El voto es a la vez derecho y deber. Yo quiero ejercerlo.... y vos???
Campaña por el voto en el exterior
Esquina por la alegría
"Hoy más que nunca la alegría es un artículo de primera necesidad, tan urgente como el agua o el aire. Pero nadie nos va a regalar ese derecho de todos; .... es preciso pelearlo...."
Eduardo Galeano
Esquina por Verdad y Justicia
Coordinadora Nacional por la Nulidad de la Ley de Caducidad
Nunca más terrorismo de estado
Esquina contra la violencia de género
Esquina contra el bloqueo
Esquina por la libertad de los 5
Esquina contra la pornografía infantil
Esquina Víctor Jara
Esquina contra la vergüenza
Ningún ser humano es ilegal
Hacelos valer
Campaña por nuestros derechos sexuales y reproductivos
Esquina contra la directiva del horror
PIT-CNT
Escritores por la Tierra
Foro social mundial de las migraciones
Esquina por la Paz
Esquina por la aparición de Julio López
Esquina Bertold Bretch
Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
Exhibición del documental BECHO, EL DEL VIOLIN, exposición “ZITA DE ZITAS”, y música en vivo con MALUNGO.
El jueves 10 de marzo, a las 19,30 horas, se recordará a Alfredo Zitarrosa a los 75 años de su nacimiento. El acto, convocado por Casa Zitarrosa, y realizado con el apoyo de la Embajada de la República Oriental del Uruguay en Argentina, se realizará en el anfiteatro de la misión diplomática, en Av. Las Heras esquina Ayacucho de Capital Federal.
BECHO, EL DEL VIOLIN
BECHO, EL DEL VIOLIN es un documental de 45 minutos realizado por el periodista y docente Carlos Castillos quien desde hace dos años promueve en Uruguay un movimiento de Cine con Vecinos, dirigido a la producción de documentales sociales y de rescate de la memoria colectiva.
Esta vez se trata de un homenaje a Carlos Julio Eizmendi, el “Becho”, un violinista que nació el 7 de febrero de 1932 en la ciudad de Lascano, departamento de Rocha, y murió el 21 de mayo de 1985 en el hospital de Clínicas de Montevideo.
El nombre del “El Becho” cobró mayor notoriedad desde la canción (El violín de Becho) de Alfredo Zitarrosa, uno de sus amigos entrañables con quienes compartió noches de bohemia. Sin embargo, Carlos Eizmendi tenía suficientes méritos como para ser un artista de trascendencia internacional.
El documental, en el 2010, completó 40 proyecciones, 20.000 kilómetros, 3.000 espectadores y 500 copias distribuidas en once países de América y Europa: Italia, Francia, España, Canadá, Estados Unidos, México, Ecuador, Venezuela, Paraguay, Brasil y Argentina.
“ZITA DE ZITAS”
En la oportunidad se podrá apreciar además parte de la exposición “ZITA DE ZITAS” del artista plástico y fotógrafo de Durazno Ignacio Salaberry, quien también estará presente. Su muestra contiene fotos afiches y grafías, la mayor parte de ellas, sobre la base de documentos del fotógrafo Jaime Niski.
MALUNGO
Por segunda vez estará también en la Embajada el conjunto de jazz-candombe MALUNGO, que surgió como proyecto musical ligado a Casa Zitarrosa en Argentina. En esta oportunidad estará como artista invitado Heber Píriz, quien canta temas originales del candombe.
EN GENERAL RODRIGUEZ EL SABADO 1
La actividad se repetirá el sábado en la ciudad de General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, en el local de la Sociedad Italiana.
CONVOCA: CASA ZITARROSA
APOYA: Embajada de la República Oriental del Uruguay en Argentina
A treinta años de recibir el Premio Nobel de la Paz por denunciar los crímenes del terrorismo de Estado, Adolfo Pérez Esquivel fue homenajeado este 7 de diciembre por la Comisión por la Memoria de la provincia de Buenos Aires. A continuación el saludo que le envió nuestro Eduardo Galeano:
Querido Adolfo:
Hoy no puedo estar contigo, pero mis palabras quieren.
Yo no soy quién para prohibirles volar, así que aquí van.
Ellas quieren decirte, simplemente: gracias.
Gracias porque en las horas más jodidas, cuando ya no te quedaba aliento, supiste seguir creyendo que era verdad, una verdad grande como una casa, aquello que había dicho Salvador Allende: “Vale la pena morir por todo aquello sin lo cual no vale la pena vivir”.
Y gracias porque recibiste el Nobel y no te engrupiste, y no te olvidaste de aquella otra verdad que había dicho José Martí, también grande como una casa: “Todas las glorias del mundo caben en un solo grano de maíz”.
Y gracias por ser como sos, bienhumorado, sencillo, limpio de todo veneno, para que se sepa, por si no se sabe, que nosotros no somos unos insoportables amargados.
El hombre que convirtió en canción la mejor poesía iberoamericana se muestra tal cual es, con sus amores y sus odios. Reivindica a Atahualpa y a las Madres, despotrica contra el dinero y contra los premios. Y hasta se la agarra con el fútbol, “que idiotiza a las masas”.
