Mostrando las entradas con la etiqueta arma nuclear. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta arma nuclear. Mostrar todas las entradas

07 enero 2011

¿Qué diría Einstein?


En una Reflexión publicada el 25 de agosto de 2010, bajo el título “La opinión de un experto”, mencioné una actividad realmente insólita de Estados Unidos y sus aliados que, a mi juicio, subrayaba el riesgo de un conflicto de carácter nuclear con Irán. Hacía referencia a un largo artículo del conocido periodista Jeffrey Goldberg, publicado en la revista norteamericana The Atlantic, correspondiente a septiembre de ese año, titulado “El punto tras el que no hay vuelta atrás”.

Goldberg no era anti israelita, sino por el contrario admirador de Israel, cuya ciudadanía comparte con la de Estados Unidos, y en aquel país cumplió su servicio militar.

En la parte inicial de su artículo escribió textualmente: “Es posible asimismo que las ‘operaciones de frustración’ llevadas a cabo por los organismos de inteligencia de Israel, Estados Unidos, Gran Bretaña y otras potencias occidentales (programas destinados a subvertir el esfuerzo nuclear iraní a través del sabotaje y, ocasionalmente, a la desaparición coordinada cuidadosamente de científicos nucleares) lleguen a desacelerar en alguna medida considerable el avance de Irán.”

Los paréntesis del párrafo son también de él.

Tras mencionar la enigmática frase, proseguí con el análisis de aquel nudo gordiano de la política internacional que podía conducir a la guerra tan temida por Einstein. ¿Qué diría él si hubiese llegado a conocer las “operaciones de frustración” destinadas a la desaparición física de los científicos nucleares más capaces?

Quizás por absurda e increíble no le presté demasiada atención, pero al leer meses después las denuncias recientes del gobierno de Irán, así como noticias y opiniones de personas bien informadas, volvió con fuerza a mi mente el recuerdo de aquel párrafo.

Cuatro semanas antes de finalizar el 2010, un despacho de la agencia AFP informó:

“Un científico nuclear iraní muere asesinado.

“Teherán acusa a EE.UU. e Israel de estar detrás de un doble atentado.

“AFP. Noviembre 30 de 2010

“‘La mano de gobiernos occidentales y del régimen sionista está detrás de los atentados’. Mahmud Ahmadineyad no tuvo dudas a la hora de buscar culpables del doble ataque contra expertos nucleares llevado a cabo a primera hora de la mañana de ayer en Teherán. Majid Shariari, profesor en la Universidad Shahid Beheshti de Teherán y miembro de la Sociedad Nuclear de Irán, perdió la vida y su mujer resultó herida en una explosión registrada a pocos metros de su casa. Su colega Fereydoon Abbasi, físico especialista en láser en la misma universidad, y la esposa de este resultaron heridos tras un ataque de similares características. Aunque en algunos medios se llegó a anunciar la muerte de Abbasi, finalmente la agencia Mehr confirmó que había logrado salvar la vida. Según la agencia Fars, ‘terroristas desconocidos’ en motocicletas se aproximaron a los vehículos para colocar bombas lapa.”

“Miembros del Ejecutivo de Ahmadineyad como el ministro de Interior, Mostafa Mohamad Najjar, acusaron directamente a la CIA y el Mosad -servicios de inteligencia de EE.UU e Israel respectivamente- de estar detrás de estas acciones que suponen un nuevo golpe a la carrera nuclear del país a las puertas de una posible nueva ronda de conversaciones con los miembros del 5+1…”

“Con el atentado de ayer son ya tres los científicos iraníes asesinados desde 2007. El doctor Masoud Alí Mohamadi perdió la vida en Teherán el pasado enero tras la explosión de una bomba cuando salía de su casa, una muerte que aún no ha sido aclarada por las autoridades que también acusaron a las agencias de inteligencia occidentales de intentar abortar lo que ellos consideran un derecho, la carrera nuclear con fines civiles. La primera víctima en el seno de la comunidad científica fue Ardeshir Hosseinpour, muerto en extrañas circunstancias en 2007 en la central nuclear de Isfahán.”

