31 diciembre 2008

Feliz 2009!!!





Hoy cae la última hoja de un año movidito.

Un año más de lucha contra la impunidad en el paisito; impunidad que entre todos podemos erradicar si en este 2009 juntamos las firmas que faltan.

Un año en el que el poeta Juan Gelman recibía el Premio Cervantes; se producía un cambio histórico en Paraguay; se cumplían 40 años del asesinato de Luther King y también 40 del Mayo francés; 35 años atrás, EEUU perdía la guerra de Vietnam, en Chile y Uruguay se daba el golpe de estado y asesinaban a Victor Jara; Europa aprobaba la directiva de la vergüenza y rechazaba las 65 horas semanales, mientras que Irlanda votaba en contra del Tratado de Lisboa y varios morían viajando en cayucos en pos del sueño de una vida mejor; la crisis financiera nos golpeaba a todos y varios gobiernos "inyectaban" capital a los bancos, el mismo capital que niegan para erradicar el hambre; el Parlamento uruguayo aprobaba la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y Tabaré Vázquez nos golpeaba con su veto autoritario; Obama llegaba a la Casa Blanca, mientras que Bush salía de la misma, despedido a zapatazos; Israel decidía despedir el año bombardeando y asesinando al pueblo palestino; salían de gira Zélia Gattai, Sydney Pollack, Elisa Delle Piane, Dorival Caymmi, Hugo Couto, Mahmud Darwish, Miriam Makeba, Paul Newman, Ulises Dumont y Harold Pinter, entre otros; recordamos los 80 del Che y los 100 de Salvador; Nelson Madiba Mandela celebraba sus 90 y el Nano Serrat sus 65; Eduardo Galeano era declarado ciudadano ilustre de Montevideo y también del Mercosur, y ganaba el Morosoli de Oro y Don Mario Benedetti era nombrado Doctor Honoris Causa de la Universidad de Córdoba; las películas uruguayas "El baño del Papa" y "El círculo" conquistaban premios internacionales; en Dénia, el Gato hermano con su inmenso corazón nos daba varios sustos para que lo mimáramos más; otro hermano, el Macu, estrenaba rodeado de un montón de amigotes, "La bufanda del aviador"; mi querido Manu Capella recibía el Morosoli de Plata; y "Bronce" Castro me brindaba sus escritos, junto con su amistad.

En fin........seguramente nos quedaron varias cosas en el tintero, que los amigos de la Esquina sabrán completar.

Como la mayoría de ustedes, deseo que este 2009 nos acerque mucho más a esa maravillosa utopía de conquistar un mundo mejor para tod@s. Deseo que hasta el último ser de este convulsionado planeta entienda que es mucho más gratificante empuñar un cincel para modelar, una pluma, un pincel o una guitarra. Deseo que los niños de hoy, no tengan que avergonzarse mañana por el mundo que les dejamos.

A tod@s, muchas felicidades y un abrazo bien cargadito de lunas y soles multicolores.

Brujita




Playing for Change






30 diciembre 2008

El cumpleaños de los “barbudos”







Bajaban de la Sierra desaliñados y todos los llamaron así, los barbudos. A punto de cumplir cincuenta años el 1° de enero, la Revolución Cubana ha sobrevivido a la caída de la URSS, al bloqueo e inclusive a la sucesión de Fidel Castro.

La Revolución Cubana cumplirá 50 años el próximo 1° de enero. Símbolo de resistencia frente a Washington, el gobierno revolucionario prepara una celebración sencilla, sin grandes gastos, en la oriental Santiago de Cuba, epicentro de la insurrección que llevó a los rebeldes al poder a comienzos de 1959. Tras sobrevivir a la sucesión de su líder, Fidel Castro, al hostigamiento permanente y el embargo de Estados Unidos y la caída del bloque comunista, el gobierno de la isla continúa en pie, con innumerables logros en su haber e innegables deudas aún pendientes.

La revolución, bajo la que nació el 70% de los 11 millones de cubanos, atravesó a 10 presidentes estadounidenses. Soportó la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, la crisis de los misiles en 1962, décadas de bloqueo norteamericano y las penurias del “período especial”, luego del derrumbe de la Unión Soviética.

Cinco décadas después del triunfo de los rebeldes de la Sierra Maestra, desde Washington se sigue acusando al castrismo de haber causado un “daño irreparable” al país, pero son los mismos a los que La Habana denuncia por el perjuicio causado por el embargo comercial impuesto sobre la isla. Según cálculos oficiales actualizados en octubre pasado por la Cancillería cubana, el costo del bloqueo sobre la economía y la población de ese país asciende a más de 92.000 millones de dólares desde 1962, cuando el presidente John F. Kennedy firmara la medida. “Las cifras cubanas pueden ser cuestionables, puesto que hasta ahora no han explicado su metodología”, declaró en rueda de prensa Daniel Erikson, autor del reciente libro Las guerras de Cuba, que resume los cincuenta años de relaciones entre la isla y su poderoso vecino. Aun así, la mayoría de los analistas coincide en que el costo del embargo es más que sustancial.

A su turno, Estados Unidos afirma no guardar oficialmente un recuento del costo de esta política, aunque el Departamento de Comercio calcula que los agricultores y ganaderos norteamericanos pierden 1000 millones de dólares al año en exportaciones que podrían hacer a la isla.

Paradójicamente, algunos sectores conservadores no comparten la idea defendida por el presidente George W. Bush, y reforzada con otras leyes al principio de su presidencia, de que el embargo fue algo positivo para la política de Estados Unidos. “Es un insulto para los estadounidenses prohibirles viajar o hacer negocios con Cuba. Si aumentáramos nuestros vínculos comerciales con la isla, nuestro país se hallaría en una mejor posición para influenciar los acontecimientos de ese país”, afirma Daniel Griswold, director del Centro de Estudios de Políticas Comerciales del conservador Instituto Cato.

De acuerdo con cifras del Informe Estadístico Mundial que Naciones Unidas publica cada año, Cuba era el cuarto país en términos de alfabetización en América latina en 1953, con una tasa del 76%. Al año 2000, esa cifra se ubicaba en un 96%. Los índices de salud, siempre según el mismo informe, son comparables a los de países del primer mundo. Por caso, la mortalidad infantil es de 5,3 por 1000 nacidos vivos, siendo igual a la de Canadá e inferior a la de Estados Unidos. La esperanza de vida de los cubanos se ubica en los 77 años, cuando en la vecina Haití es apenas de 57. “A la revolución no se le puede pedir más. Mis hijos estudiaron sin pagar un centavo, tengo salud y no me falta comida. Los que se quejan no recuerdan o no saben cómo era antes”, opina Sergio Abreu, un jubilado de 65 años.

El gobierno de Raúl Castro admite la urgencia de solucionar problemas como la insuficiencia salarial, la ineficiencia productiva, la burocracia, las brechas sociales y la corrupción en el Estado. Por todo ello,“cambios, sí, poco a poco, pero siempre dentro del socialismo”, prometió el menor de los hermanos Castro al poco tiempo de iniciado su gobierno, en el año 2006. Más recientemente, y en el contexto de la crisis financiera mundial, el presidente cubano anunció “tiempos duros y austeros” para su país, en el que fue su último discurso del año ante el Parlamento, el pasado sábado 27 de diciembre. “Las cuentas no cuadran y hay que ajustar todos los sueños a nuestras verdaderas posibilidades. Nadie, ni un individuo ni un país, puede darse el lujo de gastar indefinidamente más de lo que recibe por la venta de sus producciones o por los servicios que presta”, declaró Raúl.

A pesar de esto, el presidente cubano es optimista. “Estamos preparados para resistir otro medio siglo”, sentenció Raúl Castro en vísperas de este aniversario.

Fuente: Página 12









29 diciembre 2008

Humanizar a Occidente





Agustín Velloso


Doscientos muertos, trescientos, cuatrocientos, qué más da ahora mismo cien arriba o abajo. Son más de cinco mil desde que dio comienzo la segunda intifada y muchos miles más desde que existe Israel hace sesenta años sin que la ONU, la OTAN, la UE ni ninguna otra organización internacional hayan hecho otra cosa que recompensar a Israel por su política genocida en Palestina.

Israel fue admitido en la comunidad internacional como un Estado más, aunque se estableció en 1948 mediante la masacre y la expulsión de los palestinos que vivían pacíficamente en sus tierras hasta ese momento. Israel se mantiene financiado y armado por Estados Unidos a pesar de sus guerras y agresiones contra países vecinos. Israel ha sido premiado con un acuerdo político, económico y científico preferencial con la Unión Europea, aunque emplea sistemáticamente tanques y cazabombarderos contra la población palestina –de la que el 50% es menor de edad-, la cual mantiene bajo ocupación militar desde hace cuarenta años.

Los gobiernos de Estados Unidos, la Unión Europea y España informan habitualmente a sus votantes de que “apoyan totalmente a Israel, sean cual sean las circunstancias”, como aseguró hace poco el ministro español de asuntos exteriores, así que la consecuencia lógica es que Israel haya matado ayer sábado a casi tres centenares de seres humanos como si fueran alimañas sin derecho alguno.

La lista de violaciones de la ley internacional por parte de Israel es tan larga como la de los árabes que ha matado en Palestina, Líbano, Iraq, Siria, Jordania, etc. La naturalidad y la tranquilidad, cuando no la sorna, con las que los líderes israelíes amenazan constantemente con castigos y con la muerte a los palestinos, revelan un carácter que se asocia a psicópatas de películas de la serie B y no a personas en cuyas manos –armadas con bombas nucleares- está la paz del mundo. Para más INRI los occidentales consideran un crimen criticar a Israel, para colmo de males el asesinato de palestinos se considera en Occidente como un mal menor necesario para que avance el proceso de paz.

