El voto es a la vez derecho y deber. Yo quiero ejercerlo.... y vos???
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"Hoy más que nunca la alegría es un artículo de primera necesidad, tan urgente como el agua o el aire. Pero nadie nos va a regalar ese derecho de todos; .... es preciso pelearlo...."
Eduardo Galeano
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Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
El líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, envió un saludo a los cooperantes de la salud que llegaron hoy a Haití, para sumarse a los colegas que brindan sus servicios en la lucha contra el cólera.
Marcia Cobas, viceministra de Salud Pública, transmitió a todos el mensaje de Fidel, quien expresó seguridad de que los internacionalistas cumplirán su misión en el vecino país.
Procedentes de Cuba, llegaron este viernes a Puerto Príncipe 40 enfermeras, 17 médicos y tres cocineros, precisó el Noticiero Nacional de Televisión en la Mayor de las Antillas.
Con el nuevo grupo -perteneciente al Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve-, la Isla cumple el compromiso de reforzar su presencia en Haití para combatir el cólera.
Los cooperantes cubanos en ese país suman mil 295, dispersos en varios puntos de la nación, donde ya atendió a más de 45 mil pacientes.
Hasta el 17 de diciembre último, los internacionalistas de la Ínsula habían atendido en las 50 unidades y centros de tratamiento del cólera, que tienen bajo su responsabilidad, a 38 mil 311 haitianos.
Hace alrededor de tres semanas se publicaron noticias e imágenes de ciudadanos haitianos lanzando piedras y protestando indignados contra las fuerzas de la MINUSTAH, acusándola de haber transmitido el cólera a ese país a través de un soldado nepalés.
La primera impresión, si no se recibe información adicional, es que se trataba de un rumor nacido de la antipatía que toda fuerza de ocupación provoca.
¿Cómo podía probarse eso? Muchos de nosotros no conocíamos las características del cólera y sus formas de transmisión. A los pocos días cesaron las protestas en Haití y no se habló más del asunto.
La epidemia siguió su curso inexorable, y otros problemas, como los riesgos derivados de la contienda electoral, ocuparon nuestro tiempo.
Hoy llegaron las noticias fidedignas y creíbles de lo que realmente había ocurrido. El pueblo haitiano tenía sobradas razones para expresar su indignada protesta.
La agencia de noticias AFP informó textualmente que: “El renombrado epidemiólogo francés Renaud Piarroux dirigió el mes pasado una investigación en Haití y llegó a la conclusión de que la epidemia fue generada por una cepa importada, y se extendió desde la base nepalí” de la MINUSTAH.
Otra agencia europea, la EFE, por su parte divulgó que: “El origen de la enfermedad se encuentra en el pequeño pueblo de Mirebalais, en el centro del país, donde los soldados nepalíes asentaron su campamento, y apareció pocos días después de su llegada, lo que prueba el origen de la epidemia…”
“Hasta ahora, la misión de la ONU en Haití (MINUSTAH) ha negado que la epidemia entrara de la mano de sus cascos azules.”
“…el doctor francés Renaud Piarroux, considerado uno de los principales especialistas del mundo en el estudio de la epidemia de cólera, no deja dudas del origen de la enfermedad…”
“El estudio fue encargado por París a petición de las autoridades haitianas, indicó un portavoz diplomático galo.”
“…la aparición de la enfermedad coincide con la llegada de los soldados nepalíes que, además, proceden de un país donde hay una epidemia de cólera.
“De otra forma no se explica la eclosión tan repentina y fuerte del cólera en un pequeño pueblo de pocas decenas de habitantes.
“El informe analiza también la forma de propagación del mal, ya que las aguas fecales del campamento nepalí eran drenadas al mismo río del que toman el agua los habitantes del pueblo.”
Lo más sorprendente que hizo la ONU fue, según comunicó dicha agencia, el “…envío de una misión de investigación al campamento nepalí, que concluyó que ese no podía ser el origen de la epidemia.”
