
Italia, 9 sep (PL)
El cineasta argentino Fernando Pino Solanas fue premiado hoy en Venecia con dos lauros paralelos por su documental La dignidad de los nadies, un fresco sobre la situación de su país "devastado y saqueado por el modelo neoliberal".
Uno de los galardones se lo confirió el Arcobaleno Latino, instituido hace tres años por el realizador italiano Gillo Pontecorvo (La batalla de Argel) para promover y fomentar las cinematografías latinas en los principales certámenes del mundo.
El otro se lo otorgó el festival de los derechos humanos, insertado en los espacios de la Mostra.
La dignidad de los nadies es un testimonio de la resistencia social de ese país suramericano contra la desocupación y el hambre, como lo define su director. Es mezcla de pequeñas épicas cotidianas, relatadas por sus protagonistas, e historias de héroes anónimos mezcladas con otras de solidaridad. Solanas utiliza diferentes géneros para mostrar, a la par de esas victorias mínimas de todos los días, soluciones y alternativas para tratar de cambiar el mundo.
El documental ―exhibido en la sección Horizontes― forma parte de una tetralogía concebida por su director como proyectos independientes pero unidos por el propósito de "recuperar los derechos conculcados y democratizar la democracia". Los dos primeros de la serie son Memoria del saqueo, La dignidad... A ellos seguirán Argentina latente y La tierra sublevada, cuyo rodaje iniciará en los próximos meses.
Fuente: La Ventana
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* La guerra es casi siempre una inmoralidad, en la medida en que supone un ejercicio de brutal exterminio e inmolación colectiva, que responde --en muchos casos-- a soterrados intereses económicos que medran con el sufrimiento ajeno.
HUGO ACEVEDO
En "Cartas desde el frente", el crítico escritor y cineasta norteamericano Michael Moore recopila desgarradores testimonios de numerosos soldados ocupantes de Irak, que también están sufriendo las consecuencias de la inmoral aventura imperialista.
Como se sabe, Moore adquirió notoriedad por títulos referentes como "Estúpidos hombres blancos" y "¿Qué han hecho con mi país?" Es también notorio su éxito como director de cine, por sus laureados documentales "Bowling for Columbine" y "Fahrenheit 9/11", que cosechó la Palma de Oro del Festival de Cannes.
El osado escritor lanza una nueva cruzada contra las agresiones militares perpetradas por Estados Unidos contra Irak y Afganistán, mediante la publicación de cartas de soldados, familiares y veteranos de otros conflictos bélicos anteriores, quienes corroboran que la guerra es una experiencia demencial que sólo acarrea dolor, angustia y sufrimiento incluso a las propias fuerzas invasoras.
Sólo una acotada proporción de las cartas incluidas en este documento son anónimas, ya que muchos de los remitentes se identifican con nombre y apellido, demostrando que la verdad nunca le teme a las eventuales represalias.
Michael Moore reitera sus ácidas críticas contra George W. Bush y su corte de obsecuentes, entre los que incluye naturalmente a la prensa funcional al gobierno, que renuncia a su deber de informar, en un país en el que supuestamente ese derecho está plenamente garantizado por las normas legales.
Desde los primeros testimonios incluidos en este removedor libro, aflora la crudeza de la pesadilla compartida por ocupados y ocupantes del devastado Irak, expuestos cotidianamente al terror de una violencia ciega e irracional.
Cada mensaje alimenta la sensación de estupor y de que en el invadido país se está viviendo un infierno, en el que abundan los muertos, los mutilados y los desaparecidos en acción.
Muchos de los protagonistas del aún no dirimido conflicto bélico han perdido contacto con la realidad, con el mundo exterior, con sus familiares y sus más entrañables afectos.
Mientras experimentan una sensación permanente de angustia, mastican la rabia y la impotencia por haber sido inmoralmente engañados y empujados a una guerra injusta, en la que --casi todos-- son víctimas.
Algunos mensajeros asumen plenamente, que esta es una guerra privada entre el clan Bush y el derrocado dictador iraquí Saddam Hussein y que las nunca encontradas armas de destrucción masiva son apenas un grotesco pretexto para apropiarse de un territorio ajeno.