Los que en Occidente alaban a la “única democracia en Oriente Medio” son cómplices de sus asesinatos, como lo son los israelíes que votan a los políticos que los ordenan. Hace muchos años que el significado de la palabra democracia ha sido pervertido, así como el de derechos humanos, ONU, derecho internacional, paz mundial y otras que usan los poderosos para justificar la imposición de su voluntad sobre los débiles.

Resulta increíble que el gobierno de Hamas en la Franja de Gaza haya ofrecido apenas cuatro días antes de esta última matanza, el 23 de diciembre, renovar la tregua, la cual ha respetado durante meses a pesar de que Israel ha mantenido y aumentado su cruel asedio contra Gaza en ese tiempo, tregua que rompió en un claro acto de provocación a primeros de diciembre con el asesinato de cuatro palestinos.

La ingenuidad de Haniye y su equipo contrasta agudamente con la perversión del primer ministro israelí Olmert y su ministro de defensa Barak. Al mismo tiempo, mientras periodistas árabes y algunos observadores han reflexionado en los días pasados sobre las señales evidentes del ataque israelí, la prensa occidental narcotizaba a la opinión pública para apoyar, una vez más, las acciones terroristas de Israel.

En el último mes Israel expulsaba de Gaza a periodistas, internacionalistas, delegaciones extranjeras, negaba el paso a diplomáticos y al relator de las Naciones Unidas, aumentaba el asedio, reducía aún más el paso de alimentos, medicinas y combustible. Al mismo tiempo amenazaba con agredir a los palestinos. Occidente dejaba de lado estas señales y criticaba a Hamas por dar por finalizada la tregua.

Ha quedado claro una vez más el concepto de derechos humanos y derecho internacional para los gobernantes occidentales, así como el concepto de prensa libre al servicio de la verdad y la justicia. Ríete de Radio Mil Colinas, enorgullécete de vivir entre la crème de la crème de la civilización judeo-cristiana mundial.

Ahora es el tiempo de las editoriales de prensa y de las declaraciones gubernamentales que amonestan a Hamas por terminar la tregua, léase por no aceptar que Israel es el pueblo elegido por Dios y por Estados Unidos. Es el tiempo de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que piden el cese de la violencia a las dos partes, como si ocupante y ocupado, agresor y víctima, potencia nuclear y población desnutrida, fuesen dos contendientes en igualdad de derechos y condiciones.

Si se tiene la suerte de no ser editorialista ni político, es el tiempo de preguntarse cómo ha de responder un ser humano ante la falta de humanidad tan abyecta de la que somos testigos. Confiar en la ONU, creer en la declaración universal de los derechos humanos, reclamar la acción de la comunidad internacional, pedir a Israel que detenga los ataques… es proteger al agresor, es inhibirse ante su acción, es mirar para otro lado.

Resulta difícil pensar en un mundo –en particular en Occidente- más deshumanizado y cruel. Si aquí nadie es capaz –ni en Navidad- de “apiadarse de la víctima”, de “no hacer al otro lo que no quieres que te hagan”, “de estar junto al desheredado y oprimido”, es lo más probable que otros en Oriente Medio defiendan al débil, protejan al perseguido y castiguen al agresor con los medios a su alcance.

Ya que la democracia, la ONU, la OTAN y el proceso de paz no valen en absoluto para proteger los derechos humanos de las víctimas de Israel y sus aliados, ni para hacer a éstos más humanos, hay que esperar que las operaciones de la resistencia intenten por todos los medios conseguir esa protección y –de rebote, no por propia iniciativa- que los demás recuperen algo de su humanidad.

En el peor de los casos, si no triunfan, al menos con el Apocalipsis que nos aguarda se acabarán los sufrimientos de las víctimas y comenzará el rechinar de dientes de los agresores.

Fuente: Rebelión


Hindu Anderi activista palestina condena genocidio en Gaza
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27 diciembre 2008

El Noi de Poble Sec celebra sus 65






El Nano, el Noi de Poble Sec, celebra hoy su cumpleaños número 65.

Desde aquí simplemente decirle que lo escuché por primera vez a través de mi vieja y que desde entonces sus canciones han formado parte de la banda sonora de mi vida.

Gracias por tu música, tu poesía y por tu compromiso ante la vida, porque como bien has dicho, "Lo único que te permite poder caminar por la vida, sabiendo de alguna manera dónde estás, reside en el compromiso".

Salud Nano, por muchos más!!!

Brujita











26 diciembre 2008

La última gira de Harold Pinter, dramaturgo central del siglo XX





Con la mira en el poder, la traición y la injusticia

A los 78 años, el ganador del Nobel de Literatura de 2005 fue vencido por un cáncer al que definió como “su pesadilla personal” y que lo agobiaba tanto como “la ignorancia, arrogancia, estupidez y beligerancia de los Estados Unidos”.


Silvina Friera


Diciembre tiende a convertirse en un mes maldito. No sólo para aquellos espíritus reticentes a las fiestas navideñas. Siempre muere un intelectual que deja un vacío imposible de compensar, si es que acaso se cree en la compensación como un alivio o un modo de reparar esas heridas que emergen con las pérdidas de miradas críticas, de esas pequeñas lucecitas que son faros en medio de la oscuridad. Según informó su segunda esposa, la historiadora Antonia Fraser, en una breve declaración, ayer murió el dramaturgo británico más importante del último medio siglo, Harold Pinter, a los 78 años, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2005. Desde el 2002, el autor de piezas como Fiesta de cumpleaños, El amante y Polvo eres luchaba contra un cáncer que definió como “su pesadilla personal”, en ocasión de un homenaje que le hicieron en Turín a fines de ese mismo año. Pero había una pesadilla superior que le quitaba el sueño: la ignorancia, arrogancia, estupidez y beligerancia de los Estados Unidos. “Creen que tres mil muertos en Nueva York son las únicas muertes que cuentan. Son muertes norteamericanas. Las otras muertes son irreales, abstractas, sin consecuencia. No hay referencia alguna a las tres mil muertes en Afganistán. Los cientos de miles de niños iraquíes muertos a causa de la falta de medicamentos provocada por el bloqueo de Estados Unidos y el Reino Unido no merecen referencia”, afirmaba el también guionista, poeta y actor, preocupado por esas omisiones imperdonables para un artista que siempre descargó su “rabia, horror y asco” por las situaciones de opresión que veía en el mundo.

“Los pueblos no olvidan la muerte de sus semejantes, no olvidan la tortura y la mutilación, no olvidan la injusticia, no olvidan la opresión, no olvidan el terror de los poderosos. No sólo no olvidan. Retribuyen”, agregaba Pinter en ese formidable discurso de Turín, prestando siempre su voz –aun cuando pudiera quedarse afónico de tanto gritar con sus palabras– para conjurar el silencio. En las últimas fotos se lo veía caminar con bastón, pero no necesitó ningún apoyo para denunciar abiertamente los abusos del poder político, a pesar de la fragilidad de su salud. El enfant terrible de la generación denominada “jóvenes iracundos” nació en Hackney, un barrio humilde en el East End londinense, el 10 de octubre de 1930. Hijo único de un sastre y de un ama de casa, sus cuatro abuelos fueron judíos askenazis que habían huido de los pogroms polacos y rusos a fines del siglo pasado. No sólo había una memoria ancestral de persecución, sino que a temprana edad vivió los bombardeos sobre Londres, cuando la muerte formaba parte del aire que se respiraba. Apenas bastan los dedos de la mano para encontrar trayectorias similares a las de Pinter. Tenía una cuchilla especialmente afilada para desmontar en gajos las capas de contradicciones de los vínculos humanos, para indagar en la naturaleza del poder y en los riesgos de que el fascismo penetre en los pliegues más íntimos, como si no se tratara tan sólo de un movimiento político, sino de un aspecto del alma. Hombre de convicciones y compromisos políticos inclaudicables, de esos que nunca tuercen el brazo hacia la derecha, se opuso al gobierno de Margaret Thatcher y rechazó el título de sir porque le parecía “sórdido”.

En la biblioteca de Hackney, el joven Harold devoró al azar todo lo que encontraba. Dostoievski, Kafka, Joyce, Eliot y Pound fueron su primera escuela; por ellos, o gracias a ellos, tuvo la primera certeza: la vida era algo incierto. El fascismo seguía vivo en el mundo de posguerra londinense bajo la forma de librerías, diarios ultranacionalistas e incluso grupos itinerantes. Y peor aún fue comprobar la tolerancia pasiva de un gobierno laborista que en 1945 no hacía ningún intento por frustrar el resurgimiento del antisemitismo inglés. El ADN de su identidad artística, de ese brazo que siempre pulseó hacia la izquierda, se encuentra en estos años de formación. Después de su bar mitzvah, el adolescente Pinter, que ya mostraba alta presencia hormonal de inconformismo, renunció a la religión a los 13 años. Su rechazo a la estructura estatal lo impulsó a negarse a cumplir con los dos años de servicio militar obligatorio en 1948. Fue su primer acto de resistencia política.

