
El problema de la pedofilia ha alcanzado los titulares de los medios de comunicación aquí en Europa. El último, el sacerdote católico italiano que abusaba de niños y los inducía a las drogas. Por eso, la medida que ha tomado el gobierno alemán nos parece justa y necesaria. Ante todo la defensa del niño cuando es objeto sexual de aquellos que ni siquiera respetan a los más indefensos dentro de una sociedad de ansias, búsquedas sin metas, que pisotean lo más sagrado que nos ha dado la naturaleza: la infancia, en su increíble inocencia de abrir los ojos maravillados ante todo lo nuevo que se le va presentando en su marcha hacia la vida.
Así es, el gobierno alemán ha designado a la ex ministra de Familias Christine Bergmann, “encargada independiente para el estudio del abuso sexual de niños”. Hace meses puso manos a la obra y reunió en torno de su trabajo a setenta psicoterapeutas, médicos y pedagogos sociales. Finalmente, el martes pasado presentó su informe ante el gobierno alemán, de más de mil páginas, en una reunión de prensa. Entre las llamadas instituciones culpables va primero, sola, bien a distancia de las demás involucradas, la Iglesia Católica. Más del 40 por ciento de los criminales pedófilos pertenece a sus filas, seguidos a gran distancia por miembros de la Iglesia Evangélica, de clínicas y consultorios médicos, de clubes deportivos y, por supuesto, de las mismas familias de las víctimas. Casi las dos terceras partes de estos delitos sexuales tienen lugar en los dormitorios de los niños.
En su estudio de 300 páginas, la responsable del estudio aconseja más y mejor terapia y ayuda para las víctimas, alargar los plazos para la prescripción de los delitos y una ley de indemnización para los violados. Además, ofrecer cursos de información y de esclarecimiento para sacerdotes, educadores, médicos, terapeutas y docentes de deportes y entrenadores de equipos. Entre estos últimos existen núcleos que exigen a los jóvenes vida sexual mutua con promesas de grandes futuros deportivos.
Quien lea el informe de Bergmann se encuentra en un mundo desconocido: “De eso no se habla”. Ese es el principal motivo por el cual casi la totalidad de los crímenes contra la niñez y la juventud hayan quedado sin castigo en el mundo de los hombres. No hablan las víctimas, ni sus familiares, ni los familiares de los culpables. “De eso no se habla”, es la consigna tácita no propuesta.
Más, en los miles de testimonios está justamente eso: cuando niños han dicho a los padres que fueron abusados por sacerdotes, por ejemplo, los padres los han tratado de mentirosos y les ordenan no hablar nunca de eso. Porque para ellos está, ante todo, la autoridad eclesiástica.
Ante el informe Bergmann, la Iglesia Católica, a través de sus obispos, de inmediato se comprometió a pagar 5 mil euros a cada una de las víctimas de sacerdotes o de los llamados “hermanos”. Esta propuesta le ha parecido a la encargada del estudio un poco mezquina, pero será la Justicia la que resuelva en definitiva. Hasta ahora el obispado cristiano se ha comprometido en pagar la tercera parte del fondo para víctimas, que es de 120 millones de euros. No es sólo con dinero que se soluciona un problema tan profundo. “Ha llegado la hora de la verdad”, ha declarado la valiente funcionaria que cree más en las investigaciones de cada caso, en reuniones sobre ética, en seminarios sobre conducta de docentes y principalmente de padres y madres que viven atentamente ese aspecto de la vida educativa o los primeros pasos en la religión de sus hijos.
Está el famoso caso del colegio elitista Odenwaldschule, donde el director del mismo durante trece años –de 1972 a 1985– abusó sin problemas de alumnos que él elegía. Era un colegio de pupilos y ese director cada noche invitaba a algunos adolescentes a cenar en su casa –situada en el mismo colegio– y luego a dormir con él. Les hablaba, antes, de la cultura de la antigua Grecia con su entusiasmo por la belleza de los cuerpos y la libertad del amor sin diferencia de sexos. Los alumnos elegidos se sentían muy importantes y creían que eso era parte de la enseñanza. Lo mismo hizo durante décadas un profesor de música, amigo del director. Las anécdotas de los métodos que empleaban esos docentes llenarían páginas: evidentemente tenían mucha imaginación sexual. Los demás docentes sabían y comentaban entre ellos ese tema, pero nunca se atrevieron a hacer la denuncia de los hechos porque, claro, el director estaba nombrado por los dueños de la escuela privada, y esos docentes no sabían cómo reaccionarían los dueños ante la denuncia. Tampoco los padres reaccionaron porque para ellos era un orgullo que sus hijos estudiaran en el famoso colegio elitista, y les recomendaban a ellos que jamás hablaran de ese tema.
Y si hubo algún padre que se atrevió a denunciar el hecho a la policía, ésta le contestaba que no podía basarse en el testimonio de menores de edad para hacer tamaña acusación. Es decir: el poder sabe cuidarse entre sí. La ética está siempre donde cabe el poder. Un caso muy parecido es el cometido en el Colegio Canisius, de los jesuitas, casos callados durante décadas.
Hasta que finalmente hubo alumnos y padres que tuvieron el coraje civil de hacerse cargo de las denuncias y hacerlas públicas, que fueron tomadas por uno o dos medios, y así explotó toda la malignidad social que significa aprovecharse de quienes les han sido confiados para su educación.
Las cartas recibidas por la comisión Bergmann, de perjudicados por la pedofilia, son de un valor humano imperdible. Por ejemplo, está la de un hombre de 70 años, violado repetidamente cuando niño: “En sí fuimos dos veces mancillados, primero por los bestias violadores y luego por los adultos que no nos quisieron escuchar en nuestro dolor. Y como resultado, la confianza perdida en la sociedad y en uno mismo”.
Ese es el resultado. Lo dice el psicólogo Jean Rossilhol, partícipe de todo este informe, que señala que hubo llamados telefónicos anónimos de víctimas: “Cuando se trata de abusos sexuales, no existen ya historias que no han sucedido. Tengo todavía en mi oído relatos de mujeres que cuando eran niñas les confiaron a sus propias madres que habían sido violadas y por ello recibieron de ellas tremendas palizas por contar eso. Y de hombres que fueron aislados por sus familias porque habían acusado al señor párroco de la iglesia por haberlo violado cuando niños. Porque eso no es cierto. Un dignatario cristiano no hace eso”. El escritor Raimund Neuss, ante el informe Bergmann, ha escrito: “La fe autoritaria da al clero un enorme poder psicológico. Y es fatal eso cuando producen en la víctima dependencia y complejo de culpa, y se impide la crítica social. En esto, la Iglesia Católica, para un examen a fondo de sus principios, está recién al comienzo”.
También hay otro aspecto del informe Bergmann: los internados católicos de niños huérfanos. El informe señala que, hasta la década del ’70, hubo más de medio millón de niños huérfanos en esos internados, y en el estudio se ha comprobado que vivieron en condiciones de explotación por los trabajos a los que fueron obligados y en muchos casos sufrieron castigos físicos.
Pero, como ya hemos escrito en notas anteriores, se nota ya un movimiento de liberación en los claustros religiosos del catolicismo. Aunque algunos la pagan caro. Es el caso del padre Georg Schwikart, teólogo y escritor, que iba a ser consagrado diácono en la catedral de Colonia. Pocas horas antes, el obispo Meissner, muy conservador él, le negó el derecho de ese nombramiento. Cuando los periodistas le preguntaron al padre Schwikart por qué su Iglesia le negaba ese cargo, respondió: “Como pensador, cometí la ingenuidad de proponer en mi Iglesia reformas que podían renovarla; por ejemplo, pedí que también las mujeres podían ordenarse como sacerdotes católicos y no solamente los hombres”. Cuando supo la resolución del obispo, el padre Schwikart resolvió ingresar a la Iglesia Evangélica Luterana de Alemania. Y éstas fueron sus palabras: “Yo sé que no marcho hacia el paraíso, pero estoy convencido de que en la Iglesia de la Reforma se respira un aire más libre, es menos jerárquica, más democrática y diría hasta más honesta”. Y agregó: “Para tener fe se necesita conciencia, que es lo que me da fuerza para dar este paso. Sólo aquel que cambia se mantiene fiel consigo mismo”.
Como se ve, por todas las reacciones últimas, algo está pasando en el complejo cristiano de la humanidad. Ojalá se sigan escuchando aquellas voces de seres como los obispos argentinos Angelelli y De Nevares, que tanto futuro estaban ofreciendo a una nueva Iglesia Católica.
Y vamos a terminar con un hecho que nos tiene que llenar de gozo y ternura. En primer lugar, un hecho negativo que dio origen a algo generoso y positivo. En el pueblo renano de Eudenbach, en una misa de primera comunión, el cura Udo Schiffers, como los niños presentes conversaban durante el oficio, dijo en voz alta: “O se van todos o suspendo la misa”. Esto causó sorpresa e indignación en los padres y madres presentes, que tomaron de la mano a los niños y se retiraron. Este episodio salió en los diarios con distintos comentarios. “Dejad que los niños vengan a mí”, dijo alguna vez Jesús. Esta frase fue repetida por algunos medios que censuraron al cura cascarrabias. Pues bien, el miércoles, el Congreso alemán acaba de aprobar una resolución por la cual se protege a los ruidos infantiles. Es decir, todo bullicio infantil está permitido y no se puede iniciar juicio por él como “ruido molesto”. Muy bien por esos diputados y senadores. Eso es votar vida. Porque las voces de los niños nos acercan al cielo.
Osvaldo Bayer
Fuente: Página 12
Estados Unidos ofreció refugio seguro a criminales nazis y utilizó sus servicios en interés de su política externa e interna, según un informe de la Oficina de Investigaciones Especiales(OSI), comentado ayer por medios de prensa.Revelado por el diario The New York Times (NYT), el material refiere que el país fue usado como santuario para criminales nazis después de la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial.
Fundada en 1979 para encontrar a quienes se ocultaron en Estados Unidos después de la derrota hitleriana y lograr su expulsión, la OSI se integró a la sección Derechos humanos y sumarios especiales, del Departamento de Justicia. El estudio relata el uso por parte de las autoridades estadounidenses de responsables nazis como informantes, en el programa espacial o para otros proyectos militares secretos, según denuncias del Centro Simon Wiesenthal, que persigue a los criminales de guerra.
Censurado en muchas de sus partes, el texto está disponible en los Archivos de Seguridad Nacional, una organización sin fines de lucro, con sede en Washington, que había amenazado con demandas judiciales.
