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Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
En lo que es la primera condena de este tipo en cualquier parte del mundo, el ex presidente de EE.UU. y siete miembros clave de su administración fueron hoy (11 de mayo) declarados culpables de crímenes de guerra.
Bush, Dick Cheney, Donald Rumsfeld y sus asesores jurídicos Alberto Gonzales, David Addington, William Haynes, Jay Bybee y John Yoo fueron juzgados in ausencia en Malasia.
El juicio, celebrado en Kuala Lumpur, contó con testimonios desgarradores de las víctimas de la tortura que sufrieron a manos de soldados y contratados estadounidenses en Irak y Afganistán.
Se incluyeron el testimonio del británico Moazzam Begg, un ex preso de Guantánamo y de la iraquí Jameelah Abbas Hameedi que fue torturada en la tristemente célebre prisión de Abu Ghraib.
Al final de la audiencia de una semana de duración, el tribunal compuesto por cinco miembros dictó por unanimidad veredictos de culpabilidad en contra de Bush, Cheney, Rumsfeld y sus asesores legales clave, quienes fueron condenados como criminales de guerra por tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes.
Transcripciones completas de los cargos, declaraciones de testigos y demás material pertinente se enviará ahora al Fiscal General de la Corte Penal Internacional, así como a las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad.
La Comisión de Crímenes de Guerra Kuala Lumpur solicita también que los nombres de Bush, Cheney, Rumsfeld, Gonzales, Yoo, Bybee, Addington y Haynes sean introducidos e incluidos en el Registro de la Comisión de Criminales de Guerra para conocimiento público.
El tribunal es la iniciativa del retirado Primer Ministro de Malasia, Mahathir Mohamad, quien se opuso firmemente a la invasión estadounidense de Iraq en el 2003.
Mohamad estuvo presente a lo largo de toda la audiencia, ya que tomó las declaraciones personales y testimonios de tres testigos nombrados Abbas Abid, Moazzam Begg y Hameedi Jameelah. El tribunal también escuchó otras dos declaraciones del ciudadano iraquí Ali Shalal y de Ahmed Rahul, otro ciudadano británico.
Tras dictarse el veredicto de culpabilidad alcanzado por cinco jueces de alto nivel, Mahathir Mohamad, dijo: "Los países ricos están escapando de sus crímenes."
El experto en crímenes de guerra y abogado Francis Boyle, profesor de derecho internacional en la Universidad de Illinois, Facultad de Derecho en Estados Unidos, formó parte del equipo de la fiscalía.
Después del caso dijo Boyle: "En el mundo, esta es la primera condena de estas personas".
Mientras que la audiencia es considerada por algunos como puramente simbólica, el activista de derechos humanos Boyle dijo que tenía esperanzas de que Bush y compañía podrían pronto enfrentarse a juicios similares en otras partes del mundo.
"Tres veces hemos intentado detener a Bush en Canadá, pero estas iniciativas fueron frustradas por el gobierno canadiense, entonces temimos que Bush se fuera a Suiza. El intento español fracasó debido a su gobierno y lo mismo sucedió en Alemania. "
A continuación, cuando se le preguntó acerca de la credibilidad de la iniciativa de Malasia, Boyle hizo referencia a la Carta de Nuremberg, la cual se utilizó como estructura de este tribunal. Citó: "Los dirigentes, organizadores, instigadores y cómplices participantes en la formulación o ejecución de un plan común o conspiración para cometer crímenes de guerra son responsables de todos los actos realizados por cualquier persona en ejecución de dicho plan".
EE.UU. está sujeto al derecho internacional y los principios de la Carta de Nuremberg, dijo Boyle, quien también cree que el juicio de una semana de duración, fue "casi con toda seguridad" monitoreado muy de cerca por funcionarios del Pentágono y la Casa Blanca.
El Profesor Gurdial Singh Nijar, que dirigió la acusación dijo: "El tribunal tuvo mucho cuidado en respetar escrupulosamente las normas establecidas por los tribunales de Nuremberg y los Tribunales Penales Internacionales".
Añadió que era optimista de que el Tribunal se continuara en otras partes del mundo donde "los países tienen el deber de juzgar a los criminales de guerra" y citó el caso del ex dictador chileno Agusto Pinochet quien fue detenido en Gran Bretaña para ser extraditado a España por los cargos de crímenes de guerra.
"Pinochet había estado tan sólo ocho años fuera de la presidencia cuando eso sucedió."
En el caso Pinochet fue la primera vez que varios jueces europeos aplicaron el principio de jurisdicción universal, declarándose competentes para juzgar los crímenes cometidos por los ex jefes de Estado, a pesar de las leyes de amnistía locales.
