El voto es a la vez derecho y deber. Yo quiero ejercerlo.... y vos???
Campaña por el voto en el exterior
Esquina por la alegría
"Hoy más que nunca la alegría es un artículo de primera necesidad, tan urgente como el agua o el aire. Pero nadie nos va a regalar ese derecho de todos; .... es preciso pelearlo...."
Eduardo Galeano
Esquina por Verdad y Justicia
Coordinadora Nacional por la Nulidad de la Ley de Caducidad
Nunca más terrorismo de estado
Esquina contra la violencia de género
Esquina contra el bloqueo
Esquina por la libertad de los 5
Esquina contra la pornografía infantil
Esquina Víctor Jara
Esquina contra la vergüenza
Ningún ser humano es ilegal
Hacelos valer
Campaña por nuestros derechos sexuales y reproductivos
Esquina contra la directiva del horror
PIT-CNT
Escritores por la Tierra
Foro social mundial de las migraciones
Esquina por la Paz
Esquina por la aparición de Julio López
Esquina Bertold Bretch
Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
"Hay peores cosas que quemar libros, una de ellas es no leerlos."
El escritor estadounidense Ray Bradbury, autor de los inquietantes relatos de Crónicas marcianas (1950) y El hombre ilustrado (1951), falleció en Los Ángeles a la edad de 91 años.
Su hija, Alexandra Bradbury, confirmó a medios de prensa locales que el escritor murió este martes en la noche, pero no dio más detalles.
En tanto, el nieto del literato, Danny Karpetian, dijo al sitio web io9.com -especializado en literatura de ciencia ficción- que "si tuviera que hacer alguna declaración, sería lo mucho que le quiero y le extraño".
"Su legado sigue vivo en su obra monumental de libros, cine, televisión y teatro, pero lo más importante, en las mentes y los corazones de cualquiera que lo haya leído, porque la lectura permitía conocerle", aseguró Karpetian.
Considerado como uno de los grandes autores de ciencia ficción -junto al precursor Karel Čapek, Isaac Asimov, Frederick Pohl y Stalislaw Lem-, Bradbury escribió numerosas colecciones de relatos y más de una decena de novelas como la futurista Fahrenheit 451 (1953), prefiguración de una sociedad totalitaria donde los bomberos queman todos los libros.
"La ciencia ficción también es una genial forma de pretender que estás escribiendo sobre el futuro, cuando en realidad estás atacando el pasado reciente y el presente", dijo el escritor en cierta ocasión a The New York Times.
Sin embargo, Bradbury prefería identificar su género como fantástico pues la mayoría de sus historias se desarrollan a partir de leves o radicales variaciones en el orden de la realidad.
Muchos críticos destacan el componente humanista de sus relatos, aun cuando a menudo califican su obra de angustiosa y desconcertante.
Entre sus trabajos más relevantes como guionista está una colaboración con John Huston para llevar a la gran pantalla la novela Moby Dick, de Herman Melville.
Algunas de las invenciones de Ray Bradbury (Waukegan, Ilinois, 1920) fueron adaptadas al cine o la televisión sin mucha suerte (la miniserie basada en Crónicas marcianas, dirigida por Michael Anderson, o El sonido del trueno, en 2005), aunque es recordada la versión cinematográfica de Fahrenheit 451, realizada en 1966 por el francés François Truffaut.
"Libre es el que es capaz todavía de elegir la defensa de su dignidad en un mundo donde, quieras o no, en algún momento tendrás que tomar partido entre los indignos y los indignados." - Eduardo Galeano
Vivimos para trabajar, ¿qué error hemos cometido?
La economía está al servicio de la industria militar que es el nombre artístico de la industria criminal.
¿El prójimo es el enemigo?
Sí, somos una civilización de soledades que se encuentran y desencuentran continuamente sin reconocerse. Ese es nuestro drama, un mundo organizado para el desvínculo, donde el otro es siempre una amenaza y nunca una promesa.
El miedo nos domina.
Es el pretexto para que esta industria pueda prosperar, porque necesita guerras y enemigos, y si no existen hay que inventarlos. Fíjese en el caso de Nelson Mandela.
El mundo celebra el día que nació.
Pues ha figurado en la lista de enemigos peligrosos para la seguridad de EE.UU. hasta el 2008. Durante 60 años el africano más prestigioso fue un terrorista para el país dominante. ¿Cómo vamos a creer en todo lo que nos cuentan sobre las amenazas terroristas?
¿Somos un gran rebaño de borregos?
Por todos lados aparecen símbolos asombrosos de resistencia y de vida. Lo mejor que tiene la vida es la capacidad de sorpresa.
Sin embargo, vamos tras la seguridad.
Vivimos en un mundo inseguro, no sólo porque podemos ser robados, asaltados... Los coches matan más que las drogas, y el aire que respiramos y los pesticidas nos exterminan. Sólo si nos articulamos para defendernos de un sistema que es enemigo de la naturaleza y de la gente podremos hallar espacios de seguridad.
¿Qué nos hace libres?
Los desafíos que uno enfrenta cada día son los que te abren una rendija para elegir entre la dignidad y la obediencia. Libre es el que es capaz todavía de elegir la defensa de su dignidad en un mundo donde, quieras o no, en algún momento tendrás que tomar partido entre los indignos y los indignados.
Desde niños nos adoctrinan hasta el punto de que nos parece normal lo anormal.
Que el presidente Obama recibiera el premio Nobel de la Paz con un discurso de homenaje a la guerra "justa y necesaria contra el mal" ilustra lo que usted dice.
¿Qué semilla se puede plantar para que la gente sospeche?
Hay que ver al revés las historias que los diarios nos cuentan para poder entenderlas al derecho: Iraq invade EE.UU. porque sus arsenales de armas de destrucción masiva son un peligro para la humanidad. Lo que es verdad, pero este fue el pretexto de los americanos para invadir Iraq y matar a una cantidad ingente de civiles.
¿Cómo averiguar si uno está vivo o es un muerto viviente?
Habrá que preguntarse hasta qué punto soy capaz de amar y de elegir entre la dignidad y la indignidad, de decir no, de desobedecer. Capaz de caminar con tus propias piernas, pensar con tu propia cabeza y sentir con el propio corazón en lugar de resignarte a pensar lo que te dicen.
...
La mayoría trabaja a contracorazón y termina viviendo una vida que no es la suya por las necesidades materiales, y eso es lo que hace que algunos no se den cuenta de que murieron hace muchos años, la última vez que fueron capaces de decir no.
¿Es una utopía un mundo en el que la gente haga lo que le gusta?
Como dice el patriarca del cine argentino, Fernando Birri, la utopía sirve para caminar. A mí me gusta mucho ver el universo por el ojo de la cerradura.
¿Desde lo pequeño?
Sí, para no confundir la grandeza con lo grandote, una de las confusiones del mundo actual. La grandeza no está en los hechos espectaculares, está en la vida cotidiana.
Hay que endulzarla.
En el manicomio general, los franceses dictaron una ley que era un acto de cordura: ya que tenemos máquinas capaces, tengamos 35 horas de trabajo semanal, pero duró 10 años. ¿Por qué el progreso tecnológico tiene que producir angustia y desempleo?
El 99% de las especies del planeta no viven para trabajar, y no les va tan mal.
Nosotros nos hemos especializado en ser instrumentos de nuestros instrumentos, y somos los únicos capaces de destinar nuestros mejores recursos al exterminio loco. Cada minuto el mundo destina tres millones de dólares a gastos militares y mueren 15 niños de enfermedades curables. ¿Qué clase de especie es esta que dice ser la racional?
¿Qué faceta humana nos destruye?
El conformismo, la aceptación de la realidad como un destino y no como un desafío que nos invita al cambio, a resistir, a rebelarnos, a imaginar en lugar de vivir el futuro como una penitencia inevitable.
Y eso hay que hacerlo en compañía.
Sí, en solidaridad, que es un sentimiento horizontal. La caridad es vertical y no me gusta. Hay un viejo proverbio africano que dice que el que da está siempre por encima de la mano que recibe. De hecho, nuestros antepasados sobrevivieron porque supieron repartir la comida y defenderse juntos.
Pese a ello, somos tan destructivos...
Me imagino un juicio universal a la condición humana de las plantas y los animales, apuntándonos con sus patitas y con sus ramitas y preguntándonos: ¿qué han hecho del mundo?, ¿por qué nos mataron? Qué terrible confusión creernos dueños de la naturaleza.´
Homenaje al escritor y periodista en la estación donde fue secuestrado
HIJOS, los delegados del subte y otras agrupaciones rebautizaron la estación de San Juan y Entre Ríos, donde fue secuestrado Walsh. Proyecto en la Legislatura para que el cambio sea permanente.
Alicia apoyó el libro sobre su morral y levantó la vista, ese chequeo automático cuando el tren para, mirar rápido a ver si es su parada, si ya se pasó o si todavía falta. “Estación Rodolfo Walsh (ex Entre Ríos)”, leyó en el cartel. Los pocos segundos de detención fueron suficientes para estirar la mano y tomar un volante que le entregaron desde el andén. Y así fue testigo de la intervención visual de esa estación de la línea E, que ayer a mediodía le cambió el nombre en un operativo de homenaje al Día del Periodista, ideado y concretado por el Sindicato del Subte, la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro, el Grupo de Arte Callejero (GAC) e HIJOS Capital.
