El voto es a la vez derecho y deber. Yo quiero ejercerlo.... y vos???
Campaña por el voto en el exterior
Esquina por la alegría
"Hoy más que nunca la alegría es un artículo de primera necesidad, tan urgente como el agua o el aire. Pero nadie nos va a regalar ese derecho de todos; .... es preciso pelearlo...."
Eduardo Galeano
Esquina por Verdad y Justicia
Coordinadora Nacional por la Nulidad de la Ley de Caducidad
Nunca más terrorismo de estado
Esquina contra la violencia de género
Esquina contra el bloqueo
Esquina por la libertad de los 5
Esquina contra la pornografía infantil
Esquina Víctor Jara
Esquina contra la vergüenza
Ningún ser humano es ilegal
Hacelos valer
Campaña por nuestros derechos sexuales y reproductivos
Esquina contra la directiva del horror
PIT-CNT
Escritores por la Tierra
Foro social mundial de las migraciones
Esquina por la Paz
Esquina por la aparición de Julio López
Esquina Bertold Bretch
Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
Hemos perdido la capacidad de asombro, o nos gusta “comernos la pastilla”?
Las personas tenemos "memoria corta” cuando se trata de recordar el recorrido de nuestros políticos. Hay varios de ellos que tienen una historia no del todo transparente y que inclusive han sido apartados en su momento del grupo al que pertenecían o pertenecen. Hoy ocupan cargos más o menos importantes en el gobierno. Mi pregunta es; que méritos se tienen en cuenta cuando estas personas se escogen para ser agregados a la lista de candidatos? Quién controla ese tipo de elecciones?, es ese pasado oscuro lo que los habilita para ocupar ciertos cargos?
El caso, por ejemplo, de un personaje bastante soso dentro del MPP, como lo es Víctor Semproni, que no ha tenido un papel demasiado trascendente y parece estar siempre semi escondido detrás de algún otro personaje más importante que él, acatando lo que le toque acatar, desde apoyar el veto de Tabaré a la ley de salud reproductiva, o ser el “macaco” de Mujica anunciando que no va a votar a favor de la Ley Interpretativa de la Ley de Caducidad, convirtiéndose de buenas a primeras en una figura con más poder de decisión que el Plenario Nacional del FA. Qué se puede esperar de uno de los fieles seguidores de esta nueva “secta política” que sigue al presidente y su círculo inmediato sin importar los disparates que estos hagan o digan?, esos fieles que justifican su proceder con frases del estilo de “no cuestiono a mi presidente”, “no interrogo a mi presidente”, y que yo resumiría con la frase; “no pienso, piensa mi presidente” . Una especie de “RoboCop” que obedece sin poseer principios o ideas propias, son entes de una fidelidad aparentemente total, pero en la cual no confiaría por razones obvias.
Para refrescar nuestra memoria, les recuerdo que en marzo del 2007, el diputado Semproni proponía la instrucción militar obligatoria al igual que varios legisladores del MPP. No se que es lo que les atrae tanto de los uniformes y los uniformados, pero parece existir un misterio fascinante y recurrente en ese tema.
A fines del año 2008, cuando Tabaré Vázquez vetó la legalización del aborto (hecho que provocó el enojo de un importante sector de la militancia frenteamplista pero que parece actualmente no tener tanta importancia), Fernandez Huidobro y Víctor Sempronivotaron contra la ley sosteniendo el veto presidencial. En ese entonces fueron incapaces de enfrentar a Tabaré para defender los derechos de las mujeres (que entran dentro de los DDHH), cediendo frente a la presión del clero representado por el obispo Cotugno, del Opus Dei, de la derecha clerical de los Lacalle y Larrañaga.
El 15 de febrero Semproni declaraba a Radio el Espectador: "El proyecto que estamos manejando supone derogar (la Ley de Caducidad), es decir, anularla de aquí para adelante; y resolver el problema de los casos que fueron introducidos en la ley a través de dos resoluciones de la Cámara que permitirán que la Justicia investigara los casos en que no lo hizo". Ojo, derogarla, no anularla.
A Montevideo Portal le dijo que planteó una propuesta que incluye un plazo para fijar denuncias por los delitos de la dictadura. "No vamos a seguir 20 años más discutiendo el tema de la caducidad", poniéndole así con total desparpajo fecha de vencimiento a los DDHH. Sin lugar a dudas no todos le damos la misma importancia al tema, a mi entender, quien se sisca en uno de los Derechos Humanos, lo hace en todos. No hay manera de disfrazar eso.