Hubo una vez un hombre que musicalizó y cantó a García Lorca y a César Vallejo, a Neruda y a José Agustín Goytisolo, a Rafael Alberti y a Luis de Góngora. A León Felipe, Antonio Machado, Nicolás Guillén, Luis Cernuda. Los versos que hasta entonces eran pura poesía se ensancharon en su voz y en su guitarra. Su obra es, de algún modo, parte del patrimonio de las letras castellanas. Y, sin embargo, Paco Ibáñez nunca escribió poesía: sólo alguna que otra canción, ha dicho. Sin ser poeta, fue el responsable de llevarla a tantos, vueltas canción, casi hechas a su medida. Por algo ha habido quienes, como el mismo Neruda, fueron con sus versos a pedirle que los hiciera suyos. O quienes, como Goytisolo o Alberti, han compartido espectáculos con él. Hoy y mañana (3 y 4), el hombre que volvió canción la poesía actuará en Buenos Aires. Este Paco Ibáñez en concierto –a partir de las 21.30, en el Teatro Coliseo, Marcelo T. de Alvear 1125– sellará su quinta visita a la Argentina.
Paco Ibáñez tiene fama de ser un cabrón encantador –fama que irá encontrando anclajes posibles a lo largo de la entrevista– y Buenos Aires lo recibe con un paisaje a su medida: una lluvia persistente. “Es una lluvia hermosa, parece inventada por Raúl González Tuñón”, agradece, y, recién llegado, asegura que ya se siente como en casa. “Aquí es final de invierno y vengo de un final de verano. Es lo único que puedo decir que siento que ha cambiado; por lo demás, me da la impresión de que he salido de casa, he ido a dar un paseo y me encuentro en Buenos Aires. O estoy en una provincia argentina en Barcelona, o en una provincia española dentro de Argentina, no lo sé. Estoy confundido, digamos. Pero de momento sé que estoy en Buenos Aires, no se preocupe.”
En el recuento de amigos que lo esperan en Buenos Aires –o en esta provincia española, da igual–, surge enseguida el recuerdo de su primer concierto en el país, en 1971. “Por ese entonces ni siquiera se habían editado mis discos aquí, y para mí el solo placer de venir era una atracción, después de todo lo que me habían contado sobre Argentina, los amigos que tenía en París. Llegué cargado de ilusión y pensando, bueno, será un teatro pequeño. Y me encontré con que me esperaba el Opera, ¡un teatrón!”, describe de aquella visita. “Cuando salí al escenario fue un estruendo, parecía que se hundía el lugar por el recibimiento que me dieron. Tanto, que me quedé casi ahogado, y siempre cuento que no pude empezar por la primera canción, empecé por la segunda. Fue un concierto inolvidable.”
–En este Paco Ibáñez en concierto habrá tenido que hacer una selección: de sus 150 canciones, inevitablemente la mayoría quedan afuera. ¿Cómo las elige?
–¡Uf, el trabajo que tengo yo con las canciones! Porque ellas quieren estar todas allí, también se han enterado de que vine a Buenos Aires. Siempre ando con las canciones puestas, y eso me trae problemas: que por qué la vas a cantar a ella, que por qué y a mí no... son celosas. ¡Tengo problemas, eh! Con algunas, cuando las quiero sacar: ¡ahora no quiero! Tienen sus caprichos y rabietas, así ando con ellas. Las que están acostumbradas a que las cante más a menudo, ésas están más tranquilas. Pero con las que elijo de vez en cuando... ¡Cuidado! Esas son las que se pelean. Hay unas diez que sé que voy a cantar, son las inevitables. Las demás saldrán sobre la marcha... al boleo.
–¿Cómo fue el mecanismo que lo llevó a tomar la poesía castellana y convertirla en estas canciones? ¿Hubo un detonante?
–Si tomamos el hilo para desenrollarlo y seguirlo, si vamos a la fuente, pues debería decir lo que dijo mi madre cuando hice el Olympia, mientras algunos se apretujaban para entrar y otros quedaban afuera. En medio de aquel lío, mi madre, sentada muy tranquila, dice: “¡Ja, éstos no saben que gracias a mí están aquí!”. En el vientre de mi madre empezó todo, sí.
–¿Cuál fue, concretamente, su influencia?
–Tenía sensibilidad, y a partir de ahí se abren todos los cielos. Esa fue su gran influencia. Mi madre, que era de lo más vasca, de vez en cuando me decía: “Paquito, cántame esa canción que me gusta tanto”. Y ésa es la canción con la que voy a empezar este concierto, “Coplas por la muerte de su padre”, de Jorge Manrique, una obra maestra de la poesía española y universal. También me pedía otra de García Lorca, que le encantaba, la de “Mi niña se fue a la mar”: le gustaba el verso de “redondas como sortijas”. Esa también va a estar en el concierto.
–En su biografía se menciona el descubrimiento de Atahualpa Yupanqui como decisivo en la carrera que luego desarrollaría. ¿Fue así?