Pinter llegó al teatro de Londres en la segunda mitad de los años cincuenta. Inició su carrera como actor (bajo el seudónimo de David Baron), oficio al que ha vuelto cada tanto a lo largo de los años. Cuando comenzó a escribir, hacia fines de los años ’50, supo que las privaciones y la necesidad existen aun en la opulencia y la satisfacción que anestesiaban a la sociedad inglesa. En 1957 publicó su primera pieza breve, The Room (La habitación), en la que abordó la historia de una mujer casada que no quiere bajar al sótano de su casa en el que está viviendo un extraño, un hombre que la llama por otro nombre, como si la conociera de otros tiempos, como si ella hubiera vivido otra existencia que ha tratado de olvidar. Un año más tarde, con La fiesta de cumpleaños, adquirió notoriedad explorando el tema de los que se rebelan contra el establishment y de los que lo defienden. El dramaturgo inglés mostraba cómo los defensores del establishment son sus víctimas inconscientes. El éxito llegaría con El cuidador (1959), pero aún quedaba un largo camino por transitar en la dramaturgia con La colección (1961), El amante (1962), La vuelta a casa (1964), Traición (1978), Un tipo en Alaska (1982), Un trago para el camino (1983) y Polvo eres (1996), entre otras de las más de 30 obras que escribió, a las que se suman los 21 guiones cinematográficos, incluidos La mujer del teniente francés y Betrayal, candidatos a los Oscar; la novela Los enanos; decenas de relatos cortos y cientos de poemas. En los ’80, Pinter publicó obras más abiertamente políticas, que versan sobre la crueldad, la tortura, la violación de los derechos humanos o lo que el dramaturgo consideraba la duplicidad de las democracias occidentales. Pinter examinó la relación entre verdugo y víctima en One for the Road (1984), inspirada en Tomando té con el torturador, incluida en el libro del periodista Andrew Graham-Yooll Memoria del miedo, una crónica de la violencia política que se vivió en la Argentina de la década del ’70.

La dramaturgia pinteriana está cincelada por un profundo sentido de la territorialidad, del poder y de la traición entre hombres a causa de la mujer. Su recurso más habitual consiste en interrumpir los diálogos con silencios misteriosos y pausas, pero también se ha señalado el inexplicable comportamiento de los actores, las pequeñas habitaciones, un número reducido de personajes y las permanentes apariciones de extraños amenazantes. Cuando la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel, en octubre de 2005, el jurado subrayó que en la habitación típica de Pinter “se encuentran seres que se defienden contra intrusiones foráneas o contra sus propios impulsos, atrincherándose en una existencia reducida y controlada”. Andrew Graham-Yooll, en el prólogo de Guerra (Ediciones de la Flor), advierte que la dramaturgia de Pinter se sitúa a mitad de camino entre dos extremos brillantes. “Si James Augustine Joyce (1882–1941) metió todo en la creación literaria para nunca más dejarle palabra libre disponible a nadie, y Samuel Beckett (1906-1989) le sacó todo como para que la dramática quedara liberada de las palabras, Pinter usó el idioma en la medida y filo justos como que una breve oración tuviera la fuerza de penetración de una daga.”

En sus primeras obras se percibía una marcada influencia de Samuel Beckett, con quien mantuvo una larga amistad. “Lo conocí una noche en París. Me llevó de bar en bar y terminamos tomando sopas de ajo a las cuatro de la madrugada. Bicarbonato a la mañana siguiente”, rememoró. El vínculo del dramaturgo con la Argentina no es menor. Pinter apareció en un video homenaje a las Madres de Plaza de Mayo en el que les dedicó unas emotivas palabras. Pero además, actores y directores teatrales locales lo admiraban y representaron casi todas sus obras en los teatros argentinos. En los ’70 criticó la actuación de EE.UU. en el golpe que derrocó a Allende en Chile. En 1988, Pinter y su segunda mujer, la historiadora Antonia Fraser, crearon el Grupo 20 de Junio, formado por intelectuales de izquierda, con el objetivo de derrocar al gobierno de Thatcher. En los últimos años sus críticas políticas más ácidas estuvieron dirigidas contra la violación de los derechos humanos y contra la guerra de Irak, en la que Reino Unido fue fiel seguidor de la administración estadounidense. Del ex primer ministro británico Tony Blair llegó a sugerir, en su discurso de aceptación del Premio Nobel, que era un “criminal de guerra” que podría ser sentado ante el Tribunal Penal Internacional por las atrocidades cometidas en Irak. Y de Estados Unidos dijo que era un país “dirigido por una pandilla de delincuentes”. Muchos extrañarán las “granadas” que arrojaba Pinter.

Fuente: Página 12










24 diciembre 2008

El mejor regalo para esta Navidad





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22 diciembre 2008

A nuestros amigotes y lectores









20 diciembre 2008

Prisión domiciliaria para el torturador Manuel Cordero





Una “Cuestión de Orden” juzgada en la sección plenaria de este viernes, 19 de diciembre de 2008, a las 09:30hs, en el Supremo Tribunal Federal, decidió que el militar uruguayo Manuel Juan Cordero Piacentini, acusado de haber participado de la Operación Cóndor, podrá cumplir prisión domiciliaria después de ser sometido a cirugía cardiovascular.

La Operación Cóndor ocurrió en la década del 1970 para reprimir la oposición a los regímenes militares que estaban en el poder en varios países de Sudamérica. El militar que es acusado de ser uno de los responsables por “desapariciones forzadas” del ciudadano argentino Adalberto Valdemar Soba Fernández, ocurrido en 1976.

Los gobiernos de Argentina y del Uruguay pidieron la Extradición del mayor (EXT 974 y 1079, respectivamente), siendo que el Supremo decidió que el pedido de Uruguay está perjudicado, una vez que, de acuerdo con la Ley, cuando dos países piden Extradición de una misma persona por los mismos hechos, “tendrá preferencia el pedido en cuyo territorio la infracción fue cometida”. Sobre el pedido de Argentina, el juicio fue interrumpido por un “pedido de vista” del ministro Cézar Peluso.

Mientras tanto, el militar presentó un pedido de prisión domiciliaria por sufrir de grave enfermedad cardiovascular, con necesidad de cirugía. Es casado hace 32 años con una brasileña y está preso desde febrero de 2007.

El ministro Marco Aurélio, relator de la causa, considero que, por la edad avanzada del preso -70 años- es razonable que se recupere de la cirugía en local adecuado.
“Llevando en consideración la demostración del precario estado de salud del extraditando y que su edad ultrapasa los 70 años, yo voto en el sentido de la aprobación del pedido, o sea, transformando la prisión en domiciliaria”, afirmo el Ministro.

El relator aun destacó que el militar deberá entregar su pasaporte en la Policía Federal y quedarse en Brasil “confiando en la jurisdicción brasileña hasta el término de la causa”. Todos los ministros acompañaran el voto del relator, siendo que el ministro Menezes Direito destacó que, por las informaciones, la cirugía es impostergable y “una cirugía cardiovascular no es compatible con una recuperación en el sistema carcelario”.

La ministra Cármen Lúcia observó que, durante el tratamiento, Cordero deberá “ser acompañado por control policial necesario para que no ocurra ningún tipo de desvirtuamiento”.

Supremo Tribunal Federal de Brasil
19 de diciembre de 2008

Fuente: Rel-UITA

Nota de edición: Llama la atención que, Adalberto Valdemar Soba Fernández, siga siendo para el STF, ciudadano argentino.






Azahares y fuegos





Las últimas dos semanas se cubrieron de azahares y fuegos. Esos pequeños hechos de la vida que lo llevan a uno de la mano y que todavía le enseñan, le van marcando el camino hasta el final. El perfume del azahar, que lleva a la poesía y al ánimo, y el fuego, no el que quema, sino el que impulsa. Sí, todo comenzó en La Toma, ese supermercado rosarino tomado por sus empleados que es hoy, además de supermercado, un centro de cultura. Allí, donde antes sólo se vendían mercancías, hoy se debate, se enseña y se aprende, se abren los ojos al arte, a la literatura, a la política, al futuro. De allí a Mar del Plata. En la presentación del libro Biblioclastía, sobre la prohibición y quemas de libros durante la última dictadura militar. Un hecho aberrante y cobarde, pero por el cual jamás se indemnizó a las editoriales, a los autores ni a los libreros perjudicados. Ocurrió y ya está.

De allí a El Calafate, donde todos los 8 de diciembre, frente a la estancia “La Anita”, recordamos a las decenas de peones rurales fusilados por el ejército argentino en las huelgas de 1921. Ahí se levanta el cenotafio. Se lo cubre de flores y los oradores recuerdan el crimen nunca saldado. Luego, una obra teatral del conjunto formado por vecinos de El Calafate. En el bello paisaje se oyen los gritos de furia y dolor de los que cayeron. Algo que no se podrá olvidar jamás, pero de lo que no aprendimos nada los argentinos. Medio siglo después ya no se fusilaba, se desaparecía. Un día antes, en la sala cultural de El Calafate, el ballet local representaba las esperanzas de la peonada y cómo murieron bajo los fusiles oficiales. Todo hecho con una melancolía magistral. El arte, la mejor manera de escribir nuestra historia.

De regreso a Buenos Aires, el recuerdo de aquella legendaria Nueva Presencia, el primer periódico que se atrevió a criticar a la dictadura de los generales y el homenaje a Herman Schiller, quien ofreció su rostro para enfrentar a la picana y la desaparición. Una placa ha quedado allí para siempre, en la calle Castelli, para definir lo que es el coraje civil. Sí, y después, en Luján, en su Universidad, el mejor recuerdo para el herrero poeta, Dardo Dorronzoro, víctima de la misma dictadura. Un concurso de poesía. Leí las mismas, un tejido increíble de sueños jóvenes, de figuras de la fantasía, de la bondad extrema frente al horror cobarde de las bestias uniformadas. Dardo se asomó allí y nos aconsejó quién sería el premiado: todos, nos dijo. Todos los que escribieron sus ilusiones. Pero en ese momento nos interrumpió la realidad. Un ajero mendocino había llegado desde tierras cuyanas para describirnos su realidad. Curtidas manos, curtido rostro. Trabajo esclavo en las tierras del sol y de la vida, de mujeres y niños, como en la Edad Media. Leo los versos de una poetisa mendocina: las ristras de ajo se han convertido en las cadenas de la esclavitud. Se simulan cooperativas. La Justicia ordenó la reincorporación de despedidos, pero nadie se da por aludido. Los dueños de la tierra son los únicos magnates. Lo deciden todo. Los demás, los del sistema, obedecen. Los poetas de Luján escuchan en silencio. Hay tristeza. Por algo lo desaparecieron a Dardo, a los Dardos.