Haití, en medio de la destrucción del terremoto, la epidemia y su pobreza, no puede prescindir ahora de una fuerza internacional que coopere con una nación arruinada por las intervenciones extranjeras y la explotación de las transnacionales. La ONU no solo debe cumplir el elemental deber de luchar por la reconstrucción y el desarrollo de Haití, sino también con el de movilizar los recursos necesarios para erradicar una epidemia que amenaza con extenderse a la vecina República Dominicana, el Caribe, América Latina y otros países similares de Asia y África.
¿Por qué la ONU se aferró en negar que la MINUSTAH trajo la epidemia al pueblo de Haití? No culpamos a Nepal, que fue en el pasado colonia británica, cuyos hombres fueron utilizados en sus guerras coloniales y hoy buscan empleos como soldados.
Indagamos con los médicos cubanos que hoy prestan sus servicios en Haití y nos confirmaron las noticias transmitidas por las mencionadas agencias de noticias europeas con notable precisión.
Hago una apretada síntesis de lo que nos comunicó Yamila Zayas Nápoles, especialista en medicina general integral y anestesiología, directora de una institución médica de 8 especialidades básicas y los medios diagnósticos del proyecto Cuba-Venezuela, inaugurado en octubre de 2009 en el área urbana de Mirebalais, con 86 000 habitantes, en el Departamento Norte.
El sábado 15 de octubre ingresaron 3 pacientes con síntomas diarreicos y deshidratación aguda; el domingo 16 ingresaron 4 con similares características, pero de una misma familia, y tomaron la decisión de aislarlos y comunicar a la misión lo ocurrido; el lunes 17 sorpresivamente ingresaron 28 pacientes con síntomas similares.
La Misión Médica envió con urgencia un grupo de especialistas en epidemiología que tomaron muestras de sangre, vómitos, heces fecales y datos, que se enviaron con urgencia a los laboratorios nacionales de Haití.
El 22 de octubre estos informaron que la cepa aislada correspondía a la prevaleciente en Asia y Oceanía, que es la más severa. La unidad nepalesa de los cascos azules de las Naciones Unidas está situada en las orillas del río Artibonite, que atraviesa la pequeña localidad de Méyè, donde surgió la epidemia, y Mirebalais, donde se extendió después rápidamente.
A pesar de la forma súbita en que apareció el cólera en el pequeño, pero excelente hospital al servicio de Haití, de los primeros 2 822 enfermos atendidos inicialmente en áreas aisladas del mismo, fallecieron solo 13 personas, para una tasa de letalidad del 0.5%; con posterioridad, al crearse en lugar aparte el Centro de Tratamiento del Cólera, de 3 459 enfermos, fallecieron 5 casos de pacientes muy graves, para el 0.1%.
La cifra total de enfermos de cólera en Haití ascendía hoy martes 7 de diciembre a 93 222 personas, y el índice de pacientes fallecidos alcanzaba la cifra de 2 120. Entre los atendidos por la Misión Cubana ascendía a 0.83%. El índice de fallecidos en las demás instituciones hospitalarias es de 3.2%. Con la experiencia adquirida, las medidas adecuadas y el refuerzo de la Brigada “Henry Reeve”, la Misión Médica Cubana, con el apoyo de las autoridades haitianas, se ha propuesto asistir a cualquiera de las 207 subcomunas aisladas, de modo que ningún ciudadano haitiano carezca de asistencia frente a la epidemia, y muchas miles de vidas puedan preservarse.
Hay muchas cosas de las cuales hablar cuando Estados Unidos está envuelto en un colosal escándalo como consecuencia de los documentos publicados por Wikileaks, cuya autenticidad -independientemente de cualquier otra motivación de ese sitio web- nadie ha puesto en duda.
Sin embargo, nuestro país en este instante está inmerso en una batalla contra el cólera en Haití, que a su vez se convierte en amenaza para los demás pueblos de América Latina y otros del Tercer Mundo.