Fue tanta la censura del material que el mismo fue filtrado de forma más amplia al NYT, precisa esa publicación.
Ahora que podemos comparar el documento censurado y el texto completo, resulta claro que el Departamento de Justicia ocultó información sin ninguna justificación jurídica, apuntó David Sobel, abogado de Archivos de Seguridad Nacional.
Washington conocía de los crímenes cometidos por muchos funcionarios y científicos alemanes a los que dio cobija para beneficiarse de sus conocimientos, atestigua el texto.
Abraham Forman, de la Liga Antidifamación, un grupo que lucha contra el antisemitismo, comentó sobre el caso a la televisora NBC que en el país algunas autoridades "pervirtieron el sentido del interés nacional".
Fuente: PL

La historia está siempre presente plena de fantasías, de egoísmos increíbles, de sueños, de grandezas, de crímenes aberrantes, de filósofos soñadores y optimistas y de negadores y mezquinos. Por ejemplo, nuestro país, la Argentina, es un ejemplo vivo de todo eso. Si nosotros escribimos que en un país, justo en la época en que se llevó a cabo uno de los genocidios más crueles de la historia con pueblos que vivían hacía ya cientos de años en esas tierras y que esas tierras se repartieron en miles de hectáreas a los vencedores, sí, justo en esa época, unos extranjeros locos fundaron una organización socialista para llevar a cabo la revolución social en ese mismo país. Sí, si escribiéramos eso, no lo creería nadie. Pero es la realidad. Y fue casualmente en esa Argentina, la del genocidio de sus pueblos originarios en la llamada “Campaña del Desierto” de Roca que, en 1882, un grupo de alemanes funda en Buenos Aires la organización Vorwärts que significa “¡Adelante!”, en búsqueda de enseñar el socialismo. El “Todo para todos, en libertad”. Nada menos.
Pero no es lo único fantástico. Ya antes Esteban Echeverría había escrito –en 1834– el Dogma Socialista donde se leen juicios tan racionales en un período argentino de degüello de prisioneros, de guerras de una crueldad inusitada entre unitarios y federales, de guerras infinitas por el poder de tal o cual caudillo y, justo allí, Echeverría escribe esta frase de una profundidad inusitada. “El camino para llegar a la Libertad es la Igualdad. La Igualdad y la Libertad son los principios engendradores de la Democracia.” Con mayúscula; Libertad,Igualdad, Democracia. En 1834.
Pero qué podemos maravillarnos los argentinos que desde aquel 1813 cantamos a toda voz el Himno Nacional Argentino con aquello de “Ved en trono a la noble Igualdad, Libertad, Libertad, Libertad”. La noble Igualdad en Libertad. Y creo que en eso los argentinos tenemos el record mundial del cinismo político porque cuando el presidente Avellaneda y el general Julio Argentino Roca, después de la Campaña del Desierto, le entregaron dos millones y medio de hectáreas al presidente de la Sociedad Rural –sí, la misma de hoy– y ese estanciero se llamaba nada menos que Martínez de Hoz, se cantó el Himno Nacional Argentino, con aquello de la noble Igualdad. Y todos los años, en el predio de la Sociedad Rural en el acto de inauguración de la feria, se canta nuestro himno. Con fervor Argentino en medio del mugido de las vacas.
Pero volvamos a esos alemanes locos de 1880. Fue el obrero Carlos Múcke quien puso la idea de crear una organización obrera que difundiera preferentemente los principios de Carlos Marx. Y así se hizo, y así se fundó el Vorwärts en una cervecería –como no podía ser de otra manera entre alemanes–, la Bieckert, que estaba en el Paseo de Julio. Esta organización va a tener un papel importante en la fundación del Partido Socialista, en 1896. Además publicaron el semanario Vorwärts y el periódico El Obrero. Toda una historia de generosidad e idealismo.
Ciento treinta años después, el Vorwärts sigue existiendo. Su Alma Mater es sin duda el doctor Alfredo Bauer, emigrado de la Austria invadida por la trágica Alemania de Hitler. Y Bauer, incansable, continuó en nuestras tierras sembrando la semilla del socialismo. Mientras tanto, al paso de los años, la socialdemocracia alemana se había dividido, de su seno surgió en 1917 el Partido Comunista alemán mientras el viejo tronco partidario pasó a ser poco a poco un partido burgués que ha llegado varias veces al gobierno en Bonn y Berlín. Pero el “Vorwärts” argentino se mantuvo en sus principios. El sueño del socialismo, la igualdad de todos, el terminar con las fronteras, el llegar por fin a una sociedad mundial organizada con el respeto a la igualdad, a la vida y a la naturaleza.
Estaba yo hace algunos días en Alemania cuando se produjo el fenómeno Sarrazin, que conmocionó y sigue conmocionando a toda la sociedad germana. Un socialdemócrata de primera línea. El diputado, consejero económico del Deutsche Bank, Thilo Sarrazin, acaba de publicar un libro titulado Alemania se autoelimina que desde las primeras lecturas fue calificado como un libro racista y discriminatorio para con las minorías musulmanas que viven hoy en Alemania, emigradas de Turquía y bienvenidas por el mundo económico alemán para llenar los lugares de trabajo por falta de mano de obra germana y así detener la suba del nivel salarial.
En el libro se señala que la economía alemana no ganó absolutamente nada con la llegada de miles de turcos sino que, al contrario, tiene una carga enorme en ayuda social. Principalmente en el dinero por hijo, ya que los inmigrantes tienen un número mayor de hijos que los alemanes. Pero además ataca sin tapujos los ritos religiosos musulmanes que no respetan la dignidad de las mujeres, entre otras características. El autor, Sarrazin, culpa de todo eso a los genes de esos pueblos, como señalando que no puede haber grandes cambios en esa cultura, lo que significaría un peligro para la cultura alemana en el futuro. El autor, en el mismo libro, señala también que el pueblo judío se caracteriza por “raíces genéticas comunes”. ¿Qué quiso decir con eso? Algo así como que no van a cambiar nunca.
Cuando leí los primeros titulares en los diarios sobre que un socialdemócrata salía a la palestra con un libro racista, no pude menos que pensar en aquellos idealistas de 1880 que en el mismo partido pensaban en terminar para siempre con las discriminaciones entre seres humanos.
El libro de Sarrazin en la Alemania actual pasó de un día al otro a encabezar la lista de bests sellers con 250 mil ejemplares vendidos. Y comenzaron las discusiones en televisión, en radio, en los clubes, en las universidades, en los centros de cultura. ¿Tiene o no tiene razón Sarrazin en pegar el grito: ¡Basta de musulmanes en la sociedad germana!?
La reacción política fue inmediata. Hasta la jefa de gobierno, Angela Merkel, demócrata-cristiana, se distanció de Sarrazin igual que la mayoría de los dirigentes liberales y socialdemócratas. Pero evidentemente Sarrazin ha obtenido una fuerte ganancia política. Las últimas encuestas señalan que si fundara ya mismo un partido político tendría, en las primeras elecciones, el voto de casi el 20 por ciento de la población.
Claro, la demagogia produce siempre resultados positivos para quien la practica, pero luego sus resultados siempre han sido nefastos. El análisis político de Sarrazin tendría que haber sido: al promover la inmigración turca para llevar adelante la industria alemana y también todas aquellas ocupaciones para los cuales ya no hay alemanes, como tareas de limpieza, trabajo del campo, conductores de camiones, etc., hay que aceptar también las culturas y costumbres diarias de esos trabajadores. Si se los trae hay que aceptar sus costumbres y su religión. Claro, siempre que no se transgredan las leyes vigentes. Por ejemplo, si jóvenes musulmanes matan a su hermana porque ésta tiene relaciones con un no musulmán, a esos asesinos debe aplicárseles las leyes del país donde viven. Ya han ocurrido casos como ésos –de inmensa crueldad y cobardía– y hubo jueces alemanes que dudaron en aplicar toda la fuerza de las leyes alemanas respecto del crimen por afecto, porque se trataba de musulmanes, seres con otra cultura. Y eso no puede aceptarse. Todo aquello que afecte el principio de respeto a la vida debe castigarse con las mismas penas a todos dentro de una sociedad multicultural.
El político Sarrazin ha promovido con su libro un vivo debate en toda Alemania. Sigue siendo título de tapa en los diarios. Antes de que fuera destituido de su cargo por el presidente alemán, resolvió renunciar a su alto cargo en el Banco Federal de Alemania. Y se cree que va a fundar un nuevo partido político. Que no podría ser calificado con otro título que partido de derecha, con los complejos racistas de todo derechismo. Pero en la historia del mundo está demostrando que ni el racismo ni las fronteras tienen futuro. Y lo que Sarrazin ha despertado con su posición es lo contrario: la necesidad en el mundo moderno de la integración entre los pueblos. Por eso es tan importante facilitar el conocimiento recíproco en el mundo, principalmente entre estudiantes, con viajes de estudio, becas e intercambio cultural. Y con las minorías, la organización de ciclos culturales con debates acerca de las costumbres y fe religiosas que dañan la convivencia. Ese es el camino del futuro para sociedades en paz.
Nos lo enseñaron aquellos socialistas alemanes del Vorwärts de Buenos Aires. En un documento de 1882, Augusto Kühn escribe sobre ellos: “Y dejaron de ser extranjeros en el instante en que se aprestaron a luchar por el mejoramiento de las condiciones de vida del proletariado argentino y por el progreso institucional de la República”. Fueron los primeros en organizar un acto por el 1º de Mayo, el Día de los Trabajadores.
Pero, al parecer, los empresarios alemanes actuales piensan muy distinto. Es el caso que acaba de ocurrir en Azul, en nuestro país, donde la empresa alemana Efasa –que procesa liebres y gallinas– cerró sus puertas de pronto, el miércoles, dejando en la calle nada menos que a trescientos trabajadores. Estos hicieron un desfile de protesta por las adyacencias. No, así no se puede tratar a los trabajadores. No es posible dejarlos en la calle de la noche a la mañana. Eso no es actuar con conceptos democráticos. Señores empresarios de Efasa: tomen ejemplo en la dignidad de aquellos obreros alemanes del Vorwärts. El ejemplo para lograr una sociedad sin violencias y el derecho para todos de vivir en dignidad.