–Hombre, bastante mucho. Es que, estando en París, cada vez que preguntaba: ¿y esta canción, de quién es? Siempre eran de Yupanqui las que me gustaban. Yo me ganaba los garbanzos en París en un boliche, como le llamáis vosotros, que se llamaba L’Escale, que era un poco el templo de la música latinoamericana. Por allí pasaron todos los grandes escritores –García Márquez, Cortázar, Nicolás Guillén y tantos otros– y los grandes músicos latinoamericanos. De las diez de la noche a las cuatro de la mañana se cantaba, se parrandeaba, y yo vivía en ese ambiente latinoamericano. Y siempre que una canción me retenía, era de Yupanqui: “Recuerdos del Portezuelo”, “Chacarera de las piedras”... Parecía que toda Argentina era Yupanqui. Y luego en Francia todo era Brassens, o sea que yo estoy en el medio: mis padres son Yupanqui y Brassens.
–¿Y cómo lo conoció?
–En España decidieron airear un poco el país, porque el monstruo un día u otro iba a desaparecer (tardó mucho en desaparecer, pero al final lo hizo). Preparaban la entrada de España a la Europa democrática, tenían que hacer sus deberes y, dentro de sus deberes, tenía que abrirse un poco la censura. Así abrieron una ventanita y por allí la televisión española programó a Yupanqui. Yo también canté y allí nos conocimos, en la televisión. Terminamos siendo muy amigos, mejor dicho, era como mi padre o mi hermano mayor.
–Y mire que era difícil hacerse amigo de Yupanqui, dicen que era bravo...
–Violeta Parra también era difícil y también la tuve muy cerca. Coincidimos en París viviendo en el mismo hotel, yo en el cuarto piso y ella en el quinto. No aceptaba a todos, pero a mí sí. Iba a verla, hacía sus esculturas de alambre y sus canciones. Así fue como le escuché muchas canciones recién salidas del horno.
–Hay dos versiones de “Palabras para Julia” grabadas en la memoria colectiva: la suya y la de Mercedes Sosa. ¿Cómo la recuerda?
–Como una hermana, la quería mucho. En Madrid cantamos juntos “Palabras para Julia”. Siempre la consideré como la voz de un continente, no sólo de Argentina. Desde la Patagonia hasta el río Grande, Mercedes fue la voz de toda la historia, de todos los ancestros del continente.
–¿Está al tanto de la coyuntura política y social que está atravesando la Argentina?
–La seguimos un poco de lejos, y nunca mejor dicho, pero debo decir que hay datos de Argentina que me alegran. En principio, la valentía que han tenido de sacarse de encima esa nube negra asquerosa que se mete en los cuerpos como un gusano y lo pudre todo, ahora ustedes pueden salir de casa con la cabeza alta, pueden mirar a quien sea a los ojos. Es un proceso de dignidad y de orgullo que me alegra mucho. Porque los actos de justicia nos dejan respirar mejor. Es algo que he charlado mucho con las queridas Madres de Plaza de Mayo. En España, en cambio, destituimos a Baltasar Garzón. Esa es una vergüenza nacional. Con las Madres, precisamente, hemos apoyado la causa contra esa injusticia. Taparle la boca a Garzón de esa manera es indecente: de un golpe de Estado militar pasaron a un golpe de Estado jurídico.
–¿Esto es algo que hoy se debate públicamente en España, está en el candelero?
–Sí, está en el candelero, pero es la sociedad la que no está en el candelero. Lo peor que le puede pasar a una sociedad es perder su identidad, sus valores, su idioma. Y eso es lo que está pasando. A la juventud le están robando su deseo de conocerse a ella misma, su interés por su propia historia, por su propia existencia. Así se dejan llevar, como un trencito de esos que pasean a los turistas, y así se van a pasar la vida, sin enterarse de que nacieron, vivieron y se fueron. Esa falta de cultura es uno de los grandes crímenes que se están cometiendo en el mundo entero. Estamos sometidos a la voluntad de un imperio, el norteamericano. No lo lograrán totalmente, pero nos dejarán bastante destrozados. Por eso hay que resistir, decirles que no. A los norteamericanos y los ingleses, yo les deseo que vivan mil años, pero lejos de mí.
–Frente a este diagnóstico, ¿qué lugar queda para aquella idea de que la poesía es un arma cargada de futuro?
–Pues, el lugar que le da cada uno. Para mí, es el lugar más importante. Me queda claro cuando hago el recuento de mi historia. Me encuentro con que he llegado a cierta edad, he pasado por una carrera, por éxitos, o llámelo como quiera. Y tengo dinero como para vivir bien dos o tres meses, a lo sumo cuatro. Hasta entonces no me va a faltar, después no sé lo que va a pasar. Y me siento feliz de haber conseguido no tener dinero. No ha sido un afán ni una ambición, pero ocupándome de la poesía y las canciones, no he podido pensar en ir acumulando dinero, como otros lo hacen. Yo soy al revés: si tuviera dinero me ahogaría, abriría todas las ventanas, iría al banco y lo largaría para que lo coja el que quiera. Yo me siento mejor así.
–Otra cosa que no tiene son premios. No porque no se los hayan dado, sino porque no los acepta: dos veces rechazó la Orden de las Letras y las Artes de Francia, por ejemplo. ¿No hay ningún premio que aceptaría? ¿Si se lo dieran las Madres, por ejemplo?
–¡No! Del mismo modo que siento un rechazo a la acumulación de dinero, siento un rechazo a los premios, porque son un montaje político, electoral o comercial. El premio de las Madres ya lo tengo: todas las veces que me han invitado a cantar con ellas. Los aplausos de la gente, sí que son un premio. Y mi madre, cuando me decía: cántame esta canción.
