"Las mujeres han luchado contra la violencia doméstica y sexual, han logrado leyes a nivel nacional importantes, pero pese a ello estas violencias no han disminuido, son una pandemia en el mundo entero", afirmó, en conferencia de prensa, Ángela Davis, la veterana luchadora estadounidense de los derechos de los afroamericanos, quien visitó Bogotá del 13 al 17 de septiembre.Ya no luce su peinado "afro", que la hizo tan reconocible, pero sí mantiene su ensortijada melena, que se bambolea a su paso decidido, o cuando acentúa con su cabeza sus afirmaciones contra el sistema carcelario, el racismo o el machismo.
Su sonrisa y facilidad de palabra siguen acompañado sus conferencias, tanto en la Universidad de California, donde es profesora de filosofía, como en las charlas que brinda en el exterior, como las que ofreció en la Universidad Nacional de Colombia, por invitación de la Escuela de Estudios de Género de esta institución.
La líder de los años sesenta en la lucha contra el racismo en Estados Unidos, alumna del filósofo Herbert Marcuse, miembro del Partido Comunista, de las Panteras Negras y perseguida por el FBI en aquellos años, hoy sigue activa lo mismo en la cátedra que en las luchas civiles.
Mujeres y feminismosEl feminismo se ha percibido como un movimiento de las mujeres blancas. Pero Davis, en su libro Women, race and class (Mujeres, raza y clase, 1981) sostiene que éste tiene sus raíces en las luchas de las mujeres de la clase trabajadora y afro-americana, y no sólo en las de la clase media y blancas.
"En los procesos de llevar la industrialización del Norte al Sur, las mujeres son las trabajadoras de la línea de ensamble global. Así que no podemos visualizar un futuro de igualdad de género o de razas, sin una lucha contra el capitalismo", aseguró Davis a sus 66 años de edad.
Ella prefiere hablar más del contexto feminista, que del movimiento feminista. De hecho, se refiere a éste como una aproximación estratégica. "Independientemente de que una mujer o un hombre se reconozcan como feministas, lo importante es que actúen desde una perspectiva feminista; es decir, que generen estrategias para abocar diferentes luchas y reúnan mucha gente", explicó Davis.
"Una contribución del ’Black Feminism’ fue pensar conjuntamente sobre temas que antes se pensaban separados. Hay que juntar luchas. Por ejemplo, las de los indígenas con las de los afro-descendientes. Eso es una estrategia feminista", acotó la activista y docente.
El racismo está vigenteSegún el punto de vista de Davis, el racismo se ha transformado, pero no ha desaparecido, pese a que la presidencia de Estados Unidos esté en manos de un afroamericano.
"Es que pensamos que ya hicimos la tarea de llevar a (Barack) Obama a la presidencia y nos volcamos a la vida cotidiana, cuando ahora es el momento en que más debemos actuar para hacer presión por cosas como el retiro total de las tropas estadounidenses en Afganistán", afirmó categórica la activista.
Para Davis, el racismo está profundamente arraigado en las diferentes esferas sociales. Un ejemplo de ello, dice, es que la mayoría de la población estudiantil es blanca, mientras que la mayor parte de la carcelaria es negra.
"El racismo primero se manifiesta en las actitudes de las personas, pero más profundamente está inserto en las estructuras económicas, sociales y políticas. Por eso necesitamos un movimiento fuerte que luche por salud y educación gratuita para todos, áreas donde el racismo es fuerte", propuso Davis.
Por la abolición de las cárcelesIniciando la década de los setenta, Davis se interesó en el mejoramiento de las condiciones de los prisioneros, lo que la llevó a ser involucrada en el asesinato de Los Hermanos de La Soledad. Como se recordará, en 1973, Nolen, un afroamericano miembro de las Panteras Negras, y otros dos prisioneros fueron asesinados por un guardia de la cárcel La Soledad, en Estados Unidos.
Posteriormente, George Jackson, amigo y copartidario de Nolen, fue muerto por un carcelero en la prisión San Quintín. Según la versión oficial, Jackson intentaba fugarse y tenía una pistola. Davis fue acusada de introducir dicha arma al centro de reclusión, fue puesta en la lista "de los más buscados" del FBI, luego arrestada y más tarde exonerada de cargos.
Estos hechos despertaron en ella el cuestionamiento del sistema carcelario, que desde hace una década buscaba eliminar mediante el movimiento abolicionista. "Le apuntamos a pensar no en cómo castigar la violencia, sino en cómo terminar con el sistema que produce violencia", puntualizó Davis.
Su participación en los movimientos sociales y su defensa de los derechos civiles fue reconocida en 2006, cuando recibió el premio Thomas Merton, un galardón otorgado a las personas que contribuyen con la paz.
Ángela Castellanos ArangurenFuente: AmecoPress
Foto: AFPLa agencia de Inteligencia colombiana indicó que los responsables podrían ser comandos guerrilleros, pero también hay quienes suponen que podría haber sectores de derecha implicados, dado que Santos habló de dialogar con las FARC.
