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Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
Los manifestantes franceses siguen la ola española y proclaman una “Democracia auténtica y justa”
El movimiento de protesta que se inició en España se está volviendo europeo. Los que manifiestan como en la Plaza de la Bastilla lo hacen contra el desempleo, los recortes, la impunidad y la privatización de servicios públicos.
La juventud es eterna. Un diplomático francés de 93 años, Stéphane Hessel, ensayista y activista de un nuevo concepto, la indignación, consiguió la hazaña de levantar a la juventud española primero, a la griega después y, ahora, tímidamente pero con constancia, a la francesa. El movimiento de los “indignados” que se plasmó en España en la madrileña Puerta del Sol se inspiró en un breve pero contundente libro de Stéphane Hessel: “Indígnense”. Esa proclama prendió de inmediato en las librerías con más de dos millones de ejemplares vendidos en Francia y cuatrocientos mil en España. “El ya muy viejo hombre que soy hizo un libro de éxito inesperado”, dice Hessel con una sonrisa que se debe ampliar cada día que pasa y las plazas de Europa se llenan de jóvenes con su grito: “Indígnense”. Desde hace diez días, el movimiento de indignados que se inició en España se trasladó a París, concretamente a la Plaza de la Bastilla. Cada noche, entre doscientas y trescientas personas se instalan en la Plaza con una frase que, ayer, cubrió las veredas de este emblema de la Revolución Francesa: “París, despiértate”.
Los “indignados” franceses lanzaron ayer una convocatoria general para una “insurrección cívica, pacífica y sin partido” que reunió a cerca de tres mil personas. En su mayoría jóvenes, alegres, indignados, insatisfechos y anticapitalistas, los manifestantes siguen la ola española y proclaman una “democracia auténtica”, “justa”. Para ellos, España no es una excepción sino un modelo de lo que ocurre en toda Europa y que Etienne, un joven de 22 años, explicó así a Página/12: “El desempleo, el recorte de los presupuestos de la salud y la educación, la privatización enmascarada de los servicios públicos, la corrupción, la impunidad, la especulación financiera e inmobiliaria y los privilegios para los poderosos son también moneda corriente en Francia. Por eso estamos aquí, para empezar a construir un BASTA europeo y generalizado. Los pueblos deben detener esa política de eliminación de las sociedades”. Un cartel desplegado por un grupo de jóvenes retoma el clima general de la propuesta: “¡Revolución española, pueblos de Europa, despiértense!”. El despertar corre en las páginas del panfleto de Stéphane Hessel que la juventud retomó como cántico y consigna en los primeros días de las manifestaciones en la Puerta del Sol. Hessel no se considera a sí mismo un revolucionario, sino un hombre como todos, es decir, un indignado que ve esfumarse cada hora el espíritu de la libertad, de la fraternidad, la igualdad, los derechos humanos, la legalidad institucional, la Justicia y ese otro sentido cuya evocación parece una palabra antigua: el compromiso. En unas pocas páginas indignadas, Hessel recogió lo que la población del planeta se traga todos los días desde que sale de su casa a trabajar. El título de su libro sacó a decenas de miles de personas a la calle con un encono que ninguna ideología puede acaparar. Los parisienses de la Plaza de la Bastilla gritaban ayer: “En mayo del ’68 se decía ‘pidamos lo imposible’. En mayo de 2011 decimos ¡vamos a realizar lo imposible!”. El movimiento comienza a funcionar en Francia con la misma filosofía de autogestión que se vio durante la revuelta egipcia y la ocupación de la Plaza Tahrir. “No estamos aquí para ganar votos. Estamos para pedir que haya un mejor reparto de las riquezas, que los ladrones de corbatas DG vayan a la cárcel, que se equilibre el consumo de los recursos mundiales, que se acabe esta aniquilación de la democracia y los seres humanos en la que vivimos”, explica a este diario Laure, una estudiante de Economía.
“El mundo trabaja mucho para que un par de vivos se enriquezcan”, dice Alice, una estudiante de 23 años. La bronca parisiense no tiene los contornos decididos ni la amplitud de la española, pero persiste cada día, a pesar de la presión policial, que ayer desalojó la Plaza de la Bastilla. Pero la juventud de las ideas es eterna. Así lo prueba el impacto del libro de Stéphane Hessel, sustentado por una historia personal por encima de toda sospecha: resistente durante la Segunda Guerra Mundial contra la ocupación nazi, sobreviviente de varios campos de concentración, activo protagonista de la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. “Resistan”, “Rebélense”, “Despiértense” son los slogans que más se escuchaban ayer en la Plaza de la Bastilla. En el fondo, una banderola desplegada reza: “La democracia real, ahora”. Laure, la estudiante de Economía, se acerca y dice: “Nosotros votamos para una política, pero los gobiernos elegidos entregan nuestro voto al Fondo Monetario Internacional y a las corporaciones financieras. Eso es lo que se tiene que terminar, eso no es la democracia”.
Numerosos países y organizaciones internacionales encabezados por Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, lanzaron hoy un ultimátum a Gadafi, luego de adelantar el comienzo de los sobrevuelos en la zona de Benghasi, Libia.
Pero del dicho al hecho apenas transcurrieron minutos. En lo que algunos medios de prensa locales comienzan a señalar como "una operación minuciosamente preparada por la OTAN", el despliegue de aviones franceses y británicos se hizo de inmediato.
Luego se sumaron naves estadounidenses, ataques con 110 misiles Tomahawk del Pentágono e ingleses, destrucción por aviones franceses de cuatro vehículos militares libios, supuestamente pertenecientes a las fuerzas de Muamar el Gadafi y otras acciones.
Todo esto ocurrió en un abrir y cerrar de ojos desde el fin de la cumbre extraordinaria convocada por el mandatario francés, Nicolás Sarkozy, y que tuvo la participación del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y numerosos jefes de Estado o Gobierno.
Junto a Sarkozy y Ban, estuvieron en el Elíseo la jefa de la diplomacia de Estados Unidos, Hillary Clinton, el primer ministro británico, David Cameron, y el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, entre otros líderes.
Asimismo, el titular de la Liga Arabe, Amr Musa; el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy; la responsable de Política Exterior de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, y el gobernante de los Emiratos Árabes Unidos, jeque Abdalá bin Zayed.
Sin embargo, todo el encuentro, que se redujo a un almuerzo y una reunión de alrededor de una hora, pareció más bien una formalidad mientras ya los aviones cazas galos, luego británicos y por último estadounidenses, sobrevolaban con agresividad Libia.
El lanzamiento de los misiles norteamericanos y los bombardeos de las naves galas a puestos de artillería antiaérea dieron de inmediato un vuelco a la misión, basada en una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU adoptada el pasado jueves.
Fueron los primeros movimientos militares, según se desprende de los comentarios del canciller de Francia, Alain Juppé, quien dijo que se mantendrá esta tónica hasta que el líder libio ceda y cumpla "al pie de la letra" el dictamen de la ONU.
La resolución 1973 aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó el establecimiento de una zona de exclusión aérea y otras acciones de fuerza para proteger a la población civil libia.
Rusia lamentó la intervención militar, Alemania se mantuvo ajena al dispositivo y varios dignatarios como los jefes de Estado de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales, deploraron el empleo de efectivos militares contra Libia.
La hermana de Trabal afirma en Francia que el maletín negro se lo llevó el entonces embajador ante Unesco, quien lo habría dejado en un “lugar seguro”. Un sobrino investiga el homicidio del agregado militar. El caso Trabal resurge 36 años después del asesinato en documentos desclasificados por la cancillería y ante el pronunciamiento de la Suprema Corte de Justicia sobre los “fusilados de Soca”, en el que se planteó la inconstitucionalidad de la Ley de Caducidad.
María Luisa Trabal Usera, hermana del coronel Ramón Trabal, reveló días atrás en Francia que el famoso maletín negro donde el militar asesinado en París en 1974 guardaba importante documentación fue entregado al entonces embajador uruguayo ante la Unesco, Mario César Fernández, quien habría dejado la maleta y su contenido en un “lugar seguro”, aunque nunca se ha podido identificar con quién o dónde estaría guardado semejante material.
La confesión de Cocó Trabal, a 36 años del homicidio de su hermano, fue realizada a principios de diciembre en Aix en Provence, una comuna francesa del departamento Bocas del Ródano, al sur de Francia, donde actualmente vive, cuando fue entrevistada por su propio hijo, Gonzague Petit Trabal, quien indaga sobre la muerte de su tío con el objetivo de hacer un documental en el que intenta esclarecer aquel impune crimen.
Cocó Trabal, quien acaba de cumplir 80 años de edad, recordó a su hijo la noche de la muerte de su hermano y le contó que al día siguiente, con la ayuda de la policía francesa, “Ramoncito” (el hijo de Trabal, entonces alférez, quien viajó a París tras la muerte de su padre) fue quien se llevó los papeles del despacho del militar y a las cuatro de la mañana le devolvió a su tía las cartas que le había escrito a su padre.
“Mi madre me dijo que se recordaba que habían entregado la maleta negra de Ramón, donde estaban todos los documentos más calientes, al embajador uruguayo en la Unesco en París en 1974, un tal Mario Fernández, quien después fue nombrado embajador en Brasil y, según mi madre, fue abogado y ministro”, narró Gonzague a este cronista de Caras&Caretas, que viene apoyando la investigación del sobrino de Trabal.
