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25 octubre 2010

Ciencia cubano-brasileña para África


Cada temporada seca, de diciembre a junio, en una veintena de países de África subsahariana aumenta el riesgo de brotes de meningitis, en muchos casos mortal, si bien la enfermedad puede evitarse con una oportuna vacunación.

Nana Diallo, de 45 años, siempre que puede vacuna a sus hijos. "Es una de las enfermedades a las que más miedo le tengo, ya que en lugar de matar a la persona infectada, la deja incapacitada, ciega o muda", comentó a IPS esta vendedora de especias del mercado de Mozola, en Bamako, la capital de Malí.

Los hijos de Diallo pudieron haber sido inmunizados con alguna de las 1,94 millones de vacunas que llegaron en 2007 a ese país del noroeste africano, producidas especialmente en laboratorios de Cuba y Brasil.

La meningitis meningocócica es una infección bacteriana de la membrana que rodea el cerebro y la médula espinal. Puede causar daños cerebrales severos y es mortal en 50 por ciento de los casos no tratados con antibióticos.

Las condiciones climáticas de la época seca favorecen la epidemia, pero también la favorecen la pobreza, un estado inmunológico precario, el hacinamiento y el constante tránsito humano, dijo a IPS por teléfono desde Ginebra el especialista Alejandro Costa, de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Cuando los brotes se disparan, se necesitan vacunas para enfrentarlos. Pero puesto que la epidemia se centra en una zona muy pobre del mundo, los grandes laboratorios farmacéuticos tienen pocos incentivos para cubrir esa demanda.

A mediados de 2006, la OMS se vio obligada a lanzar un SOS para la producción de la vacuna polisacárida contra los serogrupos A y C para el "cinturón de la meningitis", una franja que se extiende por 23 países, desde Senegal, en el oeste, a Etiopía, en el este, donde viven 430 millones de personas.

La empresa Sanofi Pasteur, por entonces única fabricante de la vacuna, planificaba discontinuar la producción, aunque sólo la redujo, explicó Costa, científico responsable en la OMS de las existencias internacionales de vacunas para la respuesta a epidemias.

Al llamado de la OMS, dos entidades públicas, el Instituto Finlay de Cuba y el Instituto de Tecnología en Inmunobiológicos, Bio-Manguinhos, de Brasil, unieron sus capacidades y comenzaron a producir la Men AC.

La colaboración tuvo éxito por la voluntad política de ambos países y porque ya existía una infraestructura de trabajo entre la biotecnología cubana y la estatal Fiocruz, a la cual pertenece Bio-Manguinhos, dijo a IPS el vicepresidente de producción de Finlay, Ramón Barberá.

"Fue el triunfo de la unidad. Me consta que los brasileños se sienten muy orgullosos de este trabajo y de hacerlo con Cuba", dijo Barberá.

El Instituto Finlay produce los principios activos y los envía a Brasil, donde se completa el proceso industrial que incluye llenado, liofilización (desecación al vacío y a muy bajas temperaturas), envasado, etiquetado y controles de calidad.

Con este fin, Finlay remodeló y equipó con inversión propia una nueva planta de producción de vacunas de acuerdo al estándar de fabricación actual, que inauguró a fines de 2008.

Esta asociación, "basada en el compromiso de las dos instituciones con la salud pública", permitió viabilizar en tiempo récord el abastecimiento con precios acordes a la realidad de la región, dijo a IPS la asesora de producción de Bio-Manguinhos, Elaine Maria Teles.

El precio de la Men AC polisacárida de Cuba y Brasil ronda los 95 centavos de dólar, mientras la polisacárida que protege de los serogrupos A, C, W135 e Y, fabricada por laboratorios transnacionales, cuesta entre 15 y 20 dólares la dosis.

Ya se han entregado más de 11,5 millones de vacunas Men AC, con la previsión de llegar a casi 15 millones a fines de este año. Entre 2007 y 2009, las mayores partidas se destinaron a Malí, Etiopía, Burkina Faso, Nigeria, Níger y Chad, según documentos de Bio-Manguinhos.

Las vacunas son adquiridas por la propia OMS, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Médicos Sin Fronteras y la Cruz Roja Internacional. Además, cada país compra algunas cantidades, según los recursos con que cuente.