Casi todos perciben que detrás de este conflicto artificial, pero no menos doloroso y devastador, subyacen los intereses económicos de oscuros personajes pertenecientes al entorno del inquilino de la Casa Blanca.
Otros soldados asignados a la misión en tierras iraquíes, denuncian la irracional dilapidación de los dineros públicos de los contribuyentes norteamericanos, en una aventura militar sólo destinada a favorecer a los intereses del gran capital.
Varios remitentes califican el proyecto de reconstrucción del arrasado país como una burda patraña, al tiempo de fustigar las prácticas de corrupción habituales en funcionarios del gobierno que están radicados en el lejano país.
Abundan las cartas en que se acusa al gobierno y a los mandos militares de exponer a las tropas a paupérrimas condiciones de supervivencia, por falta de alimentos, suministros y equipos.
Según los testimonios, otra de las traumáticas situaciones que deben padecer los uniformados es el rechazo y el odio de la población civil, lo que los condena a la soledad y el aislamiento.
Otro inconveniente no menor que comparten los soldados estacionados en Irak es el relativo al tórrido clima imperante, que dificulta notoriamente la adaptación a un medio siempre hostil.
Sin embargo, la mayoría confiesa que el peor enemigo es el miedo que se ha apropiado de la tropa, que no permite ni siquiera dormir por temor a un ataque rebelde sorpresivo.
Los remitentes también emiten gruesos epítetos contra la compaña engañosa de la Casa Blanca, que proclama la "liberación" de un país gobernado por un régimen títere del imperialismo, que ciertamente nada tiene de democrático.
Abundan las denuncias de las actividades desarrolladas por las multinacionales del petróleo, que están perpetrando un inmoral saqueo de los yacimientos petrolíferos de Irak, en un momento en el que el precio internacional del crudo está en plena estampida.
Muchas de las cartas incluidas por Michael Moore en este libro demuelen la conjura de silencio montada por el gobierno norteamericano, mientras la situación empeora cotidianamente y el número de soldados ocupantes muertos crece incesantemente.
Otra de las rémoras de esta guerra que está documentada en varios mensajes, es la irracional medida de enviar reservistas sin experiencia de combate al campo de batalla.
Según los propios denunciantes, estos jóvenes firmaron contratos de enrolamiento con el gobierno no sólo por el dinero, sino también porque se les convenció de que se trataba de una misión patriótica y en defensa de la seguridad de los Estados Unidos.
Un soldado, cuya elocuente carta se publica textualmente en este libro, no duda en calificar a Bush de "terrorista", y se compromete a luchar contra los intereses que representa el presidente norteamericano.
Hay también quienes no dudan en pronosticar que Irak se transformará en otro Vietnam, país asiático que, entre las décadas del sesenta y el setenta, se transformó en martirizado escenario de una de las guerras más sangrientas de la historia contemporánea.
En la segunda parte de este contundente libro, el escritor y cineasta norteamericano compila cartas de militares radicados en otras regiones del planeta, como el brutalmente devastado Afganistán, Corea del Sur y la Península Balcánica.
Los dos primeros mensajes apuntan su artillería hacia el propio Bush, acusándolo de encabezar un "eje del mal" junto a sus consecuentes colaboradores.
Los soldados lanzan munición gruesa contra el mandatario, afirmando que mientras se invierten sumas siderales en presuntos proyectos de reconstrucción de países extranjeros, se están retaceando recursos para atender a millones de norteamericanos con necesidades básicas insatisfechas, incluyendo la carencia de la asistencia sanitaria que les debería proveer el gobierno.
Muchos de los mensajes procedentes de otros epicentros de conflicto sugieren que existe un mayoritario estado de indignación por la política exterior de la Casa Blanca.
También se hace notar el indudable trasfondo social que tiene la guerra, ya que la mayoría de los soldados enviados a las zonas más calientes pertenecen a familias pobres, que se han transformado en víctimas propiciatorias de un bien orquestado proyecto colonizador.
La tercera parte de este libro sin dudas conmovedor, recoge testimonios de veteranos de guerras anteriores, que la emprenden sin piedad contra el presidente Bush, al que acusan de haberle mentido a la población mediante estrategias de manipulación colectiva.
Los remitentes desestiman de plano las excusas de la Casa Blanca, que invocó la necesidad de invadir Irak para capturar las armas de destrucción masiva e instaurar un gobierno democrático.