Miembros de estas organizaciones, acompañados por Taty Almeida, de Madres del Plaza de Mayo Línea Fundadora; Vilma Ripoll, del MST Nueva Izquierda, Carlos Pisoni, de HIJOS; Patricia Walsh, hija del periodista, escritor y militante; Ana Longoni, especialista en arte y política, y Néstor Segovia, delegado de la línea C, bajaron las escaleras de la estación Entre Ríos pocos minutos después de las 13. Llevaban los carteles adhesivos para cambiar la señalética de los andenes, con la misma tipografía que usa el subte. La estación no fue elegida al azar. Arriba, en la esquina de Entre Ríos y San Juan, una placa recuerda el sitio donde Walsh habría intentado resistirse al secuestro y fue baleado por la patota de represores que luego lo llevó a la ESMA. Mientras los delegados del Subte tapaban los carteles luminosos con el nuevo nombre, el GAC colocaba gigantografías en vinilo en los escalones con la frase de Walsh “las paredes son la imprenta del pueblo” y dos retratos del rostro del escritor que quedaba armado sobre la escalera.
La acción planeada por Beto Pianelli, delegado de la línea E, y Miguel González, secretario de Derechos Humanos del nuevo sindicato del Subte, apuntó a “generar consenso para el cambio institucional del nombre”, explicó Caro Golder, del GAC. De hecho, ayer la diputada porteña Gabriela Cerruti (Nuevo Encuentro) presentó en la Legislatura un proyecto de ley en tal sentido, según confirmó Pisoni a Página/12. Si prospera será la empresa Metrovías la que tendrá que costear la nueva señalética de esa estación. Hasta última hora de ayer la obra no había sido tocada, pero los intervencionistas imaginaban que a la hora de la limpieza seguramente sería quitada. Los metrodelegados quieren cambiar los nombres a otras estaciones, como Carranza y Varela; ponerle Tupac Amaru a Plaza de los Virreyes y designar con nombres de luchadoras populares a las futuras estaciones de la prolongación de la línea E, entre Plaza de Mayo y Retiro. Mientras un par de integrantes de El Colectivo de prensa y de la revista Underground limpiaba los escalones con detergente, algunos pasajeros se acercaban a preguntar. “La gente recibió el volante, nadie se quejó, y como Walsh es una figura emblemática despierta adhesión”, agregó Golder. Patricia Walsh dijo que a su “viejo” le hubiera encantado la intervención y rescató la lucha de los metrodelegados. Mientras el tren se alejaba, Alicia llegó a leer un friso de vinilo con otra frase de Walsh: “Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las anteriores, la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas. Esta vez es posible que se quiebre el círculo...”.
El autor de Ardiente paciencia ganó recientemente el Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta Casamérica gracias a Los días del arcoíris, una novela que aborda un tema y un tiempo histórico que siguen resultando incómodos para parte de la sociedad chilena: el período final de la dictadura pinochetista, con el dolor a flor de piel por los hijos perdidos.
“Shakespeare es el más actual de los escritores internacionales”
El autor de Los días del arcoíris sostiene que “el proceso de la brutalidad dictatorial, de la represión, está formulado en Macbeth”. Su flamante novela refleja el clima del plebiscito de 1988, cuando el triunfo del “No” representó el epílogo de la dictadura de Pinochet.
Un trip sentimental. Esa es la práctica que consuma Antonio Skármeta cada vez que regresa a Buenos Aires. Como un andariego que pasea por los escenarios naturales de su infancia, el tour incluye escalas en la casa de la calle Mendoza, donde vivió con sus padres entre 1949 y 1951; la escuela pública del barrio, la Casto Munita; la estación de tren y las barrancas de Belgrano, paisaje de sus travesuras infantiles. “Si voy al mediodía, entro a la confitería de la estación parar comer buena pizza”, cuenta el escritor chileno mientras desayuna en un hotel de Recoleta y lamenta que en esta ocasión no pudo cumplir su trip sentimental. La agenda de entrevistas por el IV Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casamérica, que el escritor ganó con Los días del arcoíris, no es apta para enfermos cardíacos ni autores noctámbulos. A las nueve de la mañana, pincha el jamón con indisimulada rabia, lo enrosca frenéticamente alrededor del tenedor y en un santiamén lo mastica como si fuera lo último que comerá en esta jornada agitada. “Yo me bajo del avión en Ezeiza, siento el aroma de esta ciudad y sucumbo a una atmósfera de fascinación. No lo puedo negar: tengo una sintonía, una química con esta ciudad, fuera de todo límite”, admite el escritor a Página/12.
Skármeta reconoce que Buenos Aires se agiganta en la retina de su memoria. No le importa el tamaño de esa desmesura endulzada por lo afectivo. “Como no vivo en esta ciudad y no estoy pendiente de los problemas y tensiones que puede haber en la vida cotidiana, la idealizo bastante. La vida de barrio es una institución de este país: tú eres de la pandilla del barrio, donde se produce algo muy bonito, muy entrañable, que llamo la ‘socialización de mi intimidad’. Eso me marcó mucho en mi vida, en mi afán de comunicar y sentirme con los otros. Y me viene de mi experiencia en el barrio de Belgrano”. Apenas queda algo de café cuando subraya enfáticamente que el Martín Fierro se lo sabe de memoria. Acá, en esta ciudad, aunque en otro barrio, casi 60 años después, recita: “No hallé ni rastro de rancho:/ ¡sólo estaba la tapera!/ ¡Por cristo si aquello era/ pa enlutar el corazón!/ ¡yo juré en esa ocasión/ ser más malo que una fiera!”. Hace una pausa como si midiera el impacto de esos versos y exclama:
– Mira lo que dice ahora: “Quién no sentirá lo mesmo/ cuando ansí padece tanto/ Puedo asigurar que el llanto/ como una mujer largué: ¡ay, mi Dios: si me quedé/ más triste que jueves santo!”.
– Si lo dejo se recita todo el libro...
(Se ríe.) – Siento mucha simpatía por el protagonista; hasta en sus momentos más bruscos, hay una calidad de las imágenes y de la expresión notables. Cuando enseñé literatura, lo leí con una mirada crítica, pero me sigue gustando muchísimo. Está lleno de dichos sabios...
De la editorial Planeta le avisan que en unos segundos tendrá una breve entrevista radial. Antes de que le pasen el teléfono, el escritor chileno, por esas peripecias antojadizas de las palabras, se acuerda de otro “sabio”. Cuando se exilió en Berlín, en 1973, tenía la sensación de que estaba a punto de perder el equilibrio. “El médico me miró y me dijo: ‘Hijo, usted está angustiado, yo no tengo nada que hacer...’ Y me mandó a un terapeuta.” Su voz se va alejando; espera que lo saluden del programa y comiencen las preguntas. En Los días del arcoíris se aproxima a un momento que no vivió porque aún estaba en Alemania. La novela refleja el clima del plebiscito de 1988. El triunfo del “No” representó el epílogo de la dictadura de Augusto Pinochet. Narrada desde la perspectiva de Nico, un joven estudiante que presencia el secuestro de su padre, profesor de filosofía, durante una clase, y desde un narrador en tercera que alterna y acompaña al resto de los personajes –especialmente al publicista Adrián Bettini, que orquesta la campaña por el “No”–, la novela reconstruye, en el ring de la ficción, la efervescencia previa a la derrota de la dictadura.
Pese al rechazo “pasivo” hacia la dictadura, muchos creían que Pinochet cometería fraude. A esa conjetura había que sumarle el factor “desánimo”, hábito a la dictadura, desesperanza confundida con tedio y toneladas de escepticismo que impedían configurar un horizonte de libertad. Lejos de ser neutralizado, el abono del miedo fertilizaba por goteo. El terrorismo de Estado sumaba sin cesar nuevas víctimas. El publicista de la novela tiene que convencer a través del “No” de que lo que está en juego es la dignidad de un pueblo. Un momento casi “surrealista” estalla cuando aparece en escena Raúl Alarcón, alias Florcita Motuda, con una canción para la campaña. Sobre la música de Danubio azul de Johann Strauss, ante la mirada estupefacta del publicista, canta: “Se empieza a escuchar el ‘No’, el ‘No’/ en todo el paí, ‘No’, ‘no’/ cantan los de allá, ‘No’, ‘no’/ también los de acá, ‘No’, ‘no’...”. El personaje y la canción existen; no son invenciones de Skármeta. Basta con revolver en esa especie de baúl de objetos milagrosos que es YouTube y entregarse a la escucha de esta melodía pegajosa que pronto se convirtió en un hit.