No recuerdo otro momento de la historia en que el asesinato de científicos se haya convertido en política oficial de un grupo de potencias equipadas con armas nucleares. Lo peor es que, en el caso de Irán, lo están aplicando a una nación musulmana, con la cual, si bien pueden competir y superarla en tecnología, no podrían jamás hacerlo en un terreno donde, por cuestiones culturales y religiosas, podría superarlos muchas veces en la disposición de sus ciudadanos para morir en cualquier instante si Irán decidiera aplicarles a los profesionales de sus adversarios la misma fórmula absurda y criminal.

Existen otros graves acontecimientos relacionados con la carnicería de científicos, organizados por Israel, Estados Unidos, Gran Bretaña, y otras potencias contra los científicos iraníes, sobre los cuales los grandes medios no informan a la opinión mundial.

Un artículo de Christian Elia publicado en el sitio web Rebelión, el 25 de agosto de 2010, comunica lo siguiente:

“Una explosión mató al padre de los zánganos (aeronaves no tripuladas) -de Irán-, pero es sólo el último científico que perdió la vida en el país.

“Encontrar una foto de Reza Baruni en Internet es una misión imposible. Sin embargo, en los últimos dos días, su nombre estuvo en el centro de un misterio que tiene muchos aspectos internacionales…”

“La única certeza es que el ingeniero aeronáutico iraní Reza Baruni está muerto. Sobre todo lo demás se cierne un misterio absoluto. Baruni está considerado por todos los analistas de la industria el padre de los [...] vehículos aéreos no tripulados (UAV), de la República Islámica [...]. El 1 de agosto 2010 su casa fue volada.”

“El 17 de agosto 2010, Debka (muy próximo a la inteligencia israelí) publica la noticia de la muerte de Baruni y da a conocer sus conclusiones: la casa del ingeniero iraní voló por los aires a causa del estallido de tres artefactos explosivos muy poderosos. Baruni fue asesinado.”

“Pero el episodio más oscuro es en cambio el de la muerte de Massud Ali-Mohammadi, docente de física nuclear en la Universidad de Teherán, asesinado el 11 de enero de 2010 en la capital iraní. El profesor Ali-Mohammadi murió por la explosión de una motobomba accionada a distancia en el momento en que el docente salía de su casa para dirigirse a su trabajo…”

En un artículo publicado en el sitio CubaDebate se informa:

“Israel reconoce que asesinó a científico nuclear iraní la semana pasada”

“El servicio secreto israelí, el Mosad, reconoció que asesinó la semana pasada a Majid Shahriari y que hirió a otro físico en Irán, según fuentes del propio Mosad en una operación realizada en Teherán. ‘Es la última operación del jefe del Mosad’, afirmaron satisfechos los responsables de los servicios secretos israelíes reunidos en su sede de Gelilot, al norte de Tel Aviv.”

“Gordon Thomas, experto británico en el Mosad, confirmó en el diario británico The Sunday Telegraph que Israel es responsable de este doble asesinato destinado a entorpecer el programa nuclear iraní.”

“Thomas afirma que todos los atentados israelíes de los últimos años contra personalidades vinculadas al proyecto nuclear iraní los ha cometido la unidad Kidon (bayoneta). Según el diario hebreo Yediot Ahronot, esta unidad está compuesta por 38 agentes. Cinco son mujeres. Todos tienen entre 20 y 30 años, hablan numerosos idiomas - incluido el persa-y pueden entrar y salir de Irán con facilidad. Su base está en el desierto del Neguev.”

En los tiempos de la diáspora, la izquierda del mundo se solidarizó con el pueblo de Israel. Perseguidos por su etnia y religión, muchos lucharon en las filas de los partidos revolucionarios. Los pueblos condenaron los campos de exterminio que la burguesía europea y mundial pretendían ignorar.

Hoy los líderes del Estado de Israel practican el genocidio y se asocian con las fuerzas más reaccionarias del planeta.

Todavía está por dilucidar la alianza que sostuvieron los dirigentes de ese Estado y la Sudáfrica del odioso apartheid a la que, en complicidad con Estados Unidos, suministraron la tecnología para desarrollar las armas nucleares destinadas a golpear las tropas cubanas que en 1975 se enfrentaron a la invasión de la Sudáfrica racista, cuyo desprecio y odio a los pueblos africanos en nada se diferenciaban de la ideología de los nazis, que en los campos de exterminio de Europa asesinaron a millones de judíos, rusos, gitanos y de otras nacionalidades europeas.