Uno de los relatos más conmovedores es el de un ex combatiente de la guerra de Vietnam, que denuncia la pérdida de numerosos compañeros en un conflicto absurdo, la manipulación de los soldados mediante drogas alucinógenas y la virtual destrucción de la voluntad y la capacidad de discernimiento de la tropa.
Michael Moore completa el extenso catálogo de testimonios con cartas de familiares y amigos de los soldados, indirectamente afectados por la situación.
Para el lector, estos mensajes resultan experiencias aún más impactantes, porque desnudan el drama de miles de familias, el dolor de quienes han perdido a seres queridos en el campo de batalla y las destrozadas vidas de viudas y pequeños huérfanos.
Incluso, muchos le preguntan a Bush y a los congresistas que votaron la invasión a Irak, si aceptarían enrolarse en la fuerza y soportar el infierno que viven cotidianamente sus familiares.
"Cartas desde el frente" es un contundente testimonio de la barbarie instalada en un país devastado, relatada por sus propios testigos y protagonistas, que están condenados a luchar en una guerra absurda, injusta e inmoral.
Asimismo, este libro constituye un fuerte alegato antibelicista y una enérgica condena a la mentira y la manipulación de la que ha sido objeto el pueblo norteamericano, que está costeando de su propio bolsillo una aventura militar que sólo le acarrea sufrimiento y desprestigio.
Fuente: La República

ELADIA BLAZQUEZ MURIO AYER, A LOS 74 AÑOS
Autora de clásicos inolvidables como Sueño de barrilete y Honrar la vida, fue una de las figuras indiscutibles de la música popular porteña. Renovó la poética porteña y le brindó a la ciudad una nueva mirada.
Por Fernando D´addario
Hasta hace poco, su nombre seguía inscripto en lo que se denominaba –con cierto desatino temporal– “la renovación de la poesía tanguera”. Ese desajuste, que hablaba más del tango que de ella, hizo que Eladia Blázquez apareciera vinculada siempre a ideas relacionadas con lo “nuevo” y hasta con lo “joven”. Lo cierto es que, a contramano de esa pereza para reacomodar los rótulos, Eladia era desde hace rato un clásico más de Buenos Aires, como Manzi o como Discépolo. Ayer se murió, a los 74 años, víctima de un cáncer. Ahora sí, tal vez, será ubicada en el panteón que el tango reserva en exclusiva para quienes ya no están.
Como sus mejores creaciones –Sueño de barrilete, El corazón mirando al sur, Honrar la vida, entre otros– trascendieron a su autora y pasaron a integrar el inventario de las canciones sin dueño, es probable que la dimensión de su figura se haya diluido un poco. A principios de los ’70 fue protagonista involuntaria de una paradoja: en una sociedad que había empezado a ver a la mujer en términos expansivos, Eladia renovó un género musical a la defensiva, cada vez más replegado ideológicamente. Hoy el dato puede resultar curioso, pero hasta que apareció ella, no había poetas mujeres que jugaran de igual a igual en la primera división del tango. Y aunque no introdujo tópicos de género, su aparición limpió la poética tanguera de farolitos y malevos. Enfocó Buenos Aires con una mirada que se acercaba más a esa ciudad de los años ’60 y ’70, conmovida por otras incertidumbres. Entre el “sur, paredón y después”, de Homero Manzi, hasta el “corazón mirando al Sur” de Blázquez mediaron una generación entera y varias revoluciones. La sensación de nostalgia por el barrio que se iba se transformó en una inquietud, si se quiere, política.
Eladia fue testigo de todos esos cambios, que también modificaron su realidad. Nacida en febrero de 1931, se había criado en Gerli, entre mates, novelas de Stendhal y poesías de García Lorca que le leía su abuela, una humilde inmigrante española. Vivió sus últimos treinta años en Barrio Norte. En el medio hubo una carrera siempre creciente, que fue graduando su inserción en la élite de la música popular. No debe leerse en términos maniqueístas, sin embargo, el resultado artístico de ese contraste entre la pobreza de su origen y el confort de su madurez. Eladia decía –y su obra lo corrobora– que más que mirar hacia el sur o hacia el norte, su corazón era una especie de brújula, que tenía que mirar para todos lados. La suya era una perspectiva políticamente neutra, pero poéticamente comprometida con sus afectos. “De Avellaneda no puedo decir que me guste; puedo decir que la quiero”, señalaba, y dejaba picando una sutil diferencia.
