Mostrando las entradas con la etiqueta Estela de Carlotto. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Estela de Carlotto. Mostrar todas las entradas

16 junio 2010

Maradona: “Todos tenemos que estar con ellas”


Foto: EFE


La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo viajó a Sudáfrica para promocionar la candidatura al Premio Nobel de la Paz. “Los argentinos queremos saber la verdad”, dijo el DT de la Selección después de saludarla.

Estela de Carlotto fue a ver una práctica de la Selección en Sudáfrica, donde viajó para promocionar la candidatura al Premio Nobel de la Paz para las Abuelas de Plaza de Mayo. Terminado el entrenamiento, Diego Maradona se acercó a saludarla y le dio su apoyo. “Es una luchadora”, dijo sobre la titular de Abuelas. También reconoció el trabajo que está haciendo la entidad para recuperar a los hijos de desaparecidos apropiados durante la dictadura. “Los argentinos queremos saber la verdad”, sostuvo. “Todos tenemos que estar con ellas, y los que no quieren estar es porque se hacen los giles.”

Carlotto viajó a Sudáfrica para realizar una serie de actividades, entre ellas entrevistarse con Nelson Mandela, aunque esa reunión se suspendió luego de que una bisnieta del ex presidente sudafricano –Zenani, de 13 años– perdiera la vida en un accidente de tránsito.

La visita de ayer a la Selección tuvo en parte el objetivo de hacer un gesto de agradecimiento a Maradona. El equipo argentino está respaldando públicamente la postulación de Abuelas de Plaza de Mayo para el Nobel de la Paz. En el partido de despedida antes de viajar a Sudáfrica, que el seleccionado jugó contra Canadá, los jugadores salieron a la cancha con una bandera que decía “Apoyamos a las Abuelas de Plaza de Mayo para el Premio Nobel de la Paz”. La pancarta viajó a Sudáfrica y está ahora colgada en las tribunas del estadio de Pretoria durante los entrenamientos.

Carlotto llegó al Centro de Alto Rendimiento de la Universidad de Pretoria con un vestido de invierno negro. Hacía un frío polar que calaba los huesos, y el viento, intenso, helaba manos y narices. Carlos Bilardo le prestó un camperón de los que usan los integrantes del cuerpo técnico.

Terminada la práctica, Maradona y ella charlaron a un costado de la cancha durante unos cinco minutos. “Gracias por venir, las quiero mucho”, le dijo el DT de la Selección. Diego le regaló además un banderín argentino y tuvo gestos de afecto como tomarle las manos y despedirla con un cerrado abrazo. La escena fue vista desde las tribunas, a las que Maradona se dirigió después para decir, sobre el trabajo de Abuelas, que “todos los argentinos queremos saber la verdad”.

Diego se confundió también en un abrazo con Gabriel Batistuta, quien presenció el entrenamiento en las tribunas mezclado entre los periodistas. “¡Aquí traemos a buenas personas!”, les gritó a los periodistas que cubrían el entrenamiento.

Carlotto, por su parte, contó del encuentro que le había agradecido por la actitud de “su hija Dalma, que es muy solidaria, y a través de su arte, del Teatro por la Identidad, nos ayuda a buscar a nuestros nietos”.

“Me recibió con gran cariño y ternura”, agregó. “Tiene dos hijas maravillosas y él también es abuelo ahora. Abrazarlo es abrazar algo muy querido, con la ternura de una abuela. El representa a los argentinos que luchan desde abajo, desde donde surgieron.”

La presidenta de Abuelas conoció a Maradona un 1º de Mayo en Cuba, donde había sido invitada por Fidel Castro para los festejos del Día de los Trabajadores. Ayer se dijo ilusionada con la posibilidad de que el seleccionado se consagre campeón del mundo y que las Abuelas consigan también su reconocimiento. Carlotto comparó este mundial con el que se hizo con Videla en el palco presidencial: “En el Mundial ’78 se hacían los goles y los papás de desaparecidos llorábamos, a pesar de ser argentinos, porque mientras se hacía un gol se apagaban los gritos de los que estaban secuestrados y estaban siendo torturados e iban a ser asesinados”, recordó. En cambio, dijo, el Mundial de Sudáfrica “nos llena de esperanza”. “Qué lindo sería que la Argentina se merezca el premio que es esta copa y el Nobel que es para todos los argentinos”, apuntó.

