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Primero se llevaron a los comunistas pero a mí no me importó porque yo no era. En seguida se llevaron a unos obreros pero a mí no me importó porque yo tampoco era. Después detuvieron a los sindicalistas pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas pero como yo no soy religioso tampoco me importó. Ahora me llevan a mí pero ya es tarde.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por su sigla en inglés) advirtió sobre el aumento de los índices de desnutrición infantil en Haití, situación que puede agravarse por la llegada de las lluvias y a la posterior sequía.
''Se espera que la predominante desnutrición aguda aumente en los próximos meses debido a la situación de los desplazados, a la llegada de la época de lluvias y a la posterior época de sequía'', expresó el organismo de la Organización de las Naciones Unidas en un informe.
El texto realizado por representantes de la Unicef en Haití especifica que de un millón de niños menores de cinco años que hay en este país, 24 por ciento sufre de desnutrición crónica, 90 mil de tipo aguda y 22 mil de severa.
Agrega que el 60 por ciento de las muertes que ocurren en menores de 18 años en la isla responde a casos de desnutrición.
El documento señala también que las zonas rurales son las que más casos de malnutrición en infantes presenta, por la miseria predominante.
Además, explica que este problema siempre ha estado presente en la nación, sin embargo, se intensificó luego de que el territorio fuera azotado por el terremoto de 7,3 en la escala de Ritcher en el año 2010.
Antes del sismo en la isla del caribe, indica la Unicef, uno de cada tres niños padecía de desnutrición crónica y uno de cada 20 de desnutrición aguda.
La Unicef añadió que pese a que la desnutrición infantil es uno de los grandes desafíos que enfrenta el organismo en Haití, se duplicarán los esfuerzos para solventar la situación y evitar que miles de niños sin hogar mueran de hambre.
''Los análisis preliminares indican que se tendrá que duplicar el número de intervenciones en materia nutricional para cubrir las necesidades actuales'', expresa el ente.
Aunado a esto, la ONU comentó las precarias condiciones sanitarias en las que viven la mayoría de los haitianos que perdieron sus casas por el terremoto, lo que incrementa los riesgos de muerte por deshidratación y enfermedades producidas por la contaminación de las aguas.
''El agua, la sanidad y la higiene son absolutamente vitales para seguir con vida y mantener la higiene personal. Sin embargo, el acceso a estos servicios por parte de los desplazados no está asegurado’, afirma el organismo en el informe de la Unicef.
El terremoto ocurrido en Haití el 12 de enero de 2010, además de dejar a casi toda la nación en ruinas, causó por lo menos 230 mil muertos y más de un millón de damnificados.
El regreso de Jean-Claude Duvalier a Haití siembra tantas dudas en cualquier razonamiento que es casi imposible sustraerse a la idea de que algo malo como el terremoto, huracanes o el cólera acecha desde su llegada.
Sin hacer nada aún, más que atemorizar a los más viejos y de mejor memoria con su intención de aspirar en algún momento a la presidencia de la nación, ya los nervios se crispan y resucitan aquellas imágenes de persecuciones y matanzas perpetradas por su padre François, primero, y él, después.
Porque el regreso del Baby Doc desde su confortable exilio de 25 años en París, bajo la cobija protectora de la ex metrópoli, ni es casual, ni es por gusto. Entonces: ¿a qué volvió?
Según él, a ayudar. Según Reynold Georges, uno de sus abogados, a recuperar su puesto de presidente del que fue expulsado por una revuelta en 1986. No regresa, por supuesto, a purgar culpas ni responder por ellas.
Al menos ya en República Dominicana un ex militar, Jean Wellovert, declaró eufórico a la prensa nacional que sus compañeros de armas se reagrupan para ponerse a las órdenes del Baby cuando retome el mando.
No es fácil creer que eso ocurra, pero tampoco descartable. Lo seguro es que una permanencia de Duvalier en Haití, física o espiritual, levanta todo tipo de sospechas y obliga a mantener un alerta permanente sobre quienes confunden esa parte de la isla con un portaaviones.
¿Qué se prepara? ¿De quién fue la idea de su regreso? ¿Por qué declaraciones urgentes de algunos apresurándose a confesarse sorprendidos por su retorno, casi igual que como pasó con el golpe de Estado en Honduras? El portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, se declaró sorprendido con el regreso y algo semejante expresó su colega de la Casa Blanca, Robert Gibas. En la ONU, Rupert Colville, portavoz de la alta comisionada Navi Pillay, dijo que no está claro si hay bases legales para arrestarlo.
Como dijo Pierre Esperance, director ejecutivo de la Red Nacional de Defensa de Derechos Humanos, Duvalier fue el cabecilla de muchos crímenes contra la humanidad que se cometieron entre 1971 y 1986.
El derrocado ex dictador fue inculpado por la Fiscalía de desvío de dinero del Estado y corrupción, dos delitos menores frente a los más de 60 mil muertos durante su tiranía y la del padre. Además, quedó libre y sujeto a una decisión ulterior acerca de si será juzgado.
Puede, entonces, usar su billete de regreso y reinstalarse en su cómoda habitación de París y desde allí planear nuevos complots o quedarse en Haití y postularse al cargo de presidente. ¿Es lógico este desenlace? Por supuesto que no.
¿Cuál es el supuesto de su regreso? En general, gira en torno del momento escogido, que es clave:
Caos político y legal tras unas elecciones desastrosas con la incertidumbre de una segunda vuelta que no se sabe cuándo ni cómo llegará. Limbo jurídico en una nación con su gente más preocupada en sobrevivir que en recordar. Vacío de poder general y administrativo.
Puede haber juicio, pero dentro de esa orla tan poco favorable para el debido proceso.
Añádase un entorno de catastrofismo puro, de ruinas que ni siquiera se han podido remover, cadáveres que se presienten, moribundos sin esperanzas, toda esa tragedia coronada con un tiempo de cólera como en la Jerusalén de Herodes.
Sin duda el escenario perfecto para la reaparición. Baby Doc lo disfruta y hasta se cree un rey de oro en una partida de naipes.
La nueva generación, es decir, personas de hasta 35 años que no lo conocieron o eran muy niños durante su dictadura, tienen ante sí a un hombre remoto, pretérito, del que se habla mal o bien. No saben opinar por sí mismos y son susceptibles de ser engañados. Los más viejos es de suponer que no.
Pero en Haití hay hambre, mucha hambre; hay miedo; hay cólera. Abunda todo lo malo, escasea todo lo bueno. Hay algunos que piensan que en esas circunstancias quien tenga un saco lleno de frijoles tiene mucho poder.
No hay por qué dudar que en la trastienda del regreso se amontonen sacos, aunque no sean para repartir, sino para avivar egoismos y resucitar fantasmas.
¿Qué pasa si Duvalier se queda en Haití y logra la presidencia? ¿Qué pasa si se queda y fracasa?
Sea lo uno o lo otro, ¿habrá revueltas? ¿intervenciones militares? ¿expresiones armadas de defensa de la paz y los derechos humanos tipo Iraq? ¿Quién controlará al país?
En dependencia de las respuestas a tales hipótesis, que sólo las dará la vida misma, se sabrá si el regreso del ex dictador sorprendió de veras a todos aquellos que así lo proclaman.
Mientras el abogado de Duvalier decía que su cliente desea quedarse en Haití y que las causas contra él han prescrito, fueron presentadas cuatro demandas en su contra por violaciones a los derechos humanos.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) instó a las autoridades haitianas a iniciar investigaciones judiciales contra el dictador Jean Claude Duvalier por los delitos de lesa humanidad cometidos durante el régimen que lideró, entre 1976 y 1986. “Pedimos a la gobernación y a la Justicia que investigue, procese, sancione y repare las violaciones cometidas por Duvalier y su gobierno”, sentenciaron en un documento. Según indicaron los medios locales, cuatro demandas de ese tono fueron presentadas contra el dictador. Mientras tanto, Baby Doc sigue esquivando charcos. Uno de sus abogados, Reynold Georges, aseguró que las acusaciones que la Fiscalía le cargó el martes por corrupción y malversación de fondos son ilegales. Explicó que esos delitos prescriben a los diez años de su supuesta comisión, según lo propone la Constitución. Duvalier está libre y a disposición de la Justicia.
Ya en 1979, ante la Asamblea General de la OEA, la CIDH había reclamado a las autoridades haitianas que investiguen violaciones de derechos humanos en ese país caribeño. Más de treinta años después, el organismo interamericano vuelve a la carga: “Hasta la fecha, la CIDH no tomó conocimiento de alguna investigación y sanción plena, llevada a cabo de conformidad con las garantías de debido proceso establecidas en la Convención Americana, respecto de las personas responsables de las violaciones de derechos humanos cometidas en Haití entre 1971 y 1986, especialmente de las autoridades a cargo del aparato estatal durante dicho período”, destacó en un documento divulgado ayer.
Naciones Unidas (ONU) también esgrimió opiniones respecto de la dudosa situación judicial de Duvalier. Michael Forst es el hombre que el organismo mundial envió a Puerto Príncipe con el objetivo de monitorear la situación de los derechos humanos allí. El experto instó al mundo a apoyar la continuidad de un proceso judicial contra el dictador. “En un momento en que la comunidad internacional refuerza su apoyo para que se restablezca el cumplimiento de la ley en Haití, defender de manera incansable la lucha contra la impunidad ante crímenes graves supondría enviar una buena señal al pueblo, en especial a las víctimas y sus familias”, expresó a través de un comunicado.
Forst recordó que entre 1986 y 2008 se radicaron varias denuncias contra Duvalier por crímenes contra la humanidad, tortura y traición. “De avanzar, esas investigaciones podrían justificar un arresto”, concluyó. En Haití, como en varios países del mundo, los procedimientos en esa clase de delitos no prescriben con el paso del tiempo.
La periodista haitiana Michele Montas y su esposo presentaron ayer una demanda contra Duvalier por torturas y detenciones arbitrarias. La mujer precisó que una denuncia similar fue radicada el mismo día por el fiscal general de Haití, Aristidas Auguste, el mismo que interrogó al dictador el martes (ver recuadro).
Mientras tanto, Baby Doc sigue su propio juego, a través de la voz de sus lacayos. “No hay ningún cargo contra Duvalier, ya que las acusaciones que le aplicaron no tienen ningún peso. Es libre de moverse por donde quiera”, explicó escuetamente Reynold Georges momentos antes de reunirse con su cliente en la suite del hotel Caribbean, donde él y su esposa continúan su estadía haitiana. El tema no fue mencionado por la Justicia ni por las autoridades gubernamentales. Las acusaciones de la Fiscalía, una vez formuladas, quedaron en manos del juez Gabriel Ambroise, que deberá determinar cómo sigue la historia.