Al día siguiente estamos en Córdoba. Con la diputada Cecilia Merchán. Para tirar abajo un símbolo. Cambiar la figura del genocida Julio Argentino Roca por la figura de la increíble luchadora gaucha Juana Azurduy en los billetes de cien pesos, los de más valor. De uno que mató por más tierras para los poderosos a una mujer que luchó por la libertad americana. Un problema profundo que hace a la ética de los argentinos. No hay que mirar sólo para adelante. Hay que mirar para atrás para investigar por qué en estas llanuras de las espigas de oro hay hambre y hubo catorce dictaduras militares y represiones que alcanzaron al máximo de crueldad y perversión.

En la misma Córdoba presentamos un libro de tal valor ético que no encontramos adjetivo para calificarlo porque a ello se adjunta lo emocional: Los arquitectos que no fueron, la vida y fotos de estudiantes y egresados de Arquitectura de la Universidad de Córdoba asesinados y desaparecidos durante el terrorismo militar de Videla y consortes. Nos miran. Pienso, cuántas viviendas hubieran construido ellos y ellas. De haber vivido esa generación, por su lucha, ya no habría villas miseria en nuestras ciudades. Todas las universidades argentinas tendrían que publicar libros similares con los retratos y las biografías de sus estudiantes desaparecidos. Y sus retratos colgar en las aulas. Un recuerdo que no debe borrarse jamás de la memoria.

Allí, en la misma Córdoba, ofrecemos la cantata “La Patagonia de Fuego”, de Sergio Castro, basada en La Patagonia Rebelde. El público acompaña las bellas canciones. Se pone de pie para recordar a esos pobres gauchos fusilados por los máusers oficiales. Aprendimos, pienso. De los libros quemados en 1976 al tema vivo en las salas del país. El perfume del azahar y el fuego de la memoria.

Y justo, al día siguiente, doy una clase en el Instituto Espacio para la Memoria a los guías del museo de la ESMA, acerca de los crímenes del Estado en la Argentina. Los crímenes militares y el colaboracionismo civil.

Un país que no aprendió de sus tragedias. Un país sin autocríticas. Autocrítica, el fundamento de la democracia. Aquí, ese término, es desconocido. Hay que mirar para adelante.

Luego, en el festival del cine documental científico, presentamos escenas de nuestro nuevo film Awka Liwen, acerca de los pueblos originarios y discutimos sobre los conceptos de racismo en nuestra sociedad. Que los hay, los hay. De ahí a La Plata, en “Voces de la cultura”, que promueve la intendencia de esa ciudad. Y como todo encuentro cultural, es siempre necesario, positivo y sirve para encontrar las huellas hacia una sociedad más democrática, que no es otra cosa que una sociedad más justa e igualitaria. Y todo culminaría con el acto en la ESMA, en el Día de los Derechos Humanos.

Me sentí como en una nube de ilusiones. Estar allí, en un acto donde recordamos a nuestros desaparecidos en el lugar mismo del horror del sistema. Recibir un premio Azucena Villaflor allí donde tuvieron prisionera a esa mujer de increíble lucha, junto a sus dos compañeras iniciadoras del movimiento de Madres –Julia Ballestrino de Careaga y Mary Ponce de Bianco, no olvidarlas–, en un calabozo que era una cucha de perro, tiradas en el suelo para después asesinarlas, sí, recibir un premio en ese edificio de la Mayor Perversidad Humana, me pareció el producto de una imaginación sin límites. Pero sí, fue así. Quiere decir que el ser humano no se rinde nunca, que la Etica triunfa finalmente, aunque a veces tarda mucho en vencer sobre el crimen y la codicia. Dije, al agradecer el premio, que yo no lo merecía, que los únicos que habían ganado ese premio a los Derechos Humanos, eran los treinta mil desaparecidos. Y nombré a tres, cuya amistad me sigue desbordando todos los días: Rodolfo Walsh, el Paco Urondo y Haroldo Conti. Por eso, comprendía que hay que seguir con la búsqueda que iniciaron ellos. Hasta que logremos, por lo menos, que en nuestro país no haya más niños con hambre. Siempre hay azahares y fuego, pero aquel que no quema, que impulsa.

Osvaldo Bayer


Fuente: Página 12






La injustificable destrucción del medio ambiente



¿Puede la sociedad capitalista evitarla? Las noticias que llegan sobre el tema no son alentadoras. En Poznan se analiza el proyecto que será presentado en diciembre del próximo año en Copenhague, donde se discutirá y aprobará el Convenio que sustituiría al de Kyoto.

La Comisión que preside la elaboración del mismo está dirigida por Al Gore, el ex candidato presidencial de Estados Unidos que fue fraudulentamente derrotado por Bush en las elecciones de 2001. Los que lo elaboran ponen toda la esperanza en Barack Obama, cual si éste pudiera cambiar el curso de la historia.

Un ejemplo que ilustra procede de Canadá.

Un artículo de BBC Mundo titulado "Fiebre bituminosa en Canadá", señala que "el área que se explota en estos momentos es de 420 km², pero que el gobierno de Alberta les cedió a las empresas petroleras casi 65 000 km². El área de reservas explotables es de 140 000 km², más o menos el tamaño del estado de la Florida.

"Desde el aire se ve cómo las minas han transformado el bosque en un paisaje lunar de cráteres y lagos con grandes columnas de humo, que crean enormes nubes en la atmósfera. Todo esto ocurre en una remota región de Alberta."

En otra parte el artículo refiere: "¼ los principales actores en este momento son Suncor, Syncrude y un consorcio encabezado por Shell, pero hay cada vez más inversionistas extranjeros interesados en entrar al negocio."

"¼ la falta de respuesta por parte del gobierno significa que no se ha hecho lo suficiente para contrarrestar los efectos en el ambiente."

"¼ el Consejo del Cáncer de Alberta tiene previsto publicar un informe sobre el tema a principios de este año; 500 patos que llegaron a una poza de relave en Syncrude murieron¼ El gobierno abrió una investigación. Cualquiera que sea el resultado de estas investigaciones, parece que la oposición a la explotación de las arenas bituminosas va a seguir creciendo."

El País, diario español, comunica que "¼ las estimaciones del organismo dependiente de la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos) toman como punto de partida las predicciones del FMI, que apuntan hacia una paulatina recuperación de la economía global a partir del segundo semestre de 2009, cuando la producción mundial de petróleo alcanzará 86,3 millones de barriles diarios."

El mismo órgano español de prensa publica que "el director del Departamento de Cambio Climático de China quiere dejar sentado que Beijing sólo limitará sus emisiones a cambio de mucha inversión y patentes de tecnología limpia. Su firma es imprescindible para que los 187 países reunidos en la ciudad polaca avancen en un protocolo que sustituya el de 1997. Obama retrasa 20 años la lucha contra el cambio climático."

Otro cable de la agencia NOTIMEX, de fecha 13 de diciembre, explica que "¼ el colosal fraude de Wall Street llevado a cabo por el ex jefe de la empresa Nasdaq, Bernard L. Madoff, causa pérdidas millonarias en España", según destacó hoy el periódico Expansión, especializado en asuntos económicos.

"¼ Este viernes uno de los mayores escándalos en Wall Street" —continúa el cable— "quedó al descubierto después que arrestaron al ex jefe de la empresa Nasdaq, Bernard L. Madoff, por participar en un fraude con un fondo de inversión que puede alcanzar los 50 mil millones de dólares."

"¼ Madoff, ex presidente fundador del Nasdaq Stock Market, fue detenido la noche del jueves después que su propio hijo denunció ante autoridades federales que su padre llevaba lo que calificó como ‘enorme fraude piramidal’.

"¼ Bajo este esquema, sólo los primeros inversionistas obtendrían dividendos de sus inversiones, dejando al resto con pérdidas que, de acuerdo con la Fiscalía Federal en Nueva York, podrían alcanzar la citada cifra."

Otro despacho de la agencia Reuters, de la misma fecha, cita: "¼ El presidente electo de Estados Unidos Barack Obama está considerando un plan para reactivar la economía del país que podría tener un valor mucho mayor que las estimaciones previas¼ , dijo el sábado el Wall Street Journal.

"¼ Los asesores de Obama, que hasta hace dos semanas estaban analizando un paquete de 500 mil millones de dólares, ahora consideran 600 mil millones (por año) durante dos años ‘una estimación en el rango muy bajo’ de lo que se necesita, informó el diario.

"¼ El monto fiscal del plan sería un millón de millones de dólares durante ese período, dado el deterioro de la economía.

"...Miembros del equipo de Obama han evitado referirse a los artículos de prensa que especulan sobre el monto del eventual paquete que el demócrata lanzará una vez que el 20 de enero asuma la presidencia de Estados Unidos."

El cuadro se ve aún peor cuando las noticias llegan a través de las agencias cablegráficas reportando todo tipo de problemas que van desde la quiebra de la industria automotriz derivada de la crisis financiera, hasta los desastres naturales, pasando por el costo creciente de los alimentos, el hambre, la guerra y otros muchos hechos.

El problema es que ya no existe espacio habitable en nuestro planeta para repartir. El último fue Australia, de la que el Reino Unido se apoderó el 19 de enero de 1788. El medio ambiente hace ya rato que está comprometido. ¿Podrá nuestra especie superar esa barrera?

Fidel Castro Ruz
Diciembre 15 de 2008
6 y 12 p.m.

