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"Hoy más que nunca la alegría es un artículo de primera necesidad, tan urgente como el agua o el aire. Pero nadie nos va a regalar ese derecho de todos; .... es preciso pelearlo...."
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Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
La selección uruguaya enfrentará hoy a las 15 horas a Venezuela, por la quinta fecha de las Eliminatorias sudamericanas rumbo a Brasil 2014. Con equipo confirmadísimo, el Maestro Tabárez busca cortar una racha de 12 años sin superar a la Vinotinto en el Estadio Centenario.
El partido se podrá ver en la pantalla de IMPO
La cita esta hecha. Las Eliminatorias retoman su ritmo y la Celeste sale a la cancha para abrir la quinta fecha de las mismas. Sin sorpresas en el equipo titular, el objetivo es ganar, por dos cosas: porque hace más de 10 años que no se logran los tres puntos ante este equipo en casa, y para sacar ventaja en la clasificación, liderada junto al rival de turno, pero con un partido menos de diferencia.
Fernando Muslera es inamovible en el arco. En la defensa, los mismos de siempre: Maximiliano Pereira, los Diego Lugano y Godín (quien superó su cuadro febril y está a la orden del cuerpo técnico), y el Pelado Cáceres. Al medio, irán Álvaro Pereira, Egidio Arévalo Ríos y Diego Pérez, y en parte Edinson Cavani, quien se repartirá entre esta línea y el tridente defensivo, que se terminará de armar con Luis Suárez y Diego Forlán.
El equipo de César Farías, que arribó el jueves a Uruguay luego de haber entrenado algunos días en Argentina, formaría con Renny Vega en la portería; Roberto Rosales, Oswaldo Vizcarrondo, Fernando Amorebieta y Gabriel Cíchero en el fondo; Giácomo Di Giorgi, Tomás Rincón, Luis Manuel Seijas, Frank Feltschr y Juan Arango al medio, y en solitario Salomón Rondón en la punta.
La terna arbitral estará encabezada por Antonio arias, y seguida por Darío Gaona y Julio César Quintana, todos paraguayos de buena fama.
La Celeste campeóna de la Copa América 2011
Foto: AFP
América se tiñó hoy de Celeste y 3.000.000 de corazones desparramados por el mundo, volvimos a descolgar el cielo. Uruguay se corona por 15a. vez Campeón de la Copa América.
Poco más para agregar, las imágenes hablan por si solas. La emoción es muy grande, sobre todo para los gurises que por primera vez ven a ese equipo celeste, el mismo de aquellos titanes creadores de la Vuelta Olímpica, reeditarla con justeza y dignidad. A festejar entonces a lo largo y ancho del planeta.
Uruguay volverá el domingo a jugar la final de la Copa América, algo que no sucedía desde 1999.
El partido comenzó muy medido, ni Óscar Washington Tabárez ni Sergio Markarián quisieron arriesgar demasiado y comenzaron tanteando a su rival en la cancha del Estadio Único de la Plata que estaba en muy mal estado.
Con el pasar de los minutos Uruguay intentó más y se fue acercando al arco defendido por Raúl Fernández, pero el primer tiempo igual terminó empatado, sin goles.
Ya al comienzo del segundo tiempo el panorama era diferente, y a los ocho minutos Luis Suárez convirtió el primero y cinco minutos después, el segundo. Ya con más tranquilidad, Suárez y Walter Gargano, ambos con amarilla, fueron protagonistas de los cambios armados por el Maestro, siendo reemplazados por Sebastián Eguren y la Joya Abel Hernández. Markarián también realizó sus cambios, intentando buscar el empate, pero llegó la roja al mediocampista Juan Manuel Vargas y Uruguay siguió jugando como si no tuviera ventaja.
En los últimos quince minutos del partido, Perú renovó sus fuerzas e intentó llegar a la final, pero no logró empatar el partido, y será Uruguay el que, el próximo domingo, jugará la final de la Copa América frente a quien gane hoy a las 21:45 el partido entre Paraguay y Venezuela.
En este partido, al igual que contra Argentina, Forlán tuvo una participación menos visible y fue Suárez el que se convirtió en el centro de los golpes de la defensa peruana hasta que el Maestro lo sacó. El segundo gol del delantero fue el tercero de su autoría en la Copa, convirtiéndose en el goleador del torneo regional junto al Kun Agüero. Con una diferencia: el yerno de Maradona no podrá seguir convirtiendo en esta Copa.
La celeste de fútbol dio la talla contra la selección de Holanda, vicecampeona del mundo, en un buen apronte para la Copa América.
El 1-0 estaba asegurado cuando un error defensivo combinado entre Muslera y Eguren dejó el empate en manos de los visitantes. Fue una macana dejar pasar de largo una victoria que resonaría en el mundo del fútbol, pero el empate reflejaba bien un partido con méritos repartidos de dos equipos de elite. Por un arreglo previo se hizo la prevista definición con tiros penales y un 4-3 favoreció a los celestes, para regocijo de una tribuna entusiasta y generosa con su selección, a la que premió con coros de tonos agudos que denotaban mucha presencia femenina.
El público se fue del Centenario con una sonrisa, ya que le habían ofrecido lo que fue a buscar, un buen espectáculo y un resultado que se pareció mucho al mejor. Fue un amistoso con penales de definición, había un trofeo y debía desempatar: toda una innovación. En esa instancia Cavani, Abel Joya Hernández, Victorino y Palito Pereira no fallaron y la semivictoria fue celeste.
Los entrenadores deben de haber salido conformes por otras razones agregadas: ambas formaciones cumplieron un buen papel, aportaron a una fiesta con fútbol de calidad, comprobando que sus equipos siguen en el buen camino que ya tuvieron, en el corto plazo, en la última Copa del Mundo, en la que ganaron el segundo y cuarto puesto. Los equipos de Óscar Tabárez y Bert van Marwijk tienen muchos puntos de contacto en la solidez de su juego, en lo compacto que se muestran, en el adecuado balance defensivo-atacante y en la capacidad innegable de la mayoría de sus integrantes.
Como lo hizo en 1980, en el Mundialito, Holanda llegó al Centenario como vicecampeón del mundo. También exhibe un récord llamativo, ya que no pierde desde hace casi tres años, desde setiembre de 2008, cuando le ganó Australia, con una excepción no invalidante de los méritos obtenidos: en ese período sólo perdió la final del Mundial de Sudáfrica ante España. Son datos que hacen prescindibles argumentaciones tendientes a resaltar los méritos del rival.
Para Uruguay, en los comienzos de la preparación para la Copa América, el partido marcaba el reencuentro en vivo y en directo con su gente y todos salieron conformes con ese contacto.
Mano a mano y por la ficha
Los primeros minutos fueron parejos, con Uruguay presionando bien y apurando a los holandeses, Sin embargo, casi de inmediato la naranja apretó a Uruguay en su área. A los nueve minutos, el delantero de punta Huntelaar resbaló cuando podía conectar sólo un cabezazo por centro de Kuyt, que se movía por la derecha. Un minuto después, el barcelonista Afellay tiró afuera y Kuyt probó suerte nuevamente a los 15.
Poco a poco, el equipo uruguayo se fue posicionando mejor: un tiro suave de Cavani fue atajado pero marcó el fin del asedio holandés. A los 24 minutos tuvo lugar una de las varias jugadas del ataque celeste que deben contarse como goles potenciales. En este caso fue una habilitación de cabeza de Forlán a Suárez encaminándolo hacia el área. El salteño dribleó, amagó ante dos e hizo un pase por alto hacia la derecha, donde entraba solo Cavani con el arco libre: el cabezazo fue interceptado por un defensa.
Foto: AP
De ahí en más el partido fue muy abierto en la última parte del primer tiempo. Hubo ataques para ambos lados aunque Uruguay tuvo mejores posibilidades. También hubo raspadas severas: el capitán Heitinga se la dio a Cavani y, a la vuelta, Lugano casi troza un holandés tirándose con las dos piernas haciendo mérito para amarilla o roja.