En la búsqueda de una poesía que pudiera hacerle justicia a la ciudad que tanto quería, no fueron pocas las veces en que cometió el “pecado” de la candidez. Solía expresar una especie de idealización escéptica de Buenos Aires. Escribía sobre sus sueños que se iban deformando. “En mi alma guardo un poco de melancolía y otro poco de buen humor. Quizá la resultante de eso sea la ironía, que inunda muchas de mis canciones”, dijo hace siete años en una entrevista concedida a Página/12. Acababa de participar como guionista de un evento artístico que se realizó a propósito de la inauguración del Shopping Abasto. Otras veces se ponía seria. En 1993 le hizo juicio al Modin (el partido político fundado por Aldo Rico) porque utilizó en una campaña, sin su autorización, Honrar la vida.
En la etapa inicial de su carrera no era el tango sino el folklore el ritmo que guiaba sus pasos. De hecho, Los Fronterizos, Ramona Galarza y el Cuarteto Zupay, entre otros, grabaron muchas de sus obras. Después de 1970, cuando editó su primer LP dedicado al tango, los cantantes más cercanos a su generación (Raúl Lavié, Amelita Baltar, Chico Novarro, Susana Rinaldi, entre otros) repararon en su poesía. Pero el carácter más íntimo de la obra de Eladia no está relacionado ni con el tango ni con el folklore ni con la balada. Tiene que ver, por el contrario, con la evaporación de las fronteras genéricas. Las creaciones de Blázquez cobraron estatura universal el día en que fueron adoptadas por intérpretes como Mercedes Sosa, Sandra Mihanovich, Marilina Ross o Julia Zenko, capaces tomar de aquí y de allá, sin prejuicios. Las canciones de Eladia empezaron a ser de todos.
Recibió en vida numerosos premios, que nunca son considerados suficientes a la hora de los obituarios. Fue distinguida con el Prensario 80 y con el Estrella de mar 81, entre otros; fue nombrada Hija dilecta de la ciudad de Avellaneda en el ’88 y Ciudadana ilustre de la ciudad de Buenos Aires en el ’92. Publicó dos libros: Mi ciudad y mi gente y Buenos Aires cotidiana, en los que abordó como temática las características y las costumbres del porteño. En una de sus últimas presentaciones, protagonizó el espectáculo Cantautoras, junto a Teresa Parodi y Marilina Ross, en el teatro Maipo; el año pasado compuso la letra de las canciones y la música de la obra Nativo, que se representó en el teatro El Nacional. La enfermedad impedía su presencia física arriba de los escenarios, pero sus canciones poblaban los repertorios de intérpretes que ella ni conocía. Si yo pudiera, Milonga de mi ciudad, Prohibido prohibir y Con las alas del alma, Contame una historia, Sin piel, son algunos de los clásicos que siguen sonando, en este mismo momento, relativizando esa interrupción brusca que supone toda muerte.
Fuente: Página 12

Luciano Monteagudo
“Son todas historias de resistencia”, dice Fernando “Pino” Solanas. Se refiere a La dignidad de los nadies, su nueva película documental, que en un par de semanas tendrá estreno mundial en el marco del Festival de Venecia, donde se verá en funciones especiales, fuera de competencia. Concebida como una continuación de Memoria del saqueo, esta nueva inmersión de Solanas en la realidad argentina propone una estructura coral, múltiples voces trazando un mapa del país después de la devastación menemista.
“Es una suerte de libro de crónicas y cuentos, donde lo testimonial se une con lo narrativo, el ensayo con la historia, la vida con la ficción”, define el autor de El exilio de Gardel a Página/12. Pero Pino no podría hablar de su nueva película sin hablar también de política, de la situación del país, de Duhalde y de Kirchner, de Cristina y de Chiche. Lo que sigue es parte de esa charla.