–¿Cuál es su rutina?
–Estoy ocupado en casa, tengo un taller, tengo una mujer que me quiere y me deja tener el taller. Allí armo la de San Quintín con mis máquinas y mis virutas, trabajo la madera porque es mi oficio, soy ebanista. Lo que hago, lo hago a gusto, siempre estoy ocupado, me siento feliz haciendo cosas, creando y aprendiendo. Hace poco vino a casa un amigo que sabe de artesanía, yo estaba serrando el hierro como la madera y me dijo: no se sierra así recto, hay que columpiar la sierra, prueba. Lo probé y sí, era verdad, aprendí una cosa más. Pues aquella noche yo dormí como dios manda, me sentí feliz porque sabía una cosa más.
–Usted suele maldecir contra el fútbol. Sabrá que eso le puede traer antipatías por estas tierras: para muchos, el fútbol tiene que ver con la poesía, es poesía.
–Bueno, que lo sea para ellos, para mí no lo es. Antes el fútbol era un deporte y a mí me gustaba. Hace quince o veinte años seguía todos los partidos. Pero poco a poco ha ido perdiendo el fuelle, hasta volverse una herramienta de idiotización de las masas. Tal como está practicado ahora, el fútbol es un puro negocio y una tapadera de mentalidades. No es un capricho que le tenga asco, que me dé náuseas. Hace unos quince años que lo dejé de ver, justamente cuando se cargaron a siete u ocho mil en una noche en la gran masacre de Srebrenica, en Bosnia. Y estaba toda España y toda Francia mirando por televisión las cachas del señor (Miguel) Indurain, en el Tour de France, a ver si cogía el mallot amarillo o no. ¡Todos pendientes de las cachas de una bicicleta! Y me pareció tan obsceno eso, me sacudió de tal manera que a una sociedad le estén matando su gente y siga mirando la tele, que marcó un antes y un después. Los que me tienen antipatía que me la tengan toda la vida si no comprenden por qué he llegado a esta conclusión. Comprendo de qué habla usted, y me los imagino (imita el acento porteño): che, qué boludo, qué boludeces dice este tipo, ¡y encima viene a cantar! (risas). Déjeme decirlo de nuevo, dado que me siento como en casa: ¡Puto fútbol!
Identificaron en Buenos Aires el cadáver de un mercedario asesinado durante la pasada dictadura, y que no figuraba en ninguna de las listas de detenidos desaparecidos.
La noticia fue difundida este miércoles por el periódico Centenario, de Cardona, indicando que en noviembre del pasado año el Equipo Argentino de Antropología Forense ubicó dos cuerpos en una tumba del Cementerio Santa Mónica del Partido de Merlo, en el cono urbano oeste de Buenos Aires. En dicho cementerio pudieron ubicarse los cuerpos de dos hombres jóvenes, asesinados mediante disparos de arma de fuego el 25 de agosto de 1976. Un acta de defunción de 1977 rectifica la realizada en 1976, conteniendo un informe de la policía bonaerense en donde surge la identidad de ambas personas. Uno de ellos es argentino, y el otro, según esos documentos, se trataría de un mercedario que vivía en Argentina.
A partir de ese momento, la investigación se encaminó a tratar de ubicar a familiares de esta víctima de la dictadura, con la finalidad de realizar los estudios comparativos de ADN para confirmar o descartar la información aportada por los documentos. De acuerdo a la investigación iniciada por el periódico Centenario de Cardona, los datos aportados por esa acta de defunción de 1977 efectivamente corresponden a un ciudadano uruguayo, nacido en Mercedes, en 1934, cuya identidad por el momento nos reservamos en virtud de que se procura ubicar familiares directos de esta víctima del terrorismo de Estado. Pero estamos en condiciones de afirmar que efectivamente esa persona nació en Mercedes en esa fecha, hijo de un trabajador municipal y de una mujer oriunda del departamento de Colonia.
La investigación primaria realizada en Buenos Aires ha podido determinar que este mercedario como el argentino, cuyos restos fueron encontrados juntos en el cementerio de Merlo, fueron detenidos el mismo día, quizá en un mismo operativo y posiblemente hasta se conocían.
Con el descubrimiento de este nuevo caso ya son 10 los mercedarios asesinados durante la pasada dictadura cívico-militar. Este nuevo caso es similar al de Modesto Quiñones, asesinado en la Argentina en 1977 y cuyos restos fueron recuperados por su hermano, 30 años después.
Quiñones tampoco figuraba en ninguna lista de detenidos desaparecidos, y fue posible identificar sus restos gracias al trabajo realizado por el Equipo Argentino de Antropología Forense; siendo el único caso del departamento esclarecido hasta el momento.
Con una entusiasta respuesta del público se realizó este mes en la capital argentina el Primer Festival Internacional de Cine y Mujer por la Equidad de Género, en el que se presentaron películas provenientes de casi 40 países.
Sus organizadoras se propusieron visibilizar los problemas de la mujer, sensibilizar al público respecto al debate sobre la inequidad entre los sexos y fomentar el diálogo inter-género. Y al hacer balance para IPS, consideraron que lo lograron.
"El resultado fue más que positivo", declaró la directora artística del festival, Cynthia Judkowski. "Tuvimos muchísima participación de público femenino y masculino en las salas y debates, y hubo gente que se quedó afuera", lamentó.