Una peligrosa combinación de Holanda la culminó Afellay con un tiro alto. Y sobre los 43 minutos hubo otra jugada clara, clarísima, de gol: Cavani entró por derecha y habilitó a Suárez quien, de frente al arco, tocó al gol. El asistente de la Olímpica anuló por una posición adelantada mínima, castigando un error de Suárez, que no tomó una posición más preventiva del off side.
Segunda parte y conclusiones
El segundo tiempo empezó con cierta pobreza, con mucho estudio y comenzaron a realizarse los diez cambios que hubo. Poco a poco fue virando hacia un ritmo parecido al del primer tiempo. La entrada de la Joya le dio más vivacidad al ataque. Al final la explosión mayor de la tarde llegó a los 36 minutos con el buen gol uruguayo. Suárez, futbolísticamente medio holandés, encontró el hueco.
Desde entonces la victoria parecía asegurada; así, el Bastón de Nasazzi (ver la diaria del 08/06/11) pasaba a manos uruguayas, la celeste se quedaba con una buena marca de partidos invictos consecutivos de los holandeses y la hinchada local disfrutaba. Pero los partidos tienen 90 minutos y algo más: cuando vino el córner que cabeceó Dirk Kuyt, el compañero de Suárez en el Liverpool inglés, el minutero ya había dado su vuelta número 90. El primer palo no se custodió bien, alguien no marcó, el golero quiso cubrir y no pudo: 1-1 y a los penales.
Y en esa instancia ganó Uruguay: Van Persie marcó el rumbo haciendo dar el primer disparo contra el alambrado del talud Amsterdam (fíjese usted qué nombre le hemos puesto a esa tribuna, señor holandés). Dos centros de trabajo se planteó Tabárez en la preparación para la Copa del Mundo: limitar a los rivales y mejorar la posesión de pelota. En lo primero seguimos muy bien, en lo segundo hay lecciones por aprender. Eso Holanda lo hizo mejor que nosotros y nadie se asombra. Pero será bueno tomarlos como guía sobre cómo hacerlo, con más agilidad de juego, con mejores recepciones, con más precisión de toque, trabajando la técnica con más velocidad.
Lo principal que quedó del partido de ayer: la imagen ganada en Sudáfrica fue bien defendida. Seguimos muy conformes con el camino que recorre nuestra selección y miramos la Copa América, sabiendo que no será nada fácil, con confianza y expectativa.
Desde fines de agosto de 2010 las futbolistas uruguayas gritamos “¡UFA!”. Pero no es un grito de queja ni de resignación, es un grito de lucha para mejorar el fútbol femenino y posicionar a la mujer futbolista en el lugar que merece. La UFA es la Unión de Futbolistas Amateurs que agremia a las jugadoras de fútbol 11, a las que juegan federadas en el campeonato que organiza la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), a ex jugadoras y a todas las personas que comparten los objetivos de este gremio.
La Selección Mayor, en noviembre, fue al torneo sudamericano, en Ecuador, a la guerra con un tenedor de plástico. Se participó porque había jugadoras que querían jugar y una asociación que no quería pagar la multa que implicaba no presentar una selección en el torneo Sudamericano. Sin embargo, derrota a derrota, goleada tras goleada el tenedor se hizo añicos junto con la ilusión de las jugadoras.
Por otro lado, se registró una marcada involución respecto del nacimiento del fútbol femenino en la AUF en 1996. Esta marcha atrás se reflejó en el escaso apoyo de los clubes que tienen rama femenina (es claro que es nulo por parte de los otros), los cuales en muchos casos sólo brindan su nombre a los equipos integrados por mujeres. Por lo que son las jugadoras, técnicos y/o allegados quienes deben financiar el alquiler de canchas para jugar y entrenar, comprar pelotas e indumentaria.
A su vez, las exigencias de los jueces –los únicos profesionales en esta competencia amateur– de contar con policías, vestuarios y cancha cercada para los partidos y la no cesión de las principales canchas por parte de los clubes determina que se juegue en superficies en malas condiciones. Como resultado de este desequilibrio entre posibilidades y exigencias, el nivel futbolístico tiene un techo y las jugadoras se exponen a sufrir lesiones con mayor probabilidad que si se jugara en canchas en buen estado.
Para completar este panorama nefasto, la repercusión en la prensa es escasa y en muchos casos el fútbol femenino es menospreciado o se incluye a las noticias futbolísticas de mujeres en la sección “otros deportes”. Ante esto, las mujeres futbolistas gritamos ¡UFA!, porque es necesario un cambio genuino y, para lograrlo, las jugadoras debemos tener voz y voto en los ámbitos de toma de decisiones.
Por eso, el 8 de septiembre, firmamos el Estatuto que convierte a la UFA en una asociación civil sin fines de lucro. Aún resta mucho más por hacer por nuestro fútbol femenino para lograr que en un futuro próximo sea natural ver a un grupo de niñas, adolescentes o adultas jugando un picado en la calle, en la tele o escuchar un partido femenino por la radio. Hoy nos jugamos el partido más importante, en el cual debemos derribar los prejuicios y la barrera de nuestra cultura que nos discrimina y limita.
Vos también podés ser parte de esta lucha, no importa el género o la edad, porque el fútbol lo trasciende todo.
Union de Futbolistas Amateurs Primer gremio de futbolistas mujeres de Uruguay
El delantero uruguayo Diego Forlán recibió hoy en la ciudad alemana de Herzogenaurach el trofeo Balón de Oro al mejor jugador de la pasada Copa del Mundo de Suráfrica-2010.
Forlán recibió el galardón en una ceremonia encabezada por el directivo germano Franz Beckenbauer, mientras que el español Iker Casillas y el teutón Thomas Muller también recogieron los suyos como mejor portero y goleador, respectivamente.
"Ha sido un día hermoso, emotivo; me acordé de mi familia, de mi gente, de mi novia, de los que siempre están a mi lado", afirmó el atacante suramericano, quien estuvo acompañado por su madre Pilar y su hermano Pablo.
Pese a su euforia, el goleador charrúa no olvidó la contribución de los integrantes de su equipo.
"Estoy muy feliz, este premio es para todos mis compañeros; es el fruto del trabajo de un colectivo, de una selección que me ayudó en todo momento con su solidaridad a estar en primera línea en el Mundial", recordó.
Foto: EFE
Forlán confesó su emoción por ser condecorado por Beckenbauer, un mito para él y su familia, y destacó la importancia del trofeo para su nación.
"Por primera vez un uruguayo accede a este premio y estar arriba con los más grandes es un orgullo", dijo.
Además de él, otros latinoamericanos han conquistado el Balón, que se entrega desde 1982, como los brasileños Romario (1994) y Ronaldo (1998), y el argentino Diego Armando Maradona (1986).
Por su parte, Casillas, galardonado con el Guante de Oro por ser el guardamenta menos goleado del certamen planetario, exteriorizó su deseo de seguir triunfando.
"Es una gran satisfacción recibir este premio, la manera perfecta para redondear una temporada 2010 con triunfos insospechados; espero que el éxito continúe en el 2011", señaló.
Por último Muller, merecedor de la Bota de Oro como mayor anotador de la lid, confesó que no esperaba realizar un torneo tan bueno.
El presidente chileno no logró capitalizar el rescate de los mineros; bajó su apoyo.
Lejanos parecen los flashes que retrataron al presidente con los 33 mineros rescatados. El mandatario perdió 13 puntos del respaldo ciudadano. Sospechas de que intervino en la elección presidencial del fútbol.
El pasado miércoles, el presidente Sebastián Piñera estuvo de cumpleaños. La cosa iba bien. Almuerzo, regalos y hasta mariachis llegaron a La Moneda para amenizar los festejos. Sin embargo, en la tarde, la torta se puso agria, cuando por los pasillos del palacio presidencial se supo que la influyente encuesta Adimark de noviembre, que se revelaría al día siguiente (ayer), traería malas noticias. Y así fue nomás.
Si bien el oficialismo estaba consciente de que los flashes y cámaras que alumbraron el rescate de los 33 mineros atrapados y, por ende, al gobierno, se apagaron hace semanas, lo que ocasionaría una baja en los niveles de popularidad del mandatario, el porrazo fue más fuerte de lo presupuestado.
