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15 agosto 2010

Uruguay: Los estudiantes mandaron a los gobernantes a hacer planas: "Debo ocuparme de la educación"




Los estudiantes de la Universidad de la República y de educación media se movilizaron como cada 14 de agosto bajo la consigna del 6% del PBI para la Educación; autonomía y cogobierno para toda la educación pública y la anulación de la Ley de Caducidad.

Además, ayer como todos los años, los estudiantes marcharon en memoria y recuerdo de la muerte de Líber Arce, el primer mártir estudiantil producto de la dictadura cívico-militar.

Como estaba previsto se concentraron a las 12 horas en la explanada de la Universidad de la República. Pero la marcha no partió sino hasta dos horas una vez que los gremios estudiantiles de la educación media llegaron. Los estudiantes utilizaron ese tiempo para realizar el armado de las pancartas que fueron utilizadas en la marcha posteriormente.

A las 14 horas, sin inspectores ni policía que dirija el tránsito, partió la marcha. Encabezada por los estudiantes atravesó toda la avenida 18 de julio y bajó por la calle Paraguay realizando su primer parada frente a las puertas del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

Allí, los estudiantes Gastón González de la comisión de comunicaciones de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) y Sebastián Gómez del Centro de Estudiantes del Instituto de Profesores Artigas (CEIPA) dieron lectura a las dos primeras proclamas de la tarde de ayer.

"La magnitud del destino del Presupuesto quinquenal afecta en buena parte las posibilidades de revertir la situación. El movimiento estudiantil, su reivindicación en el marco de las necesidades globales del país, rechaza los intentos de oponer las reivindicaciones educativas al resto de las políticas públicas tendientes a revertir la situación de los sectores más postergados de la sociedad".

"La discusión debe darse en el plano de cómo incrementamos los recursos que tiene el Estado para llevar adelante las políticas sociales y educativas. En ese sentido el camino es modificar la estructura tributaria avanzando en un sistema en el que realmente pague más el que tiene más y menos el que tiene menos", dijeron. En base a eso consideran que el camino es "incrementando los impuestos al gran capital nacional y al extranjero".

Los estudiantes señalaron que el reclamo del aumento del presupuesto "no es un reclamo corporativo, ni caprichoso" sino que "se basa en la idea de que la educación pública juega un papel protagónico en cualquier estrategia de país que quiera transformaciones de fondo", dijeron. Por eso, reclaman el incremento presupuestal, la manera que ellos entienden tiene un Estado para "desplegar la transformación educativa en todo el territorio nacional".

En ese marco los estudiantes reclamaron más compromiso por parte de los gobernantes. A ellos, les dijeron, "los gobernantes deberían ser obligados todas las mañanas a realizar planas, como en la escuela, escribiendo cien veces, debo ocuparme de la educación".

Ejemplificaron las diferencias presupuestarias diciendo que "el gasto militar tuvo un aumento 24 por ciento en 2009 y que el presupuesto de Defensa alcanza al 7.3 del PBI al año 2008.

Eso demuestra la profundización del modelo actual de dependencia; no se apuesta al desarrollo de las capacidades propias.

Nos plantean las falacias de la distribución planteando la pelea pobre contra pobre, diciendo que para darle más presupuesto a la educación es necesario sacar de otros rubros, también, postergados como la salud y la vivienda".

Sobre la anulación de la Ley de Caducidad los estudiantes manifestaron que siguen luchando "por verdad y justicia" y que "su anulación es un paso urgente". "No compartimos ninguna vía que no permita investigar, ni juzgar sobre los casos ya archivados", expresaron otras dos dirigentes estudiantiles María Pía D´andrea y Paola López, ya frente al Palacio Legislativo.

La marcha, que pasó frente al Centro Militar sin generar ningún tipo de disturbios, solo cánticos en su contra, debió enfrentar el viento, la lluvia y el frío que la avenida Libertador tenía como regalo al dirigirse a su destino final, el Palacio Legislativo.