La dirigente llegó a Sudáfrica el sábado. El domingo estuvo en el Pabellón Argentino, una muestra en Sandton, a unos pocos kilómetros de Pretoria, y en el Museo de la Memoria, en Soweto. Tiene previsto asistir mañana, antes de volver a Argentina, al partido que la Selección disputará ante Corea del Sur en el estadio Soccer City de Johannesburgo, donde tal vez pueda sacarse las ganas de ver a Juan Sebastián Verón, al que ayer no pudo saludar. La titular de Abuelas contó que conoce a Verón “desde que es bebé”, porque su familia frecuentaba en La Plata “al papá de Sebastián”. “Conozco a Bilardo, al papá de Sebastián y a él de cuando era bebé. Además hay algo especial, mi esposo era fanático de Estudiantes. Todavía recuerdo el campeonato del ’68”, cuando el equipo de La Plata ganó el titulo de campeón del Mundo.

La candidatura de Abuelas para el Premio Nobel de la Paz fue aceptada por el comité noruego el pasado 20 de abril. La postulación fue impulsada por Daniel Filmus, quien las propuso como “un ejemplo no sólo de recuperación de la memoria, sino de cómo buscar un futuro mejor para todos”. El ganador del Nobel se dará a conocer a mediados de octubre y la ceremonia de entrega se realizará en diciembre en la ciudad de Oslo, Noruega. Hasta el momento, Abuelas logró localizar y restituir a 101 jóvenes apropiados por el terrorismo de Estado. En el organismo estiman que todavía quedan otros 400 por encontrar, para muchos de los cuales, cuando ellas no estén, quedará el registro del Banco de Datos Genéticos. “El mejor premio, siempre, es encontrar otro nieto”, reiteró ayer Carlotto ante los medios que registraron el encuentro con Maradona.