De acuerdo con el sondeo, un 50 por ciento de la población aprueba su gestión, cifra considerable; sin embargo, también significa una disminución de 13 puntos del respaldo ciudadano, lejos del peak de octubre pasado con el rescate minero planeando sobre las encuestas.
Otro dato no menor es la desaprobación a Piñera que aumenta en 10 puntos (36 por ciento), quebrando una racha a la baja desde agosto.
Más allá del tema minero, las sospechas y rumores –nunca confirmados, hay que decirlo– respecto de que Piñera intervino directamente en las elecciones presidenciales del fútbol chileno (que perdió Harold Mayne-Nicholls y, de paso, desbancó a Marcelo Bielsa, ambos exitosos y amigos públicos de Michelle Bachelet) le pasaron la cuenta.
De hecho, otro sondeo hecho en noviembre, dijo que un 57 por ciento cree que hubo intervención del gobierno en las elecciones de la ANFP.
La Concertación vio tierra fértil para lanzar su artillería e intentó crear una comisión investigadora en la Cámara de Diputados, aunque la idea no prosperó, la sensación en la ciudadanía quedó marcada a fuego, pues la dupla Harold-Bielsa ha sido la más exitosa en años. Además, Sebastián Piñera aún es dueño de buena parte de las acciones de Colo-Colo, el equipo más popular de Chile, y su consuegro posee otro porcentaje importante; por ello, el voto de esa institución en contra del dúo futbolero sólo echó más leña a la hoguera.
En cuanto a la evaluación del gobierno, la Adimark también muestra una caída, esta vez de 9 puntos (54 por ciento) en noviembre, mientras que la desaprobación experimenta un alza de 7 puntos (33 por ciento). En relación con los atributos personales de Piñera, éstos también revelan mermas, en especial en las preguntas “genera confianza” (-7 puntos) y “es creíble” (-12 puntos).
Actualmente, el mejor atributo evaluado del presidente (76 por ciento) es “la capacidad para enfrentar situaciones de crisis”, seguido por “activo y enérgico” (74 por ciento). Así las cosas, tanto Piñera como el gobierno vuelven a niveles similares a los mostrados previos al rescate.
Los únicos que sonríen son el ministro de Minería, Laurence Golborne, con 91 por ciento de respaldo ciudadano, y el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter (75 por ciento). Ambos, ya suenan como presidenciables para el 2014.
Conocidos los datos, la vocera de gobierno, Ena von Baer, aseguró que las encuestas no son una preocupación para el gobierno. “Nosotros no estamos preocupados por las alzas o las bajas en el sentido de poder alterar nuestra forma de trabajo... con un presidente activo, en terreno, preocupado por las personas y por un gobierno llevando adelante las reformas profundas de este país.”
A su turno, el presidente del partido de derecha UDI, Juan Antonio Coloma, fue más realista al declarar que “tenemos que mejorar lo que se tenga que mejorar... no perder el rumbo y seguir con más fuerza, corrigiendo los errores que siempre existen, pero ser capaces de avanzar en lo que estamos haciendo... Lo importante es que más de la mitad de los chilenos nos apoyan”, afirmó.
Desde la oposición, el diputado y presidente del Partido Socialista, Osvaldo Andrade, dijo que es preocupante la pérdida de credibilidad del presidente. “Cuando un presidente tiene una tendencia a la baja desde el punto de vista de su credibilidad, es un problema que nos debiera involucrar a todos”, señaló.
Dijo, además, que “es un mal resultado para el gobierno, sobre todo porque vive muy en función de las encuestas... Además, no creo que en Chile haya alguien sinceramente que piense que en los resultados de las elecciones de la ANFP el gobierno no haya tenido nada que ver, pero probablemente esto nunca se va a saber”, sostuvo.
Finalmente, la presidenta del también opositor partido PPD, Carolina Tohá, señaló que “la encuesta nos muestra algo que nosotros hace rato estamos sintiendo, que no todo el mundo está tan contento con el gobierno como nos quieren hacer ver, que no todo el mundo está tan satisfecho y tan conforme como dicen... este es un gobierno que se evalúa muy bien a sí mismo, pero entre los ciudadanos vemos que hay muchas opiniones distintas. Eso está reflejando que todo este enorme esfuerzo comunicacional y de anuncios por una u otra razón a la gente no le está llegando, no la está convenciendo, o no lo está sintiendo en su vida diaria”, afirmó.
Pacho Maturana, colombiano, hombre de vasta experiencia en estas lides, dice que el fútbol es un reino mágico donde todo puede ocurrir.
El Mundial reciente ha confirmado sus palabras: fue un Mundial insólito.
* Insólitos fueron los diez estadios donde se jugó, hermosos, inmensos, que costaron un dineral. No se sabe cómo hará Sudáfrica para mantener en actividad esos gigantes de cemento, multimillonario derroche fácil de explicar pero difícil de justificar en uno de los países más injustos del mundo.
* Insólita fue la pelota de Adidas, enjabonada, medio loca, que huía de las manos y desobedecía a los pies. La tal Jabulani fue impuesta aunque a los jugadores no les gustaba ni un poquito. Desde su castillo de Zurich, los amos del fútbol imponen, no proponen. Tienen costumbre.
* Insólito fue que por fin la todopoderosa burocracia de la FIFA reconociera, al menos, al cabo de tantos años, que habría que estudiar la manera de ayudar a los árbitros en las jugadas decisivas. No es mucho, pero algo es algo. Ya era hora. Hasta estos sordos de voluntaria sordera tuvieron que escuchar los clamores desatados por los errores de algunos árbitros, que en el último partido llegaron a ser horrores. ¿Por qué tenemos que ver en las pantallas de televisión lo que los árbitros no vieron y quizá no pudieron ver? Clamores de sentido común: casi todos los deportes, el básquetbol, el tenis, el béisbol y hasta la esgrima y las carreras de autos, utilizan normalmente la tecnología moderna para salir de dudas. El fútbol, no. Los árbitros están autorizados a consultar una antigua invención llamada reloj, para medir la duración de los partidos y el tiempo a descontar, pero de ahí está prohibido pasar. Y la justificación oficial resultaría cómica, si no fuera simplemente sospechosa: El error forma parte del juego, dicen, y nos dejan boquiabiertos descubriendo que errare humanum est.
* Insólito fue que el primer Mundial africano en toda la historia del fútbol quedara sin países africanos, incluyendo al anfitrión, en las primeras etapas. Sólo Ghana sobrevivió, hasta que su selección fue derrotada por Uruguay en el partido más emocionante de todo el torneo.
* Insólito fue que la mayoría de las selecciones africanas mantuvieran viva su agilidad, pero perdieran desparpajo y fantasía. Mucho corrieron, pero poco bailaron. Hay quienes creen que los directores técnicos de las selecciones, casi todos europeos, contribuyeron a este enfriamiento. Si así fuera, flaco favor han hecho a un fútbol que tanta alegría prometía. Africa sacrificó sus virtudes en nombre de la eficacia, y la eficacia brilló por su ausencia.
* Insólito fue que algunos jugadores africanos pudieran lucirse, ellos sí, pero en las selecciones europeas. Cuando Ghana jugó contra Alemania, se enfrentaron dos hermanos negros, los hermanos Boateng: uno llevaba la camiseta de Ghana y el otro la camiseta de Alemania.
De los jugadores de la selección de Ghana, ninguno jugaba en el campeonato local de Ghana.
De los jugadores de la selección de Alemania, todos jugaban en el campeonato local de Alemania.
Como América Latina, Africa exporta mano de obra y pie de obra.
* Insólita fue la mejor atajada del torneo. No fue obra de un golero, sino de un goleador. El atacante uruguayo Luis Suárez detuvo con las dos manos, en la línea del gol, una pelota que hubiera dejado a su país fuera de la Copa. Y gracias a ese acto de patriótica locura, él fue expulsado pero Uruguay no.