El festival, cuyo lema fue "Mujeres en Foco", se celebró del 5 al 10 de este mes en seis sedes de Buenos Aires que funcionaron como salas o espacios para el debate. Hubo, además, una retrospectiva y un seminario de guión, dirección y producción.
La idea fue convocar a realizadores a participar con trabajos que abordasen el tema de la mujer vinculado a la salud, las migraciones, las prácticas culturales, la violencia, la desigualdad, la participación política, la diversidad sexual y la vida familiar.
"Se presentaron más de 200 películas y seleccionamos 68, de las cuáles cinco participaron en la competencia de largometrajes y seis en la de cortometrajes", detalló la coordinadora.
"Cholita libre", un documental de la alemana Rike Holtz sobre emigrantes bolivianas, fue el filme premiado entre los largometrajes. El jurado destacó que la cinta no sólo ahonda en temas claves para el festival, sino que lo hace con rigor y con humor, con precisión y belleza estética.
El segundo premio recayó en "Tambores de agua", de la venezolana Clarisa Duque, que refleja la forma de vida de las mujeres afrodescendientes de comunidades del centro costero de Venezuela.
Entre los cortometrajes, los destacados fueron "Ana y Mateo", de la argentina Natural Arpajou, y "Il Corpo della donna (El cuerpo de la mujer)", de los italianos Lorella Zanardo y Marco Malfi.
Durante el festival se presentaron trabajos de Alemania, Argelia, Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Costa Rica, Cuba, Dinamarca, Ecuador, Egipto, Estados Unidos, Francia, Holanda, India, Italia y México, Nicaragua, Perú, Polonia, Sudáfrica, Suecia, Uruguay y Venezuela, entre otros.
Entre las películas de realizadoras, se proyectaron "Claroscuro" de la costarricense Ana Faerrón, sobre un grupo musical de mujeres, "Fin del Silencio" de la brasileña Thereza Jessouroun, acerca del aborto inseguro, y "Memoria a la deriva" de la canadiense Pauline Voisard.
También se exhibieron cintas de realizadores que abordan temas con perspectiva de género, como "Lieja 4-Ever" del sueco Lukas Moodysson, o "Antiguos sueños de mujeres kichwas" del ecuatoriano Santiago Carcelén Cornejo.
El acceso de los espectadores fue libre y gratuito y las películas seleccionadas no tuvieron que pagar cargo alguno por inscribirse en el certamen. Dos mujeres y un hombre integraron el jurado de cada sección de la competencia.
Se realizó además una retrospectiva de la cineasta española Helena Taberna, directora de "Yoyes" y de "La buena nueva", entre otros trabajos. La propia realizadora ofreció un seminario de guión, producción y dirección.
Los debates abordaron temas como el tratamiento a la mujer en los medios de comunicación y la violencia machista. Hubo también un encuentro de realizadores sensibles a impulsar la paridad de género y los derechos humanos.
"El objetivo fue generar un espacio de encuentro para discutir y promocionar productos audiovisuales realizados por directoras y directores en relación a temas de género y derechos humanos", explicó Judkowski.
En el mediano plazo, la idea es estimular la realización de cine comprometido con la perspectiva de género y de derechos humanos.
Habitualmente, los festivales que ponen el acento en la mirada de las mujeres, tienen un universo temático amplio pero exhiben películas realizadas exclusivamente por realizadoras.
El festival de Buenos Aires se organizó a la inversa: el foco temático de los filmes se circunscribió a cuestiones claves sobre la perspectiva de género, pero en trabajos realizados indistintamente por varones o por mujeres.
Las organizadoras, un grupo de realizadoras y profesionales independientes, contaron con el apoyo de diversas instituciones locales e internacionales y apuntan a repetir el festival cada año en Buenos Aires y a replicar la experiencia en otras partes del mundo.
"Estamos convencidas de que la práctica artística transforma y es revolucionaria en la medida en que modifica el espacio y el tiempo generando nuevas situaciones (…) que desafían las relaciones sociales de dominación", afirmaron en la convocatoria.
Morón. Asistí a una asamblea popular que trató algo fundamental pero no importante. (No importante para la gente de bien.) Convocados por el Concejo Deliberante de la ciudad, los vecinos discutieron el cambio de nombre de la calle Ataliva Roca, de Castelar. Una discusión que duró varias horas y donde entró a tallar algo fundamental en la vida humana: la Etica. Sí, una asamblea popular del Gran Buenos Aires discutiendo sobre la Etica en la historia.
Ataliva Roca, el hermano de Julio Argentino Roca. Lo hizo célebre Domingo Faustino Sarmiento, quien inventó para el idioma argentino el verbo atalivar. Decía Sarmiento como quien recita un proverbio: “El presidente Roca hace negocios y su hermano ‘ataliva’”. Quería decir cobra la coima. Después del genocidio de los pueblos originarios, comenzará el afiebrado negociado de la tierra pública. La preferida será la Sociedad Rural Argentina, la misma de la actualidad. Su presidente de aquel entonces (1879), el estanciero José María Martínez de Hoz, recibirá del gobierno argentino 2.500.000 hectáreas. Sí, lo repetimos una vez más porque ésa es la verdadera historia argentina. Un poder familiar que se mantuvo durante un siglo ya que ese Martínez de Hoz era el bisabuelo directo del “murciélago” Martínez de Hoz que manejó la economía del país mientras “desaparecían” los díscolos que querían terminar con un poder de siempre pese a los parches históricos que hacían mantener esperanzas y cantitos.