De no haber sido por la revolución iraní -que desprovista de armas barrió al aliado mejor equipado de Estados Unidos en el flanco sur de la superpotencia soviética-, hoy el Sha de Irán, provisto de armas nucleares, y no Israel, sería el baluarte principal del imperio yanki y de la OTAN en esa región tan estratégica e inmensamente rica en petróleo y gas para el suministro seguro de los países más desarrollados del planeta.
Es un tema casi inagotable.

Fidel Castro Ruz
Enero 6 de 2011
8 y 16 p.m.

Fuente: CubaDebate


23 setiembre 2010

El Invierno Nuclear y la Paz


Más de veinte mil armas nucleares están en manos de ocho países: Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido, China, Israel, India y Pakistán; varios de ellos con profundas diferencias económicas, políticas y religiosas.

El nuevo tratado START, suscrito en Praga en el mes de abril entre las mayores potencias nucleares, no implica más que ilusiones, con relación al problema que amenaza a la humanidad.

La teoría del “invierno nuclear”, desarrollada y llevada al nivel actual por el eminente investigador y profesor de la Universidad de Rutgers, New Jersey, Dr. Alan Robock, - científico modesto que gusta de reconocer los méritos de sus compañeros más que los suyos propios-, ha demostrado su veracidad.

Para ellos la única forma de evitar el uso de las armas nucleares es eliminándolas. El pueblo norteamericano, ubicado en lugar privilegiado del planeta, que le permite disfrutar los más altos niveles de vida y riquezas en el mundo a pesar de los increíbles derroches de recursos no renovables, debiera ser el más interesado en la información que le ofrecen los científicos. ¿Cuánto espacio dedican a esa tarea los medios masivos de comunicación?

La teoría del “invierno nuclear” nos ha enseñado -expresa Robock- que: “Si tales armas no existieran, no podrían ser utilizadas. Y en estos momentos no existe un argumento racional para usarlas en lo absoluto. Si no pueden usarse, es necesario destruirlas y así nos protegeríamos de los accidentes, los errores de cálculo o cualquier actitud demencial.”

“…las computadoras que funcionaban con modelos ultramodernos se convirtieron en el único laboratorio de elección, y los acontecimientos históricos -incluidas las ciudades arrasadas por el fuego después de los terremotos y los bombardeos en tiempos de guerra, las columnas de humo de los incendios forestales y las nubes creadas por las erupciones volcánicas- se convirtieron en las piedras de toque de las evaluaciones científicas.”

La proliferación de las armas nucleares - en la que Israel, India y Pakistán se han integrado al club nuclear, y otros países, al parecer, aspiran a ser miembros del mismo,- obligó a Robock y sus compañeros a revisar las primeras investigaciones. Los resultados de estos estudios modernos, como ha sido detallado en una serie de artículos publicados recientemente, fueron sorprendentes.

Respecto a los Estados Unidos y Rusia, si bien cada uno se comprometió, en el mes de abril de 2010 en Praga, a reducir su arsenal nuclear operativo hasta aproximadamente 2000 armas, la única forma real de evitar una catástrofe climática global sería eliminar las armas nucleares.

“…cualquier país que en estos momentos esté considerando la vía nuclear necesita reconocer que estaría poniendo en peligro no sólo a sus propias poblaciones sino también al resto del mundo al adoptar esta vía. Es hora ya de que el mundo piense una vez más en los peligros de las armas nucleares, y que esta vez adopte el camino hacia la paz y elimine la posibilidad de una catástrofe climática global inducida por la energía nuclear, por primera vez desde mediados del pasado siglo.”

“…el uso de las armas nucleares en caso de un ataque total contra un enemigo sería una acción suicida debido al frío y la oscuridad anómalos provocados por el humo proveniente de los fuegos generados por la bomba. De hecho, se ha evidenciado que mientras más armas nucleares posea un país, menos seguro será.”