Pero el letrado no sólo se refirió a la situación judicial de Baby Doc. También echó por tierra las probabilidades de que Duvalier regrese a Francia, donde vivió exiliado durante los 25 años. “El se quedará en Haití para siempre, es su país y participará en la política. Es su derecho, un político nunca muere”, manifestó ante la prensa que lo abordó antes de ingresar al hotel.
Lejos de echar luz sobre el caso Duvalier, el Estado sólo se refirió ayer al proceso electoral, para el que decidió mantener los resultados de la primera vuelta, al contrario de lo que aconsejó la Organización de Estados Americanos.
El ex dictador haitiano Jean Claude Duvalier fue inculpado por delitos de corrupción, robo y apropiación indebida de fondos públicos entre 1971 y 1986, anunció la Fiscalía general.
Según adelantó a medios de prensa Aristidas Auguste, fiscal jefe de Puerto Príncipe, la imputación ya se entregó a un juez instructor.
La decisión de abrir el proceso legal contra el ex dictador, corresponderá al juzgado.
De acuerdo con medios periodísticos, Duvalier fue interrogado por al menos dos horas por un juez y el Fiscal General haitianos.
"Baby Doc", como también se le conoce, fue liberado, pero con la advertencia de que deberá permanecer a disposición de las autoridades judiciales de este país caribeño, según indicó el diario digital Haití Libre.
Contradictoriamente, Radio Metropole informó que Gervais Charles, uno de los abogados del ex dictador, calificó de falsos los comentarios de una posible libertad provisional.
Charles aseguró que "Baby Doc" fue puesto liberado de manera definitiva.
Duvalier, de 59 años, regresó a Haití el pasado domingo de forma inesperada tras 25 años de exilio, y hasta ahora permanece sin aclarar los motivos de su regreso.
La población aún espera por una rueda de prensa prevista para el lunes pasado y pospuesta para efectuarse ayer, pero que tampoco se llevó a cabo.
Junto a su padre, el también ex dictador Francois Duvalier, es considerado responsable de la muerte de miles de haitianos opuestos a su régimen y de desviar millones de dólares durante sus gestiones.
La catástrofe ha dejado al descubierto años de políticas neoliberales y falsas promesas de los países ricos.
La situación que sufre Haití no es sólo producto de las fuerzas de la naturaleza, es consecuencia de años de decisiones económicas tomadas por sus Gobiernos.
Un año después de la gigantesca catástrofe humana que sacudió Haití el 12 de enero de 2010, el devastador terremoto ha desaparecido de las agendas de los medios, Gobiernos y agencias de desarrollo. Tras la conferencia de donantes de Nueva York del 31 de marzo y las promesas que allí se anunciaron, la población afectada sigue viviendo en condiciones dramáticas, y son pocos los compromisos de ayuda y reconstrucción que se han hecho realidad. Tragedias como la de Haití no son nuevas. Nos hemos acostumbrado a éxodos, hambrunas, terremotos, inundaciones y tsunamis, si bien en los últimos años, su repetición y, especialmente, sus dramáticas consecuencias sobre millones de personas y países en permanente estado de calamidad, permiten que veamos con claridad cristalina cómo su impacto es mayor cuanto más pobre y miserable es el país que lo sufre.
Catástrofes de clase
Es un matemático axioma que funciona con una precisión aritmética a la hora de llevarse por delante vidas y países, pero cuya aplicación no tiene nada de caprichoso, sino que es el fruto de procesos humanos deliberados y conocidos, que en combinación con determinados fenómenos naturales adquieren dimensiones gigantescas. Este conjunto de fenómenos proviene de decisiones humanas que generan lo que podríamos denominar como ‘catástrofes de clase’.
Efectivamente, sabemos que cada catástrofe es un excelente indicador de la situación social y política de cada país, de su grado de desarrollo, pero especialmente, de las condiciones de vida de los más desposeídos, es decir, de la condición estamental y de clase del país y de sus habitantes. Ya sean ciclones o terremotos, huracanes o inundaciones, hambrunas o sequías, los pobres tienen un raro privilegio, probablemente uno de los pocos de sus desdichadas existencias: ser víctimas predilectas de estas catástrofes, protagonistas privilegiados de cada siniestro, a los que añaden damnificados contabilizados en cientos de miles de personas. Y, aunque los orígenes de muchas catástrofes puedan ser naturales, no lo son en absoluto sus efectos, sino que tienen una responsabilidad humana: la de mantener en países y ciudades a buena parte de la población viviendo en condiciones infames, sobre laderas de montañas frágiles, bajo casas levantadas con desechos que se transforman en tumbas cuando la naturaleza decide reivindicar su propio ser, entre basuras, o en medio de zonas pantanosas e inundables.
Puerto Prícipe - Foto: Manu Bravo
42 presidentes, 29 asesinados
Podríamos pensar que el comportamiento sísmico de la placa tectónica del Caribe y la falla de desgarre que están en el origen de los movimientos sísmicos de la región, nada tienen que ver con las decisiones que han venido adoptando instituciones económicas multilaterales, Gobiernos y multinacionales sobre Haití, pero estamos ante energías que se suman en su devastador poder de destrucción, multiplicando así su fuerza catastrófica. Haití ha tenido 42 presidentes, de los cuales 29 han sido asesinados y, únicamente, dos han sido elegidos democráticamente. La pobreza más brutal en la que se encuentra el país ha sido herencia directa de uno de los sistemas más brutales de explotación colonial en la historia mundial, agravado por décadas de opresión post colonial.
Así, en los ’90, durante el gobierno de Jean-Bertrand Aristide, EE UU y las instituciones de Bretton Woods desplegaron un conjunto de políticas que fueron limitando la capacidad de decisión de un país depauperado y empobrecido tras años de dictadura, violencia y asesinatos. La presencia del FMI y del Banco Mundial mantuvo se mantuvo activa en las últimas décadas, obligando a sus líderes a tomar decisiones macroeconómicas que fueron empobreciendo cada vez más el país y haciéndole dependiente hasta en su alimentación, llevandole a recurrir a las importaciones de arroz de Arkansas, mientras los agricultores abandonaban sus cultivos y se dirigían a la atestada y pobre capital, Puerto Príncipe, ocupando sus arrabales en chabolas e infraviviendas insalubres. Muchos de ellos se han convertido años después en víctimas del terremoto de enero de 2010, aunque no debemos olvidar que ya eran víctimas de la desnutrición, la violencia, la insalubridad, las enfermedades y el abandono extremo.
Foto: Manu Bravo
El mercado de la solidaridad
Y con cada catástrofe, nos hemos acostumbrado a un ritual cíclico dotado de su propio código de imágenes y símbolos que están acabando por desvirtuarse hasta extremos difíciles de comprender y que se utiliza con altas dosis de oportunismo político y como un elemento más de consumo de masas para el flamante mercado de la solidaridad, mimetizado y repetitivo. Así, tras las primeras imágenes e informaciones sobre la catástrofe en los medios de comunicación vienen las primeras ofertas de ayuda, para lo cual se fletan aviones con material de emergencia acompañado por personal voluntario y enviados especiales que van a darnos cuenta de la catástrofe sobre el terreno. Al tiempo, se suceden las promesas de ayuda y las visitas fugaces de dirigentes políticos que realizan compromisos sin límite.
Cite Soleil - Foto: Manu Bravo
Un capitalismo piadoso
Posiblemente, todo ello fuera necesario para abundar en una construcción intelectual basada en la idea de un capitalismo piadoso y en sus respuestas, así como en la manera de intervenir y aprovechar la ayuda humanitaria ante una catástrofe como el terremoto de Haití. La misma comunidad internacional que ha sido de forma efectiva quien ha gobernado Haití desde el golpe de 2004, es quien se ha lanzado a enviar ayuda humanitaria, aunque se negara a ampliar, más allá de su objetivo militar inmediato, el mandato de la misión de la ONU en el país. Por otra parte, la imposición de los resultados de las últimas elecciones generales, calificadas como fraudulentas por los mismos partidos que concurrían a ellas, y que la ONU dio por buenas, ha generado mayor violencia y enfrentamientos entre los haitianos. No podemos renunciar a nuestro legítimo derecho a indignarnos ante las catástrofes, pero es ilusorio pensar que tanto desastre y tanta calamidad pueden solucionarse sólo con la compasión de las ONG y la solidaridad de cada uno de nosotros, ante la ineficiencia de los Gobiernos y la voracidad de un sistema económico y político mundial en el que los pobres siempre son los perdedores.
Carlos Gómez Gil Profesor de Sociología de la Universidad de Alicante e investigador
Nada menos que Ileana Ros, la que mantenía secuestrado al niño Elián en Miami, promotora de golpes de Estado, crímenes como los de Posada Carriles y otras fechorías, viajará a la vecina Haití, donde el terremoto mató un cuarto de millón de personas y la epidemia de cólera, en plena acción, ha privado de la vida a casi 4 000 y constituye una amenaza para el resto del Continente.
Un despacho de la agencia DPA informa que:
“La congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen visitará Haití este martes, en lo que se convertirá en su primer viaje al extranjero desde que fue nombrada presidenta del Comité de Política Exterior de la Cámara de Representantes ahora bajo manos republicanas, informó hoy su oficina en un comunicado.
“Durante su estancia en Puerto Príncipe, la congresista de origen cubano dijo esperar recibir un informe sobre ‘los avances’ en materia de reconstrucción en el devastado país, así como sobre la ‘continuada controversia electoral’ tras los comicios presidenciales del 28 de noviembre.
“‘Es importante que pueda ir a Haití, un país que es muy próximo y querido para Estados Unidos’, declaró la congresista por Florida, un estado donde reside un importante núcleo de haitianos.
“‘Es muy importante para los intereses de Estados Unidos y tenemos un interés personal en ver que la estabilidad, la democracia y las empresas libres se arraiguen ahí’, agregó.”
Me pregunto si el gobierno de Estados Unidos está consciente del desafío que implica para su autoridad moral la presencia perturbadora de Ileana Ros-Lehtinen en Haití.