Junto a Gonzalo Mujica (otro de estos personajes), no quieren contrariar al presidente: "Yo personalmente, en una posición que va a tener que ser refrendada por mi grupo, no voto en contra de la opinión de mi presidente, de mi vicepresidente y de mi ex presidente", se le olvidó decir amen. Otra vez como en el 2008 actúa como simple lacayo. Aunque el MPP se comprometió a asegurar los votos en la Cámara de Representantes del Espacio 609, el diputado Víctor Semproni en diálogo desde Perú con LA REPÚBLICA, aseguró que si el Plenario no modifica su postura, él no votará el proyecto. "Lo que no vete el Plenario, lo veta Semproni", advirtió. Subrayó que si Mujica le pide que cambie su decisión, lo analizará.
Hay varios expertos en caer siempre "parados" y hay varios que no quieren que se revuelva mucho el pasado porque no quedarían tan bien “parados". A ese tipo de políticos, obviamente no le interesan los DDHH ni el sentir de la gente. Así todo, esa clase de personas están hoy gobernándonos y pretenden representar la izquierda de nuestro país, comprometidos y casados con los tiranos del terrorismo de estado no saben que hacer para mantenerse bien con ellos y conservar su lugar en la fuerza política que no representan cabalmente.
Podemos realmente asombrarnos de lo que Semproni, Saravia, Curiel, Rosadilla, Huidobro, etc, son capaces de hacer?
Algunos han desarrollado una política que sigue un marcado camino hacia la derecha en varios aspectos y otros le deben el favor de tener un cargo a sus “caudillos” y su único mérito es ser “el as en la manga” para jugadas sucias en contra de la voluntad del pueblo.
Cuando sea el momento de votar y apoyar candidaturas, tratemos de recordar las actitudes de los políticos, no hagamos “borrón y cuenta nueva”, porque en política no sirve a largo plazo, recuerden que “el que nace para pito, nunca llega a corneta”.
Intento correr de prisa por un campo amarillento, siento cada latido del corazón sonar más fuerte, más rápido. Mis piernas blandas se doblan frustrando cada intento de dar un paso, tiemblan, ceden bajo mi peso. Son anclas que no puedo mover, pongo toda mi concentración en ellas, levanto el pie izquierdo, uno, dos, cinco centímetros del suelo, pero cae a tan sólo una cuarta del otro. El peligro acorta la distancia, lo presiento más cerca, lo oigo respirar a través del viento. Estoy muda, transpiro, mis esfuerzos se concentran en emitir un grito, pedir ayuda, la voz se estrangula en mi garganta, no salen de ella más que bocanadas mudas de aire. El pegajoso sudor tibio se convierte en escarcha. Cuando creo que voy a morir despierto.
Mis ojos tardan un instante en acostumbrarse a la oscuridad del cuarto, escucho el sonido de los automóviles que transitan por la calle y el tranquilizador tic-tac del reloj al que mi corazón se acompasa. Agudizo mi oído para percibir sonidos del resto de la casa, no oigo nada. Todos están durmiendo. Tengo la garganta seca, me cuesta tragar saliva, retiro las mantas de la cama y me levanto, tratando de que el viejo parqué no suene bajo mis pies. Recorro la habitación una vez más con los ojos, la oscuridad me devuelve un sinfín de sombras familiares que me miran quietas desde los rincones. Camino hacia la puerta, esquivo bultos imaginarios, adivino la dimensión de la cómoda y la silla que no veo. Tomo el picaporte de hierro entre mis dos manos pequeñas y, no sin esfuerzo, lo empujo hacia abajo, a la vez que presiono la puerta con el peso del cuerpo. La madera vieja emite un chirrido agudo que trato de acallar con un shhhh apagado. Dejo la puerta entreabierta, pienso en el regreso. Piso la baldosa fría del pasillo y miro hacia el patio, Chimba duerme alumbrada por la luna, es tan vieja que ni oye ni ve, mueve una oreja peluda y sigue ajena al mundo de intrusos y ladrones que podrían robar la casa cien veces en esta noche húmeda.