A lo largo de la semana, cuando los testigos comparecieron y durante el contra interrogatorio de la defensa encabezada por el abogado Jason Kay Kit Leon, el tribunal estuvo repleto de juristas y estudiantes de derecho.
El tribunal escuchó cómo:
• Abbas Abid, un ingeniero de 48 años de edad, de Fallujah, en Iraq le habían quitado sus uñas con tenazas.
• Ali Shalal fue atado con cables eléctricos pelados, electrocutado y colgado de una pared.
• Moazzam Begg fue golpeado, encapuchado y puesto en confinamiento solitario.
• Jameelah fue desnudado, humillado y fue utilizado como escudo humano mientras era transportado por helicóptero.
Los testigos también detallaron que hasta hoy tienen lesiones residuales.
Moazzam Begg, que ahora trabaja como director para el grupo Cageprisoners de derechos humanos con sede en Londres dijo que estaba encantado con el veredicto, pero añadió: "Cuando la gente habla de Nuremberg hay que recordar que los procesados fueron todos juzgados después de la guerra".
"En estos momentos Guantánamo sigue abierta, las personas aún permanecen allí y siguen siendo torturadas allí."
En respuesta a las preguntas acerca de la diferencia entre la administraciones de Bush y Obama, agregó: "Si el presidente Bush era el presidente de la tortura extrajudicial entonces el presidente de EE.UU. Barack Obama es el presidente de la ejecución extrajudicial a través de ataques aéreos no piloteados. Nuestro trabajo acaba de empezar."
La acusación se basaba en demostrar cómo quienes tomaban las decisiones al más alto nivel -el presidente Bush, el vicepresidente Dick Cheney, el secretario de Defensa Rumsfeld, con la ayuda y complicidad de los abogados y los otros comandantes y funcionarios de la CIA- actuaron todos de acuerdo. La tortura fue aplicada de forma sistemática y se convirtió en una norma aceptada.
Según la acusación, el testimonio de todos los testigos expuso una permanente perpetración de acciones brutales, bárbaras, crueles y deshumanizantes en contra de las víctimas. Estos actos criminales se han aplicado de forma acumulativa para infligir el peor dolor y sufrimiento posible, dijeron los abogados.
El presidente del tribunal, Tan Sri Dato Lamin bin Haji Mohd Yunus Lamin, encontró que la fiscalía había establecido más allá de "una duda razonable que los acusados, el ex presidente George Bush y sus co-conspiradores participaron en una red de instrucciones, memorandos, órdenes, asesoramiento jurídico y acción que establecía un plan y un propósito común, empresa conjunta y/o conspiración para cometer los delitos de Tortura y Crímenes de Guerra, incluido y no limitado a un plan común y propósito para cometer los siguientes delitos en relación con la "guerra contra el terrorismo" y las guerras desatadas por los EE.UU. y otros en Afganistán e Iraq."
El presidente Lamin dijo ante una sala repleta: "Como tribunal de conciencia, el Tribunal es consciente que su veredicto es de naturaleza meramente declarativa. El tribunal no tiene poder de ejecución, ni poder para imponer cualquier pena privativa de libertad a uno o más de los 8 condenados. Lo que podemos hacer, en virtud del artículo 31 del capítulo VI de la Parte 2 de la Carta es recomendar a la comisión Kuala Lumpur sobre Crímenes de Guerra presentar esta declaración de condena por el Tribunal, junto con un registro de estas actuaciones, al Fiscal Jefe de la Corte Penal Internacional, así como a las Naciones Unidas y al Consejo de Seguridad".
"El Tribunal también recomienda a la Comisión de Kuala Lumpur sobre Crímenes de Guerra que los nombres de los 8 condenados sean ingresados e incluidos en el Registro de la Comisión de Criminales de Guerra y en consecuencia, se haga público".
"El Tribunal recomienda a la Comisión de Crímenes de Guerra dar la mayor publicidad internacional a esta condena y garantice las reparaciones, ya que estos son crímenes universales para los que existe una responsabilidad de las naciones de iniciar acciones judiciales si alguna de estas personas acusadas entraran en sus respectivas jurisdicciones".
Impune afirma que: “La tortura en Guantánamo salvó vidas”. “La invasión de Irak no fue un error”. “El mundo está mejor sin Sadam Husein”.
Para Amnistía es una confesión
Amnesty Internacional llamó al gobierno estadounidense a enjuiciar al ex presidente George W. Bush, que en sus memorias publicadas ayer cuenta que ordenó someter a prisioneros interrogados a la “simulación de ahogamiento”, hoy considerada tortura por la CIA. “La confesión del presidente Bush es suficiente para desencadenar la obligación internacional que tiene Estados Unidos de investigar esta confesión y de demandarlo ante la Justicia”, dijo Rob Freer, jerarca de Amnesty Internacional.