Pero eso no es todo, otro despacho esta vez de la agencia AP, procedente de Puerto Príncipe comunica:
“PUERTO PRINCIPE, Haití (AP) _ Observadores de la Organización de Estados Americanos recomendarán que el candidato oficialista en los comicios presidenciales de Haití sea excluido de la segunda vuelta, para cederle su puesto a un popular músico que quedó en tercer lugar en la disputada primera ronda electoral, de acuerdo con una copia de un reporte obtenido por The Associated Press.
“La OEA tenía programado presentar el documento el lunes al presidente René Preval.
“El reporte aún no se ha hecho público, pero la AP obtuvo una copia y un diplomático familiarizado con el mismo confirmó sus recomendaciones. Otro funcionario de Asuntos Exteriores dijo que el documento estaba en la última fase de edición y traducción al francés, pero afirmó que las conclusiones se mantendrán.
“La Comisión Electoral de Haití deberá decidir cómo responder al llamado, pero las recomendaciones del equipo de la OEA podrían tener mucho peso. Tres candidatos consideran que deberían participar en la segunda vuelta electoral. Luego que se anunciaron los resultados preliminares de la primera ronda, se desataron disturbios en el país.
“No se prevé que Preval responda al reporte públicamente sino hasta después del miércoles, cuando se cumple un año del devastador terremoto del 12 de enero de 2010.
“La segunda vuelta estaba prevista para el domingo, pero se retrasó en parte para esperar los resultados de la evaluación de la OEA que busca resolver el estancamiento político. Funcionarios han dicho que los comicios no se realizarán hasta por lo menos el mes próximo.”
El país estaba en total calma. La lucha contra la epidemia avanzaba exitosamente. Durante los últimos 17 días consecutivos, la Misión Médica Cubana y la Brigada “Henry Reeve” han atendido 9 857 enfermos de cólera sin un solo fallecido.
El Presidente Preval había discutido con las representaciones diplomáticas, incluido el de la OEA, el escritor brasileño Ricardo Seitenfus, una solución política al complejo problema.
De acuerdo con las noticias recibidas, después que el mismo fue sorpresivamente despedido por el Secretario de esa organización, se presenta el actual problema. Esperamos que los representantes de América Latina y los países acreditados en Naciones Unidas eviten el caos que pudiera crearse en Haití, si en la situación actual, la lucha entre partidos rivales se desata en medio de la destrucción, la pobreza y la epidemia que todavía bate con fuerza esa nación.
Marcha por los derechos de la mujer Foto: Inst. for Justice & Democracy in Haití
Sobre una calle convertida en escombros, 60 personas están reunidas en la sala y el patio de una vivienda casi derruida que oficia de sede de la Comisión de Mujeres Víctima a Víctima de Haití.
Las mujeres son integrantes de la comisión (en creole, Komisyon Fanm Viktim pou Viktim, Kofaviv) y habitan escuálidos campamentos de desplazados o algunos de los más duros y pobres vecindarios de la capital. Esta vez, cada una trajo consigo a un hombre para que participe en un taller de prevención de la violencia.
Vestidos con ropas de domingo, los participantes bromean y se saludan. "¡Feliz año nuevo!", dice una joven con grandes pendientes. Pero entonces se corrige: "No, no debería decir ‘feliz’, sino ‘te deseo buena salud’".
Cuando las discusiones comienzan, desaparecen las sonrisas.
"Bien, hagamos una lista. ¿Qué tenemos en el campamento de la pista?", pregunta una anciana que vive en una tienda en el ex aeropuerto militar de Haití. "De acuerdo, robos, prostitución juvenil, violaciones, violencia doméstica y abuso verbal".
"Es lo mismo que tenemos en nuestro campamento", apunta una jovencita de vaqueros y camiseta de finos breteles.
Un hombre vestido con una camisa blanca perfectamente planchada, pregunta: "Sí, pero ¿qué vamos a hacer al respecto?".
Un año después del terremoto de siete grados en la escala Richter, que segó 230.000 vidas, dejó heridas a 300.000 y a un cuarto de la población nacional sin hogar, las haitianas experimentan una segunda catástrofe.
En los 2.000 campamentos de desplazados dispersos en todo el país, las mujeres y las niñas están atrapadas en una violenta arremetida de abuso sexual, golpizas salvajes y horrendos crímenes contra la humanidad.
Entre uno y dos millones de haitianos siguen apiñados en esos recintos cerrados, convertidos en microcosmos que reproducen la grosera desigualdad, la exclusión social y la pobreza sin límites que han caracterizado a Haití durante siglos.
Un informe publicado el jueves 6 por Amnistía Internacional describe las condiciones en las que viven las mujeres en esos míseros refugios en los campamentos, apenas unas frágiles tiendas o unos trozos de lona estirados sobre un pedazo de tierra.
Muchas mujeres y niñas son violadas una y otra vez, y a menudo en cada ocasión toman parte varios hombres. Casi todas las víctimas han sido golpeadas y maltratadas.
Las condiciones sanitarias y de atención médica en los campamentos son pésimas; hay que bañarse en público y caminar largas distancias de noche hasta los baños compartidos.
La privacidad no existe, tampoco la iluminación o algún tipo de barreras que frenen a los violadores. Así, niñas de 12 o 13 años quedan a merced de esta ola de violencia sexual que se manifiesta sobre todo de noche, señala el informe.
"Las organizaciones femeninas locales nos ayudaron a llegar a las víctimas", dijo a IPS la experta de Amnistía, Kerrie Howard. "Es muy difícil hablar para las mujeres y las niñas porque los campamentos son comunidades muy cerradas".
Una de las asociadas locales de Amnistía, y posiblemente una de las más activas desde el terremoto, es Kofaviv.
"Creemos en la educación y en prevenir la violencia", dijo a IPS la coordinadora de proyectos de Kofaviv, Jocie Philistin. "Todas nuestras integrantes son sobrevivientes que se rehabilitaron, y ahora intentamos ayudar a otras. Y la solución no depende sólo de las mujeres. Necesitamos que hombres y mujeres trabajen juntos".
Pero las sesiones de talleres y las patrullas de control del vecindario no son la única respuesta, admite Philistin.
"La violencia tiene dos factores, uno es la pobreza, es decir, la economía. El otro es la política", dijo.
Cuando hay inquietud política o la economía se daña, la violencia contra las mujeres aumenta. La violación ha sido usada como arma política. La población joven, en especial las muchachas, se prostituyen por una comida o un techo.
Ahora, casi un año después del terremoto, Kofaviv admite que hay desesperanza.
"Las cosas han empeorado en los campamentos, en las comunidades", dijo Philistin. "La ausencia del estado es absoluta, las organizaciones no gubernamentales están en los campamentos sobre todo por relaciones públicas, y no se les permite trabajar en las "zonas rojas", los vecindarios más peligrosos", describió.
Foto: KOFAVIV
Un rayo de esperanza
A inicios de octubre de 2010, un grupo de organizaciones legales y sociales, entre ellas MADRE, el Instituto por la Justicia y la Democracia en Haití y el Bureaux des Advocats Internationaux, efectuaron una denuncia formal a favor de 13 mujeres y niñas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
El martes 4, la CIDH hizo lugar a la denuncia y emitió recomendaciones inéditas al gobierno de Haití.
Las autoridades deben suministrar a la población en riesgo atención médica y psicológica y anticoncepción de emergencia a cargo de personal médico femenino y entrenado en las particularidades culturales del lugar. También deben iluminar las calles y elevar el patrullaje.
Pero, sobre todo, deben asegurar la participación plena y el liderazgo de los grupos femeninos de base en los planes y la aplicación de políticas para combatir la violencia sexual, dice la CIDH.
La defensora de derechos humanos Lisa Davis, directora de MADRE, fue la autora principal de la denuncia ante la CIDH.
"Trabajamos con grupos de haitianas desde la crisis de violaciones que estalló en 1990", dijo Davis a IPS. "Consultamos a nuestros socios locales cada paso que damos".
Aunque las mujeres están preocupadas por los cambios políticos que acaben con las causas de esta violencia y con el patriarcado, predomina la necesidad de seguridad inmediata, indicó.
"Tenemos denuncias de hombres ingresando a los campamentos y disparando a mujeres que llevaban puestas camisetas con leyendas electorales", dijo Davis.
"Cada mujer con la que hablé me dijo que lo que más quería era una vivienda. Y si no podían obtenerla, porque no se les ofrece, entonces querían sentirse seguras", describió.
Haitianas reclamando por sus derechos Foto: EFE
Minustah: muy poco y muy tarde
Mientras unos pocos bolsillos de activistas locales e internacionales se están vaciando, organismos poderosos, como las Naciones Unidas, son acusados de hacer muy poco y muy tarde.
"Por supuesto que la Minustah podría hacer mucho más que lo que hace", dijo a IPS Kerrie Howard, de Amnistía, en referencia a la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití.
"Sus funciones policiales deberían tener una prioridad de género mucho mayor", dijo. "Deben ayudar al gobierno a entrenar a sus cuerpos de seguridad y capacitar a esas fuerzas para que sepan cómo combatir la violencia de género, si es que alguna vez van a cumplir con las mujeres".
Brian Concannon, director del Instituto por la Justicia y la Democracia en Haití, tiene una visión muy crítica de la Minustah.
El año pasado, "la Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció que traería desde Bangladesh una unidad policial especial femenina para proteger a las mujeres", dijo.
"La unidad llegó, pero patrulla las instalaciones de la ONU, no los campamentos. Se dice que es por falta de traductores, pero una fuerza que gasta 2,5 millones de dólares por día podría pagar traductores y hacer que funcione uno de sus proyectos prioritarios", dijo Concannon a IPS.
"Como dijimos en nuestra petición a la CIDH, los oficiales de la ONU que se ocupan de la violencia de género minimizan las denuncias de violaciones que hacen grupos de mujeres pobres y marginan a las organizaciones de base, que son mucho más efectivas, para favorecer a las entidades tradicionales de mujeres", añadió.
Así no se enteran de lo que pasa, y luego dicen que "no hay evidencias de las violaciones reportadas", denunció.
Fue tan impactante el reportaje gráfico de la periodista Gladys Rubio sobre la epidemia de cólera en Haití, publicado en la “Mesa Redonda” de ayer, que decidí posponer para hoy miércoles la Reflexión que anuncié el lunes. La misma se proponía analizar, desde otro ángulo, el dramático golpe que significó para el pueblo haitiano el terremoto del 12 de enero de este año, al que siguió, en menos de 10 meses, una epidemia generalizada de cólera y un huracán.
