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02 junio 2011

Miguel Hernández: La condena franquista volverá al Tribunal Supremo



La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo tendrá de nuevo sobre la mesa el próximo 15 de junio la posible anulación de la sentencia del Consejo de Guerra Permanente número 5 de Madrid que el 18 de enero de 1940 condenó a Miguel Hernández.

La familia del poeta alicantino presentó un incidente de nulidad contra el auto del alto tribunal que el pasado mes de marzo rechazó la posibilidad de tramitar un recurso extraordinario de revisión de la decisión franquista.

La pena de muerte impuesta a Hernández, por un delito de adhesión a la rebelión -previsto en el Código de Justicia Militar de 1890-, fue posteriormente conmutada por la de reclusión durante 30 años, si bien el poeta falleció en la cárcel el 28 de marzo de 1942, como consecuencia de las malas condiciones que sufrió durante su reclusión.

Fuente: La República.es

28 mayo 2011

José Sacristán en Montevideo: "Caminando con Antonio Machado"



José Sacristán llega a Montevideo para revivir a Antonio Machado.



MARTES 31 DE MAYO - 20:30 HS

TEATRO SOLÍS



Asociado afectivamente a las generaciones que en su madurez vivieron la transición hacia la democracia, tanto en España como aquí gracias a un puñado de filmes emblemáticos, José Sacristán (Madrid, 1937) amplió su perfil profesional hasta alcanzar un estatus de "actor todo terreno". Entre esa diversidad de proyectos está el rodaje de El muerto y ser feliz, que concluyó hace pocos días en Argentina (donde lo entrevistamos) y una inminente visita al Teatro Solís el próximo martes.


- El nombre del recital de poesía que darás en Montevideo, “Caminando con Antonio Machado. De los días azules al sol de la infancia”, refiere al verso que fue encontrado en el bolsillo del poeta en el momento de su muerte en su exilio francés.

- No es un recital, es una especie de concierto. Primero lo hicimos con un compositor español, David del Puerto, con mezzo soprano, soprano y voz. Luego surgió la idea de hacerlo diferente, un concierto que intercalara sólo poemas y música y a mí se me ocurrió hacer una especie de dramaturgia, de inventar a partir de lo último que escribió Machado, ese verso “estos días azules y este sol de la infancia”. Partir desde él muerto en Colliure y hacer ese viaje a la inversa que nunca pudo hacer. Aquí lo hago con Facundo Ramírez, lógicamente cambiando la música, que está más próxima a una latitud latinoamericana.

- Has hecho lecturas de poetas del ’98, del ’27 -porque leíste a Alberti y Cernuda en el homenaje a Lorca- y del ’36, para el centenario de Miguel Hernández. Las vidas de todos estos poetas fueron marcadas por la guerra civil, algunos con el exilio, otros con la muerte. Para varias generaciones de españoles que vivieron todo el franquismo, la relación con estos poetas ha sido particularmente intensa.

- Sin género de dudas. A Lorca, a Alberti, a León Felipe, los hemos leído en argentino, si eso cabe. Yo he sido vendedor clandestino de Losada en España, cuando Franco y lógicamente estaban prohibidos. Son referentes, sobre todo don Antonio, para mí. Al margen de su calidad inmensa como poetas, son referentes vitales. Leerlos en aquellos tiempos, no sólo era disfrutar de lo que habían escrito sino establecer un vínculo formidable con un tiempo de la España que pudo ser y no fue. Mi padre estaba en la cárcel, así que yo soy de los que perdió la guerra. Hablar de estas generaciones, del ’98, el ’27 y con quienes vienen detrás, como Celaya, como José Hierro y Blas de Otero, configura un mosaico de gente que son algo más que grandísimos poetas, son cronistas de su tiempo que a todos nos llegaban no sólo por vía de la cultura, sino que directo en vena.

- Venís del teatro y el cine. ¿Este ir tuyo ahora hacia la poesía tiene que ver con un afán de volver a la palabra libre de otros artificios?

- No me lo planteo como tal. Es más sencillo. Yo tengo una buena voz, no soy un actor del todo detestable y entonces me contratan para hacer unas cosas, entre ellas conciertos con poemas de Machado. Me encanta don Antonio, me chifla la música, he hecho zarzuela, comedia musical y entonces hago esto y luego hago esto otro. Creo que hay que ser un poco más humilde. Yo lo que pretendo con este oficio mío es divertirme. No sé si esto es arte, no sé si esto es cultura. Lo que sí sé es que es un juego maravilloso. No hay otro propósito.

- Entonces que no te vengan con rescates, ni de ponerle de nuevo una voz a unos poemas…

- No, nada de eso. Si esos poemas no están vivos, pues peor para todos nosotros. Es imposible resucitarlos a través de un recital. Convocas a un número pequeño de personas y no pasa nada. Que esto sea consecuencia de una serie de acontecimientos políticos o sociales que permiten que una sociedad sea más sensible a las finanzas o al fútbol que a la poesía… pues qué duda cabe. Si fuera posible modificar algo, entonces yo debería estar avergonzado como hombre de la cultura de que sigamos viviendo en la impunidad, en la ignominia, en la desvergüenza más absolutas. El mundo sigue siendo dirigido por los que manejan las armas y el dinero, por los que manejan las conciencias, que son los hechiceros de la tribu. De la tribu de Jehová, de Yhaveh, de Alá y de la madre que los parió. Ahora, esto que está ocurriendo en estos momentos en Madrid, que salen a decir que los políticos no sirven para nada, a mí me parece peligrosísimo, porque ya sabemos adónde lleva eso. Estábamos hablando de Machado y de lo que dijo de su tiempo. Bueno, pues, “Esa España inferior que ora y embiste/cuando se digna usar la cabeza”, sigue estando. Y sigue estando “La España de charanga y pandereta/cerrado y sacristía”.

– La derecha, que se viene con todo…

- A pasos agigantados. Ya pasó con Felipe González. El PP no ganó las elecciones entonces, las perdió el PSOE. Las perdió por corruptelas, por caer en los mismos vicios, o muy parecidos, de la derecha. Y ahora pasa exactamente igual. Y el pobre de Zapatero se ha encontrado con que han vuelto a crecer los Pirineos, ni más ni menos. Mucha de esta gente que protesta en la Puerta del Sol, de lo que se queja es que no puede pagar la letra del Audi que se compró hace tres años. Te aconsejo un libro de Vicente Verdú que se llama El capitalismo funeral, publicado hace ya dos o tres años, que lo que viene a decir es que lo que está pasando tiene responsables, qué duda cabe, más bien que es muy difícil encontrar inocentes. Centrales sindicales, partidos de izquierda, mucha gente mirando para otro lado, cuando se sabía que esto era la consecuencia de una especulación tras otra, de un fraude tras otro y que un día u otro esto iba a saltar y el peaje lo iban a pagar los de siempre.

- El tema de la izquierda comportándose como la derecha es algo que se está discutiendo ahora mismo en Uruguay, no con el tema económico, que ya ni se discute, sino con las violaciones a los derechos humanos. Hay una ley en vigor que ampara a los militares que torturaron y mataron durante la dictadura. La izquierda, teniendo la oportunidad de derogarla no lo ha hecho. Sin pretender que te pronuncies sobre el caso uruguayo quería preguntarte específicamente sobre el caso español. Porque volviendo a los poetas, en febrero de este año los familiares de Miguel Hernández pidieron que se anulara su sentencia a muerte y el Tribunal Supremo rechazó el recurso.