Por qué después de Memoria del saqueo surge la necesidad de hacer La dignidad de los nadies?–Cuando me sumergí en Memoria del saqueo y empecé a editar me di cuenta de que era imposible que todo el tema fuera narrado en una sola película. Ahí empezó entonces mi división del gran tema que tenía entre manos, que abarca la crisis de todos estos últimos años. Y así como Memoria del saqueo es un análisis y un testimonio de lo que sucedió en los años ’90, La dignidad de los nadies es una lupa puesta en aquellos personajes anónimos, los argentinos sin nombre, héroes cotidianos con sus pequeñas hazañas diarias, que la Historia con mayúsculas no registra ni reconoce.
Me pareció necesario colocar esta lupa sobre aquellos que no tienen voz ni imagen, aquellos que son vistos como lo plural, la masa. La idea era bajar a tierra, meterme en las casas, en su intimidad, seguirlos en su cotidianeidad, en sus manifestaciones y tratar de rescatar algunos momentos donde se los ve vivir el cotidiano. Por supuesto, estaba también la preocupación de cómo esa materia, que se recoge testimonialmente, se expresa en una mirada cinematográfica, cómo sintetizar y narrar esas historias.
En un principio, estuve tentado de hacer una película con sólo uno de los personajes, pero finalmente me gustó más el fresco colectivo, que el personaje fuera el colectivo que conforman cada una de esas individualidades. En lugar de tener una gran novela de un único personaje, preferí el libro de relatos, una serie de crónicas, un libro abierto, para poder expresar todo el arco. Porque aquí están desde el militante de formación intelectual, que es el toba, maestro de alma, al poeta motoquero Martín, de clase media modesta, pasando por los vecinos y asambleístas que no habían sido registrados en la otra película. Y las mujeres también de sectores medios, esposas de pequeños propietarios rurales, que cuando se encuentran entrampadas con los intereses usurarios de los bancos se unen en la resistencia.
La película empieza con los más humildes, con los piqueteros indigentes, que ni siquiera tienen casa. Pero cuando viene el piquete están todos. Van a pasar unos días y como no saben cuándo van a volver se llevan hasta el perro, se llevan todo... lo poco que tienen.
Cómo fue eligiendo a estos personajes tan distintos entre sí?–En Memoria del saqueo me encontré con millones de historias que quedaban afuera de la película. Y La dignidad de los nadies me llevó muchísimo tiempo, tardé más de un año en hacer la síntesis, porque el guión lo terminé recién en la etapa de montaje. Tengo pilas de carpetas y testimonios. Y un personaje me iba llevando al otro. O buscaba en ámbitos simbólicos.
Para uno de los capítulos de la película elegí el Hospital Posadas, porque allí habían tenido lugar unas luchas muy especiales, había sido desalojado violentamente por la policía. Es un hospital modelo, enorme y de alta complejidad. Y así como en Memoria... había dos médicos que llevaban la voz, ahora decidí que fueran dos mujeres y que no fueran médicas. Los hospitales se encuentran desbordados porque la mitad de la población no tiene ayuda social ni seguro de salud (el hospital que antes atendía a 1500 o 2000 personas hoy atiende a 4000) y entonces me parecía que Silvia y Carola, dos asistentes sociales, podían ser el mejor espejo de esa situación.
La historia de esas mujeres podría ser un largometraje en sí mismo, pero también fui a Zanon, una de las experiencias más interesantes y atípicas de fábricas recuperadas, con obreros que la ocupan y la ponen en funcionamiento sin la estructura de gerentes y capataces, con el apoyo de la comunidad.
Cómo se concilia esta idea de ingresar en la intimidad de los personajes y, al mismo tiempo, hacer un gran fresco?–En términos formales, es una suerte de cine-fusión. Por momentos, la película es una crónica, que parece haber sido heredera de La hora de los hornos y de Memoria del saqueo. Tras cartón, hay historias particulares, como la de Martín, que nunca se metió en política, pero indignado por la represión del 20 de diciembre del 2001 abandona su trabajo, va a la plaza y recibe una bala en la cabeza. Pero alguien que no lo conoce arriesga su vida y lo salva... La noción de géneros es cada vez más chica.
Lo que yo sí comprobé con varias de las películas que hice es que a mí no me importa un cine de causa y efecto, que es el que desarrolló Hollywood y terminó imponiendo la televisión. Para mí ese es un cine mecánico, es como subirte a un carrito de la montaña rusa, en la que cada vez uno va más ligero y no ve nada de lo que pasa a los costados. Y lo que pasa al costado es la vida, nada menos.
