
ALBERTO CANDEAU, una de las figuras patriarcales del teatro uruguayo nació el 11 de octubre de 1910. Nació en Ciudad Vieja pero vivió su infancia y adolescencia en el barrio del Reducto, que marcó su estilo de actor intuitivo, con gran sentido de lo popular.
Ingresó a la actividad teatral en 1931, en la compañía de Carlos Brussa, que fue para él una verdadera escuela en la cual templó sus medios y afianzó su vocación.
Luego de participar en varias experiencias fallidas de formar elencos oficiales estables en Uruguay, ingresó en el grupo fundador de la Comedia Nacional, donde debuta con la obra "El león ciego" de Ernesto Herrera, el 2 de octubre de 1947.
No podemos olvidar la obra de Juan Manuel Bengoa "La patria en armas" donde Candeau tuvo a su cargo el papel de Artigas, y fue dirigido por Margarita Xirgú.
Un físico tremendo, un vozarrón impresionante, el manejo de su decir dominaron a cada espectador. Hizo cine en la época del mudo, cuando apenas tenía 19 años, con "El pequeño héroe del Arroyo de Oro". Aquella historia del niño que salva a su hermana de la locura mortal de un pariente. Luego insistió con "Ladrón de Suelos" y su presencia fue requerida por Fernando Ayala para el papel de un caudillo venido a menos en "El Jefe" e hizo una segunda película en la vecina orilla, de terror erótico, "Placer sangriento" de Miguel Vieyra. Participó asimismo en ciclos de teleteatros y radioteatros nacionales.
Entre 1955 y 1985 dirigió 17 espetáculos, todos ellos con la Comedia Nacional, menos uno con El Galpón, desde "Despierta y canta" de Odets, pasando por "Procesado 1040" de Patrón, uno de los mayores éxitos de público del elenco oficial.
Candeau, como el teatro y la cultura nacional, también supo de "tiempos sombríos" según palabras de Brecht, a quien el actor interpretó extraordinariamente en una de sus máximas creaciones: "Galileo Galilei".
Como director cerró su actividad con la obra de Víctor Manuel Leites "El Chalé de Gardel", donde una vez más el maestro dio prueba de su perspicacia, su conocimiento cabal del teatro rioplatense, la idiosincracia de sus personajes y de un sutil manejo de actores.
Fue varias veces laureado por Casa del Teatro, Círculo de la Crítica y Asociación de Críticos Teatrales del Uruguay.
Fuera de la actividad artística, Alberto Candeau será recordado siempre por haber sido la voz de todos los uruguayos demócratas, en la lectura de la Proclama del Obelisco, en 1983, cuando medio millón de uruguayos le escuchó culminar su llamado con el exaltado: "¡Compatriotas!: proclamemos bien alto y todos juntos, para que nuestro grito rasgue el firmamento y resuene de un confín a otro del terruño, de modo que ningún sordo de esos que no quiere oír diga que no lo escuchó. ¡Viva la patria!, ¡Viva la libertad! ¡Viva la República! ¡Viva la democracia!".
Un 22 de enero de 1990, el impresionante vozarrón de Alberto Candeau, enmudecía para siempre.
Hoy, 16 años después, todavía sigue vibrando en nuestros oidos y corazones su voz en el grito de ¡Viva la patria!, ¡Viva la libertad! ¡Viva la República! ¡Viva la democracia!

Salma Hayek encarnará a la revolucionaria Manuela SáenzPenélope Cruz, Antonio Banderas y Gael García Bernal participarán en esta cinta latina, anuncia el realizador.La mujer, baluarte de la liberación, fue compañera de Simón Bolívar. JORGE CABALLERO La actriz y directora de cine Salma Hayek codirige junto al cinerrealizador ecuatoriano Víctor Rubén Rodríguez, el filme La más bella, basado en la vida de Manuela Sáenz, amante y compañera del revolucionario Simón Bolívar. Claro, la veracruzana protagonizará el filme al lado de Antonio Banderas; otras dos figuras que participan son Penélope Cruz y Gael García Bernal. En declaraciones enviadas a este diario, Rodríguez mencionó que le interesó llevar la historia de esta revolucionaria porque: "
Manuela Sáenz está proscrita en Ecuador y Latinoamérica. Cada vez que conozco más de ella descubro a una mujer más fascinante, más grande, más eterna. El que exista tanta oposición a esa mujer fue lo que me impulsó a conocer más de ella, como por qué la sacaron de la historia de gloria y la dejaron exiliada en Paita, donde murió tras 21 años de soledad. La inquietud que tuve era saber quién fue esa mujer que combatía junto con Bolívar, que unió su amor y su coraje a la libertad de América; que peleó y ganó esa libertad. ¡En Ecuador no toleran una película sobre Manuelita!"