- Bueno, es que ahí está la Ley de Memoria Histórica todavía colgando y está Garzón procesado por tratar de investigar qué es de los ciento y pico de mil muertos que andan todavía tirados por las cunetas. La imposibilidad de colocar en un terreno de justicia, de restitución del honor y la dignidad a los muertos aquéllos. Y fíjate tú que todo lo que está pasando ahora en la Puerta del Sol aleja todo aquello, aunque a mí no me lo haga olvidar. Pero aunque yo si estuviera en Madrid estaría probablemente en la plaza, resulta una paradoja brutal, porque en la negación de los partidos políticos están coincidiendo con la extrema derecha. Estas manifestaciones, si no tienen una posibilidad de capitalización en lo político, lo más probable es que abran las puertas a los salvadores de la patria. Pero, vamos, que los políticos no bajan de naves espaciales, salen de ese mismo pueblo. Cuando una sociedad genera una clase política determinada, lo primero que tiene que hacer la sociedad es pensar qué coño le pasa. Así que volviendo al principio: ya sé que el recital a Machado no va a hacer que se vendan más libros de Machado. Ya tengo muchos años como para creer eso, pero de todas maneras seguiré recitando a Machado y yendo a la manifestación por Garzón, pero sabiendo cuál es el alcance.

- A pesar de tu larga carrera todavía se te asocia mucho con los papeles que representaste en los años de la transición, los de Solos en la madrugada, de 1978, y Asignatura pendiente, de 1977. ¿Cuál ha sido tu relación con esa imagen icónica que se te ha quedado de alguna manera pegada?

- Yo estoy encantado. Nos pilló en una edad perfecta para hacernos cargo de nuestras vidas y nuestros trabajos y contribuir a apuntalar a la democracia. Eran los días del esplendor en la hierba, al menos en apariencia, porque por debajo… Mira, te recomiendo un libro de Javier Cercas sobre la trama civil del 23-F en España [posiblemente la novela Anatomía de un instante, que analiza el fallido golpe de estado de 1981], que está todavía por descubrirse. Muchos de los que estaban allí en el Congreso estaban de acuerdo con que Tejero lo asaltara. Pero a nosotros aquellas películas nos dieron la oportunidad de contarnos a nosotros mismos. Yo tuve la suerte de ser una correa transmisora, en las películas de Garci, Pedro Olea, Gonzalo Suárez, Eloy de la Iglesia… Ahora, ya lo he dicho muchas veces, sobre el fenómeno de Solos en la madrugada, que me parece una película formidable y me ha abierto las puertas aquí en la Argentina, como diagnóstico político es siniestro. Que el pueblo argentino sea tan sensible a un discurso doméstico, hecho de lugares comunes, con un poco de autoayuda, un poco de Jesucristo, otro poco de Freud, que produzca este efecto, que todavía me dicen “no estamos solos”. Nunca se dice “no estamos solos” en la película…

- Eso lo decía Mario Sapag, un cómico argentino que te imitaba.

- Es políticamente preocupante y lo he hecho saber. Ésta es la crónica de un pobre diablo que trabaja en una emisora de radio y ésa era la intención de Garci y de Sinde. Los que salíamos del franquismo, que ni follábamos, ni teníamos ni puta idea de nuestra relación con los hijos y menos con el vecino de enfrente. Entonces este tipo balbucea, ordena, al final de la película. Yo no quiero vivir de las rentas de algo en lo que no creo y ya no lo digo más porque sé que es inútil. Es que me ha pasado, de estar aquí con argentinos y decirles: oye, este discurso, si quieres lo analizamos. Lo hice una vez en la universidad en el año ’87, lo he hecho en programas de radio, de televisión, en todas partes. Analicemos el sermón este. Es lo de Hombre mirando al sudeste, de Subiela. Ese delirio del ‘adelante que todo irá bien y todo es posible’. Volviendo a don Antonio: “a distinguir me paro, las voces de los ecos”. Esto, el argentino medio todavía no se ha enterado de que hay voces y hay ecos. Vamos a salir a la calle y vamos a ser felices. Si el sistema no está de acuerdo, te van a dar más ostias…

- ¿Hubo en vos una decisión deliberada luego de estas dos películas de irte a trabajar con Eloy de la Iglesia, que es un director mucho más radical, que iba con naturalidad del cine de terror a los relatos de marginales?

- Pues no, que yo tenía que vivir, pagar las cuentas, tenía mujer, hijos y un teléfono que sonaba o no sonaba. Yo hasta hace unos años no elegí, simplemente me tomaba la pequeña libertad de rechazar. Pero para poder vivir de esto lo único que podía hacer era mantener la continuidad en el trabajo.

- Sin embargo en los dos papeles siguientes, vos pasás de representar al español medio a personificar a dos personajes homosexuales en Un hombre llamado Flor de Otoño y El diputado (ambas de 1978). Sin embargo no hay ninguna estridencia en esos personajes …

- Todo eso tiene que ver con eso de dar el perfil ni muy alto ni muy bajo, ni muy feo ni muy guapo, ni muy tonto ni muy listo, esa especie de cosa de españolito medio. Pero en ningún caso fue algo hecho de manera planificada.

- Después de algunos años sin hacer cine volvés a una película de director español, Javier Rebollo, rodada en Argentina a lo largo de 6.000 kilómetros. ¿Cómo fue tu experiencia con El muerto y ser feliz?

- Antes de rodar la película de Rebollo he hecho este verano una con David Trueba basada en un hecho real que ocurrió en Madrid en 1987 y que la hemos hecho María Valverde y yo, los dos encerrados en un cuarto de baño toda la película. Luego cuando Javier me hizo llegar esta historia suya me pareció muy singular. Yo había visto sus películas anteriores y me habían gustado mucho y luego trabajar con Lola [Mayo], con tu compatriota Roxana Blanco y además venir a Argentina era un valor añadido y ha sido muy interesante todo el trabajo.

- ¿Y cómo ha sido la construcción de Santos, tu personaje? ¿También has aportado al guión?

- Yo le he aportado canciones de publicidad de los años ’50, una copla de Lola Flores que nadie la hubiera cantado como yo, por supuesto. Y alguna idea, que más que aportar fue negarme a someterme a algunas ideas sobre el personaje. Yo creo que mi personaje está clarísimo. Una cosa entre Buster Keaton y Bill Murray, cuanto más quieto mejor.

Alejandra Trelles
desde Buenos Aires, Argentina

Fuente: La Diaria

17 mayo 2011

Gallos sueños


Dibujo: Héctor Rodríguez Cacheiro




Tenemos una paciencia verde y sólida como un caimán
una paciencia a prueba de balas y promesas

sabemos aguantar con los delirios en acecho
hacer almácigos con nuestros odios mejores

tenemos una esperanza blanca y prójima
como una paloma que ya no es mensajera

tenemos una esperanza a prueba
de terremotos y congojas

sabemos esperar rodeados por la muerte
sabemos desvelarnos por la vida

tenemos una alegría temprana como un gallo
una alegría convicta maniatada y rabiosa

sabemos cómo desatarla y sabemos
que al alba cantarán los gallísimos sueños.