Fuente: Granma






19 diciembre 2008

Mario Benedetti: Doctor Honoris Causa, de la universidad argentina de Córdoba





Ayer, en un acto que se realizó en la Universidad de la República, el escritor y poeta Mario Benedetti fue distinguido ­en ausencia, por su precario estado de salud­ Doctor Honoris Causa por la "construcción de la historia cultural de nuestros países latinoamericanos", por parte de la Universidad Nacional de Córdoba, la más antigua de Argentina.

En la ceremonia desarrollada ayer, y a la que concurrieron destacadas personalidades del quehacer cultural, los representantes de la universidad cordobesa fundamentaron el galardón a Benedetti, de 88 años de edad, por "haber contribuido de manera relevante a la construcción de la historia cultural de nuestros países latinoamericanos".

La institución académica argentina, que remonta sus orígenes a 1613, es una de las más antiguas de América.

Benedetti "logró inmortalizar la experiencia de una época y de lugares específicos: Argentina, Perú, México, España, Cuba, países que lo acogieron en el exilio" al que el escritor se vio obligado durante la dictadura militar uruguaya, entre 1973 y 1985, se señaló en el texto al que se dio lectura.

El Doctorado es el quinto que recibe el autor de "La Tregua", "El cumpleaños de Juan Angel y "Gracias por el fuego", entre otras obras reconocidas, distinguido anteriormente por las universidades de Alicante, Valladolid, La Habana y Uruguay.

El poeta, narrador y ensayista también ha sido galardonado con el título Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República. Considerado como el escritor uruguayo de mayor prestigio internacional, Benedetti ha recibido, entre otras distinciones, el Premio de Poesía Iberoamericano Reina Sofía, el título Doctor Honoris Causa de la Universidad de Alicante y reconocimientos similares de las Universidades de Valladolid, La Habana y Milán. Entre otras distinciones que ha recibido, se destaca el haber sido galardonado por los gobiernos de Venezuela y Cuba con el Premio Cultural ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas).

Mario Benedetti, nacido en Paso de Los Toros (Tacuarembó), ha publicado más de ochenta libros. El primero fue "La víspera indeleble" (poemas), en 1945.

Su vasta producción, que abarca la poesía, el cuento, la novela, el ensayo y la crítica literaria, es objeto de permanentes reediciones y ha sido traducida a más de una docena de idiomas.

Benedetti es, además de un reconocido autor, un escritor de compromiso social y político, que suele volcar en sus creaciones toda su fina sensibilidad y su apoyo a la causa de la justicia social.

Fuente: La República






17 diciembre 2008

VIRGINIA MENDEZ, CESAR TRONCOSO Y EL BAÑO DEL PAPA





“La Iglesia asume que la fe es suficiente,

y no lo es”


En el film uruguayo, que se estrena aquí el primer día de 2009, un bagayero cree ver en la visita del Papa una forma de salvación, explotando comercialmente... un baño. “Pero no es miserabilista, no se regodea en la miseria”, dicen los actores.


Oscar Ranzani


Cuando en 1988 el papa Juan Pablo II visitó el pueblo uruguayo de Melo, muchos de sus pobladores dejaron de lado el anhelo espiritual por conocerlo y vieron en su llegada la posibilidad de una redención económica que los salvara de la pobreza. ¿De qué manera? Con rebusques: compraron chorizos, panes, bebidas, tortas fritas, fabricaron banderitas y medallitas del Pontífice... Todo para vender, creyendo que la visita del Papa a este pueblo lindante con Brasil facilitaría que 50 mil personas (en su mayoría brasileños), según estimaban, pisaran tierra uruguaya. Los pobladores de Melo ansiaban encontrar “el paraíso económico”. Pero fueron muchos menos quienes efectivamente cruzaron la frontera. En este hecho está inspirada El baño del papa –que se estrena el 1º de enero de 2009–, dirigida por los uruguayos Enrique Fernández (también guionista) y César Charlone, quien además es el director de fotografía, un rubro en el que se mueve como pez en el agua. Para corroborarlo, basta mencionar que Charlone desempeñó ese rol en Ciudad de Dios (por el que fue nominado a un Oscar), El jardinero fiel y Blindness (la adaptación cinematográfica de Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago), todas de Fernando Meirelles.

Fernández y Charlone construyeron una ficción que tuvo buena repercusión en la sección “Una cierta mirada” del Festival de Cannes 2007. El resultado es una apasionante historia que toma elementos del neorrealismo italiano y que está a medio camino entre la comedia y el drama social. La dupla convocó a un pequeño elenco de actores profesionales, encabezado por César Troncoso y Virginia Méndez –ambos de amplia trayectoria en el teatro de su país– y los hizo interactuar con lugareños de Melo.

Troncoso compone a Beto, un contrabandista de frontera de poca monta, que debe lidiar con un policía corrupto en la zona. Beto se las rebusca, entonces, para llevar el pan a su familia, compuesta por su mujer, Carmen (Virginia Méndez), y su hija Silvia (Virgina Ruiz). Silvia reniega de las transas de su padre y sueña con ser locutora. Ante la inminencia de la visita del Papa, Beto no piensa en vender alimentos como sus vecinos, sino más bien en los desperdicios del cuerpo humano: tiene la disparatada idea de construir un baño en el terreno de su casa y cobrarles por el servicio a los peregrinos en emergencia. Para ello, convence a su mujer y a su hija de que lo ayuden en el emprendimiento. Pero cuando pone manos a la obra, Beto se mete en un lío enorme que llega a agotar la paciencia de su familia.

“Yo quedé en éxtasis”, dice Troncoso acerca de la participación de El baño del Papa en Cannes. “Comparado con los otros festivales Clase A que hay por el mundo, es el que tiene mayor prestigio y mayor capacidad de autopromocionarse. Yo leo de cine desde que tenía catorce años, y jamás se me había ocurrido la posibilidad de pisar Cannes. Menos con una película. Entonces, para la película y para quienes trabajamos en ella, es como una carta de presentación que te prestigia automáticamente. Todo lo que pasó con la película fue después de Cannes”, agrega el actor en la entrevista con Página/12, en la que también participa Méndez.

–¿Cómo fue la experiencia de trabajar con aficionados lugareños?

Virginia Méndez: –Fue maravilloso. Yo era tan aficionada como ellos, porque era mi primera vez como actriz de cine. Fue lindo. Nosotros trabajamos con un preparador de actores que se encargó de hacer esa mezcla y de que no se notara. Por ejemplo, que nosotros no sobresaliéramos más que los que no eran profesionales. No leí el guión hasta un día antes del rodaje. Por ahí, estuvo bueno que no me aprendiera las cosas para que cuando empezáramos, los actores no profesionales no estuvieran trancados. No se notaba, fue un trabajo lindísimo.

César Troncoso: –Además, me parece, que gran parte de la verdad que la película tiene está dada por la presencia de los actores no profesionales, que son lugareños casi todos, salvo uno. Había una verdad que ellos nos transmitían a nosotros, y nos impregnamos de ella. Con todos actores profesionales hubiera sido otra película. Habría sido igualmente interesante, pero hubiera tenido, sin duda, otra textura.

–Al comienzo de la película, un cartel señala que está inspirada en hechos reales. ¿Cuánto de lo que narra la trama sucedió verdaderamente?

C. T.: –Lo que no sucedió tal cual se cuenta es la historia de que a una persona se le haya ocurrido construir un baño ante la visita del Papa. Todo lo demás, más allá del valor agregado que tiene la parte ficcionada, en realidad sucedió: mucha gente creyó que ante la llegada del Papa iba a poder hacerse millonaria.

V. M.: –Hay otro fenómeno social que se dio en nuestro país, que es el tema de los quileros. Enrique Fernández, que es de Melo, lo tenía en la cabeza de niño. Es el fenómeno del contrabando que, en algún momento, se hizo a caballo, después en bicicleta y luego en moto.

C. T.: –Lo de los quileros es real. Melo es una ciudad que está a 60 kilómetros de la frontera. Los tipos hacían 60 kilómetros sin carga y volvían con todos los encargos que les habían hecho, recorriendo otros 60 kilómetros, en bicicleta. Hacían 120 kilómetros diarios para sacar un jornal.

–¿Puede decirse que El baño del Papa está en el cruce entre el drama social y la comedia?

C. T.: –Yo creo que sí. Afuera se la ha comparado con el neorrealismo italiano.

–¿Y ustedes reconocen influencias?

C. T.: –Sí, me parece que es posible que las tenga. El que la ve termina con un cierto gusto amargo, pero mientras tanto se rió. Y me parece que es un poco como lo que sucede con la vida de esta gente. Cuando uno ve un pobre desde el lugar en el que uno está, muchas veces imagina: ¡Pobre tipo! Pero la vida para cualquiera, esté donde esté, tiene altos y bajos. Me parece que esta gente vive su vida y la película lo refleja. La vida de ellos es dura pero, por momentos, no deja de ser risueña.

V. M.: –Hay una lectura que se hace en el Uruguay que es como él dice, que te reís y te quedás con un dejo amargo. Pero yo tuve una experiencia reciente en Santo Domingo, donde se presentó la película. La lectura que hacía la gente era optimista. Cuando terminó la proyección, el público se quedó para una serie de preguntas y respuestas. Y una señora dijo: “Yo, en realidad, estoy feliz y contenta porque esta película puede ser de nuestro país perfectamente, de lo que nos pasa a nosotros”.

C. T.: –No es una película pesimista. Tampoco es miserabilista. Vos podés caer en ese cine en que mostrás miseria y pobreza y te regodeás en eso. Pero El baño... abre el juego a una posibilidad, a una esperanza posible.

–También muestra que la espera del Papa no es por fervor o anhelo espiritual, sino más bien por necesidad material. ¿Sería como una especie de redención económica la que buscan los habitantes de Melo?