Fuente: Página 12


24 abril 2010

Estela Barnes de Carlotto: La gota que horada la piedra


Foto: Fueci


Aunque parezca contradictorio, Estela Barnes de Carlotto tiene mala memoria. Lo asume frente a la foto de su hija Laura, cristalizada para siempre en una sonrisa de 18 años, el pelo negro, los ojos profundos, la alegría de una recién casada que ahora está ahí, aislada de la fiesta que fue en esa foto que su madre recortó y llevó mil veces sobre el pecho y en carteles, la misma que al principio de su búsqueda creyó que le iba a facilitar el encuentro con su nieto, Guido. Es que la memoria es un ejercicio que para esta mujer, necesariamente, se ancló en determinados hechos, determinadas frases, algunas pocas cotidianas, la mayoría dramáticas. Estela puede repetir sin equivocarse la frase que le dijo Reynaldo Bignone, el represor que se apropió de la presidencia de la república en el último tramo de la última dictadura militar argentina y que ahora, esta misma semana, por fin fue condenado por delitos de lesa humanidad a 25 años de prisión en una cárcel común. De esa frase se acuerda a fuerza de repetirla en juicios. Y también porque significaba la certeza de que no volvería a ver a su hija con vida. “Señora, usted ve lo que está pasando. Uno les dice que se entreguen voluntariamente, que se les reduce la pena porque ese lugar de rehabilitación que hemos inaugurado existe. Pero ellos se van del país y nos siguen fustigando o se quedan. Yo hace unos días he estado en Uruguay en las cárceles donde están los tupamaros, y le puedo asegurar que allí se fortalecen y hasta convencen a los guardiacárceles. Eso no queremos que pase aquí, señora; acá hay que hacerlo, hay que hacerlo...”. “Hacerlo” era la manera de nombrar el genocidio. “Hacerlo” fue, en el caso de Laura Carlotto, unos cuantos disparos, a la cabeza y en el vientre, tal vez con la idea de borrar las marcas del embarazo y el parto reciente. Pero los detalles nimios, esos que construyen la relación entre madres e hijas, esos retazos se le pierden en los laberintos de su memoria donde la ausencia gana terreno aunque no le quite voluntad. Ella es la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, la segunda después de que Chicha Mariani renunciara a ese lugar, la cara visible de un reclamo que excedió los límites de la militancia de Derechos Humanos y se coló en ficciones y canciones, en ciclos de teatro y en la conciencia de la mayoría. De alguna manera, la gestión de Estela Barnes de Carlotto, maestra, directora de escuela ahora jubilada, madre de cuatro hijos y abuela de una decena de nietos, logró ese efecto de gota que horada la piedra. Y no es sencillamente que el reclamo de las Abuelas apele a víctimas sin rasgos de dudas sobre su inocencia porque apenas habían nacido cuando fueron secuestrados, sino porque junto a sus compañeras lograron llenar de sentido ese reclamo e imponer la palabra “apropiación” por sobre la falsa adopción y los supuestos cuidados que las y los apropiadores brindaron a los secuestrados. Algo habrá tenido que ver su cuidado discurso, conciliador discurso, propio de una docente acostumbrada a reinar en el aula. Algo habrá tenido que ver su imagen invariable a lo largo de los años, el pelo de peluquería, los ojos maquillados, la elección de no lucir pañuelo y de entrevistarse con todos y cada unos de los presidentes que inauguraron la democracia que ya lleva 28 años sin interrumpirse, mientras la mayoría de los familiares de las víctimas del genocidio se negaban a tener relaciones diplomáticas con quienes aseguraban la impunidad de los victimarios. Curiosamente, al único presidente que no le pidieron audiencia fue a Néstor Kirchner. Y éste fue el único que las convocó por decisión propia, sellando una alianza que logró mellar de alguna manera su imagen impoluta. Ese acercamiento a la política institucional, su defensa de la gestión kirchnerista, una presidencia corta y conflictiva al frente de la Comisión Provincial de la Memoria —en la que fue acusada de mal manejo de los fondos públicos— además de un puesto de funcionario —titular de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires durante la gestión de Felipe Solá— para su hijo menor, Remo, fueron cuestionamientos que soportó siempre con el mismo tono. El tono medido que usó, también, para defender a Aníbal Ibarra cuando la tragedia de Cromañón terminó con su destitución; aunque se le haya ido un tanto la boca cuando acusó a los padres de las víctimas de ese incendio de delincuentes. Nada de eso, sin embargo, logra empañar la gestión de las Abuelas, así en plural, aunque ella sea su cara más visible, ni tampoco su figura de señora de clase media que sabe que tiene que hablar en los códigos de su clase para ser entendida por la mayoría, para que el reclamo de recuperación de la identidad de los ahora jóvenes apropiados sea un reclamo común, una causa del más estricto sentido común, lo más puro de los Derechos Humanos. Más de cien jóvenes saben ahora cuál es su verdadera historia gracias al trabajo constante de estas mujeres. Muchos más todavía esperan recuperar su historia aunque eso ni siquiera cuente aún en la lista de sus deseos. Es ese trabajo el que consigue ahora mismo poner en jaque al monopolio de Ernestina Herrera de Noble más que ninguna otra cosa por la sospecha de que los jóvenes anotados fraudulentamente como sus hijos sean hijos de desaparecidos. Es que las Abuelas, con Carlotto como presidenta, han trazado una línea que no se puede cruzar. Han hecho comprensible para la mayoría cuál es el valor de la verdad. En la misma semana en que ese hombre que le advirtió que el destino de su hija era la muerte para entregarle graciosamente el cuerpo masacrado de Laura era condenado, las Abuelas recibieron la noticia de que eran candidatas para el Premio Nobel de la Paz. Tal vez eso no quiera decir demasiado, tal vez sólo signifique el desahogo económico para seguir en su lucha; no deja de ser un reconocimiento. Aunque el premio real sean esos 101 nombres que ahora se inscriben con la tinta indeleble de la verdad. 101 nombres que no sólo alientan a las Abuelas sino también a quienes aún no han logrado resolver qué hacer con esas dudas que cuestionan no sólo la identidad personal sino la de toda una generación.