Mario Benedetti



19 abril 2011

Loa de la duda



Loada sea la duda! Os aconsejo que saludéis
serenamente y con respeto
a aquel que pesa vuestra palabra como una moneda falsa.
Quisiera que fueseis avisados y no dierais
vuestra palabra demasiado confiadamente.

Leed la historia. Ved
a ejércitos invencibles en fuga enloquecida.
Por todas partes
se derrumban fortalezas indestructibles,
y de aquella Armada innumerable al zarpar
podían contarse
las naves que volvieron.

Así fue como un hombre ascendió un día a la cima inaccesible,
y un barco logró llegar
al confín del mar infinito.
¡Oh hermoso gesto de sacudir la cabeza
ante la indiscutible verdad!
¡Oh valeroso médico que cura
al enfermo ya desahuciado!

Pero la más hermosa de todas las dudas
es cuando los débiles y desalentados levantan su cabeza
y dejan de creer
en la fuerza de sus opresores.

¡Cuánto esfuerzo hasta alcanzar el principio!
¡Cuántas víctimas costó!
¡Qué difícil fue ver
que aquello era así y no de otra forma!
Suspirando de alivio, un hombre lo escribió un día en el
libro del saber.

Quizá siga escrito en él mucho tiempo y generación tras
generación
de él se alimenten juzgándolo eterna verdad.
Quizá los sabios desprecien a quien no lo conozca.
Pero puede ocurrir que surja una sospecha, que nuevas
experiencias
hagan conmoverse al principio. Que la duda se despierte.

Y que, otro día, un hombre, gravemente,
tache el principio del libro del saber.
Instruido
por impacientes maestros, el pobre oye
que es éste el mejor de los mundos, y que la gotera
del techo de su cuarto fue prevista por Dios en persona.
Verdaderamente, le es difícil
dudar de este mundo.
Bañado en sudor, se curva el hombre construyendo la casa
en que no ha de vivir.

Pero también suda a mares el hombre que construye su
propia casa.
Son los irreflexivos los que nunca dudan.
Su digestión es espléndida, su juicio infalible.
No creen en los hechos, sólo creen en sí mismos. Si llega el
caso,
son los hechos los que tienen que creer en ellos. Tienen
ilimitada paciencia consigo mismos. Los argumentos
los escuchan con oídos de espía.

Frente a los irreflexivos, que nunca dudan,
están los reflexivos, que nunca actúan.
No dudan para llegar a la decisión, sino
para eludir la decisión. Las cabezas
sólo las utilizan para sacudirlas. Con aire grave
advierten contra el agua a los pasajeros de naves
hundiéndose.

Bajo el hacha del asesino,
se preguntan si acaso el asesino no es un hombre también.
Tras observar, refunfuñando,
que el asunto no está del todo claro, se van a la cama.
Su actividad consiste en vacilar.
Su frase favorita es: «No está listo para sentencia.»
Por eso, si alabáis la duda,
no alabéis, naturalmente,
la duda que es desesperación.

¿De qué le sirve poder dudar
a quien no puede decidirse?
Puede actuar equivocadamente
quien se contente con razones demasiado escasas,
pero quedará inactivo ante el peligro
quien necesite demasiadas.
Tú, que eres un dirigente, no olvides
que lo eres porque has dudado de los dirigentes.
Permite, por lo tanto, a los dirigidos
dudar.


Bertolt Brecht

20 enero 2011

Felicidades Kompañero Marcos Ana!


Ilustración: Kalvellido


En estos momentos en ke la izkierda no se sabe dónde se enkuentra realmente, los izkierdosos komo yo, más ke nunka, nos sentimos orgullosos de kompartir barrikada kontigo.

Tu sencillez, tu falta de fanatismo entre un bando y otro, tus frases: (mi padre olía a sudor y a honradez…los mandos republicanos nunca dieron consignas de abusar del enemigo…).

Me das fuerzas para kontinuar día tras día keriendo kambiar este mundo. Porke el mundo no funciona así, es su mundo, el de ELLOS el ke así funciona. Eres el mejor ejemplo a seguir.

FELICIDADES! Y ke kumplas muchos más!

Kon todo mi respeto y admiración. Salud y NI UN PASO ATRÁS!

Juan Kalvellido

Fuente: laMonarquía


30 diciembre 2010

Soplando en el Viento




¿Cuántos caminos debe un hombre recorrer,
antes de que le llamen hombre?
¿Cuántos mares debe una paloma blanca surcar,
antes de que se duerma en la arena?
¿Cuántas veces deben las balas del cañon volar,
antes de que sean prohibidas para siempre?

La respuesta, amigo mio, está soplando en el viento,
la respuesta está soplando en el viento.

¿Cuántos años debe una montaña existir,
antes de que sea descolorida por el mar?
¿Cuántos años pueden algunas personas existir,
antes de que se les permita ser libres?
¿Cuántas veces puede un hombre su cabeza girar,
fingiendo que no ha visto?

La respuesta, amigo mio, está en el viento,
la respuesta está en el viento.

¿Cuántas veces debe un hombre la vista alzar,
antes de que pueda ver el cielo?
¿Cuántos oidos debe un hombre tener,
antes de que pueda escuchar a la gente llorar?
¿Cuántas muertes serán necesarias hasta que sepa
que demasiada gente ha muerto?

La respuesta, amigo mio, está en el viento,
la respuesta está soplando en el viento.


Bob Dylan


Traducción: Silvia





25 diciembre 2010

Marcos Ana: En el umbral de un nuevo año


Foto: Luis Sevillano


Tengo la inmensa fortuna y la alegría de vivir rodeado de numerosos amigos y amigas, así como de camaradas entrañables, con quienes comparto esta hermosa y dura lucha por un futuro mejor para España y para el mundo. A todos y todas quisiera felicitar personalmente, abrirles mi casa, tomar un café juntos y darnos un fuerte abrazo. Pero, pese a mi deseo, es materialmente imposible.

Agradezco de corazón la felicitaciones que estoy recibiendo. Estoy seguro que sabréis excusarme y comprenderme. Y por eso, ante la dificultad de encontrarnos personalmente os escribo estas líneas, en el Andén del año nuevo que está a punto de llegar, para desearos a todos y todas lo mejor para el 2011. Que sea un año muy generoso con nosotros y que se cumplan en él todos vuestros anhelos, incluso vuestros sueños más imposibles. Que la justicia social proteja y ayude al bienestar de vuestros hogares, y que no os falte salud que es la base material de todo proyecto de vida y de futuro. Con esa esperanza y un fuerte abrazo os felicito.

Marcos Ana





24 diciembre 2010

Canción de Navidad




El fin de año huele a compras,
enhorabuenas y postales
con votos de renovación.
Y yo que sé del otro mundo
que pide vida en los portales,
me doy a hacer una canción.

La gente luce estar de acuerdo,
maravillosamente todo
parece afín al celebrar.
Unos festejan sus millones,
otros la camisita limpia
y hay quien no sabe qué es brindar.

Mi canción no es del cielo,
las estrellas, la luna,
porque a ti te la entrego
que no tienes ninguna.

Mi canción no es tan sólo
de quien pueda escucharla,
porque a veces el sordo
lleva más para amarla.