C.T .: –Sí. Uruguay no es un país particularmente religioso. Es laico desde 1920 o 1930. No es como en la Argentina, que se jura por los santos sacramentos. No, allá se jura por la Constitución y ya está. Nadie es demasiado católico. Entonces, lo que toda esta gente vivió... le hubiera pasado lo mismo si hubieran venido los Globetrotter. Esta gente vio la posibilidad de salir de la pobreza con la picardía que, en general, tienen los pueblos. Pero sí, es una redención económica.

–¿Los habitantes de Melo necesitan creer en algo que va más allá del Papa, incluso de Dios?

C. T.: –Yo creo que la crítica tiene que ver en todo caso con lo que la Iglesia escucha y deja de escuchar. La Iglesia asume que la fe es suficiente. Y la fe no es suficiente. Es como cuando el Papa se sacó su anillo en Brasil y se lo dio a la gente de una favela. Puso un parche al sol. Y no lo puso porque el tipo fuera un desaprensivo o un desconsiderado, sino porque hay lógicas que la Iglesia no puede apresar desde el Vaticano. Me parece que lo que le pasa a la Iglesia es que hay realidades en las cuales se desfasa. Inevitablemente se desfasa porque cuando un tipo hace 120 kilómetros ida y vuelta a la frontera para ganar el jornal diario, no hay mensaje divino que solucione la brecha que se genera entre el tipo que se está partiendo el lomo y lo que le decís. No podés manejar mensajes de esperanza en esos términos con esa gente.

–¿El baño del Papa es también una película sobre la esperanza y la necesidad de tener un sueño?

C. T.: –Yo creo que hay un tema con la pobreza, y es que hay tipos de pobreza. Una es periférica a las grandes ciudades, que es una pobreza más descreída, la del tipo que ya está desesperado. Por eso la inseguridad, y por eso están dispuestos a muchas cosas. Pero hay otra pobreza, una que aún no ha perdido la capacidad de creer que, a partir del trabajo y del esfuerzo, se pueden conseguir cosas.

V. M.: –Y también que las diferentes personas tienen distintos conceptos de la fe, porque algunas consideran que la fe es creer en algo. En el caso de Carmen, la esposa de Beto, tener fe es esperar y es obrar porque ella tiene una actitud muy fuerte con él, en determinado momento. Hay cosas con las que ella no transa. Tiene unos valores muy fuertes. Son los valores que le transmite a la hija: los del amor, de la familia, y en llevar a la práctica lo que cree. Por ahí, la hija es la heredera de los valores de la madre y no se va a postergar como sí lo ha hecho la madre, porque mi personaje es una mujer sin ningún tipo de posibilidades.

–¿De ahí surge la mala relación entre Silvia y su padre?

C. T.: –A este personaje que hago en El baño del Papa le veo rasgos similares al de mi viejo, un gallego almacenero. A mí me daba vergüenza que hubiera hecho hasta tercer grado de la escuela, aun entendiendo las razones de eso. Me daba vergüenza por esa cosa de “gallego bruto” que teníamos instalada en el Río de la Plata. Y ahora, a la vuelta del tiempo, me doy cuenta de que, en realidad, lo que ese tipo hizo fue romperse el lomo para que yo fuera alguien preparado. Y me parece que es lo que le pasa a la hija con Beto: que un tipo que hace contrabando hormiga en bicicleta está mal visto.

–Pero le va a dar una oportunidad...

V. M.: –Sí, y yo creo que en eso tiene mucho que ver la madre, esa mujer que es el cable a tierra del marido, que lo ama, que ama a su hija y que también sueña. No sueña con tener pan y comida, sino con que su hija pueda ser diferente, que pueda tener otra vida.

–Haciendo una analogía con la metáfora religiosa, ¿Beto está entre el cielo y el infierno?

C. T.: –Está entre el cielo y el infierno, como están las personas. Lo bueno de la construcción de este personaje es que no es plano y lineal. Está en contradicción con lo que hace. El sabe que, por ejemplo, ser bagayero no está bueno porque no habría que serlo pero, por otro lado, tiene el deber de serlo, porque es la manera de sostener una familia. Lo mismo para un montón de acciones que él tiene con el aduanero, que tienen que ver con la construcción bien carnal. Enrique Fernández tuvo la habilidad de construir un personaje con contradicciones, como somos las personas. Está entre el cielo y el infierno porque la gente de verdad está también así.

Fuente: Página 12









El golpe final




Humor gráfico: Daniel Paz & Rudy



La risa es inmediata. Ver al presidente de Estados Unidos encogiéndose tras un micrófono mientras un zapato vuela sobre su cabeza es un excelente ejercicio para los músculos de la cara que controlan la carcajada. Este hombre, famoso por su abisal ignorancia y por sus continuos dislates lingüísticos, nos ha hecho reír muchas veces durante los últimos ocho años. Este hombre, también famoso por otras razones menos atractivas, paranoico contumaz, nos ha dado mil motivos para que lo detestásemos, a él y a sus acólitos, cómplices en la falsedad y en la intriga, mentes pervertidas que han hecho de la política internacional una farsa trágica y de la simple dignidad el mejor objetivo de la irrisión absoluta. Verdaderamente el mundo, a pesar del desolador espectáculo que nos ofrece todos los días, no merece un Bush. Lo hemos tenido, lo sufrimos hasta tal punto que la victoria de Barack Obama ha sido considerada por mucha gente como una especie de justicia divina. Tardía, como en general es la justicia, pero definitiva. Pero todavía nos faltaba el golpe final, nos faltaban esos zapatos que un periodista de la televisión iraquí lanzó sobre la mentirosa y descarada fachada que tenía enfrente y que pueden ser entendidos de dos formas: o esos zapatos deberían tener unos pies dentro y el objetivo del golpe sería la parte curva del cuerpo donde la espalda cambia de nombre, o entonces Mutazem al Kaidi (quede su nombre para la posteridad) encontró la manera más contundente y eficaz de expresar su desprecio. El ridículo. Um par de puntapiés tampoco estarían mal, pero el ridículo es para siempre. Voto por el ridículo.

José Saramago

Fuente: El cuaderno de Saramago






El precio de la política exterior de EEUU



Video: Masunidos



Cuando estas líneas lleguen a los kioscos es más que probable que las imágenes de George W. Bush esquivando los zapatos que le lanzaba un periodista iraquí en la rueda de prensa que ayer ofreció en Bagdad hayan dado la vuelta al mundo. El titular que acompañará a esa noticia en muchos medios será similar a éste: «El presidente de EEUU es objeto de un intento de agresión». Pero quien repase lo que ha sucedido en Irak en los últimos años no tendrá ninguna duda de que el agresor por antonomasia es Bush, quien en marzo de 2003 no ordenó lanzar zapatos sobre la población iraquí, sino toneladas y toneladas de bombas.

El fin del mandato de Bush, tras ocho años en la Casa Blanca, ha venido marcado por el fracaso militar y político de EEUU en el país árabe, que invadió utilizando no sólo la fuerza, sino también la mentira. Como se comprobó tras el primer baño de sangre, no era el Gobierno de Sadam Hussein el que poseía «armas de destrucción masiva», sino los ejércitos de EEUU y de sus socios occidentales. Sin embargo, ante la pasividad de la comunidad internacional y de la ONU, el pueblo iraquí no ve aún cercano el fin del genocidio porque a las trágicas consecuencias del conflicto bélico se suman las que acompañan al deterioro de los servicios públicos, al hambre y las enfermedades, a la desestructuración de la sociedad civil y a la incapacidad de crear una administración política que logre la confianza de la mayoría de la población.

Creer que la despedida de Bush pondrá fin a la ocupación de Irak supone poner una gran dosis de esperanza en el hombre que llegará a la Casa Blanca dentro de unas semanas, Barack Obama. Y supone también obviar que la decisión de invadir Irak se tomó en esos círculos de poder que siempre rodean al presidente de EEUU, sea éste quien sea, y que son los que realmente manejan una poderosa máquina militar y una enorme estructura económica que no tiene otro fin que imponer sus intereses en todo el planeta. Ellos evalúan el coste de la política exterior de EEUU en dólares, pero el precio real se paga en vidas humanas.

Fuente: Gara






16 diciembre 2008

Rafael Alberti en el recuerdo





106 aniversario del nacimiento de uno de los más grandes poetas del panorama literario español y el último poeta de la Generación del 27




Al poeta,


al hombre comprometido,


al camarada......


salud!!!











14 diciembre 2008

El grito acusador de los amigos de Alexandros



Mensaje enviado a los medios de comunicación en Grecia por amigos del joven asesinado.


Foto: REUTERS/Yiorgos Karahalis

Queremos un mundo mejor. Ayudadnos.
No somos terroristas, “encapuchados”, gnostoi-agnostoi
*
Somos vuestros hijos.
Ellos, oi gnostoi-agnostoi…
Soñamos – no matéis nuestros sueños.
Tenemos empuje – no paréis nuestro empuje. Recordad. Una vez fuisteis vosotros también jóvenes.
Ahora perseguís el dinero, os preocupáis solo por el “escaparate”,habéis engordado, os habéis quedado calvos, os habéis olvidado.
Esperábamos que nos apoyarais, esperábamos que os interesarais,
Que nos hicierais sentirnos orgullosos por una vez. En vano.
Vivís vidas de mentira, habéis agachado la cabeza, os habéis bajado los pantalones y esperáis el día en que moriréis.
No imagináis, No os enamoráis, no creáis.
Solo vendéis y compráis.
Lo material en todas partes. Amor en ninguna parte. Verdad en ninguna parte.
¿Donde están los padres?
¿Dónde están los artistas?
¿Por qué no salen a la calle?
Ayudadnos a nosotros los hijos
PS: No nos arrojéis más gases lacrimógenos.
Ya lloramos nosotros por nuestra cuenta.


