El voto es a la vez derecho y deber. Yo quiero ejercerlo.... y vos???
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"Hoy más que nunca la alegría es un artículo de primera necesidad, tan urgente como el agua o el aire. Pero nadie nos va a regalar ese derecho de todos; .... es preciso pelearlo...."
Eduardo Galeano
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Foro social mundial de las migraciones
Esquina por la Paz
Esquina por la aparición de Julio López
Esquina Bertold Bretch
Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
Vamos a festejarlo
Vengan todos
Los inocentes
Los damnificados
Los que gritan de noche
Los que sufren de día
Los que sufren el cuerpo
Los que alojan fantasmas
Los que pisan descalzos
Los que blasfeman y arden
Los pobres congelados
Los que quieren a alguien
Los que nunca se olvidan
vamos a festejarlo
vengan todos
el crápula se ha muerto
se acabó el alma negra
el ladrón
el cochino
se acabó para siempre
hurra
que vengan todos
vamos a festejarlo
a no decir
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica
cualquier día
la muerte
no borra nada
quedan
siempre las cicatrices
hurra
murió el cretino
vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
vamos a festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto de mierda.
Mario Benedetti
"Tiranos y dictadores, doctores de la picana, maestros de las dolores, no tendrán nunca un mañana... Porque ningún general de cívicos militares será recordado nunca, sólo desprecio y vinagre..."
El regreso de Jean-Claude Duvalier a Haití siembra tantas dudas en cualquier razonamiento que es casi imposible sustraerse a la idea de que algo malo como el terremoto, huracanes o el cólera acecha desde su llegada.
Sin hacer nada aún, más que atemorizar a los más viejos y de mejor memoria con su intención de aspirar en algún momento a la presidencia de la nación, ya los nervios se crispan y resucitan aquellas imágenes de persecuciones y matanzas perpetradas por su padre François, primero, y él, después.
Porque el regreso del Baby Doc desde su confortable exilio de 25 años en París, bajo la cobija protectora de la ex metrópoli, ni es casual, ni es por gusto. Entonces: ¿a qué volvió?
Según él, a ayudar. Según Reynold Georges, uno de sus abogados, a recuperar su puesto de presidente del que fue expulsado por una revuelta en 1986. No regresa, por supuesto, a purgar culpas ni responder por ellas.
Al menos ya en República Dominicana un ex militar, Jean Wellovert, declaró eufórico a la prensa nacional que sus compañeros de armas se reagrupan para ponerse a las órdenes del Baby cuando retome el mando.
No es fácil creer que eso ocurra, pero tampoco descartable. Lo seguro es que una permanencia de Duvalier en Haití, física o espiritual, levanta todo tipo de sospechas y obliga a mantener un alerta permanente sobre quienes confunden esa parte de la isla con un portaaviones.
¿Qué se prepara? ¿De quién fue la idea de su regreso? ¿Por qué declaraciones urgentes de algunos apresurándose a confesarse sorprendidos por su retorno, casi igual que como pasó con el golpe de Estado en Honduras? El portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, se declaró sorprendido con el regreso y algo semejante expresó su colega de la Casa Blanca, Robert Gibas. En la ONU, Rupert Colville, portavoz de la alta comisionada Navi Pillay, dijo que no está claro si hay bases legales para arrestarlo.
Como dijo Pierre Esperance, director ejecutivo de la Red Nacional de Defensa de Derechos Humanos, Duvalier fue el cabecilla de muchos crímenes contra la humanidad que se cometieron entre 1971 y 1986.
El derrocado ex dictador fue inculpado por la Fiscalía de desvío de dinero del Estado y corrupción, dos delitos menores frente a los más de 60 mil muertos durante su tiranía y la del padre. Además, quedó libre y sujeto a una decisión ulterior acerca de si será juzgado.
Puede, entonces, usar su billete de regreso y reinstalarse en su cómoda habitación de París y desde allí planear nuevos complots o quedarse en Haití y postularse al cargo de presidente. ¿Es lógico este desenlace? Por supuesto que no.
¿Cuál es el supuesto de su regreso? En general, gira en torno del momento escogido, que es clave:
Caos político y legal tras unas elecciones desastrosas con la incertidumbre de una segunda vuelta que no se sabe cuándo ni cómo llegará. Limbo jurídico en una nación con su gente más preocupada en sobrevivir que en recordar. Vacío de poder general y administrativo.