En el libro, el ex presidente reconoce haber ordenado someter al submarino al cerebro de los atentados del 9/11, Jaled Cheij Mohammed. Fue “difícil desmoronarlo”, agrega Bush. “Pero cuando lo hizo, nos reveló muchas cosas”. Bush afirma que, según su departamento de Justicia, el “submarino” no era una tortura. Sin embargo, actualmente la CIA considera que el “submarino” es una tortura y haber sometido a él a los prisioneros, “un error”.
Por su parte, el representante estadounidense Jerrold Nadler dijo estar “escandalizado” por las revelaciones de Bush y llamó al secretario de Justicia, Eric Holder, a nombrar un procurador especial para investigar los hechos.
En una entrevista con la cadena de noticias NBC, el ex mandatario justificó sus métodos diciendo: “No hay duda de que el procedimiento era duro, pero expertos médicos aseguraron a la CIA que no producía daños permanentes. Hubiera preferido lograr la información de otra forma”.
¿Qué se esconde detrás de la gripe porcina? ¿Por qué la insistencia?
El documental hace un pequeño repaso de los antecedentes de la gripe A, el brote de la Gripe Aviar a finales de los 90`s y la relación del ex secretario de defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, con las grandes corporaciones farmacéuticas. Dedicá 9 minutos y 1/2 de tu tiempo, y enterate de lo que calla la "prensa grande" sobre el tema, y como colabora a sembrar la paranoia general.
Operación Pandemia es un documental del realizador argentino Julián Alterini (operacionpandemia@gmail.com). Ayudá a difundirlo y terminemos con este negociado.
Es notorio: cuando presidente de EE.UU., W. Bush hablaba con Dios o, mejor dicho, Dios hablaba con él. “Me conduce una misión de Dios. Dios me dice ‘George, ve y lucha contra esos terroristas en Afganistán’. Y lo hice. Y luego Dios me dice ‘George, ve y termina con la tiranía en Irak’. Y lo hice” (The Guardian, 7-10-5). Son afirmaciones ciertas para algunos, blasfemas para otros. En su rancho de Crawford, Texas, W. mantuvo en el 2002 la reunión con el premier británico Tony Blair en la que se decidió invadir a Irak y trascendió que ambos rezaron juntos por el éxito de la empresa. El autor cristiano Stephen Mansfield relata en su libro The Faith of George W. Bush (Strang Communications & Penguin Group, USA Inc., 2003) numerosos hechos y dichos de la misma índole.
Menos conocido –más bien poco conocido– es el razonamiento que el ex mandatario norteamericano manejó para convencer a sus aliados de que brindaran apoyo militar a las dos aventuras. Jean-Claude Maurice lo revela en su libro Si vous le répétez, je démentirai (Si usted lo repite, yo desmentiré, Plon, París, 2009). El periodista francés tuvo encuentros frecuentes con Jacques Chirac, entonces presidente de Francia, que le relató que poco antes de la invasión a Irak de marzo del 2003 recibió un llamado telefónico de Bush instándolo a participar en la guerra. “Bush Jr. utilizó un argumento singular, afirmando que ‘Gog y Magog están actuando en Medio Oriente’ y que ‘las profecías de la Biblia están a punto de cumplirse’. En ese momento Chirac quedó estupefacto y no reaccionó” –documenta Maurice–, pero pidió asesoramiento al especialista suizo Thomas Römer, profesor de teología de la Universidad de Lausana. Cuando supo, Chirac no se rió: pasó del pasmo al miedo.
Se trataba de lo que podría llamarse el Código Ezequiel. Gog y Magog aparecen en el Génesis y sobre todo en dos de los capítulos más sombríos del Libro de Ezequiel (38 y 39) del Antiguo Testamento, en los que Jehová pronuncia la profecía apocalíptica de un ejército mundial que libra en Israel la última batalla y barre a los enemigos de su pueblo para que comience una nueva era: tal es la voluntad de Dios. Este oráculo se repite en el Apocalipsis o El libro de la Revelación del Nuevo Testamento, en el que San Juan prenuncia la derrota de la Bestia por los ejércitos del Cielo, su captura y encierro de mil años en los que quienes no adoraron al Diablo revivirán y reinarán con Cristo (Apocalipsis, 20). Chirac entiende –subraya Maurice– que las palabras de W. Bush debían interpretarse así: “Un ejército mundial islamita fundamentalista amenaza al mundo occidental que apoya a Israel. La prueba son los atentados del 11/9 contra las Torres de Manhattan”. Y fue la invasión y fueron muertos miles y miles de civiles iraquíes y soldados estadounidenses que seguramente ni idea tenían de Gog y Magog.