“En un lugar seguro”
María Luisa, nacida en 1930, un año después que su hermano Ramón, es la única mujer de los cuatro hijos que tuvieron María del Carmen Usera y el general José Esteban Trabal Daneri, quien a fines de los años veinte ocupó el mismo cargo de agregado militar ante los gobiernos de Gran Bretaña y Francia que ejercía su hijo Ramón desde abril de 1974, luego de ser relegado de un ascenso al generalato en medio de una tensa interna militar en la dictadura.
Cocó, que como sus hermanos Ramón, José y Gonzalo estudió en el British School, fue profesora de inglés en el Sagrado Corazón hasta que se enamoró de Daniel Petit, un francés que trabajaba en una lanera, a quien conoció en un viaje a Montevideo. Mantuvieron durante un año una relación epistolar, hasta que convenció a sus padres de viajar a Francia, donde se casaron en 1958. Vivió en París hasta 1974, poco antes del homicidio de su hermano, y se radicó en el sur porque su esposo sufría enfisema y requería un clima mediterráneo.
Gonzague Petit Trabal quedó entonces viviendo durante semanas con su tío Ramón en París, en los días en que el flamante agregado militar no conseguía casa y habitaba una casona sin luz ni servicios. Desde entonces, Gonzague ha querido investigar la muerte del militar, pero se ha encontrado con un cerrado silencio de parte de su familia. “Mi madre le preguntó muchas veces sobre los papeles a Ramoncito y él la última vez le dijo que estaban en un lugar seguro”, explicó.
La posibilidad de encontrar el maletín de Trabal y su contenido tendría singular importancia cuando la Suprema Corte de Justicia estudia declarar inconstitucional la Ley de Caducidad para la causa del secuestro en Argentina, traslado a Uruguay y asesinato de cinco militantes tupamaros que fueron ejecutados por la dictadura en las cercanías de la localidad de Soca como supuesta represalia por el homicidio del coronel Trabal en París. La apertura del caso derivaría en una indagación judicial sobre la propia muerte del militar.
El embajador Fernández
El embajador Mario César Fernández, quien se habría llevado el maletín negro de Ramón Trabal, fue un político colorado, periodista y diplomático que ocupó en la dictadura el cargo de representante uruguayo ante la Organización de Naciones Unidas para la Educación (Unesco), con sede en París. Era junto con el embajador Jorge Barreiro y el primer secretario Gonzalo García Lagos uno de los funcionarios de mayor jerarquía en Francia cuando ocurrió el homicidio del militar.
Fernández se inició en el periodismo político en el vespertino Acción junto con Luis Batlle Berres, Maneco Flores Mora y Jorge Batlle, pero terminó constituyéndose en convencional de su partido por el sector Unidad y Reforma, liderado por Julio María Sanguinetti, y fue editor de la publicación Correo de los Viernes a la salida de la dictadura militar.
Con una trayectoria de cuarenta años en la cancillería, desde 1985, durante la primera presidencia de Sanguinetti, ocupó la subsecretaría de Relaciones Exteriores, ministerio que encabezaba el contador Enrique Iglesias, a quien suplantó como ministro interino. En 1995, durante su segunda gestión, Sanguinetti lo designó como embajador en Brasil.
Luego de la dictadura, Fernández fue protagonista de un episodio de fuerte repercusión periodística cuando el 1º de agosto de 1985, siendo canciller interino, denunció por espionaje al cónsul en Porto Alegre, Raúl Liard, a quien implicó en un “seguimiento” a Wilson Ferreira Aldunate en una visita a la capital gaúcha durante la dictadura. Por esa denuncia Liard fue sumariado y finalmente destituido en 1988.
En 1990 escribía en El País una columna titulada “Los cuadernos de Tabaré” en los que ejercía una fuerte crítica a la gestión municipal de Tabaré Vázquez, y en 1999, siendo embajador en Brasil, fue acusado de no atender advertencias de ese país sobre la posibilidad de que desde la frontera se transmitiera a Uruguay la fiebre aftosa. Se dijo que su posición procuraba evitar el protagonismo del entonces gobernador de Rio Grande do Sul, Olívio Dutra, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT).
El enigma a descifrar
La importancia que tendría recuperar los documentos que el coronel Ramón Trabal llevaba siempre en su maletín personal fue reconocida a Caras&Caretas por el hoy periodista del semanario Búsqueda Sergio Israel, autor del libro El enigma Trabal (Ediciones Trilce, 2002), para el que investigó en Uruguay, Francia, Argentina e Inglaterra y consultó fuentes de Estados Unidos, Bolivia, Cuba e Israel, entre otras.
En su trabajo, Israel destaca que “el famoso maletín negro, sobre el cual tanto se ha hablado y especulado por su contenido comprometedor, no figura en el parte de la policía judicial” francesa que se hizo cargo de la investigación del homicidio de Trabal, cuyo cuerpo fue encontrado acribillado el 19 de diciembre de 1974 dentro de su Renault 12 TL, en el garaje del edificio que habitaba en el número 15 de la Rue du Recteur Poincaré de París.
En El enigma Trabal Israel recoge amplia información que evidencia la preocupación que el coronel uruguayo tenía sobre la posibilidad de un atentado en su contra, como las diferentes hipótesis que se construyeron sobre la autoría de su muerte: desde el operativo de una supuesta “Brigada Raúl Sendic” (descartada desde un principio), a una acción de sicarios griegos contratados por grupos de extrema izquierda o derecha, a la cada vez más firme posibilidad de que su muerte la ordenara la propia dictadura uruguaya.
La investigación del periodista se inició en 1988 cuando el hoy senador Eleuterio Fernández Huidobro, durante un debate televisivo con el colorado Pablo Millor, afirmó que a Trabal lo habían matado las Fuerzas Armadas. Sus palabras llevaron a que los comandantes de las tres armas le iniciaran un juicio por difamación que llevó adelante el entonces fiscal Miguel Langón (hoy defensor de represores), en el que no se llegó a abrir la prueba solicitada por los abogados defensores, Gonzalo Fernández y Helios Sarthou, quienes solicitaron el desarchivo del expediente sobre los fusilados en Soca.
Archivos que callan
Uno de los testigos en el juicio contra Fernández Huidobro fue el periodista Alberto Silva, quien junto con su colega Nelson Caula había indagado sobre la muerte de Trabal. Las actas de aquella instancia judicial muestran al fiscal Langón intentando contradecir la existencia de un “archivo Trabal” en el que existiera documentación que podría comprometer a la dictadura.
Silva fue enfático al sostener: “Hay una serie de personas que hablan a propósito del archivo Trabal. Hay que recordar que Trabal estaba al frente de lo que era inteligencia militar, recababa información de la propia inteligencia militar y también de las que eran declaraciones con torturas y sin torturas a los presos políticos. En base a lo que eran todas esas declaraciones conforma el tan mentado archivo […] Y hay que recordar que en su última actividad aquí en el país, él estuvo al frente de lo que fue la lucha contra los ilícitos económicos…”.
Distintos testimonios dan cuenta de la existencia de documentación importante en poder de Trabal y el hecho de que parte de ella estuviera en su maletín negro. “Con esto algún día haré un libro”, dijo en alguna oportunidad el militar, a quien obsesionaban los temas de seguridad, según confirma un documento desclasificado de la cancillería uruguaya al que accedió Caras&Caretas.
El material, una nota firmada por el propio Ramón Trabal el 26 de abril de 1974 en hoja membretada de la Embajada en París, da cuenta de que el coronel había enviado al Ministerio de Relaciones Exteriores un documento fechado el 8 de enero “sobre problemas relativos a la seguridad nacional” que parecía haberse extraviado cuando en realidad el original seguía en poder del militar, quien se excusa por la confusión y lo remite al gobierno a través de la Embajada en Londres. El informe no aparece en los archivos desclasificados.
Entre la documentación de la cancillería también surgen correspondencias del embajador Mario César Fernández, una en la que se evidencian sus diferencias con Trabal por su actuación como agregado militar, y otra, de fecha 6 de febrero de 1975 (dos semanas después del homicidio) en la que informa al embajador Barreiro que recibió un anónimo (cuyo contenido adjunta, pero no aparece en el material desclasificado) que se niega a dar a la policía francesa en forma directa ya que sin advertencia le habían quitado la custodia policial que le habían puesto tras el asesinato del agregado militar.
Entre las novelas del excelso escritor Víctor Hugo, “El jorobado de Nuestra Señora de París” dejó huellas indelebles entre los humanistas de varias generaciones. Quasimodo resumió el amor, la bondad y la entrega en la defensa de la gitana Esmeralda. En su época pocos escritores alcanzaron penetrar en la hondura del sentimiento humano y descarnar hasta el tuétano las miserias y sus contradicciones entre bondad y malignidad. Entonces constituía un hallazgo desentrañar la desigualdad y la esencia del pensamiento de los desheredados y el de los opulentos.
Los gitanos (rrom) han sido perseguidos desde antes del siglo XVI; un centenar de medidas les privó de incontables derechos, incluidas las bodas o expresarse en su idioma (el caló). A la Ley instaurada en España contra Vagos y Maleantes siguió la de Peligrosidad Social y así hasta nuestros tiempos. Les son imputados todos los delitos contemporáneos, sin solución.
La gitana de Nôtre Dame vuelve a ser preterida, perseguida, discriminada y, en la cuna de la Revolución Francesa -que propugnó la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad- se reedita la tragedia con la fuerza que impone la omnipotencia como uno de los actos más discriminatorios y xenófobos desde la Segunda Guerra Mundial. A riesgo de herir susceptibilidades, poco ha aprendido el mundo del oprobioso legado que sumió en la podredumbre a judíos, gitanos, eslavos y otras minorías no tan minoritarias.
