A 52 meses de la explosión en la mina de Pasta de Conchos, en el norte de México, familiares de los trabajadores muertos continúan los reclamos de justicia, ratificó la organización creada por los damnificados.Desde el incidente en febrero de 2006 hasta la fecha, fallecieron más de 40 trabajadores de la minería del carbón en el país, señaló la agrupación Familia Pasta de Conchos, en mensaje por la celebración hoy del Día de los Padres.
Según el texto, estadísticas oficiales muestran que, incluso con la aplicación de la norma NOM-032-STPS-2008, la tasa de mortalidad de los mineros por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales en la región de Coahuila (donde está enclavada la mina) aumentó 200 por ciento en 2009.
En opinión de los reclamantes, constituye un hecho positivo que el pasado 10 de junio la conferencia 99 de la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) examinara el caso.
La Comisión solicitó al gobierno mexicano que, para la próxima reunión en noviembre de este año, facilitara información detallada y actualizada sobre las medidas de seguimiento puestas en práctica a partir de las recomendaciones hechas en marzo de 2009.
Ello deberá incluir número y naturaleza de los accidentes, los métodos para evaluar riesgos en esta actividad productiva, las indemnizaciones pagadas y las que aún se deben a los supervivientes y a los parientes cercanos de las víctimas y las prestaciones a las familias de los mineros sin protección social.
El pasado 7 de junio agentes de la policía de Coahuila desalojaron a quienes mantenían tomadas las instalaciones en el yacimiento de Pasta de Conchos en señal de protesta, pero integrantes de ese movimiento cívico se incorporaron a campamento de huelguistas instalado en el Zócalo de esta capital por el Sindicato Mexicano de Electricistas, también en litigio con el Ejecutivo.
En la reciente reunión de la OIT en Ginebra, Suiza, a nombre de los aquejados el licenciado Manuel Fuentes Muñiz, señaló que en México el 60 por ciento de los mineros trabaja en la informalidad, "sin ninguna protección social: no figuran en las estadísticas oficiales y las autoridades no redactan actos de defunción cuando mueren".
Fuente: PL
Foto: José AlfonsoEn 2007, la fusión de las nieves del Himalaya incrementaron el caudal del río Brahmaputra. Las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río afectaron a 7,5 millones de bengalíes, que tuvieron que desplazarse de sus casas. La crisis alimentaria que vive Bangladesh se agudizó. Según datos de UNICEF, a finales de 2008, las familias gastaban dos terceras partes de sus ingresos en alimentos. Casi un 60% de ellas carece de los alimentos necesarios.Cerca de los límites de lo que se considera emergencia alimentaria, la situación de la infancia en Bangladesh está marcada por la necesidad de trabajar. El 56% de los menores de 18 años viven con menos de un dólar al día, por debajo del umbral internacional de la pobreza. En el séptimo país más poblado del mundo, el 44% de la población total es menor de edad. El trabajo infantil está completamente normalizado, es el 12% de la mano de obra total. En su mayoría, la infancia trabajadora bengalí se dedica a la agricultura, trabaja en las fábricas de textiles, como servicio doméstico, o en la venta callejera, aunque no es infrecuente que se emplee en minas y otras actividades que ponen en peligro su salud. Las redes de trata, que envían a muchas niñas bengalíes a “aldeas de solteros” en India, es la cara más dramática de la explotación infantil, si bien las organizaciones de niños trabajadores exigen que los organismos dejen de meter en el mismo saco el trabajo y las peores formas de explotación.
Pese a que el trabajo infantil es un factor importante para la economía de Bangladesh, que creció a un ritmo del 5% anual desde 1990, el empleo de mano de obra menor de edad no está normativizado. En 1992 Bangladesh prohibió el trabajo infantil. Su gobierno ratificó en 2001 el convenio 182 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) Sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación y aceptó guiarse por las recomendaciones abolicionistas de la comunidad internacional. No se conocen cuáles son las cifras de niños que trabajan en Bangladesh.