En el cinturón de la meningitis la situación epidemiológica es recurrente, dijo Costa. Cada tres o cuatro años hay grandes epidemias, de entre 50.000 y 80.000 casos, seguidas de otros tantos años de baja actividad.

En 2009, 14 países africanos que aplicaron una vigilancia más estrecha notificaron 78.416 casos y 4.053 muertes.

En lo que va de 2010 se reportaron menos casos que en 2009, pero la mortalidad es mayor. Del 5 de julio al 1 de agosto, la organización registró 275 casos y 21 fallecimientos en 14 países.

"Estamos realmente agradecidos del esfuerzo de Brasil y Cuba, que respondieron de manera extraordinaria. Esta cooperación Sur-Sur tiene muy pocos antecedentes exitosos", dijo.

"En poco tiempo se logró producir una vacuna a más bajo costo, que contribuyó a la atenuación de los casos de meningitis", remarcó.

Para Costa, medir el impacto de esta vacuna polisacárida no es fácil, porque se aplica en campañas reactivas, en medio de una epidemia, y que no cubren a toda la población.

Además, las vacunas polisacáridas protegen sólo por dos o tres años y no pueden aplicarse a niños menores de dos años.

El personal de Finlay trabaja ahora para incluir la antimeningocócica W135 en una vacuna trivalente que intenta tener lista para abril, a un precio que permitirá a la OMS ir sustituyendo las vacunas AC por una que proteja contra los tres serogrupos de mayor incidencia en la región.

"No estamos en una situación totalmente desesperada, pero si hay epidemia y la mayoría de los casos son causados por el serogrupo W135, no tenemos suficientes vacunas", alertó Costa. La corporación GlaxoSmithKline dejó de producir esta trivalente, recordó.

"Lo ideal sería que la ACW135 estuviera un poco antes, en febrero, porque las epidemias comienzan en enero", agregó.

Costa cree que el "desafío" de la alianza cubano-brasileña es hallar una vacuna del tipo conjugada, que combina el antígeno polisacárido con una proteína de un agente toxoide, logrando inmunidad a largo plazo. Aplicada a toda la población en un programa sanitario de rutina, podría poner fin a la epidemia.

"Estamos trabajando con el Finlay para una conjugada ACW135", comentó. El vicepresidente comercial del Instituto, Francisco Domínguez, confirmó a IPS que se está "trabajando en las vacunas conjugadas de los diferentes serogrupos".

El mercado mundial ofrece la tetravalente conjugada (A, C, W135 e Y) de Sanofi Pasteur, autorizada sólo para personas de entre 11 y 25 años, y otra registrada recientemente por el gigante farmacéutico Novartis. Las tres dosis necesarias para una persona cuestan alrededor de 300 dólares, dijo Costa.

Mientras tanto, en septiembre se iniciaron campañas piloto en Malí, Níger y Burkina Faso de una vacuna conjugada A, la MenAfriVac, desarrollada por un laboratorio indio.

Patricia Grogg *

* Con aportes de Fabiana Frayssinet (Río de Janeiro) y Soumaila T. Diarra (Bamako).

Fuente: IPS


02 setiembre 2010

Vacunas cubanas que cruzan fronteras




Aún hoy, tras varios años de comprobada eficacia, la vacuna cubana contra la meningitis B sigue siendo ignorada por países industrializados, mucha de cuya literatura médica declara inexistente la inmunización contra ese serotipo.

"Hay muchas barreras regulatorias, obstáculos que imponen a veces las propias transnacionales", dijo a IPS la científica cubana Concepción Campa, que encabezó el grupo de investigadores que en los años 80 descubrió y desarrolló la vacuna salvadora de millones de niñas y niños.

VA-MENGOC- BC es la única vacuna disponible en el mundo contra la enfermedad causada por el meningococo B y está incluida desde 1991 en el esquema nacional de inmunización infantil de Cuba. Desde entonces, la meningitis no es un problema de salud pública en esta isla.

"También se ha usado con éxito en otros países de América Latina, como Brasil, Argentina, Uruguay, Colombia y algunos centroamericanos. La vacuna es indiscutiblemente más aceptada que en sus inicios, pero sigue sin entrar en Europa", explicó Campa, presidenta-directora general del Instituto Finlay.