Cuando voy a repetir el mismo procedimiento con la puerta que lleva al comedor, caigo en la cuenta de que está abierta; por esa rendija veo luz. Escucho voces, mamá y abuela hablan en susurros, lloran, trato de escuchar mejor, soy una oreja despeinada y con dos piernas flacas. Aguanto la respiración para oír que dicen. Al igual que mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, mis oídos sienten sus palabras de forma más nítida, están más cerca. Hablan de cárceles, de cuarteles, militares y presos, hablan de mis tíos, de la próxima visita a papá, esa que no haremos porque no lo encuentran. Lo han vuelto a trasladar, el fantasma de la incertidumbre corta sus voces, adivino que se miran con miedo. Planean qué hacer, con quién hablar, a quién recurrir. No se atreven a predecir lo peor, pero todo es peor, la tortura, el desarraigo, una vuelta más en la calesita desvariada del dolor.
Mis piernas se vuelven a ablandar, son anclas, pero no me preocupa, no hay adonde huir, no puedo escapar, no quiero gritar, mi llanto es mudo. Creo que voy a morir, pero esta vez no despierto.
Veronika Engler (de su libro "Un lugar sin duendes")
Todos sabemos que no solo los soldados rasos de nuestra patria navegan en la pobreza, la mayoría de nuestra gente lo hace, un buen porcentaje vive en la indigencia, casi todos ellos votaron a José Mujica. Desde que nuestro flamante presidente pronunció su primer discurso, está congraciándose de forma consecuente con los militares. Como presidente de todos no debería siquiera pensar en entregar una lucha que no es ni ha sido de índole personal, nos pertenece a todos. Una lucha de muchos años y mucho dolor, cuyo fin es saber la verdad y obtener justicia, no venganza.
Los esfuerzos destinados a atender la pobreza y la indigencia extrema, hasta el momento no han sido suficientes, no se destinaron los fondos ni se utilizaron las “cabezas” necesarias para que la misma disminuyera de forma significativa y real. Lo digo con conocimiento de causa porque es un hecho al que me enfrento todos los días, podría nombrarles un sinfín de casos concretos que conozco a fondo, localizados en el barrio, en el ámbito laboral y en muchas esquinas de Montevideo. Esa realidad es la violencia que impera en nuestra sociedad y la que genera más violencia, debería ser un tema en el que todos estemos comprometidos, pero hay otros temas, también de fundamental importancia que no se pueden ignorar o pasar por alto.
La lectura de las transcripciones de los discursos del presidente, conlleva a preguntarse qué implica la “unidad nacional” en el contexto de la impunidad, no creo que todos estén dispuestos a aceptar que nos cubran con un manto de olvido y mentira para alcanzar dicha unidad. Le guste o no le guste a Mujica, reniegue o no de la historia, él la vivió. Pero no con cuatro o cinco más... con gran parte del pueblo, muchos no están vivos para contarlo, unos sufrieron más, otros menos y algunos salieron ilesos. Queremos que la Justicia tenga las manos libres para indagar y juzgar aunque sabemos de sobra que eso no revive a nuestros muertos, no borra el sufrimiento ni devuelve años perdidos, pero si nos vuelve íntegros. La mentira solo acarrea dolor y genera más mentiras. Cuando ocultamos lo que pasó, estamos mintiendo, y lo que es peor, estamos encubriendo y siendo cómplices de los crímenes, los perpetuamos y dejamos su esclarecimiento pendiente, como una herencia maldita a los que vendrán, porque si de algo podemos estar seguros es que esta búsqueda no termina aquí.
La “teoría de los dos demonios”, tan erróneamente aplicada a este caso, no es válida para justificar el olvido de toda la sociedad. El 48 % de los votantes de nuestro país reclamó justicia, el resto no se manifestó, por desacuerdo, falta de información u otras razones (no había papeleta por el “No”). Ese 48% es, de cualquier manera, un número lo suficientemente significativo como para ser tenido en cuenta. También existen los compatriotas que viven en el exterior y que no pudieron llegar hasta nuestro territorio a manifestarse, esos que son uruguayos cuando los necesitamos para mejorar la economía o el prestigio de nuestro país, pero son de palo cuando tienen que opinar y decidir, criollos con voz, pero sin voto. ¿No se pregunta el presidente qué sienten las madres y familiares frente a su estrategia de política conciliatoria? O cuando se busca dejar contentas a las FFAA que obviamente son más poderosas y peligrosas que el pueblo que aún busca la verdad y ya fue pisoteado por ellas.