*"Oi gnostoi agnostoi" es una expresión que la sociedad griega y sobre todo los medios de comunicación han encontrado para definir los mismos grupos de jóvenes que a menudo provocan disturbios en la ciudad. La traducción literal es “los conocidos-desconocidos” y se llaman así porque llevan capucha y no es seguro pero hay rumores de que la policía los conoce y no los arresta porque son agentes provocadores de la misma policía.

Fuente: Kaos en la Red






12 diciembre 2008

"El círculo", premio TeleSUR en festival de cine habanero





El documental "El círculo", de los realizadores uruguayos José Pedro Charlo y Aldo Garay, conquistó en la Habana el premio de la televisora TeleSUR, en el 30 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

El premio se concede a aquellas producciones que reflejen la problemática de los pueblos de América Latina.

Un jurado, integrado por la documentalista Estela Bravo, Iris Martínez, directora de adquisiciones de Telesur, y Gloria Argüelles, del Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos, otorgó el galardón por abordar de forma original el tema de las dictaduras militares en el continente.

El premio consiste en 10 mil dólares por los derechos de transmisión por Telesur durante dos años y una placa de reconocimiento.

Fuente: TeleSur






Torturas en cárcel de Guantánamo semejan crímenes de lesa humanidad





La Habana, 11 dic - Las torturas acontecidas hoy en la Base Naval de Guantánamo, territorio ocupado por el gobierno estadounidense contra la voluntad del pueblo cubano, semejan crímenes de lesa humanidad, denunció aquí la pacifista norteamericana Cindy Sheehan.

En declaraciones a Prensa Latina, la madre del soldado estadounidense Casey Sheehan, muerto a los 24 años en Iraq en 2004, reclamó el cierre inmediato del centro de torturas en ese ilegal enclave militar.

Sheehan, considerada el rostro del activismo antibélico estadounidense por sus constantes protestas contra la guerra en Iraq, calificó de abominable la práctica de los martirios usados como método represivo en la Base Naval de Guantánamo.

“Viajé a Guantánamo en enero de 2007 para exigirle a mi gobierno cerrar esa prisión y otras similares en varias partes del mundo”, dijo.

La activista norteamericana recordó que nunca había ejercido el pacifismo, pero la muerte en abril de 2004 de su hijo Casey despertó su conciencia y fue cuando inició un movimiento para demandar el fin de la ocupación militar en Iraq.

“Sueño para el futuro que sean eliminadas en Estados Unidos las prohibiciones de viajar a Cuba, y el bloqueo económico, comercial y financiero mantenido contra la Isla durante años”, destacó.

Cindy Sheehan encabeza una delegación de su país que viajó a Cuba para asistir al Taller Internacional "La Declaración Universal de los Derechos Humanos: 60 años después", en el Palacio de Convenciones de La Habana.

Fuente: PL








Baltasar Garzón, 2





El juez Baltasar Garzón ha dejado en Lisboa una lección de lo que es o debe de ser el Derecho. La verdad es que, en sentido estricto, en el acto organizado por la Fundación de lo que se habló fue de Justicia. Y de sentido común: de los delitos que no pueden quedar impunes, de las víctimas, que tienen que ser resarcidas, de los tribunales, que tienen que levantar alfombras para ver qué hay por debajo del horror. Y tantas veces, por debajo del horror hay intereses económicos, delitos claramente identificables perpetrados por personas y grupos concretos que no pueden ser ignorados en estados que se proclaman de derecho. Quién sabe si los responsables de los crímenes contra la humanidad, que de otra forma no puedo llamar a esta crisis financiera y económica internacional, no acabarán procesados, como en su día lo fueron Pinochet o Videla u otros dictadores terribles que tanto dolor sembraron. Quién sabe.

El juez Baltasar Garzón nos ha hecho entender la importancia de no envilecerse una vez para no ser viles siempre. Quien conculca una vez los derechos humanos, en Guantánamo, por ejemplo, tira por la borda años de derecho y de respeto. No se puede ser cómplice de este caos internacional que la administración Bush ha generado en medio mundo. Ni los gobiernos, ni los ciudadanos.

Un auditorio multitudinario y atento siguió las intervenciones del juez con respeto y consideración. Y aplaudió como quien oye no verdades reveladas, sino la voz efectiva que el mundo necesita para no caer en la permisividad de la abyección.

La Fundación está contenta: hemos hecho lo que hemos podido para recordar que hay una declaración de Derechos Humanos, que éstos no se respetan pero los ciudadanos tenemos que demandar que no sean papel mojado. Baltasar Garzón cumple su parte y haberlo puesto de manifiesto esta tarde en Lisboa ya nos congratula.

José Saramago
Fuente: El cuaderno de Saramago

Fotografías: Fundación José Saramago









Baltasar Garzón




Foto: Reuters


A pesar del tiempo agreste, con intervalos de lluvia y frío, el cine estaba lleno. Carmen Castillo temía que las dos horas y media de proyección de su documental acabasen desanimando a la asistencia, pero no fue así. Ni una sola persona se levantó para salir y, al final, con los espectadores rendidos ante la fuerza de las imágenes y los testimonios estremecedores de los miembros del M.I.R sobrevivientes de la dictadura, Carmen fue aplaudida de pié. Nosotros, los de la Fundación, estábamos orgullosos de aquel público. Teníamos confianza, pero la realidad excedió las previsiones más optimistas.


A la hora en que escribo, más de doscientos mil ejemplares de la Declaración Universal de Derechos Humanos circulan en las manos de otros tantos lectores de los periódicos Diario de Noticias, de Lisboa, y Jornal de Noticias, de Oporto. Y hoy, día 11, será el turno de Baltasar Garzón, que viene expresamente de Madrid para hablar de derechos humanos, de Chile y de Guantánamo. Así como el homenaje a las Letras Portuguesas que se ha realizado al final de la tarde con grande éxito, a conferencia de Garzón será en la Casa del Alentejo, a las 18 horas. Es una buena ocasión para aprender. Sí, para aprender.


José Saramago


Fuente: El cuaderno de Saramago







10 diciembre 2008

JUAN GELMAN ESCRIBE CONTRA “LOS ORGANIZADORES DEL OLVIDO”



“El infierno no termina al cerrarse las puertas del campo de concentración”


El Ministerio de Cultura español promovió el Primer Encuentro Internacional de Memoria Histórica en la Universidad de Salamanca, la misma donde Miguel de Unamuno enfrentó al dirigente franquista Millán de Astray cuando éste entró a los claustros pistola en mano gritando “Viva la muerte, abajo la inteligencia”. En esa reunión, de la que participaron delegaciones de Chile, Argentina, República Dominicana, Portugal y Alemania, el poeta y columnista de Página/12 fue el encargado de realizar la conferencia inaugural sobre “el imperativo moral de la memoria colectiva”.


Soy padre de un hijo de 20 años secuestrado, torturado, asesinado en 1976 por la más reciente dictadura militar argentina, que también desapareció sus restos. Fueron hallados, gracias a la infatigable labor del Equipo Argentino de Antropología Forense, 13 años después. Soy suegro de su esposa, secuestrada cuando tenía 19 años, trasladada de Buenos Aires a Montevideo encinta de ocho meses y medio y asesinada por la dictadura militar uruguaya dos meses después de dar a luz. Sigue desaparecida y su hija fue entregada a un policía de matrimonio estéril. Soy abuelo de una nieta de la que me robaron sus primeros 23 años de vida y que mi mujer, Mara La Madrid, que no es la madre de mis hijos, y yo buscamos y encontramos al cabo de una larga investigación. Nada de esto hubiera sido posible sin el testimonio oral de sobrevivientes uruguayos y argentinos, sin expedientes judiciales y aun militares, sin ese archivo tan particular que es el banco de datos sanguíneos de familiares de desaparecidos del Hospital Durand de Buenos Aires, sin una campaña internacional de denuncia que tuvo la solidaridad de decenas de miles de poetas, escritores, artistas y gente de a pie de 122 países, sin libros, sin documentos, sin Internet, sin videos y, sobre todo, sin la voluntad imperiosa de encontrar la verdad.

Hablo desde la experiencia argentina. ¿Por dónde empezar? ¿Por la madre de un desaparecido que año tras año y día tras día arreglaba el cuarto de su hijo y a la noche le preparaba la sopa que él solía tomar al regreso del trabajo? La sopa se enfriaba en la mesa sin remedio. ¿Por el sueño de la hija de una desaparecida? Este sueño: “Mamá vive en el departamento de la calle 47. Voy a visitarla. Tengo miedo de que me abrace y al hacerlo se convierta en fantasma”. Ha pasado mucho tiempo desde la de-saparición de ese hijo y de esa madre, pero no hay final del duelo todavía. No lo habrá mientras no se encuentren sus restos y descansen en un lugar de recuerdo y homenaje. No lo habrá mientras esa madre y esa hija no sepan toda la verdad sobre su sufrimiento. No lo habrá mientras esa verdad no conduzca a la Justicia.

El infierno no termina cuando se cierran las puertas del campo de concentración y los hornos se apagan: hace un cuarto de siglo que cesó el infierno militar en la Argentina y centenares de miles de personas –hijos, padres, hermanos, familiares, amigos de los desaparecidos– viven esa segunda parte del infierno que crepita en la memoria y no hay modo de apagar. “Desde entonces, a una hora incierta/esa agonía vuelve/y hasta que mi cuento espantoso sea contado/mi corazón sigue quemándose en mí”, dice el viejo marinero de un poema de Coleridge que recordó Primo Levi. Para muchos argentinos, uruguayos, chilenos, centroamericanos y nacionales de tantas otras latitudes del mundo esa estrofa poética es vida real y quema cada día.