Marta Dillon

Fuente: Página 12


23 marzo 2010

Abuelas de Plaza de Mayo: “Son prisioneros de la impunidad”





Las Abuelas de Plaza de Mayo pidieron pronto despacho ante la Cámara de Casación para rechazar la suspensión de las pericias a Marcela y Felipe Noble Herrera. Para los abogados de Noble, Casación tomó una medida “legal de indiscutible aplicación”.

Estela de Carlotto redefinió el perfil del caso de Marcela y Felipe Herrera de Noble, hijos de la directora del Grupo Clarín, Ernestina Herrera de Noble, al definir que “ya hablamos de apropiados”. La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo confirmó que presentaron un pedido de pronto despacho ante la Cámara de Casación para rechazar la resolución dictada por la sala II de ese cuerpo, que decidió suspender las pericias que se les iban a realizar a Marcela y Felipe para determinar su filiación. Por su parte, los abogados de Noble expresaron que Casación aplicó “una norma legal de indiscutible interpretación y aplicación al caso” y que la resolución consideró “no sólo los serios fundamentos de raigambre constitucional planteados por los jóvenes Marcela y Felipe Noble Herrera, sino lo ya decidido por todas las instancias judiciales posibles”.

“Ya hablamos de apropiados, por el tiempo pasado. En ningún otro caso ha habido esta dilación, y no explicaron el por qué”, dijo ayer Carlotto en una conferencia que dio acompañada por el abogado de la organización, Alan Iud, Aída Kancepolski Rosenfeld, Abel Madariaga y el legislador Juan Cabandié, nieto recuperado. El abogado Iud informó que en el caso de que la Cámara no hiciera lugar a la solicitud podrían ir “en queja” ante la Corte Suprema. Carlotto manifestó que “el poder de Noble sobre sus hijos está perturbando” el desarrollo de la causa judicial. “Si fueran hijos de desaparecidos, van a seguir siendo lo que son. Nada va a cambiar en la herencia. Lo que va a cambiar es que la sangre que corre por sus venas no es la que creen”, señaló la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

Carlotto empleó en dos ocasiones la frase que busca dar un nuevo perfil al caso. “Estamos hablando de apropiación. Son prisioneros de la impunidad, que pasa por la práctica de la Justicia”, añadió. La titular de Abuelas dijo además que “no sé qué tipo de sanción merecen estos jueces. Yo denuncio a la Justicia por corrupta e injusta. ¿A dónde quieren llegar?” Frente al resultado obtenido por los abogados de la directora del diario Clarín, Carlotto expresó: “Ojalá que el día que encuentre a mi nieto no pase esto”.

Los letrados Jorge Anzorreguy, Alejandro Carrió y Roxana Piña emitieron un comunicado por la “aparición de comentarios que por ignorancia o mediante la tergiversación del expediente buscan ejercer presión sobre los jueces”. Al describir el devenir del caso, enfatizaron que fueron las familias querellantes en la causa las que provocaron la dilación de las medidas de pruebas. Las Abuelas les adjudican a ellos esta demora por no acceder a cotejar el ADN de los hermanos con las muestras del Banco de Datos Genéticos (BDG), donde se encuentra el registro de todos los posibles padres biológicos de los hijos de la titular del Grupo Clarín.

Anzorreguy, Carrió y Piña cuestionaron las iniciativas del Poder Ejecutivo al impulsar las leyes sobre la intervención del BDG en el esclarecimiento de casos vinculados con delitos de lesa humanidad y sobre extracción de ADN por métodos alternativos. También mencionaron que, a fines de 2009, los jóvenes Noble Herrera se presentaron voluntariamente en el Cuerpo Médico Forense para entregar muestras de sangre y saliva y que “ante la innegable presión ejercida por la querellante Abuelas de Plaza de Mayo, que criticó en durísimos términos al juez Bergesio, éste ordenó de manera totalmente innecesaria el allanamiento de las viviendas de los hijos de Noble para obtener compulsivamente las mismas muestras de ADN que ellos habían entregado el día anterior”. En definitiva, los abogados de Noble consideraron auspicioso que Casación haya “remediado” esa situación.

Fuente: Página 12