En algo estoy de acuerdo con el señor Mujica, hay gente a la que no le gusta lo que dice, muchos de ellos fueron considerados compañer@s no hace tanto tiempo atrás, era la época en que se pregonaban otros valores y se valoraban otras cualidades. Ojalá haya much@s compañer@s que le recuerden que gran parte de sus votantes bregan por Verdad y Justicia. Muchos somos además conscientes del bochornoso boicot que hubo de parte de algunos sectores del progresismo contra el voto rosado.
La historia no es un obstáculo, debe ayudarnos a construir, a no dejar que caigamos en los mismos errores, nos libra de caminar junto a sádicos torturadores y violadores. Crímenes por los cuales, sin cuestionamientos o dudas, se condena a cualquier otro ciudadano que no sea militar. El hecho de que esos crímenes hayan sido cometidos en nombre del Estado torna más terrible el hecho de que se exonere a los culpables de ser juzgados y castigados, debería justamente ser al revés. El mismo Mujica fue apresado, encarcelado y torturado por sus ideas y su actuar, él no tuvo chance de apelar a la justicia porque esos que hoy defiende, no lo permitieron, y lo mismo le sucedió a miles de uruguayos a lo largo y ancho del país.
Para que nuestros hijos sean mejores que nosotros, tenemos que entregarles esa verdad, tenemos que enseñarles a buscarla, tenemos que enseñarles que siempre hay un camino de justicia para recorrer. L@s jóvenes lo saben, lo vimos en la multitudinaria marcha que hubo por Verdad y Justicia, lo vimos el domingo en el festejo de los 25 años de la liberación de los últimos presos políticos, donde estaban presentes tres generaciones.
No olvidemos además, que Uruguay viola los convenios internacionales que firmó con respecto a los delitos de lesa humanidad. Eso no se nombra en los discursos, eso no importa. No importa tampoco el sufrir de l@s compañer@s, de las familias de quienes lucharon con él, no importa soltar a los asesinos, torturadores y “verdugueadores” de este pueblo, entonces ¿qué podemos esperar? Por mandato de un hombre (por más presidente y ex guerrillero que este sea), no se olvida el dolor, ni sanan las heridas. El dolor no se acaba por decreto ni lealtad política partidaria. No es juez, pero es un presidente que sabe mucho de dolor y de pérdidas, entonces debería dejar manos libres a la justicia, a los jueces, anular la ley caduca y respetar los acuerdos internacionales.
Paradójicamente, los ejemplos que nombra del mundo, demuestran que por más que se obligue al silencio, por más que se amordace al pueblo, la búsqueda por la verdad siempre escapa a la censura; es lo que pasó en España, a décadas de la guerra civil las personas sienten aún esa necesidad. Por suerte la naturaleza humana nos conduce a esa búsqueda, esto también es constatable. Sería como pedir a los Palestinos que permitan que Israel los domine, que dejen de tirar piedras y olviden el genocidio que allí se está cometiendo, que olviden a sus muertos y entreguen sus derechos y principios para buscar la “paz”... Con este criterio también debemos olvidar el holocausto, la inquisición y todas las atrocidades cometidas por los hombres en nombre de religión o política. Darle la espalda a los familiares de los desaparecidos, no buscar más niños secuestrados, convertirnos en un pueblo sin historia ni memoria, o inventar una nueva historia que pase mejor a los planes del gobierno.
Si Mujica quiere perdonar de forma personal lo que los milicos le hicieron a él, tiene todo el derecho de hacerlo, de forma pública o privada, pero no debería intentar hacerlo por los demás, no debería sentir que posee esa potestad. Si él tiene que demostrar frente a las FFAA que ya no es un peligro y que está dispuesto a ceder principios fundamentales para gobernar, entonces prefiero a los partidos tradicionales, de ellos lo esperábamos, contra eso estábamos acostumbrados a luchar y luchábamos unidos. Lo que pasa hoy es realmente doloroso y bizarro. Uno de los hombres que fue rehén de la dictadura hace causa común con el ejército, lo apadrina pasando por encima de las víctimas que padecieron su arbitrariedad e inclusive de quienes lo situaron en el sillón presidencial. ¿Será que estamos presenciando el entierro de los principios y valores de la lucha de la izquierda en nuestro país?
El camino que propone, es el que según él mismo reconoce, ya fue ensayado en este país por los partidos tradicionales, un camino que no le sirvió antes a la izquierda, ¿qué pase mágico hemos dado para encontrarnos proclamándolo hoy, cuando antes lo rechazamos con razones más que válidas?, ¿cómo se resuelve esa ecuación?