Thomas Römer, el especialista consultado por el Elíseo, escribió sobre el tema dos años antes que Maurice, pero su artículo, publicado en el número de septiembre de 2007 de la revista Allez savoir, de la Universidad de Lausana, pasó inadvertido. En ese texto, Römer señala los enigmas de El Libro de Ezequiel que han originado diferentes explicaciones y especulaciones a lo largo de veinte siglos. En las distintas traducciones de la Biblia –indica– puede leerse “Gog y Magog” o “Gog de Magog” o “Gog del país de Magog”, es decir, “Gog, príncipe de Magog”. W. Bush lo buscó en Irak y Afganistán y en esto no fue el primero.
“Ronald Reagan conocía bien la Biblia –apunta Römer– y estimó que la Guerra Fría y la existencia de la bomba atómica tornaban realizable la profecía apocalíptica de Ezequiel.” Gog fue entonces la URSS del socialismo real, pero la caída del Muro de Berlín le evitó el apocalisis. Muchos historiadores y teólogos buscan hoy en el pasado, no en el futuro, la explicación de la batalla contra la coalición de ejércitos encabezada por Satán. “Algunos identifican a Gog con un cierto Gygnos, rey de Anatolia en el siglo VII antes de Cristo, quien podría haber sido el origen del texto apocalíptico –indica Römer0. Otros piensan que Nerón es el famoso 666 evocado en el Apocalipsis de San Juan, que la Gran Prostituta es Roma y que la caída anunciada es la del imperio romano.” Según este especialista, un análisis histórico permitiría aclarar las profecías bíblicas apocalípticas mirando atrás.
Se explica que el poderoso lobby proisraelí de EE.UU. presione a la Casa Blanca y al Congreso en favor de políticas favorables a Tel Aviv, incluida la ocupación de territorios palestinos que dura ya 42 años. Paradójica es la concepción de los evangelistas fundamentalistas, que votaron a Bush masivamente: piensan que el Apocalipsis o Armagedón caerá sobre Israel y lo apoyan para que éste se destruya y vuelva el reino de Cristo.
La versión 16 de la Bienal Internacional de Humorismo Gráfico de Cuba otorgó el Premio de Honor al periodista iraquí Muntazer al Zaidi, quien se hizo mundialmente famoso en diciembre pasado cuando lanzó sus zapatos a George W. Bush, informó este viernes un medio local.
La bienal, que concluyó el jueves en el poblado de San Antonio de los Baños, 30 kilómetros al oeste de la capital, decidió distinguir a Al Zaidi “por su acto de valentía frente a Bush”, y de “defensa de la soberanía y la dignidad de su pueblo”, dijo en un informe la estatal Radio Rebelde.
El acto, que se desarrolló paralelamente a la Bienal de La Habana, es organizado por la Unión de Periodistas de Cuba y el Museo del Humor de San Antonio de los Baños, y reunió este año a artistas de 26 países, entre ellos Argentina, Irán y China.
La fuente no precisó la forma en que se hará llegar al periodista iraquí el galardón.
Muntazer al Zaidi, de 30 años y quien trabajaba para Al Baghadiya, un canal de televisión árabe con sede en El Cairo, fue condenado en marzo pasado en Bagdad a tres años de cárcel por el incidente que se produjo durante una conferencia de prensa conjunta de Bush con el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki.
Ahora que Bush quedó desempleado, lo cual quiere decir que no podrá seguir todo el tiempo de vacaciones —como acostumbraba cuando era presidente—, ha decidido ganarse la vida como escritor y reveló que ya escribe un libro, titulado Decision points.
Además, explicó Súper W: “Quiero que la gente comprenda el ambiente en el cual yo estaba tomando decisiones”. Con “decisiones” se refiere a una gama tan amplia que va desde por qué dejó de beber, hasta por qué invadió Irak. Hasta ahora siempre decía que esas cosas se las había ordenado Dios.
Clinton, que también escribió un libro al abandonar la Casa Blanca, ganó 15 millones. Ya veremos si lo que publica Bush vale al menos el papel que se gaste en ello.
La risa es inmediata. Ver al presidente de Estados Unidos encogiéndose tras un micrófono mientras un zapato vuela sobre su cabeza es un excelente ejercicio para los músculos de la cara que controlan la carcajada. Este hombre, famoso por su abisal ignorancia y por sus continuos dislates lingüísticos, nos ha hecho reír muchas veces durante los últimos ocho años. Este hombre, también famoso por otras razones menos atractivas, paranoico contumaz, nos ha dado mil motivos para que lo detestásemos, a él y a sus acólitos, cómplices en la falsedad y en la intriga, mentes pervertidas que han hecho de la política internacional una farsa trágica y de la simple dignidad el mejor objetivo de la irrisión absoluta. Verdaderamente el mundo, a pesar del desolador espectáculo que nos ofrece todos los días, no merece un Bush. Lo hemos tenido, lo sufrimos hasta tal punto que la victoria de Barack Obama ha sido considerada por mucha gente como una especie de justicia divina. Tardía, como en general es la justicia, pero definitiva. Pero todavía nos faltaba el golpe final, nos faltaban esos zapatos que un periodista de la televisión iraquí lanzó sobre la mentirosa y descarada fachada que tenía enfrente y que pueden ser entendidos de dos formas: o esos zapatos deberían tener unos pies dentro y el objetivo del golpe sería la parte curva del cuerpo donde la espalda cambia de nombre, o entonces Mutazem al Kaidi (quede su nombre para la posteridad) encontró la manera más contundente y eficaz de expresar su desprecio. El ridículo. Um par de puntapiés tampoco estarían mal, pero el ridículo es para siempre. Voto por el ridículo.