En medio de las consecuencias de un terremoto que mató o hirió a más de medio millón de personas y causó una enorme destrucción, se desató la epidemia que, casi de inmediato, fue agravada por el azote de un huracán.
El número de personas afectadas por la enfermedad se elevaba ayer, 29 de noviembre, a 75 mil 888, de las cuales la Brigada Médica Cubana atendió a 27 mil 015, con 254 fallecidos para el 0.94%. El resto de las instalaciones hospitalarias estatales, ONGs y privados, atendieron a 48 mil 875, de las cuales fallecieron 1 467 para el 3.0015%.
Hoy, 30 de noviembre, la Misión Médica Cubana, que cuenta por cierto con 201 graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina, atendió a 521 pacientes de cólera para sumar un total de 27 536.
El pasado domingo, 28 de noviembre, llegaron al Centro de Tratamiento al Cólera del hospital de referencia comunitario situado en la comuna L’Estere del Departamento Artibonite, 18 personas en estado muy crítico, procedentes de una subcomuna llamada Plateau, las que fueron atendidas inmediatamente por los 11 médicos y 12 enfermeras de la Brigada Médica Cubana que allí labora. Afortunadamente, pudo preservarse la vida de todos.
El lunes 29 llegaron desde la misma subcomuna 11 casos más, entre ellos, un niño de cinco años cuyos padres habían fallecido por cólera. Pudo de nuevo preservarse la vida de los mismos.
Ante tal situación, el Dr. Somarriba, jefe de la Misión Médica, decidió el envío de un vehículo todo terreno con 5 médicos, 2 enfermeras, un enfermero y un rehabilitador a la subcomuna, con los recursos necesarios para atender con urgencia los casos.
De los cinco médicos, cuatro son graduados de la ELAM: una uruguaya, un paraguayo, un nicaragüense, un haitiano y el jefe de la brigada cubana del departamento de Artibonite.
Recorrieron seis kilómetros por carretera, caminaron seis más por terraplén, y finalmente otros dos kilómetros por terreno abrupto con todo el equipamiento y los recursos encima para llegar a la subcomuna.
Plateau está situada entre cinco montañas con casas humildes agrupadas en tres puntos; se calcula que el número de habitantes se aproxima a cinco mil. No hay calles, ni electricidad, ni comercios según informaron, y solo una iglesia protestante.
La población, de pobreza extrema, se dedica fundamentalmente al cultivo de maní, millo, frijol y calabaza.
Cuando llegaron a Plateau, el pastor de la iglesia se brindó para organizar dentro de la misma el Centro de Tratamiento, con seis catres y cuatro bancos de los fieles, que permite ingreso de urgencia a 10 personas.
Hoy ingresaron ocho, tres en estado crítico.
Los vecinos comunican que han fallecido alrededor de 20. Esos datos no aparecen en la cifra oficial de fallecidos. Durante la noche trabajarán con las linternas que portaron.
La Misión decidió crear un Centro de Atención al Cólera en esa intrincada comunidad, que tendrá 24 camas. Mañana se enviarán todos los recursos, incluyendo la planta eléctrica.
Informa igualmente que los camarógrafos acudieron a la comuna al conocer la noticia.
Hoy no hubo fallecidos, y se abrió un centro más en el norte, para un total de 38 centros y unidades de tratamiento al cólera.
Relato el caso para explicar las circunstancias y los métodos con los que allí se libra la lucha contra la epidemia, que con decenas de fallecidos diariamente se va aproximando a 2 000 víctimas mortales.
Con los métodos de trabajo que se están aplicando y el refuerzo programado, será más difícil que el número de fallecidos continúe al ritmo que llevaba.
Conociendo las pasiones con que los procesos electorales tradicionales se desarrollan, aparte del abstencionismo típico que caracteriza a muchos de ellos, nos preocupaba lo que pudiera ocurrir en Haití en medio de la destrucción y la epidemia. Un principio básico y jamás violado es el respeto a las leyes, los partidos y las creencias religiosas de los países donde prestan sus servicios nuestros médicos o la Brigada “Henry Reeve”.