¿Qué acontece y qué sucederá con las minorías en la Unión Europea? ¿Cuál es la vigencia de los postulados enarbolados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la Carta Europea homónima, en el Tratado de Lisboa y en la Carta de las Naciones Unidas, referidos todos a la igualdad de género, raza y credo o al derecho de residencia y circulación? ¿Cómo es posible señalar los defectos de nuestro expoliado mundo subdesarrollado si aquellos que imparten lecciones son los primeros en zarandear todos los principios que supuestamente defienden?
No se trata de retórica, sino de hechos. Durante el examen periódico universal ante el Consejo de Derechos Humanos de Ginebra, Suecia fue cuestionada a causa de la persistente desigualdad que aún enfrentan los lapones; en los Balcanes la insuficiente ayuda a la minoría gitana es incapaz de vencer los lastres socioeconómicos que la obliga a emigrar constantemente hacia la Europa más desarrollada; periodistas checos que trasmitían programas en romaní solicitaron asilo en Canadá, debido a las amenazas recibidas por motivos raciales y a los constantes registros policiales; en Eslovaquia el ministro del Interior, Robert Kalinak fue conminado a renunciar debido a las acusaciones de racismo contra la policía, tras la aparición de un video en que varios agentes obligaban a niños gitanos detenidos en una comisaría a realizar actos indecorosos y miembros de una comunidad romaní compararon los desmanes sufridos en los últimos tiempos con las torturas infligidas en Abu Ghraib.
La situación empeora en los países más desarrollados de la Unión Europea: Alemania no logra desprenderse del estigma antijudío, antiturco ni antislámico; el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) dictó en diciembre de 2009 sentencia favorable a María Luisa Muñoz, que validó sus derechos al matrimonio gitano –excluido de la Constitución- y a la pensión por viudez – Sólo desde la adopción de la carta magna española en 1978, se les considera ciudadanos de ese país. En enero del presente año el Congreso español propuso pedir perdón al pueblo gitano por la discriminación y el maltrato histórico, durante casi 500 años de exclusión. Pero persisten la agresión y la impotencia para competir en el mercado laboral, al ser los gitanos los más iletrados e ineptos, bajo las peores condiciones habitacionales de todas las etnias.
Un bienio atrás en Italia se adoptó una primera medida para separar a los niños gitanos en los ómnibus (recordaba el apartheid surafricano, el Ku Kux Klan estadounidense, los vagones transportadores de prisioneros hacia los campos de concentración nazis y los actuales centros estadounidenses de detención antiterrorista, donde priman los “sospechosos” de origen árabe). Prosiguieron la toma obligatoria de huellas dactilares, la clasificación genética y el internamiento de gitanos, al estilo de las “reservaciones” del Oeste. El relato de un gitano sobreviviente del campo de concentración de Dachau, emigrado a Italia, comparaba con horror la noche en que los carabinieri atacaron su campamento, con el de su apresamiento por las tropas SS, varios decenios antes. Se escucharon muchas voces de ¡NO al perfil étnico! y de “huellas dactilares como vergüenza política del acoso”. Las medidas han seguido su curso.
La tragedia gitana se expande paralela a su vida errante –que no sería cuestionable si realmente se respetasen los derechos minoritarios- a lo que se añade su no integración a las sociedades donde habitan, tanto debido al apego a sus costumbres, como por la carencia de oportunidades para equipararse con el resto de la población menos favorecida. El holocausto judío finalizó con una patria exigida y construida por las grandes potencias. En cambio el exterminio gitano de 1,5 millones de seres humanos podría reeditarse en cualquier momento, sin una solución plausible ni justa.
La nueva ley francesa (aprobada según la actual práctica de democracia e igualdad) constituye un instrumento para la persecución y expulsión de los gitanos. Sirven de pretexto para su implementación “el comportamiento de nómadas y gitanos”, las escaladas de violencia –con el saldo de un romaní ejecutado por la policía-, la muerte “accidental” en Loire et Cher de un joven conductor baleado por la gendarmerie; la cruzada antiterrorista que define a inmigrantes y minorías como potenciales delincuentes y la decisión irrevocable de expulsar a todos los gitanos ubicados en campamentos ubicados, ante el galopante desempleo en la UE. La suerte está echada, una vez más.
El preocupante escenario incidiría sobre las relaciones entre Francia y Rumania (principal afectada) debido a la devolución de los gitanos. También deprimiría circunstancialmente el diálogo con Bulgaria y otros Estados comunitarios con mayor población romaní. Ya se producen comentarios oficiales y sectoriales que denominan la decisión como “racismo a la francesa”.
Algunas instituciones europeas se pronuncian tímidamente por mitigar las acciones adoptadas contra los gitanos. Por ejemplo, a raíz de la disposición italiana, la fracción de la Izquierda del Parlamento Europeo la calificó como “ acto discriminatorio basado en raza y origen étnico”, lo que fue refutado por el ministro de Relaciones Exteriores, Franco Frattini como “voto prejucioso y político respecto a Italia y los gitanos”.
El 6 de agosto del pasado año el Espacio europeo contra el Racismo (ENAR) presentó en Bruselas a Justicia y Asuntos de Interior un informe donde expresaba su preocupación por la proliferación de ataques racistas, que costó la vida a una niña gitana en Hungría. El 20 de octubre , la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE, con sede en Viena , consideraba que “los gitanos y las comunidades nómadas son discriminados en la UE a la hora de acceder a las viviendas sociales y de régimen abierto, lo que refuerza la discriminación del colectivo y dificulta su integración al sistema educativo y al mercado de trabajo”.
Este mes la Comisión de la UE ha convocado a un evento en Rumania el próximo 12 de octubre, que intentaría proveer fondos operacionales para la integración de los romaníes. Las críticas provenientes de diversos partidos políticos representados en el Parlamento Europeo han sido rechazadas por el titular francés de Inmigración, Eric Besson, quien de visita en Bucarest para limar asperezas con el gobierno rumano reiteró que “está descartado que Francia suspenda las reconducciones a los países de origen, sean rumanos, búlgaros u otros ciudadanos”. Igualmente añadió que “su país aplicaba escrupulosamente el derecho europeo, la ley republicana francesa y las decisiones judiciales" acusando a los críticos en su país y a sus socios europeos de impulsar “una enorme burbuja de hipocresía, porque se culpa a París de un problema que no se ha tratado durante diez años y en el que hemos sido los primeros en decir”. Huelgan los comentarios”.
Parafraseando a los clásicos del marxismo “un fantasma recorre a Europa: el fantasma de la exclusión religiosa y étnica”. ¿Cómo detenerlo y desintegrarlo? Desafortunadamente, la asignatura pendiente en la Unión Europea sobre la igualdad es un asunto que no parece tener una respuesta justa ni inmediata. Tal vez, habría que pedir al espíritu de Quasimodo que defienda nuevamente a su gitana y a todas para que no perezcan entre las llamas racistas.
Leyla Carrillo Ramírez
La Habana, 10 de septiembre de 2010 “Año del 52 aniversario”
Nicolas Sarkozy ha anunciado que mantiene la base de su programa de reforma de las pensiones, en particular el retraso a 62 años de la edad mínima de jubilación. Los sindicatos han convocado otra huelga para el día 23.
"No hay posibilidad de retorno en este punto", ha asegurado Nicolas Sarkozy en un comunicado escrito un día después de las movilizaciones contra esta reforma en el Estado, y en el que defiende que es la solución "más razonable" y la que se está adoptando en otros estados
Sarkozy incide en que se ha negado a recurrir a otras opciones como bajar el importe de las pensiones o aumentar de forma masiva la presión fiscal, pero asegura que sí se realizarán cambios a la hora de tener en cuenta el tipo de trabajo o la dificultad para realizarlo para mantener la edad de jubilación en los 60 años, opción que se recogía ya para aquellos trabajadores con un grado de incapacidad superior o igual al 20%.
Tras indicar que se trata de "una reforma esencial", considera "normal" que suscite inquietudes y movilizaciones importantes como las celebradas ayer.
Foto: SAA-SAN
Opina que con esta reforma asume sus responsabilidades como presidente, porque "el deber de un jefe de Estado es no ignorar las dificultades o dejar que las resuelvan sus sucesores". "Al contrario, es mirar la situación de cara y aportar soluciones duraderas y justas", indica.
Seis de los principales sindicatos han convocado una nueva jornada de huelga y manifestaciones, al considerar insuficientes las concesiones anunciadas por Sarkozy. Las centrales entienden que "no modifica el carácter injusto e inaceptable de la reforma".
Más de dos millones de personas se manifiestan contra la reforma del sistema de pensiones del presidente Sarkozy. Los sindicatos no descartan "ninguna forma de acción" en el futuro.
Uno de esos grandes días franceses que impresionan y sorprenden en las televisiones extranjeras se ha vuelto a producir. Los sindicatos lograron reunir en París una manifestación gigantesca en defensa de las pensiones. Una de esas que hacen que la Plaza de la República, los bulevares de la capital y la Bastilla no den abasto para albergar a unas 200.000 personas, punta de lanza de un total de más de dos millones de manifestantes en todo el país, y con huelgas al alza en todos los sectores. El presidente Nicolas Sarkozy se acostaba con un nudo en sus neuronas: la movilización va a obligarlo a ponerse en primera línea y explicar mejor si puede su proyecto.