Allí un pequeño escenario esperaba a los miles de estudiantes que con banderas, por momentos silencios y por otros cantos, ya habían atravesado toda la ciudad.

Fuente y foto: La República


13 agosto 2010

Uruguay: A 42 años del primer mártir estudiantil




MARCHA

Sábado 14 de agosto - 12 hs.

desde la UdelaR al Palacio Legislativo


El 14 de agosto de 1968 ­hará mañana 42 años del luctuoso episodio­, luego de una intervención quirúrgica en la que los médicos del Hospital de Clínicas intentaron por todos los medios salvarle la vida, el joven estudiante Líber Arce fallecía como consecuencia de una herida de bala producida por un agente policial.

El hecho había tenido lugar en los alrededores de la Facultad de Veterinaria, en la calle que hoy lleva su nombre, cuando se desarrollaba una movilización contra el autoritarismo que empezaba a imponerse en el país.

El policía homicida fue individualizado y resultó procesado por el juez de Instrucción de turno. Pero el crimen no fue obra de ese funcionario sino que debe ser visto y analizado en el marco de la creciente represión policial con la que el gobierno de Pacheco Areco pretendía contener el descontento social que sus medidas económicas generaban en los sectores populares.

El movimiento sindical, fortalecido en sus luchas y unificado desde 1965 en la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), enfrentaba con valentía los desbordes autoritarios del gobierno; otro tanto puede decirse del movimiento estudiantil, cuyas luchas se habían originado en el reclamo de un boleto de transporte más accesible para los estudiantes.

Ante los reclamos, la soberbia gubernamental había respondido incrementando la represión. En junio había recurrido por primera vez al instituto de las Medidas Prontas de Seguridad, al amparo de las cuales procedió a la militarización de los trabajadores bancarios, impuso una rígida censura a la prensa, clausuró varios medios, encarceló dirigentes, persiguió a opositores, intervino la enseñanza pública, cerró temporalmente centros de estudio y un largo etcétera de ataques a la convivencia democrática, a las libertades públicas y a las garantías individuales.

En ese clima enrarecido, la movilización popular también fue profundizándose. Con los locales de estudio clausurados por el gobierno, proliferaron los "liceos populares", donde muchos docentes dictaban sus cursos de manera informal en sedes gremiales, religiosas o sociales. Del mismo modo, haciendo gala de gran creatividad, se puso en práctica la modalidad de clases callejeras: un grupo de estudiantes se reunía en una determinada esquina de la ciudad y allí, públicamente, un docente explicaba el teorema de Tales, el Renacimiento o las características geológicas del país; por supuesto que tales cursos impartidos en espacios públicos se convertían en formas de movilización y, sobre todo, en una formidable herramienta propagandística pues eran una manera de acercar los problemas y las razones de su lucha a una población desinformada.

Téngase presente que el régimen de excepción de las Medidas de Seguridad (que con el tiempo se convertiría en permanente) no se decretó para combatir a la guerrilla tupamara. El verdadero objeto de ese paréntesis cesarista ­previsto en le Constitución y del que Pacheco abusó al punto de llevarlo a categoría de lex máxima­ era disponer de un arma para combatir la respuesta popular y sindical al giro a la derecha que estaba dando el gobierno.

En medio de la efervescencia militante de aquellos tiempos, la muerte de Líber Arce fue un sacudón que impactó fuertemente en la sociedad y marcó un antes y un después. A partir de ese crimen el gobierno quedó aislado y redobló la apuesta represiva.

Aquel mismo año de 1968 vería la muerte, en similares circunstancias, de otros dos jóvenes estudiantes, Hugo de los Santos y Susana Pintos, abatidos por balas policiales.

Comenzaba así la espiral de violencia que desembocaría en el golpe de Estado del 73 y en los años de plomo subsiguientes.

Fuente: La República


SI A LA ANULACIÓN DE LA LEY DE IMPUNIDAD!!!

NO OLVIDAR, NO MENTIR NI SER CÓMPLICE.

ANTE LA VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS,

JUZGAR Y CASTIGAR.