Albert Einstein dijo: “El poder desencadenado del átomo lo ha cambiado todo excepto nuestras formas de pensar, y es por ello que avanzamos sin rumbo hacia una catástrofe sin precedentes”. Carl Sagan había dicho que nuestra política de armas nucleares era “un camino donde ningún hombre pensaba”.

Al final de la conferencia magistral le pregunté al profesor Alan Robock: “¿Cuántas personas en el mundo conocen esos datos?” Me respondió que “muy pocas”. Le añadí: “¿En su país, cuántas?” “Igual -me respondió- no se conocen.”

No dudaba que esa era la triste realidad y le añadí: “No hacemos nada con conocerlo nosotros, lo que hace falta es que lo conozca el mundo. Tal vez haya que buscar a los psicólogos para que expliquen por qué las masas no entienden.”

“Yo tengo una respuesta - exclamó el científico- esto se llama negación. Es algo tan horrible, que las personas no quieran pensar en eso. Es más fácil simular que esto no existe.”

Sus palabras,- durante casi una hora que empleó en la conferencia, auxiliado por gráficos, datos y fotos proyectados en una pantalla-, fueron claras, precisas y elocuentes. Por ello expresé: “¿Qué es hacer conciencia, de la cual hablamos tanto? ¿Qué es crear cultura? ¿Y cuánto los desalienta a ustedes, a los científicos, que la gente ni se entere de lo que están haciendo, cuántas horas invierten?”

Le expresé que cuando no existían la radio, la televisión ni Internet, era imposible difundir una conferencia como esa en Cuba o en el mundo. Menos aún cuando muchas personas no sabían leer ni escribir.

Le prometimos al profesor divulgar la información que nos brindó sobre la teoría del “invierno nuclear”, con un lenguaje que hasta los niños cubanos de 8 años pueden comprender, de la cual sólo conocíamos un poco, a partir de nuestra preocupación con relación al estallido de una guerra global nuclear, lo que originó nuestro deber de escuchar su conferencia el martes 14 del presente mes.

Ninguna otra época de la historia humana guarda parecido con ésta. Con seguridad, si tales riesgos no se comprenden por los que toman decisiones desde las alturas del inmenso poder que la ciencia y la tecnología han puesto en sus manos, la próxima contienda mundial será la última, y transcurrirían, tal vez, decenas de millones de años antes de que nuevos seres inteligentes intenten escribir su historia.

Quiso el azar que, ayer lunes 20, recibiera la noticia de que con retraso de varias horas, por causa de los ciclones, al amanecer del día 21 arribaría al Puerto de La Habana, procedente de Islas Canarias, el crucero de “Peace Boat”, la Organización No Gubernamental Internacional con Estatus Consultivo Especial ante la ONU; que desde 1983 organiza viajes globales para la promoción de la paz, los derechos humanos, el desarrollo justo y sostenido y el respeto por el medio ambiente; la Organización, en 2009, fue nominada al Premio Nobel de la Paz por su campaña global para prevenir la guerra.

En carta que me dirigió el fundador y director del “Peace Boat”, Yoshioka Tatsuya, a través del jefe del colectivo de visitantes Nao Inoue, expresa: “Nuestra organización ha venido trabajando por años, recientemente en colaboración con países del ALBA. [...] que expresan claramente el compromiso con la abolición nuclear, la prohibición de bases militares extranjeras y la resolución pacífica de controversias internacionales [...] Japón, como es de su conocimiento, único país que ha sufrido un bombardeo atómico, mantiene aún hoy una Constitución pacifista que, a través de su artículo 9, renuncia formalmente a la guerra y prohíbe el uso de la fuerza en las disputas internacionales.

“…tema de especial interés en nuestro activismo es la remoción de bases militares extranjeras, una situación presente en Japón y diversas partes del mundo, considerando que bases extranjeras como las existentes en Guantánamo y Okinawa causan daños ambientales irreversibles y fomentan la guerra en lugar de la paz mundial.”

“Peace Boat” ha organizado, incluyendo este, 70 viajes alrededor del mundo desde 1983, con la participación de no menos de 40 mil personas que han visitado más de 100 países. Su lema es “Aprende de las Guerras Pasadas para Construir un Futuro de Paz”.