El cinerrealizador adelantó que la película inicia con "
la vida de Manuela y las mujeres latinas. A principios de los 90 empezaba a darle forma, la coronela me hizo apasionarme más por la mujer latina, sus luchas y sueños, me enseñó a comprender la historia de nuestra América".
Mencionó cuándo llegó la participación de su reparto llegó cuando: "
Mi propósito era hacer una película que pueda llegar al mundo, no una gran producción sino una película atractiva, y Salma nos parecía esa actriz latina con gran potencial. A ella la contacto en 1998 mediante su agencia WMA y le propongo el papel. Tenía bajo presupuesto y una gran historia. En su agencia, cuando oían que era de Ecuador, colgaban el teléfono. Posteriormente, el buscar una sensibilidad femenina en la realización del filme hizo que le interesara el papel a Salma, a quien le propuse que fuera codirectora y coproductora. Luego vimos la posibilidad de verla con Antonio Banderas, ya que son una pareja con mucho arrastre de público, además son muy amigos".
Demostración de talento"
Las negociaciones y conversaciones para la realización del filme las comenzamos a llevar directamente con Salma sin sus agentes, ella a su vez entusiasmó a Antonio Banderas y Penélope Cruz, para que también participaran en La más bella. Banderas y Cruz son muy sencillos y están muy atentos a las expectativas del filme. Hayek es una mujer muy temperamental, muy exigente, algo difícil, pero tiene talento, en esta película podrá demostrarlo como codirectora, creativa y actriz principal."
Rodríguez agregó que: "
El filme tomó dimensiones que no me esperaba. Mi propósito fundamental es demostrar que los latinoamericanos tenemos una historia de grandeza y que podemos hacer cosas grandes en el cine. Mi filme es latino, es lo contrario a lo que hace Hollywood, es cine independiente. Mi sueño es una Latinoamérica unida y una película sobre esos sueños de Manuela y Bolívar. No es mi sueño ganar Oscares. Pero Salma se ha propuesto ganar uno como mejor actriz con nuestro filme, y nosotros la apoyamos porque La más bella da para eso. Banderas incluso puede competir por un Oscar por su interpretación como Simón Bolívar".
Vida de riquezaManuela Sáenz nació en Quito, Ecuador, el 27 de diciembre de 1797, como hija natural de Simón Sáenz y María Joaquina de Aispuru. Su padre era rico y estaba casado con otra mujer, su madre era de una familia acomodada, aunque no de las altas esferas. Cuando la niña tenía sólo seis años quedó huérfana de madre. Este hecho fue moldeando su carácter, además estuvo rodeada por sus dos hermanos, participantes asiduos en la revolución libertadora. Así, siempre rebelde y con mucha fuerza, Manuela se convirtió pronto en un baluarte de la revolución.
En 1814, a los 17 años, fue enviada a un convento para que fuera educada como todas las señoritas en Quito. Pero la inquieta personalidad de la heroína no permitiría este reposo, y en poco tiempo se enamoró de Fausto D'Elhuyary, con quien huyó del convento. Este amor fue bastante inestable, por lo que en 1818 ella contrajo matrimonio con el médico inglés James Thorne, hombre que le doblaba la edad, pero quien era muy adinerado.
Un año después la conflictiva pareja llegó a Lima, donde Manuelita inició frecuentes tertulias revolucionarias. Esa era su vida social. En julio 28 de 1821, Manuelita estuvo allí cuando se declaró la independencia del Perú y participó de lleno en todo el proceso. Fue debido a sus servicios patrióticos y a su valor que se le nombró Caballero de la Orden del Sol.