La mitad del personal del Finlay son mujeres. Sus ofertas de investigación, desarrollo y producción de vacunas y sueros incluyen también protección contra la meningitis A y C, la leptospirosis, la difteria, le tétanos, la fiebre tifoidea y la tos ferina.

IPS: Busqué al azar en Internet y encontré literatura médica de Europa que dice que no existe una vacuna contra la meningitis tipo B, cuando ustedes la tienen desde principios de los 90. ¿Cómo es posible?

CONCEPCIÓN CAMPA: Esa vacuna debe competir con (laboratorios) transnacionales que tienen programas de mercadeo muy costosos y son elaborados con mucha inteligencia empresarial.

Hemos conversado con algunas compañías, pero desde el inicio nos aclaran: "somos una firma lucrativa y nuestra principal razón son los porcentajes de ganancia. Por supuesto, además trabajamos para la salud".

Para nosotros ese principio supone una desventaja. Trabajamos ante todo en bien de la salud humana, no para lucrar, y no disponemos de los volúmenes de dinero que hacen falta para el mercadeo y la información a la población. La antimeningocócica B ha sufrido bastante en este tema.

IPS: Pero Cuba necesita aumentar sus ingresos financieros y la biotecnología es una vía para ello.

CC: De acuerdo, solo que nuestras ganancias nunca serán equiparables a las obtenidas por las transnacionales. No es que estemos en pérdida, no podríamos, pues necesitamos investigar y desarrollar nuevos productos. Pero no es comparable el lucro de las transnacionales con las utilidades que obtenemos nosotros.

IPS: Cuba ha optado en el campo de la biotecnología por trabajar de manera conjunta con terceros países. ¿Es así también en el caso del Instituto Finlay?

CC: El primer convenio surgió con Brasil y justamente a partir de la antimeningocócica B, allá por 1990 o 1991. Necesitaban volúmenes enormes de esa vacuna y nosotros teníamos capacidad para los principios activos, pero no para el proceso industrial final de llenado y envase.

Nos asociamos para enviarles el preparado en botellones, lo que abarataba el costo de la vacuna para ellos y a nosotros se nos facilitaba el proceso industrial. Así nació una colaboración que con Brasil ha sido muy fuerte.

IPS: Un buen antecedente para la asociación entre el Instituto Finlay y el gubernamental Instituto de Tecnología en Inmunobiológicos, Bio-Manguinhos, de Brasil, a fin de producir vacunas destinadas al llamado cinturón de la meningitis en África…

CC: Así es. En 2006 recibimos la solicitud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para producir la antimeningocócica A-C que se necesitaba para encarar brotes epidémicos en África. Nos asociamos y pasamos juntos la calificación de la OMS. Es una colaboración Sur- Sur que marcha muy bien.

Construimos una planta totalmente con inversión cubana para fabricar esa vacuna, que inauguramos en diciembre de 2008. Ahora estamos trabajando además la antimeningocócica W-135, una de las que está impactando más en África. También responde a una emergencia planteada por la OMS.

Según el acuerdo, Cuba vende a Brasil el principio activo de la vacuna. La nación sudamericana lleva a cabo el final del proceso, que incluye llenado, liofilización (desecación al vacío y a muy bajas temperaturas), envasado, etiquetado y controles de calidad, para luego vender a los organismos internacionales o directamente a países africanos.

IPS: ¿Con qué otros países existen convenios de colaboración?

CC: Tenemos proyectos de investigación con Malasia y algunos países de Europa, como Gran Bretaña, Suecia, Suiza e Italia. En América Latina, con Chile, México, Argentina, con el mismo Brasil, en investigaciones básicas. En producción, la colaboración más fuerte siempre ha sido con el gigante sudamericano.

Hay otros intentos. Conversaciones y procesos de negociación para producciones cooperadas con Vietnam, India, Egipto y China, entre otros países. También hemos intentado esta colaboración con Sudáfrica. El primer paso sería la producción y después la transferencia de tecnología.

IPS: ¿Cuál es el secreto para desarrollar una industria tan compleja en condiciones de país en desarrollo?

CC: Cuba cuenta con varias fortalezas de trabajo. La primera es la prioridad concedida por el Estado, que hizo inversiones millonarias para tener la industria que hoy tenemos. La segunda radica en sus recursos humanos, resultado de un proceso revolucionario que elevó la educación a un primer lugar.