* Insólito fue el viaje de Uruguay, desde los abajos hasta los arribas. Nuestro país, que había entrado al Mundial en el último lugar, a duras penas, tras una difícil clasificación, jugó dignamente, sin rendirse nunca, y llegó a ser uno de los mejores. Algunos cardiólogos nos advirtieron, desde la prensa, que el exceso de felicidad puede ser peligroso para la salud. Numerosos uruguayos, que parecíamos condenados a morir de aburrimiento, celebramos ese riesgo, y las calles del país fueron una fiesta. Al fin y al cabo, el derecho a festejar los méritos propios es siempre preferible al placer que algunos sienten por la desgracia ajena.
Terminamos ocupando el cuarto puesto, que no está tan mal para el único país que pudo evitar que este Mundial terminara siendo nada más que una Eurocopa. Y no fue casual que Diego Forlán fuera elegido mejor jugador del torneo.
* Insólito fue que el campeón y el vicecampeón del Mundial anterior volvieron a casa sin abrir las maletas.
En el año 2006, Italia y Francia se habían encontrado en el partido final. Ahora se encontraron en la puerta de salida del aeropuerto. En Italia, se multiplicaron las voces críticas de un fútbol jugado para impedir que el rival juegue. En Francia, el desastre provocó una crisis política y encendió las furias racistas, porque habían sido negros casi todos los jugadores que cantaron "La Marsellesa" en Sudáfrica.
Otros favoritos, como Inglaterra, tampoco duraron mucho. Brasil y Argentina sufrieron crueles baños de humildad. Medio siglo antes, la selección argentina había recibido una lluvia de monedas cuando regresó de un Mundial desastroso, pero esta vez fue bienvenida por una abrazadora multitud que cree en cosas más importantes que el éxito o el fracaso.
* Insólito fue que faltaran a la cita las superestrellas más anunciadas y más esperadas. Lionel Messi quiso estar, hizo lo que pudo, y algo se vio. Y dicen que Cristiano Ronaldo estuvo, pero nadie lo vio: quizás estaba demasiado ocupado en verse.
* Insólito fue que una nueva estrella, inesperada, surgiera de la profundidad de los mares y se elevara a lo más alto del firmamento futbolero. Es un pulpo que vive en un acuario de Alemania, desde donde formula sus profecías. Se llama Paul, pero bien podría llamarse Pulpodamus.
Antes de cada partido del Mundial, le daban a elegir entre los mejillones que llevaban las banderas de los dos rivales. El comía los mejillones del vencedor, y no se equivocaba.
El oráculo octópodo influyó decisivamente sobre las apuestas, fue escuchado en el mundo entero con religiosa reverencia, fue odiado y amado y hasta calumniado por algunos resentidos, como yo, que llegamos a sospechar, sin pruebas, que el pulpo era un corrupto.
* Insólito fue que al fin del torneo se hiciera justicia, lo que no es frecuente en el fútbol ni en la vida.
España conquistó, por primera vez, el campeonato mundial de fútbol.
Casi un siglo esperando.
El pulpo lo había anunciado, y España desmintió mis sospechas: ganó en buena ley, fue el mejor equipo del torneo, por obra y gracia de su fútbol solidario, uno para todos, todos para uno, y también por las asombrosas habilidades de ese pequeño mago llamado Andrés Iniesta.
El prueba que a veces, en el reino mágico del fútbol, la justicia existe.
* * *
Cuando el Mundial comenzó, en la puerta de mi casa colgué un cartel que decía "Cerrado por fútbol".
Cuando lo descolgué, un mes después, yo ya había jugado sesenta y cuatro partidos, cerveza en mano, sin moverme de mi sillón preferido.
Esa proeza me dejó frito, los músculos dolidos, la garganta rota; pero ya estoy sintiendo nostalgia.
Ya empiezo a extrañar la insoportable letanía de las vuvuzelas, la emoción de los goles no aptos para cardíacos, la belleza de las mejores jugadas repetidas en cámara lenta. Y también la fiesta y el luto, porque a veces el fútbol es una alegría que duele, y la música que celebra alguna victoria de esas que hacen bailar a los muertos, suena muy cerca del clamoroso silencio del estadio vacío, donde ha caído la noche y algún vencido sigue sentado, solo, incapaz de moverse, en medio de las inmensas gradas sin nadie.
Los uruguayos aplaudieron y celebraron la actuación de su equipo en el Mundial de fútbol Suráfrica 2010, pese a perder ayer ante Alemania 2-3 por el tercer lugar de la cita del orbe. La población de esta nación suramericana mostró su complacencia por el accionar del conjunto a lo largo de la competencia que lo llevó a estar entre los cuatro grandes, algo que no ocurría desde 1970, en la Copa celebrada en México.
"Con el honor intacto", "Arriba la celeste", "Uruguay regresa a casa luego de un mundial monumental" y "Uruguay con la frente en alto", fueron algunos de los títulos colgados en los medios digitales locales.
La abundante hinchada agradeció el desempeño de la escuadra "charrúa" y celebró el cuarto lugar en emblemáticos sitios de esta capital como la Plaza Independencia, la rambla (malecón) y la Avenida 18 de Julio.
El choque fue emotivo hasta el minuto final cuando el estelar Diego Forlán estrelló un tiro libre en el travesaño, que hubiera significado el empate a tres, pero se convirtió en la última jugada del encuentro.
"Fue una lástima. Cuando rematé, la vi un poquito alta, pero cuando pega en el travesaño uno piensa que la pelota puede bajar, propiciar un rebote o directamente entrar. Ya está, no hay que lamentarse", comentó Forlán.
"Cometimos un par de errores que hoy en día los pagas caro. Nos vamos bien, haciendo buenos partidos, a pesar de haber perdido los dos últimos. Uruguay ha hecho grandes partidos ante grandes rivales", señaló el estelar delantero.
Ahora cuando ya el Mundial es historia para Uruguay, sus pobladores preparan para el próximo lunes un gran recibimiento al conjunto, que tendrá su ceremonia central en las escalinatas del Palacio Legislativo.
El Consejo de Educación Secundaria resolvió suspender las clases de ese día en los liceos de Montevideo y del vecino departamemnto de Canelones, para permitir a los alumnos concurrir al recibimiento del equipo.
Aquí estamos de vuelta en la Esquina con las pilas recargadas. En cuanto a emociones y sentimientos fueron días intensos, con encuentros y reencuentros, bienvenidas y despedidas, intercambios culturales, buena música y sobre todo, confraternidad, en la que el entrañable Río de la Plata - el río como mar - estuvo muy presente y tan tangible que podíamos escuchar el bailoteo de sus aguas.
Asistimos al magnífico recital que brindó la mendocina Mónica Abraham en Estocolmo, acompañada por Orlando Mino en la guitarra, Fernando Chalup en la percusión y Pepe en el sonido e iluminación. Un recorrido mágico por los ritmos, poesía y cantautores latinoamericanos, fundamentalmente los rioplatenses, interpretados por la exquisita y dulcísima voz de Mónica y en el que el duende de nuestro Flaco Zitarrosa también se hizo presente. Queremos destacar también, que esta velada fue posible gracias al esfuerzo, organización, y el trabajo de Mirta, Gabriel, Nelly y Martín. A todos ellos vaya el agradecimiento por permitirnos aumentar nuestro bagaje cultural.
En estos días estuvimos también muy pendientes de nuestra selección, alentándola, vibrando y festejando este renacer de nuestra mejor historia deportiva. Este grupo de uruguayos que en esta competencia nos ha representado ante el mundo, ha dejado el pabellón nacional bien en alto. A pesar de muchos, le han demostrado al mundo entero, que se puede y que en América “la pobre” hay un país pequeñito que, a pesar de la adversidad, planta cara con altura, mucha garra, camiseta y una dignidad enorme y se transforma en un gigante de más de 3 millones de gargantas afónicas de gol. De la mano del maestro de escuela, Oscar Washington Tabárez, quien supo transmitirle a estos muchachos el espíritu de equipo, la gloriosa Celeste le dice al mundo y a cierta prensa, que ya no se nos puede seguir “ninguneando” porque, al decir de Mario Benedetti, “el Sur también existe” mal que les pese y que se puede ser campeones aún sin ocupar el lugar más alto en el podio.