Puede haber juicio, pero dentro de esa orla tan poco favorable para el debido proceso.
Añádase un entorno de catastrofismo puro, de ruinas que ni siquiera se han podido remover, cadáveres que se presienten, moribundos sin esperanzas, toda esa tragedia coronada con un tiempo de cólera como en la Jerusalén de Herodes.
Sin duda el escenario perfecto para la reaparición. Baby Doc lo disfruta y hasta se cree un rey de oro en una partida de naipes.
La nueva generación, es decir, personas de hasta 35 años que no lo conocieron o eran muy niños durante su dictadura, tienen ante sí a un hombre remoto, pretérito, del que se habla mal o bien. No saben opinar por sí mismos y son susceptibles de ser engañados. Los más viejos es de suponer que no.
Pero en Haití hay hambre, mucha hambre; hay miedo; hay cólera. Abunda todo lo malo, escasea todo lo bueno. Hay algunos que piensan que en esas circunstancias quien tenga un saco lleno de frijoles tiene mucho poder.
No hay por qué dudar que en la trastienda del regreso se amontonen sacos, aunque no sean para repartir, sino para avivar egoismos y resucitar fantasmas.
¿Qué pasa si Duvalier se queda en Haití y logra la presidencia? ¿Qué pasa si se queda y fracasa?
Sea lo uno o lo otro, ¿habrá revueltas? ¿intervenciones militares? ¿expresiones armadas de defensa de la paz y los derechos humanos tipo Iraq? ¿Quién controlará al país?
En dependencia de las respuestas a tales hipótesis, que sólo las dará la vida misma, se sabrá si el regreso del ex dictador sorprendió de veras a todos aquellos que así lo proclaman.
Mientras el abogado de Duvalier decía que su cliente desea quedarse en Haití y que las causas contra él han prescrito, fueron presentadas cuatro demandas en su contra por violaciones a los derechos humanos.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) instó a las autoridades haitianas a iniciar investigaciones judiciales contra el dictador Jean Claude Duvalier por los delitos de lesa humanidad cometidos durante el régimen que lideró, entre 1976 y 1986. “Pedimos a la gobernación y a la Justicia que investigue, procese, sancione y repare las violaciones cometidas por Duvalier y su gobierno”, sentenciaron en un documento. Según indicaron los medios locales, cuatro demandas de ese tono fueron presentadas contra el dictador. Mientras tanto, Baby Doc sigue esquivando charcos. Uno de sus abogados, Reynold Georges, aseguró que las acusaciones que la Fiscalía le cargó el martes por corrupción y malversación de fondos son ilegales. Explicó que esos delitos prescriben a los diez años de su supuesta comisión, según lo propone la Constitución. Duvalier está libre y a disposición de la Justicia.
Ya en 1979, ante la Asamblea General de la OEA, la CIDH había reclamado a las autoridades haitianas que investiguen violaciones de derechos humanos en ese país caribeño. Más de treinta años después, el organismo interamericano vuelve a la carga: “Hasta la fecha, la CIDH no tomó conocimiento de alguna investigación y sanción plena, llevada a cabo de conformidad con las garantías de debido proceso establecidas en la Convención Americana, respecto de las personas responsables de las violaciones de derechos humanos cometidas en Haití entre 1971 y 1986, especialmente de las autoridades a cargo del aparato estatal durante dicho período”, destacó en un documento divulgado ayer.
Naciones Unidas (ONU) también esgrimió opiniones respecto de la dudosa situación judicial de Duvalier. Michael Forst es el hombre que el organismo mundial envió a Puerto Príncipe con el objetivo de monitorear la situación de los derechos humanos allí. El experto instó al mundo a apoyar la continuidad de un proceso judicial contra el dictador. “En un momento en que la comunidad internacional refuerza su apoyo para que se restablezca el cumplimiento de la ley en Haití, defender de manera incansable la lucha contra la impunidad ante crímenes graves supondría enviar una buena señal al pueblo, en especial a las víctimas y sus familias”, expresó a través de un comunicado.
Forst recordó que entre 1986 y 2008 se radicaron varias denuncias contra Duvalier por crímenes contra la humanidad, tortura y traición. “De avanzar, esas investigaciones podrían justificar un arresto”, concluyó. En Haití, como en varios países del mundo, los procedimientos en esa clase de delitos no prescriben con el paso del tiempo.