Cuando estas líneas lleguen a los kioscos es más que probable que las imágenes de George W. Bush esquivando los zapatos que le lanzaba un periodista iraquí en la rueda de prensa que ayer ofreció en Bagdad hayan dado la vuelta al mundo. El titular que acompañará a esa noticia en muchos medios será similar a éste: «El presidente de EEUU es objeto de un intento de agresión». Pero quien repase lo que ha sucedido en Irak en los últimos años no tendrá ninguna duda de que el agresor por antonomasia es Bush, quien en marzo de 2003 no ordenó lanzar zapatos sobre la población iraquí, sino toneladas y toneladas de bombas.
El fin del mandato de Bush, tras ocho años en la Casa Blanca, ha venido marcado por el fracaso militar y político de EEUU en el país árabe, que invadió utilizando no sólo la fuerza, sino también la mentira. Como se comprobó tras el primer baño de sangre, no era el Gobierno de Sadam Hussein el que poseía «armas de destrucción masiva», sino los ejércitos de EEUU y de sus socios occidentales. Sin embargo, ante la pasividad de la comunidad internacional y de la ONU, el pueblo iraquí no ve aún cercano el fin del genocidio porque a las trágicas consecuencias del conflicto bélico se suman las que acompañan al deterioro de los servicios públicos, al hambre y las enfermedades, a la desestructuración de la sociedad civil y a la incapacidad de crear una administración política que logre la confianza de la mayoría de la población.
Creer que la despedida de Bush pondrá fin a la ocupación de Irak supone poner una gran dosis de esperanza en el hombre que llegará a la Casa Blanca dentro de unas semanas, Barack Obama. Y supone también obviar que la decisión de invadir Irak se tomó en esos círculos de poder que siempre rodean al presidente de EEUU, sea éste quien sea, y que son los que realmente manejan una poderosa máquina militar y una enorme estructura económica que no tiene otro fin que imponer sus intereses en todo el planeta. Ellos evalúan el coste de la política exterior de EEUU en dólares, pero el precio real se paga en vidas humanas.
Sin lugar a dudas, la administración Bush pasará a la historia por su desastrosa y siniestra gestión, la cual produjo efectos devastadores en toda la población del planeta.
Esta administración será recordada, entre otras cosas, por su macabro legado de torturas y violación sistemática de los Derechos Humanos en Guantánamo y Abu Ghraib.
Para tener presente tanta sinrazón, que la humanidad algún día tendrá que juzgar, compartimos con los amigos de Esquina Montevideo y por gentileza de Luiza Zenha, el documental de la HBO, “Los fantasmas de Abu Ghraib”, dirigida por Rory Kennedy.
El sistema de los tribunales federales en los Estados Unidos está comprometido, se ha roto la integridad del país. Lo único serio que puedo hacer es presentar la renuncia", afirma David A. Kay, inspector de armas de destrucción masiva sobre la guerra en Irak. Lo dice en el Salón Oval de la Casa Blanca, donde están reunidos George W. Bush, Dick Cheney, Condoleezza Rice y otros altos funcionarios.
No se trata de un documental. Es uno de los momentos más importantes de W., la nueva película de Oliver Stone, que se asoma a la vida del actual presidente norteamericano. La película comienza con la imagen de un estadio de béisbol vacío en el que el joven Bush, con un sombrero de cowboy texano y una botella de whisky en la mano sueña con la gloria... y con la victoria de los Texas Rangers. El film termina en otro estadio igualmente vacío que muestra la derrota de Bush, mientras desde la banda de sonido se escucha el eco de una marcha de protesta y las voces de Bob Dylan ("With God on Your Side") y Rick Rhodes ("The Yellow Rose of Texas").