12 agosto 2010

Forjando la Memoria: Discurso del Rector Oscar Maggiolo en el sepelio de Líber Arce




14 de agosto de 1968.-

El 14 de agosto de 1968 fue asesinado el estudiante de Odontología, Líber Arce, mientras participaba en una movilización en reclamo del boleto estudiantil. Fue el primero de muchos estudiantes asesinados y desparecidos antes y durante el golpe de estado que comenzó el 27 de junio de 1973.

La fecha del asesinato de Líber Arce se transformó en un símbolo para el movimiento estudiantil, que desde entonces marcha cada 14 de agosto recordando a los estudiantes caídos. Con el tiempo, esta marcha se consolidó como el espacio en el que, además, el movimiento estudiantil plantea sus reivindicaciones, propone alternativas y analiza la coyuntura del país.

15 de agosto de 1968.-

Dos horas antes de partir el sepelio de Líber Arce se inicia en todo el país el paro general decretado por la CNT, convirtiéndose la procesión en la manifestación más grande registrada en los años anteriores.

Discurso del Rector de la Universidad de la República Ing. Oscar J. Maggiolo en el velatorio de Líber Arce.

Traemos a este triste acto de despedida definitiva de este gran compañero y universitario, mártir de la lucha por la libertad, el saludo acongojado y respetuoso del Consejo Directivo Central de la Universidad, que hoy más que nunca, es el saludo de la Universidad entera. A Líber Arce no lo conocíamos personalmente, sabemos que era un militante conciente y responsable de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay y al rendirle homenaje a él rendimos homenaje a esta Federación de gloriosa historia, nacida en circunstancias difíciles de la vida de nuestra Universidad, y que en sus cincuenta años de vida ha sabido escribir páginas emocionantes e históricas en la lucha por la dignidad nacional, en la lucha por los desheredados contra los poderosos, en la lucha por la independencia definitiva de nuestra América subdesarrollada, en la lucha por la Universidad autónoma y libre de las influencias del poder político, de ese mismo poder que hoy en forma más aguda que nunca parece no vacilar en desencadenar esta ola de violencia, de negación de nuestras más puras tradiciones, que nos alarma a los uruguayos que hemos aprendido a amar y respetar las tradiciones que nos han legado nuestros antepasados más ilustres, como son los "valores morales, los principios de justicia, libertad, bienestar social, los derechos de la persona humana y la forma republicana de gobierno".

Estas legítimas y caras tradiciones del pueblo oriental, son precisamente las que el Claustro General Universitario proyectó, y el legislador finalmente, con sabiduría innegable, consagró en el Art.2° de la Ley Orgánica que nos rige desde 1958, que define los "fines de la Universidad". Y esta defensa de los valores fundamentales es en nuestra Universidad, tan esencial como la formación de profesionales, la investigación científica o la enseñanza artística.

En épocas normales, la vida de la Universidad se centra en la enseñanza y la investigación, en épocas anormales, como las que estamos viviendo nuestra misión es formar conciencia y defender nuestras libertades, la justicia social, las leyes y la Constitución de la República. Así sucedió siempre en la historia de nuestro país y así actuó siempre nuestra Universidad. Todo esto en nuestro país, no es otra cosa que la defensa de la legalidad y del orden instituido. Y es, señores, en la defensa de esta legalidad y este orden constituido en que nos encontramos embarcados todos los universitarios, que cayó para siempre el joven Líber Arce. Dio lo más que un hombre puede dar, entregó su vida.

El compañero Arce entra hoy en la historia imborrable de los grandes acontecimientos que siempre distinguió al pueblo oriental por sus actos de tremenda generosidad y de apoyo a las causas desinteresadas y que tantos en estos momentos debieran de recordar o imitar. Como si el destino pudiera elegir a quienes deberán pasar a la eternidad como símbolo de lucha que en estos momentos es lucha del pueblo uruguayo y de todos los pueblos de América Latina, la lucha por la liberación que surge del propio nombre de este joven heroico y primer mártir de nuestra Universidad.




