Mural: César López ClaroEl 16 de septiembre de 1976, diez estudiantes secundarios de la Escuela Normal Nro. 3 de la Plata son secuestrados tras participar en una campaña por el boleto estudiantil. Tenían entre 14 y 17 años. El operativo fue realizado por el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejercito y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por el general Ramón Camps, que calificó al suceso como lucha contra "el accionar subversivo en las escuelas". Este hecho es recordado como "La noche de los lápices".A 34 años de esta brutal represión por parte del terrorismo de estado, estudiantes de todos los niveles, organizaciones sociales y partidos políticos marcharán hoy a las 18 horas, desde el Congreso a Plaza de Mayo, en recuerdo de los estudiantes desaparecidos.
La movilización se lleva a cabo en pleno conflicto por el reclamo estudiantil al gobierno porteño y en el segundo día de paro docente en la Ciudad de Buenos Aires.

En estos días se ha invocado a diestra y siniestra, la consigna de
Nunca Más publicitándose diversas interpretaciones de la misma. Esto nos obliga a aclarar el origen y el significado dado por quienes la acuñamos: los movimientos de familiares de desaparecidos y los organismos de derechos humanos de América Latina. No para reivindicar “derechos de autor” sino para que no se la siga desvirtuando, con el favor de nuestro silencio, por tirios y troyanos entre los que se encuentran eximios especialistas en “barrer bajo la alfombra” las “fealdades” de la historia reciente. Por otra parte, no se nos escapan las diferencias de trayectoria, intereses, compromiso humano y honradez entre los que se han referido a ella.
Darle al
Nunca Más un contenido empalagoso, tan general e inespecífico que lo diluye en un mar de buenas ondas y promesas de que de ahora en más todos nos portaremos bien, al menos “entre uruguayos”, es de una superficialidad inadmisible y peligrosa. Esto nos obliga a explicitar, una vez más, los contenidos con que se acuñó.
Nunca Más es la expresión del rechazo total e inequívoco al terrorismo de Estado; de la conciencia de la necesidad de construir realidades que prevengan su reiteración y del desafío de contribuir a hacerlo. Surge como clamor y compromiso.
Fue forjada en la dolorosa década de los ’70 cuando padecimos la represión, en el seno de los movimientos de familiares y de derechos humanos latinoamericanos. Es producto del minucioso registro de crímenes y víctimas, del análisis del modus operandi de las fuerzas armadas del Continente, de su coordinación, de sus alianzas, de su entrenamiento y directivas. Del análisis de los autores de los crímenes, de sus cómplices y sus mandantes. De la impunidad de su accionar y de la doctrina inspiradora. No en vano
Nunca Más es el título que le da la Conadep de Argentina a su informe sobre las desapariciones en el país hermano y que llevan los respectivos informes sobre Brasil , Uruguay , Paraguay , Bolivia y Guatemala .
Ha sido este registro de los hechos el que permite afirmar que la represión no fue obra de un puñado de malvados (por más que los que la llevaron a cabo lo fueran) sino que fue un plan fríamente pensado, ejecutado y coordinado a nivel nacional y regional, inspirado en la Doctrina de la Seguridad Nacional –esa teorización contemporánea de la “caza de brujas”- tan difundida por la Escuela de las Américas y tan bienvenida en todas las actividades de la Junta Interamericana de Defensa . De todo esto hay abundante documentación, que si los formadores de opinión cumplieran con seriedad su función informativa, deberían difundir o ejemplificar con alguna de sus más connotadas concreciones, por ejemplo el Plan Cóndor.
También hay que explicar que para llevar esa represión, tramposamente llamada por sus ejecutores “guerra sucia”, se desguazaron los Estados de Derecho, se abolieron gobiernos electos, se clausuraron Parlamentos, se invalidaron Poderes Judiciales, se prohibieron los partidos políticos, el movimiento sindical, la prensa opositora. Se persiguió a las organizaciones de la sociedad civil, se clasificó y despidió ciudadanos, se aplicó masivamente la tortura y hasta se allanaron las Iglesias sospechosas. Vestidos con ropaje de cruzados, militares y civiles usurpadores de todos los poderes, desangraron los países y la Región y de paso, la saquearon.
Construir el Nunca Más implica difundir las verdades que se saben y continuar investigando las que meticulosamente, cobardemente, ocultan. Significa explicar que no hay “obediencia debida” cuando la orden manda violar los derechos humanos. Implica que opere la justicia, la letrada y la que labran los pueblos en su conciencia.
Nunca Más implica que las instituciones que participaron, reconozcan los hechos, se depuren y se rectifiquen. Implica que dejen de operar los múltiples mecanismos que hacen posible la impunidad (no sólo los jurídicos), como los silencios cómplices y la “no existencia de información”. Significa que todos comprendamos que el terrorismo de Estado es generador de lo más tenebroso: la incesante reiteración de crímenes de lesa humanidad.
Quien estudie y analice la sevicia represiva, sentirá que está frente a hechos absolutamente al margen de toda moral, de todo principio, de todo valor constituyente de algo digno de ser llamado civilización. Es como sumergirse en las tinieblas sin fin de un mundo diabólico.
La represión lesionó profundamente nuestras sociedades, les negó la libertad, la democracia, la información y la participación en trazar su destino.
Nunca Más conlleva también el sabio proceso de reparar el tejido social. Lo cual lleva al conocimiento y a la reflexión colectiva sobre lo sucedido, especialmente con las generaciones que no lo vivieron; a rescatar la memoria.