Osvaldo BayerFuente: Página 12
La canciller alemana Angela Merkel ha abogado por llevar a cabo una discusión amplia sobre los casos de abusos sexuales a alumnos, que incluye los delitos cometidos tanto en los centros de enseñanza religiosos como en los laicos. Su iniciativa ayuda al papa alemán Benedicto XVI, que sigue sin pronunciarse sobre este escándalo en su país.Mientras el papa alemán Benedicto XVI guarda silencio ante el creciente número de alumnos que fueron víctimas de abusos sexuales en centros religiosos durante los últimos 60 años, el Gobierno alemán se ha mostrado muy cauto a la hora de exigir responsabilidades a la Iglesia católica.
Desde que estalló el escándalo a finales de enero, la canciller Angela Merkel se ha mantenido en segunda fila, mandando a la primera a su portavoz. Pero ayer decidió que el debate parlamentario sobre los Presupuestos del Estado era buen momento para salir en defensa de la Iglesia católica, acosada por nuevos casos de abusos sexuales e intentos infructuosos de encubrirlos.
«Crimen repugnante»Merkel calificó el abuso como «un crimen repugnante» y defendió «la transparencia y la verdad sobre todo lo que paso», pero manifestó que el debate no debería centrarse en un sólo colectivo. Se refería con ello a la Iglesia católica, en cuyo ámbito se han producido hasta ahora el mayor número de delitos, aunque también se han dado casos en centros de enseñanza laicos.
La posición que ha tomado Merkel responde más a motivos políticos que a su propia convicción. Con su defensa del papa y de la institución que dirige la jefa de Gobierno alemán ha querido hacer las paces con su compatriota y con el ala católica de su Unión Demócrata Cristiana (CDU). Merkel no ha olvidado que recibió fuertes y duras crítica de su propio partido cuando exigió en su día a Benedicto XVI que se posicionara claramente sobre el obispo ultra Richard Williamson y su nueva negación del Holocausto. La base católica de su partido consideró entonces las palabras de Merkel como una crítica indebida de la hija de un pastor protestante que se socializó en la atea y socialista República Demócrata Alemana.
Un solo foroMerkel quiere que el tema de los abusos sexuales se trate en un foro en el que estén presentes sus dos correligionarias cristianodemócratas, las ministras de Familia y de Educación, Kristina Schröder y Annette Schavan, respectivamente, y la ministra de Justicia, la liberal Sabine Leutheuser-Schnarrenberger.
Esta última ha moderado considerablemente sus críticas contra la Iglesia católica alemana. Hace unas semanas la acusó de no colaborar debidamente con la investigación judicial y policial. Sus declaraciones llevaron al presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, Robert Zollitsch, a quejarse directamente ante la canciller. Merkel hizo de mediadora y consiguió que el obispo y la ministro se reunieran para arreglar sus diferencias.
Además, Leutheuser-Schnarrenberger accedió reunirse con sus colegas de Gabinete Schröder y Schavan para que en adelante hubiera sólo una mesa de debate. Con ello, Merkel pretende dar una imagen de unidad que no existe en su bipartito con el partido liberal (FDP) debido a los constantes enfrentamientos entre los socios.
El Ejecutivo alemán gasta mucha energía en cuestiones de estilo y de forma, pero las víctimas y sus allegados aún no saben cómo se hará justicia y cómo serán resarcidos por el daño sufrido. Por un lado, la mayoría de los delitos ha prescrito; por el otro, no hay ninguna institución independiente que ayude jurídica, sicológica y materialmente a las víctimas.
A ello hay que añadir nuevos casos que evidencian el abismo existente entre la transparencia que prometen los representantes eclesiásticos y los intentos de algunos jerarcas de encubrir los crímenes cometidos en áreas bajo su responsabilidad.
El investigador oficial de la Iglesia católica, el obispo Stephan Ackermann, reconoció en una entrevista que la situación se debe a «un falso respeto de determinadas instituciones por la imagen de la Iglesia».
El problema sigue: el martes el monasterio benedictino de Königsmünster reconoció un caso actual antes de que lo publicara el diario conservador «Frankfurter Allgemeine Zeitung».
Küng exige al papa que entone el «mea culpa»El polémico teólogo alemán Hans Küng, profesor emérito de Teología Ecuménica de la Universidad de Tubinga, ha exigido que el Papa Benedicto XVI entone el «mea culpa» por la oleada de casos de pederastia protagonizados por religiosos católicos y ha criticado con dureza el celibato.
En un artículo publicado en el rotativo muniqués «Süddeutsche Zeitung», Küng afirma que «ninguna persona en la Iglesia ha tenido sobre su mesa tantos casos de abusos como él», y recuerda que Joseph Ratzinger ya tuvo conocimiento de esas prácticas cuando fue durante ocho años profesor de Teología en Ratisbona, donde su propio hermano Georg debió informarle sobre los abusos en el coro catedralicio infantil.
La presión mediática y el compromiso de una familia afectada llevaron al monasterio benedictino de Königsmünster a admitir públicamente que un monje ha reconocido haber abusado sexualmente de 19 alumnos.
El primado católico en Irlanda pide perdón por ocultar abusosEl primado de la Iglesia católica irlandesa, el cardenal Séan Brady, pidió ayer perdón por haber ocultado el caso de abusos de menores cometidos por un sacerdote pederasta en la década de los 70.
El primado, que siendo sacerdote en 1975 estuvo presente en dos reuniones en la que se pidió a dos niños víctimas de los abusos del cura Brendan Smyth que hicieran un voto de silencio, también dio a entender que reflexionará sobre su futuro, en una declaración en el Día de San Patricio, patrón de Irlanda.
«Quiero decirle -agregó- a cualquiera que haya resultado herido por mi fracaso que pido disculpas con todo mi corazón. También pido perdón a todos los que sienten que les he defraudado».
«Mirando atrás me avergüenzo ya que no siempre he defendido los valores que profeso y creo», prosiguió.
Ingo NiebelFuente: Gara

En una de mis últimas contratapas –desde Alemania– expresé mi alegría porque por fin se hacía justicia en un ámbito donde, por principio, la civilidad no intervenía: la Iglesia. Se habían denunciado ante la Justicia delitos sexuales de miembros del catolicismo en conventos y colegios. Y la prensa se hacía eco de ello y se informaba de hechos que desde siempre se callaban.
Pues bien, esa línea ha continuado y día tras día se conocen nuevas denuncias contra sacerdotes, frailes y así llamados hermanos por el abuso sexual de niños y adolescentes en colegios e internados, lo que ha causado una verdadera conmoción en Alemania. Este es un problema que afecta a la mayoría de los países donde los representantes de religiones están sometidos a reglas de “castidad”, es decir de negación absoluta del sexo, de por vida. Al mismo tiempo de la ola de denuncias de casos de violación y abuso de menores, se ha iniciado una polémica pública acerca de estos temas.
Los hechos se han ido sucediendo uno tras otro. Tal vez el que más conmocionó fue el abuso sexual contra los niños del coro de los llamados Domspatzen, un hermoso nombre que quiere decir “gorriones de la catedral”, de la ciudad de Regensburg. Escucharlos es como recibir los sonidos de un cielo lleno de ángeles niños que nos elevan a esferas de vuelos de palomas y paraísos. Pues bien, se ha comprobado que muchos de esos niños fueron abusados por los religiosos que estaban a su cargo. ¿Y quién fue durante treinta años el director? Georg Ratzinger, el hermano del Papa, quien dice hoy no haber sabido nada de esos abusos. Reconoció, sí, que había castigos para los niños, y como si fuera un chiste, dijo que él también dio algunas cachetadas.
Largo sería aquí enumerar las acusaciones de las últimas semanas contra miembros de la Iglesia Católica en el mundo, acusaciones que han sido publicadas principalmente en Alemania, Canadá, Holanda y Austria.
La Iglesia trató de que todo quedara dentro de su jurisdicción. Que los “pecadores” se confesaran ante sus superiores y éstos les dieran la pena religiosa que les corresponde. (Sí, tal vez rezar tres Padrenuestros y tres Avemarías, como castigo.) La ministra de Justicia alemana, Leutheusser-Schnarrenberg, dijo claramente que la Iglesia tendría que ayudar a denunciar todos los delitos, los que serían penados de acuerdo con las leyes que rigen para todos. Por supuesto que eso es lo único justo y no protegerse con autodefensas de cofradías.
Aunque, claro, el problema es más de fondo. Ni rezar ni confesarse pueden dar una solución a este problema. Que parte, en gran medida, del juramento de castidad a que son sometidos los eclesiásticos de esa religión. Y ya han comenzado las opiniones. Una que ha tenido mucha repercusión es la del prior del convento de Andechs, Austria, Anselm Bilgi, quien exige la “apertura de la Iglesia” y salió a criticar al obispo Mixa, quien sostuvo en una rueda de prensa que la culpa de los curas pedófilos y pederastas la tiene “la revolución sexual que ha tenido lugar en el mundo actual”. No es eso, sostuvo el prior, sino que en la Iglesia Católica “necesitamos una franqueza absoluta, claridad y transparencia” y “dejarnos de disimulos y encubrimientos”. Y continuó: “El cardenal Kaspar ha dicho que en la Iglesia hay que ‘limpiar los escombros’ y ‘volver a acomodar’. Sí –continuó el prior–, pero no volver a la vieja moral sexual, eso que la sociedad en general no acepta más”. “Mientras muchos católicos –agregó– sostienen hoy la autodeterminación sexual, la Iglesia como institución está totalmente en contra. Creo que el escándalo de la pederastia y la pedofilia que soportamos actualmente es una gran oportunidad para la Iglesia, para que comience abiertamente la discusión sobre la vida sexual. Mientras el obispo Mixa exige que la Iglesia se refugie detrás de barricadas y permita sólo sexo en el matrimonio porque lo demás es pecado, lo racional ha terminado con esos conceptos y lo que debe valer es el amor, los sentimientos mutuos y no lo denominado legal.” Y sostuvo esto que es fundamental: “El tema del celibato para los sacerdotes ha llegado a la mesa de discusión de la propia Iglesia, no hay otra salida”.
La Iglesia Católica actual se defiende sólo con la negación absoluta de toda discusión acerca de sus principios.
En televisión, el ex secretario general de la Democracia Cristiana y varias veces ministro, Heiner Geissler, dijo que él quiso llegar a ser sacerdote y estudió en un seminario durante seis años, pero luego decidió salir porque no podía cumplir con dos de los tres votos fundamentales para ser sacerdote: la castidad y la obediencia.
Muy sincero el político conservador. Porque la obediencia puede ser muy peligrosa, la exigen sólo los dictadores, los que no quieren la discusión ante la duda. Y con respecto a la castidad, sólo se basa en la palabra “pecado”. ¿Acaso es pecado acariciar el cuerpo de una mujer? ¿Es pecado hacer uso de la ternura en toda su ilimitada extensión?