La dignidad de los nadies también tiene unos versos populares o gauchescos que traen a la memoria Los hijos de Fierro...–Así como Memoria... estaba más inspirada en La hora de los hornos, esta nueva película está más cerca de Los hijos de Fierro. Porque a mí me parece una suerte de payada. ¿Qué es una payada? Una información poetizada. El payador, más allá de sus duelos, de sus desafíos, de sus divertimentos, era el cronista de la campaña en épocas en las que no había diarios sino apenas unas coplas en la pulpería. Su arte era la copla. Y a mí siempre me gustó la poesía popular y acá era la posibilidad de escapar a la simple presentación en prosa. Cada uno de los personajes intento retratarlo con unas coplas. Me gusta que el nivel poético se conjugue con el naturalismo testimonial-documental, al mismo tiempo que la imagen tiende a esferas expresivas propias de la ficción. Por eso decía antes que la noción de géneros está quedando chica.
Cuál fue entonces el primer motor detrás de La dignidad de los nadies?–Volver a rescatar qué piensa y qué siente la gente, porque te da la medida de cuál es la problemática de las cosas. La paradoja de buena parte del cine de hoy es que dice muchísimo menos que lo que ocurre en la realidad. Yo sigo pensando que lo que leés en los diarios dice muchísimo más que las mejores películas argentinas. Yo agarro la colección de Página/12 de los últimos diez años y es un aquelarre dantesco de corrupción y violencia. ¿A dónde está todo eso en el cine argentino? No hay correlato. Yo estoy muy contento con el trabajo de estos últimos años, porque he vuelto a hacer la infantería, a caminar las calles, caminar el país, meterme en lugares a los que habitualmente uno no llega, donde las cámaras y los micrófonos tampoco llegan. Se trata de volver a ver y volver a oír, de volver a repensar la cosa.
La película es muy crítica con la presidencia de Eduardo Duhalde, pero no por ello deja de señalar críticas a la gestión de Kirchner... –Al elaborar una obra así, no pienso en lo inmediato. Mi gran esfuerzo es dar un paso al costado. Y mi temor es ser injusto, porque uno no tiene el distanciamiento necesario. Yo he tenido vocación de historiador. La hora de los hornos es una crónica de la historia. E intento ser lo más serio posible. Por supuesto, tomo partido y doy mi opinión. Por eso estoy en primera persona, soy yo quien habla.
Pero en el temor de ser injusto, estas opiniones, te aseguro, las he discutido mucho con gente que respeto. Y yo creo que he sido benévolo con los dos. Claro, hay cosas que uno no ve por estar inmerso también en la historia. Pero así como elogio la dignidad de Kirchner para discutir la deuda, no se puede dejar de decir que la ha legitimado cuando buena parte era ilegítima y que esa deuda es muy difícil de ser pagada. Y que no denunció al Fondo Monetario, que fue el cómplice del vaciamiento financiero de la Argentina.
El gobierno de Duhalde y el gobierno de Kirchner, ante la hambruna y el estado de emergencia absolutamente reconocido por todos los observadores internacionales, tendría que haber renunciado a las exigencias del Fondo y no pagar un centavo. Yo soy muy crítico en eso. Como también reconozco a Kirchner muchos valores. Puso al país en superávit fiscal, hubo un crecimiento económico espectacular, que no lo reconocen los críticos mezquinos de la oposición política. Ni reconocen lo extraordinario de haber hecho el recambio de la Corte Suprema de Justicia o la abolición de leyes intocables como eran las de impunidad y de terrorismo de Estado.
Pero no puedo dejar de decir que no veo ninguna investigación sobre el saqueo del patrimonio público. En un país donde robar, saquear lo público no es delito es muy complicado reconstruir una noción de ciudadanía. Y todas estas cosas hay que decirlas.
