Estados Unidos ofreció refugio seguro a criminales nazis y utilizó sus servicios en interés de su política externa e interna, según un informe de la Oficina de Investigaciones Especiales(OSI), comentado ayer por medios de prensa.Revelado por el diario The New York Times (NYT), el material refiere que el país fue usado como santuario para criminales nazis después de la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial.
Fundada en 1979 para encontrar a quienes se ocultaron en Estados Unidos después de la derrota hitleriana y lograr su expulsión, la OSI se integró a la sección Derechos humanos y sumarios especiales, del Departamento de Justicia. El estudio relata el uso por parte de las autoridades estadounidenses de responsables nazis como informantes, en el programa espacial o para otros proyectos militares secretos, según denuncias del Centro Simon Wiesenthal, que persigue a los criminales de guerra.
Censurado en muchas de sus partes, el texto está disponible en los Archivos de Seguridad Nacional, una organización sin fines de lucro, con sede en Washington, que había amenazado con demandas judiciales.
Fue tanta la censura del material que el mismo fue filtrado de forma más amplia al NYT, precisa esa publicación.
Ahora que podemos comparar el documento censurado y el texto completo, resulta claro que el Departamento de Justicia ocultó información sin ninguna justificación jurídica, apuntó David Sobel, abogado de Archivos de Seguridad Nacional.
Washington conocía de los crímenes cometidos por muchos funcionarios y científicos alemanes a los que dio cobija para beneficiarse de sus conocimientos, atestigua el texto.
Abraham Forman, de la Liga Antidifamación, un grupo que lucha contra el antisemitismo, comentó sobre el caso a la televisora NBC que en el país algunas autoridades "pervirtieron el sentido del interés nacional".
Fuente: PL
Foto: AFPLas elecciones legislativas del domingo en Suecia trajeron incertidumbre política al país, con una coalición de centro-derecha minoritaria que se ve obligada a negociar con la izquierda con tal de no aliarse con la extrema derecha, que se estrena en el Parlamento.Tras conocerse los resultados electorales, el primer ministro Fredrik Reinfeldt, cuya coalición perdió su mayoría absoluta por tres escaños, repitió claramente que no se aliará con los Demócratas de Suecia (SD), el partido antiinmigración que entró en el Parlamento. "He sido claro. No vamos a cooperar ni depender de los Demócratas de Suecia", espetó a sus seguidores el político de 45 años.
"Acudiré a los Verdes (miembros de la coalición de izquierda) para lograr un apoyo más amplio", afirmó. Ante la primera reelección de la derecha al frente del país, el derrumbamiento histórico de la socialdemocracia y sobre todo la conmoción causada por la subida de la extrema derecha, la prensa sueca constataba el lunes "el final de una época".
Con su peor resultado desde 1914, los socialdemócratas, en el poder casi siempre desde 1932, perdieron su dominio sobre el Estado providencia sueco. La dirigente socialdemócrata Mona Sahlin, de 53 años, se quedó con las ganas de convertirse en la primera mujer a la cabeza del Gobierno de Suecia, al no recabar más que el 30,9% de los votos.
"La época en la que un partido estaba abonado al poder y podía decidirlo todo afortunadamente acabó", estima en su editorial el diario sueco, Dagens Nyheter. "Hemos perdido. No hemos sido capaces de recuperar la confianza", constató Sahlin el domingo ante sus simpatizantes, entre los cuales algunos lloraban.
Pero a este sismo político hay que añadirle otro, recalcan los observadores, con la entrada al Parlamento de los Demócratas de Suecia dirigidos por Jimmie Åkesson, de 31 años. Con 5,7% de los sufragios, su partido consiguió 20 de los 349 escaños del parlamento sueco y se encuentra en una situación ideal para ofrecer la mayoría absoluta a la coalición, aunque ésta se ha apresurado a descartar la hipótesis.
"No crearemos problemas. Asumiremos nuestras responsabilidades. Se lo prometo al pueblo sueco", aseguró Åkesson el domingo por la noche ante un puñado de seguidores rebosantes de alegría frente a los focos de las cámaras del mundo entero.
Toda la prensa sueca lamentaba este lunes el avance de la ultraderecha, que quiere acabar con la fuerte inmigración (más de 100.000 personas al año) en Suecia, uno de los pocos países europeos flexibles en la materia.