Nos inquietaron, sin embargo, las versiones ampliamente divulgadas por los medios internacionales de prensa que presentaron un cuadro de violencia generalizada en el país, que estaban lejos de ser realidad. Los observadores internacionales estaban asombrados de aquellas noticias que se divulgaban en el exterior, cuando en verdad los hechos que dieron lugar a los mismos fueron aislados, afectando solo en un reducido porcentaje a los electores que ejercieron su voto.
Los propios líderes que llamaron al pueblo a salir a las calles comprendieron que no era correcto, en medio de la trágica situación del país, la realización de acciones que podían estimular enfrentamientos violentos que harían imposible controlar y derrotar la epidemia. Si tal objetivo no se logra, esta podría convertirse en endémica y dar lugar a un desastre sanitario en Haití y a una amenaza permanente para el Caribe, así como para la América Latina, donde millones de personas pobres en número creciente se acumulan en las grandes ciudades; también para otras muchas naciones pobres de Asia y África.
No olvidar nunca que Haití debe ser además reconstruido desde sus cimientos, con la ayuda y la cooperación de todos. Es lo que esperamos para su noble y abnegado pueblo.
El terremoto que sacudió a Haití en enero y el actual brote mortal de cólera no hacen más que agravar una crisis humanitaria que tiene años y que no se resolverá con los comicios de este domingo 28.
Los afiches cubren casi todas las superficies imaginables, incluso tumbas en los cementerios. Camiones con altoparlantes recorren la ciudad con los jingles publicitarios a todo volumen. Pero el ánimo de la ciudadanía no acompaña la ocasión.
Más de 1.500 personas murieron a causa del cólera en todo el país. Hay organizaciones que promueven un boicot y la familia Lavalas quedó fuera de los comicios, generando sentimientos encontrados sobre lo que pueda ocurrir el domingo.
"La gente que dice que las elecciones cambiarán a Haití son demagogos que quieren poner su mano en el aparato estatal", señaló el pescador y agricultor Jean Robert Chadichon, del poblado de Chomèy, en la costa meridional de Haití.
"La situación no ha cambiado desde 1804. Un presidente siguió a otro y un golpe de Estado a otro", se lamentó.
Los haitianos participan en uno u otro tipo de elecciones desde hace 200 años, pero sólo tras el fin de la era Duvalier, en 1986, hubo comicios "libres" y decenas de candidatos a presidente, al parlamento, a las alcaldías y a las comunas.
Haití es una "democracia con la consiguiente rotación política y pluralismo ideológico", reza el preámbulo de la Constitución de 1987. Los ciudadanos tienen el deber de "votar en elecciones sin restricciones", pues es la forma de participan en la vida política de su país.
Pero en Haití, al igual que en otros países, parece haber una confusión entre "elecciones" y "democracia", y "desarrollo" y bienestar económico y/o social.
La verdulera Leanne Dorvin dijo que iría a votar porque "las elecciones son buenas" y "necesitamos a alguien que ayude a la gente que sigue en la calle y que tiene tantas necesidades".
Pero al preguntarle por el gobierno que asumió hace cinco años, Dorvin lanza una diatriba de faltantes, caminos, escuelas y otros centros de enseñanza en su región.
"El Estado nos olvidó. No sabemos qué hacen. Nos pasan por alto. No participamos en nada. La gente vive en tiendas de campaña y se muere. Pero ellos no lo ven", señaló.
Mucha gente tiene las mismas contradicciones que Dorvin y piensa que las elecciones son una forma de participar y de conseguir justicia, servicios sociales y alivio a la miseria y a las calamidades de la vida cotidiana. Pero hasta ahora no cambia nada.