Tener no es signo de malvado
y no tener tampoco es prueba
de que acompañe la virtud.
Pero el que nace bien parado,
en procurarse lo que anhela
no tiene que invertir salud.

Por eso canto a quien no escucha,
a quien no dejan escucharme,
a quien ya nunca me escuchó,
al que en su cotidiana lucha
me da razones para amarle,
a aquel que nadie le cantó.


Silvio Rodríguez





11 diciembre 2010

Argentina: Presentan el libro de poesía, "Si Hamlet duda le daremos muerte"




“Hay que reconquistar el espacio ganado por el terror”

Medio centenar de poetas, muchos de ellos hijos de desaparecidos, leerán sus poemas en el lugar donde funcionó la ESMA. Se autoproclaman “heridos por la derrota, nunca obnubilados por ella” y proponen además un debate sobre el compromiso de las últimas generaciones.

Los detectives salvajes escupen un manojo de versos hilvanados con la potencia descanonizada del decir. Un puñado de poetas de distintos pelajes estéticos –que desmienten rotundamente con sus poemas eso de que, de noche, todos los gatos son pardos–, se autoproclaman “mestizos, plagiarios, menores, literales, inevitablemente huérfanos y olvidados; heridos por la derrota, nunca obnubilados por ella”, en uno de los prólogos de Si Hamlet duda le daremos muerte (Libros de la Talita Dorada), escrito por Julián Axat y Juan Aiub. Esta antología que nació para hablar “del margen de la poesía y no de su centro” despliega en un mismo plano 52 voces nacidas a la vera de los años ’70, en una línea que se expande hacia los ’80 y se cierra, por ahora, en 1990, al incluir, enhorabuena, a Camilo Blajaquis, el seudónimo de César González, el benjamín de los detectives. Los hermana, en el sentido pleno de la palabra, la invisibilidad que padecen frente a las voces de unos pocos poetas jóvenes que dominan el mercado. Los conecta, además, una herida que no deja de sangrar: la dictadura militar. Y se presentan en sociedad hoy a la 19 en el Espacio Cultural Nuestros Hijos, donde funcionó la ex Escuela de Mecánica de la Armada, la ESMA, sigla y edificio que anuda lo que fue el núcleo duro de la actividad represiva y el terrorismo de Estado. En ese espacio que parece que habla no bien se traspasa el umbral de la Avenida del Libertador, leerán sus poemas Emiliano Bustos, Carlos Juárez Aldazábal, Alejandra Szir, Nicolás Prividera, Inés Aprea, Dafne Pidemunt, Alberto Elías, Leandro Barret, Fernando Alfón y Juan Pablo Bertazza, entre otros.

La luz de la palabra

Emiliano Bustos –gran poeta hijo de un poeta gigante de nombre Miguel Angel, desaparecido por la dictadura– rebobina el carretel de sus recuerdos para dar con un momento que quedó, para siempre, en su retina. “En el acto de entrega de la ex ESMA, hace seis años, vi a Néstor Kirchner caminar por la vereda, y lo seguí junto a mucha otra gente –cuenta Bustos a Página/12–. Luego quise escuchar los discursos desde adentro. Y mientras los escuchaba, recordaba las marchas de los últimos años de la dictadura; el avance de los familiares por Avenida de Mayo, tan milimétricamente cerca de toda la negación posible. Por eso entiendo que la memoria tenga sus monumentos, desde una baldosa hasta la ex ESMA. Personalmente me cuesta leer en ese lugar. Para mí la ESMA siempre fue otra cosa, pero la historia quiso dibujar un espacio de lectura ahí adentro, y hay que ocuparlo.” Los poetas intuyen que es difícil leer en la ex ESMA. Que tal vez los fantasmas de la memoria en los espacios vacíos se amplifican. Y duele más. Alberto Elías sugiere que leer en esa caja de resonancia del pasado-presente implica “llevar un poco de luz, a través de la poesía y de las distintas voces que formamos parte de esta antología, a un lugar que en un momento fue puras sombras”.

La venta de papel picado

En el saludablemente polémico “segundo” prólogo de Si Hamlet duda...”, titulado “Papel picado, Kerouac y Hamlet”, Bustos despeja la maleza de la vacilación cuando arranca con una anécdota. “¡Les vendimos papel picado!”, dijo un poeta de la llamada “generación del ’90” a la salida de unas jornadas sobre poesía argentina, en un centro cultural dependiente de la Universidad de Buenos Aires. Bustos arroja preguntas a lo largo y ancho de ese texto; son preguntas dirigidas a un blanco preciso –aunque no mencione los nombres y apellidos correspondientes– que buscan perforar la epidermis de la tribu de críticos y poetas de los ’90. “¿Exitosos por vender papel picado? Por qué no –anota Bustos con la cuchilla de la ironía afiladísima–. Los poetas y los críticos, ¿no compran papel picado?”. Pero va por más cuando contrapone “épocas”. “¿Los setenta podían vender papel picado? Urondo, Santoro, Walsh, ¿vendían papel picado? –interroga Bustos, levantando la vara del debate que plantea–. Los lectores, ¿compraban papel picado? Y el poeta o crítico que compra papel picado, ¿qué hace?, ¿lo devuelve transformado?” Casi no queda resquicio para la duda, pero el remate, seguramente –sería lo esperado o deseable–, traerá mucha tela para cortar en blogs, revistas de poesía y suplementos culturales. “La venta de papel picado en la literatura argentina es un hecho y merece estudio.”

Se sabe que todas las generaciones de poetas han tenido sus fantasmas y sus padres. “Nosotros, poetas más o menos jóvenes pero actuales, padecimos la muerte de muchos padres y el posterior ocultamiento de cuerpos, lugares, obras”, subraya Bustos en su prólogo. “Como defensa no fue un mal ataque darles voz a los fantasmas. Pero, claro, el tiempo pasado entre fantasmas puede volverse demasiado real. Y entonces hay que dejar la duda, desmalezar, avanzar y largar peso. Pero largar peso –aclara– no es perder historia. Es criticar, discutir.” Bustos advierte que los ’90, precisamente, no se discutieron. ¿Por qué no se polemizó antes, “en tiempo presente”? “Me parece que a esta altura del partido se puede decir que la poesía de los ’90 es un fenómeno fundamentalmente exitoso –responde–. Ya a fines de los ’90, Arturo Carrera, un previsor, me hablaba de ‘estos chicos tan exitosos’. Hay merecimientos, claro, pero asimismo abruma el formato cerrado de esos merecimientos. Salvo excepciones, y a pesar de lo viejo que ya es todo eso, no veo voluntad en críticos y poetas de escaparle a esa lógica eminentemente ‘ganancial’.”