Otro de los temas a los cuales se suman las proposiciones de jóvenes católicos es que también puedan ordenarse mujeres como sacerdotes y no sea reservada esa misión sólo a los hombres. ¿Acaso la realidad no ha demostrado que es tan necesaria la mujer como el hombre para la vida diaria, además de que posee la sabiduría natural de traer la vida al mundo desde su cuerpo? ¿Por qué seguir con los preconceptos medievales?
Además, hay otro tema fundamental que la inteligencia humana debe discutir. Un tema constante de la filosofía: la existencia de Dios. Sobre eso es necesaria la realización de múltiples foros, para que se nos acerque más al conocimiento científico. Hace muy poco, el teólogo Ariel Alvarez Valdés escribió, ante las catástrofes de Haití y Chile, que “Dios no podía crear un mundo perfecto porque lo único perfecto que existe es él. Todo lo demás es limitado”. Una frase que hace nacer la duda de: bien, si es el único perfecto, por qué construyó un mundo imperfecto. Hubiera sido mejor, tal vez, no construir algo tan imperfecto como este mundo, donde existen niños con hambre, catástrofes naturales que siempre afectan a los más humildes y guerras donde precisamente no mueren los culpables de la violencia.
Esto nos abre la puerta para demostrar que lo único valedero es la investigación, perseguir el saber para llegar, tal vez, a desentrañar el misterio de la vida.
En esa discusión, pues, que debe iniciar la Iglesia Católica a pedido de sus teóricos, estudiosos y exploradores, como principio, se debe dar fin a la versión de la divinidad de Jesús nacido de una virgen, tema que más pareciera ya de una telenovela que producto de un análisis ético que debe significar la Vida. Y llevar a cabo precisamente eso, que Jesús fue un ser humano como todos pero con principios que buscaban la paz, la igualdad, la bondad como fundamento de las relaciones humanas, para poder llegar por fin a terminar con la violencia en la vida de los pueblos. Si la Iglesia Católica logra que sus adeptos lleven a cabo los principios que movieron a Jesús, ya podría darse por satisfecha, realizada, y gozaría del infinito agradecimiento de los pueblos. Al mismo tiempo que aconsejara el camino de la ciencia para llegar a saber más, cómo es el principio de la vida y para qué estamos en la Creación.
Sólo así podrían borrarse palabras como “pecado”, “Inquisición”, “infieles”, “esclavitud”, “explotación” y otras palabras de nuestra así llamada civilización occidental y cristiana.
Ojalá principalmente los eclesiásticos jóvenes aprovechen este momento en que ha caído tanto el concepto católico para descorrer la cortina e iniciar un amanecer que intente resumir todas las enseñanzas sabias que nos ha dejado esta cruel historia del ser humano que hemos llevado a cabo hasta ahora.
Será el momento en que los “gorriones de la catedral” volverán a cantar como ángeles.
Osvaldo BayerFuente: Página 12

De pronto todo salió a la luz. Lo que nunca se dijo apareció en todos los medios de información. Los problemas graves que tiene la Iglesia Católica alemana con el comportamiento sexual de sus sacerdotes y frailes. Ha sido el tema de tapa de los principales medios de comunicación, día tras día. El Die Zeit y el Spiegel –los dos semanarios de información más leídos en Alemania– le dedicaron al tema el estudio central de esta semana. El primero titula en la tapa: “El peligro satánico”, y el subtítulo es: “¿Por qué los hombres de la Iglesia se convierten en culpables?”. Y en la bajada se señala: “Desde que fueron denunciados los casos de abuso sexual cometidos por sacerdotes católicos en el Colegio Canisius de Berlín, toda Alemania está preocupada: ¿Cómo se reconoce a los culpables? ¿Cómo se protege a los niños?”. Por su parte. Der Spiegel muestra en tapa a un sacerdote que lleva las manos en sus partes pudendas por encima de la sotana. El título de esa tapa es: “Los santos transparentes”, y como subtítulo: “La Iglesia Católica y el sexo”. Y el estudio del estado actual de la ética católica en colegios e instituciones lleva la frase: “Vergüenza y miedo. La Iglesia Católica ha sido estremecida por una serie de casos de abuso sexual. Y esto no solamente en las escuelas de jesuitas. Casi cien eclesiásticos en la denuncia de violaciones sexuales, en los últimos años. Luego de décadas de silencio, se ha quebrado ahora el muro del silencio”.
Todo se inció con la denuncia de lo ocurrido en el colegio Canisius de Berlín. Ese día, el 2 de febrero último, el diario Frankfurter Rundschau tituló: “Vergüenza enmudecida”, “Casos de abuso sexual en el Colegio Canisius de Berlín sacude a la Iglesia Católica. Más víctimas se presentan en otras escuelas”. Y ahí comenzó la discusión que va dejando en claro cómo las autoridades católicas han tratado de guardar silencio y esconder los graves hechos anteriores. Y eso que la misma Iglesia había sido sacudida por las denuncias de los abusos cometidos por sacerdotes y frailes en Irlanda, en Canadá, en Australia y en Estados Unidos.
En Irlanda se conoció en 2009 el Informe Ryan, que descubre y denuncia el abuso sexual masivo, sufrido desde 1930 por niños irlandeses internados en escuelas católicas. Miles de víctimas recibieron una indemnización de por lo menos 1,3 mil millón de euros. La Iglesia Católica irlandesa se mostró dispuesta a pagar una cuarta parte de esa suma y el resto fue puesto por el gobierno irlandés. Medio año después, dos obispos de Dublín renuncian a sus cargos. Lo mismo hacen varios diáconos y sacerdotes luego de que una investigación demostrara que hubo más de 300 casos de abuso sexual contra niños.
Con respecto a Canadá, en 2008 la Iglesia Católica reconoce que el sacerdote Charles Sylvestre violó a 47 adolescentes, según su propia confesión pública. El papa Ratzinger se disculpa ante los pueblos originarios, ya que las niñas pertenecían a una escuela de esa religión para “reeducación” de los descendientes de antiguos habitantes. El gobierno canadiense paga 2000 millones de dólares a las víctimas y la Iglesia Católica participa con 79 millones.
En Australia, en 2008 se publica la investigación Mullighan, donde se denuncia el abuso sexual de centenares de menores de edad por parte de sacerdotes católicos. Fueron condenados 107 curas. Se cree que las cifras de las víctimas ascienden a miles. La Iglesia Católica se disculpó por los hechos. Ya en 2004, en Estados Unidos, fueron acusados 4400 sacerdotes por abuso sexual, número que en 2005 ascendió a 5000. La Iglesia Católica pagó, a raíz de esto, dos mil millones de dólares a las víctimas. El obispado de Los Angeles lo hizo por 600 millones de dólares. Todos estos hechos vergonzosos provocaron la renuncia del obispo de Boston, cardenal Bernard Law, acusado de proteger a los curas causantes de las violaciones. Sebastian Gehrmann, un sociólogo que estudia el problema, señala que esto ha provocado la bancarrota de varias diócesis de Estados Unidos, especialmente de la de Boston. Y que en 23 países existen denuncias de agresiones de clérigos hacia monjas, de niños sordomudos en Italia, menores de edad en Austria y niños en Polonia. Y agrega que la lista desgraciadamente es mucho más larga.
Luego de la denuncia ocurrida por los sucesos en el colegio Canisius, se originó en Alemania una ola de denuncias de ex alumnos de escuelas religiosas. Por las mismas, se hallan acusados de abuso de niños y adolescentes por lo menos 94 sacerdotes y laicos católicos. Tanto es así que se tiene en Alemania el temor de que se produzca un verdadero terremoto de denuncias, como ocurrió en Estados Unidos e Irlanda. El Spiegel se pregunta: “En esos dos países salieron a la luz diez mil casos de abusos sexuales. ¿Alemania alcanzará también esas cifras?”. En el Die Zeit, los autores del estudio señalan: “En enero de 2002 fue acusado el cura John Geoghan en Boston de haber abusado sexualmente de 130 niños durante sus treinta años de sacerdote. Pero no fueron los hechos que llevaron a la condena de ese cura a diez años de prisión los que levantaron la furia de la población contra la Iglesia Católica, sino que la jerarquía eclesiástica supiese muy bien de las fechorías del cura Geoghan pero, en vez de separar al cura de la comunidad, pagase a las familias cuyos niños habían sido abusados por él sumas importantes de dinero para que guardaran silencio, y trasladaran al autor de esos hechos criminales a otras comunidades católicas sin advertirles a éstas quién era el sacerdote que llegaba”. Una especie de método para “no levantar la perdiz”. Fue así que durante esos años, 4392 sacerdotes norteamericanos cometieron delitos por abuso de menores. Pero la Iglesia Católica norteamericana siguió con su táctica de pagar dinero a las víctimas y trasladar a los curas en vez de buscar soluciones por medio del estudio profundo del origen de esos delitos.
En las investigaciones que mencionamos se llega a la conlusión de que no hay acción más pérfida que la violación o el abuso sexual de menores. Y que todo esto no se soluciona con la condena de los autores de tales violaciones ni con el pago de indemnizaciones a las víctimas. Se anuncia que a partir del 22 de este mes la Conferencia de Obispos Católicos Alemanes se dedicará al tema de violaciones y abusos. Evidentemente se tendrá que ir al fondo de la cuestión. Y en eso está en claro que, quiérase o no, deberá comenzar el debate acerca del voto de castidad de los sacerdotes. Alemania misma tiene el ejemplo: los pastores de la Iglesia Evangélica luterana pueden casarse y tener hijos. Los sacerdotes católicos, no, deben ser “castos” desde que nacen hasta que mueren. Veamos pues entonces las estadísticas, comparemos. Los cristianos de la línea luterana no tienen ni por asomo los delitos que ensombrecen a la Iglesia Católica.
En primer lugar, las jerarquías católicas deberían recurrir a la experiencia del ser humano y a la ciencia. Hacer cursos con psicólogos, con médicos, sí, hasta con poetas, acerca de palabras como amor, cuerpo humano, hijos. Y de allí, al estudio de todos los complejos y hasta enfermedades mentales que se originan con las prohibiciones, llamados “pecados” por el catolicismo. Preguntarse desde cuándo y quién impuso lo de la llamada “castidad” y aquello de que sólo el hombre, como sacerdote, puede ser representante de Dios en la Tierra. No es así. La mujer es parte de la vida, fundamental, y no sólo está para rezar del lado de enfrente del altar sino para actuar y acompañar.