Sí, los Roca, el Julio Argentino y el Ataliva, repartieron 41.000.000 de hectáreas conquistadas “para el progreso” por el Ejército nacional con el Remington importado de Estados Unidos. Ocho tiros del fusil a repetición para liquidar a los “salvajes, los bárbaros”, en beneficio de los “civilizados”. El pensamiento de los hombres de Mayo convertido con el Remington en estancias para los nuevos dueños del país. Y la tierra se repartió entre los dirigentes de la Sociedad Rural (fíjese el lector cómo el poder de la tierra se ha mantenido a través de más de un siglo en los mismos apellidos, todos apellidos de las comisiones directivas de la Sociedad Rural en sus distintas épocas): Amadeo, Leloir, Temperley, Atucha, Ramos Mejía, Llavallol, Unzué, Miguens, Terrero, Arana, Casares, Señorans, Martín y Omar, Real de Azúa.
Sarmiento, en su artículo de El Censor, del 18.XII.1885, denunciará el gran negociado de los hermanos Roca con la tierra pública. Dice Sarmiento que la Campaña del Desierto “fue un pretexto para levantar un empréstito enajenando la tierra fiscal a razón de 400 nacionales la legua, a cuya operación, la Nación ha perdido 250 millones de pesos oro ganados por los Atalivas, Goyos y otras estrellas del cielo del presidente Roca. Pero si se puede explicar, aun cuando no se justifique, esta medida antieconómica y ruinosa para el Estado, por la famosa Campaña del Desierto, después de que ésta se realizó sin batallas ni pérdidas de ningún género para el gobierno, no hay razón, no hay motivo alguno para que tal empréstito continúe hoy abierto... para los amigos del general Roca, máxime cuando la suscripción se cerró hace ya mucho tiempo. Es necesario llamar a cuentas al presidente y a sus cómplices en estos fraudes inauditos. ¿En virtud de qué ley, el general Roca, clandestinamente, sigue enajenando la tierra pública a razón de 400 nacionales la legua que vale 3000? El presidente Roca, haciendo caso omiso de la ley, cada tantos días remite por camadas a las oficinas del crédito público órdenes directas, sin expedientes, ni tramitaciones inútiles para que suscriba a los agraciados, que son siempre los mismos, centenares de leguas. Allí están los libros del Crédito Público que cantan y en voz alta para todo el que quiera hacer la denuncia al fiscal. Al paso que vamos, dentro de poco no nos quedará un palmo de tierra en condiciones de dar al inmigrante y nos vemos obligados a expropiar lo que necesitamos, por el doble del valor, a los Atalivas”. Hasta ahí, Sarmiento.
Sí, tal cual. Por ejemplo, las colonias santafesinas de los inmigrantes les fueron compradas a Ataliva Roca. Es decir, Julio Argentino le daba las tierras fiscales a su hermano Ataliva y éste las vendía por supuesto con la ganancia esperada. Todo fue un gran negociado. El mismo Sarmiento lo repitió varias veces (textual): “Quieren que el Estado, quieren que nosotros que no tenemos una vaca, contribuyamos a duplicarles o triplicarles su fortuna a los Anchorena, a los Unzué, a los Pereyra Iraola, a los Luro y a todos los millonarios que pasan su vida mirando cómo paren las vacas”.
Los apellidos de siempre. Y más todavía, Sarmiento dirá también en El Censor: “El Ejército no ha servido durante la administración de Roca sino para avasallar las libertades públicas. Ataliva Roca, su hermano, es el proveedor de hace muchos años de los enormes ejércitos y de la armada, a más de las expediciones, guarniciones que se hacen en plena paz”. Y más adelante: “Póngase una cruz negra en el mapa de República, en cada uno de los puntos ocupados militarmente por un miembro de la familia Roca, ligados entre sí por los tentáculos viscosos de Ataliva, y saltará a la vista si el Ejército tiene otra misión en ese momento que la de asegurar el mando y la disipación de los caudales públicos a la familia Roca-Juárez Celman”.