A punto de asomarse los rayos del sol, la capital despertó estruendosamente. En el cruce de las calles 7 con 66, la explosión de un coche bomba sacudió a los vecinos de 60 manzanas. Por la radio, el país despertó con la noticia del acto terrorista en la voz de los periodistas de Caracol, testigos y víctimas del estallido. La cadena radial, se dijo al principio, fue el blanco del atentado que dejó siete heridos, cuantiosos daños materiales y el repudio local e internacional por la violencia. La agencia de Inteligencia del Palacio de Nariño indicó que los responsables podrían ser comandos guerrilleros, pero también hay quienes suponen que sectores de derecha estarían implicados en la bomba por su supuesto desacuerdo con la posibilidad de diálogo con las FARC, anunciada por Juan Manuel Santos el sábado durante su asunción como presidente.
Una alfombra de vidrios, un cajero de banco en fuego, pedazos de un paradero de bus y edificios destrozados fue el paisaje que encontró Gabriel López al llegar a su oficina. Con la explosión, el redactor de la agencia EFE saltó de la cama. Su celular marcaba las 5.27 am. “Empecé a escuchar la lluvia de vidrios y salí a ver lo que pasaba”, relató López a Página/12. Junto con los estudios de Caracol, están las sedes de importantes bancos y la agencia de noticias internacional. “Me impactó que cuando llegué ya estaban los bomberos, la policía. La reacción fue rapidísima y el informe sobre los heridos también”, cuenta el periodista. A esa hora, Darío Arizmendi, el director informativo de Caracol, contaba en vivo cómo se desmoronaba el techo de sus estudios.
“Que no se cobraron vidas, digo gracias a mi Dios. A pesar del atentado no apagaremos la voz”, cantaban en la misma estación de radio al final del día, al mismo tiempo que frente a sus oficinas se realizó una manifestación de rechazo al atentado congregada en el sitio de la explosión, la séptima con la calle 66. “Aquí hay dos gimnasios muy concurridos a esa hora, un colegio abriendo puertas, muchas oficinas, gente que empieza la jornada a las cinco de la mañana. Aun cuando el atentado haya sido dirigido contra Arizmendi, parece que fue planeado sin medir consecuencias. Los daños colaterales podrían ser enormes”, le explica Gabriel López a este diario.
Cincuenta kilos de nitrato de amonio más polvo de aluminio fue la carga explosiva detonada, según sospechan las autoridades, a través de un teléfono móvil en un coche Swift de 1994 robado en julio pasado. Estrenando presidencia, Santos llegó al lugar del atentado apenas el sol se posó por completo en la llana capital. Lo primero, siguiendo la línea de mano dura de su antecesor Alvaro Uribe, fue calificar de terroristas a los responsables. “No nos vamos a asustar, a intimidar. No vamos a caer en esta trampa”, advirtió el jefe de Estado en compañía de sus ministros de Defensa y del Interior. Según Santos, el acto pretendía generar “terror y zozobra”, pero aconsejó volver a la calma. “Mi mensaje a los bogotanos es: tranquilos, aquí estamos, sigamos con nuestra vida normal, porque lo que ellos quieren es generar miedo.” López, quien revivió las escenas de pánico por el estallido de una bomba en Cali con el coche de ayer, opina que frente a este tipo de actos “ya el colombiano perdió el miedo”. “Esto lo que hace es legitimar las acciones del Estado en contra de los autores. Si fue la guerrilla, obviamente lo hizo como única opción que tiene para llamar la atención”, según opinó el redactor de EFE. “La prueba es que la gente acude en masa a la escena del hecho”, concluye López.
250 casas y oficinas, y ocho vehículos resultaron afectados en el atentado que rechazó la comunidad internacional. “El pueblo y el gobierno venezolanos repudian de la manera más enérgica este acto terrorista dirigido contra el hermano pueblo de Colombia y contra su ferviente deseo de vivir en paz”, según un comunicado de la Cancillería de Venezuela. El presidente Hugo Chávez dijo que hace votos “por el pronto esclarecimiento de estos lamentables hechos”. En el Palacio de Liévano, las autoridades locales se reunieron en consejo de seguridad presididos por el alcalde de Bogotá, Samuel Moreno. Al fin, se determinó un “Plan Candado” para garantizar la seguridad en la capital. Operativos policiales permanentes, control a la entrada y salida de la ciudad y el nombramiento de un fiscal especializado en investigar el crimen de ayer fueron las determinaciones de Moreno y su equipo.
“No se puede bajar la guardia en seguridad democrática”, fue la conclusión del presidente Santos al culminar su recorrida por los estudios de Caracol, donde todas las vidrieras resultaron destrozadas, así como algunos enseres. El periodista Arizmendi se retiró de las oficinas al terminar su relato en vivo por temores a que, como indicó Felipe Muñoz, director del Das, los autores sean los insurgentes que lo amenazaron recientemente obligándolo a salir del país. Según Muñoz, Germán Briceño, alias Grannobles, cabecilla del frente 10 de las FARC, es el encargado de organizar este tipo de atentados y estaría detrás del coche bomba de ayer. Retaliaciones contra Santos por su política de continuar la lucha contra las guerrillas y el terrorismo es otra de las razones con que se especula.
Katalina Vásquez GuzmánFuente: Página 12