Algunos de los poetas participantes de la antología.
Foto: Carlos Aprea


Una nueva forma de lo político

“Ir a la ex ESMA es para mi generación como una peregrinación a la Meca –confirma Julián Axat–. Si a eso le agregamos que muchos de nosotros somos hijos de desaparecidos, es enfrentarnos con el agujero de mudez y fantasmas que aún nos susurran. Pero además, implica la necesidad de llevar allí una palabra-antorcha, la gesta común de una nueva forma de lo político dentro de lo poético.” El poeta y coordinador de la colección Los Detectives Salvajes –nombre que tomó prestado de una de las novelas emblemáticas de Roberto Bolaño–, que viene rescatando, desde 2007, la poesía inédita, escondida y silenciada por efecto del terrorismo de Estado –pero también publica poetas actuales, “los perdidos, menores, decadentes o mal paridos por el neoliberalismo poético”– explica la importancia que tiene el personaje shakespeariano que da título a la flamante antología. “Hamlet es el arquetipo para los que habiendo nacido en los ’70, los Hijos ya no biológicos sino literales, sufrimos el acoso del padre-espectro, también político-literario. La mejor manera de retomar esa voz sin imitarla es ir a bucear al lugar por antonomasia de su desaparición: la ex ESMA como enclave para repensar la transferencia generacional de la poesía y la política.”

¿Qué “dice” ese ecléctico margen constituido por 52 voces respecto de la memoria y el pasado? “La poesía siempre nace descentrada”, destaca Axat. “El problema es cuando aparece un seductor Mefistófeles que unge camarillas de poetas que consagran estilos. El registro poético ‘visible’ se centra y obtura como pequeño espacio reproductor de una voz dedicada a intercambiar dones al que muy pocos acceden. Me refiero a la derrota de la poesía que durante los ’90 consistió en reescribir a los abuelos de la poesía, pero bajo temáticas tales como el garche, la apatía, el de-sencanto, el ocio, el desencuentro, el spleen”, cuestiona el poeta. La antología Si Hamlet duda..., agrega Axat, “habla de nosotros y de nuestro pasado sin revolotear con la presencia de un padre poético desaparecido”. En los pliegues de cada una de las propuestas estéticas se percibe un mínimo denominador común. “Tratamos de triturar influencias sin caer en un panfleto –admite–, engendrar un virus que logre expandir la épica hacia las nuevas generaciones. La poesía, hecha por todos, irreverencia, profanación, polémica. La poesía, como la política, haciendo la guerra por otros medios.”

Los bordes de las heridas

¿Quiénes son estos 52 poetas que hoy leerán en un edificio que estuvo al servicio de la muerte? Las líneas no alcanzan para dar cuenta de cada una de estas voces que piden pista. Pero la mirada lectora captó, al azar, una seguidilla de versos que tal vez trazan mejor algunas coordenadas para configurar el “quién es quién” que la mera anécdota biográfica. “Mirar la muerte de reojo/en un espejo debidamente/colocado”, se lee en uno de los poemas del platense Andrés Szychowski, nacido en 1976. “Nadie puede medir el dolor./Lo sé y sin embargo uso el cuaderno/para eso”, escribe Alejandra Szir, nacida en 1971. Hay una muchacha cuyos versos tienen una energía arrolladora. Esa poeta, Dafne Pidemunt (1977), dice: “Roto el cordón umbilical/ningún juego es posible”. Aires nuevos para respirar trae Camilo Blajaquis, nacido en 1990: “La igualdad está lejos, pero el futuro viene/lento... pero viene/”. Otra muchacha, mendocina ella, nacida en 1979, Eliana Drajer, entrega una poesía de altos voltajes calóricos en “Puerto Quebrado” (ver aparte). “Aquí, en esta absurda ceremonia, no puedo hablar/ –se lee en uno de los poemas de Diego Roel (1980)–. Necesito una palabra nueva, una expresión más leve/. Un verbo que ilumine la noche del lenguaje.”

Estremece Gabriela Milone, nacida en la provincia de San Luis, en 1979, cuando arranca uno de sus poemas con una pregunta: “¿Mamá, me extrañás?”. A falta de espacio, hay que tajear, con perdón de los poetas, los textos. “La cajita de cristal fue tu vientre, mamá –sigue Milone–. Hoy duele la lengua/infante a destiempo,/y lo que queda es el mundo,/santuario de todas las quiebras,/infierno de cada latido/y de la sangre/en el sabor de una fe/.” Golpea, con todo su arsenal, Nicolás Prividera, el director y guionista del film M: “He visto/a las mejores cabezas de mi generación/destruidas por la estupidez./Jóvenes repitiendo viejos/gestos frívolos, entregados/al mercado como antes a la expulsión de los mercaderes/, en tiempos en que los poetas/profesan/la displicencia a cambio/de un lugar en la Academia (...)”. Eric Schierloh (1981) arremete con otro ropaje: “(...) el lagarto les habla a sus ancestros/bajo los últimos rayos del sol/y después lame/escamas de escarcha”.

Inés Aprea, nacida en La Plata en 1985, se pregunta en uno de sus poemas: “¿Será preciso hablar en el idioma de los padres? ¿Será un pecado capital hablar en la lengua trunca de los padres? ¿Repetir por pereza? ¿Imitar por soberbia?”. ¿Cómo vive Aprea la previa de la lectura en la ex ESMA? “Como acto físico, significa reconquistar el espacio ganado por el terror, por el dolor, por la tortura –subraya–. Como acto poético, implica recuperar el espacio ganado por el silencio, por el grito, por el llanto. Recuperar la palabra. En lo personal, estar presente ahí significa dar testimonio de esa recuperación. Porque la poesía es también testimonio de un tiempo, y este tiempo es propicio para la justicia, para el reencuentro, para la búsqueda colectiva. Todavía no hemos revertido la derrota de la dictadura, la derrota de los noventa con su “fin de la historia” a caballo. Pero empezamos a andar, y esta antología da cuenta de eso; estas voces empiezan a romper el silencio, a coser con palabras los bordes de las heridas. Por eso, que la ESMA se llene de nuestras voces es un hecho saludable. Lo celebro con mucho entusiasmo”.

El entusiasmo es compartido por Alejandra Szir, más allá de la carga emocional que el lugar tiene en sí mismo. “Siento que la poesía se impuso al terror de Estado; que haber recuperado los centros de detención para convertirlos en museo o en lugares para desarrollar tareas creativas es una conquista de nuestro pueblo.” El rosarino Leandro Barret (1977) elige una cita de Giorgio Agamben, como epígrafe de uno de sus poemas titulado “Hécuba”, que acaso cifre lo que se proponen los 52 poetas incluidos en la antología. “La profanación de lo improfanable es la tarea política de la generación que viene.”

Silvina Friera

Fuente: Página 12


10 diciembre 2010

Nosotros amamos la vida




Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella,
bailamos entre dos mártires y erigimos entre ellos un alminar de violetas o una palmera.

Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.

Robamos un hilo al gusano de seda para construir nuestro cielo y concluir este éxodo.
Abrimos la puerta del jardín para que el jazmín salga a las calles cual hermosa mañana.

Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.

Allá donde estemos, cultivamos plantas que crecen deprisa y recogemos mártires.
Soplamos en la flauta el color de la lejanía, dibujamos un relincho en el polvo del camino
y escribimos nuestros nombres piedra tras piedra. ¡Oh, relámpago! Ilumina para nosotros la noche, ilumínala un poco.

Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.

Mahmud Darwish


Traducción: María Luisa Prieto


13 noviembre 2010

Tus manos y la mentira




Graves como las piedras,
Tristes como canciones de presidio,
Pesadas y macizas como bestias de carga,
Tus manos se parecen
al rostro endurecido
de los niños hambrientos.