Nunca Más implica hacer carne la cultura de resolver las diferencias, de atenerse a derecho con sus deberes y sus límites; significa la obra liberadora de desterrar la ignorancia y el menosprecio al semejante; significa desarrollar profundamente la democracia. Significa cultivar niveles superiores de calidad humana.
Si la tragedia vivida nos deja estas enseñanzas y nos da fuerza para luchar por esto, entonces ellos, las decenas de miles de detenidos desaparecidos, los asesinados, los torturados en nuestra América, no habrán ido al sacrificio en vano. Los que sobrevivimos, actuemos con modestia, lucidez y respeto, lejos de las venganzas y odios personales, apegados firmemente a los principios que hacen la vida, el futuro y la paz posibles. Contribuyamos a construir un país en
“que los derechos humanos (civiles, políticos, económicos, sociales y culturales) sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”.
Este es nuestro compromiso con el
Nunca Más, el fundamento de nuestra modesta contribución a la paz, nuestra forma de honrar la memoria de nuestros familiares y a la vida, que a pesar de todo, florece cada día.
Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos-DesaparecidosReferencias:[1] Nunca Más Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, 1984. También conocido por informe Sábato, por su presidente.
2 Nunca Mais – Brasil. (1985). Publicado por el Consejo Mundial de Iglesias y la Arquidiócesis de Sao Pablo.
[1] Nunca Más – Uruguay. Informe sobre la Violación a los Derechos Humanos (1972-1985) –Servicio Paz y Justicia- (1989)
[1] Nunca Más - Paraguay En mayo de 1990 el Comité de Iglesias del Paraguay hacía público el informe, en 3 volúmenes, sobre la dictadura de Stroessner y los Derechos Humanos.
[1] Nunca Más para Bolivia En mayo de 1993 La Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Bolivia hizo público el informe, que recoge la memoria acontecimientos acaecidos durante el período de los gobiernos militares.
Guatemala Nunca Más.- El 24 de abril de 1998 la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala presentaba públicamente los 4 volúmenes del informe elaborado desde 1994 como Proyecto Interdiocesano de Recuperación de la Memoria Histórica -REMHI-".[1] Recordemos, por ejemplo, la frase del Gral. Santiago Riveros (Argentina) en la reunión de la JID, 1980: “Hicimos la guerra con la doctrina en la mano, con las órdenes escritas de los Comandos Superiores.”
Preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos, Naciones Unidas, 10 de diciembre de 1948.
Fuente: Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos

Veronika Engler
Suecia, 19 de junio del 2008
El presidente de nuestro país pretende que hoy, 19 de junio, día en que se festeja el natalicio de Artigas, un manto de olvido nos tape los ojos, una amnesia colectiva que permita que víctimas y verdugos puedan darse la mano en un cordial gesto de olvido y perdón. Se olvida que la historia nos pertenece a todos, quienes la hemos vivido desde distintos ángulos y distintas épocas y quienes construyen o van a construir el futuro. Por eso es importante que demos nuestra opinión al respecto y recordemos a quienes lo olvidan, que hay temas tales como los Derechos Humanos que están por encima de cualquier especulación electoral.
Es un disparate pretender que quien alguna vez llegó a estar a merced de esa horda de sádicos y torturadores pida perdón, reivindicando así la validez de la tortura y el terrorismo de Estado. Esta idea se me antoja tan disparatada, que aún sin pertenecer a la generación que pobló las cárceles del Uruguay, sin pertenecer al grupo de aquellos que fueron nombrados sediciosos, terroristas e innombrables, no lo puedo entender.
Pertenezco a la generación que creció durante la dictadura, la generación que sufrió los allanamientos y recorrió en macabro turismo, los cuarteles y cárceles de la República Oriental del Uruguay y el paradójico Penal de Libertad para poder ver a su padre, madre o familiar. Pertenezco a la generación que sin "comerla ni beberla" sufrió la arbitrariedad que se ejerció contra el pueblo.
Las víctimas del terrorismo de Estado fueron llevadas a un estado extremo de indefensión frente a la tortura y los torturadores.
¿En que parte del “Nunca más”, existe un lugar para la defensa de los Derechos Humanos?
¿Queremos enseñarles a nuestros hijos que la solución es cerrar los ojos, olvidar, borrar la historia. Mirar para otro lado cuando se habla de tortura, de vapuleo, de exilio?. ¿Bajar la cabeza ante las familias de los desaparecidos?.¿Es el legado que nos proponen dejar? ¿Cuál es en ese caso la fecha del entierro de nuestros valores humanos?
Lo considero una falta de respeto hacia el pueblo uruguayo, me avergüenza pensar que los familiares de los desaparecidos se ven obligados a escuchar semejante aberración. Pienso en el sufrimiento de los que nacieron en las cárceles, en los niños desaparecidos... y no lo entiendo.
¿Con qué extraña lógica nos movemos?
Tratan de cambiar la historia de nuestro país, quieren dar la imaginen de que esto fue una guerra entre dos bandos, la teoría de los dos demonios. Las razones que llevaron a la situación de enfrentamiento desaparecen, el pueblo y sus razones desaparecen junto a la oligarquía. ¿Para qué tratar de simplificar una ecuación que sigue dando resultados erróneos, si aún no se han develado las incógnitas que se necesitan para resolverla?
Espero que esto no sea un intento de menospreciar la capacidad de raciocinio y sentido común de nuestro pueblo, espero que nuestro pueblo sepa responder con la cabeza en alto que nuestros valores morales no son negociables.