de las instancias legislativas nacionales a organismos controlados de hecho por las multinacionales y la proliferación de bases militares de los Estados Unidos (o la OTAN, como ya se ha sugerido) que aseguren el control de la región. En síntesis, dicha “integración” –que tras el fracaso del ALCA avanza a través de los Tratados de Libre Comercio (TLC)- significa ni más ni menos que elevar la dependencia tradicional a formas más perfeccionadas, una edición corregida y aumentada del colonialismo clásico.

Esta “integración” tiene, evidentemente, la finalidad de recuperar el terreno perdido por Estados Unidos frente a los inversores de Europa y Asia que ahora compiten con ellos por mercados, materias primas y zonas de influencia. No es por azar que los europeos propongan sus propios TLC´s y chinos, rusos y japoneses procedan en la misma dirección.

En sentido contrario se impulsa la integración de los países latinoamericanos y del Caribe a través de mecanismos que afirmen la independencia frente a los Estados Unidos. El mercado común del sur –MERCOSUR- intenta constituir una barrera para defender el trabajo nacional. El Banco del Sur pone fin al dominio de las entidades financieras internacionales (FMI, BM, OMC, etc.). Petrosur funciona como una iniciativa que garantice autonomía en el manejo de los recursos energéticos. El Grupo de Río constituye una alternativa ante la crisis insalvable de la OEA, más ahora que se ha decidido crear un mecanismo de coordinación sin la presencia de Estados Unidos y Canadá. La construcción de grandes obras de infraestructura asegura un vínculo físico efectivo entre sus miembros (siempre se construyó la infraestructura en armonía con la condición colonial: mirando hacia las metrópolis; ignorando al vecino inmediato). Los proyectos educativos, culturales y de comunicación son un instrumento clave para fortalecer la identidad propia. El Consejo de Seguridad Regional puede llegar a ser el reemplazo ideal del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) anulado cuando Washington apoyó al Reino Unido en el conflicto de las islas Malvinas.

Si estas iniciativas prosperan, no sería extraño que fuerzas regionales intervinieran, por ejemplo, al lado de Argentina en un nuevo conflicto con los británicos y en contrapeso a la IV flota que ya navega en el Atlántico. También es posible que, en un momento dado, todos estos países se decidieran conjuntamente a no pagar una deuda externa que ya han cancelado con creces. Una moneda propia rompería el monopolio del dólar. Sistemas educativos comunes, empresas de telecomunicaciones compartidas mediante sus propios satélites y otras del mismo tipo, darían a esta integración – a mediano y largo plazo- la posibilidad no solo de romper los lazos de la dependencia sino la oportunidad de salir de la pobreza.

Como todo proceso de integración, el de latinoamericanos y caribeños tiene fortalezas y debilidades que imponen períodos más o menos prolongados para solidificarse. La Unión Europea ha necesitado casi medio siglo para alcanzar una estabilidad suficiente y aún tiene grandes retos para consolidarse, como los problemas del euro o su ampliación, por ejemplo.

Los dos proyectos de integración mantienen de hecho un pulso enconado. El golpe militar en Honduras y la victoria de la derecha neoliberal en Chile refuerzan sin duda la estrategia estadounidense. En la misma dirección deben interpretarse los esfuerzos denodados de Washington por debilitar el ALBA porque reúne a los gobiernos vanguardia en el proceso de integración. Como expresión de esta estrategia desestabilizadora no deben excluirse nuevos golpes de estado o guerras destinadas a derribar gobiernos populares como el de Venezuela.

Sepultada la iniciativa del ALCA se la reemplaza por tratados de libre comercio y la formación del llamado “eje Pacífico” que incluye Chile, Perú, Colombia, Panamá, Costa Rica, Honduras y México. Un “eje” sumiso a los Estados Unidos que espera ampliarse con los esperados triunfos de la derecha en Brasil y Argentina debilitando al “eje Atlántico” y abriendo la posibilidad de someter a los nacionalismos díscolos de Ecuador, Venezuela, Bolivia y, naturalmente, conseguir aislar de nuevo a Cuba, la eterna piedra en el zapato del imperio. A los estrategas estadounidenses preocupa mucho la suerte de Brasil. Y está por comprobarse si aún en el caso de una victoria de la derecha el país cambiaría substancialmente su aspiración a potencia regional autónoma y en consecuencia, de obstáculo a la expansión gringa en la región. Tampoco debe darse mucho crédito a la campaña mundial de los medios de comunicación (ya se sabe en manos de quien están) que dan por inminente la caída de Chávez y el principio de una cadena de derrotas del “populismo” que volverían las cosas a su “cauce normal”. Por supuesto, tampoco faltan los pronósticos recurrentes en el último medio siglo que dan a la Revolución cubana en sus últimos estertores.