Los medios franceses, de izquierdas o de derechas, eran unánimes. La policía calculó 1.100.000 manifestantes en unas 120 marchas organizadas en toda Francia. No coló. Por coger sólo un ejemplo, el moderado diario de provincias Ouest-France fue a cotejar las cifras que daba la policía con sus propias observaciones ciudad por ciudad en todo el oeste del país: no cuadraban, puesto que, sólo en esa gran mitad oeste, la cifra de manifestantes reales rozaba a la suma de lo que la policía vio en toda la nación.
Ante esa contabilidad minimalista, los sindicatos procedieron a lanzar sus propias balizas. El segundo sindicato del país, la CFDT, dijo que había visto a 2,5 millones de manifestantes. La principal fuerza de choque de los trabajadores, la CGT, contabilizó 270.000 en París y 2,7 millones en toda Francia. Los autónomos de SUD-Solidaires tenían tres millones de manifestantes en el conjunto del Hexágono.
La conclusión era la misma: para las autoridades y los sindicatos, el número de manifestantes crece con fuerza comparado con las cifras de la última jornada de acción, del 24 de junio. Tienen a los sondeos de su lado. Y, esta vez, con convocatorias de huelga francas y directas, los asalariados entraron en la danza.
Entre el 34% y el 51% de los empleados de France Télécom pararon. Entre el 24% y el 40% de los carteros también bajaron los brazos. Metros regionales parisienses y autobuses de Lyon y Marsella estuvieron casi totalmente paralizados. En alguna gran empresa privada, los trabajadores muy subidos apostaron fuerte. La dirección de la multinacional petrolera Total tuvo que alertar al Gobierno del "débito mínimo" en las seis refinerías del país, y en dos de ellas los trabajadores votaron la reconducción del movimiento, por 24 horas en una y por 48 horas en otra.
La situación es extremadamente volátil. Y eso es lo que, desde siempre, han odiado los Gobiernos de derecha.
Foto: Efe
Debates en la Asamblea
La Asamblea Nacional, cámara baja francesa, fue la caja de resonancia de esa febrilidad que empieza a notarse en el país. Allí llegaba, para el primer día de debates, el proyecto de ley de recorte de pensiones públicas, con el que el Gobierno pretende elevar de 60 a 62 años la edad legal de jubilación, y de 65 a 67 la edad a la que un asalariado puede aspirar al 100% de su pensión de base.
Los diputados socialistas intentaron que todo fuera bien comedido. Al ministro de Trabajo, Éric Woerth, cara visible de la reforma pringado hasta las cejas en el fango del caso Bettencourt, no le echaron en cara ningún reproche por ese escándalo de tráfico de influencias, ocultación de fraude fiscal y financiación irregular de partidos políticos. No hubo querella por ahí. Pero a un grupo de diputados del Frente de Izquierdas se les ocurrió la idea al parecer descabellada de intentar entregar en persona al Gobierno más de 100.000 firmas de la petición en defensa de las jubilaciones y a favor de un referéndum. Los alguaciles los bloquearon y se armó una trifulca. Desde las bancadas de la derecha, les gritaron: "¡estalinistas!", como si algún estalinista de la Historia hubiera entregado jamás una petición de algo. La imaginación de los conservadores franceses no tiene límite.
No hubo nada nuevo en el hemiciclo, en términos de argumentos. El Gobierno repitió que esta es la única reforma posible. La oposición volvió a recordar que para garantizar las jubilaciones hay que crear empleo e incrementar la presión fiscal sobre la riqueza no productiva, como los bonus, los stock options, los dividendos y las rentas del patrimonio.
Lo que sí ha cambiado con el auge de la movilización de los trabajadores franceses es el tono de puertas para adentro. El líder de la CGT, Bernard Thibault, cerebro de la victoria social de 1995, advirtió de que a partir de ahora "ninguna forma de acción queda descartada". Con ello, acentuaba la pesadilla de Sarkozy, que es la perspectiva de lo que aquí se llama "huelga reconducible". El presidente se encerró anoche con sus consejeros y algunos miembros de su Gobierno. Empieza a escarbar en los flecos de la reforma para hacer alguna propuesta, quizá hoy o más probablemente mañana. Es que esta noche se reúnen los sindicatos. Para la próxima acción.
Las expulsiones colectivas del Estado francés de gitanos de origen rumano y búlgaro han indignado a miles de ciudadanos en toda Europa. Ayer salieron a las calles para expresar su rechazo frontal al racismo y la xeno- fobia que perciben tras esas medidas.
La respuesta de la ciudadanía contra la política del Gobierno de Nicolas Sarkozy hacia la minoría étnica mayoritaria en la Unión Europea, la comunidad romaní, no podía esperar más, y ayer varios estados europeos, principalmente el francés, vivieron una jornada de movilización contra el «racismo de Estado» que decenas de miles de ciudadanos europeos ven detrás de las expulsiones masivas de gitanos rumanos y búlgaros. El Ministerio francés de Interior cifró en 77.000 las personas que se movilizaron en todo el Estado, una cifra que los organizadores elevaron a 100.000.
Como no podía ser de otra manera, la manifestación más numerosa tuvo lugar en París, donde se congregaron entre 12.000 y 50.000 personas, según las fuentes. El cortejo parisiense estuvo abierto por un grupo de gitanos cuyo poblado situado en los arrabales de la capital fue destruido por las autoridades el mes pasado, que encabezó simbólicamente la marcha, con una pancarta con el lema «No a la política inhumana de Sarkozy». Entre los congregados, pocos gitanos, puesto que ellos se manifestarán en París el próximo día 15.
Foto: AFP
En el resto del Estado se realizaron unas 130 manifestaciones en las principales ciudades, entre ellas Baiona, donde varios centenares de personas se manifestaron contra el racismo y la xenofobia. Además, se llevaron a cabo concentraciones, algunas ante las embajadas francesa, capitales europeas como Londres, Bruselas, Lisboa, Busapest, Roma, Barcelona o Madrid, entre otras. Las movilizaciones contaron con el apoyo de decenas de organizaciones de derechos humanos, sindicatos y partidos de izquierda y ecologistas.
«Ante la xenofobia y la política del desprecio: libertad, igualdad, fraternidad», rezaban los carteles que llamaban a manifestarse, aludiendo al lema oficial de la República francesa. En París, personalidades del mundo de la cultura, como la cantante Jane Birkin o la cineasta Agnes Jaoui, acudieron a las inmediaciones del Ministerio de Inmigración e Identidad Nacional para cantar, acompañadas de un acordeonista, a favor de los inmigrantes «sin papeles».
«Es una canción contra el desamparo, para levantarle el ánimo a la gente. Pienso que se ha convertido a los gitanos y a los inmigrantes en situación irregular en chivos expiatorios a los que se puede expulsar, mientras que a mí, que también soy extranjera, no se me expulsa», afirmó, indignada, Birkin.
Birkin formó parte, junto con el ex resistente contra la Ocupación nazi de Francia (1940-1944) Stephane Hessel, del grupo que se entrevistó posteriormente con asesores del ministro de Inmigración Eric Besson.
«Fue un diálogo de sordos, pero es bueno que haya tenido lugar para mostrarles que gran parte de la población monta en cólera ante esta política nauseabunda», indicó el portavoz de la Red de Educación sin Fronteras (RESF), Richard Moyon, que lucha contra las expulsiones de inmigrantes «sin papeles».
«Desde finales de julio, no dejamos de oír discursos que defienden los fundamentos del programa de Le Pen», estimó el presidente de la Liga de Derechos Humanos, Jean-Pierre Dubois, refiriéndose al líder de la extrema derecha, cuyo programa se basa, a su juicio, en supuestos vínculos entre «inmigración y delincuencia», una vinculación a la que también aludió Sarkozy para endurecer sus políticas de seguridad con las que pretende recuperar el apoyo de la ciudadanía.
«Se ha cruzado la línea roja», dijo Dubois; mientras que la líder de los Verdes aseguraba que «no aceptamos el veneno que el Gobierno de la República está tratando de inocular».
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Pero al ordenar el desmantelamiento de los campamentos ilegales de gitanos y nómadas y su deportación a sus países de origen, además de la retirada de la nacionalidad francesa a quienes cometan determinados delitos, ha provocado la ira de la sociedad civil y de la oposición, que acusa a Sakozy de culpar a los gitanos de los males de la sociedad, además de críticas de la ONU, la Comisión Europea y el Vaticano, entre otros.
En Europa, las protestas reunieron a miles de personas. La más numerosa tuvo lugar en Roma. En las pancartas exhibidas en Bruselas, se podría leer: «Romaníes, inmigrantes, ¿quién es el siguiente?»; en Barcelona: «Basta de deportaciones», y en Londres: «Basta, ya basta».
Desde finales alrededor de un millar de gitanos procedentes de Rumanía y Bulgaria han sido deportados a sus países y cientos de campamentos desmantelados en el Estado francés.
El Gobierno francés minimizó la respuesta ciudadana a su política contra la inmigración al afirmar, en un comunicado, que las manifestaciones apenas lograron reunir a «unas decenas de miles de personas». Su ministro de Interior, Brice Hortefeux, aseguró que continuará su «acción determinada para hacer recular toda forma de delincuencia y defender los derechos de las víctimas, sin estigmatizar a ninguna comunidad.
El "caso Bettencourt" que zarandea Francia con su vendaval de arrestos, odios familiares, cheques ocultos, grabaciones furtivas, fechorías fiscales y donaciones ilegales al partido del Presidente Nicolas Sarkozy, está hundiendo el país en una profunda crisis moral.