Foto: EFE
El presidente René Préval hizo una declaración en ese sentido en la primavera boreal: "si cuando termine mi mandato, no hay un presidente elegido de forma legítima, un parlamento con una cámara baja y un Senado, y si no hay elecciones habrá mucha desconfianza y no habrá desarrollo".
Préval tiene razón en el aspecto formal. El mandato de muchos legisladores ya expiró y el suyo vence el 7 de febrero de 2011. Desde el punto de vista legal, las elecciones de este domingo 28 son necesarias.
Además, los donantes y los prestamistas, que reunieron 10.000 millones para la "reconstrucción" del país, no aceptarían de buena gana la falta de comicios.
La comunidad internacional comenzó a demandar elecciones pocas semanas después del terremoto del 12 de enero que dejó a 230.000 personas muertas, 1,3 millones sin hogar, la capital destruida y el país impactado por la magnitud del desastre.
Los comisiones son "un paso significativo para consolidar la democracia y restablecer el Estado", señaló Edmond Mulet, representante especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para Haití.
El ex secretario de la Comunidad del Caribe, Colin Granderson, llegó a Haití en el verano boreal al frente de una Comisión de Observación de las Elecciones de la Caricom y la Organización de Estados Americanos (OEA), que se asegurará que sean confiables.
Granderson pasó buena parte de los años 90 trabajando para una misión de derechos humanos de la ONU y la OEA.
Los comicios de 2010 son "importantes", dijo Granderson a Haiti Grassroots Watch y, al igual que Préval, subrayó la necesidad de que haya un presidente y un parlamento "legítimos" para asegurar la "reconstrucción" del país.
Granderson, Mulet y Préval tienen razón desde el punto de vista jurídico, pero no consideran que el país padece una severa crisis económica y humanitaria desde mucho antes del 12 de enero.
Además, ahora el país se encuentra sumido en una crisis institucional que no necesariamente se resolverá con las elecciones.
El parlamento aprobó en enero una Ley de Emergencia especial que dio un gran poder a la Comisión Interina de Recuperación de Haití, un órgano controlado por el ex presidente estadounidense Bill Clinton (1993-2001) y donantes extranjeros.
La norma otorga a la Comisión la potestad de "llevar adelante el Plan de Desarrollo para Haití", hasta por lo menos agosto de 2011.
Foto: EFE
"Cómo pueden haber elecciones libres y justas con un estado de emergencia", preguntó el profesor Robert Fatton, de la Universidad de Virginia, durante una conferencia de la Asociación de Estudios Haitianos, dictada en la estadounidense Universidad de Brown.
La incidencia de la Comisión y la multiplicidad de agencias, consultores y donantes extranjeros hace que Haití sufra una "pérdida virtual de soberanía", apuntó.
"No está claro cómo funcionará un parlamento elegido en las urnas en un ambiente dominado por la Comisión Internacional", concluyó Fatton.
Las personas que están dentro del sistema, funcionarios o miembros del partido gobernante Inite, propietarios de canales de televisión que aprovechan el gasto sin precedentes de la campaña, creen, o parecen creer, que las elecciones de este año son la panacea.
"Necesitamos personas que hagan un buen gobierno, un buen parlamento y buenas organizaciones no gubernamentales que trabajen con nosotros para que podamos sacar a esta gente de las tiendas de campaña y estudiar cómo se luchará contra la epidemia de cólera que mata a mucha gente", señaló Nicolas Jean-Louis, miembro de Inite.
Pero la maestra preescolar Marie Thèrese Belizaire, del distrito electoral de Jean-Louis, discrepa con él.
"Siempre son los mismos viejos que están en el poder", señaló Belizaire, quien además integra la Organización de Mujeres de Chomèy. "Hace tiempo que votamos, pero no vemos los cambios", añadió.
"La gente llevará el cadáver a la Minustah para que vean lo que hicieron", dijo por teléfono Jean-Luc Surfin, un joven de 24 años consultado por IPS sobre el motivo de las manifestaciones y ataques a la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití.