En 1822, Manuela viajó a Ecuador con su padre, dejando a su marido en Quito. El 24 de mayo, día del triunfo de Pichincha. Manuela tuvo la oportunidad de entablar amistad con el general Antonio José de Sucre. También conoció al general Juan José Flores y a quien sería llamado el Libertador, Simón Bolívar. A partir de ese instante, la joven de 25 años sería la fiel compañera y amante del héroe.
Muerte en el exilioEn 1829, el Libertador viajó a Ecuador y ella se quedó en Perú. En Bogotá se encontraron de nuevo, corría el año de 1830. El 8 de mayo, Bolívar se despidió de ella para viajar a la costa atlántica, donde murió. Tanto le impactó la noticia de la muerte de su amado, que Manuelita intentó suicidarse ese año. A pesar de lo inestable de la situación política y de que ya no contaba con la presencia de Bolívar, Manuela se recuperó y siguió actuando como revolucionaria, por lo que cuando el general Francisco de Paula Santander (1792-1840) fue electo presidente, la expulsó de la Nueva Granada. Exiliada huyó a Jamaica, donde Maxwell Hyslop la acogió, pues él era colaborador del ya desaparecido libertador. Al año siguiente regresó a Ecuador, pues creyó que podría confiar en Juan José Flores, pero el 18 de octubre de 1835 fue expulsada por el gobierno de Vicente Roca-Fuerte.
Exiliada, Manuelita se instaló en el puerto Paita, en Perú, donde vivió los siguientes 21 años en medio de duras condiciones económicas y confiando en Flores, a quien le escribió durante todo su exilio. Aunque su marido intentó una reconciliación y le ofreció dinero, y aunque en 1837 se permitió su regreso a Ecuador, ella se mantuvo en su pobre exilio. Nunca pudo recuperar sus bienes ni la dote que al morir Thorne le devolvía en su testamento.
El 23 de noviembre de 1856, en el puerto peruano, Manuela Sáenz murió de difteria sin haber regresado a su tierra... y en la miseria.
Fuente: La Jornada

Minerva, Maria Teresa y Patria
Heroínas de la lucha antitrujillista.
Hijas de Mercedes Reyes Camilo (alias Chea) y Enrique Mirabal, comerciante y hacendado. Nacieron en Ojo de Agua, en Salcedo, en ese momento común de la Provincia Espaillat, República Dominicana. La primera en nacer fue Patria Mercedes, el 27 de febrero de 1924, poco antes de que abandonaran el país las tropas interventoras de Estados Unidos, la segunda fue bautizada con los nombres de María Argentina Minerva, nació el 13 de marzo de 1926, y la tercera, Antonia María Teresa, vino al mundo el 15 de octubre de 1935.
En Ojo de Agua realizaron sus primeros estudios. Más tarde, en 1938, Patria, Minerva y otra hermana suya que aún vive, Bélgica Adela, alias Dedé (2 de marzo de 1925) fueron enviados a estudiar al colegio Inmaculada Concepción, en La Vega. María Teresa permaneció en el hogar por cuestiones de edad: apenas tenía tres años.
De las cuatro hermanas, Minerva, según atestiguan quienes le conocieron desde su infancia, demostró que vino al mundo con una inteligencia prodigiosa y con una notoria sensibilidad espiritual, factores estos que la convirtieron en una persona sumamente atractiva; y en una devoradora de libros sobre literatura y poesía. En sus ratos libres, Minerva además se ejercitaba en la pintura. Todas las hijas del matrimonio Mirabal Reyes, eran hermosas, pero la belleza de Minerva fue legendaria. En el colegio donde estudió en La Vega, y donde se graduó de bachiller con excelentes notas en 1946, participó como actriz de varias obras teatrales, y en otras actividades culturales donde actuó como declamadora.
En junio de 1949, Minerva y sus padres, invitados por las máximas autoridades de su provincia, asistieron a una fiesta ofrecida en Santiago en el Palacio de la Gobernación en honor al dictador Trujillo, que marcaría el inicio del rumbo trágico para toda la familia: Trujillo conoció a Minerva Mirabal y se sintió atraído por su belleza. Ya en ese momento Minerva había conocido al joven dirigente comunista Pericles Franco, uno de los fundadores del Partido Socialista Popular, quien había estado en la cárcel varias veces, y con quien estableció amistad tan íntima, que mucho sospechaban que sostenían relaciones románticas.