El que discrepa no es necesariamente un enemigo, dice un presidente que cada vez está más cerca de la derecha y es más aplaudido por quienes integran sus filas. Lógicamente esto conlleva a que los discrepantes seamos de izquierda, de esa izquierda que antes defendió, somos también sus protagonistas: expres@s, exexiliad@s, madres, hij@s, niet@s, familiares en general, ciudadanos conscientes y solidarios, provenimos de distintas generaciones, pero todos tenemos algo en común; por voluntad propia o ajena, nos tocó ser parte de esa historia regada con sangre hermana que hoy se quiere olvidar.
No se puede justificar el actuar de los asesinos. ¿Se acuerdan cuando en la escuela nos enseñaban una historia inventada y nos hacían repetir en época de dictadura que estábamos en democracia? Parece que vamos a seguir disfrazando la historia, contando un cuento de hadas donde “todos vivieron felices comiendo perdices”, verdugos y víctimas en un gran abrazo inventando un país de Hansel y Gretel, todo chocolate y caramelo... En esta nueva historia, Raúl Sendic es un viejo campesino y bonachón, ninguneado y casi olvidado, en esta historia la “nobleza” de unos pocos abre el camino al paraíso sin pasar por el purgatorio. Los que estuvieron en el infierno, que se embromen... no me acuerdo si esa historia fue cierta o me la contaron ellos mismos en otra época, pero hoy tengo la extraña sensación de que me durmieron con muchos cuentos.
Que manera tan curiosa de salir del dolor. “Los soldados no deben cargar con ningún fardo”, debemos aumentar sus sueldos y mejorar su calidad de vida. Cualquiera pensaría que es una recompensa (habría que ver si vamos a pagar por su docilidad o por su olvido). Soltamos o aliviamos la ya bastante cómoda cárcel de los que están presos (asesinos probados aunque Azucena Berruti diga lo contrario). A esta velocidad, el próximo paso será revisar si no le quedó a algún expreso de izquierda alguna cuentita por pagar, nunca es tarde para saldarla, a menos que sea uno de los que ya no están entre nosotros (una lista bastante larga).
Este gobierno arrancó con una fuerza demoledora e inaudita, sin tapujos, mostrando la necesidad y voluntad de compromiso con las FFAA. El discurso inicial del presidente nombra a “nuestros pobres soldados”, los saluda, los levanta, los redime, pero ni una sola mención a l@s compañer@s o al reclamo del pueblo por una Justicia que cada vez se ve más lejana.
Si José Mujica sigue por este camino que el mismo describe como dar un paso más que Tabaré, un obvio paso hacia la derecha y el razonamiento “cuasi” fascista que tanto repudiamos, si dejamos de alucinar con falsas expectativas y de buscar justificaciones a hechos injustificables, la lógica a la que nos puede conducir nuestros valores humanos y nuestra integridad, debería conllevar a que la “soledad de la Presidencia” se intensifique si no hay un cambio. Pero existe otra lógica aún más probada, y es la lógica del poder y de quienes quieren a toda costa estar cerca del mismo. Espero que muchos de los que antes pedían Justicia no “hagan la vista gorda” y se enreden en mil explicaciones de altruismo y perdón. Que no suceda como en el cuento del traje del rey, que para agradar al monarca y no quedar fuera de su círculo, o pasar a ser impopulares, vamos a gritar “viva el rey y su traje”, cuando en realidad el gobernante está paseando su desnudez ante nuestros asombrados ojos.
Qué pena tener que verlo, qué infinito dolor escuchar a uno de los nuestros proclamar este tipo de cosas, qué vergüenza siento frente a las madres que están aún más viejitas que los militares que se quiere defender, frente a los hijos que se criaron sin sus progenitores, frente a la memoria de nuestros muertos y frente a todos esos lugares que siguen vacíos y que hoy se quieren ocupar con interrogantes y mentiras, frente a nuestro pueblo. No dejemos que nos roben nuestra historia y nos hagan ver un traje que no existe.
Preocupados ante la quietud y el silencio general de los partidos políticos, fuimos muchos los que unimos fuerzas y esfuerzos en la lucha por anular la ley de Caducidad. Desde el exterior, esos ciudadanos que la mayoría del pueblo uruguayo decidió que son ciudadanos de segunda (otra vergüenza), nos apoyaron involucrándose más que muchos "desentendidos" que habitan en el territorio uruguayo. Muchos fueron los que mandaron un aporte económico y quienes no pudieron hacerlo escribieron apoyando moralmente y difundiendo toda la información posible.