Cómo ve el debate político?–Creo que es lamentable el vacío político de la Argentina. Acá no hay debate político. Sin ir más lejos, acá no se ha querido convocar a la ciudadanía a discutir cuál es el modelo de gestión que debe proseguir a los dos fracasos: el de las empresas de servicios en manos del Estado y al de las empresas de servicios en manos del mercado. Ahí hay un tercer modelo que tiene que gestarse, pero tiene que convocarse a la ciudadanía para que se discuta el modelo de gestión, cómo participa el usuario y consumidor en el control de las empresas de servicio que las padece y que las paga.
Hay muchísimos temas que se nos ocultan. Entonces no se puede decir alegremente que concesión que se cae se re-privatiza. Que se cumpla la Constitución Nacional. Yo no estoy de acuerdo en que el debate político en la Argentina se haya convertido en Cristina o Chiche, sin contenidos. Me parece lamentable. Acá nadie ha hecho una disculpa sobre el saqueo patrimonial. ¿Cómo puede justificarse que el gobierno actual haya seguido negociando con las mismas mafias que vaciaron el tren? ¡Se lo robaron entero... teniendo a la enorme masa de trabajadores ferroviarios esperando ser convocados para construir vagones y locomotoras que ahora dicen van a comprar usados a China o España! ¡O que el señor Ricardo Jaime sea secretario de Transporte después del affaire Southern Winds!
Somos grandes para que nos traten de tontos. Todos queremos que le vaya bien a Kirchner, pero hay que manejarse con actitudes más republicanas y menos soberbias. Entonces yo creo que la película hace una crítica seria y también un diagnóstico. La brecha entre pobres y ricos se ha profundizado. No hay redistribución de la riqueza generosa, sigue imperando el mismo sistema regresivo de impuestos.
Y en la película se siente en la necesidad de señalarlo... –Sería una enorme irresponsabilidad no hacerlo. Yo no soy político, soy un ciudadano que siempre asumió responsabilidades políticas y cívicas. No soy político en el sentido de que no estoy en ninguna lista ni apoyando a ningún frente ni ninguna combinación. Y creo que es lamentable todo el forcejeo y discusión de sectores que deberían estar unidos ofreciendo contenidos y propuestas de reconstrucción a un país que tiene esa posibilidad. Pero sería irresponsable que los que no estamos en eso no cumplamos el rol de testigos. Yo lamento que la película se estrene en plena campaña electoral, porque no va a faltar alguno que diga que estoy en campaña. Pero yo no estoy en ninguna lista ni he hecho expresión pública de voto por ninguno. Por supuesto, he sabido distinguir muy bien que Duhalde dio un paso muy adelante con respecto a Menem y a De la Rúa. Y que Kirchner es un paso mucho más avanzado con respecto a Duhalde. Pero me parece poco responsable, por no decir irresponsable, la actitud de tantos compañeros o sectores progresistas que se han sumado a-críticamente al apoyo del rejuntado Frente de la Victoria. La primera fidelidad que tiene que tener el intelectual, el escritor, el historiador, es hacia la verdad.
Fuente: Página 12
Suerte Jorge!!!!La cantante extremeña Bebe se llevó cinco nominaciones para la sexta edición de los premios Grammy Latino con su álbum de debut 'Pafuera Telarañas', pero la sorpresa para los uruguayos es una nueva nominación de Jorge Drexler.
Bebe, con más candidaturas que ningún otro artista, optará tanto a las cuatro principales categorías --Grabación del Año, Album del Año, Canción del Año, Artista Revelación del Año-- como a la de Mejor Album de Pop Femenino, según indicó la organización durante una rueda de prensa organizada en The Music Box Fonda de Hollywood.
La ceremonia de entrega de esta gala se celebrará el próximo 3 de noviembre en el histórico Shrine Auditorium de Los Ángeles (California).
Drexler y su tema "El otro lado del río", están nominados como mejor canción del año.
Fuente: Montevideo.com

Organizan el primer Festival Internacional de Cine Argentino en MéxicoAdemás de ser una muestra fílmica, reunirá a diferentes sectores de la industria cinematográficaDel 31 de agosto al 4 de septiembre se presentarán las obras en cuatro salas del Distrito FederalJUAN JOSE OLIVARES
Con el objetivo de promover películas argentinas para su distribución en México y formar un bloque latinoamericano de cooperación cinematográfica, se realizará del 31 de agosto al 4 de septiembre el Primer Festival Internacional de Cine Argentino en México, que se exhibirá en cuatro salas de la cadena Cinemex: Casa de Arte, Plaza Insurgentes, Altavista y Cuicuilco.