Tales hechos tenían lugar en un país que había sido víctima de los conquistadores, del colonialismo y la esclavitud. Su población autóctona había sido eliminada por la conquista y la búsqueda forzosa de oro.
La nación haitiana tiene como raíz los cientos de miles de seres humanos arrancados de África por los comerciantes europeos de esclavos, y vendidos a los agricultores esclavistas de Haití para producir café, azúcar y otras mercancías tropicales con las cuales suministrar los emergentes mercados capitalistas.
El pueblo de Haití protagonizó, en los primeros años del siglo XIX, la primera revolución social en la historia de este hemisferio; fue fuente de inspiración y punto de apoyo en armas para los que llevaron a cabo la proeza de liberar Suramérica del dominio español.
Nuestra solidaridad con el pueblo de Haití tiene doble raíz: nace de nuestras ideas, pero también de nuestra historia.
Después de la revolución social que allí tuvo lugar, el colonialismo español convirtió a Cuba, donde también incontables africanos habían sido arrancados del África y vendidos como esclavos, en la principal suministradora de café, azúcar y otros productos tropicales.
Como consecuencia de ese proceso, cuando las colonias españolas de Sur y Centroamérica se independizaron en cruenta y heroica lucha, la colonia cubana aportaba a la metrópoli española más ingresos netos que el conjunto de aquellos países antes de que los mismos se independizaran, un hecho que influyó decisivamente en el destino de nuestra Patria a lo largo de casi dos siglos que transcurrieron posteriormente.
Hace dos días explicaba cómo surgió la cooperación médica con Haití, la cual nos llevó a la formación de cientos de jóvenes médicos de ese hermano país y al envío de una fuerza de profesionales cubanos de la salud. No se trata de algo que surgiera por azar.
Tampoco nos sorprenden los esfuerzos de Estados Unidos y Europa por desinformar, ocultar y mentir sobre los móviles de la conducta de Cuba.
Un conocido periódico británico, The Independent, con incuestionable prestigio en los medios liberales de Gran Bretaña -aunque no disfruta el privilegio que Wikileaks concedió a The Guardian y otros cuatro conocidos órganos de prensa, que consultaron con Washington los puntos más sensibles de la información recibida- publicó, hace tres días, un atrevido artículo de la periodista Nina Lakhani, titulado “Médicos cubanos en Haití ponen al mundo avergonzado”. Es el asunto que deseaba analizar, por la osadía con que llama a las cosas por su nombre en ese tema, aunque ello no implica que comparta cada una de sus apreciaciones sobre las motivaciones que determinaron nuestra conducta. Lo explicaré usando el texto de la traducción y de forma tan sintética como sea posible.
“Son los verdaderos héroes -dice- del desastre del terremoto de Haití, la catástrofe humana a las puertas de Estados Unidos frente a la cual Barack Obama prometió una monumental misión humanitaria de los EE.UU para aliviarla. Sin embargo, los héroes de los que hablamos son ciudadanos del archi-enemigo de los Estados Unidos, Cuba, cuyos médicos y enfermeras han hecho que los esfuerzos de Estados Unidos sean motivo de sonrojo.
“Una brigada médica de 1 200 cubanos está funcionando en todo Haití, devastado por el terremoto e infectado por el cólera, como parte de la misión médica internacional de Fidel Castro, que ha ganado al Estado socialista muchos amigos, pero poco reconocimiento internacional.”
“…los organismos de ayuda internacional estaban solos en la lucha contra la devastación que mató a 250 000 personas y había dejado sin hogar a cerca de 1,5 millones. [...] profesionales de la salud cubanos han estado en Haití desde 1998, [...] en medio de la fanfarria y la publicidad en torno a la llegada de la ayuda de los Estados Unidos y el Reino Unido, centenares de nuevos médicos, enfermeras y terapeutas cubanos llegaron sin que nadie los mencionara apenas…”
“Estadísticas publicadas la semana pasada muestran que los médicos cubanos, trabajando en 40 centros a través de Haití, han tratado más de 30 000 pacientes de cólera desde octubre. Son el mayor contingente extranjero, tratando alrededor del 40 por ciento de todos los pacientes de cólera. Otro lote de médicos de la Brigada cubana ‘Henry Reeve’, un equipo de especialistas para desastres y emergencias, llegó recientemente cuando se hizo evidente que Haití estaba luchando por hacer frente a la epidemia que ya ha matado a cientos.”
“…Cuba ha formado a 550 médicos haitianos gratuitamente en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), una de las más radicales iniciativas médicas del país. Otros 400 actualmente están siendo preparados en la escuela, que ofrece educación gratuita -incluyendo libros gratis y un poco de dinero de gasto- a cualquiera lo suficientemente calificado, que no pueda permitirse estudiar medicina en su propio país.
“John Kirk es un profesor de estudios de América Latina en la Universidad de Dalhousie, en Canadá, que investiga sobre los equipos médicos internacionales de Cuba. Él dijo: ‘la contribución de Cuba en Haití es como el secreto más grande del mundo. Son apenas mencionados, a pesar de que están haciendo mucho del trabajo pesado’.
“Esta tradición se remonta a 1960, cuando Cuba envió a un puñado de médicos a Chile, golpeado por un fuerte terremoto, seguido por un equipo de 50 a Argelia en 1963. Esto fue cuatro años después de la revolución, que vio a casi la mitad de los 7 000 médicos del país [...] partir para los Estados Unidos.”
“…El programa más conocido es la Operación Milagro, que comenzó con oftalmólogos tratando a enfermos de cataratas en empobrecidos pueblos venezolanos a cambio de petróleo. Esta iniciativa ha restaurado la visión de 1,8 millones de personas en 35 países, incluido la de Mario Terán, el sargento boliviano que mató a Che Guevara en 1967.
“La Brigada ‘Henry Reeve’, rechazada por los estadounidenses después del huracán Katrina, fue el primer equipo en llegar a Pakistán tras el terremoto de 2005 y el último en salir seis meses más tarde.”
“…de acuerdo con el profesor Kirk. ‘…También es una obsesión de Fidel y le gana votos en las Naciones Unidas’.
“Una tercera parte de los 75 000 médicos de Cuba, junto con otros 10 000 trabajadores de la salud, están trabajando actualmente en 77 países pobres, incluyendo El Salvador, Malí y Timor Oriental. Esto deja aún en Cuba un médico por cada 220 personas, una de las tasas más elevadas del mundo, [...] uno para cada 370 en Inglaterra.
“Dondequiera que se les invita, los cubanos aplican su modelo integral centrado en la prevención, visitando familias en sus casas, monitoreando proactivamente la salud infantil y materna. Esto ha producido ‘resultados sorprendentes’ en partes del Salvador, Honduras y Guatemala, bajando las tasas de mortalidad infantil y materna, reduciendo las enfermedades infecciosas y dejando detrás a los trabajadores locales de salud mejor capacitados, de acuerdo con la investigación del profesor Kirk.
“La formación médica en Cuba dura seis años -un año más que en el Reino Unido- [...] cada graduado trabaja como un médico de familia durante tres años como mínimo.”
“Este modelo ha ayudado a Cuba para lograr algunas de las mejoras de salud más envidiables de todo el mundo, a pesar de gastar sólo 400 dólares por persona el año pasado en comparación con 3 000 en el Reino Unido y 7 500 dólares en los Estados Unidos, de acuerdo con las cifras de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo.
“La tasa de mortalidad infantil, una de las medidas más confiables de la salud de la nación, es 4,8 por 1 000 nacidos vivos, comparable con el Reino Unido y menor que los Estados Unidos. Sólo el 5 por ciento de los bebés nacen con bajo peso, un factor crucial para la salud a largo plazo…”
“Imti Choonara, un pediatra de Derby [...] que participa en talleres anuales en la tercera ciudad de Cuba, Camagüey, afirma: ‘La Salud en Cuba es fenomenal y la clave es el médico de familia, [...] se enfoca en la prevención… La ironía es que los cubanos llegaron al Reino Unido después de la Revolución para ver cómo funcionaba el NHS (Sistema Nacional de Salud). Ellos tomaron lo que vieron, lo refinaron y desarrollaron; mientras tanto, nosotros nos movemos hacia el modelo estadounidense’.
“…el embargo norteamericano [...] impide a muchas de las compañías estadounidenses comerciar con Cuba y persuade a otros países a seguir su ejemplo. El informe de 2009/10 incluye fármacos para el cáncer infantil, VIH y artritis, algunos anestésicos, así como los productos químicos necesarios para diagnosticar infecciones y preservar órganos.”
“…los cubanos están inmensamente orgullosos y apoyan su contribución en Haití y otros países pobres, encantados de estar golpeando por encima de su peso en la escena internacional…”
“La formación médica es otro ejemplo. Actualmente hay 8 281 estudiantes de más de 30 países enrolados en la ELAM, que el mes pasado celebró su aniversario 11. El Gobierno pretende inculcar un sentido de responsabilidad en los estudiantes con la esperanza de que trabajarán dentro de sus propias comunidades pobres durante al menos cinco años.
“Damien Joel Suárez, 27 años, un estudiante de segundo año de Nueva Jersey, es uno de los 171 estudiantes norteamericanos; ya se han graduado 47. Él rechaza las acusaciones de que la ELAM es parte de la maquinaria de propaganda cubana. ‘Por supuesto, el Che es un héroe aquí, pero no estás obligado a reverenciarlo’.”
No todas las cosas que se afirman sobre Cuba son favorables. El artículo contiene igualmente críticas, varias de las cuales compartimos, y en ocasiones somos, incluso, más severos que The Independent. Se habla en él de bajos salarios y escaseces. Con independencia de nuestros errores, no se menciona el hecho de que a lo largo de más de 50 años de bloqueo, agresiones y amenazas, nuestro país ha sido obligado a invertir enormes energías, tiempo y recursos para resistir los embates del imperio más poderoso que ha existido en la historia.
No obstante, es admirable la sinceridad y claridad con que Nina Lakhani expone, y The Independent publica, ese valiente artículo sobre lo que significa para el sufrido pueblo de Haití una tragedia que en su primera etapa ha costado ya la vida de casi 3 000 víctimas, entre niños, jóvenes y adultos, muchos de los cuales sufren desnutrición y otros azotes de salud, sin que a veces dispongan de leña para hervir el agua que consumen.