La iniciativa de integración latinoamericana y caribeña presenta avances considerables pero al mismo tiempo enfrenta desafíos enormes. En la búsqueda de su soberanía e independencia real estos países han ganado batallas muy significativas pero en manera alguna puede darse la guerra por terminada. El núcleo principal de este proyecto es el desarrollismo nacionalista, esta vez impulsado por movimientos populares a diferencia del populismo clásico que siempre estuvo bajo la hegemonía de sectores de la misma burguesía criolla. Por su parte las oligarquías criollas apuestan por la “integración” con su aliado tradicional, entre otros motivos porque una integración basada en proyectos desarrollistas supone necesariamente el fin de su mundo de privilegios. Por su parte, la estrategia estadounidense tampoco las tiene todas consigo. Sus aliados en el continente son minorías sociales que solo se mantienen en el poder por medio de la violencia, el engaño o aprovechando la debilidad de las fuerzas populares tras dictaduras sangrientas (como en Chile, por ejemplo).

Mientras los promotores de la integración se distinguen por su origen democrático incuestionable, los amigos de Washington constituyen una legión de impresentables: Calderón gobierna gracias al robo de las elecciones; Lobo es fruto del golpe militar; Uribe arrastra el baldón de la violencia y el fraude electoral; Alan García es un personaje sin principios e igualmente manchado por la guerra sucia como Uribe, y Piñera, pupilo de Pinochet y furioso neoliberal, promete recoger el legado de Uribe. No menos impresentables son los personajes derrotados en las urnas por los movimientos populares, que aguardan su segunda oportunidad. La guerra social continúa y la integración regional es una de sus batallas decisivas.

Juan Diego García

Fuente: Argenpress


28 agosto 2009

Mujer: El costo de trabajar afuera y adentro





La incorporación “masiva e irreversible” de las mujeres de América Latina y el Caribe a la fuerza laboral, ha puesto en evidencia el desafío de abordar un cambio de paradigma en la relación entre el trabajo y la vida familiar como requisito para tener sociedades más igualitarias y economías más productivas, destacó un informe conjunto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

“En la actualidad, hay más de 100 millones de mujeres insertas en el mercado laboral de la región, lo que constituye un nivel inédito”, destaca el primer informe sobre Trabajo y Familia: hacia nuevas formas de conciliación con corresponsabilidad social elaborado para la región latinoamericana y caribeña.

El documento argumenta que la conciliación entre vida familiar o personal y vida laboral, constituye “uno de los mayores retos de nuestro tiempo”, ya que “se trata de una dimensión fundamental para promover la igualdad y combatir la pobreza desde el mundo del trabajo”.

Las tensiones entre trabajo y familia “están generando altos costos para las mujeres, para las personas que requieren de cuidados, y también para el crecimiento económico de los países, el buen funcionamiento del mercado de trabajo y la productividad de las empresas”.

El informe aporta datos según los cuales un 53 por ciento de las mujeres de América Latina y el Caribe están incorporadas ahora al mercado de trabajo, una proporción que se empina hasta 70 por ciento al considerar a las mujeres entre 20 y 40 años, un avance que “ha tenido efectos importantes en la generación de riqueza de los países, el bienestar de los hogares y la disminución de la pobreza”.

“Hoy las mujeres comparten con los hombres el tiempo de trabajo remunerado, pero no se ha generado un proceso de cambio similar en la redistribución de la carga de tareas domésticas. Tampoco se ha producido un aumento significativo en la provisión de servicios públicos en apoyo a estas tareas; ni se ha logrado reorganizar la vida social”, agrega el informe.

Las tensiones entre vida laboral y familiar generan problemas de rendimiento, compromiso y estabilidad en los puestos de trabajo, detienen el progreso en materia de igualdad de género, y afectan la calidad de vida de las personas y de su entorno, lo cual redunda en un desaprovechamiento de la fuerza laboral.

El informe dice que la incorporación de las mujeres al trabajo ha puesto al descubierto la existencia de una rigidez en los papeles de género, la desvalorización de las labores domésticas y la percepción de que el cuidado familiar y del hogar debe ser asumido por las mujeres.

También destaca que las tensiones entre trabajo y familia y sus efectos sobre las perspectivas laborales de las mujeres, ponen sobre la mesa de discusión la “cuestionable calidad” de los empleos disponibles para muchas mujeres que se ven forzadas a trabajar en la economía informal, o el que sus ingresos en trabajos remunerados sean 70 por ciento de los que reciben los hombres.

El informe de la OIT y del PNUD propone buscar fórmulas de conciliación de la vida laboral y familiar “con corresponsabilidad social, es decir que las tareas de cuidado sean compartidas entre hombres y mujeres, pero también entre el Estado, el mercado y las familias, así como por la sociedad en general”.

Las dos agencias de Naciones Unidas proponen una serie de estrategias públicas y áreas de intervención, tanto legales como políticas y administrativas, que deberían ser emprendidas mediante acciones por parte del Estado, las empresas, los sindicatos, los individuos y diversas organizaciones sociales.

El estudio también registra buenas prácticas en este campo, iniciativas gubernamentales, desde las empresas y desde el sector sindical, y destaca el importante papel de la negociación colectiva.

“Pensar que el cuidado y el trabajo en el hogar es un asunto que compete sólo a las mujeres ha impedido que mejore su calidad de vida”, dice el informe y plantea que “el cuidado humano también es una responsabilidad de los hombres”.

Fuente: Artemisa