Liliane Bettencourt, una de las mujeres más ricas del planeta, poseedora de una fortuna de 17.000 millones de euros y propietaria del imperio de cosméticos y perfumes L'Oréal, se halla en el epicentro de un alucinante culebrón devenido asunto de Estado. Unas conversaciones robadas en su domicilio revelaron que el ministro de Trabajo, Eric Woerth, usó su influencia (cuando era ministro del Presupuesto, y por consiguiente responsable de la administración fiscal) para obtener que su esposa, Florence, fuese contratada por la multimillonaria -con un salario anual de 200.000 euros- para administrar su fortuna... De paso, Eric Woerth, que también era tesorero del partido del Presidente, percibió presuntamente donaciones de decenas de miles de euros (1) para financiar la campaña electoral de Sarkozy... A cambio, se sospecha que el ministro hizo la vista gorda sobre una parte del patrimonio oculto de la dueña de L'Oréal: por ejemplo, varias cuentas millonarias en Suiza y una isla en las Seychelles valorada en unos 500 millones de euros...
Este asunto, de por sí bochornoso, adquiere mayor morbo en la medida en que Eric Woerth es el encargado de conducir la dura reforma de las jubilaciones que castigará a millones de asalariados modestos. En un ambiente de fuertes tensiones sociales y de motines de desclasados en los guetos urbanos, el "caso Bettencourt" está reactivando el viejo litigio entre las elites y el pueblo común. "El clima de la sociedad, advierte el filósofo Marcel Gauchet, se halla hoy impregnado de revuelta latente y de un sentimiento de distancia radical hacia los dirigentes" (2).
Francia no es la única democracia carcomida por la corrupción de algunos políticos y por la permanente confusión que muchos de ellos mantienen entre cargos públicos y beneficios privados. Está aún fresco en las memorias el escándalo de los abusos de los gastos parlamentarios a expensas de los contribuyentes, ocurrido en el Reino Unido y que, junto con otras causas, provocó el descalabro de los laboristas en las elecciones del 6 de mayo pasado. O el de la Italia de Silvio Berlusconi en donde, casi veinte años después de la operación mane pulite que decapitó a gran parte de la clase política, la corrupción, a modo de metástasis, vuelve a extenderse ante la impotencia de una izquierda paralizada y sin ideas. El Tribunal de Cuentas italiano, en su último informe, establece que los delitos de corrupción activa de los funcionarios públicos aumentaron el año pasado en más de 150% (3). Y qué decir de España, agobiada por los múltiples casos de corrupción de cargos públicos asociados a los "señores del ladrillo" enriquecidos por las delirantes políticas urbanísticas. Sin hablar del esperpéntico "caso Gürtel" que sigue coleando.
A escala internacional, la corrupción alcanza hoy, en la era de la globalización neoliberal, una dimensión estructural. Su práctica se ha banalizado igual que otras formas de criminalidad corruptora: malversación de fondos, manipulación de contratos públicos, abuso de bienes sociales, creación y financiación de empleos ficticios, fraude fiscal, disimulo de capitales procedentes de actividades ilícitas, etc. Se confirma así que la corrupción es un pilar fundamental del capitalismo. El ensayista Moisés Naím afirma que, en los próximos decenios, "las actividades de las redes ilícitas del tráfico global y sus socios del mundo ‘legítimo', ya sea gubernamental o privado, tendrán muchísimo más impacto en las relaciones internacionales, las estrategias de desarrollo económico, la promoción de la democracia, los negocios, las finanzas, las migraciones, la seguridad global; en fin, en la guerra y la paz, que lo que hasta ahora ha sido comúnmente imaginado" (4).
Según el Banco Mundial cada año, en el planeta, los flujos de dinero procedentes de la corrupción, de actividades delictivas y de la evasión de fondos hacia los paraísos fiscales alcanza la astronómica suma de 1,6 billones de euros... De ese montante, unos 250 000 millones corresponden al fraude fiscal realizado anualmente sólo en la Unión Europea. Reinyectados en la economía legal, esos millones permitirían evitar los actuales planes de austeridad y ajuste que tantos estragos sociales están causando.
Ningún dirigente debe olvidar que la democracia es esencialmente un proyecto ético, basado en la virtud y en un sistema de valores sociales y morales que dan sentido al ejercicio del poder. Afirma José Vidal-Beneyto, en su libro póstumo y de indispensable lectura, que cuando, en una democracia, "las principales fuerzas políticas, en plena armonía mafiosa, se ponen de acuerdo para timar a los ciudadanos" (5) se produce un descrédito de la democracia, una repulsa de la política, un aumento de la abstención y, más peligroso, una subida de la extrema derecha. Y concluye: "El gobierno se corrompe por la corrupción, y cuando hay corrupción en la democracia, la corrompida es la democracia".
Ignacio Ramonet
Notas: (1) En Francia, la ley de financiamiento de los partidos políticos del 11 de abril de 2003, limita las donaciones de las personas físicas a 7.500 euros al año. (2) Le Monde , París, 18 de julio de 2010. (3) Clarín , Buenos Aires, 17 de febrero de 2010. (4) Moisés Naím, Ilícito , Debate, Madrid, 2006. (5) José Vidal-Beneyto, La corrupción de la democracia , Catarata, Madrid, 2010.
Berlusconi pone fin a la moratoria de 22 años. Después del referéndum de 1987, Italia cerró las nucleares. Ahora el Gobierno construirá cuatro con la ayuda de Francia. Los ecologistas señalan que no son necesarias.
Italia ha roto este año la moratoria nuclear que mantenía desde hace 22 años, después del referéndum de 1987, celebrado un año tras la tragedia de Chernobil. Las cinco centrales nucleares que estaban en marcha fueron cerrando progresivamente y en 1990 quedaron todas clausuradas. Silvio Berlusconi ha puesto fin a esa política y, después de un acuerdo con Nicolas Sarkozy, firmado en 2009, anunció que algunas compañías francesas ayudarán a construir cuatro reactores nucleares.
Según el acuerdo de la multinacional eléctrica italiana ENEL y la francesa EDF, la primera central nuclear estará operativa hacia 2013. Tras la pérdida de un contrato de más de 20.000 millones de dólares en Abu Dhabi, Francia ve en Italia una oportunidad económica para su industria atómica, la exportación de tecnologías y los sustanciosos ingresos de los futuros recibos de la luz. Tanto la eléctrica italiana como la francesa serán los gestores de las centrales, y otra multinacional, Areva, pondrá la tecnología, mientras que Edison (controlada por EDF) figura como candidata para el proyecto de las plantas energéticas.
Según declaraciones del exministro de Desarrollo Económico, Claudio Scajola, quien ha dimitido recientemente por un escándalo de corrupción, el objetivo es llegar a cubrir el 25% de las necesidades energéticas del país. Sin embargo, según las previsiones de la empresa que gestiona la red eléctrica italiana, las cuatro centrales programadas llegarían sólo al 9,2%. Para llegar al objetivo del 25% se tendrían que construir al menos 11 centrales nucleares. Pero si éstas se llevaran a cabo el coste se dispararía de forma alarmante.
La mayor compañía privada de electricidad, el grupo alemán E.On, calcula para la construcción de una instalación semejante en Inglaterra, un coste de 6.000 millones de euros. Con esas cifras, 11 centrales en Italia supondrían alrededor de 70.000 millones de euros, más del 4% del Producto Interior Bruto del país.
Las organizaciones ecologistas se oponen y argumentan, entre otras cosas, que “la energía nuclear es demasiado cara y el dinero sale de las arcas públicas, de los impuestos y recibos de los ciudadanos”. Para los antinucleares, Italia tiene una potencia eléctrica instalada de casi 100.000 megavatios, mientras que el gasto hoy no supera los 55.000 megavatios. “No es necesaria más energía nuclear, sino energía renovable”, asegura el Comité Nacional contra la Energía Nuclear.
Además, denuncian la tecnología que se va a implantar: con los reactores de tercera generación, los reactores europeos presurizados (EPR), se han producido graves problemas, según denunciaron el año pasado las agencias de seguridad de Francia, Reino Unido y Finlandia. Problemas en la fisión nuclear
Los ecologistas franceses publicaron varios documentos internos de la eléctrica EDF, la misma que participará en la construcción de las centrales italianas, en los que se constataba que, entre 2007 y 2009, el reactor Flamanville, el primer EPR en construcción en Francia, presentaba fallos de seguridad en las barras de control utilizadas para llevar a cabo la fisión nuclear, y que la reacción atómica no produce la suficiente energía. Según la organización francesa Sortir du Nucléaire: “Son las mismas eléctricas las que están poniendo en peligro la seguridad porque quieren obligar al reactor a variar la producción en un mismo día”. Durante el día, cuando la demanda de energía es mayor y el precio sube, el reactor tendría que elevarse a la máxima potencia, mientras que por la noche, cuando la demanda de energía baja, moderaría su actividad. Las variaciones de potencia pueden producir una explosión como la de Chernobil”, denuncian Greepeace y Sortir du Nucléaire.
En la misma línea, el premio Nobel de Física, Carlo Rubbia, lanzó varias preguntas al Gobierno italiano como: “¿Se han dado cuenta de que los mismos franceses están revisando sus programas tecnológicos de las centrales con reactores europeos presurizados y prefieren rehabilitar los viejos reactores antes que construir los nuevos?”. Más de 90.000 metros cúbicos de basura radiactiva almacenada en distintos puntos del país y 12.000 millones de euros en 20 años son la deuda de las centrales nucleares italianas cerradas en 1987.
Una bomba ecológica, sin desactivar aún, que permanece bajo la vigilancia del Estado por 500 millones de euros anuales. Los grupos ecologistas señalan que la basura radiactiva no envejece, ni siquiera la que es de ‘segunda categoría’, cuya peligrosidad dura cerca de 300 años, mientras que la de tercera categoría es peligrosa durante 250.000 años.