Má allá del resultado del partido de hoy, queremos transmitir desde aquí el sentir de todo el país, dentro y fuera de fronteras:
GRACIAS MUCHACHOS!!!! HICIERON POSIBLE QUE EL SOL NOS GUIÑE SONRIENTE DESDE UN CIELO MÁS CELESTE QUE NUNCA. ESTAMOS MUY ORGULLOSOS DE USTEDES Y EL URUGUAY YA NO NOS CABE EN LA GARGANTA. VAMO’ ARRIBA LA CELESTE, CARAJO!!!
El delantero uruguayo Diego Forlán consiguió hoy lo que tantos habían intentado y nadie había conseguido: acallar, al menos por un momento, las escandalosas vuvuzelas en la Copa Mundial de fútbol Suráfrica-2010.
Un doblete del atacante del Atlético de Madrid disminuyó los niveles de entusiasmo de la hinchada local en el partido del grupo A entre Uruguay y los Bafana Bafana, disputado en el capitalino estadio Loftus Versfeld y ganado 3-0 por los primeros.
Foto: Reuters
La anotación inicial de Forlán en el minuto 24 sembró la duda en la gradería, pero no minó por completo el espíritu de los seguidores surafricanos, quienes seguían confiando en la remontada y generaban una bulla inconcebible.
Pese a que el once anfitrión no mostrada signos de mejoría, su barra continuó optimista hasta el minuto 80, cuando un penalti sobre el atacante Luis Suárez prácticamente sentenció el cotejo en favor de los suramericanos.
Para colmo, el portero Itumeleng Thune recibió una tarjeta roja directa por impedir una clara ocasión de gol al derribar a Suárez en el área chica.
Tras unos minutos de incertidumbre en espera del ingreso a la cancha del cancerbero suplente Moneeb Josephs, la debacle se consumó cuando Forlán acertó en el cobro de la pena máxima y colocó el 2-0 en el lumínico.
Con dos anotaciones debajo y un hombre de menos, la fortaleza de los parciales locales no soportó más y colapsó: la nutrida batería de vuvuzelas se apagó y en los restantes 10 minutos apenas se sintió ruido en el centenario recinto.
Por primera vez en el certamen se escuchó el aliento de una afición visitante por encima de los parciales de Suráfrica. La banda charrúa no desaprovechó la ocasión y entonó a toda voz su canto de guerra "Soy Celeste" y se desgañitó gritando Uruguay, Uruguay...
El trabajo empezado por Forlán lo apuntaló el centrocampista Alvaro Pereira al decretar la goleada en tiempo de descuento y dejar en terapia a la selección anfitriona, obligada a ganar en su próxima salida ante Francia.
A la salida de la instalación algunos seguidores locales cantaban y bailaban, con la intención de tomar la derrota con deportividad, o quién sabe si para calentarse ante las bajas temperaturas.
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo viajó a Sudáfrica para promocionar la candidatura al Premio Nobel de la Paz. “Los argentinos queremos saber la verdad”, dijo el DT de la Selección después de saludarla.
Estela de Carlotto fue a ver una práctica de la Selección en Sudáfrica, donde viajó para promocionar la candidatura al Premio Nobel de la Paz para las Abuelas de Plaza de Mayo. Terminado el entrenamiento, Diego Maradona se acercó a saludarla y le dio su apoyo. “Es una luchadora”, dijo sobre la titular de Abuelas. También reconoció el trabajo que está haciendo la entidad para recuperar a los hijos de desaparecidos apropiados durante la dictadura. “Los argentinos queremos saber la verdad”, sostuvo. “Todos tenemos que estar con ellas, y los que no quieren estar es porque se hacen los giles.”
Carlotto viajó a Sudáfrica para realizar una serie de actividades, entre ellas entrevistarse con Nelson Mandela, aunque esa reunión se suspendió luego de que una bisnieta del ex presidente sudafricano –Zenani, de 13 años– perdiera la vida en un accidente de tránsito.
La visita de ayer a la Selección tuvo en parte el objetivo de hacer un gesto de agradecimiento a Maradona. El equipo argentino está respaldando públicamente la postulación de Abuelas de Plaza de Mayo para el Nobel de la Paz. En el partido de despedida antes de viajar a Sudáfrica, que el seleccionado jugó contra Canadá, los jugadores salieron a la cancha con una bandera que decía “Apoyamos a las Abuelas de Plaza de Mayo para el Premio Nobel de la Paz”. La pancarta viajó a Sudáfrica y está ahora colgada en las tribunas del estadio de Pretoria durante los entrenamientos.
Carlotto llegó al Centro de Alto Rendimiento de la Universidad de Pretoria con un vestido de invierno negro. Hacía un frío polar que calaba los huesos, y el viento, intenso, helaba manos y narices. Carlos Bilardo le prestó un camperón de los que usan los integrantes del cuerpo técnico.
Terminada la práctica, Maradona y ella charlaron a un costado de la cancha durante unos cinco minutos. “Gracias por venir, las quiero mucho”, le dijo el DT de la Selección. Diego le regaló además un banderín argentino y tuvo gestos de afecto como tomarle las manos y despedirla con un cerrado abrazo. La escena fue vista desde las tribunas, a las que Maradona se dirigió después para decir, sobre el trabajo de Abuelas, que “todos los argentinos queremos saber la verdad”.
Diego se confundió también en un abrazo con Gabriel Batistuta, quien presenció el entrenamiento en las tribunas mezclado entre los periodistas. “¡Aquí traemos a buenas personas!”, les gritó a los periodistas que cubrían el entrenamiento.
Carlotto, por su parte, contó del encuentro que le había agradecido por la actitud de “su hija Dalma, que es muy solidaria, y a través de su arte, del Teatro por la Identidad, nos ayuda a buscar a nuestros nietos”.
“Me recibió con gran cariño y ternura”, agregó. “Tiene dos hijas maravillosas y él también es abuelo ahora. Abrazarlo es abrazar algo muy querido, con la ternura de una abuela. El representa a los argentinos que luchan desde abajo, desde donde surgieron.”
La presidenta de Abuelas conoció a Maradona un 1º de Mayo en Cuba, donde había sido invitada por Fidel Castro para los festejos del Día de los Trabajadores. Ayer se dijo ilusionada con la posibilidad de que el seleccionado se consagre campeón del mundo y que las Abuelas consigan también su reconocimiento. Carlotto comparó este mundial con el que se hizo con Videla en el palco presidencial: “En el Mundial ’78 se hacían los goles y los papás de desaparecidos llorábamos, a pesar de ser argentinos, porque mientras se hacía un gol se apagaban los gritos de los que estaban secuestrados y estaban siendo torturados e iban a ser asesinados”, recordó. En cambio, dijo, el Mundial de Sudáfrica “nos llena de esperanza”. “Qué lindo sería que la Argentina se merezca el premio que es esta copa y el Nobel que es para todos los argentinos”, apuntó.
La dirigente llegó a Sudáfrica el sábado. El domingo estuvo en el Pabellón Argentino, una muestra en Sandton, a unos pocos kilómetros de Pretoria, y en el Museo de la Memoria, en Soweto. Tiene previsto asistir mañana, antes de volver a Argentina, al partido que la Selección disputará ante Corea del Sur en el estadio Soccer City de Johannesburgo, donde tal vez pueda sacarse las ganas de ver a Juan Sebastián Verón, al que ayer no pudo saludar. La titular de Abuelas contó que conoce a Verón “desde que es bebé”, porque su familia frecuentaba en La Plata “al papá de Sebastián”. “Conozco a Bilardo, al papá de Sebastián y a él de cuando era bebé. Además hay algo especial, mi esposo era fanático de Estudiantes. Todavía recuerdo el campeonato del ’68”, cuando el equipo de La Plata ganó el titulo de campeón del Mundo.
La candidatura de Abuelas para el Premio Nobel de la Paz fue aceptada por el comité noruego el pasado 20 de abril. La postulación fue impulsada por Daniel Filmus, quien las propuso como “un ejemplo no sólo de recuperación de la memoria, sino de cómo buscar un futuro mejor para todos”. El ganador del Nobel se dará a conocer a mediados de octubre y la ceremonia de entrega se realizará en diciembre en la ciudad de Oslo, Noruega. Hasta el momento, Abuelas logró localizar y restituir a 101 jóvenes apropiados por el terrorismo de Estado. En el organismo estiman que todavía quedan otros 400 por encontrar, para muchos de los cuales, cuando ellas no estén, quedará el registro del Banco de Datos Genéticos. “El mejor premio, siempre, es encontrar otro nieto”, reiteró ayer Carlotto ante los medios que registraron el encuentro con Maradona.