La periodista haitiana Michele Montas y su esposo presentaron ayer una demanda contra Duvalier por torturas y detenciones arbitrarias. La mujer precisó que una denuncia similar fue radicada el mismo día por el fiscal general de Haití, Aristidas Auguste, el mismo que interrogó al dictador el martes (ver recuadro).
Mientras tanto, Baby Doc sigue su propio juego, a través de la voz de sus lacayos. “No hay ningún cargo contra Duvalier, ya que las acusaciones que le aplicaron no tienen ningún peso. Es libre de moverse por donde quiera”, explicó escuetamente Reynold Georges momentos antes de reunirse con su cliente en la suite del hotel Caribbean, donde él y su esposa continúan su estadía haitiana. El tema no fue mencionado por la Justicia ni por las autoridades gubernamentales. Las acusaciones de la Fiscalía, una vez formuladas, quedaron en manos del juez Gabriel Ambroise, que deberá determinar cómo sigue la historia.
Pero el letrado no sólo se refirió a la situación judicial de Baby Doc. También echó por tierra las probabilidades de que Duvalier regrese a Francia, donde vivió exiliado durante los 25 años. “El se quedará en Haití para siempre, es su país y participará en la política. Es su derecho, un político nunca muere”, manifestó ante la prensa que lo abordó antes de ingresar al hotel.
Lejos de echar luz sobre el caso Duvalier, el Estado sólo se refirió ayer al proceso electoral, para el que decidió mantener los resultados de la primera vuelta, al contrario de lo que aconsejó la Organización de Estados Americanos.
El ex dictador haitiano Jean Claude Duvalier fue inculpado por delitos de corrupción, robo y apropiación indebida de fondos públicos entre 1971 y 1986, anunció la Fiscalía general.
Según adelantó a medios de prensa Aristidas Auguste, fiscal jefe de Puerto Príncipe, la imputación ya se entregó a un juez instructor.
La decisión de abrir el proceso legal contra el ex dictador, corresponderá al juzgado.
De acuerdo con medios periodísticos, Duvalier fue interrogado por al menos dos horas por un juez y el Fiscal General haitianos.
"Baby Doc", como también se le conoce, fue liberado, pero con la advertencia de que deberá permanecer a disposición de las autoridades judiciales de este país caribeño, según indicó el diario digital Haití Libre.
Contradictoriamente, Radio Metropole informó que Gervais Charles, uno de los abogados del ex dictador, calificó de falsos los comentarios de una posible libertad provisional.
Charles aseguró que "Baby Doc" fue puesto liberado de manera definitiva.
Duvalier, de 59 años, regresó a Haití el pasado domingo de forma inesperada tras 25 años de exilio, y hasta ahora permanece sin aclarar los motivos de su regreso.
La población aún espera por una rueda de prensa prevista para el lunes pasado y pospuesta para efectuarse ayer, pero que tampoco se llevó a cabo.
Junto a su padre, el también ex dictador Francois Duvalier, es considerado responsable de la muerte de miles de haitianos opuestos a su régimen y de desviar millones de dólares durante sus gestiones.
Ojalá exista el infierno para el almirante de la muerte, los negociados y la corrupción.
Un personaje tan completo como el muerto no vamos a encontrar en toda la historia argentina. Completo en su total decadencia moral, crueldad, ambición fuera de toda medida. Almirante de la Marina de Guerra de la Nación. Massera, a secas.
Traicionó, como otros tantos uniformados en nuestra historia desde 1930, a su juramento pronunciado al recibirse de guardiamarina de ser fiel a la Constitución Nacional. Pero, claro, ante tantos otros ejemplos desde Uriburu, en ese ’30, ya casi sólo sería un delito argentino. No, lo feroz de su conducta se puede sintetizar en una sola palabra: la ESMA. Para qué más. Basta ver la celda mínima donde estuvieron tiradas en el piso durante seis meses las tres primeras Madres de Plaza de Mayo. Arrojadas luego desde un avión, vivas, al río. Almirante Massera, esa fue su máxima acción de guerra como almirante. Almirante argentino.
La ESMA: una fábrica del máximo horror a lo Massera. Sí, esa expresión va a quedar para siempre en la historia: Torturar a lo Massera, hacer desaparecer a lo Massera, robar niños a lo Massera.