En 20 años, su barco ha visitado 14 veces nuestro país, venciendo obstáculos y escollos impuestos por Estados Unidos, promueve campañas de significativos donativos para los sectores de educación y salud fundamentalmente.

Están presentes en los numerosos foros internacionales y encuentros de solidaridad con Cuba. Son amigos verdaderamente probados de nuestra Patria. En mayo de 2009, la organización fue condecorada con la Orden de La Solidaridad que otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba, a propuesta del ICAP.

Fue para mí un gran honor recibir la invitación de reunirme con una representación de los visitantes, y les propuse hacerlo, con el máximo posible, en el Palacio de las Convenciones. Hicieron uso de la palabra el Sr. Nao Inoue, y la sobreviviente, Sra. Junko Watanabe, que tenía sólo dos años de edad cuando la primera bomba atómica fue lanzada sobre la ciudad de Hiroshima. La niña se encontraba con un pequeño hermano en el patio de una casa a 18 kilómetros del punto donde fue lanzada la bomba, que hizo desaparecer la mayor parte de la ciudad, mató instantáneamente más de 100 mil personas y ocasionó graves daños al resto de los habitantes.

Ella narró sus dramáticos recuerdos cuando años más tarde fue conociendo las imágenes y los detalles de aquel hecho, que tantos sufrimientos ocasionó a tantas personas inocentes que nada tenían que ver con aquel brutal hecho. Fue un acto deliberado para aterrorizar al mundo con el uso innecesario de un arma de exterminio masivo, cuando el imperio japonés estaba ya derrotado. Se lanzó, no sobre una instalación militar, sino sobre un objetivo civil indefenso. Las imágenes divulgadas sobre aquel horripilante crimen no expresan lo que la voz de Junko Watanabe nos contó sobre los hechos. La ocasión fue propicia para exponer nuestros puntos de vista, y contarles a nuestros amistosos visitantes japoneses, luchadores por la abolición de las armas nucleares, las bases militares y la guerra, el esfuerzo que nuestra Patria lleva a cabo para evitar un conflicto nuclear que puede poner fin a la existencia de nuestra especie.

Fidel Castro Ruz
Septiembre 21 de 2010
7 y 12 p.m.

Fuente: CubaDebate


04 mayo 2010

ONU: Prosigue la conferencia sobre no proliferación nuclear




La Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) entra hoy en su segunda jornada tras una sesión inaugural marcada por un fuerte enfrentamiento entre Irán y Estados Unidos.

Los protagonistas de ese choque fueron el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, el único mandatario presente en la cita, y la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, quien desde el podio de Naciones Unidas lanzó abiertas amenazas contra Teherán.

La titular de la diplomacia estadounidense advirtió a Irán que tendrá que pagar un alto precio por sus supuestas violaciones de acuerdos internacionales.

Antes, el gobernante iraní defendió el derecho de su país a desarrollar un programa nuclear que asegura tiene fines pacíficos.

Pero una de las voces más consistentes en el primer día de debates fue la de Brasil, a través de su canciller, Celso Amorim, quien recordó que el TNP, desde su entrada en vigor hace 40 años, divide al mundo entre los que tienen armas nucleares y los que no.

Esa es una diferenciación que expresa los desequilibrios del actual sistema internacional, precisó el ministro, en cuyo discurso incluyó, sin mencionar el caso iraní, una defensa al derecho de los países a desarrollar planes nucleares con objetivos pacíficos.

En cambio, consideró que los Estados nucleares deben brindar garantías de que no emplearán sus armas sin ser atacados ni construirán nuevos artefactos de ese tipo.

Brasil sostiene que la mejor garantía para la no proliferación es la eliminación total de las armas nucleares, subrayó Amorim en un pronunciamiento coincidente con el reclamo hecho por Ahmadinejad para incluir el desarme como otro pilar del TNP.

El mandatario iraní también demandó el fin de todo tipo de investigaciones, desarrollo o mejoramiento de armas nucleares y la prohibición de la producción, almacenamiento, proliferación, mantenimiento y uso de esos artefactos.

Otro reclamo escuchado en la primera jornada de la reunión fue la creación de una zona libre de armas nucleares en el Medio Oriente, área marcada por Israel como foco de una interminable crisis regional y dueño de un arsenal nunca detallado.