El juego es una de las actividades que, desde niños, más nos ayuda a entender la necesidad de establecer y respetar normas. De hecho, todo juego colectivo, la mayoría lo son, perdería su esencia si no estuviera sujeto a reglas y si los jugadores no las respetáramos.
Así sean juegos de mesa o de calle, no importa que sean conocidos o los improvisemos, para dar inicio al juego el primer paso consiste en establecer y aceptar las pautas por las que debe regirse. Obviamente, esas reglas tienen que ser las mismas para todos. Nadie aceptaría jugando al parchís que uno de los jugadores, dependiendo de lo que le convenga, cuente de más o de menos, o que pretenda tirar dos veces el dado en atención, por ejemplo, a que es el dueño del tablero.
El fútbol, uno de los deportes en los que más pesa el factor colectivo, también está sujeto a reglas. Cuando niños, antes de dar inicio al partido en la calle o en la escuela, los dos jugadores más cotizados se encargaban, tras escrupuloso sorteo, de ir eligiendo alternativamente a los componentes de los dos equipos hasta que en igualdad de condiciones comenzaba a rodar la pelota.
Como niños exigíamos que el juego dispusiera de normas, y hasta en nuestro modesto partido de fútbol, a pesar de no disponer de árbitro que decidiera qué era y no era falta, discusiones al margen, el juego transcurría sujeto al respeto que debíamos a esas reglas establecidas y que buscaban la mayor equidad posible.
Nadie hubiera consentido que una de las porterías fuera más grande que la otra o que un equipo contara con más jugadores que el rival. Si alguien hubiera pretendido entonces jugar al fútbol en esas condiciones, sin normas generales de común y obligado cumplimiento, no habría habido juego.
Curiosamente, lo que como niños nos resultara inaceptable, lo que como niños nunca permitíamos, como adultos, más tarde, hemos ido olvidando o disculpando, y ya no sólo en relación al juego.
¿Se imaginan, por ejemplo, que el equipo palestino en un mundial de fútbol le marcara un gol inobjetable a Israel y el gol no subiera al marcador porque un hipotético Consejo de Seguridad del Arbitraje lo vetara? ¿Imaginan que en cada partido, anexo al campo, tuviéramos sentados a los 5 representantes del Consejo de Seguridad del Arbitraje con derecho a vetar cualquier resolución que terminara en gol si éste les afectara?
Ningún niño aceptaría jugar un partido en esas condiciones.
De más está recordar cuantos millones de adultos ciudadanos en absoluto cuestionan que el organismo que en Naciones Unidas se ocupa de mantener “la paz y la seguridad de los países” compuesto por cinco naciones permanentes: Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China y Rusia, pueda usar el veto en contra, incluso, del sentir general de la humanidad. No hay más que repasar las últimas votaciones de ese organismo con respecto al bloqueo a Cuba. En patética demostración de hasta qué punto derecho y justicia se han hecho adultas, Estados Unidos, Israel y las islas Marshall pesan más que el resto de las naciones del planeta.
¿Alguien concebiría que en un partido de fútbol una decisión arbitral quedara sin castigo? ¿Es posible imaginar un partido en el que el árbitro le sacara la tarjeta roja a un jugador y éste, haciendo caso omiso de la decisión arbitral, siguiera jugando como si nada y hasta reiterando las faltas por las que fuera expulsado?
Ningún niño aceptaría, dado el caso, que el partido pudiera continuar mientras no saliera del terreno de juego el sancionado.
Tampoco hace falta recordar cuantos estados han preferido mirar para otro lado ante el centenar de resoluciones y condenas que Israel acumula en su larga trayectoria al margen de la ley y el derecho.
¿Es admisible figurarse un partido de fútbol en el que un equipo, a diferencia de los demás, no esté sujeto a ser penalizado por el árbitro? ¿Es imaginable suponer que en un mundial, los jugadores de los Estados Unidos gozaran del privilegio de no ser sancionados con tarjetas amarillas o rojas no importa cuantas piernas y cabezas rompieran?
Ningún niño toleraría semejante desacato. Sin embargo, eso que llaman comunidad internacional acepta que ningún militar estadounidense pueda ser traducido por crímenes de guerra ante una Corte Penal Internacional que sí puede juzgar serbios, africanos o jugadores de equipos del tercer mundo, pero no de los Estados Unidos.
Tampoco es comprensible para la lógica de un niño que el entrenador del equipo contrario sancione o elimine a su rival en el entendido de que sus jugadores se aprestan a dar patadas, o de que dispongan de un masivo arsenal de artimañas para causar estragos antideportivos en los jugadores contrarios. En primer lugar porque ese entrenador no tendría autoridad para hacerlo, y en segundo lugar porque mientras no se produjera la falta no cabría la sanción. Resultaría inadmisible que en un mundial de fútbol, un árbitro castigara a un equipo con un penalti preventivo o les señalara faltas de rutina.
La dialéctica adulta sí concibe tales dislates. Por ello es que sobre Iraq, Afganistán y otros países ocupados, sometidos a guerras preventivas, se llevan a cabo bombardeos de rutina o se invaden pretextando armas inexistentes. Por ello es que resultan más peligrosas las armas nucleares que Irán no tiene que los arsenales nucleares de los que Israel dispone.
Impensable sería que en un mundial de fútbol fuese el entrenador de un equipo el que, por propia decisión, se ocupara de realizar los exámenes antidoping a los jugadores de los equipos contrarios, extendiendo certificaciones según su parecer, y hasta sancionando a conveniencia supuestos positivos.
Pero otra vez semejante desatino traspasa las fronteras del juego para hacerse mayor. Así es que Estados Unidos, el país que más drogas consume y demanda, y en donde, al parecer, nunca ha existido un solo cartel del narcotráfico, se atribuye el derecho de homologar qué países cumplen sus disposiciones al respecto y cuales, Panamá por ejemplo, pueden ser bombardeados e invadidos. El que en plena era de Ronald Reagan y Oliver North, Estados Unidos traficara con cocaína y con armas, a espaldas de su propio Congreso, para asfixiar la revolución popular sandinista, todavía espera su imposible sanción.
Figurarse que en un mundial de fútbol ciertas selecciones que ganado su derecho a participar no puedan hacerlo por no haber la Federación Internacional validado su propia acreditación, también parecería inconcebible. En el peor de los casos, esa federación ya habría sido destituida por inoperante, por inepta o por ambas razones. Se le habría acusado de atentar contra el espíritu olímpico y habría sido disuelta de inmediato.
Pero lo que en el juego parece evidente en la vida no lo es. Países como Palestina o la República Árabe Saharaui tienen largas decenas de años esperando el permiso para saltar al campo y Naciones Unidas todavía les sigue reclamando más tiempo y más paciencia.
Y ello para no hablar de la posibilidad de que ciertos equipos fueran bloqueados, confinados dentro de su área, impedidos de salir de ella, de elegir sus propios capitanes, de poder hacer cambios; o de que se autorizara para algunos jugadores la sanción de la bolsa en la cabeza o la picana; o de que pudieran desaparecerse jugadores contarios o disparar impunemente contra los aficionados que desde las gradas animen a los equipos del eje del mal.
El campeonato del mundo de fútbol es, sin duda, un buen escenario para entender hasta qué punto la vida carece de normas, de reglas básicas que no desvirtúen los resultados.
Pero frente a aquella indignación infantil que no habría tolerado el irrespeto, se impone la madura indiferencia de quienes aceptan que podamos jugar con normas pero vivir sin ellas.