Los datos oficiales reconocen que hay entre seis y siete millones, aunque consultores internacionales de Naciones Unidas estiman que hay más de 13 millones buscándose la vida y cobrando por ello sueldos de 700 takas (10 dólares) por mes, mientras que un trabajador adulto cobra hasta 5.000 por el mismo empleo. Frente a la postura por la erradicación de OIT y UNICEF, las asociaciones de niños trabajadores piden que se establezca una legislación para que la infancia trabajadora tenga derechos laborales reconocidos, y que se cumpla su derecho a una educación, a alimentarse, y el derecho a una vivienda digna.
Pablo ElorduyFuente: Diagonal
La incorporación “masiva e irreversible” de las mujeres de América Latina y el Caribe a la fuerza laboral, ha puesto en evidencia el desafío de abordar un cambio de paradigma en la relación entre el trabajo y la vida familiar como requisito para tener sociedades más igualitarias y economías más productivas, destacó un informe conjunto de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).“En la actualidad, hay más de 100 millones de mujeres insertas en el mercado laboral de la región, lo que constituye un nivel inédito”, destaca el primer informe sobre Trabajo y Familia: hacia nuevas formas de conciliación con corresponsabilidad social elaborado para la región latinoamericana y caribeña.
El documento argumenta que la conciliación entre vida familiar o personal y vida laboral, constituye “uno de los mayores retos de nuestro tiempo”, ya que “se trata de una dimensión fundamental para promover la igualdad y combatir la pobreza desde el mundo del trabajo”.
Las tensiones entre trabajo y familia “están generando altos costos para las mujeres, para las personas que requieren de cuidados, y también para el crecimiento económico de los países, el buen funcionamiento del mercado de trabajo y la productividad de las empresas”.
El informe aporta datos según los cuales un 53 por ciento de las mujeres de América Latina y el Caribe están incorporadas ahora al mercado de trabajo, una proporción que se empina hasta 70 por ciento al considerar a las mujeres entre 20 y 40 años, un avance que “ha tenido efectos importantes en la generación de riqueza de los países, el bienestar de los hogares y la disminución de la pobreza”.
“Hoy las mujeres comparten con los hombres el tiempo de trabajo remunerado, pero no se ha generado un proceso de cambio similar en la redistribución de la carga de tareas domésticas. Tampoco se ha producido un aumento significativo en la provisión de servicios públicos en apoyo a estas tareas; ni se ha logrado reorganizar la vida social”, agrega el informe.
Las tensiones entre vida laboral y familiar generan problemas de rendimiento, compromiso y estabilidad en los puestos de trabajo, detienen el progreso en materia de igualdad de género, y afectan la calidad de vida de las personas y de su entorno, lo cual redunda en un desaprovechamiento de la fuerza laboral.
El informe dice que la incorporación de las mujeres al trabajo ha puesto al descubierto la existencia de una rigidez en los papeles de género, la desvalorización de las labores domésticas y la percepción de que el cuidado familiar y del hogar debe ser asumido por las mujeres.
También destaca que las tensiones entre trabajo y familia y sus efectos sobre las perspectivas laborales de las mujeres, ponen sobre la mesa de discusión la “cuestionable calidad” de los empleos disponibles para muchas mujeres que se ven forzadas a trabajar en la economía informal, o el que sus ingresos en trabajos remunerados sean 70 por ciento de los que reciben los hombres.
El informe de la OIT y del PNUD propone buscar fórmulas de conciliación de la vida laboral y familiar “con corresponsabilidad social, es decir que las tareas de cuidado sean compartidas entre hombres y mujeres, pero también entre el Estado, el mercado y las familias, así como por la sociedad en general”.
Las dos agencias de Naciones Unidas proponen una serie de estrategias públicas y áreas de intervención, tanto legales como políticas y administrativas, que deberían ser emprendidas mediante acciones por parte del Estado, las empresas, los sindicatos, los individuos y diversas organizaciones sociales.
El estudio también registra buenas prácticas en este campo, iniciativas gubernamentales, desde las empresas y desde el sector sindical, y destaca el importante papel de la negociación colectiva.
“Pensar que el cuidado y el trabajo en el hogar es un asunto que compete sólo a las mujeres ha impedido que mejore su calidad de vida”, dice el informe y plantea que “el cuidado humano también es una responsabilidad de los hombres”.