Las noticias llegadas de ese hermano país informan que hasta hoy miércoles 29 otras 717 personas habían sido atendidas por la Misión Médica Cubana. No se reportan fallecidos en cinco días consecutivos. La tasa de letalidad entre los asistidos por Cuba, que ascienden ya a 48 931, se redujo a 0.55%. La cifra oficial de ciudadanos afectados por la enfermedad ascendía a 130 534, y la de fallecidos a 2 761 para una tasa de 2.1%. Se lucha para que métodos más eficientes se apliquen en todos los centros que combaten la epidemia. Los Grupos de Penetración de la Brigada “Henry Reeve” -cubanos, latinoamericanos y haitianos graduados de la ELAM- se elevan ya a 42, y pueden penetrar en cualquiera de las subcomunas más aisladas de Haití. Cuentan además con 61 unidades de atención al cólera.
El esfuerzo de nuestro país en favor de la salud humana, que comenzó desde el triunfo mismo de la Revolución, como expresa el artículo publicado por The Independent, se puede apreciar en el hecho de que el próximo año se graduarán en la República Bolivariana de Venezuela 8 000 médicos que fueron capacitados en la teoría y en la práctica con la cooperación de los especialistas cubanos de la salud. Venezuela también alcanzará niveles de salud que la ubicarán entre las primeras del mundo. Tan alentadores resultados constituyen el principal estímulo a nuestros esfuerzos.
La Organización de Estados Americanos (OEA) destituyó a su representante especial en Haití, Ricardo Seitenfus, informó a Efe una fuente diplomática, que pidió mantener el anonimato.
La destitución se produce tras la publicación en un periódico suizo de unas declaraciones atribuidas al diplomático en las que cuestiona el papel de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), presente en el país desde 2004, y la política de la comunidad internacional hacia la nación caribeña.
Seitenfus explica en esa entrevista, divulgada el pasado 20 de diciembre, que la ONU ha “impuesto” la presencia de sus tropas en Haití a pesar de que el país no vive una situación de guerra civil.
“Haití no es una amenaza internacional. No estamos en situación de guerra civil. Haití no es ni Irak ni Afganistán. Y sin embargo, el Consejo de Seguridad (de la ONU), ante la falta de alternativa, ha impuesto a los cascos azules desde 2004, tras la salida del presidente (Jean-Bertrand Aristide)”, afirmó el diplomático al periódico suizo Le Temps.
El diplomático brasileño, quien tenía previsto terminar su mandato en los próximos meses, afirma también en la entrevista que Haití “en el escenario internacional paga esencialmente su gran proximidad a Estados Unidos. Haití ha sido objeto de una atención negativa por parte del sistema internacional. Se trata, para la ONU, de congelar el poder y de transformar a los haitianos en prisioneros de su propia isla”.
“Los haitianos cometen lo inaceptable en 1804 (año de su independencia): un crimen de lesa majestad para un mundo inquieto. Occidente es entonces un mundo colonialista, esclavista y racista que basa su riqueza en la explotación de tierras conquistadas. Entonces, el modelo revolucionario haitiano da miedo a las grandes potencias”, agregó.
Seitenfus analiza también el papel de las ONG en Haití, en particular tras el terremoto del 12 de enero, y señala que “la edad de los cooperantes que llegaron después del seísmo es muy baja; desembarcaron en Haití sin experiencia alguna”, y agrega “después del terremoto la calidad profesional bajó mucho. Existe una relación maléfica o perversa entre la fuerza de las ONG y la debilitad del Estado haitiano”.
Además de su responsabilidad en la OEA, Seitenfus era el delegado de ese organismo ante la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití (CIRH).
El líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, envió un saludo a los cooperantes de la salud que llegaron hoy a Haití, para sumarse a los colegas que brindan sus servicios en la lucha contra el cólera.
Marcia Cobas, viceministra de Salud Pública, transmitió a todos el mensaje de Fidel, quien expresó seguridad de que los internacionalistas cumplirán su misión en el vecino país.
Procedentes de Cuba, llegaron este viernes a Puerto Príncipe 40 enfermeras, 17 médicos y tres cocineros, precisó el Noticiero Nacional de Televisión en la Mayor de las Antillas.
Con el nuevo grupo -perteneciente al Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve-, la Isla cumple el compromiso de reforzar su presencia en Haití para combatir el cólera.
Los cooperantes cubanos en ese país suman mil 295, dispersos en varios puntos de la nación, donde ya atendió a más de 45 mil pacientes.
Hasta el 17 de diciembre último, los internacionalistas de la Ínsula habían atendido en las 50 unidades y centros de tratamiento del cólera, que tienen bajo su responsabilidad, a 38 mil 311 haitianos.
Realmente me apena tener que desmentirlo. Hoy no es más que un hombre de aspecto bonachón consagrado al legado histórico, como si la historia del imperio e incluso algo más importante: el destino de la humanidad, estuviese garantizado más allá de algunas decenas de años, sin que por Corea, Irán o cualquier otro punto conflictivo estalle una guerra nuclear.
Como se conoce, la Organización de Naciones Unidas lo designó su “enviado especial” en Haití.
Clinton -que por cierto fue Presidente de Estados Unidos después de George H. W. Bush y antes que George W. Bush- por ridículos celos políticos impidió que el expresidente Carter participara en las negociaciones migratorias con Cuba, promovió la Ley Helms-Burton y fue cómplice de las acciones de la Fundación Cubano-Americana contra nuestra Patria.
Sobre esa conducta existen sobrados testimonios, pero no por ello lo tomábamos demasiado en serio, ni éramos hostiles a sus actividades en torno a la misión que por razones obvias le asignó la ONU.
Veníamos cooperando con ese hermano país desde hacía muchos años en varios campos, especialmente en la formación de médicos y la prestación de servicios a su población, y Clinton no nos estorbaba para nada. Si le interesaba tener algún éxito, no veíamos razones para obstaculizar nuestra cooperación en tan sensible campo con Haití. Vino el inesperado terremoto que tanta muerte y destrucción causó y posteriormente la epidemia.
Hace solo dos días, una reunión que se realizó en la capital dominicana en torno a la reconstrucción de Haití vino a complicar las cosas. Alrededor de 80 personas, entre ellas varios embajadores, representando los donantes de más de 100 millones de dólares, numerosos miembros de la Fundación Clinton, del gobierno de Estados Unidos y el de Haití participaron en la misma.
Pocas personas hicieron uso de la palabra, entre ellos el embajador de Venezuela, por ser uno de los donantes más importantes, lo cual hizo brevemente, con sentidas y certeras palabras. Casi todo el tiempo lo utilizó Clinton en un encuentro que comenzó a las 5 y 30 de la tarde y terminó a las 12 de la noche. Allí estaba, como invitado de piedra, el embajador de Cuba a petición de Haití y Santo Domingo. No se le concedía derecho a decir una palabra, aunque sí ser testigo de un evento en el que no se resolvió absolutamente nada. Se suponía que proseguiría al día siguiente. Pero nada de eso ocurrió.
La reunión en República Dominicana fue una maniobra de engaño. La indignación de los haitianos estaba absolutamente justificada. El país destruido por el terremoto ocurrido hace casi un año, en realidad había sido abandonado a su suerte.
Hoy jueves 16 de diciembre un despacho de la agencia norteamericana de noticias AP, publicaba lo siguiente:
“El expresidente Bill Clinton declaró su confianza sobre el esfuerzo de reconstrucción de Haití durante una visita de un día en medio de desórdenes civiles, un mal endémico y una crisis política inextricable.
“El enviado especial de la ONU a Haití viajó al afligido país un día después que la comisión de reconstrucción interina, cuya presidencia comparte, fue obligada a sostener una reunión en la vecina República Dominicana por la violencia que estalló después de las disputadas elecciones presidenciales haitianas del 28 de noviembre.
“Clinton visitó una clínica especializada en pacientes afectados por el cólera que administra “Médicos sin Fronteras”, donde han sido tratadas 100.000 personas afectadas por la epidemia que estalló en octubre. A continuación fue a visitar la principal base de pacificación de la ONU para sostener reuniones con funcionarios haitianos e internacionales.
“En la reunión del día previo se aprobaron proyectos por unos 430 millones de dólares. Pero lo más notable fueron las expresiones de indignación por el lento ritmo de la reconstrucción y una carta enviada por frustrados miembros haitianos que afirmaban que se les marginaba de las decisiones y se quejaban de que los proyectos aprobados ‘no contribuían a la reconstrucción de Haití, ni al desarrollo a largo plazo’.”
Observen lo que según el despacho añadió después en una conferencia de prensa:
“‘Comparto su frustración…’.”
“…cientos de miles de haitianos hallarán vivienda permanente el próximo año y muchos más dejarán de vivir en tiendas y carpas de lona que han albergado a más de un millón de personas desde el terremoto del 12 de enero.
“Sin embargo esas promesas han sido hechas antes. [...] Sólo han sido entregados 897 millones de dólares de la ayuda prometida de más de 5.700 millones de dólares para el 2010-11.”
Los 897 millones de que se habla no se ven por ninguna parte.
Constituye, además, una absoluta falta de respeto a la verdad afirmar que en una clínica administrada por “Médicos sin Fronteras” han sido tratados 100 mil personas.
En una declaración a la prensa de la doctora Lea Guido, representante de la OPS-OMS en Haití, informó hoy que el número de afectados hasta el 11 de diciembre se elevaba a 104 918 personas, una cifra realmente sin precedentes que no podían ser atendidos en una clínica por “Médicos sin Fronteras”.
Es evidente, y le consta al señor Clinton, que Europa, Estados Unidos y Canadá sustraen médicos, enfermeras, rehabilitadores y otros técnicos de la salud a los países del Caribe, y carecen del personal necesario para cumplir esa tarea, salvo honrosas excepciones.
Obviamente, Clinton con sus mentiras pretende ignorar el trabajo de más de mil médicos, enfermeras y técnicos cubanos y latinoamericanos que están llevando el peso principal de la batalla para derrotar la epidemia de la única forma posible, que es penetrando hasta los más apartados rincones del país. La mitad de sus casi 10 millones de habitantes viven en las áreas rurales.
Tan elevado número de personas, en tales condiciones, no habría sido posible atenderlas sin el apoyo de la eminente latinoamericana que representa a la OPS-OMS en Cuba y Haití.
Nuestro país se ha comprometido a movilizar el personal humano necesario para cumplir esa noble tarea.