Sí, sí, ganamos... pero. Sí, la Pulga, bien. Verlo nos hizo volver a aquellos años ’30 y ’40, aquel Moreno, aquel Cherro, ese Sastre, De la Mata. Para no hablar del Torito Aguirre, el mejor de todos y además canaya. Pero ayer parecía que imitábamos a los ingleses. El pase justo, todo calculado, sin sudar la camiseta. Mientras los africanos jugaron a lo rioplatense de antes, la gambeta, bien sudados, todos para adelante, luchando la redonda hasta la raya. Pero eso sí. Messi. Para aplaudirlo, tiene mucha mostaza. Y el cabezazo del Gringo que nos hizo respirar y esperar tranquilos a los chinos de Corea. Sí, y otro más, el que nos salvó con su cabezazo matemático, el Gringo Heinze, natural de aquellas colonias santafesinas tudescas de donde venimos varios. Pero después, todo como juego de señoritos, mientras la negrada se comía el césped de puras ganas de jugar. Además, ¿por qué Maradona siempre en pantalla? Se vieron más escenas de Maradona que de la pelota. La chantada en colores, esta vez vestido como un niño bien de la calle Florida y mirando desde lo alto como el Espíritu Santo. Falta que le recemos una oración en vez de cantar el Himno al empezar...
El mejor jugador del partido fue sin duda el arquero africano. Las paró todas, menos el cabezazo del Gringo.
De los demás nuestros podemos hablar bien del arquero Romero, un guardavallas que me hizo recordar a aquel Bossio, a Yustrich, a Bello, a Gualco, que vi jugar bajo los palos cuando niño y que con los dedos en la boca pegaban un silbido a los compañeros para que se avivaran que podía venir la carga por la izquierda y dos chiflidos si venían por derecha.
Sí, ayer jugaron bien los argentinos pero les faltó algo más, más alma, más entusiasmo, más calor. Apenas por un gol, porque chingamos muchos otros, pero ellos también, los africanos estuvieron varias veces ahí nomás del empate. Debo decir que, más allá del frío del equipo, también me gustaron –además de Romero y la Pulga (el mejor), el Pipa, el Galgo, la Bruja y La Fiera y, como ya dije, el Gringo, por su cabezazo que nos salvó. A lo mejor, ese cabezazo es el que nos clasifique, pero vamos a ver cómo nos va con esos japonesitos de Corea que ya dejaron a los griegos en el camino.
Apenas uno a cero. Y menos mal que llegó pronto el final. Con nostalgia recordé aquello que nos hablaban los mayores, cuando los argentinos en 1928, en el Mundial de Amsterdam, les ganamos 11 a 2 a Estados Unidos, 6 a 3 a los belgas y 6 a 0 a los egipcios. ¡Qué tiempos aquéllos! Claro, perdimos la final 2 a 1 con los uruguayos, pero los periódicos nuestros disimularon la derrota titulando: “Triunfó el fútbol rioplatense”. ¡Qué tiempos aquéllos, repito! Bueno, empezaríamos por decir que en esa época el fútbol no se jugaba dinero de por medio, era amateur. Los jugadores nacían y morían defendiendo a un solo club, esa camiseta.
Pero no hablemos de ese tema... porque nos pondríamos a ventilar el poder del dinero y estamos en la sección deportes. Vivamos también la ilusión de que hoy lo hacen por la camiseta. Este viejo del tablón –“tablón”, palabra que se usaba antes para designar a la tribuna– va a tratar de “modernizarse”. No vamos a aguar la fiesta, por el momento.
1.500 personas, casi todas zimbabuenses, fueron desalojados de Chambers, uno de los edificios abandonados y en ruinas que están situados en el corazón financiero de Johannesburgo. La expulsión fue llevada a cabo con total impunidad por un grupo de seguridad privado llamado “Hormigas Rojas”. La policía sudafricana, presente en el lugar, no se opuso al desalojo en ningún momento. Foto: Sara Hjalmarson/MSF
El apartheid social
Organizaciones sociales sudafricanas aumentaron en las últimas horas el tono de la denuncia. Acusan a las autoridades municipales del *Cap* y de otras ciudades del país de expulsar a miles de “sin techo” hacia zonas periféricas alejadas de la vista de los visitantes.
Derrotado heroicamente el apartheid en 1994, sin embargo el impacto colonial no ha sido superado radicalmente en estos tres lustros de la nueva Sudáfrica, principal potencia económica del continente.
Si bien desde 1995 el ingreso mensual medio de la mayoritaria población de color aumentó en un 37 %, en igual período el de la población blanca superó el 83%. África del Sur es una de las diez naciones del mundo con mayor desigualdad interna.
El 20 % de las familias más ricas concentran el 62 % de los ingresos a nivel nacional, mientras que el 40 % más pobre de la población total araña apenas el 10 %.
El desempleo explota junto con la desesperación. Oficialmente, el 24.3% de la población en edad productiva no tiene trabajo. Cifra que en realidad oscila en el 40%. Uno de cada dos jóvenes esta excluido del proceso productivo. Tasa que aumenta sensiblemente entre los jóvenes negros: 70% de ellos no tiene acceso al trabajo al concluir la escuela.
Cuatro de cada diez sudafricanos viven con menos de 2 dólares diarios – frontera del concepto de la pobreza según las Naciones Unidas-. Desde 1990 a la actualidad la esperanza de vida media descendió de 62 a 51 años.
¡Fuera de juego!: tarjeta amarilla a la FIFA
Más de 13 mil suizos sostuvieron con su firma la campaña lanzada en abril pasado contra la FIFA y en solidaridad con los sectores más excluidos de la población sudafricana.
Iniciativa promovida por la “Ayuda Obrera Suiza” (AOS), que dio así continuidad a la Campaña Internacional a favor del “Trabajo Digno” lanzada por las principales centrales sindicales mundiales en el marco del Foro Social Mundial de Nairobi, Kenya, en enero del 2007. Ya entonces se anticipaban los potenciales estragos sociales que llegarían de la mano del mundial 2010.
Esa organización de solidaridad helvética acusa a la Federación con sede en Zürich de pasividad o falta de compromiso activo en tres áreas sensitivas.
No presionar a los países organizadores de competencias (en este caso África del Sur) para que sus empresas y auspiciantes respeten las normas mínimas de trabajo digno y consulten a los sindicatos.
No denunciar la violación de derechos humanos, en particular las expulsiones de los “sin techo”. Y en tercer lugar, no respetar a fondo la libertad de prensa.
Organizaciones del sector denuncian las restricciones impuestas para el trabajo informativo y las condiciones para la acreditación de sus miembros. En particular, el inciso que estipulaba que la actividad periodística “no debe atacar la reputación de la FIFA”. Esa fuerte reacción llevó a la Federación a relativizar ese punto.
La presión internacional y la movilización social interna produjeron frutos parciales. El caso de los obreros que construyeron los estadios fue significativo. Lograron pasar de los 2500 *Rands* por mes a 3000 *Rands* (en torno a los 460 dólares estadounidenses). Sin embargo todavía menor a los 700 dólares exigidos como salario mínimo – vital por parte de los sindicatos sudafricanos.
Flagelos sociales contra la niñez
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) convocó el jueves 10 de junio a su campaña “Ir derecho hacia el arco” para eliminar las peores formas de trabajo infantil hasta 2016.
Al tiempo que crece la excitación planetaria por el Campeonato Mundial de fútbol, señala la OIT, “215 millones de niños en todo el mundo deben trabajar para sobrevivir. Para ellos, la educación y el juego son un lujo”, sentencia.
Y es al organismo internacional de convocar, en este caso en colaboración con la FIFA, a la jornada “Tarjeta roja al trabajo infantil” a realizarse en 60 naciones, el mismo viernes de la apertura del Mundial.
En paralelo la Organización de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), aprovecha del telón de fondo de la competencia futbolística para lanzar un alerta sobre el riesgo de abusos sexuales potenciales contra niños y niñas durante esa competencia que reunirá a casi 3 millones de espectadores locales.
La resistencia hondureña
La cara oculta del “otro mundial” saldrá a la luz en actividades creativas de protesta y denuncia en los más diversos rincones del planeta.
Honduras – que hace parte del mismo grupo junto con España, Chile y Suiza- sufrió en junio del año pasado un Golpe de Estado. La actual “normalización” democrática encabezada por Porfirio Lobo es fuertemente criticada en Latinoamérica y por sectores solidarios europeos. La represión continúa y se agudiza contra el Frente de Resistencia y su militancia.