“Shakespeare es el más actual de los escritores internacionales”, afirma Skármeta, ya liberado de la entrevista radial, ahora picoteando las sobras del desayuno. “Cuando lo lees, entiendes lo que es un clásico por la penetración que tiene en la esencia de las conductas, en la psicología de los seres humanos. Todo el proceso de la brutalidad dictatorial, de la represión, está formulado en Macbeth; el dolor de los hijos perdidos es una de las fuerzas que late en Los días del arcoíris –compara–. Lo notable de Shakespeare es que siendo un autor trágico también es un comediante brillante. Por muy dura que sea la experiencia que narra, hay un gusto por buscar imágenes histriónicas que iluminen lo que quiere decir.”
– En su novela, ¿Shakespeare aparece como un modo de resistir al pinochetismo, que secuestra al padre del protagonista, o como una válvula de escape para poder seguir viviendo?
– Válvula de escape, no. En el personaje de Nico proyecto algo que pasó en mi vida, en un tiempo bastante feliz, durante mi adolescencia, cuando tuve un profesor de inglés, Roberto Parada, que además era actor; un actor voluminoso que tenía un tremendo vozarrón y no ahorraba histrionismo. Fue profesor de inglés en el colegio público, donde hice la secundaria. A él está dedicada la novela. Le tengo mucho afecto por la brillante y generosa actuación que tuvo haciendo de Pablo Neruda en mi película Ardiente paciencia, que es anterior a Il Postino; una película de bajo presupuesto que se filmó en Portugal como si fuera en Chile. Y por último, hay un episodio en la vida de Roberto Parada muy trágico: su hijo, que estaba activo en la investigación por la violación de los derechos humanos durante la dictadura de Pinochet, fue secuestrado y asesinado. Lo cual le causó un dolor inmenso.
– Entonces, en ese contexto previo al plebiscito, Shakespeare permitía resistir.
– Sí; hay un episodio significativo en Los días del arcoíris. Un profesor es asesinado y en el colegio se realiza la ceremonia fúnebre. Nico recita un texto de Shakespeare, unos versos de Julio César, el discurso de Marco Antonio. Y Marco Antonio dice que si fuera Brutus, si pudiera hablar, si tuviera la lengua de un orador, en ese mismo momento clamaría y haría que hasta las mismas piedras de Roma se levantaran en rebelión. Nico lo dice en inglés y sabe que nadie entiende. Pero agrega que mejor no lo traduce, porque si lo hace lo meten preso. La novela va matizando estas sombras y las combina con la luz del camino hacia la libertad.
– La campaña del “No” y los textos de las canciones que están en su novela suenan muy verosímiles. ¿Se parecen a cómo fue en verdad esa campaña?
– Sí, aunque debo aclarar que Los días del arcoíris es una novela; por lo tanto es una ficción. Pero los elementos tomados de la vida real son numerosos, a pesar de algunas deformaciones que hice porque quería expresar una ambigüedad muy dolorosa que hubo en esos años. Se hablaba de la democratización de Chile bajo la conducción del dictador y se comenzaban a abrir espacios de libertad; pero al mismo tiempo la represión seguía siendo tan intensa y brutal como cuando Pinochet dio el golpe. A 15 años de ocurridos los acontecimientos, había un terrorismo de Estado sistemático. En la campaña del “No”, para entusiasmar a los chilenos, para que perdieran el miedo y votaran contra el dictador, hubo actos imaginativos propios del surrealismo. Hay un personaje que se llama Florcita Motuda, que participó en la presentación de mi novela, que inventó un vals basado en Danubio azul de Strauss, con una letra muy sencilla. Esta canción prendió en la gente joven; fue un hit al cual se le atribuye el poder de haber contribuido a cambiar la historia.
Otra de las canciones/himno de la campaña del “No” decía: “vamos a decir que no/ oh, oh, oh”. “Ese ‘oh’, ‘oh’, ‘oh’, ese timbrecito, marcó todo el carácter de una visión de futuro –plantea Skármeta–. Era una propuesta de alegría, una incitación a salir del estancamiento anímico, a ejercitar esa imaginación que logró desplazar a Pinochet y abrir el camino a la democracia. Esto prueba, a mi modo de ver, que la unión de los artistas con la gente tiene el poder de provocar cambios libertarios”.
– ¿Gracias a los artistas y publicistas ganó el “No”?
– Sí, los artistas encontraron el lenguaje. Muchos chilenos tenían un “No” pasivo en sus corazones. Cuando se abrió la perspectiva de un plebiscito, el dictador pensó que no iba a perder. Algo de razón tenía porque más de un 40 por ciento votó que “Sí” a la continuidad de Pinochet. La derecha siempre ha tenido una fuerte presencia; pero ese poema que fue la campaña del “No” tuvo el mérito de que les mostró a los indecisos, que habían sentido el dolor de su pueblo, pero que temían la perspectiva de un futuro sin Pinochet, que la alternativa era entre la dictadura y la libertad. Los artistas y los publicistas encontraron el lenguaje adecuado y el humor tuvo mucho que ver...
– Bettini, el publicista que en su novela está a cargo de esa campaña, ¿existió?
– Bettini es un combo de los muchos publicistas que estuvieron muy activos. ¿Sabes lo que pasó en Chile, que explica el carácter poético que tuvo esa campaña?
– No-
– Yo hice un montaje de diez minutos de la campaña; lo muestro para que la gente vea cuánta poesía, gracia y drama había. Después del golpe, mucha gente democrática fue desplazada de sus trabajos y se fue al exilio. Otros talentos que se quedaron, siendo muchos de ellos de izquierda, entraron a trabajar en empresas publicitarias para sobrevivir. El golpe trajo aparejado la venta del país; la publicidad reinó sin tapujos. Y estos publicistas con alma de artista mantuvieron su corazón con la democracia. En el momento en que fueron convocados para trabajar por el “No”, utilizaron su talento artístico y las técnicas que habían aprendido en la práctica publicitaria para revertir el desánimo. Y esto resultó mortal para la dictadura.
– Un personaje siniestro de Los días del arcoíris es el ministro del Interior, que pronto se prueba el ropaje de la democracia para adaptarse a los nuevos tiempos. En un diálogo hacia el final de la novela, niega la posibilidad de que lo puedan meter preso a Pinochet y dice: “A mi general no me lo tocan ni con el pétalo de una dama”. ¿Persiste esta añoranza por Pinochet como la que expresa este personaje?
– La totalidad de las instituciones y las personas que pertenecen al mundo de la derecha, empresarios y familias de raigambre aristocrática o seudoaristocrática, están muy sinceramente reintegrados en las reglas democráticas y aprecian la democracia como un bien superior. Hay una minoría de escasa significación política que siente añoranza por Pinochet, con un discurso muy duro que suele reprimir; pero a veces con una copa de más sueltan algunas impertinencias. Acá se le escapó una impertinencia a un embajador (Miguel Otero), el año pasado, cuando dijo que la mayoría de los chilenos no habían sufrido la dictadura. Pero esta minoría, afortunadamente, no es influyente en el país.
El escritor sueco recibe el Premio Arcebispo Juan de San Clemente por "El chino" (Kinesen)
Cuenta que en 1971 viajó por primera vez a África para ver el mundo "desde fuera de la perspectiva que da Europa y para entender la condición humana". Una realidad no siempre agradable que, desde entonces, no ha dejado de narrar en sus obras. Afable y menos huraño que el inspector Wallander que le dio a conocer en España, el escritor sueco Henning Mankell visitó ayer Santiago de Compostela para recoger el XV Premio Literario Arcebispo Juan de San Clemente, por su novela El chino.
El certamen tiene la peculiaridad de que el jurado está formado únicamente por alumnos del Instituto Rosalía de Castro, que convoca el galardón. Mankell, que reside a caballo entre Mozambique donde dirige la compañía nacional de teatro y Suecia, durante su visita fugaz a Galicia se mostró "sorprendido" por poder "expresarse" en portugués y que "todo el mundo" le entienda. "Eso demuestra que el mundo es muy pequeño", zanjó.
Abrumado quizás por el éxito mundial del inspector de Ystad, Mankell parece haber perdido todo el interés por seguir alumbrando novelas policiacas. "Nunca cometeré la tontería de resucitar a Wallander, para eso creé a su hija". Y para intranquilidad de sus fans, añade: "Todavía tengo mucho que contar sobre ellos, aunque no sé si llegaré a escribirlo algún día".
Proyectos no le faltan. El más inmediato, un documental sobre la vida de Ingmar Bergman, su suegro, cuyo estreno se prevé para 2012. "Pensé que debía escribir sobre él, porque me interesaba contar cuál fue el precio que debió pagar por hacer su trabajo y el precio que tuvo que pagar su familia". Escribir la historia no parece haberle supuesto ningún problema, la dificultad radica en elegir ahora al actor que protagonice a Bergman y a su hija, "mi mujer", cuenta entre risas.
África en el corazón
Mankell escruta a su interlocutor mientras habla en un portugués fluido: "Hay que tratar de hablar en la lengua del país en el que se está", defiende. Pero recupera el gesto adusto cuando se refiere a la situación que se vive en África, un continente que "precisa ayuda". "Se debe prestar atención a lo que nos dicen los africanos y conseguir volver a la situación previa al colonialismo", reclama. Le preocupa también que los nuevos emigrantes chinos se estén comportando en el continente negro como "nuevos colonizadores". "China reclama su posición en el mundo y es normal. También India pide paso, pero las actitudes colonizadoras que percibo, me asustan".