Fuente: Artemisa
La crisis global del empleo podría empeorar en 2009 y el número de desempleadas y desempleados podría crecer hasta alcanzar entre 24 y 52 millones de personas, pero la recesión será más perjudicial para las mujeres que para los hombres de América Latina y el Caribe, anticipa la Organización Internacional del Trabajo (OIT).En su informe anual “Tendencias Mundiales del Empleo de las Mujeres” (GET), la OIT prevé que en este contexto de inestabilidad, nuevos obstáculos saldrán en el camino hacia el crecimiento sostenible y socialmente equitativo, y hará todavía más difícil el trabajo decente para las mujeres.
Las únicas regiones en las cuales es probable que las tasas de desempleo sean menos negativas para ellas son: Asia Oriental, las economías desarrolladas y la región conformada por los países del Sudeste de Europa que no pertenecen a la Unión Europea y los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), en los cuales la brecha de género era menor en términos de oportunidades de trabajo antes de la actual recesión, señala la OIT.
El documento añade asimismo que de las tres mil millones de personas empleadas en el mundo en 2008, mil 200 millones eran mujeres (40.4 por ciento); pero en 2009, la tasa de desempleo mundial femenino podría aumentar hasta 7.4 por ciento, comparada con siete por ciento de los hombres.
La OIT estima que la tasa de desempleo mundial podría aumentar entre 6.3 y 7.1 por ciento, con su respectivo aumento en la tasa de desempleo femenino de entre 6.5 y 7.4 por ciento (comparado con entre 6.1 y 7.0 por ciento para los hombres), que en conjunto generará un aumento de entre 24 y 52 millones de personas desempleadas en el mundo, de las cuales entre 10 y 22 millones serán mujeres.
Al mismo tiempo, la OIT estima que la tasa de empleo vulnerable en 2009 podría oscilar entre 50.5 y 54.7 por ciento para las mujeres, y entre 47.2 y 51.8 por ciento para los hombres, y señala que si bien la carga que representa la vulnerabilidad es todavía mayor para las mujeres, la crisis está empujando a una mayor cantidad de hombres hacia empleos vulnerables comparado con 2007.
EL DESTINO: MUCHOS TRABAJOS CON BAJOS SALARIOS“Tasas de empleo femenino más bajas, un control más débil sobre la propiedad y los recursos, la concentración en tipos de empleo informales y vulnerables con ingresos más bajos y una menor protección social, son todos factores colocan a las mujeres en una posición más débil que los hombres en tiempos de crisis”, dijo Jane Hodges, jefa de la Oficina para la Igualdad de Género de la OIT.
Hodges agregó que “las mujeres pueden hacer frente a esta situación trabajando horas extraordinarias o realizando múltiples trabajos con bajos ingresos, pero aún así deben continuar cumpliendo con sus obligaciones de cuidado no remuneradas”.
El director general de la OIT, Juan Somavia, dijo que la igualdad de género debería ser un principio fundamental en cualquier respuesta política, ya que los efectos de la crisis económica y financiera superan el ámbito de las mujeres en el mundo del trabajo y tienen un impacto en la estabilidad general de la sociedad, considerando los diversos papeles que desempeñan las mujeres.
En una declaración formulada en ocasión del Día Internacional de la Mujer, Juan Somavia dijo: “La desigualdad de género en el mundo del trabajo está entre nosotros desde hace tiempo, pero es probable que se acentúe como consecuencia de la crisis.
En tiempos de turbulencia económica, las mujeres con frecuencia experimentan las consecuencias negativas con mayor rapidez y se benefician de la recuperación más lentamente. Y ya antes de la crisis, la mayoría de las trabajadoras eran parte la economía informal, con ingresos más bajos y menor protección social”.
NECESARIO EL DIÁLOGO SOCIALJuan Somavia citó un número de medidas políticas que podrían ayudar a equilibrar el peso que cargan las mujeres y enfrentar el impacto de la globalización, por ejemplo: empleos sostenibles y de calidad tanto para hombres como mujeres, una protección social más amplia, incluyendo beneficios de desempleo y sistemas de seguro que reconozcan la posición vulnerable de las mujeres en el mercado del trabajo, y un diálogo social que las incluya de manera activa en los procesos de toma de decisiones.
Fuente: Cimac Noticias