¿Dónde estarán las centrales?
Dónde estarán ubicadas las nuevas centrales que proyecta Berlusconi es top secret. El responsable de su ubicación, el director de la eléctrica ENEL, Fulvio Conti, afirmó recientemente que “no hablará ni bajo tortura”. Todo apunta a que las eléctricas tendrán que construir las nuevas centrales italianas cerca del mar o los ríos. Si se superpone el mapa de las inundaciones de costas hecho por ENEL, y el de las áreas sísmicas hecho por el Instituto de Geofísica, las zonas de seguridad son muy pocas y estarían localizadas en Cerdeña, Apulia y en el río Po. Pero, según el partido de los Verdes, el mapa de las nucleares ya está diseñado y no se corresponde con esos criterios.
Mientras, Berlusconi proyecta construir un cementerio nuclear, en una zona que llaman “la pequeña Chernobil”, cerca del río Garigliano. Giulia Casella, militante antinuclear y presidenta de Legambiente a Sessa Aurunca denuncia que ésta “es una región en una zona que ha sufrido varios accidentes y la zona donde quieren hacer el cementerio nuclear no es apta desde el punto de vista hidrogeológico. Allí ya han contaminado ríos y campos y 1.700 km2 de mar, según la Agencia de Nuevas Tecnologías, y el Gobierno así lo certificó en el año 1985”.
Castilla y León dice no al ATC
Hasta hace unos días el ejecutivo de Castilla y León condicionaba su apoyo al Almacén Temporal Centralizado (ATC) al mantenimiento de la central Garoña, Burgos. Ahora la Junta asegura estar contra de la instalación del cementerio nuclear en su comunidad.
Por otra parte, Greenpeace y Ecologistas en Acción han denunciado ante la Fiscalía la candidatura de Congosto de Valdavia, Palencia, por prevaricación, ya que las normas urbanísticas prohíben poner el ATC en suelo rústico. También señalan que en Santervás de Campos y Melgar de Arriba, Valladolid, los concejales ofrecen sus propios terrenos para se construya en ellos el silo nuclear.
Varios países europeos quieren poner en marcha más centrales
El Grupo de Reflexión sobre el futuro de la UE en 2030, el llamado Comité de Sabios Europeos encabezado por Felipe González, presentó a mediados de mayo un informe que señala que el sector nuclear incrementará la seguridad energética de la UE.
Ante la gran dependencia europea de la importación de petróleo, gas o carbón el Grupo de Reflexión propone, además de medidas como aumentar la eficiencia energética o el peso de las energías renovables, recurrir a la energía nuclear. Este impulso nuclear de la UE viene, entre otros, de líderes de países como Alemania o Italia, históricamente antinucleares. La canciller Ángela Merkel, en una reunión mantenida el pasado 23 de junio con los presidentes de los mayores consorcios energéticos alemanes, debatió una posible prórroga de la duración de las centrales como contrapartida a la propuesta de implementar el impuesto al sector (una de las últimas medidas anticrisis formuladas por el Gobierno alemán), en un país cuya sociedad es claramente antinuclear.
Francia mantiene su política nuclear. El país galo cuenta con 58 centrales, pero al menos 19 de sus reactores nucleares cumplen antes de 2011 los 30 años de funcionamiento, límite de su vida activa prevista. Otros 29 caducan antes de 2019. Mientras, el presidente francés Nicolas Sarkozy, ha solicitado a los organismos internacionales que incluyan la construcción de plantas nucleares en los programas de apoyo económico como un mecanismo de lucha contra el cambio climático. De momento, el presidente francés ya tiene acuerdos con varias de sus ex colonias, entre ellas Argelia, para promover la construcción de nuevas centrales en ese país del Magreb.
Los sindicatos consiguieron prácticamente multiplicar por dos el número de manifestantes que a finales de mayo se opuso a esta reforma de Sarkozy que rompe con una herencia del difunto presidente socialista François Mitterrand.
La segunda movilización del año contra la reforma del sistema de jubilaciones sacó más gente a la calle de lo que el Ejecutivo de Nicolas Sarkozy había calculado. Las seis centrales sindicales de Francia lograron movilizar a casi dos millones de personas, según fuentes sindicales, y unas 800.000, según las autoridades, para protestar por la reforma de las jubilaciones presentada por el ministro de Trabajo, Eric Woerth, cuyo objetivo es ampliar la edad de la jubilación para llevarla a los 62 años, frente a los 60 actuales. Antes de ayer, el entorno del gobierno había calculado que con menos de dos millones de personas en la calle la reforma estaba ganada. Pero la movilización superó el vaticinio oficial y los sindicatos consiguieron prácticamente multiplicar por dos el número de manifestantes que a finales de mayo se opuso a esta reforma que rompe con una herencia del difunto presidente socialista François Mitterrand.
Los sindicatos y la izquierda francesa –muy dividida sobre esta cuestión– argumentan que esta reforma penaliza a los trabajadores con menos calificación y beneficia al patronato por cuanto todo el peso de la reforma cae en las espaldas de la clase trabajadora. Las frondosas manifestaciones que poblaron las calles de ciudades como París, Marsella, Burdeos, Rennes, Le Mans, Niza, Lyon, Grenoble o Saint Etienne caen en el peor momento para el artífice de la reforma, Eric Woerth. El ministro de Trabajo aparece personalmente implicado en un enredado y jugoso escándalo de favores concedidos a una de las grandes fortunas del mundo y la mujer más rica de Francia, Liliane Bettencourt, única heredera del creador y fundador del imperio de cosméticos L’Oréal. Esta auténtica telenovela tiene como protagonistas al ministro, a su mujer, a un dandy curioso, a la millonaria y a un mayordomo que grabó conversaciones personales de la millonaria. El problema radica en que la fortuna de esta riquísima mujer estaba administrada en parte por Florence Woerth, la esposa de Eric Woerth en la época en que era ministro de Presupuesto. Florence Woerth era una suerte de “asesora económica” de Liliane Bettencourt. Esta señora de 87 años tenía la costumbre de ocultar su dinero para no pagar impuestos: había abierto varias cuentas ocultas en países de bondad fiscal –Suiza– y poseía una isla en las Seychelles que nunca declaró al fisco. El “conflicto de intereses” parece evidente, pero el ministro lo refutó y ratificó que permanecería en su cargo.
El escenario de los paros y las manifestaciones de ayer era tanto más denso cuanto que otros titulares del Ejecutivo figuran con escándalos encima: uno de ellos fue intimado por el primer ministro francés, François Fillon, a pagar de su bolsillo los 15.000 dólares que consumió en cigarros de La Habana y que fueron pagados con dinero público. Esta pelota vino a mezclarse con otra, es decir, el fiasco oprobioso de la selección francesa de fútbol en el Mundial de Africa del Sur y su inevitable transferencia al orbe político. Nicolas Sarkozy se metió en el asunto y ayer recibió al jugador Thierry Henry, es decir, justo cuando el país estaba en la calle por motivos menos frívolos que una pelota de fútbol. François Chérèque, responsable del segundo sindicato francés, la CFDT, estimó que fue “la mayor manifestación del año y ello muestra que el sentimiento de injusticia frente a esta reforma brutal crece”. Los sondeos tienden a darle razón. Según una cuesta de CSA, el 68 por ciento de los franceses aprobó la convocatoria a la huelga. Los carteles que desfilaron por París tenían un sólido tono irónico de denuncia de la desigualdad en el tratamiento. Una pancarta decía “Jubilación: primer ministro, seis meses; legisladores, seis años; obrero, 42 años. ¿Dónde está el error? ¡1789 está llegando!” –Año de la Revolución Francesa que derrocó a la monarquía–.
La reforma de las jubilaciones es la iniciativa más polémica de la presidencia de Nicolas Sarkozy. Esta debería ser aprobada en septiembre en el Parlamento, con o sin consenso, según reafirmó Nicolas Sarkozy. El gobierno presentó como argumento los cambios que se han producido y la necesidad de equilibrar las cuentas del Estado si se quiere garantizar la jubilación para todos. La crisis financiera de 2008 triplicó el déficit del sistema de jubilaciones y pensiones en Francia. Este llegó en 2010 a 32.000 millones de euros. El gobierno alega que si no hay cambios en 2018 ese déficit llegará a 42.300 millones de euros. Lo cierto es que el carácter de la reforma, los escándalos que implican a los ministros sin que éstos renuncien y el tratamiento de favor que reciben los caprichosos y millonarios jugadores de la selección francesa de fútbol que hicieron un papelón mundial en Sudáfrica le dieron verosimilitud al discurso sindical de izquierda. Este apunta a decir que los que tienen mucho reciben todo y los que poco tienen lo pierden todo. El jugador Thierry Henry fue uno de los que hizo la huelga con la selección en Sudáfrica –se negaron a entrenar–. Sin embargo, Sarkozy lo recibió ayer. El líder de la CGT, Bernard Thibault, comentaba el jueves con cierta ironía: “Si 23 huelguistas (los jugadores) logran modificar la agenda del presidente, pensamos que los responsables sindicales serán recibidos”. El jefe de la CFT cerró el comentario diciendo: “Hay millones de personas en las calles, hay millones de desempleados, tenemos problemas de poder adquisitivo y el presidente pasa su tiempo escuchando a un futbolista que gana 15 millones por año”.