Como ella indicó: “Los recursos humanos que está enviando Cuba están dirigiéndose en estos momentos a las zonas más aisladas de esta nación. Y eso es muy oportuno.”
Ya están llegando y muy pronto estará allí el personal necesario.
En el día de ayer se atendieron por la Brigada Médica Cubana 931 pacientes, con dos fallecidos, para una tasa de letalidad ese día del 0,2%.
Hace alrededor de tres semanas se publicaron noticias e imágenes de ciudadanos haitianos lanzando piedras y protestando indignados contra las fuerzas de la MINUSTAH, acusándola de haber transmitido el cólera a ese país a través de un soldado nepalés.
La primera impresión, si no se recibe información adicional, es que se trataba de un rumor nacido de la antipatía que toda fuerza de ocupación provoca.
¿Cómo podía probarse eso? Muchos de nosotros no conocíamos las características del cólera y sus formas de transmisión. A los pocos días cesaron las protestas en Haití y no se habló más del asunto.
La epidemia siguió su curso inexorable, y otros problemas, como los riesgos derivados de la contienda electoral, ocuparon nuestro tiempo.
Hoy llegaron las noticias fidedignas y creíbles de lo que realmente había ocurrido. El pueblo haitiano tenía sobradas razones para expresar su indignada protesta.
La agencia de noticias AFP informó textualmente que: “El renombrado epidemiólogo francés Renaud Piarroux dirigió el mes pasado una investigación en Haití y llegó a la conclusión de que la epidemia fue generada por una cepa importada, y se extendió desde la base nepalí” de la MINUSTAH.
Otra agencia europea, la EFE, por su parte divulgó que: “El origen de la enfermedad se encuentra en el pequeño pueblo de Mirebalais, en el centro del país, donde los soldados nepalíes asentaron su campamento, y apareció pocos días después de su llegada, lo que prueba el origen de la epidemia…”
“Hasta ahora, la misión de la ONU en Haití (MINUSTAH) ha negado que la epidemia entrara de la mano de sus cascos azules.”
“…el doctor francés Renaud Piarroux, considerado uno de los principales especialistas del mundo en el estudio de la epidemia de cólera, no deja dudas del origen de la enfermedad…”
“El estudio fue encargado por París a petición de las autoridades haitianas, indicó un portavoz diplomático galo.”
“…la aparición de la enfermedad coincide con la llegada de los soldados nepalíes que, además, proceden de un país donde hay una epidemia de cólera.
“De otra forma no se explica la eclosión tan repentina y fuerte del cólera en un pequeño pueblo de pocas decenas de habitantes.
“El informe analiza también la forma de propagación del mal, ya que las aguas fecales del campamento nepalí eran drenadas al mismo río del que toman el agua los habitantes del pueblo.”
Lo más sorprendente que hizo la ONU fue, según comunicó dicha agencia, el “…envío de una misión de investigación al campamento nepalí, que concluyó que ese no podía ser el origen de la epidemia.”
Haití, en medio de la destrucción del terremoto, la epidemia y su pobreza, no puede prescindir ahora de una fuerza internacional que coopere con una nación arruinada por las intervenciones extranjeras y la explotación de las transnacionales. La ONU no solo debe cumplir el elemental deber de luchar por la reconstrucción y el desarrollo de Haití, sino también con el de movilizar los recursos necesarios para erradicar una epidemia que amenaza con extenderse a la vecina República Dominicana, el Caribe, América Latina y otros países similares de Asia y África.
¿Por qué la ONU se aferró en negar que la MINUSTAH trajo la epidemia al pueblo de Haití? No culpamos a Nepal, que fue en el pasado colonia británica, cuyos hombres fueron utilizados en sus guerras coloniales y hoy buscan empleos como soldados.
Indagamos con los médicos cubanos que hoy prestan sus servicios en Haití y nos confirmaron las noticias transmitidas por las mencionadas agencias de noticias europeas con notable precisión.
Hago una apretada síntesis de lo que nos comunicó Yamila Zayas Nápoles, especialista en medicina general integral y anestesiología, directora de una institución médica de 8 especialidades básicas y los medios diagnósticos del proyecto Cuba-Venezuela, inaugurado en octubre de 2009 en el área urbana de Mirebalais, con 86 000 habitantes, en el Departamento Norte.
El sábado 15 de octubre ingresaron 3 pacientes con síntomas diarreicos y deshidratación aguda; el domingo 16 ingresaron 4 con similares características, pero de una misma familia, y tomaron la decisión de aislarlos y comunicar a la misión lo ocurrido; el lunes 17 sorpresivamente ingresaron 28 pacientes con síntomas similares.
La Misión Médica envió con urgencia un grupo de especialistas en epidemiología que tomaron muestras de sangre, vómitos, heces fecales y datos, que se enviaron con urgencia a los laboratorios nacionales de Haití.
El 22 de octubre estos informaron que la cepa aislada correspondía a la prevaleciente en Asia y Oceanía, que es la más severa. La unidad nepalesa de los cascos azules de las Naciones Unidas está situada en las orillas del río Artibonite, que atraviesa la pequeña localidad de Méyè, donde surgió la epidemia, y Mirebalais, donde se extendió después rápidamente.
A pesar de la forma súbita en que apareció el cólera en el pequeño, pero excelente hospital al servicio de Haití, de los primeros 2 822 enfermos atendidos inicialmente en áreas aisladas del mismo, fallecieron solo 13 personas, para una tasa de letalidad del 0.5%; con posterioridad, al crearse en lugar aparte el Centro de Tratamiento del Cólera, de 3 459 enfermos, fallecieron 5 casos de pacientes muy graves, para el 0.1%.
La cifra total de enfermos de cólera en Haití ascendía hoy martes 7 de diciembre a 93 222 personas, y el índice de pacientes fallecidos alcanzaba la cifra de 2 120. Entre los atendidos por la Misión Cubana ascendía a 0.83%. El índice de fallecidos en las demás instituciones hospitalarias es de 3.2%. Con la experiencia adquirida, las medidas adecuadas y el refuerzo de la Brigada “Henry Reeve”, la Misión Médica Cubana, con el apoyo de las autoridades haitianas, se ha propuesto asistir a cualquiera de las 207 subcomunas aisladas, de modo que ningún ciudadano haitiano carezca de asistencia frente a la epidemia, y muchas miles de vidas puedan preservarse.
El pasado viernes 3 de diciembre la ONU decidió dedicar una sesión de la Asamblea General al análisis de la epidemia de cólera en ese hermano país. La noticia de esa decisión era esperanzadora. Seguramente serviría para advertir a la opinión internacional de la gravedad del hecho, y movilizar su apoyo al pueblo haitiano. Al fin y al cabo, su razón de existir es enfrentar problemas y promover la paz.
El momento actual de Haití es grave, y la ayuda urgente requerida es poca. Nuestro agitado mundo invierte cada año un millón 500 mil millones de dólares en armas y guerras; Haití -un país que hace menos de un año sufrió el brutal terremoto que ocasionó 250 mil muertos, 300 mil heridos y enorme destrucción- lo que requiere para su reconstrucción y desarrollo asciende, según cálculos de expertos, a 20 mil millones, solo el 1,3% de lo que se gasta en un año a tales fines.
Pero no se trata ahora de eso, que constituiría un simple sueño. La ONU no solo apela a una modesta solicitud económica que se podría resolver en unos minutos sino también a 350 médicos y 2 000 enfermeras, que los países pobres no poseen y los países ricos se los suelen arrebatar a los pobres. Cuba respondió de inmediato, ofreciendo 300 médicos y enfermeras. Nuestra Misión Médica Cubana en Haití atiende casi el 40% de los afectados por cólera. Rápidamente, después del llamamiento de la Organización Internacional, se dio a la tarea de buscar las causas concretas del alto índice de letalidad. La baja tasa de los pacientes que ellos atienden es inferior al 1% -se reduce y seguirá reduciendo cada día-, frente al 3% de las personas atendidas en los demás centros sanitarios que laboran en el país.
Es evidente que el número de fallecidos no se limita solo a las más de 1 800 personas que se reportan. En dicha cifra, no constan los que fallecen sin asistir a los médicos y centros de salud existentes.
Indagando las causas de los que acudían con mayor gravedad a los centros de lucha contra la epidemia atendidos por nuestros médicos, ellos observaron que estos procedían de las subcomunas más distantes y con menos comunicación. La superficie de Haití es montañosa, y en muchos puntos aislados solo puede llegarse caminando por terrenos abruptos.
El país se divide en 140 comunas, urbanas o rurales, y 570 subcomunas. En una de las subcomunas aisladas, donde viven aproximadamente 5 000 personas, según cálculos del Pastor protestante 20 habían muerto por la epidemia sin asistir a un centro de salud.
De acuerdo con investigaciones urgentes de la Misión Médica Cubana, en coordinación con las autoridades sanitarias, se ha constatado que 207 subcomunas haitianas en los puntos más aislados carecen de acceso a los centros de lucha contra el cólera o de atención médica.
En la reunión mencionada de Naciones Unidas, esta ratificó la necesidad informada por la señora Valerie Amos, subsecretaria general de la ONU para Asuntos Humanitarios, quien visitó con urgencia durante dos días el país y calculó la cifra de los 350 médicos y 2 000 enfermeras. Hacía falta conocer los recursos humanos existentes en el país para calcular la cifra del personal requerido. También ese factor dependerá de las horas y días consagrados por el personal que lucha contra la epidemia. Un hecho importante a tener en cuenta es no solo el tiempo que se dedica al trabajo, sino el horario. En el análisis del alto índice de mortalidad se observa que el 40% de la letalidad ocurre en horas de la noche, lo cual evidencia que a esa hora los pacientes afectados no reciben igual atención a su enfermedad.
Nuestra Misión estima que el uso óptimo del personal reduciría el total mencionado. Movilizando los recursos humanos disponibles de la Brigada “Henry Reeve” y los graduados de la ELAM con que se cuenta, la Misión Médica Cubana está segura de que, aún en medio de las enormes adversidades originadas por la destrucción del terremoto, el huracán, las lluvias impredecibles y la pobreza, la epidemia puede ser dominada y preservar la vida de miles de personas que en las actuales circunstancias inexorablemente morirían.
El domingo 28 tuvieron lugar las elecciones a la presidencia, la totalidad de la Cámara de Representantes y de una parte del Senado, lo cual constituyó un evento tenso y complejo que nos preocupó seriamente, por lo que se relaciona con la epidemia y la situación traumática del país.