El enojo popular con la Minustah derivó el lunes en disturbios en la septentrional ciudad de Cap-Haïtien, donde a pocas cuadras de su casa, Surfin vio a un joven muerto tirado en la calle.
La gente agolpada a su alrededor acusó a los soldados de la Minustah de haberle disparado.
Efectivos haitianos confirmaron a la prensa la muerte de por lo menos dos manifestantes, uno de ellos de un tiro en la espalda.
Por su parte, las fuerzas de paz alegaron que actuaron en defensa propia.
"La gente está frustrada y por eso salen a la calle. Dicen que van a luchar contra la muerte", dijo Surfin a IPS.
Los manifestantes erigieron barricadas en la calle y lanzaron piedras y botellas a los efectivos de la Minustah. Dos comisarías fueron incendiadas, relató.
También hubo protestas en las ciudades de Hinche y Gonaïves, en el centro del país, asolado por el cólera.
Los manifestantes trataron de dejar el ataúd con el cadáver de un hombre que murió esa enfermedad frente a una base nepalesa de las fuerzas de paz en Hinche, escribió Stanley Stacos en la red social Twitter.
La población haitiana acusa a las fuerzas de paz de traer el cólera a Haití.
El Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos señaló que la cepa de la bacteria responsable del actual brote de cólera en Haití coincide con la variedad endémica en Asia meridional.
Se estima que 200.000 personas podrían morir antes de que pueda controlarse la epidemia, lo que puede demorar hasta unos seis meses.
Foto: EFE
Las autoridades se esfuerzan por contener al avance de la enfermedad, que ya mató a más de 900 personas, dos semanas antes de las elecciones.
"La violencia preelectoral es tradicional en Haití", dijo a IPS el portavoz de la Minustah, Vincenzo Pugliese. "La gente está confundida, asustada y es fácil de manipular en un sentido u otro", apuntó.
"Básicamente la Minustah y el cólera se metieron en la política. Se los está explotando", se lamentó, pero se negó a mencionar a una persona o una organización.
"Alguien está detrás de esto. La población no tiene los medios para comunicarse entre sí y organizar algo como esto. Hay alguien que la incentiva. Es claro, forma parte de un plan", aseguró Pugliese.
El enojo hacia los efectivos de la Minustah fermentó y se manifestó varias veces en protestas pacíficas desde que el adolescente Gérard Jean Gilles fue encontrado colgado de un árbol a fines de agosto en una base de las fuerzas de paz en Cap-Haïtien.
Pocos días después, una patrulla de la Minustah repelió con gases lacrimógenos una agresión con piedras. Un soldado resultó herido, según un informe interno de la fuerza.
Diecisiete organizaciones de la sociedad civil escribieron una carta abierta al jefe de la Minustah solicitándole una investigación independiente y condenaron lo que llamaron "su decisión de obstruir la justicia haitiana en este caso".
La investigación interna concluyó que Gilles se había suicidado, dijo Pugliese a IPS.
Una calle de Champs de Mars, una plaza de Puerto Príncipe, quedó el lunes inundada por el olor a goma quemada que emanaba de los restos carbonizados de dos neumáticos incendiados por estudiantes de la Facultad de Etnología, quienes montaron una barricada en solidaridad con los manifestantes y tiraron piedras contra vehículos de la Minustah.
En mayo, las fuerzas de paz respondieron con disparos de disuasión, balas de goma y gases lacrimógenos, que dejaron varias personas heridas en el campamento de la plaza.
Pero esta vez se fueron, según los estudiantes. Pugliese no lo pudo confirmar ni desmentir.
Hay más movilizaciones previstas contra la Minustah, indicaron estudiantes.
"Protestamos por la misma razón que lo hacen en Cap-Haïtien y en Hinche. La Minustah trajo el cólera. El gobierno es irresponsable", dijo a IPS Lucien Joseph.
"Ha muerto mucha gente y no hay una respuesta seria. Todo el país se levantará para reclamar la partida de la Minustah", añadió el joven.