Diego Forlán, pese a no haber conseguido abrir el marcador, fue elegido el mejor jugador de la cancha del encuentro entre celestes y galos. El ariete oriental dijo que el equipo uruguayo "nunca pudo entender cómo abordar el partido", y agregó que el trámite fue "bastante equilibrado". Forlán es la carta más temida por los futuros rivales.
El delantero uruguayo Diego Forlán confirmó los temores de los franceses y se mostró como el jugador más peligroso del ataque 'charrúa', llevando peligro con frecuencia, pero sin poder evitar que el encuentro terminara con un triste empate sin goles (0-0).
En un partido donde ambos estrategas consiguieron que sus defensas bloquearan el paso al rival, Forlán dio más de un problema a William Gallas y buscó en todo momento la meta de Hugo Lloris, fiel a su acreditado instinto 'matador'.
"Fue un partido duro, tuvimos algunas ocasiones, el resultado es este. El hecho de haber perdido un jugador por expulsión nos complicó el partido", dijo el uruguayo. En el minuto 16, un disparo suyo obligó a intervenir al arquero del Lyon, en una de las ocasiones más claras de la primera mitad.
En la segunda siguió intentándolo a ráfagas, como su equipo, y dispuso de buenas ocasiones en los minutos 52 y 71. En esta última, funcionó la esperada conexión con Luis Suárez, que le habilitó con una gran asistencia, pero su disparo cruzado se fue a la izquierda de la meta europea.
Con los minutos avanzando, la estrella del Atlético de Madrid fue perdiendo la paciencia y su equipo se fue atrás, sobre todo tras la expulsión de Nicolás Lodeiro en el minuto 81.
Forlán, que fue elegido el jugador Budweiser, galardón que recibe el mejor jugador del partido y de acuerdo con FIFA, manifestó al portal de la Federación que "nunca pudimos entender cómo abordar este partido. Gozamos de algunas buenas oportunidades pero a menudo fallamos el último pase. Es una pena. A mí el partido me pareció bastante equilibrado".
En un grupo donde todos los equipos están igualados a un punto, tras el empate previo entre Sudáfrica y México (1-1), Forlán se presenta decisivo para los siguientes retos uruguayos, contra Sudáfrica el miércoles 16 y ante México el martes 22.
Partidos de izquierda y sindicatos criticaron abiertamente las reestructuraciones realizadas en el gabinete por el presidente de la República, Nicolás Sarkozy, tras la derrota de la derecha en las elecciones regionales.
Mientras tanto, al llamado de cinco sindicatos, trabajadores del sector estatal y privado protagonizarán hoy una jornada de protesta contra las reformas anunciadas que prevén perturbaciones, sobre todo, en el transporte y la educación nacional.
El Partido Socialista (PS) francés calificó de cosméticos las remodelaciones anunciadas por el Gobierno.
Francia necesita un cambio de política, expresó el número dos del PS, Harlem Desir, en un comunicado, luego de conocerse las modificaciones en el Ejecutivo que incluyen la partida del ministro de Trabajo, Xavier Darcos, convertido en chivo expiatorio.
Al día siguiente de una derrota histórica de la derecha (35 por ciento por 54 por ciento de la izquierda), no es una simple reorganización del gobierno lo que permitirá responder a las necesidades de los franceses, añade el texto.
El portavoz de los diputados comunistas, republicanos y del Partido de Izquierda, Roland Muzeau, declaró que las reformas anunciadas no marcharán aunque sean emprendidas por nuevos "emisarios".
En el voto los franceses tradujeron su cólera y expectación en materia de empleo, salarios y servicios públicos, añadió.
De acuerdo con un comunicado emitido por el Eliseo, Darcos, quien fue hasta hace un año titular de Educación, será reemplazado por el actual ministro de Presupuesto, Eric Woerth, el cual será relevado por el diputado de la gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP) Francois Baroin.
Asimismo Martín Hirsch dejará su cargo de Alto Comisario de Juventud y Solidaridades activas para ocupar el puesto de Presidente de la Agencia de Servicio Cívico que deberá abrirse en mayo próximo.
Además, el parlamentario UMP Georges Tron será el secretario de Estado adjunto en la cartera de Trabajo, a cargo de la Función pública y Marc-Philippe Daubresse será ministro para la Juventud.
Désir consideró muy preocupante la nominacion de Woerth para las reformas que se esperan en las jubilaciones al tener en cuenta su paso impetuoso como titular de Presupuesto.
Por su parte, el secretario general de la Confederación General de Trabajadores (CGT), Bernard Thibault, lamentó el manejo de los ministros de Trabajo a uno por año dentro del gobierno de Sarkozy, e ironizó que se trata de un contrato por tiempo determinado.
Del mismo modo manifestó sus aprensiones respecto a Woerth al citar su notoriedad como fundador de la revisión general de las políticas públicas que entrañó la reducción de personal en el sector.
El viaje de un sin papeles hasta el "edén" de París
Costa-Gavras bajó un día de 1951 al andén de una de las estaciones de tren de París. Venía de Grecia y era un inmigrante "casi legal". Cerca de 60 años después, se ha decidido a tratar el tema de la inmigración en su última película, Edén al oeste, que acaba de presentar en La Mostra de Valencia. Autor de títulos tan reconocidos y comprometidos como Missing (1982) o Amén (2003), reconoce que necesitaba absoluta libertad para no ver coartado su pensamiento.
Por eso, su mujer ha producido el filme: "Si al final no hay dinero para mis honorarios, no me importa, sólo quiero no estar sujeto a presiones económicas", explica a Público el cineasta. A sus 76 años, Gavras sigue rompiendo esquemas.
Ahora se pregunta cómo es posible que una población como la francesa, cuyo 30 por ciento es de origen inmigrante incluido su presidente tenga una política tan represiva. "El problema es que nos presentan la inmigración como un fenómeno de masas. Pero si nos tomamos un poco de tiempo para que el inmigrante se haga entender y escuchamos su historia, el rechazo inicial desaparece", comenta el director, que en su momento también se sintió extranjero en París.
Pero ha pasado el tiempo y Gavras dice estar ya completamente acogido y reconocido en la sociedad francesa: "La integración es posible. Lo que pasa es que nuestra sociedad va demasiado deprisa", se lamenta el director.
Entretenimiento y política
Edén al oeste habla de la sociedad actual a través de Elías (Ricardo Scamarcio), un inmigrante que viaja desde el mar Egeo hasta la ciudad de París, con escala en el infierno y en el paraíso. Una historia muy personal, pero no autobiográfica. "Tuve la suerte de llegar a Francia como estudiante y, entonces, encontrar trabajillos era sencillo. Ahora es mucho más difícil", admite Gavras.
A lo largo de su carrera, el director ha conseguido el reconocimiento de la crítica y el público internacional con una veintena de títulos que repasan escándalos políticos y sociales. "Antes había más dictaduras, ahora hay dictablandas, casi democráticas. Creíamos que después de la caída del muro de Berlín llegaría el paraíso, pero vivimos peor que entonces. Por eso hay que seguir haciendo películas", sentencia.
La cultura del miedo
Para el director, el cine es más que un espectáculo, siempre transmite un mensaje. "Todas las películas tienen una lectura política, hasta las de acción para adolescentes". En su opinión, la Meca del cine concentra el poder, pero las mejores películas "se hacen fuera de Hollywood".
Hace poco, Gavras se reencontró con un responsable de Universal, que estuvo en la producción de su película Missing. En ella denunciaba la participación de la CIA en el golpe de estado de Pinochet en Chile, sembrando una enorme controversia en EEUU. "Aquel tipo participa ahora en la saga La momia", comenta sorprendido. Quizá sea una de las razones por las que ya no le interesa cruzar el Atlántico para rodar sus historias.
"Las películas no tienen que ser arengas políticas", aclara el director, pero sí defiende que deben tener un contenido. "Con la historia de Elías, el protagonista de Edén al oeste, retrato tanto al inmigrante como a la sociedad que le recibe. La inmigración no diferencia lo político y lo social. Todos estamos influidos por las leyes y los mensajes que difunden los gobiernos y hemos adoptado una postura: la del miedo", explica.
Aunque se excusa a la hora de dar la solución a este problema, "los cineastas no tenemos la verdad, no estamos aquí para dar soluciones, eso es tarea de los políticos. Nosotros tenemos el deber de plantear las preguntas", concluye Gavras.
Rebosantes de salud y con un alcance mundial sin precedentes, Astérix y Obélix, los personajes creados por los franceses Albert Uderzo y René Goscinny, celebran por todo lo alto sus 50 años de existencia este mes.
Surgieron el 29 de octubre de 1959, cuando el dibujante Uderzo y el guionista Goscinny -"fallecido en 1977- dieron nacimiento al famoso poblado ficticio de las Galias y a sus simpáticos personajes bautizados con nombres a partir del juego de palabras en francés.
"Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos." " ¿Toda? No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor", reza en la misma frase introductoria de las historietas cómicas.
Lo cierto es que Uderzo, en su carrera en solitario desde la desaparición física de Goscinny, se acerca a su quinto libro personal con el título de "El Aniversario de Astérix y Obélix, "El libro de oro", el cual estará en venta desde el 22 de octubre.
En realidad hay otras 33 obras que anteceden al libro de cumpleaños y como siempre la nueva edición tiene aseguradas traducciones en varias lenguas y dialectos. Contará con 56 páginas de dibujos inéditos de Uderzo que ilustran guiones de Goscinny.
Son ideas que venían manejando los dos autores desde hace mucho tiempo para preparar la fiesta de aniversario en el irreverente poblado imaginario.