“En nuestro país el olvido corre más ligero que la Historia”, dijo el escritor Adolfo Bioy Casares. Pues no sólo en la Argentina. Desaparecen los dictadores de la escena y aparecen inmediatamente los organizadores del olvido. “¿Para qué renovar las penas? –dice Ismene a Edipo–. El dolor se sufre al recibir las penas y se vuelve a sufrir al recordarlas.” El Día de Muertos, el pueblo mexicano acude a los cementerios, se sienta alrededor de sus difuntos, toca la guitarra y les canta, les pide que sigan muriendo en paz y que dejen en paz a los vivos para que los recuerden sin terrores. Pero los familiares de los desaparecidos no tienen dónde hablarles y ellos son fantasmas inciertos que vuelven a doler en la memoria.

“Los padres quedaron sin hijos y no terminan sus quejas. Conocen al fin cuál es el dolor total sin remedio”, dice Esquilo. ¿Cada recuerdo trae un dolor que se amontona, capa sobre capa, y se convierte en una geología del dolor? ¿Es posible dialogar con el dolor, fingir que tiene rostro y que no es una potencia que viene y va y protesta contra la muerte del ser querido y le da cuerpo y la afirma negándola? ¿La locura sería la última puerta del dolor, una manera de convertirse en dolor para no padecerlo y desaparecer en el dolor? ¿No será ésa una forma de fundirse con la víctima y así morir con ella? Los familiares de los desaparecidos están en otro lugar. “Un loco, solamente un loco que perdió la mente olvidar puede la muerte de su padre”, dice Electra. O la muerte de un hijo. No es ésa la locura de los familiares: su única “locura” consiste en exigir verdad para las víctimas y justicia para los victimarios. Es un camino lleno de obstáculos con los que se tropieza día a día. Los comisarios del olvido tienen recursos y conocen su trabajo.

Un pacto de silencio sella la boca de los militares argentinos, con pocas excepciones. Cuando sus camaradas conocen que alguno está dispuesto a hablar, lo callan con una buena dosis de cianuro: le ocurrió al prefecto naval Héctor Febres, a punto de ser condenado por los crímenes que cometió durante la dictadura militar. O desaparecen a testigos importantes de los juicios por delitos de lesa humanidad, como desaparecieron a Julio López, para agitar el miedo en las víctimas testimoniantes. La policía facilita la huida del represor atrapado o quema archivos de sus operaciones. La jerarquía de la Iglesia Católica argentina que, a diferencia de la chilena, santificó la matanza –un obispo del Vicariato llegó a decir “cuando hay derramamiento de sangre, hay redención”–, la jerarquía de la Iglesia Católica argentina, que ordenó tranquilizar a militares desasosegados porque venían de tirar prisioneros vivos al océano, se niega a abrir sus muy prolijos archivos de la época, que permitirían recuperar al menos los restos de numerosos desaparecidos.

Ciertos jueces, ciertos fiscales y ciertas instancias judiciales como la Corte de Casación argentina encajonan procesos contra los represores, quienes pueden quedar en libertad por la falta de sentencia. Y lo peor, verdaderamente lo peor, es la perversión que mancha a sectores políticos y sociales que, de un modo o de otro, por acción o por omisión, fueron cómplices de la matanza y callan lo que saben y niegan al Otro lo que saben. Y luego, por qué omitirlo, la actitud pasiva de ciertos familiares que, ante todo por falta de medios, y luego por desánimo, cansancio, resignación, desesperanza o temor, todavía temor, depositan su no hacer en los organismos de derechos humanos. Y también, por qué omitirlo, ciertos organismos argentinos de derechos humanos que burocratizan el dolor o militan contra la búsqueda de los restos de los desaparecidos “para que sigan con sus compañeritos”. Así hacen tabla rasa de la historia personal de las víctimas y del lugar que ocuparon en la historia. Es la continuidad civil, bajo otras formas, del pensamiento militar.

La voluntad de corregir la memoria, como es notorio, viene de muy lejos. En el siglo V antes de Cristo, la sangrienta oligarquía de los Treinta prohibió en Atenas por decreto recordar la derrota militar que le infligiera Esparta. Cada ciudadano fue obligado a pronunciar el juramento “No recordaré las desgracias”. Pasan los siglos y los vencedores siguen reorganizando el pasado a voluntad. En el año de gracia de 1040 el monje Arnold von Saint Emmeram explicaba así el método que había elegido para escribir la historia del ducado de Baviera: “No sólo es pertinente que las nuevas cosas modifiquen las viejas; también es correcto, si las viejas son desordenadas, el de-secharlas por completo, e incluso, aunque estén bien ordenadas pero sean poco útiles, el enterrarlas con reverencia”. La voz de los vencidos es “desordenada y poco útil” en los manuales de historia al uso, cuyo marco de referencia esencial es el Estado. Numerosas víctimas de crímenes contra la humanidad fueron y son carne de olvido, “ese acuerdo con aquello que se oculta”, al decir de Blanchot. Los que falsifican la historia así, falsifican la vida y están presentes y activas las antiguas herencias de nuestra tan moderna, o posmoderna, civilización occidental, en la que los extraordinarios avances tecnológicos conviven o malviven codo a codo con genocidios nunca vistos.

Proliferan las teorías sobre la historia como relato y otras sobre todo lo contrario. De lo primero hay pruebas más que suficientes, algunas francamente ridículas. La historia del Partido Comunista soviético ha sufrido continuos liftings con el correr del tiempo y se convirtió en un acto de predicción del pasado. Es famosa la fotografía del estado mayor bolchevique tomada días después del triunfo de la Revolución Rusa, con Lenin en el centro, a su derecha una escalera y luego Stalin. El lugar de la escalera lo ocupaba Trotski, excomulgado por el Termidor stalinista. El acto tiene pretensiones mágicas y la voluntad de abolir la historia. De ahí la importancia fundamental de los archivos de la memoria. De ahí la importancia fundamental de esta reunión. La pretensión de mutilar la memoria cívica de todos los días corrompe su salud y despeja el camino a nuevos autoritarismos.

El imperativo moral de la memoria colectiva tiene hoy más urgencia que nunca y no faltaron en la Argentina y en otros países quienes entendieron esto muy temprano y crearon y ordenaron personalmente, sin apoyo oficial alguno y movidos por su moral ciudadana, informaciones utilísimas que se pueden ver por Internet. Estos archivos contribuyen a deshacer las artimañas de los asesinos de la memoria, como ésas que pretenden que no hubo cámaras de gas y que el primer pueblo ocupado por el nazismo fue el pueblo alemán. Si queremos que la barbarie no se repita y pase al reino del nunca más, no deberían, creo, ser archivos mudos para la sociedad civil y viceversa: habría que acercar sus contenidos a sectores sociales y políticos en los que hay no poco a despejar todavía.

¿Y se podrá alguna vez despejar mentes en el estamento militar para que obedezcan a lo ético y opongan la desobediencia debida a órdenes criminales? El capitán de navío Juan Carlos Rolón, miembro de un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada de Buenos Aires donde la marina desapareció a 5000 personas, declaró impávido: “Nos enseñaron que la tortura era una forma moral de combatir al enemigo”. Se recuerda el diálogo que Hannah Arendt sostuvo con un oficial nazi que admitió haber gaseado y enterrado a prisioneros con vida en el campo de concentración de Maidanek. La pregunta de la filósofa: “¿Se da cuenta de que los rusos lo van a colgar!”. La respuesta del nazi: “¿Por qué? ¿Yo qué hice?”.

Las dictaduras suprimen el testimonio de las víctimas, pero llevan sus propios archivos. En Auschwitz hay gruesos volúmenes que registran la muerte de los prisioneros gaseados. En la primera columna de cada página figuran el nombre, la edad y la nacionalidad de la víctima; en las dos restantes, hora y causa de la muerte. La hora es la misma a lo largo de páginas enteras, las 8.15, o las 8.30 o las 9.00 de la mañana. También se repite la causa de la muerte, “influenza” casi siempre. Este no es sólo un acto burocrático; sustituye la vida por una mentira de papel y muestra abismos de la condición humana. Se impone abrir esa clase de archivos. Pero ésta es una decisión de Estado y, lamentablemente, todavía hay gobiernos democráticos que no se atreven a disponer que se dé ese paso indispensable. Los familiares de los desaparecidos sólo conocen la dolorosa mitad del crimen. La otra yace oculta, custodiada por centinelas militares, policiales, eclesiásticos. Jacques Derrida habló del “mal de archivo”, pero ésos son los archivos del mal.

Que se me perdone la insistencia en subrayar la importancia de los testimonios orales, vehículos de una memoria que en ocasiones se transmite de generación en generación. Frente a Panamá –narra el periodista José María Pasquini Durán– hay una isla llamada San Blas en la que vive una etnia indígena. Una vez al año todos se reúnen y los ancianos cuentan a los jóvenes la historia de la etnia, que arranca del casamiento del Sol con la Luna, para que su memoria perdure. Los jóvenes comenzaron a emigrar y a quedarse en Panamá, pero mandan grabadoras a la isla para registrar el relato de los ancianos. Ahora la maravillosa historia que comienza con el Sol y la Luna está en casete y los jóvenes lo tienen en su casa entre los discos más recientes de pop norteamericano. Menciono esto porque en muchas sociedades del mundo no hay casete todavía.

En el año 1987 seguía yo exiliado en Francia y el diario recién nacido entonces para el que trabajo, Página/12, me pidió que cubriera el proceso a Klaus Barbie, el ex jefe de la Gestapo en Lyon, bautizado “El carnicero”. A una víctima que le detallaba sus crímenes, Barbie dijo: “Yo no me acuerdo de nada. Si se acuerdan ustedes, el problema es de ustedes”. Efectivamente: recordar y denunciar los crímenes contra la humanidad y exigir su castigo es un problema nuestro.

Juan Gelman

Fuente: Página 12