"Se bajó el estandarte de la tolerancia y las fuerzas oscuras acabaron reteniendo también como rehén a la democracia sueca", lamentó en un editorial el tabloide Expressen (derecha), que llama a Fredrik Reinfeldt a decantarse por los Verdes. "Si el precio a pagar es un puesto de ministro de Medio Ambiente e impuestos sobre la gasolina, no se debe dudar un segundo", escribió.
Pero conseguir el apoyo de los 25 diputados Verdes parece complicado, ya que los ecologistas hicieron campaña con los socialdemócratas y en contra del gobierno Reinfeldt. El domingo por la noche, la codirigente del partido de los Verdes, Maria Wetterstrand, matizó los planes del primer ministro.
"Va a ser muy difícil para nosotros, después de esta campaña, mirar a nuestros votantes a los ojos y decirles que vamos a cooperar con este gobierno", dijo. La coalición de cuatro partidos de Reinfeldt obtuvo el 49,3% de los votos, o sea 172 escaños, tres menos de la mayoría absoluta de 175. La coalición de tres partidos de izquierda, 157 escaños.
Fuente: RNW
Los sondeos confirman la entrada del partido de ultraderecha (Sverige Demokraterna) en el Parlamento con 20 diputados.La Alianza de centroderecha que gobierna en la actualidad Suecia venció a los socialdemócratas en las elecciones legislativas de ayer con el 49,3% de los votos, aunque pierde la mayoría absoluta, según sondeos de la televisión pública SVT. El Gobierno de Fredrik Reinfeldt dejó claro durante toda la campaña que no pactará con la extrema derecha, pero el partido xenófobo Demócratas de Suecia se hizo con el 5,8%. Es decir, que entra en el Parlamento y consigue un papel decisivo en la formación del próximo Ejecutivo y su estabilidad.
Los socialdemócratas, el principal partido del bloque opositor de centroizquierda y que han gobernado el país la mayor parte del tiempo desde el final de la Segunda Guerra Mundial, han obtenido sus peores resultados desde 1920, a pesar de ser la formación más votada el 30,8%. El Partido Moderado de Reinfeldt consiguió el 29,9% de los votos. El bloque de centroizquierda alcanza en su conjunto el 43,5%.
Los colegios han estado abiertos desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la tarde para elegir a los 349 miembros del Riksdagen, el Parlamento unicameral. "Este es un día para que un político sea humilde, porque ahora estamos esperando el juicio de la gente", dijo ayer Reinfeldt a los periodistas después de depositar su voto. Unos siete millones de suecos estaban llamados a las urnas en un país donde las tasas de participación suelen superar el 80%.
Si consigue formar Gobierno, el actual primer ministro Reinfeldt, de 45 años, se convertiría en el primer líder de centroderecha en ganar una reelección. Se ha beneficiado de una de las mejores recuperaciones económicas de Europa tras la crisis con una tasa de crecimiento del 4,5%. Según los datos de la televisión pública SVT, los conservadores han conseguido 173 escaños; el bloque de izquierda, 156, y la extrema derecha, 20.
Negociaciones para gobernarKnut Hallberg, economista en el Banco de Suecia, considera que es pronto para sacar conclusiones. "Habrá incertidumbres sobre la formación del Gobierno y habrá serias negociaciones para que la Alianza de centroderecha se asegure la mayoría parlamentaria, aunque es probable que pacten con los Verdes", dijo tras conocer los primeros resultados.
La Alianza entre el Partido Moderado, los Liberales, el Centro y Democratacristianos prometió más rebajas de impuestos si lo permiten las finanzas en un país que tiene una de las finanzas públicas más saneadas de la UE.
La gran perdedora es Mona Sahlin, la líder del bloque de centroizquierda. Estas elecciones eran para ella como una revancha política. Tras ser viceprimera ministra en 1995 y postularse al liderazgo del Partido Socialdemócrata, unas revelaciones sobre el uso de una tarjeta de crédito oficial para compras privadas -dijo que siempre devolvía el dinero-, multas de tráfico impagadas y atrasos en la cuota escolar de sus hijos provocaron su caída, acogida con satisfacción por el ala izquierdista del partido.
Sus irregularidades económicas, cuya investigación la fiscalía archivó al no considerar que constituyeran delito, pasaron a la historia como el caso Toblerone. "Compré dos Toblerone, pañales y cigarrillos", había dicho ella para defenderse. Tras abandonar todos sus cargos, incluido su escaño de diputada, ejerció de pequeña empresaria y de periodista de televisión.