En el acto público que realizó el Consejo Directivo Central, en la explanada de la Universidad el 12 de junio, precisamente la tarde anterior del día que se decretaron las Medidas Prontas de Seguridad que a sesenta y cinco días de su adopción aún soportamos con el solo efecto sumiendo a la República en el caos económico-social y político, que hoy todos reconocen, dijimos hablando en nombre de la Universidad: "Ante la protesta popular, ante la protesta estudiantil y por una situación debidamente diagnosticada quienes tienen obligación de hacerlo nada hacen por corregir, nos introducimos cada vez más por el peligroso y trágico camino que la regresión, del cercenamiento de las libertades a expresarse y de manifestar, por el camino inclusive del atentado violento a la persona humana, por parte de los efectivos policiales, como el baleamiento injustificado, recientemente realizado, contra una manifestación estudiantil, en la que resultaron heridos graves cinco jóvenes, que deberán llevar el resto de su vida, el signo de las consecuencias de las balas disparadas contra ellos por integrantes del Instituto Policial, que como Policial debería tener por misión primordial la defensa de la persona humana".

Dijimos después: "Apelamos a la cordura de todos para que, de acuerdo a la tradición de que tanto podemos enorgullecer los uruguayos, hagamos lo necesario para que la sangre no sea el precio del mantenimiento de nuestras libertades". Expresamos a continuación: "Y los primeros que deben responder a este llamado, llamado angustioso de una Universidad que desde hace siglo y cuarto es ejemplo moral de nuestra nación, son aquellos que en una u otra forma, hoy son responsables de los destinos de la nación, en la Presidencia de la República, en los Ministerios, en las Cámaras, al frente de los Entes Estatales, Industriales y en los Entes de la Enseñanza".

Terminamos aquel discurso que por ser pronunciado en representación de los Tres Ordenes que conllevan el gobierno universitario, el día que está en el origen de todo lo que hoy sucede en lo más inmediato, tiene su importancia para fijar cual era y cuál es el espíritu que anima al Instituto que representamos, dijimos: "Reclamando esa reacción es que hoy realizamos este acto, en la esperanza de que Universidad y Pueblo unidos en la defensa de los ideales más puros de nuestra nación, lleguemos a calar hondo en la sensibilidad de los que tienen en sus manos la posibilidad de torcer el destino de nuestra Patria, llevándola por el camino de la justicia social, la soberanía y de la lucha contra el subdesarrollo".

Lamentablemente las cosas no sucedieron como la Universidad deseaba, lamentablemente nuestras exhortaciones a la calma, la cordura, el diálogo y el rechazo de la violencia no fueron escuchadas por aquellos que por la responsabilidad de las investiduras que ostentan más podíamos esperar que respondieran sensatamente.

Y el diálogo se evitó y la violencia se desencadenó y hoy estamos despidiendo para siempre a la primera víctima irreparable de esa violencia. La ola de insatisfacción que hoy recorre al mundo se hace sentir en forma por demás aguda, por las circunstancias históricas que vive nuestro país. Y en todas la épocas, los estudiantes universitarios han sido siempre los primeros en reaccionar. Las grandes revoluciones sociales que han civilizado al mundo no se han realizado en las Universidades, pero en ellas se han formado siempre los ideólogos de las grandes transformaciones, y el sacrificio de los jóvenes estudiantes, como este militante de la FEUU a quien hoy venimos a dar sepultura, han sido siempre previos a la concreción de esas transformaciones históricas.

Hoy los países subdesarrollados avanzan lenta pero invenciblemente hacia una mayor justicia social entre los hombres. No cumpliríamos los universitarios con el papel que nos corresponde en la sociedad, si no fuéramos factor de cambio. Los docentes y los estudiantes renunciaríamos a cumplir la misión que la sociedad espera de nosotros, si no fuéramos una fuerza impulsora de todas aquellas transformaciones que aseguran el cumplimiento de los más puros ideales humanistas: justicia, salud, educación, igualdad de oportunidades para todos sin privilegios, sin desheredados.