Fiel retratista de la sociedad sueca actual, Mankell descarta sin embargo que los problemas estén sólo a miles de kilómetros. "Se encuentran también aquí, en el centro de Europa, en Lampedusa. Ahí tenemos un gran problema que resolver y la Europa que permite que mueran sus inmigrantes no es la que yo quiero ver. En este llamado primer mundo, existen muchas posibilidades para ayudar a otros continentes". Propone medidas: "Muchos de los problemas de África se resolverían si se les concediera un papel más activo a las mujeres. Ellas son mucho mejores en todo y no se dedican a declarar guerras", remacha.
Mankell tampoco evita hablar de la revuelta que vive el mundo árabe. "Egipto no puede volver atrás, los cambios que se están viviendo son muy importantes y vivo los acontecimientos derivados de las protestas con mucha alegría", explica. "Como intelectual, es importante que participe en manifestaciones y que me comprometa con determinadas causas. Es mi responsabilidad". La misma obligación impuesta que le causó heridas cuando el Ejército israelí asaltó la flotilla que se dirigía a Gaza.
El escritor uruguayo Eduardo Galeano afirmó este viernes con respecto al conflicto libio que considera “hipócrita el llamado a la paz cuando proviene de países que vienen de la guerra”. El letrado también afirmó que lo que se vive en el mundo árabe es “una hermosa llamarada de libertad” y reiteró que la independencia de América Latina es todavía “una tarea por hacer”.
En entrevista exclusiva con TeleSUR, el también periodista indicó que no veía convincente el “llamado a la paz” que han hecho en los días recientes los países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pues “estos países, que gobiernan el mundo, no son solo partícipes de guerras, sino que son los mayores principales productores de armas”.
En este mismo sentido, indicó que lo que está ocurriendo en Libia y en Medio Oriente es “una linda llamarada de libertad” y ratificó que es “una buena noticia para los que creen que no tenemos que resignarnos a los designios del destino”.
“Yo no la veo como una crisis (la del mundo árabe), la veo como una linda llamarada de libertad que se va contagiando y extendiendo, partió pequeñita, chiquita, tenía el tamaño de un vendedor de frutas que fue humillado y a partir de allí se extendió hasta lo que es ahora”, aseveró desde Argentina.
Por otro lado, al ser cuestionado por el contexto actual de Suramérica, el autor del libro Las venas abiertas de América Latina afirmó que “la independencia es todavía una tarea por hacer” y agregó que la principal clave para alcanzarla es “aprender a ser originales”.
Con esta afirmación, el autor rememoró al filósofo y educador venezolano Simón Rodríguez, a quien citó complementando que “no somos libres porque no somos dueños de nosotros mismos”, con lo que criticó que Latinoamérica “quiere ser libre pero no se arriesga a copiar la originalidda y el ingenio”.
“Para ser de veras independientes tenemos que ser capaces de caminar con nuestras piernas, pensar con nuestras propias cabezas y sentir con nuestros propios corazones”, sostuvo.
Agregó que Rodríguez “sí era un verdadero maestro” y aseguró que uno de sus más grandes legados es que fue el creador de la primera escuela donde “se mezclaba” lo que hasta ese entonces era opuesto: los niños con las niñas, los negros con los blancos, y sobre todo: el trabajo manual con el intelectual.
En este sentido, ratificó que “Don Simón ató las dos cosas: la cabeza y el cuerpo (...) enseñaba a sumar y restar, leer y escribir pero también a usar las manos para las tareas de la carpintería, herrería, barro y tierra” y saludó que “él dignificó el trabajo manual”.
Por último explicó que para él el lenguaje verdadero y que más enseña es “el sentipensante”, que definió como “el único que no miente” porque no desvincula el cerebro del corazón.
En este punto, advirtió que “si uno piensa sólo con el cerebro puede llegar a ser frígido y si piensa sólo con el corazón puede llegar a ser cursi”, por ende, hizo un llamado para promover “la cultura sentipensante, que es la que no divorcia al ser humano por dentro”.
“Hay que luchar contra 'la cultura del desvínculo', que no sólo separa la razón del corazón, el pasado del presente y la vocación del trabajo; sino que también nos separa entre nosotros mismos, como islas condenadas a la soledad”, exclamó.
Concluyó afirmando que el mundo “sigue siendo un escenario que a veces duele mucho y otras veces alegra” y recalcó que lo grandioso del ser humano es que es igual de variante y que “así como hay veces que nos decaemos, hay otras oportunidades que nos sentimos capaces de inventar el futuro y de crearlo de nuevo”.
Eduardo Galeano es un escritor y periodista uruguayo nacido en 1940 cuyas obras son famosas en muchos lugares del mundo. Sus textos más conocidos Memoria del fuego (1986) y Las venas abiertas de América Latina (1971) han sido traducidos a veinte idiomas.
Mediante géneros que combinan el análisis político, la historia, el documental y el periodismo, el cronista ha plasmado y descrito la sociedad contemporánea; con especial énfasis en las contrariedades reales existentes en la pobreza, la miseria moral y material, la hipocresía de un mundo y el mercantilismo.
En estos momentos en ke la izkierda no se sabe dónde se enkuentra realmente, los izkierdosos komo yo, más ke nunka, nos sentimos orgullosos de kompartir barrikada kontigo.
Tu sencillez, tu falta de fanatismo entre un bando y otro, tus frases: (mi padre olía a sudor y a honradez…los mandos republicanos nunca dieron consignas de abusar del enemigo…).
Me das fuerzas para kontinuar día tras día keriendo kambiar este mundo. Porke el mundo no funciona así, es su mundo, el de ELLOS el ke así funciona. Eres el mejor ejemplo a seguir.
FELICIDADES! Y ke kumplas muchos más!
Kon todo mi respeto y admiración. Salud y NI UN PASO ATRÁS!
Este 10 de enero se cumplieron 50 años de la muerte de uno de los escritores de novela negra más importantes, Dashiell Hammett
La novela negra, o mejor dicho la disposición del público respecto a ella, ha seguido un camino de lo más curioso. Del ostracismo de hace unos años y de ser un género menor sólo apto para los más fieles, se ha convertido en una “marca” de éxito, llevando incluso a las grandes editoriales a crear sellos específicos (cosa que es de agradecer).
La novela policíaca históricamente ha tomado vertientes diferentes. Por una parte estaba la que utilizaba la “excusa” de la investigación para desgranar y analizar la sociedad del momento. Otra se centraba en un análisis más introspectivo del comportamiento individual y sus claroscuros (no en pocas ocasiones ambas formas eran capaces de fusionarse) y una tercera en la que el peso de la narración se basaba precisamente en desenmarañar el asesinato o el caso de turno.
Dashiell Hammett, nacido en 1894 y del que se cumplen este 10 de enero 50 años de su fallecimiento, desde muy joven ejerció trabajos menores hasta que acabó en la Agencia Nacional de Detectives Pinkerton, en lo que significaba el primer paso de lo que sería una relación total con el mundo de la investigación. Interrumpe temporalmente su oficio para irse a la I Guerra Mundial, en la que contrae la tuberculosis, enfermedad que le acompañará el resto de sus días.
Su obra se crea en un contexto histórico idóneo para dicho estilo. Son momentos en los que está instaurada la Ley Seca y el poder del hampa estaba muy presente. Si a eso le añadimos sus conocimientos y vivencias extraídas de su labor como detective privado, nos encontramos a un Hammett con unas características ideales para recrear el mundo de la delincuencia.
La revista “pulp” Black Mask será la que le brinde la primera oportunidad de editar sus escritos (también sería el “hogar” de otro de los genios de la novela negra como Raymond Chandler), entre los que ya empiezan a asomar los personajes que más tarde darán vida a las novelas del norteamericano. Su estilo es cortante y directo, repleto de diálogos capciosos y violentos mientras que sus protagonistas son personas pesimistas, poco sociables pero poseedores de cierta nobleza que llama la atención, más sobre todo, al desarrollarse en un entorno social podrido. Ese compendio de cualidades en la escritura será lo que se denominará como “hard-boiled”, un subgénero que en dicha revista irá cobrando importancia y fama.
Su primera novela, y una de las más importantes, “Cosecha roja”, condensa todas esas características en un relato en el que un detective privado intenta limpiar de gansters una pequeña ciudad. Esa lucha contra el hampa en verdad se verá reflejada en una sociedad corrupta donde resulta difícil de discernir entre los que deben cumplir la ley y los dispuestos a quebrantarla. Y es que a pesar de que Hammett suele ostentar el título de creador de la novela negra, el suyo es un estilo en el que los asesinatos o los relatos criminales son secundarios frente a la visión del contexto en el que se desarrollan, casi siempre mostrado de una forma muy crítica y donde las estructuras de poder no están muy separadas de los delincuentes.