En su declaración del 3 de diciembre el Secretario General de la ONU señaló textualmente: “‘Insto a todos los actores políticos, cualesquiera que sean las quejas o reservas sobre el proceso, a que se abstengan de usar la violencia y a que empiecen a debatir el asunto de manera inmediata y encontrar una solución antes de que empiece una crisis seria’”, informó una importante agencia de noticias europea.
El Secretario General, de acuerdo con dicha agencia, exhortó a la comunidad internacional a cumplimentar la entrega de 164 millones de dólares, de los cuales solo han suministrado el 20%.
No es correcto dirigirse a un país como quien regaña a un niño pequeño. Haití es un país que hace dos siglos fue el primero en este hemisferio en poner fin a la esclavitud. Ha sido víctima de todo tipo de agresiones coloniales e imperialistas. Fue ocupado por el Gobierno de Estados Unidos hace apenas seis años, después de promover una guerra fratricida. La existencia de una fuerza de ocupación extranjera, en nombre de las Naciones Unidas, no priva a ese país del derecho al respeto a su dignidad y a su historia.
Consideramos correcta la posición del Secretario General de Naciones Unidas de exhortar a los ciudadanos haitianos a evitar enfrentamientos entre ellos. El día 28, en horas relativamente tempranas, los partidos de oposición suscribieron un llamamiento a protestar en la calle, provocando manifestaciones y creando notable confusión dentro del país, especialmente en Puerto Príncipe; y sobre todo en el exterior del país. No obstante, tanto el Gobierno como la oposición lograron evitar actos violentos. Al día siguiente la nación estaba en calma.
La agencia europea informó que Ban Ki-moon había declarado con relación a “las elecciones del pasado domingo en Haití [...] que ‘las irregularidades’ registradas ‘parecen ahora más serias que lo que se pensó en un principio’.”
Quien leyó todas las informaciones procedentes de Haití y las declaraciones ulteriores de los principales candidatos de la oposición, no pueden comprender que quien está apelando a evitar luchas fratricidas después de la confusión creada entre los electores, en vísperas de los resultados del escrutinio que determinarán los dos candidatos rivales en la elección de enero declare ahora que los problemas eran más serios que lo que él pensó en un principio, lo que equivale a echar leña en el fuego de los antagonismos políticos.
Ayer, 4 de diciembre, se cumplió el 12 aniversario del arribo a la República de Haití de la Misión Médica de Cuba. Desde entonces, miles de médicos y técnicos de la salud pública cubana han prestado sus servicios en Haití. Con su pueblo hemos convivido en tiempos de paz o de guerras, terremotos y ciclones. Con él estaremos en estos tiempos de intervención, ocupación y epidemias.
El Presidente de Haití, la autoridades centrales y locales, sean cuales fueren sus ideas religiosas o políticas, saben que pueden contar con Cuba.
Hay muchas cosas de las cuales hablar cuando Estados Unidos está envuelto en un colosal escándalo como consecuencia de los documentos publicados por Wikileaks, cuya autenticidad -independientemente de cualquier otra motivación de ese sitio web- nadie ha puesto en duda.
Sin embargo, nuestro país en este instante está inmerso en una batalla contra el cólera en Haití, que a su vez se convierte en amenaza para los demás pueblos de América Latina y otros del Tercer Mundo.
En medio de las consecuencias de un terremoto que mató o hirió a más de medio millón de personas y causó una enorme destrucción, se desató la epidemia que, casi de inmediato, fue agravada por el azote de un huracán.
El número de personas afectadas por la enfermedad se elevaba ayer, 29 de noviembre, a 75 mil 888, de las cuales la Brigada Médica Cubana atendió a 27 mil 015, con 254 fallecidos para el 0.94%. El resto de las instalaciones hospitalarias estatales, ONGs y privados, atendieron a 48 mil 875, de las cuales fallecieron 1 467 para el 3.0015%.
Hoy, 30 de noviembre, la Misión Médica Cubana, que cuenta por cierto con 201 graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina, atendió a 521 pacientes de cólera para sumar un total de 27 536.
El pasado domingo, 28 de noviembre, llegaron al Centro de Tratamiento al Cólera del hospital de referencia comunitario situado en la comuna L’Estere del Departamento Artibonite, 18 personas en estado muy crítico, procedentes de una subcomuna llamada Plateau, las que fueron atendidas inmediatamente por los 11 médicos y 12 enfermeras de la Brigada Médica Cubana que allí labora. Afortunadamente, pudo preservarse la vida de todos.
El lunes 29 llegaron desde la misma subcomuna 11 casos más, entre ellos, un niño de cinco años cuyos padres habían fallecido por cólera. Pudo de nuevo preservarse la vida de los mismos.
Ante tal situación, el Dr. Somarriba, jefe de la Misión Médica, decidió el envío de un vehículo todo terreno con 5 médicos, 2 enfermeras, un enfermero y un rehabilitador a la subcomuna, con los recursos necesarios para atender con urgencia los casos.
De los cinco médicos, cuatro son graduados de la ELAM: una uruguaya, un paraguayo, un nicaragüense, un haitiano y el jefe de la brigada cubana del departamento de Artibonite.
Recorrieron seis kilómetros por carretera, caminaron seis más por terraplén, y finalmente otros dos kilómetros por terreno abrupto con todo el equipamiento y los recursos encima para llegar a la subcomuna.
Plateau está situada entre cinco montañas con casas humildes agrupadas en tres puntos; se calcula que el número de habitantes se aproxima a cinco mil. No hay calles, ni electricidad, ni comercios según informaron, y solo una iglesia protestante.
La población, de pobreza extrema, se dedica fundamentalmente al cultivo de maní, millo, frijol y calabaza.
Cuando llegaron a Plateau, el pastor de la iglesia se brindó para organizar dentro de la misma el Centro de Tratamiento, con seis catres y cuatro bancos de los fieles, que permite ingreso de urgencia a 10 personas.
Hoy ingresaron ocho, tres en estado crítico.
Los vecinos comunican que han fallecido alrededor de 20. Esos datos no aparecen en la cifra oficial de fallecidos. Durante la noche trabajarán con las linternas que portaron.
La Misión decidió crear un Centro de Atención al Cólera en esa intrincada comunidad, que tendrá 24 camas. Mañana se enviarán todos los recursos, incluyendo la planta eléctrica.
Informa igualmente que los camarógrafos acudieron a la comuna al conocer la noticia.
Hoy no hubo fallecidos, y se abrió un centro más en el norte, para un total de 38 centros y unidades de tratamiento al cólera.
Relato el caso para explicar las circunstancias y los métodos con los que allí se libra la lucha contra la epidemia, que con decenas de fallecidos diariamente se va aproximando a 2 000 víctimas mortales.
Con los métodos de trabajo que se están aplicando y el refuerzo programado, será más difícil que el número de fallecidos continúe al ritmo que llevaba.
Conociendo las pasiones con que los procesos electorales tradicionales se desarrollan, aparte del abstencionismo típico que caracteriza a muchos de ellos, nos preocupaba lo que pudiera ocurrir en Haití en medio de la destrucción y la epidemia. Un principio básico y jamás violado es el respeto a las leyes, los partidos y las creencias religiosas de los países donde prestan sus servicios nuestros médicos o la Brigada “Henry Reeve”.
Nos inquietaron, sin embargo, las versiones ampliamente divulgadas por los medios internacionales de prensa que presentaron un cuadro de violencia generalizada en el país, que estaban lejos de ser realidad. Los observadores internacionales estaban asombrados de aquellas noticias que se divulgaban en el exterior, cuando en verdad los hechos que dieron lugar a los mismos fueron aislados, afectando solo en un reducido porcentaje a los electores que ejercieron su voto.
Los propios líderes que llamaron al pueblo a salir a las calles comprendieron que no era correcto, en medio de la trágica situación del país, la realización de acciones que podían estimular enfrentamientos violentos que harían imposible controlar y derrotar la epidemia. Si tal objetivo no se logra, esta podría convertirse en endémica y dar lugar a un desastre sanitario en Haití y a una amenaza permanente para el Caribe, así como para la América Latina, donde millones de personas pobres en número creciente se acumulan en las grandes ciudades; también para otras muchas naciones pobres de Asia y África.
No olvidar nunca que Haití debe ser además reconstruido desde sus cimientos, con la ayuda y la cooperación de todos. Es lo que esperamos para su noble y abnegado pueblo.
Hace solo unos meses, el 26 de julio de 2010, Lucius Walker, líder de la organización norteamericana Pastores por la Paz, en un encuentro con intelectuales y artistas cubanos, me preguntó cuál sería la solución para los problemas de Haití.
Sin perder un segundo le respondí: “En el mundo actual no tiene solución, Lucius; en el futuro del que estoy hablando sí. Estados Unidos es un gran productor de alimentos, puede abastecer a 2 000 millones de personas, tendría capacidad para construir casas que resistan a los terremotos; el problema es la forma en que se distribuyen los recursos. Al territorio de Haití hay que restituirle otra vez hasta los bosques; pero no tiene solución en el orden actual del mundo.”
Lucius se refería a los problemas de ese país montañoso, superpoblado, desprovisto de árboles, combustible para cocinar, comunicaciones e industrias, con un elevado analfabetismo, enfermedades como el VIH, y ocupado por las tropas de Naciones Unidas.
“Cuando esas circunstancias cambien -le añadí- ustedes mismos, Lucius, podrán llevarle alimentos de Estados Unidos a Haití.”
El noble y humanitario líder de Pastores por la Paz falleció mes y medio después, el 7 de septiembre, a la edad de 80 años, legando la semilla de su ejemplo a muchos norteamericanos.
No había aparecido todavía una tragedia adicional: la epidemia del cólera, que el 25 de octubre reportó más de 3 000 casos. A tan dura calamidad se suma que el 5 de noviembre un huracán azotó su territorio, causando inundaciones y el desbordamiento de los ríos.
Este conjunto de dramáticas circunstancias merece dedicarle la debida atención.
El cólera apareció por primera vez en la historia moderna en 1817, año en que se produjo una de las grandes pandemias que azotaron a la humanidad en el siglo XIX, que causó gran mortalidad principalmente en la India. En 1826 reincidió la epidemia, invadiendo a Europa, incluyendo a Moscú, Berlín y Londres, extendiéndose a nuestro hemisferio de 1832 a 1839.