Fuente: PL


07 abril 2009

Desarme nuclear: sí, pero de todos



Ilustración: Ben Heine


Ayer, en un discurso pronunciado ante una multitud reunida en Praga, el presidente estadounidense, Barack Obama, reintrodujo en las prioridades de la agenda internacional el tema del desarme atómico mundial, asunto que ha permanecido en segundo plano desde la disolución del bloque oriental y de la propia Unión Soviética, pese a que los arsenales de bombas nucleares subsisten y constituyen una amenaza latente, pero grave, para la paz mundial, para la sobrevivencia de la especie y para el medio ambiente.

Tales consideraciones bastarían para calificar de positivo, en principio, el exhorto de Obama a pugnar por un mundo libre de armas atómicas. A ellas debe agregarse que, por primera vez en muchos años, se escuchó la disposición de un mandatario estadunidense a predicar con el ejemplo, así como el condicionamiento del “escudo antimisiles” en curso de instalación en Europa oriental –cuyo desarrollo se daba como un hecho inamovible por el gobierno de George W. Bush– a la obtención de garantías por parte de Irán de que no fabricará un arsenal nuclear.

Con todo, la iniciativa de Obama omite el mismo punto que eludía su antecesor cuando hablaba de desarme: la existencia de gobiernos que han construido arsenales atómicos con la aceptación implícita de Washington y de Europa occidental y que no han sido hostigados ni amenazados por ello: India, Israel y Pakistán. Si se acepta que esos tres países se han convertido en potencias nucleares al margen de la legalidad internacional, la condena a los presuntos afanes armamentistas de Corea del Norte e Irán se convierte, de manera inexorable, en un acto de doble moral.

Por otra parte, resulta poco escrupuloso omitir el hecho de que los programas de desarrollo de armas nucleares de Teherán y Pyongyang tendrían, en caso de ser algo más que una imputación paranoica por parte de Occidente, su motivación más importante en el propio proceder de Washington contra países a los que ha incluido en una lista de enemigos. Para ilustrar este punto es pertinente mencionar la paradoja de que Irak no fue destruido por las fuerzas estadunidenses porque poseyera armas de destrucción masiva, sino, por el contrario, porque carecía de ellas. En esta perspectiva, parece lógico suponer que el desatado belicismo del anterior huésped de la Casa Blanca y el pavoroso espectáculo de la destrucción humana y material causada en Irak hayan llevado a diversos gobernantes –como los de Irán y Corea del Norte, incluidos por Bush en un supuesto “eje del mal”– al menos a considerar la posesión de tal clase de armas como única defensa posible ante una superpotencia decidida a arrasar a los gobiernos que no se sometieran a sus proyectos geopolíticos y de saqueo corporativo.

Hoy en día, cuando el gobierno de Obama se esfuerza por sacar a la política exterior de su país de la lógica de ilegalidad, destrucción y rapiña imperial que la rigió durante ocho años, un exhorto creíble al desarme atómico mundial tendría que empezar por la construcción de un consenso entre los poseedores legitimados de armas nucleares: el propio Estados Unidos y sus aliados Francia e Inglaterra, más Rusia y China, es decir, por los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, para deshacerse de sus arsenales nucleares; posteriormente, esos cinco gobiernos tendrían que emprender acciones convincentes y enérgicas para llevar a Tel Aviv, Nueva Delhi e Islamabad a la destrucción de sus respectivas bombas atómicas; sólo entonces podría disponerse de la autoridad moral para exigir que Teherán y Pyongyang se comprometieran de manera tajante y definitiva a no fabricar esa clase de armamento.

Cabe esperar, por último, que en un ejercicio de buena fe, el nuevo gobierno estadunidense comprenda que el desarme nuclear mundial, objetivo por sí mismo plausible y deseable, no puede tener éxito si se pretende realizarlo como un mero ejercicio de poder imperial, como consigna facciosa dirigida únicamente a los adversarios o como un reconocimiento de hechos consumados que congele la lista de miembros del llamado “club nuclear” en sus actuales ocho integrantes.

Fuente: La Jornada