Ágiles, laboriosas como abejas,
Pródigas como ubres desbordantes de leche,
Intrépidas lo mismo que la naturaleza,
Bajo su dura piel, tus manos guardan
la amistad y el afecto.

No está nuestro planeta sostenido
por los cuernos de un buey:
Tus manos lo sostienen...

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Los mantienen a fuerza de mentiras,
Siendo que andan hambrientos,
Faltos de carne y pan,
Y dejan este mundo, al que cargan de frutos,
Sin poder verlos en la mesa propia
ni siquiera una vez.

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Sobre todo los de Asia, los de África,
del medio Oriente, del Cercano Oriente,
los de las tantas islas del Pacífico
y los de mi país,
es decir, mucho más del setenta por ciento
de los hombres del mundo:
Están adormecidos, están viejos,
Siendo listos y jóvenes como lo son sus manos...

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Ustedes, mis hermanos de América o Europa,
Tan alertas y audaces,
A quienes, sin embargo, los aturden
lo mismo que a sus manos,
Y les mienten,
y los hacen marchar...

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Si mienten las antenas de las radios,
Si mienten las enormes rotativas,
Si miente el libro y mienten los afiches,
Si mienten los anuncios de los diarios,
Si mienten las desnudas piernas de las muchachas
en el teatro y en el cine,
Si hasta mienten las canciones de cuna,
si miente el sueño, si el pecado miente,
si miente el violinista de la boite,
Si miente el plenilunio
en las noches sin ninguna esperanza,
Si mienten la palabra,
el color y la voz,
Si miente el que te explota,
El que explota tus manos,
Si todo el mundo y todas, todas las cosas mienten,
a excepción de tus manos,
Es para que tus manos siempre sean
dóciles como arcilla,
ciegas como la noche,
idiotas como el perro del pastor,
Y para que jamás se subleven tus manos

Y para que no acabe jamás tanta injusticia
-Ideal del traficante-
Sobre este mundo nuestro,
este mundo mortal
Donde poder vivir
sería lo mejor.


Nazim Hikmet



30 octubre 2010

“A Miguel...”


Ilustración: Paco Arnau


Cuando hablo con algunos compañeros sobre la poesía de Miguel, siempre surge ¡cómo no! la comparación con otros poetas de la época, Lorca, Alberti, Neruda...... Cada uno de nosotros da su versión sobre la capacidad de transmitir sensaciones y emociones, pero, al final, siempre terminamos hablando de Miguel, de lo que yo llamo “la poesía de las entrañas”, la poesía desgarrada, la que se hace desde la esencia del hombre. Miguel centró gran parte de su producción poética en torno a tres ejes, la muerte, la vida y el amor (“llegó con tres heridas, la del amor, la de la muerte la de la vida....”), pero no deseo hablarles de la muerte, sino de la pasión por vivir las cosas sencillas.

La profundidad de la poesía hernandiana nos enseña el valor de esas pequeñas cosas que son la esencia de la vida, las que en definitiva merecen la pena. Y ello lo vemos, no sólo en sus escritos, también en sus palabras, las que dirigía a sus amigos y conocidos precisamente a la hora de compartir esos momentos cotidianos.

El médico oriolano Vicente Escudero recuerda una de esas anécdotas: de regreso de su primer viaje a Rusia, Miguel se encontraba en la estación de tren de Alicante, y allí fue recibido por un grupo de amigos dispuestos a acompañarle en el viaje de regreso a Orihuela. Por aquel entonces, la comodidad y la rapidez de los trenes de cercanías no eran precisamente lo que tenemos hoy en día. Los asientos eran de madera, y el tren tardó más de dos horas en realizar el trayecto entre Alicante y Orihuela. Los pasajeros tenían tiempo incluso para bajar del tren en marcha, arrancar algunas naranjas de los huertos contiguos a la vía férrea, y volver a subir a otro vagón. Había tiempo también para la conversación pausada. Escudero le preguntó a Miguel por Rusia, cómo era aquel país, sus grandes avenidas, sus museos..... Miguel le dijo que para conocer de verdad la esencia de Rusia había que viajar a la estepa, a las pequeñas villas, donde se encontraba el alma del pueblo ruso. Y le puso un ejemplo: “es como el pastel de gloria de Orihuela, el soplillo es lo primero que vemos, pero si hurgamos en el interior encontramos la yema, que es lo mejor del pastel....”.

Miguel quería vivir, sacar jugo a la vida, por eso desgranaba la esencia del ser humano como se pela una granada. Pero para él vivir era sobre todo ser, no tener, era la espiritualidad del ser humano, no su materialidad. Y ello lo vemos continuamente en su poesía, incluso en la escrita en los momentos más críticos de agonía en la cárcel de Alicante:

“El hombre no reposa, quien reposa es su traje,
cuando colgado mece su soledad con viento.
Más una vida incógnita, como un vago tatuaje,
Mueve desde las ropas dejadas un aliento....”.


Francisco Escudero Galante

Fuente: InfoPoesía





Loa de la dialéctica


"El levantamiento", de Honoré Daumier - 1860


Con paso firme se pasea hoy la injusticia.
Los opresores se disponen a dominar otros diez mil años más.
La violencia garantiza: “Todo seguirá igual”.
No se oye otra voz que la de los dominadores,
y en el mercado grita la explotación: “Ahora es cuando empiezo”.
Y entre los oprimidos, muchos dicen ahora:
“Jamás se logrará lo que queremos”.

Quien aún esté vivo no diga “jamás”.
Lo firme no es firme.
Todo no seguirá igual.
Cuando hayan hablado los que dominan, hablarán los dominados.
¿Quién puede atreverse a decir “jamás”?
¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros.
¿De quién que se acabe? De nosotros también.

¡Que se levante aquél que está abatido!
¡Aquél que está perdido, que combata!
¿Quién podrá contener al que conozca su condición?
Pues los vencidos de hoy son los vencedores de mañana
y el jamás se convierte en hoy mismo.


Bertolt Brecht



27 octubre 2010

Sino Sangriento: Representación de la obra teatral de Marcos Ana




Representación de la obra de teatro "Sino Sangriento"

Escrita y dirigida por Marcos Ana,

en homenaje al poeta y camarada Miguel Hernández.



Domingo 31 de octubre de 2010 - 18:30

Teatro Arniches

Alicante - España


En Otoño de 1960, al cumplirse el 50 aniversario del nacimiento del poeta universal Miguel Hernández, víctima de la represión franquista, un grupo de presos políticos representó en el penal de Burgos la obra SINO SANGRIENTO, escrita y dirigida por Marcos Ana en homenaje al poeta y camarada.

Al cumplirse el centenario del nacimiento de Miguel Hernández y el cincuenta aniversario de la representación de la obra, la fundación INSTITUT D'ESTUDIS POLÍTICS de EUPV tiene el gusto de invitarle a la representación de SINO SANGRIENTO en versión adaptada por DESVÁN, grupo independiente de teatro.





17 octubre 2010

Vuelo




Sólo quien ama vuela. Pero, ¿quién ama tanto
que sea como el pájaro más leve y fugitivo?
Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
quisiera remontarse directamente vivo.

Amar... Pero, ¿quién ama? Volar... Pero, ¿quién vuela?
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.

Un ser ardiente, claro de deseos, alado,
quiso ascender, tener la libertad por nido.
Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
Donde faltaban plumas puso valor y olvido.