Fue gratificante ver a los jóvenes luchando por esta causa que englobaba en un color con poco carácter un significado tan fuerte como el de la vida misma; juntos por la dignidad de un pueblo, nada más ni nada menos que por Justicia y Verdad. He escuchado con asombro el argumento de que a los jóvenes no les importa lo que pasó, que es un capítulo cerrado y que por eso no se llegaron a juntar los votos necesarios para anular esta ley infame. Cuando escucho eso me pregunto si la juventud de la marcha del 20 eran viejit@s disfrazados o algo por el estilo, l@s que trabajaron duro contra viento y marea tratando de llevar algo de información a la gente ¿qué eran? En la coordinación de vecinos había más jóvenes que veteran@s.
Fue esperanzador ver a tantos jóvenes marchando el 20 en una caravana sin edad que desmentía plenamente la creencia de que este tema se agota con la muerte de los más viejos. Por suerte no se va a agotar nunca, porque mientras existan quienes luchan por defender los Derechos Humanos existe esperanza. Ojalá que aunque muera quien muera o nazca quien nazca la lucha por nuestra integridad esté siempre vigente.
Hoy siento dolor, pero también siento rabia, mucha rabia cuando se intenta disminuir el significado de este fracaso y se justifica o atenúan las causas que ayudaron a que otra vez se revolcara por el suelo esta esperanza. Cuando pienso que quienes padecen ausencias desde hace años tienen que escuchar estas pobres razones y mentiras, me da vergüenza y cuando intento imaginar lo que sienten, me doy cuenta de que es imposible, porque mi propia rabia y dolor son tan grandes que la de ellos con tantas mutilaciones no entra en mi comprensión y se desborda.
Lo único que tengo claro es que esta lucha no se debe acabar mientras haya una persona a la que se le esté negando el derecho a la justicia y a la verdad. Lo puede entender cualquiera que tenga un poco de dignidad y aprecio por los valores humanos. No podemos doblegarnos ante una ley caduca e inconstitucional que a 25 años del final de una dictadura nos somete, limita nuestra justicia y nuestros derechos.
Podríamos hacer una lista enorme de cosas que contribuyeron a la derrota, ¿por qué tuvimos que pelear por el SI y no hubo razón para que quienes están en contra hicieran un esfuerzo por argumentar las razones del no?. Peleamos contra la indiferencia, la desinformación, la ignorancia. Bastaba que alguien no quisiera o no supiera por qué poner la papeleta rosada para que se transformara en un voto en contra, un anónimo voto en contra, flaco, fascista y cómplice como el silencio de quienes callan.
Cuando escucho que se minimiza la importancia de anular esta ley, me parece estar leyendo de nuevo la carta de las hijas de Medina y Gavazzo que hace ya un buen tiempo contesté, son argumentos parecidos que quieren hacer creer que los Derechos Humanos son un tema ajeno y pasado de moda, una cantinela antigua que no tiene vigencia en el país del progreso y que unos pocos tienen derecho de conceder perdón a esos "pobres viejitos" que están presos. Lástima que esa decisión no esté en manos de quienes aún sufren las consecuencias del actuar de esos ancianos, que no sean los familiares, madres e hij@s de quienes fueron desaparecidos y asesinados, que no sean quienes fueron arrancad@s de sus familias siendo niñ@s.
La actitud del Frente Amplio fue totalmente irresponsable, me pregunto si el pueblo uruguayo no merece mayor respeto y consideración. Tenemos una ley declarada inconstitucional que no fue anulada ni derogada en todo este período, ¿qué va a pasar ahora?, ¿quién va a darnos una respuesta?
El pasado no es un cuento, lo que vivimos contribuyó a que hoy seamos quien somos, no reniego de mi pasado, no quiero que otros niños tengan que vivir lo que much@s de nosotr@s vivimos en nuestra infancia.
La lucha no se termina, el día que dejemos de pelear por los Derechos Humanos nos convertiremos en un triste rebaño de carneros sin pasado ni futuro.
Esto no quiere instar a la violencia, pero como tantas otras cartas que hoy circulan invitando a manifestarse, quiere invitar a la reflexión.