"El principal interés es mostrar que el cine latinoamericano tiene que empezar a integrarse como un bloque único para hacer un frente común contra el cine estadunidense (de Hollywood), no como algo negativo, sino en el sentido de competencia seria. Yo soy una defensora de lo relacionado con Latinoamérica, porque creo hay problemas interesantes que deben ser de conocimiento público. En los dos años recientes se han visto cuatro películas mexicanas en Argentina, y en México sólo cincos argentinas; eso genera separaciones que no deberían existir", comenta la directora del festival, Leonor Magenties Saavedra, de nacionalidad argentina con 16 años de residir en México.
Aprovechar coincidenciasAgrega la organizadora del encuentro: "Hay un problema latinoamericano político, social y económico que, con variaciones, se da en casi todos los países. Empezamos este proyecto con la idea de integrar la exhibición fílmica y, por medio de una ronda de negocios con gente de la industria del cine de ambos países, concretar proyectos comunes. Tuvimos la necesidad de comenzar, como si esto fuera la punta de un iceberg para integrar países latinomericanos con problemas similares, los cuales pudieran establecer nexos de intercambio."
Actualmente, dice, "90 por ciento de las películas argentinas entran en el circuito televisivo y es muy difícil su penetración dentro de las cadenas comerciales tanto de cine como de video clubes", abundó la directora, de Magenties Producciones, que junto con Cavalli Comunicación, y apoyadas por la cancillería argentina y la embajada de Argentina en México, planean para abril del próximo año hacer el festival de cine mexicano en Argentina.
Indica Leonor Maganties que "la idea es que las cintas entren a circuitos comerciales con tiempos reales de permanencia". Se planea también, en el contexto del festival, hacer un foro de intercambio con autoridades del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) y del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de la Argentina, con asistencia del productores y autoridades locales y del país suramericano, los cuales "plantearán el futuro del cine en Latinoamérica y las necesidades de establecer un marco de referencia con respecto a horas pantalla que deberían tener los cines de cada país, y no quedar sometidos a las limitaciones que hoy se tienen en algunas naciones. Además de crear una estructura de ley que con algunas variables se aplique en los diferentes países del bloque", indica.
Por ahora, comenta la directora, se dará una muestra de lo que es el cine argentino hoy: grandes producciones, operas primas, dramas, cintas de bajo presupuesto, documentales, pero para el otro año se dividirá en segmentos más definidos como retrospectivas específicas.
Además de las proyecciones de las cintas se realizarán reuniones con ejecutivos de las compañías cinematográficas, productoras y distribuidoras en ruedas de negocios, con el fin de dar a conocer potencialidades, talento, recursos humanos y técnicos de Argentina y México.
"La muestra -comentó- forma parte de una estrategia global para promover el conocimiento del país mediante el cine, coadyuvando a la inserción de Argentina en la industria cinematográfica internacional".
Asimismo, asistirán los realizadores argentinos Jorge Lanata (Deuda), Pino Solanas (Memorias del saqueo), Pablo Sofovich (El favor), Vera Fogwill (Las mantenidas sin sueños), Sebastián Faena (La mujer rota), Juan Pablo Martínez (Clarisa ya tiene un muerto) y Jesús Braceras (Ojos).
Los filmes seleccionados hasta el momento para el festival son: La puta y la ballena, Un mundo menos peor, Peligrosa obsesión, Deuda, Memorias del saqueo, Ojos, Adiós querida Luna, Cama adentro, El Séptimo arcángel, El favor, 18-J, El cielito, Las mantenidas sin sueños, Después del mar, Vagón fumador, Trelew, Cielo azul, cielo negro, Chiche bombón, Como pasan las horas, Clarisa ya tiene un muerto, India praville, Palermo Hollywood.
Otra de las propuestas para este primer encuentro es la exhibición de documentales, cortometrajes y audiovisuales. La temática abarca desde temas como la identidad pasando por los de índole educacional bilingüe y por la crisis social y económica en los países de América Latina.
Tren blanco, Los nadies y Alto pibe, entre otros, son los trabajos documentales a proyectar.
Fuente: La Jornada