Iba tan alto a veces, que le resplandecía
sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave.
Ser que te confundiste con una alondra un día,
te desplomaste otro como el granizo grave.

Ya sabes que las vidas de los demás son losas
con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya.
Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.
A través de las rejas, libre la sangre afluya.

Triste instrumento alegre de vestir; apremiante
tubo de apetecer y respirar el fuego.
Espada devorada por el uso constante.
Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.

No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
por estas galerías donde el aire es mi nudo.
Por más que te debatas en ascender, naufragas.
No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.

Los brazos no aletean. Son acaso una col
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de debatirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala
un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve
como un élitro ronco de no poder ser ala.
El hombre yace. EL cielo se eleva. El aire mueve.


Miguel Hernández



12 octubre 2010

Juan Gelman: “La poesía no es una isla”


Foto: Roberto García Ortiz


El Premio Cervantes habla de los poemas, la eternidad del libro y la coyuntura: “Hay una nueva era de golpes de Estado, debemos estar en vigilia permanente”.

En la excepcional rabia del sol de otoño resiste agazapada la tristeza del invierno. Un poeta dueño de todas las sonoridades de la lengua no puede pasar inadvertido. Aunque quiera. Una travesura sorda campea por las pupilas de Juan Gelman. La picardía humedece sus ojos durante unos segundos. “Yo no estoy en la tercera edad, estoy en la cuarta”, afirma con su voz en baja potencia, como si generara un tajo en el tiempo que obliga a callar para escuchar mejor la explicación. “La primera es la niñez; la segunda es la juventud y la madurez, la tercera es la vejez. Pero la cuarta es ‘¡qué bien se te ve!’. Lo que piensan entre paréntesis y no dicen es: ¡Para los años que tenés, pibe!” El poeta que hoy cierra la 62ª edición de la Feria del Libro de Frankfurt –ceremonia de traspaso en la que se entregará a Islandia la categoría de invitado de honor– consigue despejar la maleza de los lugares comunes con el grano de una pequeña ironía de su puño y letra, que le sirve para masticar o digerir la cifra del tiempo.

En cada caminata que emprende –por el pabellón argentino o por el stand editorial–, las bocas de hombres y mujeres, que saben que Gelman cumplió 80 años en mayo pasado, lanzan una seguidilla de elogios y piropos a nuestro Premio Cervantes. Todos arrancan con el “¡qué bien se te ve, Juan!” La cuarta edad –es cierto– le sienta muy bien. La serenidad se dibuja en su rostro cuando habla. Aunque el paisaje de los negocios de la Feria le resulta ajeno –lo contempla y transita como convidado de piedra–, comenta las impresiones inmediatas de la participación argentina en la vidriera mundial del mercado editorial. “Hay que esperar que pase el tiempo a ver qué sucede. Lo que me alegra es que muchas obras de autores argentinos fueron traducidas al alemán; así se abre camino la literatura argentina. ¿Qué va a pasar después? Yo no lo sé”, admite el poeta que tiene uno de sus últimos libros, Mundar, traducido al alemán gracias al programa Sur.

–El modo en que participó la Argentina, haciendo hincapié en la memoria y los derechos humanos con la muestra Ausencias y la antología de escritores desaparecidos, era impensado hace diez años, ¿no?

–Escuché críticas por ahí, pero que corresponden a cosas un poco diferentes. Ausencias, la muestra fotográfica, me parece absolutamente extraordinaria, sin palabras... creo que tenemos el mejor gobierno posible al que podía aspirar la Argentina; ahí están los datos, pero no voy a incurrir en ellos. Hay cosas no resueltas, hay errores que comete el Gobierno, pero al mirar un poco lo que es la oposición, ¡Dios mío!; es una oposición sin programa que lo único que propone es que cualquier medida o proyecto del Gobierno es malo. Me gustaría saber qué proponen porque no veo que haya propuestas. Una buena oposición ayudaría a enriquecer el trabajo del Gobierno, pero tenemos una oposición tonta, destructiva... no, no es tonta: obedece a intereses muy claros.

–Parte de esa oposición que pertenece a la izquierda progresista sostiene que el Gobierno usa la política de los derechos humanos. ¿Qué piensa cuando se plantea este tipo de crítica?

–Esa izquierda tiene que hacer algo, no puede opinar desde el punto de vista de los intereses de la oligarquía o de los ganaderos; tiene que criticar desde aquello que está teóricamente en su campo. Me parece que toda insistencia es poco, todavía no se puede decir que la sociedad en su conjunto haya tomado conciencia de lo que realmente ocurrió. Aunque no se repita la dictadura militar –que yo no lo excluyo–, ninguna sociedad puede caminar con paso firme si no hay una conciencia cívica. Y la falta de memoria debilita la conciencia cívica.

–¿Por qué dice que no excluye que se repita una dictadura militar?

–Me parece que empezamos una nueva era de golpes de Estado –Honduras y Ecuador–, de manera que no veo por qué vamos a estar exentos. No digo que vaya a ocurrir ya ni nada por el estilo. El Ejército cambió un poco, pero los intereses en juego son muy fuertes. Hay que estar en estado de vigilia permanente.

La mirada súbitamente turbia de Juan parece cruzada por ramalazos del pasado. O de un presente que no tiene el menor remilgo de intentar emular –con otros ropajes– las experiencias del terrorismo de Estado de los años ’70. Un vecino en los territorios del dolor se aproxima, luchando contra esa forma de timidez que irrumpe, a veces, cuando se está ante alguien admirado y leído hasta el paroxismo. Fernando, el nieto de Elsa Oesterheld, le pide a Gelman si le puede dedicar la antología bilingüe de poesía, compilada por Daniel Samoilovich. “Ya me firmó Diana Belle-ssi”, le cuenta y le aclara que admira a la poeta y a él. El acento afectivo de la letra de Juan, que se imprime sobre la primera página del libro, se nota a la legua. Cumple el pedido como si en verdad fuera el guiño que estaba esperando; algo que debía suceder. La brevísima interrupción inclina la cancha hacia el terreno de la poesía. Juan dice y repite esa suerte de estribillo que recita cuando se enciende un grabador o le ponen un micrófono: “Ni los premios ni los reconocimientos escriben por uno”.

–¿Pero les sirve a sus libros y a la poesía en general que sea tan premiado?

–El problema de la poesía y el arte en general es que está vinculado con fenómenos sociológicos más complejos. La poesía no es una isla de la realidad. Peor que el poeta que vende poco es la situación de la gente que no puede leer; no sólo por el precio del libro, sino por la situación de pobreza, que me parece más grave que lo otro. La poesía siempre estuvo arrinconada en los catálogos de las editoriales; pero la necesidad de escribir poesía siempre va a existir.

–¿Cómo explica esa necesidad de seguir escribiendo poesía a los 80 años?

–Porque nunca la agarré; la sigo buscando a ver si la agarro alguna vez (risas). La señora es muy huidiza y supongo que ése es el motor. Soy tenaz, a ver si algún día la puedo acostar de espaldas, pero mientras tanto me pone de espaldas ella a mí. Y esto no es coquetería.

–Cuando mira sus libros, ¿cree que alguno envejeció distinto?