Para el 18 de octubre, está previsto el estreno de W. en los cines de los Estados Unidos. Con un costo de 30 millones de dólares, rechazado por todos los grandes estudios y rodado en gran parte en Shreveport (Luisiana), el nuevo film de Stone obtuvo una primera mirada positiva (aun con reparos) por parte de Variety y The Hollywood Reporter. "Hay aquí muchos valores dramáticos y de entretenimiento, sostenidos en ambos casos por actuaciones excelentes. Es una obra valiente y sólida, pero no necesariamente óptima", sostiene la "biblia" del espectáculo, que se detuvo en señalar el difícil equilibrio que busca la película entre la comedia y la tragedia.
En cambio, The Hollywood Reporter dijo que la película es "tan apasionada como Stone", pero que flaquea en las secuencias de flashback.
Risas y lágrimas
En la primera proyección privada del film, realizada en Los Angeles, el público se ríe de Bush (Josh Brolin) y de los comentarios de su padre y ex presidente (James Cromwell), que se muestra escéptico cuando la TV anuncia la destrucción de las estatuas de Saddam Hussein. "Ya se apoderaron de las estatuas, ahora deben hacer lo mismo con el hombre." En otro momento, George H. W. Bush le dice a su hijo, al verlo demasiado alegre: "Pero ¿quién te crees que eres? ¿Un Kennedy? Por las dudas, te recuerdo que debes formar tu carácter y tu carrera con la conciencia de que formas parte de la dinastía Bush".
Ahora bien, ¿qué piensa Oliver Stone de aquellos que, sin haber visto la película, la definieron anticipadamente como "un melodrama texano con toques de tragedia griega"? Responde el director: "Lo que me interesaba era el retrato humano. Más allá del aprecio o del rechazo que uno sienta por Bush, su imagen pública está entre las más controvertidas de la memoria reciente. Quería analizar distintas etapas de su vida, plantear de la manera más cruda la relación con su padre, indagar acerca de su juventud, tan desordenada".
Además del vínculo padre-hijo, la película se asoma a la conversión de Bush al evangelismo y a su decisión de invadir Irak. "Siempre me pregunté –sostiene Stone– qué es lo que dice la camarilla de Bush, cómo encara los problemas del mundo recluida como está en el Salón Oval."
El director tiene una posición política tomada en favor del demócrata Barack Obama, y muchos, también sin haber visto todavía la película, creen que con W., Stone toma partido en la actual contienda preelectoral. "Con Stanley Weiser, que escribió conmigo el guión de Wall Street, hemos leído decenas de libros sobre Bush. Vamos a abrir en Internet un sitio sobre W. y cada uno podrá expresar allí su opinión", responde el director.
Las carcajadas explotan en el cine cuando Bush, todavía gobernador de Texas, rompe con su automóvil la puerta del garage de su casa porque su esposa Laura le criticó un discurso. También hay momentos de franca hilaridad cuando Bush declara que los norteamericanos "aman la venganza" y cuando identifica a una periodista como "Miss China" en el transcurso de una conferencia de prensa en la que habla sobre la invasión de Irak.
Al término de la proyección, todos se preguntan por qué un hombre como Bush logró acceder al máximo poder mundial. Stone advierte: "Quise entrar en la cabeza de un hombre con una agenda política y de vida que nos alcanza a todos, sin excepción.
El gabinete ficcional
Nombres muy conocidos aparecen en esta producción, cuyo estreno en la Argentina aún no está confirmado. Además de Brolin y Cromwell para personificar a los Bush, padre e hijo, aparecen en W. Richard Dreyfuss (el vicepresidente Dick Cheney), Elizabeth Banks (Laura Bush), Ellen Burstyn (Barbara Bush), Thandie Newton (Condoleeza Rice), Scott Glenn (Donald Rumsfeld), Ioan Gruffudd (Tony Blair), Toby Jones (Karl Rove) y Jeffrey Wright (Colin Powell), entre muchos otros.
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, impidió que la nueva película del director estadounidense Oliver Stone sobre el presidente de Estados Unidos, George W. Bush inaugurara el Festival de Cine de Roma, porque "no le agradaba".
Por supuesto, el mandatario europeo se refería a la película y no al presidente estadounidense, con quien comparte sólidas posiciones y criterios sobre temas fundamentales del mundo.
Según informó el diario La Reppublica. el controvertido filme de Stone bajo el título de "W.", protagonizado por Josh Brolin, y que narra cómo Bush pasó de ser un joven alcohólico a presidente de EE.UU., había sido anunciado como la película de apertura del festival de cine de Roma, que se celebrará del 22 al 31 de octubre.
Las declaraciones de una portavoz de la agencia británica Dda, que se ocupa de la promoción de la película de Stone, aseguró que la exclusión de la cinta fue porque a Berlusconi, entrañable amigo de Bush, "no le agradaba" que el filme se proyectase en Roma.
Según el rotativo romano, la agencia decidió entonces ofrecer la proyección de la película al Festival de Cine de Londres, que aprobó su premier para el próximo 23 de septiembre.