La Iglesia Católica –ya desde antes de la elección del alemán Ratzinger, como Papa– está en declinación. Se nota en el reducidísimo número de aspirantes a sacerdotes que se presentan por año y en el número de iglesias que van cerrando en sus ciudades, por falta de fieles y de sacerdotes. Pasan a ser museos, salones de exposiciones, restaurantes y hasta salones de baile.
Creemos que les ha llegado el momento, a quienes manejan esa inmensa corporación mundial religiosa, de pensar otras metas. No prometer paraísos en otras vidas sino llevar la verdadera religión de la bondad y la justicia aquí, en la Tierra. Seguir el camino de esos obispos Angelelli y De Nevares, a quienes conocí a fondo, y eran pura sinceridad y llevaban la palabra solidaridad en los labios y la cumplían todos los días a toda hora, igual que aquellos padres palotinos, aquel padre Mugica, y ese padre Antonio Puigjané, a quien visité tantas veces en la cárcel injusta, pero que siempre salía para extender la mano y marcar el surco.
Se hace necesaria una organización verdaderamente cristiana que ayude con la varita mágica de los comedores infantiles, con la creación de fuentes de trabajo, de procurar un techo digno para todas las familias. Juntar lo bueno del cristianismo con lo bueno del socialismo. No hay mejor paraíso que el que se puede crear en la propia Tierra y no dejarse llevar por fantasías que han ayudado a mantenerse en el poder a un sistema injusto, apoyado por las armas, las guerras y la explotación del hombre por el hombre. Y no continuar con todos esos pavos reales disfrazados que fueron a saludar a dictadores y dieron misas a los desaparecedores.
Esperemos que en los próximos concilios comience a debatirse en serio el verdadero rol de la Iglesia en la sociedad. Jesús actuó aquí, en la Tierra, e hizo saber sus enseñanzas a sus discípulos. Y por eso perdió la vida como tantos que siguieron sus verdaderas huellas por la verdadera paz eterna. Aquella que busca hacer desaparecer las violencias de una sociedad, siempre originadas en las injusticias sociales.
Osvaldo BayerFuente: Página 12
El rector destapa decenas de casos en los años setenta y ochenta. Uno de sus autores dice que la orden y el Vaticano lo sabían.La fiscalía de Berlín ha iniciado una investigación contra desconocidos por abusos sexuales a menores, después de que el rector del reputado colegio jesuita de la ciudad informara de que se produjeron tales casos, en una carta remitida a 600 ex alumnos de la institución. Los hechos se produjeron en los años setenta y ochenta en el Colegio Canisio de educación secundaria, uno de los tres centros de enseñanza secundaria que los jesuitas tienen en Alemania. Sus autores fueron dos sacerdotes, profesores de religión y educación física, ninguno de los cuales trabaja actualmente en el centro.
Uno de los ex profesores niega los cargos, mientras que el otro, de 65 años y residente en Chile, se declara profundamente arrepentido y afirma haber confesado sus delitos ante la orden y el Vaticano ya en 1991, según informes de prensa.
Desde que la fiscal Ursula Raue asumiera el caso hace unos días, el número de ex alumnos que declaran haber sido víctimas de los dos sacerdotes ha pasado de 3 a 22. Se trata de alumnos que entre los años 1975 y 1983 tenían entre 13 y 16 años de edad. "No tenemos noticias de penetraciones", declaró la fiscal.
Algunos ex alumnos han explicado que fueron objeto de abusos sexuales en los sótanos del colegio, que lleva el nombre de San Pedro Canisio (Pieter Kanijs), un jesuita holandés "martillo de herejes" del siglo XVI. El colegio está emplazado en el centro de Berlín, en la que fuera sede berlinesa del Consorcio Krupp, un estrecho aliado industrial de Hitler.
Un grupo de siete alumnos escribieron en 1981 una carta al colegio y al obispado notificando los abusos, sin que hubiera respuesta, explicó el viernes un ex alumno al diario Berliner Morgenpost, que citaba "decenios de abusos" y de "por lo menos dos" sacerdotes implicados.
El rector del colegio, Klaus Mertes, ha puntualizado que los desmanes se produjeron en un plazo de ocho años, no durante decenios, y que no hay más de dos ex profesores implicados. Otro ex alumno ha calificado de "secreto a voces", la práctica de abusos sexuales en el colegio en aquella época. Mientras tanto, otros dos colegios jesuitas alemanes, uno en Hamburgo y otro en la Selva Negra, por los que podrían haber pasado los profesores de Berlín, podrían haber sido también escenario de casos de pederastia. Al haber pasado más de diez años desde la mayoría de edad de las presuntas víctimas, todos estos casos habrían prescrito como delitos.
"La Iglesia padece homofobia, se silencia la homosexualidad, los clérigos con esa inclinación se sienten inseguros de si con una adecuada actitud hacia su sexualidad podrían ser aceptados", ha dicho el rector del colegio. El Provincial de los jesuitas de Alemania, Stefan Dartmann, ha expresado la "pena y vergüenza" que le suscitan los crímenes de sus compañeros.
Rafael PochFuente: La Vanguardia
La ciudad alemana de Zwickau realiza una gala musical este fin de semana en el marco de las celebraciones del 200 aniversario del natalicio del compositor alemán Robert Schumann.La serie de conciertos en Zwickau, que se presenta bajo el eslogan
Robert Schumann. Música y poesía, es uno de los eventos que forman parte del Año de Schumann en el que, asimismo, se incluyen numerosos seminarios y exposiciones.
La gala musical en Zwickau complementa la conferencia internacional sobre Robert Schumann, a la que asisten 30 conocedores de la obra de ese máximo representante del romanticismo alemán de la primera mitad del siglo XIX.
Los organizadores del evento en Zwickau, una ciudad ubicada en la parte germanoriental, indicaron que el título de esa serie de conciertos pretende destacar el destacado estilo del compositor alemán que fusiona de forma magistral la música y la poesía.
Agregaron que diversas obras literarias sirven de base para la composición instrumental de Robert Schumann, de manera que sus obras se convierten en poesías musicales.
El coro de cámara Clara Wieck ofrecerá un concierto la noche de hoy viernes, en cuyo marco se estrenarán dos piezas que hasta ahora no estaban incluidas en el índice de Robert Schumann y que se titulan: Canción de Otoño y Melancolía.
Otro de los momentos esperados en el evento musical de hoy en las instalaciones de la Casa de Schumann es el estreno de la pieza para dueto "Jardín floral alemán", bajo un texto de Friedrich Ruckert.
El programa de la noche musical en Zwickau titulada Noche y día incluye, asimismo, piezas para piano compuestas por el matrimonio Schumann, así como obras de Felix Mendelssohn Bartoldy y Johannes Brahms.
En el concierto del sábado destacan las cantantes Doerthe Maria Sandmann, de Berlín; y Lydia Vierlinger, de Viena; cuyas interpretaciones de duetos estarán acompañadas por la pianista japonesa Akiko Yamashita.
La serie de conferencias sobre Robert Schumann concluirá el domingo próximo en el Museo de Schumann en Zwickau, y por la tarde se ofrecerá un recital de clausura con obras para piano titulado "Escenas de Bosque op.82".
El 6 de junio próximo, el día del natalicio de Robert Schumann, se realizará el evento principal del "Año de Schumann", y en ese marco, la orquesta Staatskapelle Berlin ofrecerá un concierto bajo la dirección de Daniel Barenboim.
Robert Schumann nació en 1810 en el seno de una familia del ámbito literario. Su padre editó numerosos títulos clásicos y de literatura contemporánea, y redactó y tradujo varias obras.
La ciudad de Leizpig se sumará a las festividades en el Año Schumann, dado que esa es la segunda ciudad después de Zwickau en la que el compositor alemán pasó los periodos más prolongados de su vida.
Durante sus estudios de abogacía en esa ciudad conoció a la talentosa pianista Clara Wieck, que es conocida a nivel internacional como Clara Schumann, y con quien Robert Schumann contrajo matrimonio en 1840 en la Iglesia de Lindenau, en Leizpig.
Fuente: La Jornada
Nüremberg lo quiere juzgar por el secuestro y muerte de Rolf Stawowiok, un joven que tenía doble nacionalidad. Videla cumple prisión preventiva.Un tribunal de la ciudad alemana de Nuremberg, donde se juzgó y condenó a los jerarcas nazis luego de la Segunda Guerra Mundial, libró ayer orden de captura internacional contra el dictador Jorge Rafael Videla por su responsabilidad en el secuestro y el asesinato de un joven con doble ciudadanía. El ex presidente de facto, de 84 años, está procesado en varias causas en la Argentina, cumple su prisión preventiva en la Unidad Penal 34 de Campo de Mayo, pero no fue juzgado desde el proceso a los ex comandantes en 1985. Su primer juicio tras la anulación de las leyes de impunidad tendría lugar este año en Córdoba, donde compartiría el banquillo de los acusados con el condenado Luciano Benjamín Menéndez, los grupos de tareas del Destacamento de Inteligencia 141 y del Departamento de Informaciones (D2) de la policía provincial, en el que será el mayor juicio por crímenes de lesa humanidad de la historia argentina.
La orden de detención internacional es para que Videla rinda cuentas en Nuremberg por los delitos de privación ilegal de la libertad y homicidio de Rolf Nasim Stawowiok, un joven argentino-alemán de 20 años, egresado del colegio industrial porteño Otto Krause y militante de la Juventud Peronista. Stawowiok fue secuestrado el 21 de febrero de 1978 cuando salía de la fábrica donde trabajaba como técnico químico. Fue fusilado y enterrado como NN (no name, sin nombre) junto con otras cuatro personas jóvenes, el 14 de marzo del mismo año, en el cementerio de Lomas de Zamora.
Recién en el año 2004 el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) pudo exhumar los cinco cadáveres, previa orden judicial. El año pasado los antropólogos confirmaron científicamente mediante el cotejo de ADN que entre las víctimas se encontraba Stawowiok, a quien sus compañeros de la JP conocían como “El Alemán”. Para el examen se tomaron muestras del octogenario padre de la víctima, Desiderius Stawowiok, quien viajó a la Argentina a recibir los restos de su hijo. Ante las evidencias de que el joven había sido asesinado a tiros, que surgían del examen de sus huesos, en diciembre la Justicia alemana reactivó la causa contra Videla, según explicó Thomas Koch, vocero de las autoridades judiciales de Nuremberg.
