Mostrando las entradas con la etiqueta República Dominicana. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta República Dominicana. Mostrar todas las entradas

19 diciembre 2010

Las mentiras de Clinton


Realmente me apena tener que desmentirlo. Hoy no es más que un hombre de aspecto bonachón consagrado al legado histórico, como si la historia del imperio e incluso algo más importante: el destino de la humanidad, estuviese garantizado más allá de algunas decenas de años, sin que por Corea, Irán o cualquier otro punto conflictivo estalle una guerra nuclear.

Como se conoce, la Organización de Naciones Unidas lo designó su “enviado especial” en Haití.

Clinton -que por cierto fue Presidente de Estados Unidos después de George H. W. Bush y antes que George W. Bush- por ridículos celos políticos impidió que el expresidente Carter participara en las negociaciones migratorias con Cuba, promovió la Ley Helms-Burton y fue cómplice de las acciones de la Fundación Cubano-Americana contra nuestra Patria.

Sobre esa conducta existen sobrados testimonios, pero no por ello lo tomábamos demasiado en serio, ni éramos hostiles a sus actividades en torno a la misión que por razones obvias le asignó la ONU.

Veníamos cooperando con ese hermano país desde hacía muchos años en varios campos, especialmente en la formación de médicos y la prestación de servicios a su población, y Clinton no nos estorbaba para nada. Si le interesaba tener algún éxito, no veíamos razones para obstaculizar nuestra cooperación en tan sensible campo con Haití. Vino el inesperado terremoto que tanta muerte y destrucción causó y posteriormente la epidemia.

Hace solo dos días, una reunión que se realizó en la capital dominicana en torno a la reconstrucción de Haití vino a complicar las cosas. Alrededor de 80 personas, entre ellas varios embajadores, representando los donantes de más de 100 millones de dólares, numerosos miembros de la Fundación Clinton, del gobierno de Estados Unidos y el de Haití participaron en la misma.

Pocas personas hicieron uso de la palabra, entre ellos el embajador de Venezuela, por ser uno de los donantes más importantes, lo cual hizo brevemente, con sentidas y certeras palabras. Casi todo el tiempo lo utilizó Clinton en un encuentro que comenzó a las 5 y 30 de la tarde y terminó a las 12 de la noche. Allí estaba, como invitado de piedra, el embajador de Cuba a petición de Haití y Santo Domingo. No se le concedía derecho a decir una palabra, aunque sí ser testigo de un evento en el que no se resolvió absolutamente nada. Se suponía que proseguiría al día siguiente. Pero nada de eso ocurrió.

La reunión en República Dominicana fue una maniobra de engaño. La indignación de los haitianos estaba absolutamente justificada. El país destruido por el terremoto ocurrido hace casi un año, en realidad había sido abandonado a su suerte.

Hoy jueves 16 de diciembre un despacho de la agencia norteamericana de noticias AP, publicaba lo siguiente:

“El expresidente Bill Clinton declaró su confianza sobre el esfuerzo de reconstrucción de Haití durante una visita de un día en medio de desórdenes civiles, un mal endémico y una crisis política inextricable.

“El enviado especial de la ONU a Haití viajó al afligido país un día después que la comisión de reconstrucción interina, cuya presidencia comparte, fue obligada a sostener una reunión en la vecina República Dominicana por la violencia que estalló después de las disputadas elecciones presidenciales haitianas del 28 de noviembre.

“Clinton visitó una clínica especializada en pacientes afectados por el cólera que administra “Médicos sin Fronteras”, donde han sido tratadas 100.000 personas afectadas por la epidemia que estalló en octubre. A continuación fue a visitar la principal base de pacificación de la ONU para sostener reuniones con funcionarios haitianos e internacionales.

“En la reunión del día previo se aprobaron proyectos por unos 430 millones de dólares. Pero lo más notable fueron las expresiones de indignación por el lento ritmo de la reconstrucción y una carta enviada por frustrados miembros haitianos que afirmaban que se les marginaba de las decisiones y se quejaban de que los proyectos aprobados ‘no contribuían a la reconstrucción de Haití, ni al desarrollo a largo plazo’.”

Observen lo que según el despacho añadió después en una conferencia de prensa:

“‘Comparto su frustración…’.”

“…cientos de miles de haitianos hallarán vivienda permanente el próximo año y muchos más dejarán de vivir en tiendas y carpas de lona que han albergado a más de un millón de personas desde el terremoto del 12 de enero.

“Sin embargo esas promesas han sido hechas antes. [...] Sólo han sido entregados 897 millones de dólares de la ayuda prometida de más de 5.700 millones de dólares para el 2010-11.”

Los 897 millones de que se habla no se ven por ninguna parte.

Constituye, además, una absoluta falta de respeto a la verdad afirmar que en una clínica administrada por “Médicos sin Fronteras” han sido tratados 100 mil personas.

En una declaración a la prensa de la doctora Lea Guido, representante de la OPS-OMS en Haití, informó hoy que el número de afectados hasta el 11 de diciembre se elevaba a 104 918 personas, una cifra realmente sin precedentes que no podían ser atendidos en una clínica por “Médicos sin Fronteras”.

Es evidente, y le consta al señor Clinton, que Europa, Estados Unidos y Canadá sustraen médicos, enfermeras, rehabilitadores y otros técnicos de la salud a los países del Caribe, y carecen del personal necesario para cumplir esa tarea, salvo honrosas excepciones.

Obviamente, Clinton con sus mentiras pretende ignorar el trabajo de más de mil médicos, enfermeras y técnicos cubanos y latinoamericanos que están llevando el peso principal de la batalla para derrotar la epidemia de la única forma posible, que es penetrando hasta los más apartados rincones del país. La mitad de sus casi 10 millones de habitantes viven en las áreas rurales.