Protagonistas de El Halcón Maltés
No fue la carrera literaria del escritor norteamericano precisamente extensa. Duró unos 5 años, con otras tantas novelas largas y un par más de recopilaciones de relatos cortos. Su obra de mayor popularidad (no necesariamente en concordancia con su mérito artístico), también ayudada por la adaptación cinematográfica realizada por John Houston, es “El halcón maltés”. Una narración protagonizada por Sam Spade, arquetipo de detective de la novela negra y que aparecerá en otros relatos de Hammet, en que se mezcla su cinismo y crudeza con algo de romanticismo en la búsqueda de un objeto preciado que delata la ambición y la codicia.
Con menos nombre, pero de indudable calidad, aparece una obra como “La llave de cristal”, admirada por escritores ajenos al género como Malraux y Gide, en la que mostraba sin ambages la relación entre política y mafia y la subordinación de la primara a otros poderes. Su última novela, “El hombre delgado”, sirve como resumen de lo que supone el estilo y el carácter de la novela negra realizado por Hammett.
A partir de este momento no publicará nada más el autor, a pesar de seguir escribiendo. Su obra literaria se condensa entre los años 1929 y 1934, pero su biografía personal continúa dando datos dignos de ser reflejados y que pone sobre la mesa su militancia política que ya se dejaba entrever en sus novelas.
A principio de los años 30 conoce a la actriz Lillian Hellman, con la que entabla una complicada relación aunque duraría hasta el final de sus días. Durante esos años ingresa en el Partido Comunista de EEUU y se hace palpable su compromiso ideológico como demuestra su posición a favor de la República española y a pesar de su estado frágil de salud, que le impidió entrar en combate, ingresó en el ejército norteamericano para alistarse en la II Guerra Mundial.
La llegada del Macarthismo y su persecución a las personas de izquierdas le tocó de lleno a Hammett, más sobre todo porque hacía poco tiempo había decidido formar parte del Congreso de Derechos Civiles de Nueva York, tildado por muchos de comunista. Eso le llevó a ser interrogado en busca de otros militantes. Su silencio y su negativa a delatar a nadie le llevó a pasar una temporada en la cárcel y a la retirada de sus libros de las librerías.
Años más tarde, el 10 de enero de 1961, moría inmerso en el anonimato. Todo lo contrario pasará con el transcurso del tiempo, que le ha encumbrado como uno de los grandes autores de la novela negra. Inventor de una manera de entender este género, su literatura marcó una visión crítica de una sociedad cruel y violenta, a la que intentó combatir tanto desde su arte como con su militancia activa.
Tengo la inmensa fortuna y la alegría de vivir rodeado de numerosos amigos y amigas, así como de camaradas entrañables, con quienes comparto esta hermosa y dura lucha por un futuro mejor para España y para el mundo. A todos y todas quisiera felicitar personalmente, abrirles mi casa, tomar un café juntos y darnos un fuerte abrazo. Pero, pese a mi deseo, es materialmente imposible.
Agradezco de corazón la felicitaciones que estoy recibiendo. Estoy seguro que sabréis excusarme y comprenderme. Y por eso, ante la dificultad de encontrarnos personalmente os escribo estas líneas, en el Andén del año nuevo que está a punto de llegar, para desearos a todos y todas lo mejor para el 2011. Que sea un año muy generoso con nosotros y que se cumplan en él todos vuestros anhelos, incluso vuestros sueños más imposibles. Que la justicia social proteja y ayude al bienestar de vuestros hogares, y que no os falte salud que es la base material de todo proyecto de vida y de futuro. Con esa esperanza y un fuerte abrazo os felicito.
El escritor y periodista uruguayo, Eduardo Galeano, ha sido el ganador del VII Premio Manuel Vázquez Montalbán en la categoría de periodismo deportivo, según anunció el jurado que otorga este galardón en un acto celebrado ayer en la Sala París del Camp Nou, Barcelona.
Este premio internacional lo otorga el Colegio de Periodistas de Cataluña desde el año 2004.
Galeano es autor del libro El fútbol a sol y sombra (1995), un clásico en el periodismo deportivo, en el que el escritor y periodista repasa la historia de los mundiales, reuniendo episodios y personajes que le permiten describir glorias y miserias de un deporte cuyos efectos trascienden a lo sucedido en un estadio de fútbol.
Galeano, nacido en Montevideo el 3 de septiembre de 1940, es uno de los referentes más importantes de Uruguay y de la literatura iberoamericana, cuya obra combina géneros como el documental, la ficción, el periodismo y el análisis político e histórico. Inició su carrera periodística en los años 60, como editor del semanario Marcha y, posteriormente, fue editor del diario Época.
Encarcelado en 1973 por la dictadura cívico-militar, es posteriormente obligado a abandonar el país. Fue así que se exilió en Argentina y fundó la revista cultural Crisis. Desde entonces, ha combinado su labor periodística con una obra literaria que no ha dejado indiferente a nadie.
En septiembre de 2010 ganó el destacado premio Stig Dagerman, uno de los más prestigiosos galardones literarios en Suecia, entregado anualmente por la Sociedad Stig Dagerman a aquel escritor que en su obra reconoce la importancia de la libertad de la palabra mediante la promoción de la comprensión intercultural. Galeano fue distinguido con el galardón por estar "siempre y de forma inquebrantable del lado de los condenados, por escuchar y transmitir su testimonio mediante la poesía, el periodismo, la prosa y el activismo”, según el jurado.
Eduardo Galeano toma el relevo del periodista español Ramon Besa, ganador del Manuel Vázquez Montalbán el año pasado.
El escritor Daniel Chavarría fue reconocido con el Premio Nacional de Literatura 2010, anuncio que se dio a conocer este viernes 17 de diciembre en el Centro Cultural Dulce María Loynaz de La Habana.
El Premio Nacional de Literatura es el más importante premio literario que se otorga en el país; fundado en 1982, se otorga cada año por el Instituto Cubano del Libro del Ministerio de Cultura como testimonio de público reconocimiento a la obra de aquellos escritores que hayan enriquecido el legado de la cultura cubana en general y de su literatura en particular, con el aporte de una obra literaria trascendente.
El Jurado de esta edición, presidido por Ambrosio Fornet, Premio Nacional de Literatura 2009, e integrado además por Emilia Gallego, Enrique Saínz, Arturo Arango y Leonardo Sarría, luego de valorar las catorce propuestas presentadas por instituciones literarias del país, y de realizar varias rondas de votaciones, acordó, por unanimidad, otorgar el Premio al reconocido escritor cubano, nacido en San José de Mayo, Uruguay, en 1933, y fundamentó su decisión en “…la deslumbrante riqueza imaginativa y de lenguaje que caracteriza la vasta obra narrativa de Chavarría, obra que, además, ha sido capital en la renovación de la novela policial en el ámbito hispanoamericano.”
Autor de textos como El ojo de Cibeles, Joy, El rojo en la pluma del loro, Adiós muchachos, Príapo, Una pica en Flandes, Viudas de sangre, entre otros Chavarría ha obtenido diversos premios y reconocimientos como el Dashiell Hammett, en 1992, Premio Edgar Allan Poe, en New York, 2002; Premio Casa de las Américas, 2000 y Alejo Carpentier, en 2004.
Radicado en Cuba desde 1969, se ha desempeñado como profesor de Latín, Griego y Literaturas Clásicas en la Universidad de La Habana y ha tenido a su cargo la traducción de literatura alemana para el Instituto Cubano del Libro.
Tantos años residiendo en la Isla han hecho que el Chava, como le llaman sus amigos, se reconozca a sí mismo como “un escritor cubano nacido en Uruguay”. En septiembre de este año en entrevista con La Jiribilla se refirió a su identificación con Cuba al aseverar: “He vivido aquí más tiempo que en ninguna otra parte y me siento orgulloso de poder asegurar como Henry Reeve que un hombre no es del sitio donde nació ni de aquellos en que vivió, sino del lugar en que elige morir”.
Un mes antes, en un encuentro con los integrantes de la Asociación de Hermanos Saíz, Chavarría recordaba las razones que lo impulsaron a quedarse en nuestro país y afirmaba: “reconozco que la Revolución cubana me conmovió, pues se convirtió en el altar de toda esperanza y justicia. Cuba era el único país que se enfrentaba en la región al imperialismo abiertamente”.
El Premio Nacional de Literatura será entregado en ceremonia pública prevista para el 11 de febrero de 2011, como parte del programa de actividades de la XX Feria Internacional del Libro de La Habana.
El escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor de Las venas abiertas de América Latina, recibió en septiembre pasado el premio Stig Dagerman, uno de los más prestigiosos galardones literarios de Suecia, en reconocimiento a su incansable lucha en defensa de los más desfavorecidos. El jurado manifestó que el premio se le concedía por estar “siempre y de forma inquebrantable del lado de los condenados”. En este artículo, y como homenaje, Gustavo Duch convoca varias voces que describen algunas de las singulares facetas de Eduardo Galeano.