Para eso se asesinó a miles de los pueblos originarios y se esclavizó a hombres, mujeres y niños. Y qué servilismo a los Roca demostraron todos los gobernantes que siguieron después. El poder de la tierra dominó. Nadie revisó ese período. Por eso, fue respirar aire nuevo este último jueves en Morón. Los vecinos, sí, los vecinos, en asamblea pública comenzaron a analizar la historia y a promover el cambio del nombre de la calle Ataliva Roca. La asamblea fue presidida por el titular del Concejo Deliberante de Morón, doctor Enrique Louteiro. Y así se aprobaba el pedido de los vecinos Jorge Borelli y Juan Mosca. De Castelar. Juan Mosca es, además, presidente de la Sociedad de Fomento de ese barrio de Morón. Todo se inició en una contratapa de este autor en Página/12, por la cual fui invitado a la banca abierta de la sesión del 25 de octubre del 2007, donde planteé la vergüenza societaria que significaba para Morón tener una calle con el nombre de Ataliva Roca, cuyo único mérito era el de haber sido hermano del general Roca y dedicarse a “atalivar”. Durante una hora me dediqué a demostrar con documentos científicamente históricos el negociado que significó la Campaña del Desierto, además del genocidio. El único mérito que tuvo Ataliva Roca en Castelar fue poseer una propiedad en esa localidad. Una de las tantas posesiones de Ataliva en todo el país. En la asamblea del jueves, la directora del Instituto y Archivo Histórico de Morón confirmó que “no encontramos razón para homenajear a este personaje que no realizó ninguna obra beneficiosa para la comunidad que lo haga merecedor de semejante distinción”. En ese momento se leyó un saludo de la Sociedad de Escritores de La Pampa, que felicitaba a la asamblea por la iniciativa. No olvidemos que una localidad de esa provincia también se llama Ataliva Roca. Luego hablaron los vecinos. Fue emocionante escuchar la sabiduría popular que volcaron. Uno de ellos propuso el nombre de Túpac Amaru, el increíble libertador que murió en el más cruel de los tormentos que registra la historia de la perversión humana, llevado a cabo por los españoles con el apoyo de los obispos y del rey católico de España, como se lo designaba oficialmente. Otro vecino propuso el nombre de un poeta popular de Castelar, escritor de muchos libros al calor del ambiente barrial, otro propuso a Favaloro, una vecina de la calle Ataliva Roca propuso el nombre de Micaela Bastidas, la mujer de Túpac Amaru, la compañera fiel de ese rebelde, a quien primero los verdugos hispanos le cortaron la lengua y luego le cortaron la cabeza, acto que tuvo que ser presenciado por su propio marido encadenado y por el hijo de ambos, de apenas 14 años de edad. Occidentales y cristianos los verdugos. Otra vecina de esa calle propuso el nombre de una Madre de Plaza de Mayo, de ahí, justo del barrio, que salió a la calle valientemente para luchar por la vida de su hijo desaparecido. Luego, un vecino propuso el nombre de Félix Luna. Por último, por supuesto, no faltó la provocación. Un hombre entró repentinamente a la asamblea y con voz altisonante dijo: “Yo estoy a favor de Ataliva Roca porque a mí, él no me hizo nada malo”. Claro, pensé, para él le vendría bien el nombre de Jorge Rafael Videla porque tampoco justo a él, no le habrá hecho “nada malo”, sino todo lo contrario. Argumentos típicos de aquellos hombres y mujeres del espectáculo que han reclamado últimamente más represión. La violencia de arriba para encubrir la violencia del sistema. Para los Roca todo el mal venía de los “salvajes, los bárbaros”, como decía él acerca de los pueblos originarios a los cuales San Martín llamaba siempre “nuestros paisanos los indios” y a quienes Manuel Belgrano, en 1810, les reconoció todos los derechos de los que gozaban los demás habitantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Los principios libertarios de Mayo transformados luego por la avidez de los que querían poder y propiedades.
Pero la asamblea siguió funcionando y, por supuesto, se habló del dolor que puede significar el cambio de una calle que se llamaba así ya en la niñez de uno, pero todo eso debe ser superado por la Etica. Porque, con el mismo criterio, los alemanes continuarían llamando a las principales calles de sus ciudades con el nombre de Adolf Hitler y los españoles seguirían teniendo los monumentos al detestable y mísero Francisco Franco, pero fueron capaces de voltearlos.
Todo un ejemplo la asamblea de Morón. Ahora tendrá que tratar el tema el propio Concejo Deliberante. Sus miembros tienen la palabra. Ojalá sea un paso adelante en nuestra historia. Y se siga su ejemplo. No dejar la historia a los Mariano Grondona o a los Rolando Hanglin que todos los días lanzan sus versiones falsas desde las columnas del diario conservador de siempre.
El espectáculo plantea el tema del rol de la mujer en la sociedad actual. La murga encarna con espíritu crítico personajes de mujeres reprimidas, marcadas por las "buenas costumbres".
Con humor e ironía, la murga aborda tópicos como la represión y el afán por preservar estructuras sociales en pos de cierta tranquilidad y por encima de la propia felicidad y realización personal.
Cero Bola es una murga conformada íntegramente por mujeres, lo que la distingue por su particular timbre que apunta a una sonoridad femenina que no copie el tradicional estilo de los hombres.
Esta joven formación obtuvo varias menciones en la edición 2008 del Carnaval uruguayo (entre otras: dirección escénica, mejor texto, mejor personaje, figura destacada).
La Diputación de Granada conmemorará este jueves al poeta español, García Lorca, en un homenaje que recorrerá todos los rincones de Buenos Aires.
Luego de 75 años, el espíritu del poeta español Federico García Lorca impregnará de nuevo las calles de la capital argentina, en un homenaje organizado por la diputación de Granada.
Tres años antes de morir, Lorca viajó a Buenos Aires invitado por la Sociedad Amigos del Arte para dar una serie de conferencias sobre literatura durante dos semanas, sin embargo la ciudad le cautivó y alargó su visita seis meses.
El homenaje se realizará en tres de los lugares que marcaron su estancia en la ciudad porteña, el Teatro Avenida, el Hotel Castelar y el Café Tortoni.