Tan elevado número de personas, en tales condiciones, no habría sido posible atenderlas sin el apoyo de la eminente latinoamericana que representa a la OPS-OMS en Cuba y Haití.

Nuestro país se ha comprometido a movilizar el personal humano necesario para cumplir esa noble tarea.

Como ella indicó: “Los recursos humanos que está enviando Cuba están dirigiéndose en estos momentos a las zonas más aisladas de esta nación. Y eso es muy oportuno.”

Ya están llegando y muy pronto estará allí el personal necesario.

En el día de ayer se atendieron por la Brigada Médica Cubana 931 pacientes, con dos fallecidos, para una tasa de letalidad ese día del 0,2%.

Fidel Castro Ruz
Diciembre 16 de 2010
9 y 14 p.m.

Fuente: CubaDebate


23 octubre 2010

Cronopiando: La confesión




No creo en la otra vida, pero si algún día me desdigo y termino aceptando la certeza de una eternidad para la que hoy no me basta la fe, será porque piense que vidas tan generosamente entregadas a las mejores causas de los seres humanos, como la del padre jesuita y dominicano Regino Martínez, detenido ayer (17 de octubre) en Estados Unidos, no tendrían sentido sin esa prolongación de la existencia donde se vean cumplidos los mejores sueños y anhelos de todos, porque algo así debe ser la otra vida.

No creo en la Iglesia, pero si algún día me arrepiento de tanta agnóstica ignorancia, y acabo agradeciendo esa divina referencia en la que todos los seres humanos sean por fin iguales, será porque termine, finalmente, apreciando que ejemplos como el que brinda el padre Regino, preso por “razones de Estado”, supieron transformar el más empobrecido infierno de este mundo en la más hermosa y humana fiesta de la solidaridad, porque algo así debe ser la Iglesia.

No creo en Dios, pero si algún día reconduzco la incredulidad que hoy manifiesto y termino convirtiéndome en otra oveja más de su rebaño, será porque me confirmen su existencia vidas tan generosas y honestas como las del padre Regino, el padre Rogelio, Patxi Larrainzar, Jesús Lezaun, Arnulfo Romero, Gaspar García Laviana, Ellacuría, Casaldáliga, Helder Cámara, L.Boff, Ernesto Cardenal y tantos sanadores de almas que han predicado el amor allá donde más se hace preciso su arraigo, que han sacrificado cualquier aspiración personal y mundana en el fraterno abrazo solidario con aquellos más desprotegidos y necesitados, porque algo así debe ser Dios.

Ayer era detenido en el aeropuerto de Miami el padre Regino Martínez quien, con su documentación en regla y su correspondiente visado, se disponía a viajar a Nueva York donde participaría en una conferencia de su orden religiosa.

Para quien no lo conozca, el padre Regino Martínez tiene una larga vida, parte de la cual ha pasado en Dajabón, en la frontera haitiano-dominicana, dedicada a defender los derechos humanos, la verdad y la justicia. Y es, también, uno de esos dominicanos cuya existencia nos ayuda a los demás a preservar la fe en el futuro del país. Un ser humano íntegro y honesto, excepcional.

Desde aquí mi abrazo, el de Urrategi, mi esposa, y el de todos los seres humanos a los que su ejemplo nos ayuda a vivir.

Koldo Campos Sagaseta

Fuente: Cronopiando


27 febrero 2010

A propósito del libro “Trujillo, mi padre”





El llamado “Vampiro de Dusserforl”, cuando encontraba algún rato de asueto y se desentendía de sus habituales crímenes, prodigaba caricias y ternuras a su numerosa familia.

El “Estrangulador de Boston” era un hombre afable, encantador, que una vez terminaba su jornada estrangulando vecinos por los alrededores de su ciudad, corría a arrullar el sueño de sus dulces hijas.

La única foto que se conserva de “El Carnicero de Milwaukee” nos lo muestra sonriendo durante una Nochebuena, rodeado de sus hijos y nietos en enternecedora y cristiana estampa.

Jack el Destripador, siempre que degollaba a alguna mujer en Navidad, tenía por costumbre tararearle un villancico mientras le hundía la hoja en la garganta.

“El asesino de la Cruz Roja”, célebre por haber dado muerte en Estados Unidos a no pocos adolescentes, incluía en su álbum familiar fotos de sus víctimas y hasta les celebraba sus cumpleaños.

El ganster Frank Nitti, conocido como “El Ejecutor” y principal matarife de la mafia de Chicago, una vez terminaba su trabajo, regresaba a su casa cargado de regalos para sus hijos y flores para su esposa.

Al Capone era tan considerado y respetuoso con la institución familiar que cada vez que asesinaba a un padre de familia, en el momento de apretar el gatillo cerraba los ojos para no verlo.

Y sí, Rafael Leónidas Trujillo era muy cariñoso con su familia. De hecho, nada le complacía tanto como que su amorosa hija menor adornara con flores la solapa de su chaqueta… pero los dominicanos, los haitianos, la humanidad, no lo recuerdan por esos tiernos y cálidos detalles.

Es por ello que el mismo derecho que tiene la hija en recordar al padre, lo tiene el país en no olvidar al sátrapa. Y en consecuencia, a desalojarlo para siempre de la vida pública dominicana, y no sólo de un hotel por motivo de la exhibición de un infame libro; también de las conductas, de los criterios, de las maneras e instituciones en la que sigue vigente, cincuenta años más tarde, su repugnante y criminal legado, incluyendo el Palacio Nacional.

Koldo Campos Sagaseta

Fuente: Rebelión