–El que envejece distinto a todos mis libros soy yo. No sé qué decirle porque todos obedecen a distintos momentos y esos momentos son importantes para mí. Después, que envejezcan o no... ahí está Cronos que decide.

–Sus libros no son parecidos entre sí; cada obra representa una pequeña ruptura. ¿Esto respondió a un plan, al hecho de no querer repetirse, no escribir en piloto automático siempre el mismo libro?

–No, no creo. Uno escribe en general de pocas cosas, pero en la medida en que el tiempo pasa diría que es como una espiral: lo mismo se ve desde otro lugar; entonces ese otro lugar exige otra expresión. Lo que me mueve a escribir son obsesiones. El otoño que viví en 1960 no es el mismo que estoy viviendo ahora; y no me refiero a la edad, sino a las estaciones. Cuando esa obsesión te acosa, si trazás una coordenada, la obsesión empieza en círculo y la expresión en cero. En la medida en que vas logrando de algún modo la expresión de esa obsesión, la obsesión baja en intensidad y la expresión gana. El peligro es repetirse cuando la obsesión está muerta porque conseguiste un mecanismo. Cuando cierro algo que agotó la obsesión, leo con mucha atención los últimos poemas para que no sean la repetición de la maquinita. Pero no me propongo nada; es imposible proponerse algo con la poesía. Los poemas andan por donde ellos quieren.

–¿Festejamos el Nobel de Literatura el próximo año?

–No creo que me lo puedan dar. Hace 26 años que la Academia Sueca no premiaba a nadie en lengua castellana, un espacio de tiempo muy grande tratándose de la tercera lengua en importancia. Hasta que vuelva a ser premiado un escritor en lengua castellana pueden pasar otros 26 años, como mínimo.

Juan vive la experiencia de silabear el mundo en cada poema que escribe. Ahora mismo desglosa pedacitos de versos que mañana –tal vez– serán un nuevo poemario. “El libro impreso nunca va a desaparecer”, subraya con la convicción de quien ha oído muchos falsos apocalipsis. “Internet no tiene nada que ver con el momento de la escritura, pero sí con la difusión de poemas. Hay grandes dificultades para editar poesía, especialmente para los jóvenes y los que no son best sellers, aunque en general la poesía no lo es”, plantea. “Por Internet se difunden a los grandes poetas; pero también ha favorecido un cierto ejercicio light de la poesía. Muchos creen que escriben un poema y los cuelgan. Y algunos son para colgarlos a ellos. A los poemas me refiero.” (Risas.)

Silvina Friera

Fuente: Página 12


26 setiembre 2010

Uruguay: Con el sello de Mario Benedetti




Un sello postal con la imagen del escritor Mario Benedetti fue presentado este sábado por la Dirección de Correos del Uruguay en el marco de un homenaje al autor, fallecido el pasado año en Montevideo, con motivo de los 90 años de su nacimiento.

Las estampillas, con pinturas del artista Nelson Romero, se presentaron a iniciativa del sindicato del Correo en una ceremonia encabezada por la viceministra de Educación y Cultura, María Simón.

El lanzamiento coincidió con la celebración del Día del Patrimonio, una de las principales fiestas ciudadanas vinculadas a la cultura e identidad de los uruguayos.

Asimismo quedó instalada una exposición fotográfica que registra diferentes momentos en la vida del autor de "La Tregua".

Los tributos por los 90 años del prolífico escritor, uno de los mayores exponentes de la literatura uruguaya, dieron inicio el pasado 14 de setiembre, día de su cumpleaños, con la presentación de "Biografía para encontrarme", un libro inédito de poesías que compuso durante los últimos dos años de su vida.

Fuente: Montevideo Portal


23 setiembre 2010

El pueblo victorioso




Está mi corazón en esta lucha.
Mi pueblo vencerá. Todos los pueblos
vencerán, uno a uno.

Estos dolores
se exprimirán como pañuelos hasta
estrujar tantas lágrimas vertidas
en socavones del desierto, en tumbas,
en escalones del martirio humano.
Pero está cerca el tiempo victorioso.

Que sirva el odio para que no tiemblen
las manos del castigo,
que la hora
llegue a su horario en el instante puro,
y el pueblo llene las calles vacías
con sus frescas y firmes dimensiones.

Aquí está mi ternura para entonces.
La conocéis. No tengo otra bandera.


Pablo Neruda



17 setiembre 2010

Cien Años con Miguel Hernández




Parque Dolores Ibárruri

Escenario central

San Fernando de Henares

Madrid

Sábado 18 de septiembre

13:00 hs.


La Fiesta del PCE homenajea al poeta Miguel Hernández con un acto en el participa su familia, a través de su nuera Lucía Izquierdo y de su nieta María José.

El homenaje, que incluye lecturas de poemas y cuenta con actuaciones musicales, reune a un gran número de intelectuales y artistas que desean recordar su vida y su obra como Felipe Alcaraz, Enma Cohen, Pedro Marset, Marcos Ana, Marga Sanz, Susana Oviedo, Willy Toledo, Manuel Gerena, Armando López Salinas, Juan Genovés, Andrés Sorel, Alicia Martínez, Omar F. Mauri, Alicia Martínez...

El acto sirve para presentar tres libros dedicados al poeta alicantino. El primero de ellos, "Cien años con Miguel Hernández", publicado por el PCE, es un número especial de Nuestra Bandera, la revista de debate político del Partido en la que colaboró el poeta de Orihuela en plena guerra civil. El segundo, "Para Miguel" es una obra colectiva que reúne el trabajo de más de 30 poetas y está publicado por Atrapasueños. El tercero, "Miguel Hernández. La voz de la herida", de la Editorial El Páramo, pretende devolverle a Miguel Hernández el componente político y social.

Y además, durante el acto se conmemora la R de Resistencia, República y Revolución con un homenaje colectivo a los hombres y mujeres que plantaron cara al fascismo-franquismo.

Fuente: PCE





14 setiembre 2010

Uruguayos conmemoran 90 años de Mario Benedetti


14/9/1920 - 17/5/2009


Los uruguayos celebrarán hoy los 90 años de Mario Benedetti, el autor nacional, oportunidad en la que el área de Letras del Ministerio de Educación y Cultura rendirá un homenaje al escritor.

La Fundación que lleva su nombre anunciará varias de las iniciativas en las que ha trabajado, entre ellas el lanzamiento del único libro inédito de poesía de Benedetti "Biografía para encontrarme".

El volumen reúne 62 poemas sin estrenar del laureado escritor uruguayo, que este martes celebraría su nonagésimo aniversario.

La institución presentará además "La Guía Benedetti de Montevideo" de los autores Helena Corbellini y Alfredo Fonticelli, y lanzará la convocatoria a dos concursos literarios.

La Administración Nacional de Correos de Uruguay, por su parte, anunciará en la jornada el lanzamiento de una serie de tres sellos conmemorativos.

Benedetti (1920-2009) fue un escritor y poeta uruguayo integrante de la Generación de 1945, a la que pertenecen también sus compatriotas Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti, entre otros.

La prolífica producción literaria rebasó más de 80 libros, algunos de los cuales fueron traducidos a más de 20 idiomas.

Su obra incluyó cuentos, drama, novelas, poesía, ensayos y discografía, esta última en solitario y con el cantautor Daniel Viglietti

Fuente: PL