A fines de la década del ’90 el tribunal de Nuremberg abrió una investigación sobre la responsabilidad de la primera Junta Militar, pero las causas se paralizaron a medida que los tribunales argentinos comenzaron a reabrir las investigaciones y a rechazar los pedidos de extradición del dictador. Elizabeth Kesseman y Klaus Zieschank son dos de las víctimas de origen alemán cuyos secuestros y desapariciones investiga la Justicia.
Como ex presidente de facto y cabeza de la estructura represiva que comandó el Ejército, Videla está procesado por centenares de secuestros, torturas y desapariciones en todo el país. Cuatro de las causas judiciales que lo tienen como imputado ya fueron elevadas a juicio oral y público: Plan Cóndor (radicada en el Tribunal Oral Federal 1 porteño), el plan sistemático de apropiaciones de los hijos de los detenidos-desaparecidos nacidos en cautiverio o secuestrados junto a sus padres (TOF6), la causa “Kamenetzky” en Santiago del Estero, y la citada causa en Córdoba. El dictador gozó de arresto domiciliario durante años, hasta que el juez federal Norberto Oyarbide, que instruye “Plan Cóndor”, le revocó el privilegio y ordenó su traslado a Campo de Mayo, decisión que luego confirmó la Cámara Federal porteña.
Fuente: Página 12

Sí, estamos en un nuevo año. Lo habitual es que hablemos con optimismo, nos auguremos buenos tiempos y felicidades, en vez de revisar el año vivido y cavilar una vez más qué es lo que le pasa al mundo, que al parecer no aprende nada. O mejor dicho, los seres humanos no aprendemos nada. No, no es echar sombras sobre el futuro sino mirar hacia atrás para tratar de aprender algo, si somos capaces. O es que con sonrisas vamos a disimular lo que nos deparó el 2009: más pobreza en el mundo, más violencia, más represión, más abuso de la naturaleza.
¿Por qué en vez de saludar el nuevo año a cohetazo limpio no se hacen asambleas en todos los barrios para comenzar la discusión de cómo resolver los problemas comunales? Por ejemplo. ¿O en vez de ponernos a rezar no comenzamos a discutir en los templos cómo organizarnos para terminar con las villas miseria o los niños desnutridos? ¿O en vez de esa noche mirar por TV el baile del caño, no exigir que esa noche la pantalla discuta los grandes problemas de la humanidad, como la ley del aborto, por ejemplo?
Claro, pedir algo así, de pronto, mueve a sonrisas comprensivas pero, en el fondo, burlonas. Pero igual mi primer artículo del 2010 lo voy a dedicar a los dos últimos hechos que me llenaron de ira. Sí, de ira, de rabia, de desolación, de impotencia. Dos hechos, uno ocurrido en Afganistán pero del que son culpables los alemanes, país al cual conozco como si aquí hubiera nacido, y el otro, en la Argentina, la querida tierra tan humillada por los propios argentinos.
Kundus. Una tragedia. En Afganistán. Una tragedia de la que fueron culpables los militares alemanes. Les llegó la información de que talibán se habían robado dos camiones-tanque de combustible. Que esos camiones se hallaban detenidos en Kundus, rodeados de gente. Y entonces resolvieron bombardear el lugar. Como se puede leer en la orden escrita del coronel Georg Klein, se dispone “por medio de la fuerza aérea exterminar a los subversivos” (textual).
Exterminar, nada menos. Fueron los aviones y bombardearon el lugar con toda precisión. Resultado: 140 muertos, la mayor parte mujeres y niños. Los norteamericanos se lavaron las manos, por supuesto: “fueron los alemanes”, dijeron. Y comenzó la investigación. Resultado: no se sabe si los que robaron los dos camiones-tanque eran talibán o no. Luego se supo que llevaron esos camiones para repartir el combustible de los tanques entre la población civil, que concurrió al lugar para recibir esa ayuda. La pagaron con su muerte. Fueron “exterminados”. Cuando la noticia se supo en todo el mundo, el ministro alemán de Defensa trató de restarle importancia. Y los generales, también. Pero el hecho no se pudo tapar, llegó al Parlamento alemán. Y ahí se desató toda la polémica. Que en el fondo es preguntarse: ¿qué hacen tropas alemanas en Afganistán? ¿Es otra cosa que ayudar a la intervención de Estados Unidos? Porque Alemania no tiene absolutamente nada que ver con la situación interna de ese país asiático. Por supuesto tampoco Estados Unidos, pero esto ya es una “costumbre”: Palestina, Irak, Afganistán, para no mencionar Latinoamérica. Diversos sectores de Alemania iniciaron una profunda protesta. Ningún soldado alemán tiene que levantar sus armas contra ninguna población civil fue la base de esa protesta. El nuevo ministro de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, no tuvo otra salida que pedirle la renuncia al comandante de la fuerza enviada y suspender al coronel Klein. Y el gobierno alemán anunció que se les pagará indemnización a las familias de las víctimas. Sí, está bien, pero con eso no se recuperan las vidas. Niños. Niños murieron bajo las bombas y las metrallas de europeos que nada tienen que hacer en esas tierras. La indignación popular fue muy grande. Pero los muertos, muertos están.
Tal vez el título periodístico que llegó más hondo fue: “Guernica, Lidice, Kundus”. Tres poblaciones destruidas en la historia por los militares alemanes. Guernica, bombardeada por la Luftwaffe de Hitler en la Guerra Civil Española, para favorecer al fascista Franco. Esa población vasca fue devastada totalmente bajo las bombas nazis el 26 de abril de 1937. Y fuego rasante de ametralladoras. Cuarenta toneladas de bombas. Picasso hizo inmortal ese crimen en su cuadro inigualable: Guernica. Sus imágenes lo dicen todo. Un cuadro que es el mejor testimonio para denunciar la vaciedad, lo estólido de la sinrazón militar. Un cuadro que tendría que estar en todos los colegios militares y cuarteles para enseñarles hasta qué punto de la insensatez y la vaciedad lleva la filosofía de las armas. Guernica, 1654 muertes: madres corriendo con sus hijos. Pero... Picasso.
Luego de Guernica, Lídice; la aldea de la Bohemia, cercana a Praga. En 1942 cae muerto Heydrich, el SS, el fanático jefe racista nazi que dictaba la pena de muerte guiñando el ojo. Un valiente le salió al paso y lo mandó al infierno. En Lídice. Y vendrá la venganza de los ocupantes nazis, con Himmler a la cabeza: todos los hombres mayores de 15 años fueron fusilados. Las mujeres fueron enviadas todas al campo de concentración de Ravensbrück, a las madres se les quitaron los hijos, los que fueron “repartidos”, como hicieron los militares argentinos del ’76 al ’83, los “desaparecedores”, buenos alumnos, los mejores, de aquellos pérfidos uniformados en el racismo y el “orden”.
En Guernica existe hoy el Centro de la Paz, donde trabajan estudiantes alemanes que se niegan a hacer el servicio militar y deben realizar entonces un “servicio civil” y para ello eligen el lugar español, donde sus antepasados cometieron uno de los peores crímenes de la humanidad.
La masacre de Kundus, en Afganistán, se ha tratado de solucionar, como decimos, con el dinero indemnizatorio a las familias de las víctimas y con el retiro de los militares culpables. Y la señora Angela Merkel, primera ministra alemana, en su mensaje de primero de año, ayer, ha querido tapar todo diciendo: “Pienso en la tarea de nuestros soldados, policías y civiles de reconstrucción en Afganistán, que sigue siendo muy importante para nosotros: crear seguridad y estabilidad en Afganistán de manera que de allí no provenga peligro para nuestra seguridad y nuestro bienestar. Esa es su misión”.
Seguridad. Bienestar. Uno se pregunta: ¿pero es que el mundo siempre pensó así? ¿Sólo en Seguridad y Bienestar? ¿No en respeto a la vida? La señora Merkel es la principal representante del Partido Demócrata Cristiano. Demócrata y cristiana. Se tiran bombas en Afganistán por el bienestar y la seguridad. Pensar que Alemania tuvo filósofos como Kant, pensadores y poetas como Goethe y Schiller, mártires del pueblo como el místico Thomas Müntzer, el revolucionario de la huelga de campesinos. Y hoy se trata de pensar en el bienestar y la seguridad. ¿Es el sistema económico que nos hace pensar así? ¿Seguridad y bienestar en vez de paz y justicia para todos?
Pero quedémonos con esa pregunta y vayamos a la Argentina. La tierra tan querida. Me invade una gran tristeza y un indescriptible disgusto cuando me llega la noticia de pocos días antes de Navidad, los argentinos –cristianos y occidentales– continuaron una vez más con la agresión de los pueblos originarios en las tierras donde viven desde hace siglos. Esto ocurrió el 21 de diciembre en La Angostura, cuando un grupo de integrantes de la comunidad Paichil Antreao fue agredido por el terrateniente estadounidense William Henry Fischer, quien iba acompañado por policías de Villa La Angostura y grupos especiales de represión. Tres de los mapuches fueron brutalmente golpeados, baleados, detenidos e incomunicados. Y denunciaron que les “plantaron” armas, para poder así procesarlos. Sí, la misma policía neuquina que fue autora de la muerte del maestro Fuentealba. Todo esto vino después de la destrucción de las viviendas de la comunidad. Es impresionante ver –se dieron en Europa– los videos de cómo la policía, con sierras y martillos, destruye las casas de madera de los pueblos originarios. En vez de atender a esas familias, se las persigue de la peor manera. Uno se pregunta: ¿qué gobernantes son esos que permiten o mandan a ejecutar tales atentados contra la dignidad de los pueblos? Esto tiene que pasar a ser un tema nacional. No puede ser que, en el caso que relatamos, se permita a un acaudalado empresario norteamericano “limpiar” –como dicen ellos– las tierras donde habitan desde hace miles de años los pueblos originarios de estas latitudes. Para qué tenemos jueces, diputados, senadores y gobernadores sino para defender la vida y la dignidad de sus habitantes y no los intereses de los que tienen el bolsillo gordo y compran todo, hasta la última dignidad de los pueblos. Se nota también que en la Argentina nos domina el código de la “seguridad y el bienestar” y no la defensa de la vida y la naturaleza.
Antes que seguridad y bienestar, Dignidad y Etica.