Este pasado mes de agosto Eduardo Galeano escribía un artículo titulado ‘Grandes inventos de la humanidad’ donde nos contaba… -fíjense- sobre el paraguas, las puertas giratorias o el semáforo. Añadiré a la lista, con su permiso, otra gran invención: un artilugio que a modo de red enlaza y conecta a muchas personas de cualquier lugar. Y no me refiero al nacimiento de internet –que cumple una misión parecida- sino a un sistema de comunicación mucho más viejo. Una tremenda telaraña invisible, unos latidos de tam-tam, unas señales de humo, que rebotan mensajes, avisos, saludos de una persona a otra y de ésta a una tercera, y así sucesivamente para ensamblar, sin saber cómo -que tampoco hace falta- a las mujeres mutiladas por el machismo con las mujeres que resisten en territorios militarizados; al campesinado asiático acorralado por una multinacional con el campesinado latinoamericano enjaulado por la misma multinacional; a pensadores privados de libertad de expresión con personas encadenadas por el sistema capitalista sin libertades de ningún tipo; a indígenas cobijados bajo las alas de la Madre Tierra con reskatadores de pueblos abandonados, sin antecesores… Una invención sin inventor y sin patentes que reúne a las gentes que luchan por transformar el mundo desde el compromiso y la solidaridad.
Desde una esquinita del invento en cuestión, y ante la invitación de la organización de UNIVERSO GALEANO, en Calella de la Costa (Catalunya) donde pasó varios años de su vida desterrada, mi colaboración –pensé- debía ser recoger y ensartar palabras de cariño y reconocimiento de algunas personas de esta red de lucha y creatividad, en diferentes lugares del continente americano… la tierra que pisan los escritos de Galeano.
Y accioné el artilugio:
Galeano, la persona
Desde Brasil -y claro- desde el Movimiento Sin Tierra y La Vía Campesina Latinoamericana, Joao Pedro Stedile, nos describe al escribidor Galeano.
«Galeano es un personaje raro y cariñoso para todos nosotros y nosotras que hacemos la lucha social en Latinoamérica. Raro, porque parece ser un brujo, que adivina nuestros pensamientos colectivos y los pone en el papel. Además, sin consultarnos. Y los pone de forma clara. Sin rodeos. Como un rio grande que anda orgulloso hacia el mar. Sin las vueltitas de los ríos chiquitos que se desarrollan en las academias…
«Cariñoso, porque aparte de su sabiduría, no se olvido del futbol. Y no hay nada más colectivo, social y cultural para nosotros que un partido de futbol. En especial los bien jugados».
Resulta pues, que la mezcla de rarura y cariño, como dice Stedile, «engendra una obra que es, en cierta forma, un diario colectivo de las luchas y esperanzas del pueblo latinoamericano». Galeano es un pensador colectivo.
Galeano también es, «un hombre común, un contador de memorias que no obedecen y que se merecen». «Un hombre –que en palabras de la antropóloga dominicana Fátima Portorreal, locamente encariñada de las realidades campesinas- descoloniza las señales y los vocablos, para aspirar a la igualdad de todos los seres humanos contradiciendo las palabras del padre, todas asumidas desde la reflexión occidental de la historia moderna y los grandes meta relatos».
«Un hombre –continúa Fátima- que no asume ya las representaciones sociales que colocan a las mujeres en los escenarios de la servidumbre, opresión y la exclusión. Un hombre que reniega del poder y de los falsos profetas de la libertad que se escudan en la prioridad del mercado, las nuevas tecnologías y los diálogos sordos. Un hombre, que lejos de querer construir identidades universales, se decide y redecide en cada circunstancia, sin que nadie sepa, ni le impongan cuál es su lugar, ni cuáles serán los diálogos… que abrirán la puerta a los abrazos».
Galeano en el Ambiente
Eduardo aparece en medio de muchas luchas, en medio –también- de la defensa del medio ambiente. El testimonio lo traen Tatiana Roa, ambientalista colombiana, que dice la hicieron así –ecologista popular y ecologista política- su papá y su mamá. Ambos le enseñaron a amar la tierra, los paisajes, los caminos de piedra, a respetar las manos fuertes y la sonrisa humilde de la gente campesina, a nadar en los ríos, a gozar de un lindo atardecer, a disfrutar las ricas comidas campesinas, a respetar la vida. Esa forma de ser, de pensar, de hacer, se complementó, cuenta Tatiana, cuando «siendo aún una adolescente mis manos acogieron por primera vez ‘Las venas abiertas de América Latina’ de Eduardo Galeano. Una puerta se abrió y con ella la posibilidad de comprender que nuestras tragedias tenían historia y estaban ligadas a los mezquinos intereses que se posaban sobre un continente tan extremadamente rico. Nuestra pobreza, como bien nos decía en Las Venas, ha sido resultado de la riqueza de nuestra Pacha Mama».
«Así conocí a Galeano, luego vendrían otros, Memorias del Fuego, El libro de los abrazos, El fútbol a sol y sombra, La Palabras andantes, Úselo y tírelo y me preguntaba cómo podía ir con tanta facilidad de un tema a otro: política, amor, fútbol, ecologismo. Al final lo comprendí, las cosas no están sueltas, no están desarticuladas. La invitación de Galeano ha sido clara. Para comprender esta América India, se requieren muchos lentes, muchas miradas y muchos ángulos. Nada más claro para asumir el trabajo y construir alternativas».
Reflexiones del ecologismo que como indica Tatiana articulan causas y efectos. «Este sistema de vida que se ofrece como paraíso –podemos leer en Úselo y tírelo-fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo. Extirpación del comunismo, implantación del consumismo: la operación ha sido un éxito, pero el paciente se está muriendo».
Galeano y la inmigración
Escribe Carlos Marentes sobre la línea que divide un mundo en varios, un entero en parcelas, para así adueñarse de ellas el postor más fuerte. Un saludo redactado al pie de las fronteras que –sabemos- habrá que desalambrar. Desde El Paso, Texas, y desde el interior de las organizaciones campesinas, aquí, formadas por el campesinado inmigrante sin campo. «No sé cuántas veces ha visitado Eduardo Galeano al Imperio. Hace años supe que venía a Nuevo México a platicar en la Universidad de Albuquerque, a menos de 500 kilómetros de la frontera. Pero no coincidimos porque estábamos ocupados con un paro laboral en un campo de chile (pimientos), demandando un aumento a los miserables sueldos de los migrantes jornaleros. Pizcadores de chile que alguna vez fueron campesinos en su tierra, producían su propia comida y fueron desplazados por la agricultura comercial-industrial impuesta por el imperio. Como dicen estos pizcadores: ‘Antes éramos pobres pero teníamos que comer, ahora somos más pobres y además tenemos que comprar la comida…’
«Lo que sí sé –continua Carlos-, es que si Eduardo Galeano estuviera en la frontera de El Paso y Ciudad Juárez, les refregaría en la cara [a los racistas anti-inmigrantes, particularmente a los de Arizona], a manera de advertencia, cómo la historia pudo ser:
Cristóbal Colón no consiguió descubrir América, porque no tenía visa y ni siquiera tenía pasaporte.
A Pedro Alvares Cabral le prohibieron desembarcar en Brasil, porque podía contagiar la viruela, el sarampión, la gripe y otras pestes desconocidas en el país.
Hernán Cortés y Francisco Pizarro se quedaron con las ganas de conquistar México y Perú, porque carecían de permiso de trabajo.
Pedro de Alvarado rebotó en Guatemala y Pedro de Valdivia no pudo entrar en Chile, porque no llevaban certificados policiales de buena conducta.
Los peregrinos del Mayflower fueron devueltos a la mar, porque en las costas de Massachusetts no había cuotas abiertas de inmigración…’
«Y les echaría en cara la hipocresía de los expropiadores. Y que es el hambre y la desnudez de los expropiados que cruzan las fronteras, precisamente la que alimenta y viste al imperio.
«Finalmente les informaría que la crisis de la migración, que les hace rajarse las vestiduras porque cruzar la frontera ‘ilegalmente’ es una afrenta al estado de derecho -más bien al estado de derecha-, es la señal que ha llegado la hora de las expropiadas, de los expropiados…»
Galeano, constituyente
«En Montecristi, un pequeño pueblo en la costa ecuatoriana, se elaboró y aprobó la última Constitución de este pequeño país andino. Desde 1830, la vigésima. Un record indiscutible, pero no encomiable.
«Esa Constitución será recordada en el mundo sobre todo por la aprobación de los Derechos de la Naturaleza, de la Pacha Mama. Fue un paso trascendental, impensable y por cierto inaceptable para muchos. Se repitió la historia. La emancipación de los esclavos o la extensión de los derechos a los afroamericanos, a las mujeres y a los niños y niñas fueron rechazadas en su tiempo por ser consideradas como un absurdo. El derecho de tener derechos ha exigido siempre un esfuerzo político para cambiar aquellas normas que negaban esos derechos.
«La coyuntura del momento constituyente, la intensidad del debate y el compromiso de un grupo de asambleístas, junto a las luchas desde el mundo indígena en donde la Pacha Mama es parte consustancial de sus vidas, permitieron que finalmente se aceptara esta iniciativa. En el transcurso de este complicado proceso, merece una especial mención los aportes de Eduardo Galeano.