A un siglo de haber sido escrita, la crítica de José Pedro Varela, el más auténtico y representativo de los hombres públicos que sentó las bases de la educación de este Uruguay que hoy estamos a punto de perder, sigue siendo vigente. Decía Varela en su polémica con Ramírez, que la Universidad nada contribuiría para transformar el país, para sacarlo del ámbito del caudillismo y de los doctores. José Pedro Varela tuvo razón y porque lo reconocemos es que aspiramos a que nuestra Universidad no forme sólo hombres cargados de ciencia y sapiencia, sino hombres rebeldes, inconformistas, de espíritu crítico, para la Sociedad en que viven, buscando en el gran laboratorio que es la vida, la misma verdad que el hombre de ciencias busca en su laboratorio y trasmite en la cátedra.

Lo reafirmamos con todo el énfasis que podemos poner en este momento, de profundo dolor y sincero homenaje: la Universidad no cumpliría con su misión si no formara hombres capaces de descubrir las imperfecciones de la sociedad en que viven y si no les infundiera el valor para rebelarse contra esas imperfecciones. Es necesario sin embargo reflexionar y proceder, aún en los momentos trágicos y difíciles que vivimos, con la mayor serenidad y con la mayor cordura, con las decisiones serenas y cuerdas, son las que a no dudarlo ayudarán más efectivamente a alcanzar los fines perseguidos.

A ello, exhortamos a todos, pues hoy más que nunca, como siempre lo ha logrado la Universidad en los momentos críticos es imprescindible la unidad y la fraternidad en la acción. La Universidad unida es una garantía de que los ideales de libertad y de justicia social volverán a imponerse en nuestra República. Y este es el mayor homenaje, el más grande homenaje que podemos brindar a este noble compañero caído en la lucha por la Autonomía Universitaria, por la libertad y por la soberanía en nuestro país.





14 agosto 2009

Uruguay: Día de los Mártires Estudiantiles





Hoy, 14 de agosto se conmemoran 41 años de la muerte de Liber Arce, el primer estudiante asesinado por la represión del gobierno de Pacheco Areco. Este viernes a las 17 horas el movimiento estudiantil se moviliza desde el Palacio Legislativo a la explanada de la Universidad de la República para recordar, hoy y siempre, a todos los estudiantes caídos por luchar por una mejor educación pública, por formar conciencia, defender nuestras libertades y por justicia social.

Los dolores que quedan, son las libertades que faltan”, gracias mártires estudiantiles:

Líber Arce – el primer estudiante asesinado. Fue herido el 12 de agosto y muere el 14 de agosto. Estudiante de auxiliar de Odontología, militante de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay.

Hugo de los Santos - estudiante de Ciencias Económicas y militante de la Juventud Comunista, asesinado en setiembre de 1968.

Susana Pintos - estudiante de la IEC y también militante de la Juventud Comunista, muere en setiembre de 1968.

Heber Nieto - estudiante de la IEME, fue asesinado por un francotirador el 24 de julio de 1971, cuando la policía y el escuadrón de la muerte atacaron a estudiantes en el Instituto de Enseñanza de la Construcción.

Santiago Rodríguez Muela - estudiante del Liceo Nº 8, asesinado a principios del ’70.

Manuel Ramos Filippini – estudiante del IAVA, militante del M.L.N., secuestrado y asesinado a fines de julio de 1971.

Íbero Gutiérrez - poeta y estudiante de Humanidades, que militaba en la FEUU y en el Movimiento 26 de Marzo, a quien asesinaron en 1972 los escuadrones de la muerte.

Julio Spósito - estudiante del Liceo Suárez, asesinado el 1º de setiembre de 1971, a los 19 años, durante la represión policial contra una manifestación en las inmediaciones de las Facultades de Medicina y Química.

Joaquín Kluver - estudiante de Agronomía, a quien mataron en 1972.

Jorge Salerno - estudiante de Agronomía e integrante del M.L.N., asesinado en 1972 durante la toma de Pando.