"Todos hablan del cumpleaños, es un motivo de jolgorio en unos casos y de fastidio en otros, pero el ambiente es algo diferente y reaparecen los amigos de Astérix de tantos años", declaró en estos días Uderzo a un grupo de corresponsales.
Estos intrépidos guerreros galos aparecieron por primera vez en la historia en el semanario "Pilote", una publicación que se concibió en Francia para enfrentar la invasión del cómic de Estados Unidos.
El éxito a lo largo de los años fue en aumento y los temas de los 33 libros sirvieron para ocho películas de dibujos animados y tres largometrajes, con interesantes anacronismos en referencia a franceses, prusianos, belgas, romanos, españoles y griegos.
Los nombres de los personajes guardan siempre un simbolismo en relación con las características de las regiones de donde proceden o sus perfiles individuales, la mayor parte de las veces de forma caricatural.
Además del libro de esta suerte de Bodas de oro de Astérix y Obélix, el Museo del Cluny de París acogerá a partir del 28 de octubre una exposición de láminas originales de Albert Uderzo, así como de textos mecanografiados por el propio Goscinny.
Asimismo, en los los jardines del Clunym ubicado en el Barrio Latino de la Ciudad Luz, desde el 22 de octubre se presentarán parodias de algunas obras de arte plásticas que incluye el nuevo álbum.
Una versión con Astérix y Obélix protagonizando "La Libertad guiando al pueblo" de Eugène Delacroix, y "Le Tour de Gaule musical" en el teatro Champs Elysées, del compositor Fréderic Chalin se añaden a los homenajes de aniversario.
Símbolo cultural del Hexágono (como se le llama a Francia), el afamado cómic sirvió de nombre al primer satélite espacial lanzado por el país en 1965 (Astérix) y la mascota del Mundial de Fútbol de 1998 se denominó Footix, en consonancia con la serie animada.
Roma, París, Barcelona. Una gran Onda que poco tiene de anómala volvió ayer a protestar por las calles de gran parte de Europa. "Huelga en la Onda, libertad en Movimiento": es el eslogan de las pancartas de los estudiantes que protestan por todas partes los recortes a la Universidad, el fin de la educación pública y la presencia de "fascistas en la Universidad". Fascistas que, al menos en Roma, adornan sus sedes con cadenas y palos. Una tendencia perversa que recorre la Unión Europea -incluida la España de Zapatero- con los estudiantes de un lado manifestándose pacíficamente y de la otra las fuerzas del orden que, huérfanas de los fastos de Génova y del G8, deciden cargar.
Sucedió en Roma, donde los universitarios emprendieron una manifestación en el interior de la universidad de la Sapienza. Alguna clase interrumpida, megáfonos como única arma y una tentativa para salir de la ciudad universitaria y alcanzar las calles cercanas. "Queremos ir a nuestras calles: libertad de movimiento". Les esperaba un cordón de policías y carabineros con uniforme antidisturbios, que cargan a los estudiantes empujándolos de nuevo al interior del ateneo ("cargan", "uniforme antidisturbios", ¿en qué año estamos) "según lo previsto en el Protocolo de restricción de los recorridos de las manifestaciones en Roma". Los estudiantes responden a la carga lanzando zapatos entre otros objetos. "Nos los habíamos traído para tirarlos delante del ministerio de Economía, como hicieron en Francia". Al segundo intento para forzar el bloqueo -tras una asamblea autoconvocada- los agentes de la Guardia di Finanza (policía fiscal) llevan a cabo otra nueva "carga. Golpean a decenas de estudiantes. Es difícil hacer un balance, como explican los chicos, pues "hay gente con golpes en todas las esquinas de la universidad".
Sucedió en París anteanoche, en Montmartre, con motivo de la "noche de las universidades", organizada en el marco de las movilizaciones de estudiantes e investigadores contra las leyes que reforman el gobierno de las universidades. Las agencias hablan de actos vandálicos, de escaparates de tiendas, supermercados y bancos (¿bancos? ¿Desde cuándo tienen los bancos escaparates?) reventados y de lanzamiento de botellas contra la policía. No más de 150 personas, dicen los testigos, aunque otras fuentes hablan de algunos miles de estudiantes. Los mismos miles de estudiantes que se habían reunido por la tarde en la unversidad Paris VII en el distrito XIII al este de París, cerca de la Biblioteca Nacional de Francia "François Miterrand".
Sucedió en Barcelona, donde se registraron otros incidentes entre policía y estudiantes contrarios a la reforma de la universidad. Las fuerzas del orden desalojaron por la fuerza los edificios del rectorado -ocupados desde noviembre- y detuvieron a tres estudiantes. Cientos de estudiantes bloquearon la Gran Vía y la policía cargó contra ellos.
Sucedió todo ello en nuestra democrática Europa, que vela por la educación pública y libre.
Las principales organizaciones sindicales de Francia se mostraron hoy satisfechas con los resultados de la huelga general de la víspera, en la cual participaron alrededor de dos millones y medio de personas.
La CGT y la CFDT, los dos gremios más poderosos del país, dijeron que en sentido general las manifestaciones se desarrollaron en orden, salvo algunos incidentes protagonizados por ciudadanos que no estaban realmente interesados en los motivos del paro.
Bernard Thibault (CGT) y Francois Cheréque (CFDT), se mostraron complacidos por la respuesta de los trabajadores, incluidos algunos del sector privado, como expresión del descontento popular.
“Estamos pagando el precio de la crisis económica internacional, se afectan los salarios, el empleo, el poder adquisitivo, mientras el presidente Nicolás Sarkozy se dedica a contentar a bancos y empresas privadas”, reiteraron.
El propio Sarkozy, en un comunicado emitido por el Elíseo, comentó anoche que se impone un deber de diálogo y por tal razón se reunirá en febrero con las organizaciones sindicales y patronales para consensuar un programa de reformas a aplicar en 2009.
Aunque el transporte público no se vió tan afectado como se esperaba, si se dieron contratiempos en algunos vuelos nacionales y de distancias cortas en Europa, retrasos en las salidas de trenes y problemas en los buses urbanos.
Jean Claude Mailly, secretario general de Fuerza Obrera (FO), consideró que la respuesta de Sarkozy a las protestas fue “demasiado corta”, “evasiva y sin respuestas concretas” a una crisis que toca a las puertas.
“No nos expresamos para buscar popularidad o impacto mediático, sino para llamar la atención del gobierno. Esperemos que la anunciada reunión no termine en una formalidad de acuerdos generales”, puntualizó Mailly.
Mentiría si digo que fue simple y pura curiosidad la que me hizo volver los pasos sobre algunos de los protagonistas de Mayo del 68. En uno de mis frecuentes viajes a Alemania durante la década pasada, fui llevado a la Rathaus (ayuntamiento) de Frankfurt del Meno, donde mi guía, haciendo un alto en la explicación sobre las características de la ciudad, señaló a un hombre enfundado en un impecable sobretodo gris que a la entrada de la edificación era saludado cálidamente por un grupo de banqueros: “Ese es Daniel Cohn-Bendit”. Su presencia allí se explicaba por el cargo que ocupaba en aquel invierno de 1995: adjunto del Alcalde de la ciudad. A la sazón ya había sido elegido eurodiputado por el Partido de Los Verdes.
De Dany el Rojo, uno de los principales animadores de la revuelta estudiantil de la primavera de 1968 que tuvo su epicentro en París y se extendió hacia otros lugares, apenas quedaba nada en aquella figura. En 1986, un libro suyo dio un rudo portazo a quienes pensaron alguna vez en el espíritu levantisco y contestatario de este político que comenzó militando en las filas del anarquismo: La Revolución y nosotros que la quisimos tanto (1986). Allí, con todo desparpajo, escribió: "Después de Praga, después de Santiago, después de los claveles marchitos de Portugal, después de los ahogados del mar de China, después de Camboya y el horror del terrorismo, después de tantos sufrimientos, tantos fracasos, tantas decepciones, la revolución ha perdido a uno de sus fieles. Hoy en día, la idea misma de revolución ha desertado de la imaginación de nuestros contemporáneos. Hemos tenido que someternos al formalismo democrático”.
Esa triste confesión no nació de un momento de debilidad, sino responde sustancialmente a la ideología oportunista de su portador. Ahora mismo, en medio de la conmemoración de los 40 años del movimiento, el político profesional —tan profesional como puede serlo un broker en la Bolsa o una estrella futbolística— declaró a la agencia Europress: “Tendríamos que acabar con las comparaciones de hace 40 años. El 68 ya pasó, fini, passé. Fue genial para los que lo vivieron, pero ahora ya ha pasado. Tenemos otro mundo, otra sociedad. El 68 cambió el mundo, pero ahora hay que enfrentarse al mundo actual y no volver la vista siempre atrás”.
Su caso, a todas luces, no es único. El articulista Andrés Pérez, en el periódico español El Público, nos recuerda cómo “Mayo del 68 fue una excelente rampa de lanzamiento, no solo para carreras profesionales, sino también incluso para marcas comerciales: el periódico económico Les Echos publicó recientemente un completo reportaje sobre las marcas y empresas que nacieron de las cenizas de la revolución fracasada: la agencia de viajes Jet Tours, el detergente Ariel, el café Jacques Vabre, el queso camembert Président y las firmas de moda Calvin Klein y Sonia Rykiel son algunas de las firmas fundadas por sesentayocheros”.
Al parecer siguen teniendo sentido aquellos versos memorables de Bertolt Brecht: "Hay hombres que luchan un día y son buenos, otros luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles”. Con la salvedad de que algunos siquiera guardan memoria de la lucha del primer día.