«Cuando Eduardo Galeano conoció lo que se discutía en esa pequeña localidad del mundo global, preparó un artículo vibrante, denominado “La Naturaleza no es muda”. Con dicho texto, Galeano llegaría a consolidar una posición que no parecía prometedora al inicio del proceso constituyente. Las incertidumbres de los constituyentes que apoyaban esta iniciativa eran muchas. Incluso él, Galeano, quien ha roto lanzas por la vida desde siempre, dudaba en difundir su escrito. En una comunicación dirigida a Esperanza Martínez, asesora de la Presidencia de la Asamblea, días antes de la publicación de su artículo, el 18 de abril del 2008, en Brecha, él demostraba su preocupación: “prefiero esperar, para evitar que el artículo tenga vida efímera. Los hechos, a veces imprevisibles, podrían desautorizarlo como expresión de deseos, de poco serviría”.
«Dicho artículo, distribuido entre los y las constituyentes por disposición del presidente de la Asamblea Constituyente, Alberto Acosta, para la sesión número 40 del pleno de la Asamblea, celebrada el 29 de abril del 2008, fue citado en el pleno por más de un asambleísta. Entre otros, por el asambleísta Rafael Esteves, quien, en una intervención memorable, leyó fragmentos del artículo de Galeano: “la Naturaleza tiene mucho que decir, y ya va siendo hora de que nosotros, sus hijos, no sigamos haciéndonos los sordos. Y quizás hasta Dios escuche la llamada que suena desde este país andino -Ecuador-, y agregue el undécimo mandamiento que se le había olvidado en las instrucciones que nos dio desde el monte Sinaí -Amarás a la Naturaleza, de la que formas parte”.
«La Asamblea Constituyente y luego el pueblo ecuatoriano, aprobaron masivamente la nueva Constitución en un referéndum en septiembre del mismo año. Escucharon, curados de la sordera capitalista, a la Naturaleza».
Así explica Alberto Acosta, economista ecuatoriano, Ministro de Energía y Minas entre enero y junio de 2007, y Presidente de la Asamblea Constituyente y asambleísta desde octubre 2007 hasta julio 2008, la contribución de Galeano a consolidar el derecho a la existencia de los seres humanos, que eso es –aunque haya quien no quiera verlo- lo que está en juego en última instancia.
Foto: Daniel Zanini H.
Galeano, los movimientos campesinos y las palabras
¿Qué significa las palabras de Eduardo Galeano para los y las campesinas del mundo? ¿Para los y las hacedoras de nuestros alimentos?
Significan, dicen, «ESPERANZA, por haber encontrado en ellas fuerza, vida, y reconocimiento a nuestras culturas, a nuestras raíces, a nuestras historias. Historias de Pueblos campesinos masacrados, expoliados, ignorados. Gentes que siempre dieron un valor inmaterial a la palabra PALABRA. Palabra cumplida hablan, y así hacen. Palabras que Eduardo rescató y escribió para que los seres humanos de la modernidad, postmodernidad, la informática o la robótica, pudieran entender que hemos perdido el norte, anclado en la tierra que nos sostiene y nos alimenta». Palabras dictadas, esta vez desde tierras castellanas, donde su autor Jerónimo Aguado Martínez, practica y enseña que alimentar es una responsabilidad no apta para negociantes.
Y que complementa Juana Ferrer, de la Articulación Nacional Campesina en la República Dominicana, con una nueva palabra: «aportamos VIDA en cualquier parte del mundo y Eduardo la trasmite hecha realidad e impregnada de esperanza. Manifiesta la sabiduría popular campesina como un elemento de carácter político, para que resuenen -con sentido crítico- en las cabezas que son capaces de marginar y excluir a tantos nuestros pueblos»
Finalmente, querido Eduardo, una historia real de Ángel Strapazzoni, llegada desde Argentina, desde Santiago del Estero, donde los quebrachos ya no dan sombra, donde la soja y el agronegocio, como un nuevo Rey Azúcar despuebla pueblos y mata naturalezas. Una pequeña historia real hecha ‘cuento galeano’.
«Una tarde paseábamos en camioneta por una huella ajada en los montes y a lo lejos vimos una niña en bicicleta. Aminoré la marcha para no llenarla todita de polvo. Al acercarnos abrimos la ventanilla y le preguntamos, ¿falta mucho para ese lugar?… Un silencio milenario surgía del ambiente y de su mirada. Miraba la niña atrás el camino andado y miraba adelante, el por andar… y luego de una eternidad de pausas llenas, nos dio un mensaje interminable: -Falta menos. Nosotras, nosotros quizás seamos esos caminantes, esos constructores: vemos lo recorrido, vemos que nos falta. Vemos que ya falta menos».
Un sello postal con la imagen del escritor Mario Benedetti fue presentado este sábado por la Dirección de Correos del Uruguay en el marco de un homenaje al autor, fallecido el pasado año en Montevideo, con motivo de los 90 años de su nacimiento.
Las estampillas, con pinturas del artista Nelson Romero, se presentaron a iniciativa del sindicato del Correo en una ceremonia encabezada por la viceministra de Educación y Cultura, María Simón.
El lanzamiento coincidió con la celebración del Día del Patrimonio, una de las principales fiestas ciudadanas vinculadas a la cultura e identidad de los uruguayos.
Asimismo quedó instalada una exposición fotográfica que registra diferentes momentos en la vida del autor de "La Tregua".
Los tributos por los 90 años del prolífico escritor, uno de los mayores exponentes de la literatura uruguaya, dieron inicio el pasado 14 de setiembre, día de su cumpleaños, con la presentación de "Biografía para encontrarme", un libro inédito de poesías que compuso durante los últimos dos años de su vida.
Aún llueve por ti, Abuelo, bajo el sol de septiembre en Zárágózá
Querido Labordeta, todo lo hecho queda con nosotros
Llovía mucho el viernes en Vic, de hecho caía una manta de agua que no paró. Por la tarde recibí un mensaje de mi amiga Carmen, en el que me decía “El Abuelo hospitalizado. El final…” Aguanté un rato donde estaba, pero no tenía la cabeza donde debía, así que al rato me salí para centrarme en una sola cosa. Ha pasado por mucho en la vida, así que, José Antonio Labordeta ha cumplido con una etapa más en este discurrir de nuestra biología humana/animal, que en su caso, como no podía ser de otra manera, como tampoco fue fácil decidió afrontarla con su espíritu de lucha característico.
Sobre todo es eso, en conjunto se ha marchado un gran luchador, y el último político decente que quedaba, el último heredero de aquellos que ya murieron o fueron asesinados en su momento en este país. Y se ha ido una gran persona que nadie podrá reemplazar en nuestra sociedad. Porque el resto no se ha ido: no se ha ido el magnífico escritor de relatos, el viajero, el cantautor,… ese gran poeta que, añorante y admirador de su hermano Miguel, nunca pudo ni quiso asumir su grandeza también en ello.
Grandeza de corazón, grandeza de sentimientos, grandeza personal…
Me entero de la noticia del final volviendo a Madrid. En un rato, según escribo esto, entraré en tierras mañas y acabar de escribirle y recordarle en su Aragonia será un trocito de homenaje a este Abuelo querido, que no sustituye al mío pero es uno adicional, al que admiré desde pequeño y con el que pude compartir distintos momentos de mayor: viajes, conciertos, algunas charlas, alguna entrevista: y un gran aprendizaje siempre.
Veo por Internet que una de las fotos que le hice (y que la CHA puso en su página cuando se publicó hace unos años con la entrevista correspondiente en el congreso de los diputados), es la que acompaña ahora muchas noticias que le recuerdan, así que es como inmortalizar un poquito más a quien ahora nos deja en el recuerdo y la añoranza. Cuando la cosa se comenzó a poner fea con ese cáncer de próstata que se extendía, su desafío fue el de siempre: “no me voy a dejar vencer”. Y así a sido, porque hasta el último minuto ha estado en activo, en todos los frentes: el literario, el poético y el político. Así que ha ido publicando libros con textos suyos, homenajes a Miguel, presentaciones, intervenciones de opinión en los medios. Cantar quedó relegado ya en los últimos tiempos, porque con la bombona de oxígeno es más complicado: y me permito esta gracia, porque el humor peculiar de este hombre nunca faltó. Recuerdo uno de los últimos conciertos, en la sala Clamores, en que alguien le dijo que desde lejos, con los focos se le veía como con pelo, luego él explicaba que con el tratamiento le estaba saliendo donde antes había desaparecido, y se reía enormemente de la situación.
Nada en Labordeta ha sido trágico ni tremendista, en ocasiones nostálgico, pero casi todo ha sido bello y amigable.