Osvaldo BayerDesde Bonn, Alemania
Fuente: Página12
Foto: ArchivoBerlín, la segunda ciudad donde viví más en mis 82 años. Después de Buenos Aires ha sido, sí, mi residencia alemana cuando había dejado de ser capital. Viví en el barrio reo de Kreutzberg. Increíble por sus personajes, por sus lugares de encuentro, por sus seres en búsqueda de nuevos ideales que los alejara de ese capitalismo hipócrita y de ese comunismo con muros y servicios secretos contra toda racionalidad. La primera vez la recorrí como estudiante, allá por los años ‘50. Con todos los problemas aún de una ciudad destruida. Las mujeres unas tras otras alcanzándose ladrillos para limpiar las calles, mientras sus hijos las miraban sin comprender ese juego que les habían dejado los hombres después de la guerra perdida. La reconstrucción. Luego la viví como periodista invitado de urgencia en 1961 porque se me iba a explicar “una medida extraordinaria que iba a tomar el gobierno de la parte comunista”. Y asistí esa madrugada desde el hotel en la Unter den Linden al paso de infinitos camiones a toda velocidad con cuadrillas de obreros: iban a construir un muro para dividir la ciudad en dos. ¿Cómo? Me imaginé Buenos Aires dividida a través de un muro a lo largo de la calle Rivadavia. Sí, nos dice el informante. La única manera de poder realizar el comunismo en la Alemania Oriental era aislar a ese Berlín capitalista que estaba en el centro, justo en el centro de lo que quería ser la mejor nación socialista del bloque soviético.
Y luego 1989, en mi departamento de la calle Fidicin, en Kreutzberg, que mantuve, porque todavía trabajaba seis meses del año en Alemania para luego poder vivir los otros seis meses en la Argentina después de la dictadura. Sí, ese 1989, con la explosión humana que derrotó el Muro. Los distintos barrios de Berlín pudieron volver a verse la cara, abrazarse, gozarse.
Es que el error había sido de Stalin. Cuando aceptó la proposición aliada de cambiar territorio alemán, que ellos habían conquistado en el Este alemán, por la mitad de Berlín, que había sido ocupada por los rusos. El tener la mitad de Berlín le dio a Occidente la oportunidad de hacer de ese Berlín occidental la joya del Occidente. La vidriera del capitalismo consumista. Invirtieron, dieron toda clase de libertades. En cambio, para hacer el socialismo, los pueblos del Este, arrasados por los ejércitos nazis, debían trabajar, trabajar, trabajar. Y claro, cuando no había muro, podían ver eso otro: la sociedad de consumo, el poder moverse por todo el mundo, pasar sus vacaciones en las Canarias, las Baleares o, si podían, en el Caribe. Y comenzó la emigración. Y los hombres de Moscú creyeron que la solución era separar todo con un muro, con alambres de púa y ametralladoras. En medio de la ciudad. Ahí ya se patentizó el fracaso. Llegar a la Igualdad sin Libertad. Cuando lo racional es: la Igualdad sólo se puede conseguir en Libertad. Ya lo sabían nuestros hombres de la Asamblea del año 1813 cuando aprobaron ese Himno que cantamos hoy: “Ved en trono a la noble Igualdad; Libertad, Libertad, Libertad”.
Cuando viví mi exilio argentino en Berlín, veía el Muro todos los días. Visitaba a mi amigo, el poeta Stefan Hermlin, que vivía en el sector de la Alemania comunista. Era un socialista convencido y me decía que nunca se iba a ir de ese Berlín porque él podía con su crítica constructiva hacer dar pasos adelante a quienes querían lograr un verdadero socialismo. Me acuerdo de su tristeza cuando surgió el Muro. Es como si hubiera sufrido una batalla final. Me dijo: “Si al ser humano no lo podemos convencer con las ideas de hacer un mundo en igualdad, menos lo vamos a convencer con un muro”. Años después falleció sin ver el triunfo de sus ideales. Está enterrado en un cementerio berlinés a pocos metros de la tumba del filósofo Hegel, y a pasos de donde descansa para siempre Bertolt Brecht.
El ruido que hacían los camiones que pasaban esa madrugada por la Unter den Linden para levantar el Muro de Berlín me pareció la amenaza de algo que se venía abajo definitivamente. Dieciocho años después, todo se vino abajo.
No con muros sino con las ideas, con el convencimiento de que el socialismo, es decir la administración de los bienes en un sentido igualitario, es lo único que puede terminar con la violencia en el mundo, ésa es la enseñanza final de la caída del Muro. Ni la dictadura del proletariado, ni de ninguna otra clase, y menos los dictadores eternos. Sí la movilización, el protagonismo de todos, no la personalidad sino el cambio de los que mandan para que no se crean imprescindibles y ordenen en vez de preguntar e indagar la opinión de las mayorías.
Desde el ‘89 están los alemanes del Este que se convirtieron en escaladores de más bienes y acumulaciones, y aquellos que no olvidan las cosas buenas que había logrado el socialismo, pero que se perdió todo por la falta de debate interno. Eso de aislarse del mundo con muros.
Hoy, el Partido Alemán de la Izquierda –integrado por socialistas y por antiguos comunistas del Este– ocupa el cuarto lugar en las elecciones de la República Federal de Alemania. Tienen representantes en el Bundestag y en todos los parlamentos de los Estados provinciales. Es decir, hay gente que todavía piensa en la realización del socialismo. Pero nunca más pensar en un muro. Eso ha quedado como un trauma. Toman como base que el capitalismo ha tenido todas las oportunidades y todavía no ha solucionado ninguno de los dramas del mundo: las guerras, el hambre, la violencia, el imperialismo del poder económico y armamentista.
La caída del Muro no puede sino significar un nuevo comienzo, una nueva búsqueda, el no conformismo ante el ideal egoísta del consumismo de unos y el hambre de otros. Fracasó una búsqueda, pero la caída del Muro no significa resignación sino tomar el pico y la pala para construir un mundo nuevo. Aprender de la Historia.
Osvaldo BayerFuente: Página 12
Foto: APEl nuevo gabinete de gobierno alemán deja prever tensiones con la izquierda latinoaméricanaBerlín. En Berlín reina un alivio. Casi seis semanas después de las elecciones legislativas y de difíciles negociaciones por una coalición entre los Demócratas Cristianos y los Liberales, hay un nuevo gobierno. Organizaciones no gubernamentales que trabajan con Latinoamérica, ven, sin embargo, el desarrollo con preocupación. En última instancia, los políticos que dirigen el partido de la CDU y el FDP se han dirigido en los últimos años agresivamente en contra de los estados gobernados por la izquierda en la región. Tendrá el cambio de poder en Berlín implicaciones en la política de la Unión Europea?
El ejemplo más evidente es la posición de los liberales alemanes en contra del gobierno electo en Honduras. Después del golpe del 28 de junio, el vocero de asuntos exteriores de los liberales en el parlamento, Werner Hoyer y la Fundación “Friedrich Naumann”, cercana a los Liberales, se han mostrado evidentemente partidiarios de los golpistas.
A las peticiones de ciudadanos hechas por la página de internet Abgeordnetenwatch.de, el actual jefe del partido del FDP y nuevo Ministro de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, aún hoy elude las preguntas críticas. “Todas las partes en Honduras están llamadas a atenerse a la normativa prescrita en la Constitución”, escribe Westerwelle el 15.07.2009.
La posición con respecto a Honduras debe orientarse “a las exigencias de sometimiento a la Constitución y a los principios de Derecho de Estado”, exige el futuro jefe diplomático alemán a finales de julio. Paralelamente organizaciones de ayuda alemanas protestaron en contra de la política simpatizante de la Fundación Friedrich Naumann hacia los golpistas, ya que ésta, a pocos días de la declaración de Westerwelle en internet, había invitado exclusivamente a representantes progolpistas a una conferencia en Berlín.
Un giro evidente se espera en relación a la postura con Venezuela y Cuba. El jueves de esta semana la portavoz para los derechos humanos y ayuda humanitaria de la fracción parlamentaria de la coalición democristiana CDU/CSU, Erika Steinbach, criticó duramente la política española sobre Cuba. Según Steinbach, el “Ministro socialista español de Relaciones Exteriores (Miguel Ángel) Moratinos” desea utilizar la presidencia del Consejo de la UE, que el gobierno español tendrá a partir de enero, para una normalización de las relaciones con Cuba. Esto sería una “bofetada en la cara de los cubanos disidentes”, opina Steinbach.
Frente a esta postura opositora, los partidiarios de la izquierda latinoamericana también se organizan. A finales de octubre se reunieron en Barcelona cubanos, que viven en países de la Unión Europea. Los ciudadanos cubanos de Alemania se mostraron decididamente apoyando el gobierno socialista.
“Aprovechamos esta tribuna para demandar también el levantamiento de la denominada Posición Común de la Unión Europea contra Cuba”, dicen en su declaración. La respectiva posición de la EU fue impuesta en el año 1996 a partir de la iniciativa del gobierno español conservador y de derecha. Desde entonces sirve como fundamento para la política anticubana de la EU en contra de la Habana.
Las más recientes declaraciones de los políticos demócratas cristianos y liberales en Alemania dejan prever que no será el único punto de conflicto. Bajo un Ministro de Relaciones Exteriores alemán y liberar es esperable que el intento de los estados latinomericanos de liberarse de una economía dependiente de la EU conduzca a conflictos políticos evidentes.
Von Harald NeuberTraducción: Paulina ReyesFuente: amerika21.de

Parece que está de moda hablar del hambre de los niños en el mundo. El papa Ratzinger, nuestro cardenal Bergoglio, empresarios del campo y tantos otros. Aquí en Alemania se está discutiendo esto a calzón quitado. Claro, se está ante elecciones nacionales. Entonces, lo que durante los gobiernos estables es un juego de transacciones y entendimientos, cuando se juega el poder, se sale a decir la verdad. Y han salido a la luz las estadísticas oficiales y los estudios de organizaciones empresarias, religiosas, obreras, etcétera.
Sí, aunque nadie lo crea, Alemania, una especie de diamante del sistema, uno de los países mejor organizados dentro del capitalismo, presenta un cuadro actual que va dejando una vez más desnudo a ese sistema. Lo bueno para la información es que, dada la disputa, surge la verdad. Fuentes informáticas del sistema sacan a la luz la verdad ante una vidriera de lujo que esconde lo que realmente sucede en el patio interior. Por ejemplo, la revista Stern –no por cierto izquierdista– publica un estudio titulado “¿Qué hacer contra la desigualdad?”, con su subtítulo “Dos terceras partes de la población alemana no poseen casi nada mientras que apenas una décima parte posee el 60 por ciento de la riqueza”. Y “Nuestra sociedad se divide cada vez más entre los ricos cada vez más ricos y los que no tienen nada”.