A los pocos días después que Trujillo fijó sus ojos en Minerva, de nuevo la familia Mirabal recibió, a mediados de agosto, otra invitación del gobierno, esta vez para que asistieran a la fiesta de inauguración del Hotel Montaña, en Jarabacoa. En esa oportunidad el dictador y su hijo Ramfis bailaron con Minerva. Trujillo aprovechó la ocasión para demostrar con galanterías su atracción hacia ella, conducta que no fue del agrado de la joven y por tal motivo dejó de bailar.
El 12 de octubre de ese mismo año, día del descubrimiento de América, con el supuesto propósito de homenajear a la sociedad de la provincia Espaillat, Trujillo organizó una nueva fiesta a la que invitó a la familia Mirabal, la cual fue efectuada en “Villa Borinquen”, lugar de descanso del tirano situado en las cercanías de San Cristóbal. La invitación la llevaron personalmente a la residencia de la familia de la heroína, el Gobernador de Moca, Antonio De La Maza y el Senador de la provincia, Juan B. Rojas, clara señal del notable interés que tenía Trujillo de encontrarse de nuevo con Minerva.
Cuando esta tercera invitación fue recibida por la familia Mirabal, su madre se opuso a que Minerva asistiera a la fiesta, pero luego de examinar las implicaciones políticas que tendría tal negativa, decidieron enviar a la misma a una representación integrada por el padre, y además Patria, Minerva, y Dede, los respectivos esposos de la primera y la tercera, Pedro González y Jaime Fernández.
En esta oportunidad el tirano dominicano tan pronto llegó al lugar, reinició con mayor brio su intento de atraer a la joven Mirabal. Bailó en varias oportunidades con ella, conversó largamente en medio del salón con la pretendida y de nuevo fue rechazado.
Según su biógrafo William Galván, la inteligente y bella muchacha no sólo desairó a Trujillo, sino que solicitó al dictador que “dejara tranquilo a ese joven tan inteligente y preparado que era Pericles Franco”, solicitud que molestó profundamente al dictador.
Y lo que fue peor: después de enterarse la familia de la conversación entre Trujillo y Minerva, todos llenos de temores, sin avisar previamente, se retiraron de la fiesta, desatando la cólera del sátrapa que vio en esa actitud una irreverencia hacia su persona.
Apenas pocos días después de la fiesta, Enrique Mirabal, quien incluso por “consejos” del gobernador de Moca había enviado un telegrama al tirano excusándose del retiro de su familia del acto por “motivos de salud”, fue detenido y conducido a la cárcel. Poco más tarde, su hija, deseada por Trujillo, también fue apresada, y casi concomitantemente varias de sus amigas: Enma Rodríguez, Violeta Martínez y Brunilda Soñé. Todas las prisioneras fueron investigadas sobre las supuestas relaciones de Minerva con miembros del Partido Socialista Popular, y particularmente, con el dirigente comunista Pericles Franco. Duraron en prisión varias semanas.
Pero a partir de este momento, fue montado sobre la familia Mirabal, y sobre todo, a Minerva y sus relacionados, un riguroso espionaje, y Trujillo en persona —(y el gobernador de Moca)— era informado permanentemente sobre todas sus actividades.
Y el padre, particularmente fue sometido a graves humillaciones y a otras varias prisiones que terminaron enfermándole espiritual y físicamente. Murió el 14 de diciembre de 1953.
En 1954, encontrándose de vacaciones en Jarabacoa, Minerva conoció allí a Manuel Aurelio Tavares Justo (alias Manolo), también estudiante de derecho, con quien estableció relaciones que la llevarían al matrimonio en noviembre del año siguiente. El mismo año que conoció a Manolo, su hermana María Teresa, se inscribió en la misma universidad a estudiar arquitectura, carrera que no terminó, pues solo alcanzó el grado de técnica en Agrimensura. Durante ese período ambas hermanas vivieron juntas en una pensión de la ciudad capital. Poco después María Teresa conocería a Leandro Guzmán, con quien contrajo matrimonio.
Al igual que Minerva, Manolo Tavares tenía una elevada sensibilidad por los problemas sociales y políticas y ya para ese momento, aunque secretamente, era un fervoroso opositor al régimen de Trujillo. Y por ello sus amistades eran cuidadosamente seleccionadas en función de la unidad de criterios respecto a la trágica situación imperante en el país.