No se dejó doblegar jamás en sus opiniones, en su trabajo, en su encomio por la transmisión de los valores humanos de una izquierda política desaparecida, que ahora se limita a algunos entornos del pueblo. Pero quiso comprender, como buen maestro, que la única herramienta posible era la de la enseñanza, la de transmitir conceptos con los correspondientes contenidos, con los símiles que hoy día, a través de la televisión u otros medios, no llegan jamás. Se empeñó en una labor a favor de la cultura, y con muchos consiguió entroncar. El otro día me reía para mis adentros en Vic, pensando en un joven grupo que, sin tener nada que ver, acometía la escena musical con el toque de golfería y reivindicación que conjutaba al Abuelo con La Bullonera, todo esto antes de saber que José Antonio Labordeta ya no estaba, pero con esa satisfacción de pensar que quienes ahora enfrentan unos espacios similares tienen una herencia grande que asumir, pero que será complicado que abarquen una gran parte de aquello que él alcanzó.
A la pacotilla que queda al frente de las instituciones (y no me refiero a los fascistas, que esos como tales seguirán haciendo muy bien su despreciable papel), decirles que se marchen ya “¡A la mierda!” y que sirva de revulsivo para que nazca una nueva generación de jóvenes a los que la política les apasione por el mero hecho de la lucha por la igualdad y la defensa de los demás, que para lucrarse de por vida ya lo hacen muy bien otros sinvergüenzas (banqueros, especuladores, grandes empresarios y otra gente de mal vivir), y no queremos más de lo mismo.
Rojo como quedan pocos, republicano hasta la médula, maestro de maestros, bueno porque sí y maño porque de otra manera todo lo anterior junto sería difícil con convicción y con razones. Fue un placer el viajecito contigo, Abuelo, las pocas charlas cercanas, la música, la poesía, la literatura, desde siempre que puedo recordarte, con tu canto a la tierra en todas las formas posibles, hasta volver a ese tremendo poema que no repetiré aquí, pero que ahora me es cercano: “Te escribo Juan, hermano…” Llovió el viernes sobre mí en Vic, pero ahora, entrando en Zaragoza, aún me llueve bajo el sol de septiembre.
Los uruguayos celebrarán hoy los 90 años de Mario Benedetti, el autor nacional, oportunidad en la que el área de Letras del Ministerio de Educación y Cultura rendirá un homenaje al escritor.
La Fundación que lleva su nombre anunciará varias de las iniciativas en las que ha trabajado, entre ellas el lanzamiento del único libro inédito de poesía de Benedetti "Biografía para encontrarme".
El volumen reúne 62 poemas sin estrenar del laureado escritor uruguayo, que este martes celebraría su nonagésimo aniversario.
La institución presentará además "La Guía Benedetti de Montevideo" de los autores Helena Corbellini y Alfredo Fonticelli, y lanzará la convocatoria a dos concursos literarios.
La Administración Nacional de Correos de Uruguay, por su parte, anunciará en la jornada el lanzamiento de una serie de tres sellos conmemorativos.
Benedetti (1920-2009) fue un escritor y poeta uruguayo integrante de la Generación de 1945, a la que pertenecen también sus compatriotas Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti, entre otros.
La prolífica producción literaria rebasó más de 80 libros, algunos de los cuales fueron traducidos a más de 20 idiomas.
Su obra incluyó cuentos, drama, novelas, poesía, ensayos y discografía, esta última en solitario y con el cantautor Daniel Viglietti
(Palabras de agradecimiento, al recibir el Premio Stig Dagerman, en Suecia, el 12 de septiembre, 2010)
Querido Stig:
Ojalá seamos dignos de tu desesperada esperanza.
Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.
Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.
Ojalá podamos merecer que nos llamen locos, como han sido llamadas locas las Madres de Plaza de Mayo, por cometer la locura de negarnos a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.
Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.
Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.
Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.
El Departamento de Español, Portugués y Estudios Latinoamericanos tiene el agrado de invitarles a la conferencia del escritor y ensayista Eduardo Galeano: Algunos pecados capitales y el mundo al revés.
Esta actividad –que se realiza en conjunto con la Embajada del Uruguay y la Casa Uruguay– se llevará a cabo el martes 14 de septiembre a las 18 horas en el Aula Magna de la Universidad de Estocolmo. El doctor Andrés Rivarola, investigador del Instituto de Estudios Latinoamericanos, será el encargado de moderar esta charla y de entrar en un diálogo con el prolífico autor uruguayo, diálogo del que también se espera la participación de los asistentes.
Eduardo Galeano (Montevideo, 1940) ha escrito, entre otras obras, Las venas abiertas de América Latina (1971) La canción de nosotros (1980), Memoria del fuego (1982, 1986) y Espejos, una historia casi universal (2008).
Este evento es en español pero habrá traducción impresa, al sueco, del texto que leerá Eduardo Galeano.
¿Te acordás hermano qué tiempos aquellos cuando sin cortedades ni temor ni vergüenza se podía decir impunemente pueblo? cada uno estaba donde correspondía los capos allá arriba nosotros aquí abajo
es cierto que no siempre logró colarse el pueblo en las constituciones o en las reformas de las constituciones pero sí en el espíritu de las constituciones los diputados y los senadores todos eran nombrados sin boato como representantes de ese pueblo
ahora el requisito indispensable para obtener curules en los viejos partidos y algunos de los nuevos es no pronunciar pueblo es no arrimarse al pueblo no soñar con el pueblo
incluso hubo un ministro mexicano (sabines dixit) que en el sesenta y ocho unos meses después de tlatelolco dijo con el pueblo me limpio el culo después de todo el tipo era sincero
por otra parte en las obras más doctas de los historiadores con oficio el pueblo aún figura en las notas al pie y en el último tramo de la bibliografía
pero el voquible pueblo en general es contraseña de las catacumbas de los contactos clandestinos de las exhumaciones arqueológicas
de vez en cuando surge un erudito que descubre que engels dijo pueblo que gramsci el che guevara y rosa luxemburgo que mariátegui y marx y pablo iglesias dijeron pueblo alguna que otra vez
y ciertos profesores que todavía tienen en sus armarios el pañuelo rojo llevan a sus alumnos al museo para que tomen nota disimuladamente de cómo eran las momias y los pueblos y claro los muchachos que absorben como esponjas se levantan sonámbulos en mitad de la noche y trotan por los blancos corredores diciendo pueblo saboreando pueblo
mas como en la vigilia vigilada ya nadie grita ni murmura pueblo hay en las calles y en plazoletas en los clubes y colegios privados en las academias y en las autopistas una paz algo densa a prueba de disturbios y un silencio compacto sin fisuras algo por el estilo del que encontró neil amstrong cuando anduvo paseando por la luna sin pueblo.
Eduardo Galeano ha denunciado los siete "pecados capitales" de la sociedad actual con la lectura de varias "historias con minúscula" que, como el propio autor reconoció, no pasarán a formar parte de los anales de la Historia.
El autor de Las venas abiertas de América Latina citó, en primer lugar, el racismo, "que produce amnesia". Porque todos somos, según Galeano, africanos emigrados. "De África sólo sabemos lo que nos enseñó el señor Tarzán", pero fue allí donde "empezó el viaje humano en el mundo". Aunque no es sólo una cuestión de piel, explicó: "La guerra de Irak también es racismo".
También censuró la tradición machista, para lo que se valió de una paradójica anécdota de la Revolución Francesa: los símbolos de las victorias por la defensa de los derechos ciudadanos eran femeninos. En cambio, dijo, cuando las mujeres reivindicaron sus derechos como ciudadanas fueron pasadas por la guillotina.
La legalización del matrimonio homosexual en Argentina, pionero en Latinoamérica, le valió para criticar la intolerancia al diferente, un pecado más al que sumó el desprecio al trabajo. En este mundo al revés, "donde las jornadas de trabajo se miden con los relojes derretidos de Salvador Dalí [...], es el precio lo que fija el valor y no al revés".
Los muros contemporáneos
Galeano también se refirió a "la tendencia de los medios de comunicación a mentir", por lo que afirmó que el mundo miente. El escritor uruguayo reflexionó en este sentido sobre la importancia absoluta que se le dio en su momento al muro de Berlín y lo poco que se habla actualmente sobre los muros de la frontera de México, de Ceuta y Melilla, de Cisjordania o del Sáhara Occidental. "Ni se conocen", ironizó Galeano, que se cuestiona quién lanzó las bombas sobre Hiroshima y Nagashaki. "¿Sería Irán?".
Respecto a la actual crisis económica, Galeano comentó con sorna que tenía la impresión de que no había sido responsabilidad de los especuladores de Wall Street, sino que "la culpa la tiene Grecia".
Sexto pecado: el mundo mata. "La paz mundial está en manos de aquellos que fabrican más armas". Y hoy en día, afirmó Galeano, se invierte más en gastos militares —"criminales", según él— que en acabar con el hambre. "Se fabrica hambre: hambre de pan, hambre de abrazos".
Finalmente, el mundo fabrica enemigos, y lo hace a través del miedo. "La democracia tiene miedo a recordar, las armas tienen miedo a la falta de guerra y los hombres tienen miedo a la mujer sin miedo", concluyó Galeano, no sin antes recordar un dicho africano que refleja que la mano que da siempre está arriba y la que recibe, abajo. "Hay una relación jerárquica", dijo para matizar dos conceptos clave: "La solidaridad es igualdad, la caridad es un riesgo".