El 29 de septiembre de 1933, acompañado por el escenógrafo Manuel Fontanals, Lorca embarcó en Barcelona en el transatlántico italiano "Conte Grande" rumbo a Buenos Aires.
Llegó el 13 de octubre a la capital argentina, donde se acababa de estrenar con éxito "Bodas de Sangre", a cargo de la compañía de la actriz Lola Membrives, y se esperaba al escritor como una celebridad.
Lorca se instaló en la habitación número 704 del emblemático Hotel Castelar, un pequeño cuarto del séptimo piso con una extraordinaria vista sobre las cúpulas y tejados de los edificios de la Avenida de Mayo.
En los sótanos del Castelar participó más de una vez en las retransmisiones de la desaparecida radio Stentor, y en los salones del Tortoni compartió mesa con Carlos Gardel, el poeta chileno Pablo Neruda, Oliverio Girondo, Ricardo Molinari, Victoria Ocampo, Jorge Larco, Norah Lange, Amado Villar y Salvador Novo, entre otros.
Su habitación en el Castelar fue redecorada con motivos literarios en el 2003, coincidiendo con el 70 aniversario de su visita, tras un concurso de ideas organizado por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
En el Tortoni, aún conservan un grabado que donó al café con los versos: "Sólo el misterio nos hace vivir. Sólo el misterio", que hoy se exhibe cerca de su mesa favorita.
En Buenos Aires, Lorca fue tratado como una estrella, tanto que en alguna ocasión reconoció estar abrumado por las atenciones que recibía.
Antes de partir de la capital argentina, el poeta español escribió: "Me voy con gran tristeza, tanta, que ya tengo ganas de volver".
Pero no volvió. En agosto de 1936 fue asesinado en Granada por un piquete de guardias civiles a las órdenes del ejército franquista.
El Festival Neotango se llevará a cabo en Montevideo y Buenos Aires a partir de hoy y hasta el 24 de agosto. En Montevideo se realizarán espectáculos en la Sala Zitarrosa (18 de Julio 1012) y el Centro Municipal de Exposiciones (Plaza Juan P. Fabini).
El evento comenzará hoy a las 21.00 horas en la Sala Zitarrosa con la presentación de los españoles Versus Ensemble y la Orquesta Destaoriya de Uruguay.
El sábado 23 de agosto a las 20.00 horas, también en la Zitarrosa, se desarrollará el espectáculo "Homenaje a Mastra" en el que tomarán parte Pinocho Routin, Nicolás Ibarburu y Los Cigarros.
El domingo 24 a partir de las 21.00 horas en el Subte Municipal bailarán Daniel y Cristina, campeones metropolitanos de argentina, y tocarán El chamuyo, DJ Ganón, Tabaré Leyton y Vj.
Las localidades son gratuitas y se pueden retirar en la boletería de Sala Zitarrosa o a través del correo electrónico tangovivo@gmail.com.
El evento es organizado por la Intendencia de Montevideo, los ministerios de Turismo y Educación y Cultura, Grupo Centro y Tangovivo.
Participantes destacados
Versus Ensemble es una formación camerística dedicada a la interpretación y difusión de la música del compositor argentino Astor Piazzolla.
La agrupación lleva a cabo un cuidadoso estudio de la música de Piazzolla y logra adaptarla a través de sus arreglos, por una parte, a la formación del quinteto (violín, saxofón, piano, guitarra clásica y contrabajo) y, por otra, a la vertiente más clásica de esta música que roza, en muchas ocasiones, las tendencias más vanguardistas de la música del Siglo XX.
Hasta el momento han editado dos trabajos discográficos: "Homenaje porteño" (2001) y "Piazzolleando" (2003).
Por su parte, Los Cigarros es un trío compatriota que busca recrear un repertorio de tangos clásicos del Río de la Plata. Está conformado por Alvaro Fontes (voz), Ney Peraza (guitarra) y Nicolás Ibarburu (guitarra).
Alvaro Fontes es músico estable en la banda Contraseña de Jaime Roos y en Los Mareados. Ha salido en la murga La Gran Siete como cantante y bombista, realizando también personajes en los cuplés.
Por su parte, Ney Peraza integra la banda Contraseña, Los Mareados, Mateo x 6 y el grupo de Edú "Pitufo" Lombardo. Ha grabado como guitarrista, cantante y arreglador con Jorge Lazaroff, Mariana Ingold, Osvaldo Fattoruso, Leo Maslíah, Jorge Schellemberg, Jaime Roos y Guillermo Lamolle, entre otros.
Nicolás Ibarburu es miembro estable en Contraseña y la banda de Edú "Pitufo" Lombardo. Es uno de los guitarristas eléctricos más reconocidos del Río de la Plata, y ha acompañado a Ruben Rada, Fito Páez, Carlos "Pájaro" Canzani, Ana Toledo y Francis Andreu, entre otros, como guitarrista, compositor, productor y arreglador.
Tabaré Leyton posee un extenso recorrido por agrupaciones del carnaval montevideano. Ha incursionado en el tango impresionando por su timbre de voz y postura, que lo identifican con importantes exponentes de la música ciudadana. Su presentación en los lugares más importantes del circuito montevideano, lo llevaron a presentarse en abril de este año en la Sala Zitarrosa, como parte de los festejos de los "90+1 de La Cumparsita".