La cinta "W." se estrenará dentro de un mes en los Estados Unidos y ya se califica como una de las cintas mas esperadas del año.
EEUU incluye a Bolivia en "lista negra" tras la expulsión del embajador Goldberg
El presidente de Estados Unidos, George Bush, incluyó hoy a Bolivia en la "lista negra" de países que, a juicio de su gobierno, no combaten decididamente el narcotráfico, a seis días de la expulsión de su territorio del embajador Philip Goldberg, a quien acusó de liderar un plan desestabilizador y separatista junto a los prefectos opositores.
"Designo a Bolivia, Venezuela y Birmania como países que fallaron ostensiblemente en los 12 meses anteriores para cumplir sus obligaciones en el marco de los acuerdos internacionales contra el narcotráfico", justificó Bush en una declaración difundida por la Casa Blanca y reproducida por la agencia Télam.
El Mandatario dijo, sin embargo, que Estados Unidos continuará respaldando a las organizaciones "comprometidas" con el refuerzo de las instituciones "democráticas" en Bolivia y Venezuela.
De hecho, en los casos de Bolivia y Venezuela la Casa Blanca dejó en suspenso las posibles sanciones usuales en estos casos y dejó abierta la posibilidad de seguir desembolsando fondos de asistencia.
Esa ayuda deberá servir para programas que "beneficien a los pueblos boliviano y venezolano", explicó el director de Asuntos de Narcotráfico del Departamento de Estado, David Johnson.
Las relaciones de Estados Unidos con Bolivia y Venezuela se encuentran en su peor momento en años. El miércoles pasado, el presidente de Bolivia, Evo Morales, expulsó al embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg, a quien acusó de conspirar junto a opositores locales para derrocarlo.
Al día siguiente, el Departamento de Estado respondió con la expulsión del representante boliviano en Washington, Gustavo Guzmán.
Y el jueves, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ordenó el retiro del embajador estadounidense en Caracas, Patrick Duddy, en solidaridad con el gobierno de Bolivia, y Washington replicó inmediatamente con la expulsión del representante venezolano, Bernardo Álvarez Herrera.
No obstante, Johnson sostuvo que la decisión de incluir a Bolivia en la "lista negra" -en la que Venezuela figura por cuarto año consecutivo- no fue "tomada a las apuradas".
"Bolivia sigue siendo un país productor de narcóticos de nivel mayor" y "sus políticas y sus acciones causaron un significativo deterioro en la cooperación con Estados Unidos", sostuvo el funcionario.
Johnson afirmó que Morales "sigue apoyando la expansión de la producción lícita de hojas de coca, pese al hecho de que el actual nivel de cultivo legal excede de lejos la demanda para consumo tradicional".
No obstante, según cifras oficiales del Viceministerio de Defensa Social del gobierno boliviano, hasta el momento Bolivia erradicó al menos 4.284 hectáreas de una meta anual prevista en 5.000 hectáreas hasta el 31 de diciembre.
Además, de las aproximadamente 21 toneladas de cocaína y marihuana incautadas en territorio boliviano, cinco toneladas corresponden a droga de procedencia peruana.
Además de Bolivia y Venezuela, otros países latinoamericanos aparecieron este año entre los productores de estupefacientes o de tránsito de drogas, aunque sin entrar en la "lista negra": Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana.
El Nobel de Literatura Harold Pinter y la activista de derechos humanos Bianca Jagger llaman a George W. Bush "criminal de guerra" en una carta de protesta contra la visita que el presidente de Estados Unidos hará el próximo día 15 al Reino Unido.
Según informó hoy la pacifista "Coalición Parad la Guerra", Pinter y Jagger (ex esposa del cantante de los Rolling Stones, Mick Jagger) integran una lista de 22 signatarios que han aportado críticas sobre Bush.
"No hay un candidato más apropiado para (el título de) principal criminal de guerra que George Bush. El único que se le acerca es Tony Blair (ex primer ministro británico). Ambos son despreciables", afirma Pinter.
Según el dramaturgo británico, Bush "debería ser detenido y enviado a la Bahía de Guantánamo (base y prisión de EEUU en Cuba), donde puede pudrirse para siempre".
Bianca Jagger, por su parte, señala que el presidente estadounidense "es responsable de flagrantes violaciones de los derechos humanos y de la normativa internacional".
Además, la activista cree que las "guerras inmorales, ilegales y que no pueden ganarse", como las de Irak y Afganistán, que ha promovido el mandatario norteamericano "han costado las vidas de más de un millón de personas".
La carta también incluye al compositor y productor musical Brian Eno, que se declara "avergonzado" de que su país reciba a un "metepatas de clase mundial" como Bush.