Los últimos años de la década de los cincuenta fueron de inquietud social en toda América Latina, pues la caída, primero, del dictador colombiano Rojas Pinalla, más tarde, la del venezolano Pérez Jiménez y en 1959 la huida de Cuba del dictador Batista, tras el triunfo revolucionario de las fuerzas rebeldes de Fidel Castro, no sólo abrieron las compuertas de la democracia en esos países, sino que levantaron la esperanza de cambios profundos en todo el continente.
República Dominicana no escapó a esa realidad. Y con ello no es casual que en enero de 1959 en una reunión familiar efectuada en la residencia de Guido D’Alessandro, sobrino de Manolo, donde se encontraban Minerva, Manolo, María Teresa, Leandro Guzmán y otras personas, donde se pasó revista a la situación política creada en el Caribe, y muy particularmente a la cubana después del triunfo de Castro, la heroína examinó por primera vez la posibilidad de organizar un movimiento para el derrocamiento de Trujillo.
Las ideas de Minerva prendieron en todos los asistentes y fue acordado ese día iniciar los contactos con amigos y relacionados en todo el país.
Por otra parte, la expedición armada del 14 de junio, procedente de Cuba, si bien fue aplastada por la dictadura, también influyó en la conciencia de la juventud dominicana, y esa es la razón que explica, que el nuevo movimiento político antitrujillista que comenzó a construirse y que efectuó su primera asamblea constitutiva en Mao el 10 de enero de 1960, en la Hacienda de Conrado Bogaert, adoptara como nombre el de la fecha de esa expedición.
En esa asamblea clandestina a la que asistieron delegados de todo el país, en la cual sólo estaban presentes dos mujeres (Minerva y Dulce María Tejada Gómez), la deidad de Ojo de Agua, tuvo una participación muy importante, interviniendo en varias oportunidades.
Para presidir la Agrupación 14 de junio (véase) fue elegido Manolo Tavares Justo, Presidente, Pipe Faxas, Secretario General y el ingeniero Leandro Guzmán, como tesorero y los demás, vocales.
Pero a los pocos días de la exitosa Asamblea de Mao, una delación llevó a los servicios secretos de la tiranía informes no sólo con los nombres de los principales conjurados, sino con muchos detalles sobre la importancia de la misma. La acción de los agentes represivos fue inmediata. El primero en ser detenido en su residencia en Montecristi lo fue Manolo Tavares, a mediados de enero. Días más tardes, Minerva, luego su hermana María Teresa, y su esposo Leandro Guzmán y también Pedro González. Al final de ese mismo mes, más de un centenar de miembros del 14 de junio habían caído presos. Todos pasaron por la cárcel de la cuarenta donde fueron sometidos a increíbles torturas. No pocos perdieron la vida.
Simultáneamente junto a Minerva, fueron apresadas otras mujeres: Ing. Tomasina Cabral, Dra. Fe Violeta Ortega, Miriam Morales y la Dra. Asela Morel.
Es importante apuntar que la prisión de tantas personas, en su mayoría muy jóvenes procedentes de la clase media alta, algunos cuyos padres tenían vínculos muy estrechos con el tirano, creó un clima de tensión nacional sumamente adverso al gobierno. Y a ello se agregó la denuncia hecha por la iglesia católica por medio de una carta pastoral condenando la acción.
Tal situación obligó a Trujillo, al parecer, a poner en libertad a las mujeres detenidas, el 7 de febrero de 1960, y al mes siguiente y subsiguiente, a decenas de jóvenes varones presos por simples sospechas. Sin embargo, el Dr. Tavares Justo, Leandro Guzmán, Pedro González, y los demás dirigentes de importancia del movimiento, quedaron detenidos.
Meses después, encontrándose la dictadura en una fase represiva general que bordeaba la locura —(en estos días Trujillo ordenó el asesinato de Rómulo Betancourt, Presidente de Venezuela) el 18 de mayo, Minerva y María Teresa, fueron de nuevo apresadas, y sometidas a la justicia por “atentar contra la seguridad del Estado” y condenadas a cinco años de prisión.