Walter Medina - estudiante de Secundaria y miembro de la Juventud Socialista, asesinado en 1973 mientras pintaba un muro en el marco de la huelga general.

Ramón Peré - estudiante de la Facultad de Veterinaria, militante de la FEUU y de la Juventud Comunista, muerto en las inmediaciones de Facultad de Veterinaria durante la huelga general en 1973.

Nibia Sabalsagaray - estudiante del IPA, del CEIPA y de la UJC, quien se había recibido hacía poco de profesora de literatura, asesinada el 24 de junio de 1974 en el Batallón Nº 5.

Fuente: FEUU




14 agosto 2008

LiberArce ¡Liberarse!






El 14 de agosto de 1968, la predictadura pachequista cobraba su primera víctima.

Líber Arce, un estudiante universitario de 28 años militante de la UJC, moría como consecuencia de las heridas recibidas por balas policiales en los alrededores de la Facultad de Veterinaria, donde dos días antes había tenido lugar una movilización estudiantil contra la escalada represiva del gobierno; el hecho ocurrió en la calle General Prim, hoy llamada Líber Arce en homenaje al primer mártir estudiantil.

El presidente Jorge Pacheco Areco --un oscuro ex diputado colorado con antecedentes de boxeador, que ocupó la primera magistratura merced al síncope cardíaco que causó la muerte del general Gestido-- estrenó su gobierno, en diciembre de 1967, con un preanuncio de lo que sería su gestión al frente del Ejecutivo: por un decreto de fecha 12 de diciembre clausuró el matutino Epoca y el semanario socialista El Sol, y declaró disueltos e ilegales al Partido Socialista, la Federación Anarquista Uruguaya, el Movimiento Revolucionario Oriental, el Movimiento de Acción Popular Uruguayo y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria.

En junio del año siguiente (1968) el gobierno --que ya había exhibido su carácter autoritario-- decretó medidas prontas de seguridad, régimen excepcional que fue sin embargo la constante de su accionar. Al amparo de esa disposición constitucional, Pacheco Areco impulsó su programa económico que tendía a beneficiar a las clases dominantes (su gabinete se integró con hombres representativos de la banca, del gran comercio, de la industria y del sector agroexportador) en perjuicio de los asalariados. En previsión de la resistencia que esa política económica generaría, fue que se implantaron las medidas de seguridad de modo de permitir al gobierno desatar una represión sin precedentes contra el movimiento popular. Fue también entonces que la censura a la prensa y la clausura de diarios empezaron a ser moneda corriente.

Esa represión fue particularmente dura contra los dos focos emblemáticos de la resistencia: las organizaciones estudiantiles (FEUU y FES) y la CNT que, bajo la consigna clásica de "obreros y estudiantes, unidos y adelante", enfrentaban con coraje los desbordes autoritarios del gobierno. Porque además de decretarse la congelación de salarios, se atacaba el fuero sindical, se militarizaba a bancarios y funcionarios, al tiempo que la Universidad era ahogada económicamente y su autonomía, amenazada.

En ese contexto la respuesta del gobierno a los reclamos consistía en la presencia ominosa de cuerpos policiales que reprimían la rebeldía con ferocidad creciente: sablazos, gases y cachiporras eran el único lenguaje del gobierno.

El único lenguaje hasta que las fuerzas represivas incorporaron armas de fuego, con lo que se inició la orgía de sangre y el terrorismo de Estado que habría de durar hasta mediados de los ochenta. Después de Líber Arce, al mes siguiente vendrían los asesinatos de Hugo de los Santos y Susana Pintos; y en los años subsiguientes, los de Heber Nieto, Julio Spósito, Joaquín Klüver y otros.

El entierro de Líber Arce se convirtió en un plebiscito contra el gobierno. Desde el edificio central de la Universidad --donde había sido velado-- partió una multitud calculada en 200 mil personas que acompañó el cortejo acongojada pero firme y valiente en aquella tarde gris en que Uruguay había sido sacudido por el hecho --inédito hasta entonces-- de la muerte de un estudiante en la calle.

Fuente: La República (14/08/2004)