Asociaciones de solidaridad y de residentes latinoamericano en Suiza, por ejemplo, decidieron darle una imagen a la resistencia. Durante la transmisión televisiva de los partidos en que juegue Honduras, militantes solidarios distribuirán en locales públicos figuritas tipo “Panini” pero en este caso con las fotos de algunas de las víctimas de la resistencia.
Diego Forlán, pese a no haber conseguido abrir el marcador, fue elegido el mejor jugador de la cancha del encuentro entre celestes y galos. El ariete oriental dijo que el equipo uruguayo "nunca pudo entender cómo abordar el partido", y agregó que el trámite fue "bastante equilibrado". Forlán es la carta más temida por los futuros rivales.
El delantero uruguayo Diego Forlán confirmó los temores de los franceses y se mostró como el jugador más peligroso del ataque 'charrúa', llevando peligro con frecuencia, pero sin poder evitar que el encuentro terminara con un triste empate sin goles (0-0).
En un partido donde ambos estrategas consiguieron que sus defensas bloquearan el paso al rival, Forlán dio más de un problema a William Gallas y buscó en todo momento la meta de Hugo Lloris, fiel a su acreditado instinto 'matador'.
"Fue un partido duro, tuvimos algunas ocasiones, el resultado es este. El hecho de haber perdido un jugador por expulsión nos complicó el partido", dijo el uruguayo. En el minuto 16, un disparo suyo obligó a intervenir al arquero del Lyon, en una de las ocasiones más claras de la primera mitad.
En la segunda siguió intentándolo a ráfagas, como su equipo, y dispuso de buenas ocasiones en los minutos 52 y 71. En esta última, funcionó la esperada conexión con Luis Suárez, que le habilitó con una gran asistencia, pero su disparo cruzado se fue a la izquierda de la meta europea.
Con los minutos avanzando, la estrella del Atlético de Madrid fue perdiendo la paciencia y su equipo se fue atrás, sobre todo tras la expulsión de Nicolás Lodeiro en el minuto 81.
Forlán, que fue elegido el jugador Budweiser, galardón que recibe el mejor jugador del partido y de acuerdo con FIFA, manifestó al portal de la Federación que "nunca pudimos entender cómo abordar este partido. Gozamos de algunas buenas oportunidades pero a menudo fallamos el último pase. Es una pena. A mí el partido me pareció bastante equilibrado".
En un grupo donde todos los equipos están igualados a un punto, tras el empate previo entre Sudáfrica y México (1-1), Forlán se presenta decisivo para los siguientes retos uruguayos, contra Sudáfrica el miércoles 16 y ante México el martes 22.
Todos confiaban en la “Mandela Magic”, esa que permitió que Sudáfrica ganara los dos grandes torneos internacionales que se disputaron en su tierra, el Mundial de Rugby en 1995 y la Copa Africana de Fútbol en 1996. En los dos casos, el legendario dirigente presenció el partido inicial y el último. Pero Mandela nunca llegó. Por la noche, su bisnieta Zenani, de 13 años, murió en un accidente automovilístico y el duelo cubrió a su familia y a todo el país. Sin el saludo del líder salieron apagados a la cancha y sufrieron el acoso de los mexicanos hasta que un golazo de Siphiwe Tshabalala les devolvió la confianza. Tshabalala es zulú, la misma tribu a la que pertenece el actual presidente sudafricano, Jacob Zuma. Fuente: Página 12
La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí.
En este mundo del fin de siglo, el fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable. A nadie da de ganar esa locura que hace que el hombre sea niño por un rato, jugando como juega el niño con el globo y como juega el gato con el ovillo de lana: bailarín que danza con una pelota leve como el globo que se va al aire y el ovillo que rueda, jugando sin saber que juega, sin motivo y sin reloj y sin juez.
El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue. La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohibe la osadía.
Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad.
¿El opio de los pueblos?
¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que el tienen muchos intelectuales.
En 1880, en Londres, Rudyard Kipling se burló del fútbol y de «las almas pequeñas que pueden ser saciadas por los embarrados idiotas que lo juegan». Un siglo después, en Buenos Aires, Jorge Luis Borges fue más que sutil: dictó una conferencias sobre le tema de la inmortalidad el mismo día, y a la misma hora, en la selección argentina estaba disputando su primer partido en el Mundial del 78.
El desprecio de muchos intelectuales conservadores se funda en la en la certeza de que la idolatría de la pelota es la superstición que el pueblo merece. Poseída por el fútbol, la plebe piensa con los pies, que es lo suyo, y en ese goce subalterno se realiza. El instinto animal se impone a la razón humana, la ignorancia aplasta a la Cultura, y así la chusma tiene lo que quiere.
En cambio, muchos intelectuales de izquierda descalifican al fútbol porque castra a las masas y desvía su energía revolucionaria. Pan y circo, circo sin pan: hipnotizados por la pelota, que ejerce una perversa fascinación, los obreros atrofian su conciencia y se dejan llevar como un rebaño por sus enemigos de clase.
Cuando el fútbol dejó de ser cosas de ingleses y de ricos, en el Río de la Plata nacieron los primeros clubes populares, organizados en los talleres de los ferrocarriles y en los astilleros de los puertos. En aquel entonces, algunos dirigentes anarquistas y socialistas denunciaron esta maquinación de la burguesía destinada a evitar las huelgas y enmascarar las contradicciones sociales. La difusión del fútbol en el mundo era el resultado de una maniobra imperialista para mantener en la edad infantil a los pueblos oprimidos.
Sin embargo, el club Argentinos Juniors nació llamándose Mártires de Chicago, en homenaje a los obreros anarquistas ahorcados un primero de mayo, y fue un primero de mayo el día elegido para dar nacimiento al club Chacarita, bautizado en una biblioteca anarquista de Buenos Aires. En aquellos primeros años del siglo, no faltaron intelectuales de izquierda que celebraron al fútbol en lugar de repudiarlo como anestesia de la conciencia. Entre ellos, el marxista italiano Antonio Gramsci, que elogió «este reino de la lealtad humana ejercida al aire libre».
Eduardo Galeano Fragmento de "El fútbol a sol y a sombra"
El entrenador de la selección uruguaya de fútbol, Oscar Washington Tabárez, develó el misterio y dio a conocer los once titulares que enfrentarán a Francia en el debut del equipo, el próximo viernes en Ciudad del Cabo a las 15:30 (hora uruguaya).
El sistema puede variar según el posicionamiento de los franceses en el terreno de juego, pero lo que no cambiará es el once inicial.
El maestro colocará a Fernando Muslera; Mauricio Victorino, Diego Lugano y Diego Godín; Maximiliano Pereira, Egidio Arévalo Ríos, Diego Pérez y Álvaro Pereira; Ignacio González; Luis Suárez y Diego Forlán.
Finalmente, los cambios que se rumoreaban en los días previos se confirmaron. Arévalo Ríos ocupará el lugar de Walter Gargano en zona de volantes, y Mauricio Victorino ingresará por Andrés Scotti.
A pesar de que el sistema previsto es 3-4-1-2, el mismo puede variar fácilmente. Si bien Andrés Scotti ofrecía otras posibilidades debido a su polifuncionalidad en los puestos de la zaga, Victorino tuvo minutos como lateral derecho con Tabárez.
En el caso que el seleccionador francés Raymond Domenech utilice tres delanteros, el Maestro se inclinará por alinear cuatro hombres en el fondo.
Los informes de la prensa de aquel país indican que efectivamente, el responsable técnico galo colocará tres puntas, tal como lo viene haciendo en los cotejos de preparación.
Si no hay sorpresas, jugarán Lloris; Sagna, Gallas, Abidal y Evra; Gourcuff, Toulalan y Malouda; Ribery, Govou y Anelka.
Tal como sucede en los Mundiales, todos los demás integrantes de la lista de 23 futbolistas, estarán a la orden en el banco de suplentes, a diferencia de los encuentros de Eliminatorias en donde sólo se permiten siete jugadores.
Este jueves, los celestes viajarán a Ciudad del Cabo, donde reconocerán el terreno del Green Point Stadium, donde el viernes abrirán su participación mundialista ante el equipo galo.