Otra fortaleza es la colaboración entre todos los centros de investigación. Nosotros no competimos, nos ayudamos. Ahora mismo, la vacuna contra el neumococo la estamos haciendo entre dos instituciones científicas. Cada una tiene su independencia económica y organizativa, pero en el trabajo somos de verdad una familia que se quiere y se entiende.

IPS: ¿La vacuna contra el neumococo es ya una realidad?

CC: La estamos trabajando en colaboración con el Centro de Química Biomolecular porque el neumococo se ha convertido en una de las primeras causas de enfermedades infecciosas, no solo en los niños de Cuba, sino en otras partes del mundo. Es una vacuna que ya existe, pero falta adecuarla en su composición, eficacia y precio. Está bastante avanzada y aspiramos a hacer los primeros ensayos clínicos próximamente.

Esta bacteria ocasiona neumonía, meningitis y otitis. Es una vacuna de siete valencias o sea que protege contra los siete tipos de neumococo más comunes en Cuba y América Latina. Cada desarrollo nuestro parte de una necesidad de salud de éste o de otros países del Sur.

IPS: ¿Qué otros proyectos ocupan a su institución?

CC: El desarrollo más inmediato es el de la antimeningocócica W-135, que ya está casi terminada y los ensayos clínicos se harán en enero próximo. Cuando se trata de un producto que ya está en el mercado, las regulaciones permiten demostrar que es igual o superior a los que ya existen.

Patricia Grogg

Fuente: IPS


25 junio 2008

Cuba registra primera vacuna para tratamiento del cáncer de pulmón



El compuesto CIMAVAX-EGF ya está patentado en

Canadá, Estados Unidos, Japón, Australia y Brasil.

(Foto: Efe)



La vacuna CIMA-VAX EGF no cura, pero incrementa el tiempo de vida de los pacientes. Además, no deteriora su calidad de vida, como lo hacen otros tratamientos invasivos.


El Centro de Inmunología Molecular (CIM) de Cuba anunció este martes el registro en el país de la primera vacuna diseñada en el mundo para el tratamiento del cáncer de pulmón.


El compuesto CIMAVAX-EGF recibió el Certificado de Registro Sanitario, informó la doctora Gisela González, especialista del CIM.


"Lo que estamos anunciando es la concesión del registro por la agencia reguladora cubana de la primera vacuna terapéutica para el cáncer de pulmón de células no pequeñas", explicó la directora del centro de investigación, Tania Crombet. "Es una vacuna que no es curativa. Nosotros tampoco queremos despertar falsas expectativas a los pacientes", agregó Crombet.


El polo científico cubano abarca 53 instituciones y a unos siete mil científicos, quienes han desarrollado entre sus productos unas diez vacunas, con mercado asegurado en cerda de 50 países.


Actualmente el compuesto se encuentra en fase de prueba en varios hospitales cubanos y en los próximos meses se probará también en Perú y Malasia. El medicamento ya está patentado en Canadá, Estados Unidos, Japón, Australia y Brasil.


Según la directora del centro de investigación, el ensayo clínico que condujo al registro de la vacuna aportó evidencia de que "incrementa la supervivencia de los pacientes y la calidad de vida". La catalogó como muy segura debido a que tiene “una alta inmunogenicidad", lo que quiere decir que la vacuna, a pesar de estar basada en una proteína propia, "es capaz de inducir una potente respuesta inmune".


Además, no deteriora su calidad de vida, como lo hacen otros tratamientos invasivos. "La caída del cabello es uno de los efectos de la quimioterapia. Este tipo de vacunas y tratamientos no provoca ese tipo de efectos adversos", explicó González. "Provoca un incremento de sobrevida en los pacientes avanzados sin tener un efecto adverso severo que afecte la calidad de vida de los pacientes", puntualizó.


Las investigaciones para el desarrollo de la vacuna comenzaron en 1992 y actualmente se lleva a cabo un exitoso ensayo con 579 pacientes en 11 hospitales de la isla.


En el mundo existen más de un millón de pacientes con cáncer pulmonar avanzado. Sólo en Cuba mueren anualmente cuatro mil 500 personas por esa causa.


Fuente: Telesur