Los indecisos y el alto porcentaje de participación eran dos factores que la izquierda esperaba que la beneficiasen para protagonizar la remontada y evitar un descalabro. Desde 1932, los socialdemócratas han gobernado durante 65 años y sólo han cedido el poder en tres periodos, de 1976 a 1982, de 1991 a 1994 y desde 2006 hasta ahora.
El fin de la campaña electoral se centró en la economía y en el futuro del Estado del bienestar, pero tanto Reinfeldt y Sahlin insistieron en la importancia de lograr una mayoría importante para contrarrestar el auge de la extrema derecha. Dejaron claro que no colaborarían con la ultraderecha e invitaron expresamente a los suecos a no votar al xenófobo Demócratas de Suecia, con raíces nazis.
Jimmie Åkesson, lider de la ultraderecha. Foto: AFP/Robban AnderssonInestabilidad políticaLa entrada de la ultraderecha en el Parlamento se convirtió ayer en la gran noticia del día. La formación de Jimmie Åkesson, de 31 años, podría traer consigo una gran dosis de inestabilidad política a pesar de que los dos grandes bloques están dispuestos a hacer pactos puntuales entre ellos para minimizar su influencia.
El papel de Demócratas de Suecia en la campaña había sido discreto, debido al vacío que le hicieron el resto de los partidos, hasta que el canal privado de televisión TV4 decidió prohibir a finales de agosto un anuncio electoral suyo por racista, al considerar que violaba la ley por atacar a un grupo étnico minoritario, en este caso los musulmanes. Y el partido ultra logró la atención que se le había negado, amplificada por las protestas que grupos de izquierda promovieron contra sus mítines.
A muchos suecos, los avances de la extrema derecha les retrotraen a la década de los noventa, cuando el populista y antiinmigrante partido Nueva Democracia desestabilizó un Gobierno de centroderecha que luchaba contra una profunda crisis financiera y provocó su caída.
Sin embargo, el cada vez mayor apoyo a los Demócratas de Suecia -un sondeo durante la campaña señalaba que se convertiría en el tercer mayor partido del Parlamento- refleja la evolución en países como Dinamarca y Francia, donde los partidos antiinmigrantes son cada vez más fuertes.
El partido de Åkesson asegura que no es racista, aunque basa su programa en políticas restrictivas de la inmigración y el líder de la formación multiplicó durante la campaña los ataques contra los musulmanes. Según un informe de la ONU, los inmigrantes representan el 14% de la población de Suecia. Unos 100.000 extranjeros llegan cada año al país nórdico.
Fuente: Público

El
Museo de Historia Alemán inaugura una exposición con las caricaturas políticas de
Arthur Szyk, dibujante judío polaco que alcanzó fama mundial gracias a sus ácidas viñetas contra Adolf Hitler y el nacionalsocialismo, publicadas entre 1939 y 1945 en la prensa norteamericana.
Por primera vez llega a Alemania la obra de uno de los caricaturistas políticos más laureados durante los años del conflicto bélico, que centró su atención en la figura de Adolf Hitler y en los horrores del holocausto judío en Europa.
Dibujando contra el Nacionalsocialismo es el nombre de la exposición, que reúne cerca de 220 obras de Szyk, quien se valió de su lápiz para luchar contra los horrores cometidos por los nazis.
Sus caricaturas muestran la maldad personificada en el Führer, a quien representaba disfrazado de tenebrosos personajes como el malvado Atila, rey de los hunos.
Con su trabajo, Szyk contribuyó a la propaganda estadounidense para intentar mejorar el ánimo entre la población y los soldados en tiempos de guerra.
Sus viñetas, que fueron publicadas en muchos de los diarios y revistas de mayor tirada de Estados Unidos, consiguieron que el público norteamericano se diese cuenta de lo que estaba sucediendo en Europa, en especial de los horrores relacionados con la masacre de los judíos.
"¿Cómo se puede esperar de mí que dibuje paisajes y flores cuando el mundo está en llamas?", solía decir Szyk en aquellos años.
Nacido en la localidad polaca de Lodz, Szyk (1894-1951) estudió arte en París y se fijó, desde finales de los años veinte, en la situación de los judíos en Europa, así como el valor de la democracia y la libertad.
Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la invasión de Polonia por las tropas nazis, Szyk decidió emigrar a Estados Unidos junto a su familia.
La exposición, que permanecerá abierta al público hasta el 4 de enero del año próximo, se ha organizado en colaboración con la Arthur Society, con sede en Burlingame (California).
Fuente: Público