Otro signatario es el ex preso británico de Guantánamo Moazzam Begg, que cree que la Historia juzgará a Bush como un hombre que llevó devastación y destrucción a la Tierra mientras tenía a hombres torturados en las prisiones más notorias y secretas del mundo".
Acompañadas simbólicamente de un par de esposas, esas denuncias se entregarán ante el 10 de Downing Street, residencia oficial del jefe del gobierno británico en Londres, el 15 de junio como parte de una manifestación que tendrá por lema "No es bien venido aquí".
Bush se entrevistará ese día en Downing Street con el primer ministro británico, el laborista Gordon Brown, dentro de la gira de despedida que empieza hoy por Europa.
Según el presidente de la "Coalición Parad la Guerra", Andrew Murray, Bush "debería estar en el Tribunal de Crímenes de Guerra de La Haya (Holanda) y no en Downing Street, y si Gordon Brown quiere hablar en nombre del Reino Unido, que le diga eso".
El Latinobarómetro 2007, suerte de medidor de afectos y desafectos entre ciudadanos españoles y líderes políticos, que organiza, a falta de mejores oficios, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), ha dado sus resultados para el presente año. Chávez es el político peor valorado. Hasta George Bush ha quedado mejor.
No dudo en absoluto de la fiabilidad de la encuesta. Y tampoco me sorprende el escrutinio. Hace ya muchos años y consultas que en el Estado español se ha perdido algo más que la cabeza.
La duda que me queda es para qué se hace la encuesta. Y no lo digo sólo porque, en general, las encuestas sólo sirven para confirmar lo que todo el mundo sabe o para revelar lo que a nadie le importa. Lo digo porque los verdaderos resultados de la encuesta no son los ofrecidos. Lo que esta encuesta prueba no es la mayor o menor aceptación que entre la ciudadanía hispana tienen algunos líderes políticos, sino la formidable eficacia de los grandes medios de comunicación a la hora de conformar un pensamiento único y, lo que es peor, cretino.
El País, por ejemplo, es uno de los grandes triunfadores de la encuesta. Pocos medios, como el que se afirma independiente, han observado y mantienen una campaña de descrédito tan infame y constante hacia la figura del presidente Chávez y su gobierno. No se han quedado atrás El Mundo, ABC y otros periódicos a la hora de calumniar la revolución bolivariana. Y en el amplio y clonado frente común de canales y emisoras, Chávez ha sido también el más arteramente denostado, especialmente, desde que fuera interrumpido en una cumbre de presidentes por una grosera impertinencia real.
Si en lugar de malgastar esos recursos en encuestas por todo el Estado, el CIS se hubiera limitado a recoger el parecer de los ejecutivos de los grandes medios de comunicación, el resultado hubiera sido el mismo.
Las opiniones, los criterios, no surgen de la nada, no se constituyen por divina inspiración o soplo repentino. Se conforman a partir de las informaciones que se reciben, tanto como de las que se ocultan, y en función, también, de la frecuencia con que se reitere la dosis. El Latinobarómetro, en consecuencia, no mide la opinión de los españoles sino el grado de manipulación de que pueden ser objeto.
Y a juzgar por los resultados, el grado es tan amplio como tristes las consecuencias.
No importa qué manual de conducta, qué código moral o de justicia, qué mandamientos de qué iglesia tomáramos como referencia para valorar las figuras de Chávez y George Bush, no hay lugar ni para la discusión. Y ni siquiera hace falta ser eso que llaman… “objetivo”.
Hasta la fecha, el presidente venezolano se ha impuesto en todas las contiendas electorales en las que ha participado, procesos irreprochables, y cada vez con un mayor respaldo popular. George Bush es hoy presidente de los Estados Unidos gracias a un peculiar sistema electoral que convierte en ganador al segundo, gracias también a su hermano Jeb, gobernador de la Florida, y gracias, especialmente, al fraude.
Chávez no tiene sus ejércitos asolando los “oscuros rincones del mundo” que diría Bush, ni cárceles de exterminio en distintos países, ni bases militares en los cinco continentes, ni flotas en todos los mares, ni promueve guerras preventivas o bombardeos de rutina, ni campos de tortura. El presidente venezolano no es un criminal de guerra. Tampoco un alcohólico, un cocainómano al frente de los destinos del mundo, un ignorante patán sin escrúpulos, un contumaz mentiroso, psicópata impuesto a redimir el mundo exterminándolo.
Las razones de que en el Estado español se haya vuelto a aclamar a Barrabás tienen su explicación en el papel que juegan los medios nutriendo la opinión de la ciudadanía y el aborregamiento de una masa inculta y arrogante que hace tiempo que ya sólo interpreta el mundo a través de su cartera.
Eso, nada más, es lo que la encuesta revela. La eficacia con que los grandes medios de comunicación siembran y multiplican sus patrañas, y la credulidad de tanto idiota y tanto cómplice.