En agosto de 1960, la Organización de Estados Americanos (OEA) en reunión de Cancilleres efectuada en San José de Costa Rica, condenó al gobierno dominicano con sanciones económicas por encontrar a Trujillo culpable del atentado al Presidente de Venezuela Y al propio tiempo acordó que una comisión de esa entidad internacional visitase la República Dominicana para que rindiera un informe sobre la situación del país.
En el marco de esta circunstancia fueron liberadas "
bajo palabra" las hermanas Mirabal y otras mujeres detenidas.
En octubre el Dr. Manolo Tavares y Leandro Guzmán, fueron trasladados a la cárcel de Salcedo, y varias semanas después, en noviembre, fueron enviados a la de Puerto Plata.
En esa población visitaron Minerva y María Teresa, y (otros familiares) a sus maridos presos, a pesar de que habían recibido informaciones de que se preparaba un "
accidente" contra las Mirabal.
El 25 de noviembre, Minerva y María Teresa, partieron de nuevo hacia Puerto Plata. Le acompañó también Patria, esposa de Pedro González, que guardaba prisión en La Victoria.
Para tal ocasión contrataron un jeep, un vehículo fuerte, pues la carretera elegida, la que conduce a Puerto Plata por la vía de Tamboril, era difícil, y además, se encontraba en mal estado. Le acompañaba como chofer, Rufino de la Cruz Disla.
En la visita que hicieron a Manolo y Leandro, las hermanas Mirabal comentaron a sus maridos los rumores que circulaban en Salcedo sobre la posibilidad que sufrieran un “
accidente”, estilo clásico que utilizó la satrapía cuando ordenaba la desaparición de un opositor importante, con la supuesta intención de ocultar el crimen.
El informe preocupó enormemente a los dirigentes del 14 de junio, y Manolo sugirió que cesaran los viajes, y que se mudaran a Puerto Plata, para evitar transitar por carretera. La recomendación llegó tarde. La orden de asesinar a las hermanas Mirabal ya había sido cursada, y en Puerto Plata se encontraban ya los ejecutores: Ciríaco de la Rosa, Ramón Emilio Rojas Lora, Alfonso Cruz Valerio, y Emilio Estraba Malleta, todos miembros de Servicio de Inteligencia Militar. El último, de origen cubano, había prestado esos mismos servicios a la dictadura de Fulgencio Batista.
Cuando las hermanas Mirabal abandonaban a Puerto Plata rumbo a su hogar, fueron detenidas aparatosamente por un vehículo que interceptó el jeep que los conducía. Introducidas a empujones al carro de los matones, y llevadas a un lugar previamente escogido en la carretera bordeaba por un precipicio, y allí fueron muertas brutalmente asesinadas a garrotazos y luego de puestos los cadáveres en el jeep, los sicarios, lo precipitaron hacia el abismo.
He aquí la fría narración de uno de sus autores: “
Después de apresarlas —narra Ciríaco de la Rosa—
las condujimos al sitio cerca del abismo, donde ordené a Rojas Lora que cogiera palos y se llevara a una de las muchachas. Cumplió la orden en el acto y se llevó a una de ellas, la de las trenzas largas (María Teresa). Alfonso Cruz Valerio eligió a la más alta (Minerva), yo elegí a la más bajita y gordita (Patria) y Malleta, al chofer, Rufino de La Cruz. Ordené a cada uno que se internara en un cañaveral a orillas de la carretera, separadas todas para que las víctimas no presenciaran la ejecución de cada una de ellas. Ordené a Pérez Terrero que permaneciera en la carretera a ver si se acercaba algún vehículo o alguien que pudiera enterarse del caso. Esa es la verdad del caso. Yo no quiero engañar a la justicia ni al pueblo. Traté de evitar el desastre, pero no pude, porque de lo contrario, nos hubieran liquidado a todos”.
Rufino de la Cruz (1923-1960).
Campesino, conductor y héroe. Nació en Salcedo en 1923, en cuyos campos se dedicó al cultivo de la tierra de sus familiares. Simpatizante de la causa antitrujillista, en 1960 acompañó como chofer, a las Hermanas Mirabal, durante el viaje semanal que efectuaban a la cárcel pública de Puerto Plata, con el propósito de visitar allí a sus esposos. Murió asesinado, junto a las heroínas, en La Cumbre, lugar cercano a dicha ciudad.