En 1846 se desata una nueva epidemia más dañina todavía, que golpeó a tres continentes: Asia, África, y América. A lo largo del siglo, epidemias que afectaban a esas tres regiones se fueron repitiendo. Sin embargo, en el transcurso de más de 100 años, que comprende casi todo el siglo XX, los países de América Latina y el Caribe se vieron libres de esta enfermedad, hasta el 27 de enero de 1991, en que apareció en el puerto de Chancay, al norte de Perú, que primero se extendió por las costas del Pacífico y después por las del Atlántico, a 16 países; 650 mil personas se enfermaron en un período de 6 años.
Sin duda alguna, la epidemia afecta mucho más a los países pobres, en cuyas ciudades se aglomeran barrios populosos que muchas veces carecen de agua potable, y las albañales, que son portadoras del vibrión colérico causante de la enfermedad, se mezclan con aquellas.
En el caso especial de Haití, el terremoto deshizo las redes de una y otra donde estas existían, y millones de personas viven en casas de campaña que muchas veces carecen incluso de letrinas, y todo se mezcla.
La epidemia que afectó nuestro hemisferio en 1991 fue el vibrión colérico 01, biotipo El Tor, serotipo Ogawa, exactamente el mismo que penetró por Perú aquel año.
Jon K. Andrus, Director Adjunto de la Organización Panamericana de la Salud, informó que la bacteria presente en Haití era precisamente esa. De ello se derivan una serie de circunstancias a tomar en cuenta, que en el momento oportuno determinarán importantes consideraciones.
Como se conoce, nuestro país viene formando excelentes médicos haitianos y prestando servicios de salud en ese hermano país desde hace muchos años. Existían problemas en ese campo muy serios y se avanzaba año por año. Nadie podía imaginar, por no existir antecedentes, que se produjera un terremoto que mató a más de 250 mil personas y ocasionó incontables heridos y lesionados. Frente a ese golpe inesperado, nuestros médicos internacionalistas redoblaron sus esfuerzos y se consagraron a su trabajo sin descanso.
En medio del duro desastre natural, hace apenas un mes se desató la epidemia de cólera con gran fuerza; y como ya expresamos, en tales circunstancias desfavorables se presentó el huracán.
Ante la gravedad de la situación, la Subsecretaria General de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Valerie Amos, declaró ayer que se necesitaban 350 médicos y 2 000 enfermeras más para hacer frente a la enfermedad.
La funcionaria llamó a extender la ayuda más allá de Puerto Príncipe, y reveló que los suministros de jabón y de agua limpia solo llegan al 10 por ciento de las familias instaladas fuera de la capital, sin señalar a cuántos llegaban en esa ciudad.
Diversos funcionarios de Naciones Unidas lamentaron en los últimos días que la respuesta de la comunidad internacional al pedido de ayuda hecho para enfrentar la situación no llegaba al 10% de los 164 millones de dólares solicitados con urgencia.
“Amos reclamó una reacción rápida y urgente para evitar la muerte de más seres humanos a causa del cólera”, informó una agencia de noticias.
Otra agencia comunicó hoy que la cifra de haitianos muertos se eleva ya a “1 523 personas, 66 mil 593 han sido atendidas, y más de un millón de habitantes siguen durmiendo en las plazas públicas”.
Casi el 40% de los enfermos han sido atendidos por los integrantes de la Brigada Médica Cubana, que cuenta con 965 médicos, enfermeros y técnicos que han logrado reducir el número de muertes a menos de 1 por cada 100. Con ese nivel de atención el número de bajas no alcanzaría la cifra de 700. Las personas fallecidas, como norma, estaban extremadamente debilitadas por desnutrición o causas similares. Los niños detectados a tiempo, apenas fallecen.
Es de suma importancia evitar que la epidemia se extienda a otros países de América Latina y el Caribe, porque en las actuales circunstancias causaría un daño extraordinario a las naciones de este hemisferio.
Se impone la necesidad de buscar soluciones eficientes y rápidas a la lucha contra esa epidemia.
Hoy se tomó la decisión por el Partido y el Gobierno de reforzar la Brigada Médica Cubana en Haití con un contingente de la Brigada “Henry Reeve”, compuesto por 300 médicos, enfermeras y técnicos de la salud, que sumarían más de 1 200 colaboradores.
Raúl estaba visitando otras regiones del país, e informado en detalle de todo.
El pueblo de Cuba, el Partido, y el Gobierno, una vez más estarán a la altura de su gloriosa y heroica historia.
El terremoto que sacudió a Haití en enero y el actual brote mortal de cólera no hacen más que agravar una crisis humanitaria que tiene años y que no se resolverá con los comicios de este domingo 28.
Los afiches cubren casi todas las superficies imaginables, incluso tumbas en los cementerios. Camiones con altoparlantes recorren la ciudad con los jingles publicitarios a todo volumen. Pero el ánimo de la ciudadanía no acompaña la ocasión.
Más de 1.500 personas murieron a causa del cólera en todo el país. Hay organizaciones que promueven un boicot y la familia Lavalas quedó fuera de los comicios, generando sentimientos encontrados sobre lo que pueda ocurrir el domingo.
"La gente que dice que las elecciones cambiarán a Haití son demagogos que quieren poner su mano en el aparato estatal", señaló el pescador y agricultor Jean Robert Chadichon, del poblado de Chomèy, en la costa meridional de Haití.
"La situación no ha cambiado desde 1804. Un presidente siguió a otro y un golpe de Estado a otro", se lamentó.
Los haitianos participan en uno u otro tipo de elecciones desde hace 200 años, pero sólo tras el fin de la era Duvalier, en 1986, hubo comicios "libres" y decenas de candidatos a presidente, al parlamento, a las alcaldías y a las comunas.
Haití es una "democracia con la consiguiente rotación política y pluralismo ideológico", reza el preámbulo de la Constitución de 1987. Los ciudadanos tienen el deber de "votar en elecciones sin restricciones", pues es la forma de participan en la vida política de su país.
Pero en Haití, al igual que en otros países, parece haber una confusión entre "elecciones" y "democracia", y "desarrollo" y bienestar económico y/o social.
La verdulera Leanne Dorvin dijo que iría a votar porque "las elecciones son buenas" y "necesitamos a alguien que ayude a la gente que sigue en la calle y que tiene tantas necesidades".
Pero al preguntarle por el gobierno que asumió hace cinco años, Dorvin lanza una diatriba de faltantes, caminos, escuelas y otros centros de enseñanza en su región.
"El Estado nos olvidó. No sabemos qué hacen. Nos pasan por alto. No participamos en nada. La gente vive en tiendas de campaña y se muere. Pero ellos no lo ven", señaló.
Mucha gente tiene las mismas contradicciones que Dorvin y piensa que las elecciones son una forma de participar y de conseguir justicia, servicios sociales y alivio a la miseria y a las calamidades de la vida cotidiana. Pero hasta ahora no cambia nada.
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El presidente René Préval hizo una declaración en ese sentido en la primavera boreal: "si cuando termine mi mandato, no hay un presidente elegido de forma legítima, un parlamento con una cámara baja y un Senado, y si no hay elecciones habrá mucha desconfianza y no habrá desarrollo".
Préval tiene razón en el aspecto formal. El mandato de muchos legisladores ya expiró y el suyo vence el 7 de febrero de 2011. Desde el punto de vista legal, las elecciones de este domingo 28 son necesarias.
Además, los donantes y los prestamistas, que reunieron 10.000 millones para la "reconstrucción" del país, no aceptarían de buena gana la falta de comicios.
La comunidad internacional comenzó a demandar elecciones pocas semanas después del terremoto del 12 de enero que dejó a 230.000 personas muertas, 1,3 millones sin hogar, la capital destruida y el país impactado por la magnitud del desastre.
Los comisiones son "un paso significativo para consolidar la democracia y restablecer el Estado", señaló Edmond Mulet, representante especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para Haití.
El ex secretario de la Comunidad del Caribe, Colin Granderson, llegó a Haití en el verano boreal al frente de una Comisión de Observación de las Elecciones de la Caricom y la Organización de Estados Americanos (OEA), que se asegurará que sean confiables.
Granderson pasó buena parte de los años 90 trabajando para una misión de derechos humanos de la ONU y la OEA.
Los comicios de 2010 son "importantes", dijo Granderson a Haiti Grassroots Watch y, al igual que Préval, subrayó la necesidad de que haya un presidente y un parlamento "legítimos" para asegurar la "reconstrucción" del país.
Granderson, Mulet y Préval tienen razón desde el punto de vista jurídico, pero no consideran que el país padece una severa crisis económica y humanitaria desde mucho antes del 12 de enero.
Además, ahora el país se encuentra sumido en una crisis institucional que no necesariamente se resolverá con las elecciones.
El parlamento aprobó en enero una Ley de Emergencia especial que dio un gran poder a la Comisión Interina de Recuperación de Haití, un órgano controlado por el ex presidente estadounidense Bill Clinton (1993-2001) y donantes extranjeros.
La norma otorga a la Comisión la potestad de "llevar adelante el Plan de Desarrollo para Haití", hasta por lo menos agosto de 2011.
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"Cómo pueden haber elecciones libres y justas con un estado de emergencia", preguntó el profesor Robert Fatton, de la Universidad de Virginia, durante una conferencia de la Asociación de Estudios Haitianos, dictada en la estadounidense Universidad de Brown.
La incidencia de la Comisión y la multiplicidad de agencias, consultores y donantes extranjeros hace que Haití sufra una "pérdida virtual de soberanía", apuntó.
"No está claro cómo funcionará un parlamento elegido en las urnas en un ambiente dominado por la Comisión Internacional", concluyó Fatton.
Las personas que están dentro del sistema, funcionarios o miembros del partido gobernante Inite, propietarios de canales de televisión que aprovechan el gasto sin precedentes de la campaña, creen, o parecen creer, que las elecciones de este año son la panacea.
"Necesitamos personas que hagan un buen gobierno, un buen parlamento y buenas organizaciones no gubernamentales que trabajen con nosotros para que podamos sacar a esta gente de las tiendas de campaña y estudiar cómo se luchará contra la epidemia de cólera que mata a mucha gente", señaló Nicolas Jean-Louis, miembro de Inite.
Pero la maestra preescolar Marie Thèrese Belizaire, del distrito electoral de Jean-Louis, discrepa con él.
"Siempre son los mismos viejos que están en el poder", señaló Belizaire, quien además integra la Organización de Mujeres de Chomèy. "Hace tiempo que votamos, pero no vemos los cambios", añadió.