De acuerdo con la definición del gobierno, se considera pobre a quien gana menos del 60 por ciento de lo que se necesita para mantener un hogar medio, y al soltero que gana menos de 781 euros por mes. Debido a eso, el Instituto para la Investigación de la Economía señala que el 18 por ciento de los hogares alemanes está debajo de ese nivel, mientras que el gobierno sostiene que sólo es el 13 por ciento. La pobreza aquí es más común entre las mujeres solas que crían a sus hijos que entre hombres, y más entre jóvenes y niños que entre ancianos. Y se ha comprobado que a aquel que cae en la pobreza le cuesta mucho poder salir de ella.
Es que la llamada crisis mundial fue aprovechada por los más diestros en manejar el poder. Por ejemplo, está desapareciendo el clásico “lugar de trabajo” y va siendo reemplazado por trabajadores por hora, por trabajo de horario limitado, por trabajo por contrato, por trabajo sin salario básico y por el desmantelamiento paso a paso del derecho de indemnización por despido. Es decir, el sistema se aprovecha de la crisis que ha producido por sí mismo para alcanzar una nueva era de capitalismo más profundo. Es decir, la crisis va ahondando el neoliberalismo asocial. Que, claro, para los defensores del sistema, puede dar un gran empujón hacia adelante a la economía. La receta de siempre. La Oficina de Estadísticas de Alemania ha dado a conocer la información que los llamados empleados y obreros “atípicos”, es decir, los que no tienen un empleo fijo, han aumentado de 5,3 a 7,7 millones. Y ya se ha llegado a que esos “atípicos” representen el 22 por ciento de todos los que trabajan. El mismo estudio admite que el riesgo de caer en la pobreza de esos trabajadores “atípicos” es del 14 por ciento.
Si ése es el panorama que nos presenta el sistema capitalista central, podemos ponernos a pensar qué ocurre con los llamados “países subdesarrollados”.
Por ejemplo, el continente africano está siendo devorado poco a poco por la avidez del capital de los países industrializados. Se trata en su mayor parte de multinacionales, de bancos y de gobiernos. Compran los mejores campos, en especial con arroyos o fuentes de agua. Ya se han comprado alrededor de 20 millones de hectáreas. Este nuevo procedimiento ha sido llamado “neocolonialismo” o, en inglés, land grabbing. Son dedicados al cultivo de alimentos básicos que se exportan a los respectivos países. Es decir, que se les quita esa tierra a los habitantes africanos, que justamente cultivaban allí sus alimentos. La ministra alemana para el Desarrollo, Heidemarie Wieczorek-Zeul, ha denunciado esto señalando que “en Madagascar, una empresa de Corea del Sur compró 1,3 millón de hectáreas para el cultivo de maíz. Por su parte, China ha adquirido 2,8 millones de hectáreas de la República del Congo, para dedicarlas a combustibles agrarios. Arabia Saudita ha hecho lo mismo con 500 mil hectáreas en Tanzania”. Y agregó: “Los más perjudicados con estas compras son las poblaciones que tienen que luchar contra el hambre”. También se aseguran los derechos sobre el agua y todo se convierte además de land grabbing en water grabbing. Todo esto provoca la emigración de las poblaciones autóctonas, ya que esas empresas traen trabajadores de sus propios países, o de otros, e imponen procedimientos mecánicos de producción. Se ha comprobado que se eliminaron grandes superficies boscosas y de plantas que las poblaciones empleaban como medicinales. Es decir, que toda esta nueva acción trae consigo problemas ecológicos. Todo esto invita a que Naciones Unidas tome en sus manos, desde ya, con toda energía, el problema del desequilibrio ecológico y la defensa de los pobladores autóctonos.
Aquí nace la pregunta: ¿cómo es posible que, ante estos exabruptos del capitalismo cada vez más ávido, no haya una reacción mundial de aquellas instituciones que se atribuyen la razón y la sapiencia de saber el origen y el destino final del hombre? Por ejemplo, las iglesias. Elijamos a Roma. El Papa hizo conocer un documento en el cual se llamaba la atención sobre el hambre en el mundo y la obligación de todas las sociedades de combatirlo. Pero no basta con palabras, con declaraciones o con la firma de un documento. ¿Por qué no inicia una acción por la cual visite a cada uno de los verdaderos dueños de la tierra y le señale que todo lo que hace va creando, tarde o temprano, violencia; y que lo único que vale, para la historia, es aquello que se haga para cuidar la vida y así eliminar violencia? Porque el germen de toda violencia es, siempre, la desigualdad.
Umberto Eco acaba de escribir una nota donde señala que una publicación le pidió que escribiera un artículo sobre la libertad de prensa. Y él se negó, porque a la libertad de prensa hay que aplicarla y no defenderla. Y Berlusconi está allí porque el pueblo lo vota, a pesar de que es alguien a quien no le interesan los problemas del Estado sino sólo quiere satisfacer sus necesidades personales. Dice Eco que el pueblo italiano vota a ese personaje. Y que a su artículo lo leerían sólo aquellos que conocen el peligro que es Berlusconi para la verdadera democracia, pero no salen a la calle. Mientras, Berlusconi maneja la televisión y otros medios. ¿Es democracia eso? Y como sátira pone que, en 1931, Mussolini obligó a todos los profesores universitarios a jurar obediencia a su gobierno. A los profesores universitarios, nada menos. De 1200 profesores sólo se negaron doce a la orden del dictador, el uno por ciento, y fueron inmediatamente destituidos de sus cátedras. (Algunos de esos que juraron fidelidad a Mussolini, en la posguerra se presentaron como figuras del movimiento antifascista. Pero quienes quedaron para la historia fueron aquellos doce que no aceptaron rebajarse ante el dictador.) Ellos –escribe Umberto Eco– salvaron el honor de la universidad.
Y termina Eco: “Por eso a veces debemos negarnos, aunque con ello no tengamos mucha influencia. Pero por lo menos las generaciones venideras sabrán que hubo algunos que se negaron a ser serviles al sistema”.
Y por todo eso se les llama democracias a países donde los políticos son elegidos por el papelito en las urnas cada dos años, mientras los verdaderos dueños del poder aumentan cada vez más sus fortunas, que no es otra cosa que aumentar su poder. Un ejemplo: el estado alemán de Hessen acaba de publicar estadísticas que señalan el crecimiento de los millonarios. En el año 2002 eran 1626, en 2009 esa cifra ha crecido a 1860. Justamente en el primer cuatrimestre, 125 empresas cerraron sólo en la región renana, con el consiguiente despido de sus trabajadores. Entre las empresas que cerraron están tres de renombre: Karstadt, Woolworth y Adessa. En esa región, informa el General Anzeiger de Bonn, cierran un promedio de diez empresas por semana. Al mismo tiempo llegó al Parlamento la denuncia de que la primera ministra Angela Merkel le hizo una fiesta para su cumpleaños al presidente del Deutsche Bank, el famoso Ackermann, el ejecutivo que más dinero ha ganado hasta ahora en su cargo: más de 12 millones de euros por año. La primera ministra le señaló a Ackermann que podía invitar a la fiesta a treinta de sus amigos. Así se hizo. Todos los gastos corrieron por cuenta del Estado, es decir que lo pagaron los ciudadanos que pagan impuestos. Una anécdota, sí, pero que muestra que allí donde hay dinero poco vale la ética.
Karl Doemens escribe en el Frankfurter Rundschau con ironía: “Por supuesto que el cumpleaños-party en homenaje al poco sufrido Josef Ackermann junto a sus treinta amigos conservadores no le debe haber caído muy bien a un obrero desocupado de Opel. Por supuesto no pretendemos que la jefa de gobierno invite al jefe del Banco Alemán con un servicio de pizza. Pero este cumpleaños-party deja en la boca un gustito amargo”.
Como pocas veces, en Europa se sufre el aumento de la desocupación entre los jóvenes. Uno de cada cinco europeos de menos de 25 años está buscando actualmente una ocupación. La ILO pronostica que este año el aumento de los desocupados va a ser de 30 millones, es decir que se va a llegar a una cifra mundial de 240 millones de gente sin trabajo. En España, la situación se ha vuelto dramática: uno de cada tres jóvenes está sin trabajo.
Aquí, en Alemania, ha comenzado a actuar un Partido de la Juventud, que lleva el nombre de “Peto” que, traducido del latín, significa: “Yo exijo”. Fue fundado por cinco estudiantes. En las elecciones comunales en Monheim, “Peto” presenta como candidato a burgomaestre a un joven de 27 años. Prometen gobernar para los jóvenes y para quienes quedaron jóvenes y se sienten jóvenes. Ojalá que exijan y logren por lo menos eliminar para siempre los niveles de pobreza y que cada joven tenga trabajo.
Osvaldo BayerFuente: Página 12

El
Museo de Historia Alemán inaugura una exposición con las caricaturas políticas de
Arthur Szyk, dibujante judío polaco que alcanzó fama mundial gracias a sus ácidas viñetas contra Adolf Hitler y el nacionalsocialismo, publicadas entre 1939 y 1945 en la prensa norteamericana.
Por primera vez llega a Alemania la obra de uno de los caricaturistas políticos más laureados durante los años del conflicto bélico, que centró su atención en la figura de Adolf Hitler y en los horrores del holocausto judío en Europa.
Dibujando contra el Nacionalsocialismo es el nombre de la exposición, que reúne cerca de 220 obras de Szyk, quien se valió de su lápiz para luchar contra los horrores cometidos por los nazis.
Sus caricaturas muestran la maldad personificada en el Führer, a quien representaba disfrazado de tenebrosos personajes como el malvado Atila, rey de los hunos.
Con su trabajo, Szyk contribuyó a la propaganda estadounidense para intentar mejorar el ánimo entre la población y los soldados en tiempos de guerra.
Sus viñetas, que fueron publicadas en muchos de los diarios y revistas de mayor tirada de Estados Unidos, consiguieron que el público norteamericano se diese cuenta de lo que estaba sucediendo en Europa, en especial de los horrores relacionados con la masacre de los judíos.
"¿Cómo se puede esperar de mí que dibuje paisajes y flores cuando el mundo está en llamas?", solía decir Szyk en aquellos años.
Nacido en la localidad polaca de Lodz, Szyk (1894-1951) estudió arte en París y se fijó, desde finales de los años veinte, en la situación de los judíos en Europa, así como el valor de la democracia y la libertad.
Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la invasión de Polonia por las tropas nazis, Szyk decidió emigrar a Estados Unidos junto a su familia.
La exposición, que permanecerá abierta al público hasta el 4 de enero del año próximo, se ha organizado en colaboración con la Arthur Society, con sede en Burlingame (California).
Fuente: Público