Y su ambición, sus negocios, su afán de figuración, su ansia de poder: quería ser presidente, millonario, estanciero, empresario, propietario de todo lo que tenía a su alcance. Y llegó sólo a ser un infame y corrupto traidor a todo principio de ética, de humanismo, de grandeza. Eso sí, cuando entraba en una iglesia era el primero que se arrodillaba y santiguaba. Completo. ¿Dónde aprendió todo eso? ¿De sus padres, en la Escuela Naval, en los cursos de oficiales, en su conocido fervor católico?
Massera. Un vocablo que quedará para siempre entre los próceres de la picana eléctrica, invento argentino. Una galería interminable que empieza con el comisario Polo Lugones, el coronel Falcón, el teniente coronel Varela... y la lista sería interminable en esta historia argentina que comenzó con aquellos increíbles hombres de Mayo. Los nombro: Belgrano, Moreno, Castelli, Monteagudo. Y nace la pregunta desesperada: ¿qué nos pasó a los argentinos? Desde aquel Mayo a ese marzo del ’76 en que iba a empezar la marcha hacia la desaparición del respeto a la vida. Comienza la “desaparición” llamada ya la “muerte argentina” en los diccionarios de ideas afines. Para siempre. Videla, Massera, Agosti, Viola, Galtieri, y cien, mil más, todos los que obedecieron, y sus civiles: Martínez de Hoz y los ministros que juraron por “Dios y por la Patria” y sus embajadores y sus soplones y rufianes.
¿Qué más podemos escribir de este ser que acaba de morir: de sus negociados, sus veleidades, sus calenturas, su sonrisa siempre cínica? ¿Para qué? Si basta con nombrar lo que ya nombramos: la ESMA. Está todo dicho. El templo de la infamia más perversa de la historia humana. Un sinónimo de Auschwitz. Los argentinos, sí, tenemos nuestro Auschwitz. Y nuestro Himmler. Uno, silencioso, de mirada con el dejo de desprecio a la vida; el nuestro, ruidoso, de carcajada sonora, de darte el golpecito amigo en la espalda, del abrazo. Aquel, sombrío como un cuervo sin sotana; el nuestro siempre sonriente, amistoso, un galán con espada al cinto y gorra cargada de perversidades.
Sí, ya sé, me van a decir que me están faltando los adjetivos. No, me sobra el dolor, pensando en los últimos minutos de Rodolfo Walsh en la ESMA, y en todos los Rodolfo Walsh y las Azucena Villaflor que cayeron en las manos de ese verdugo sucio y voraz.
Permítaseme este escrito donde trato de hacer un resumen de los sentimientos que me provoca esa figura y la de todos los serviles que le hicieron la venia y le dijeron: “Ordene, mi almirante”.
Nos quedará para siempre el dolor. Rodolfo, Azucena. En nombre de los miles.
Ojalá exista el infierno para el almirante de la muerte, los negociados y la corrupción.
Lo merece. Allí con Roca, Falcón, el Polo... y tantos otros. Una galería argentina. En contraposición con la otra galería argentina. La de los Héroes del Pueblo, los Hijos del Pueblo, como les cantaba la gente humilde de principios del siglo pasado a quienes daban todo por una vida mejor. Los que creían en un mundo de la mano abierta contra los que siempre propiciaron la ESMA.
El ex dictador argentino Emilio Massera, quien formó parte de la junta militar que gobernó con mano de hierro el país entre 1976 y 1978, murió este lunes en el Hospital Naval de la ciudad de Buenos Aires víctima de un accidente cerebro vascular.
A Emilio Massera se le seguía un juicio por la desaparición y asesinato del empresario italiano Giovanni Pegoraro, su hija Susanna, quien se encontraba embarazada al momento de su rapto, y de la calabresa Angela María Aieta de Gullo.
Los hechos ocurrieron hace 33 años, entre 1976 y 1977, cuando las víctimas fueron secuestradas y retenidas ilegalmente en el antiguo centro de desaparición, tortura y exterminio de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en Argentina, bajo el dominio de Massera.
Durante el cautiverio Susana Pegoraro dio a luz a una niña que fue sustraída por sus captores, para luego ser criada por uno de ellos, no obstante, es en 2008 cuando las Abuelas de la Plaza de Mayo y la Justicia revelaron la verdadera identidad de la joven.
Emilio Massera formó parte de la junta militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983, que se autodenominó Proceso de Reorganización Nacional luego de suceder a través de un golpe de Estado al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón.